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¿Me han dicho que vamos a estar por aquí todo el fin de semana?
Sí, sí. Claro que estoy enterado.
El edificio es muy antiguo y apenas ya lo usamos para casi nada, ¿sabe? Las
clases se trasladaron al edificio nuevo, el que está en el otro lado de la
ciudad.
Nos dijeron que tendríamos libertad absoluta para movernos por toda la
universidad y rodar lo que quisiéramos.
No hay ningún problema.
No se preocupe por eso.
Aunque tenía entendido que iban a rodar en el antiguo despacho del rector.
Básicamente, sí.
Ahí están llevando las cosas los chicos. Pero es que va a venir una agencia y
van a rodar un making of.
Y entonces creo que se van a quedar por el patio. Bueno, no sé, por donde mejor
les parezca.
Mira, precisamente.
¿Qué tal? Hola, ¿qué tal?
Pablo. Hola, señor.
Soy yo.
Qué bien, qué bien.
Pero cómo me alegro de que estéis aquí.
Nos comprometimos con la productora que vendríamos para el rodaje.
Y aquí estamos.
¿Cumpliendo con vuestra obligación contractual?
Sin duda.
Maestro, caray.
¿Otra vez aquí?
Hilario, ¿cuánto tiempo?
Desde el último rodaje, el de Divorcio Express. Así es. Bueno, esta vez vengo
poco más que como espectador.
Alonso, ¿podemos hablar un momento?
No habréis venido aquí a tocarme las pelotas, ¿verdad?
Pero Martín, ¿qué estás diciendo?
Venga, hombre, no te hagas conmigo el ingenuo.
Nosotros sabemos perfectamente que habéis venido a ti justo.
Digamos mejor, por obligación contractual. Como bien nos ha recordado
producción. Digo, tu jefa de producción.
No te pases ni un pelo, tío listo.
La verdad es que ignoro de quién ha sido esa feliz idea de contar con vuestra
presencia. Pero la productora de los huevos quiere que se rude ese
El puñetero me quinocte las narices.
Así que por mí, bien, no pasa nada.
Haced lo que la gente os diga. Sed buenos, estad calladitos y tengamos la
en paz, ¿ok?
Tranquilo, no problema.
A ver,
préstame atención un momento.
Todos los móviles, dispositivos, tablets y demás aparatejos con conexión a
Internet, Wi -Fi y todas esas cosas, hacedme el favor de depositarlos en esta
bolsita.
No quiero oír ni una queja.
Estoy harta de rodajes en los que todo el mundo anda colgado de la pantallita y
no está lo que tiene que estar.
No quiero ruidos ni distracciones. Y no es negociable.
Quedan todos requisados.
No os preocupéis, al final de rodajes los devuelvo.
Pues eso faltaba, que encima te lo pones a quedar, no te jodas.
Vi vuestro corto, Divorce Express.
El primero, me refiero. Bueno, el único. Hasta que no se grabe el que... El que
van a grabar ellos.
Sí, eso es.
Quería deciros que me gustó.
Hicisteis un buen trabajo.
Muchas gracias.
Tú hacías de sacerdote, ¿verdad?
De tanto varón, así es.
Oye, pues, estaría bien que te vistiéramos de cura para la entrevista.
Pues... no sé.
Sí. Mira, ahora le pedimos a los de vestuario que nos traigan un alzacuello.
Además, así con la camisa negra te va a quedar muy bien.
Eso seguro.
Oye, a todo esto, ¿qué pinta un sacerdote en un corto de divorcios? Es
respondo a eso, desvelo parte de la trama y pierdo la gracia.
Bueno, pues, te voy a preguntar otra cosa.
Gracias, Helen.
Venga, vamos a grabar.
Sí, sí, ya.
Pero qué buen humor tienes.
Es que cuando me pongo muy nerviosa me da por reír.
No lo puedo evitar, ¿eh? Ya me pasó en las entrevistas del Making hace dos
Me da vergüenza hablar de mí misma.
¿Pero cómo te va a dar vergüenza? Los artistas no conocéis la palabra
Sí, bueno, pues yo necesito un guión.
Por esa razón me hice actriz.
Me lo aprendo, me dirigen y...
Y sé lo que tengo que hacer. Y aquí y ahora no hay nada de eso.
Y me da por reír.
Yo hacía el papel del marido. Y María era mi esposa.
Y teníais que divorciaros.
Bueno, la peli jugaba con eso.
Nos casábamos, nos divorciábamos. Era una comedia de enredo.
Pues yo hacía de secretaria. La secretaria del despacho de abogados.
¿Y qué tal fue la experiencia?
Fantástica, la verdad.
Lo pasamos muy bien.
¿Y te hubiera gustado repetir ahora en el remake?
¿Te resultó muy difícil ponerte en la piel de un abogado?
La verdad es que no suelen ofrecerme este tipo de papeles. Como siempre voy
desaliñado con estos pelos y estas barbas.
Pues la verdad es que cuando te ofrecen ponerte un traje y una corbata es que
agradezco. ¿Y te hubiera gustado repetir?
Sinceramente no.
Divorce Express ya está hecho y ha quedado muy bien.
Y no veo la necesidad de...
De hacerlo de nuevo, vamos y... Esto mejor no lo ponemos.
No procede.
Como vea.
Tú fuiste el director y además el guionista del divorcio expreso original,
equivoco? Guión y dirección, así es.
¿Y cómo se te ocurrió la idea?
Debe ser muy difícil escribir un guión, crear de la nada, partir de cero.
Sí, el proceso de creación literaria conlleva eso.
Llevo muchos años escribiendo. Estoy muy acostumbrado.
Nunca he tenido el típico bloqueo creativo del que tanto se habla.
¿Es más un mito que otra cosa?
No, yo no digo eso. Solo digo que yo nunca he tenido ese problema.
Más bien al contrario.
He tenido un exceso, una saturación. ¿De qué?
De ideas, de escritura.
Ahora estoy investigando otros formatos que lleven mucho más allá del guión
convencional.
Hay que innovar.
No debería haberlo preguntado.
¿El qué?
Lo de querer repetir en el corto.
Me he dado cuenta de que era totalmente inapropiado.
Las preguntas nunca son inapropiadas. Solo debe haber respuestas adaptadas a
mismas. Nada más.
Sí, bueno. Vale, lo que tú digas.
Pero he notado claramente el resquemor de vosotros hacia ellos.
Resquemor.
Menuda palabra.
Venga, va, Alonso, no me vengas con esas.
Que se ve la lengua.
No hay que darle tanta bola al asunto.
Es una cuestión profesional.
Hay un contrato firmado.
La productora ha comprado los derechos y quiere rodar a su gusto, con más
dinero, con su gente, sus actores.
El mundo del cine es así, hay que asumirlo y ya está.
Chicos, prohibido móviles.
Todos aquí adentro, por favor.
Gemma, no me has oído.
Nada de móviles.
Todos aquí adentro, como necesitan tus compañeros.
¿Y por qué no puede haber móviles?
Ordenes de la productora. Y punto.
Ya. Pero es que nosotros no formamos parte de la productora.
Nosotros tres pertenecemos a una agencia de comunicación independiente.
Sí.
Muy cierto.
A la cual la productora ha contratado para hacer un trabajito.
Así que ciñete a la norma. ¿Quieres?
Y no me aguantes, ¿vale? Que tengo mucho que hacer.
Muchas gracias, reportera.
¡Ah!
Aquí no se puede fumar.
También lo dice la productora.
Me temo que no, querida.
Esto ya son cosas de la universidad.
Porque está leal, costaja, si quieres.
Me gustó mucho trabajar contigo. Eres muy profesional.
Eso te lo dirás a todas, ¿no?
¿Merece la pena hacer esto por dinero?
¿Piensas que no?
¿Crees que no debería haber rendido los derechos?
A ver, yo no digo nada.
El guion era tuyo, el corto también.
Además has sido muy generoso repartiendo el dinero con nosotros.
¿Qué?
Pues... Hay cosas que en la vida no se puede comprar con dinero.
¿Sabes por qué lo he hecho realmente?
Para poder comparar una versión con otra.
Y si a ojos cerrados que la nuestra siempre será mejor.
Porque la nuestra es la original.
Y la suya es y será una puta fotocopia.
