All language subtitles for Arrebato (1980)1h43Drm

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian Download
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil) Download
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish Download
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Y ahora retrocede, por favor.

Se detiene el ataúd y lo mantenemos hasta... Hasta ahí.

¿Ahí qué?

Pues ahí marcas el comienzo del fundido.

Se pone todo negro y sale un letrerito que pone fin. ¿Y qué pasa con el ataúd

sellado? No hace falta, ¿no lo ves? Nos lo comemos.

Bueno, a ver si nos aclara.

¿Qué?

Esto no vale.

Esto tampoco.

¿Por qué?

Porque ella está mirando a cámara todo el rato. Se mete en el ataúd y hala a

mirarnos.

Mira, creo que hay más tomas. Vamos a echarles un vistazo antes.

No fastidies.

Eres lo único gracioso de toda la película.

Venga, que ya es la hora.

¿Nos vamos?

No, no, déjalo. Me quedo.

Hasta el lunes. Hasta luego.

Mira, así nos ahorramos el letrero final.

Ella mira al espectador y el espectador comprende automáticamente que ella está

encantada de convertirse en la más vampira. Le divierte, no lo lamenta.

Y ahí se acaba la historia, funde y fin.

Funde el negro, no lo lamenta.

Mira, lo importante es que sepamos qué es lo que quiere o lo que no quiere.

lo demás sobra, no viene a cuento.

Cine superfluo.

Anda ya.

José, no te entiendo.

No te entiendo para nada.

Está todo muy raro.

Mira, si vamos a trabajar así, te garantizo que te cargas la película.

Que, por cierto, hasta hoy tenía buena pista.

Hasta hoy.

Mejor que la maldición, desde luego.

Y hay que ver lo contento que estabas entonces.

¿Tú crees?

Hombre, lo que yo te diga. Lo que pasa es que acababas de enrollarte con Ana y

estabas chocho.

No te jodes.

¿Qué pasa? ¿Que esa historia ya...?

Nada, ¿no?

Mira, José, perdona que insista, pero esto no son formas.

Terminaste ese rodaje ayer. Has conducido toda la noche. Llevas todo el

metiendo la pezuña. Te ves esta otra toma y a dormir.

Que no quiero otra toma.

No quiero más que lo que hemos visto con el fundido marcado donde te he dicho.

Muy duro es esto.

No hay problema.

Fundido, te lo fundo.

Encadenado, te lo encadeno.

Faltaría más.

Pero oye, no me vengas el lunes que quieres la cena al murciélago, la

llama y que el cine es esto y lo otro. Que ya me tienes tú, ya hasta los... ¿El

cine? ¿Qué cine?

Yo me cago en el cine. No hace falta que lo jures, empieza a oler.

Desde luego. ¿Y por qué?

Porque en definitiva... No es a mí a quien le gusta el cine.

Sino al cine. Sino al cine a quien le gustó yo.

Van, que te den por culo.

Con esto damos por finalizado nuestro espacio dedicado a la ópera.

Son las 10 de la noche y la temperatura en la Gran Vía es de 28 grados

centígrados.

¿Es usted?

Vaya, ya estamos de vuelta.

¿Qué tal ese cine?

Mucho trabajo, ¿eh? Sí.

Ah, espera un momentito.

Hay una cosa para usted.

Mire, le lo trajo el cartero hace ya una semana.

Como venía certificado, pues lo envió.

Que algún día se lo lleva y nunca más se supo.

Se lo fui a dar a la señorita Ana, pero se me japó.

Ya sabe, y no la vuelve a ver. ¿La señorita Ana está aquí?

Claro, sí, sí, hace un par de días que vino.

A ver, hoy es viernes, viernes, viernes, viernes, sábado.

Entonces, entró con la maleta, me preguntó por usted, le dije que vendría

final de semana, y cuando fui a buscar el paquete, salí, ya estaba en la

planta, y como sé que no le gusta que la molesten, pues mire, ahí se quedó el

paquete, ¿sabe?

Te vas ahora mismo.

