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Original subtitles

Anteriormente, en This is Us...

No he vivido una vida feliz.

Hay quien diría triste, pero yo no.

¿Por qué decidiste emborracharte?

Me avergonzaste delante de mis amigos.

Deja, es posible que tu madre no vuelva en una temporada.

¿Qué dices? Claro que sí.

Estoy embarazada.

- Hola. - Hola.

- ¿Qué tal? - Me alegro de verte.

- Yo también. - Pasa, pasa, ¿cómo estás?

Muy bien, gracias.

Vale, aquí es donde duermen los nenes.

Randall va aquí junto a Kevin y a Kate.

Y claro que vamos a comprar un cambiador

por si te lo estás preguntando, que obviamente sí.

Puesto que está visitando a unos futuros padres adoptivos.

Mejor voy callando.

Sí. Estamos muy nerviosos.

Y contentos.

Hola.

- Hola, Paula. - Buenas noches, Jack.

Solo pasaba

para ver cómo anda Randall.

- Pase. - Kevin casi me arranca

el puñetero pezón de cuajo.

Cariño, mira quién ha venido, ¡es Paula!

- ¡Hola, Paula! - Hola.

- Pase, pase. - ¿Cómo anda el pequeñín?

- ¡Hola! - Muy bien, estupendo.

¡Hola, Paula!

¿Cómo está?

Bien.

Esto es de las sobras de ayer.

Aunque no solemos darle demasiado azúcar a Randall.

Es solo que como era su primer cumpleaños...

Rebecca, puedes darle tarta de cumpleaños a tus hijos.

No voy a usarlo en tu contra.

Vale, gracias.

Y bien, ¿el juez tiene todos estos papeles?

Sí, junto con mi más que entusiasta recomendación.

Esta parte es un mero formalismo.

Os presentaréis ante el juez Bradley, y os hará algunas preguntas del estilo:

"¿Desean adoptar a este niño?". Y responderéis: "Sí, así es".

- Necesitamos conmemorar este momento... - Cari, creo que no necesitamos más...

Necesitamos fotos.

Necesitamos fotos nuevas.

Vamos a sacar fotos nuevas.

Vale.

Suena bien.

No os mováis...

Estoy teniendo problemas calibrando vuestros tonos de piel.

¿Para qué son? ¿Primer cumpleaños?

No, son para el documento de adopción de nuestro hijo Randall.

Fijo que no acierta cuál de todos es Randall.

Disculpad, no suelen venir muchas familias

como la vuestra.

O bien salís quemados, o bien Randall es una mancha oscura.

¿Sabes qué?

Haz lo que puedas.

Nos pasa continuamente.

Tenemos 30 segundos antes de que uno de ellos se cague encima o vomite

o de que los tres se vuelvan locos.

- Sí. - Vale, sonreíd a la de tres...

Una, dos y tres.

¡Patata!

PITSSBURGH, PA POLICÍA

Gírese hacia la derecha.

El tribunal acepta su admisión de culpa, Sr. Hill.

Y puesto que no puede pagar la fianza,

permanecerá bajo custodia hasta la vista para la sentencia.

¿Lo entiende?

No tiene ningún antecedente.

Ni tan siquiera una multa de tráfico.

Así que debo admitir que este arresto me resulta bastante decepcionante.

¿Qué quiere que le haga,

señoría?

En todas las esquinas hay alguien vendiendo.

Así que yo compro.

Y consumo.

Si usted tuviera mi vida, seguramente consumiría también.

Hace solo un año, mi madre estaba viva.

Y mi chica estaba viva.

E íbamos a tener un hijo.

Y ahora ya no están. Ya no están.

Sr. Hill...

Así que vengo aquí ¿y me dice que está decepcionado?

Pues ¿sabe qué? Yo lo estoy más.

En su puñetera vida ha visto a un hombre más decepcionado que yo.

Así que si quiere encerrarme, adelante.

Enciérreme porque aquí afuera ya no tengo nada.

JUEZ WALTER CROWDER

Gracias. No, quedamos a las diez.

¿Quién era?

Linda. Deja y yo vamos a visitarla en el talego esta mañana.

¿El talego?

