All language subtitles for Antonieta (1982)1h21BioDrmGrr

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Original subtitles

desde luego maquillaje listo bien, abrir cámaras silencio

silencio por favor silencio acción

buenos días señoras y señores estamos con Carina Arnel y vamos a ver lo que

ofrece como especialidad el día ¿qué vas a preparar hoy Carina? hoy voy a hacer

la bichisua Ah, ¿es un plato francés? No, solamente el nombre es francés. Es

plato americano típico. Se trata de una sopa que se puede comer caliente o fría.

Será exquisito.

Les vamos a dejar con Karina para que prepare algo excelente para ustedes.

La sopa vichyssoise es muy sencilla de hacer.

Todo lo que se necesita es... Tres puerros de tamaño mediano.

Solamente la parte blanca.

Cuatro patatas medianas.

Cuatro tazas de caldo de pollo.

Una o dos tazas de nata, depende del gusto de cada uno.

Sal, pimienta blanca y unas cebolletas en trocitos.

Aquí tengo ya la verdura preparada, cortada muy finamente.

La echamos al caldo de pollo, los puerros,

tapamos la cacerola y lo ponemos a hervir a fuego lento durante 25 a

30 minutos.

Cuando la verdura está cocida y tierna, la pasamos por un colador fino.

Para no tener que esperar a que la verdura estuviera cocida, ya tenía antes

vichyssoise preparada.

Lo único que tienen que hacer ahora es añadir nata,

sal,

pimienta

y... La cebolleta en trocitos.

Se mezcla bien.

Y ya está.

Se enfría y se sirve.

No ha sido difícil, ¿verdad?

Bien. Esto es todo lo que tenía que decirles hoy.

Y ahora quiero que ustedes vean algo.

Algo que nunca han visto antes.

Algo que probablemente nunca olvidarán.

Miren.

¿Y cuándo ocurrió?

Aquí tengo todas las referencias.

Es el único caso conocido de suicidio en directo.

¿Tenía usted alguna razón especial para tirarse por la ventana?

Pensaba en eso desde hace mucho.

Usted vive en el sexto piso.

¿Por qué decidió bajar al tercero para tirarse por la ventana?

Estoy preparando un libro sobre los suicidios de mujeres del siglo XX.

Pensaba que podría ayudarme.

Perdóname.

¿Qué día ocurrió exactamente?

El 11 de febrero de 1931.

Usted no había nacido.

¿Su nombre completo es...? Rivas Antonieta María.

Suicidio por arma de fuego.

Informado por la gendarmería de que una mujer acababa de suicidarse en la

catedral de Notre Dame y el cuerpo fue trasladado al hotel... ¿Al hotel qué?

¿Se sabe por qué? Los informes dicen cómo pasó, pero nunca dicen por qué.

Era mexicana, ¿sabiste?

Perdón. ¿Dónde podría consultar los archivos de Notre Dame, por favor?

Los archivos, por aquí. Todo seguido y luego a la izquierda. Gracias.

Pero están cerrados.

El servicio está siendo reestructurado y todos los documentos están en

provincias. ¿Cuándo volverá a abrirse?

Dentro de dos o tres meses.

¿Qué es lo que vas a hacer esta tarde, Pierre?

Nada de particular.

Voy a la oficina.

¿Quieres un café?

No tengo tiempo.

¿Vas a salir? Sí.

¿A dónde vas?

A México.

¿Es una broma?

No.

¿Viajas sola?

Sí.

Es por tu libro.

¿Por qué no me lo has dicho?

Lo decidí ayer.

De repente.

Es una historia que me interesa mucho.

Diga. ¿Es mi taxi?

Sí.

Está abajo.

¿Cuánto tiempo te quedarás?

No lo sé.

Ah, cuida del gato.

Este es Porfirio Díaz, que fue dictador de México durante 35 años.

Mira, esta es la ciudad de México a principios del siglo.

¿Reconoces a Zócalo?

Sí.

El presidente Porfirio Díaz era un hombre afrancesado.

Veía a Comte y a Julio Verne.

Un positivista.

La influencia francesa en su época fue realmente muy notable.

En todos los aspectos de la vida del país.

En el centenario de la independencia de 1910, Porfirio Díaz invitó a gente de

todo el mundo para que vinieran a la celebración de las fiestas.

Pero el país seguía con las viejas estructuras. Por un lado, los

dueños de grandes latifundios.

Y por otro, el pueblo víctima de la corrupción y sumido en la ignorancia y

pobreza.

Antonieta creció en ese ambiente.

Los invitados fueron llevados por el Paseo de la Reforma, nuestros campos

elíseos, hasta la columna de la Independencia, construida por el

Rivas Mercado.

Precisamente el padre de Antonieta.

Dicen que la cara del ángel era la cara de Antonieta.

Pero en 1957 hubo un terremoto.

Se cayó el ángel y tuvieron que reconstruirle la cara.

Ojalá te quedes aquí mucho tiempo.

Juanita, el libro que pedí. Muchas gracias.

Adiós.

Un regalo para ti.

¿Ah, sí? Sí.

Es ella, ¿no?

Sí.

87 cartas de amor.

¿A quién?

A un pintor.

Manuel Rodríguez Lozano.

¿No se mataría por amor?

Nadie sabe bien por qué.

Nacida precisamente con él.

¿Cómo era su familia?

Gente rica.

El padre era un gran arquitecto.

Y su casa, el centro de reunión de los artistas de la época.

Era muy aficionado a la escultura.

Antonieta y su hermana posaban para él cuando eran niños.

a quien la naturaleza le dio la muerte más dura.

Su autonomía no fue su alma.

Él tenía el juicio bastante justo, con el espíritu más santo.

Es, creo, por esta razón que lo llamaron Candide.