Una fotocopia muy cara, sí.
Pero fotocopia a fin de cuentas.
¡Corte! Vale, movemos pocos.
Hacemos una pausa de 20 minutos, pero solo 20 minutos, ¿eh? Para tomarse un
cafecito y poco más.
Estás total con el alza cuellos, ¿eh? Es que pareces un cura de verdad.
¿Te acuerdas cuando rodamos la escena en la que es caso?
Tuvimos que repetir varias veces porque no parabas de reírte.
Hombre, es que tú me dirás. Una boda improvisada, metida en un despacho con
y todo.
A ver quién era el guapo que se aguantaba la risa.
Estaba todo el equipo que se partía. ¿A que sí, Fran?
Sí, fue muy gracioso.
Hijo, vaya cara de monstruo que llevas. ¿Te ha pasado algo?
No, es solo aburrimiento. Si es que llevamos aquí ya un buen ratito.
Y lo que nos queda, armándote de paciencia, que esto va para largo.
Joder, Sonia.
Menuda navaja llevas.
Una buena jefa de producción tiene que estar preparada para todo.
Hasta para ir a la guerra si hicieras falta.
Sí, está miedo me da. Ni que fueras a matar a alguien.
Pues mira, no interesa ver.
Se me ha vuelto a olvidar otra vez, se me ha vuelto a olvidar como se
me olvida siempre.
Mirar donde nadie mira, observar lo que nadie ve, el
silencio es indefente.
Lárgate de aquí y no vuelvas drogadicta de mierda.
Joder, qué daño me habéis hecho.
Estáis como putas cabras.
Lario, toma nota.
No deje hasta sinvergüenza volver a entrar al edificio. Ya no formo parte de
este equipo.
Aquí no hay lugar para junkies.
¿Junkies? ¿A quién llamas tú junkie, hijo de puta? Si solo era una rayita
entonarme un poco, joder.
Despídete del trabajo.
De este y de cualquier otro.
Ya nos encargaremos de que nadie quiera volver a contratarte.
Estáis muy mal del tarro. Pero requete mal del todo.
Han de que os den por el culo. Y ahí os quedáis, con vuestro puto corto de
mierda. Brincaos.
Entonces, me quedo sola como única ayudante.
¿Ahora qué hago?
Yo nunca tuve dos ayudantes de dirección.
Con suerte tenía uno.
En algunos cortos de mierda.
La llamarrón te ha caído, ¿eh?
Ahora te has quedado sola.
Ya.
Encima el idiota de Alonso me viene y me suelta que él ha trabajado muchas veces
con un solo ayudante de dirección y que a veces ni es.
Sería un imbécil.
Ese es un gilipollas y un muerto de hambre.
No sé quién es peor, ¿eh? ¿Si Martín o él?
Mujer, yo lo tengo claro.
Alonso es un fracasado y Martín un triunfador.
No hay más que verlo, es evidente.
Pues... Un poquito severo sí que es Martín, ¿eh?
Primero confiscándonos los móviles y ahora, mira.
Menudo pollo ha montado.
Bueno, pero lo de los móviles no es cosa suya.
Eso es cosa de Sonia. La obro.
Calla que te va a oír.
Me parece muy fuerte todo este asunto. Han expulsado a esa pobre chica como si
fuera una petada.
Nada que me sorprenda.
Martín es un tirano, un déspota.
Es su estilo de dirección.
Oye, una cuestión ortográfica.
¿Realmente cómo se llama? ¿Martín o Martín?
Te lo digo porque en muchos sitios lo he visto escrito con tilde. Y como sé que
él es español, o eso creo.
Se llama Martín.
Lo que pasa es que a él le gusta que lo llamen Martín, como homenaje a Martín
Scorsese.
Venga, va.
De coña, ¿no? Es totalmente cierto, puedes creértelo.
Pues menudo gilipollas.
Desde luego.
Oye, escúchate una cosa.
¿A quién le apetece desinhibirse un poco?
Uy, ¿cómo suena eso?
¿Hay que desnudarse?
Puede. ¡Me apunto! ¡Quiero, quiero!
Se trata de un juego.
Todos lo conocéis. Seguro que habéis jugado de niños.
Se llama Atrevimiento, Beso o Verdad.
Venga ya, no me jodas. Anda, qué bueno.
¿Cómo, cómo repite? Yo nunca he jugado a eso.
¿Pero qué clase de infancia tuviste?
Bueno, pues digamos que era la típica empollona.
Hago un recordatorio de las reglas para todo el mundo.
Una persona...
Hazte de madre o inmune, que si todos estáis de acuerdo puedo ser yo.
Esa persona es quien debe dirigir el juego.
Hombre, muchas pintas de madre no te veo yo.
Pero de director sí.
Entonces la madre propone a un jugador por cada ronda tres posibles acciones.
Si elige atrevimiento, deberá atreverse a realizar la acción que la madre
disponga. Normalmente algo audaz, embarazoso o incluso temerario.
Eso depende del nivel de adrenalina que le queramos imprimir a esto. Por contra,
si elige beso, deberá darle un beso al jugador que la madre escoja.
A ver, a ver.
¿Pero estamos hablando de inocentes besos en la mejilla o hablamos de algo
potente?
Cuando yo jugaba con diez años, de dar un beso en la cara no pasaba.
Algo ya bastante comprometedor a esa edad. Ahora que ya somos mayorcitos,
podemos dejarlo a la libre elección de los implicados.
¿Y qué pasa si alguien elige verdad?
Pues que tiene que decir la verdad. No vale mentir.
O bien confesar algo íntimo o contestar a una de las preguntas directas que la
madre le haga.
No te creas, se nota enseguida.
Aparte, si decidimos jugar, jugamos en serio. Si no, no tiene gracia.
Además, siempre puedes negarte a hacer algo pagando alguna prenda.
¿Qué tipo de prenda? Lo que la madre decida.
Pero eso no tiene gracia. Eso es de cagaos y de cortarrollos.
Bueno, va, ¿qué decir?
¿Jugamos?
¿Quién quiere romper el hielo?
Bueno, pues yo misma, que tengo curiosidad ya que nunca he jugado.
¿Ya que eres virgen?
¿Tengo que decir la verdad?
Elige el verdad.
Prefiero elegir beso.
Chicos, yo cojo la cámara y esto se empieza a poner calentito.
Buena idea, Pablo.
Y si no nos sirve luego para el making, pues para mi colección de vídeos
domésticos.
Elige el beso al final.
Muy bien.
Pues tienes que darle un beso a... a Sergio.
Vaya, vaya, qué decepción, ¿eh?
Sobre todo para mí.
Bueno, ¿qué queréis? Es mi primera vez.
Siguiente turno.
¿Algún voluntario?
Muy bien, así me gusta. Sin miedo.
Atrevimiento, beso o verdad?
Beso.
Vaya, vaya.
Habéis salido besucones, ¿eh?
Muy bien.
Pues tienes que darle un beso a... Perdona, ¿puedo elegir yo?
Es que esto del beso no te equivale, chicos.
Sois actores. Estáis acostumbrados a hacerlo por exigencias del guión.
No te creas.
Pero aquí no hay guión.
En cualquier caso, pasemos al atrevimiento.
¿Quién se anima?
Helen, por ejemplo.
Venga, me animo.
Pero me apetece sincerarme. Fíjate tú por dónde.
Joder. Vaya ganas tenéis de hacerme la contra.
Que ahora toca atrevimiento, ya hemos dicho.
Vale, vale. Pues atrevimiento.
La confesión va de propina.
En realidad no me llamo Helen, me llamo Elena, pero no una Elena cualquiera.
Elena de Troya.
¿Y eso?
Hombre, si el director tontarra este se llama Martín y si lo cambia Martín, ¿por
qué iba a ser yo menos, no?
Es coña, es coña, era solo por reírnos un poco.
Venga, mamahita, que estoy preparada para el reto.
Te propongo el atrevimiento de...
Marcarte un baile muy sexy delante de todos nosotros.
¿Pero cómo de sexy?
¿A lo Kim Basinger en nueve semanas y media?
Eso estaría bien.
Eso como tú veas.
Vale. Pues si queréis a Kim Basinger, tendréis que hacer entre todos de Joe
Cocker. Venga, tarareando.
