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Original subtitles

Anteriormente, en This Is Us...

¿Quieres a todos tus hijos por igual?

- Pues sí, a todos mis hijos... - Seguro que sí.

¡Admite ya que quieres más a Randall!

¡No, simplemente él era más fácil!

Me casé con la mujer de mi mejor amigo.

He estado fuera de esta familia desde que entré en ella.

Estás fuera todo el día todos los días.

- ¿Adónde vas? - Tengo un gato.

Voy y vuelvo para darle de comer.

Se llama Clooney. Es el típico nombre irónico,

porque es un gato bastante feo.

¿Cómo va el centro de entretenimiento que construyó Jack?

Va a ser una pasada.

Te voy a dar una estantería entera para todos tus discos.

Me encanta.

Tengo otro estante que va a ser para tu tocadiscos.

Venga ya. Te encantan mis discos.

Sí, me encantan tus discos.

Qué asco. Comportaos más como padres.

Voy a ir con mis amigas al baile de invierno, necesitaré un vestido.

Mamá, ¿podemos ir al centro comercial?

Sí, claro que podemos. ¿Me das veinte minutos?

Sí. Vamos, vamos, chico.

¿Acaba de pasar eso?

¿Mi hija adolescente acaba de pedirme que la lleve al centro comercial?

Y tanto. Lo he visto con mis propios ojos.

Cariño, ¿te importa si os acompaño? Necesito mirarme unos trajes.

Walter quiere que "vayamos más a tope", que coloquemos más chalets de lujo.

- Walter. Puaj. - Ya.

"Puaj" debería ser su apellido.

¿Puedes recordarme que compre pilas?

- Sí, claro. - Vale.

Mamá, papá, necesito más gaseosa.

- Voy yo. - Vale.

Tu madre se va con Kate a por un vestido para el baile de invierno.

¿Llevarás a Sophie al baile?

No. Le da un poco igual si no vamos.

Es consciente de que no puedo bailar mucho que digamos.

No puedo bailar ni caminar ni jugar al fútbol.

- ¡Papá! ¡Es la mejor parte! - Vamos, deja de lloriquear.

Te vienes al centro comercial a por un traje.

¿Al centro comercial? Yo quiero ir.

Estupendo.

Mira que es raro.

Vístete, vamos.

Ya está, pequeño.

Ahora estás listo para la gran migración.

Cuídate allá fuera.

Este diorama va a machacar a los demás competidores.

Entiendo. Muy bien.

- ¡Jolines! - ¿Qué?

Acabo de perder el solar de la Avenida Clinton.

El ayuntamiento acaba de vendérselo a un Costco.

Adiós a construir un precioso parque

para la gente trabajadora de Trenton, Nueva Jersey.

Ahora lo que tendrán será un Costco.

Igual prefieren un Costco a un...

Lo siento mucho. Sé cuánto esfuerzo habías dedicado a eso.

- Gracias, cariño. - De nada.

¿Seguro que vas a poder llevar a las niñas

y luego ir hasta casa de William

y volver a tiempo para la entrevista de trabajo?

Sí. Tengo tiempo.

¿No preferirías emplear ese tiempo en preparar la entrevista

en vez de ir a casa de William a recoger no sé qué caja

que apareció en un viejo trastero?

No, no necesito prepararme nada. Keller lleva semanas detrás de mí.

No me emociona precisamente.

Ser un padre de acogida sí que me emocionó.

Lo sé, Randall, y volvemos a estar en lista, pero mientras tanto...

Mientras tanto, voy a esperara que aparezca algo

que me haga vibrar de la misma forma.

Pero vas a ir a la entrevista, ¿no?

Iré.

Pero te lo digo ya, no me está haciendo vibrar en absoluto.

Hasta que volví a las andadas...

Tras el aborto,

necesitaba algún consuelo, ¿sabéis?

Y me enteré de que en el Taco Bell

habían vuelto los tacos de Doritos y...

Pero ahora he vuelto al redil y pienso esforzarme el doble,

porque Toby y yo vamos a casarnos en primavera.

