All language subtitles for Ay Juancito (2004)1h46BioPicDrm

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Original subtitles

Se lo ve demacrado, ¿no?

Ya no es el que era.

Tan divertido.

Un tarambana.

Un calavera.

Doctor Cámpora.

Sabe quién es, ¿no?

Vamos.

Mírelo bien.

Si usted anduvo en más de una con él.

Cámpora.

¿Para qué fueron a Suiza?

Una cuenta bancaria, una caja de seguridad.

¿Dónde está la plata?

Total, a él ya no le sirve.

El chitrulo. No tenía nada en la cabeza.

Míralo, Camporita.

Ahora sí.

¿Lo ves?

Un agujero.

Mirá. ¿Se lo hizo él?

¿O se lo hicieron ustedes?

Míralo.

¡Muchas gracias!

¡Eres tan chidinante como la tuya!

En este acto que preside el señor Juan Ramón Duarte, secretario

privado del excelentísimo señor presidente de la Nación, se procede a la

de un convenio entre la Fundación Eva Perón y los productores y exhibidores

cinematográficos.

o sobre cada localidad de cine, contribuirá a la generosa y magnífica

Fundación y dará un gran impulso a nuestra pujante industria

esta nueva Argentina de Perón y de Evita.

¡A chinga! ¡A gota!

Estábamos con la Rita Hayward.

Y se aparece un tipo con una pinta y le pregunto a Odero, ¿y el coso este a

quién le ganó? Se las tira de príncipe.

Y era el príncipe Alicante.

¿Te conté lo del Vaticano?

Cuando nos avisan que nos va a recibir el Papa, parece el príncipe Rúscoli. Con

un parche en el ojo.

Parecía un pirata.

Evita, me miró y yo tuve que darme vuelta para que no se digan que me

cagando de la risa.

Tenemos un tema pendiente de conversar con Pillar. ¿Te acordás, no? Sí.

Espérame, muñeca.

Negocios.

Che Camporita, entretenémelos un poco, ¿crees?

Con la firma del convenio y gracias a la gestión del señor Duarte, nuestro cine

va a vivir un gran momento.

Ahora el pueblo tiene plata y quiere distraerse.

Y aquí los amigos han elaborado un proyecto para ampliar sus estudios y

ampliación. necesita un aporte financiero. Por eso hemos creído

conversar con usted, señor Duarte. Muy oportuno.

El señor Duarte reúne dos grandes condiciones para el negocio del cine.

Ante todo, el cine me gusta mucho.

Primera condición. Y la segunda no es menos primordial.

El señor dispone de un flujo de dinero al que darle un fin no solo rentable,

sino también, diríamos, creativo.

Cultural, si quiere.

Bueno, para eso están nuestras películas. Para elevar el nivel cultural

pueblo. Coincido con ustedes.

Las películas están para elevar el nivel cultural del pueblo.

Sí serán, tú, Roche.

A estos del cine lo único que les importa son los mangos.

¿Y a vos?

Los mangos y el pueblo peronista.

Porque sin el pueblo peronista no estaría donde estoy.

Y sin los mangos no tendría una mina como vos.

Sabés que yo no estoy con vos por los mangos.

Vamos, Alicia.

¿O nunca te diste cuenta?

Sí me di cuenta.

Estás conmigo porque soy un tipo maravilloso. Claro que sí.

Atorrante. ¿Seguro no subís?

No, Rubí. No puedo.

¿Qué pasa?

¿No son ni las tres?

Conocer a los obreros de general.

A las seis y media, como un solo hombre.

Algo tengo que dormir.

Otro beso, entonces.

Como el de recién.

¿Vino? Sí.

Tráeme un huequito. Sí, señor.

se maneja en esa etapa de la violencia.

Buen día, señor Duarte. Buen día. ¿Café como siempre? Más negro que no.

Buen día, señor Duarte. Buen día, Margarita.

Buen día, señor presidente.

Buen día, mijo.

¿Dormiste bien? Como siempre, mi general.

¿Qué vas a dormir bien, putañero?

Mirate las ojeras que tenés. No lo trates así, negrita.

Seguro se desveló pensando estrategias para el plan quinquenal, ¿eh, Juan?

Estrategias para levantarse estrellitas de la noche.

Sos un calavera y no te cambia nadie.

Aunque no lo creas, pienso mucho en el plan quinquenal. Pebete.

A mí no.

¿Qué agenda tenemos para hoy, señor secretario?

A las siete viene un... Sé muy bien quién viene a las siete.

De eso estaba hablando con el general.

Aquí la compañera Evita no está de acuerdo con esa entrevista que me

Pero ¿cómo le das una audiencia a un dirigente del Roca?

Los ferroviarios son contreras y con los contreras no se habla.

¿Para eso te puse aquí?

Para eso, Juan.

Para hacerme desayunar con un contrera.

Pero es un dirigente gremial importante.

Mirá, los únicos dirigentes importantes son los que me importan a mí. Y los que

me importan a mí son los peronistas.

En este país los sindicatos los inventó Perón. Y un sindicalista que no es

peronista, no está inventado.

Buencito.

Me traes a un tipo que no inventé.

Me grita.

El general tiene que hablar con alguien de la contra.

De vez en cuando, digo yo.

Pero no con ese hijo de puta.

Esta audiencia se levanta. Pero el hombre ya viene, ¿qué le digo?

¿Vos sabrás?

Sí, sí.

Me pongo frente a la puerta del despacho y le digo que no puede pasar. ¿Y qué

motivo le das? El que vos me diste.

Oiga, usted no está inventado.

Usted no existe.

¿Cómo lo va a ver al general si el general no lo inventó?

Cuando el general lo invente, usted vuelve. Va.

Loquito de mierda.

¿Pero te hago reír? Sí, es algo que sabés hacer.

Bueno, portate bien.

Y vos también.

Lo voy a recibir nomás, Juancito.

Pero, general, Evita tiene razón. Si lo recibe, lo va a inventar. Si lo invento,

hay un Contreras menos.

Y créeme, a los diez minutos de estar conmigo, está inventado.

¿Y el cuñadísimo con quién está? Ahora con el general.

Antes también estuvo la señora.

¿Y anoche qué hizo? Lo de siempre.

Cine, cabaret, negocios.

La pasa bien.

Demasiado.

¿Conoces la orden? Al loquito este me lo tenés bien vigilado. Sí, mi general.

Bueno, ¿y?

Nada. ¿Lo ves?

Te dije, ¿qué querés que tenga?

Nada.

Nada grave.

Por el momento.

Lalito.

Mi momento va a ser tan largo que va a durar para siempre.

Bueno, soy un tipo ocupado.

Te rompe las pelotas estar aquí, ¿no? ¿Y a quién le gusta ir al médico?

A vos menos que a nadie. Bueno, hablemos de otra cosa, ¿eh?

Hablemos de Junín, de los viejos tiempos.

Bueno, si es para eso me quedo toda la tarde.

¿Te acordás cuántas minas te saqué?

¿Las que quisiste?

¿Le seguís teniendo miedo a las minas?

No, no, ya no.

Ay, quilombo, había que llevarte las patadas.

Yo y el alito venimos, jala un poco, ¿querés?

Nadie se enferma por eso.

Ahí te equivocás.

No me digas que te enfermaste.

No, no.

Yo no.

Pero vos no sé, Juan.

Algunas cosas no dieron bien.

¿Qué me decís?

No soy especialista.

Pero vos deberías ver a uno.

Haceme caso.

Es para que nos quedemos tranquilos.

Yo estoy tranquilo.