Cariño, ¿por qué hablas como un personaje de The Wire?

Porque no es justo, Beth.

O sea, Deja tiene 12 años y tengo que llevarla a ver a una mujer

que considera totalmente normal ir por ahí en coche con su hija

guardando una pistola sin registrar en la guantera.

Sé que no te entusiasma esto, cariño,

pero son órdenes del juez.

Esa mujer es una criminal.

Y también es su madre.

¿Sabes qué? Voy a ir con vosotros.

- Solo tengo que cambiar la reunión... - No.

- ...y asegurarme de... - No, déjamelo a mí.

Tú vete a trabajar.

Alguien tiene que pagar mi adicción al café helado.

El café no crece en los árboles. Bueno, en realidad sí.

O sea, técnicamente, no es un árbol, pero...

Ya lo he pillado.

Vale. Buenos días, muñequitas.

- Buenos días. - Buenos días.

Hola.

Estás muy guapa. Bonito vestido.

Gracias. Es el preferido de mi madre.

¿Para el camino?

Vamos.

Nos vemos, chicas. Adiós, cariño.

Adiós, cariño.

¿Quién conduce? ¿Tú o yo?

¿Yo? Vale.

¿Qué tal, nena?

Hola. ¿Has hecho ya las maletas?

Me he surtido de todo lo que te gusta, hasta del té ese con el nombre tan raro.

Es...

¿Macha? ¿Machta?

- Matcha. - Eso.

También he intentado cambiar mi turno

para ir a por ti al aeropuerto.

Sí, escucha, igual tenemos que posponerlo...

hasta la semana que viene porque... esto...

está por aquí un director que mi agente quiere que conozca.

Kevin, es la tercera vez que lo pospones.

Lo sé, tienes razón.

Dime la verdad.

¿Tienes intención de mudarte aquí?

¿Qué? ¿Por qué no querría?

Pues claro que quiero mudarme allí, ¿por qué dices eso?

Porque parece que estés evitándolo. Y empieza a resultar ridículo.

Soph, escucha...

Kev, fuiste tú el que vino a mí. Te plantaste en mi casa.

A mí me iba estupendamente y apareciste tú,

y dijiste todo aquello y, bueno, pues...

Mierda, tengo que colgar. Escucha, vamos a...

lo hablamos luego, ¿vale?

Vale. Está bien.

Oye, Soph...

Solo quiero decirte que te quiero, Soph.

¿Soph?

¿Cuánto piensa tardar?

Ya.

- ¿Qué pasa, monte Keverest? - ¡Kev!

Sed rápidos, ¿vale? Porque tengo que hacer las maletas.

Esta noche vuelo a Nueva York para prometerle a Sophie

que arreglaré las cosas con ella.

Vale, mejor siéntate. Sígueme.

¿Eso es todo? ¿Esta es la gran sorpresa?

¿Que habéis tirado la toalla en cuestiones de moda?

Vale. ¡Una, dos y tres!

BEBÉ

Estamos embarazados.

- ¿Estáis emba...? - ¡Estamos embarazados!

¡Dios mío! ¡Qué pasada! ¿Qué hacía ahí sentado?

- ¡Diez semanas! - ¡Qué guay!

¡Estoy en shock!

- ¡Toma ya! - ¡Es fantástico!

¿A que va a ser el mejor padre del mundo?

- No sé yo... - Sí.

Vas a dar los mejores consejos de padre.

¿A que puedes verlo?

Sí que lo veo, sí. Ya lo creo que sí.

No sé, no sé.

Yo sí. Y también contarás cuentos en la cama.

Sí.

Vamos, vamos.

¿Los Pearson?

- Estamos aquí. - Somos nosotros.

Tranquilo.

Hola. Disculpe, es que somos muchos.

Hola.

He leído su evaluación

y tengo algunas preguntas sobre las visitas de evaluación.

Me gustaría hablar con su trabajadora social, Paula Miller.

No ha venido, señor.

Nos dijo que encontraría todo lo que pueda necesitar

en nuestra ficha.

Bueno, como he dicho, tengo algunas preguntas.

Vale, ahora mismo tenemos tres semanas completas.

Mi ayudante os pondrá en la lista de pendientes.

