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HAMNET Y HAMLET SON EL MISMO NOMBRE,
INTERCAMBIABLES EN LOS REGISTROS DE STRATFORD
A FINALES DEL SIGLO XVI Y COMIENZOS DEL XVII.
LA MUERTE DE HAMNET Y LA CREACIÓN DE HAMLET.
Eso es.
Toma. Tenías hambre.
Eso es.
Repitan.
Buen día, señor.
Buen día para usted.
¿Qué lo trae a Hewlands?
Doy clases a los muchachos.
El tutor de latín.
Escuché de usted.
¿Qué lo trajo al jardín?
Eh...
Es una simple pregunta, señor tutor.
Sí, yo, eh...
Supongo que el aire estaba fresco aquí, y...
eh, la vi con su ave.
- Es un halcón. - Ah.
¿Puedo acercarme?
No se acerque mucho.
No lo conoce.
Oh.
Hola, muchacho.
Ah.
Le agrada.
¿Cómo se llama usted?
No le diré.
Lo hará.
No lo haré.
- Lo hará. - No.
Lo hará cuando nos besemos.
¿Qué hace?
Agnes.
Me llamo Agnes.
¿De dónde es?
¿Dije algo?
- ¿Eh? - No.
- No sabe quién soy. - Espere, quiero ver...
No puede volver a verme.
Oh.
¿Dónde estabas?
En el campo ayudando a Bartholomew. Una oveja recién nacida no está bien.
Bueno... fui al campo.
No te vi ahí.
Bueno, estuve ahí. Dile, Bartholomew.
Estuvo ahí.
¿Viste al nuevo tutor de latín?
El hijo del guantero.
Los muchachos dijeron que se fue y nunca regresó.
Debía darles lecciones
para pagar las deudas de su padre.
No lo vi.
Debimos saberlo.
De tal palo, tal astilla.
Creo que son las niñas más bonitas del distrito.
Lo somos.
Un día, deberé estar muy alerta con todos los pretendientes que tendrán.
Agnes es la más grande. Se casará primero.
No, si sigue corriendo al bosque como una gitana.
¿Dónde estabas?
Te esperábamos hace horas.
- Estaba... - ¿Y bien?
Estaba trabajando.
Siéntate.
Tu cena está casi fría.
- ¡Muchachos, muchachos! - Basta.
Hay para todos.
¿Cómo te fue en Hewlands?
Esos muchachos no son doctos.
Me pregunto para qué enseñarles eso.
Latín para niños que sólo serán ovejeros.
- Les dan aires. - ¡No, no, no!
- ¡Suficiente! - Basta, Gilbert.
Escucharon a su madre. Hay suficiente para todos.
Hablas mal de los muchachos de Hewlands.
"No son doctos".
Pero te diré algo,
ellos serán más hombres que tú.
Trabajan honestamente, a diferencia de ti.
Inútil, sin un oficio, con aires de grandeza.
Toda esa educación,
y ni una pizca de criterio.
Les estoy dando clases para pagar
tus deudas con esa familia, ¿cierto?
La deuda enorme que tienes con esa familia.
- No... - ¡Basta!
¿Y el resto de la familia? ¿Los conociste?
Sólo a la madre.
- ¿A la hija mayor no? - No.
Se dice que la chica es hija de una bruja del bosque.
La he visto deambulando sola por los caminos internos
con un halcón en el brazo.
¿Un halcón en Hewlands?
Sí.
Dicen que lo lleva al bosque sin compañía.
Sí, ¿pero estás segura, Eliza?
¿La hija mayor tiene un halcón, no una criada?
Sí. Sí.
Agnes.
Hola.
¿Qué hace aquí?
Le traje esto.
¿Qué es?
Es...
un guante nuevo para su ave.
Ya tengo uno.
Agnes.
Agnes, espere.
Sé quién es.
¿Quién soy?
Bueno... no la conozco, pero escuché cosas...
¿Que soy la hija de una bruja del bosque?
Sí. Dicen eso, pero no me importa...
Soy hija de mi madre.
Aprendí muchas cosas de ella.
¿Qué mira?
- A usted. - ¿Por qué?
- Yo... - Lo creí hombre de palabras, señor tutor.
Sí.
¿No lo es?
Hablar con la gente me resulta difícil a veces.
Entonces cuénteme una historia.
- ¿Una historia? - Sí.
¿Qué historia le gustaría?
Algo que lo conmueva.
Está bien.
¿Conoce la historia de Orfeo y Eurídice?
Orfeo es un hombre de música.
Tiene una voz exquisita.
Toca la cítara, que es...
una especie de lira y arpa,
toca tan divinamente,
que los pájaros, las...
las bestias, incluso las piedras y los árboles,
se mueven al ritmo de su música.
Orfeo se enamora de una hermosa ninfa, Eurídice.
Enseguida después de su boda,
una víbora muerde a Eurídice.
El veneno recorre su cuerpo,
y muere.
Y Orfeo, lleno de pena,
viaja al inframundo para recuperarla.
Encanta a un perro de tres cabezas, Cerbero.
Engaña a Hades hasta que finalmente...
le permiten regresar con su amor
al mundo de los vivos pero...
con una condición.
¿Cuál?
Ella debe ir detrás de él,
y él no debe voltear a verla.
Al comenzar su ascenso,
Orfeo no puede oír sus pasos, entonces escucha...
y escucha y escucha y escucha.
Pero sólo oye su propio latido.
Y el resto es silencio.
Al acercarse a las puertas del inframundo...
no se puede contener más.
Gira para verla y ella...
queda atrapada en el inframundo para siempre.
Fue una buena historia.
¿Le gustó?
