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¿Está todo a tu gusto? ¿Un poco de zumo?
Sí, gracias, un zumito.
¿Piña, naranja o pomelo?
De melocotón, que creo que no hay.
Voy corriendo a por ellos.
Ay, Marisa, qué bien hicimos en solo tener una hija.
Es que no entiendo a esas familias que tienen dos,
incluso tres...
Hay que tener solo uno.
Para asegurarse bien que no le falta de nada.
Aunque, a lo mejor,
Paulita echa de menos tener un hermanito.
Una hermanita...
¿Yo? ¿Estáis locos?
Ni se os ocurra.
Ya estoy aquí con los melocotones, Paulita.
Los he cogido del árbol y he vuelto en menos de cinco segundos.
Como todo es parte de tu imaginación,
no pasa nada, ¿verdad, Paulita?
¡Orden!
Vamos a empezar a hacer el sorteo de los turnos para ducharse
esta semana.
¡Orden en la sala he dicho!
Esto no es la sala, es la cocina.
Ya está la listilla.
Listillo, tú, niñato.
¡Vosotros dos! Marisa, no les grites.
¡Papá, no te metas!
Y deja la sal, que no te conviene.
Rosaura, el bombo.
A ver, es el colmo competir por los turnos de baño.
Lo que habría que hacer es echar a gente de esta casa.
Ya te digo.
Yo quiero limpiar las playas de residuos y tú no me dejas.
Cuando digo echar a gente, me refiero a gente superflua,
no a la única que tiene sentido común.
Por ejemplo, Agustín.
¿Cuándo vas a acabar las obras de tu piso?
Te casaste con mi madre hace un año y te pasas el día aquí metido.
Es que tu madre no me quiere por medio
mientras da órdenes a los obreros.
A ver, Agustín, no te ofendas, eh.
Que en esta casa se te aprecia.
Pero entiende que necesitamos un poco de intimidad.
Ay, suegro.
Viviendo aquí entiendo lo pesado que era venir todos los días.
Claro, mucho mejor ahora,
que no hay quien te eche.
La verdad es que la casa está petada.
A ver si crecen ya estos parásitos
y se independizan.
Bueno, ya.
Rosaura, el bombo.
No, espera, que falta mi madre.
¡Mamá, ven! ¡Estamos rifando los turnos del baño!
¡Ya voy! ¡Ya voy! Perdón.
Espero que me toque el primer turno, me he quedado a medias.
¡Consuegro!
Madre mía, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?
No me puedo creer que empiecen a irse de casa.
Se hacen mayores tan deprisa...
Sin faltar, eh. Y mis llaves me las llevo.
Que pensamos seguir viniendo a traer la colada
y a llevarnos táperes con comida.
Así también me independizo yo.
Es solo mientras duren las obras del piso.
Quince días como mucho y se acabó.
Hasta luego.
Adiós, adiós.
Por fin solos. ¡Ay!
Los nueve. ¡Espera, suegro!
No cierres, que estoy aquí.
Pero ¿y este? A ver, salimos ganando.
Nuestros padres eran dos y Ocho solo es uno.
Pero ven, mamá, no seas tímida. ¿Os acordáis de mi madre?
¡Buenos días, consuegros!
¡Bienvenida, suegra!
Ay, qué bonica.
Ven, pasa, que te enseño tu cuarto.
Voy, voy. Espera.
¡Paso, paso!
¿Pero esto qué es?
¿Eso? Eso es mi madre.
¿No pretenderéis meterla en casa?
No tiene casa en la ciudad. ¿Dónde la dejamos?
En el bar donde la encontramos, por ejemplo.
Vamos a ver, suegro,
¿cómo voy a abandonar a mi madre teniendo yo casa propia?
¿Pero qué dice de casa propia?
Y será poco tiempo.
¿Cuánto tiempo?
En cuanto ahorremos, nos buscamos algo los tres.
Además, ella ha encontrado trabajo. ¿De qué?
De recepcionista de un centro de tatuajes.
¿Le has contratado tú? ¡Si no tienes ni centro!
Sí, sí tengo. ¿Por fin has alquilado un local?
No, me he hecho una placa para la puerta del baño.
Basta de tonterías, hombre.
Esa mujer no se puede quedar aquí a vivir.
No te preocupes, hijo.
No te preocupes, yo no quiero causar molestias.
Si tanto molesto en esta casa, el mes que viene me voy.
A ver, señora, deje de decir tonterías.
Parece que aún le dura la borrachera que cogió en la boda.
Ahora mismo la pongo en la puerta. ¿La placa?
¿Qué va a ser la placa? La señora.
La placa, a la basura ahora mismo.
¡Orden!
Va a empezar el sorteo de los turnos para usar el baño de la planta baja.
Baño no, centro de tatuajes profesional.
Lo pone en la placa de la puerta.
Me niego a competir por turnos de baño con esta señora.
Ni siquiera es de la familia.
¿Cómo vas a decirle eso? Lleva un año viviendo con nosotros.
Me la vas a traumatizar.
Más me traumatiza ella a mí, aparece por todos los rincones.
Qué susto, consuegro.
¡Ese culete!
Consuegro, qué suavecito el papel, eh.
Señora, eche el pestillo.
Si hay confianza.
Mira, en eso sí que os parecéis tu madre y tú.
Pues por eso estamos rifando
los turnos de los baños.
Rosaura, por favor.
Ay, no, es tardísimo. Yo me tengo que ir.
Lo hacemos esta tarde.
Adiós, chicos.
Niños, al coche, nos vamos.
A veces tengo la sensación
de que tenemos un problema de comunicación en esta casa.
Parece que nadie escucha a los demás.
Vamos a ver, chicos,
¿sería posible que me prestaseis un poquito de atención cuando hablo?
Papá, ¿qué haces? Papá, casi chocamos.
Concéntrate un poco. ¿En qué pensabas?
Pensaba que no me hacéis ningún caso.
Estáis ahí con el móvil, con las tablets, como si...
Conchy, ya solo me escuchas tú.
No sé cómo hemos llegado hasta aquí.
Por la ruta programada.
¿Adónde vamos ahora?
Al desastre, Conchy, al desastre.
Recalculando ruta.
¿Dónde vas, pringado?
Hay que ser muy pringado para ir caminando a los sitios.
Increíble que tengas una hermana famosa...
y no tengas patinete.
Precisamente, ayer encargué uno.
Por cierto,
mejor que los vuestros. Sí, claro.
¿Y cuándo te llega el "patinete"?
La semana que viene, "listos".
Luego la que tiene exceso de imaginación soy yo.
Agustín, eso de estar sentado ahí leyendo
también podrías hacerlo en tu casa, ¿no?
Tu madre no me quiere por medio cuando dirige la obra.
Si ahí leyendo en un rinconcito no molestas.
¿Entonces por qué quieres que me vaya?
Tranquilo.
Ha dicho que en un rato viene a buscarme.
Tú prepara los táperes con la comida.
Cuando tenga los que os llevasteis ayer.
Me habéis dejado sin táperes. De verdad.
¿Cuánto va a durar la obra esa?
Es que tela con mi madre, eh.
¿Tanto arreglo necesita?
Unos retoquillos, sí que le hacen falta.
Hay que reconocer que está bastante vieja.
Y algunas partes se están cayendo.
Eso, como ella no se ha dado cuenta,
yo no le he dicho nada, claro.
Yo a todo le digo que está fenomenal.
No, cualquiera le dice nada. Conociéndola...
Pues eso, imagínate, entonces ya tira la casa abajo.
Veo...
un hombre muy atractivo.
¿En serio?
Rosaura, aquí te traigo ropa para lavar.
Y dame la comida, que tengo prisa.
Tienes muy mala energía.
¿Te echo las cartas?
No, no me eches nada.
Bueno, sí, edad. ¿Qué edad me echas?
Doña Milagros, está usted estupenda.
Sí, ¿verdad? Sí, pareces de mi quinta.
¡Uh! ¡Por favor!
Agustín, debes ponerte firme con mi madre.
Si no, te pasas aquí todo el día.
Es verdad.
Basta de recibir órdenes.
Yo no soy uno de sus obreros. ¡Agustín!
Nos vamos. ¡Ya voy, mi amor!
Os acompaño.
¡Abre!
Por fin me libro de alguien.
¿Sí?
¿El centro de tatuajes?
Ah, sí, sí, pasa. A la izquierda.
¡Ey! Yo le acompaño.
Javier, la recepcionista soy yo.
No seas intrusivo, que yo no invado
tu espacio. Pase, pase.
Venga, Paulita, te toca.
Vamos.
Venga.
Paulita.
Paulita, ¿qué te pasa?
¿Estás dormida?
Vamos.
Ya estoy aquí.
¿Qué tal se ha portado?
Bueno, ha tenido una pataleta
y se ha tirado de las coletas.
Es una manía heredada de la hermana.
Yo no sé cómo quitársela.
Hombre, igual lo que puedes quitarle son las coletas.
Pues es verdad, qué fácil era.
Venga. Una cosita más.
Acuérdate que estamos a punto de finalizar el curso
y se van a graduar de preescolar.
Hay que comprarle la toga y el birrete para la ceremonia.
¿Que tenemos que ponerle una toga como si fuese del Tribunal Supremo
solo por pintar sin salirse de las rayas?
Bueno, se sale bastante.
Pero es un final de ciclo importante
y hay que reforzarlos positivamente.
Claro, claro...
Cris, vas a tener que aprender a volver a casa sola.
Que cada día me lían con algo.
Javier, me gustaría hablar contigo un momento.
Eh... sí, claro.
Ay, Paulita, ¿qué habrás hecho ahora?
Siéntate aquí, Cris. Un ratito. Así.
Pues ya me dirás.
Es que Paulita está todo el día en las nubes.
Es que se desconecta de la realidad y se mete en su mundo.
En el colegio podemos ayudarle,
pero los padres debéis ponerle los pies en la tierra, Javier.
Rápido. ¿Es usted el creador de Conchy?
Nuestro gobierno tiene planes para usted.
Oiga, ¿dónde están sus modales?
Estoy hablando con la profesora.
Le he dicho que nos acompañe.
No...
¡Eh!
¡Ah!
¡Ah!
¡No, no, no!
¡Ah!
¡Ah!
Ah...
¡Bien!
Javier.
Javier.
Sí, sí, hablaremos seriamente
con ella.
Yo no sé a quién habrá salido.
Debe ser por parte de madre.
