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Original subtitles

(Sigue la música)

(HOMBRE) Las cajas de Viña Real Plata llegaron,

no ha llegado el pedido de Terry.

Hola, papá.

Date prisa, hijo. Échanos una mano.

Nos faltan dos camareros. Está bien.

Decía que he recibido el Viña Real Plata.

De acuerdo, adiós.

(Teléfono)

Atiende al teléfono, Lolita. -Sí, papá.

(Llanto de bebé)

¿Qué te pasa? Eh, ¿qué te pasa?

Huy, huy, huy... Menuda la has hecho.

Cochino, ya eres mayor para hacer estas cosas.

Tienes que avisar.

Llorar antes, no después.

Anda, no te lo tomes en serio, no quería reñirte.

¿Te cuento un secreto? Todos nos hemos hecho pipí.

José María, es muy tarde ya, ¿bajas de una vez?

¿Ves?, ya me llaman.

Deja, yo me ocupo del crío.

Ahora te cambio, ¿eh?

-Dos cafés, un coñac, un güisqui... Bien.

-Nena, trae también una botella de Rioja.

(TODOS) ¡Que llore José María! ¡Que llore José María!

¡Que llore José María! ¡Que llore José María!

¡Que llore José María! ¡Que llore José María!

-En la azotea hay más ropa, ¿quieres ir por ella?

Te has cortado el pelo, no veo diferencia.

Largo o corto, seguirás siendo el mismo.

No quiero volver al instituto, Lolita.

Me insultan, me llaman mariquita, nena...

En los libros me encuentro dibujos. ¿Dibujos? ¿Qué dibujos?

No te lo puedo explicar...

Las cosas que dicen que me harán un día.

Tú no tienes la culpa de que sean unos cerdos.

¿No quieres entenderlo?

Aunque no tenga la culpa,

soy su diversión, como un juguete.

Si hago esfuerzos para hacer o hablar como ellos,

aún es peor.

Dicen que los imito.

Lo mejor sería morirse.

Quisiera morirme ahora mismo.

No quiero que digas tonterías.

¿Soy yo eso?

Tú eres mejor que ellos, mejor que ninguno.

Más guapo, más inteligente.

Además, ellos no tienen una hermana a la que contarle todo.

Anda, tonto, da un beso tu hermana Lolita.

-Comprenda, señora.

Yo hubiese preferido la presencia de su marido.

-Mi marido está siempre tan ocupado...

-Sí, me hago cargo, pero en este caso...

-¿Ha hecho algo malo mi hijo? Él saca siempre muy buenas notas.

-Mire, señora. Su hijo es un buen alumno, aplicado,

y hasta más inteligente que la mayoría.

Sin embargo,

se observan en él ciertas maneras y actitudes

que yo me atrevería a calificar de irreprimibles,

cierta tendencia a...

-¿Quiere decir que no es como los demás?

-Sí, señora, no es como los demás.

Los chicos están en una difícil,

no pueden evitar ser crueles e injustos.

Nos ha pasado a todos.

Pero la verdad..., y lamento mucho decírselo,

la presencia de su hijo, dado su modo de ser,

es una provocación constante para ellos.

Ha llegado un momento en que me pregunto

hasta qué punto puedo poner en peligro

la formación de unos muchachos normales

por culpa de...

-No puede llamar anormal a mi hijo

solo porque es más dócil y delicado que los otros.

-Si he pronunciado esa palabra, le ruego que me disculpe.

Si lo prefiere,

admitamos que su hijo es dócil y delicado.

Tal vez demasiado dócil, demasiado delicado.

-¿Anormal?

¿Sabes cómo le llamo yo a esto? -José, por favor.

Trabaja día y noche para hacerte una posición,

algo que puedas ofrecer a tus hijos.

Y cuando todo empieza a ir bien y comienzas a respirar,

vienen a decirte... te dicen...

¡que tienes un hijo que solo sirve para bailarina!

Y que lo echan para que no pervierta a los demás.

-No digas eso delante suyo, José.

Lo que ha dicho el director... -¡Tú te callas!

Que buena parte de culpa tienes,

con tus mimos, con tus "José María, nene, ¿quieres esto?"

"José María, guapín, ¿quieres lo otro?"

¿Qué te ha dicho ese imbécil? Que lo llevemos a un médico.

¿A qué médico? Para ser aún más el hazmerreír.

Y que te digan... "Dinos, Bou, ¿qué medicina le dan a tu hijo?

¿Inyecciones de cojón de toro?"

Te curo yo, o no te cura nadie. Y si no te curo, te mato.

Y desde mañana, te voy a poner a trabajar para hacerte un hombre.

¿Me oyes? ¡Un hombre!

-¿Le llamo?

-No, déjale.

Que acabe primero.

Su padre dijo sin contemplaciones.

-Lleva ya cuatro horas.

-Él necesita el doble que los demás.

-No sé..., lo veo tan delicado, tan poquita cosa.

(Cacareo)

Cuando venga tu padre le diremos que te has portado muy bien.

Pero a ti no te salen músculos

aunque cortes todos los árboles de la región.

(SUSPIRA)

Anda, vete a comer.

"Cayó ciega, la soltó, la soltaron a 6000 m de altura,

a las 4:00.

Él hizo su obligación..."

(Bocina)

(Bocina insistente)

¡Juan!

-¡Hombre, Bou nos visita! No te esperaba.

¿Cómo estás, cabronazo? Más joven que nunca, ¿a que sí?

-¡Juan, ven a mis brazos, bestia! ¿Qué hacía? ¿Dormía? ¿Y mi hijo?

-Bien. El chico trabaja, no se le puede pedir más.

-¿Y dónde está?

-Debe de andar por arriba, con sus libros.

José María, José María.

¡Eh! ¿Dónde estás, José María?

¿Dónde te metes? -No te va a oír.

Ven conmigo, se llevará una sorpresa.

-José María.

Hola. Déjame que te abrace.

Así me gusta.

Dicen que trabajas de firme, estoy contento.

Tengo una sorpresa para ti. Ve por tus cosas.

¿Volvemos a casa? Qué va. Todavía no.

Algo mucho mejor. ¿No te lo imaginas?

Nos vamos a Barcelona a divertirnos, tú y yo.

17 años, caray, quién los tuviera...

La de cosas que había hecho yo a tu edad...

En confianza te diré, de hombre a hombre,

que a los 17 dejé embarazada a una chica.

Recuerdo que mi padre...

(Sonido del motor)

...había que ver la cara de satisfacción que ponía el viejo.

Ella tenía diez años más que yo.

José María, esta noche te voy a presentar a una chica estupenda.

