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[Benjamín] ¿Nosotros teníendo un accidente
y ustedes rompiendo el colche de un policía?
[mujer] Encontré algo. Está embarazada.
¿Y mi camioneta?
[mujer] Le llamé a la aseguradora
y vinieron por ella para llevársela al taller.
[Marco] No mames.
Ey, ey, ey, ¿por qué no diste el número de la chica
que fue a Valle?
[policía] Vanessa tenía dos celulares.
[Tamara] Benjamín se enteró que estuvimos en la cárcel.
Tampoco es ningún santo, ¿eh?
¿Por qué dices eso?
No voy a parar hasta saber qué pasó.
Hola, Cristi, ¿cómo estás?
- Ay, doctor. - ¿Qué pasó?
Pues es que...
ya van varias veces que llaman del colegio de su hija.
¿Qué pasó?
Pues mire, no se alarme, ella está bien.
Pero tuvo un accidente.
Una caída un poco fea y se esguinzó la mano.
Lo único que necesitan es que vaya a recogerla al hospital.
OK. ¿Por qué no llamaron a Tamara?
Creo que sí le llamaron, pero no contestó.
De hecho, yo le he estado marcando
a la señora Tamara, pero me manda a buzón.
¿Todo bien?
¿Sabes dónde está tu hermana?
Alonzo: Huyendo de ti.
Es lo que yo haría.
No, no sé.
Cancélame todo, Cristi.
- Gracias. - Claro que sí, doctor.
¿Qué pasó?
Benjamín, ¿qué pasó?
Tamara.
[música inicia]
[música termina]
Si Karina no sabe quién es el padre del bebé,
¿ustedes de qué manera me van a ayudar?
Mira, Carmen, yo tengo una... Mira, justo.
Hola, amiga.
Julieta: Hola.
Ella es Miranda, una excelente periodista
y ella es Carmen, la mamá de Daniela.
- Mucho gusto. - Igualmente.
Bueno, y Carmen ha tocado muchas puertas,
ha pedido que la escuchen y no pasa nada.
Pero este caso lo tenemos que hacer público a la de ya.
Y yo creo que tú eres la indicada.
Primero...
quiero decirle que siento mucho por lo que está pasando.
Y...
que desafortunadamente, ahora mismo,
yo no tengo vínculo con ningún medio de comunicación, pero...
conozco algunos colegas, con los que puedo hablar
y quizá puedan ayudar.
Yo lo único que quiero es que me escuchen.
He ido a todos lados
y nadie me hace caso.
Siento una gran impotencia.
Estoy absolutamente sola en todo esto.
La vamos a encontrar.
Carmen, la entiendo, yo tengo
una hija de la misma edad que la suya.
Le prometo que todo México la va a escuchar.
Hermosa.
Princesita, yo espero que hayas aprendido y,
después de esto,
aprendas que no puedes andar saltando
por ahí, como changuito, ¿eh?
¿Sí?
A ver, a ver ese brazo.
¡Uy!
- Con cuidado, Nacho. - ¿Con qué colores
lo vamos a pintar? Yo lo quiero rayar todo.
Y yo lo quiero pintar con mis colores.
- Con mis plumones. - A ver.
- ¿Empezamos con este? - No... A ver, Nacho,
yo creo que mejor mañana, con más calma.
Hoy ha sido un día muy agitado y demasiada información.
- Para que descanse... - Tamara: Hola, mi amor.
Hola, ma.
Hola, mi amor.
Hola.
¿Qué pasó? ¿Te duele?
¿Podemos rayar mi brazo?
Claro que sí, mi vida.
- Ten. - A ver.
- Te espero en la habitación. - Sí.
A ver.
[puerta rechina]
¿Sí?
¿Por qué no me dices qué pasa? ¿Dónde estabas?
Benjamín: ¿Qué pasa, Tamara?
No te reconozco.
Primero la cárcel y ahora esto.
Lo único que tienes que hacer, y perdón que te lo diga así,
es cuidar a nuestros hijos.
Y resulta que,
uno suspendido
y la otra con un esguince en el brazo.
Qué injusto eres.
- ¿Injusto? - Sí.
Yo siempre me he hecho cargo de los niños.
Además, Renata tuvo un esguince en el brazo,
algo que le puede pasar a cualquier niña, ¿no?
Sí, pero no es cualquier niña.