Me da igual.

Te vas ahora mismo. Me da igual.

Te vas ahora mismo. Me da igual. Me da igual.

En la programación de noche.

¿Cuándo se acabará? El bochorno, la molestia de la caspa.

Líbrese de ella con el champú ZP -11 de Replon. ZP -11 contiene piridionato de

zinc para combatir desviadamente la caspa.

Champú ZP -11 de Replon.

¿Y tú?

José, soy yo, Pedro.

¿Me recuerdas?

Esto que te mando es... Tú óyelo y míralo.

Que solo nos hemos visto dos veces en nuestra vida.

Pero ¿y qué?

Estoy seguro de que solo tú podrías comprender lo ocurrido.

Al fin y al cabo, si no llegases por ti, yo seguiría filmando a mi tía.

O como mucho a mi primo Marta.

A las tías las acabo haciendo de todo.

Cantando, bailando, tocando el piano, cosiendo.

Menos en el cuarto de baño y todo lo demás.

Pero lo que sí sé es que más de una vez cuando me he pasado...

¿Por delante de la puerta de Pedro?

Sí. Cuando está al dentro viendo sus propias películas, le he oído llorar

desesperado.

¿Y? ¿Cómo que de llorar no son?

Si llora así es porque no le gustan, le espantan, le horrorizan. Sus propias

películas. No es tremendo, José.

Para él esto es como una entrega.

Ya.

¡Ahí, frena, frena, José, que saque a la derecha! ¡Para! Yo quería mucho a

Marta. Como sabes, ella me enseñó los trucos indispensables para mantenerme...

creerse que me seguía en la pista como cuando ella era pequeña y vivíamos

juntos.

Así es, ¿no?

Bueno, que para mi primo el cine es... ¡A lucir!

Ay, es que... Está un poquillo como... como si te acabas de hacer.

¿La peliculita?

No, hombre, el Pedro.

Claro. Si ni come, ni folla, ni duerme, ni nada, pues... Hombre, te dije que

apenas comía, ni bebía, ni folla...

Oye, ¿a todo esto qué años tiene tu primo?

Pues... depende.

¿Cómo que depende?

Es un tío que lleva viviendo 27 años y tiene... 12.

Conozco muchos.

No creo.

¡Ay, mírale! ¡Mírale!

¡Míralele! ¡Para, para, para! ¡Mírale, mírale!

¡Para!

Tócale, tócale el claxon.

¿Dónde está?

Le voy a llevar la película, espera un momento.

¡Pedro!

¡Pedro, que soy yo!

¡Marta!

Cuando vinisteis a ver la casa para una película, ¿qué ibas a hacer?

Ya llevaba una temporada ocupada en buscarme ayuda.

No eras el primero. ¡Qué película! ¡Pero eres boba! ¡Mira lo que me has hecho,

tonta! ¡Boba!

Pero no se asa.

¿Asarse?

¿Te acuerdas de Navidad?

39. ¿Cuál? De aquellos hongos, con aquellos trocitos, que acabó comiéndose

conejo que tenía Paco, que siempre andaba suelto.

¿Qué Paco? Luis tenía un conejo. Ah, sí, en casa de Luis.

Sí, ¿qué? ¿Y te acuerdas de lo que pasó luego?

Sí, que nadie sabía quién era el conejo y quién eras tú.

Exacto. Pero el caso es que los hongos se los había comido el conejo, y no

nosotros.

La tarde estaba maravillosa.

Pero ya no es lo que era. Pues también me ha gustado mucho. ¿A ti, José?

Buenísima. El punto de la pasta.

¿Pongo la tele?

Me niego a comer con la televisión puesta.

Con el café puede pasar, pero la comida es incompatible.

Desde luego, tienes razón, porque es maravillosa para todos.

Me gusta la televisión.

Solo de las películas.

Las películas. Claro.

Es un fastidio, porque hay algunas preciosas y yo me las pierdo todas.

Yo voy mucho al cine, ¿sabe?

Antes viajábamos todo el tiempo y traíamos películas preciosas en colores.

