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Garganta profunda.
Helen. Helen, estoy en casa.
Linda, estoy aquí, cariño.
¿Estás de foto?
Espero no interrumpir.
No, en absoluto.
Acaban de traer la compra. Ayúdame a guardarla, cariño. Bien.
Pásame uno de mis cigarrillos.
Gracias.
¿Te importa si fumo mientras me comes?
No, en absoluto.
Tengo que hacer algunas cosillas.
Y tú estás muy ocupada.
¡Au!
gusto.
¿Por qué no te das un baño? ¿Te refrescará?
No, puede que luego.
¿Tienes bronceador?
Cariño.
¿Qué?
Aceite bronceador.
Oh, sí.
Gracias. ¿Estás bien?
Sí, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas? No sé, está rara. Llevas todo el día con
morros.
Es por nosotras, por mí, por cómo vivimos.
¿Qué problema hay en cómo vivimos? Con mi pensión y tu asignación mensual nos
muy bien. No nos podemos quejar.
¿Qué más podemos pedir?
Muy bien. ¿Qué haces ahora?
No lo sé. Haré la cena y... Y puede que daré un paseo.
¿Con quién?
Ya sabes con quién.
¿Cómo se llama?
Ted, ya lo sé. Jamás olvidaría su nombre.
Mira, Helen, la vida es mucho más que ir de cama en cama.
Cualquiera diría que ya estás lista para casarte y tener una casa repleta de
niños. Yo paso, cielo, ya he pasado por eso.
No es por eso. Yo no podré casarme.
¿Qué quieres decir?
Se me ocurren un montón de tipos que matarían por casarse contigo, querida.
No funcionaría. Yo sería desgraciada y lo haría él aún más infeliz.
¿Por qué?
El sexo.
No me gusta.
¿Qué quiere decir que no te gusta?
Bueno, no es exactamente eso.
Hace que me excite mucho, pero después... ¿Y después qué? Nada.
Nada. El sexo tiene que ser algo más que un cosquilleo agradable.
Tendría que oír campanas, cohetes silbando, fuegos artificiales y todo
¿Quieres correrte o montar una verbena? Helen, esto es en serio.
Lo siento, cielo.
¿Nunca te has corrido? No.
Nunca, nunca.
No te preocupes, cariño. Hay hombres muy patosos.
A lo mejor es que no lo haces bien.
¿Qué quiere decir que no lo hago bien?
¿Cuántas formas hay de hacerlo?
Cariño, apoyar es mucho más que un simple me te saca.
Tienes que encontrar lo que te satisface a ti. ¿Cómo?
Experimentando. ¿Qué te parece si invitamos a un montón de chicos?
Alguno hará que suenen las campanas, ¿de acuerdo?
Muy bien, tal y como estoy, probaría cualquier cosa.
Hola. Hola, ¿qué tal?
Bien, ¿y vosotros?
Bien.
¿Hemos llegado tarde? No, llegáis justo a tiempo.
Vale. Tú tienes el número 11.
Gracias. De nada.
¿Y tú el 12?
¿Quieres un café, una copa, un tentempié mientras esperas? ¿Es esto una reunión
de amantes? No quiero nada, gracias.
Tranquilo, aquí hay algo para todos.
Ah, bien.
¡Oh!
Gracias.
¡Mmm!
Gracias.
No. No.
¿Quién tiene el once?
Ven conmigo, es tu turno. No puedo más, tendrías que habernos visto hace un
rato. ¿Qué me dices tú?
¿Queda alguien más?
Sí, ¿qué hace un hombre como tú con un pendón como este?
¿Cómo has entrado aquí?
Oye, guapa, para que te enteres. Me has llamado tú, no yo a ti.
Hay días en los que nada sale bien.
Bueno, ¿y ahora qué?
Pues no lo sé.
¿Cuántos han sido?
Catorce. Y algunos se han ido dos veces.
Había compropiedad, cariño. De acuerdo. Se han corrido dos veces.
Oye, esto fue cosa tuya. ¿Qué hago?
¿No te has corrido ni una sola vez?
Pues claro que sí. Un montón de veces. Y ha estado muy bien. ¿Pero qué?
Pues que no ha sido nada como para que sonaran campanas, diera fuegos
artificiales o cohetes. Ya estamos otra vez. ¿Quieres correrte o montar una
verbena? Por favor, mamá, esto es importante.
¿Qué puedo hacer?
No lo sé, deja que piense.
¿Y si...? ¿Qué? Ya lo tengo.