El abuelo siempre está en las nubes.
Vamos, niñas.
Ya has oído, Paulita. Tienes que centrarte.
Fíjate en tu hermana, con cinco años se va a graduar con toga y birrete.
Jo, en esta familia siempre soy el último mono.
No seas así, Paulita. Ahora viene tu gran momento.
En un mes es tu cumple e irá toda la clase.
Y habría que haber hecho ya las invitaciones,
que la gente tiene agenda.
¿Agenda? Si queda un mes.
Que sois niños de quinto, no ministros.
Y hay que ponerlo en el calendario del chat de padres.
Leticia.
Es muy pesada. Disimulad. Vamos, al coche, corred.
¡Javier! ¡Javier! ¡Cloe, vamos! ¡Javier!
¡Javier!
Javier, Javier. ¡Baja!
Bueno, es que queríamos daros
la invitación del cumple de Cloe. Ya ha salido de imprenta.
¿Lo ves? Pero si Cloe cumple en agosto.
Sí, estamos... Aquí pone 14 de junio.
En verano nunca hay nadie.
Pero este es el día de Paulita.
En el calendario no ponía nada.
Te lo había dicho, papá.
Claro, yo vi la fecha libre y la cogí.
Que Paulita lo haga otro día.
¿Otro día? No. Cámbialo tú.
Paulita nació ese día y siempre ha sido así.
¿Y como nació ese día ya es su cumpleaños siempre ese día?
Anda, Javier, improvisa un poco.
Lo dice la improvisadora
que tiene las tarjetas de imprenta un mes antes.
Por eso ya no puedo cambiarlo.
Pues nosotros tampoco.
Tu hija es la intrusa.
Nosotros celebramos el cumpleaños de Paulita
el día que nació, no el día que a ti te parezca.
A ver quién va a vuestra fiesta.
Ya hemos invitado a casi todos los niños.
Repartamos las que nos quedan, hija.
¡Socorro! ¡Mamá!
Hola, ¿qué tal?
Es de princesas.
Hija, tú te has imaginado lo mismo que yo, ¿verdad?
Tenemos que dejar de pensar cosas raras.
Papá, ¿y qué vamos a hacer?
No sé, hija, pero ya se me ocurrirá algo.
¿Qué tal, chicos?
Papá, tengo la imperiosa necesidad de tener un patinete eléctrico.
Bien, para eso se hicieron los cumpleaños.
Pero, papá, yo lo necesito ahora.
Para mi cumpleaños queda un montón.
No te creas, Dani.
Cuando te quieras dar cuenta, lo tienes encima.
Si no, pregunta a Paulita. Arranca.
Tengo que empezar un directo en Instagram en 15 minutos.
Sí, y yo tengo una reunión en Zoom
con el grupo que preserva el medioambiente.
Zoom, Instagram, redes sociales, móviles, tablets...
¿Adónde vamos a llegar? Casa. Calle de la Cruz, 12.
Lo que me faltaba, Conchy,
que tú también entrases en una fase respondona.
Hola, abuelo.
Hola, abuelo. Hola, abuelo.
Hola, abuelo. Hola, abuelo.
Agustín, pero...
¿otra vez aquí?
Tu madre fue a hacer una gestión, pero me recogía enseguida.
O sea, va a hacer unas gestiones y te deja aquí como un chiquillo.
Es que mi madre, de verdad...
Agustín, más que mi madre...
parece que fuese la tuya.
Bueno, ya está bien.
Oye, ¿vosotras me veis mayor?
¿Qué dices, Milagros? Si estás estupenda.
Sí, ya lo sé, tengo una naturaleza privilegiada.
Pero no sé si ha llegado el momento
de hacerme un retoquillo más potente que el bótox.
¿Quién es tu cirujano, Marisa?
Porque tú te has hecho de todo.
¿Yo? Sí. Y tú, Carmen, deberías.
Desde que has tenido al niño estás peor que nunca.
¿Peor que nunca? Sí.
El caso es que hay una operación
que te quitan la grasa de las caderas y te la ponen
en los pómulos.
Tú no tienes grasa en las caderas.
No, yo no.
Pero Carmen...
Con la suya nos da para las dos
y aún sobra un poquito para la donante.
Pido cita para las tres.
No, hombre, no.
Carmen, hay que mantener el interés de nuestros maridos.
¿Pero qué dices? ¿Tú has visto a tu hijo?
Que se cuide él para mantenerme a mí.
Con ese tripón que tiene y todo el pelo blanco.
Pero blanco, blanco.
Vamos, hombre, no me fastidies.
Pues es verdad.
¿De qué me sirve arreglarme yo
si el adefesio de mi hijo me va delatando?
¡Agustín!
Nos vamos.
Nos vamos. Por fin. Os acompaño a la puerta.
¿Ya has parado de llorar?
Dos horas. Qué tarde me has dado.
Papá.
Mira, ha vuelto tu madre.
No.
Menudo recibimiento, y eso que vengo a salvarte
la vida. ¿Y eso qué es?
¿No pensarás que me voy a teñir? Eso es el primer paso.
Sí, hombre, ¿y qué más?
Recortarte los pelos de las orejas.
Con lo largos que están, puedes pegártelos en la calva.
¿Pero qué calva?
La tonsura esa que tienes ahí detrás.
Que pareces un monje de Silos.
¿Me puedes dejar en paz?
La que te va a dejar es tu mujer.
Que dice que estás viejo y barrigón.
Así que dame las gracias.
¿En serio ha dicho eso? Sí.
Los pelos de las orejas no los recorto.
Pues tíñetelos, por lo menos.
Si te llega el tinte.
Porque lo que tienes ahí es el jardín botánico, hijo.
Dani.
No encuentro a Ken.
¿Me prestas a tu Superman
para que haga de novio de Barbie?
Cris, un respeto.
Superman no es para jugar a los novios.
Es un superhéroe.
Vale, vale, tranquilo.
¿Qué te pasa?
Que necesito un patinete para la semana que viene.
O si no, voy a quedar como un idiota.
¿Y por qué no rezas? La abuela dice que si rezas a Dios,
puedes conseguir lo que quieras.
¿Dios? Cris, por favor, que te lo crees todo.
Tiene más poderes Superman.
[música de transición]
Cuñado, que me voy.
Ah, que estabas aquí también.
Uf, sí, es que necesitaba descansar un poco del niño,
que me vuelve loca.
Tú no sabes lo que es.
Claro, ¿qué voy a saber yo? Solo tengo seis.
Mira, te voy a acompañar a la puerta,
que me encanta ver salir a gente de esta casa.
Anda, ábreme la puerta. Hazlo por mí.
¿Pero qué haces tú aquí otra vez?
Olvidé llevarme los táperes de cena.
Bueno, yo me voy. Carmen.
Ya he pedido cita para lo nuestro.
Nos van a dejar como dos niñas
de primera comunión. Qué pesada.
Ya te he dicho que no cuentes conmigo.
Bueno, hasta luego.
Hablando de primera comunión, Dani...
No. No, no, no.
De este año no pasa. El niño ya tiene unos cambios de voz
que el cura no va a saber si darle la comunión o hacerle un exorcismo.
No quiero saber nada de primera comunión.
¡Ja!
Cris, ¿qué haces? ¿Estás rezando?
Sí, para una cosa de Dani.
Ay, qué bonito. Pues sigue, sigue.
Por favor, Superman,
mándale un patinete a mi hermano.
¿Pero qué dices, niña? ¿Cómo que Superman?
Dice Dani que Superman tiene más poderes que Dios.
Pero vamos a ver, alma de cántaro.
¿Cómo va a tener Superman más poderes que Dios?
Si Dios es Todopoderoso.
¿Ah, sí? ¿Dios puede volar?
Dios no necesita volar, está a la vez en todas partes.
Cuando Superman va a cualquier sitio,
Dios ya está allí.
Ah.
Me parece que voy a hablar con tu hermano.
Uy, uy, uy...
Oye, Dani,
me ha dicho un pajarito que quieres un patinete.
Sí, pero tengo que esperar hasta mi cumpleaños.
Bueno, yo sé de una fórmula
para conseguirlo antes.
Abuela, que no voy a rezar.
Claro que no, bobo.
Yo me refería a que hagas la comunión y así te lo regalan.
Pero, abuela, ¿eso vale?
Hacer la comunión por los regalos...
A ver, en principio no.
Pero lo importante
es que si la haces, Dios estará dentro de ti.
Para que me entiendas, es como si te picara la araña de Spiderman.
No sé, abuela, no lo veo claro.
No me parece bien hacer la comunión a cambio de un patinete.
Sobre todo, porque lo necesito antes.
Bueno, pues nada.
A no ser que Dios me convenciera de su poder
consiguiéndome el patinete por adelantado.
Esta es mi oferta.
Yo le rezo a Dios durante una semana.
Si en ese plazo me consigue el patinete, hago la comunión.
Vale.
En una semana.
Pero ya puedes empezar a rezar.
Javier, me voy.
Menos mal.
¡Ábreme la puerta, que voy con los táperes!
Venga, hasta luego.
Qué alivio.
Buenas tardes.
¿Aquí es imposible que se vaya una persona sin que venga otra?
Traigo buenas noticias. ¿Dónde está Rocío?
Haciendo los deberes.
Por favor, que deje esas menudencias y que venga ahora mismo.
¿Rocío?
Se van a quedar de piedra.
¿Qué? ¿Cómo?
Lo que habéis oído. Que vas a grabar un disco.
Ya llevas un anuncio, dos pelis...
Es el paso natural.
Es que sabía que lo lograría.
Chúpate esa, Top Singer Kids.
¡Voy a contarlo
en TikTok!
Dios.
Ni que estén matando a un gorrino.
Espere que se ponga a cantar. ¿Usted le ha oído?
Eso es lo de menos, hombre.
Qué poco conocimiento tiene usted de la industria musical, Javier.
¿Cómo se le ocurre decírselo a la niña sin consultarlo primero?
Se lo consulté a su señora.
¿En serio?
Voy a ir poniendo la mesa.
Pues estupendo.
Si no tiene usted más noticias buenas que darnos,
le acompaño a la puerta, que vamos a cenar.
A un sitio bueno. Hay que celebrarlo.
¿Dónde me lleva? No, que vamos a cenar nosotros.
La familia. Usted se va.
Ah, recuerde que nos vemos mañana por la tarde.
Luego le mando la canción de lo que será su primer single.
