All language subtitles for The Mustang 2019 1080p WEB-DL H264 AC3-EVO

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Original subtitles

MÁS DE 100.000 CABALLOS CIMARRONES, UN SÍMBOLO DEL SALVAJE OESTE,

AÚN DEAMBULAN POR LOS ESTADOS UNIDOS.

LA SOBREPOBLACIÓN, LA CARENCIA DE RECURSOS...

Y LA PRIVATIZACIÓN DE TERRENOS PÚBLICOS...

REPRESENTAN UNA AMENAZA PARA SU EXISTENCIA.

A CONSECUENCIA DE ELLO,

EL GOBIERNO FEDERAL JUNTA A MILES DE CIMARRONES...

CADA AÑO, PARA AYUDAR A CONTROLAR SU POBLACIÓN.

LA MAYORÍA DE ELLOS PASA EL RESTO DE SU VIDA,

EN CORRALES DE LARGO PLAZO...

Y ALGUNOS SON SACRIFICADOS.

UNOS POCOS CIENTOS SE ENVÍAN A LAS PRISIONES...

PARA QUE LOS RECLUSOS LOS ENTRENEN...

ANTES DE QUE SE VENDAN EN UNA SUBASTA PÚBLICA.

De regreso a casa del trabajo,

usted pasa por el Centro Comercial para buscar algo para cenar.

Al pasar frente a un restaurante, descubre a su pareja...

con otro hombre o mujer.

Se están besando públicamente y de manera muy apasionada.

Hasta este momento, usted creía que su relación...

era estable, afectuosa y fiel.

A. No estoy enojado en absoluto.

B. Estoy un poco enojado.

C. Estoy moderadamente enojado.

D. Estoy muy enojado.

E. Estoy furioso.

Durante una noche de karaoke, sus amigos...

Sí.

Lo sé.

Vamos a hacerlo de otro modo.

Bueno, permítame ser más específica.

Usted estaba incomunicado en la Prisión Estatal de Ely,

y lo acaban de trasladar aquí,

donde de nuevo se encuentra incomunicado.

¿Qué opina de eso?

Como ya le dije, esta es una reunión de precalificación...

para que podamos determinar qué opciones tendrá...

a la hora de volver a integrarse en la sociedad.

¿Hay alguna vocación que le interese?

¿Le gustaría retomar los estudios?

Es que... Es muy fácil perderse en el sistema.

Sobre todo en un Centro Penitenciario nuevo,

y, bueno, usted no es de aquí.

Sólo estoy intentando averiguar qué es importante para usted.

¿Es su libertad importante para usted?

¿Es algo en que piensa?

¿Me está escuchando siquiera, señor Coleman?

Sí.

Sí, ¿qué? Sí, ¿me está escuchando?

O sí, ¿le importa su libertad?

- Te estoy escuchando. - De acuerdo. Gracias.

- Déjame volver ahí. - Oye, oye, oye, oye.

¿Qué?

Está bien. Gracias.

Siéntese.

Siéntese. ¡Siéntese!

Lo entiendo, usted siente que no tiene control aquí.

Lo entiendo. Entiendo lo que siente.

Yo le estoy permitiendo cierto control.

De eso se trata esto.

Y le guste o no, se reintegrará en la sociedad.

No me llevo muy bien con la gente.

De acuerdo.

Entonces, lo puedo inscribir en el Programa de Mantenimiento Exterior.

Y durante su participación en él,

tendrá la oportunidad de reflexionar sobre lo que quiere hacer.

- ¿Me puedo ir? - Sí.

¡Abre el pabellón D!

Celda 3.

¿Quieres?

Toma.

Empieza con este montón de aquí.

¿Es broma?

No, amigo. Y cuando acabes,

ponlo con ese montón de ahí.

¿Y tú quién eres, el encargado?

Sí, soy el jefe de recogida de mierda.

Vamos. Ponte a trabajar.

Bien. Vamos.

¡Celda 3!

Hueles a mierda.

¿Qué demonios haces ahí?

Sal de ahí ya.

Nunca entres ahí.

Es un animal peligroso.

No se te ocurra provocarlo.

¿Tienes un nombre? ¿Cómo te llamas?

Roman.

Bueno, Roman,

no necesito que me abones los terrenos.

Así que, ¿por qué no tomas tu carretilla...

y tu horqueta, y recoges toda esta mierda de aquí?

Coleman, tienes visita.

Bien. Muy, muy bien.

Bien.

¿Quién demonios eres tú?

Estoy aquí.

Aquí. Muy bien.

Y, bueno, quizás una foto sólo de ustedes dos, por favor.

Bien, me encanta.

Aquí tienes. Bien.

Bien.

Vamos.

Y una de ustedes dos, por favor.

¿Por qué estás aquí?

Bien.

- Muy bien. - Gracias.

Sólo necesito que firmes esto.