He cumplido con mi atrevimiento.
Vaya, si lo has cumplido. Un fuerte aplauso para Helen Basinger, por favor.
¿Algún otro voluntario para otro atrevimiento?
Vaya, pues voy a tener que elegir yo la fuerza.
Venga, Sergio.
Machote, te ha tocado. Vaya, tenía que ser yo.
Te propongo el atrevimiento de... encaramarte a esta ventana de ahí con
colgando por fuera.
Uy, uy.
No juguemos con eso, ¿eh?
Tonterías las justas.
No, no pasa nada. Somos actores.
Yo mismo me doblo en las escenas de acción.
Estoy acostumbrado al peligro. Ese es mi chico.
Dejen paso, por favor.
¡Bravísimo, bravísimo!
Prueba de atrevimiento superada.
¿Está grabando todo bien?
De fábula.
Bueno, ¿y no crees que ha llegado ya el momento de decir la verdad?
Que yo no estoy para más sustos. Empieza tú misma, pues. Ah, no. Que yo ya he
jugado. Y aquí queda mucha gente por jugar.
Joder, con la niña empollona.
Manuel, te ha tocado.
¿Es verdad que desde que has hecho de cura la gente se te confiesa más que
antes?
Sí, pero no es por eso.
Estudié psicología en la universidad cuando era más joven.
Eso siempre ha hecho que los amigos se me hayan sincerado mucho.
Se me da bien escuchar y aportar soluciones a los problemas de la gente.
Un hombre ilustrado, muy formado, sí señor.
Gracias por su confesión, padre.
De nada, madre.
Muy agudo, sí señor, muy agudo.
Venga, Adriana, te ha tocado, solo faltas tú.
Pablo tampoco ha jugado.
Pablo no cuenta, él está con la cámara. Lo consideraremos palomita.
Venga, Adri, un secreto inconfesable.
Sorpréndenos.
Chicos, hay algo que no os he dicho.
Y es que a mí sí que me llamaron para repetir el papel.
Me dijeron que yo era la única, la única que les gustaba y me
ofrecieron repetir el papel.
Yo pregunté por vosotros, pero me dijeron que no, que lo ofertara solo
Así que la rechacé, porque no se incluía a vosotros.
Deberías estar orgullosa. Pues no, no lo estoy.
¿Pero por qué?
Pues porque ahora me arrepiento y me gustaría estar ahí, rodando el corto, en
ese despacho.
Y me odio a mí misma por pensar esto.
Pensé que todos nuestros móviles estaban requisados.
Soy un hombre de recursos.
Presta atención a esto, que no tiene desperdicio.
¡No!
¡No, déjame!
Pero esto es lo que creo que es. Dímelo tú, que eres la periodista.
¡Déjame que me dejes! ¡No!
¡Suéltame! ¡Joder, suéltame!
¿Pero esto es un abuso sexual?
¿Es una violación?
Este Martín es un hijo de puta en toda regla.
Dicen que su lesión de la pierna se la hizo practicando a sexo duro.
Bien duro.
¿Quién lo ha grabado? ¿Quién te lo envía?
No tengo ni idea.
Es de un número desconocido.
Pero es de hoy, de hace poco. Abajo pone fecha y hora.
Y se nota que ha sido aquí, en alguno de estos despachos.
¿Y qué vamos a hacer ahora?
Porque yo no puedo seguir trabajando como si no hubiera ocurrido nada.
Déjame a mí.
Yo me ocupo.
¿Qué vas a hacer, Pablo?
Voy a decirle cuatro cosas a Martín.
Este violador, hijo de puta, no se va a marchar de aquí de rositas.
Hola.
Ay, hola. No te había visto, me había quedado movada.
Qué intenso ha sido el jueguecito, ¿no?
Sí.
Ya ves.
Pobre Adriana, ¿eh? Tiene que estar reprimiendo un montón. Y sin motivo,
ya no tiene... Sí, sí, sí, sí, ya, pero... Es que yo no estaba pensando en
Adriana. ¿Ah, no?
Pensaba en lo nuestro.
En nuestro beso.
¡Ay, qué tonto eres!
Sí, pero antes pasa algo, ¿eh?
María, yo...
Hace tiempo que quería hablar contigo.
Mira, en la peli tú y yo éramos pareja. Nos casaron.
Que yo siempre he sentido algo por ti y... Para, para, Frank, ahora sí que me
estás empezando a... No, no, no, no, no.
Ahora que por fin me he decidido, no pienso quedarme a mí. Es que... que no
estamos jugando atrevimiento, ¿verdad?
Precisamente.
El beso de antes me ha... me ha removido cosas.
Me gusta.
Me gusta.
es mentira que te vas
espera un momento a lo mejor no es
verdad y todo es una pesadilla espera
un momento no vuelvas a asustarme así mi amor
perdón te quiero espera un momento
que me quieres sin corazón mi ex corazón
mi ex corazón
¿Todo bien?
Alonso, ¿qué es lo que me has dado?
¿Qué haces ahí?
¿Te pasa algo?
Te noto como apagado.
¿Estás bien?
Siento que ya nada me motiva.
Todo este mundillo de la interpretación, teatro, los cortos... No sé.
Pero si tú eres un actor vocacional, llevas en esto una pila de años.
Por eso hoy te han quemado.
Llevo demasiado tiempo tragando mierda y empiezo a dudar de que esto merezca la
pena. Bueno, esto es cuestión de racha, altibajos... Si ahora estás pasando por
un bache... Un bache, un focabón.
Bueno, pues un bache gordo.
Todo es un círculo vicioso.
Te falla la motivación, luego decae la autoestima...
Te quedas sin trabajo, gastas tus ahorros, desaparece tu vida social.
Bueno, bueno, hombre, frena.
Ya verás cómo todo se soluciona y... Si es que no me llegan propuestas.
Desde que rodamos Divorcio Express nadie me ha llamado.
No me salen trabajos.
Por eso acerté la pantomima esta del making of.
Por lo menos aquí pagaban algo.
Ya verás cómo dentro de nada te ves en un proyecto importante como Caído del
Cielo.
Ya lo verá.
¿Habéis visto a Pablo?
No, no lo hemos visto.
¿Ocurre algo?
Venid conmigo.
Helen, ¿dónde está Pablo?
No sé, hace un rato que no lo veo.
¿Y alguno de vosotros ha visto a Pablo en la última media hora?
La última vez que lo vi estaba contigo.
Se acabó. Se acabó esto y ya se acabó.
Venid todos.
¿Dónde está Pablo?
¿Dónde está Pablo?
Hola, Gemma. ¿Qué tal con el micro?
Vamos muy rápido, vamos de plazo.
¿Has hablado con Pablo?
Perdona, Pablo es el chico que va contigo, tu operador de cámara, ¿no? Sí,
hace rato que no lo veo.
Pues yo más rato aún. Pregúntale a Sonia, por si acaso sabe algo.
Te lo pregunto a ti, cabronazo.
¿Qué has dicho?
He dicho que eres un cabronazo y un hijo de la gran puta.
Y un tirano de mierda que no solo explota a sus empleadas, sino que además
viola.
A mí nadie me insulta.
¡Nadie te enteras!
¡Estás despedida!
¡Lárgate de aquí! Que ahora no tengo tiempo ni para... ¡Hazte yo mismo!
No me puedes echar porque no me has contratado tú, sino la productora. Se
encargará de esto, Sonia, con una llamada del teléfono. Pero hazte el
irte en menos de medio segundo.
Me iré encantada.
En cuanto todo el mundo sepa que eres un violador.
Yo no tengo por qué aguantar esto.
Sois testigos de lo que me está llamando.
No lo pienso permitir, así que no lo pienso permitir.
¿Qué me dejáis, coño?
Eres un violador, un violento y un pirata. Oye, varilla.
Estás haciendo una acusación muy grave delante de mucha gente.
Supongo que tendrás pruebas. Pablo las tiene.
Un vídeo muy esclarecedor.
¿Y dónde está Pablo?
Pues eso quisiera saber yo. Ha desaparecido.
Lo último que supe era que venía a hablar contigo y no hay ni rastro de él.
¿Dónde coño está?
Esta mujer está loca.
Está como un puto cencerro.