Sí. Y él es tan tremendamente romántico

que me convenció de que quiero una boda tradicional a lo grande,

lo que implica el tradicional vestido de novia a lo grande,

que no existe para mí.

Pero no pasa nada, porque solo será una carrera de obstáculos para mí.

Solo será una carrera de obstáculos.

En fin, ya he hablado bastante.

Madison, ¿por qué no dices algo que nos haga poner los ojos en blanco

o algo...?

Creo que las muñecas me están engordando.

¿Sabes qué? Estoy muy orgullosa de ti, Kevin.

Has aprovechado esto al máximo.

Gracias, Babs. Eso significa mucho. Puedo llamarte Babs, ¿no?

- Ni hablar. - ¿Aún no estamos ahí?

- No. - Vale.

Pero aquí es aquí.

Allá afuera, el día tiene 86 400 segundos.

¿Eso se lo has copiado a Rent?

No, lo que quiero decir es que basta con un segundo para recaer.

Y por eso me preocupa que vuelvas a Hollywood demasiado pronto.

O sea, necesitas orden. Necesitas una rutina sana.

Tienes razón. Por eso sé dónde necesito estar.

Mi madre... Surgió un solar mientras ella estaba aquí.

Y supongo que podría servirnos para recuperar el tiempo perdido.

Nos vendría bien a los dos.

Hay un pequeño problema.

¡Kev! ¡Lo conseguiste! Bienvenido.

- ¿Qué tal el viaje? - Bien.

Estupendo. Estás genial.

Te he comprado plátanos orgánicos y anacardos crudos...

Y compré col rizada, muchísima col rizada.

De hecho, la cajera

me preguntó qué pensaba hacer con tanta col rizada

y le dije: "¿Sabes qué? Mi hijo viene a la ciudad,

y le vuelve loco la col rizada".

Ya, no, normalmente sí, pero me he cambiado, mamá.

Me he pasado una dieta estricta de Skittles y cereales de canela.

Porque, bueno, mi terapeuta me dijo

que puedo darle al azúcar tanto como quiera ahora mismo.

Pero puedo ir al súper luego y comprar eso otro.

No. Podríamos ir juntos al súper.

- ¿Sí? - Sí.

Vale, eso está muy bien.

Necesito un horario, ¿vale? Tengo que ceñirme a él, así que...

Esto es bueno. Sí, los lunes voy al súper con mamá.

No puedo creerme que haya salido con Jessica Biel.

- Me gusta. - Sí, es buena.

¿Sabéis qué? Creo que os acompaño.

- Vale, pues ya tenemos plan. - Sí.

Oye.

Siento mucho lo que pasó con el bebé.

Gracias.

Vale...

Voy a proponerte algo, y antes de que digas que no...

No.

Voy a llevarte de compras a por un traje de novia.

Eso sí que no.

¡Vamos, Kate! Conozco un sitio ideal.

Hacen trajes a medida. No tienes que probarte nada.

Solo tienes que beber champán y hablar de siluetas

y dejar que te traten como a una princesa.

- ¿No tengo que probarme nada? - Nada.

Te prometo que puedo hacer que esto sea agradable para ti.

En cuanto te sientas incómoda, nos vamos sin dudar un segundo y sin preguntas.

Deja que te ayude a superar esta carrera de obstáculos.

Vale. Sí, ese es el vestido.

O sea, ¿con esos ojos tuyos, Kate?

A veces las marcas tallan grande y se hace difícil saber la talla.

- Sí, yo hago lo mismo. - Sí.

- Vale, voy a entrar. - Bien.

- No te metas en líos. - Haré lo que pueda.

¿Puedo ayudarle con algo?

Solo estoy esperando a mi hija. Hemos venido de compras juntas.

Vale, estamos aquí, y la tienda de trajes...

Está justo ahí.

Y Miguel está ahí. ¡Miguel! ¡Hola!

- ¡Hola! ¿Qué tal? - Hola, Jack. Kevin.

Déjame adivinar.

