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Suélteme, por favor.
Déjeme ir, por favor.
¡Quíteme las manos de encima, basura!
¡Suélteme!
¡Maldita!
¡Ayuda!
Quieta.
Si necesita dos soldados para sentirse un hombre,
si necesita usar la fuerza para poseer a una mujer,
adelante, termine de una vez y déjeme ir.
No le tengo miedo, siento lástima por usted.
¿Lástima?
El plan era usarte y dejarte,
pero tú me desafiaste. Y a mí me gustan los desafíos.
Súbanla al carruaje.
Ya verás que soy tan hombre
que las mujeres suplican por estar conmigo.
¡No!
Qué desafío me pusiste.
¿Estás de mal humor? Te pido disculpas
por tantas paradas en el camino.
Es que tenía que trabajar.
Además, cinco días de viaje es agotador para cualquiera.
No estarías cansada si no hubieras intentado huir.
Pero fue divertido.
¿Qué rayos es eso?
Sodomía. Libertinaje.
Brujerías con las brujas del río.
La Iglesia intenta sacarlos de Paracatu.
Pide perdón por tus pecados,
o arderás en la tierra y en el infierno junto a Satanás.
-¡Confiesa tus pecados! -Ven aquí.
Solo el fuego puede apaciguar a los demonios
que habitan en el cuerpo de este hombre que se hace pasar por una mujer.
¡Arde en el infierno!
¿Te arrepientes?
Entonces el fuego será tu única salvación.
¡Arde en el infierno, escoria!
¿Quién es esta miserable?
Si la queman a ella, tendrán que quemarme a mí también.
DOÑA BEJA
¿No crees que te excediste?
-Iban a prender fuego a una mujer. -¡Él no es una mujer!
Es un cocinero de la magistratura que insiste en disfrazarse de mujer.
Solo Dios puede quitar la vida.
El Padre Melo Franco es su representante en Paracatu.
Y castiga a los herejes de la forma antigua.
¿Quemar a la gente por la ropa que usa?
¡Eso no está bien!
Tampoco está bien lo que hace este que busca tu consuelo.
Y él me está perjudicando.
Si usted es tan poderoso como dice, podría anular el castigo.
El cura no se mete con mi negocio y yo no me meto con el suyo.
No quiero tener problemas con la Iglesia.
¿Y por mí? ¿No vale la pena?
Además, si tengo que quedarme aquí, voy a necesitar compañía.
Beja, puedes elegir a cualquiera como dama de compañía.
¿Por qué un invertido condenado por el Padre?
Ella se queda o que me quemen con ella.
En ese caso, a partir de hoy,
Severo es tu dama de compañía.
Por favor.
¿No me agradeces?
-No me dijiste tu nombre. -Severina, señora.
-No me digas "señora". -¿Cómo que no?
Te debo mi vida.
Gracias.
Gracias a ti.
Al menos no estaré sola en este infierno.
Al menos es un infierno lujoso.
El magistrado te dio muchos vestidos.
¿No te gustaron? Elegiste el más simple.
No quiero nada de ese monstruo.
Me alegra tenerte aquí.
Ya no estoy más sola.
Tu dolor alcanzó a mi dolor.
-¿El magistrado abusó de usted? -No.
Nunca. Antes prefiero morir.
No sé si hice lo correcto, pero al menos protegí mi honor.
Pero me secuestró.
-Podría haberla matado. -Lo hizo.
Él mató a mi abuelo.
Mi abuelo intentó protegerme y...
Mi abuelo intentó protegerme y él lo mató.
Él mató a mi abuelo.
Él mató a mi abuelo.
Pobre hombre. Vino poca gente al funeral.
-¿Valdo descubrió algo? -Revisaron todo el pueblo.
-No hay rastros de Beja. -¿También la mataron, papá?
Por Jesús y la Virgen. ¡No digas algo así, Angélica!
¿Está muerta?
Estoy segura de que no, Padre.
Eso es lo que averigüé con Costa Pinto: Beja está viva.
-¿Cómo lo sabe su esposo? -Un testigo la vio en la plaza.
A la noche. Con dos hombres.
Se la llevaban a la fuerza. Intenté ayudarla,
pero me golpearon aquí. Miren, tengo una herida aquí.
Su señoría, señor Bartholomew,
¿le parece que podemos confiar en la palabra de un borracho?
Honorato, ¿crees que podrías reconocer a esos dos hombres?