Pero yo no... Oíme, Che.

No me vengas ahora con que voy a pagar mis pecados.

Juancito la puso en tantos lados que al final se enfermó.

No, querido.

Porque la puse en tantos lados y la sigo poniendo es que estoy así.

Fenómeno, sano, alegre.

Y algo más.

Soy Juan Ramón Duarte.

El hermano de Evita.

El secretario del general y voy a ser eterno como el peronismo.

¿Qué tal, Tucho? ¿Cómo le va?

Buen día, Cachetana.

¿Cómo andas, don Eladio? ¿Bien?

¿Muy bien?

Como este era el puesto de los todos donde vivía mi madre.

Mi padre, don Juan Duarte, le hizo cinco hijos a la pobre vieja en la casa

chica.

Y se volvió a Chivilcoy a la casa grande.

Ahora mi padre es el general Juan Domingo Perón.

Pero es que en el campo de mis padres había caballos y muy buenos.

Monto desde que tengo memoria.

Yo también, pero aprendí como peoncito, no como patrón.

Bueno, pero aprendiste.

Y ahora con todas estas tierras que tenés, pareces un oligarca. ¿Un oligarca

Jamás.

¿Alguna vez te regalé una orquídea?

No, siempre rosas.

No quiero ser un oligarca.

Quiero pasarla bien, nada más.

Quedate tranquilo.

Nunca vas a ser un oligarca vos.

Los oligarcas no aprenden a andar a caballo. Nacen con el caballo puesto.

Y sobre todo, Juancito, los oligarcas no compran tierras.

Las heredan.

¡Acción!

¡Buenas noches! ¡Buenas noches! Catalina Pizofrola.

Pero dígame, Catita, ¿dende hoy una amiga más?

Aristides Arevalo, banquero.

fabricando bancos.

No le va a faltar trabajo, tía.

Porque la gente a la final del día siempre se cansa y busca dónde sentarse.

Señora, soy el presidente del Banco de Galicia.

¿Lo qué?

Perdone, ¿y ese banco para lo qué?

¿Para qué se sienten nada más que los asesos?

Pero por favor.

Pero por favor, eso digo yo. Y gana la vida fácil y está haciendo chistes de

banquito. Y nosotras de a pie. ¿No era un banquero para laburanta de cine, digo

yo?

Todo bien, señor.

¡Corte!

¿Vos sos banquero?

Dale, conséguenos unos banquitos.

No te lo vamos a agradecer con el corazón, pero con los pies, sí.

Esto para las dos.

¿Qué tan poco culo te crees que tenemos?

Si tuviera más culo, no me estarían pidiendo un banquito.

Orlando, ¿dos buenas sillas para las señoritas?

¿Cómo las tenés así?

Bueno, yo... Bueno, nada, ya mismo, dos sillas.

Disculpe, fue un descuido.

Ay, este es un ángel. No siempre, pero trato de ser un caballero. Esta vez lo

consiguió. Siempre lo consigo.

¿La silla para las damas?

Ah, cómo cambia la cosa cuando uno tiene donde sentarse.

Sentarse no siempre es fácil.

Y menos todavía en el cine.

No, si ya nos dimos cuenta, ¿eh?

Pero yo conozco un lugar donde si te sentás, te sentás para siempre.

¿Ah, sí? ¿Y cómo es eso?

¿A mí?

¿Oíste hablar de Jabón Lux?

Sí, claro.

Bueno, ahí te tenés que sentar.

En las rodillas de Jabón Lux.

Te sentás ahí y no te para nadie.

Sí, pero ¿cómo hago?

Yo te llevo.

¿A qué precio?

Barato.

Antes de sentarte con él, te sentás un ratito conmigo.

¿Vos querés sentarte conmigo?

Bueno, es una metáfora. Yo sé que es una metáfora, pero que me querés coger, me

querés coger.

Linda, ¿no?

Me gusta como canta. Como canta y todo lo demás.

Con clase y dinero, de todo tendrás.

Pero yo sé que he venido, viví penando un querer.

Por cuatro días locos que vamos a vivir.

Por cuatro días locos que vamos a vivir.

Por cuatro días locos te tenés que divertir. Por cuatro días locos te tenés

divertir. Es que esta vida... Un beso.

La señorita... La felicito. Se canta como los dioses.

Ay, Juan, no creo que los dioses canten tanto.

Bueno, es una manera de decirlo. Entendí lo que quiso decir, señor Duarte.

Gracias. Alicia Dupont.

No la conoce, señorita Dupont.

Yo a usted no.

Pero algo me dice que la voy a conocer muy bien.

Siéntese. ¿Permiso?

Yo también soy actriz.

Ivonne Pascal.

¿También actúa?

¿No te diste cuenta?

Pocas veces vi actuar tan bien un tango.

Señorita Dupont.

Dígame Alicia.

Alicia.

Creo que nos vamos a conocer muy bien. Pero no creo que vayamos a ser amigas.

Querida, por favor.

Todas las amigas de Juancito son mis amigas.

Juanco muere en muchas cabecitas.

Pero a Dios le rezan la catedral.

Esa colorada será linda.

Pero la catedral sos vos.

No te olvides que Pebete fue viajante de comercio.

Era una mujer en cada pueblo.

Pebete vendía jabones.

Jabones, Alicia.

No hay nada más resbaladizo que un jabón.

De jabones guereños a jabón luz.

La vida de Juan Ramón Duarte.

Te puedo contar cada cosa.

No me hace falta, Tucho.

Las conozco mejor que vos.

Que yo no, Alicia.

Lo conozco desde... Oíme.

Yo fui con él al quilombo.

Vos no.

Tucho, yo me acuesto con él. Vos no.

O sí.

No. Pero lo que no podés saber es lo que me cuenta de vos.

Sí, que lo sé.

Que soy la principal, que me quiere más que a todas, pero que hay cosas que no

puedo evitar.

Y eso te dice, tal cual.

Hay cosas que no puedo evitar.

Como la colorada esta.

Pero siempre vuelve a vos.

Prevente, es así.

Una torrante.

Llévame a casa.

Lo siento mucho, pero vino una señorita de otra vez.

Qué cagada.

¿Me esperás un minuto?

No tardes.

Ya vengo.

Siempre en bola, vos.

Levantate. Mi amor, llegaste.

Sí, yo llegué, pero vos no tendrías que haber venido.

No, ¿por qué?

Quería verte.

Pero no habíamos quedado en nada, mi amor.

Tomá.

¿Sabes una cosa? Pasó algo muy triste.

Bueno, si es un velorio, mañana voy, pero ahora... No, no.

Por favor, no, querida, no llores.

A ver, ¿qué pasó? Contame qué pasó.

Pasó algo muy triste.

Bueno, está bien. Yo te ayudo, te vestís y me lo contás. Dale.

No salí en la etapa de Radiolandia. Hablaba Gimito, está bien. ¿Cómo que no?

¿Cómo que no saliste en la etapa?

¿En serio?

Pusieron azul y morena.

¿Cómo van a poner azul y morena? Pero están locos estos tipos.

Poner a Sonia Moreno y no ponerte a vos.

Nunca voy a salir en la etapa de Radio Holandia.

Pero no, ¿ves? Ese pesimismo no es bueno, y sobre todo a tu edad.

Escuchame, mirá, vamos a hacer algo.

Vos te vestís como una nena buena y te vas por la puerta del servicio.

Hacés eso y salís en Radio Holandia.

¿De verdad?

Sí, la próxima sos vos. Si no es en Radio Holandia, en Antena. Si no, en

Mecánica Popular. Mirá, pero en alguna etapa vas a salir, quédate tranquila.