Estás comprando trajes para quitarte a Walter de encima.

Sí. Y también uno para Kevin, para el baile de invierno.

- Vaya. - Sí. ¿Tú qué has comprado?

Una almohada viscoelástica demasiado cara.

Por darme una alegría.

El novio de Shelly le pidió matrimonio ayer.

Lo siento.

Lo hizo en un viaje a la nieve. Los niños también estaban.

Supongo que ahora esquían.

Oye, siempre serás su padre, pase lo que pase, ¿vale?

- Típico. - ¿El qué?

Siempre haces eso, ¿sabes?

Siempre vas directo al gran discurso.

Creo que a veces necesitas dejar que las cosas den asco un tiempo.

- ¿En serio? - Sí.

Bueno, tiene algo de razón, Jack. A veces uno quiere estar fastidiado.

Con las cosas malas.

Vale, bien. Yo también sé.

¿Qué queréis? ¿Recreativos o zona de restaurantes?

Zona de restaurantes.

Vale, tú primero. Andando.

El tío ese encima me saca como una cabeza.

No te preocupes.

¿Lloyd? Soy Randall Pearson. Me llamaste por una caja.

¡Reconozco al hijo de William solo con verlo!

- Pasa, pasa. - Gracias, señor.

Siento el frío. La puñetera súper no arregla la calefacción.

¿Es esto? La tengo.

Bueno, supongo que eso es todo pues.

Encantado de conocerte, Lloyd.

- Muy bien. - Muy bien.

Disculpa, ¿eras tú el vecino que cuidaba de su gato, Clooney?

Sí. Pero se escapó hace unas semanas.

Seguramente cuando se dio cuenta de que William no iba a volver.

Seguro que está bien, eso sí.

Los callejeros siempre acaban con alguien que los necesita.

Sí que es verdad. Buen día.

Mi lady, mi amor, mi vecina.

Lady, estoy totalmente colgado por ti.

Igual que tú estás ahí colgada frente a mí.

Nuestro pegamento asentó hace tiempo.

Cada mañana me levanto y acudo raudo a ti.

Y cada noche nos sentamos juntos con tus hijos

y miramos cómo oscurece el mundo.

Siempre recorro los mismos escalones,

abro la puerta y acabo frente a ti.

Siempre tú, mi amor.

Siempre tú, mi lady.

¡Cookie Crisp! ¿Qué? Hace la tira que no como estos cereales.

¿Recuerdas...?

¿Recuerdas cuando papá cogía la caja entera

y la vaciaba por completo

para poder coger el juguete?

¿Antes de que Randall y yo tuviéramos tiempo de pelearnos por él?

Me acuerdo.

Perdí el colgante de papá.

¿Qué?

Intenté recuperarlo, pero no pude. Ha desaparecido.

Bueno, él lo entendería. Has pasado una racha terrible.

- No lo sé. - Yo sí.

¿Sabes lo que me hace gracia?

Tú te machacas por haber perdido el colgante.

Y yo porque soy incapaz de quitarme el mío.

¡Albaricoque!

- Tienen de albaricoque... - Ya.

Normalmente cuando estoy de bajón me pongo el fútbol.

Pero ahora, cuando miro el fútbol,

solo puedo pensar en que no volveré a jugar.

Como en Trampa 22 , tío.

- ¿Qué es eso? - Es una expresión.

Es de un libro. Shelly siempre estaba intentando que leyera más...

Ahí está Randall. ¡Randall! ¡Hola!

¡Por fin! Un soplo de aire fresco.

O no.

- ¿Qué te pasa? - Nada.

Vale. Mira, Kev, solo tienes que buscar tu nuevo fútbol.

¿Qué hay que te encante hacer?

No lo entiendes, papá.

O sea, tú no sabes lo que es tener algo que te encanta hacer y perderlo.

Ya, bueno.

Sí, igual es verdad.

No. No es verdad.

¿No les has hablado nunca de 3 Grandes?

- ¿Qué es eso? - Nada.

No, vuestro padre iba a montar su propia constructora.

