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Una limosnita, por el amor de Dios.
Creo que va a llover a cubetazos.
¡Una limosnita!
¡Una limosnita!
¡Oh, Dios!
¡Una limosnita para esta pobre náufraga!
¡Una limosnita, por el amor de Dios!
He sacado los callos.
Cuatrocientos años vuelta y vuelta.
No es justo.
Ya se me queman las patas. Oh, Dios, Canto.
No son patas. Son pies.
Tú tendrás pieses. Yo tengo patas. ¿Por qué?
pero sinceramente que no estén bien.
Gracias. ¿Qué tal?
El mismo tal por cual.
Muy bien, al fin vas a escuchar tu sentencia.
Canuto Pérez, como te pasaste la vida burlando doncellas inocentes,
no permití que te amara la única mujer que quisiste en tu vida.
Pero tú, lejos de soportarlo como castigo a tu lujuria, cobardemente te
arrancaste la existencia.
Señor, con todo respeto me atrevo a recordarte que en el último momento me
arrepentí. Lo tengo bien presente.
Te arrepentiste gracias a mí, si me hubiera clavado el puñal a fondo.
Un cuerno que te arrepientes.
Eso no es cierto.
La daga estaba chata, no hubo arrepentimiento.
Poco, pero lo hubo. No pretendas corregirme, que no he estado pensando
400 años.
Y en vista de que hubo esa chispa de arrepentimiento, se te darán cuatro
oportunidades para salvarte.
En cuatro días deberás conquistar el amor de una de las cuatro mujeres
que cruzarán por tu inexistencia.
Vamos, hombre, después de 400 años, ¿solamente cuatro rorras? ¡Calla! Nada
absoluto. Todo es relativo.
Te diste cuatro puñaladas.
Tendrás cuatro días y cruzarán cuatro mujeres por tu vida.
Pero la que te ame deberá ser capaz de sacrificar su vida por ti.
Aceptamos la penitencia que nos das. ¿Aceptamos? Eso me suena a sindicato. Tú
eres el cerebro.
Yo soy la carne flaca.
¡Silencio! Aún no termino.
Ya terminé.
Vamos, ¿qué esperas? Vamos por las nenorras. Vamos, eso también me suena a
sindicato. ¡No me encierres!
¡Momento, amigos!
Oigan lo demás. De esta casa no podrán salir.
Yo seré su celestina. Si esa es tu visión, ve por ellas.
Pero cuídate de tocar sus albas inocentes.
Porque te las verás conmigo. No, Pérez.
Cursilerías no, ¿eh? O te callas o te callo. Me callo.
¿Y dónde piensas encontrar esas hermosas damiselas?
¿Hermosas?
¡Damiselas! Bueno, veremos, porque ya sabes que no es fácil traer gente aquí.
Hallaré motivos, varios motivos.
Sí, y me divertiré mucho.
Por lo pronto, motivo número uno.
Vitola, Nina, qué idea tan mala. Maravillosa se te está
ocurriendo.
Despierta.
Sobrino, sobrino.
Tengo una idea maravillosa. Divina idea.
Preciosa.
Sobrino.
Sobrino, despierta, despierta.
Agua, agua, agua.
¿Qué es eso?
¿Soñabas agua y te la di?
Pero la quería en la boca.
Ok.
Ay, tía.
Necesitas ver un psiquiatra.
Lo que yo necesito es un maestro.
Porque voy a ser balerina y modelo.
Iré a Suiza que me rellenen de cera las piernas, las caderas y también el pecho.
¿Nada más? Nada más. ¿Y de dónde quieres que saque el dinero?
¿No eres cajero de banco? Pues vas a robar ese banco para que yo vaya a
No. Eso es contra la ley.
Ah, sí.
Pues si no robas ese banco, no hay desayuno. Tú sabes lo que haces, mijito.
Ya, ¿ya lo pensaste?
Sí. Qué chueca eres, tía.
Chuequísima, pero vas a robar ese banco.
No. No.
No digo.
Yo te quiero mucho, Sobino, mucho.
Pero ¿verdad que vas a robar?
Te salvó la campana.
Buenos días.
Qué oportuno es, ¿eh? Sí, muy oportuno.
¿No se le quema el café?
No, hice a Tole. ¿Quiere una tacita? Ante tanta insistencia, me tomaré dos
tacitas, aunque sea con unas seis donas.
No más, no más. Tique los hoyos porque se le pudren los dientes.
Usted siempre tan... ¿No le ayudó a su habitante? Pues vas al canto. Convence a
este animal de que robe el banco.
No he estado a convencerlo.
La idea es constructiva.
Así dejaremos de sufrir todos.
¿Todos? Todos es mucha gente. Que robe lo necesario para que yo vaya a Suiza.
Ahí me recubrirán el chasis y me rellenarán las formas.
Bueno, yo me rellenaré las tripas. ¿Me permiten?
Yo siempre me vestido antes de comer.