Ahora, vestite y dale y andate, ¿sí?

Eso es tan bueno.

Así soy yo.

Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno.

Dale, dale, dale.

Cantás muy bien.

Ya sé te lo dije, pero es que cantás muy bien.

Si tuvieras más palabras te lo diría de otra manera.

No me parece que te falten palabras a vos. Me gusta hablar.

Cuando te largas con el verso no parás.

¿Crees que es verso lo que te dije?

Puro verso.

¿Me estás diciendo mentiroso?

No, te estoy diciendo seductor.

Que no es lo mismo.

Un seductor es un mentiroso, pero con glamour.

¿Un mentiroso al fin?

Conocés a las minas, sabes que hay que mentirles, te las llevas a la cama y

vuelve a empezar.

¿Y es malo eso?

Ni bueno ni malo, así sos vos.

Conmigo vas a tener que ser distinto.

Nadie nunca me dijo cómo tenía que ser.

Ah, todo llega, llegué yo. No soy como las demás.

Ya me tenés, ahorrate el verso.

Ivonne, me gusta el verso.

No todo es la cama, el chamuyo es parte del amor.

Entonces conmigo tenés dos inconvenientes.

Uno, el verso no va.

¿Y dos?

Si me tenés a mí, no tenés a otras.

No me jodas. Me querés mudo y casto.

Mudo no.

Habla todo lo que quieras. Pero sin verciar.

Casto tampoco.

Conmigo vas a acoger y mucho mejor.

Pero solo conmigo.

¿Tan buena sos?

Probame.

Pídeme lo que quieras.

Muy bien, otra.

Si lo usan debe ser bueno, ¿no?

Esto sí.

Esto no.

Que le presentes una de tus protegidas a tu hermana, no.

Sí, ¿desde cuándo sos celosa vos?

No soy celosa.

Te lo dije.

Acostate con quien quieras. Pero esta chirusa saltó de la cama y ya se prendió

del brazo de la señora. No la para nadie.

Estás enojada.

Puede ser.

Nunca le habías presentado una capillita a tu hermana.

Soy la catedral y ni me la dejas oler.

Es Evita la que no te quiero oler a vos.

Es bueno saberlo.

Creí que lo sabías.

¿Nunca me lo dijiste?

No hacía falta, buen entendedor.

¿Qué tengo que entender?

Que sos una contrera.

Alicia, fuiste una contrera.

Estuviste en la Unión Democrática, firmaste solicitadas. Para Evita eso no

perdón.

Todo tiene perdón.

Alicia. Si Evita supiera perdonar, no sería Evita.

Ayudame.

Alicia.

Fue ella la que pidió conocer a Ivón.

No sé.

Algo le ve.

La va a poner al frente de un Ateneo cultural.

Ah, sí, mira vos.

¿Y cómo se va a llamar?

¿Ateneo Ivón Pascal?

No, Ateneo Eva Perón. Ah, menos mal.

Todavía no llegó tan alto la chirucita.

¿Y qué se llamaría Ivón Pascal?

Alicia, un Ateneo es un Ateneo.

No es una catedral.

La única catedral sos vos.

malcriado por culpa mía. Bueno, bueno, bueno, vamos.

¿Qué voy a pedir si lo tengo todo?

Vamos, doña Juana, pida.

Siempre hace falta algo más.

Un caillac. Ah. Un novio. Para novios estoy. Vamos, vieja.

Dura usted para pedir, ¿eh? Vamos, pida.

Pida tres.

Treinta, trescientos deseos que a mitad se los cumple todos.

Todos no, pero tres hoy en su día.

Vamos.

Usted sí que tiene derecho a pedir tres deseos.

No, que es un secreto, que lo sepan todos. No, si no hacen secretos no se

cumplen. ¿Quién dijo eso?

Vamos, vieja, pida.

Pida lo que quiera, pero pida. Es la hora de pedir.

Y cuando llega la hora de pedir, hay que pedir.

Bueno.

Salud para todos desde el primero.

Que vivamos muchos años y estemos siempre juntos.

El segundo, a ver. Plata.

Amor. El novio.

Que eviten que Perón sigan haciendo que su país esté cada vez más lindo.

Y el tercero... Que Dios le haga

sentar la cabeza a Juancita.

Ni Dios lo va a poder cumplir. Ya no me la puedo ocupar.

A ver, vengan para acá. Los tres, juntos acá.

Cuando yo diga, ¿eh?

Uno, dos...

Igual que en Junín.

Bueno, un poco mejor.

Junín. A los que no aguantaban era lo del club social.

Qué tirados esos cajetillas, no me querían ni ver.

Mirá si volvieras ahora manejando tu convertible.

Un día de estos... Un día de estos vuelvo y les cierro el club.

Si vos me dejás, negrita. Ay, tía, andá y amargale la vida a todos.

Si conmigo fuera, a Junín lo borro del mapa.

Tenía lindas cosas, Junín.

Lindas chicas.

Yo no me casé de casualidad, nomás.

Lindas chicas. Las más lindas estaban en el inquilombo, lo mejor de Junín. ¿Qué

decís? Sus hermanas eran las más lindas. Gracias.

Bueno, pero lo único bueno que tenía fue... No había nada bueno, Junín.

Calor en verano, frío en invierno y el aburrimiento de siempre.

La siesta eterna...

La pobreza.

Y las chicas del quilombo que tanto les gustaba y era lo peor que tenía el

pueblo.

Pero por fin me fui con la música a otra parte.

¿De qué te reís?

Me gustó eso, que te fuiste con la música a otra parte.

Porque es verdad, te fuiste con la música de Magali a otra parte.

Yo no sé.

No sé si sos pelotudo o te haces.

Soy un pelotudo, negrita.

Disculpame.

Buenas noches.

¿Sabés que a Vita no le gusta que le hablen de Magaldi?

Fue un chiste.

Fue un chiste, vieja.

Viejos son los trapos.

Enene, la vida no es solamente comprar autos y acostarse con actrices.

Voy a cebartar a tu pobre hermana.

Igual.

Dígales que puedan firmar que el gobierno argentino está completamente de

acuerdo. Bien.

Ustedes pueden decirles que pueden firmar. El gobierno argentino está de

con absolutamente todo.

Muy bien.

Adelante, por favor. Thank you.

Madame.

Hi, how are you?

Es un placer para mí hacer negocios con semejante belleza.

Mr. Duarte says that it's a pleasure for him to do business with such a lovely

lady. Thank you very much.

Oh, yes.

Oh, yes. Fuck me, my gaucho.

Oh, fuck me, you gaucho.

Decime, Juancito, ya en tu puta raca.

¡Juancito!

¡Oh, yes, yes, Juancito!

¡Fuck me, Juancito!

Negocios así tenés que traerme, tuchito.

Un gringa puta incluida.

Ay, Juancito.

Para vos cualquier agujero es poncho. No solo de pan vive el hombre.

Y ahora, al pan nuestro de cada día.

De lo que estoy haciendo, ¿no?

De lo que estamos haciendo.

Sí, de lo que estamos haciendo. Pero el que pone la firma soy yo.

Vos ponés tus iniciales. La firma la pone el ministro. No va a pasar nada.

Quédate tranquilo.

Mirá que aquí dice 40 .000 toneladas.

¿Y? Pero es demasiado.

Hermano, en este país lo que sobra es carne.

No va a pasar nada. Poné el gancho tranquilo.

Libertad. Y habrán hablado de ella en tiempos pasados, ganando las elecciones

garrotazo pelado.

