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¿Te gusta mi teta?
Maduras, sexys y viciosas.
¿Qué pasa?
¡Ah!
¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
¡Wow!
¿Cuándo se da más valor a una mujer?
Esta es una pregunta que muchos se hacen y que hasta los medios de comunicación
se plantean.
Normalmente una mujer está más valorada cuando es joven, guapa y delgada.
Si reflexionamos un poco, ¿cuántas películas habéis visto últimamente en el
donde el héroe tenga más de 40 años?
A menudo parece que muchas mujeres de más de 40 años no puedan tener una vida
sexual plena y activa, lo cual es falso.
Con esta película os queremos demostrar que las mujeres de más de 40 años pueden
disfrutar del sexo tanto más que las de menor edad.
Pongamos, por ejemplo, a esta señora, Verónica. Es la típica ama de casa,
con un hombre que sale pronto por la mañana y trabaja hasta muy tarde en la
oficina. Luego, cuando llega a casa, se queda dormido viendo la televisión.
El sexo casi no existe en su vida de pareja y, como mucho, lo practican una
cada tres meses.
Por supuesto, a Verónica no le gusta que las cosas sean así y por eso vienen a
verla jóvenes estudiantes tres veces a la semana.
A ella le alegran el día y ellos ganan algún dinerito, que siempre les va bien.
¡Entra! Este trato significa algo positivo para todos.
Verónica disfruta de sexo fresco y los chicos, a su vez, aprenden de la
experiencia de Verónica.
Gracias.
¿Te gustan mis tetas?
A mí me gustan tu paña.
Espera que la saco, ¿vale?
Está
muy
bien. Muy bien, niño.
Ay,
mi hermosa mira.
Cuidado, no me hagas daño.
¡Apagad!
Ay, Dios mío, por favor.
Con cuidada mía.
No.
No.
No. No.
Ay, ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Gracias.
Señorita.
Señorita.
¡Ajá!
¡Mamá!
No, no, no.
¿Quién es?
¿Qué?
José.
José.
¿Qué?
José. José.
José.
Vamos.
Gracias.
Cristina y su marido, Ertiz, también tienen algunos problemas con el sexo.
Entre el trabajo y el niño no hay forma de encontrar un momento para el sexo.
Además, a Cristina no le gusta que Steve se dedique a ver películas porno
durante el fin de semana, como si necesitara más mujeres.
Este fin de semana, Cristina ha dejado al niño con la abuela, ya que está
deseando tener un poco de intimidad.
Si no se aprovechan estos momentos, ¿cuándo se hará?
Aunque Steve últimamente está un poco arriesgado, la verdad.
Es que ya no te gustó que...
Parece ser que Cristina no está teniendo mucho éxito.
Steve no se lo pone fácil.
Pero Cristina es una mujer de recursos y después de años de matrimonio sabe que
hay algunos gestos infalibles.
Es solo cuestión de calentar el ambiente, dejarse llevar y prometerle a
que hará todo lo que él desee.
Poco a poco Steve se está poniendo.
Parece que los pechos de su mujer han podido hipnotizarlo.
Fíjate en mi culito, fíjate.
Por fin, Steve deja de pensar en la película.
Aquí los tienes en directo, tonto.
No, ven.
Hazte venir, mami.
Chúpalo.
Así.
Muy bien.
Me gustan mucho tus pechos, ¿sabes, nena?
Me encanta que te gusten.
Juega bien así con mis pechos.
Eso
es,
cariño. Tócame los pies.
Oh, cómo me gusta, mi amor. Lo estás poniendo. Oh, qué grande son.
Esto
es
para mí, cariño.
Deja que te lo eche, mi amor.
Pues es toda tuya.
¡Oh, Dios!
¡Qué grande!
¡Cómo
me gusta tu pollo,
cariño!
Venga, dame pollas. Me encanta que me des pollas.
¿Te gustan mis tetas grandes?
Me estás poniendo muy caliente, cariño.
Sí, bien lubricadita, vamos.
Es pollo.
¡No te pares!
¡Qué bien!
¡Vamos!
¡Venga! ¡Quiero que no te comas! ¡Qué tata!
¡Oh, sí!
Sí, hace mucho que te da. Sí, nena.
Vamos, levántate.
Venga,
vamos, no te pares.
Tu pollo de duro, cariño.
¿Te gusta?
Sí. Sí.
Ay, no te pares, amor.
Venga, venga, no te vayas.
¡Ah!
¡Ay, no me encanta!
¡Oh, vamos!
¡Qué pollo que tiene!
Venga, no te pares.
Me encanta.
Qué
calentita
la teleta. Me encanta verla.
Me encanta tu letra.
Espartatela. Muy bien.