¿Usted quién es?
Buenas tardes. Venía a buscar a doña Rosaura.
¿Para qué? Para llevarla al cine.
Me parece genial que quiera llevarse a alguien,
¿pero Rosaura? ¿Con todos los que hay?
¿Perdone?
Rosaura,
la están buscando.
Oh, sí, por eso les hice la cena más temprano.
Chao.
¿Tú sabías que Rosaura tenía una cita?
Sí, claro. Ya van tres. Creo que la cosa va en serio.
¿A qué esperabas para contármelo?
¿Y quién es ese tío?
Se conocieron en nuestra reboda.
¿No te acuerdas? Es uno de esos figurantes
que contrataste tú para dar ambiente.
Se han seguido escribiendo durante el año
y ahora él ha venido para conocerse mejor.
Todos los extras que contraté se han convertido en protagonistas.
Sí. Así que otra vez es culpa tuya.
Pero es terrible. Si la cosa prospera,
el hombre puede llevársela a su pueblo.
¡Ay, Dios!
Yo no había caído en eso.
Tenemos que hacer algo.
Escucha, papá.
No te disperses, ¿qué hay de lo mío? Tranquila, hija.
Tengo un plan para que esa bruja no se salga con la suya.
No la llames bruja, Javier.
Bueno, esa pécora.
¿Qué es una pécora?
Es un marisco, ignorante.
Bueno, venga. Dejad los móviles, que está la cena ya.
Chicos, dejad los móviles, que ya está la cena.
[suspira] Marisa, ¿tú crees que esto es normal?
Es de trabajo.
Tengo tres wasaps y cuatro mails sin responder.
No va Instagram.
Ni TikTok. Ni Facebook.
Ni Forocoches.
No va nada de nada. Y es que, a partir de hoy,
en esta casa durante una hora no habrá wifi.
¿Qué?
Para que podamos hablar.
Hablar, dialogar, relacionarnos unos con otros.
Como una familia. Conocernos mejor.
Me parece genial lo de conocernos mejor.
Fernandito, ¿dónde estabas? ¿Tú de dónde has salido?
Estaba cortándole el césped y su esposa
me invitó a cenar.
Pero es que el césped es lo primero.
Y se te va a echar la noche encima. Venga.
A terminarlo.
Venga, venga, Fernandito. Sin pereza, hijo, sin pereza.
¿Qué pasa?
No me creo que esto solo le hiciera ilusión a Fernandito.
¿Quién empieza a contar algo?
Bueno, venga, vale.
Yo empiezo.
¿Sabéis que al año se mueren más de cien mil animales marinos
por el plástico que vertimos?
Hija, contar algo
no significa contar todos los bichos que han muerto el año pasado.
Papá, por favor, me tenéis que dejar ir a limpiar la playa.
Es salir el viernes y volver el sábado por la noche.
Nos acompaña un monitor adulto. Y solo vale cien euros.
¿Que además de limpiar la playa tenéis que pagar?
Aún eres muy pequeña
para andar dando vueltas por ahí.
Ya es muy madura para su edad y lo que quiere hacer es muy loable.
Lo vamos a pensar, cariño.
O sea, que yo aquí no pinto nada.
¿Quién más quiere aportar un tema de conversación?
Bueno, si no puedo contárselo a nadie,
os lo contaré a vosotros.
Voy a sacar un disco.
¿Qué? Bueno,
eso hay que hablarlo.
Ah. ¿Cómo que hablarlo?
Si sacar un disco siempre ha sido mi sueño y lo sabes.
Y mi sueño es sacar a esta señora de casa y no hay manera.
¡Ey, ey, conmigo no te metas, consuegro!
Yo aporto mucho a la economía familiar.
¿Ah, sí? ¿Cómo?
Lleva echando cartas un año gratis.
¡Eh! Uy, sí.
No veas el dinero que se nos iba antes al mes en tarotistas.
Papá, si Rocío saca un disco, yo me quiero sacar el carnet.
¿Sacarte el carnet, tú? Qué peligro.
¿Peligro yo? Peligro Rocío, sacando un disco.
Idiota. Papá,
tú céntrate y ponte con lo mío.
Papá, quiero mis dibujos.
Sí, por favor, ya está bien. Es que esto no es normal.
¿Dónde vas? A conectar el wifi.
Marisa...
tenemos que estar unidos frente a los niños. Somos un equipo.
¿Me estás escuchando?
¿No te importa lo que pase con nuestros hijos?
A mí lo único que me importa ahora es Rosaura y su novio.
No puedo perderla, Javier. Tenemos que hacer algo.
Podemos intentar liarlo con la madre de Ocho.
Así nos libramos de los dos.
Estoy hablando de planes viables. Papá.
No puedo dormir si no me explicas el plan.
Un buen plan sería meter mucha cizaña entre él y Rosaura.
Digo de mi cumpleaños. ¿No estabas trabajando en eso?
Sí, estoy diseñando las invitaciones.
Haremos un cumple mucho mejor que el de esas dos.
Ay, ¡bien!
¿Pero cómo vas a mejorar esto?
Tienen payaso, castillo hinchable, fuente de chocolate...
¡Ponis para todos!
Claro, un fiestón. Toma.
¿Qué hacen esos?
Cloe, lo siento, pero no puedo ir a tu cumpleaños.
¿Por qué? Porque voy al de Paulita.
Serán...
Mamá, ¿qué vamos a hacer?
Tranquila, cariño, solo una niña y ni siquiera nos caía bien.
Cloe, al final no voy a tu cumple.
Lo siento.
Cloe, Cloe, Cloe.
Lo siento, pero no voy a tu cumple. Yo tampoco.
¡Bueno, ya está bien, eh!
Javier, ¿se puede saber qué estás haciendo?
Nada, ya hemos terminado.
He invitado a todos los niños de la clase.
Toma, tu invitación.
Es que me da mucha pena que Cloe sea la única
que no venga a mi cumple.
Por favor, esto son burdas mentiras.
¿De dónde vas a sacar 30 ponis?
Los magos nunca revelan sus trucos.
Muy bien, ¿quieres guerra? Pues la vas a tener.
Infeliz.
¿Cómo va a superar esto de los ponis?
Papá, por favor, lo dices como si no la conocieras.
¡Unicornios!
Y si tienes
la suerte de que pase eso, aprovechas y te plantas.
Que te conozco.
¡Ponis unicornio!
¿Papá?
¿Me estás oyendo?
Que no te metas en ese lío.
Además, yo quería hacer el cumple de zombis.
Vamos a ver, hijas, qué poco sabéis de política.
En campaña, todo vale.
Una vez tengamos el voto de la gente,
ya hacemos lo que nos dé la gana.
Venga, a clase.
A tu hermana le montan un cumple con ponis,
y a ti ni un triste patinete.
Que llega en una semana. Viene de fuera.
¿De dónde, Alemania?
De más arriba.
Vais a flipar.
Consuegro, ¿te echo las cartas?
Que no.
¡Sara!
¡Papá, que no puedo! ¡Estoy estudiando!
Consuegro, estás muy tenso.
¿Te hago un conjuro para limpiarte los chakras?
Hombre, sería la primera vez que limpia algo en esta casa.
Estoy tenso porque no me la quito a usted de encima en todo el día.
¡Ocho!
¿Me disculpas? Es un asuntillo doméstico. Aguanta.
A ver tu madre, por favor.
Suegro, que estoy trabajando. Necesito concentración.
Rosaura, te pagamos para que los controles.
Que no tenga que volver a venir, por favor.
Venga, señor, déjela que le eche las cartas. ¿Qué le cuesta?
¿Por qué me tiene que echar ella a mí las cartas
cuando yo no puedo echarla a ella?
¿Qué más le da?
Si ella se siente útil, y además, es muy buena.
Ella me ha acertado todo con mi novio hasta ahora.
Vale, léamelas.
A ver si sale el día en el que se irá usted de aquí.
El día no lo veo.
Ya, yo tampoco veo el día.
Lo que sí veo...
es que vas a tener un problema con el coche.
Encima, ceniza.
Un cliente, voy a abrir.
Así recuerdas que en esta casa estoy contribuyendo con mi trabajo.
Papá, estoy estudiando para el teórico. Pregúntame algo.
Vale. Pregunta.
¿Por qué necesitas el carnet si estáis todo el día aquí metidos?
Ja, ja.
Señora, ¿no ha abierto usted la puerta?
He vuelto a cerrar. ¿Por qué?
Porque no era un cliente, era tu hermano Paco.
Y una cosa es colaborar con la casa,
y otra que me explotéis abriendo a gente que no viene a tatuarse.
Esto es increíble.
¡Mamá!
¿Pero qué te has hecho en la cabeza?
Quitarme diez años.
¿Qué le pasa a tu consuegra? Me da con la puerta en las narices.
No me extraña, con ese pelo parece que te ha cagado el niño encima.
Pues mira, precisamente venía a dejaros a Paquito.
Carmen se ha ido con mamá a una consulta médica y no para.
Yo aprovecho para ir al gimnasio. ¿Tú, al gimnasio?
Hay que mantener el interés de nuestras mujeres.
Al menos le habrás traído una bolsa de tierra para que coma.
Siempre me termina las macetas.
Calla, que estoy agobiadísimo con eso. No come otra cosa.
Y mira que lo he intentado todo.
¡Hola, Paquito!
Hola, hola. Me lo cuidas un rato, ¿verdad?
No, puedo. Tengo que estudiar. Toma.
Yo es que tengo que recoger a los niños
y hablar con el representante de Rocío.
Rosaura, aguántemelo usted. Yo no puedo.
Tengo que ir al súper. Agárrelo usted.
¡Ay, ay, ay!
Cuchi cuchi.
Yo de esta señora no me fío.
Voy a llevarle a un lugar seguro.
Traiga para acá. Perfecto.
Y yo me voy al gimnasio.
Pero estate quieto.
Le voy a acabar tatuando "hijo de Satán" al niño.
¿Seguro que tienen una cita?
Sí, sí, seguro, seguro.
OK, acompáñenme. Los espera R.C.
Este productor es un visionario de la música.
Empezó como cantante y estuvo a nada de ganar Eurovisión.
Ya verás.
Pues ahí está.
Chao.
Me da igual que sea Shakira. ¿Shakira ha estado en Eurovisión?
No. Pues yo sí.
Adelante. Enseguida estoy con ustedes.
Oiga, pero este es...