Libertad de andar tirado, sin techo, pan ni trabajo.

Esa era, pa' los de abajo, la libertad del pasado.

Ahora hay pan y trabajo.

Ahora el trabajo es nuestro.

Trabajamos para la patria y no para el patrón.

En la nueva Argentina de Perón y Evita, estamos construyendo una patria justa,

libre y soberana.

Están haciendo una nueva humanidad.

Muy bien.

¿Sabés para qué son estas películas?

Para el pueblo.

Sí, para el pueblo.

Pero también para los oligarcas.

Para que las vean y se enfermen. Para que digan qué horror, qué ordinariedad.

Y vomiten el caviar del almuerzo.

Vamos. Me gusta poder a los oligarcas y a los gringos, pero más me gusta ayudar.

Mirá esto acá.

Ropas de lana para los negritos pobres de Washington.

Las van a dar justo el día que reasuma el presidente Trump.

No te apresures, Ana.

Me estás asustando.

Y no quiero crecer con miedo.

Lo mandó un admirador.

Anónimo. No me digas.

Te debe admirar mucho, nena, porque estos bombones los venden en las

¿En serio?

No, pero son muy caros.

Ah, entonces debe ser millonario.

Todas las semanas me manda algo.

Algo que rap.

¿Qué pensás?

Con Susana no te metas.

Tiene 13 años.

No soy supersticioso.

Tiene cuidado.

La jugada te puede salir mal.

¿De luz?

¿De luz, amor?

Con tu bragueta haces lo que quieras.

Pero hacerlo con mujeres no confunde.

Y sobre todo fuera de mi tiempo.

No te preocupes.

No la vas a perder.

La vas a tener más feliz que nunca.

Juan, te lo digo muy en serio.

Actuando como padrino en representación del excelentísimo señor presidente de la

nación, su secretario privado, don Juan Ramón Duarte, y como madrina, la señora

Alicia...

Esta bella es la linda pareto.

Y este Ateneo que hoy inauguramos va a ser trinchera, compañera.

No casualmente lleva el nombre de la más heroica de nuestras luchadoras.

La mujer que le dio dignidad cívica y social a las mujeres argentinas.

La señora...

¡Iba Perón!

En esto hay una sola ley. A los Contreras los tachamos a todos.

Si ellos estuvieran aquí, harían lo mismo con vos.

Esto es bueno, señora.

Necesario.

A este país no se lo gobierna haciendo solamente bueno.

Nini Marshall le dice La Perona.

Ay, qué graciosa.

¿Cómo lo sabés?

Trabajé con ella.

Dice, La Perona usa tantos collares que pronto le va a crecer el cogote de A.

Así dice.

Qué simpática.

Bueno, vamos a hacer un trato. Yo firmo la orden para la película virgen.

Gracias, señora. Serán cinco nuevos impactos.

No.

Van a ser tres.

Pero... Estos dos no corren más.

Esta mina no corre más.

Pero señora... Pero señora nada.

Decirle que es orden de... La perona.

¿Pero por qué?

Usted debe saberlo mejor que yo.

A mí solamente me dijo, no corre más.

Cuando hablé de lo que no me gustaba lo hice entre amigos.

Nunca en público.

¿Nunca tuvo problemas con el gobierno?

No.

Bueno, hace años que no me dejan trabajar en la radio.

¿Usted fue a actuar a Montevideo, a Radio Carve? Sí.

No fue una buena idea.

Usted sabe que en Uruguay... En fin.

Nini, hable con la señora, si puede.

O con el general.

Así como están las cosas, no la va a contratar nadie.

Mejor actriz, producción 1950,

Alicia Dupont, con la película La Dama de Blanco.

Entrega el premio la mejor actriz del año pasado, Isla del Mar.

Agradecer a los miembros de la Academia que me han honrado con este premio en

esta noche tan especial.

Juan Ramón Duarte.

Que deseo compartir con el director y con todos mis compañeros.

Buenas noches. Muchas gracias.

Debes tener muchos hombres a tus pies.

Algunos. Me contó Pajarito que recibís muchos regalos.

Algunos. Te gusta mucho esa palabrita.

¿Algunos o muchos?

Bueno, muchos.

Tengo un admirador que me manda muchos regalos.

Flores, bombones.

Sí, y últimamente... Collares, pulseras.

¿Cómo sabe?

¿Cómo sé?

Susanita, tu admirador soy yo.

No te asustes. Soy un caballero.

Un caballero sincero.

Su sinceridad me da miedo.

La tuya me conmueve.

Pero recordá lo que dice tu sabio abuelo en la obra.

Si de algo sirve ser joven, es para ser impludente.

Vi muchas veces la obra.

Te vi a vos muchas veces.

Me enternecés cuando decís, no quiero crecer con miedo.

Susanita, no vas a crecer con miedo.

Yo te voy a proteger.

Señor Duarte, en este momento sí veo que me da miedo a usted.

Permiso.

Sos un espectáculo, Juancito.

Mendeja de mierda.

¿No crees que se me va a escapar?

¿No te queda ninguna buena mina en la ganchera?

Le tengo miedo.

Dice que me quiere proteger, pero es un lobo.

Se sabe todos los diálogos de la obra.

Que ser joven es ser imprudente, me dijo.

Es un lobo.

No le hagas caso.

No es un lobo.

Es un lobito.

Pero vení.

A ver, contame.

A mí me asusta.

Me asusta mucho.

Le conté a mi papá.

¿Le contaste a tu papá?

¿Y qué?

Me mandó a España.

Cuanto antes.

Es una lástima, nena.

Yo no sé cómo te diré en España, pero aquí hubiera sido una estrella.

Y la más original de todas.

La décima.

La que nunca usó jabón lux.

Pero mirá que... Te lo advertí, desgraspeado.

Pará, nena. Con ese florero no, Edi.

Es de Avellaneda, pelotudo.

Alicia, no te reconozco. Sí, soy yo.

Bajero. Qué lenguaje, nena.

Una mina como vos. Tus viejos tenían campus. Andás a caballo desde que

¿o no?

¿Encima me cargás?

Entérate, imbécil.

Todo tiene un límite.

Yo lo arreglo. Déjame hablar con ella. ¿A dónde vas a ir a hablar? ¿A España?

Se fue.

Ayer. El padre la metió en un avión y se mandó a mudar para siempre.

¿Sabés lo que sos?

Una bragueta desbocada es vosotros. ¿Lo ves?

Mirá qué frase.

Una bragueta desbocada.

Sos una lady, Alicia.

Le arruinaste la carrera a esa chica.

Al contrario, se la quería facilitar.

Se acabó, Juan.

No cuentes más conmigo.

Puedo aguantarte todo, menos que seas un idiota.

Guarda con lo que decís.

Te digo lo que sos.

Un idiota.

Y me tenés harta.

Muti. Y telón final.

Chao.

Ya vas a volver.

¿Qué te pasa, Pebete?

Nada, problemas.

¿Y ahora esto?

Bueno, pero tenés que recibirla. Son órdenes del general.

¿Te das cuenta?

Justo la que más admiro.

La admirás y la haces esperar dos horas.

Es la tercera vez que viene.

Tu hermana tampoco la quiso recibir.

Tuchito, hacéme la ducha.

Señora Niní Marshall, dice el señor Duarte que recuerde cuando en una fiesta

pitucos, disfrazada de prostituta, imitó a la señora Eva Perón.

Buenos días.

¿Cómo demora Ana? ¿Es tanto lo que tengo que hablar con ella?