Gracias.

Muy, muy bien.

Acérquense un poco más.

Bien. Muy, muy bien.

No vuelvas aquí.

Muy bien.

Muy bien. Gracias.

Buen día.

Bueno, muy bien.

Bueno, chicos.

¿Todos listos?

Sí, jefe.

Porque este está particularmente loco.

Bien.

Así que tengan mucho cuidado.

Y abran la verja a las tres.

Una.

Dos.

- ¡Y tres! ¡Ya! - ¡Anda, vamos!

Sí. Qué idiota.

¡Miren cómo vuela!

¡Por Dios!

Este se cree Wyatt Earp.

- Vamos. - ¡Maldita sea!

El maldito Wyatt Earp.

Anda, vamos.

¿Hace cuánto que estás aquí?

Sí, te lo pregunto a ti.

¿Hace cuánto que estás aquí?

Bueno, te toca. Vamos.

¿Eres mudo o qué? ¿Hablas?

- Sí, hablo. - Entonces, ¿cómo te llamas?

Ya se lo dije, señor. Me llamo Coleman Roman.

¿Te llamas Coleman Roman?

Es broma, ¿no?

Cállate, Henry. No tiene gracia.

Tiene nombre. Lo que pasa es que lo dijo al revés.

¿Has montado alguna vez a caballo?

No, señor.

Mañana a las 5:00 de la mañana.

No, sólo estoy aquí para hacer mantenimiento, señor.

No, señor, no estás aquí para hacer mantenimiento.

Estás aquí para hacer lo que yo decida.

Y esto es lo que vamos a hacer.

Si te puedes quedar ahí, más de cinco segundos,

estás en el Programa.

¿Entiendes? Tú estás a cargo.

Denle de comer. Tráiganle agua.

Y tranquilícenlo.

Sus botas, señor Coleman.

Sí, se llevan en los pies.

Chicos, chicos, chicos.

Buenos días, buenos días, buenos días.

Justo a tiempo. ¿Qué pasa?

- ¿Qué pasa? - Mikey.

¿Cómo estás? ¿Bien?

Buenos días. Buenos días, buenos días.

Oye, oye, ¿has conseguido lo de...?

¿Qué pasa? ¿Qué hay?

- Bueno, chicos. - ¿Qué pasa, Elijah?

Hola, amigo. ¿Qué pasa? ¿Cómo estás?

- Muy buenos días. - Miralo. Se ha puesto las botas.

No te preocupes. Te acostumbrarás a ellas.

Lindas botas.

Hoy te haces hombre, muchacho. ¿Por qué caminas raro?

Desde luego no es el estreno de ellas.

- El color naranja te queda bonito. - Te está jodiendo, amigo.

Te está jodiendo.

El objetivo principal de este Programa...

es aprender a domar a estos caballos salvajes...

y convertirlos en caballos de valor...

que se puedan subastar dentro de 12 semanas.

Así es como podemos financiar este Programa,

y, al final...

nuestra rehabilitación.

E irónicamente, son los Policías los que compran la mayoría de ellos.

Ese caballo está bravo, amigo.

Sí, está desbocado.

- ¿Por qué? - No lo sé.

¿Por qué no se lo preguntas a él? ¿Listo?

Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

¡Atrás!

Oye, escúchame bien.

Porque yo soy el mejor domador de aquí.

¿Ves esto?

Esto es tu mano.

Siempre tienes que controlar tu mano.

Lo que tienes que hacer es encontrar un hueco, ¿sabes?

Hacer que se mueva.

Oye, oye. Tienes que hacer que se mueva.

Y asegúrate de quedarte en el centro.

¿De acuerdo?

Haz que se mueva a tu alrededor. Vamos.

Normalmente, cuando empiezas con un caballo nuevo,

lo puedes mantener cerca de la valla, tal como ahora.

Porque está intentando distanciarse de ti lo más posible.

Bien, lo primero que tienes que hacer...

es establecer una dirección.

Consigue que vaya hacia una dirección...

y luego que vaya hacia la otra.

Y una vez que hayas dominado eso,

puedes empezar a trabajar con el ramal.

O como me gusta llamarlo, el contacto.

¿De acuerdo?

Como ya te dije, tienes que respetar su espacio, ¿de acuerdo?

Y él te respetará el tuyo.

Y no le mires nunca a los ojos.

Mueve el culo y ven aquí.

Vamos, amigo.

No tenemos todo el maldito día.

No te olvides del palo.

Bueno.

Cuando estés listo, Roman Coleman.

Tus caderas, Roman.

- ¿Qué pasa con ellas? - Estás muy tenso.

Necesitas relajarte un poco...

si quieres conectar con él, ¿de acuerdo?

Seguro que bailas del asco.

Esto va a ser divertido.

¿Adónde vas?

- ¿Adónde vas? - Bueno, mira.