Desde luego, yo me acuerdo.

Y casi todas es que acuático, no sé por qué.

Bueno, voy por el café, que la pobre Aston habrá un bajón, ¿no? Ya lo creo.

bien, el blanco.

Verdaderamente, esta mujer nunca la entenderé. Tan gorda, tan así.

Pero si era un genio, ¿no?

Bueno, a usted le gustará, como a todos los jovencitos.

Pero yo nunca entenderé su éxito, porque tuvo éxito, ¿verdad? Ella, la más

famosa.

Supongo que usted sí contratará actores famosos para su película.

¿Cómo dice que se llama?

Hombres Lobos.

Ah, sí.

Y dice que no la he visto.

Es curioso. Sin embargo... ¿Seguro que no trabaja la ANLAD?

Yo las vi todas.

Y hay unas y mal no recuerdo... Sí, bueno, pero... Esta está todavía sin

estrenar y sin hacer, ¿eh? Ya, ya. Por eso me permito aconsejarle.

La verdad es que... No.

A la ANLAD no.

Pero es importante que sea en color, créanme.

Esta moda del blanco y negro no me convence nada.

Esta misma, sin ir más lejos, era en color. Cuando yo la vi, era en color.

Y fíjese ahora, qué puré de cemento, qué birria.

Este televisor tiene color, ¿no?

Tenía, pero le di un raspado.

¿Sabe lo que hacen?

Para que no destiñan, las congelan.

Y claro, se nota, no es lo mismo.

No, pues chichés, pichona, que me entero de todo.

Y no soy catatónica ni nada de eso.

Lo que pasa es que tengo muy buena memoria. No es lo mismo verlo así que

Venga, vamos a ver la película, ¿no?

Otra cosa que no entiende, que usted me va a explicar.

Decidía, Beto.

Tú,

es porque de repente igual se ponen a cantar o a llorar y sacan una voz que no

tiene nada que ver, todos como gallinas.

Pero es el doblaje, tía, lo sabes de sombra.

Que lo sé, pues antes no pasaba.

Pero ha pasado toda la vida y además no son como gallinas. ¿Qué gallinas, mi

fecho cuarto?

Dime tú si no es deprimente ver esto.

Tú tratabas de parecer escéptico.

Y vulgar.

Y ahora, mis queridos amigos, quiero desearles buenas noches.

Pero tú nunca te traicionabas.

Estabas deseando que te ocurriese algo.

Te has hecho un lío, tía. Le advierto que lleva toda la vida empeñada en que

este vestido es blanco con flores azules, por poner un ejemplo.

Así que, pichona, no me vengas ahora con cómo era la película porque tú nunca la

has visto entera.

Bueno, no te sales, tía.

Cuéntame por qué toda esta obra ya para venderla.

Mira, el comprador ha exigido antes de formalizar la operación...

Es parte de mi contrato. Se supone que la señorita Arden no podrá quedarse

durante los próximos días.

Conmigo se lo siente con facilidad.

¿No te has tomado el café, José?

Me gusta el frío.

Pues no es mala idea con este calor.

Bueno, yo me voy a dormir.

Mañana Meretita enseñará bien todo.

Y espero que le guste. No creo que le sirva. Y si le gusta espero que me

como sea.

Da igual, disfrazada.

A ver si consigo verme, porque ya me han hecho cine otras veces.

Pero como no se puede ver, yo quiero verme.

En color.

Por supuesto, joven. Desde mañana tomaré el sol y dentro de 15 días luciré como

una manzana reineta. Ah, no, no, no. Va a ser una película pálida.

Pues no lo haré.

Buenas noches. Procurad no abrir las ventanas, os llenaré y deciros volante.

Espera un momento que traigo eso.

Superaste la primera prueba con facilidad.

Decidí continuar.

Películas así como así.

Comprenderás. ¿Ya no quieres hablar de tu primo o qué?

¿Te ha gustado, eh?

Oye, Marta.

¿No me habréis puesto algo en la copa?

