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Concheta vive en Torrioni, un pequeño pueblo de montaña en la provincia de
Palermo.
Comparte habitación en un modesto apartamento con María, su compañera de
estudios.
Su vida está tristemente marcada por una desgracia ocurrida tiempo atrás.
Paolo, el padre de Concheta, era un amante de la vida fácil y las mujeres
bellas. Solía traicionar a su mujer a través de la morbosa relación que
con una señora del pueblo.
Ha llegado el momento de tomar una decisión.
La madre de Concheta, harta de soportar las continuas traiciones de su marido,
cede ante las pretensiones de un joven que la corteja para hacer así recíproco
el deshonor.
Dámelo, te juro que te tiro escaleras abajo.
Estás muy buena.
Paolo se encontrará con la sorpresa en el rellano de la escalera.
Una hembra maravillosa.
¿Por qué te has ido y no me has esperado en el restaurante?
Ya me había cansado de esperar.
Serás puta. He visto todo lo que has hecho en la escalera.
¿Yo, puta?
Tócate la polla.
La única verdad es que tú eres un bastardo de mierda.
Estoy hasta el culo de esta mierda de mundo.
Después de lo que has hecho no verás nunca más a tu hija.
La violenta pelea que se produce después empuja a la mujer de Paolo a cometer un
acto extremo que marcará definitivamente la vida de Concheta. ¡Mamá!
La joven Concheta crece sola.
Su padre murió de enfermedad poco después.
Rehace su vida con su novio Santino, con quien espera casarse pronto.
¿Dónde hay que ir? ¿Cómo es que vienes con este coche? No entiendo cómo se te
ocurre coger un coche como este.
No te preocupes, me lo ha dejado un amigo. Anda, sube.
El destino, sin embargo, continuará reservándole fatales sorpresas.
Durante un control policial, Conchita y Santino presencian el asesinato de dos
agentes por parte de unos matones de la familia de San Antonio de Cancelli.
Créame, se lo juro.
¿La llevas tú?
No, yo solo llevo el carné de identidad.
Aquí hay muchas irregularidades.
No sé a qué se refiere. El nombre no se lee bien y la foto está borrosa.
Eso es imposible. Síganme al cuartel para un control.
¡No disparéis!
¡No disparéis!
¡Cállate si no estás muerto, ¿entendido?
Pase.
Los chicos, a pesar de haber visto la cara de los asesinos, prefieren no decir
nada a la policía por miedo a las represalias.
Sí, sí, ya lo sé.
Hace más de siete horas que nos están reteniendo. Hemos dicho ya todo lo que
sabíamos. No podrían dejarnos marchar ya.
Las consecuencias no se hacen esperar.
Santino es arrestado por falso testimonio y conducir sin permiso.
Concheta se ve sometida a continuas amenazas.
Diga. Concheta Licata, si tú o tu novio habláis, tendréis graves problemas.
Dondequiera que estéis, os comeremos el corazón.
Diga.
Diga.
Madre mía.
La cárcel de Torrioni, en la cual se haya recluido Santino, está bajo el
de un director corrupto y sin escrúpulos que hace la vida imposible a todos los
presos, obligándoles a sufrir humillaciones de todo tipo.
Ayer hablé con tu mujer.
¡Qué tía más buena!
Lo que no puedo entender es cómo puede vivir con un hombre como tú.
¿Sabes lo que he dicho? Que está dispuesta a todo para mejorar tu
Tú con mi mujer no debes ni hablar.
Asqueroso de mierda.
El abogado de Santino habla con el juez para intentar sacar a Santino de la
cárcel, pero el magistrado parece especialmente interesado en prolongar su
reclusión. ...que su información es correcta.
Algún día más en la cárcel no puede hacer daño a nadie.
Mientras tanto, en la cárcel continúa reinando la violencia sobre los presos.
Y no todos consiguen sobrevivir a las terribles humillaciones a las que son
sometidos.
Aterrado por el infierno en el que vive y angustiado por un profundo
remordimiento, Santino decide testificar ante el juez para delatar a los
asesinos.
Ha sido horrible.
Pero he visto la cara de sus dos asesinos.
Quiero hablar con el comisario.
Tienen que pagar por esto.
Claro.
Tienes razón, pero ten cuidado.
Se trata de gente que no bromea.
Piénsalo bien y recuerda que no eres el único que corre el riesgo. Tienes una
familia y una novia.
