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¿Crees que nos estamos pasando?
Eso parece una fábrica de juguetes.
No sé qué clase de mensaje transmite.
Que tenemos tres hijos y que yo trabajo mucho.
Está bien.
- Mamá, ¿vamos a cantar villancicos? - Sí.
Kate, deja de contar los regalos.
- Mami, me duele la tripa. - Claro que te duele.
He visto un paquete de galletas abierto en la cocina
que era para Papá Noel, no para ti.
¡Dejad de hacer el tonto!
Kevin me ha quitado el dinero que me dio la abuela.
No es cierto, estaba encima de la mesa.
¿Qué más te da? Eres demasiado tacaño para gastarlo.
- ¡Kev! - Cuando seamos mayores, yo seré rico.
Y tú no tendrás nada.
- Y tendrás que vivir en una caja. - Dejad de hablar de dinero.
Sois conscientes de que la Navidad no son solo regalos y recibir cosas, ¿no?
Lo saben. ¿Por qué no le decís a mamá qué es la Navidad?
Va de cosas de Jesús.
¿Cosas de Jesús? Muy bien, iremos a la iglesia.
- Puede que sea buena idea. - Sí.
- Vamos a ir. - La tripa me duele mucho.
Eso no te librará de la iglesia. Cantaremos villancicos cuando volvamos.
No, cielo. Está ardiendo de verdad.
Mamá, tengo miedo.
Lo sé, cielo, pero todo va a ir bien. Ya lo verás.
Estarás dormida. Aquí quitan apéndices a diario.
Es como sacar una muela.
- Pero eso duele. - Sí, ha sido un ejemplo muy malo.
¿Pueden parar un momento? Tengo una idea.
Cogeos de las manos, ahora vuelvo.
Cielo, ¿ves esta rama?
Esta rama tiene magia navideña.
Nunca pasa nada malo en Nochebuena. Dilo.
Nunca pasa nada malo en Nochebuena.
Voy a guardarla por ti.
Y cuando despiertes, todos te estaremos esperando.
Y adivina. Ya será Navidad.
Te quiero.
Eres una buena madre.
Kev, colega.
Espera un momento. Gracias. Perdón.
Sé que da miedo, pero va a estar bien, te lo prometo.
Vamos a estar aquí un buen rato, iré a por algo de comer.
Trabajé en este hospital 40 años, sé que tenéis mantas decentes guardadas.
¿Doctor K?
Me ha parecido reconocer esa voz.
Hola. Ha pasado mucho tiempo.
Nueve años.
¿Qué pasa? ¿Y todo esto?
Tenía prisa por llegar al aeropuerto y he patinado con el hielo.
He empotrado mi viejo LeSabre contra una farola.
- ¿Y tú? ¿Has venido por la comida? - No.
- La pequeña Kate tiene apendicitis. - Vaya.
Y en Nochebuena.
No te preocupes, hoy en día es algo rutinario.
Gracias. Lo sé.
¿Y su familia? ¿Está de camino?
Están en Montana. Es adonde solemos ir.
Intentan venir, pero con este tiempo no llegarán para despedirse.
¿Despedirse?
No entiendo. Parece que está bien.
Sí, es una herida interna.
Una hemorragia lenta entre el corazón y el pulmón.
- ¿No pueden operarle? - Seguro que lo intentarán.
Pero no te dejes engañar por las luces del hospital.
Rebecca, soy viejo.
La posibilidad de que me abran sin causarme un derrame cerebral
o una hemorragia son casi nulas por lo que sé.
Venga ya. Van a curarle.
- No sé, Jack. - ¿Quién es el Dr. K?
Es el médico que trajo al mundo a Kevin y Kate.
De no ser por él, no te habríamos encontrado a ti.
Es el responsable de que nuestra familia exista.
Y esta noche, nosotros seremos la suya.
Gracias.
No es una mera coincidencia.
Usted hizo nacer a nuestros hijos porque nuestro médico tenía apendicitis.
Y ahora el apéndice de Kate nos ha reunido.
En Nochebuena, entre todas las noches posibles.
¿Intentas ponerte poético conmigo?
Sería mejor si te quitaras el bigote.
Porque si tus reflexiones sobre el círculo de la vida
son lo último que voy a oír,
Dios llévame ahora mismo.
No va a ir a ningún sitio, ¿vale?