Pero su hijo doméstico de la casa suponía que él era el hijo y la hermana

barones, y de un buen y honesto personaje.

que este monje no quería nunca ser expulsado porque no había encontrado que

un campeón cartier y que el resto de su libro genealógico había sido perdido por

los judíos.

El baron era uno de los señores más poderosos de la Vestalía, porque su

castillo tenía una puerta y dos ventanas.

Su gran sala misma era adornada de una tapetería.

Todas las sienes de ese barco componían una mezcla de necesidades.

Ese palfrenier era el vicar.

El vicar del barco era su gran tambor.

Todos se llamaban, señor.

Y ríen cuando se hacen cuenta.

La señora, la barona, que pesaba alrededor de 350 libras, la tiró por

El señor presidente.

de su carácter.

Señor presidente.

Buenas tardes, maestro. Buenas tardes. Vengo a ver la columna de la

independencia. ¿Cómo no?

Pase por aquí, por favor.

Ellas han sido mis modelos. Mis hijas.

Hola, Antonieta.

Está bien, señor presidente.

Todo está solucionado, señor presidente.

¡Mira la sangre!

¡Qué horror!

No miréis, no miréis.

El 24 de mayo de 1911 se amotinó el pueblo de México frente al palacio.

En contra de Porfirio Díaz.

Ese mismo día renunció a la presidencia y se fue hacia Veracruz y hacia París,

donde vivió hasta su muerte.

Este es el recibimiento madero, cuando llegó de Estados Unidos.

Desde la frontera norte hasta la capital del país, nunca se había visto un

recibimiento igual.

Desgraciadamente, la brecha que había entre el campesinado y ese nuevo

gobierno... Es Zapata. Es Emiliano Zapata.

Esa brecha era tan grande que gente como Zapata, que apoyaban al campesinado, se

rebelaron en cuanto Madero tomó el poder.

Se levantaron Zapata en el sur y Orozco, a quien vemos aquí, en el norte.

El general Victoriano Huerta fue nombrado jefe de las fuerzas maderistas

iban a combatir a los rebeldes.

Aquí vemos las tropas federales.

Las tropas de Huerta.

Y esas mujeres.

Estas imágenes son maravillosas.

La mujer del campo participó realmente en la revolución.

Las llamaban soldaderas o adelitas por una canción mexicana de la época que se

llamaba Adelita.

A lo mejor la conoces.

Fueron mujeres que participaron totalmente en la revolución, igual que

hombres.

Mientras tanto, la Ciudad de México seguía la lucha en pro y en contra de

Madero.

Victoriano Huerta, de quien te hablé antes, hizo prisioneros a Madero y a

Suárez. Y camino de la cárcel los mandó a asesinar.

Aquí creo que llega a Palacio Vitoriano Huerta. Sí, después del asesinato de

Madero.

Menustiano Carranza, que era gobernador de Coahuila, se levantó en armas en

contra de Huerta en 1913, apoyado por otros gobernadores.

El ejército constitucionalista de Carranza se vio apoyado en el norte por

ejército de Pancho Villa.

Y en el sur, por el de Emiliano Zapata.

Todos unidos contra Huerta.

Después de año y medio de lucha, entró el ejército constitucionalista en la

Ciudad de México.

Pancho Villa.

Y fíjate bien, junto a Pancho Villa está José Vasconcelos, que fue muy

importante en la vida de Antonieta. Ah, Vasconcelos. Sí.

Vasconcelos.

Carranza fue asesinado entre las Caltongo.

Emiliano Zapata también fue asesinado. En una emboscada en Chinamecha.

Los Rangers mataron también a Orozco.

Los Rangers norteamericanos.

Francisco Villa, Pancho Villa, el Centauro del Norte.

El personaje mítico de la Revolución Mexicana.

También cobardemente asesinado cuando iba en un coche.

Entre tanto, desolación y muerte.

Se dice que murieron medio millón de mexicanos en esta revolución.

Realmente fueron años terribles.

Antonieta vivió su juventud entre los 10 y los 20 años rodeada de estas

imágenes, de esta realidad.

¿Antonieta estaba casada?

Sí. Pero no duró mucho su matrimonio.

Reconozco mi culpa.

Y te prometo estar más tiempo a tu lado.

Lo prometo.

Estás demasiado tiempo sola y por eso se te ocurren esas ideas.

Eso y los libros que te llenan la cabeza de pájaros.

Tu vida está aquí, conmigo.

Yo te ayudaré a superar esa crisis, Antonieta.

Perdóname si te duele lo que te digo, pero no soy feliz contigo.

Ya no te quiero.

Lo dices en serio.

Quiero que nos separemos.

No puedo vivir más contigo.

¿Tienes un amante?

No.

No, es muy simple. No puedo disimular más.

No te quiero. No te deseo. No quiero vivir contigo. ¿Tienes un amante?

Dime quién es.

Me has estado engañando todo este tiempo.

Dios mío, qué imbécil.

Qué estúpido y qué ciego he sido.

Todos esos libros de mierda.

Esos maricones que tienes por amigos.

¡Fruita fresca! ¡Fruita fresca! ¡Fruita fresca!

Por favor.

¿El señor Vargas? Tercer piso, señorita.

No funciona.

¿Cómo? El ascensor no funciona.

¿Y usted?

¿De dónde sale usted?

¿Qué ha pasado?

¿De qué?

¿Ganó el pueblo?

Claro. ¿En qué lugar quedaron?

En el segundo.

Hombre, está bien.

Algo, ¿sabe?

Entonces ganaste la apuesta.

Naturalmente.

Invitaron a las vigilas. Y no hay más remedio.

Señor Vargas, por favor.

Vengo de parte de Juana Gaitano.