¿En la copa? En la cena, quiero decir.

Anda, cállate y métete eso.

Yo ya no quiero hablar de mi primo.

¿José?

¿José?

Uf, qué toño de pronto.

Estoy muerta.

Uy, menos mal que me quitaron las mezquillas.

Toma, José.

Gracias. Hasta mañana.

No, no, no, espera.

No, no, quedó más bien.

Espera, te convierto en tu mamá.

Te duermas bien y te sonís. Espera, Marta, que tengo...

Convídame.

Quiero hablar contigo.

Menos, menos.

Mejor que me lo dejes a mí.

Yo lo hago.

en mayor desacuerdo.

Mi tío no me ha dicho que haces cine.

Y también algo de música.

¿Qué cine haces?

Bueno, es igual.

Solo quiero que me ayudes.

Que me expliques qué es lo que tengo que hacer para filmar el ritmo preciso.

¿Tú sabes qué hacer con la pausa?

No. Yo no sé lo que es la pausa.

Creo que la charla no fue una gran idea.

Pero acabó sirviendo, como siempre que me equivoco.

La pausa... La pausa es el talón de Quiles.

Es el punto de fuga.

Nuestra única oportunidad.

Vamos a ver.

¿Cuál era tu colección de cromos favorita de pequeño?

Desde luego... Esto es increíble.

Una mierda delicada.

Si te pasas... No vale.

No es a puta, sí, señor.

Pero a mí me sirve.

Me sirve para los demás.

Para los que vienen de afuera.

Porque... Porque con mi familia no hablo.

Ellos están bien.

Mi hijo y yo.

Bueno.

Con mi prima, sí.

Y con su marido también.

Las minas del rey Salomón.

Era mi colección favorita.

Toda esta, Miriam, ¿no?

No duermo, ¿sabes? Tan solo cuando no hay más remedio me meto unos polvos de

esos que me rebajan el ritmo.

Pero a mí no me gustan.

Me hacen crecer.

Tú deberías tener más cuidado, ¿no?

Te veo muy mayor.

Pero las minas del rey Salomón están bien.

Ven.

Venga, vamos.

¿Me coges el jersey y el abrigo?

Pasa. No te quedes ahí.

A ver, da un sitio.

Siempre tienes frío.

Casi siempre. Siéntate, ¿no?

A ver si es verdad que te gusta tanto.

¿Cuánto tiempo te podías llegar a pasar mirando este truco?

¿Y este?

¿Te acuerdas?

¿Y este otro?

¿Y este otro?

Años.

Siglos.

Toda una mañana.

Imposible saberlo.

Estabas en plena fuga.

Éxtasis. Colgado en plena pausa.

Arrebatado.

Mira.

Vale.

No estás tan mal.

Por de eso se trata.

Comprendes. Nada de recuerditos.

Al contrario.

Tendrá que ser aquí y ahora.

Y por primera vez.

Esto ha sido para que sepas de lo que te estoy hablando.

Y ahora vamos a darnos prisa porque se me está pasando el efecto y en cualquier

momento me convertiré en calabaza.

¿Quieres otra línea?

Más. Ni hablar.

Pero no se lo dirás a nadie.

cometiendo las mismas imágenes.

Toda mi vida, por aquel entonces, era como una gran paja sin corrida.

Aunque yo, en el fondo, creía que correrse era aquello.

¿Cómo haces?

Para inundar la casa.

¿Ah?

Para traerte a volver.

Pues... verdaderamente lo he estado pensando.

Yo antes no me he pintado los labios jamás.

Solo cacao.

En caso de corte.

Hasta que alguien un día me besó y me llamó Sosa.

En vista de lo cual me embadurné de rojo día y noche, a todas horas.

Rojo perversión, rojo fascinación, violación, penetración.

Un tipo raro que te había encontrado. Y tú, has llegado a besarme solo para

quitarme el carmín de los labios y a pincharme para tenerme callada.

Estoy tratando de decir que quiero que sepas que siempre he ido donde los demás

han querido que fuese y siempre he vuelto con mi propio pie.