- Es nuestra hija. - ¿Y tú crees que se me olvida?
¿En dónde estabas?
¿Por qué no me lo dices?
- Voy a dormir a Renata. - Tamara...
¡Ey!
[puerta al cerrar]
Así es, le cortó el cuello de un solo tajo
y todo aquello se bañó de sangre.
Las paredes eran una escena dantesca.
Fernando: Además, perdón, pero
se requiere de mucha fuerza
para cortar una tráquea de esa manera.
- Rubén: ¿Tú lo viste? - Fer. Fer.
Último ejemplo de mutilación en esta casa.
- Te juro, matas la vibra... - Bueno, es que
le apasiona su... su chamba, ¿no?
En eso tienes razón.
¿Y luego?
- ¿Realmente quieres...? - Anita: ¡Hermano!
Perdón, perdón, perdón.
Hermano, no te conté,
pero ya reservamos el lugar de la boda.
- Ah, ¿sí? - Sí, sí, sí.
Está elegante, fashion,
pero, bueno, vale la pena, ¿no?
- Por supuesto que amerita. - O sea, sí amerita...
Tú te mereces lo mejor.
- [inaudible] - Es una reina.
- Que te consientan. - Sí.
Además...
uno se case solamente una vez en la vida, ¿no?
- Anita: ¿Verdad? - Bueno, no...
Sí, yo sé, no puedo generalizar, ¿verdad, Rubén?
[ríen]
- Pues sí, ¿no? - Ay, hermano.
- Mi amor. - Fernando: Digo.
- Voy a ver cómo va mi postre. - Claro.
- Espérenme. - Sí, mi amor.
- Sí, mi amor. - Qué rico.
Te juro que no me cabe en la cabeza...
cómo carajos le hiciste para conquistar
a una mujer como mi hermana, cabrón.
Creo que...
no te caigo bien, no te vibro,
pero, pues quiero que estés tranquilo, porque
yo a tu hermana la trato como la reina que es.
Eso espero.
Digo, supongo que toda esta etapa
de andar madreando gente y mandarla al hospital,
ya se te pasó, ¿no?
[música de suspenso]
¿Me estás investigando?
Rubén: Fernando...
A ver, mira...
Eso fue una estupidez que...
Yo antes practicaba artes marciales
y fue un accidente, una cosa, pero
no pasó realmente nada.
Pero yo se lo puedo contar.
¿Sabes cuál es mi pedo?
Que la lastimen.
Y me da mucha hueva
toda esta parafernalia de tener que meter al bote
a otro pendejo noviecito más de mi hermanita.
[pasos se acercan]
Evítamelo.
[teclea]
Hola.
[llaman a la puerta]
[puerta al abrir]
- ¿Qué onda? - Qué bien que llegaste, Sofi.
El ambiente aquí ya está bien pinche tenso.
Voy a salir.
¿Otra vez?
no le voy a volver a mentir Oye, a tus papás, ¿eh?a
¿Quieres venir?
¿A un lugar de mala muerte?
No.
Jamás.
No, no, es otra onda.
¿Vienes?
O sea, cuenten con el reportaje, eso lo voy a hacer.
Pero, por favor, no le prometas a Carmen
que solo por eso puede aparecer Daniela.
¿Qué reportaje?
Es que Miranda nos va a ayudar con la desaparición de Daniela.
Miranda: Qué horror.
Pobre mujer, amiga, de verdad.
Qué horror. Es que nada más pensar en
que tu hija esté desaparecida
y luego, que te enteres que está embarazada...
Debe ser un infierno lo que está viviendo.
[música electrónica]
- Oye, ¿tú conoces a Vanessa? - No.
- ¿No? ¿Nadie? - No.
No, ni idea.
¿A quién estamos buscando?
A una amiga.
Pero creo que no está.
- No me gusta este lugar. - ¿Qué?
¡Que si no está, entonces vámonos!
- Si tu papá nos cacha... - Relájate.
Relájate.
¿Qué es eso?
Perfumadito, Sofía.
Ignacio: ¿Quieres?
Tú te lo pierdes.
¿Puedes meter eso con alcohol?
Ahorita vemos.
Voy por algo más.
¿Podrías dejar tu celular?
Amor, es un cliente, quiere una...
sucursal en Miami.
Estoy haciendo negocios.
Mira. ¿Sabes qué? Lo que necesitamos
es que esta noticia esté por todos lados.