Suelta el palo. Olvídate del maldito palo.

Levanta las manos, ¿sí?

Ponle límites.

Ahora dile al caballo que dé un paso atrás.

Da un paso atrás.

Díselo con tu cuerpo.

Da un paso atrás de una maldita vez.

Te estás comportando como una marica, Roman.

- Dile que dé un paso atrás. - ¡Atrás!

¡Atrás!

Díselo con tu cuerpo, Roman.

Anda, ¡da un paso atrás, joder!

Está bien, Roman Coleman,

pero si quieres controlar a tu caballo,

primero tienes que controlarte a ti mismo.

Tienes que ser su líder. Tú puedes, Roman.

- Anda, ven aquí. - No te olvides de relajar las caderas.

Ponte ahí.

Anda, ponte ahí.

Sí, vamos, rápido.

- Eso es. - Vamos.

No está mal, para un novato.

La verdad es que estoy orgulloso de ti.

Miré hacia arriba, y ese imbécil me pasó por encima.

Volví a mirar hacia arriba,

y había 15 pollas de caballo colgando delante de mi cara.

Porque tienes que estar encima del caballo, amigo.

Pasas más tiempo en el suelo que encima de tu caballo.

Vete a la mierda, Tom.

¿Has visto a T-Bird?

Ese imbécil está loco de remate.

No es del tipo débil burro perezoso.

En serio, amigo.

- ¿Qué? - Sólo estoy escuchando.

Oye, ¿cómo te llamabas?

Roman.

Te han encargado del caballo nuevo, ¿verdad?

Sí.

¡El caballo nuevo!

Sí. La primera vez que ví a T-Bird,

pensé: "Siento lástima por el desgraciado que tiene que montar a ese imbécil".

- Resulta que ese desgraciado fuí yo. - Se acabó el tiempo.

Vamos, amigo.

Sabes que nos quedan tres minutos más.

Ya se acabó el tiempo.

- ¡Vamos! - Bueno, bueno.

¿Qué estás mirando, amigo?

Lo único en que tienes que fijarte son tus caderas y hombros.

Caderas y hombros. Caderas y hombros.

Trabaja en tu ritmo, amigo.

Vas a estar bien.

Hola, amigo. ¿Qué pasa?

Hola, Injun. ¿Qué pasa?

- Hola. - ¿Qué hay?

- Hola. - ¿Qué pasa, amigo?

¿Cómo estás? ¿Mejor?

- ¡Qué pasa amigo! - ¿Qué hay?

¿Qué pasa, amigo?

Oye, vigila mi espalda.

No te puede mirar a los ojos.

Ese es un soldado.

Tiene ojos de loco.

Ya firmé eso.

Se te olvidó poner las iniciales.

¿Emancipación? ¿Qué cojones es esto?

Tengo trabajo, tengo novio,

y estoy lista para independizarme.

Firmalo ya.

Mi novio es mecánico.

Va a abrir un taller en Atlanta,

y yo voy a trabajar ahí como recepcionista.

Hola.

¿Quieren que les saque una foto?

Sí, claro.

Eso sería genial.

No, no quiero.

Sí, seria genial.

Gracias.

Muy bien, vengan conmigo.

Andan conmigo.

Vamos, papá.

Si ya estás bien, ¿por qué necesitas esto?

Voy a vender la casa de la abuela en Bakersfield,

pero no puedo, si no lo firmas.

Bien, no miren a la cámara.

Miren aquí, a mi dedo.

Bien.

Pueden sonreír, si quieren.

Saca la foto ya, amigo.

- No puedes vender la casa. - Necesito venderla.

Genial.

Sólo una más.

Esperen.

A ver, ¿qué tal si se miran a la cara?

- Muy bien. - Bueno, ya está.

Esa salió muy bien.

Necesito el dinero para criar a este bebé.

¿No tiene padre?

Bueno, no soy la Virgen Maria.

Entonces, ¿por qué no cuida él del bebé?

¿Y qué sabes tú de cuidar a un bebé?

¿Qué sabes tú de las responsabilidades en general?

- Esa casa es mia. - Baja la voz.

Me pertenece a mí. La abuela me la dejó a mí.

No, nos la dejó a nosotros.

- ¿Sí? - Sí.

¿Y tú aquí la necesitas?

Aquí, donde te lavan la ropa,

y te preparan las comidas.

Tienes una cama.

Incluso estás bronceado, joder.

Eres un dependiente del Estado,

y es como si estuvieras de vacaciones permanentes.

¡Cállate la maldita boca!

Creo que te casarías con ese caballo, si pudieras.

No te preocupes, amigo. Tu secreto está a salvo conmigo.

Ojalá lo hubieras visto proponerle matrimonio.

Creo que tú ya estás comprometido, amigo.

De verdad, amigo. Parece serio.

Vaya, alguien está enojado.

¡Roman!