- Se pondrá bien. - Jack, me emociona
que te hayas convertido en médico desde la última vez que hablamos,
pero no tienes que decir eso.
Usted nos lo dijo muchas veces.
Y visto lo visto, tenía razón.
- ¿Tiene miedo? - Becca.
¿Miedo? ¿Del más allá?
Bueno,
estoy con morfina, hay que contar con eso,
pero no.
Más bien diría que siento curiosidad.
Recuerdo la primera vez que me acerqué al borde del Gran Cañón.
Todos hablan muy bien de él,
así que tenía muchas expectativas.
Pero aun así,
no me decepcionó.
Ni lo más mínimo.
El monte Rushmore no me impresionó tanto.
Hablo en serio. El más allá no es más impresionante
que cuatro ancianos blancos cabezudos
a los que veo todos los miércoles desde el club de golf.
Si quiero rezar, ¿cuál funciona mejor?
Bueno, yo diría que al final todos lo hacen bien.
En ese momento, el anciano ya estaba casi muerto.
Y yo estaba allí, con su mujer e hijos llorando,
esperando el final.
El hombre dijo, casi susurrando,
casi no se le oía:
"Dejadme ir. Quiero irme".
Su mujer estaba llorando,
se inclinó sobre él y dijo:
"Sí, vete, mi amor.
Estaremos bien. Puedes irte".
El anciano dijo jadeando:
"No puedo. Estás pisando el maldito catéter".
Hola, cielo. ¿Quieres entrar?
Tú debes de ser Randall.
Mi padre me ha dicho que me adoptaron gracias a usted,
así que gracias.
Vaya, mira qué bonito.
Es una bola de nieve preciosa. Me encanta.
Gracias, Randall.
Pero lo único que hice aquel día
fue dar un empujoncito a un hombre en la dirección en la que quería ir.
Si en algún momento de tu vida, encuentras la forma
de demostrar a alguien la misma bondad que tus padres han mostrado contigo,
ese es el único regalo que necesito.
Pero me encanta esta bola de nieve.
Seguro que mi cabaña de Montana está así ahora.
Se ilumina.
¿Sí?
Enséñamelo.
Vaya, mira cómo se ilumina.
Toma ya.
No pueden cancelar la obra en Nochebuena. ¿A quién se le ocurre?
¿Qué creías que iba a pasar?
La protagonista desapareció de la faz de la tierra hace un mes,
huyó de tu cabaña. Así que muchas gracias.
¿Muchas gracias? ¿Qué hice yo?
Acostarte con la estrella de mi obra nominada al Tony y fastidiarlo todo.
También me acosté contigo y no fastidié nada.
No, solo diez años de terapia.
Vine a Nueva York solo para hacer esta obra.
Mi obra. Y ahora por tu culpa,
tengo que ir a la cena de Janucá en casa de mis padres
y decirles a ellos y a mi hermana perfecta que la obra no se estrenará.
Llevo años oyendo que nunca sería dramaturga,
al final lo consigo, pero ahora ya no lo soy.
Lo siento, ¿vale?
Lo siento mucho. ¿Qué puedo hacer?
Venir a cenar conmigo.
Gracias. Pero sigo la tradición de Nochebuena.
No te lo estoy pidiendo. Me lo debes.
¿Por qué quieres que vaya a esa cena?
Porque le dije a mi madre que salía con el niñero.
Eso me parece raro.
Cometí el gran error de acostarme contigo,
luego estuve hablando con mi madre,
y empezó a machacarme sobre que nunca me ganaría la vida como dramaturga,
y como el único otro tema de conversación es mi vida amorosa,
le dije que estaba saliendo con el niñero para que se callase.
Ahora no puedo aparecer sin obra y sin niñero.
Quieres que finja que estamos saliendo.
Sé que es una locura.
No, no importa. Hicimos esa historia dos veces en la serie. Vamos.
Genial, eso me hace sentir mucho mejor.
Kevin, ¿quieres más?
No, Sra. Sandberg, estoy lleno, gracias.
Todo está riquísimo. Janucá, ¿verdad? ¡Qué locura!
Solíamos ver El niñero.
¿Cuándo has visto tú El niñero?
Lo veíamos. Nos encantaba.
¿En serio? Creía que estabais muy ocupados para ver tele.
Veíamos El niñero, Sloane. ¿Qué quieres que diga?
Bueno, me alegro de que lo vierais.
