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[música de misterio]
[quejido]
[sirenas]
Rubén: Mi rodilla, no mames. Pinche rodilla.
Ay, güey.
- No mames, no mames... - Benjamín: ¡Tranquilos!
Tranquilos, tranquilos, normalito.
policía: ¿Qué pasó? ¿Todo bien?
- policía 2: Doctor, ¿está bien? - Qué bueno que llegaron.
- policía: ¿Está bien todo? - Benjamín: Sí, sí, gracias.
Usted sabe cómo se pone hieloso a esta hora.
Marco: Veníamos y... como está el camino bien pinche hieloso,
¿ya vio? Un putazo, pero estamos bien.
- ¿Están bien? - Benjamín: Sí.
- Rubén: Sí, sí, sí. - Benjamín: ¿Ustedes?
- ¿Están bien? ¿Estás bien? - Sí, güey, sí.
¿Estás bien?
policía: Solicitamos apoyo médico en carretera...
Gabriel: Con lo conocido que era Benjamín en la zona,
no nos hicieron muchas preguntas.
Todos confiaban en él.
Su presión sanguínea se encuentra estable.
Mi amor.
Nada, tuvimos un accidente.
Estamos bien.
Luego te cuento.
Tranquila, tranquila...
Estamos bien. Luego te marco.
Adiós, te amo.
[música de inicio]
Mi amor.
[exhala]
Ay, papi.
- ¿Cómo te fue? - Hola, mi amor.
- ¿Estás bien? - Estoy bien.
Mira nada más.
Mi princesa hermosa,
la más guapa del mundo.
- ¿Me extrañaste? - Te extrañamos.
- ¿Sí? - Sí.
Gabriel: Nuestras heridas,
nuestros nervios,
nuestra actitud.
Podíamos justificar todo con el choque.
Parecía la coartada perfecta.
Julieta: Ay, mi amor.
Gabriel: Necesitábamos esa historia...
Estuvo cabrón.
...porque todos teníamos a alguien
que nos esperaba en casa.
¡No!
Gabriel: Bueno,
casi todos.
¿Qué estás comiendo? Dame.
¿Ese es mía?
Mira, pon esto por allá.
- Y esto por acá. - ¿Y esto?
- Hola, mi amor. - Tamara: Hola.
Esto es una sorpresa para ti.
Estuvimos toda la mañana cocinando.
Pero me hubieras dicho y te hubiera ayudado, mi amor.
No, cómo te voy a poner a trabajar si...
si esto es un detalle para ti.
Mi amor, lo que te quiero decir con esto es que
yo sé que no he estado muy presente.
Y quiero...
que estemos tú y yo más juntitos aquí,
con los niños, pasar más tiempo juntos.
- Te amo, me encanta. - Yo a ti mi amor.
Me hubieras dicho, te hubiera ayudado
Yo sé que te cuesta... a hacer las papas.
Yo te amo a ti, no tienes que hacer nada...
¿Tú cocinaste?
Qué bueno que llegaste a tiempo para comer con tu familia.
Siéntate.
Venga, mi amor.
Andan bien raros los dos.
Ahora resulta que entras a la cocina
y tú no llegas a dormir.
- ¡Ignacio! - A ver, Ignacio,
primero que todo, no le hables así a tu mamá.
¿No viniste a dormir?
Me quedé a dormir con las chicas, mi amor.
Bueno, vamos a comer.
Benjamín: ¿Quién quiere primero? Tamara: Se ve riquísimo...
- ...todo. - Provecho.
Ignacio, ey, Ignacio, ¿a dónde vas?
Tengo cosas que hacer.
Hijo, pero vamos a comer todos juntos.
- Ignacio: No, estoy ocupado. - Te estás
comportando muy raro, vamos a platicar sobre eso.
Sí, ustedes también están muy raros. ¿Me puedo ir ya?
Ven, siéntate, mi amor, ven.
Princesa, jamás en tu vida te vayas a poner
así de insoportable como tu hermano.
A ver, mi amor, ¿qué te sirvo?
No, yo les sirvo.
- Yo las complazco. - Está bien, yo te sirvo
- el vinito, entonces. - Gracias, mi amor.
[timbre]
- ¿Papá? ¿Cómo estás? - Hola, la razón mi existencia.
- ¿Estás bien? - Mjm, muy bien.
- ¿Seguro? - Sí.
- ¿Estás lastimado? - No.