Se llama Fanny. Guapísima.

De ella puedes aprender muchas cosas,

¿me entiendes?

¿Lo quiere llenar? -Enseguida.

-¿No tienes dinero? No, claro que no.

Toma, toma, anda, no seas tonto.

Esta noche lo vas a pagar tú todo, ¿de acuerdo? ¿Quieres más?

Quiero que seas rumboso,

no escatimes, atiza buenas propinas.

-Sus llaves, son 900 pesetas.

-Tome, para usted. -Gracias.

Muchas gracias, señor.

-¿Lo ves?

(Música)

Abajo está completo.

-Soy amigo de la Srta. Fanny, creí que estaban al corriente.

-Ah, sí, efectivamente, tiene razón.

Aquí lo verán muy bien y es más discreto.

-Muchas gracias.

Vienes solo y no te dejan ni asomar la nariz.

Pero ya ves, tu padre tiene muchas amistades.

-¿Qué van a tomar? -Un güisqui.

¿Y tú, José María?

(DUDA) ¿Yo? No sé..., una Coca-Cola.

No, güisqui como yo. Dos güisquis.

-Dos güisquis.

(Música, risas y gritos)

Esa es Fanny.

-¡Adelaida!

(Cambio de música)

(Disparos)

(Aplausos)

¿Qué tal? Bien, divertido.

(ALTAVOZ) "Son las 12 de la noche, la hora de Bibí Andersen,

un misterio de la naturaleza,

el enigma biológico de nuestro sitio.

El suspense hecho carne."

(Cambio de música)

El champán, señor.

-Habíamos pedido güisqui.

-Son órdenes. -¿Órdenes de quién?

-Mías, yo invito.

-¡Fanny!

-¿Qué decías? No estás viejo.

La cabeza está vieja, pero el resto, fíjate...

-¡Ah! Déjame, anda, que le robas el espectáculo al del enigma.

-Siéntate aquí.

-¿Es este? -El mismo.

-Vaya hijo guapo que tienes, no me lo habías dicho.

-Tiene a quién parecerse.

-¿Seguro que lo has hecho tú? -Garantizado.

(Cambio de música)

¿Seguro que tiene 17 años?

Nadie lo diría, es un bombón de criatura.

-Parece una mosquita muerta, pero las gasta de órdago.

-Luego te lo digo.

-No olvides que es hijo mío.

-A este me lo como yo enterito.

¿Te gusta eso?

Baila muy bien, pero usted también.

Huy, hijo, qué ceremonioso.

Tutéame, que para eso estamos.

Mira, no te lo pierdas.

-Pero, ¿qué es eso? ¿Lo lleva pegado?

-Las tetas lleva pegadas,

lo otro es tan suyo como su madre.

-Me gustaba más cuando bailaban la jota y cantaban "La Violetera".

Por José María, para que siempre se acuerde de esta noche.

-Pasa.

Quítate la chaqueta.

Te sientes mal, ¿verdad?

No tenías que haber bebido tanto.

La culpa es del bruto de tu padre.

¿A quién se le ocurre dar de beber a un muchachito como tú?

Apaga la luz, por favor.

Sí, mi amor, enseguida.

¿Te gusta más así?

Ahorita mismo me desnudo y me echo a tu lado.

Y dormiremos los dos juntos, muy abrazados.

Eres muy guapo, ¿sabes?

Fanny se echará tu lado y verás.

Yo lo haré todo y tú sentirás una sensación muy grande.

Cómo me gustas, niño.

Verás qué bien va a resultar,

verás...

(GRITA) ¡No!

¿Qué te pasa, amor?

Por favor...

(GRITA) Déjame. Déjame, no me toques.

¡No quiero que me toques!

Pues vaya un paquete. Joder...

-Hola, Juan. -Hola, Bou, ¿qué tal?

-Bien, por decir algo.

-Hola. Hola.

Juan, gracias.

-Adiós, Bou, hasta pronto.

-José María, dentro de un mes regresaré por aquí,

y, óyelo bien, volveremos a Barcelona

y repetiremos exactamente lo mismo que ayer.

Quiero que todo salga bien. Reza porque todo salga bien.

Porque, si no sale bien,

te juro que te deshago el culo a patadas.

-Adela, ¿estás ahí? -Sí, ¿qué pasa?

-Baja a la cocina, anda.

Hay algo en el fuego y se está quemando. Date prisa.

-Voy enseguida.

-"Historia y vida."

¿Te ayudo?

¿Nos sentamos?

¿Quieres tomar algo?

¿Qué?

Yo me llamo Álvaro, ¿y tú?

¿No serás muda?

Me parece... que te has escapado de tu casa.

De acuerdo. Eso no se dice.

El caso es que no sabes dónde ir y buscas una pensión o algo.

Y estás deseando que yo te ayude.

Desinteresadamente, se entiende. Por simpatía.

Está bien, pásame el periódico.

Este no te conviene.

Este es muy caro.

Este tiene mala pinta... Y este cae lejos.

Lo mejor es que te vengas a mi casa. No irás a decir que no.

¿Que sí te vienes?

Que no.

Este parece que está bien, y tiene teléfono, podemos llamar.

Es aquí. Te acompaño.

¿No quieres?

Vuelvo más tarde.

Pero me prometes una cosa... Que hablarás.

(Arranca el motor)

(Timbre)

Ya va, allá va.

Algún vendedor de libros con el dedo pegado al timbre.

¡Ya va, hombre!

Ya va.

Qué impaciencia. ¿Qué desea?

¿La señorita María José? ¿Qué?

María José, dígale que la espera Álvaro.

Aquí no vive ninguna María José. ¿Está usted segura?

¿Segura? Claro que estoy segura de quién tengo en mi casa.

Qué raro, la he acompañado aquí esta mañana.

Permítame, pero es la primera vez que lo veo, joven.

Bueno, la he dejado en la calle. Ah, pues búsquela por ahí.

Quizá todavía la encuentre. Buenas tardes.

"El día tres del corriente mes desaparecido José María Piera,

de 17 años, 1,65 de estatura, ojos pardos, 52 kg de peso.

Se ruega a cualquier persona

que pueda dar información sobre su actual paradero

que llame al teléfono..."

"Querido padre..."

No. "Queridos padres...

He tardado en escribiros porque no sabía cómo hacer

para disculparme y pediros perdón.

Reconozco que me portado muy mal

y, como prueba de buena voluntad, estoy dispuesto volver

sin necesidad de que me hagáis buscar por nadie.

Pero, por el bien de todos, incluso el mío,

es mejor que yo siga en Barcelona, donde, sin causaros molestias,

puedo hacerme una nueva vida.