Gracias. ¿Los Anderson?

Vamos.

Vale.

Vale, igual deberíamos sentarnos.

Espera.

¿Qué haces?

Disculpa.

Instinto paternal.

He visto antes a gente esposada, no me da miedo.

No, claro que no. Yo también he visto antes a gente esposada y...

¿En serio? ¿En la vida real o en la tele?

Vamos, tía. En la vida real.

En la tele.

Ah, hola, chicos.

- Hola. - Hola, Srta. Linda.

Bien, Deja. Hoy estarás en un área de visita especial.

Sin ventanilla ni teléfonos. Podrás abrazar a tu madre.

- ¡Mola! - ¿Vamos?

Sí.

Jack, no lo entiendo. Paula nos puso por las nubes.

¿Qué querrá comentar con ella el juez?

Vamos a ver si lo descubrimos.

¿Qué? No, Jack, Jack, Jack.

Disculpe, ¿Juez Bradley? Hola.

Jack Pearson. Mi esposa, Rebecca.

Me acuerdo,

y se supone que no podéis abordarme fuera de la sala del tribunal.

Ya, lo sé, disculpe.

Lo sentimos mucho, señor, pero ¿sería posible

hablar con usted un momento?

¿Por favor?

Vamos a mis aposentos.

Esos rizos son la bomba.

¿Cómo se llama ese corte, hachazo?

A tu madre le va a encantar.

Ahora vuelvo.

¿Qué pasa? Llevamos esperando un buen rato.

Shauna no va a venir.

¿Cómo que no?

Ha renunciado al derecho de visita. A veces pasa.

No lo entiendo.

Dijiste que esta visita era obligatoria.

Tiene derecho de renuncia.

¿Y qué pasa con los derechos de Deja?

Llevamos semanas esperando esto.

Lo sé y lo siento mucho.

Estupendo. Ve y dile a Deja que lo sientes.

Seguro que eso la consuela.

¿Disculpa?

A veces no puedo evitar preguntarme

si hay alguien que de verdad se preocupa por estos chicos.

¿Que tú te preguntas si...?

Randall, hace un mes tuvimos a una niña que había tenido una infección de oído

cuando era un bebé. Una infección de nada,

totalmente tratable, solo que sus padres no la trataron.

La ignoraron durante seis meses y ahora tiene cuatro años y está sorda.

¿Sabes lo difícil que es encontrar a alguien

que quiera acoger a un niño sordo?

¿Sabes cuántas veces he sostenido en alto una foto suya

para enseñársela a posibles padres de acogida

y he visto cómo se les iluminaba la cara

y luego cómo se les borraba la sonrisa en cuanto les he dicho que era sorda?

¿Sabes cómo decir "Lo siento, cariño,

aún no hemos encontrado una familia para ti" en lenguaje de signos?

Porque yo sí.

Así que por favor, no me vengas con que te preguntas

si alguien se preocupa por estos chicos.

Lo siento, Linda.

¿Y Shauna ha dado algún motivo?

No.

Por lo visto ha habido una confusión y...

la gente de aquí no tenía apuntada nuestra visita.

Entonces, ¿no va a venir?

Lo siento infinito, Deja.

Sé que te morías de ganas de ver a tu madre.

¿Puedo ir a por mi bolso?

Sí, lo cogeremos cuando nos vayamos.

No, lo necesito ahora.

¿Para qué?

He estado recogiéndome dinero de la paga para dárselo a mi madre

para que pueda conseguir todo lo que necesita aquí.

Vale.

Iremos a por tu bolso

y luego buscaremos a quién darle el dinero.

- Enhorabuena. - Gracias por la visita.

Gracias a vosotros por contármelo.

- Me alegro... - Gracias, tío.

- ...tanto por vosotros. - Sí.

Buenas noches.

- Bueno, os quiero. - Te quiero.

Vale, bien.

Ha ido muy bien.

¿No lo has notado raro?

Sí, bueno, supongo que parecía

un poco distraído.

Sí. Vale, pues, Kevin ya lo sabe. Ahora toca contárselo a tu madre.

No, espera.

A ver, aún es un poco pronto.

Y a lo mejor deberíamos darle un par de horas para...