El Padre y el Espíritu Santo.
¿Y del hijo qué?
Ah, sí.
Higi, te invitan a desayunar. Ya estoy acá, papá.
Sírveme lo mismo que mi papá, pero doble.
Nútrete y prepárate a oír cómo Pompín le da machetazo al caballo de espadas.
No robaré.
Estoy honrado por contagio bancario.
¡Claro! ¿Pero qué pasaría si robaras diez pesos de tu banco?
Saldría como tapón de sidra. ¿Y qué harías?
Buscaría trabajo en otro banco.
¡Imposible! En todos los bancos estaría el horrible letrero.
El honrado Pompín se robó diez pesos.
¡Estás honrado!
Deshonrado por diez méndigos pesos.
Aquí están.
Demasiado tarde.
¡Fuera!
Y ahí vas de banco en banco muriéndote de hambre.
Los ojos colgando como yoyos.
Agua. Agua.
Agua.
Canallas.
No tengo hambre. No se preocupe. Yo me lo he hecho por usted.
Infames. Por diez pesos. Así es la vida.
Si robas 10 pesos, vas a la Teni en calidad de ladrón.
En cambio, si robas 10 mil, vas al Mediterráneo en calidad de turista.
El mar.
Mi sueño dorado.
La playa.
Los bikinis.
Los monobikinis.
A lo mejor hasta sin bikini.
Se impone el turismo.
¿Presupuesto? 10 .000 pesos cada uno.
Perfecto. 4 por 10, 50 .000.
Pero ustedes pagan los impuestos.
Perfecto.
No te he dado permiso. No me hace falta.
¿Entonces me desobedeces?
Hace cuatro siglos te obedecí. Mírenos aquí, locos y odiándonos a muerte.
Ya me largo ahora mismo.
No te insolentes, Canuto, porque te encierro.
A mí las calaveras me pelan los dientes.
Tú te lo buscaste.
¡Quieto! ¡Déjame salir!
¡No me aprietes tanto que me perjudica el rey del terror!
¡Vaya encefado!
¡A callar! ¡Tú también!
Es uno que se me echó a perder.
Lo enterraremos mañana.
Huele a gas.
Peor que gas.
Huele a demonios. A fuchi.
¡Vuélvanse, chivos!
¿Y ahora qué huele?
Susana. Por esa puerta no usa el molécula entespión. Para eso lo he
Piensa.
¡Muchacho condenado! ¡Vas a ver! ¡Jumalito, me echó a la mamá!
¡Me echó a la mamá!
¡Salvaje! ¡Salvaje!
¡Salvaje! ¡Salvaje! ¡Salvaje! ¡Salvaje! ¡Salvaje! ¡Salvaje! ¡Salvaje!
¡Salvaje! ¡Auxilio, malandrina!
¡Auxilio, malandrina!
¡Me voy a matar!
¡Este bodoque con patas!
¡Dame tú, pescuecito! ¡No, Robustina! ¡No te metas! ¡No te metas! ¡Ay, no!
¡Ay, no! ¡Ay, no!
¡Me recalentaron el bofe!
¡Híjole! ¡Eso eres!
¡Aquí está tu verduga!
¡No seas contundente!
¡Muérete!
¡Auxilio! ¡Robustina!
Hijo, dile que se calme.
Dame un peso.
Ah, bandido. Está bien, te debo un peso.
Abuelita, vámonos.
Vamos a jugar a otro lado.
Pollo pelón, te colote tuerto. Que se deshaga el mal.
Como el agua en la sal.
Como el muerto en la tierra.
Pollo pelón. Pollo pelón. Basta, Susana. Nos vas a volver locos a todos.
Todavía regada mucha burguería diabólica en esta casa. Tengo que limpiar.
Pollo pelón.
Pollo pelón.
Ayúdame, San Miguel.
Agarra al diablo y baila con él.
Estúpida.
¿Qué?
¿Que escupió a quién?
Ojalá pudiéramos deshacernos de esta robotina.
Ay, eso es imposible, hija. Tú sabes que se ha vuelto una rebelde sin causa
justificada. Mire, que ese niño llame a abuela esa lata de sardinas pasa.
Pero que usted lo diga, ¿de plan no tenerla?
Siéntate. Ay, no me diga lo que tengo porque me meto en los espantados de
¿Qué pasó?
¿Eh? O se te paró el reloj o tú ya estás muerta. No. A ver. Hija.
Voy.
Ay, Diosito Santo, no oigo nada. ¿Qué tendré?
Ay.
Ven a comer.
Ya está servido tu baño. Nada más ajusto a caruso al circuito palpitador de
frecuencia intermedia y voy.
Ahora se agrega este dolor de coxis a mi eterno dolor de pies.
Corazón, lo deben los pies.
Si trae usted los zapatos al revés... Imposible. Si los dos tienen las puntas
hacia adelante.
Trae usted el zapato del pie derecho en el izquierdo y visconversa.