¡Oye, Roman!

¡Roman!

Montar a un caballo cimarrón...

esa es la parte fácil.

La parte difícil es...

conseguir tocarlo en primer lugar.

¿Verdad que sí, Coleman?

¿Qué tal si vienes aquí...

y te metes ahí para tranquilizarlo?

- Yo no voy a entrar ahí. - Entra.

No sólo quiero que entres, sino que consigas tranquilizarlo.

Vamos.

No olvides tu palo.

En cuanto se dé la vuelta, tú entras.

Vamos. Vamos.

Llámale la atención.

Pórtate bien.

Hazlo retroceder.

No te rindas, Roman.

- Vas muy bien. - Vamos.

Sí, eso es.

Vamos, quieto ahí.

Ven aquí. Ven aquí.

- Vamos, Coleman. - Quieto.

- Páralo. - ¡Quieto!

¡Quieto ahí!

Vas bien. No dejes que te desanime.

- ¡Sal de ahí, amigo! - ¡Sal de ahí!

¿Qué haces?

¡Por el amor de Dios! ¿Qué demonios haces?

¡Sal de ahí!

- ¡Atrás! ¡Atrás! - ¡Sáquenlo de ahí!

¡Atrás!

¡Thomas! ¡Trae la Ketamina y tranquilizalo!

Coleman, ¿puedes respirar?

Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

¡Vamos, amigo!

Estamos con los del Programa de caballos.

No quiero volver a ver tu maldita cara jamás.

Mierda.

Y... ¡Caminen!

Vamos, Coleman, levántate.

Tengo que darle de comer a todo el pabellón.

¿Qué quieres?

- Una revista. - De acuerdo.

No, no, no, no me refiero a eso.

LA CRÍA DE CABALLOS DEL SIGLO XVIII: EL MARQUIS DE LA BIGNE

Marquis. Marquis.

Eso es, eso es.

Vamos.

Sí, buen chico. Buen chico.

Bien, ven conmigo.

Ven conmigo. Vamos.

Eso es. Eso es.

Eso es.

Bien, no te acerques. No te acerques.

Y para.

Bien, vuelve ahí.

Vuelve ahí. Vamos.

Coleman, levántate.

Vamos, amigo. Apúrate.

- ¿Qué está pasando? - Vístete.

Se acerca una tormenta horrible. Está a 11 kilómetros de aquí.

Necesitamos a todos los jinetes que podamos conseguir. ¡Vamos!

- Mikey. - Tenemos que controlar este lado.

Cuidado.

Saquen a ese caballo del redil.

No nos preocupa la valla.

Nos preocupan los caballos.

Pueden lastimarse.

- Sáquenlos. Sáquenlos. - Sáquenlos.

Vamos, ¡sáquenlos de ahí!

Está bien. Tranquilo.

Tranquilizate.

Tranquilo.

Ven aquí.

Ven aquí.

Tranquilo.

Sí.

Vamos. Sí, eso es.

Eso es.

Vamos.

Vamos. Tranquilo. Tranquilo.

Oye. ¡Oye!

Vamos, ¡colóquenles las bridas y sáquenlos de ahí!

Vamos a pasarlos a la cocina.

Bien, chicos. Hagamos espacio aquí.

Vamos a intentar meter a todos los caballos que podamos.

- ¡Oye, oye! - ¡Mikey!

¿Alguien me puede traer otro cabestro?

Estoy aquí, ¿bien? Tranquilo.

Tom, ¿estás bien?

Mikey, ¿estás bien?

Basta. Basta.

No hagas eso.

- Basta. Basta. - ¡Atrás!

¡Henry!

No.

¡Henry, atrás!

¡Oye, atrás!

Te tengo.

¡Por Dios!

Sí, ya está bien.

Bien, todo bien, amigo. Todo bien.

- ¿Estás bien? - Sí.

- ¿Ahí? - Sí, ahí.

Bien.

Sí, estás bien.

Estás bien, chico. Tranquilo.

Coleman.

Estás de vuelta en el Programa.

Si vuelves a pegarle a un caballo,

voy a asegurarme de que pases 10 años en un manicomio.

- ¿Queda claro? - Sí, señor. Gracias.

Te lo has ganado.

Faltan cuatro semanas para la subasta.

A ver si tú y tu caballo pueden ponerse al nivel de los demás.

- ¿Cómo está tu caballo? - Está bien.

Los latinos quieren encontrarse con nosotros más tarde.

Sí, el precio se va a disparar...

- en la subasta, amigo. - ¡Sí!

Anda, vamos, dale una patada a T-Bird.

¡Vaya!

Quieres ser el mejor vendedor, ¿no?

- Aún puedo bailar cha-cha. - Bueno, bueno.

Eso es.

Eso es, amigo. Baila la Macarena.

Hola, amigo.

Soy yo.

Ven aquí.