Y que ahora, bueno, que esto de ahora no es tan fácil ni tan divertido ni nada

divertido.

Y con los polvitos, tú eres de los que podrías saber utilizar.

¿Qué cocina?

Sorpresa final.

Tengo un poco de lo mejor del mundo.

Pero eso no es fácil.

Mira. Hay polvos, ¿no?

Y polvos.

Pero, de los polvos, ¿qué nos dan los polvos?

Estos polvos.

No nos dan más polvos.

Coca.

Caballo, chica.

Heroína.

¿Algún problema?

Si no me puedo encontrar mejor de lo que me encuentro.

Bueno, no me choca.

Pero siempre hay un mejor y tú lo sabes.

Yo sé que eso cuesta.

Tontería. Es como todo.

No conviene pasarse.

Por eso, metemos mi presa fácil.

Hija puta.

Sí, señor.

Calma.

Doma. ¿Estás hablando de esto?

Vaya. Una mierda delicada.

¿Te hablas de Pedro?

Aquel tipo del fin de semana.

¿Qué? José.

Dime que en 15 días empezamos la peli.

que los espasmos me podrían matar estaba haciéndome a la idea cuando recibí

aquel aparato prodigioso.

Los

resultados

me colmaron.

La América, la América.

Sí que así el título es lo de menos.

Además, hombre lobo tampoco era... Bueno, pero la maldición del hombre lobo

lo peor. O sea, suena tópico puro. La no sé cuánto de no sé qué toda la vida.

Mira, si no hago esta no arranco nunca.

¿Vale? Pero si yo no sé que no vas a arrancar nunca si no haces esta.

Pero hazla con el título original, con las dos secuencias que te quieren quitar

y con mi voz.

Porque bueno, ¿qué es eso de que me doblen a mí?

Sí. Sí.

Sí.

Sí.

¿Qué van a hacer, los donuts?

¿Caballo?

¿Y tú qué, nada?

Ánimo, Turner.

Alantra.

Mira, la tía de Marta.

¿Hola? Bueno, ya era hora.

Lo malo es que no voy a estar.

¿Tal vez mañana?

Ah, no, no, lo siento.

Por fin la rodamos toda. La vamos a rodar en Madrid. Creí que Marta se lo

dicho. En fin. Venimos a ver a Pedro.

¿Qué sabes? Tampoco voy a verme en el cine. ¿No es eso?

¿Vendió a la casa?

Sí. ¿Y sabe dónde vamos?

¿A dónde vino?

¿A Hollywood?

A Lourdes.

¿No es maravilloso o milagroso, tal vez, mejor dicho?

Lo es, lo es.

Pedro, ¿también va?

La verdad es que todavía no me ha tenido que proponerse. Lo puede parecer

alusivo. Y tampoco es eso.

Además, está tan contento desde hace una semana que estoy esperando tenerle un

bache. No sé, hombrega.

Me llamo Carmen.

Joana, ¿qué tal? Nos veremos, muchísimo gusto.

Cierra la verja, por favor. Sí, no te preocupes. Que no se me escapen las

Espera. ¿Tienes polvitos?

¿Qué?

Me tienes que convidar, si no, no entro.

¿Y si no tengo?

Sí, sí tienes.

Pon un poco, venga.

Bueno, pero rápido.

Ella no debe enterarse.

Pon más, no seas tacaño. ¿Más?

Acabo de decir que no tengo nada.

No me lo ha traído.

No empieces otra vez y vamos.

¿Que si vamos qué? ¿Vamos qué?

Venga, pasa tú primero. Y sé discreto, por favor.

Qué calor hace hoy.

Te estás poniendo un ridículo.

Anda, guarda eso y no montes más el número.

¿Ridículo yo?

Yo no me escondo, José.

Ya.

Tú te fomentas.

¿Por qué eres tan pesado?

Yo sé que te tocó ella.

No basta tú. Bueno, basta tú.

Y no te digo más, ¿eh?

No me vas a hablar.