Ten mucho cuidado, Santino.
Sus declaraciones comprometen seriamente su seguridad.
El joven desesperado pide ayuda a Concheta y le advierte que su vida está
serio peligro.
Debes ayudarme a salir de aquí, cariño.
Esos bastardos van a por todas.
He recibido muchas amenazas.
Concheta, por favor, ayúdame. Solo tú puedes hacerlo.
Concheta, para ayudarlo, se ve sometida a la humillación y a la violencia tanto
por parte de un guardia de la prisión conectado con las familias de la mafia
como del vicioso director de la cárcel.
Incluso el párroco del pueblo, a quien la muchacha recurre buscando ayuda, se
aprovecha de ella en tan turbias circunstancias.
Cuando el asesino se entera de que Santino ha declarado ante el juez,
vengarse matando a su madre.
Yo no tengo ningún problema. Si yo quiero, puedo todo.
¿Sabe cómo puedo hacerlo salir?
Le mato a la madre y lo invito al funeral.
Santino, ignorante aún del asesinato de su madre, decide, aconsejado por un
compañero de celda, lavar con sangre la deshonra de Concheta.
Concheta Licata Segunda parte
Concheta Licata Interpretada por
Selen
agradecemos la amable colaboración prestada en el rodaje de esta película a
siguientes entidades
Toda relación con nombres, hechos o personas debe considerarse puramente
Señorita Alicata, la he convocado aquí porque tengo que darle una mala noticia.
¿De qué se trata?
Anoche asesinaron a la madre de Santino.
¿Qué dice?
Dios.
Y eso no es todo.
Santino ha apuñalado al director de la cárcel y le ha dado muerte.
La situación de este muchacho se ha complicado mucho.
Pero he conseguido una autorización del juez para que pueda asistir al funeral
de su madre.
¡Santino! ¡Santino, amor mío!
¡Qué desgracia tan grande!
Esta
pesadilla...
¿Cuándo acabará?
Mario. Un amigo mío sale mañana de la cárcel. Tiene un sitio para esconder a
Concheta en Milán. Sí.
Llévatela lejos de aquí.
Sí. Por favor.
No te preocupes, Santino.
La dejo en tus manos.
Espero no pasar toda la noche aquí dentro.
Yo espero que no.
Señores, disculpen. Un momento de atención, por favor.
Les ruego que tengan un poquito más de paciencia.
El motor ha sufrido una avería y es algo que no se puede reparar. Hemos llamado
a Torrioni y nos mandan un repuesto.
Solo serán 30 horas más.
Vamos, no me jodas. Así no llegaremos nunca.
Vaya contratiempo.
Ya que estamos aquí parados, dime,
¿a qué te dedicas, si se puede saber?
Soy mecánico. Trabajo en un taller.
Muy bien.
Ahora sabré...
Si eres un buen mecánico.
Tengo un problema con mi coche y podríamos ir a verlo.
Claro, ¿por qué no?
¿Y tú, Johanny, qué tipo de trabajo haces?
Bueno, en estos momentos estoy en paro.
Ya sabes, he tenido problemas con la justicia.
Cosas que pasan.
Pero dime, tengo curiosidad. ¿Cuánto puede ganar un mecánico como tú?
¿Cuánto?
Bueno, más o menos un millón de liras o algo así.
Bueno, Mario, no me tomes el pelo. Esto es de risa. Yo no puedo pagar una
cantidad así, ni de coña.
He de confesarte que yo prefiero una
tía buena.
Muy bien, Paolo.
Te has portado muy bien.
Aquí tienes.
Muchas gracias.
Pero recuerda, tú no sabes nada y tampoco me conoces. No, ya sabes que no.
Por favor, presten atención.
Gracias.
Lo siento, pero el asunto va a tardar más de lo que esperábamos. Por suerte
hemos encontrado una casita aquí mismo.
El chofer está esperando para acompañarles y en cuanto llegue el
mandaremos llamar. ¿De acuerdo?
Vamos, vamos, vayan bajando, señores. ¿Hay un teléfono?
Por ahí.
Vale, lo sentimos. Lo sentimos mucho, señores.
Vayan bajando, señora.
Vale, vale, sigan.
Bajen del autobús.
¿Qué quieres, Conchita? Aquí estaremos más tranquilos.
Pero aquí hace más frío, Mario.