¿Dónde coño? ¿Qué voy a hacer o nada?
Gemma. Si querías desaguarte o ecotearnos con las dos cosas, pues ya lo
hecho.
Como jefa de producción tengo que pedirte que te vayas del edificio.
Ya hablaré yo con la productora respecto a lo de tu contrato.
Y cuando acuse de algo a alguien, te recomiendo que lo hagas con pruebas.
Pablo tiene la prueba.
Pero de todos modos esto se soluciona muy rápido.
Que de un paso al frente la persona que hace un rato en un despacho...
Sufrió abuso sexual por parte de Marten.
Quedó un paso al frente la persona que lo grabó en vídeo y después se lo mandó
Pablo.
¿Has tenido bastante?
Hace el favor de irte y déjanos trabajar.
Parece mentira que sea precisamente una mujer quien defienda a un puto violador.
Oye, ¿pero tú qué te has creído?
¡Lárgate ya de aquí!
No me puedo creer lo que acaba de pasar.
Parece que le han rajado el cuello.
No tiene pulso. Está muerto.
Que nadie se acerque.
Es la escena de un crimen.
No debemos tocar nada.
Hay que llamar a la policía.
Una línea de fijo.
Hilario me dijo que cortaron las líneas hace años para ahorrar coste.
Ya por los movidos. Los tengo guardados en mi bolsa de deportes. En el cuartito
de las cosas de atracción.
El candado está cerrado.
¿Eso quiere decir?
Que el asesino sigue dentro.
Esto es una puta locura.
Vamos a tranquilizarnos y no perdamos la calma.
¿Tranquilizarnos, dices?
A ver, ¿dónde está Pablo?
Efectivamente, ¿dónde está?
Solo cuando aparezca me quedaré tranquila. Claro, tú y todos nosotros,
nuestra seguridad.
¿Me querrás decir que sospechoso?
No, sospechoso número uno.
¿Pero qué está el mismo?
La bolsa de los móviles no está en su sitio.
Alguien ha debido cogerla.
Vaya. Y el único que tiene móvil es tu amigo Pablo, que está desaparecido
también.
Pues si está desaparecido, vamos a buscarlo. No, mejor vayamos a la
podemos llamar, pero podemos salir, tenemos la llave. Nos vamos todos a la
comisaría y punto.
No es tan fácil.
No os olvidéis que estamos rodando un corto. Y una noticia como esta supondría
un gran escándalo.
No lo dirás en serio.
Hay una persona muerta.
¿Te importa todo lo demás?
Importa todo.
Hay mucho dinero en juego y no pienso dejar mi trabajo a medias. Y todo el que
quiera seguir trabajando conmigo, pues ya sabe lo que hay.
Eres un ser despreciable. El consejo está muerto. Lo siento mucho, señor
sacerdote. Pero mi película no tiene por qué morir tan bien.
No puedo creer lo que dices.
Nos quedan unas pocas horas para poder terminar en plazo.
Si nos aplicamos bien y cumplimos el plan de rodaje, terminamos y nos vamos
la película hecha.
Si no, no la acabaremos nunca.
Pensadlo fríamente un momento.
Después de lo que ha ocurrido, no nos van a volver a dejar rodar aquí.
La productora perderá mucho dinero.
Y la carrera de más de uno va a acabar yéndose al traste.
No es a Jarel Martins. Esto solo es un corto de mierda.
Corto de mierda fue el que hicisteis vosotros.
En este hay invertida mucha pasta.
No me lo puedo creer.
Antepones un rodaje a una situación como esta.
No voy a discutir eternamente con todo el mundo, me niego.
Yo soy el director y aquí mando yo.
Ya he expresado mi opinión, así que todos conocéis mi postura.
O estáis conmigo o estáis contra mí.
¿Y qué pasa con Pablo?
¿Eso? ¿Pretendes que sigamos rodando como si nada con un muerto en el hall y
un asesino al acecho según tu teoría?
¿O preferís que rodemos con un violador que además es el jefe, según la teoría
de FEMA, eh?
No te pases ni un pelo, no te lo permito.
¿No te pases ni un pelo tú? Pues tú sabes que dispararte yo también puedo.
Menos mal que no eres una dignidad, Cris.
No es más que una niña tan insolente.
No ofende a quien quiere.
Haced lo que queráis.
Yo no me fío de ninguno de vosotros.
¿Cómo se supone que estoy despedida?
Me voy a buscar a Pablo.
Yo voy contigo.
Hagamos una cosa.
Los que quieran salir del edificio y avisar a la policía, vayan a la puerta.
Podéis marchar, no pasa nada.
Únicamente que se olviden de volver a trabajar conmigo en cualquier otra
producción. ¿Pero qué dices?
Hombre, Martín, no lo tendremos en cuenta.
No os preocupéis por eso.
El que quiera ir a comisaría es el momento de hacerlo.
Y mientras llega la pasma, el que quiera quedarse a ayudarme a buscar al Pablo,
hijo de puta, no sé cómo se llame, y partirle la crisma con mi bastón...
Yo se lo agradeceré especialmente.
¿Y en qué consistirá el agradecimiento?
¿En un polvo rápido marcado en la casa?
Muy bien.
Hemos quedado los más valientes.
Los más gilipollas, diría yo.
Nos dividiremos.
La gente de mi equipo, conmigo.
Empezaremos por la planta de arriba y después iremos bajando. Vamos.
Yo empezaré por el primer piso.
No pido a nadie que me acompañe. Faltaría más.
Vamos todos contigo.
Esto es inmenso.
Mirad vosotras por esos dos despachos de allí.
Es que... nos da un poco de calle.
No, hombre, no me jodas. Y para allá, por Dios.
Venga, vamos.
Cada vez me lo pones más difícil.
¿A qué te refieres?
Intento defenderte y que salgas bien parado. Pero no estaría de más que
tú también de tu parte.
Joder, Sonia.
Solo me faltará que tú... No, mira.
Yo me juego más que tú con este corto.
La productora me ha dado un ultimátum. O Divorcio Express sale bien o me voy a
la puta calle.
Definitivo. Y tal como están las cosas, esto no tiene mucha pinta de salir bien.
¿Vale? ¿Y entonces qué quieres que haga yo?
Estas dos chicas de ahí fuera son las únicas que nos quedan de todo nuestro
equipo. La poli no tardará en venir.
Y seguir rodando aquí va a ser del todo imposible.
Hay que asumirlo.
Pero luego viene la segunda parte, que es la que no te has parado a pensar.
¿De quién me estás hablando?
Joder, Martín, es que te afecta si no te das cuenta de nada.
La productora nos va a hacer más preguntas que la propia policía, muchas
Bueno, ¿y a mí qué me cuentas?
Yo no tengo la culpa de que alguien le haya dado por matar al conserje.
¿Ah, no?
Manuel, yo estoy cagada de miedo.
No eres la única.
Yo creo que si esperamos aquí a que llegue la policía, pues casi que mejor,
Tranquila, yo estoy contigo.
Estás con un hombre de Dios.
¿Qué?
Que yo no sabía que tú eras psicólogo.
Y no lo soy.
¿No? Pero antes has dicho eso cuando jugábamos atrevimiento, ¿verdad?
Estudié varios años en la facultad de psicología, pero no logré terminar.
Me quedan tres o cuatro asignaturas.
Ya ni me acuerdo bien.
Qué pena.
¿Y por qué dices eso?
¿Estudiar psicología o dejarme la media?
No.
Dejarte la media, punto.
Bueno, por trabajo.
Estudié sin vocación, más que nada por tener un título, por complacer a mis
padres.
En fin, esas cosas.
¿Y qué pasó?
Que me invadió el gusanillo del teatro.
Me presenté a unas pruebas y me cogieron para una obra.
Después fui enlazando un trabajo detrás de otro hasta ahora.
¿Y ya de la psicología nunca más se supo?
Algo así.
Es una forma de decirlo.
¿Y qué hay de aquello de las confesiones, padre?
Yo solo soy padre en esta ficción.
Yo de cura no tengo nada.
Pero dijiste que la gente se te confesaba.
¿Tienes algo que confesar, hija mía?
¿Qué os digo?
Yo no he tenido nada que ver con lo del conserje.
Bueno, alguien tiene que haber sido.