Doctor Jaun. ¿Un doctor? Sí, un psiquiatra. Es buenísimo y tiene un
mejor descubre algo.
No lo entiendo.
Puede que estés bloqueada o algo así.
¿Bloqueada? Sí, ya sabes, un bloqueo que te impida hacer lo que te gusta. No sé.
Bueno, es bastante común.
Quizá... Quizá tuvo una experiencia traumática durante la infancia.
No, me temo que no.
Vaya.
¿Ningún hecho desagradable que le haya hecho repudiar el sexo?
Me está mojando. Por favor, doctor, esté quieto. Vaya, lo siento, enfermera.
Enfermera, la señorita Lovelace ya ha acabado con sus burbujas.
¿No le gusta el sexo?
Escúcheme bien, doctor.
A mí sí me gusta el sexo. Disfruto con él.
Podría pasarme el resto de mi vida follando.
¿Y entonces cuál es el problema?
No lo sé, falta algo.
¿Falta algo?
Sí.
El sexo tiene que ser algo más que un montón de cosquillas.
¿Cosquillas?
Quiero oír campanas.
¿Campanas?
Bombas. ¿Bombas? Y fuegos artificiales. Cohetes en acción.
Torpedos estallando en el aire. Oh, patria querida, hoy es un gran día para
nuestra bandera. Doctor, por favor, sea serio, por favor. Enfermera, enfermera,
llévese esto.
Sí, su problema es que espera del sexo más que unas cuantas cosquillas. Sí,
quiero ir campanas y bombas. Sí, ya hemos hablado de eso, señorita Lovelace.
¿Sabe qué? Creo que su problema puede ser de origen físico y no psicológico.
¿Alguna vez se ha sometido a una exploración física?
No, creo que no.
Acompáñeme a mi despacho, quiero echar un vistazo.
Vamos a ver.
Señorita Lovelace tendrá que quitárselos.
Enfermera, esterilización.
Vamos.
Muy bien. Gracias, puede retirarse.
Bueno, vamos a ver. Levante la pierna.
Es increíble.
¿Se ha dejado alguien el reloj dentro o algo así?
No, no, no.
Es alucinante. Es increíble. No tiene.
No tiene.
Soy una... Mujer, se supone que yo no tengo de eso. No me refiero a una de
Estoy hablándome. Me refiero al clítoris. No tiene clítoris.
¿Está seguro?
Por supuesto que estoy seguro.
Mire, eche un vistazo. Mire.
Oh, maldita sea.
Oh, no me extraña que no oiga campanas. No tiene babajo.
No es gracioso.
Vamos, vamos, señorita Lovelace. Por favor, intente tranquilizarse.
Oiga, dígame algo, cuando pega un polvo, es decir, cuando hace el amor o realiza
el coito, ¿qué es lo que más le excita?
Chupar el pene.
¿En serio?
Una chupapollas.
¿Y qué siente?
Excitación. ¿Dónde?
Se reirá.
No, no, señorita Lovelace, no me reiré.
Me da mucho gusto.
¡Oh, vamos, señorita Lovelace! Deje que le eche un vistazo. ¡Abra, abra la boca!
¡Ábrala más, abra la boca! ¡Abra la boca!
¡Ahí está el cabrón CTS! ¡Ahí, ahí está!
¿Qué? Su clítoris está en el fondo de su garganta.
¡Oh, vamos, señorita Lovelace! Tener el clítoris en el fondo de la garganta es
muy... Mucho mejor que no tenerlo en ningún lado.
Le dije muy fácil.
Imagínese tener las pelotas en las orejas.
Bueno, así oiría como me corro.
Señorita Lovelace, escuche. Ya hemos detectado el problema. Ahora solo
que encontrar una solución.
¿Cuál?
Pues... ¡Pruebe!
¿Alguna vez se ha metido un pene hasta el fondo de la garganta?
No. Lo he intentado, pero me ahogo. Bueno, querida, es cuestión de
Tiene que aprender a relajar la musculatura y a compaginar la
los movimientos de tu cabeza.
Hace que parezca sencillo. Es que lo es.
Pruébelo. ¿Le gustará?
Bueno, no tengo nada que perder.
Vamos, pruébelo conmigo.
¡Vamos!
¡Oh, muy bien!
¡Oh!
¡Oh, sí!
¡Oh,
señorita! ¡Oh!
¡Hasta el badajo!
Un momento.
Gracias.
Oh, doctor Young, ¿cómo podré agradecérselo? Me ha salvado la vida.