- Gracias. - Yo también.
Me alegro de que tuvierais tiempo para ver El niñero,
pero no para venir a ver mi obra,
que estuvo cuatro semanas en cartel aquí al lado.
- ¿Es esa de la madre terrible? - Eras tú, mamá.
- No era yo. - Le puso tu nombre al personaje.
¿Cómo lo sabes? Estabas muy ocupada viendo El niñero.
- ¿Puedo irme? - Después de la lectura.
Paul, ¿el shamash?
Sloane, cuenta la historia.
Kevin, estás de suerte. Ella lo hace genial.
¿Por qué siempre ella? Yo sé contarla de maravilla.
Cielo, no te ofendas, pero pareces un vídeo de rehenes.
Soy elocuente.
Que alguien lea la maldita historia.
Muy bien, niñitas.
Hace muchos, muchos años, hubo un gran rey
que reinó en todo Israel. Y ese rey dijo:
"Tenéis que rezar a los dioses griegos, o tendréis graves problemas".
Y los judíos dijeron: "No, no lo creo".
Y había un hombre llamado Matatías,
que tenía cinco hijos y seguro que algunas hijas,
pero nunca lo sabremos, bienvenidas a la historia,
y uno de sus hijos, llamado Judas Macabeo,
reunió a muchos guerreros y los llamó los macabeos,
porque tenía que ponerles un nombre.
Y se rebelaron contra el rey para recuperar el templo.
Aunque los soldados griegos
entraron con enormes elefantes.
Yo habría pensado: "Un elefante". Y me habría rendido de inmediato.
Pero ellos no.
Los judíos lucharon hasta que los griegos se fueron de Jerusalén.
¡Viva!
Cuando volvieron al templo a encender la menorá y a limpiar,
descubrieron que los griegos habían arrasado con todo el aceite,
excepto un frasco.
Eso solo valía para una noche.
Pero Dios los recompensó por su fiel lucha
e hizo que ese frasco durara ocho noches enteras.
¿Por qué no hacemos eso?
- ¿Qué? - Es como tú y yo.
Nadie cree que sea un verdadero actor,
nadie cree que seas una verdadera dramaturga.
¿Quién no lo cree?
- Tú, mamá. - No es verdad.
Yo tampoco.
¿Ves? Nadie lo cree. Pero tenemos fe el uno en el otro.
Que les den a los productores. Montaremos la obra nosotros mismos.
¿Qué quiere decir?
¿Ha pasado algo con la obra?
Lo siento.
La han cancelado.
No tenemos actriz, así que no hay obra.
Puede que sí tengamos actriz.
Venga ya. No.
Dijiste que ya habías interpretado el papel, ¿no?
Sí, cuando la estaba vendiendo.
Deberías haberla visto en Ellos y ellas.
Estaba en sexto y aún se habla de ello.
- Melvin, trae la cinta. - Me encantaría verla.
Kevin, montar una obra implica muchísimo trabajo.
Y dinero. Un vendedor quiso que invirtiera en una obra,
Wicked. Le dije que ni en broma.
Y aquí estamos.
Eso es, no me importa. Invertiré mi propio dinero.
Tengo fe en nosotros. Creo en nosotros. ¿Y tú?
¿Qué tienes que perder?
- ¡Vale! - Sí.
Esto es genial. Pasó una vez en El niñero.
Pero, cuidado, acabaremos comprometidos al final de la segunda temporada.
Este será el tamaño de tu nuevo estómago.
Después del baipás gástrico, el control de las porciones es básico,
al principio solo podrás comer unos 60 gramos cada vez,
así que tienes que comer seis veces al día para obtener todos los nutrientes.
¿Es un huevo de verdad?
No hay margen de error.
Si comes de más, o si comes algo que tu nuevo estómago no tolera,
te pondrás muy enferma.
Temblores, vómitos, sudoración, diarrea, desmayos.
¿Lo estás oyendo?
Lo intento, pero alguien no deja de hablar.
Y como no comerás mucho,
tienes que controlar la calidad de la comida
para evitar una mala nutrición.
Deberás hacer un régimen de vitaminas y minerales el resto de tu vida,
o te arriesgarás a sufrir anemia, osteoporosis,
enfermedades en las que nunca pensarías.
Y yo pensaba que la cirugía era lo único de lo que había que preocuparse.
Da miedo. Lo sé.