El mismo.
Si usted me dijo que casi había ganado Eurovisión.
Este hombre quedó decimosexto.
Pues eso, casi.
Ya estoy aquí. Encantado.
¡Hombre, Rocío!
Verano, qué verano...
¡Y, y! ¿Te gusta la canción?
La verdad es que no mucho.
¿No te gusta?
Qué raro. Si la he escrito yo.
A ver, que está chula y tal,
pero yo me sentiría más cómoda, más realizada,
cantando algo
tipo María la Cordobesa. ¿Eh?
¿Y quién es esa? Yo soy esa.
María la Cordobesa.
La de los ojos de fuego...
La del clavel
en el pelo...
Pues no me suena.
Normal, cualquier canción que cante Rocío no le va a sonar.
¿Conoce usted Mi carro, de Manolo Escobar?
Sí, claro. Mire.
Cántala, Rocío. No, no es necesario.
Rocío, la copla está desfasada.
Hay que hacer algo mucho más moderno.
¡Turuturú! ¡Ey!
Tú apréndete la canción que he compuesto para ti.
Confía en mí.
Bueno, confiaré.
Así me gusta. Fenomenal.
Grabamos la semana que viene.
Colgamos el single en todas las plataformas
y lanzamos videoclip.
Ahora, Rocío, a casa a ensayar toda la semana.
Ah, pues menuda semanita nos espera.
Verano, qué verano,
juntemos nuestras manos.
Verano, otro verano... Rocío. Rocío.
Por favor, ¿te callas un poquito? Llevas toda la semana sin parar.
Aguanta, cariño,
que ya graba mañana. Ya.
Pero estamos hablando la familia tranquilamente y no se puede.
Paulita,
¿cómo van los sondeos de intención de voto para nuestro cumple?
Pues está la cosa bastante equilibrada.
Más o menos la mitad de la gente está dispuesta a venir al nuestro.
La clave está en los indecisos.
Si conseguimos atraerlos, ganamos.
Ya he terminado, ¿puedo irme a estudiar?
Claro que sí.
¡Pero si aún quedan diez minutos de la hora sin wifi!
Déjala.
Está adelantando estudio para poder ir a limpiar la playa.
No veo que vaya a limpiar esa playa con gente que no conocemos.
Si apruebo el carnet, la llevo yo.
Sí, hombre. Con que te lleves a tu marido y a tu suegra, me vale.
Suegro, estás impertinente con lo de que nos vayamos.
Como nos hartemos, a ver quién os ayuda con los niños.
Vosotros nunca nos habéis ayudado con los niños.
No los vuestros, los que vamos a tener Sara y yo.
¿Qué? Tú lo flipas.
¿Qué voy a tener yo niños? Y menos contigo.
Si soy tu marido. ¿Con quién los vas a tener?
¡Con nadie!
Tranquila, mamá. A este se le va la pinza.
Aún nos queda un montón por hacer antes de tener hijos.
Pero yo quiero ser padre joven.
El tuyo parece un abuelo.
¿Qué vas a ser tú padre?
El otro día te dejamos a Paquito y lo devolviste traumatizado.
Es que ni parpadea.
A ver, está como alelado, pero al menos no llora.
Se va a casa de tu hermano.
A que nos lo arreglen, que ahí nos lo han estropeado.
Paquito.
Paquito.
¡Bu!
Si es que no funciona.
A saber qué le han hecho al niño.
Pero a mí casi me gusta más así.
¿Qué dices, suegro? Yo tengo mucha mano con los niños.
Sí, como Cris.
El otro día vino casi llorando porque la habías insultado.
Mami, mami. ¿Qué? ¿Qué pasa?
Que Ocho me ha llamado cuñada.
La verdad es que suena fatal llamar a una niña de 4 años cuñada.
Pero es la verdad.
¿Ves cómo está mayor para tener niños pequeños?
¡Papá, papá, qué desastre!
Por tu invento de la hora sin wifi,
Cloe y su madre nos han cogido delantera.
¿Pero qué han hecho? Un vídeo en TikTok.
Bueno, ¿y qué?
Pues que llevan 10 000 visualizaciones
y si se hacen virales, todos van a querer ir a su cumple.
A ver.
...siempre es que... Yo soy la más mala de España.
Mala, la más mala, la más ma, ma. Mala, la más mala.
Mala, la más mala, la más ma, ma. Mala, la más mala.
Que soy mala, que soy mala, yo soy mala, que yo soy mala.
Que soy mala.
Que soy mala, yo soy mala, que yo soy mala.
Que soy mala, soy mala, yo soy mala, que yo soy mala.
Qué cringe.
¿Qué es cringe?
Señora, lleva un año en esta casa, al menos aprenda el idioma.
Sí, mucho cringe, pero tienen 4000 likes.
Nada que no podamos superar tú y yo, Paulita.
A ver, lo importante, papá,
es que los pasos estén perfectamente sincronizados.
¿Sabes cómo me llamaban de joven? El rey de las pistas.
Sí, claro, claro. Atento.
Mala, la más mala, la más ma, ma.
Mala, la más mala, la más ma, ma.
Que soy mala, yo soy mala, que yo soy mala.
¿Te has enterado? Eh...
¿Podríamos ir paso a paso, por asegurar?
Vale, paso a paso.
Yo soy la más mala de España.
Yo soy mala, yo soy mala.
Yo soy mala, yo soy mala. Ay, qué ridículo.
Mala, la más mala, la más ma, ma.
¡Que no, que no!
Que soy mala, soy mala, soy mala.
Que soy mala, yo soy mala, yo soy mala.
Que soy mala, yo soy mala, yo soy mala.
¡Para ya, jolín!
¡Es que qué mal lo haces!
Yo soy la más mala de España.
Mala, la más mala, la más ma, ma.
Mala, la más mala, la más ma, ma.
¡Fatal!
Madre mía, tu padre tiene razón.
Comparando, las habéis superado...
El vuestro es mucho más patético.
No te preocupes, cielo,
que luego grabamos uno tú y yo.
¿Pero qué dices, mamá?
Si con esta tontería llevamos más visualizaciones que ellas.
Ah.
Carlota, buenas noch...
Jo, qué susto. Estaba concentrada.
Venga, deja de estudiar y a la cama.
Mi padre casi me pilla, tía.
Me está costando, pero las voy a conseguir seguro.
Dani, ¿qué haces?
Nada, cerrando un negocio.
¿Un negocio? ¿Un negocio con quién?
Mañana se cumple el plazo, ya te enterarás.
Abuela, hoy se cumplía el plazo y ni rastro del patinete.
¿Tú has rezado con fe, Dani? Sí.
He cumplido mi parte.
Entonces relájate.
Milagros, ¿cómo es que no ha venido mi padre?
Lo he dejado en casa vigilando a los obreros, que no me fío.
Luego le llevo un táper.
¿Pero quién llama a estas horas, que estamos comiendo?
Verano, ay, ay, ay.
¿Rosaura?
¿Qué?
Por favor, abre la puerta. Ya.
Verano, otro verano...
¿Puedes dejar de dar la turra, hija?
Que estamos comiendo.
Esta tarde grabo y tengo que calentar la voz.
Han traído un paquete para don Daniel García Loyola.
Don Daniel eres tú, atontado.
Ah.
¿No será...
el patinete?
¿Pero esto qué es?
El negocio del que te hablé.
La abuela dijo que si rezaba con fe, Dios me escucharía.
Y a cambio, Dani haría la comunión.
O sea, que has sobornado a mi hijo.
¿Yo? Esto es una cosa entre Dani y Dios.
Lo ha conseguido el niño con su fe.
Pero el patinete lo compraste tú.
Yo solo soy un instrumento del Señor.
Sí, del señor de la tienda de los patinetes.
Dani, ¿cómo puedes venderte por un patinete?
No es venderme. Lo habrá comprado la abuela,
pero la realidad es que yo he rezado y el patinete está aquí.
¿Cómo demuestras que Dios no está en el ajo?
De acuerdo, pero si ha sido Dios,
no tendrá problema en conseguirte otra cosa que le pidas.
Pero sin que nadie sepa lo que es.
Ese no era el trato.
Suena sensato, abuela.
La comunión es un compromiso
para toda la vida. Tengo que estar seguro.
Ahora mismo vas a escribir aquí por lo que vas a rezar
y lo vamos a guardar bajo llave.
Cuando se te cumpla, nos avisas.
Y mientras tanto, confisco el patinete.
¿Qué? ¿Y si no se cumple?
Lo tendrás por tu cumpleaños. Y, eso sí,
nada de comunión.
Pero yo lo necesito ahora.
Pues entonces reza
por algo que se te cumpla cuanto antes. Y no puede ser nada material.
Tiene que ser algo bueno, bonito, espiritual.
Por ejemplo, perder de vista a esta señora.
Vale, tengo una idea.
Perfecto.
El papel que se lo quede Marisa, que es neutral.
Tú eres capaz de mirarlo para boicotear la voluntad de Dios.
Muy bien.
El papel, entonces,
que lo guarde Marisa.
Mientras, escondo el patinete.
Abuela, ahora sí que nos la jugamos.
Mañana mismo te llevo a confesar
para que estés bien limpio de pecado.
Y luego, a rezar todo el día y esperar que Dios te escuche.
Entre las ocho y las nueve de la noche no te esfuerces,
porque papá quita el wifi.
Reza para que me salga la grabación esta tarde.
Ay, hija, no sé si Dios escuchará a Dani, pero como te escuche a ti,
va a quedar espantado.
Verano, qué verano,
juntemos nuestras manos.
Verano, otro verano
esperando el calor.
Se llenan las piscinas,
disfrutan las amigas.
También está la playa,
el mar es lo mejor.
Verano loco, sí. Verano azul.
Verano crazy, yes. Verano blue.
Verano sí, sí, sí.
Verano guay, guay guay.
Verano, ay, ay, ay.
Si quieres tú.
Vera...
El padre tenía razón. La niña canta... como el culo.
Fatal, no hay nada que hacer.
Ahora con el autotune y los filtros...
¡Oye, es verdad, los filtros! Le puse cuatro.
Lo siento, pero esto no es Lourdes.
Y es una lástima, porque la niña es una ídola.
Mire, mire.
Qué sentimiento le pone, qué fuerza tiene.
Verano con tortilla, verano con sombrilla.
Verano tontorrón.
Verano amiguetil.
Ya está, lo tengo.
Imagínesela con otra voz.