3 Grandes Casas.

¿En serio?

Sí, bueno...

- ¿Y por qué no lo hiciste? - Bueno, ¿tú qué crees?

Se quedó en nuestra empresa

para que vosotros dos y vuestra hermana pudierais tener lo que quisierais.

Bueno, no era el momento adecuado para correr un riesgo así.

Tenéis que ser firmes en vuestras decisiones, chicos.

Decidirlas con todo. Y no mirar atrás.

- Oye, Miguel. - ¿Sí?

Oye, ¿por qué has venido con nosotros?

O sea, estoy quedándome con vosotros

para poder conectar con mi madre, ¿vale?

Pero lo primero que haces es acoplarte con nosotros para ir de compras.

- Me preguntaba por qué... - Está hecha polvo.

Desde que te arrestaron.

Y luego la machacaste en aquella sesión.

Así que sí, estoy aquí para protegerla

por si tienes alguna otra bomba que soltarle

o por si piensas culparla de alguna otra cosa más.

Bueno, no tienes que protegerla de mí. Soy su hijo.

Y yo su marido.

Mi padre era su marido.

Hola. Siento molestarla.

Soy el hijo de William Hill.

Del piso de abajo. De la puerta 4.

Ah, sí, me caía tan bien. Me supo fatal cuando me enteré de que había muerto.

Gracias. ¿Te caía bien? ¿O lo querías?

¿No era un poco finolis?

¿Finolis? No, más bien era... Ah, gay, quieres decir.

Sí.

No. Bi.

Adiós.

William. Era el mejor.

Siempre que se acababa el agua caliente,

cosa que pasaba todas las semanas,

solía subirme un viejo cazo de agua hirviendo

para que me pudiera bañar.

¿Dirías que lo vuestro era una relación romántica?

Hola, ¿qué pasa, tío? ¿Reconoces a esta mujer?

Busco información sobre William Hill Si usted tuvo una relación con él

o conoce a alguien que sí, llame a su hijo

- Vaya. - Lo sé.

Es como estar dentro de una tarta de bodas gigante.

Madre mía. Espera, ¿somos las únicas?

Es solo con cita previa.

Me imaginé que estarías más cómoda si no había otros clientes.

Gracias.

¡Al carajo! ¡Voy a comerme uno!

Esta mañana he hecho yoga. Del que te hace sudar.

- No voy a juzgarte. - Lo sé.

Hola, Mad.

¡Estoy comiendo! ¡Perdón!

Eres tan flaca. Te odio. Alexis, esta es Kate.

- Encantada. - Hola.

Te prometo no hacerte decir "sí, quiero ese vestido" ni nada así.

El caso es que me encanta ese programa.

Y a mí.

Pero no se lo digas a Henga. Dice que es basura.

Vale, pasad, pasad.

- ¿Quién es Henga? - El diseñador.

¡Esto va a ser tan divertido!

Vaya.

Hola.

Hola, cariño.

Pasaba por aquí. Me sobraba un rato antes de la entrevista.

He pensado que podría llevarte a tomar un café.

Qué detalle. Pero ahora mismo estoy empantanada.

He encontrado uno de los poemas de William en la caja que he recogido.

Era un poema de amor. Creo que estaba enamorado.

Con una mujer de su bloque, antes de conocer a Jessie.

¡Creo que eran amantes!

- Randall. - Sí.

Intento hacer mi trabajo.

Sé que ahora mismo pasas de eso, pero yo sigo teniendo que hacer el mío.

No es que pase de trabajar, es que paso de un trabajo en concreto.

- Solo estoy esperando algo perfecto. - ¿Crees que mi trabajo es perfecto?

¿Crees que cuando era una universitaria cabezota e idealista

y escribía ensayos sobre igualdad de acceso a la vivienda

soñaba con pasarme la vida lamiéndole el trasero a políticos

solo para perder contra Costco?

- No. - Sé que estás buscando algo.

Nadie te apoya más que yo, cariño,

pero últimamente parece que estés con la cabeza en las nubes.