No puede ser.
Así que hacen un zapato para cada pie.
Pues claro.
Susana, y yo que he venido sufriendo esta molestia desde que era niño.
Qué gran descubrimiento. Cámbialos y márcalos.
Esto es espléndido. A propósito, te voy a aumentar el sueldo.
¿Cuánto te estoy pagando?
Nada. Pues desde mañana ganarás el doble.
¡Qué generoso! No me haga reír.
La risa, señor, es lo único que nos diferencia de los animales. Así que ría
sea diferente.
Quiero que me pague los dos meses de renta que me debe.
¿La renta? Ah, le pagaré dos meses y dos siglos. Tan pronto venda mi obra
maestra, pase a verla.
Demóstenes, Caruso.
Será la maravilla de este siglo. Cantará, recitará y será un brillante
comentarista. La televisión pagará millones, 12 millones por él.
¿Qué necesita para terminarlo?
Mire usted, necesito 302 transistores para estabilizar la frecuencia de
estos. Pero cuestan 250 dólares. ¿Me los puede usted prestar?
Sí, cuando cubre usted esos 12 millones.
Merci, monsieur.
¿Es usted un ángel?
He visto a tantos tontos, pero nadie como él.
Mire, tenga usted una de mis especialidades.
¿Qué cosa tiene de especial? ¿De especial?
Que no parece tabaco, que no huele a tabaco y tampoco sabe a tabaco. Pero el
cáncer se lo provoca y de mejor calidad.
Eso se lo aseguro, amigo. Eso te lo garantizo.
Tendrán rapidez, papá. Hay que parar el gobernador.
Imposible.
El calor no hará sentirse en el infierno.
Pobrecito, se le va a hacer chicle el boce. Peor que eso, se le van a salir
dedos por las orejas.
¿Ulizo nada?
Creo que no.
Lo siento infinito, señor. No se repetirá, se lo juro.
¡Le doy seis horas para largarse de mi casa!
Galena Empacar, entendí su indirecta, señor.
Ahí vivirán gratis.
No está bien hablar de su esposa. Además, a todos nos pasa.
¡Rete, gordo!
¡El chivo lo serás tú!
Robotina, ¿qué vas a hacer? ¡A surgir la puerta!
Déjala. Voy a dictarte una carta.
Debo avisarle a Don Manuel el cambio de nuestro nuevo domicilio. ¿Qué pasaría si
envía el cheque a esta dirección?
Pues la fregamos.
Exacto.
Ven, robotina, y toma tu libreta.
Ok, Mackay.
Vamos a ver. Estoy lista. Pero ¿cómo vamos a venir con estos lenines?
No sirve. Ya va.
Arráncate. Ok, Mackay.
Lista. Así es que...
¿Por qué te empeñas en mandarnos al infierno?
¡Oh, mira, estúpate!
No me sientes, Satanás.
No.
No me sientes, Satanás. No.
Siéntame, pero no me empujes.
Ya no.
Ya no.
Ya no.
Ya no me acaba aquí, pero... Pero aquí sí.
para su papá de ustedes.
¿Y por qué no se la lleva mi papá de mí?
¿No murió hace un mes?
Ah, de veras, se me olvidaba. Todo se me olvida, lo único que me acuerdo es de
los números.
¿Tiene la carta o me la llevo?
¿Cuál carta?
Esta que traigo para su padre.
Ah, sí, muchas gracias.
¡Chicanuto! ¡Nomás le he hecho un ojito!
¡Acontábamos que es un gacho!
¡Chicanuto es un hombre!
No te entiendo, dijiste mujeres.
Este idiota es un motivo.
Su presencia hará posible que ellas vengan.
¿Cuál de ellas moriría por nosotros?
Muertas no sirven.
Hay que aprovecharlas vivas, tonto.
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.
¡Qué regia dama!
Si asista por fuera, ¿cómo tendrá el esqueleto?
Canuto.
Que se me han enchinado los huesos.
Después de esto, echen otro viaje.
¡Madame! ¡Qué ancianazo se ha dado usted!
Permítame que le ayude. A ver, a ver.
¿Qué es esto, señor Sandimas? ¿Qué es esto?
Esto, mi querida criatura, es la mano que aprieta. O en otras palabras...
¿Cómo dice el vulgo? Es un pescarratero.
Despéltamelo, hijito.
Despéltamelo.
Suéltala.
¿Qué hubo?
¿Manuela?
Cierra.
Investigaciones. No hay gente para fitar todo el presupuesto.
Entra. Entra.
Pero siempre sé.
Y tengan esto bien presente.
El banco nos dio la primera oportunidad.
Pero si en dos días no encontramos el dinero, avisarán a la policía. Ahora
comuníqueme con el jefe de investigaciones federales.
Señor.
Señor.
Vengo a entregarme.
Cochino. ¿No le da vergüenza?
Cada día se descaran más.
¿Sí? Habla Jaime Blondo, agente secretísimo 07 y medio.