Pero esta cirugía es una opción muy positiva para la mayoría de la gente.
Es parte de mi trabajo que sepan los riesgos.
Se le da muy bien.
Gracias.
Sé que estamos deseando irnos y empezar las fiestas,
espero que tengan un plan muy divertido.
Sí. Iremos a casa de mi hijo.
Muy bien.
Necesito algunas cosas más para el formulario de admisión.
¿Este es tu peso actual?
Sí, más o menos.
¿Alguna vez has tomado antidepresivos?
Prozac. Pero me hizo engordar, así que...
- ¿Qué? - ¿Qué?
No sabía que tomabas Prozac.
- Sí, bueno... - ¿Por qué?
Porque no estoy siempre contenta.
¿Y los hábitos alimentarios?
¿Alguna vez te das atracones?
- No. - Sí.
- Mamá. - Vale, quizá de pequeña.
- Pero no sé por qué... - Y el mes pasado.
- ¿En serio? - Sí, en serio.
Bueno, espero que pasen unas felices fiestas.
Gracias.
Podemos cambiarnos rápido e ir directas a casa de Randall.
Le he mandado un mensaje. No me apetece ir.
Siempre hay música navideña en la 101.7.
¿Es culpa mía?
Sí, ¿verdad?
Lo de la comida.
No sabía si hablaba demasiado de la comida,
o si no hablaba lo suficiente. Nunca sabía qué decir, Kate.
¿Yo te he hecho esto?
No lo sé.
¡Cielo!
He arreglado lo de las luces. Era el interruptor
que nunca cambiamos al instalar el triturador de basura.
- Genial. Un momento. - Sí, vale.
¿Sabes qué quiero?
Que alguien me diga que estoy haciendo lo correcto.
¿Recuerdas cuando te extirparon el apéndice?
Recuerdo que tenía mucho miedo.
Porque eras mi niñita.
¿Qué me dijiste entonces?
Que nunca pasa nada malo en Nochebuena.
Y me gustó de verdad.
Una noche vi un mono por la calle.
Mis antiguos vicios hacían que saliera hasta tarde,
pero aquella noche, estaba allí.
Estaba en una bocacalle, sentado bajo la luz de una farola.
Me miró un momento
y se fue corriendo entre los edificios.
Pero antes me miró como diciendo:
"Lo sabes".
Ni siquiera sé si fue real,
pero igual que él, supe que si estás en la calle a las 3:30,
en algún momento te das cuenta de que has tomado una mala decisión.
Así que dejé las drogas.
Aprendí a domar a la bestia que llevaba dentro.
Hasta que al final pude salir a la luz del día.
Por eso, cuando un día llamó un hombre a mi puerta,
estaba allí para abrirla.
No sé si fue Dios o qué.
No esperaba la gracia de Dios.
Pero ahora tengo que abrirme
a ese dolor.
A sentir esa dicha.
Esa es la palabra que usamos en la época de fiestas, "dicha".
Porque las fiestas son una época difícil.
Pero esta noche volveré a casa de mi hijo,
pasaré la Navidad con su maravillosa familia,
y me quedaré levantado hasta sentir que la Nochebuena se convierte en Navidad,
una última vez.
Vosotros me habéis dado eso.
Y quiero expresar mi agradecimiento.
Y feliz Navidad.
Gracias.
- Hola, soy Jessie. - Hola, Jessie.
Me temo que no tengo ninguna historia con monos.
Tengo una con un caballo, pero es bastante obscena.
Hará un año, estaba muy bien.
Gracias al empeño y a estas reuniones,
tenía controlados mis distintos vicios
y también conocí a alguien,
en un momento de mi vida que creía que mi corazón no volvería a sentir.
Pero luego, ese amor se fue.
Más bien el objeto de mi amor.
El amor en sí fue bastante persistente.
Creí que estaba muerto.
O que le habían matado o encarcelado. No tenía ni idea. Él solo se fue.
Y tuve noches muy oscuras.
Noches sin fin.
Y luego descubrí que él estaba bien.
Está más que bien. Ha encontrado su nuevo amor.
Su familia.
Quería sentirme feliz por él.
Intenté estarlo.
Pero se me dio muy mal.
Así que volví a mis antiguos vicios
para ahuyentar las preguntas de por qué una persona actúa de manera tan inhumana.
Vaya, al final hay un animal en mi historia.