Son las doce y cuarto.

¿Cómo? Que son las doce y cuarto. Usted llega con quince minutos de retraso. Yo

me voy.

¿A dónde va usted?

A ninguna parte, pero como usted llega con retraso, yo me bajo.

Quisiera hablar de Antonieta.

No funciona.

Al menos no para mí.

Me han dicho que usted la conoció.

No va a servir de nada

hablar de ella.

¿Quiere un brandy?

Sí, por favor.

No sirve de nada hablar de ella.

Cuando alguien ha muerto.

O cuando alguien es muy viejo.

No es posible imaginar lo que ha sido antes.

Es imposible.

Las mujeres de ahora ni siquiera se imaginan lo que era esta mujer.

Era brillante.

Era hermosa.

Nunca estaba un minuto sin hacer algo.

Escribía y muy bien.

Editó varios libros.

Traducía a Kafka, a Rilke, los surrealistas.

También obras de teatro.

¿Se llama usted?

Jan. ¿Jan cómo?

Jan Cocteau.

C -O -C -T -E -A -U.

Cocteau. Vaya nombrecito para dormir a la intemperie. Y es verdad que va a

dormir a la intemperie a menos que consienta en decirnos ahora su

Rui de Anjou.

Diez. Ya se pone en razón.

La firma.

Prepare una pluma.

Acérquese, acérquese.

Nadie se lo va a comer.

¿Eh? ¿Qué pasa?

Rayos y centellas, el inculpado ha desaparecido. ¡Qué prodigioso!

¿Y qué prodigioso ni qué prodigioso? Los prodigios no existen.

Yo no creo en los prodigios. Un eclipse es un eclipse.

Una mesa es una mesa.

Insoportable. No hay quien lo aguante.

A la muerte de su padre en 1927, ella hereda.

Se muda entonces a otra casa y abandona definitivamente a su familia.

Con su dinero, crea un grupo de teatro en el que ella misma actúa con sus

amigos. el teatro Ulises.

Ella escribía todas las traducciones. Se representaban ahí obras de O 'Neill, de

Bildrath, el orfeo de Jean Cocteau.

Porque por amor ha matado al diablo en la forma de un caballo y por eso ha

muerto.

Os damos gracias por haberme salvado. Porque yo adoraba la poesía.

Y la poesía soy dos.

A ver.

¿Cuál sirvo?

Quizá podamos comer, en fin.

He estado hablando con Antonieta y me parece que tiene la idea de otra obra de

teatro. La voz humana, de Cocteau.

¿La conoces?

Sí, la he leído. Me parece maravillosa. A mí me parece ideal.

Yo tengo muchas ganas de seguir trabajando.

¿Te ha gustado la representación? Sí, me ha gustado muchísimo.

No te lo he dicho antes, pero te felicito. Estuvo formidable.

Pero los críticos no han resistido hasta el final.

Los críticos son los críticos. Incapaces de hacer pie en el misterio, ni

siquiera por un momento.

La razón está de nuestro lado. Pero es difícil despertar a los que duermen

cuando no saben que están dormidos. Lo mismo nos espera con nuestra orquesta.

Tocar Debussy, Stravinsky o Satie es buscarse las insultas. Pero es

indispensable.

Antonieta, ¿me la vas?

Acababa de encontrarse con el pintor Lozano. Manuel Lozano.

Un gran pintor.

Antonieta se enamoró locamente de él.

Lozano estaba casado con Carmen Mondragón.

El padre de ella era general y había inventado un cañón.

Una mujer peligrosa.

Carmen, ¿cómo está?

Hace tiempo que quería saludarla, pero no era oportuno.

Por eso he vuelto.

Para trabajar aquí.

Quiero pintar mi país, mi gente.

¿Sabe? Los pintores parisienses están imitando a los japoneses.

Y hasta las máscaras africanas.

Y nosotros copiamos a los europeos.

Llego aquí, a este salón, y no veo ninguna diferencia con París.

¿Qué podemos hacer con eso, Antonieta?

Ocultamos nuestra realidad.

Nos contemplamos en un espejo a través de una máscara.

Yo hago lo que puedo.

¿A qué vivimos tiempos difíciles?

Pues no se diría.

Usted va a patrocinar una orquesta sinfónica, ¿no?

Sí.

¿Qué será, Silvada?

Con todo.

He escrito estos poemas. Se los ofrezco. ¿Son buenos?

No.

¿Le molesta este aparato?

Sí.

¿Era católica?

Sí, pero no practicante.

Ella nunca tuvo verdadera fe.

En fin, no sé.

¿Sangre india?

Un poco.

Como todos en este país.

Mire.

Aquí tengo fotografías, recortes de prensa,

cartas.

No toque.

En esta foto podemos ver a Lozano, el pintor.

Ella había puesto prácticamente su vida en sus manos.

¿Sí? ¿Eran amantes?

No, no creo.

Él nunca quiso.

¿Cómo?

¿Ella le amaba como una enamorada romántica?

Sí y no.

Esto no es Europa, no confunda.

Aquí el romanticismo es un lujo.

Ustedes nunca lo entenderán con sus ideas preconcebidas.

Aquí debajo hay una tierra oscura y violenta.

Lo olvidamos a veces, pero siempre está aquí.

Y cualquier día puede despertarse.

Era el joven poeta.

Sí.

Era yo.

Buenos días. ¿Manuel? Sí.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días.

La di da da da La di da di da

Gracias. Jesús.

Ponlas en agua.

Claro.

Me he enterado de la muerte de su hijo.

¿Cómo sigue su muerte?

No lo sé.

No me habla desde hace varios días.

¿Qué pasa, Manuel?

Nada que yo pueda decirle. Es que no soy su amiga.