Y la mesa se acabó.

Pásalo. Claro.

Un poco más, ¿qué más da?

Total.

Francamente, se os va en la cara.

Ya no estáis para pausas ni arrebatos.

¿No?

Un poco cascados.

¿Qué es esto?

Sobre todo tú.

¿Llorarías ante un mísero cromo de Kim de la India?

¿O de las minas del rey Salomón?

No le veo la gracia.

Te desafío a que seas capaz de perderte más de diez minutos en ese lugar.

Venga, ya está bien.

Así no vale.

Así tendrían que ser dos horas y en mi sillita.

¿A que sí?

He traído una cosa para ti.

Veamos qué puede arrebatar a este muchacho.

Venciste. Enhorabuena.

Tal vez me equivoqué.

Y resulta que sois criaturas estáticas como yo.

Espero coincidáis con mi película.

Pero ahora tengo hambre.

Hace un mes que no como y tengo de lo menos.

Un mes según los demás.

Para mí un día.

¿Comprendes o no comprendes?

Un día.

Tranquilo. Sin tensiones ni polvillos.

¿Te parecerá un coñazo o no? Pues no.

¿Me sigues o no me sigues?

Dios, que hambre tengo ahora.

Y sed.

Bebé alcohol.

Total, un siglo es un siglo.

Tiremos la casa por la ventana.

Es que en serio, yo me quedé también a los cinco minutos.

Pero es verdad, es verdad, esta Betty Boop, esta, esta, esta, con este rotito

que me lo cosió Lila cuando yo tenía cinco años, es lo que más me gustaba del

mundo, lo que más.

Es muy raro.

Sí. A las partes saben, pero ya no es lo que era.

¿Cabéis un poco de alcohol?

No.

¿No crees?

No.

Te la puedes quedar.

Si crees que te puede servir.

Y te puede resultar más fácil de ponerte a punto.

Llévatela.

Esto está buenísimo.

Pero creo que va siendo hora de que os enseñe mi joya.

el único fallo, el único fallo. Pero hay que tener en cuenta que yo todavía

creía en las cámaras que filman, en las cosas filmadas y en los proyectores que

proyectan. Debes entenderlo. No adivinaba ni remotamente lo lejos que

de mi verdadera trayectoria.

Y esto es todo por hoy.

Gracias a la estimable ayuda de mi amigo, he logrado tocar lo que quería.

Mañana me marcharé de aquí.

Me esperan nuevos sitios, otras gentes, lugares famosos que nadie conoce, miles

de ritmos ocultos que yo descubriré.

El espejo abrirá sus puertas y veremos el...

el... lo otro.

Así es que quietos, quietos todo el mundo, quieto mundo que va.

¿Quieres esta riqueza?

¿Quieres esta música?

¿Quieres un té? No.

¿Se te puede hablar ya?

¿Para qué?

Para que sepas que lo he estado intentando y que casi lo he

conseguido.

Y que hoy me ves así pero que llevaba tres, no, cuatro días sin tocarlo.

Bravo.

Pero bueno, es muy difícil.

Cuando se ha estado como nosotros hemos llegado a estar, José. Tan de puta

madre. Como todo el mundo.

Hay vacíos por todas partes, ¿no?

¿No te pasa?

José, ¿por qué no hacemos otra película juntos?

O tenemos un hijo juntos o nos llevamos un ácido juntos.

Si nos apoyásemos en algo, no sé, muscular, energético, joder, de cuerpo.

Evitaremos esto, esto.

Las peloteras, tus gritos, mis inoportunidades. No nos pelearemos más.

Porque no nos veremos más.

¿Quién lo dijo?

¿Cómo te atreves?

¿Quieres que me vaya?

Ana. ¿De verdad lo quieres?

Dímelo. Por favor, Ana.

Hace un mes.

O sea, la última vez que me dijiste lo mismo.

Acabaste viéndote para no volver y hacer una protagonista con Fernando Fernández

Gómez, además.

¿Se puede saber?

¿Pero qué estoy diciendo?