- Me duele un poquito aquí... - Pero ¿qué pasó?
Tuve en un choque, pero estoy bien.
Te extraño...
mucho.
¿Y ahora por qué tanto amor?
Porque estoy muy contento.
Estoy contento, te lo juro. Estoy contento.
Yo igual, pa.
Pero ya me tengo que ir. ¡Ma!
Ma, recuerda que hoy es día de marcha,
así que llego tarde para que no te preocupes.
Ah, es hoy la marcha, pero...
¿por qué vas? No vayas.
Sí voy a ir, pa. Cuídate, bye.
No, cuídate tú.
Bye, pa.
Adiós.
¿Qué onda?
Oye,
que fuiste a la despedida de soltera de Ana.
Qué rápido pasan la información ahora.
Voy a subir porque tengo que leer unas cosas...
Y te portaste grosera, Miranda.
A ver, no, no me porté grosera.
Me porté...
Fui honesta.
Eso fui.
¿Estás así...
por lo que pasó antes de irme?
¿En serio?
Güera, tú misma lo dijiste.
Fue un acostón sin importancia.
¿Tú sabes que el té verde sirve
para aliviar las enfermedades cardiovasculares?
El te vas a la mierda para aliviar el estrés,
así que me haces el favor.
Bueno, pensé que todo estaba claro entre tú y yo.
Ah, no, no. Todo está muy claro.
tengo muchas cosas que hacer. Lo que pasa es que
como para estar perdiendo el tiempo con un sugar daddy.
Eso es lo que pasa.
Julieta: Te estuve llamando toda la mañana.
Tenías la reunión con la directora.
Pues sí, pero, no sé, no lo he pensado, Julieta.
No estoy seguro.
A ver, esta es una superoportunidad para ti.
De verdad creo que te va a encantar el ambiente.
Además, no sé por qué estás tan raro.
A ti te encanta tu trabajo.
¿Es por la niña que se murió, verdad?
¿Qué niña?
La de tu antiguo colegio. ¿Cuál más va a ser?
Ah.
A ver, espérame.
¿Bueno?
Ay, mi amor es que estoy con una amiga.
Se peleó con su esposo y está en un mar de llanto.
Pero luego te cuento.
Sí, mi amor, que tengas buen día.
Por lo que escuché, Marco no tiene idea
de que me estás proponiendo trabajo.
No, pero, pues no le veo lo malo.
No creo que se ponga muy feliz
de que trabajes con tu exnovio.
Lo nuestro fue hace años.
Además, si lo hago es porque me importas.
Porque somos amigos.
Mira, sin compromiso, piénsalo
y ya, tú decides.
Una reunión nada más, ¿vale?
OK.
[música electrónica]
Bye.
- Hola. - chica: ¿Qué onda?
Marco: Gracias.
- ¿Qué pasó, guapas, ya sudaron? - chica 2: Marco, hola.
Tápense, ¿eh? Que les va a dar un aire de pecho por ahí.
- Buenos días. - cobrador: Quiubo.
Pásate pa acá.
Marquito,
¿creíste que te iba a asaltar?
[cobrador ríe]
Mi jefe te prestó un dinero.
Yo soy el encargado de cobrarte.
Una semana.
Está bien, no hay pedo. Dile a tu patrón
que en una semana tiene el dinero.
Me saludas a tus clientas, ¿eh?
Todo estable, doctor.
enfermera: ¿Doctor?
[música de tensión]
¿Doctor?
¿Doctor Benjamín?
Benjamín: Está muerta.
enfermera: ¿Doctor?
[música termina]
Julieta: Lo único bueno de su accidente es que
no se dieron cuenta que estuvimos encerradas.
- Baja la voz. - Ay, no escuchan.
No sabes.
¿Cómo están mis delincuentes favoritas?
¿Te puedes callar?
No es un chiste.
- Ve esto, por favor. - Anita: Hola.
Rubén: Hola.
Julieta: Hola. hombre: Rubén.
- Ya vengo, voy por un trago. - Estoy muy...
- enojado contigo. - ¿Por?
¿Cómo que no me invitaron a la despedida de soltero?
¿No te dijeron estos güeyes?
Ana.
- Mucho gusto. - ¿Cómo estás? Mucho gusto.
Alonzo, cirujano plástico, guía espiritual, coach de vida.
No mames.
O sea, ¿me explicas?