Para que veáis

que no quiero ocultaros nada y que mi súplica es sincera

os envío mi dirección.

Allí espero vuestras noticias y lo que tengáis a bien ordenarme.

Vuestro hijo que os quiere, José María.

He encontrado trabajo."

Lo siento, señora Matas,

le voy a dar un tironcito. Así.

Hay que examinarlo al microscopio, lo haré yo mismo.

Su pelo se parte de las puntas pero el mal está en la raíz.

Paquita, ¿te ocupas tú de la señora?

Sí, baño Vital.

¿A usted qué le parece?

-Pues..., ha entendido muy bien lo que yo quería.

-Está muy bien.

José María, corre, que te espera una sorpresa.

¿Una sorpresa? ¿Qué sorpresa? ¿Qué puede ser? Una visita.

Pero si yo no espero a nadie. ¡Por eso es una sorpresa!, pasa.

(Risas)

¿Cómo estás? Ya ves, bien.

Tenía tantas ganas de verte.

Yo también, he pensando en vosotros,

sobre todo en ti y el pequeño.

Estábamos tan asustados sin saber nada...

Hasta que llegó tu carta.

Ven.

Cuéntame. ¿Qué dijo papá?

Oh. Se puso furioso, dijo las mayores atrocidades.

Quería mandar a la guardia civil a buscarte,

pero entre todos le convencimos.

¿Y ahora qué piensa?

Ahora no piensa nada, al menos no lo dice.

Un día gritó que para él habías dejado de existir,

desde entonces, no habla de ti.

Mejor.

Si no fuese tan terco...

Se cree que todos están mirando a sus hijos.

Qué raro que te hayan dejado venir. Nadie me ha preguntado,

dije que tenía que hacer unas compras.

Pero creo que sabían a qué venía.

Mamá me dio esto para ti, creo que hay 10.000 pesetas.

Mamá pensó que te harían falta.

Entre el sueldo y las propinas... me voy arreglando,

pero la verdad es que me viene muy bien.

Te encuentro más...

Más...

Quiero decir, que ya no sabría tratarte como al hermanito pequeño.

¿Dónde trabajas? En una peluquería de señoras.

¡Oh no!

No te rías, es un oficio muy serio y he aprendido mucho.

Hay clientas que solo quieren ir conmigo.

¿Te hago una demostración?

Ven, siéntate aquí.

Te dejaré que no te reconocerían ni en casa.

Luego, saldremos a dar un paseo.

¿Me pides una horchata? Voy al lavabo.

¿Dónde? En la terraza.

¿El lavabo? Al fondo a la izquierda.

-¿Señorita? -Dos horchatas, por favor.

(GRITA)

No grites, tonta.

Pero si eres tú. Sí, soy José María.

Chitón, no lo digas. No quiero que se enteren.

Ahora me llamo María José, ¿entendido?

Estás muy... muy...

¿Muy guapa, es eso?

Sí, eso es.

Oye, creo que hemos hecho una conquista.

¿Ese?

(Música)

¿Vamos a bailar? Sí.

Ya está bien, ¿vamos a tomar algo? Bueno.

-¿Quieres bailar conmigo? ¿Te crees listo, eh, Charlie?

Chao, mono.

¿Qué, cómo va todo?

Muy bien, doña Pilar. Gracias.

Bueno, pues que paséis buena noche.

La vieja es un poco fisgona, ¿verdad?

No, es buena persona. ¿Sabes que tiene novio?

¿Novio a su edad? Pues él es mayor que ella.

Que esperen un poco más y celebrarán la boda en el cementerio.

¿Tengo que desnudarme delante de ti?

Me volveré de espaldas.

Ya está.

José María. ¿Qué?

Ven a darme un beso.

Acuéstate a mi lado.

¿Has ido muchas veces al baile vestido así?

No, dos o tres veces.

Nunca me había divertido tanto.

Y tú tan guapa, tan simpática, moviéndote tan bien...

Hasta yo he llegado a creer que eras una chica.

Y de pronto, verte así otra vez...

Ahora no sé ni cómo hablarte.

Me gustaría que siempre fueras una chica.

¿Puedes decirme una cosa?

¿Qué sientes cuando estás bailando con un chico?

No sé, supongo que lo mismo que tú.

Pero tú no puedes sentir lo mismo, yo soy una mujer.

Yo también me siento una mujer. Pero no lo eres.

¿Entonces qué soy?

(Llanto)

Lolita, por favor. Lolita, por favor, cálmate.

Te he mentido.

Ha sido papá quien me ha enviado.

¿Qué puedo decirle ahora?

-Y nada de rulos, ¿entendido?

Un marcado suave, ligero, muy suelto.

-Sí, está claro.

-Luego... -La señorita Bibí.

-Bibí, qué sorpresa, tú aquí por la mañana.

Una vez al año yo también busco el sol.

José María. Te dejo en buenas manos. Estoy segura.

No, no, nada de eso.

Justo todo lo contrario de lo que te estaba indicando...

-¿Sabes quién es? Ni idea.

Bibí Andersen, una vedette de revista.

¿La del Starlets? Dicen que es un hombre.

-Así resolverás muy bien ese inconveniente.

-Me temo, señor Quijada, que va a parecer que ocultamos algo.

-Nada de eso.

Recuerda, primer principio de la teoría psicoestética:

"la belleza es la ausencia de fealdad".

Es bello lo que es discreto.

La belleza emerge siempre, querida.

Basta con eliminarle los obstáculos.

Adelante, haz como yo te digo.

¿No le gustaría que su pelo tuviese este tono?

Más oscuro, más negro. Lo siento, no me gustan los tintes.

No se trata de un tinte,

sino de un tratamiento que acaban de lanzar.

Es completamente inofensivo.

¿Hace mucho que trabajas aquí? Dos meses.

No te había visto antes, ¿cómo te llamas?

José María.

Yo la vi una vez en el Starlets, estaba usted maravillosa.

Ah, en el Starlets, vaya...

Si me permite, señora, ¿podría darle un consejo sobre su pelo?

Sí, pero no me llames señora. Perdón, señorita.

Tampoco señorita, llámame Bibí.

Bien, gracias. Anda, dame tu consejo.

Quería decirle que su pelo exige que lo sequen a toalla

frotando todo el tiempo que sea necesario,

el secador eléctrico le hace daño.

Si usted quiere... Tutéame.

Tu pelo es muy bonito, tiene un color natural precioso.

Pero aún se le puede sacar más partido.

Parecerás Hedy Lamarr.

¿Tienes la sombrilla en el coche? Hay tres sombrillas.