Aquí no puedo descansar. Solo serán un par de horas.
Está bien, Mario. Pero tratemos de descansar.
Vale, vale.
Aquí, aquí.
Pasen, pasen.
Lo sentimos, señores.
Pasen aquí.
Vale, ya estamos todos.
Bueno, aquí estarán calentitos, ¿eh?
¿Y usted, señorita, a dónde va?
Vamos a Milán.
Ah, perdone, pero ¿qué hace?
¿A qué se dedica normalmente?
Hace poco entré a trabajar en una empresa como técnico especialista en
mantenimiento de piscifactorías. Es un trabajo muy interesante, ¿sabe? Ahora
estoy de vacaciones, por eso voy hacia Milán.
Pero espero ascender pronto en la empresa.
Ya, ¿y quién es ese señor que le acompaña?
Este es mi padre.
Oiga, ¿por qué no se sienta aquí a mi lado? Así dejará dormir tranquilamente a
su padre y podremos charlar.
Mario, Mario.
¿Quieres cambiarte de sitio, por favor?
Cámbiate ya.
¿Por qué? Tú haz lo que te digo, ¿entiendes?
Acomódese aquí.
Una tía tan guapa como tú, una tía tan simpática, no es nada fácil de
Bueno, prueba este vino, verás, es un vino especial de mi tierra. Pruébalo,
pruébalo. Ya verás, está buenísimo.
Vamos, no tengas miedo.
Bébelo, vamos, vamos.
Te va a gustar.
Espabila. Vamos, despiértate.
Vamos, ven conmigo. Vamos.
Oye, soy o no soy un amigo. Te quiero presentar a Anita.
Anita, este es Mario. Encantada. Yo soy Mario.
Anita es una bella muchacha de Siracusa.
Y su padre es mecánico, como tú.
Ahora... Bebed un poco. Es un vino especial.
Me sentará bien.
Bueno, ahora tú, ¿eh? Claro, me apetece.
Ya verás qué bueno.
Eso es.
Bebed, hay que estar alegre.
Entra.
Bebe.
Eres una chica guapísima.
Tienes dos ojos preciosos.
Tu boca es una maravilla.
Quien esté contigo será un hombre afortunado.
¿No estás de acuerdo?
¿No me quieres besar?
No es posible. En la otra habitación está mi madre.
A ella no vendrá.
Da igual.
Uno pequeñito.
Vamos.
No. No me haga sufrir.
Adelante. Uno solo.
Vamos. Vamos.
Desapróchate. Vamos, desapróchate.
Es solo un momento. Vamos.
Cómetela.
Qué buena estás.
Tienes un coño precioso.
Es precioso.
¿Sabes dónde está María?
Creo que está con una tía en la otra habitación.
Dime, Concheta, ¿has encontrado a Mario?
Lo encontré.
¿Y qué hace?
Nada.
No, aún no.
Joder.
Joder.
Esta casa está hecha una mierda.
Pero ven, Concheta, acércate.
Qué asco.
Siéntate en la cama, vamos.
Pero solo un momento, ¿eh?
¿Sabes?
Santino me ha hablado muchas veces de ti.
Se nota que te quiere mucho.
Yo también le quiero mucho.
Ahora estoy muy sola, ¿sabes?
Y pensar que hace tan poco tiempo íbamos a casarnos.
Después pasó todo eso que tú ya sabes. Y se ha estropeado todo.
Es increíble cómo la vida puede cambiar tanto en solo un momento.
Ya, pero debes tener presente que tu Santino es un hombre de honor.
Deberías estar orgullosa de lo que ha hecho.
Orgullosa.
No veo por qué debo estarlo.
He hecho todo lo posible por sacarlo de la cárcel.
Y él, en cambio, ¿qué ha hecho?
Se la duda.
Completamente.
Concheta, debes comprender a Santino. El director de la cárcel le dijo lo que
estaba haciendo.
Y él no podía permitir que te tocara.
Su reacción fue lógica.
Envió a ese cabrón dos semanas al hospital.
Y al fin y al cabo, pagó con la muerte.
Sí, claro, ha pagado con la muerte.
Y mientras tanto yo me dejaba la piel haciendo todo lo posible para sacar de
cárcel a Santino.
Solo que ahora sé que ha sido inútil, porque después de lo que hizo no saldrá
20 años.