No vi sus caras porque estaba oscuro.
Y tenía mucho alcohol en la cabeza.
Pero sé que eran soldados, por sus uniformes.
-Parecían de la guardia real. -¿De la guardia real?
¿Estás seguro?
Absolutamente.
Beja se fue con hombres de la guardia del magistrado.
Esa mujer mostró su verdadero rostro en cuanto apareció alguien importante.
No, Maria. ¿Crees que Beja y el magistrado...?
Ella se enamoró del magistrado.
Todos vieron cómo se arrojó a sus brazos.
Tal vez la obligaron.
La escoltaron hasta Paracatu con pompas. Esa ramera.
¡Por Dios, Maria! Mataron a su abuelo.
Lo tenía planeado. Ella se libró del viejo lisiado.
Y encontró un hombre poderoso en quien apoyarse.
Pobre Antônio.
Ya se deben estar llevando el cuerpo.
Beja fue secuestrada.
Y asesinaron al señor Alves.
Dos crímenes que no serán investigados como corresponde.
Tranquila, Josefa.
Hay que esperar que el juez Bartholomew lo resuelva.
¿Crees que un juez viejo y cansado como él
iniciará una pelea con el magistrado del rey?
Él mantendrá todo en secreto.
Bueno...
Pero yo no puedo pasar por arriba del juez.
Tú no, pero el gobernador puede.
¿Crees que el gobernador nos prestará atención?
Tenemos que hacer algo, Zé.
Si no, las malas lenguas harán ver a Beja como la culpable.
Pero ¿cómo?
Somos libres. Tenemos propiedades y dinero.
Pero muchos darían lo que fuera por vernos como esclavos.
Estas personas tienen prejuicios.
Nunca nos aceptaron. Y tampoco aceptaron a Beja.
Es una niña sin padre. Hija de una madre suicida.
La desollarán viva.
Tienes razón, Zefa.
Enviemos una carta al gobernador para denunciar el caso.
-¿Escuchaste bien, Maria? -Sí, papá.
A Beja la vieron irse con los hombres del magistrado.
-En la mitad de la noche. -Augusta lo confirmó.
Se lo dijo su esposo.
Esto es imposible.
Todos vieron que Beja se le insinuó al magistrado en el baile.
-¿Verdad, Angélica? -Sí.
Bailó tres piezas con el magistrado.
Sí, ella bailó.
Tal vez esta historia no sea tan absurda después de todo.
Porque si Beja, que no tiene una dote, puede tener el apoyo
de un amigo del rey, ¿por qué se quedaría con Antônio?
Casarse sin una dote no implica perder el respeto.
Vamos a calmarnos, ¿sí?
Esta acusación es muy seria. Hay que estar seguros.
Todavía no sé cómo explicarle a Antônio que Beja desapareció.
¿Hay lugar para un amigo?
¿João? ¡João!
Ha pasado mucho tiempo, amigo mío.
-Pensé que no me reconocerías. -¿Con esa sonrisa?
Imposible. ¿Cuándo llegaste de Coimbra?
¿Puedes sentarte un rato?
Claro que sí.
Hace un tiempo. Estoy trabajando.
Pero no es fácil, ya sabes.
Algún día, el color de la piel no será un motivo de lucha.
Buen discurso. ¿Lo trajiste de Inglaterra?
Esa idea de que la economía colapsará si se termina la esclavitud.
Eso es una tontería. Lo vi de cerca.
-El desarrollo solo lo acelera. -¿Vas a ser candidato?
Por ahora, solo puedo pensar en irme a casa.
Y en Beja.
¿En Beja?
¿Sabes cómo llegar a la fuente?
-Sígueme. -¿Sabes qué?
Me voy a casa. Tengo que estudiar.
Está bien. Vamos, João.
-¿Es muy lejos? -No, es cerca.
Esperen, yo también voy.
¿Me dejó por un niño sin gracia?
No digas "niño", soy un hombre adulto.
Ten más respeto.
Al lado de Beja, mi amigo, nadie deja de ser un niño.
Nunca vi una mujer más hermosa que tú.
Severina, mira qué linda eres. Mírate en el espejo.
Mira qué linda eres.
Ya nadie me ve así.
Pero eres tú quien tiene que verlo. ¿No es eso lo que importa?
Debería ser.
Si no tuviera que mostrarle a todo el mundo que soy lo que soy.