¿Qué pasa, joder?

Parece que está enojado contigo hoy, ¿no?

No me hace caso. No me deja acercarme.

Yo tampoco dejaría que tú te acercaras a mí, hijo de puta.

Bueno, vaquero. Mira. Ponte en el centro.

Es muy sencillo.

Cuando tiene las dos orejas fijas hacia un lado, hacia delante,

significa que está contento.

Cuando agacha mucho las orejas, no está muy contento.

¿Ves sus orejas?

A ver, dime qué tengo que hacer, ¿de acuerdo?

Tienes que tener paciencia, amigo.

Tienes que tener paciencia, si quieres tocarlo.

Tu caballo es muy lindo, amigo.

¿Cómo se llama?

Aún no le he puesto nombre.

Todo el mundo necesita un nombre, Roman.

Puede ser el motivo por el que no viene cuando lo llamas.

Leí algo sobre un tipo que podía galopar tan despacio,

que tardó una hora en recorrer 270 metros.

¿Y esa es la historia completa?

Eso es más despacio que esa mula de ahí.

- No es nada impresionante. - No, no, no.

Se trata de controlar la fuerza.

Usaba riendas de seda.

- ¿Riendas de seda? - Sí.

Bueno.

El tipo se llamaba Marquis.

¡Miralo! Tiene las orejas contentas.

Marquis.

Ahora que has resuelto el tema del nombre,

¿por qué no te pones ahí en el centro?

¿No? Ve a su ritmo.

¿Y te acuerdas de lo que te dije de tus hombros?

Tienes que relajarte. Tienes que relajarte.

- ¿Qué tal? - ¿Qué hay, amigo?

¿Qué pasa?

¡Eso es!

Bien.

Creo que sí, jefe.

Creo que sí.

¿Me das la espalda?

Bien, ven aquí.

Vamos, vamos.

Anda. ¡Vamos!

Quédate ahí.

¿De acuerdo?

Vamos.

Vamos.

Anda. ¡Vamos!

Bien.

Bien. Quédate ahí.

Eso es.

Eso es. Tranquilo.

Buen chico.

Vamos.

Estoy cansado.

Tú también estás cansado.

Así que vamos... Vamos a hacer esto.

Anda. Por favor.

Por favor, quédate ahí.

Por favor, vamos.

Anda, por favor.

Vamos, ¡quédate ahí, amigo!

¡Hazme caso, imbécil!

¿Me oyes?

¡No te voy a lastimar! ¿Me oyes?

¿Me oyes, estúpido animal?

Hola, amigo.

¿Adónde vas? Quédate quieto.

¡Dios mio!

Qué negocio.

Pero si realmente quieres llamarle la atención,

tienes que usar las manos.

Bien hecho, Coleman. Vas mejorando.

El caballo necesita sentir que tú y él están en sintonía.

Oye. Tranquilo, tranquilo, tranquilo, tranquilo, tranquilo.

- Vamos, no pares. - Sí, amigo.

Se ve bien.

Parece que ya está listo para montarlo.

- ¿De verdad? - Sí.

Pero aflójale la rienda del cuello.

Está bien. Ahí es perfecto.

Ahí es perfecto. Sigue.

Sigue.

Eso es. Es cuestión de equilibrio.

Es cuestión de equilibrio y de no desanimarse.

Bien hecho hoy. Bravo por no rendirte.

- Gracias, amigo. - Claro, amigo.

- Buen trabajo, amigo. - Gracias.

Él pensó que yo no lo estaba mirando.

Oye, amigo, ¿qué te dije?

Caderas, hombros, caderas, hombros, amigo.

Sigues sin saber bailar,

pero dentro de poco te podrías convertir en vaquero.

De verdad.

¿Sabes que no te cuesta nada sonreír?

No te cuesta ni una mierda. No te cuesta nada.

¡Celda 3!

Hola, amigo.

¿Qué tal la granja?

¿Cómo estás?

Me han dicho que alguien está pasando Ketamina.

No es asunto mio.

Pues, ahora si lo es.

Tu hija es muy bonita.

Queremos probar la droga el lunes por la mañana.

¿Qué te pasa, amigo?

¿Quieres que te apuñalen?

¿Por qué mierda haces eso?

Mejor te quedas ahí, muchacho.

Mantente alejado de mi pandilla.

¡Volvamos al partido!

Así es, hijo de puta.

- Levanta pesas. - Lárgate.

Anda, amigo, sigue caminando.

Qué bueno.

No hay más.

¿No?

¿Sabías que...

a los seis meses, un feto ya puede chuparse el dedo?

Es una locura, ¿verdad?

Uno de nuestros hombres de fuera, sabe dónde vive tu hija.

No fue difícil de encontrar.

Duerme bien, John Wayne.

Faltan dos semanas para la subasta.

Tienes que estar preparado.