No sé a qué voy a la playa... Ni me baño, ni tomo el sol...

Me miran como a una imbécil. Cierra de golpe.

(Arranca)

(RADIO) "Aquí con vosotras, queridas amigas,

en el programa 'el domingo es nuestro'.

Y es nuestro, queridas amas de casa, por muchas razones.

Porque después de todas las fatigas de la semana,

todos los trabajos caseros,

todos los malos humores...

Seamos sinceras, aunque nuestros maridos tengan que enfadarse,

es justo que ahora disfrutemos de unos minutos

absolutamente nuestros.

La casa está en silencio, los niños duermen.

Él duerme, soñando quizás si su equipo va a perder,

Dios no lo quiera, en el partido.

Todo está tranquilo en la casa, en paz.

En una paz que luce hoy, quizá porque es domingo,

más clara y luminosa que nunca.

Ha llegado el momento, queridas amigas,

de iniciar nuestros minutos de complicidad.

Hoy seremos cómplices en una cosa muy importante,

en nuestra, en tu belleza.

En esa belleza, don del cielo,

y que el propio cielo te pide que conserves y aumentes.

Ante todo, unos minutos de relax que os pueden servir para meditar.

¿Qué he hecho durante esta semana?

¿Cuántas cosas he dejado de hacer, por qué motivos?

¿Por falta de tiempo, por pereza, por desidia moral?"

(TELEVISIÓN) "Dime 'te quiero' una vez más.

-Palabras, ¿para qué? Tú ya lo sabes.

-Lo sé, pero me gustan las palabras.

Oye, te deseo.

Abrázame, abrázame fuerte.

Más fuerte.

Me siento tan segura entre tus brazos.

Es como estar dentro de un templo.

-Manoli, amor mío."

-¿Has visto? Aquí hay una mujer.

¿No me dijiste que era de la acera de enfrente?

Cállate, idiota, que te van a oír.

¿No te decía que era pronto para volver a casa?

José María, ¿estás ahí?

Sí. ¿Qué, doña Pilar?

Es que nos había parecido oír a alguien,

no sabíamos si eras tú.

¿Alguien? No, ¿quién?

Bueno, no te molestamos más, nos vamos al cine.

No volveremos muy tarde, ¿oyes?

Sí, sí, yo también voy a salir.

Pero entonces, ¿qué hace? ¿Se viste de mujer?

Calla, no hables tan alto.

¿Cómo puedes tener eso en casa? Yo no lo soportaría.

Vámonos, o es capaz de quedarse ahí toda la noche.

Ya debe de saberlo todo el barrio. Pues tú estabas en la luna.

Te estaba esperando.

¿Cómo sabías que vendría?

Yo lo sé todo acerca de ti.

¿Qué es lo que sabes? ¿Bailamos?

¿Por qué? ¿Es que no te gusto?

Sí, sí que me gustas.

Entonces dilo un millón de veces, chiquilla.

Dilo para que yo lo sepa.

Me siento tan bien entre tus brazos,

tan segura... Es como estar dentro de un templo.

Qué cosas se te ocurren.

Nunca me habían dicho una cosa así. Anda, decídete.

Tengo un sitio donde nadie nos estorbará,

un nido de amor.

No, no puede ser. ¿Por qué?

Tengo miedo, mucho miedo a que no te guste.

Vamos, niña.

Cómo no me vas a gustar si estoy como loco,

desde que te vi no hago más que pensar en ti.

Llevo dos semanas esperándote en la puerta.

Es que yo...

No sé cómo decírtelo... Pues dilo, di lo que sea de una vez.

Es que yo...

Yo no soy exactamente una mujer.

Ah, ¿era eso, tonta? ¿Te crees que yo no entiendo?

Ya lo sabía. ¿Lo sabías?

Tienes un aire que no puede engañar a nadie.

¿De veras? Yo creía...

Anda, di que sí. Tendré mucho cuidado.

Hoy no. Hoy no puede ser.

¿Era eso lo que sabías?

Mañana.

Bueno, sí, mañana.

José María, me estás asesinando a tirones, ¿te enteras?

Oh, perdón, Bibí, lo siento muchísimo.

¿Te pasa algo o simplemente quieres que cambie de peluquería?

No, nada de eso,

me siento muy contento cada vez que te veo entrar.

Bibí, ¿te puedo hacer una pregunta?

Tú hazla y yo veré si la contesto.

¿Has ido alguna vez con un hombre? Ah, era eso, ¿tú no?

No, ni se me había ocurrido hasta que...

Hasta que apareció él, ¿acierto?

Sí, pero tengo miedo.

¿De qué lo conoces?

Estuve bailando con él.

¿Y qué más? Apenas nada más.

Me gusta, y creo que le gusto.

Y hoy... hoy hemos quedado en encontrarnos para...

José María, tú estás loca.

Pero no tienes remedio, es natural.

¿Qué quieres, consejo? Pues ahí va:

no acudas a esa cita. Es sencillo. Te lo dice Bibí, que entiende.

(Motor de moto)

¿Qué te pasa? Creí que eras un policía.

¿Policía? No. Motorista profesional.

Reviento una moto cada día.

Tenía entrenamiento y no he podido ir a cambiarme.

Vestido así estás tan enorme, tan grande...

Y tú estás guapísima hoy.

Te sienta bien, pero me has asustado.

En seguida vas a entender de sustos.

En dos minutos estarás a 150. ¿Sabes lo que son 150 en una moto?

Tengo amistad con el encargado. No hay nadie.

¿Seguro? Seguro.

Cuidado. Por aquí.

Anda, pasa.

Tengo mucho miedo.

¿Estás seguro de lo que quieres?

Pero qué cosas dices, estoy loco por ti.

Pero es que yo no sé nada, nada de nada.

Imagino muchas cosas, pero no sé nada.

No sé cómo se hace.

Niña, no seas tonta, es muy fácil.

Anda, vamos.

Pedro.

No seas impaciente, vamos.

Mira, no es el Ritz, pero...

Gracias. ¿Por qué? Ni gracias ni nada.

Yo por ti lo haría todo,

incluso echarme a la piscina con la moto.

¿Quieres que lo haga?

Cierra la puerta.

Mira, también yo tiemblo.

¿Sabes una cosa?

También a los hombres nos da miedo la virginidad.

¿La virginidad?

Quiero decir que un hombre

no tiene en su vida muchas ocasiones como esta,

y aunque quiera quitarle importancia...

Pero yo... yo te dije que no era una mujer.

¿Tú creíste que...?

Entonces, ¿qué es lo que eres?

¡Maricón de mierda!

José María.

(Llaman la puerta)

José María, José María.

¿No me oyes?