Bueno, para superarlo,
tengo que aprender una nueva habilidad.
El perdón.
Y de momento, parece que también se me da muy mal.
Así que os pido que recéis por mí,
porque...
...este grupo es en lo único que puedo confiar.
Hola, Randall, soy yo.
Llegaré un poco más tarde de lo que creía.
Tengo que ocuparme de un asunto. Nos vemos.
El mono era de verdad.
Lo recuerdo de las noticias. Un exadiestrador de animales de cine
tenía un mono de mascota
que se escapó,
y lo capturaron.
Bueno, eso es un alivio.
Me alegro de que estés bien.
¿Lo estoy?
¿Árbol de Navidad o Papá Noel?
No tengo hambre.
- ¿Se ha extendido? - Sí, ya está por todas partes.
- ¿Diagnóstico? - Malo.
Y pensaste que no querría saberlo.
Lo siento.
He venido a pedirte perdón, sabía que estarías aquí.
¿Sí?
Yo no.
Hace tres meses, pensaba que no estaría en ningún lado esta noche.
Estaba tan deshecho que visité al loco de tu vecino
para coger a tu maldito gato.
No debí haberme ido.
- ¿Por qué lo hiciste? - Quería ahorrarte esto.
Qué desinteresado por tu parte.
Pues ahórrame esto a mí.
Tenía que despedirme correctamente.
Me equivoqué al no hacerlo.
¿Vas a morir esta noche?
- Por el momento, no. - ¿Y mañana?
Algo después, supongo.
Entonces te lo diré de manera muy sencilla.
William Hill, te quería
y tú te fuiste.
Ahora me gustaría que pasásemos lo que te queda de vida juntos.
¿Querrías?
Llegaré un poco más tarde de lo que creía.
Tengo que ocuparme de un asunto. Nos vemos.
¿Os divertís? ¿Estáis bebiendo suficiente?
¿Randall Pearson?
Mi padre tampoco irá a casa.
Kevin y Kate han cancelado, ahora William tiene algo que hacer.
¿Adónde narices crees que ha ido? Se hace el misterioso.
He estado con unas mujeres fuera del baño
y dicen por ahí que has comprado un barco.
Andy Fannin vendía el suyo.
- No me habrás comprado un barco, ¿no? - Esto no es gracioso.
¿Qué vas a hacer con un barco?
A veces un hombre necesita un barco.
Este barco no es solo un barco, Randall.
- Este barco es tristeza. - Mal nombre para un barco.
- Cuando te deprimes, compras cosas... - No estoy deprimido.
Cielo, por favor. Tu padre se está muriendo y tu madre te mintió...
Le he dicho a mi madre que la entendía.
Entender y perdonar son dos cosas muy distintas.
El adulto en ti seguramente esté bien,
pero el niño en ti sigue sufriendo.
Por eso le he comprado un barco.
- De nada, chaval. - Oye.
Ve a buscar a Andy Fannin y devuelve el barco.
No puedo. Tyler sigue repartiendo las pagas de Navidad.
Veamos si Linda Banks se ha portado bien o mal este año.
Eso no está bien.
Hace venir a todos en Nochebuena,
solo porque él no tiene familia.
Ni nosotros, ahora que todos han cancelado.
Tenemos dos niñitas en casa de mi hermana, ¿sabes?
- Salvo que quieras dejarlas allí. - No.
- ¿Sabes lo que quiero? - No.
Que volvamos a como estábamos antes.
Antes de que alborotase todo.
Antes de que encontrara a William y abriese la puerta al drama.
- Has comprado un barco. - Lo devolveré.
- Gracias. - Voy a buscar a Andy Fannin ahora mismo.
Luego no te quejes cuando quieras ir a las Bermudas.
- No lo haré. - Muchas gracias.
¿Sabéis qué? Que le den a esto.
Serán unas Navidades muy verdes.
- ¡Andy! - ¡Randall!
¿Qué tal?
- ¿Qué haces aquí fuera? - Estaba descansando, tío.
- Fumando. - No sabía que fumabas.
Sí, acabo de empezar.
¿Y tú tabaco?
Lo he olvidado.
- ¿Va todo bien, tío? - Sí, todo va bien.
- Bien. - Sí.
Quería hablarte del barco, pero no me gustan las alturas. ¿Entramos?
- No te muevas. - Vale.
No hay problema.