Mi vida no es como la tuya.
Si supieras todos los amores que tuve que ahogar en lágrimas.
-¿Tú también dejaste atrás un amor? -Antônio.
Es mi prometido.
Vamos a casarnos cuando salga de aquí.
Él es Antônio Sampaio.
Un amigo de la infancia.
Y él es Avelino Montes, un amigo.
Y un abogado de Desemboque.
A propósito, tu abuela también liberó a su familia.
-Qué bien. -¿Eres el nieto de la abuela Lueji?
-Sí. -Qué honor.
Toma asiento.
Participo de un grupo que compra la libertad de nuestro pueblo.
Tu abuela siempre fue una inspiración para mí.
Mientras tú le cuentas todo,
iré a buscar un dulce.
Ya regreso.
¿Qué es esto?
Dos negros sentados.
¿Qué están haciendo aquí? ¿De qué campo se escaparon?
Un momento. Somos abogados y somos libres.
Tenemos calzado, ¿no lo ve?
Conocemos la ley y no tiene derecho a hablarnos así.
Miren eso. Ideas de libertad.
¿Negros subversivos y exigen respeto?
Esto no es Haití. Nos llevaremos a los dos.
¿No quieres probarte un vestido? El magistrado te dio muchos.
Toma uno si quieres.
¿No te molestaría que use uno?
A mi lado puedes ser quien eres.
Siempre.
¿Qué esperas, Beja? La cena está servida.
No tengo hambre.
¿Qué más quieres?
Te di vestidos y zapatos. Mira el lujo de esta habitación.
Hasta un sirviente...
Te conseguí una dama de compañía.
Hice de todo, pero nada te hace feliz.
¿Quieres veme feliz de verdad? Devuélveme mi vida.
Si no quieres comer, puedes morirte de hambre.
¡Espero que te mueras! ¡Maldito!
Por fin saliste de la habitación.
Salí porque esa escoria se fue.
Y porque necesito energía para escapar cuando venga mi prometido.
No será fácil salir de aquí.
Nunca me viste con Antônio. Podemos hacer lo que sea.
Ya pasamos una noche aquí.
Ya vieron nuestros certificados.
Le exijo que abran esta celda inmediatamente.
-Cálmate. -Los negros no pueden exigir nada.
Si no me dicen de qué campo escaparon,
los venderé al mejor postor.
Quítense esa ropa blanca.
Te arrepentirás.
Tú también.
-¡Rápido, negro! -¡Vamos!
¡Ya le dije que no lo quiero!
El magistrado quiere comprarte.
Pues que alguien le diga que no estoy a la venta.
¡Estos aretes me costaron una fortuna!
Y tal vez terminen en las orejas de ese tipo.
Ya está usando uno de los vestidos, ¿puedes creerlo?
¡Por Dios!
¿Por qué Beja me rechaza así?
Señor, Beja es hermosa, pero es salvaje.
Necesita ser domada.
Nada me gusta más que una hembra para domar.
Soy excelente en eso.
-¡Ogro! -Estás agotando mi paciencia.
Si quiero, termino con tus juegos ahora mismo.
Y tendrá mi cuerpo, pero no mi alma.
¿Eso quiere? ¿Un cuerpo inerte?
Adelante.
Sírvase y déjeme ir.
No, Beja.
Te quedarás aquí el tiempo que sea necesario.
Hasta que me trates como merezco.
Tonterías.
Mi novio vendrá a buscarme. Y me iré de aquí.
Y usted tendrá que dar explicaciones a las autoridades.
¿Eso crees? ¿Crees que todavía tienes novio?
Claro que sí.
Antônio me ama.
¿Y te seguirá amando cuando sepa que estás aquí conmigo?
Pero yo me mantuve pura para él.
Tu pureza ya no significa nada.
Aunque conserve sus pétalos, ningún hombre quiere una rosa usada.
No sirve ni para limpiarse el trasero.
Maldiciones, tío. Mejor ni leerlo.
No intente minimizarlo. Todos hablan de eso.
-¿Puede decirme qué dice aquí? -Tranquila.
Si Dios no quiso que la mujer pudiera leer es porque...
Dios mío.
¿No es para eso el periódico? ¿Para dar noticias?
Dar noticias está bien, pero no crear un escándalo.
Y con un empleado del rey. ¿Estás loco?
¿Qué dice ahí, hombre? Por el amor de Dios.