Me encanta que corras encima mío. Me vuelve loca, cariño.
Menudo polvo que hemos hecho.
Es una importante mujer de negocios y siempre ha sido su elección no tener
pareja. Ahora mismo no quiere una relación estable en su vida, pero eso no
que necesite sus raciones de sexo de vez en cuando.
Por eso, una vez a la semana viene a verle a algún joven atractivo que le
pasar un buen rato.
Muchos le han confesado que les da morbo follarse a una mujer madura y rica.
¿Qué pasa?
Gracias.
Sí, con las tetas.
Sí, chupana. Lo sé.
Eso es.
Ahora muévete.
Sí.
¡Ah!
Sí.
Sí, qué bueno.
Eso es.
Sí, que te das.
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!
¡Joder!
¡Joder!
¡Sí!
¿Qué pasa?
¡Oh, sí!
Eso es. Eso es.
Bueno.
¡Ah! ¡Ah!
¿Qué es esto?
¡Ah!
¿Hm?
¡Juzgad!
¡Niño!
¿Qué haces?
No sé.
No
sé.
La siguiente dama que os queremos presentar es Hannah.
Hannah es la mujer de la limpieza de Jenny, o como hoy en día se dice, la
empleada del hogar.
También ella vive sola, aunque su nivel económico no sea el mismo que el de su
jefa. Le gusta estar sola, pero con los años, como ha conocido a los chicos que
visitan a Jenny, también ha hecho sus pinitos y, de vez en cuando, deja que
estos jovencillos llenos de energía le den alguna alegría.
Hoy Jenny tiene una importante reunión de negocios.
Y limpiar sin nadie con quien hablar se hace aburrido.
La abstinencia no es algo que vaya con Hannah. Y menos cuando le toca limpiar
dormitorio de Jenny después de una noche de lujuria y placer.
El olor tan especial del sexo le está haciendo la tarde difícil a Hannah. Y ya
no sabe qué hacer.
Pero hoy es un día de suerte para Hannah.
Jenny, que la conoce bien, le ha preparado una pequeña sorpresa para esta
en que no estarán juntas para charlar.
Doddy y Golos vendrán a hacerle una visita.
Hannah sigue limpiando el dormitorio de Jenny y en el baño dos apuestos y golos
se están arreglando para pasar a la acción.
Hannah, arreglando la cama, está pensando que ahora lleva demasiado
practicar el sexo y eso ahora mismo le pesa.
Sexo del bueno, compartido, y no solo con un vibrador.
De pronto, la puerta se abre y a Hannah le cambia la cara.
¿Hola?
¡Mmm!
Hola.
Ahora chupé aquí.
¡Oh!
¡Oh!
Ah, sí.
¿Qué pasa?
¡Oh!
¡Sí!
¡Ah!
¡Así arriba y abajo!
¡Eso es! ¡Monta!
¡Chupa! ¡Joder, muévete, tía!
¡Deja de pasar!
¡Sin que se mueva!
¡Así!
Sí.
¡Ay, puse!
Así, que tetas. Vamos, chupa. Así.
Así. Qué bueno.
Así, despacio.
Despacio, joder.
Eso es, tío.
Sí.
La última señora que os vamos a presentar es Melanie, una mujer viuda y
Hace tiempo que murió su marido, pero no quiere volverse a casar.
Todavía le gusta disfrutar del sexo y además quiere gozar de su libertad y de
tiempo a su manera.
Sin tener que darle explicaciones a nadie.
Hacer lo que quiera y cuando quiera.
Hace un tiempo que ha contratado a Frankie, que se encarga de varias cosas
hogar. La limpieza, el mantenimiento, etc.
Para Melanie, Frankie es un chico de amplias y grandes cualidades y le tiene
cariño especial.
A veces le hace algunos regalos y de vez en cuando le da todo su amor.
Quizás el sueldo de Frankie podría ser más alto, pero en realidad las cuatro
horas de trabajo a veces se convierten en cuatro horas de placer.
Cuando el marido de Melanie vivía, ella jamás tocó a uno de sus empleados.
En cambio, su marido se entendía con más de una.
Ahora las cosas son diferentes y Melanie no duda en gozar de su libertad con
Frankie. A él le gusta acostarse con su jefa y el riesgo que supone que otro
empleado les pueda encontrar con las manos en la masa.
Frankie siempre ha sentido una fuerte atracción por las mujeres maduras, ya
siempre ha pensado que puede aprender cosas nuevas gracias a su experiencia.
Además, le gusta el sexo sin complicaciones, que es justo lo que
ofrece. Así que esto es perfecto.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
¡Uy!
¡Oh, Dios mío!
¡Puf!
¡Hijo mío!
¡Oh!
Gracias.
¡Oh! ¡Oh!
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