Tamara: Viene demasiado elegante. Tú te ves fina.
Claro que no, se ve bien. Se ve bien.
Benjamín.
¡Benjamín! ¡Güey!
- Quita esa cara. - A ver, no me presionen.
No te presionamos, por estar tragando mosca.
- Sirve rápido. - Disimula.
Julieta: ¿Sabes qué es lo único bueno?
Que el árbol los salvó y no fue nada grave.
Porque se pudieron haber ido por un barranco,
qué bueno que están bien.
Gabriel: Ey, ¿quién quiere carne?
- Tamara: ¡Yo! - Lista.
Unos platitos y vámonos.
Tamara: ¿Y el vino quién lo saca?
Ahorita vamos por él.
Tamara: Sí, ya los trae.
Nina.
Mi amor, no has probado bocado, ya se te enfrió.
Sí, no, no tengo. No tengo apetito.
Tú tampoco, Chui. No has comido nada.
Nena, no tengo hambre. Lo que tengo es sed.
Un chingo.
Te quedó buenísima.
- Gracias. - Siempre le queda riquísima.
Ay, perdón.
- Nina: Con permiso. - Tamara: Gracias, Nina.
¿Qué pasó?
¿Qué?
¿Cómo?
- ¿Me trae otra botella de vino? - Sí, Nina, gracias.
Rubén: ¿A nadie?
¿A nadie?
Yo lo soluciono. Yo lo soluciono, tranquilo...
Óyeme, pendejo,
¿no le pagaste a los empleados, güey?
Perdón, se me atravesó un pendiente y no pude.
- Mañana lo hago, no hay pedo. - ¿Cómo que mañana, güey?
Mañana que vaya, les pago.
- ¿De qué hablas pendejo? - A ver, Rubén.
MNo, pues es que a ti, r, nunca quieres hablar de trabajo.
- No me hables así. - Me estoy cansando
- de tu pendejada. - ¿Quieres que pague ahorita?
- Mañana voy y les pago. - Vaya hoy, cabrón.
- Ya me estás mamando. - Ya me estás mamando tú.
Están un poquito estresados por el accidente.
Así que vamos a relajarnos y a comer a gusto.
¿Podemos cambiar de tema, por favor?
- Gabriel: Ya, güey. - Sí.
Marco: Este cabrón, ve cómo me habla.
Julieta: Respira.
Mi suegro me regaló un coñac increíble.
Uy, buenísimo.
¿Vamos a buscarlo?
¿Me acompañan?
Ya relájate.
¿Relájate? Estoy relajado.
Ese cabrón.
Así son.
- ¿Crees que no fui a pagar? - ¿Cuándo fue?
- Explícamelo, güey. - A ver, cállense los dos.
A ver, ¿no habíamos quedado que íbamos actuar
como si no pasara nada, normal?
Oigan sus maridos siempre han sido raros.
Bueno, Rubén no canta mal las rancheras.
Por eso, ya no es mi marido.
Rubén, ¿mi prometido?
Sí, pero tú no lo conoces.
Bueno, o sea, hace poco.
- Entonces, no sabes bien. - Tamara.
Tamara: ¿Qué?
Está menopáusica, ¿no ves cómo me grita enfrente de todos?
- Yo estoy muy tenso por... - Es que no pasó nada.
- Esto es difícil para todos. - Vamos y les contamos.
- No pasó nada. - Cállate.
¿En serio se van a tomar todo ese brandi ustedes solos?
No, te vamos a dar bastante. ¿Cuánto quieres?
- A ver, ¿por qué están raros? - Que agarre la botella.
Que este güey se va a casar, está nervioso, es todo.
- Se pone bien pinche loca. - Rubén: Cállate, pendejo.
Ya, ya, ya, ya, ¿OK?
Un matricidio está...
está cabrón.
Ya.
Es linda barbie.
Además,
mientras no los separe como yo, todo bien.
Alonzo, ¿por qué no llevas
el coñac para allá afuera y nos lo tomamos todos?
OK, ya, pero ya, shh... Tranqui.
Oye, ya,
mañana les pago, no me vuelvas a hablar así.
Ni tú a mí, cabrón.
Benjamín: Ya estamos tensos. Tranquilitos.
- Gabriel: Órale. - Listo.
Oye, y me cacheteaste, estúpida.
Gabriel: Ya, ahora sí, dense un beso, ya.
[música de misterio]
¡Ana, mi amor, Ana!