Se trata de los 500 mil pesos.
Ajá. Voy a dar las señas particulares de Pompín.
Cabeza de melón.
Pelo relamido.
Ojos, tiene dos.
Nariz, solo una.
Tiene cara de imbécil.
Ah, pero no se fíen.
Puede ser para despistar.
No olviden que el banco da una recompensa a quien entregue vivo o
Pompín.
Señor, señor.
Vengo a entregarme.
Pero estoy vivo. Estoy vivo, señor.
¿Vivo usted? Sí. Tiene una cara de imbécil que le duele. Ándale, sáquese.
La seña más visible es un lunar en la punta de la nariz.
Perdone, pero es popó de mosca.
Estúpido, no borre la foto.
¿Jefe?
Ahí viene el agente Cero.
¿Confesaron voluntariamente?
¿Verdad, muchachos?
¿Y qué confesaron? Que cada uno se robó el medio millón de pesos.
¿Verdad, muchachos?
A cuatro por cinco, veinte. Ya recuperamos dos millones del medio
robo. Muy bien.
Muy mal.
Porque el ratero soy yo.
Sáquenme a este impostor. Compare la foto.
¡Mire! ¿Qué miren y qué...? ¡Este es el chacalazo!
¡Yo lo agarré, que conste! ¡Se va a escapar, deténganlo! ¡No se muevan!
¡Ay! ¿Pero cuál es capaz si me viene a entregar yo solo?
¡Ajá! Eso dicen todos. ¿Pero dónde está el dinero?
Lo repartí entre los pobres. ¡Miente!
¡Miente! ¡En este país no hay pobres! ¡Claro! ¡No lo hay! ¿La casa de los
fantasmas, eh? ¡Qué inteligente eres! ¿Verdad que sí?
Hazme un planito del escondite. ¡Anda!
Mejor te esperas. ¿Así de plano?
Sí, de plano no hay plano.
¿Pero me crees capaz de robarte?
Claro que sí.
Solo que sea por eso.
Voy por el defensor de oficio.
El señor fiscal y defensor tiene la palabra.
Salud y gracia a su señoría.
¡Va por ustedes!
Señor juez, miradle ahí.
y atentos miembros del jurado, miradlo también.
Ha cumplido el mandato de su corazón, que le ha ordenado dar su aguinaldo a
quien nunca lo había tenido.
Su santo rey, su santo clon, su calavera, su año
nuevo, su rosca de reyes y su domingo.
para quienes nunca habían sabido lo que es comodidad, dicha y feliz.
seguidos y respetables miembros del jurado.
¡Dejadle libre!
Yo a usted no lo conozco.
Oiga, ¿y a mí? ¿A usted qué?
Pompín tiene el dinero. Hay que soltarlo y seguirlo para que nos lleve al
escondite. Ya va.
¡No es justo! ¡No es justo!
¡No! Abusado, el agente 07 y medio va a seguirte.
Despístalo. Vete a Londres y con suerte lo pierdes en la niebla.
¿Está usted libre, señor Pompín?
Vaya a firmar en el libro de oro de los visitantes. Muchas gracias.
Vamos juntos por nuestro dinerito.
Es mi deber comunicarle que me rajo.
¿Cómo? Como los hombres.
Usted se lleva los aplausos, yo me llevo la lana.
¡Me han robado mi pistola!
Hay que hacer un plan.
Aquí el único plan es seguir a la flaca. Hay que seguir a la flaca.
Hay que seguir a la... ¿Por qué, papá? ¿Por qué?
Porque la flaca va a seguir a su sobrino. El sobrino sabe dónde está el
Llegando el sobrino con su dinero, llega la flaca. Y nosotros tras de la flaca y
a repartir.
¿Entendiste? No, papá. Pero vamos.
Buen día.
¿Dónde lo he visto antes?
¿Te importa eso?
¿Me conoces?
Tu nombre vive en mi mente.
Tu nombre vibra como un cascabel de oro en mi corazón.
Galena, Galena.
Es locura.
Sí, tiemblo y te pertenezco.
Sufro al amar.
Tus palabras me embriagan y de ti espero ser adorada.
Solamente una cosa os pido.
¿Qué? Besar vuestros labios.
A pesar de tu nariz, ¿crees que una rosa puede tener tal desliz?
¿Qué decís?
No te rías de mí como un fantasma.
No puedo adorarte. Como hombre puedo lastimarte.
No me asustes a mí.
Mi padre puede desintegrarte porque científicamente no eres nada.
Eres una ecuación, un logaritmo, una fórmula inútil nada más.
¡Lárgate!
¿Anciano?
¡Oh, no!
A lo mejor acepta.
El tiempo aprevia, Pérez. Me lo dice el corazón.
Ya lo sé, Canuto.
Ya lo sé.
Y como me tienen boletinada desde la otra casa, no me fían en ninguna parte.
Estoy en la lista negra. ¿Y qué cosa es lo que va a comer mi niño?