¿Te pasa algo?

(Llaman la puerta)

José María.

Responde.

(Llaman la puerta)

José María.

¿No me oyes?

(Llaman la puerta)

(Gemido)

Pero, niño, ¿cómo se te ha ocurrido?

No me lo digas. Tu amor resultó ser un bestia.

José María, querido,

no eres el primero que descubre que la vida es una cosa amarga.

Pero no había para tomárselo así, ¡hala!, con una navaja.

Qué pálido estás.

Estoy tan contento de que hayas venido...

Y no sido fácil, es agobiante.

Esta misma noche salgo para Londres con 25 maletas. 25.

Pero volveré el mes que viene.

Volverás con 35 maletas, 35.

Oye, no he querido irme sin verte.

He venido para que me prometas que nunca, nunca,

volverás hacer una cosa así. Prométemelo, anda.

Dilo. "Lo prometo."

Lo prometo. Muy bien,

a partir de ahora yo me encargo de ti. ¿De acuerdo?

Si crees que te sobra eso, hay mejor manera de arreglarlo.

Con médico y sin peligro. Cuestión de dinero.

Pero todo el mundo dice que es fácil de conseguir.

Dentro de un mes,

vienes una noche al Starlets y hablaremos con calma.

¿Estás contento?

Sonríe, anda, sonríe.

Así.

Te lo agradezco mucho, Bibí, de verdad.

Pero ya he tomado una decisión. Vuelvo a casa con mi familia.

Definitivamente.

(Silbato)

¿Cómo estás? ¿Cómo están todos?

Bien, bastante bien.

Todos con mucho trabajo, como siempre.

¿Y tú qué?

Lolita quería venir, pero alguien tiene que cuidar del hotel.

Tu padre tenía cosas que hacer en Gerona.

Qué disgusto tan grande nos has dado.

Lo siento, mamá, lo siento.

Nos has puesto el infierno en casa.

José María, hijo.

Haz lo que puedas para que no volvamos a tener disgustos.

Lo haré, mamá, no te preocupes.

Todo irá bien.

Lo de tu padre de irse a Gerona hoy,

no le des demasiada importancia.

Lolita le ha hablado mucho, parece que lo ha convencido.

Pero tampoco podemos pedirle tanto

como para que venga a esperarte con alegría.

Gracias.

José María,

¿seguro que quieres quedarte con nosotros?

Sí, papá.

Solo te pediremos que no nos traigas dificultades.

Sabes a qué me refiero.

Lolita dice que no es fácil,

que tú no tienes la culpa, que me haga cargo.

Tal vez tenga razón.

Estoy dispuesto a hacer un esfuerzo,

pero tampoco permitiré el más pequeño desliz por tu parte.

Nada de dobles vidas, una sola y clara,

la que tú has elegido, con nosotros.

Una vida decente.

Trabajo no te faltará.

(Música clásica)

Cierra la puerta.

Por lo visto sigues disfrazándote cuando estás a solas.

Vístete.

(GRITA) ¡Deja eso!

Quiero que te vistas de mujer.

(GRITA) ¡Vamos!

(GRITA)

(Música clásica)

Aquí estoy yo.

Si con todas estas cosas no te dejo hecha una reina, no tengo perdón.

Yo era una loca extremada, pero tenía buen gusto.

Mira, fíjate.

Me lo regaló Juan en 1944.

44 kilos pesaba yo entonces.

María José, creo que te equivocas.

Te conviene un maquillaje más exagerado,

más colorete, más rojo en los labios.

Te hará mayor, pero parecerás más mujer.

Este pelucón fuera.

Yo te buscaré algo mejor.

Uno, dos, tres, cuatro, y...

Uno, dos, tres, cuatro...

Uno, dos, tres, cuatro...

Y uno, dos, tres, cuatro...

Uno, dos, tres, cuatro...

Uno, dos, tres y cuatro...

Lo siento, no está abierto para el público.

Soy amiga de la señorita Andersen. ¿Quiere decirle que estoy aquí?

De parte de José María. José María.

Bibí, preguntan por ti.

Dice que se llama José María.

Bibí, ven a tu sitio, por favor. Un momento.

¿José María?

¿Eres tú? ¿De verdad eres tú?

Increíble.

Pero niño, ¿qué has hecho? ¿Cómo es posible?

Doña Pilar se ha puesto pesada y... creo que hemos exagerado.

¿Por qué no has venido a verme? Ya te lo dije, volví a casa.

He preguntado en la peluquería y no sabían nada.

No, no he vuelto por allí. Quizás me admitan de nuevo,

pero me da reparo. ¿Estás sin empleo?

Bueno, no me será difícil conseguir algo, creo.

Durán, Durán. ¿Dónde está Durán?

Chicas, media hora de descanso.

Bibí, de esta manera no vamos a terminar nunca.

¿Dónde está Durán?

¿Sabe alguien dónde está?

En su despacho, ha recibido una carta perfumada.

Amor, amor... Ven conmigo.

Durán,

mira lo que te traigo,

no digas que solo me ocupo de mis asuntos.

Es el chico de quien te hablé, ¿No es lo que buscas?

¿No es fabuloso? ¿Cómo te llamas?

José María.

Estuvo en el hospital

porque intentó cortarse el pito con una navaja.

Por suerte, sin éxito.

¿Qué sabes hacer? ¿Yo?

¿Cómo que qué sabe hacer, te parece poco?

Tú estás loco. Está bien.

Si este aspecto no es ocasional, puedes trabajar aquí.

¿Te ha dicho Bibí lo que tienes que hacer?

Sí. ¿Seguro?

Tienes que hacer de camarera. Por el momento.

Estarás a prueba durante 15 días. Después ya veremos.

Si tienes amigos como tú, tráelos.

Necesitamos un par más, por lo menos.

¿El ensayo ha terminado ya? ¿Cuándo empieza el chico, mañana?

Sí, mañana. Habla con Carlos, aunque lo primero...

Sí, jefe, primero a ensayar. A sus órdenes, jefe. Hasta luego.

Parece un ogro, ¿no?, pura fachada. Escucha,

os invito a cenar esta noche a ti y a tu...

a tu amiga.

Mira.

¡Ya no lo tienes!

Soy una mujer, dije que iba a Londres, te mentí.

Me fui a Casablanca sin decir nada, y ya ves, ¿qué te parece?

Fantástico, ¿no?

(Llaman a la puerta)

Me paso horas mirándolo. No acabo de creerlo, es perfecto.

Bibí, tenemos el tiempo muy justo.

Todo el mérito estaba en que enseñaba el pito,

tengo que aprender a bailar,

ya no sirve dar cuatro pasos, soy como las demás.