Recuerda, Artemisa, lo que hiciste que sucediera,
lo que preparaste en Regenmeld.
Te llamas Una, la planta más antigua.
Tienes poder contra tres y contra 30,
tienes poder contra el veneno y contra la enfermedad,
tienes poder contra el horror que acecha la tierra.
Y tú, Llantén, planta madre,
estás abierta al este pero eres poderosa internamente.
Las carretas te giran por encima, las mujeres te pasan por encima.
Resististe todo y diste pelea.
¿Es cierto que sabe todo sobre una persona
con sólo tocarlos aquí?
No todo.
¿Qué vio cuando me tocó?
Vi un paisaje.
- ¿Un paisaje? - Ajá.
Espacios, cuevas, cimas,
túneles y océanos...
un vacío oscuro y profundo,
países sin descubrir.
Ella habla...
Ella habla, ella habla.
Pero, suave,
¿qué luz alumbra esa ventana?
Es el oriente, y Julieta, el sol.
...y mata...
...a la luna envidiosa.
Hola.
Hola.
Anhelo ser desposado por usted.
No, yo... debo desposarla.
Nadie más lo hará.
Hablaré con su madrastra y su hermano,
y claro que no estarán de acuerdo, pero...
No me importa porque no tengo talento para esperar.
No tolero esperar.
¿Y sus padres?
Jamás estarán de acuerdo.
Sígame.
Espere. Espere. Espere.
- ¡No! - ¡No!
Mi guante.
Es el guante de mi madre.
Ella salió del bosque...
como su madre
y su madre antes de ella.
Las mujeres de mi familia ven cosas...
que otros no.
Agnes.
Recuerda, Artemisa,
lo que hiciste que sucediera, lo que preparaste en Regenmeld.
Te llamas Una, la planta más antigua.
Tienes poder contra tres y contra 30,
tienes poder contra el veneno y contra la enfermedad,
tienes poder contra el horror que acecha la tierra.
Bartholomew, sanará.
¿Se hará una cicatriz?
Quizás. Pero eso no es malo.
Escucha.
¿Escuchas eso?
Debes prestarles atención a tus sueños, Agnes.
Siempre te guiarán.
- Buen día. - Buen día.
Sí.
Agnes, ¿qué pasó?
Su madre la echó de su casa.
No es mi madre.
La casa pertenece a mi hermano, Bartholomew.
Yo decidí irme.
Está encinta.
Dice que es tuyo.
- ¿Es de tuyo? - Ah...
El niño en su vientre, ¿lo pusiste ahí?
Sí.
- Nos vamos a casar. - ¡No lo permitiremos!
No es pecado.
- Necesitas nuestro permiso... - ¡No es pecado!
- Y jamás lo daremos, ¡jamás! - ¡Muy bien!
¿Qué?
- Has sido embrujado. - No.
Preferiría que te hicieras marinero antes de casarte con esta ramera.
Mary.
No es necesario.
Sin dudas podemos llegar a un arreglo.
- John. - Calla, mujer.
Seguramente quiere ver a su hermana frente al altar.
Seguramente preferiría no ver a su hijo arrastrado a la corte.
No es necesario.
Dijeron que están desposados.
Sólo si yo lo digo.
¿Por qué casarse con un erudito de cara pálida? ¿De qué sirve?
Es más profundo que cualquier hombre que haya conocido.
Todo va a cambiar.
Tú. Tú vas a cambiar.
Ya estoy cambiando.
Hay demasiado silencio.
¿Dónde?
En esa casa.
¿Qué nos decía nuestra madre cuando teníamos miedo o dudas?
Que vivamos con el corazón abierto.
Que no lo encerráramos en la oscuridad
sino que lo volviéramos hacia el sol.
Me ama por lo que soy, no por lo que debería ser.
Entonces cásate con él.
Gracias.
Recuerda, Artemisa...
Dilo conmigo. Dilo conmigo.
Lo que hiciste que sucediera,
lo que preparaste en Regenmeld.
Te llamas Una, la planta más antigua.
Tienes poder contra tres y contra 30,
tienes poder contra el veneno y contra la enfermedad,
tienes poder contra el horror que acecha la tierra.
Mírame.
Mírame.
Aquí vamos.
Agnes.
Oye.
Mira. Mira.
Mira eso. Mira el fuego.
¿Qué es eso?
Mira quién vino.
¿Quién es?
Viene papá.
Hola.
Los puntos deben ser más pequeños.
Mucho más pequeños.
Sí.
Inútil.
Bien, y ahora...
más pequeños.
- ¿Adónde vas? - Me voy.
Vuelve a trabajar.
No me volverás a pegar.
¿Entiendes?
- ¡Entiendes! - Sí.
Amor mío, deberías volver a la cama.
¿Qué escribes?
Nada importante.
Nunca es nada.
No lo sé.
Tal vez cuando esté terminado, sea...
Tal vez cuando esté terminado.
- ¿Por qué no me lees lo que tienes? - Agnes, no... No está terminado.
No está terminado.
Detente. Despertarás al bebé.
Está bien.
No.
Lo siento.
Creo que...
Agnes, he bebido demasiado.
He...
He bebido demasiado.
Oye.
¿Qué pasa?
Dame la mano.
Por favor, por favor, por favor.
- ¿Qué temes que vea? - Por favor.
Que soy un hombre violento y peligroso.
No, no eres nada de eso.
- ¿Cómo lo sabes? - Eres un buen hombre.
Eres un buen hombre.
Eres un buen hombre.
¿Desearías que no nos hubiéramos casado?
¿Cómo puedes decir algo así? ¿Cómo puedes decir algo así?
Susanna y tú son la razón de mi vida.
Lo único por lo que vivo.