Pues como no se enchufe a fusionar kilowatts como robotina... ¡Enchúfense!
una sobreca... ¡Rica!
¿Gustan en trenes de kilowatts? ¡Lo salvamos!
¿Llegó Cheque?
Inventé unas píldoras alimenticias. El aire está lleno de sustancias
Las capté con mi supercondensador y serán nuestro alimento.
¿Y qué cosa es la roja, papá? Jamón, hijita.
¿Y la verde?
Pollo. Morada.
Ajada, naranjas.
Blanca, huevos. Y crema, helados de todos sabores.
Ismael, quiero fumar.
Aquí estoy, hijita.
Veinte por ciento. Este señor te busca.
Hijo mío, ¿qué se te ofrece?
Déjeme ver.
Esto es que son cuatro por ocho, son veinticuatro. Veo que las baterías de su
metabolismo están muy descargadas.
Ah, sí, ya sé, soy matemático.
El hijo de su socio financiero.
El hijo de mi socio.
Manoli, ven a mis brazos, hijo.
¿Cómo está tu padre?
Ya se murió.
Ay, no.
Por eso los chetes no llegaban.
Manoli, no sabes cuánto lo siento. Lo siento mucho, de veras. Ven, ven
Te voy a enseñar mi más grande invento. Es precioso.
Qué invento tan... No, no, no. Este también lo hice yo, pero es otro.
No, este no es. Ven conmigo. Bueno, ahorita vengo, ¿eh?
¿No me fijé? A ciego imbécil. No importa, vamos a sentarnos. Lo
la próxima vuelta.
Lo único malo es que me faltan algunos centavos para comprarle el multífono.
Pues yo traigo cuatro mil pesos, pero no me acuerdo para qué son.
Déjeme ver.
Gracias por la sacudida.
No lo sacudí. Le limpié el maleficio. ¿Ah, que lo traía sucio?
Tres mil quinientos para el multífono y quinientos para ti, Manolín.
Muchas gracias. Las que te adornan.
Es tu tiempo a dejar de comer bolas.
Susana, alguien está tocando.
Ya me acordé, ¿para qué es el dinero?
Es para enterrar a mi papá, devuélvanmelo. Con el diablo se les
Pero es que si no pago me devuelven a mi papá y luego ¿qué hago con él? No te
preocupes, inventaré algo para que no huela mal.
Mañana haremos la gran prueba con Caruso y todos seremos millonarios.
Bueno, pero si no funciona, vendemos todo esto, ¿eh? Claro, todo esto es
Tú eres el amo. Yo te saludo.
Le habla el señor del taxi.
¿Ustedes pidieron taxi?
No, usted lo trajo, amigo.
Yo ni sé manejar.
En el que tú viniste, recuerda, menso.
¿A dónde vine yo?
Llegó aquí, yo lo traje.
Ah, es el que me trajo. Te lo debo. Trescientos sesenta y un pesos.
Trescientos sesenta y uno, ¿eh? El cuadrado de diecisiete.
Cuadrado, su estampa.
¿Y el vuelto? El vuelto son los intereses.
Vaya, ¿ahora con qué pago el hotel?
Hotel, hospedarte en un hotel nunca.
Neva, llame.
Usted se quedará aquí.
Gracias.
¿Y este? ¿Es hermano de su papá?
Es un modelo.
Servirá para espantarlo.
Electro, no juegues en el laboratorio. ¿Qué es su hermanito?
Mi hijo.
¿Y su papá?
¿Cómo saberlo?
Todo pasó tan rápido.
Cuando lo notamos, el pequeño Electro ya andaba corriendo por todos lados.
¿Así es que entonces usted no supo ni cómo ni cuándo? Es que siempre he estado
tan ocupada.
Así es, ha dedicado toda su vida a la ciencia.
Entonces, con suerte, el papá del niño fue algún paciente. O algún impaciente,
Quilosa.
¿Se cayó buscando el dinero o juega a las escondidas?
¡A que me detuvo, imbéciles!
¿Y si la sacamos nos da la mitad?
¡Lo juro!
¡Escojan su mitad!
¿Pero de qué?
¡Del tubo! ¿Lo ves, hijo?
No confíes ni de tu propio padre.
Nosotros nos referimos al dinerito.
Pues yo hablaba del tubote. ¿El tubote? Va a ser todo para usted.
¿Le paquetamos, Iji? Sí, papá. Pero la tapamos por los dos lados.
Sí, y la enterramos para arriba.
Me rindo, me rindo, me rindo. El dinero está dentro del tinaco. Trápense.
Iji, tráete el escalera, chica.
¡Venga conmigo!
Creo que se está desinflando.
¡No, por favor, papá! ¿Cómo no?
¡Busque hasta que lo encuentre!
y por allanamiento del dinamo.
¿Ya ven, chamagosos?
No querían tubo, pues ahora puro garrote.
¡Garrote te vamos a dar, chuchacuerera!