Sigue su ritmo.

¿Qué?

Que sigas su ritmo.

Si tiras de las riendas, va a frenar.

Si lo espueleas, va a ir más rápido.

- Decídete de una maldita vez. - Eso es. Vamos.

Eso es.

Ahora sí, maldita sea.

Vas bien.

Vas...

¿Por qué lo espueleas?

¡Maldita sea, no le tires la cabeza hacia atrás!

- Eso es todo. - ¿Es todo?

Sí. No soy el único que está haciendo esto.

Vas a tener que esperar una semana o dos.

Eso no me vale.

Coleman, deja de soltar y tirar de las riendas.

No sabe qué orden estás intentando darle,

frenar o ir hacia adelante.

Muy bien. Eso es una parada.

Ahora ve hacia adelante. Haz que vaya hacia adelante.

¡Adelante!

Ahora si le estas agarrando el tranquillo.

Ahora si vas bien.

Ponte bien, vaquero.

Ahora sí. Ahora sí.

Maldita sea. ¿Quién lo hubiera pensado?

¡Tengo el toque! ¡Lo tengo!

Sí, Roman. Lo tienes.

- ¿Viste? - Bien hecho.

Lo tengo.

¿Me estás siguiendo?

Está bien.

Vete para allá.

Vamos.

¿Qué te dije? Vete para allá.

Oye.

¿Por qué no me estás haciendo caso?

Dame un poco de espacio.

Eso es. Dame un poco de espacio.

Bienvenidos a la sesión...

de justicia restaurativa de hoy,

también conocida como control de agresividad e ira.

Otra vez quiero felicitarlos a todos ustedes...

por haber tomado la valiente decisión...

de entender y abordar...

el daño que ustedes les han hecho a los víctimas de sus crímenes.

Y démosle la bienvenida a nuestro nuevo participante, Roman Coleman.

Roman, gracias por decidir venir.

Hoy, nuestro objetivo es sentir empatía,

entender el poder de una disculpa,

y aceptar nuestros defectos.

¿Quién quiere empezar?

Recuerden, aquí es un lugar seguro.

Ustedes ya han mejorado bastante.

Me condenaron a diez años de cárcel por homicidio involuntario.

¿Y cuánto tiempo pasó desde el momento de pensar en el crimen...

hasta llevarlo a cabo?

- Un segundo. - Un segundo.

17 años por robo a mano armada.

18 años.

¿Por qué?

Asesinato en primer grado.

Desde los 14 años.

¿Y cuánto tiempo pasó desde el momento de pensar en el crimen...

hasta llevarlo a cabo?

Bueno, pues...

fue espontáneo.

Diez segundos.

Cinco segundos.

22 segundos.

Unos tres segundos.

¿Cuánto tiempo llevas en la cárcel?

12 años.

¿Y cuánto tiempo pasó desde el momento de pensar en el crimen...

hasta llevarlo a cabo?

Un instante.

Gracias por venir.

Fue lindo lo que me escribiste.

Bueno, ¿qué es lo que me quieres decir?

Estoy trabajando afuera...

con caballos.

- ¿Caballos? - Sí.

Los que ves cuando entras aquí.

Los domo, monto en ellos.

Vamos a tener una subasta la semana que viene.

Me gustaría que vinieras.

Suena divertido.

Creo que te gustaría.

Mi caballo se llama Marquis.

¿Crees que montar a caballo puede cambiar las cosas?

Te quiero pedir algo.

Algo que no me merezco.

Y lo sé.

Quiero que me escuches.

¿Qué me quieres decir?

Hay tantas cosas...

que quiero decirte desde hace mucho tiempo.

Ya no soy el que era.

Lo que ocurrió fue un accidente.

Nunca quise lastimarla.

E hiciera lo que hiciera...

siempre serás mi niña pequeña.

Te estoy escuchando.

Vamos, siéntate. Siéntate.

No me acuerdo de todo.

Ella tiró...

por el retrete...

mi alijo para las fiestas.

Estaba intentando ayudarme, pero yo lo no veía así.

Se puso a gritarme.

Y yo me puse a gritarle a ella.

Nos metimos en una pelea.

Corriendo por la casa.

Y ella me pegó.

Entonces le pegué a ella.

Yo estaba furioso.

Así que le golpeé la cabeza contra el lavabo.

Hasta que se partió el cráneo.

Yo era un niño.

La niña era yo.

Me dejaste sola al cuidado de mi mamá.

Para vestirla, darle de comer, limpiarle el culo,

y darle sus medicamentos todos los días.

¿Sabes lo que eso fue para mí?

¿Sabes lo que eso fue para mí?

Te quiero.

Te quiero mucho...

Nunca sabrás cuánto.

Algún día, te lo compensaré.

Te lo prometo.

Sólo les quiero decir que...

no estamos domando a estos caballos...

para fiestas de cumpleaños de niños, ni para llevarlos a dar paseítos.