Un par de horas para superar su bloqueo de juez.

Disculpa, ¿su qué?

La jueza Judy, la jueza Mathis del tribunal de divorcios.

No se la puede molestar cuando está con eso.

La llamaremos más tarde. No pasa nada.

- ¿Tobe? - ¿Sí?

¿Te da miedo contarle a tu madre

que su hijo católico va a tener un hijo fuera del matrimonio?

- ¿Que si me da miedo? - Ajá.

No. Me da pavor.

¿Recuerdas cómo reaccionó cuando le dije

que nos íbamos a vivir juntos?

Sí. Lloró como una magdalena.

Pero, bueno, lo superó.

Sí, así es. Pero un bollito en un horno sin casar

es algo bastante más fuerte.

Vale, da tono.

Sí.

- ¿Estamos seguros? - Sí.

Vale, pero no va a contestar porque está con la jueza Judy.

- Igual sí. - No voy a dejarle un mensaje.

¿Debería?

- No sé. - Ha saltado el buzón de voz.

¿Le dejo un mensaje? Así no es...

No debería decírselo al contestador automático, ¿no?

- Kate, ¿le dejo un mensaje? - Vale, vale. Madre mía.

Perdón.

Casémonos.

Sí, nos casaremos.

No. No. Vamos ahora mismo al juzgado y nos casamos.

¿En serio?

¿Por qué no?

Nada en nuestra relación ha sido tradicional.

Me declaré cuando pensaba que estabas inconsciente.

Y no sé, decidimos tomárnoslo con calma y tener un noviazgo largo

hasta que ¡bum! Me dejaste preñada, así que...

¿Lo dices en serio?

Casémonos.

Su señoría...

Randall lleva con nosotros más de un año.

Permítanme ahorrarles tiempo yendo al grano.

Opino que ese niño no debería estar en vuestro hogar.

- ¿Qué? - ¿Disculpe?

Ese niño debería estar con una familia negra, señores Pearson.

¿Cómo se verá a sí mismo si no? ¿Cómo entenderá quién es?

Lo hará porque se lo enseñaremos todo nosotros.

Sí.

¿Se lo enseñaréis?

Sra. Pearson, yo tenía nueve años

cuando entendí por fin que era negro.

Entiendo mi color de piel, el color de mis amigos, de mis padres,

pero nunca entendí de verdad lo que suponía ser negro

hasta que un hombre blanco me llamó negrata.

Y mi padre me sentó y me explicó el significado de esa palabra.

No fue condescendiente ni me compadeció

porque entendía todo el dolor que conlleva esa palabra.

Mi padre la había oído más veces de las que podía contar.

Así que veréis, lo que tenéis en vuestra posesión

es un niño negro que crecerá hasta convertirse en un hombre negro

y mi temor es que no tendrá las herramientas que necesitará para vivir

si se queda en vuestra casa.

Lo siento, señor.

Sin ánimo de menospreciar su opinión,

pero a nuestro hijo lo abandonaron en una caja junto a un parque de bomberos.

Y hay sitios y gente que cuidará de él

hasta que se le pueda asignar una familia adecuada.

Y bien, esa es mi opinión. Y no va a cambiar.

Bien, he dicho que esto es inapropiado.

Nos veremos en la próxima cita judicial.

Si le interesa algo con un aire más retro,

el oro rosado es muy "trendy".

Vale, mira, Roger, tengo que coger un vuelo nocturno en cosa de una hora.

Así que enséñame el más brillante que tengas.

- Oído cocina. - Vale.

- ¿Le conozco de algo? - Soy famoso.

Roger, mira, ve sacando los diamantes.

A ver la mercancía.

Así me gusta. Esto es...

Esto es tipo lo que haría mi padre después de liarla con mi madre.

Haría algo grande como esto, algo romántico, ¿sabes?

Bueno, una pedida de mano es indudablemente romántica.

Sí.

Todo nuestro catálogo es libre de conflicto.

Bien, a Sophie le encantará.

Eso son buenas noticias. Odia los conflictos, ¿sabes?

Los odia. Últimamente no he sido el mejor novio, pero creo...

que nos irá bien.

- Seguro que sí. - Sí.