¿Entonces qué es?
- Mírame. - ¡Basta!
Basta, basta. Por favor, por favor, por favor.
Mírame.
Escucha. Escucha. Escucha.
Estoy perdido.
Perdí...
Perdí el camino.
Sólo necesito... Agnes, sólo necesito trabajar.
No duerme.
- ¿Alguna vez perdió los estribos contigo? - No.
- Si te toca un pelo... - No, jamás.
Jamás. Está enojado con él mismo.
Está harto de él mismo.
Es un buen hombre.
Es buen esposo, buen padre, pero necesita más.
¿Qué podría necesitar además de su familia y a ti? Te tiene a ti.
Necesita ir a Londres.
- ¿Londres? - Sí.
- ¿Por qué? - El mundo se reúne en Londres.
Podría extender el negocio de su padre.
Te estás precipitando.
¿Quién sabe qué...? No. Necesita más. No pertenece aquí.
Necesita trabajar. No puede huir.
¿Qué hay en este pueblito? ¿Esta vida banal? Lo va a destrozar.
Necesita alejarse de su padre.
¿Tú irías a Londres con él?
No, esperaré hasta que se establezca.
Pronto seremos más.
- ¿Otro hijo? - Sí. Para fin del verano.
No es momento para enviarlo lejos.
Lo voy a perder.
Ya lo estoy perdiendo.
Lo perderás si se va.
No, sé que nuestro amor nos mantendrá firmes.
Por favor. ¿Hablarías con su padre?
Te hará caso si le sugieres que lo envíe a Londres.
Por favor.
Debo buscar alojamiento.
Cerca del río, cerca de las curtiembres.
Pero me dijeron que las corrientes del río son peligrosas
y que debes contratar un barquero experimentado
cada vez que cruzas, y eso haré, lo prometo.
Y pensaré en ti y Susanna en todo momento.
Nos encontraré un lugar en Londres, y volveremos a estar juntos.
¿Todavía no sabes si es niño o niña?
No. No sé por qué.
¿No dijiste siempre que tendrías dos hijos?
Sí.
Dos hijos en mi lecho de muerte.
Bueno, aquí tienes el segundo.
- No nos despediremos. - No.
Anda, ve.
- ¿Vas a alguna parte? - No, sólo...
Sí, iré al lago...
No irás al bosque.
- Debo ir. - No, no debes. ¡Gilbert!
Tienes... tienes que dejarme ir.
- ¡Déjame ir! - Sra. Agnes.
- ¡Debes dejarme ir! - ¡El río está desbordado!
¡Déjame!
- No llegará al bosque. - ¡Déjame!
- Tenemos todo listo. - ¡Mi bebé!
No, mi bebé.
No puedo.
No tendré a mi bebé en esta casa.
No en esta casa.
No.
El río.
- Calla, calla. - No, no, no. Él habló del río.
El río es peligroso. ¡La corriente puede arrastrarlo!
Agnes. Agnes. Agnes.
Agnes, él está bien.
¿No recuerdas su última carta?
Deja de gritar. Despertarás a todo el pueblo.
Sonaba...
Sonaba diferente.
No, tenía buenas noticias.
- El teatro. - El teatro.
Tiene un contrato con los actores para hacer guantes para el teatro.
Guantes. Los guantes.
Agnes, ahora calla.
Calla. Calla.
Puja. Puja.
- Eso es. - Es un niño.
Eso es.
Buen niño. Buen niño.
Es un niño.
Es un niño.
Mi niño.
Gracias.
¿Qué? ¿Qué pasa?
Está comenzando otra vez.
Tendrás gemelos, mi niña.
Ven, Eliza. Aquí. Rápido.
Llévatelo.
No, no.
Dos parados en mi lecho de muerte.
Siempre creí que serían...
que serían mis hijos.
Y ahora...
ahora veo que serán ustedes.
Tenemos que llevarte a la silla. Ya viene. Está aquí.
- No. - Vamos. Levántate.
No puedo...
No puedo.
- Ve. - Nunca debí...
No puedo...
No puedo lograrlo.
Entendí mal. Entendí mal.
Entendí...
Él... él no está aquí.
No está aquí.
Agnes, puedes...
y debes.
No puedo.
Agnes.
Puedes...
y lo harás.
Tu esposo nació aquí en este cuarto.
Tomó su primer aliento cerca de la ventana.
Por favor.
Por favor, que este niño viva.
Que este niño viva. Por favor.
Que regrese...
Que regrese y pueda estar con su hijo.
Por favor.
Que siempre me recuerde con cariño.
Recuérdame.
Mamá.
Mamá.
¿Mamá?
Demasiado débil.
Estaba sufriendo mucho.
Pobre mujer.
Estaba cada vez más débil.
Así es como ocurre a veces.
Debió saber que el fin estaba cerca.
Mejor no le hablen a los niños de ella.
Estarán más seguros con otra madre.
Tan joven.
Tal vez no la recuerden.
- ¡Mamá! - Agnes. Agnes.
- ¡Mamá, no! - No, no. Agnes.
Niña. Niña.
- ¡Mamá, no! - No, no, no.
- ¡No! - No.
- ¡No, déjenme verla! - ¡No, no!
- ¡Déjenme verla! - ¡No!
¡No, mamá!
- Agnes. - ¡No!
Mamá. Quiero a mi mamá.
Quiero a mi...
¡Aquí viene! ¡Es una niña!
Es una niña. Es...
Es... Esperen.
Vamos. Vamos.
¿Por qué no llora?
¿Por qué no llora?
No vive.
Déjame tenerla.
No debes mirarla. Da mala suerte.
Dámela.