- ¿Qué pasa? - Ven.
"Ana, Ana, Ana".
Oye, qué bueno que te acuerdas de mi nombre.
Oye, ¿qué te pasa?
A ver... ¿quién es Vanessa?
Estuviste diciendo Vanessa toda la noche.
No sé de qué estás hablando, no sé quién es Vanessa.
Te ves mal.
No sé quién es Vanessa, mi amor.
No sé, no sé qué soñé... ¿Qué soñé?
Vanessa, Vanessa.
Tuve reflujo y tuve pesadillas.
No sé, no sé qué soñé, no sé de que hablas.
Bueno, OK, equis, ya.
¿Por qué estás enojada?
No sé, es que no sé qué te pasa.
O sea, andas rarísimo, eres otra persona.
Desde que regresaste de la despedida, estás muy raro.
A ver...
¿Pasó algo en esa despedida o qué?
No. ¿Qué pudo haber pasado en la...? ¡Nada!
Güey, no sé, dime tú.
Te pones supertenso.
O sea, de verdad. ¿Dónde está ese hombre fantástico
vibrando conmigo en la misma frecuencia?
¿Dónde está? No sé donde está.
No lo encuentro, con el que me voy a casar.
- Aquí estoy. - No, es que no estás.
Aquí estoy.
No estás. Si lo ves,
dile que lo estoy buscando
porque estás vibrando en el pasado o no sé en dónde.
Estoy aquí, en el aquí, ahora, mi amor.
Me estás...
afectando mucho.
Ana, Ana, mi amor.
[teléfono vibra]
Sí.
Sí, ella habla.
¿Qué hizo esta vez?
Señora, su hijo aquí presente,
hackeó el sistema informático del colegio.
Mandó por correo, al alumnado,
todos los exámenes del semestre.
No fui yo.
No tienen pruebas.
Sin pruebas no pueden culparme.
Me está diciendo que no hay pruebas
en contra de mi hijo,
¿y lo está culpando?
Ignacio no se toma nada en serio.
Y está muy alejado de los valores de este colegio.
Por el momento, queda suspendido
para que reflexione sobre lo que hizo.
[chicharra de escuela]
Julieta, hola.
Hola, qué bueno que llegaste.
Está bonito el colegio.
Sí, bueno, ahorita los alumnos se están organizando
y la directora está viendo todo eso.
Vas a tener que esperar un poco.
No, yo espero, y...
¿Y qué están organizando o qué?
Julieta, ¿vienes conmigo, tantito?
- Sí. ¿Me esperas tantito? - Sí, claro.
Gabriel: Si uno pudiera tener la perspectiva de Dios,
y mirar a la vez, desde todos los ángulos...
todo sería distinto.
Pero no somos Dios.
Somos simples mortales que cometen errores.
Errores...
que te pueden destruir la vida en un instante.
directora: Muchachos,
su atención, por favor, acá de este lado, un minutito.
Julieta: Acérquense, por favor.
directora: Todos estamos muy preocupados por Danielita,
sí, lo comprendo y bueno,
nada más les quería pedir que mantengan la calma.
Y también que no hagan eco de rumores,
porque es posible que simplemente
se le haya alargado la vacación nada más.
¿Qué se cree para decir una cosa así, eh?
Buenos días, Carmen.
Solamente estaba tratando de calmar a los estudiantes.
Mi hija desapareció.
Ella siempre me dice dónde está.
- Tranquila, tía. - directora: ¿No quiere pasar
a la oficina para que platiquemos más tranquilas?
A Daniela le pasó algo.
Carmen, por favor.
¿Pasamos a la oficina?
Por acá.
¡Chicos, a su salón, por favor!
profesor: Chicos, una fila, por favor, en orden.
Alonzo: ¡Cuñado!
¿Qué pasó, Alonzo?
Fíjate que...
desde el día del asado, quería comentarte algo,
pero no hubo manera.
Lo que pasó es que me encontré al pollo Andrade.
Estoy ocupado, me tengo que ir.
empleada: Buenos días.
No sé si sepas, pero es el vecino
de casa de Valle de mi papá.
Y me contó que el día de la despedida de soltero,
vio entrar a una chica muy linda a la casa.
Así que llevaron a una putita a la despedida de soltero, ¿eh?
Me salieron más cabrones que bonitos.
- Buenos días. - Buenos días.
- Buenos días, doctor. - Buenos días, Sarita.