No, es mejor no pensar en esas cosas. Y ahora, olvídate del pasado y vive el
presente. Cuesta un poco, pero acéptalo.
Sí, muy bien, no digo que no sea cierto eso. Pero no creas que me fío tanto de
ti. Al contrario, sepas que te he visto antes con esa muchacha en el autobús.
¿Cómo se te ocurre?
No te das cuenta de que si llega a despertarse su padre habría sido un
escándalo. Qué asco. ¿Quién sabe de qué eres capaz?
Es una manera de buscar la felicidad.
Mira, tú eres una tía de confianza. Una tía seria.
Y yo te respeto.
Te respeto más que a cualquier otra mujer.
Porque eres la novia de mi amigo Santino.
Vamos, a la salud de Santino.
Cristo hacía milagros con él.
¿Pero qué haces? Vamos, bebe. Esto te hará sentir el fuego que llevas dentro.
verás que bien lo pasas conmigo.
Ya no quiero más. No, venga, no pares.
No quiero emborracharme. Bebe, vamos, bebe.
Es solo un brindis a la salud del amigo Santino. De acuerdo, pero las manos
quietas. De acuerdo, te lo juro.
¿Eh?
correr a la salud de Santino.
¿Se puede saber por qué has tardado tanto?
Veo que no has perdido el tiempo. Bravo, bravo. Tú haces tu trabajo y yo hago el
mío. Eso es todo.
Sí, ahora mismo me encargo de esta puta.
Despierta, amor mío.
¿Te acuerdas de mí, de esta bella cara?
Claro que sí.
Has ganado un premio.
Amor mío, despierta.
¿Me reconoces, verdad?
Te alegras de verme.
¿Que no sabes por qué he venido?
Ahora te lo explico. Quiero que sepas lo que se siente al morir, puta.
Vete al infierno.
Vamos, con cuidado.
Está muy débil y necesita descansar. Por favor, sean breves.
Señorita Licata, afortunadamente está fuera de peligro. Esté tranquila. El
comisario de Pauli y yo velaremos por su seguridad.
Solamente la interrogaremos cuando se haya recuperado. Mientras tanto, no debe
de preocuparse por nada y ahora piense solo en recuperarse.
Señorita.
Señorita.
Debo darle una buena noticia.
Ha sido usted muy afortunada.
Por esta vez se ha salvado.
Le hemos extraído el proyectil del abdomen.
Pronto se encontrará mucho mejor y podrá volver a su casa.
Sabía que esto no iba a salir bien.
Gilipollas. Me pone enfermo pensarlo.
¿Cómo se puede fallar un disparo a medio metro? Eres imbécil.
Bueno, ya me estás hartando, ¿me oyes? No pretenderías que me quedara allí
esperando a la policía. Lo único que podíamos hacer era escapar.
Ah, sí, vamos a repetir la historia.
Concheta está en la cama.
Es muy fácil, le metes el cañón en la boca y disparas. A esa distancia nadie
puede fallar.
Escucha, capullo, esto ya está al culo. ¿Pero es que os habéis vuelto locos?
¡Basta, basta ya! Lo que tenemos que hacer es encontrar una solución.
¿Habéis oído?
Muy bien, calma.
Ya estoy tranquilo. Ya estoy tranquilo.
Ahora me toca a mí ocuparme de concheta.
¿Capiche?
Señorita Licata.
Señorita.
Buenos días, ¿cómo está?
Tirando.
Hoy he visto a Santino en la cárcel.
Me ha dado esto para usted.
Está muy preocupado por su salud.
Pero no le permiten salir.
Por eso yo me he permitido venir a verla.
Por hacerle el favor.
Se lo agradezco, abogado.
Me he puesto en contacto con su amigo Mario, que está muy afectado por lo
ocurrido. Pero le he recomendado que no venga a verla al hospital.
También he visto a su amiga, con la que comparte el apartamento.
Me ha dicho que en cuanto pueda la llamará por teléfono.
¿Por qué no puede venir nadie?
Les necesito a todos.
La comprendo perfectamente, señorita, pero debe comprender que hemos de
evitarlo. Toda esa gente está en peligro. Tenga presente que esos
criminales tienen ojos y oídos en todas partes.
Son capaces de hacer cualquier cosa contra sus enemigos.
Sí.
Tal vez tiene usted razón, abogado.
Muy bien.
Dime qué quieres de mí.