Manuel, usted ha iluminado mi vida y lo sabe.

Todo lo que soy le pertenece.

Pero usted duda de mí y me rechaza.

Cuando estoy sola me siento más cerca de usted que cuando estamos juntos.

Usted sufre.

Y no me dice nada.

No puede hacer nada.

Mi mujer ha matado a nuestro hijo.

propias manos.

¿Qué somos, Manuel?

En mi tierra vivimos.

¿Qué hay en nosotros?

Vamos a seguir, señor.

No.

Por ahora no.

Seguir nuestro camino.

No tenemos que imitar, ni dejar de imitar.

Buscar siempre.

Buscar de dónde vienen las cosas.

Lo que nos empuja.

Lo que nos ilumina.

Lo que nos destruye.

¿Era homosexual?

Antonieta lo supo enseguida.

Nunca quiso saberlo.

Ella le adoraba, por eso estaba dispuesta a aceptarlo todo.

¿Pero cómo es posible escribir 87 cartas de amor a un hombre y no hacer nunca el

amor con él?

¿Eso la asombra?

Sí.

Me parece imposible.

Bueno, es que hay cosas que hoy son difíciles de comprender.

A ese joven que posaba para él, lo encontraron una mañana muerto en la

de Lozano.

Se dijeron muchas tonterías sobre el asunto. Que si el joven estaba drogado,

llegó a hablar hasta de un crimen.

¿Qué pasó de verdad?

Cualquiera lo sabe.

Buenos días.

De todos los templos del recinto ceremonial, este es el más importante,

templo mayor.

Los que vivían aquí antes de la llegada del conquistador creían que cada día al

atardecer el sol necesitaba ser alimentado con la sangre y el corazón de

hombres para poder vencer a las fuerzas de la noche, a la luna y a las

estrellas.

Solo ganando esa batalla, saldría el sol de nuevo, alumbrando y

dando vida.

Mire, la piedra del sacrificio.

Sobre ella, cinco sacerdotes colocaban al que debía morir.

En la orientación norte -sur, mientras otro con un cuchillo de obsidiana le

extraía el corazón.

para ofrendárselo al dios del sol y de la guerra, a Huitzilopochtli.

Probablemente esto es la base de un templo dedicado a la muerte.

Un homenaje a los que murieron sacrificados para que podamos disfrutar

sol.

¿Por qué tanta muerte?

¿No querías saber por qué murió Antonieta?

Sí.

Porque ella no creía en lo que le estoy diciendo.

Creía que era posible transformar la Tierra.

Cambiarla completamente, como por arte de magia.

Hábleme más de ella.

Mi llave, por favor. Sí, enseguida.

La llamaron desde París.

Gracias.

Tercero, por favor.

Manuel, hoy no tengo ya nada que darle.

Todo es suyo.

Pero dígame, ¿en verdad le resto su libertad?

¿Le robo oxígeno?

Siento que usted quiere descansar de mí.

Manuel, ¿qué no daría por no quererlo hoy?

¿Qué quiere usted hacer de mí?

Usted se ha engañado con respecto a mí.

No soy una mujer moderna.

Si por moderna se entiende que domina como virtuoso.

el problema sexual.

No soy moderna porque doy al amor en general y al acto sexual en particular

importancia que lavarme la boca o tomar un baño.

No podría sentar mi afecto en una persona y entregar mi cuerpo a otra.

Supongo que eso sería comodísimo, pero la sola idea me repugna.

No puedo dividirme.

Si yo fuera una mujer inteligente, en vez de enamorarme como una necia que

padece porque su amor no es correspondido, Le querría con todo el

liberado de todo lastre sexual.

Me tiene usted en un callejón sin salida.

Además de trabajar.

¿Qué debo hacer?

El gobierno intrínsecamente perverso del general Calles quiere impedir que

nuestra madre Guadalupe y Cristo reinen en México. Pero antes de que esto

ocurra, estamos dispuestos a dar hasta la última gota de nuestra sangre para

seguir fieles a la Iglesia Católica.

¡Luchemos pues contra Calles y Satanás!

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva la Virgen de Guadalupe!

Arrodillaos.

Venedica vos, omnipotente Dios, Padre, Filio y Espíritu Santo.

Amén.

¡Que entriere en la tierra triunfante mi Rey!

¡Que entriere en la tierra triunfante su Rey!

¡Viva Cristo Rey!

Su anticlericalismo desencadena una serie de violentas respuestas por parte

la iglesia.

Los sacerdotes se niegan a ejercer su ministerio y abandonan las iglesias.

Los cristeros, que así se llaman los insurgentes, se refugian en las montañas

combaten a las tropas del gobierno bajo la bandera de Cristo Rey.

Durante cerca de cuatro años, esta guerra terrible y cruel

Había un culto clandestino.

Una religiosa muy enérgica, la madre Conchita, reunía a fieles en su casa.

Entre ellos había un joven católico fanático, José de León Toral, que había

tipógrafo y dibujante.

Siendo presidente electo Obregón, fue asesinado por Toral el 18 de julio de

1928.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre,

Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la

hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre,

Jesús.

Tanto sufrimiento inútil.

Dios mío.

Obregón o esencia.

Mientras él y Calles estén en el poder, seremos perseguidos.

Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres.

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Mi teniente coronel. El general Álvaro Obregón está llegando.

¿Cuánto le debo? Nada.

¡Gracias a todos!

¿Listo?

Por favor. No, no, no. No puede pasar.

Completo, pero... Un momento. No insista, por favor. Agente.

No.

¡Apunten!

¿Después de la muerte de Obregón hubo nuevas elecciones?

Sí, naturalmente.

Calles estaba solo como interino.

Había que elegir un nuevo presidente y entonces Vasconcelos decidió

¿Quién era Vasconcelos?