La quiero muchísimo.

Seguro que sí.

¿Sabes qué?

Me quedo con los tres, ¿vale?

Me llevo estos tres y que decida ella.

Se lo envuelvo ahora mismo.

Vale, una vez os entregue la licencia de matrimonio,

volveréis mañana para la ceremonia.

Traéis a un testigo

y ¡plaf!, estáis casados.

¿"Plaf"?

¿Qué es eso? ¿El sonido del matrimonio?

Aquí sí.

Nunca pensé que me casaría bajo tanta luz fluorescente.

Sí, pero piensa en todo el dinero que nos vamos a ahorrar.

- Ya. - Y el resto de rollos de boda

que nos vamos a ahorrar.

- Ya te digo. - No tengo que

buscar vestido de novia.

- Claro que no. - ¿Verdad?

Ni que me digan que ningún vestido de los bonitos

está en mi talla.

Ah, y tampoco tendré que aguantar a ningún pariente lejano de esos

que vienen cada cinco minutos y te dicen:

"Ay, a tu padre le habría encantado estar hoy".

Ah, ¿y quién te va a acompañar al altar?

Y el baile padre-hija. ¡Qué más da! Esto es mucho mejor.

Prefiero acabar rapidito.

- Sí. - Sí.

Ya estáis listos. Nos vemos mañana aquí.

- Vale. - Gracias.

- Gracias. - Enhorabuena.

Sí.

AYUNTAMIENTO

Esto debería ser rápido. Será entrar y salir.

Señoría, ¿qué es esta reunión? No sabía que íbamos a tener una...

Quería charlar con el Sr. Hill antes de sentenciar, en privado.

No puedo aconsejar a mi cliente que renuncie a sus derechos por hablar...

No pasa nada.

Estaré afuera.

Hoy he condenado a diez años a un joven.

Más joven que usted.

Había robado una televisión.

Diez años por robar una tele. Ni siquiera era una buena tele.

No quería hacerlo.

Como tampoco quería condenar a cinco años

a otro tipo ayer.

Y a 15 a otro tipo anteayer.

Soy un juez, y lo raro es que yo no dicto las normas.

Y así día tras día.

Me sé el final de todas esas historias.

Y ni siquiera están escritas todavía.

Estoy aquí, Sr. Hill, porque ayer dijo algo

y no me lo saco de la cabeza.

Dijo que era el hombre más decepcionado del mundo.

Y estoy aquí para decirle que me temo que soy el segundo por poco, Sr. Hill.

Porque soy el hombre que escribe historias terribles día tras día

y no puedo cambiarles el final.

Y eso, señor, es una decepción terrible.

Así que quiero ver si podemos encontrarle un final diferente a usted.

Voy a jugármela con usted, a soltarlo y a buscarle ayuda.

No espero de usted la perfección.

Sé que cometerá errores, como los cometemos todos.

Pero sí que le pediré una cosa.

Sí, señor.

Quiero que me mire a la cara.

Quiero que mire a esta cara demasiado vieja, demasiado cansada.

Grábela en su cerebro,

y si alguna vez se ver encaminado hacia el final que no quiero escribir,

quiero que visualice este careto viejo.

Visualice esta cara y tome otra decisión.

¿Podrá hacerlo?

¿Podrá encontrarle un final diferente a su historia por mí?

Sí.

¿Cómo está? ¿Ha dicho algo?

La verdad es que no.

Solo quería irse a dormir.

Deberías haberla visto hoy con ese bolsito.

O sea, cuando ha entregado su paga...

- Esta madre es un caso. - ¿Verdad?

O sea, primero abandona a su hija, ¿no?

Y luego permite que vaya dando tumbos de hogar de acogida en hogar de acogida.

Ha sido maltratada, ignorada y dios sabe qué más.

¿Y luego ni siquiera se molesta en presentarse a la visita?

- Ajá. - Ajá.

No vamos a permitir que vuelva allí.

Espera. Son visitas ordenadas por el juez.

Me importa un pimiento si es una orden judicial.

No pienso permitir que esa mujer siga haciéndole daño a esa niña.

Vale, espera. Pensaba que iba a ser yo el que metiera la caña

y tú la que me calmaras.