Lo peor es que no invitaron.
Qué guardadito te lo tenías, ¿eh?
Jamás me lo hubiera imaginado.
¿Qué tal estaba la chica, eh? ¿Estaba rica?
¿Tienes fotos?
No sé, compárteme.
Ay, no seas egoísta, algo.
¿Qué tal las chichis?
¿Buenas, bien hechas o no?
¡Ya!
Lo que pasó fue que...
que a Marco, bueno...
se le ocurrió la brillante idea de llevar una bailarina.
- Yo no sabía nada. - ¿Bailarina?
Sí, una bailarina.
Prosti, querrás decir.
No, una bailarina que hizo su show y, pues ya...
ya se retiró y punto.
- ¿Te la tiraste? - ¿Es en serio?
No, no, digo, no más.
¿Tú qué crees que pensaría Tamara?
O sea, ¿crees que se tragaría el cuento de:
"Ay, sí, no más un baile y se fue?".
¿O mis papás?
¿Qué crees que pensarían que su yerno perfecto
metió una prostituta a su casa de Valle?
Una bailarina.
Y, como te dije, solamente...
fue y le bailó al prometido
y se retiró, punto.
Si quieres que me quede callado,
vas a tener que empezar a tratarme con respeto.
Porque estoy hasta la madre que me trates como un pendejo.
Se acabó el ninguneo, Benjamín.
¿Estamos?
Estamos.
Nos vemos, socio.
[llaman a la puerta]
¿Quién?
Miranda: Ábreme.
¡Voy!
Voy.
[llaman a la puerta]
Ahí voy.
[toquido insistente]
- Voy, güey, voy. - ¿Qué haces?
- Hola. - Oye, Julieta no está, güera.
Ah, pues qué bueno, no vengo hablar con ella.
¿Oye ya arreglaron el trancazo que tenía la camioneta?
Sí... no.
No, no. En eso ando.
- ¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? - Nada, ¿por qué?
Estás como raro, nervioso.
- Estaba... ya me iba... Estaba... - ¿Todo bien?
Sí, ¿tú?
¿Qué tienes? ¿Un muerto allá adentro o qué?
- Y los tengo que ir a tirar.
- Invítame a tomar un té. - No, no, no.
- Necesito hablar contigo. - ¿Conmigo?
- Sí. - ¿De qué?
- Invítame y te cuento. - Güera, es que,
de verdad voy 20 minutos tarde
a una cita que tengo bien importante.
- Estamos cerrando un negociazo. - Pero es importante.
[titubea]
Salgo del, del... de la junta y te marco, ¿va?
- Marco: Sí. - ¿Es neta?
Es neta, yo te marco.
Oye, pero ni siquiera me has dejado... A ver, es sobre Rubén.
¿Qué pasó?
No lo dejes hacer una estupidez, por favor.
- No, jamás. - Es en serio.
No de verdad, jamás lo dejaría.
- Te quiero, te marco al rato. - Y yo a ti, me hablas, sí.
Sí.
Julieta: Gabriel.
Ay, perdóname, sé que debes estar preocupado,
pero te juro que nos agarraste en un día demasiado raro.
Bien.
No me puedo quedar aquí.
Pero ¿cómo crees?
La directora ya te está esperando en la oficina.
No, no, no, en otro momento vengo.
- ¡Gabriel! - Luego nos vemos.
- ¿Cómo? - alumna: Profesora,
- queremos decirle algo. - Pero ¿qué pasó?
Marco: ¡Puta madre!
[teléfono vibra]
¿Qué pasó, cabrón?
Si me hablas para chingarme por lo de la nómina,
ya estoy en eso, güey, te lo juro.
Ya, tranquila, tranquila.
Ya sé que me porté muy mal en la reunión, perdón.
Marco: ¿Ah, sí?
OK, sí.
Te perdono, no hay pedo.
Nada más no me vuelvas a hablar así,
pinche gata, enfrente de la gente.
No te hablo por eso, güey.
¿Entonces para qué?
Hablé dormido.
Y Ana dice que estuve mencionando
el nombre de Vanessa, güey.
No mames, pendejo.
¿Neta?
¿Y qué le dijiste?
Traté de solucionarlo, güey,
pero no pude.
Dice que me nota muy pinche nervioso, güey.
Yo tengo... no sé, estoy asustado.
Pues sí, güey, es normal. Todos estamos así, cabrón.