Alguien de nosotros para más señas. Eso todos lo tenemos claro.
Y tanto.
El tal Pablo de las narices. Un cuanto le eche la mano encima.
Sí, vale.
Esta es una hipótesis.
¿Y qué pasa con lo del asunto este?
De la violación.
Tú también con eso.
Igual que la puta reportera del making.
Martín, yo he dado la cara por ti.
Pero ahora estamos solos.
La productora va a pedirme cuentas. Yo soy la responsable de todo lo que pasa
rodaje.
No puedo creer que tan siquiera dudes.
Y si hay alguna prueba, habrá que destruirla.
Por eso interesa que encontremos a Pablo y el móvil de Pablo nosotros, antes de
que lo hagan ellos.
¿Me sigues?
¿Puedes que nos paramos y nos quedamos aquí?
Sí.
¿Te apetece un cigarrillo?
¿Qué vas? Si yo no pongo.
Ah, creí que lo decías por... No, lo decía más bien por... Ya, para preservar
nuestra integridad física.
Pues sí, que bastantes movidas he tenido yo y vamos.
Deberías haber aceptado. ¿El qué?
Yo lo hubiera hecho.
Bueno, ya.
En aquel momento, y tal y como me lo plantearon, me pareció poco menos con la
traición. Mujer, no nos debes nada. Es decir, somos amigos, somos un equipo.
Eso no implica que tengáis que aceptar una mejora.
Aunque solo sea para beneficiarte a ti.
Tienes que mirar por tu carrera.
Y eso no es egoísmo, es algo normal.
Joder, ¿dónde estabas tú el día que me lo propusieron?
Pues a haberme llamado.
En fin, lo hecho hecho está y no hay marcha atrás posible.
Bueno, ¿y tú cómo estás? ¿Estás bien?
Yo me quiero a morir.
¿Lo dices en serio o es solo una forma de hablar?
Esto es más grande de lo que parece.
¿Y tú ahora por qué sigues grabando?
Pues no sé, por si acaso. ¿Por si acaso qué?
Para que quede todo registrado. Puede servir de prueba policial.
Me temo lo peor.
¿Por qué dices eso?
Bueno, no, no he dicho nada. No quiero ser agorero.
No, no, di lo que piensas, Alonso. No te calles.
¿Dónde está Pablo?
Si es culpable de algo, como dice Martín, no lo encontraremos.
¿Se habrá alargado ya? El candado estaba todavía cerrado. No ha podido salir.
Quizás por una ventana.
Demasiada altura.
No una altura insalvable desde la primera planta.
Quizás lo tenía todo preparado y le esperaba un cómplice en el exterior.
O descendió por una cuerda o una escalera. No sé.
Ahora lo averiguaremos.
¿Insinúas que es sospechoso?
No. Solo establezco una hipótesis.
La otra es que sea inocente.
En este caso, decir que está desaparecido es poco menos que un
¿Por qué?
¿Hablamos claro? ¿Sin paños calientes?
Si Pablo es inocente, es muy probable que cuando lo encontremos, lo
fiambre. ¿Pero cómo puede ser tan bestia? ¿Qué estás hablando de nuestro
compañero? Estoy hablando claro.
Eso es lo que habíamos acordado. Sí, es verdad. No hay reproches.
El bueno de Hilario está muerto. Eso ya no tiene remedio.
Pero quizás no haya sido el único a morir hoy.
Por no hablar del riesgo que estamos corriendo todos.
Escuchados, voy a decir yo mi hipótesis.
Pablo lo sabe todo. Lo ha descubierto y lo ha grabado.
Está escondido en algún lugar del edificio porque le ha resultado
salir. Ha llamado a la policía desde su móvil y en pocos minutos todo se
resolverá. ¿Y tendremos un final feliz?
Este final tiene al cabo. Esto es la puta realidad.
Que no te confundan los pocos, señor director.
Yo no sé si esto a mí me compensa, ¿eh?
¿El qué?
Pues... toda esta mierda.
Que eso no está pagado, tía. Que soy ayudante de dirección.
Primero todo el trabajo para mí sola porque resulta que echan a mi compañera
cocaína humana. Y ahora buscando por todas partes con un asesino suelto.
Mujer, no te alteres.
Que no me altere, dice la tía.
Muy relajadita te veo yo a ti.
¿Y qué quieres que haga?
¿Que me ponga como una histérica igual que tú?
¿Cómo?
Chica, que dejes de quejarte ya por todo.
Así no llegamos a nada.
Hay que ser más práctica.
Sí, algo me han dicho respecto a eso.
Respecto a qué?
Respecto a lo práctico que tú lo dices.
María, ¿pero qué estás haciendo?
¿Te importaría marcharte y dejarnos terminar tranquilos?
¿Verdad?
Fran, vamos a tranquilizarnos que todo tiene una explicación. ¿Pero yo qué
explicación tengo que darle a este? Pues faltaría.
Tú calladito te cierras la boca de un hostiazo. ¿Tú?
Pero si no eres más que un pringao de mierda. ¿Qué me estás contando?
¡Basta!
No lo soporto más.
Espera, María. María, no te vayas.
Estarás contento.
No tanto como tú por lo que veo.
Lástima que no hayas llegado cinco minutos más tarde.
Lo digo por la dama, que la pobre se ha quedado a medias.
Nunca me has caído bien.
Eres un cínico.
¿Cínico? ¿Y qué se supone que eres tú entonces?
María me lo ha contado todo.
¿Qué es lo que te ha contado?
Todo lo que le hiciste.
No sé cómo no te da vergüenza llamarme a mí cínico cuando alguien como tú...
¡Oye, oye, oye!
Adalcarlo, sacerdote.
¿De qué coño estás hablando?
Todo el mundo a la entrada.
Repito, que venga todo el mundo a las escaleras de la entrada.
No ha habido suerte.
¿Y cuándo va a venir la policía?
No hemos encontrado nada.
Solo falta mirar en un sitio.
Cuando uno quiere escapar, tiende a ir hacia arriba, no hacia abajo. Que al
final acabas atrapado como en una ratonera.
Pues no bajemos entonces.
Total. Si prefieres quedarte, te quedo en el hall.
Son ellos.
Todos nuestros compañeros.
Están todos muertos.
¿Por qué quieres que seamos los siguientes sin morir?
Sí, sí, tienes razón. Pero llámase comisaria.
De aquí no se mueve nadie.
Vamos a jugar a un juego.
No engañes a nadie.
Esa pistola es de atrezo. Y esas balas de fuego.
Compruébalo por ti misma.
Bien, pero no nos pongamos nerviosos.
Ya os lo he dicho antes.
Solo quiero que juguemos.
¿Jugar a qué?
A un juego.
Atrevimiento, beso, verdad.
Como hicimos antes, chicos.
Pero esta vez vamos a ir un poco más en serio.
Venga, va, que para luego es tarde. ¿Quién se atreve?
¿Ningún voluntario?
Vaya, pues voy a tener que hacer como en la escuela.
Voluntarios forzosos.
Venga, Martin, te ha tocado por ser el más capullo de todos.
¿Y qué mierda se supone que tengo que hacer?
¡Por lo pronto mejorar tu actitud!
Estamos todos muy hartos de tu prepotencia.
Colabora y empieza por mostrarte un poquito más humilde.
¿Serás capaz?
El que calla otorga, suelen decir.
Bien, lo daré por bueno, pero solo hasta aquí. A partir de ahora se trata de
todo lo contrario.
Se trata de hablar, de hablar, de hablar, de decir la verdad.
Atrevimiento, beso, verdad.
Pues es la hora de la verdad.
Así pues, ¿qué nos dices, Martin?
Háblanos del ya tristemente célebre capítulo de la violación.
Otra vez con eso.
Que yo no he violado a nadie, ni he abusado de nadie.
La próxima tiro a dar y acabarás con el mismo agujero que esa lata de cerveza.
No estoy de broma.
Hablo muy en serio.
He dicho que quiero una buena actitud.
¡Actitud humilde!
Lo juro.
Lo juro.
Yo no he hecho eso.
Yo puedo ser un tirano y puedo ser un cabrón a veces.
Pero nunca he violado a nadie, ni he abusado de nadie de mi equipo. Ni en
rodaje, ni en ninguno.