- ¿Intercambiamos posiciones? - Pues sí. ¿Vale?

Porque nuestro trabajo es proteger a esa niña, y eso vamos a hacer.

Y eso significa que mientras esté bajo este techo,

no va a tener nada que ver con esa mujer.

Podrías haberte mudado con Natalie.

- No. - En cualquier caso, no hay fundamento

de demanda para pagar la diferencia

- entre su mitad - No.

- Para nada. - y tu apartamento actual.

¿Lo entiende?

No voy a tener una charla sobre eso con usted ahora, señor.

Para nada.

Ya es bastante raro que viva en la repisa de la chimenea.

Sí, habría estado bien obtener su permiso

o su bendición como toca.

Para que lo sepa, lo habría petado pidiéndole la mano a su hija.

Soy el rey de los gestos románticos. Según dicen, tenemos eso en común.

Eso y nuestro despampanante atractivo. Vale, pero el tema es...

Verá, el tema es este, a Kate le encantan las bodas.

Siempre ve ¡Sí, quiero ese vestido! con su cuaderno especial

para tomar apuntes, como si estudiara.

Sí, a mí también me ha saltado el detector de trolas con lo del juzgado.

Creo que esto no es lo que quiere hacer.

En fin, Kate dice que eres muy bueno dando consejos,

y ahora me vendría muy bien esa habilidad tuya.

Hola. ¿Cómo está mi segunda enfermera preferida del Hospital de Manhattan?

Kevin Pearson, ¿qué haces aquí?

¿Cómo que qué hago aquí? He venido a...

ya sabes, a darle una sorpresa a Sophie.

¿Está por aquí o...?

No, acaba de salir en la ambulancia para Queens.

- Volverá pronto. - ¿Sí?

- Puedes quedarte por aquí. - Muy bien, eso haré. Gracias.

¿Es que no le has oído?

¿Qué estabas haciendo?

Dale un consejo paterno, Kevin.

No tengo ninguno.

Juega conmigo, Papá.

Luego.

Soy Randall Pearson.

Gracias por recibirme.

Soy el padre de acogida de Deja.

Necesito explicar...

No quería que viera cómo tengo la cara.

Quería explicarle

que lo que pasó ayer fue muy duro para Deja.

Fue una gran decepción para ella. Se moría de ganas de verla.

Cuando se le hace una promesa a una niña, se cumple.

Vale, la próxima vez cambiaré la fecha de la paliza.

- Bueno, no estoy familiarizado con... - No, no, por favor.

Continúe. Parece saberlo todo sobre mi situación.

Deja está bien.

Se lleva bien con mi mujer y mis hijas.

Tienen más o menos su edad.

Estamos pensando en matricularla en el Instituto Woodside.

Los últimos padres de acogida le dejaron quedarse en su colegio.

Tiene amigos allí. Está en el equipo de entrenamiento.

Woodside es un instituto excelente.

Estoy seguro de que tienen un buen equipo de animadoras.

¿Tiene una mujer blanca?

¿Disculpe?

Un equipo de animadoras no es lo mismo que uno de entrenamiento.

Sé diferenciarlos, gracias.

Y no se confunda, hermana.

Cada mañana me despierto junto a un turbante con aceite de coco.

Estoy casado con una diosa de ébano, aunque no es que sea asunto suyo.

¿Sabe qué? Usted tomó las decisiones que la llevaron aquí,

pero su hija es una niña

y no creo que sepa ni la mitad de cosas por las que ha pasado por su culpa.

Así que no se preocupe por mí o por mi mujer.

Preocúpese de lo que es mejor para Deja.

Déjeme adivinarlo, ¿eso es usted?

Yo estoy en este lado del cristal, ¿no?

¿Sabe? No es la primera vez que me dicen eso.

"Yo estoy en el otro lado del cristal".

Mi ex, Lonzo, dijo justo eso

sentado ahí mismo donde está usted ahora.

- ¿Él es...? - No.

No es el padre de Deja.

Ese se largó cuando Deja tenía ocho años.

Lonzo es el tarado que me metió en este embrollo.

Lo conocí en desintoxicación cuando intentaba hacer lo correcto.