Vasconcelos era un político, un intelectual. En los años 21 y 22 fue

Instrucción Pública.

Había hecho muchas cosas.

Campañas de alfabetización, libros, escuelas.

Le llamaban el caballero del alfabeto.

Él había decidido exiliarse a Los Ángeles porque odiaba la tiranía de los

militares. Pero amaba apasionadamente a México.

A la muerte de Obregón, decidió correr la aventura de presentarse a la

presidencia de la República como candidato independiente.

Arrastró consigo a la juventud y a lo mejor del pueblo de México.

¿Y Antonieta se fue con él?

Sí. Nos reunimos con Vasconcelos en Toluca.

¿De dónde eres?

No sé.

¿Cómo se llama tu pueblo?

No sé.

Pero cada uno sabe de dónde es, ¿tú no?

De San Andrés, no sé.

¿Qué libros tenemos aquí?

Shakespeare, Balzac, Dante, Dostoyevsky. Muy bien, Dante.

Es la divina comedia, toma.

Gracias. ¿Qué se puede hacer contra esta ignorancia?

Soy Antonieta Rivas Mercado.

He seguido con pasión el comienzo de su campaña y quiero ayudarle.

Gracias. ¿Tiene dinero? ¿Cuenta con protectores?

No, no tengo casi nada.

Pagan entrada por asistir a los mítines, eso es todo, de eso vivimos.

Yo puedo ayudarle, se lo prometo, pero también quisiera seguirle.

Participar en su campaña. No tengo nada que ofrecerle.

Hoteluchos, polvo, balas perdidas.

No esperaba otra cosa.

Aquí está mi amigo Manuel Lozano, que es pintor.

¿Cómo está usted? Mucho gusto. El maestro Chávez y mi amigo Vargas,

Hola, mucho gusto. ¿Qué tal? También ellos están dispuestos a seguirle, a

trabajar para usted.

Artistas.

Primero hay que encender el fuego.

Y son los artistas quienes lo encienden o quienes deberían encenderlo.

Después la gente le seguirá.

Por eso hemos venido hasta aquí, a buscarle.

Y le puedo asegurar que no es un gesto mundano ni un capricho de Snobby.

La cultura sin contenido político carece de sentido.

Usted lo sabe mejor que nadie.

Y nuestra cultura está aquí.

Usted mismo lo ha dicho.

Es cierto.

Hizo usted bien en volver.

Allá en el norte hay hombres de pelo colorado que ponen los pies sobre la

cuando hablan y que se dicen todos protestantes.

Aquí hay dos culturas que luchan desde hace siglos.

Sí.

Dos.

O tres.

Y si nuestro pueblo quiere una civilización, esas culturas diferentes

fundirse. Tal vez así surja un espíritu nuevo.

Rivas Mercado.

¿Es usted hija del arquitecto? Sí.

Le he conocido.

¿Está casada?

Sí. Pero separada.

Venga.

América es la tierra de la síntesis.

Aquí el futuro es posible.

Todas las divisiones humanas pueden desaparecer.

Europa ha vuelto a la barbarie.

Y no cesan de matarse unos a otros en guerras de exterminio.

Ahora los pueblos civilizados son los pueblos nuevos.

Hizo una entrada triunfal en la capital el 10 de marzo.

Fue inolvidable.

Pensamos que pronto acabaríamos con la desgracia.

Él podía ganar.

Pero frente a él estaba Calles, que patrocinaba a otro candidato y que

no retrocedía ante nada.

Luego volvimos a salir para una gira por el norte.

Una ciudad por día.

Era un ritmo de trabajo agotador.

Pero éramos jóvenes.

Antonieta, un grupo de amigos y yo le seguimos con gran entusiasmo.

¿Dónde quedaste?

¿Dónde quedaste?

¡Entra aquí!

¡Cúbrate, licenciado!

¿Estamos todos?

Falta Mervinio y Bucciari.

Desgraciados, por poco nos matan. Esto es cosa de arriba.

¡Es cosa de calles!

¡Eres quien manipula a todos!

¿Qué pretenden? ¿Intimidar a la gente que viene a nuestros mítines?

Quieren enlozarnos una imagen de violencia, de desorden. Quieren que se

nosotros somos los culpables.

¿Ha reservado nuestras habitaciones? Licenciado, firme aquí.

Por favor, por favor.

¿Quién les dio autorización para entrar? No puede ser, señor.

Es gente nuestra, señor. Pero esto es un hotel, no un hospital, señor.

Sí, señor, lo sé, pero esto es un hotel en un hospital, señor. Sí, pero son

campesinos. Señor, ya lo sé.

Señor.

Sí,

sí.

Disculpe, licenciado. ¿Sí?

Hay una delegación de campesinos que desea hablar con usted.

Hace dos días que espera. ¿De qué se trata?

Lo ignoro, señor.

Está bien, que vengan aquí.

¿Aquí? ¿Aquí?

Sí.

Sí, licenciado.

Cuando yo te avise. Vale.

Ya.

Ahí está el candidato.

Díganle lo que tienen que decirle y váyanlo.

Quites el sombrero.

Gracias, señor. A la orden, licenciado.

¿Hablen? ¿No temen?

¿Qué quieren?

¿Qué puedo hacer por ustedes?

Nada más una pregunta, señor candidato.

Dime. En nuestro municipio el presidente nos quita todo.

Viola a nuestras mujeres y a nuestras hijas.

Y cuando protestamos nos mata como a perros.

¿Sigue?

Quisiéramos saber si uno tiene el derecho de hacer justicia.

No.

Nadie tiene ese derecho.

Ustedes saben que hay una justicia.

Buena o mala es la justicia legal. A ella hay que dirigirse.