Usaremos su imagen y le pondremos la voz de otra niña que cante bien.
Pero no diga usted tonterías, hombre.
No es mala idea.
Yo, por ejemplo, el 90 % de mi éxito se lo debo a mi imagen.
¿Se han vuelto locos?
Atrévanse a decirle a Rocío que no cantará con su voz.
A ver lo que les dice.
Vale.
¿Pero cómo que vale, hija? Si tu sueño era cantar.
No, papá, mi sueño es ser famosa como cantante.
No es lo mismo.
Esa es mi chica.
Esto es un fraude.
A ver, es como los dibujos animados.
No hablan ellos de verdad, ¿lo sabías, no?
Hay gente que les pone la voz.
Porque los dibujos no tienen voz.
Y la niña tampoco.
La niña no es un dibujo animado.
Normal, Javier, usted desanima a cualquiera.
Y esa es la historia.
Yo dije en el cole que llevaba el patinete la semana que viene.
Pero mi padre no me lo va a dar
hasta que Dios no me cumpla otra cosa.
¿Y qué cosa es esa?
No se lo puedo decir, porque ahí está el truco.
Se trata de que lo haga él solo,
sin que nadie le ayude.
Vamos a ver, Dani.
A Dios no se le pone a prueba.
Además, lo que me cuentes aquí
es secreto de confesión. No puedo contárselo a nadie.
Ah. Vale.
Muy bien, hijo. Muy bien.
Muy bien, Dani. Ponte ahí a rezar un poquito,
que tengo que hablar con el padre.
¿Qué?
¿Qué le ha dicho?
Milagros, no puedo contárselo.
Es secreto de confesión.
Venga, padre, que somos un equipo. Hágalo por la causa.
Si no me cuenta qué quiere el niño, ¿cómo se le va a cumplir?
Pues rezando, Milagros, rezando.
Usted deje a Dios,
que él se lo concederá.
¿Esa es la solución que usted me da?
¿Después de toda la gente que le estoy trayendo?
¡Ya no vengo más! ¡Dani, nos vamos!
¡Porque Dios sólo habrá uno, pero parroquias hay muchas!
Lo de Rocío es increíble. ¿Qué principios le hemos inculcado?
Tranquilo, ella va a reflexionar.
Si se lo prohibimos, no aprenderá nada.
Debe darse cuenta sola.
No sé si será una buena técnica.
Familia, familia.
Os comunico
que la semana que viene grabo mi primer videoclip.
¡Ay!
Claro que sí, hija.
Es tu decisión, si quieres acabar como Milli Vanilli.
¿Como quién?
Un dúo musical muy famoso. Incluso les dieron un Grammy.
Hasta que descubrieron que no cantaban ellos
y se lo quitaron.
¿En serio?
¿Les dieron un Grammy?
No, papá, ¿otra vez has quitado el wifi?
Sí, pero hoy vamos a hacerlo bien. Por eso cenamos más temprano.
Quiero que hablemos de nosotros como familia,
porque al final cada uno va a lo suyo y no nos conocemos casi.
¿Cómo que no?
A ver, por ejemplo, ¿no os gustaría saber
cómo nos conocimos vuestro padre y yo?
Eso.
[música de fiesta]
¿Tienes fuego?
Sí, claro.
Pues no deberías.
Fumar es perjudicial para los pulmones.
La nicotina es adictiva, y el alquitrán
es un producto químico que obstruye los alveolos.
Paulita, ¿no quieres saber cómo nos conocimos?
Sí.
Perdona. ¿Te están molestando?
Sí, ahora mismo tú, y bastante.
Pues eso
no lo podemos permitir.
Así que me voy.
¿Papá era ya tan pesado?
¿Y qué pasó después?
Pues que me hizo gracia lo que me dijo y le di mi teléfono.
¿Le regalaste un iPhone por pesado?
Señora, que parece el perro pulgoso.
Uy, llegó Pedro.
Voy a retocarme un poco.
Venga.
Se acabó la hora sin wifi. Mañana más.
¡Yuju!
Abro la puerta. Ya sabes qué hacer. Ay, sí, sí.
Hombre, Pedro.
Rosaura se está acabando de arreglar. Pase, pase.
Es mejor que esperemos sentados.
Porque para conseguir estar como usted la ve...
...no vea las horas que le echa.
Y si la viese por las mañanas...
Yo todavía no he conseguido acostumbrarme.
Me llevo unos sustos. Una cosa...
A mí es que me gusta por su interior.
Por supuesto. El interior es lo más importante.
Pero hay gente que lo tiene todo.
Por ejemplo, mi consuegra.
¿No le gusta a usted más?
Creo que usted le hace tilín.
¿Su consuegra?
Mi consuegra. ¿No se ha fijado usted?
Es una mujer inteligente,
dulce,
graciosa, elegante,
sofisticada.
Yo, personalmente,
considero que es una mujer muy, muy atractiva.
¡Milagros!
He venido a llenar los táperes, pero ya me voy.
No sabes qué acabo de escuchar.
Javier se ha enamorado de mí.
¿Qué dices, pirada?
Pues no sería el primer caso de lío entre consuegros en esta familia.
Anda, te pones a escuchar detrás de las puertas
y lo entiendes todo al revés.
Te dejo, que mañana tengo cita con el cirujano.
Agustín se va a tragar sus palabras.
Bueno, Rosaura. ¿Qué tal con Pedro?
Se la ve muy contenta.
Genial.
Pero yo he estado pensando en las noticias...
¿Usted lo conoce bien?
Hoy en día no podemos fiarnos de cualquiera.
La de gente rara,
peligrosa que hay por ahí suelta.
No, no hay nada que temer. Él es un hombre maravilloso.
Es tierno, es atento y le encantan los niños.
Así es Rosaura. Ya ve usted lo que tarda.
Papá, ¿me cuentas un cuento?
Claro, hija, luego.
Guapa, esto es un regalo para ti y tus hermanos.
No tenía que haberse molestado. No es molestia ninguna.
¿Pero esto qué es?
Es un soplete. ¿Cómo que un soplete?
Sí. Ah, ¿que ya tiene uno?
Bueno, es que como los niños de hoy en día tienen de todo.
¿Pero es un soplete de juguete? No, es un soplete, soplete.
Pero, hija, ¿qué haces?
Déjela, déjela, déjela.
¿Cómo la voy a dejar? Ya regalaré uno a usted.
Estaba quemando... Ya estoy aquí.
¿Nos vamos? Sí, sí. Lléveselo, por favor.
Bueno, perdona.
Hoy te llevo yo a clase, Cris.
¿Vale?
Vale.
¿Dónde está el patinete?
Ya me ha llegado, pero no me dejan traerlo.
Lo llevaré el sábado al parque.
Sí, sí, claro. ¿Qué os apostáis?
Cinco euros cada uno.
El sábado por la mañana en el parque.
Con el patinete.
O con el dinero.
Hecho.
Javier...
Después de haber visto tu vidiecito de TikTok,
alguien debe limitar esta escalada de ridículo innecesario.
¿Y qué propones? Acabar con esto.
A ver, ahora estamos prácticamente empatados.
Nos repartimos a los indecisos y la mitad de clase para cada uno.
Pero empiezas quitando tus zarpas de Sandra Fernández,
que es la mejor amiga de Paulita.
No sé qué le habrás ofrecido, que ahora está dudando.
Está bien, es tuya.
A cambio, yo me quedo a... Yo qué sé.
Y de repente, va, se tropieza y se come la piedra.
Alonso Campos, por ejemplo.
Venga.
¿De qué estabais hablando la madre de Cloe y tú?
No te lo vas a creer.
Tenemos a Sandra Fernández.
Me la ha cambiado por un tal Alonso Campos,
que no sabemos ni quién es. ¿Qué?
¿Que le has dado a Alonso?
Papá, esta mujer te ha tangado.
Hola. Ni me hables.
¿Qué ha pasado? Pues que he cedido
a un tal Alonso a cambio de Sandra.
No entiendo, pensaba que Sandra era tu mejor amiga.
Eso era el mes pasado, papá, es que no te enteras.
Tienes que recuperar a Alonso.
Uy. ¿Y por qué es tan importante el Alonso ese?
¿No será el que te gusta?
¿Qué dices, mamá? ¿Qué me va a gustar?
Lo que pasa es que Alonso
es el más popular de la clase.
Y si él dice que va al otro cumple, todo el mundo va a querer ir con él.
Papá, te la han colado.
Ya podemos cancelar el cumpleaños.
Bueno, pues asunto resuelto, ¿no?
Ahora solo me queda evitar
la comunión de Dani y el disco de Rocío.
Queda claro quién es el que resuelve todos los problemas de los niños.
Ya puedes arreglar esto si no quieres que tu hija
acabe traumatizada como Paquito.
Paquito,
tienes que comer algo.
Fíate de mí, que esto es tierra de verdad.
Que no.
Paquito, que esto es tierra de verdad.
¡Que no!
Dani.
¿Qué? Que estoy rezando.
Solo una pregunta.
¿Qué hacéis los hombres cuando os gusta alguien?
Yo qué sé.
Jo, eres el único hombre que conozco a quien preguntar.
¿Y papá? ¿Papá?
Papá es un padre, no es un hombre.
Dani.
¿Qué?
¿Puedes rezar para que Alonso venga a mi cumple?
Reza tú. A ti te escucha más,
que ya te consiguió el patinete.
Vale, yo se lo pido.
Pero no prometo nada.
No sabemos si lo del patinete fue cosa suya o de la abuela.
¿Qué te pasa?
Eres demasiado pequeña, Cris. No lo entenderías.
Yo tengo tres novios. Si quieres, te presto uno.
Gracias, enana, pero tus novios tienen cinco años y yo tengo diez.
Pues si quieres, te presto dos.
Paulita,
el niño ese, Alonso, va a venir a tu fiesta de cumpleaños.
¿Qué? Sí.
He decidido resolver el problema yo porque si no, no hay manera.
Al coche. Hoy os llevo yo al colegio.
A ver, Carlota, tú lleva a tu hermana a clase.
Ay, mira, mira. Ahí está. Os recoge vuestro padre.
Hola, Leticia. Hola, Marisa.
¿Tú por aquí? No traías a los niños desde que te fuiste al Caribe.
¿Te habías ahogado?
Sin rodeos, Leticia. Hay que parar esta guerra.