Y el que nos podría ayudar es
Fernando, el policía de investigación.
O sea, puedo ver cómo sacarle datos.
Lo que sí es que necesito estadísticas
y algo para darle como empuje
al reportaje para que se vuelva viral.
Miranda, lo que sea con tal de que
aparezca sana y salva Daniela.
No creo que sea una buena idea.
- ¿Por qué no? - ¿Por qué?
No, ¿para qué se meten en eso?
Pues ¿cómo que por qué? Porque somos mujeres,
- hay que ayudar, ser empáticas. - Sí, hay una niña desaparecida.
- Cien por ciento. - ¿Qué onda?
Cero sensible.
[música electrónica]
[ríe]
[música se desvanece]
Hola.
Vanessa: Eso no va a funcionar, profe.
Podrás tirar mi celular,
pero no me van a olvidar tan fácil.
Sobre todo, tú.
[música continúa]
chico: ¿Qué te pasa, güey?
[vibra]
¿Sí? Bueno, Sofi.
No, no, tranquila.
Voy para allá. Voy para allá, sí.
Ay, güey, ¿qué pedo?
¿Qué hacen?
Ya no. Estás de mala copa, ya.
¡Vanessa! ¡Vanessa!
- Ya, en serio,. ¿qué mierda te metiste?
¿Qué pedo?
- Ya vámonos. - Pues llégale tú si quieres.
¿Me da otro?
¿Cómo puedes dar clases
con mi asiento frente a ti vacío?
Vanessa: ¿No te duele?
¿No te da vergüenza?
Tú que siempre defiendes la integridad y la justicia.
- Eres solo un fraude. - No sabes la pena que me da.
¿A quién le enviaste el video?
Gabriel: ¿A quién le enviaste el video?
Esa es tu tarea, profe.
¡Puta madre!
¿A quién le enviaste el vide...?
[música de misterio]
- Está allá. Allá, está tirado. - ¿Dónde está?
¡Nacho! Perdón, perdón, permiso.
Benjamín: Hijo, ¿estás bien?
Hijo...
- Sí, sí, estoy bien. - Busca agua, por favor.
Ven, para arriba.
Eso, ya.
Permiso, perdón.
Permiso.
[música continúa]
Gracias.
A ver, ¿qué pasó? ¿Qué se tomó o qué?
Sofía: No sé, solo vino a buscar a una amiga, a una tal Vanessa.
Benjamín: Está muerta.
Vamos.
Ignacio.
Hijo.
Buenos días.
¿Cómo te sientes?
A ver, tómate esto.
Toma.
Tómate las dos.
A ver.
Hijo.
¿Quién...?
¿Quién es Vanessa?
Yo qué sé.
No, "yo qué sé", no, hijo, porque...
ayer estuviste preguntando por ella todo el tiempo.
Benjamín: ¿Quién es?
A ver, hijo, confía en mí.
Tú puedes hablar de lo que sea conmigo.
Es una novia.
Una novia.
OK, una novia.
¿Tienes mucho tiempo con esa novia?
No, pa.
A ver, hijo.
Yo entiendo que nuestra relación,
a veces es complicada.
Yo lo sé.
Pero yo te amo y todo lo que
tenga que ver contigo para mí es importante.
Todo lo que tiene que ver con tu hermana,
contigo, con tu mamá,
es mi vida.
Así es que me puedes contar lo que sea.
Y yo creo que...
mejor no le contemos nada a tu mamá de lo de tu novia.
¿Qué es lo que no me van a contar?
Nada, mi amor.
Ya sabes.
Tonterías de adolescente
que Ignacio no va a volver a hacer.
- ¿Verdad? - Sí.
- Me voy a bañar. - Tamara: Sí, mi amor.
Yo creo que no es buena idea que...
tengamos la carne asada hoy, ¿no?
No, pues, ya deben de estar viniendo para acá, ¿no?
Está bien, entonces voy al súper a comprar lo que falta.
- OK. - ¿Algo que deba saber?
¿De Ignacio?
¿O algo más?
No, mi amor, nada.
Karina: No sabemos dónde está.
Su mamá encontró una prueba de embarazo y,
pues tú fuiste su último novio.
¿Captaste que no la veo hace meses?
Y, la neta, dudo que sea mío, ¿eh?
Porque la nena santita... no es.
¿Qué quieres decir con eso?
Tú sabes.
