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El Exculador
Había llegado a la ciudad una nueva fotógrafa. Se llamaba Zara, una chica
sexy.
Tenía que encontrar un modo de conocerla, convenciendo también a mis
no esperaban otra cosa.
Buenos días, soy Estefano de la Sex Production. Tenemos una cita con Sara.
Gracias.
Buenos días.
Encantada. Yo soy Estefano.
Encantada.
Hola. Encantada.
¿Qué le parece? Queremos organizar algo bonito.
Sin retocar.
Aunque supongo que al final siempre podemos echar mano del Photoshop.
El mejor sistema era recurrir a Sara la fotógrafa para que trabajara para mí.
Podíamos encontrarla en su estudio y podíamos proponerle un servicio
para realizar un calendario sexy con varias modelos. Cada una más guapa que
anterior.
Ha sido todo un placer.
Adiós.
Muy bien.
Naturalmente, Sara se puso enseguida manos a la obra y se dispuso a sacar lo
mejor de cada una de las muchachas.
Vale. Perfecto.
Muy bien.
Eres una chica muy guapa y has salido muy bien. ¿Estás segura? Yo tengo ganas
verla. ¿Vamos? Vamos.
Después de enseñarle
las fotos a la modelo...
Zara encargó a su secretaria que terminase el trabajo.
Aunque era muy guarrilla. Y antes de ponerse a trabajar, prefirió darse un
revolcón con el técnico de iluminación, que siempre estaba dispuesto a
satisfacer todos sus deseos.
Mientras ellos echaban un polvo, Zara los espiaba, sin que se dieran cuenta.
Estás un poco tensa.
Gracias.
Joder.
¡Gracias!
Me encanta.
No, no, no.
¡Ay!
Sí, sí.
¡Ah!
Me encanta, es increíble.
Vamos, dame fuerte.
Sí, sí, vamos, sigue, cariño. Sí, así, así.
¿Qué pasa?
Sí.
Así, mi amor, mi amor.
Sí, así.
Voy a ver el culo.
Sí, sí.
Joder, mi amor.
¿Qué pasa?
Vamos. Vamos.
Vamos.
Vamos.
Vamos, vamos.
Corre, no te metas.
Espera.
Corre.
Corre.
¡Oh!
Mientras tanto, Zara había pensado organizar una gran fiesta aquella noche
llamó a su amigo pintor, que se mostró entusiasmado y aceptó inmediatamente.
Entonces cuento contigo.
Adiós.
Antes de dejar el estudio, el pintor encargó a su ayudante, que estaba
a una modelo, que acabase el trabajo.
Pero ambos decidieron hacer una pausa.
Muy, muy particular.
He pensado que podríamos relajarnos un poco.
Necesito un descanso.
¡Oh!
¡Ups!
¡Dipón!
Mientras, en la lujosa mansión donde vivía Sara, se estaban haciendo los
preparativos. El camarero y la camarera eran los encargados de poner la mesa,
dejándolo todo en su sitio.
Pero... aquello no era lo único que hacían.
Hola.
Hola.
Vamos.
Había llegado la hora de la cita.
Habían llegado todos a la casa y estaban además muy excitados.
Había un montón de comida y de vino y además estaban deliciosos. Se producían
miradas amistosas e incluso lascivas. Y el ambiente se iba caldeando cada vez
más.
Pasando bien, ¿verdad, chicos?
Sí, todo muy bueno. Sí. Muy bien.
Si me acompañáis, vamos.
¡Claro! Adelante.
¡Oh! ¡Hola!
¡Salud!
¿Y tú? ¿Quieres?
¡Sí! También Estefan. Gracias.
Sí,
sí.
¡Bien!
¡Dámela, dámela!
Gracias por estar aquí.
Salud. Salud.
Había llegado el momento de hacer las cosas en serio.
Después del enésimo brindis, ¿qué podía haber mejor que un striptease
improvisado?
Sara empezó a atacar a su amiga modelo.
Y todos se prepararon para algo subido de tono.
Vaya amiguita.
El calor.
Pues anda, que yo.
No
hay
posibilidad de ver a Cristóbal.
Intervenir en el jueguecito.
Váyate ya.
Una copa.
¿Qué pasa?
Vaya, vaya.
Venid aquí.
Chicas, tengo el rabo.
No.
No.
Ay, Dios mío.
Gracias.
¡Oh!
¡Oh!
¡Ah!
¿Así? Sí.
Prefiero.
Oh, sí.
Así, así fuerte.
Así,
dale, dale, espera.
Sí.
Cambiemos.
¿Qué pasa?
¡Qué bonito!
Sigue moviéndote, J.
Toma, toma pollo.
¿Cómo tengo el rabo?
Nena, nena.
Vamos, métemela.
Eso es comida.
¿Qué pasa?
No pares, no pares.
Por el culo se la metes, ¿no, cabrón?
Sí.
Un poco.
Los huevos.
¿Qué pasa?
Sí, con ganas.
Vale,
te voy.
Voy a apoyarme.
Te voy a dar de todo.
Una patada.
Tienes duro.
Toma.
Toma. Toma.
Ahí.
Levanta, levanta.
El coñito.
Le doy caña.
Toma, toma. Guarda.
¿Qué pasa?
Tío, dale fuerte, dale fuerte.
es...
¿Qué pasa?
¡Ah!
¿Qué pasa?
Mientras tanto, el camarero y la camarera querían terminar aquello que
empezado.
No hay que ámbrete.
Bueno, ¿qué pasa?
El cariño.
Gracias.
Dame, dame.
Toma, toma.
Así es.
¿Y tú te gustas todo, eh?
Vamos,
vamos. Así, muévelo, muévelo, muévelo.
Nena, nena, espera.
¿Qué haces?
¡Ay, ay, ay!
¡Ay, apriétanos!
¡Ay!
¡Ah!
Para ti.
Para ti.
Ay,
Jorge. Jorge.
Ay, qué cariñita lo tiene.
¿Vas a hacer que me corra?
Sí.
¡Vamos, vamos!
¡Nena, nena! ¡Me corro!
¡Me corro!
¿Qué es eso?
La velada había sido perfecta.
Muy bien, todo había salido estupendamente.
Habían ido a recoger las fotos y Sara les estaba esperando en su estudio
fotográfico.
Mis amigos habían ido a ver a Sara que les escuchaba con atención.
Los miraba mientras le hablaban.
Y eso era para mí un placer sublime.
Ahora quiero pedirte un último favor.
Chicos, venid conmigo.
Adelante. Vamos a pasar esperando.
¿Qué pasa?
¡Adiós!
¡Ahhh!
Me encanta tu coño.
Las tías, tía,
aquí.
¡Ah!
¡Gracias!
¡Oh!
¡No!
¿Qué pasa?
¡Qué gusto, sí!
¡Qué gusto, sí!
Creo que te acabaré.
¡Gracias!
¿Qué pasa?
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