Bueno, en realidad se trata de un asunto muy delicado.
¿Sabes? Siempre he sido muy buen amigo del director de la cárcel y digamos
que... Sé a qué jugabais cuando ibas a visitarle.
Corríjame si me equivoco.
De acuerdo.
Dime dónde quieres llegar con esto.
Mira, necesito que me hagas un favor muy importante, pero vamos a hablar claro.
Si no, me ayudas.
Despídete de tu hijo.
¿Por qué no me dejáis en paz? Estoy harta de tantas amenazas. Estoy hasta
pelotas. Si continuáis así, os denunciaré a la policía. A todos.
Vamos, no te lo tomes así. No querrás asustarme, ¿verdad?
Escucha, hija de la gran puta.
Acabo de decirte que tenemos un plan.
Y que necesitamos que nos ayudes.
Te prometo que tú y tu familia no recibiréis más cartas, ¿me oyes? Se
las amenazas para siempre.
Bien, ¿qué tengo que hacer?
¿Has visto qué fácil es?
Después hablaremos. Ahora no hay ninguna prisa.
Tenemos tiempo.
Y me gustaría aprovechar esta ocasión para conocerte mejor.
El doctor dice que dentro de tres días estará mejor. Y quizá podrá volver a
casa. Mañana por la mañana pasará a visitarla personalmente el doctor
Así podrá hablar directamente con él.
Gracias. Es usted muy amable.
Bien, pero de todos modos tiene que intentar descansar todo lo posible.
De acuerdo.
Muy bien, ahora tengo que irme.
Señorita Licata, si me necesita, no dude en llamarme.
Buenas noches. Buenas noches.
Conchetina mía, es difícil explicarte todo lo que siento en este momento.
Siento que el mundo se me viene encima.
En mi vida he cometido tantos errores, pero nunca había imaginado que las
personas a las que más quiero pagarían sus consecuencias.
Tú y mi querida madre.
Quisiera decirte tantas cosas, pero no tengo fuerzas.
Espero que te mejores pronto para poderte abrazar de nuevo.
Estoy seguro de que un día el destino nos unirá con la misma fuerza con la que
nos ha separado.
Te quiero.
Santino. Hoy no me ha molestado la hernia. Lo encuentro bastante mejor. Lo
son las medicinas que me da el médico.
Todo a punto, don Rafael.
Le he organizado una cosita para mañana por la noche.
Impresionante. De exposición.
Eres un verdadero genio, Michele.
Toma. Aquí tienes lo que acordamos.
Gracias, don Rafael.
Necesito que me hagas un pequeño favor.
¿De qué se trata?
Escúchame bien.
Resulta que he quedado esta noche con don Rafael, el de la habitación número
¿Y eso?
Le he vendido una velada muy particular.
Por eso, quiero que le metas algo en la cena de mañana a la de la número 27.
¿Lo has cogido?
Sí. Pero la habitación número 27 está vigilada por la policía. Ya sabes,
podríamos tener problemas.
No, no te preocupes.
No habrá ningún problema.
Se la llevarán al departamento de cirugía.
Ve pensando lo que prepararás para la cena de mañana y yo te haré un regalo.
Buenas noches.
Buenas noches.
Siéntese, por favor.
Gracias.
Creo que no nos conocemos.
¿Por qué ha venido a visitarme usted?
Es cierto.
Nunca nos hemos visto.
Pero tenemos muchísimas cosas en común.
He venido a visitarla porque me encuentro particularmente próxima a su
situación.
¿Cuáles son todas esas cosas que tenemos en común?
Que hemos sufrido los abusos del mismo hombre, el director de la cárcel de
Torrioni.
Giovannotta, te he hecho venir aquí porque quiero que me des explicaciones
algunos hechos que no me gusta cómo llevas.
Estoy dispuesto a responder a todo, don Salvatore. Adelante.
Bien.
Lo primero que quiero decirte es que ya me estáis tocando los cojones.
Nunca había tenido a tanta policía pisándome los talones como ahora. Están
todas partes. ¿Qué te has creído? ¿Que puedes resolver tus jodidos asuntos a
punta de pistola disparando a la gente?
¿Eh? Y mientras me has colocado a mí y a mi familia en una situación tan grave
que no podemos operar tranquilamente.