Necesito que vuelvas al trabajo.

No es por el dinero.

Creo que te vendrá bien.

A los dos.

¿Crees que podrás?

¿Puedes bajar de las nubes y volver al mundo real conmigo?

Gracias.

Estarías despampanante con algo como esto.

Es suave, corte imperio, con volantes...

Pero tiene que encantarte. ¿Te encanta?

Me gusta el estilo, pero no sé si quiero que sea de un blanco tan brillante.

¿Tú qué crees?

¿Madison? ¿Tú qué crees?

Estoy de acuerdo. No queremos que alguien se quede ciego, Lex.

Enséñanos algo en color maquillaje.

Entendido.

¿Qué os parece este?

Sí, mucho mejor. Ahora vuelvo. Tengo pis.

¿Qué te parece el encaje?

Me gusta el encaje.

Ahí tienes.

¿A que los diseños de Henga son alucinantes?

¿Madison? Sé lo que has hecho. Antes.

Cobran muy poquito por reservar. No tiene importancia.

No. En el baño. Después de comerte todos los dulces.

Cuando hablas en el grupo, no lo haces sobre algo real.

O eso es lo que creía.

Pero has masacrado esos dulces.

¿Qué pretendes?

Madison...

No. ¿Por qué quieres fastidiar esto?

Sé que es complicado hablarlo.

- Madison. - Búscate la vida para volver a casa.

Somos líderes en el desarrollo de etanol celulósico.

No es por darnos aires, pero es algo bastante puntero.

¿Te interesa algo de todo esto?

La verdad es que sí.

Lo siento, Sue, tengo que contestar. Podría ser del colegio de mis hijas.

- Claro. - Ahora vuelvo, disculpa.

Hola, soy Randall.

- Randall, soy Lloyd. - ¿Lloyd? Sí.

Vi tu nota en el pasillo.

¿Hablaste con la súper?

No, hablé con mucha gente, pero no con la superintendenta.

Bueno, Donna está con sus nietos en el quinto piso.

¿Tiene hijos?

Bueno, no soy muy de cotilleos,

pero vi a William ir y venir de ese apartamento

a todas horas, no sé si me entiendes.

Qué diablos, me encantan los cotilleos.

Gracias, Lloyd. Muchas gracias.

¿Dónde irá el jacuzzi?

¿Qué?

¿Dónde vamos a poner el jacuzzi? Si es una casa enana. ¿Qué esperan?

¡Escúchala! ¿Has oído qué voz tiene?

Igual un día te construyo una casa enana.

Hola, corazón. ¿Cómo estás?

Estoy inquieto y las noches resultan raras...

¿Por qué no te preparo un té? ¿Quieres? ¿Quieres un té? ¿Y tú?

Claro, muchas gracias. Muy amable.

Gracias.

Tu madre está enganchada a este programa.

Sí.

Miguel, siento lo de antes.

No, no, no... Yo también.

- ¿Puedo preguntarte algo? - Lo que quieras.

Vale.

¿Tú estabas...?

¿Estabas enamorado de mi madre cuando mi padre vivía?

¿Qué?

Kevin, no. No, eso habría sido imposible.

No sé qué quieres decir.

¿Cómo te lo explico?

Verás, tu madre y tu padre era uno.

No había Jack ni había Rebecca. Sencillamente eran...

Eran Jack y Rebecca.

Así que la sola idea de que yo podría haber estado enamorado de ella entonces

es que ni se me había ocurrido. Jamás.

¿Entiendes lo que quiero decir?

Lo entiendo. Sí.

Pero ahora la quiero.

Kevin, no voy a desaparecer.

¿Hola?

¿Qué? Espera, espera, ¿qué?

¿Madison?

Voy a entrar.

¿Madison?

¿Madison?

¿Qué ha pasado?

Estoy bien. Creo que me he vuelto a desmayar.

- Estoy bien. - Coge. Deja que te ayude.

Con cuidado.

¡Ahí estás! ¡Te he buscado por todas partes!