- Veré que tenga un entierro decente. - ¡Dame a mi hija!
Mi niña.
Agnes, tienes un bebé varón.
Te lo traeré así puedes alimentarlo.
La niña ha ido al cielo.
No ha ido al cielo.
Hice una promesa la noche que mi madre murió.
Iré a tu iglesia, pero no diré una palabra allí.
Sí. Sí.
Tú vivirás.
Vivirás.
Me aseguraré de que nada te aleje de mí.
De hecho, no pude encontrarlo.
Aquí está.
Perfecto.
Aquí está mi sombrero.
Eso es.
Toma ese lado, ese lado.
Sí.
Y ponlo alrededor.
Perfecto.
- Lo siento. - Déjame ayudarte.
Está en mi cara.
Excelente.
- Soy Hamnet. - Soy Hamnet.
- Soy Judith. - Soy Judith.
Nadie corre en esta casa.
Compórtense, por favor,
como damas y caballeros.
¿Adónde van?
Sí, ahí viene, ahí viene.
- Hola. - Hola.
Todos sabemos que se cambiaron la ropa.
¿Hasta cuándo simularemos no saber?
Hasta que crean que son iguales.
Hola.
Padre, ¿me ayudas con el texto en griego de la clase de ayer?
Hamnet, pensé que ya lo sabías.
No, porque olvidé mi libro en la escuela.
Pues, Hamnet, debes tomar el estudio seriamente.
¿Cómo esperas mejorar si no...?
Picaros.
- ¿Te engañamos? - Claro que sí.
Intercambiaron sus lugares para engañarme.
Susanna, ven aquí.
Ven.
¿Recuerdan lo que íbamos a hacer para su madre?
- Sí. - ¿Sí? ¿Están listos?
- Sí. - Bien, salgan, rápido.
Vayan, vayan, vayan.
- Sigue... - Espera.
Un paso... ahora a la derecha.
Un paso más.
Uno más.
¿Cuándo volvemos las tres a encontrarnos?
¿Con el trueno, la lluvia o el relámpago?
Cuando se acabe el estruendo de la guerra, y la batalla se gane y se pierda.
Justo antes de que el sol desaparezca.
- ¿Y en qué sitio? - En el páramo ha de ser.
Ahí vamos a hallarnos con Agnes.
Ya voy, Graymalkin.
Paddock llama.
¡Voy!
Lo malo es lo bueno,
lo limpio es lo sucio,
lo malo es lo bueno,
lo limpio es sucio...
Surquemos la...
¡Bien hecho!
¡Fue increíble!
Cavas profundo, luego mueves todo a un lado,
y ahí pones la planta.
¿Sí? Luego pones tierra todo alrededor,
y le das más golpecitos.
Luego tomas algunos trozos... así.
Y te frotas las manos con ellos.
Luego hacia atrás.
Hazlo.
Y mientras tanto, te mueves en círculo.
Sí, eso es.
¿Listo?
Adelante. Y atrás.
Ahora, desvío, desvío, desvío.
Bien, otra vez.
Ahora, después de eso, yo haré esto,
y tú te harás a un lado.
¿Listo? En círculo. Prepara la espada.
No.
En círculo, prepara la espada.
Ahora, adelante.
Y atrás.
Uno, dos, tres.
¡A un lado!
Muy bien. Otra vez.
Judith, ¿cómo se llama esto?
- Tomillo. - Romero.
- Tomillo, tomillo. - Tomillo.
- Me confundí. - Está bien.
Esta...
- Eso sí es romero. - Sí.
¿Para qué es el romero?
- Para las manzanas. - Manzanas.
No. El romero es para...
- Recordar. - Recordar.
Ahora lo frotan en las manos.
Soplan un deseo.
Un deseo para su viaje.
¿Sí? Así tendrán un secreto con él.
¿Lo vieron?
¿No lo vieron en el cielo?
Bien, háganlo de nuevo.
Pidan otro deseo.
Miren, allí arriba.
Miren allí. ¿Lo vieron?
Tiene todos sus deseos atados en su corazoncito.
Cada vez que quieran recordarlo,
sólo deben...
¿Adónde van?
¡Los atraparé!
¡Los atraparé!
¿Padre?
¿Estás bien?
Sí.
Escucha, quiero que te alejes de tu abuelo.
No golpeará a tus hermanas, pero me preocupas tú,
y quiero que estés seguro cuando me vaya.
¿Volverás a Londres?
Sí, mañana.
¿Mañana?
Todo estará bien.
¿Iremos contigo esta vez?
No, aún no.
Oye.
Te extrañaré.
Pero debo ir, ¿entiendes? Yo...
Lo sé.
Entiendo.
Bien.
Necesito que cuides a tu madre y a tus hermanas.
¿Lo harás?
Sí.
- ¿Serás valiente? - Sí.
¿Sí?
- ¿Serás valiente? - Sí.
¿Serás valiente?
¡Sí, seré valiente!
Seré valiente, seré valiente.
He visto casas para nosotros en Londres.
Se acerca el otoño.
Y los niños se enfermarán.
Judith aún no es muy fuerte.
Suele tener congestión en el pecho.
Y el aire de Londres es...
No podemos.
Pero muy pronto... sí podremos.
Iremos a Londres contigo.
No.
No vendrán nunca.
Esperaste que pasara el calor del verano...
la aridez del otoño...
la nieve, el frío.
Crees que Judith no sobrevivirá en Londres.
Harás todo lo que puedas para que esa niña esté bien.
¿No es eso lo que hacen las madres?
Por supuesto.
Por eso...
he decidido buscar tierras fuera de Stratford.
Ahí debes vivir con los niños.
Gracias.
¿Dónde está ella?
Hamnet.