Pero, ¿tú estás contenta?

Yo quería eso precisamente, ser como las demás.

Bibí, hay diez personas esperando, vas a conseguir que me cabree.

¡Ya va, ya va, ya va!

Mira lo que quieren que me ponga. Están locos.

(Llaman a la puerta)

Bibí, por última vez, si no vienes va a ensayar tu madre.

(Música)

Está preparando una de las suyas, sino nunca nos hubiese traído aquí.

Vamos a bailar. ¿Tú y yo?

¿Por qué no?

(ALTAVOZ) A solicitud de la Srta. Andersen, un tango.

(Música de tango)

(Aplausos)

(Cambio de música)

¿Qué tal? Bien, muy bien.

¿Solo eso, muy bien?

¿No hay otras palabras en el diccionario?

¿Os han aplaudido, no? El público manda.

¡Y sin ensayar! A veces sucede.

¿Y ella? No, no me lo digas, yo te lo diré.

Ha estado sublime, anda, dilo, dilo.

Dile que ha estado sublime.

Ha estado sublime. Así, muy bien.

Bibí, ¿quieres bailar con nosotras?

Cómo no.

Tú podrías llegar a vedette, María José.

¿Qué?

Tú podrías convertirte, si quieres,

en una mujer que actúa, baila, canta y se mueve como una mujer,

o mejor que una mujer, una mujer espectacular como Bibí,

o mejor todavía que Bibí.

No sé, yo creo que...

Piénsalo, no es necesario que respondas en este momento.

Lo que yo te propongo

no tiene nada que ver con el disfraz que llevas ahora.

Para conseguir lo que yo quiero de ti

tienes que someterte a un régimen agotador.

Y lo más difícil, tienes que cambiar tu mente

extirpando de ella toda señal de mentalidad masculina.

Yo no tengo mentalidad masculina,

quiero ser una mujer, me siento una mujer.

Se han puesto nerviosas, no saben que ya estoy operada. ¡Locas!

Por Diana Garcy. ¿Quién es Diana Garcy?

María José es Diana Garcy.

(Música clásica que tapa las voces)

Nunca lo conseguiré, es inútil.

Nunca podré llegar a parecer exactamente una mujer.

No hemos hecho más que empezar, María José.

Si eso te sirve de consuelo grita, laméntate, escúpenos, pero hazlo.

No puedo más, estoy cansado.

Cansada, estás cansada. Repítelo.

"Estoy cansada pero no pararé hasta parecer una mujer."

"Estoy cansada pero no pararé hasta parecer una mujer."

Dilo con el corazón.

Estoy cansada, pero no pararé...

(GRITA) ¡Basta, estoy harto, harto!

Quiero ser una mujer.

(Música clásica)

"Un, deux, trois, quatre.

Un, deux, trois, quatre.

Un, deux, trois, quatre.

Un, deux, trois, quatre.

Un, deux, trois, quatre."

Puedes descansar hasta las 4:00. Te recogeré para los ensayos.

¿Qué te pasa?

¿Tendré que enseñar eso?

Hasta ahora nadie te lo ha pedido.

Pero acabarás pidiéndomelo.

Nadie te obligará.

¿Y si digo que no?

Habrás perdido tiempo y dinero.

Pues bien, no quiero enseñarlo,

no quiero acordarme ni de que lo tengo.

Así que piensa si vale la pena seguir con todo esto.

Yo me pregunto si vale la pena.

Pregúntate, pero las respuestas las doy yo.

Sí, vale la pena.

Vete a casa, deja de pensar

y aprovecha lo mejor que puedas este tiempo de reposo.

¿Qué toca hoy? Espinacas a la crema.

Otra vez, ¿pero qué crees que soy? ¿Un pato al que hay que cebar?

Yo me limito seguir la lista que recetó el doctor,

aún te faltan unos quilos.

Mira, están riquísimas.

¿Tú has comido?

No, todavía no.

Siéntate y habla conmigo. Estoy harto de feromonas.

No hables así, Durán te lo tiene prohibido.

¡Tienes que hablar siempre en femenino!

¡Bueno, pues siéntate a comer "conmiga"!

Primera, cómete "los espinacos".

Doña Pilar, no me exasperes, siéntate.

Está bien, señorita.

Usted manda, yo obedezco.

Te prohíbo que me llames señorita, ni en broma.

¿Crees que me estoy volviendo loco? Loca, se dice "loca".

Pero no estás loca.

Aunque de poetas y de locas...

Todas tenemos un poco. Eso.

Va, déjate de historias.

Dime la verdad,

¿crees que me estoy volviendo loca?

Pero, ¿por qué ibas a volverte loca?

Por esas porquerías que me hacen tomar.

Hay que reconocer que esas porquerías hacen milagros,

no hay más que verte.

De milagros nada. Lo principal sigue como antes.

No quiero ser un bicho, sino una mujer de verdad,

no un animal de feria o un enigma, como Bibí.

¿Quieres que te hable con el corazón en la mano?

Dentro de la desgracia de haber nacido así,

has tenido una suerte inmensa, María José.

El señor Durán te ha puesto este piso,

ha conseguido que parezcas lo que no eres,

o lo que eres, que yo muy claro no lo tengo.

Debes aprovechar la suerte que tienes.

Yo no quiero tener esa suerte,

solo quiero ser mujer, vivir con un hombre, tener hijos.

Pero si eso es imposible, tú lo sabes tan bien como yo.

Pero ¿no vas a comer más espinacas?

No, gracias, no.

Te tengo preparado un chateaubriand con salsa bearnesa.

Una receta que dieron por la radio y me ha salido exquisita.

Quiero preguntarte una cosa.

¿Tú crees que hay algo entre Bibí y Durán?

Nada de lo que tú supones, desde luego.

¿Y tú qué sabes lo que supongo?

Tú supones que se acuestan juntos.

Eres odiosa.

(Música)

(CHISTAN)

# No lo digáis.

(CHISTAN)

# Ni comentéis.

(CHISTAN)

# Lo que yo soy...

(CHISTAN)

# ni yo misma lo sé.

# No es fácil, no... Chin, pan...

# lo que pasó, chin, pan.

# Lo que antes fui, (GRITAN)

# y al fin lo que soy...

(CHISTAN)

# Pero callad

(CHISTAN)

# si lo sabéis.

# Que calle quien

(CHISTAN)

# sepa lo que yo soy.

# Contradicción, chin, bun,

# se irán a ver, bim, bam... #

¡Durán!

(Sigue la música)

¡Durán!

(Se apaga la música)

¿Qué te pasa? Mierda.