Siempre están juntas, con sus secretitos
y cosas raras.
Por favor.
¿En serio no sabes dónde está?
La última vez que la vi se estaba subiendo
a un coche muy fresón.
Iba muy arregladita la pendeja.
[silbidos]
Vente, güey.
- Gabriel: No mames... - ¿Estaba jetón el güey o qué?
Marco: Córrele, súbete.
Pendejo, güey.
- ¡Puta madre! - Todo bien, todo bien.
A ver, estas reunioncitas como de película
de robo de bancos son una estupidez.
Rubén: Escucha ya, güey.
¿Ubicas, güey?
Mi pinche cuñado, güey,
policía de homicidios.
Bueno, pues ayer me empezó a aventar
un pinche choro, güey, como si fuera mi hermano mayor,
- mi papá, no sé... - Ey, ¿eso qué?
- ¡Escucha! - ¿Eso qué?
Está investigando, güey.
¿Está investigando? Pues eso es lo que hace.
Me está investigando a mí, pendejo.
[titubea]
una base de datos de no sé qué.encontró en
¿Tienes antecedentes o qué pedo?
¿Qué no te acuerdas en el antro, hace un chingo
que se madreó a un pendejete?
- No, eso fue hace un chingo. - Que fuimos a sacarlo.
sigue en la base de datos.pero seguramente
- Es por eso. - Nos está
investigando a los cuatro, güey.
- Ah, cabrón, ¿también a mí? - ¿Y por qué a nosotros, güey?
- Me dijiste que... - Están superparanoicos.
Y esto no nos va a llevar a nada, cálmense.
Es policía de homicidios, pendejo.
Se cree un superhéroe, me odia.
- ¿Si nos chacha? - Va a ser mi pariente.
- Nunca nos vamos a poder... - Escucha, escucha.
Escucha. Relajémonos un poco.
Hay una solución para tu problema.
Pues no te cases con Ana y ya, ya está, ¿no?
- No mames, pendejo. - No mames, Benja,
- Pues tú, güey, stamos hablando en serio.
sepárate de Tamara, güey.
Ya que está haciendo preguntas.
Es la que más pregunta, ¿no?
- Sepárate entonces tú. - Te quiero ver la cara cuando
te empieza a interrogar el policía, güey.
Sí y este güey no es el único que anda de metiche, ¿eh?
Ahora también Julieta y Miranda
le están oliendo las huevas a la burra.
Mi vieja está chingue y chingue que quiere saber
qué le pasó a la morra y junto con Miranda,
están haciendo un documental.
- Un reportaje. - Un reportaje.
- Rubén: No mames. - Están todos ahí metidos, güey.
Bueno, vamos a organizar. A ver.
Mira, llegó Tamara.
A ver, primero, lo de tu cuñado,
te está metiendo miedo para que
te portes bien con su hermana.
Y... Tamara,
- pues está tranquila. - ¡Shh! Ya, ya.
que investiguen lo que sea.iranda y Julieta
Ya. O sea,
no van a encontrar nada de nosotros.
¿Y si sí encuentran, cabrón? Como si nada,
relajados. Cállate.
Benjamín: Hola, mi amor.
Marco: Ustedes como si nada.
¡Hola, Tami!
¡Tam!
Yo me encargo, yo me encargo, ustedes tranquilos.
Hola, mi amor.
- ¿Qué onda, Tami? - ¿Qué hacen?
Nada, pues aquí, ya sabes.
Dice tu marido que lo tienes muy estresado,
entonces, que quería un churrito de mota para el desestrés.
[risas]
¿No quieres?
Eh, ya es tarde... ¿Está listo el asador? ¿O todavía no?
No, mi amor, ya voy para allá, ya.
- ¿Ya? - Ya, sí.
- Bueno. - Te amo.
- Ya nos cachó. - No, no nos cachó.
[impresora]
[timbre suena]
¿Quién?
¡Fernando!
- Hola. Pasa, pasa. - Hola.
- ¿Cómo estás? - Bien.
¡Qué sorpresa! ¿Qué haces aquí?
Pues si la montaña no va a Mahoma,
Mahoma va a la montaña
y se la roba para llevársela a comer a un lugar delicioso.
- Vámonos. - Ay, no, no puedo.
¿Cómo que no puedes? No, no, no, no, no,
no se aceptan negativas el día de hoy.
Te va a encantar este lugar.