- Tranquilo. - Tranquilo tú.
Yo estoy tranquilo. Los dos lo estamos.
¿Qué pasa, tío?
- ¿Estabas aquí la última Navidad? - Sí, tenía que estar.
¿Recuerdas a Tina?
La del vestido rojo.
¿La de contabilidad? Sí.
Sí, llevaba un vestido tremendo.
¿Fue solo una vez?
Duró casi un año.
Vale. Entonces...
¿Las cosas iban mal en casa?
No, iban bien.
Catherine estaba bien. Siempre estaba ahí.
Yo trabajaba y ella...
...me cuidaba.
A nuestra familia, nuestra vida y...
En algún momento, pasó de ser mi mujer a mi compañera.
Y no te acuestas con una compañera.
Te acuestas con...
- Tina de contabilidad. - Escúchame, Andy.
- Tuviste una aventura. - No lo entiendes.
Pues ayúdame.
Lo de Catherine se acabó.
Vale, está enfadada contigo...
Randall, ha pedido el divorcio.
Está destrozada. Yo la he destrozado, sin motivo.
Mi esposa, mi mejor amiga, se ha ido.
Mi hija, mi carrera, todo se ha acabado.
- Y tengo que arreglármelas solo. - ¿Cómo que se ha acabado tu carrera?
Los incrementos.
Empecé a hacer inversiones a lo loco, asumiendo riesgos enormes.
- Perdí mucho dinero. - ¿Cuánto?
Mucho. Mío y de otras personas.
- ¿Tyler lo sabe? - Lo sabrá.
Por eso he tenido que venir aquí a por la paga,
porque al menos tendré eso.
- Por eso me vendiste el barco. - No te eches atrás.
- No lo haré. - Lo necesitan.
No me estoy echando atrás, Andy.
He decidido hacerlo aquí cuando estaba en el ascensor.
Subía muchas plantas y he pensado:
"Sí.
- Esto funcionará". - No digas eso, tío.
No estaba asustado, Randall.
Luego he pensado en el motel al que debo volver, y eso me ha asustado.
- Ya he tomado la decisión. - Andy, para.
- Ahora mismo estás alterado. - ¿Parezco alterado?
Estoy tranquilo.
Porque mientras yo estaba aquí, sin construir nada,
Catherine construía nuestra vida.
Nuestra familia, nuestros amigos.
- Y todo se ha ido con ella. - Yo soy tu amigo.
- ¿Dónde vivo? - Andy, no sé dónde vives.
Entonces cállate.
¿Quieres mi reloj? Era de mi padre.
Tío, has cometido un error.
Y sé lo que es pensar que no se te permite cometerlos.
¡Pero no puedes dejarlo así porque así!
- ¡No lo pillas, tío! - ¿El qué, Andy?
Tú no vives en mi mundo, tu vida es perfecta.
- No tienes idea. - ¿De qué hablas, Andy? No lo sabes.
Tú no tienes el monopolio del dolor.
Mi padre me dejó en una estación de bomberos el día en que nací. Se fue.
Pero este año, Andy, le he encontrado.
He tardado 36 años, pero le he encontrado y le he perdonado.
Y mi madre...
Ella también hizo algunas cosas.
Pero sigue en mi vida y lo afronta como él porque...
...siempre hay una posibilidad de que las cosas mejoren.
Y tu hija, ¿cómo se llama?
Chloe.
Si quieres mucho a Chloe, ella también te querrá.
Así son los niños.
Y te perdonará, Andy, pero no si no puede.
Si haces esto,
¿su cuento de Nochebuena será que su padre quede esparcido por la Segunda Avenida?
¿Es así?
Tu trabajo como padre
es quedarte hasta que esté lista.
Y si no puedes hacer eso, Andy,
Chloe te perdonará.
Sé que lo hará.
- Randall, ¿estás listo? - Beth, para.
- No salgas. - No me digas que me pare.
- Tú has salido aquí a... - Ahora no, por favor...
Andy, ¡no!
Randall, ¿qué narices está pasando?
¿Has...
- ...intentado devolverle el barco? - No.
¿Y por qué has salido?
Porque nada malo pasa en Nochebuena.
Vamos a buscar a las niñas.
Vale, niñas.
Poneos el pijama rápido, y papá os leerá Cuento de Nochebuena.
- ¿Estás bien? - Sí.