Aquí está.
Ven aquí.
Te amo, te amo, te amo.
Bueno. Los amo.
- Ven. - Te amo.
Te amo.
Muy bien, ven aquí.
- Recuerda lo que te dije, ¿sí? - Sí.
Buen niño.
- Adiós. - Adiós.
- Adiós. - Adiós.
- Adiós. - Adiós.
¿Hamnet?
Ven aquí.
Déjame ver la mano.
¿Qué, qué ves?
A ti.
Adulto.
Y muy fuerte.
Te veo en Londres, trabajando con tu padre.
- ¿En el teatro? - Sí.
En el teatro.
¿Y qué haré ahí?
¿Qué deseas hacer, Hamnet?
Quisiera ser uno de los actores que usan espada.
¿Espada?
Sí.
Y la golpearé contra la espada de otro actor.
Muéstrame.
Habrá una pelea terrible,
y todos los que nos vean morirán del miedo.
¿Quién ganará?
Yo, por supuesto.
Por supuesto que sí.
Algo les molesta.
¿Qué podrá ser?
¿El clima?
¿Algo en el aire tal vez?
Será mejor que hoy Joan no deje salir a los niños.
¿Judith?
¿Judith?
¿Dónde estás?
¡Despierta!
La panadera me dijo que su gata tuvo cría.
Debemos verlos.
Son ocho, Judith, ¡ocho!
Debemos apurarnos, lloverá.
¿Judith?
¿Jude?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa, Judith?
Judith, contéstame.
Judith, despierta.
Judith, por favor. Judith.
- ¿Qué pasa? - Es Judith.
¿Cuánto hace que está así?
Desde que volví de la escuela.
Dios mío.
La tiene...
¿Verdad?
Tiene la peste.
¿No es así, mamá?
Ve a buscar a tu abuela. Dile que venga.
¡Deprisa!
Está ardiendo.
Necesitamos más agua. Hagan más fuego y calienten más agua.
- Necesitamos agua caliente. - Eliza, trae agua y la bellis.
Una rama de canela, la canela quita el calor.
Hierba de pino o ruda. Tomillo, sí.
Búscalas en la sala.
- Mamá... - En la mesa del otro lado.
Mamá está aquí, mi amor.
Bebe esto. Romero y jalea.
Todo estará bien. Todo estará bien.
Judith, quédate.
Mamá está aquí, tranquila. Mamá está aquí.
Necesitamos ruibarbo para purgar el estómago y quitar la peste.
¿Puedes ir a buscar un poco?
Mamá está aquí, todos estamos aquí, Judith.
Susanna, trae agua.
Hamnet y... y Mary y Susanna.
Trae agua lo antes posible.
¿Por qué no está aquí?
Eliza, escríbele a tu hermano, dile que venga.
Judith.
Abre la boca, Judith.
Abre la boca. Mamá está aquí. Eso es.
Muy bien.
Sí, estarás bien.
Abre la boca y bebe.
Traga. Mamá está aquí. Tranquila, Judith.
Mamá está aquí, tranquila.
Tranquila.
Agnes.
Agnes.
Has hecho todo lo que puedes hacer.
No dejaré que se vaya.
Abuela, tú tuviste tres hijas que fallecieron.
¿Estaban...?
¿Estaban igual que Judith?
Anne tenía siete.
Las otras dos eran bebés.
Todas tuvieron inflamación y...
fiebre como Judith.
Tu madre está intentando...
retener a su hija.
No funcionará.
Lo que nos es dado nos lo pueden quitar en cualquier momento.
Jamás debemos bajar la guardia.
Jamás dar por sentado...
que el corazón de nuestros hijos late,
que respiran,
que caminan y hablan y...
sonríen, discuten, juegan.
Jamás debemos olvidar que pueden irse.
Jude.
Jude.
No estés triste.
Estarás bien.
No lo estaré.
No sin ti.
Está aquí.
¿La ves, Jude?
Nos está mirando.
Le diré que nos lleve a ambos.
Iremos juntos.
Mira a otro lado.
Mira a otro lado.
Se equivocará.
No puede diferenciarnos.
Respira conmigo, Judith.
Te doy mi vida.
Estarás bien.
Te doy mi vida, Judith.
Seré valiente.
Seré valiente, padre.
Seré valiente.
Seré valiente.
Seré valiente, padre.
Seré valiente.
Seré valiente.
Tan rápido como puedas.
Hamnet.
Hamnet, no deberías estar aquí.
Debo llevarte a la cama.
Hamnet.
¿Hamnet?
Mamá.
Mamá.
Mamá.
Hamnet.
Debes abrir la boca.
Todo estará bien.
Está ardiente.
Tiene mucha fiebre.
No se pega. ¡No se pega!
Una piedra. Hay una piedra.
Arriba, con un agujero en el medio.
Al lado de su cama. Tráela. La necesito.
Y... sal. Trae sal.
Tráela. ¿Puedes?
Tráeme sal, toda la que puedas.
Agua. Necesitamos agua.
Está... muy caliente.
Tiene mucha fiebre.
Cariño. Mamá está aquí.
Todo estará bien. Todo estará bien.
Todo estará bien.
Todo estará bien.
Hamnet, no tengas miedo.
No necesitas tener miedo.
Todo estará bien. Mami está aquí.
Mami está aquí. Está bien.
Mami está aquí.
Mírame. Mami está aquí.
Nunca, nunca te dejaré ir.
¿Entiendes?
Nunca, nunca te dejaré ir.
Te amo.
Te amo.
Eliza, lleva a Judith a la cocina y no la dejes venir.
¡Por favor!
- ¡Me necesita! - Quédate ahí.
¡Me necesita!