Así no puedo bailar, es imposible.

No puedo moverme encima de estos andamios.

Dile que puedo hacerlo descalza.

Bailarás así porque es así como se baila este número.

Lo único que pasa es que tienes miedo.

Así que calma.

Vamos a empezar de nuevo. ¡Carlos!

Disculpa, Margot. A ver si ahora sale.

(Música)

(CHISTAN)

# No lo digáis.

(CHISTAN)

# Ni comentéis.

(CHISTAN)

# Lo que yo soy...

(CHISTAN)

# ni yo misma lo sé.

# No es fácil, no... Chin, pan...

# lo que pasó, chin, pan.

# Lo que antes fui...

(GRITA)

# y al fin lo que soy.

(CHISTA)

(CHISTA)

# Tú puedes ver, bim, bam.

# Soy o no soy una mujer

# que quiere y sabe todo aquello que tú sabes

# para darte todo lo que quieras, ¡tacatá!

# Pero callad...

(CHISTA)

# si lo sabéis.

(CHISTA)

# Que calle quien

(CHISTA)

# sepa lo que yo soy.

# Contradicción, chin, bun,

# se irán a ver, bim, bam...

# Lo que antes fui,

# ¡ja, ja!, y al fin lo que soy.

# Mira bien quién soy yo, quien, quien,

# quien, quien quieras tú.

(GRITA)

# ¡Quien quieras tú! #

(CHISTA)

(Aplausos)

Yo había preparado un discurso

acerca de que un debut no es más que la primera lección.

Lo retiro.

Ha sido perfecto.

¿De verdad?

No os preocupéis por mí, adelante,

es como si estuviéramos en familia. Bibí...

estaba tan emocionada, tan aturdida por lo de esta noche...

Yo venía a brindar contigo por tu éxito.

Sin quitarle méritos al señor Durán,

puede decirse que yo te descubrí.

Fuiste tú, y nunca te lo agradeceré bastante.

Creía que estaríamos solas y no he traído más que dos copas.

Tengo que irme. No te vayas, por favor.

Ya me voy, me toca el próximo número.

Vamos a tomar una copa.

No os dará asco beber en la misma copa.

A mí, francamente, sí.

Por dos hijos de puta

que me han engañado como nadie había hecho en mi vida.

Aunque pueda parecer lo contrario,

yo no tengo nada que ver con Bibí ni contigo.

Despierta.

María José, despierta.

¡Que es muy tarde!

(CON VOZ RONCA) ¿Qué hora es? Más de las cuatro.

Qué dolor de cabeza.

Anda, tómate esto.

Tienes que dejar de beber, te hace daño.

Tomando todas estas cosas y encima alcohol...

¿Ha llamado Durán? Sí.

¿Qué ha dicho, viene a comer?

Luego te lo cuento, anda, tómate esto.

No es verdad, lo dices para que me ponga contenta,

para que me tome esas porquerías. ¿Ves lo que hago? ¡Toma, toma!

¡A ver si el suelo se convierte en "suela"!

Me gustaría saber qué hago cuidando a una niña estúpida.

¿Estúpida por estar enamorada?

Tú lo habrás estado, ¿y me vienes con sermones?

Es de estúpida estar enamorada de un hombre como Durán,

al que no le puedes gustar.

Eso tú, que estás hecha un trasto,

pero a mí anoche me besó. Te besó...

Vete a saber a lo que tú llamas besar.

Era de verdad, yo lo sé.

Y Bibí cuando lo vio también lo supo.

Despierta, María José.

Basta ya de sueños y tómate esto de una vez.

Yo sé que era de verdad, lo sé.

¿Quién es?

Soy yo, María José.

Me gustaría hablar contigo.

No tenemos nada de qué hablar, ¿lo oyes?

Iré a verte de espectadora cuando enseñes tu cosita.

(Música)

(Risas)

¡A ver si te crecen, nena!

O nene...

(Aplausos)

¿Quién ha preparado esa burla?

Nadie, ha sucedido sin que nadie pudiera preverlo.

Quiero que despidas a Fanny.

A Fanny, ¿por qué?

Ha sido la culpable, se ha reído,

ha excitado a ese borracho y al público.

Te equivocas, Fanny ha tratado de ayudarte.

Tenías que interrumpir el número y morirte de risa

hasta que hubiesen echado a ese imbécil.

Todavía tienes mucho que aprender.

Entonces es culpa mía, ¿no?

Cálmate. Estás muy nerviosa y ves fantasmas por todas partes.

La semana próxima cambiamos de espectáculo,

podemos combinarlo para que empieces más tarde.

¿Por qué no tomas unas vacaciones, vas a descansar a la costa,

y, sobre todo, por qué no dejas de beber?

Si tratas de decirme que estoy borracha, te equivocas.

Si quieres perderme de vista, no hace falta,

¡ya estoy harta de ti y de esta barraca!

¿Apagará usted la luz del bar, señor Durán?

Sí, ya lo haré yo. Buenas noches.

Buenas noches.

(Teléfono)

¿Sí? Diga.

No, señor Durán.

Con cierta frecuencia, últimamente.

(Palmas)

(CANTAN)

La botella, Violeta.

-Eso, eso, la botella.

-Venga, saca la botella.

Ah... Los hombres, qué plaga.

No entendéis nada.

¿No sabéis comprender a una mujercita como yo?

No todos, querida.

La botella para mí. Aquí la tienes.

Nico, Sandra.

Ten, toma una copa, niña.

(Música flamenca)

¿Has terminado de llorar? Bien, escucha.

Eres un travestí de mierda como cualquier otro, lo mismo.

Ahora se te va a tratar como tal. Métetelo en la cabeza.

No se puede faltar al espectáculo, ni insultar al público.

Y hazte a la idea

de que si hay algo imposible de conseguir para ti...

es que yo te confunda con una mujercita enamorada.

Tienes un contrato conmigo, eso es todo.

Y te juro que te lo haré respetar. Mañana estarás en tu sitio.

(Música)

# Diga, una cosita que tengo.

# Es mi tesoro mejor,

# porque a todos los que la han visto

# les ha gustado un horror.

# Si tú quieres mi cosita,

# no, no, no la podrás encontrar.

# Pues la tengo tapadita,

# ay, ay, no me la quieran quitar.

# Mi cosita, mi cosita,

# chiquitita, tan bonita.

# ¿La quieres tú, mi vida, para ti?

# Mi cosita, mi cosita, luego, luego,

# luego te voy a enseñar.

# Todos..., todos buscan mi cosita

# sin poderla conseguir.

# Porque, porque solo a quien yo quiera,

# se lo voy a permitir.

# Es una peca que tengo,

# sí, sí, al lado del corazón.

# No se la doy a cualquiera, no, no, la guardo para mi amor.

# Mi cosita, mi cosita,

# chiquitita, tan bonita.

# ¿La quieres tú, mi vida, para ti?

# Mi cosita, mi cosita, luego, luego,

# luego te voy a enseñar.

# ¿La quieres tú, mi vida, para ti?

# Mi cosita, mi cosita, luego, luego,

# luego te voy a enseñar.

# Mi cosita, ¡no! #

¿O quieren ustedes ver mi cosita?