Agrega a su lista injurias y amenazas a una dama pudorosa.
su comida.
Trae el dinero para la fianza.
No importa.
Voy a dar un cheque mío.
Señora, aquí las fianzas se depositan al contado, en efectivo o cash.
¿Y si no le avisaron a mi abogado qué?
Resígnese a sufrir por todo lo que ha robado usted, señora.
Eso es un atropello. No, señora, es una cárcel.
¿Y nosotros qué?
Cancelen sus compromisos por seis meses.
Es que la intrigante que nos remitió no vendrá a declarar.
¿No ves que la dueña de la casa donde fuimos a saltar?
Ah, entonces sí asaltaron. No, no, saltamos.
Saltamos para llegar al tinaco.
¡Ah!
¡Jabas!
¿Y qué pasa, Civitola?
No viene a declarar. Si para mañana mediodía, cuando se cumplan las 24
la parte acusadora no se ha presentado, Ustedes quedan libres. Mientras tanto,
están en su casa.
Jefe, aquí le traigo a usted a estos degenerados inmundos.
Ajá. ¿Y qué hicieron estos fachosos?
Invadieron un recinto donde dice damas.
Dividinosos. ¿Qué hacían adentro? Aguantaron una paliza de perro bailarín.
que no comprendo es por qué se enojaron las damas.
¿Y tú, caperucita roja? ¿Qué hacías ahí?
¿Andabas buscando lobos?
No, huía de ellos.
¿Con qué persiguiendo mariposas?
No, jugábamos a las carreras.
50 pesos de multa por cráneo. Me parece bien, se le pagará. A ver tú, dame
dinero.
Aquí está mi multa.
La del talentoso este y la de esa chica Yeye.
¿Y quién dice que yo quiero salir de aquí?
Yo. Aquí no hay permanencia voluntaria, joven.
Pues a mí no me sacan de aquí.
Ah, no.
¿No?
¿Quiere apostarse algo?
Lo que quiera.
O me dices lo que buscas o te doy tu DDT.
No le hagas. Soy alérgica al calor.
Pues habla.
Sí. Busco un tesoro de 500 mil pesos que escondió aquí mi sobrino. Si me ayudas
a buscarlo, te doy la mitad más grande.
Trato hecho.
Y a la que no cumpla, que se le seque el pecho.
Oh, Canuto, siéntate ya.
Jolines, tu indecisión me está haciendo quedar en los huesos, hijo.
¿Por cuál me decido?
¿Por la robusta o por la delgada?
En tiempo de tempestad la que caiga es buena.
O conste que lo hago por ti.
El tío por mí esta noche destapate abogó.
de llamarte mi gorda yeye.
Ya, ya. Ya, ya. Ya, ya. Ya, ya.
Suéltame. Joven, siento infinito no poder corresponder a su amor.
Pero yo no me mando sola.
Tengo que consultar con mis mayores. Y si ellos aceptan, se lo haré saber con
moño azul que me pondré en la cintura.
Ya no habría tiempo.
Voy a confiarte un secreto. Yo soy un fantasma. Y para salvarme, alguien tiene
que morir por mí.
¿Ah, sí?
Porque yo el día que dé mi primer mal paso, tiene que ser con alguien que
de dónde agarrarme, no con puro aire.
¿Ah, sí? Pues tingui. Pues tingui.
¡Vamos!
¿Confías en mí, Manolín?
Te tengo una confianza ciega de nacimiento.
Pero si no tienen dinero, ¿por qué no alquilan los calabozos?
¿Y para qué dinamitar la casa?
¿Dinamitar qué?
No, no, no. Dijo tramitar.
Vamos a tramitar que corran a todos los limoneros de las calles. Sí.
Equipaje.
Vuelva el sábado, señora.
No vine por limosna. Quiero alquilar una suite.
¿Acaso tiene con qué pagar?
Nomás me queda medio millón de pesitos, pero les daré una apuñaladita.
Yo quiero una suite.
¿Y nosotros?
¿Y nosotros?
¿Y nosotros?
Ahora por acá.
Ahora por acá.
Momento, solo tenemos tres suites. Yo ya tengo la mía. ¿Y ya? Yo vengo con mi
papá.
Cien dólares diarios, todo incluido.
Nosotros queremos un cuarto.
No, lo siento, no hay más.
Pasen ustedes.
Hasta ahí nomás, hasta ahí nomás.
Pues no entramos.
Entraremos.
No olviden que soy doctora y que todo en esta casa está a su disposición,
incluyendo mis servicios.
Momento, niño.
La doctora está para oscultar, no para ser oscultada.
Mira, papá, ese guante me quiere oscultar.
Échatelo.
Todos vienen por los 500 .000.
Qué asco de gente tan avarienta.
Recuerden el plan y cuídense de esta flaca traicionera.
¿Qué tal, Vitolita? ¿Con qué engordando, eh?
Qué gusto que hayan venido.