¡Por favor!
Valeriana...
Hamnet. Hamnet. Hamnet.
Hamnet, debes quedarte. Hamnet, por favor.
Debes quedarte con nosotros, por favor.
Mamá te necesita. Te necesitamos.
- ¡Basta! ¡Suficiente! - Quédate aquí. Quédate.
Por favor, Hamnet. Hamnet, Hamnet.
- ¡Déjenlo! - ¡Hamnet, por favor!
¡No ves que es tarde para él!
Por favor, por favor.
¿Hamnet?
Hamnet. Hamnet.
Mi hijo se fue.
Mi… Mi hijo.
Perdí a mi...
Vi la luz y no pude dormir.
Toma.
Ay, niña, no.
- No, no, no. Ve a la cama. - No, no, deja que se quede.
Es mi culpa, mamá.
- Es mi culpa. - No. No.
No es tu culpa, Judith.
Pero tomó mi lugar.
La engañó.
¿Engañó a qué?
A la muerte.
Judith.
Se lo llevó cuando venía por mí.
Jamás repitas eso ante nadie.
La fiebre vino por tu hermano, y se lo llevó.
¿Quieres verlo?
Sí.
Adelante. Puedes verlo.
¿Es él en serio?
Sí.
No parece él.
No.
No es él.
No es.
No es él.
Todavía no es de mañana.
No lo preparamos bien.
¿Llegué muy tarde?
- Eres tú. - Padre.
Eres tú.
Soy yo.
¿Dónde está él?
¿Dónde está...?
¿Dónde...?
Es mi niño.
Es mi niño.
No lo vi.
Debí prestarle más atención.
Siempre pensé que ella se iría cuando todo el tiempo fue él.
Soy una tonta.
No, nadie podría haberlo salvado.
Hiciste todo lo que pudiste.
Claro que sí.
No estabas aquí.
Le habría dado mi corazón.
Habría dado mi vida.
- Lo sé. Lo sé. - Y nadie se la llevó.
- Pero tú... - No, no sabes.
No sabes. No estuviste.
Murió en agonía.
Yo...
- Estuvo en agonía. - Agnes.
- Lloró y lloró y lloró y lloró. - Agnes, basta, basta.
Y su cuerpito se retorció de dolor.
No, no me calles.
Estaba muy asustado.
- Y no estabas. - Lo sé.
Intenté todo lo que pude.
Sé que lo hiciste.
- Intenté... - Hiciste todo lo que pudiste.
Hiciste todo lo que pudiste.
Todo.
Todo.
Agnes. Agnes.
Daré aviso, Agnes.
¿Aviso?
- ¿A quién? - A ti.
- Estoy aquí. - Mm.
Quise decir que te avisaré cuando llegue a Londres.
¿Londres?
Debo irme.
¿Irte? ¿Cómo puedes irte?
El mundo simplemente no se detiene, Agnes.
Hay gente esperándome en Londres.
La temporada empezará pronto,
y mi compañía regresará de Kent en cualquier momento.
Debo irme ahora.
¿Ahora?
Un grupo sale hoy, y tienen un caballo de sobra, así que sí.
Cuida a las niñas, regresaré...
Detente.
No.
Vete. Vete.
"Cuando cuento el reloj que dicta el tiempo
Y veo al bravo día en noche odiosa ahogado,
Cuando miro la violeta que pasó su mejor momento
Y oscuros rizos, todos de blanco plateados,
Cuando encumbrados árboles veo sin sus hojas
Que frente al calor sirvieron de palio a rebaños,
Y con barbas rudas y canas el verde del verano
En gavillas sobre carros transportado,
Entonces sobre tu belleza me pregunto,
Pues entre ruinas de tiempo debe ir
Adonde dulzuras y bellezas se abandonan,
Y mueren tan rápido como ven crecer a otras.
Pues nada contra el Tiempo y su hoz defiende,
Salvo el linaje, para retarlo cuando por ti llegue".
¿Lo leerías otra vez?
No.
Ya lo leí tres veces.
Es suficiente.
¿Entregamos los regalos?
Regalos de Londres.
Un peine para ti, Jude.
Tendrás que tener cuidado.
Esto es para ti, Agnes.
- ¿Es un rubí? - Ajá.
El más hermoso que haya visto.
Todos hablan de la nueva casa.
Es la más grande en Stratford.
Tiene tantos cuartos. Puedes perderte ahí.
Quédate con las llaves, Susanna.
Manejarás la casa bien.
Póntelo, mamá.
¿Bartholomew te mostró la casa nueva?
Ajá.
¿Te gusta?
¿Por qué no me la mostraste tú?
¿Tenías miedo de que no me fuera?
Porque Hamnet murió aquí en esta casa.
Todo el tiempo me pregunto dónde está.
O adónde se ha ido.
Haga lo que haga, me pregunto: "¿Dónde está?".
No puede haberse esfumado.
Sólo necesita que yo lo encuentre. Debe de estar en alguna parte.
Temo que vaya a enloquecer, incluso ahora, un año después.
Un año no es nada.
Un año no es nada. Es cada segundo.
Cada minuto, cada día.
Nunca dejaremos de buscarlo.
Lo siento, Agnes.
¿Me oíste? Dije que lo siento, Agnes.
- ¿Por qué? - Por todo.
Ese lugar te atrapó.
- ¿Qué lugar? - Ese lugar en tu mente.
Es lo único real para ti.
Ni la muerte de nuestro hijo te saca de allí.
Hamnet murió.
Una muerte horrible.
Y tendrías que haber estado ahí.
Podrías haberte despedido de él.
¿Qué ves?
Nada.
¿Nada?
Absolutamente nada.
Bueno.