Ya va a llegar, ya.

Está enamorada y no puede medir el tiempo.

¿Hablan de mí?

¿Por qué tan tarde?

Quiero la verdad.

Ay, no está la verdad.

Estoy enamorada.

No te apresures, Ana.

El amor es una imprudencia conveniente, pero peligrosa. Si de algo sirve ser

joven, es para ser imprudente.

Cuando uno es viejo, se le fueron las ganas.

Para ser un hombre verdadero hacen falta coraje y talento.

Pelotuda.

Tortillera.

Tortillera.

Para algunos sujetos la vida resulta muy fácil.

O porque nacen ricos.

O porque tienen parientes poderosos.

Pero ¿cuál es su mérito?

Pues ninguno.

Un hombre vale por sí mismo o vale por los otros.

Y si vale por los otros, pues entonces no valen nada.

Puta. Ay, Anita.

Sigamos hablando de la vida. ¿Y qué tengo que saber de la vida?

Que es difícil.

Que está llena de trampas.

Que hay también mala gente.

Personas sin alma que abusan de menores.

Cuídate, Ana.

Cuídate sobre todo de los degenerados.

Esos no tienen cura. Turra de mierda.

Hay días en los que preferiría no haberme levantado.

Sobre todo cuando sopla esa brisa tan pegajosa y pestilente.

Hola.

Alicia, ¿dormías?

¿Qué querés?

¿Te acordás del autito que te regalé?

Bueno.

Te lo hice mierda.

¿Qué pasa, va?

¿Qué pasa? ¡Alegría!

¡Alegría!

¡Tuchito!

¡Camporita!

Es mi secretario privado.

Un cuadro político, una figura pública.

Decirle que pare la mano. No le hace mal a nadie.

La sangre tira, ¿eh?

Eva, se porta como un pendejo.

Despilparra, se emborracha, siempre rodeado de mujeres.

Y hay otras cosas también.

Pero es leal.

Y a vos te quiere mucho.

General, estamos llegando.

Hay otras cosas, Virginia.

¿Vas a vigilar?

No hay nadie a quien yo no haga vigilar.

Todos los hombres son buenos, pero si se los vigila son lejos. ¿Qué te dicen?

¿Qué robas? Y mucho.

Juan, no hay quien nos robe en este país.

¿Y van a seguir robando?

¿Quién puede tirar la primera piedra? ¿Los milicos?

Nadie.

Pero si tu hermanito se sigue desmadrando, alguien la va a tirar.

Compañeras y compañeros, con el voto femenino la mujer

dejará de ser un instrumento del hombre.

El voto femenino conquistado por Evita.

Una Evita que está yendo más allá de sus propios límites. Porque Evita,

compañeros, busca la vicepresidencia de la nación.

Pero nosotras, las mujeres de la patria, las mujeres peronistas, estamos

junto a ellas.

Señor Duarte, el teléfono. Un minuto, por favor.

Estar junto, Evita, significa seguir sus premios, difundir sus ideas. Hola.

Hola. Hable.

Qué cosa, ¿no?

Mentirosa.

Pero de una virtud tengo.

Disculpame, Julia.

Pero el que elige soy yo.

No te das cuenta.

Con Evita en la vicepresidencia, llegan al poder los pobres.

Los eternos despreciados. Ivonne, no estamos en el Ateneo. Discursos aquí no.

No estás a la altura de tu hermana.

¿Qué mierda quiere estar a la altura de mi hermana? Mi hermana es única y lo

sabemos, ¿no?

Nadie puede estar a su altura.

Entonces no trates de bajarla a la tuya.

No le pidas prudencia, Juancito.

Lo que necesita son pelotas.

Nunca le faltaron pelotas. Será porque tiene las que vos no tenés.

Oíme, no estar hoy con Evita es ser un maricón.

Y cualquier otro se hubiera atrevido.

Es que ninguna otra se hubiera atrevido. Por eso como yo no hay otra. No porque

conmigo cojas mejor que con las demás. Sino porque soy la única que te pide que

seas un hombre.

Elegí.

Tengo que elegir, Tucho.

Le digo que sí o le digo que no.

La respaldo, me abro y que sea lo que yo quiera.

Le digas lo que le digas no va a cambiar.

Ella quiere la vicepresidencia.

Claro que a nosotros no nos conviene. Nos está yendo fantástico. ¿O no?

Ahora, si tu hermana tira demasiado de la piola, se puede ir toda la mierda.

es buena.

Tirar demasiado de la piola.

Y si se lo digo, es muy riesgoso.

Nada grande se hizo en el momento adecuado.

La grandeza siempre tiene algo de locura, de ceguera.

Vamos.

¿Qué opinás?

Tiene que ser ahora.

Si no es ahora, tengo que esperar seis años y no tengo ganas. No, no.

Mi opinión.

Tiene que ser ahora.

¡Qué lento estás!

Lento no.

Prudente. ¡Qué palabra de mierda! Es que estás tirando demasiado.

¿Tirando demasiado de la piola?

¿Eso querés decir?

No.

No, no quiero decir nada. Está muy bien, no digas nada.

Mejor así. Andate al tabariz, bailate un tango y esta noche entre polvo y polvo.

Reza por mí.

La oposición es muy grande.

La oligarquía, la iglesia, los militares.

No solo los militares Contreras, los leales también.

Entre vos y yo, Juancito, a Perón tampoco le gusta esta jugada de vita.

¿Qué decís? ¿Cómo tampoco al general?

Para Perón la política es cosa de hombre.

Y hasta te diría...

Disculpame, tengo que dejarme.

Mucha farra, Juancito.

Mucha farra.

No, mi general, es por otra cosa que pierdo el sueño.

Su hermana.

¿Usted qué piensa?

Tiene o no tiene que ser vicepresidente.

Mirá que te has venido atrevido hoy.

O lo preguntás porque estás cagado en la pata.

En este asunto de Evita ya no importa lo que yo piense.

No va a ser vicepresidente.

Y no por los militares, ni por la oligarquía, ni por la oposición.

Ni por mí, como te dijo Cámpora.

No importa cómo lo sé.

Yo sé todo.

Juan, te voy a decir algo muy confidencial de hombre a hombre.

Tu hermana tiene otro enemigo.

Y ella no lo sabe.

Y es el que le va a impedir la vicepresidencia.

Pero no me preguntes cuál es.

todas las emisoras que integran la red argentina de radiodifusión.

Habla la señora Eva Perón.

Compañeros, quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y

definitiva de renunciar al cargo con el que quisieron honrarme.

Declaro que esta determinación surge de lo más hondo de mi conciencia y que por

eso...

Es totalmente libre.

Te vas a matar con esto.

Desde el 17 de octubre de 1945... No llores, vieja. Es lo mejor para mí.

muy flaca, cansada.

Ahora sí voy a morir.

No tenía entonces, ni tengo en estos momentos más que una sola ambición

personal.

Que de mí se diga que hubo al lado del general Perón una mujer que se dedicó a

llevarle las esperanzas a su pueblo. Te vas a matar.

Y que a esa mujer...

El pueblo la llamaba cariñosamente Evita.

Nada más que eso.

Evita.

Eso es todo lo que quiero ser.

Y eso es todo lo que queremos que sea.

El cambio. El que siempre quiere más es... ¿De qué anda?

Bueno, negocios. La carne.

Y ese boludo está obsesionado con la carne.

Tenemos cifras.

Mucho dinero, mi general.

La intermediación es un negociado enorme.

Un ganadero está vendiendo un ternero al mismo precio que en un buen restaurante

de Buenos Aires están cobrando un bife de lomo.