- Lo siento. - No puedes dejarme tirada así, Kate.

¿Qué tal el vestido?

No me cabía.

Bueno, ¿por qué no vamos a que te pruebes otros?

¿Y encontramos uno que te encante?

¡Mamá, para!

¿Vale? Para, por favor.

- Hola. - Hola.

¿Eres la súper?

Yo me siento bastante mediocre, pero sí.

Es una broma de súper.

- Qué risa. - Vale.

Esto va a sonar raro. Soy el hijo de William Hill.

Vivía en la puerta 4.

Aquel viejo pesado.

¿Sabes lo que solía hacer?

Cada vez que el horno de alguien no funcionaba

o el agua no corría,

aporreaba mi puerta para informarme.

¿Sabes? Y le expliqué mil veces

que no puedo arreglar nada sin dinero.

O sea que no venía por aquí porque vosotros dos estuvierais...

¿William y yo?

No. No.

Pero una cosa sí te diré, cuando se mudó,

tío, se notó. ¿Sabes?

Fue como si perdiéramos un corazón

y la sangre no tuviera adónde ir.

Encontré este poema suyo.

¿Puedes creer que pensé que el que lo encontrara ahora era una señal?

Déjame enseñarte algo.

Vale.

¿La puerta?

Acabo de perder al inquilino que vivió aquí después de William.

Echa un vistazo.

No hace falta. No quiero...

Echa un vistazo.

¡Cogedlo! ¡Cogedlo!

¿Qué tenemos aquí?

Mira que eres feo.

No te ofendas. ¿Tienes hambre? Vale.

Veamos qué te puedo dar.

Aquí hay un poco de lactasa. Espero que no te importe.

Eso es. Ten.

Un mal día, ¿eh?

Puedes quedarte aquí un tiempo.

Este es mi sitio favorito. Tiene una vista preciosa.

Lady, estoy totalmente enganchado a ti.

Siempre recorro los mismos escalones, abro la puerta,

y acabo frente a ti. Siempre tú.

Siempre tú, mi Lady.

Dios bendiga al niño

Lady Day. Billie Holiday era una de mis favoritas.

Vale.

No hace falta que cuides de mí.

Vale, estás sola y te está sangrando la cabeza.

O sea que un poco sí.

Siento haber llamado.

No podía llamar a mi familia. Se habrían asustado.

¿Te apetece hablarlo?

Es nuevo.

O sea, en el instituto lo hacía, pero paré.

Hasta hace unas semanas.

Estaba muy alterada cuando llegué a casa.

Así que comí.

Muchísimo.

Ese yogur helado cutre que había en la nevera desde hacía siglos.

Y entonces...

Me sentí mejor.

Pero me mareé mucho. Supongo que me caí.

Sé que crees que estoy loca.

No. No creo que estés loca.

Justo antes de que mi padre muriera, adelgacé muchísimo.

Prácticamente dejé de comer todo excepto zanahorias baby.

O sea, podríamos haber compartido ropa.

Y estaba tan convencida de que estar delgada me haría feliz.

Toda mi vida había tenido una voz en la cabeza

que me gritaba sin parar: adelgaza, esfuérzate más.

Estás gorda y eres patética.

Y lo hice. Perdí peso.

Pero tras una vida entera escuchando esa voz,

no sabía quién era yo sin ella.

Y entonces me sentí vacía.

Estaba más cómoda siendo gorda

porque en realidad disfrutaba estando enfadada conmigo misma todo el tiempo.

Me gustaba la voz.

Así que...

No creo que estés loca.

Gracias... por cuidar de mí.

- Descuida. - Eres muy buena.

- Dios mío. - ¿Qué?

¿Y si montamos un podcast?

No. Nadie querría eso.

Bueno, esto... Creo que me gusta el vestido de corte imperio.

¿Vas a decir sí, quiero ese vestido?

No me lo puedo creer. Por fin tengo una mejor amiga.

Hola. Gracias por darme el gusto.

Más vale que esto sea bueno.

Tienes razón.