Tamara: ¿Otro?
Miranda, son las dos de la tarde.
¿Cómo vas a estar para las ocho?
Déjame ya, me siento un poco ansiosa.
Es que fui a la casa de Marco para hablar con él sobre Rubén,
pero no quiso hablar conmigo y yo necesito que alguien
me ayude a entender qué es lo que le pasa en la cabezota.
Bye, Rubén, no quiero hablar de Rubén.
Si te hablé es porque hay un tema mucho más importante.
Me hablaron de la comisaría,
- están investigando mis datos. - Ah, los míos también.
¿Y te vale? ¿Te da igual?
¡Miranda, nos...! Nos van a denunciar.
Pues ojalá y las celdas sean igual a las celdas gringas.
¿Por qué eres tan chistosa en estos momentos?
Esto es en serio.
¿Por qué no vas y hablas con el policía?
Ah, no hay manera de que
yo le vuelva a ver la cara a ese cerdo machista.
Ah, bueno perdón, pero me vale.
¿Sí? Tú nos metiste en este lío.
Tú sácanos, mínimo.
OK, OK, ya, déjame pensar.
Dame unos días y pienso qué hacer.
Por favor.
Ayúdame a picar, ¿no?
[música]
[gemidos]
Gabriel: No mamen, güey, tenemos que hablar.
Es urgente, cabrón.
Marco: ¿Qué onda, Gabo? ¿Todo bien?
Gabriel: No puedo contarles por teléfono. Tengo que verlos.
OK. ¿Dónde?
Entonces, échale un ojo, y lo piensas y me avisas.
Claro que sí, perfecto. Gracias, doctor.
Hasta luego, Guadalupe.
Sí, mañana seguro nos vemos, bye.
¿A dónde vas mañana...
pillín?
A ver a los chicos.
¿Por?
Fíjate que te quería pedir un favor.
Está bien, dime.
Voy a organizar una despedida de soltero.
Y...
quería que me pasaras el número de la chica que fue a Valle.
No lo tengo, fíjate.
Pero seguro en internet hay un montón.
Güey, ya sabes cómo soy.
Me gustan las recomendaciones, el de boca en boca.
Que todo quede en familia, hombre.
Ya me debes una.
Espero el número, ¿va?
Gracias.
[conversaciones indistintas]
¿Qué tal está?
- Pinchísimo. - Quemado como siempre.
Dios mío, qué pesadilla. ¿Qué haces aquí?
Necesito hablar contigo.
¿Cómo me encontraste?
Oye, yo soy periodista, también tengo mis contactos.
Con permiso.
Esto es acoso.
Y es la primera vez que me pasa, para que lo sepas.
- No, relájate. - Hay que tener pantalones.
Porque una mujer como yo jamás acosaría a un hombre como tú.
A ver, Fernando, es en serio.
De verdad, vengo a arreglar las cosas de la mejor manera.
Sí, claro, pásale, estás en tu casa.
Gracias.
¿Qué quieres decir con eso?
Pues lo que ya sabes.
Nosotras pagamos los daños, tú retiras la denuncia,
y nos olvidamos de todo esto.
O...
tú y yo negociamos, no sé, tú dime.
O sea, ahora me estás sobornando.
Tienes problemas severos de actitud, ¿eh?
No tengo problemas de actitud.
Lo que tengo es...
una personalidad con la que no cualquiera puede lidiar.
Pues te aviso que tu personalidad está así...
de meterte en problemas
A ver...
- te voy a decir la verdad. - Por favor.
Es muy vergonzoso.
Al grano, ¿qué pasa?
OK.
Mi ex se va a casar.
Y decidió hacerlo con una mocosa
que se cree la reina del universo.
Y la verdad, perfectamente, podría pasar como su hija.
No estoy entendiendo nada.
Nada, pues que me equivoqué.
Yo creí que mi ex y yo íbamos a regresar, y no.
Me salió con esa sorpresita.
Entonces, esa noche,
yo fui a conocer a la escuincla esta
de la que te estoy hablando.
Y cuando la vi...
pues nada, me volví un poco loca, y...
Pues eso, que me confundí,
yo pensé que tu coche era el coche de ella.
- ¿Por eso lo rompiste? - Sí.
Bueno, pero no soy ninguna psicópata.
No, no estaba pensando eso, para nada.
A ver, yo jamás había hecho algo así y mis amigas menos.