¿No es para partirse?

Intento ponerme buena y lo que consigo es a Lonzo.

Es una desgracia.

Acabé en este lado del cristal, sí.

Y usted acabó ahí porque la vida le trató bien, no lo dude.

No se atreva a decir que estoy aquí por elección propia.

La gente que puede elegir es la que dice esa cabronada.

Deja es lo único bueno que he hecho

y le agradezco que esté cuidando de ella, pero no se confunda.

Sí, usted puede darle su dinero,

y puede darle a sus animadoras,

pero yo le di mi sangre.

Y si quiere saber qué es lo mejor para ella, soy yo.

Y en cuanto salga de aquí, volveré a por ella.

Tendrá que enfrentarse a mí.

Me he enfrentado a cosas peores.

Gracias a Dios. Vale.

Cariño, ¿estás bien?

- Sí. - Tienes cara de ir a desmayarte.

Escucha, yo, esto... He llamado a mi madre

y le he dicho lo del bebé.

Ha llorado un poco y ha colgado

para llamar a su cura.

- Vale. - Sí.

Sí. Vale, y ahora...

No tenían tu versión en iTunes,

así que he tenido que usar esta.

- Tobe. - Sí.

¿QUIERES

Vale. Parecía...

Espera. Hace una hora parecía buena idea.

CASARTE

CONMIGO?

No, espera.

¿Cuántas sudaderas llevas puestas?

Doscientos dólares de sudaderas.

El tipo del quiosco del centro comercial me adora.

Y yo...

Seguro que sí.

¿Me lo prestas un momento?

Sí.

- Voy a necesitarlo. - Vale.

Nuestro cortejo ha sido poco convencional.

Así que si quieres casarte en el ayuntamiento

delante de un puñado de desconocidos, eso haremos.

Pero si hay una parte de ti que desea el gran bodorrio,

por muy aterrador, cursi y trillado que sea,

creo que te lo mereces, pequeña.

¿Vale?

Vale.

Te mereces hacer el paseo al altar

entre esos dos hermanos tan absurdamente guapos que tienes

y sentir que te quieren con locura.

Te mereces gastar una cantidad de dinero obscena

en el vestido perfecto.

Mira, como si pudiera...

Lo sé.

Así que si algo de todo esto te suena bien,

entonces creo que es lo que deberíamos hacer. Y sé que...

Escucha, sé que no podrá estar toda la gente que quieres que esté.

Pero creo que esto es lo que él querría.

De hecho, lo sé, porque se lo he preguntado.

¿Se lo has preguntado?

Sí. No quiero hablar de eso. Son cosas de hombres.

- Vale. - Vale.

Y bien, ¿qué me dices?

¿Quieres casarte conmigo?

¡Sí! ¡Quiero casarme contigo!

Estimado juez Bradley,

he notado que tiene algunas fotos de familia en su pared,

así que he pensado en mandarle la nuestra.

Randall es mi hijo, lo apruebe usted o no,

firme usted un papel o no.

Y sí, ciertas cosas son más complicadas para nosotros.

Por ejemplo, las fotos de familia no son

nuestro punto fuerte.

Acertar con la exposición es complicado para los Pearson,

así que hacemos lo que podemos.

Pero lo que debe saber sobre nosotros es que los Pearson somos insistentes.

No nos rendimos.

Así que le sugiero que nos cuelgue en su pared.

Quizá le sirva para acostumbrarse a nuestras caras,

porque seguiremos yendo a verle hasta que haga su trabajo.

Sinceramente, Rebecca Pearson, la madre de Randall.

Dios mío. ¿Dónde diantres te habías metido?

Me han dicho del hospital que has ido.

Yo...

Kevin, ¿estás bien? Oye, entra.

Sophie, no sé cómo hacer esto.

¿El qué? ¿Qué pasa?

No te he comprado uno, Sophie. Te he comprado tres.

He comprado tres porque no conseguía decidirme por ninguno.

Kevin, ¿de qué estás hablando?

No sé cómo ser un marido para ti.

No sé cómo ser un padre para nuestros hijos.

No sé. No tengo nada que ofrecerte.

No hay nada en mi interior que pueda darte, ¿vale?