Bueno, a lo que te trujen, ¿no?
Los dejaremos que busquen y después al que encuentre el dinero...
Eres divina con esas cosas.
Me da asca los fríos.
Céscale, flaca.
Caruso, mi pobre Caruso.
Entre más viejo, más me equivoco. ¿Cómo pude cambiar los bulbos?
Los condensadores no condensaron, las resistencias no resistieron y la fuente
poder se chorreó toditita. ¡Ay, qué regadera de tuercas y tornillos!
Esto prueba la teoría del doctor Templeton sobre la imbecilidad.
Entonces, ¿qué tiene mi cerebro?
Tiene los laterales ladeados, el centro descentrado y el macizo está bastante
fofo.
Entonces, ¿mi cerebro es como así aguado, como un huevo tibio?
No.
Entonces, ¿como un huevo cocido?
Como huevo revuelto.
Ah, entonces por eso se me olvidan las cosas, ¿verdad?
El cerebro es como una cámara fotográfica. El tuyo retrata, pero...
muy... ¿Fofo?
Sí, fofo. Por eso no revela.
Ah.
Lo que ves, oyes, hueles, gustas o tocas se imprime en las celdillas de tu
cerebro.
¿Me permites tomar una fotografía de tu carita en las celdillas de mi cerebro?
Sí.
¿Me permites fotografiar tu boquita?
Pero si te sale desafocada.
¿La amplifico o por lo menos la retoco?
Está bien, pero no la sobrespongas.
Me canso ganso.
No me habían besado desde que era niño.
Me equivoqué de emulsión.
¿Dónde va? Estaba pensando que es mucha gente para este negocio. Hay que
suprimir a alguien.
Ya vas.
¿No crees que debemos mandar a Pinedo al carbonoso centro de la tierra?
¡Este es mi jefazo!
¡Que se pide! ¡Que se pide!
Aquí me tienes, mi querido Halloween.
¡Oh, al fin!
Bésame, ábrame, semilla.
¿Así de cuás? ¿Como quien dice de entrega inmediata?
No hay tiempo que perder.
Bésame, aprovechate.
¡Ah, no!
Sin conocer qué clase de pasta de diente usamos, cambio de chicle, algo que nos
adapunte, hacer que amalgame.
No, mi querido penitente.
Ni siquiera sé de qué pie cogeas.
Esperanzas inútiles. Es algo que me encanta.
En el infierno no tiene chiste.
Pasó de moda.
Los señores tienen ante ustedes un tren cargado de buenos alimentos.
Y este no se atorna en la frontera. Será la forma de comer en el futuro.
La pildorear te ha dicho.
¡Quiero comer! ¡Quiero comer! ¡Quiero comer! ¡Quiero comer!
¡Quiero comer! ¡Quiero comer! ¡Quiero comer! Cuidado, cuidado, cuidado.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Tu padre te quiere madrugar.
¡Mi papá! ¡Tú eres de loco, viejo!
¡Obsérvalo! ¿Con qué veneno te miras?
con cuánto veneno lo ha estado mirando.
Yo voy a tomar...
macho cabrón.
Pues yo lo que sea.
Menos marrano.
Y yo quiero huevos.
¿Y sabe a huevo? A huevo.
¿Y la carne? ¿Sabe a carne?
¿Y el jamón endiablado?
Ese sí sabe a... ¡A demonios!
¡Qué precioso, ¿verdad? ¡Qué bien te enseñó la televisión a ser un
¡Le estaba dando esto como trofeo a su buena primera! ¡Gracias!
¡Nos hacía mucha falta!
¡Abuelita, mira lo que tiene! ¡Son balajas!
¡Juguemos póker!
¿Me enseñas a hacer campas?
¡Claro! ¡Es la única forma de volar!
¡Ojo al parche!
¡Mira cómo doy de arriba! ¡Y también doy!
¡Por abajo!
¡Ay! ¡No se la traigo, Chueca!
¡Canoto, por Dios! ¡Nos vamos para adelante, hombre!
¡Chueca, ya sal con mucho celos!
¡Ay, mi niño!
¡Yo tengo lo mismo!
cruel indiferencia de los hombres lo disecó.
¡Jesús!
Lástima, porque me acabo de enamorar de ti perdidamente.
Sí, te creo. En lo más hondo de tus ojos veo profunda sinceridad. El mundo nos
verá siempre juntos, siempre unidos.
Sí, ojo con ojo, diente con diente y hueso con hueso.
¡Qué lindo eres, papacito!
¡No de su marimba!
¡Al hombre, que no me hagas eso!
¡Placuto! ¿Y tú?
Esto se pone peor que en Vietnam, carajo.
Y ya no sales otra vez.
¿Entendido?
Vaya. ¿Y por qué?
Porque tú... ¿Y yo qué?
Arruinarías nuestra última oportunidad con la anciana. ¡No cuentes conmigo!
Nadie se le ocurriría vestirse así.