Te recuerdo que la empezó tu marido al empeñarse en recuperar
la fecha que yo le quité. Da igual quién la haya empezado.
En una guerra,
todo el mundo pierde.
Y es una tontería que las niñas renuncien a ningún amiguito.
¿Y qué propones?
Lo hacemos juntas.
Reducimos gastos y dividimos el trabajo a la mitad.
¿Qué me dices?
Espera, voy a hablar con Cloe.
De acuerdo.
Siempre que el tema de la fiesta sea princesas.
Eh...
Un momento, voy a hablar con Paulita.
¿Qué te parece? Es un buen trato.
Pero, mamá, yo la quería hacer de zombis.
Cariño, es la única manera de tener a Alonso en tu fiesta de cumple.
No podemos partir al niño en dos.
Si la fiesta fuese de zombis, sí.
¿Crees que van a aceptar?
Claro. Tenemos a Alonso.
Hecho.
Pero la celebración será en un lugar neutral,
a concretar por las partes.
Pero las partes somos nosotras. Mantén controlado
a tu marido.
Paulita.
Venga, a clase, que es tarde.
Es que a esta edad tienen un carácter
y un...
Paulita,
¿cómo has podido venderte así?
Se llama negociar.
Mamá me ha dicho que la política no es solo mentir,
sino saber escuchar a los demás.
¿Y tú por qué engañas a la niña? Para que sea feliz.
Ya descubrirá la verdad cuando sea mayor.
Hemos dividido las tareas a la mitad
y ahí tienes nuestra lista.
La comida, la bebida, contratar a princesas animadoras...
¿Y qué hace la Leticia esta?
¿Lo tenemos que hacer todo nosotros?
Nosotros no, tú.
Yo ya he resuelto el conflicto diplomático
y tengo mucho trabajo.
Ahora solo hay que respetar el acuerdo
y presentarnos el día del cumpleaños en el local contratado
con tres horas de antelación.
Es la mejor.
Y yo pensando que lo estaba haciendo bien como padre.
No te martirices, papá.
Ella lleva casi 20 años en el oficio y tú apenas cinco.
¿Puede ser que me haya quedado sordo
de haber escuchado tantos berridos?
Ja, ja.
Estoy ensayando para el playback.
Ya sabía que algo bueno tenía que tener eso del playback.
A cenar.
¿Tan temprano? Vamos.
Sara, por favor, esos móviles.
Papá, ¿cuándo va a acabar
este tormento de la hora sin wifi?
Tranquilos. Visto lo dramático que os parece estar una hora
sin teléfono y que además
tenéis algunas lagunas importantes en vuestro conocimiento
de la historia reciente, he traído algo.
Esto.
¿Qué es eso? Esto, Cris, se llama teléfono fijo.
Y a partir de ahora, podéis hacer o recibir llamadas
durante la hora sin wifi.
Eso sí, tendréis que hacerlo delante de los demás
porque el cable no da mucho de sí.
¿Pero eso es legal? ¿Vulnerar así nuestra intimidad?
Pues esto es lo que tuvimos que sufrir
vuestro padre y yo de novios.
Y encima,
normalmente en cada casa había dos teléfonos,
con lo que cualquier persona de la familia
podía cogerlo en otra habitación y escucharlo todo.
¿Quién es?
Hola, ¿está Javier?
Javier, una chica pregunta por ti. Chica, chica...
Trae, trae el teléfono. ¿Sí?
Hola, soy Marisa.
Eh, eh...
Arranca, atontado. Déjame en paz, imbécil.
¿Cómo? No, no era ti.
Ah, quería saber si quieres...
¿Hola? Papá, cuelga, que estoy hablando.
Hija, que tengo que llamar.
Que sí, papá, ya voy. Tú cuelga.
Si quieres, hablamos en otro momento.
No, no, seguid, que estaba en lo más interesante.
¿Mamá, qué haces ahí escuchando? Cuelga.
Bueno, yo os dejo,
pero cuelga rápido.
No, Agustín, no cuelgues,
que tienes una voz de lo más sugerente.
¿Marisa, sigues ahí? Javier, ¿quieres colgar?
Que estamos hablando Agustín y yo y nos estáis cortando el rollo.
Flipo. Hubiese denunciado a los abuelos.
Perdonad, no sabía que tuvisteis un pasado tan difícil.
Pues eso no es lo peor.
Por ejemplo, ahora vosotros podéis escuchar al instante
vuestra canción favorita en cualquier dispositivo.
Sin wifi, no.
Nosotros teníamos que esperar
a que sonara nuestra canción en la radio
y grabarla con el radio casete.
¿Qué es un radio casete?
Me alegra que hagas esa pregunta.
Ay, Dios.
Esto es un radio casete.
Y esta es la primera cinta mix
que le grabé a vuestra madre.
¿La has encontrado? Sí.
¿Bailamos?
Madre mía, qué vergüenza. Yo no puedo mirar.
Paulita, Cris, por favor, apagad eso.
Pero ¿cómo? Yo qué sé.
Conchy, para, para.
Y hasta aquí este temazo de Los Rodríguez,
que tú y yo sabíamos...
Esto pasaba siempre en el mejor momento.
Sí, que el locutor interrumpía la canción.
Pues a mí me ha hecho un favor.
Creo que voy a vomitar.
Pero, hija...
¡Cariño, en mi despacho no! ¡Ya lo he esterilizado para mañana!
¿Qué pasa?
Estaba soñando con papá y mamá bailando.
Qué horror.
Nunca se me va a olvidar esa imagen.
Oye, Paulita,
ahora que Alonso va a tu cumpleaños,
¿os vais a hacer novios?
Ay, Cris, yo no pienso en esas cosas.
Menos mal. ¿Por qué?
Porque si no, acabarías bailando como mamá y papá.
Venga, terminando, que Rosaura y yo nos tenemos que ir al súper.
Sí, y yo tengo que ir con Paulita
a un sitio de cumpleaños que he encontrado para el cáterin
y contratar a las princesas, que ya es el sábado que viene.
Termina, voy sacando el coche.
¿Y nosotros?
Ahora la abuela os lleva al parque.
¿Al parque?
Pues yo me quedo ensayando.
Y yo estudiando. ¿Tú has dormido, cariño?
Tienes cara de agotada.
Descansa un poco.
Vamos, Rosaura.
Paulita, tienes que ayudarme a encontrar el patinete.
No puedo presentarme en el parque sin él, me he apostado 20 euros.
Es que yo me tengo que ir.
Pero tienes que ayudarme, que te conseguí a Alonso rezando.
Bueno, no está claro si eso fue Dios o fue mamá sola.
Hasta luego.
Desagradecida...
Yo vi dónde escondía papá el patinete.
¿En serio?
Te lo digo si me das a mí los 20 euros.
Pero no los tengo ahora.
Me das los que te den a ti tus amigos
cuando ganes la apuesta.
Menuda negocianta.
Llevo años observándote.
¿Habéis visto? Era verdad.
Venga, los 20 euros.
¿Cómo lo has conseguido?
¿Ha sido tu hada madrina?
O el ratoncito Pérez.
Pues no, listos, ha sido Dios.
Lo he conseguido rezando.
Sí, claro.
Tengo buen rollo con él, me consigue lo que quiero.
¿Cómo puedes ser tan mentiroso?
¿Qué te apuestas? ¿Un doble o nada?
Vale. Llevo tiempo detrás de una PlayStation.
Si me aparece el viernes que viene, te doy 40.
Si no, me quedo con tu patinete.
Vale.
Abuela, necesito que Dios
me envíe una PlayStation antes del viernes, tengo un encargo.
¿Cómo que un encargo?
Tú concéntrate en lo tuyo, Dani.
Como no se cumpla lo que pusiste en la carta, no hay comunión.
Una PlayStation, nada menos...
¿Pero tú qué te crees?
¿Que Dios es El Corte Inglés?
Como Dios no me haga el milagro, Carlitos me quitará mi patinete.
Te lo quitará tu padre como se entere de que lo has cogido.
Así que vámonos.
¿Y mis 20 euros?
Los he invertido, Cris.
Si la operación sale bien, en una semana ganamos el doble.
Rosaura, que no sabía cómo preguntarle que...
Que qué tal con Pedro.
Ay, señora,
menos mal que sacó el tema porque no sabía cómo decírselo.
Me ha pedido que me vaya a vivir con él.
¿Qué? Sí.
Ya estamos aquí.
Vas a estar orgullosa. Todo organizado.
El cáterin completo: bebida, comida...
Bueno, y las princesas, que son una pasada.
No veas qué vestuario.
¿Y esa cara?
Se han cumplido nuestros peores temores.
¿Estás embarazada?
Rosaura se va a vivir con su novio.
¿Cómo?
Tenemos que hacer algo.
Ya lo he pensado.
Ofrecerle a él que se venga a vivir con nosotros.
¿Qué?
Si a él no le va a importar.
Está jubilado, le encantan los niños...
Si le regaló un soplete. Estuvo a punto de quemar la casa.
La casa va a arder como se nos escape Rosaura.
No somos capaces de echar a la madre de Ocho,
¿y quieres meter a este señor aquí también?
Precisamente.
Que él venga a vivir con nosotros
es la excusa perfecta para echarla a ella, porque no cabemos.
Eso sí,
se lo dices tú, porque yo ya no tengo corazón.
Marisa.
Mari...
Vamos a ver, señora, tenemos que hablar.
Lo siento, pero tiene usted que irse.
Ya es una cuestión de fuerza mayor. Lo sé.
Lo entiendo perfectamente, no hace falta que digas más.
Ah, sí, ¿tan fácil?
Causo ese efecto en los hombres.
Pero no te preocupes.
Ya verás cómo pronto este amor imposible
se te pasará. ¿Pero qué dice, señora?
Usted se tiene que ir porque va a venir a vivir el novio
de Rosaura. ¿Qué?
Que no me puedes echar, consuegro.
No tengo adónde ir.
Usted ha dicho que es muy buena viendo el futuro.
Pues vea el número de la lotería.
Yo no estoy aquí por dinero, sino porque somos una familia.
Pero si no me quieres aquí, muy bien, muy bien.
Te demostraré que por supuesto puedo acertar la lotería.
Y después,
me iré.
¿Qué? ¿Qué tal?
Fatal. ¿No quiere irse?
Sí, dice que se va.
¿Entonces? Cuando acierte la lotería.
Madre mía.
Nunca pensé que iba a hacer esto, pero estoy desesperado.