Ya probamos.

Hace años que tratamos de presentar denuncias, pero de nada ha servido.

Entonces nos dijimos, ¿por qué no hacemos un tribunal nosotros mismos?

¿Por qué no lo juzgamos?

Ustedes no tienen ese derecho.

¿Y nadie puede defenderlos?

En todas las revoluciones se forman tribunales populares, ¿no?

Cuando la justicia oficial está al servicio del poder.

¿Ustedes serían capaces de formar un tribunal?

Claro que sí, señor.

¿Un verdadero tribunal que juzgara en conciencia?

Sí, señor. Claro que sí.

Entonces ustedes tienen tal vez ese derecho.

A mí no me corresponde decírselo.

Pero sí, tal vez.

¿Y ese tribunal tendría el derecho de condenar a muerte?

Es un gran criminal, señor candidato.

Si fuera un verdadero tribunal que juzgara en conciencia, ustedes tal vez

podrían condenarlo a muerte.

Creo yo.

Gracias, señor. Gracias, señorita. Gracias, señor. Gracias, señores.

¿Por qué están ustedes tan contentos?

Bueno, porque... lo colgamos hace un mes.

Gracias. Tenemos que prepararnos. Nos están esperando.

Sí, enseguida. Toda revolución está llamada a morir cuando asesina a sus

profetas.

Por eso, te saludamos, Vasconcelos.

Contigo, Huitzilopochtli, dios de la sangre y de la muerte, va a retroceder

que el Zatcoat, portador de orden y de luz.

Señores, hagamos un brindis por Vasconcelos.

Yo creo que es mejor que se vayan ahora.

¿Irnos? Sí, y pueden regresar en el momento que gusten.

¿Por qué?

Señora, es un poco difícil explicárselo. Es a causa de nuestro juego.

¿Qué juego?

Es un juego que jugamos siempre que estamos reunidos todos.

Se saca un revólver, se amartilla, se lanza al aire y se procura que caiga en

centro de la mesa. Y a veces sale un tiro.

Bueno, mejor dicho... Siempre lo jugamos hasta que sale un tiro.

¿Pero alguien puede resultar herido?

Claro que sí, señora.

Si no, no tendría gracia el juego.

Habla en serio.

¿Van a jugar a eso aquí?

Sí. Es una especie de tradición. Si alguien no juega, es un cobarde.

Y ustedes emplean su valentía en juegos de esta clase.

Bueno,

entonces nos retiramos, caballeros.

Buenas noches. Buenas noches.

Siéntense, señores.

Siéntense.

Vamos a comenzar nuestro juego.

¿Todos preparados? Yo estoy listo. Sí, yo también.

Pues, cuando quieran.

Bueno, pues... Vamos a empezar nuestro juego.

¿A quién le toca? A ti.

Mi turno.

Es mi turno.

Este es el día.

Ya notificamos al centro los acontecimientos del día.

Buenas noches, señor.

¿Me parece bien a las seis y media?

Buenas noches.

Licenciado, hay que preparar el discurso para mañana.

Antonieta me ayudará. Ya he empezado.

¿Dónde es? ¿En la cena? No pasa nada. No, no pasa nada. Tranquilo. Un médico.

médico. Llame a un médico. Hay un herido. Bueno, bueno, rápido.

A ver.

El doctor Mosco.

Rápido. Llame a un médico. Tranquilo. Tranquilo. No ocurre nada.

No pasa nada. No ocurre nada.

Tranquilo. Tranquilo.

Estoy segura de que aparte de usted y de mí, todos están armados.

Dígalo por usted.

Porque yo, mire.

Los diputados, los diputados, ya no pueden mangonear.

Pues Vasconcelos, pues Vasconcelos, ya los vino a fastidiar.

¡Viva Vasconcelos!

Perdón, licenciado.

Vasconcelos, Vasconcelos, la lucha va a comenzar. Porque la

patria es primero.

Y tú la vas a salvar.

Ya se lo dije.

No tengo ningún lujo que ofrecerle.

Solo esta flor.

Gracias.

Ya ni miro dónde duermo.

Venga, estaremos en otro hotel.

Como si fuéramos actores.

Exactamente.

Todo es esfuerzo temblante.

Llegaremos a alguna parte.

¿Cómo me pregunta él?

¿Lo duda usted?

No lo sé.

Hay ya tantos muertos a nuestro alrededor.

La fiesta se transforma en tragedia.

Como hoy.

No puede decepcionar a la gente que confía en usted.

Cada día recibimos más aficiones.

Somos ya miles.

Vamos a ganar, José. Usted lo sabe.

Vamos a ganar.

Calles va a falsear las elecciones.

No lo consentiremos. Nos enfrentaremos a él. Como hoy. Más violencia. Más

muertos. Hay que hacer de este país un país de hombres libres. No de ebrios

soldados analfabetos. Hay que luchar. Lucharemos. Todo antes que la

¿no? Es lo que ha dicho hace un momento a los campesinos.

Prometo lo que no teño.

Denuncio lo que no soy.

No sé, Antonieta.

Haría mejor en dedicarme a escribir mis libros.

Tengo que terminar mi metafísica.

Tengo que corregir las pruebas.

Trabajar en un libro de metafísica en plena campaña electoral.

¿Son políticos como usted lo que necesita nuestro país?

A los filósofos nos falta el sentido político.

¿Tú crees que este país se puede cambiar con algunos discursos?

No.

Pero si queremos hacer algo, hay que ganar las elecciones. No hay otra

Todo pasa por la política, José. Hay que ganar.

Te voy a nombrar ministro de instrucción.

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Querido Manuel,

luchando contra la inutilidad de mi vida y me hacía atrapada por la pasión

política.

Pero al menos hoy he visto.