Don Salvatore, lo hicimos para asegurarnos de que en nuestro pueblo se
mantener la boca cerrada. Pues métete esto en la cabeza. Cuando hay que
quién tiene que cerrar la boca, no lo decides tú, lo decido yo, está claro.
Pero eso no es todo.
Después he sabido que te has encontrado con uno de Marota, quien te ha dado
autorización para hacerlo.
Solo nos ha ayudado a resolver un problema con la muchacha, don Salvatore.
Un problema con la muchacha. ¿Y cuál es el problema? ¿Qué es lo que habéis
decidido? Vamos, la chica está viva recuperándose en el hospital y ahora la
tenéis a tiro y no sabéis lo que hacer. ¿A qué esperáis para disparar?
Resolved vuestro problema.
Es un consejo de don Salvatore.
Giovanni. Mierda, ¿qué pasa?
Haz el favor de salir un momento.
Tengo que decirte algo.
Joder, vale, ya voy.
A ver qué cojones pasa ahora.
Mierda. Hay una señora que te busca.
¿Pero qué coño quiere?
Ha preguntado por ti. ¿Qué quieres que le diga?
Bueno, dile que... Déjalo, ya voy yo.
Buenas noches.
Buenas noches.
Lárgate.
Bien. ¿Cómo te ha ido en el hospital?
Todo bien.
He vuelto de allí hace apenas media hora.
¿Y cómo está la situación?
Siempre hay un policía delante de la puerta.
Está armado con una metralleta, pero aparte de él no hay nadie más vigilando
habitación. ¿El número de la habitación?
27.
Segundo piso.
Y ahora que he hecho todo lo que me has pedido, ¿me dejarás en paz?
Has sido valiente, muy valiente.
Pero quiero que me hagas un último favor.
Vas a terminar lo que tú y yo habíamos comenzado.
No se preocupe. Solo vamos a trasladarla al departamento de cirugía.
Adelante.
Ah, mi amigo Luke.
¿Qué noticias me traes de nuestro proyecto, eh?
Según lo previsto, en la habitación están todas durmiendo como angelitos. No
despertarán en unas cuantas horas. La chica, en cambio, permanecerá semi
-inconsciente.
Bravo. Bravo, Luca. Siempre se está seguro contigo.
Ahora te espera una sorpresa.
Lo prometido es deuda.
Adivina quién está de guardia en la enfermería.
Pero ten mucho cuidado cuando se la metas, muchacho.
Tiene un problema en el útero. ¿Entonces qué?
¿Me la chupa y ya está?
¿Qué quieres que te diga? Haz funcionar la fantasía, amigo mío.
Ahora desnúdate.
Poco a poco.
Sin prisa.
Eso es.
Así. Me la estás poniendo muy dura, ¿sabes?
Así.
Continúa.
Muy bien.
Muy bien.
Sí, acaríciate.
Te voy a follar entera.
Te gusta, ¿verdad?
No creo que le convenga fumar.
Hace tanto tiempo que no fumo.
Bueno, está bien.
Esperemos que no venga nadie.
Oye... Diga.
Tú sabes por qué... ¿Por qué me han traído aquí?
Yo solo soy un mandao.
Me ha parecido oír que le iban a hacer unos análisis.
Pero en este hospital no hay quien se aclare.
Parece un manicomio.
Ya.
Es guapa, ¿eh?
¿A qué le gusta?
¿Qué le pasa, señorita? ¿No está bien?
¿Llamó a un médico?
No. No es un médico. Lo que necesito... ¿Le duele la
herida?
Es otro tipo de dolor.
Yo siento una pena.
Muy honda.
Necesito a alguien.
No diga eso.
Pronto saldrá de este hospital. Ya verá cómo se cura enseguida.
Volverá pronto a su casa.
No.
No.
Siento que todo se acaba.
Don Rafael, ¿qué hace aquí?
Vuelva a su habitación.
Ya voy.
Ya voy.
¿Qué pasa?
Sí, sí. Vamos.
¡Escúchame, puta!
¡Dime dónde está la guarra de esta cama!
¡Contesta, vamos, contesta!
¿Qué ha sido eso?
Me ha parecido un disparo.
No se asuste, señorita.
Ya verá como no es nada grave.
¿Pero qué está pasando?
No lo sé.
¡Quieto, disparo!
Pedazo de mierda, estate quieto. Al menor movimiento te reviento los sesos,
de puta. Baja el arma. Baja el arma ahora mismo. ¡No!
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