Algunos de estos caballos llegarán a proteger...

la frontera de Estados Unidos.

Así que hay que acostumbrarlos a correr y a cazar.

- ¿De acuerdo? - Sí, señor.

Escúchame. Si ves a mi primo,

vete corriendo hacia el otro lado, ¿de acuerdo?

Anda, vámonos de aquí, Thomas.

¡Al suelo!

¡Todos al maldito suelo ya!

¡Todos al maldito suelo!

¡Ya! ¡Al suelo, al suelo!

¡Todos al suelo ya!

- ¡No se muevan! - ¡Las caras en el suelo!

Control, necesito refuerzos en el patio bajo.

Tenemos un herido. Necesitamos un médico.

Necesito refuerzos ya.

Oye, ¿es ese Henry, amigo?

- No se muevan. - ¡Cállate!

¡Pon la cara en el suelo!

Torre, si alguien se mueve...

Vete a la mierda.

Idiota de mierda.

¡Carcelero!

Los espíritus no se quebrantan.

Yo no sé si tengo el espíritu quebrantado,

pero hoy desde luego...

recibió una paliza del demonio.

Yo puedo montar el caballo de él.

De acuerdo.

Ocúpate de eso.

Estoy orgulloso de trabajar con ustedes.

- Buenas noches. - Buenas noches, jefe.

- Buenas noches, jefe. - Buenas noches.

Nos vemos mañana por la mañana.

Cabalgaremos por Henry.

¿Estás listo?

Sí.

¿Crees que ella va a venir?

Bueno, amigos, gracias por venir.

Les quiero dar la bienvenida...

a la 25ta. Subasta de Caballos Salvajes domados por los reclusos de Nevada.

Bien, prepárense.

Estamos por empezar.

Y me gustaría agradecer a la Oficina de Administración de Tierras...

por su colaboración.

Juntos estamos muy orgullosos de presentarles...

a unos de los animales más hermosos que ustedes jamás verán.

Gracias a ustedes,

los agricultores, los rancheras,

la patrulla fronteriza, la Policía,

hoy estos caballos tendrán hogar.

Así que denles un aplauso a mis hombres.

Eso es, un fuerte aplauso.

Muy bien, Thomas.

¡Qué comience la cabalgada!

- El primero en salir... - ¡Vamos!

Es Thomas Youngblood con T-Bird, domado por Henry Cooper.

¡Qué bien!

Muy bien, Thomas, sácalo a pasear.

Este es el número 1283, el primer caballo del día.

Tiene una raya blanca en la cara y tres patas blancas.

¿Qué precio le ponemos?

¿Qué tal 1.500?

15. ¿Qué tal 15? ¿Alguien lo quiere por 15?

Comencemos con 500. 500.

Se incrementa en 50. ¿Quién da 550?

¿600? La oferta es de 550.

Ahora 600, 650, y siete.

650, ¿quién da 700?

700, 750.

¡800, 850, 900!

¡900! Ahora 950.

Les toca de nuevo. 900. ¿Quién da 950?

No se lo pierdan por 950.

1.000. Ahora 1.050. 1.000.

¿Quién da 1.050? ¿1.050?

Gracias, señor. Ahora 11, ahora 500 más, ahora 12.

12, 12, 12. ¿Alguien da 1.200?

Vendido aquí, 1.200. 1.200.

Un fuerte aplauso para Tom y T-Bird.

Ni loco, amigo. ¿1.200?

Henry habría sacado tres veces más que eso, seguro.

Vendido a la Comisaría de Las Vegas...

por 1.200.

El siguiente es Michael Anderson con Lollypop.

Es el número 1.287.

¿Qué precio le ponemos?

¿Qué tal 500?

A ver, 25, 25. ¿Quién da 25?

¿Alguien lo quiere por 25? ¿Quién da 1.000?

- Atrás, atrás. - Tienes que...

tienes que darle un poco de tiempo.

Es que... Lo estás apurando mucho.

Bien.

Anda. Vamos.

No, no, amigo, tienes que tratarlo con cuidado.

En serio.

Lo vas a enojar.

Tranquilo.

Eso es. Muy bien.

Bien.

Bien, recuerden que todas las ganancias de la subasta...

se destinarán al Programa de Conservación de Caballos Salvajes...

de la Oficina de Administración de Tierras.

Recuerden, señoras y señores,

que estos caballos necesitan de su ayuda.

Pasamos ahora al último caballo y jinete...

de la subasta de hoy.

Oye. ¡Oye!

- Marquis... - Cálmate.

- Y Roman Coleman. - Vamos.

Oye.

Vamos.

¡Maldita sea!

¡Qué sorpresa!

Joder, Roman.

¡Eso es!

- Eso es, amigo. - Bien hecho, muchacho.

Bien hecho.