Pues pregúntale.

Usted me ha rechazado.

Pero, sin embargo, le pregunto.

¿Qué haría si tuviera un amante?

Cuando el pintor se enteró de que ella se acostaba con Vasconcelos, en mi

opinión, eso le dejó indiferente.

Nunca volverían a verse.

Sin embargo, ella siguió escribiéndole hasta el final.

Reservaba para Lozano sus pensamientos más íntimos mientras vivía con

Vasconcelos un amor apasionado, físico.

Quizá por primera vez en su vida se sentía realizada como mujer.

Por favor.

¿Tendría una habitación?

Déjeme ver la lista.

Sí, espere un momento, por favor.

los estados del norte.

No sé por qué razón el sur le intimidaba un poco, aunque el mismo era de Oaxaca.

Iba de una ciudad a otra y solía recibir una acogida calurosa a pesar de los

ataques, de las balas perdidas y de los insultos de la prensa oficialista.

Estaba siempre rodeado por un grupo de jóvenes... Perdóneme.

Usted se interesa por Vasconcelos? Sí.

Por favor.

Resulta curioso.

Es un periodo de nuestra historia que se conoce muy mal.

¿Está preparando una tesis o es para un artículo?

Es algo un poco más complicado.

Voy a estar aquí 48 horas.

Si usted quiere, podemos charlar un rato.

Licenciado.

¿Qué significa licenciado?

Señorita, su cuarto es calito.

Voy.

En este país todos son licenciados.

¿Puedo llamarla luego?

Su llave, señorita.

Gracias, que de calma.

¡Gracias!

¡Gracias por ver el video!

La aventura de Vasconcelos me parece desesperada.

Ojalá salga bien.

Ya solo un camino les queda.

Matarle.

Si no le matan, irá como un río crecido arrollando todo a su paso.

No soy candidato por mi propia voluntad, sino por decirlo.

Hay que arrebatar el poder a los caudillos y liberar al país del dominio

norteamericano. Si no, nuestra revolución habrá sido inútil.

¿Qué es lo que llaman libertad de voto?

Afinan al pueblo en vagones de ferrocarril, le ponen un papel en la

puede leer y lo llevan a votar.

Con el único objeto de enriquecerse, desdeñando las promesas de la

una oligarquía de generales ha estrangulado la soberanía nacional.

gratuita para todos, que dará a todos el derecho de reflexionar y de entender.

La instrucción que da la garantía de la libertad, pues hay que confiar en el

pueblo en lugar de despreciarlo y explotarlo.

En particular, hay que conceder plena libertad religiosa a los católicos, a

protestantes, a los budistas.

Los que prohíben son los que temen al hombre, los que se temen a sí mismos.

mi vida a cada instante.

Sé que en el momento mismo en que hablo pueden pegarme un tiro, porque los que

han confiscado este país no retrocederán ante nada.

Lo único que prometo es no robar.

Tengo mis defectos y no tendría derecho a hablar en vuestro nombre.

Pero soy honesto porque soy pobre.

Gracias por haber venido a esperarme. Le agradezco.

No tengo mucho tiempo.

Yo tampoco.

Me llamo Lloyd.

Me ha enviado el señor embajador de los Estados Unidos en México.

Me han hablado de él.

Antonieta es mi más próxima colaboradora. Ella sabe todo lo que yo

Sí, sí. Me han hablado de ella.

A propósito.

La fecha de las elecciones se acerca.

Efectivamente.

Durante su campaña, usted ha sido bastante duro con mi país.

Su país se mete en lo que no le importa.

He dicho lo que tenía que decir.

Sí, pero usted ha hablado hasta de colonización. ¿Qué es eso?

Cuando se hace votar un fuerte impuesto sobre el vino para favorecer la invasión

de la Coca -Cola en México, ¿cómo se llama eso si no colonización?

Usted sabe que va a usted perder las elecciones.

No. Si las elecciones son limpias.

No temo el resultado.

Pero usted rehusó el apoyo de los generales que son hostiles a Calles.

No ha hecho usted ningún esfuerzo para atraerse al sur. No ha hecho usted

ninguna alianza política.

Usted no tiene ninguna esperanza de ganar las elecciones. Y usted lo da.

¿Para qué ha venido usted?

Porque me encomendaran una misión. ¿Oficial?

Ah, pero todas las visiones son oficiales.

Mire, cuando fue usted ministro de Educación Pública, usted emprendió una

obra que francamente sería una lástima de abandonar.

Ahora sí, usted retira su candidatura. El nuevo presidente, cuando será elegido

por el pueblo, por supuesto, lo pedirá de seguir en su obra.

Probable ministro con amplios poderes.

Si piensa que ha perdido, ¿por qué intenta comprarle?

Mire, quiero poner en claro que es con usted que estoy hablando.

Mi amiga le ha hecho una pregunta.

¿Qué contesta?

México está saliendo con cultares de 20 años de luchas. Lo

que necesita México ahora es unidad y no división.

Es exactamente lo que yo pienso.

Aquí en este país se puede instaurar Dos grandes partidos adversarios

que ambos se declaran herederos de la revolución. Fantástico.

Que ambos se combaten sin tregua, pero que en realidad se reparten el

poder.

Sencillo. Un tipo de balance, comprende usted.

¿Como en su país?

Bueno, salvando las distancias.

Vuélvase a su avión.

La gasolina que ha quemado para llegar aquí le ha costado cara al pueblo

mexicano.

Y no sirve de nada.

Vasconcelos era la pluma más brillante de México.

Pero no hay que hacer de él un héroe.

Era un megalómano.

Se proclamaba la única excepción en un país de 14 millones de imbéciles. Vaya,

no es muy halagador para ustedes.

No, desde luego que no.