A ver, escúchame. Es que...
A ver, yo creí
que había quedado muy claro que
lo de la otra noche...
O sea, que nosotros...
Que había sido cosa de una sola vez.
Pero aprovechemos que estás aquí.
Y te invito un café, ¿vale?
Tomamos un café.
¿Es en serio, Miranda?
Fer, eres el hermano de Ana.
Y tú eres la ex de Rubén.
Por eso.
Está un poco enfermizo esto.
A ver, ¿cuál es realmente el problema?
¿O es que tu amigo, el poli,
solamente te sirve para hacerte favores?
- No. - ¿O simplemente consideras
que no soy suficiente para ti?
No, por supuesto que no es eso.
¿Sabes qué pienso?
Que sigues atorada con tu ex.
- Marco: ¡Benja! - ¿Qué pasó?
Llegó tu cuñado, güey.
Pinche cabrón, me cae de madre que cómo engorda la salchicha.
Insoportable.
No sé quién es peor: si este güey
o el cuñado de Rubén.
Pinche dolor de huevos los dos, ¿no?
Y el cuñado de Rubén...
- Demasiadas coincidencias, ¿no? - Es una mamada eso.
Bueno, ya, ¿qué podría ser lo peor que pase?
Ya, no pasa nada.
¿Sabes que estaría peor?
Que tu vieja se ponga a investigar también.
Que se una al argüende, junto con la güera y mi vieja,
buscando a la morra.
Porque tú vieja sí es perra, güey.
Ella sí se va hasta el fondo.
No, no, no, no va a pasar nada, claro que no.
Mira, que investiguen lo que quieran.
Solamente sabemos nosotros.
No va a pasar nada.
Ayúdame, vamos a llevar las cosas.
Vente con este.
Ya deja de comer.
[aclara la garganta]
La carne.
[música de tensión]
[conversación indistinta]
Benjamín, esta carne está bastante cruda, ¿eh?
¿No prefieres irte a un restaurante?
¿Y perderme este ambiente familiar grato
y libre de toxicidad? No, gracias.
¿Dónde andabas tú?
Benjamín: Mi amor. Eh... ¿te sirvo?
No.
No tengo nada de hambre.
Bueno, y... Renata, ¿cómo sigue de su mano?
- Bien, gracias, muy bien. - Qué bueno.
¿Le revisaste el yesito, mi amor?
Soy enfermera y su mamá,
¿tú crees que no le revisé el yesito?
No, pues, qué bueno que Renata tiene
todo un equipo médico en casa, ¿no?
Neta, ¿qué le pasó?
Un pequeño esguince en el bracito, nada más.
- Pero está bien. - Llegó la señora Miranda.
- Hola. - Hola, ¿ya comieron?
- ¿Todavía alcanzamos algo? - Julieta: Todavía.
- Miranda: Ah, perfecto. - Hola a todos.
¿Cómo están? Buenas tardes.
¿Cómo estás?
Ey.
¿Cómo estás?
¿Cómo te sientes?
¿Por qué le hablaste a mi papá?
¿Y qué querías que hiciera?
- a los que estabas provocando? a- Es mi pedo. ¿Sí?
Ignacio: No te metas.
Bueno.
A la próxima, dejo que te rompan la cara y ya está.
¿Qué próxima?
¿No entiendes nada, Sofía?
No quiero volverte a ver. ¿Puedes ya largarte?
¿Qué pedo?
¿Te alcanzaron a pegar en la cabeza
o qué mierda te pasa, Ignacio?
[puerta al abrir]
[bufa]
Pero ¿qué hace aquí este cabrón?
No sé, pero él como si fuera una pinche...
Oye, amiga, esto es para ti, luego lo checas.
- OK, lo voy a guardar. - ¿Va? Sí.
¿Quieres que te sirva algo
- de tomar? - Un vino.
- Va. - De hecho, te iba a preguntar
si querías que te sirviera carne.
- Sí, porfa. - Eh, ¿bien cocida...?
- No, tres cuartos. - OK.
Gracias.
Anita: Fer.
¿Qué onda con Miranda?
Como que hay química, ¿no? ¿O qué?
¿Y de dónde sacaste al tira?
De mi casa, ¿por?
No hay ningún problema. No creo, ¿no?
Tamara, puedo traer a quien sea, ¿verdad?
Puedes traer a quien tú quieras, esta es tu casa.