¡Oye, oye, que se vea lo que vale!

¡Arre!

Bien hecho.

Muy bien, amigos, ¿cuánto le ofrecemos?

Quiero 1.500.

15, 15, quiero 15, quiero 1.500.

1.000. Aquí 500, ahora 600.

Alguien ya ofreció 5. Quiero 600.

600, señor. 600, ahora siete.

Siete. ¿Lo quiere por siete, señora?

Siete. Ahora 800, señor.

Ocho, ocho. Quiero ocho, ocho.

Les toca. Ahora 800, ahora nueve, ahora nueve.

¡Sí! Ahora 1.000. Alguien ya ofreció nueve.

Quiero 1.000.

1.000. Gracias. Ahora 1.100.

¿Quién lo quiere por 11?

Lo puede comprar por 11. 11, 11, 1.050.

1.150. 1.150.

¿Quién lo quiere por 1.150? Ahora 12.

Ahora 1.250. ¿Quién va a ofrecer 1.250?

11. ¿Quién lo quiere comprar por 1.250?

¿Quién lo quiere comprar por 11?

¿Quién lo quiere comprar por 11? 11, 11, 1050.

1.150. 1.150.

¿Alguien lo quiere por 1.150? Ahora 12.

1.250. ¿Quién lo quiere por 1.250?

¡Marquis! ¡Marquis!

¡Ayúdenlo!

¡Thomas!

¡Thomas, ayúdalo!

¡Deténganlo!

¡Ve por la Ketamina y tranquilizalo!

¡Ayúdame! ¡Ayúdame!

SI NO LE GUSTAS A MI CABALLO... A MÍ TAMPOCO ME VAS A GUSTAR

¿Sí?

Coleman está aquí, señor.

- Dile que pase. - Pasa, Coleman.

Bueno, quitale esa mierda de las muñecas.

Sí, señor.

Gracias, amigo.

Espera afuera, si no te importa.

- Sí, señor. - Gracias.

Siéntate.

Mira esto.

Soy yo encima de un caballo, hace 42 años.

¿Quería verme, señor?

Van a cancelar el Programa.

Lo siento mucho, señor.

¿Cómo que lo sientes?

Por Dios, no me digas que lo sientes.

Vete a decírselo a tu caballo.

Porque cuando llegue el veterinario...

lo va a sacrificar.

- ¿De qué está hablando? - ¿Eso te sorprende?

Tienes que recordar una cosa.

Yo llevo mucho tiempo trabajando con caballos.

Y a algunos los puedes domar...

y a otros no.

¿Y sabes qué más es una verdadera lástima?

La manera chapucera...

en la que volvieron a instalar la valla.

Con esparadrapo.

Del mismo tipo que tienes en la cabeza, esparadrapo.

¿Para reparar una maldita valla? ¡Por el amor de Dios!

Marquis.

Lo siento. Lo siento.

Vamos. Vamos.

Vamos.

Sí.

Ven aquí. Ven aquí.

Rápido.

Joder.

Ven aquí. Ven aquí.

Pasa por aquí.

Eso es.

Espera un momento.

No. Vamos.

¡No! Vamos.

Vete. Vete.

Marquis. Marquis.

Marquis.

Te tienes que ir. Cuando diga ya, te vas.

¿De acuerdo?

Marquis, vete de aquí.

¡Vete de aquí!

¡Al suelo ya!

¡Coleman, al maldito suelo!

¡No me voy a ningún lado!

- No me voy a ningún lado. - ¡Ponte de rodillas!

¡Les prometo que no me voy a ningún lado!

¡Ponte de rodillas! ¡Manos en la nuca!

¡Al suelo!

Cuando yo tenía seis años...

empecé a escribirle cartas en tu beneficio,

a tu Junta de Libertad Condicional.

Pero siempre te negaron la libertad condicional, así que...

Pensé que era culpa mía que todavía estuvieras en la cárcel.

Porque...

yo no era buena escritora.

Pero después, cuando me hice mayor, lo entendí.

No querías salir.

Así que dejé de escribir.

Guardé una de las cartas.

"Mi papá es divertido.

"Envíenlo de vuelta a casa".

La próxima vez, traeré a Martin.

Es tu nieto.

EL PROGRAMA DE CABALLOS SALVAJES PARA RECLUSOS EXISTE ACTUALMENTE,

EN ARIZONA, CALIFORNIA, COLORADO, KANSAS, NEVADA Y WYOMING.

LOS QUE PARTICIPAN EN EL PROGRAMA TIENEN...

UNA PROBABILIDAD SIGNIFICATIVAMENTE MENOR...

DE REINCIDIR DESPUÉS DE SALIR DE LA CÁRCEL.

EL CENTRO DE ADOPCIÓN DE CABALLOS SALVAJES...

DEL CORRECCIONAL DEL NORTE DE NEVADA, 2016.

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