Deberías volver a Londres.
No debes preocuparte por nosotros.
Estamos bien sin ti.
Esto fue alguna vez una paradoja,
pero ahora el tiempo da prueba.
Alguna vez te amé.
Así es, señor, eso me hiciste creer.
No deberías haberme creído,
porque la virtud no puede penetrar tanto en nuestro viejo...
No deberías haberme creído,
porque la virtud no puede penetrar tanto en nuestro viejo tronco
sin que quede algo de él.
No te amé.
Tanto más engañada fui.
Métete en un convento.
¿Por qué querrías engendrar pecadores?
Yo mismo soy medianamente honrado,
y aun así me podría acusar de tales cosas que más valdría...
Otra vez.
Métete en un convento.
¿Por qué querrías engendrar pecadores?
Yo mismo soy medianamente honrado...
Otra vez. "Yo mismo soy medianamente honrado".
Yo mismo soy medianamente honrado,
y aun así me podría acusar de cosas que más valdría
- que mi madre no me hubiera parido. - Otra vez.
Yo mismo...
Otra vez.
Yo soy medianamente...
"Yo mismo soy".
Yo mismo soy medianamente honrado,
y aun así me podría acusar de tales cosas...
Otra vez.
Y aun así me podría acusar...
¡Otra vez!
Yo mismo soy medianamente honrado, y me podría acusar...
¡Sólo pronuncias las palabras!
Yo mismo soy medianamente honrado,
y aun así me podría acusar de tales cosas
que más valdría que mi madre no me hubiera parido.
Soy muy orgulloso, vengativo, ambicioso,
con más culpas a mi cargo que pensamientos en que ponerlas...
o imaginación con que darles forma o tiempo en que hacerlas.
¿Qué hacen los tipos como yo, reptando entre el cielo y la tierra?
Todos somos insignes bribones. No nos creas a ninguno de nosotros.
Métete en un convento. Otra vez.
Ser...
o no ser.
Esa es la cuestión.
Si es más noble sufrir en el ánimo
los hondazos y flechazos de...
la insultante fortuna...
o...
alzarse en armas contra...
un mar de agitaciones,
y, enfrentándose, a ellas...
acabarlas.
Rezo para que esos árboles
Me devuelvan a mi niño
Ese...
dulce y bonito petirrojo
Es toda mi alegría.
¿Agnes?
Estaba en el pueblo, y...
quise visitarte.
Lamenté mucho saber de la muerte de John.
¿Cómo está tu esposo?
Perder a tu padre es algo terrible.
Está bien.
Está muy ocupado. Está preparando una comedia.
Su nueva obra no es una comedia.
Es una tragedia.
Pero ya lo sabías.
Todos en el pueblo hablan de eso.
Te advertí que no te casaras con él.
No finjas que te preocupas por mí.
No eres mi madre, y nunca lo fuiste.
Buen día, Agnes.
Hace meses que no nos habla. ¿Por qué...?
¿Por qué no nos dijo?
¿No quieres saber cómo es?
¿Qué?
La obra.
LA TRAGEDIA DE HAMLET
¿A quién busca?
William Shakespeare.
Somos su familia de Stratford.
Suban por la escalera. Vive en el ático.
¿Por qué el hombre con la casa más grande en Stratford viviría aquí?
No entiendo.
Creí...
Creí que él...
¿Qué debería hacer?
Mantén el corazón abierto.
LA TRAGEDIA DE HAMLET
- ¿Quién va? - No, contéstame a mí.
Párate y date a conocer.
¡Viva el rey!
¿Bernardo?
Si te encuentras a Horacio y Marcelo,
mis compañeros de guardia, diles que se den prisa.
Creo que les oigo. Eh, alto.
¿Quién va?
¿Qué, se ha vuelto a aparecer eso esta noche?
- No he visto nada. - Horacio dice...
¿De qué hablan?
...no quiere dejarse dominar por la credulidad...
¿Qué tiene que ver esto con mi hijo?
Estos hombres tienen miedo.
¿A qué?
Esperan a un fantasma.
¿Un fantasma?
...la campana daba la una...
¡Silencio, calla!
Miren por dónde viene otra vez.
Con la misma figura que el difunto rey.
Se marcha altivo.
Era él.
Dime por qué...
Era Will.
- No está en la obra. - No. Era Will, como un fantasma.
Nuestro último rey, cuya imagen acaba de aparecérsenos,
fue desafiado a combate.
Nuestro valiente Hamlet...
- Hamlet. - ...pues tal era su fama...
¿Escuchaste eso?
Sí.
Dijo... dijo su nombre.
Agnes.
- Agnes, espera. - ¡Fuera de mi camino!
Haga silencio.
Espera, ¿dijo su nombre?
No te alteres.
¿Por qué... por qué usó su nombre?
- No lo conozco. - Silencio.
...según mi opinión,
digamos al joven príncipe lo que vimos hoy.
¡No te atrevas a pronunciar el nombre de mi hijo!
¡Silencio!
...mudo con nosotros, a él le hablará.
Aunque todavía está fresca la memoria de nuestro querido hermano,
tanto ha luchado el discernimiento con la naturaleza,
que pensamos en él con dolor más prudente, acordándonos a la vez de nosotros mismos.
No me quedaré ni un minuto a ser parte de esta burla.
- Espera. - No.
- ...mi primo Hamlet, y mi hijo... - Quiero ir a casa.
¿Cómo es que todavía las nubes se ciernen sobre ti?
Buen Hamlet, deja tu color nocturno.
No busques siempre, con los párpados bajos,
a tu noble padre en el polvo.
Todo lo que vive ha de morir,
pasando a la eternidad a través de la naturaleza.