Ha sido una noche intensa.
Una Navidad tranquila, solo los cuatro,
es todo lo que quiero este año.
- ¿Crees que nos hemos pasado? - Siempre.
Toc, toc.
- Pensaba que no podías venir. - Sí, hemos acabado pronto.
Beth, ella es Sloane.
- Encantada de conocerte. - Igualmente.
- Dame tu abrigo. - Gracias.
- ¿Y Sloane es...? - Judía.
- Me refiero a... - ¡No! Es dramaturga.
Le dijo a su madre que salíamos, así que he ido a su casa para Janucá
y me parecía raro no traerla cuando nos íbamos.
No es raro en absoluto.
- Quizá un poco de vino ayude. - Seguramente. Gracias.
- Hola. - Feliz Navidad.
- También habéis venido. - Sí.
Es un árbol precioso. ¿Qué es, un abeto de Douglas?
Este año hemos puesto uno artificial, pero un Douglas es un clásico.
Espero que no sea un problema que hayamos venido.
Claro que no.
- Hola. - Hola.
- Dame tu abrigo. - Gracias.
- ¡Abuela! - Hola.
Feliz Navidad. Os he echado de menos.
Creo que el abuelo ha traído unos regalos para que los abráis esta noche.
¡Feliz Navidad! Ven aquí.
Déjame esto.
¿Sloane?
Esto no es nada.
- ¡Mirad, Papá Noel! - No, cielo, no es Papá Noel.
- Él vendrá cuando estéis dormidas. - Se parece a Papá Noel.
¡Feliz Navidad! Tú debes ser Tess. Esto es para ti y para tu hermana.
- ¿Randall? - Sí.
Hola, soy Toby. ¿Qué tal?
Madre mía.
- Feliz Navidad. - ¿Te importa?
Hola. Soy Toby.
- Feliz Navidad. Vaya, menudo árbol. - Es un abeto de Douglas.
- ¿Estás aquí de verdad? - Acabo de pasar
seis horas en el asiento del medio de algo llamado Aerolíneas Zoom,
así que estoy tan sorprendido como tú.
Kate, estoy aquí para dar el primer paso para superar nuestra locura.
Una última vez. Por los dos.
Porque es Navidad y hacemos buena pareja.
He vuelto a hacer dieta. No por ti, sino por mí.
Pero también por ti, para que estés conmigo.
Puedo vivir sin pizza, galletas y patatas fritas,
o lo que sea esa cosa de brownie que han servido en el avión.
Pero lo único con lo que no puedo vivir
es sin ti.
Seis horas en un asiento central te dan tiempo para preparar una entrada.
Reyes magos,
un primo, tal vez. No sé.
Y la mula que habla.
O me he confundido con unos dibujos animados.
- Sí, eres mejor con un guion. - Sí.
- Hola a todos, feliz Navidad. - ¡Hola, William!
He traído un amigo. Espero que no importe.
- Hola, Randall. - Soy Jessie.
Encantado, Jessie. Ponte cómodo. Enseguida estoy con vosotros.
En mi fila del avión, yo era el delgado.
- Me duele todo el cuerpo. - ¿Quieres que lo hagamos?
Ya estoy curado. Eres una bruja.
¿Cómo está yendo esa Navidad tranquila?
¿Alguna vez mencionó William a Jessie?
A mí no. No sé quién es.
Creo que es como Roy, del cole.
- ¿Quién es Roy? - El que tiene dos papás.
- ¿Cómo que dos papás? No... - Papá,
el abuelo es gay.
O bisexual, por lo menos.
¿Qué ha dicho?
- Hola. - Hola.
Le estaba enseñando a Toby tu preciosa casa.
Por como respira, debéis haber andado mucho.
La arquitectura...
- ...te deja sin aliento. - Gracias.
- Te has abrochado mal la camisa. - Genial.
Muérdago.
¡No! No queremos ver eso.
¡Vamos!
¿Sabéis el nombre de todos los renos de Papá Noel?
¿No? ¿La abuela se los sabe?
Brioso, Acróbata,
Relámpago...
- Uno, dos, tres. - ¡Feliz Navidad!
El quirófano está listo. Le llevaremos a operar.
¡Randall!
¡Llama a emergencias!
¡Con cuidado!
¿Toby?
Que me parta un rayo.
Fuera.
Subtítulos traducidos por Carlos Aparicio
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