Soy una mujer satisfecha. Por fin he oído campanas.
Oh, doctor Young, cásese conmigo. Quiero ser su esclava. Linda, no puedo casarme
contigo. ¿Qué quiere decir que no puede casarse conmigo? Mi enfermera no me
dejará, pero ¿cuántas gargantas profundas crees que podría soportar mi
Oh, no.
¿Qué? No va a salirse con la suya. Me ha abierto los ojos y ahora pretende
dejarme tirada.
No pienso, no pienso ir de cama en cama.
¿Está loco o qué?
Usted tiene la culpa, ¿no lo entiende? Le necesito, necesito amor.
Tranquila, oye, yo no te estoy echando.
Encontrarás el amor y la felicidad.
Mientras tanto, si quieres trabajar para mí en la oficina y hacer visitas a
domicilio... No lo entiendo.
No hace falta.
Veamos, te nombraré fisioterapeuta.
Pero yo no sé nada de fisioterapia. Pero yo te enseñaré.
¿Lo dice en serio, Dr. Young?
Oh, Dr. Young, ¿cuándo puedo empezar? Bien, ahora mismo, si quieres.
¿Cuánto antes mejor? ¿Necesitaré algo?
Solo el uniforme. ¿No necesito equipamiento?
Oh, linda, tú has nacido con todo el equipamiento de serie.
Oh, Dr.
Young.
Hola, señor Fenster. Ya puede desnudarse.
Mamá.
Caso 358.
Albert Fenster, edad 25, soltero. Está obsesionado por descubrir aquellas
sustancias que mejor combinan con la Coca -Cola.
Relaja los músculos, querida.
Eso es.
Así.
Bueno.
Sí, es el...
Caso 653, Jacob Maltz, edad 52, es viudo, sin hijos.
No ha mantenido relaciones sexuales desde la muerte de su esposa hace tres
Se niega a acostarse con nadie a menos que se vuelva a casar.
Recientemente ha sufrido fuertes dolores de próstata, debido probablemente a su
abstinencia sexual.
He enviado a su casa a mi terapeuta, la señorita Lovelace.
Dígame, señor Maltz, ¿qué tal se encuentra ahora?
Muy bien.
La verdad es que no me sentía así de bien desde que mi pobre Sara murió.
Me alegro tanto.
No sabe cómo me gusta saber que le he sido de gran ayuda.
Eres un ángel.
Dime, ¿crees que podrías visitarme, digamos que un par o tres veces a la
Sería un placer, señor Maltz, pero ¿estás seguro de que se lo puede
un tratamiento muy caro.
No te preocupes.
El dinero no es problema.
Mira, tengo un buen seguro.
Hola, Dr. Young.
Le traigo sus medicinas. Aquí están.
Sea bueno, doctor.
Caso 007.
Doctor Young.
Es decir, el pobre Doctor Young que intenta complacer a dos enfermeras
simultáneamente. Y no sabe si podrá soportar por mucho tiempo ser víctima de
gargantas profundas. Está gravemente herido por cumplir con su deber. Está...
Al borde de la muerte.
Que me voy.
Veamos si tiene fiebre. A ver.
Está ardiendo.
Me muero.
Tómese las pastillas, doctor. No quiero pastillas. Debe tomar las pastillas.
¿Qué está ardiendo? Claro que estoy ardiendo.
Coja las pastillas.
Eso es.
Vamos, pócalas en la boca.
Beba. Con Gandhi le irá mucho mejor.
Tómeselas. De un solo sorbo verá que bien le sienta. Le levantará el ánimo.
A veces es usted como un niño.
¡Qué asco! ¡Qué porquería!
Vamos, sea obediente.
Eso es, doctor.
Muy bien.
Linda, estoy muy cansado. Ya no puedo más. Siento que la vida me abandona.
Relájese. Yo estoy aquí para cuidarle. Me siento tan mal, tan mal. Qué mal me
siento. Pronto pasará todo. Me siento muy mal, muy mal. Ahora voy a echarle un
vistazo. A ver cómo la tiene. Pero, pero que mira.
¡Oh, son mis partes! ¡Cuidado! ¡Oh, qué hace!
¡Se ha vuelto loca!
¡Qué graciosa!
¡Quite, quite! ¡No me la toque!
¡No! ¡Sí!
¡No! ¡Sí! ¡Que no!
¡Que no!
¡No, no, por favor, déjame!
Vamos, doctor.