He estado buscando mucho estos últimos meses.

Me he pasado demasiado tiempo en las nubes.

Pero Beth, me llamaron de repente

y me pidieron que viniera a este edificio desvencijado

a recoger una caja de cartón.

Y en esa caja había un poema sobre la señora de mi padre.

Resultó ser un mural de Billie Holiday,

pero aun así ese poema me condujo directamente a mi señora.

Que se despierta cada mañana y lucha por crear espacios bellos

para la gente que más los necesita.

Mi lady.

Que ha sido la respuesta a cada búsqueda que he emprendido desde mis 19 años.

Quiero comprar este edificio contigo, Beth.

Quiero cambiar la vida de estas personas.

Darles la comodidad y la dignidad que merecen.

¿Tienes hambre?

Randall. Hola.

Parece que vayas a desmayarte. ¿Qué pasa?

¿Quieres salir conmigo?

Esto...

Antes de responder, igual deberías dejar que decida el destino.

NO LO PIENSES DEMASIADO, ALLISON

Vale, ¿qué te parece? ¿Crees que este le gustará al jefe?

Sí. Está bien.

¿Sí? Vale.

¿Y qué me dices de ahora?

¿Crees que es un buen momento para montar 3 Grandes?

No. No, colega, os tengo a vosotros tres a punto de ir a la universidad.

Vamos a abotonarla. Dame.

Allá vamos.

A veces, siempre, nunca.

Trae. Mete la mano justo debajo de la solapa.

Fíjate que no esté ni muy apretada ni muy suelta.

- No. - ¿Estás cómodo?

- Sí. - ¿Sí? Vale. Bien. Bien.

Te queda bien. Estás elegante.

Los pantalones te vendrán mejor cuando te quiten la escayola,

pero por ahora están bien. Te quedan bien.

Estás muy guapo. Pero hay que trabajar esa corbata.

Gracias, papá.

De nada.

Vale. ¿Cómo te sientes?

Me siento como si llevara un traje.

- Buenos días. - Buenos días.

¿Cómo estás?

¿Sabes? Yo, esto...

Anoche cuando estabas viendo la tele con Miguel,

vi que tenías la cabeza apoyada en su hombro,

y que en cuanto me viste como que te apartaste.

Yo...

Pensé que igual sería duro para ti vernos así.

Vale.

No deberías tener que preocuparte por cómo me siento, mamá.

No deberías, ¿sabes? Y, bueno...

Kev...

¿Eres feliz con él?

Cuando murió tu padre,

tuve que renunciar a muchas cosas,

y la felicidad fue una de las primeras.

Y así fue durante mucho, mucho tiempo.

Lo que he encontrado con Miguel es...

...más apagado y viejo, pero sí.

Sí, soy feliz.

Me hace reír mucho.

De verdad.

¿Con él o de él?

Solo pregunto.

- Kevin, para. - Es que vamos...

Necesito que hables con Kate.

- Le pasa algo. - Sí, yo también lo he notado.

Y si hay alguien que sabe cómo tratar con ella, eres tú.

- Vale, hablaré con ella. - Estupendo.

Kev parece contento con su nuevo traje.

Sí, es verdad.

- ¿Bec? - ¿Sí?

- Odio llevar traje. - Vale.

- Y odio a Walter. - Walter. Puaj.

Estoy pensando...

Estoy pensando que quiero intentar volver a montar la empresa.

Tres Casas Grandes.

- ¿Qué? - Sí.

¿Quieres...?

Dejar mi trabajo y montar una empresa de construcción, sí.

Cariño, tenemos tres hijos a punto de ir a la universidad.

¿En serio te parece que es el momento adecuado para montar una empresa?

No. Probablemente no.

Supongo que eso lo hará bastante emocionante, ¿verdad?

Oye, cariño, ¿nos hemos olvidado de algo en el centro comercial?

Creo que no.

Vale, háblame más de Tres Grandes Casas. ¿Cuándo surgió?

Creo que esta conversación la hemos tenido ya...

Subtítulos: Carles Morera

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