Sí, señora, es lo común.
Pero tengo dentro algo que va más allá de la apariencia,
y esas cosas son solo los adornos y trajes del dolor.
Perseverar en terco dolor
es una conducta de impía obstinación.
Es un dolor impropio de hombres.
Muestra una voluntad rebelde al cielo.
Si esta carne demasiado sólida se fundiese,
se derritiese y se disolviese en un rocío.
O si el Eterno no hubiera fijado su ley contra el suicidio.
Es un jardín sin escardar que crece para dar semilla.
Sólo lo poseen cosas podridas y de naturaleza torpe.
Que se hubiera de llegar a esto.
Muerto hace dos meses...
No, ni siquiera, ni dos...
Un rey tan excelente que era, un Hiperión al lado de este sátiro.
¿Adónde me quieres llevar?
Habla. Yo no paso de aquí.
Yo soy el espíritu de tu padre,
condenado por cierto tiempo a vagar de noche,
y a ayunar en el fuego durante el día.
Ya casi se acerca la hora en que debo entregarme
a las sulfúreas y atormentadoras llamas.
- ¡Oh! ¡Espíritu infeliz! - No me compadezcas.
Presta sólo atentos oídos a lo que voy a revelarte.
Atiende.
Atiende, ay, atiende. Si tuviste amor a tu tierno padre...
¡Oh, Dios!
Creo que siento el ambiente de la mañana.
Debo ser breve. Dormía yo una tarde en mi jardín.
Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud,
y trayendo consigo una ampolla de licor venenoso,
derrama en mi oído su ponzoñosa destilación...
la cual, de tal manera es contraria a la sangre del hombre,
que semejante en la sutileza al mercurio,
se dilata por todas las entradas y conductos del cuerpo.
Y con súbita fuerza le ocupa,
cuajando... la más pura y robusta sangre,
como la leche con las gotas ácidas.
Este efecto produjo en mí.
El cutis hinchado comenzó a despegarse a trechos...
con una especie de lepra, en ásperas y asquerosas costras
por todo mi manso cuerpo.
Oh, horrible.
¡Oh, maldad horrible, horrible!
Si oyes la voz de la naturaleza, no sufras...
Tomó el lugar de nuestro hijo.
Mírame.
Mírame.
Ya la luciérnaga... amortiguando su aparente fuego,
nos anuncia la proximidad del día.
Mi hijo.
Adiós.
Adiós.
Adiós.
Acuérdate de mí.
Ser o no ser.
Esa es la cuestión.
Si es más noble sufrir en el ánimo
los hondazos y flechazos de la insultante fortuna
o alzarse en armas contra un mar de agitaciones,
y, enfrentándose a ellas, acabarlas.
Morir, dormir.
No más.
¿Y por un sueño, diremos,
las aflicciones se acabaron y los dolores sinnúmero,
patrimonio de nuestra naturaleza?
Es un término que deberíamos solicitar con ansia.
Morir,
dormir... y tal vez, soñar.
Sí, y he aquí el obstáculo,
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno
ya libres del agobio terrenal, es razón poderosa para detenernos.
Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga.
¿Quién aguantaría la lentitud de los tribunales,
las tropelías al mérito de los hombres indignos,
las angustias de un mal pagado amor,
las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos?
Cuando el que sufre procura su quietud con un puñal.
¿Quién podría tolerar tanta opresión,
sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta,
sino porque el temor de algo más allá de la Muerte,
aquel país desconocido del que ningún caminante torna,
nos embaraza en dudas y nos hace sufrir...?
¡En guardia!
¡Uno!
¡No! ¡No!
Una estocada, no hay duda.
¡Oh! ¡Nuestro hijo vencerá!
- ¡De nuevo! - Gertrudis, no bebas.
¡Otra estocada! ¿Qué dices?
¡Toma esta!
¿Qué tiene la reina?
- Se ha desmayado al verlos heridos. - No, no... ¡la bebida!
¡Querido Hamlet!
¡Me han envenenado!
¡Oh, qué alevosía!
¡Eh! Cierren las puertas...
- ¡Traición! ¡Busquen! - El traidor está aquí, Hamlet.
Hamlet, estás muerto.
No hay medicina que pueda salvarte,
apenas vivirás media hora.
El rey es el culpable.
¡Está envenenada esta punta! Pues, veneno, produce tus efectos.
¡Toma, maldito danés, incestuoso y asesino!
Bebe...
¡Bebe esta ponzoña!
¿Está tu perla allí?
Acompaña a mi madre.
Muero.
Tú, que vivirás...
refiere la verdad y los motivos de mi conducta
a quien los ignora.
Si me diste lugar en tu corazón,
retarda esa felicidad que apeteces,
alarga por un tiempo la fatigosa vida en este mundo llena de miserias,
y divulga por él mi historia.
¡Muero!
La activa ponzoña sofoca ya mi aliento.
El resto es silencio.
BASADA EN LA NOVELA "HAMNET" ESCRITA POR MAGGIE O'FARRELL
Mi petirrojo al bosque verde irá
Donde el roble y el fresno
Y el césped crecerán
Cómo va mi amor
Mientras crece la oscuridad
Allí dentro
De ese enredo de calamidad
Cómo va mi amor
Mientras crece la oscuridad
Allí dentro
De ese enredo de calamidad
El bosque verde está cerca
Y está lejos a la vez
Y muchos peligros
Para los hombres puede haber
Rezo para que esos árboles
Me devuelvan a mi niño
Ese dulce y bonito petirrojo
Es toda mi alegría
Rezo para que esos árboles
Me devuelvan a mi niño
Ese dulce y bonito petirrojo
Es toda mi alegría.
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