Que Beja está viviendo con Mota. En Paracatu.
¡Como su amante!
Dios mío.
Por Dios.
¿Qué hacemos ahora, Paulo?
-¿Respecto a Beja? -Respecto a nuestro hijo.
Antônio no puede casarse con una mujer con la reputación manchada.
Tienes razón, Ceci.
Aunque regrese a Araxá, su nombre ya está manchado.
Y no puedo dejar que manchen el nombre de mi hijo.
Antônio no se casará con Beja.
Beja nunca me engañó.
Pero el coronel Sampaio insistió y ahí tiene,
su hijo se comprometió con una prostituta.
La mujer perfecta para Antônio es nuestra Carminha.
¿No te parece, Costa Pinto?
-Qué horror. -¿Qué pasa?
¿No crees que Carminha sea digna de Antônio?
¿Antônio?
Estoy hablando de ella. No sé si es musgo o una babosa.
La única babosa aquí eres tú. ¿No me escuchaste?
Te escuché.
Y te di la razón.
-Entonces habla con el coronel. -Está bien.
¿Sobre qué exactamente?
Antônio quedará libre como un pájaro.
Necesitamos que se case con Carminha.
Bueno, pero ¿tenía que ser con el mestizo?
No podemos darnos el lujo de elegir.
Carminha necesita casarse. Ya.
Disculpa la espera.
Me llevaré trabajo a casa. Tengo que regresar con tu carro.
Un cliente llegó a la botica.
Ya cierra este antro de una vez.
¿Qué clase de hombre trabaja con plantas?
Lo aprendí de mi padre.
Tu padre no hizo más que fracasos.
¿Le faltará mucho a Genoveva?
¿Genoveva? Ella tiene mucho que confesar.
Es una mujer seca, no pudo darme un hijo.
Solo me quedas tú.
Cierra esa botica y ven a trabajar conmigo.
-Tío Felizardo, yo... -Aprenderás a trabajar con el ganado.
Por fin.
Esperaba que esta confesión se convirtiera en extremaunción.
¿Vamos a casa, tío?
¿Me dejas ayudar en el puesto de la iglesia, querido esposo?
Es un pedido del cura. Para reparar la campana.
-Es por caridad. -¿Caridad?
¿Y quién quitará el polvo de los muebles en mi casa?
Vamos. Estuviste mucho tiempo lejos de la granja.
Vamos, anda.
Tenemos bolas de mandioca. ¿Quién quiere una?
Las hice yo misma.
-La señora Isaltina ya pagó. -Dale el dulce de zapallo.
-Puede llevarlo. -Ella prefiere el dulce.
¿Quiere una bola de mandioca?
Las hice yo. Es para reparar la campana de la iglesia.
¿Quién quiere?
Si dependiera de las dotes culinarias,
nuestra hija jamás se casaría.
-Dios mío, dame paciencia. -¿Quién quiere una?
-Las hice yo misma. -Dame un milagro, mejor dicho.
Abuelo, ¿por qué el rey mató a sus esposas antes de casarse con Sherezade?
Para que no lo traicionaran.
La posesión más valiosa de una mujer es la pureza.
¡Perra!
¿Quién comería una manzana mordida?
Irás a la taberna.
Es hora de cenar.
Buen provecho, doctores.
¿Qué cree que somos? ¿Animales?
Quédense con hambre, entonces.
¿Nunca cambiará?
Antônio, escucha a la abuela.
Mientras haya un negro cautivo, ninguno de nosotros será libre.
No lo olvides. Todos merecemos ser libres.
Todos.
Yo lucharé para terminar con la discriminación.
¡Mientras esté vivo, voy a luchar!
¿Me escuchan?
¿Me escuchan? ¡Malditos!
Malditos ingleses.
No les alcanza con presionar en el mercado de africanos.
También quieren oro. ¡Mi oro!
Si ni siquiera la Corona lo sabe,
no serán los ingleses quienes le impidan obtener su parte.
Quieto, o lo mato.
-Tranquila. -Debería matarlo en nombre de mi abuelo.
Quiero salir. ¡Quiero salir!
-Tranquila, Beja. -Vamos.
Es el magistrado del rey.
¡Dígale que me escuche, porque se me terminó la paciencia!
¿Qué haces, Beja?
Voy a regresar a casa. ¡Abra la puerta!
¡No! ¡Suéltenme!
-Atrápenla. -Llévenla adentro.