Espantar gente.
Ah, caray.
Corazón de piso este.
¿Ese es el mío?
¿Cambiamos? No, déjame lucir piernas.
Y este fantasma ya de veras...
No veas esto. Te puede hacer mal.
Tú todavía no estás en edad.
Lo cortés no quita lo fantasma.
¿Y usted por dónde entró?
Me caí.
que hice el dinero.
Puede ser, no puede ser.
Papá tan güey que tengo.
No puede ser.
No se cebo.
Abuelita, ¿tú disparaste el cañón?
No, truena porque va a llover.
Por eso, Truena, no te asustes.
Duérmete, mi niño.
No te daré el abrazo de la osa, te daré otra cosita. ¡Ay, qué cosita!
de hombre eres tú?
Un alma condenada al tormento eterno. ¿Y eso qué es? ¿Y eso qué
es?
Un ser a quien nadie ama.
No entiendo.
¿No entiendes que no entiendo?
Sé lo que es odio, abuelita.
Todos me odian menos él. Es mi niño.
¿Cuántísimo me quieres, mi niño?
Mucho, mucho, mucho.
¿Qué vais a hacer cuando crezca y te abandone?
¿Qué significan esos gritos? ¿Qué está pasando aquí?
Ay, no, de mis orejitas, no. Ay, no, déjenme.
Creo que me equivoqué del suelo.
¿La casa está algo cambiada, papá?
Sí, mi hijita. La cambiaron bastante.
Es una fábrica de agujeros.
Me pregunto... ¿Quién de ustedes instaló el aire acondicionado y la decoración
interior? Fue el fantasma. Sí, el fantasma.
Entonces hay que destruirlo.
Pero desayuna antes, papá. Tienes razón.
que tenía prisa.
¿Quién tocaba, hijita? Una monjita con una voz muy varonil, pero enseguida
desapareció. ¿Para adentro o para afuera?
No lo sé.
Yo no tengo hambre.
Qué curioso. Yo tampoco.
Yo tampoco.
Tu ropa interior...
Garuto.
Garuto.
Garuto.
15 más 6, 21.
6 y 7, 13.
y hay que destruirlo antes de que el espíritu, o sea, el fantasma, pueda
de aquí, porque entonces se salvaría.
¿Entiendes?
Pues debemos encontrar ese esqueleto si es que el fantasma todavía está en la
casa.
Exacto, esa es la fórmula y yo tengo los aparatos para desarrollarla. Le haremos
la autopsia al fantasma.
Pero si yo lo dejé aquí.
¿Dices dónde está el dinero?
O hacemos enojar a huele de noche.
Ya les dije que el dinero lo dejé en la vacinica. Lo que pasa es que alguien
debe haberla usado.
Listo con las banderillas.
Cambio de tercio. Ya.
No, no molesten a ese animalito.
Confesaré, confesaré, confesaré.
El dinero lo tiene, lo tiene. ¿Quién, quién?
¿Quién dinero?
Mi busca huesos dará con el esqueleto.
Anda, pequeño zorro.
Listo.
que te voy a borrar.
No llores, hijito. Papá te hará otra robotina.
Pero será igual.
Sí, hijo. Pero esta vez será mejor porque no será tan mala.
Así que viste.
Lo siento por ti, hijo.
Ha sido un fracaso.
Fracaso tras fracaso.
Igual que tú, Harú.
No jalen tanto que soy muy frágil.
Canalla, te querían hacer polvo para consumir.
Canuto.
Canutito.
Era buena.
Era noble y generosa.
Sí.
Era una mujer y te quería.
Estás salvado. Puedes ir al cielo, Pérez, si quieres.
No, Canuto, no. Ella ha muerto por mí. Y si es preciso...
Pedaremos juntos por toda la eternidad.
Vitalita, adiós, nena.
¡Espera, Pérez!
¡Pronto, la silla eléctrica!
Que mis huesos y tus huesos vibren eternamente, amándonos a marimbasos
musicales. No me hables de música, que tengo alergia de piano.
¿Qué está pasando aquí? Estos irán a las Islas Marías. ¿De veras?
Al fin conoceré el mar.
Mi sueño aguado. Dios mío, yo no sé nadar. Tú flotas, gordo.
Odio los gatos. Odio los gatos.
Odio los gatos.
Así no me la gana, jefe.
¡Ay, mi manita!
¿Esta lindura es algo suyo? No me acuerdo.
Déjeme ver.
¿Que tú eres algo mío? Sí, soy tu doctora. Ven conmigo.
Recuperarás la memoria. Te prometo que lo haré.
¿Messie Meliquiel?
Tamalequín. Sayonara.
Shalom.
Chau.
Molito, aquí está tu gallinita.
Todavía podemos hacer buen caldo. ¡Cuchillo!
fábricas muñecos como este.
Yo los enseñaré a pedirle mona.
Si yo te quiero mucho, dame un besito, ¿sí? Ay, no.
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