No tengo nada. Soy una carcasa hueca.

Kevin... Estás desvariando, ¿vale?

¿Qué te pasa? Este no eres tú.

No, no, no. Esto soy yo, ¿vale?

Esto soy yo.

¿El tipo que se planta en tu casa y te dice esas cosas?

Ese no soy yo. Eso no soy yo.

Eso soy yo intentando ser ese tío,

el tío que hace esa clase de cosas

o el tío que te dice esa clase de cosas.

Eso soy yo intentando ser mi padre, ¿vale?

O Toby.

O todos los grandes hombres del cine.

Pero yo no soy eso, ¿vale? Estaba interpretando un papel.

¿Estabas decepcionada porque he pospuesto mi visita tres veces?

Créeme cuando te digo que te he ahorrado cuarenta años de decepción junto a mí.

Kevin, ¿qué intentas decirme?

Te estoy diciendo que cuando sueño con nuestro futuro juntos,

Sophie, es una pesadilla. Para mí, ¿vale? Una pesadilla.

Escucha, no intento hacerte daño. No quiero hacerte daño.

Soph...

Estas san sido las tres semanas más largas de mi vida.

Hoy nos va a recibir, cariño,

puedo sentirlo. Le hemos convencido.

¿Señor y señora Pearson?

Han sido asignados a otro juez.

¿Qué?

El juez Bradley se ha inhibido de vuestro caso.

Os acompañaré a vuestro sitio.

Vale, vamos.

¿Inhibido? ¿Eso es bueno o es malo?

JUEZA THERESA SHAW

¿Y a quién tenemos aquí?

Normalmente lo dejamos en uno,

dos y tres.

Qué bien se portan.

Uy, dales tiempo.

Vale.

Levanten la mano derecha, por favor.

Vale, con una mano bastará.

Para afirmar que el testimonio que se disponen a dar

es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

- Sí. - Lo afirmamos.

¿Desean adoptar a este niño como su hijo adoptivo?

- Sí. - Sí.

¿Y qué nombre recibirá el niño?

Randall Kenneth Pearson.

Han hecho el trabajo difícil. Han elegido amar.

Yo, por mi parte, tengo el placer de aprobarlo legalmente con mi firma.

Enhorabuena.

Muchísimas gracias.

Gracias.

COMPRA VENDE EMPEÑA

Desgraciadamente, el cáncer no está respondiendo al tratamiento.

No podemos hacer mucho más.

Le sugiero que intente disfrutar del tiempo que le queda.

Están quedando muy bonitas.

Se van a vender como churros, ya veréis.

Madre mía.

Hola, mamaíta.

Hola.

- Hola, papá. - ¿Qué hacéis?

Y bien, ¿cómo era?

Tío. Era...

justo como me la esperaba

y, de algún modo, totalmente distinta.

Quiere recuperar a Deja.

Vamos a pedir la adopción de esa niña.

Lo sé. A nuestro pesar, y a pesar de todo lo que nos han dicho,

pero no podemos permitir...

Pienso en William, Beth. En William antes de conocerlo.

Perdido, solo, echándome de menos, necesitándome.

Ya voy.

Deja de aporrear la puerta.

Te he oído la primera vez.

- ¿Quién cojones aporrea...? - Me llamo Randall Pearson.

Soy tu hijo biológico.

Hace 36 años me dejaste en...

¿Listo para las buenas noches?

Pienso en mis padres.

Ay, mi hombrecito dulce.

Protegiéndome con fiereza,

dudando durante toda su vida de si hicieron lo correcto conmigo.

Pienso en toda esa gente tomando decisiones sobre mi vida

antes de que las pudiera tomar yo...

¿Has hecho algo bueno últimamente?

No lo sé.

¿Y tú?

Ni idea.

Y ahora nosotros somos esa gente, Beth.

Nosotros somos los adultos tomando las decisiones complicadas

de la vida de esa niña pequeña.

Beth, le he dado nuestro número a Shauna.

Le he dicho que llame a cobro revertido. Va a llamar a Deja esta noche.

Hola, soy yo.

¿Cómo estás?

Hola, mamá.

Subtítulos traducidos por: Carles Morera

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