Era vanidoso, confuso, contradictorio.

Se jactaba de tener sangre india, pero los indios le daban mucho miedo.

No estaba a gusto con su pueblo, como muchos intelectuales.

Hablaba de Platón en los discursos.

Era un buen panfletista.

Tenía el sentido exacto del insulto.

Pero cuando se estudia la historia política hay que desconfiar de las

simplificaciones y de las ideas preconcebidas.

No todo era malo del otro lado, ¿eh?

No todo.

La prueba está en que desde hace más de 50 años este es un país estable, el más

estable de América Latina.

La guerra civil ha sido olvidada y se dan las condiciones para un desarrollo

normal.

¿Las elecciones fueron falseadas?

Es prácticamente seguro.

¿De qué manera?

De mil maneras diferentes.

En los lugares donde Vasconcelos era popular, así como, por casualidad,

desaparecían las papeletas.

Se trasladaban bruscamente a los centros electorales. Hubo ataques armados,

robos de urnas.

¿Cuántos votos tuvo?

Una cantidad ridícula. No recuerdo bien, pero algo así como 100 .000 votos en

todo el país.

Niños, os vamos a regalar un libro como obsequio del licenciado Vasconcelos.

¿Cómo se dice?

Gracias.

Gracias. Gracias.

Gracias, señor.

¿Universal?

Sí.

Aquí tenemos dos, desde Mazatlán.

Por ahora solo 2 .000.

Más de 30 .000 personas aclamaron al licenciado Vasconcelos.

José, las cifras están muy bajas.

1 .757.

Sí, sí, de acuerdo.

A ver qué puedes hacer.

Comunícate con la central.

Licenciado, ¿lograste comunicar con México? Están interceptando vuestros

mensajes. José, el general Buque consigue la línea de nuevo.

¿Qué pasa? ¿Qué noticias tiene, general?

Malas.

Las elecciones son un gigantesco fraude.

No queda otra alternativa que llegar hasta el final.

¿Qué es lo que sugiere?

Si nos retiramos ahora va a parecer una deserción.

Podemos provocar en el ejército una reacción favorable a la justicia.

Podemos hacer respetar el voto por medio de las armas.

No, Calles ha equipado al ejército con armamento norteamericano.

El fracaso de las revoluciones cristeras ha dañado mucho el ánimo de los

descontentos.

Sí, pero no crea que es tan difícil derrotar a esa gente.

No pelean por convicción.

Hay muchos oficiales corruptos. Podemos organizar el levantamiento.

Tenemos mucha gente leal en los cuarteles.

Capaces de todo.

Han arrestado a los principales dirigentes de nuestro partido en

Veracruz y Hermosillo.

No se han cerrado los colegios electorales y ya han dado en Nueva York

resultados.

Hace horas antes del cierre.

Acabo de comunicar con México.

Han detenido a Medellín y a Pellicer.

Falta chapas y una parte de guerrero.

La realidad se impone, señores.

Váyanse a descansar.

Esto se acabó.

Contra unas elecciones fraudulentas solo queda levantarse con las armas. Tú

mismo lo has dicho.

Demasiado he clamado contra los fusiles para recurrir a ellos ahora. Todos esos

hombres que darían la vida por ti no puedes abandonarlos ahora.

Mañana gritarán por ojo.

Váyanse a descansar, señora. Por favor, buenas noches.

Tienes razón, Antonieta. No podemos avanzar ahora.

Tú también, Vargas.

Vete después, como quieras.

Me iré a Nueva York, a París.

Trabajaré en la clandestinidad.

No es la primera vez que lo hago.

Y volveré como madero, como obregón.

Al final la verdad se pondrá.

No tengo nada.

Incluso te he perdido a ti.

No te das cuenta.

De México han salido las tropas.

Y sin duda también los asesinos.

Y hay demasiados mártires.

Tú puedes quedarte aquí.

Tu familia es influyente.

No te harán daño.

Me destruirán.

Nunca me perdonarán que haya vivido contigo.

No tengo ni fuerzas para enfrentarme con nada.

Estoy...

Que yo preparé, sí.

Hablan de la situación política.

¿Me ayudas a redactar otro?

¿A dos planes?

Tres.

Corrígela. Corrige todos.

A ver, dame el artículo. ¿En dónde viene todo lo de Villa en Santiago?

Lo de Torreón. ¿Lo de Torreón puede ser?

Sí, sí. Muy bien.

¿Y el qué?

A ver... El primer número está casi listo.

¿Quieres verlo?

Después.

Me gusta mucho tu artículo.

¿Retecemos los pasaportes?

Más tarde.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Por supuesto.

¿Qué voy a hacer ahora?

¿Qué quieres decir?

Nada, perdona. Sé que te molesto. No, de ninguna manera.

Contéstame solo a una pregunta.

Tienes necesidad.

Si no estuvieras aquí, me faltarías infinitamente.

La revista no podría hacerse sin ti.

Pero en realidad nadie necesita de nadie, tú lo sabes bien.

Sí, lo sé. Solo tenemos necesidad de Dios.

¿Quieres venir a comer con nosotros?

¿A dónde?

A Sherringham.

No, primero tengo que pasar por el consulado. Quizás más tarde.

Hasta luego. Muy bien.

¿Qué día dice usted?

El 11 de febrero. ¿De 1931?

Sí.

Ese día no pasó nada.

Véalo usted misma.

Sin embargo, está consignado en la prefectura.

Y la prensa habló del caso.

Puras habladurías. Ya lo ve.

He verificado para mayor tranquilidad, pero estaba seguro. No pasó nada.

Nunca se ha suicidado nadie en la catedral de Notre Dame. Nunca nadie.

Adiós. Adiós.

¡Gracias!

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