A ver, me estás diciendo todo esto porque...
quieres que retire la denuncia. Evidentemente.
Por favor.
Lo puedo considerar.
¿En serio?
Invítame a comer.
¿No escuchaste nada de lo que te dije?
Completamente.
¿Y aun así quieres que coma contigo?
Bueno, pues de alguna manera nos tenemos que poner de acuerdo
para que me pagues la deuda, ¿no?
Sí.
OK.
OK.
- ¿Qué pedo, güey? - Marco: ¿Eh?
¿Qué nos querrá decir Gabo, güey?
No sé, pero andaba bien pinche sospechoso, ¿no?
- Sí, güey. - ¿Qué será?
No sé, yo todo el día he estado de la chingada
por ese güey.
¿Y esto?
¡Oh, chinga!
Es el billete para pagar la nómina.
¿Cómo, güey?
¿En dólares?
Pues es que nos debían una lana,
me pagaron en dólares, y pues es lo que hay.
Pero, pues... ¿Qué pedo?
A ver. ¿Hay algo...
que me tengas que decir o qué?
Ahí vas.
Ahí vas de pinche mal pensado. Todo bien, güey.
Pues sí, gata, pero me tienes que explicar, güey.
No, todo bien.
¿Todo bien?
Sí.
- Julieta: ¡Ay, Miranda! - Miranda: ¿Qué?
Entonces, el detective te invitó a salir.
Ay, sabe lo que es bueno.
Es que de verdad, no lo puedo creer.
¿Qué es lo que no puedes creer?
Ay, ya, bueno.
Bueno, ese no es el punto.
El asunto es que tengo que solucionar eso
lo más pronto posible,
porque sino, no me voy a quitar de encima a Tamara.
Pues sí, pero mira, pensándolo bien,
está bien que le gustes al detective.
Porque así se soluciona el tema directo con él.
- Sí. - Pero mira, Miranda,
por favor, no la vayas a regar.
Últimamente, has andado muy atrabancada.
Ya sé...
Ya, ya sé, es que...
me he sentido como ansiosa,
tengo mucho tiempo libre, no tengo trabajo,
y luego la estupidez con la que me salió Rubén.
A ver, pero no entiendo por qué te afecta.
Tú siempre has dicho que no regresarías con él,
- nunca. - ¡Ay, ya!
Deja de hablar de mí porque te pones aburrida.
Mejor cuéntame otra cosa. ¿Tú en qué andas?
Pues yo en nada.
Ah, bueno, sí, le conseguí trabajo a Gabriel en el colegio.
Rubén: ¿Qué pasó?
¿Cuál era la urgencia de vernos, güey?
Me encontré a Vanessa.
- ¿Cómo? - ¿Qué?
En realidad, se llamaba Daniela Solís.
A ver... ¿Qué chingados estás diciendo?
Lo que pasa es que Julieta me ofreció trabajo
en el colegio en que trabaja.
Y en cuanto llegué, vi la foto,
una foto enorme de ella, la reconocí, luego luego.
Al parecer, los alumnos y la mamá le estaban haciendo
una especie de oración para que aparezca.
Lo que pasa es que Daniela sí era una prostituta,
pero también era una estudiante
y su mamá y sus amigos están desesperados
y yo no puedo dejar de pensar en la mamá.
¿Y qué podemos hacer?
Nos unimos a la cadena de oración,
vamos con la señora y...
No seas bestia, cabrón.
Lo único que estoy diciendo es que estamos a tiempo.
de ir con la policía y hacer lo correcto.
Fue un accidente.
- No, no. - ¿Sigues con tus pendejadas
Después de todo lo que... r con la policía, Gabo?
Te estoy diciendo que hagamos las cosas bien, chinga.
Ey, Gabo,
hicimos las cosas bien
y entre todos tomamos una decisión,
y ese es el plan que hay que seguir, hermano.
Sé perfectamente cuál es el plan
y esta gente no va a parar hasta encontrarla.
¿Para qué chingados te metes a esa escuela, güey?
Rubén: Escúchame.
El único que va a estar en riesgo, güey,
eres tú si sigues hablando estupideces.
¿A dónde vas, güey?
- Debemos ver lo de la nómina. - Déjame en paz.
Gabo, por tu bien, güey, no la cagues,
y salte de esa pinche escuela, cabrón.
No te conviene.
[música inicia]
[música continúa]
[música termina]
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