Dani...
¿podrías rezar para que le toque la lotería a la madre de Ocho?
Ay, papá, ahora estoy en un asunto de vida o muerte.
Mira, si le das prioridad a lo mío,
te doy el patinete.
Papá, por favor, tengo principios.
No pienso tocar ese patinete hasta que me lo gane.
Me apunto lo tuyo
y me pongo con ello en cuanto pueda.
Carlota, ¿qué haces?
Nada.
Aquí,
estudiando.
No has dormido esta noche. Estás rara.
No, es que tengo que adelantar para poder ir a limpiar la playa.
He pensado sobre eso de la playa y te voy a llevar yo mismo.
Me quedo más tranquilo.
Pero si vamos todos juntos con el autobús.
No me convence.
O vas conmigo o no vas.
Venga, ya está bien de estudio. A comer.
Oye, ese es mío.
Porque tú lo digas.
¡Muñeco diabólico!
¿Queréis parar?
Desde que le has puesto la película, tiene pesadillas con el muñeco ese.
Tranquila, Cris, tranquila.
¿No podéis llevaros bien?
¿Qué pasa, que el tío Paco y tú no os peleabais de pequeños?
Claro que no, nos llevábamos genial.
Menos cuando jugábamos
a policías y ladrones.
Porque tu tío Paco no me dejaba nunca ser ladrón.
Siempre quería serlo él.
Y a mí también me hubiese apetecido hacer de ladrón.
Pero yo me aguantaba porque lo quería mucho.
Y porque era el doble de grande que yo.
Si no, le hubiese cogido del cuello y con la mano le habría dado una...
Tranquilo, papá, tranquilo.
¡Me ha tocado la lotería!
¿Qué? Ha sido el reintegro.
Pero me ha tocado.
¿Qué es un reintegro?
Nada, que te devuelven lo que has jugado.
O sea, 20 euros.
A ver, estoy empezando.
No voy a sacarle a Dios un millón de euros de entrada.
Ey, niño,
que esos 20 euros me los he ganado yo con mis poderes.
Siempre hay una excusa para quitarle
el mérito a Dios.
Lo importante es ver si se cumple eso que escribiste.
Pues a ver si me dejáis concentrarme.
Porque por el camino me pedís tantas cosas que me volvéis loco.
Por cierto, señora,
dijo que si le tocaba la lotería se iría de esta casa.
Por supuesto.
Ahora no me pidas que me quede, porque no lo voy a hacer.
Haberlo pensado antes.
¡Sí! Bien, joder.
Esa boca...
Lo único, ¿dónde va a vivir ahora la pobre mujer?
Ni lo sé ni me importa.
Suegros.
¡Ay! Tenemos que hablar.
Esto sí que no.
Que entre cualquiera en casa, vale,
pero en nuestro cuarto...
No quería llegar a esto porque no soy de amenazar,
pero tengo que advertir
que Sara y yo hemos ahorrado un poco.
Si echas a mi madre, nos vamos nosotros también.
Y esto no es un farol.
No puede ser.
Están cayendo como fichas de dominó.
Ah, y nos llevamos a Cris.
¿No nos dejáis tener nuestros hijos? Nos llevaremos uno de los vuestros.
¡Sí!
No.
No, sí, esto ya no.
Llevo toda la noche mirando lo de los pisos
y está todo imposible.
Lástima. Pero lo que yo no consiga...
He encontrado el único piso de la ciudad
que cumple con vuestras necesidades y que os podéis permitir. Mirad.
El último piso en alquiler que queda en toda la zona.
Han tenido mucha suerte.
Eso sí, deberían darse prisa porque tiene muchos novios.
Esto es la cocina. No, no, no...
¿Pero cómo que no, señora?
Microondas, vitrocerámica, fregadero...
Qué va, qué va, qué va...
No me gusta la energía que tiene esta casa, no me gusta...
A ver.
Uy, ¡el péndulo va al revés!
Aquí ha muerto alguien.
¿Qué dice, señora? No diga esas cosas.
Sí, aquí ha muerto alguien.
No sé si ha muerto alguien, pero...
va a morir.
Para que luego digas que no ve el futuro.
Nos lo quedamos. Perfecto.
1300 euros al mes de alquiler y dos meses de fianza por adelantado.
¿Dos meses por adelantado? Pero para eso no nos da.
No pasa nada, lo pongo yo.
Si desde que le vi por primera vez, sabía que pagaría la fianza.
Dani, necesito que reces
para que pase algo y papá no me lleve a la playa.
No podéis pedirme las cosas de hoy para mañana.
Tengo dos pedidos por delante
del tuyo.
Haré lo que pueda.
Qué nervios, hoy grabo el videoclip. ¿Qué tal tengo la cara?
Dura, muy dura.
¿Esta es la que iba a reflexionar?
Yo de este asunto no quiero saber nada.
No te preocupes, Rocío.
Yo seré tu figura paterna.
Y así les demostraré a todos que puedo ser un buen padre.
Ay, por favor.
Yo me voy con Carlota, que tenemos que salvar el planeta.
Y a la fauna marina. ¿Verdad, hija?
Bueno,
pues...
vamos para allá, ¿no? Sí, claro.
¿Qué pasa?
No arranca. ¿Qué?
Te lo dije, consuegro.
Te dije que el coche te iba a dejar tirado.
Para que vuelvas a dudar de mis poderes.
Esta vez sí ha tenido que ser Dios.
Para, cariño, que te cargas el embrague.
Si ya huele a quemado.
Madre, como mi padre se entere de que le hemos cogido el coche
para hacer las prácticas, nos mata.
Y lo bien que voy a quedar yo
cuando le adivine que el coche le va a dar problemas.
Qué pena, me hubiese encantado que me llevaras tú, papá.
Me voy corriendo antes de que se vaya el autobús.
Espera, espera...
Es alucinante. ¿O sea que no piensas confesar?
¿El qué? Veo que no.
Si no llega a fallar el coche, acabamos en Benicasim
como dos idiotas.
¿Lo has sabido todo este tiempo y estabas jugando conmigo?
Te daba la oportunidad de decir la verdad.
¿Por qué no me lo has dicho?
Para una vez que quieres hacer algo propio de tu edad,
como ir a un concierto, te hubiésemos dejado.
Bueno, ir al concierto igual sí, pero es que eso es mañana.
La idea era acampar hoy fuera del estadio
y pasar la noche en la cola para tener buenos sitios.
¿Que pretendías pasar la noche tirada en la calle con tus amigas?
¿Lo ves? Es que no lo entiendes. De verdad, déjalo.
¿Estoy castigada?
Pues sí, hija, estás castigada.
Hola.
Tía, ya era hora, ¿no?
Mi padre me ha pillado.
¿Y no te ha castigado?
Sí. Pero estás aquí.
Es que mi padre es muy especial con los castigos.
¿Qué tal, chicas?
¿Os mola mi outfit?
Pues aún no habéis visto lo mejor.
Las pulseritas de la amistad de las swifties.
¿Empezamos a intercambiarlas ya?
Dani, ¿por qué estás tan nervioso?
Es viernes y Dios aún no le ha mandado la Play a Carlitos.
¿No le dijiste lo que te dije yo?
Claro que se lo dije.
De parte de mi abuela:
a Dios no se le amenaza. Para chulito tú, chulito él.
Pues no celebro la comunión.
Ya verás cómo se pondrá mi madre cuando se lo diga.
Le faltará parque a tu abuela para correr.
¿Pero ese niño aún no ha hecho la comunión?
Si tú ya estás enorme y él te saca una cabeza.
Venga, abuela, vámonos antes de que vengan.
Y atrás, atrás,
atrás, atrás.
Adelante. Adelante, adelante, adelante.
¡Salto!
Y pam, pam, pam, pam.
¡Salto!
¡Salto!
Genial, chicos. Inmejorable.
Toño, trae acá a Rocío, que ya estamos a tope.
Inmejorable. Muy difícil de mejorar.
Muy difícil.
Hija mía, me da cosa que hagas esto. Tu padre tiene razón.
Rocío, ven, ya está todo listo.
¿Puedo hablar con ella un momento? Por supuesto.
Cariño, te quedas sin voz propia.
Pero no porque la canción la cante la otra niña,
sino porque a ti ni siquiera te gusta esta canción.
Esta música no te representa.
No tiene tu alma.
Piensa, ¿quién eres tú, Rocío, en todo esto?
La famosa. Menos mal que la niña
lo tiene todo claro. Si no, usted me la lía.
Ostras, suegra, a mí me has convencido.
Ha venido la niña que pone voz a la canción.
Ven, te la presento.
Voy, seguro que quiere un autógrafo.
Hola, soy Rocío.
Tú eres la que pones la voz en mi canción, ¿no?
¿Perdona?
No.
Tú eres la que pone la imagen en mi canción.
La del talento soy yo.
Tú pones la carita.
Venga, Rocío.
Voy, voy.
Rocío, ¿qué haces vestida así?
El traje de flamenca es un poco ridículo.
Pero es que es como mi sello.
Oh, tu sello. ¿Qué pasa, que eres filatélica ahora?
Debes hacer lo que yo te diga.
Te tienes que poner este traje,
que hace juego con los bailarines.
Rocío, ¿dónde vas?
¡Dije todos a su lugar!
Exacto, y este no es el mío.
Me marcho.
Mamá, vámonos.
Al final me la ha liado.
¿Rocío, pero dónde vas?
Venga, abuela, vámonos, van a venir en cualquier momento.
Ay, hijo, qué prisas.
Cris, nos vamos.
Mira, ahí está la madre. ¡Milagros!
¡Arre!
¡Milagros!
¡Milagros!
¡Milagros!
¡Milagros!
¡Milagros!
¡Corre! ¡Milagros!
¡Milagros!
¡Arre, arre! ¡Milagros!
¿Se puede saber qué le habéis hecho a mi hijo?
Con el restaurante reservado desde hace tres años,
esperando a que el niño se decida, ahora no piensa hacer la comunión.
¿Y a mí qué me cuentas?
No sé, me ha dicho que pregunte a la abuela de Dani.
A mí no me líes.
Si no quiere hacerla, será para ahorrarse la vergüenza.
¿Pero tú has visto lo que mide?
Va a parecer un marinero de verdad.
Solo le falta un tatuaje en el hombro.
Más te vale arreglar esto o te vas a enterar.
Abuela, ¿ahora qué vamos a hacer?
Tú no sé, yo mañana me opero.