María José.

Genial, mejor que cuando lo hacía Bibí.

¿Por qué no aplauden?

Están desconcertados.

Mañana pondremos a alguien para que inicie el aplauso.

María José.

María José.

¿Qué pasa?

María José, yo quiero decirte que...

es importante que te pida perdón

por la dureza con que te traté la otra noche.

Poco después hubiese querido tragarme mis palabras.

Me preguntaba por qué lo había hecho

y solo encontraba respuestas contradictorias.

No hubiese querido verte allí en aquel momento.

Ahora sé que existía algo

que estaba reclamando la presencia de mis sentimientos

y yo no quería aceptarlo.

No quería que ocurriese.

Sigo no queriendo que ocurra lo que en realidad ya ha ocurrido.

¿Hace falta que te siga hablando de esto?

No quiero perderte.

Quiero que seas mía.

Completamente del todo, ¿aceptas?

Cierre los ojos.

Le hemos inyectado pentotal sódico.

No debe hacer esfuerzos para oponerse

a lo que ahora pase por su mente.

Recuerde que usted se ha sometido voluntariamente a esta prueba.

Trate de explicarnos, lo más brevemente posible,

por qué le gusta vestirse de mujer.

Me siento más segura cuando me visto de mujer.

¿Recuerda la primera vez que lo hizo?

Sí.

¿Cómo fue?

En una fiesta de carnaval.

¿Qué le impulsó a vestirse de mujer?

Mi hermana Lolita.

Propuso que nos cambiásemos nuestras ropas,

ella se vistió de hombre, yo de mujer.

¿Experimentó placer por el hecho de vestirse de mujer?

¿Placer?

Trate de explicarnos lo que experimentó.

Me sentí más segura.

Me gustó.

"Como si dejase de fingir lo que no era.

¿Ha tenido usted relación sexual con alguna mujer?

No, nunca.

¿Ni siquiera en la infancia, a través de algún tipo de juego?

No, no lo recuerdo.

Cuénteme algún recuerdo de su niñez,

algo relacionado con sus aspiraciones de ser mujer."

(Timbre)

"¿De niñez? ¿Un recuerdo?"

¿Sí? -"Esta aquí la señorita Alsina."

-Bien, que pase.

Adelante. Siéntense, por favor.

Bien, aquí tengo su informe.

El Dr. Golpini ha enviado la grabación de su narcoanálisis.

Creo que nada se opone a que realicemos la intervención,

pero antes debo hacerle unas advertencias, señorita.

¿Qué?

Perdone, pero ¿prefiere que se las haga a solas

o no le importa la presencia de...?

Su marido.

Bien, de acuerdo.

A menos que nos haya engañado con hábiles argucias,

a menos que todos nuestros métodos de investigación

estén radicalmente equivocados,

usted no es un homosexual.

Porque usted da muestras convincentes

de pensar y sentir como una mujer,

y, por el contrario, no da lugar a sospechas

en cuanto a complacencias de ningún género

por los aspectos masculinos de su cuerpo.

Pero escúchame bien, señorita.

Si yo tomo el bisturí y realizo esa intervención que usted desea,

y si usted consiente en ello habiendo, pongamos por caso,

querido engañarnos o engañarse a sí misma,

o aun sin suponer la existencia de tal engaño,

nos equivocamos, nosotros o usted...,

entonces, señorita, todo arrepentimiento,

toda pretensión de retroceder,

será inútil.

Usted ya no volverá a ser lo que era.

Así que... usted tiene la última palabra.

Yo quiero que mi cuerpo sea el cuerpo de una mujer.

Ahora, por duro que sea,

quiero enseñarle lo que vamos hacer con usted.

-"Las imágenes que siguen

son una transcripción esquemática

destinada a informar sobre el proceso quirúrgico aplicado

para la creación de una vagina artificial

en pacientes transexuales masculinos.

Se da por hecho que el paciente

conoce los límites de la intervención,

consistente en la supresión de sus órganos masculinos exteriores

y subsiguiente reconstrucción de una vagina funcionalmente útil

pero sin que ello suponga la menor posibilidad

en cuanto a adquisición de propiedades reproductivas

típicamente femeninas.

El cirujano comienza por practicar una incisión en forma de semicírculo

sobre la base anterior del pene.

Los testículos son extraídos de su envoltura escrotal

cortándose los cordones espermáticos a la altura del pubis.

El eje interior del pene

es elevado con el dedo

practicándose seguidamente una disección

que deja libre la piel que, en forma de tubo, lo envuelve.

El pene es cortado a la altura del glande y el pubis,

respectivamente, dejando libre el conducto uretral.

El tendón central del perineo,

espacio situado entre el ano y el sexo,

es extendido para crear una cavidad

que se prolongará entre la próstata y el recto

hasta alcanzar una profundidad mínima de 7 cm.

La piel que envolvía el pene

y que conserva todavía la forma de bolsa o tubo

es vuelta al revés mediante una simple inversión

e introducida en la cavidad recién creada.

En poco tiempo sus paredes cicatrizarán

y el conducto así obtenido

pasará a cumplir las funciones de una vagina.

El prepucio suplirá el lugar de los pequeños labios interiores,

y el escroto, el de los grandes labios.

El cirujano habrá puesto sumo cuidado

en el desplazamiento de la glándula de la próstata

y la vesícula seminal para que no constituyan obstáculo

en el emplazamiento de los nuevos órganos,

pero también para que, en su momento,

pueda ser estimulada en ellos la voluptuosidad,

contribuyendo así a hacer normales y agradables

las prácticas sexuales de la nueva mujer.

(Pitidos)

Bisturí.

Cójalas.

(Música clásica)

Todo ha ido muy bien.

(CON VOZ DÉBIL) ¿Ya lo han hecho?

¿Me han operado?

¿Por fin soy como las demás? Descansa, no hables.

He soñado que moría,

ahora que soy una mujer.

Estás viva, eres una mujer.

Siempre has sido una mujer.

"Seis meses más tarde,

María José experimentó su primer orgasmo femenino."

(Música cabecera)

(Ovaciones)

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