¡Entre!

¿Qué pasa?

¿No hay medias lunas? Se acabaron, General.

Mal, mal, muy mal, Carlos.

A los argentinos puede quitarnos cualquier cosa.

Las medias lunas, por ejemplo.

Y la carne.

La carne no.

La carne es sagrada, como la madre.

¿Me vas a perdonar?

No hay nada que perdonar.

Lo del auto.

Te voy a comprar otro, te lo juro.

Y mucho mejor.

Prefiero otra cosa.

No sé, un viaje.

Vos y yo solos, tranquilos.

Y no te lo pido por mí.

Sos vos el que lo necesita.

Yo necesito otra cosa.

Que Vita se cure.

Se va a curar.

Se va a curar, ya vas a ver.

Todo volverá a ser como era.

Lindo, fácil, alegre.

Vengo, mi hija.

Venís de verla.

La vuelo.

Nunca me dijiste si coge bien o mal.

¿Qué hace? ¿Se pone guantes para agarrártela?

¿O se ensucia las manos?

Tan fina ella.

Estoy cansada, Ivonne.

Quiero dormir.

Decime, ¿qué mierda tiene Alicia que no tenga yo?

No es celosa, no grita.

Yo me dio lo que necesito, un poco de alivio y de consuelo.

¿Alivio? ¿Consuelo? ¿Eso es lo que necesitas?

Eso necesita tu hermana.

Y ni lo tiene, ni lo quiere, ni lo pide. Se la está devorando el cáncer y

aguanta.

Con eso no vas a arreglar nada.

Ayuda más que vos.

¿Querés alivio? ¿Querés consuelo?

Veníselo a la Contreras, que ella te lo va a dar.

Tenés que ser un hombre fuerte.

Evita, te necesita, se está muriendo.

¿Cómo te pones así?

¿De qué estás hecho vos?

Tu hermana no necesita lágrimas.

Necesita hombres fuertes.

Peronistas de hierro.

¿Quién te hizo tan flojo a vos?

No hay flojera.

Vos no entendés nada.

Yo la quiero demasiado, Evita.

Lo mío es dolor.

El dolor es cosa de flojos.

¡Andá! ¡Háblale a ella de dolor!

Si se está quemando por dentro, ni una lágrima suelta.

¿Y yo qué te crees? ¿Que no la quiero a tu hermana? ¿Que no sufro?

No la quiero como yo.

Nadie la quiere como yo.

Bueno, entonces...

Querido, querélo un poco menos, porque si tu amor sirve para que te pongas así,

tu amor es una mierda. No me vuelvas loco, mi amor.

Bastante tengo.

¿Pero qué mierda te crees que sos para hablarme así?

Soy la mujer que necesitas. La que no te seca la lágrima, la que no te consuela,

la que no te alivia.

Soy la mujer que te pide que seas un hombre, no un marica.

Ven sin marica otra vez y te mato.

Usted hablando es a Contreras.

Sos el hermano de Eva Perón, carajo.

Andate.

¿Para qué? ¿Para que puedas llorisquear solo?

Andate.

¿Para que la llames a ella?

Por última vez.

Andate.

Yo me voy.

Pero esto no queda así.

Bueno, por fin.

El gran encuentro. Las dos rivales, frente a frente.

¿Podemos hablar?

Somos actrices.

No nos vamos a perder esta escena.

Juancito, usted lo está arruinando.

Este es un momento terrible para el país y usted es una... Nosotros sabemos lo

que somos.

La capillita.

La catedral.

Vos, la catedral.

Vos sos una frisider.

No lo coges como yo.

¿Y de dónde sacaste eso?

Él me lo dijo.

¿Y le creíste?

A mí no me miente.

A todas nos miente.

Es parte de su encanto.

Si querés conservarlo, déjalo mentir. En él es una necesidad.

¿Y vos le tolerás eso?

Querida, la única manera de amar a Juan Duarte es dejarlo ser como es. No

exigirle.

Si se ama a alguien...

Hay que exigirle para que sea mejor.

La verdadera mina que él necesita soy yo. No necesita una mina, sino una

Es un chico.

Y ahora que Evita está enferma es un chico asustado.

A un chico no se le quitan los juguetes.

Y esas son las mujeres para Juancito.

Yo no soy eso para él.

Sí lo sos.

Uno que lo estimula más que otros, pero un juguete.

Ya se va a cansar de vos.

Y lo voy a tener otra vez comiendo de mi mano.

Yo peleo para que sea un hombre y vos lo amariconás.

Me lo devolvés hecho un flojo.

Aclaremos, pichona.

Yo no te lo devuelvo.

Vos no me lo prestás.

No me podés prestar algo que es mío.

La que te lo presta soy yo.

Andá, Juancito.

Entretenete un rato y volvé.

No entendés nada.

Todos necesitamos que Juancito sea un hombre.

Evita el peronismo, la patria.

Un hombre.

Yo no necesito tanto.

Con Juancito así como es, me basta.

Se acabó.

Te voy a destruir.

Te voy a tachar de la guía.

Te voy a hacer rajar del país.

Difícil.

Preciosa.

Serás muy amiga de Evita.

Pero yo soy la mujer de Juan Duarte.

No estás mal, bebete.

¿Dónde quedó esa alegría?

No te arrustes.

Si la huesuda me lleva, pero te va a cuidar.

Está bueno que a uno lo cuide.

Vos te cuidaste mucho en los años de la radio, ¿te acordás?

Vos siempre te cuidaste sola, negrita.

Yo te hice compañía, nada más.

Fueron malos esos años.

Fríos.

Esta pieza está fría.

Mirá.

Es Samantia.

A veces me entretengo mirando a Samantia.

Veo cómo crece.

No debería haber humedad en este cuarto.

Ya vengo.

Ese cuarto está helado y hay una mancha de humedad.

¿Para qué mierda les pagan?

¿Para qué mierda les pagan? ¿Para que la señora tenga frío? ¿Para que sufra?

Si esa mancha no desaparece los echo a todos a patadas en el culo.

General. Las compañeras del Ateneo Cultural han resuelto solicitar al

que se nombre a Eva Perón Jefa Espiritual de la Nación. Y a usted,

Libertador de la República.

General, los proyectos ya están en la Cámara. Sancionarlos es cuestión de

Hay otro tema.

Este país se educó bajo los valores de la oligarquía.

Es tiempo de que los niños se eduquen con la palabra de Eva Perón, que es la

pueblo.

Que en todas las escuelas del país la razón de mi vida sea de lectura

obligatoria.

Ahora... Hay un asunto sobre el que existen algunas discrepancias.

El monumento, general.

Las compañeras diputadas proponen que se erija en la misma plaza de Mayo.

¿Y? El bloque peronista está de acuerdo con el monumento, pero no que sea en la

plaza. ¡Los malos peronistas!

Nosotras, las mujeres, las que queremos Evita como peronistas, pero también como

mujeres. Queremos más. A ver, ¿y qué es lo que proponen ustedes, las mujeres

peronistas? Ese monumento tiene que levantarse en la mismísima Plaza de

Más alto que la Torre Eiffel. Alto como la gloria... Ivonne, Ivonne, hija, no

tan alto.

No llevemos a Evita al cielo cuando todavía está en la tierra.

¿Pensaron alguna alternativa a la Torre Eiffel? Hacer réplicas del monumento en

cada capital de provincia.

Sí. Sí, eso va a ser maravilloso.

Evita en todas las plazas.

Regala a la República Argentina de flores. Lleva la alegría a los pibes.