- Gracias. - Entonces,
sí andas con el tira.
Julieta: Querrás decir policía.
Es el hermano de Ana.
Mucho gusto. Oye, ella, eh...
¿Andamos de clasistas
o por qué la mala vibra con el caballero?
Ah, pues ya sabes, que cuando la gente mediocre
no acepta, pues ataca.
A ver.
Alonzo.
Faltas de respeto en mi casa, no, ¿eh?
¿Se pueden ir todos de mi casa, por favor?
¡En este momento!
Váyanse de mi casa.
Miranda: ¡Tamara!
- Alonzo: Tamara. - Miranda: Tamara.
¿Qué pasó, güey? Partió la copa.
Hermana, Tamara, ¿qué te pasa?
[respira agitada]
¿Por qué me tienes que decir lo de la vieja esta?
Pues porque tú preguntaste.
Además, es una despedida de soltero, ¿qué esperabas?
¿Payasitos, piñatas, un mago? ¡Por Dios, Tamara!
Sí. ¡Sí!
- A ver. - Es un hipócrita.
Él y sus amigos.
¿Sí sabes? ¿Eh?
Creo que estas exagerando un poquito.
- Un poquito. - No estoy exagerando nada.
Aquí hay algo más.
Algo está pasando.
Tranquila, respira.
[respira con dificultad]
- Mi amor. - No te acerques a mí.
Nena. A ver...
Ya te dijo que no quiere hablar contigo.
Quiero hablar con mi mujer, en mi casa, por favor.
Bueno, pues entonces nos vamos a mi casa.
¿De acuerdo?
Aquí hay algo más.
Y tú lo sabes.
Con permiso.
Fuiste tú, ¿verdad?
¿Qué le dijiste?
No sé quién está más desquiciado:
si tú o ella.
- Adiós. - Te... pedí...
que, por favor, no le dijeras nada.
A ver, Benjamín,
Tamara es mi hermana.
¿OK? Ella va primero.
Después, mucho después, hasta el fondo,
estás tú, con tu culpa católica.
¿Estamos?
No te equivoques, Alonzo.
¿Me estás amenazando?
O sea, si tienes problemas matrimoniales,
ve al psicólogo, al yoga,
pero no te desquites conmigo, ¿estamos?
No, no, no, no.
No te estoy amenazando.
Al contrario.
Aquí estoy.
Viéndote a los ojos.
Diciéndote que no te voy a permitir
ni una más.
Esta es la última vez, Alonzo.
La última.
Quiero ver qué vas a hacer, doctor.
[música de misterio]
Nunca había visto a Tamara así, güey.
- No, ni yo, güey, está raro. - No mames.
O sea, a mí este show ya, la neta,
no me está gustando nada, güey.
Ese mendigo policía siguiéndonos los pedos.
Nos va a cachar, güey.
Tienes que hacer algo, Rubén.
Sí, cabrón, haz algo, güey.
- ¿Qué hago yo, güey? - Habla con él.
Que le baje de huevos, va a ser tu cuñado, ¿no?
Es tu hermanito de leche, se anda tirando a tu exmujer.
- No seas mamón, güey. - Habla con él, así de hermanos.
Pero ¿qué le digo, güey? Es peligroso, cabrón.
Pues decirle que le baje de huev...
¿Qué?
¿Por qué siempre se hacen los misteriosos, eh?
Son como una "boy band" noventera, medio emo.
Ya, asúmanse como lo que son:
whitexicans aburridos, sean felices.
A ver, méndigo fresita caga palos.
¿Por qué no va a ver cuántas mendigas chichis trae la perra?
Aquí no eres requerido, cabrón, llégale.
Neta, llégale.
¿Por qué se enojó Tamara, cabrón?
Pues ¿por qué crees?
Este culero fue de hocicón.
¿Sí o no?
Digamos que ella sacó sus propias conclusiones.
¿Qué pendejada hiciste, güey?
Rubén: ¿Qué hiciste?
- Aquí no, güey, cálmate. - Ahí nos vemos, ¿eh?
Cuídate el azúcar, qué bonita está tu pañoleta.
Marco: Órale, a chingar a su madre, compita.
- Ay, qué cagadito, güey. - Pinche puto.
¿Te sirvo algo?
- Sí. - A ver,
es obvio que no estás así por lo de Renata.
Julieta: Tienes algo más.