Vamos, rápido.
El palacio está rodeado.
Hay guardias por todas partes.
Antônio ya debe haber regresado de su viaje.
Honorato debe haberle contado todo y no sé qué pensará.
Necesito hablar con Antônio.
Necesito...
Qué buena mercancía.
Hoy los entregaré al nuevo comprador.
Alcalde, estos dos quieren hablarle.
Como abogado de Antônio Sampaio y Avelino Montes,
exijo que los liberen inmediatamente.
¿En nombre de quién?
Soy Francisco Gê Acaiaba de Montezuma.
Un abogado graduado de Coimbra.
Y recomendado por don Pedro.
Quítenles las cadenas.
Nadie merece estar encadenado.
Doctor Montezuma, no sé cómo agradecerle.
No es necesario. Es mi trabajo.
Es lamentable que aún tenga que ser legitimado por un blanco.
Es verdad. Pero si no fuera por la carta de don Pedro...
Cuando uno de nosotros esté en el poder, todo será diferente.
Pero todavía queda mucho por hacer.
Gracias.
Los invitaría a cenar, pero debo regresar rápido a Araxá.
Hace dos años que no veo a mi novia.
Adelante. No haga esperar a una mujer.
Más mentiras sobre Beja. Este Botelhinho es detestable.
Debe pensar lo mismo sobre ti.
Eres la única mujer educada en Araxá.
¿Qué pasó? ¿Qué hay?
Respondió el gobernador.
No hay nadie que pueda investigar el caso de Beja.
-Eso es lo que dicen. -Qué absurdo.
Cuando tú seas juez, las cosas van a cambiar aquí.
Cuando yo me convierta en juez, será demasiado tarde para hacer algo.
-Querido hijo. -Mamá.
Te extrañé.
Papá.
Maria, Angélica.
Cómo crecieron.
¿Y Beja no vino?
-Antônio, tenemos que hablar. -Claro, papá.
Pero primero quiero ver a mi prometida. Voy a casa de Beja y...
No, hijo. Nosotros...
Tu prometida se fue a Paracatu.
Es la nueva amante del magistrado.
Dicen que tu prometida mató a su abuelo y huyó.
Necesito salir de aquí.
Pasó mucho tiempo.
No soporto más este infierno.
Buen día.
¿No me esperaste para comer?
Buen día, señor.
Severina, ¿me pasas la leche, por favor?
¿Seguirás ignorándome?
¿No tuviste suficiente?
Este queso es delicioso. Pero ya fue suficiente por hoy.
Vamos, Severina.
Por el espectáculo que hizo
era obvio que iba a resultar un hueso duro de roer.
Por favor, amigo, disculpe a Beja por el embrollo del otro día.
-Ella no es educada como otras chicas. -Al menos ahora salió de la habitación.
Pero se pasea por la casa como si yo no existiera.
Me hace sentir inferior, Padre. Como una basura.
No podemos ceder. O harán de nuestras vidas un infierno.
Pero en la cama, pueden llevarnos al paraíso.
Rayos.
Es verdad. Me obligan a pecar incluso con sotana.
Esas condenadas profanaron mi castidad.
Son demonios. Y Beja es la peor de todas.
Pero dígame, padre, ¿cómo hago para domar a esta mujer?
Yo te ayudaré.
-Bendición. -Por Dios.
No te pareces a la salvaje que conocí en la plaza.
Ahora veo lo hermosa que eres.
Y comprendo la angustia del magistrado.
Hija mía,
te costaría muy poco hacer feliz a tu señor.
Con todo respeto, Padre.
Me importa muy poco la felicidad del magistrado.
Beja, debes comprender, un hombre no es como una mujer.
Tiene necesidades que necesita satisfacer.
Y, a decir verdad, ya agotaste la paciencia del magistrado.
-Es hora de que cedas. -No.
Regresaré con mi prometido y le contaré todo...
¿No lo ves?
No se puede devolver el fruto al árbol.
Nadie creerá que no te acostaste con Mota.
-Necesito regresar a Araxá. -Llegarás deshonrada.
Una mujer sin virtud y sin familia solo tiene dos destinos,
el burdel o el convento.
No eres nada sin él.
Usted no me conoce.
No sabe de lo que soy capaz.
Gracia, ella es Beja, de quien te hablé.
Que todo hombre que intente controlarme
o que intente destruirme
encuentre su propia destrucción.
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