¡No, los calzoncillos no, linda!
Deme la bolsa de agua.
Doctor Young, no le haré daño.
¡Ay, pobrecita!
¡Está vendada!
¡Oh, con lo mona que es!
Pobrecita. Pobrecita polla.
Habrá que quitar el vendaje. No. Sí.
No. No, quieta, quieta. No, no, por favor.
Sí, doctor.
Oh, no.
La lleva muy comprimida.
Se lo quitaré.
Así, ve, doctor. No, no.
Por favor, linda, no me quites el vendaje.
Me duele mucho.
Es bueno para la circulación, doctor.
Así. Qué tormento.
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh, sí, la copia!
¡Sí! ¡Oh!
¡Cómo mejor!
¡Oh!
¡Ah! ¡Ah!
¡Oh, qué bueno!
¡Oh!
¡Oh!
¡Ay!
¡Oh! ¡Oh!
Vamos, doctor.
Incorpórese.
Vamos.
Vamos. Qué mal estoy, qué mal me encuentro.
Por fin.
No me aguanto las piernas.
Ayúdame, ayúdame.
Sí, sí.
Qué mal estoy.
Tómese esto.
Sí, sí.
Agua.
Enfermera.
Se está aquí.
Caso número 2 -18.
Wilbur Wan, 26 años.
Alteraciones de la personalidad.
Sumamente tímido y reservado. Solo se excita cuando cree que controla a su
pareja.
Asume el papel de ladrón y juega a que viola a su víctima.
Confío en que la enfermera Linda Lovelace cure su psicopatía y en que se
mutuamente atraídos y lleguen a alguna cosa. ¿Qué tal?
Perfecto, querida.
Necesito a un hombre fuerte.
¿Qué quiere?
Soy un ladrón.
Dame la bolsa o la vida.
Por favor, no me haga daño. Coja lo que quiera, pero por favor, no me haga daño.
Tenga, no me haga nada, por favor.
Voy a violarte. No grites, tengo un arma.
Bueno, pero no me haga daño, por favor.
No, no, no. Se supone que tienes que tener miedo. Lo siento, Wilbur.
Repitámoslo. Lo haré mejor esta vez.
No, siempre lo estropeas. Tú no quieres que me divierta.
Me impresionas tanto, Wilber.
Me acobardo cuando llevas esa máscara.
Venga, Wilber, vamos a la cama.
Estoy muy excitada.
De acuerdo, pero te voy a violar. Y si no haces exactamente todo lo que te
te pegaré un tiro.
De acuerdo, mi amo.
Lo que tú digas. Sabes que haría cualquier cosa por ti.
¿En serio? No lo dices por decir, claro.
No, lo digo de corazón.
Me gustas mucho, muchísimo.
Yo te quiero, linda. Cásate conmigo y te haré muy feliz. Por favor, te lo pido,
por favor.
Oh, Wilbur, me gustas, pero no puedo casarme contigo.
¿Por qué no puedes casarte conmigo? ¿No crees que te quiero?
No es por ti, te creo. Es que, bueno...
El hombre, el hombre con el que me case.
Mi futuro marido. Quiero que tenga una polla grande.
Lo entiendo, pero en ese caso no te culpo por no amarme, pero me duele.
Wilber, es culpa mía, no tuya.
Siempre hay algo. Toda la vida he salido perdiendo y solo estoy a 10 centímetros
de la felicidad, cariño.
¿Se lo has dicho al doctor Young?
Sí, claro que se lo he dicho.
Oye, Wilber, ¿por qué no le llamas?
A lo mejor puede ayudarte, no sé, con una operación o inyectándote silicona.
¿De verdad lo crees?
Claro que sí. Vamos, llámale. No perdemos nada intentándolo. Anda.
Hola, doctor Young.
Sí, soy Wilbur.
Sí, tiene que ayudarme.
Estoy enamorado de Linda.
Queremos casarnos.
Gracias, aunque hay un problema. Ella necesita una polla de 25 centímetros.
Por favor, por favor, ayúdame.
Entiéndalo, solo estoy a 10 centímetros de la felicidad.
¿Puede?
¿Y del tamaño que quiera?
Mañana.
¡Oh, vaya, vaya genial!
Sí, hasta mañana. Gracias.
Cariño, ha dicho que puede hacerlo y del tamaño que yo quiera.
¡Oh, Wilbur!
¡Qué linda!
¡Oh! ¡Oh!
Gracias.
Gracias.
Y feliz garganta pregunta a todos.
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