Lo juro.
Vaya, suenas sincero.
A mí me estás convenciendo.
Que no hablan dando.
¿Y qué decir los demás?
¿Lo damos por bueno o le hacemos pagar prenda?
¿Y qué pasa con lo del vídeo?
Muchas gracias, Gemma. Gracias por participar.
El juego fluirá mucho mejor si participamos todos, ¿verdad, chicos?
Eso digo yo, Martí.
¿Qué coño pasa con ese puto vídeo?
Yo qué sé.
Si nadie ha visto este vídeo, esto no quema.
Bien.
Eso también es verdad.
Por mucho que me duela decirlo, nuestro sucedáneo de Scorsese tiene toda la
razón. Mientras no haya más pruebas, ya sea a favor o en contra, habrá que
dejarlo en el aire.
Qué emocionante, ¿verdad?
Venga, siguiente jugador. ¿Quién se anima?
Muy bien, esto es.
Tomadlo como una catarsis. ¡Soltad todo lo que lleváis dentro!
A ver, Adriana, lánzate.
La otra vez, en el otro juego, no fui del todo sincera.
Ya me parecía a mí.
Demasiado noble te mostraste.
No solo me ofrecieron repetir el papel, también me ofrecieron formar parte de la
producción.
Poner dinero.
¿Qué? ¿Cómo? Querían contar conmigo como productora ejecutiva, siempre y cuando
pusiera la parte del dinero correspondiente, claro.
La cosa es que de inicio acepté y como productora que era me dieron la
posibilidad, digamos, de rescatar a alguno de mis compañeros de rodaje, a
de vosotros, y dije que no.
¿Pero será posible?
Lo siento, lo siento. La vanidad me cegó, que no.
No quería compartir mi protagonismo con nadie. Esa es la verdad.
Qué bonito.
Qué bien suena. Da gusto oírlo.
De todas formas, no había ninguna garantía de que mi propuesta fuera a ser
tomada en cuenta al final.
No iba a depender solo de mí. Sí, pero tú nos cerraste esa puerta.
Ni siquiera nos diste la opción.
Sabes la falta que me hacía a mí este papel.
Sabes lo que hubiera supuesto para mí.
Si te sirve de consuelo, Sergio, a ti y a todos, es que bueno...
Pues ya me veis.
Yo tampoco acabé participando en el corto después de todo.
Al final acabaron pasando de mí también.
Sí.
¿Pero eso por qué?
Bueno, en realidad fue una cuestión de dinero.
¡Ah! ¡El vil metal!
¡El dinero!
¿Ves, Adriana?
Yo vendí los derechos por dinero y tú no llegaste a participar finalmente en el
corto porque... Déjame que lo adivine.
Al final no pusiste la pasta.
¿Me equivoco?
Sé perfectamente cómo funciona este negocio, guapa.
Pues sí, no tenía ni un duro.
Pedía un préstamo a un usurero, uno de esos de dinero rápido que luego te toca
pagar el interés a un pico.
Pero sin avalistas, ni propiedades...
¿Y eras tú la que
decías que hay cosas que el dinero no compra?
Ah, muy bien, muy bien. Ahora sí que me gusta. Me siento enteramente satisfecho.
Creo que sí has dicho la verdad. Aunque antes no, ¿eh?
No deberías, pero te libras de pagar prenda. Me siento así de magnánimo,
tú.
Pasemos a la siguiente.
Te toca, Gemma.
¿A mí?
Sí, claro.
Ya te escaqueaste antes con la historia aquella de es mi primera vez, soy una
niña empollona. Y todo ese cuento chino. Pero que no es ningún cuento chino.
Que es la pura verdad.
Sí, sí, no lo dudo. Esa fue tu infancia.
Pero ya han pasado unos cuantos años desde entonces, ¿verdad?
Cuéntanos, ¿cómo te has convertido en lo que eres?
¿Cómo en lo que soy?
No sé qué quieres decir.
¿Cómo una chica como tú ha acabado fracasando en la vida?
¿Cómo has acabado trabajando en una agencia cutre que no la conoce ni su
Con un buen expediente académico y la edad que tienes, deberías estar más
arriba.
¿Qué pasó, Gemma?
Yo quería ser actriz.
Lo intenté y conseguí algunos papeles.
¿Y?
Me dieron un papel estelar.
La película era una basura, pero yo era la protagonista absoluta.
Parecía la pena.
Lo que ocurrió fue que, bueno, el guión contenía muchas escenas subidas de tono.
Me tenía que desnudar y me negué.
Después de eso todo fue una cadena de despropósitos.
Parecía agafada o quizás se había ido corriendo la voz, no lo sé.
Pero todo lo que me proponían implicaba hacer algo que iba en contra de mis
valores.
Tenía que desnudarme o acostarme con alguien, ¿no?
¿No te planteaste que no tenías vocación de actriz?
A mí no me vengas dando lecciones, precisamente tú.
Vendida de mierda. Conmigo no te pases enteradilla, ¿eh?
No, no, no, no.
Adriana tiene razón.
Lo ha apuntado muy bien.
Parece como si le echaras la culpa al sistema.
Cuando a lo mejor la que no encajaba en el mismo eras tú.
Y no al revés.
No lo sé.
No lo sé.
Ya no eres doña perfecta, Gemma.
Ya no queda nada en ti de la niña empollona que fuiste.
Tampoco es tan difícil.
Hay muchas actrices que no enseñan carne porque viene así estipulado en sus
contratos. Y no pasa nada.
Y actores también.
Pero esos caché de estrellas.
¿Has llegado tú a ese nivel para establecer tantas exigencias?
Nunca lo sabremos.
Decidí romper con todo y empezar de nuevo.
Me saqué la carrera de periodismo y así es como me gano la vida ahora.
No me vale, Gemma.
No me vale.
Tienes un problema.
Un problema de base que te impide jugar bien a este juego y no te permite decir
bien la verdad.
Que me corrija nuestro sacerdote psicólogo si me equivoco.
El problema es que no dices la verdad.
Pero tú estás plenamente convencida de que sí lo es. ¿Pero qué estás diciendo?
¿Esto de qué va? Te has montado toda esa película de tu vida.
Nunca mejor dicho.
Para no reconocer que eres tú la que tiene un problema con el resto del
Y no el mundo contigo.
Por eso vas de resentida y de reportera incisiva agresiva en guerra continua con
el mundo entero.
¿Esto qué se supone que es, Alonso?
¿Picoanálisis barato de terapia de revólver o qué?
Buen título para una película.
Me lo anoto.
Con tu permiso.
En cualquier caso, insisto en lo de antes, creo que no has dicho la verdad.
¿Pero cómo que no?
Pero bueno, vale ya, ¿no?
Vale ya.
Para que no impere la dictadura del revólver, como bien la bautizarías,
dar paso a la democracia.
Que levante la mano todo el que piense como yo.
Ya tenemos veredicto. La democracia ha triunfado.
No te pongas así, Gemma.
Hay que aceptar las derrotas con deportividad y máxime cuando son por
abrumadora.
Bien. Pues te toca pagar prenda.
Y vamos a hacerte un favor.
Por liberarte de tensiones, más que nada.
Quítate toda la ropa.
¿Qué?
No es de coña, ¿no?
No pienso hacer eso, ¿no?
Ponte en el centro y empieza.
Ahórrate ceremonias y bailecitos a lo Kim Basingel.
Desnúdate sin más.
No dirás que no te lo estoy poniendo fácil.
¿Lo ves?
Esto es auténtica terapia de choque.
¿A que no ha sido para tanto?
Le toca al siguiente.
¿Algún voluntario esta vez?
Venga, hacedme feliz.
¿Puedo ir al baño?
¿Pero tú qué te has pensado? ¿Que esto es el cole que yo soy la ceño?
¡Anda y no me jodas! ¡Venga ya!
Si no puedes aguantarte, háztelo encima.
No te cortes.
Es que me da un poco de reparo.
¡Me da un poco de reparo, dice!
¡Anda y no me seas tan remilgada, por favor!
¿Por qué no nos cuentas algo?
Creo que debería haberme ido con el resto del grupo.
No tenía motivos para quedarme. No debería estar aquí.
¿Y por qué no te fuiste?
Por miedo.