Mira, no me cuentes nada. No quiero saber nada. Lo sé todo y tú también lo

todo.

Déjame irme.

De hecho, al día siguiente cogí dinero y abandoné casa, tía y tata.

Todo lo que he filmado, a partir de entonces, lo tienes en la bobina que te

mando. Y que te sugiero que empieces.

Y no sé lo que es mi orgullo ni nada.

Y no me voy por ahí metiéndome a los demás en mis rollos hasta que me

Me aburren hasta de mí misma, claro.

Y del colmo.

Llegado el caso, podrías asesinarme, estoy segura.

Pero no te preocupes.

Empaco y me voy.

Porque aunque no lo creas, hay sitios donde no estorbo.

Y gente que me toma como soy.

Hasta aquí estoy de redentores hipócritas.

Y tú parecías más listo.

Te odio.

Eres un cabronazo, José.

Tú sí que eres. Yo, yo. Dieciocho mil pelas en el alfombre. Me has hecho

Llevaba quince días sin catarlo. Polvo.

Polvo. Sin catarlo, seguro, pero no sin soñarlo.

Yo no, tú sí.

Yo, claro, soñando, catando, probando, matándome, reventando.

¿Qué? ¿Metí atrapada? ¿Qué? Eres una asquerosa de mierda.

¿Quieres ver una película?

¿Una película?

No sé mucho.

¿Te acuerdas de Pedro?

Sí, yo he oído lo de Betty Boop.

No me la quise llevar, ¿te acuerdas?

Desde luego.

¿Cuándo fue eso?

Hace... Estamos por empezar la maldición, ¿no?

Un momentito, ¿eh?

No.

¿Me das tres?

Seis. Seis rollos. ¿De corazón?

Sí.

Seis.

Cuatro mil pesetas.

Como siempre.

Cuatro días.

dormir en la proyección.

Por favor, de ahí. Sé que estás ahí.

Te advierto que no me pienso ir sin verte, ¿me oyes?

No te pasa nada de nada.

Te traigo montones de casas.

Gloria.

Y vengo de un parque que te va a echar el puerto.

Si no, estaría claro.

Rábanos. Pedro, ¿no te habrá pasado algo?

¡Ay, Pedro, por Dios!

¡Contesta por lo menos! Dios.

¿Pero qué es eso?

¿Estás con alguien?

La película que te dará cambio de esto es aquí cerca.

Bueno. Pero tú, mientras tanto, echas a quien sea que te quiere ver a solas,

¿eh? Déjate el arroyo. ¿Qué, Marta Gordillo?

por una esterilizadora antes o algo así.

Te olvidé. Si me prometes estarte quieta, crees que podrás... ¿Cómo te

¿Me das la película?

¿De dónde la sacas? ¿Pero eras tú?

A ver, di algo.

Digo que si me das la película... Vaya, vaya.

Y nosotros preocupados y tal.

Descuelgas el teléfono. ¿Pero dónde se ha dado todo este tiempo?

¿Qué pasa, tío?

Mira, llórate. ¿A qué no sabes de dónde venga, eh? Vete, vete.

Ay, pero ¿por qué me tratas así? ¿Es que estás con el mono o qué? Oye, tengo que

verlo solo.

Solo. Solo tengo que verlo.

No puedo verlo con nadie.

¿Te puedes salir el tiro por la culata o le miras todo lo que te he enseñado? ¿O

le miras cómo eras hace nada?

Los placeres monstruosos que... Nunca hubiera imaginado que era lo mismo. Ay,

no, no, no.

Tienes muy mala memoria. Pero yo te he devuelto el gusto por las cosas

No voy a permitir que me trates como una... Te quiero ver ahí durante siete

horas. ¿Me tomas por un pequinés?

Por lo aún más bien. ¡Tu padre!

¿Sabe qué tiene muy mal aspecto?

Si me da la gana.

Yo que venía tan encantadora con mis bollitos.

Pero si puedes, ¿sabe qué haces?

Espera, ya verás.

¿Qué pasa? ¿Que te has vuelto a tu psicadelia?