Oye, jamás te había visto así, ¿qué onda?
Tienes problemas con Benjamín, ¿verdad?
Mira, no sé, pero te voy a preparar un té buenísimo,
para que te relajes y ahorita me cuentas, ¿va?
Mira, tengo unos, eh...
que traen pasiflora y valeriana
que te relajan muchísimo.
De hecho, me los regaló Rubén
del último viaje que hizo.
No, no sabes lo buenos que están.
Déjame lo busco.
Una tacita.
¿Sabes qué? Hay que aguantar vara.
Hay que pensar inteligentemente.
Porque si no, nuestras doñas, güey,
nos van a agarrar tragando mocos.
O sea, actuando igual.
Como si nada pasó.
si Tamara lo sabe, lo van a saber todas, cabrón.
- Así que, ni pedo. - No, no, no.
Es un buen punto, güey, sí es cierto.
No, güey, no, no, pero no.
Solo tenemos que negarlo, güey.
Ana no se puede enterar, cabrón.
No va a ser tan fácil, güey, no mames.
Supongamos, que se entera. ¿Qué le vas a decir?
Estoy a punto de casarme, cabrón, no se puede enterar.
Ana, pues no, güey, me manda a la mierda.
- Señora dramática, relájate. - Rubén: ¡No!
No pasa nada tampoco, no es para tanto.
Güey, es una despedida de soltero.
Julieta: Ay, también yo me voy a servir uno,
uno para relajarme...
[continúa hablando]
Es este que te lo voy a servir a ti
y yo me voy a servir este.
Están buenísimos, no sabes.
Me relajan cañón cuando yo estoy estresada.
Luego, ya ves que Marco se pone loco.
Para relajarme me tomo ese.
Y también tengo otro más...
Tamara: Es preciosa.
No me imagino lo que deben estar viviendo sus papás,
un infierno.
Yo tengo fe en que aparezca, pero vean.
[música de tensión]
Marco: ¿Sabes qué estaría peor?
Que tu vieja se ponga a investigar, también.
[música se intensifica]
¿O sabes qué? También te podría dar una copita de vino.
Pero...
[puerta al abrir]
Simplemente fue una despedida de soltero.
¿Qué pasa en una despedida de soltero?
Hay... hay mujeres.
¿No? Hay alcohol, hay drogas, hay pachanga.
Y una muerta, güey.
Bueno, ese es un pequeño detalle extra.
"Pequeño", no mames.
Tenemos que preguntarle a Benjamín, güey.
Que nos diga qué fue exactamente
lo que le dijo la pinche nalgona a Tamara, güey.
- ¿Qué nalgona, güey? - La nalgona de Alonzo, güey.
- No mames. - Yo creo que mejor piensa
un buen pretexto
- si tu vieja se entera. - ¿Cuál, güey?
Ey.
A ver los dientes.
¡No!
Pero si el que comía tierra era yo.
[pasos]
Pura tierra.
Perdón, ¿te encargo a tu hermana?
Sí. Siéntate, siéntate.
[jadea]
Pero mi amor...
¿Qué hicieron?
Tamara: Fueron ustedes, ¿verdad?
¿En Valle?
¿Qué?
No sé qué te haya dicho Alonzo, mi amor, pero...
No metas a mi hermano en esto.
[solloza]
Fui a Valle.
¿Daniela Solís?
¿La conoces?
Fue un accidente.
[llora]
¿La mataron?
Fue un accidente.
- Amor, déjame explicarte. - No te acerques.
- Mi amor... - No te acerques.
Escúchame.
Déjame explicarte.
Mamá.
[puerta al abrir]
No pasa nada. Todo bien, ¿sí?
[suena "The Fault Lines" de David O'Dowda]
Escúchame, mírame.
Tamara...
[motor en marcha]
Tamara, no entendí por qué te fuiste,
me quedé muy preocupada.
Aquí estoy para lo que necesites.
Beso.
[música continúa]
Gabriel: Todos mentimos.
[llantas rechinan]
Y seguramente la mentira más grande de todas
es que...
lo hacemos para proteger a otros.
[música continúa]
Mentimos hasta que nos creemos
nuestras propias mentiras.
Y la de los demás.
Pero lo hacemos para seguir viviendo.
Creo que es la única verdad.
policía: Señora.
¿Está usted bien?
Mi marido.
[música inicia]
[música continúa]
[música termina]
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