Y vamos a declararla abanderada de los humildes. Sí.

Y otorgarle el collar de la orden del libertador general San Martín.

La Cámara de Diputados desborda de amor por la señora. Los compañeros la

comparan con Isabel de Inglaterra. Con Juana de Arco, con Catalina la Grande,

Isabel de España.

Es más, general, hay quienes dicen que jamás habrá un escritor con el genio

necesario para escribir su historia. ¿Y quiénes dicen? Suficiente, por favor.

No hay nada que Evita no merezca, pero... Vayan nomás y muchas gracias.

La gloria que Evita merece.

El amor del pueblo.

Sí.

Evita merece toda la gloria, pero esto no es el amor del pueblo.

Son las alaracas de los adulones, de los alcahuetes.

Ni mil monumentos salvan a tu hermana.

Se muere.

Y se muere mal.

Sufriendo.

Juancito, mejor guarda tus lágrimas para cuando te hagan falta.

Gracias, señor.

Ya le están sentando.

Nos quedamos solas.

Es tarde.

¿Y qué quiere decir es tarde?

Usted vino a verme cuando ya no hay nada que hacer.

¿Nunca se hizo revisar antes?

Sí.

Con un médico amigo de Junín de confianza. ¿Y qué le dijo?

Me dio su tarjeta, por eso vine.

¿Cuánto hace que le dio mi tarjeta?

Tres, cuatro años.

No me acuerdo bien.

Debió haber venido entonces.

Ahora es tarde.

Su enfermedad está muy avanzada, señor Duarte.

¿Y qué me puede pasar?

No todos los enfermos evolucionan igual.

Usted puede enfrentar la locura, la ceguera.

O se puede llegar a... ¿Yo?

¿Necesita algo, señor Duarte?

¿Otro whisky? Sí, señor.

¿Ilea doble? Sí, señor.

Sí, por favor.

Corte de luz, señor.

¿Cómo corte de luz?

Yo dije radio.

Medio con el suave.

Van a sufrir.

Corte de energía.

Después déjame solo.

Sí, señor.

No te dije que... ¿Qué? ¿Qué me dijiste?

Tres días que no nos vemos.

Quiero estar solo.

Yo quiero verte.

Mientras aquí como si fuera tu casa.

Tendría que quitarte las llaves.

¿Por algo me las diste o te olvidaste?

Me olvidé. Quería bien recordar para qué querías tenerme aquí.

Para acogerte.

Es en lo único que he pensado.

Pienso en seguir viviendo, Juancito.

No se puede estar así, tirado en el sillón.

Y bueno, yo quiero estar así.

Esto es una tumba.

Mejor.

No quiero que me veas y no quiero verte.

Yo sí quiero verte la cara.

No seas cagón, querés.

La desgracia te tiene que hacer fuerte.

No se pueden dejar caer las banderas. No, por favor, discurso no.

Tenés que ser fuerte, Juancito.

Por vos, por Evita, por el pueblo. Déjame de joder con el pueblo.

¿Qué mierda tengo que ver yo con el pueblo?

Vos sos pueblo.

La que viene del fango.

La trepadora, la que se dejó coger por villar para cantar en el tabarizo.

¿Qué importa eso ahora?

¿Cómo que importa?

Importa, sos una puta.

Ando usted trepando de cama en cama.

La culpa es tuya.

Porque Alicia no es una puta.

Es una señora.

Una señora que nació con el caballo puesto.

Enterate, no tuvo que andar cogiendo con medio mundo para llegar a ser una

estrella. La puta sos vos.

La culpa es tuya. Nunca me trajiste suerte.

Vos tenés la culpa.

¿La culpa de qué?

¿Cómo de qué?

¿Cómo de que me contagiaste?

Por vos estoy así. Por vos tengo sífilis.

¿Quién te dijo que tenés sífilis?

El doctor Merengue me lo dijo.

Mandrake me lo dijo. Y también me dijeron que nunca debí encamarme con una

como vos. Porque son las putas las que contagian a sífilis. ¿Sabías eso?

Te acostás con una puta hinchada, cagaste, sífilis, y vos sos la puta que

apestó.

¿Estás loco?

Sí.

También me dijeron eso.

Que me voy a volar loco.

que no hay carne.

¿Será que nos la comimos toda?

Compañeros, digamos la verdad.

Con lo que Buenos Aires tira a la basura podría comer otra cosa.

No basta con cerrarle los negocios a los especuladores.

También nosotros, los trabajadores, tenemos que poner lo nuestro y no caer

despilfarro.

Yo... les digo todas estas cosas para que las piensen, para que las entiendan

y no se dejen engrupir por los agoreros del fracaso.

También dicen que subió el dólar.

Compañeros, díganme, ¿alguno de ustedes vio un...

Y entonces, ¿por qué se preocupan?

General, General Perón, tiene que oírme, yo sé la verdad.

General Perón, yo sé quiénes desangran al país.

Tengo los nombres de los corruptos, de los vendepatrias, los de adentro,

General.

No solo los oligarcas le sacan la comida al pueblo, mi general.

También hay peronistas que lo hacen.

Yo puedo darle un nombre.

Mija, es muy grave lo que me dice.

Pero es la verdad, mi general.

Hace años que yo cuido a ese muchacho y le prometí a Edita seguir haciéndolo.

Ese muchacho no quiere a nadie, general.

Es indigno de su cariño y de la memoria cerrada de su hermana.

¿Y quién va a creer que Juancito hizo todas esas perrerías y que yo no lo

El pueblo, general.

El pueblo sabe que usted está en las grandes causas y que no tiene tiempo

las mezquindades. Ojalá que el pueblo crea eso.

Y no se lo haremos creer, ¿no?

Estoy bromeando, mija.

El pueblo siempre sabe la verdad. Nadie puede engañarlo.

Menos que nadie es Juan Muerte.

¿Y vos por qué haces esto?

Por la patria, mi general.

Claro, por la patria.

Nunca tuviste nada que ver con Juancito, ¿no?

Nunca. A mí Juancito siempre me respetó.

Te respetó, ¿eh?

Señores. Les agradezco su interés por este lamentable asunto. Toda esta

de los negociados y el mercado negro.

Una grande prolijidad.

A grandes males, grandes remedios. Un gran culpable que los deje contentos por

un buen tiempo.

Búsquenlo y cuando lo encuentren, lo meten preso y le endosan todas las

a pagar.

Y no importa quién sea.

Permiso, señor.

Está el señor Tucho.

Decirle que pase.

Le dije, pero no quiere.

¿Qué te pasa?

Se puede dejar que mierda.

Te bendí, Juancito.

Te bendí.

A vos no te van a hacer nada, pero a mí.

Perdóname, hermano, pero quiero seguir vivo.

Tuve que contarles todo.

¿De qué hablas?

¿No sabes de qué hablo, Juancito?

Les conté todo, hermano.

¿Todo?

Nuestros negocios.

Lo que ellos dicen que nos robamos. ¿Lo ves?

No ves lo que ellos dicen. ¿Y quiénes son ellos para decir algo?

Juancito, el problema es que esta vez lo que ellos dicen es verdad.

¿Y ellos?

¿Y ellos quiénes?

Los mismos que ahora te van a agarrar a vos.

Los milicos.

Pero están locos estos tipos.

Yo no robé nada.

¿Cómo voy a robar eso? Yo soy el hermano de Evita.

Ay, Juancito, ya no sos más el hermano de Evita.

Y yo te vendí.

Rajate.

Además, aquí hay mucho que hablar.

Y si hablamos de ladrones, yo los conozco a todos.