¿Que a tus drogas estúpidas?

¿Te duermes y te haces ti?

Pues vaya plan, te advierto que me voy a lanzar.

Aquella situación permitía presuponer tres cosas. Una, que el comportamiento

tomavistas no había sido casual.

Dos, que mi aliado pensaba actuar increciendo.

Que alguien me iba a contar lo que la película o la cámara o lo que sea se

negaba a registrar.

¿Se trataría de alguna guarrada jamás vista? Me preguntaba entre sueños.

Pero bastó un solo día sin mi cita obligada.

para que perdiese de nuevo el control.

Era el dichoso síndrome de abstención. Ni más ni menos.

¿Pero qué has hecho? ¿Qué has hecho, hija de la puta?

¡Tarra! ¿Qué has hecho?

¡Como de un revés! ¡Estúpida!

El vestido, el vestido.

¡Gracias!

¡Seguro que no vivirás para contarlo!

Ten cuidado, que lo peor son las recaídas. Nos han dicho siempre al

salir de unas sanguinas. Y es verdad.

La noche no había estado mejor.

ciertos trotes. Y de nuevo perdí el hilo, todo el hilo. No tenía

fuerzas ni para llorar cuatro días, ni para sobrevivir un minuto más.

Y entonces...

no tenía nada.

He vivido mi plenitud cinematográfica.

Superior a todo lo que había imaginado.

Y sin nada que ver con lo previsto.

Aunque quizá tú sepas ver algo que a mí se me escapa.

El eslabón perdido.

Llevaba diez más que en la anterior.

O sea, que...

Ana, sería mejor que ni lo intentases.

Por favor, Ana.

Pero bueno, eres la... ¿Qué?

¿Sabes que preferiría que no hubieses vuelto, verdad?

¿Sabes que el caballo de los cojones se cargó nuestra vida sexual, verdad? Lo

sabes todo.

Y de repente te empeñas en follar, con todo en contra. Como si no hubiese

nada. Pues no, joder. No puede ser. No funciona.

No solo terminó todo. Es que cuando todavía no había terminado, yo si me

no follaba. Pasa mucho.

¡Entérate una vez, Matthew! ¡Imposible!

Lo nuestro acabó hace mucho tiempo.

Pero hace mucho más que no funciona.

Haced perdón, ya no volverá a ocurrir. Así que no te cuelgues más de lo que

estás.

Y yo, ni nadie, sabía qué era lo que me estaba pasando.

¿Qué?

Que ahora es ahora.

Y tú te lo haces muy mal.

Chico, que no sé.

No sé.

Quiero decir... ¿A ti no te cabe la menor duda de todo lo que me has

Sí, bueno, eso está ahí.

Sí, yo te creo.

O sea, por supuesto que te creo.

De sobra sabes que siempre está contigo, ¿no?

A pesar de que no has sido capaz de llamarme en todo un año.

Pero vaya, que eso no prueba nada.

Convertir una peladura en unos vampiros que vienen y te chupan la sangre.

Pedro, puede ser peligroso.

Pero tú te has fijado cómo está.

Y cómo está todo.

Nadie viene a limpiarte.

Cómo huele.

Si te ve la tía, le da el soporcio ese que tanto espera.

Oye, si te he pedido que vengas, no es para esto.

Venga, Pedro, dime que cuando acabes con esta historia, nos vamos a ir. Cuando

acabemos con esta historia.

Me decepcionas. Bueno, tú sabes que yo no voy a dejar que venga mañana esta y

te devore cual mantis religiosa. Tú prometeme que hoy

no la tocarás hasta que yo me despierte.

Prometido.

Prometido. Pero esta vez no nos hablamos, ¿vale?

Oye, ¿y a todo esto cuándo voy a ver algo tuyo?

Pedro.

Pedro.

Pedro.

No, no, no, no.

No hay que saltarse, amigo.

Ya da igual.

¿Cuánto tarda?

Cuatro días.

¿No puede ser menos?

Bueno, tres.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.