Por lo que Martín dijo de... de no volver a trabajar más con él y...
Bueno, eso por... por miedo a perder el curro.
¿Y no te da mucho más miedo todo lo que está pasando?
Muy sincera. Sí, señor.
Has superado la prueba.
En cualquier caso, consúlate pensando en que si te hubieras ido con nosotros,
ahora serías un cadáver.
Como ellos.
Ah, y con respecto a lo de ir al baño, te vuelvo a decir lo mismo.
De aquí no se mueve ni Cristo.
Puedes actuar en consecuencia.
¿Te ha quedado claro?
Joder, qué fuerte ha tenido.
Venga, morena guapa.
Te ha tocado.
¿Yo? Sí, María, tú. Sí.
Mi olfato de lobo estepario me dice que tras esa cara de buena y aspecto
angelical, algo sordido escondes.
Espera, Alonso.
Prefiero hablar yo.
No, déjalo, Fran.
Me ha tocado a mí.
Que no, que no.
Prefiero jugar yo esta ronda.
Qué gentil y cortés por tu parte.
Digno de todo un caballero español.
Adelante, Fran.
Obsequianos con una verdad de las buenas.
Estoy enamorado de María.
Vale. Y ahora dinos algo que no sepamos.
Pues no creo que fuera de dominio público, ¿no?
No le llevo escrito en la frente, que yo sepa.
Venga, hombre, Franz.
Y cuando jugamos la otra vez y le diste el beso que le diste, se te vio el
plumero enseguida. Te delataste tú solo.
Tú cállate, hijo de puta. Que nadie te ha pedido que hables.
Si lo prefieres, no hablo.
Pero el que se ha follado a María, sabes que he sido yo.
Vaya con el sacerdote.
Esta sí que no la esperábamos.
No serás cabrón de mierda.
Aquí el único cabrón eres tú.
A lo mejor sí deberías hablar, María, y contarlo todo.
Y que este fantoche quede retratado de una puta vez.
Está bien.
Fran, ¿te acuerdas la obra de teatro esa que hicimos juntos hace seis años?
Sí, claro que me acuerdo.
La representamos por toda la provincia, con bastante éxito, por cierto.
Una noche...
Cuando terminamos la actuación nos quedamos mucho rato en el camerino.
Estabas muy contenta. No recuerdo bien el motivo, pero decías que estabas de
celebración.
Nunca te había visto así.
Ibas hasta arriba de todo y olías alcohol que tiraba para atrás y no
hacerte rayas.
Ay, si Martín hubiera sido el director de esa obra, te habría echado a la puta
calle por cocainómano sin pestañear siquiera.
¿Verdad que sí, Scorsese?
Pues sí que me extraña, María, porque tú sabes que yo no suelo tomar nada de
eso, pero que apenas bebo cerveza y poco más.
Ya, ya, y se ve que tu cuerpo no está acostumbrado a ese tipo de excesos, pero
tenías muchas ganas de juerga y... Y bueno,
tonteamos, te pusiste muy insistente y una cosa llevó a la otra y...
y acabamos acostándonos.
¿En serio?
Sí, en serio, Fran.
Me arrepentí porque mezclar trabajo y sexo nunca suele traer nada bueno, pero
he hecho y está.
Y algo se movió dentro de mí y empecé a verte con otros ojos.
María, pero es que yo no recuerdo nada de esa noche.
No recuerdo haber vivido nada de todo eso.
Eso parece. Y al pasar los días y las semanas y notar que tú no decías nada...
Pues empecé a pensar que eras un cínico, o una mala persona, un buen actor, y no
es ningún halago.
O simplemente eso, que esa noche ibas hasta arriba de todo y no te acordabas
nada. Y así es, María.
Es que no me acuerdo de que pasara nada de lo que estás contando.
Ya, ya.
Y tras hacerme yo también unos cuantos reajustes emocionales, pues me olvidé
tema y hemos seguido como siempre, siendo compañeros y amigos.
Me parece muy bien por tu parte.
¿Que te parece bien por mi parte?
Qué fuerte, Fran.
Y ahora me vienes con todo el rollo ese de que te gusto, de que estás enamorado
de mí, no sé cuántas cosas más.
No, Fran.
No me parece bien dejar de marearme, hombre.
Ya.
Y por eso te acuestas con el primero que se te pone para adelante.
Con cualquiera está bien.
Pero conmigo no. ¿O qué?
Oye, oye, perdona, ¿eh?
Que yo no voy de mujer despechada ni nada de eso.
Además, que yo no tengo por qué darte explicaciones de nada.
Si me apetece acostarme con Manuel, que es mi amigo, pues lo hago y punto.
Pues claro que sí.
Viva la promiscuidad y la liberación sexual del hombre y la mujer.
Yo lo apoyo totalmente.
Tanto es así que os propongo una cosa.
Ahora que hemos dicho la verdad, vamos a mezclar la parte del beso y la del
atrevimiento. Por lo que habéis contado, todo esto se resume en una típica
historia más de triángulo amoroso.
Así que nos contéis, amigos.
Desinhibíos y haced un trío delante de todo.
Alonso, tú y yo somos amigos.
No sé qué es lo que te ha pasado ni por qué estás haciendo todo esto, pero te lo
pido, por favor.
¿Qué es lo que me pides?
¿Hacerlo tú solo con ella?
Dicen que tres son multitud.
Y aquí somos multitud.
Yo lo veo muy apropiado.
¡Mi nombre es Legión!
Bueno, venga, amigo.
Tú ya sabes que yo... No apeles a la amistad. No seas tan miserable.
Y menos después de lo que acabamos de oír.
Si quieres eximir a la dama de pasar por tan duro trance, tendrás que pagar un
tributo. Me toca pagar prenda.
Prenda no, un tributo.
Estamos hablando de algo mucho más serio.
¿Como por ejemplo?
Como por ejemplo...
¿Qué tal si te machacas un dedo con esa piedra gorda de ahí?
¿No lo dirás en serio?
Sí, tienes razón.
No mola.
Eso ya está muy visto.
¿Qué tal si te machacas un testículo?
¿Siempre te quedará el otro?
No, no, que no me importa.
Nos lo montamos los tres ahora mismo y ya está, que no es para tanto.
Eso mismo pensaba yo.
Seguro que no es la primera vez que te lo montas en compañía.
Nunca me ha ido el sexo en grupo.
¡No es necesario!
Yo pagaré el tributo.
Este es mi atrevimiento.
Yo me tiro por la ventana y tú la dejas en paz a ella.
Esta sí que es buena.
Algunos os estáis revelando como magníficos jugadores.
Estoy de acuerdo, Sergio.
Trato hecho.
Ni se te ocurra, Sergio.
Baja de ahí.
No lo hagas. No te tires, por Dios.
Sergio está muy mal. Se encuentra muy deprimido. Lo veo muy capaz. No bromea.
¿Qué ha hecho?
Está muerto.
Es que no lo has visto.
Iba a matarlo a él. Y luego a todos nosotros.
Eres una asesina.
¿Qué broma me acabas de hacer?
Pregúntale a Pablo.
Todo estaba planificado.
Formaba parte de un guión de una película muy realista que Alonso había
Hilario, Helen y yo éramos sus ayudantes.
De todos los demás, nadie sabía nada. Se han ido incorporando a la trama a
medida que se iban sucediendo los acontecimientos.
¿Pero todo esto de qué va?
Alonso estaba molesto por esta situación, la de que tú rodaras su
Se le ocurrió una gran idea.
Rodar una película documental.
Y sabotear así de paso vuestro rodaje.
Él contactó con nuestra agencia, nos contó sus planes.
Nos pagó un buen dinero.
Y aceptamos.
¿Y no me dijisteis nada?
¡Traidores! ¡Sos unos judas!
No te ofendas, Gemma, pero es que eres imprevisible.
No sabíamos 100 % cuál iba a ser tu reacción, así que decidimos dejarte al
margen.
Me habéis utilizado.
Mujer, no lo enfoques así.
Dice que tus reacciones han sido naturales.
Instintivas y muy íntegras.
Era de lo que se trataba, de ir confeccionando la película, registrando
reacciones del personal.
¿Pero de qué coño de película hablas?
Un documental realista.
Tanto Helen como yo hemos grabado mucho material con nuestras cámaras.