Estos milicos, ¿quiénes daban a Mercedes Benz?

Todos robaron. Y ni siquiera eran hermanos de Evita.

Porque yo no robé, Tucho.

¿Entendé? Yo soy Juan Ramón Duarte, el hermano de Evita.

No puedo robar ni un que quisiera porque todo es nuestro.

En cambio, nosotros, hijos de puta, sí.

Y son muchos.

Y me van a oír. Me van a oír. Son muchos y me van a oír.

Puede ser.

Pero el general no necesita muchos.

Necesita uno solo.

Y te eligió a vos.

Pero vos estás loco.

Óyeme, yo soy el cuñado del general.

El hermano de Eva Perón, carajo.

Ay, Juan.

Juan, Juan.

Es probable que también te haya elegido por eso.

El general no sabe nada de esto.

Me juego, nada sabe.

Los canallas de siempre lo están engañando.

Tengo que hablar con él y cantarle la justa. El general sabe todo, pero esto

lo sabe.

Si lo supiera.

Y lo va a saber.

Lo tiene que saber.

General, son los mismos de siempre.

Los enemigos de la patria.

Los que le negaron a Evita la vicepresidencia.

Los que ahora le quieren sacar al más fiel de sus soldados, general.

Yo no apaño a ladrones de ninguna naturaleza.

Pero a un hombre no se lo puede tildar de ladrón hasta que no se le ha probado

que ha robado.

Ahora bien, cuando se le pueda probar, estén seguros de que el hombre irá a la

cárcel. Así sea mi propio padre.

El funcionario que roba no le roba al gobierno.

Le roba al pueblo.

Y el que le roba al pueblo es un traidor a la patria.

Ha sido la palabra del excelente... Ese no es el general.

¿De qué habla? No es el general.

General.

Mi general.

Que fiebre ni fiebre.

Es bronca lo que tengo.

Mirá.

Pero esto es muy grave.

Chocolate por la noticia.

Pero eso no es lo peor.

¿Qué es lo peor?

¿Qué es lo peor?

Perón no me quiere ver.

Tomá, no quiero más. Termina, lo que va a hacer bien.

No quiero más, te dije.

Otra cosa de Finoli.

¿Crees que todo se arregla con un té?

Hay cosas de Perón.

¡Qué increíble!

Les creyó a los canallas esos, a los que les cuentan mentiras.

Eso es lo que más me duele.

Perón ya no me quiere.

Y yo le debo todo, Evita, y yo le debemos todo.

Y ahora escucha a mis enemigos y ¿sabés por qué?

¿Sabés o no sabés?

Escucha bien.

El general no sabe que ellos, los que le llenan los oídos con canalladas sobre

su cuñado, no son enemigos míos, son enemigos suyos. Eso no sabe, fíjate vos.

Él cree que lo sabe todo.

En serio.

Yo sé todo, me dijo.

Pero esto no lo sabe yo.

Se lo quiero decir, pero él no me recibe.

Insistí. Te tiene que recibir.

Claro.

Me recibe y chao, le cuento la verdad.

Pero no, no va a ser difícil.

Va a ser difícil, el general vive rodeado, engañado.

Ya sé.

Si no digo evite y así se arregla todo.

Es la única que sabe cómo manejar al general.

Tengo frío, el cantamino impermeable.

Está mojado, mejor te doy otro té. ¡Terminala con el té!

El impermeable, dije.

Tan fácil todo.

Se lo digo a Evita.

Ella me va a ayudar.

Evita no te puede ayudar, mi amor.

¿Por qué?

Porque está muerta.

¿Lo ves?

Siempre en la misma voz.

¿Cómo se te ocurre decir que Evita está muerta?

¿Cómo te atreves?

Lo ven de patria, dicen eso. ¡Que Evita está muerta!

Tenías razón, Ivonne.

No soy de los nuestros.

Ivonne nunca, enténdeme, nunca diría que Evita está muerta.

Por eso mi hermana nunca te quiso recibir.

Porque sabe muy bien quién sos vos.

Y me lo dijo.

Tené cuidado.

Y rapateas para el enemigo.

No soy tu enemiga.

Yo te quiero.

Soy la única que te puede ayudar.

A mí no me importa que seas mi enemigo.

¿Qué me importa un enemigo más?

Me sobran.

Pero a mí no me van a agarrar así nomás.

Estoy preparado.

Deja a los que vengan.

Un 38 corto.

Hubiera preferido algo mejor, una 45.

Tus enemigos son mucho más poderosos que un 38 o una 45.

No tenés que enfrentarlos.

Tenés que escaparte.

Nos tomamos un avión y nos vamos lejos, lejos los dos.

Y empezamos una nueva vida.

¿Y para qué quiero una nueva vida?

Quiero la que tenía.

Necesitas una nueva vida porque tenés que curarte.

Porque estás enfermo.

¿Y vos qué sabés?

Háblate con los médicos.

Te contaron.

No necesito que nadie me cuente nada.

Te veo.

Y no te veo bien.

Estás enfermo, Juan.

Como Evita, ¿no?

A ver, decí.

Decí lo que querés decir.

Estás enfermo como tu hermana y te vas a morir como ella.

Pero te equivocás, Contreras de mierda.

Mi Evita está muerta y yo estoy enfermo.

Hice mal en venir a verte.

No es con vos con la que tengo que hablar.

La única mujer que me puede ayudar es ella.

¿Está aquí, vieja?

¿Está con usted?

Entra.

Vine a ver a mi hermana.

¿A cuál de tus hermanas?

¿No sabes dónde está?

Juancito, Evita no está aquí.

Claro.

Tiene que estar en la fundación. A esta hora siempre está.

Vio cómo es vieja.

Evita siempre la misma.

Laburando hasta las 1500.

Le aviso que voy.

No la vas a encontrar.

Pero si esta hora siempre está.

Yo también.

A esta hora la llamaba la fundación.

No podía dormir.

Me ponía a pensar en ella.

A veces el dolor era tan grande que buscaba el teléfono como vos ahora.

Hasta que un día dejé de llamar.

No la busques más.

Evita está muerta.

Está muerta, Juancito.

¿Y cuándo se murió?

¿Qué importa cuándo se murió?

Deja de buscarla, hijo.

Evita se fue para siempre.

Vos ahora tenés que hablar con Perón y pedirle que te defienda.

Si no me quiere ni ver.

Me cerró la puerta en la cara.

A vos también.

A vos también te echó a los perros.

Perón, te querés quedar a dormir como cuando eras chico.

¿Quiere que te haga un té?

¿Un té?

¿Usted también me quiere arreglar con un té, vieja?

Yo soy tu madre.

Yo te traje a este mundo y desde ese día supe que a vos, Juancito, no te

arreglaba con nada.

He sido honesto y nadie podrá probar lo contrario.

Digo una vez más que el hombre más grande que conocí es Perón.

Me alejo de este mundo asqueado por la canalla.

Pero feliz y seguro de haber sido su amigo leal.

Vine con Eva.

Me voy con ella.

Gritando viva Perón, viva la patria.

Camporita, Perón, ¿a quién le dio la orden?

¿A la federal?

¿Al control de Estado?

Fue suicidio.

No, señor.

La familia Duarte dice que no se suicidó, que lo mataron.

Hay testigos, buena gente, buenos ciudadanos, que vieron cuando metían el

cadáver adentro del departamento.

Este orificio no lo hace una 38, Camporita.

Lo mataron, ¿me entiende?

Lo... Mataron.

No.

Juancito era mi amigo.

Se mató él.

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