He permanecido mucho tiempo oculto, pero he estado apostado en esa ventana todo
este rato final que habéis pasado en el patio y nadie se ha dado ni cuenta.
He grabado unos buenos planos picados.
Además, tanto nosotros como Alonso llevamos cámaras de esas minúsculas y
micrófonos incorporados.
La tecnología ha avanzado mucho.
Son las mismas que utiliza la PASMA en sus investigaciones con cámara oculta.
No esperes encontrar en cuadres artísticos a los corsetes, como los que
gustan a ti, claro.
Pero se gana mucho en autenticidad.
También he estado escondido muchas veces detrás de las puertas mientras
supuestamente me buscabais y en realidad estabais cagados de miedo.
Algunas conversaciones que creíais privadas, pues, no lo han sido tanto.
Me has utilizado tú, sobre todo tú.
Me he partido la cara por ti, por buscarte.
Y el vídeo.
Y el vídeo que me enseñaste en tu móvil, en el que se veía a Martina abusando
sexualmente de alguien.
Eso, eso.
Ya estás enseñando ese puto vídeo, si tienes cojones.
No se enfade, señor director, pero ese vídeo lo grabé yo.
Sí, yo también era uno de los ganchos.
Conozco el edificio mejor que nadie y me habían dado el aviso de que estuviera
muy pendiente de usted.
No estábamos seguros de que fuera a pasar, pero tienes fama de picha brava,
Martín.
Pensábamos que te acabarías cepillando a alguien en algún despacho escondido,
como así fue.
Y ahí estaba, el bueno de Hilario, para grabarlo bien.
Pero follar no es violar.
No, claro que no.
En eso tienes toda la razón.
Y puedes darle las gracias a tu script, que se ha estado callada todo este rato
sin decir ni uno.
¿Tú? ¿Martin ha abusado de ti?
No.
Claro que no ha abusado de mí.
A ver.
Martín y yo tenemos un rollete. Y tuvimos un desahogo rápido en uno de los
descansos. Ya está.
Lo que nuestro activo no ha dicho es que este desahogo rápido con Martín...
Incluía ciertas prácticas armasoquistas, eso de cógeme, pégame, no, no, no,
simular violaciones, no ponerme en sonda y esas cosillas.
Era toda una práctica consentida, pero borrando esa última parte parecía otra
cosa.
Qué fuerte me parece que te hayas dado callada con todo lo que ha ocurrido.
Pues mira, a lo mejor deberías tomar ejemplo.
Qué calladita estás más guapa.
¿No querías ir al lavabo? ¿Dónde corres? ¿Qué estás tardando?
Siempre he pensado que la zona fresca.
¿Y entonces el vídeo que yo vi? Eso era una violación.
No exactamente.
¿Sabes que soy un gran montador de imágenes?
El cine convencional consiste en eso.
En trucar la realidad.
Por eso no dijiste nada, ¿verdad?
Bastante vergüenza daba que se supiera todo.
Es el sexo que a ti te mola, ¿verdad, Martín?
Y que alguna lección te ha ocasionado, no hay más que verte la pierna.
Veis como yo no he violado a nadie.
Pero tampoco te atreviste a decir la verdad.
Pues no, a santo de que tengo que ir por ahí aireando mis intimidades.
Sabíamos que había muchas posibilidades de pillarte con el calzón bajado.
Nunca mejor dicho.
Y eso nos sirvió de detonante para iniciar todo lo demás.
¿Y qué coño es todo lo demás?
Ahora estoy investigando otros formatos que lleven mucho más allá del guión
convencional.
Hay que innovar.
Después de sembrar la duda respecto a si era o no un violador y con la sospecha
añadida de mi desaparición repentina, entonces fue cuando preparamos la
muerte de Hilario.
Siempre quise hacer cine.
Alonso me prometió un papelito.
Y al final ha cumplido.
Has estado de cine, Hilario.
Digno de un Oscar.
¿Y qué pasa con todos los muertos?
Al haber ya un cadáver, el de Hilario, sabíamos que la presencia policial iba a
ser un reclamo inminente.
No había teléfonos, pero la gente iba a querer salir.
Y allí se encontraron conmigo.
Les expliqué toda la parafernalia y se prestaron a hacer de ganchos y
en el último golpe de efecto.
Hacer de cadáveres en el almacén.
Nada difícil para gente del mundo del cine, acostumbrada a actuar y a
maquillarse. Un poco de sangre falsa, una buena interpretación, quédense todos
quietos un poquito, simulen ser unos cadáveres y escuchen y vean.
Disfruten discretamente del gran capítulo final.
Nos prestamos encantados. Yo la primera, porque a mí todo lo que sea joderte me
parece bien.
Y eso daba pie al último número.
Alonso sacaba su pistola y os obligaba a todos a jugar a atrevimiento, beso o
verdad. A llevaros al extremo.
Atrevimiento.
Así quería llamar a su película.
Pero esto se le ha ido de las manos.
¿A quién?
¿A él?
¿O a vosotros?
Intercepté a Sergio en el pasillo y rápidamente le puse al tanto de todo.
Él no iba a saltar.
Bueno, quizás sí.
Pero eso ya es cosa mía.
Todo estaba a punto de terminar, era ya cuestión de segundos, cuando tú lo has
matado.
Esto, esto no puede estar pasando.
Alonso tenía un ideal.
Quería innovar y demostrar que era mejor que tú.
Este proyecto le suponía ser director de una película sin dirigirla.
Ser guionista de un guión que no existía, que dependía de vuestros actos.
Era una nueva vía para el cine y no la mierda convencional y clásica que haces
tú.
Ya, pero ha pagado muy caro, ¿no?
Eso no estaba previsto.
¿Cómo prever algo que no está escrito en ningún guión y en ningún plan de
rodaje? Él corrió ese riesgo. Era algo intrínseco a la naturaleza de la obra
él quería llevar a cabo.
El riesgo pudo con él.
Pero su temeridad no tiene por qué afectarnos ni por qué salpicarnos a
¿A dónde quieres ir a parar?
Atrevimiento. Como tú dices, que quería llamar a su obra.
Ha sido un intento muy atrevido, desde luego muy audaz.
Pero ha acabado saliendo mal.
Quizás solo por unos segundos.
Pero fatales en cualquier caso. Le ha costado la vida.
Ha muerto por su obra.
Y su obra no debe morir con él.
Merece reconocimiento.
Estoy de acuerdo.
Pero tenemos también que pensar en los vivos. No solo en la memoria de los
muertos. Y los vivos somos nosotros.
Ha sido un accidente.
Todos lo sabemos.
¿Podemos entregar estas cintas que habéis grabado?
Que esta sea su obra póstuma y acabar todos implicados en un caso de
Porque no quiero que la policía, los fiscales y los jueces tengan la misma
sensibilidad artística que nosotros o que tenía Alonso.
Y consideren esas imágenes como una audaz obra de arte, sino más bien como
prueba de algo que nos implica a todos.
Pero bueno, hay muchas maneras y muchas formas de hacer las cosas.
Honrando la memoria de Alonso, salvando todos el culo y, de paso, nuestras
respectivas carreras.
¡Muchas gracias!
Alonso era un gran cineasta.
Él ideó toda la primera versión de este corto y murió de forma trágica en un
desdichado accidente de rodaje mientras participaba en el making of de esta
nueva versión de Divorcio Express que hoy estrenamos y que yo he dirigido.
Todos estamos muy compungidos, pero la historia del cine está llena de casos
como este.
Sirva esta obra como homenaje.
Y no digamos nada del abono público.
Se me ha vuelto a olvidar otra vez, se me ha vuelto a olvidar como se
me olvida siempre.
Mirar donde nadie mira, observar lo que nadie ve, el
silencio es indecente.
Nunca estoy bien en mi piel, te necesito. El equilibrio en mí no es
necesariamente algo.
Mi atmósfera está sacudando el sentimiento. Me despierto
enfermo por celebrarlo.
Quiero volar siempre.
Quiero acordarme siempre, recordar que te quiero
siempre.
No olvides responder o pensar.
Se me olvida abrazarte o mirarte mientras duermes.
Quiero acordarme siempre.
Quiero acordarme siempre.
Recordar que te tuvieron siempre.
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