La próxima vez que me vea, no me reconocerá.
Arre, vamos. Arre.
Qué contenta estoy. Esta sí es Rocío.
Tenías razón, mamá.
Prefiero renunciar a mi sueño de triunfar
a renunciar a mí misma.
Ay, tu padre cuando se entere. Va a estar tan orgulloso de ti
y de que hayas heredado su sentido de la dignidad.
¿Queréis que ensayemos una coreo? Venga.
Tía, tenías razón,
tu padre es supercruel con los castigos.
Lo que no entiendo es, si te ha pillado a ti,
¿por qué nos tiene que castigar a nosotras?
Es que esto es maltrato psicológico.
Deberías denunciarle a asuntos sociales.
Papá, por favor, ¿podemos ir a dar una vuelta?
Si no hemos ensayado la coreografía.
Venga.
Pero que sea corta. En 15 minutos os quiero aquí.
¿Sí?
Sí, soy yo.
¿Cómo que no puede mandar a las princesas?
¿Y el cáterin tampoco?
Pero oiga, no me pueden hacer esto.
Que el cumpleaños es mañana. Oiga.
Perdone, señora,
¿me guarda el sitio?
Tengo un asunto urgente que resolver.
Yo también tengo muchas cosas que hacer y no me moví de aquí,
así que no le guardo nada.
Uf, menos mal que te pillo.
¿Te gustaría pasar muchas horas junto a Carlota?
Tienes que estar en diez minutos en la ubicación que te voy a mandar.
¿Tú qué haces aquí?
Tu progenitor ha ido a resolver una emergencia.
Me ha dejado como adulto responsable.
Estar con Fernandito
es un poco menos bochornoso que estar con mi padre.
¿Pero dónde voy a encontrar una empresa de cáterin ahora?
Alegra esa cara, cuñada.
No traicionarte no quiere decir que renuncies a tus sueños.
Pues tú me dirás.
Si no tengo talento para cantar copla...
Igual no copla tradicional,
pero a veces hay que romper con los esquemas establecidos.
¿A qué te refieres?
Tú déjame a mí, que van a flipar.
He llamado a un colega.
Aquí estoy, Big Bambini.
Ídolo de masas
y uno de los mejores cantantes de todos los tiempos.
Y ahora también, productor musical.
Señora, las chicas me dijeron hace una hora que enseguida volvían,
y no regresan, y yo necesito ir al baño.
¿Me guarda el sitio?
Nosotras llevamos pañales, ¿quieres uno?
Tú mismo.
Fernandito, ya estoy.
Gracias a Dios. No aguantaba más.
¿Ha conseguido encontrar princesas para la fiesta?
Sí, eso está solucionado. Los niños van a flipar.
Por cierto, ¿y las chicas?
¿Siguen por ahí? Voy a buscarlas, que no son horas.
No, pero no se vaya.
Señora.
Sí le aceptaría ese pañal.
Haberlo pensado antes.
¿Dónde están?
Este hombre tendría que estar con las princesas hace una hora.
A ver, cariño, ponte recta.
Mamá, ¿pero qué es eso?
No me lo puedo creer.
Ya estamos aquí.
¡Tachán!
Javier.
Al final me has colado la fiesta de zombis.
¿Cómo?
Encima que vengo convaleciente de mi operación.
Un poco de respeto. Milagros, ¿eres tú?
¿Eh? No, ¿qué voy a ser yo?
¿Te has puesto labios?
No, es ácido hialurónico, los labios ya los tenía.
Y encima llegáis una hora tarde.
Tú no sabes lo que nos ha costado meter a Rosaura en esta cola.
¡Eh, señor! ¿Y los ponis qué?
¿No han llegado todavía? Estarán al caer.
Anda, niña, vete a jugar.
Perdone, aquí solo hay chuches.
¿Y la comida de verdad?
Ya ha llegado la merienda.
¡Pizza!
¿Ese es el cáterin?
¿Unas tristes pizzas?
Menos mal que no me fío y me he encargado yo de la tarta.
¿Pero esto qué es?
Paulita, ¿tu fiesta no iba a ser de terror?
Sí, pero al final tuvimos que ceder y hacerla de princesas.
Pues nadie me lo dijo y mira cómo viene Paquito.
Paquito, Paquito,
¿quieres ver a tu prima Cris?
Mira, está ahí. Corre, corre, a saludarla.
No mires atrás.
Corra, Rosaura, coja al niño, la está liando.
¿Que corra? Si de normal cojeo, imagínese con esta cola.
No hace más que quejarse. Niño, ven.
Qué disfraz más chulo, me encanta.
¿Has visto? Los niños pequeños se asustan por cualquier cosa.
Paulita. ¡Ah!
Marisa, ¿haces el favor de guardar a tu suegra?
Asusta a los niños.
¿Pero qué dices, por favor?
Si ella es un encanto.
A ver, por lo menos le está poniendo empeño.
Las otras princesas lo estarán haciendo genial.
¡Pero qué mofletes!
¡Ay!
Lo que seguro que está riquísimo es la tarta.
Me ha dicho Javier que la has traído tú.
Así es. Perdona, que he visto a una amiga.
Rosaura, esto es un desastre.
No ha sido capaz de controlar a Paquito
y están asustando a los niños. Se le está yendo de las manos.
Es una broma, ¿no? Encima que le hago el favor.
Yo me voy. Estos niños son unos salvajes.
Uno me ha tocado el culo.
No diga usted tonterías, señora.
Además, aquí no hay bebidas, solo refrescos.
Es un cumpleaños infantil.
Pues nosotras nos vamos y nos llevamos a tu madre.
Eso, bien dicho.
A ver, a ver quién hace ahora de princesas, ¿eh? A ver. ¡Ja!
Vale.
Pero dejen ahí los trajes.
Paco, pizza.
Pizza, venga, vamos.
Venga, tenemos hambre. Un momento.
Calma, que la pizza la reparto yo.
Paco, tienes que hacer algo con Paquito,
que lo está rompiendo todo. Voy.
¡Yo quiero pizza! ¡Eh, niños! ¡Niños!
Señor, ¿qué pasa con los ponis?
Mira, niña, al final no van a venir los ponis,
pero mira cuántos borricos tenemos.
¿No te vale?
Prefiero a los ponis.
Paquito. Paquito, ¿qué haces?
No, no, no.
Tranquilo, bien. Deja ahí el cuchillo.
Así, así, mi chiquitín. Mi cosita...
¡Ah!
Mamá, mamá,
el señor de la pizza se está destiñendo.
Me cago en todo...
Y los niños van a tirar la tarta.
¡Niños!
¡La tarta!
Leticia.
Leticia,
si hubiésemos sabido que tenías tantas ganas de tarta,
te habríamos cortado un trocito.
Pensaba que era tarta al wiski.
Paulita, la fiesta ha sido muy divertida.
Un poco desastre, por culpa de mi familia.
¿Pero qué dices? Menos mal. Si no, hubiese sido un rollo.
Oye, quería preguntarte una cosa.
¿Sí? Bueno, es que me caes muy bien,
y me preguntaba si querrías dar una vuelta un día.
¿Paulita?
¿Me estás oyendo?
Ay, no, perdona, es que a veces me imagino cosas.
¿Qué me decías?
Sí, pues que te estaba diciendo que me gustas
y si quieres salir conmigo.
Espera, ¿esto está pasando?
¡Uf!
Pues sí, pero tranquila, mejor lo dejamos, ¿no?
Qué bien salió todo ayer, eh.
Y hoy presiento que va a ser un gran día.
Atención,
esta mañana se ha estrenado mi primer vídeo
en todas las plataformas,
y quiero que todos lo veáis. Venga, venid.
Pero iba a ser un gran día.
Dani, ¿has rezado para que saliera la idea que te dije?
Sí, pero no prometo nada. Cada vez me pedís cosas más locas.
Aquí está.
Yo soy esa, María la cordobesa.
La del clavel en el pelo.
La de los ojos de fuego.
Acá Rocío, cuidado conmigo.
Yo soy de aquí. Es muy sencillo.
En vez de "pibe", te digo "quillo".
Yo soy marchosa, soy ingeniosa.
Y rapeo como quien no quiere la cosa.
Cuando perreo y zapateo,
tengo salero y desparpajo.
Si no te gusta, pues te mando para el carajo.
¿Te has enterado?
Te lo he contado.
Mientras rapeo, para las niñas se ha acabado el postureo.
Qué maravilla.
Ya no lloramos. Con mantequilla
ya facturamos.
La cordobesa, la que te besa.
Que te aconseja y que te deja.
Rocío García Loyola
para servirles.
Big Bambini production.
Flow para el mundo.
Argentina, Ecuador, Pan Bendito.
Olé, mi alma. Ha nacido una estrella.
Y yo de esto entiendo.
¿Pero esto qué es, hija mía?
Fue idea de Ocho para que pudiera cantar yo misma.
Tenías razón, papá.
Dejar cantar a otra haciendo creer a la gente que era yo
era un fraude y una vergüenza.
Claro, no como esto que acabamos de ver.
¿Viene a tatuarse? No.
Ah.
¿Qué hace, señora?
¿Habéis visto el vídeo?
Sí.
Demasiado tarde, aún me duelen los ojos.
Rocío, ¿has visto los comentarios?
Es todo un éxito.
Has creado un nuevo estilo fusión. Ya se habla del "coplarap".
Esto va a revolucionar la industria tal y como la conocemos.
R.C. está como loco.
Quiere que vuelvas y organizar una gira.
¿En serio? Sí.
Demasiado tarde.
Ya tengo otro representante.
Vaya por Dios.
Gracias, hija, así debió ser siempre.
¿Qué dices, papá? Yo me refería a Ocho.
¿Ocho? A ver, tú me has inculcado
los principios y todo eso. ¿Pero Ocho?
Ocho me ha llevado al éxito.
Ahora, a componer
y preparar nuestra propia gira.
Eso será cuando acabe el curso.
Ya es la semana que viene. ¿Ya?
¡No has comprado la toga de Cris!
La graduación.
Ahí está Carlitos. Que no me vea.
Ahí está Alonso, qué vergüenza.
¿Podéis estar quietos?
Los dos.
A continuación
comenzaremos con la entrega de diplomas,
que acredita a nuestros niños como licenciados en preescolar,
su primer gran logro.
Y al recogerlo, cada uno nos dirá qué quiere ser de mayor.
Vamos allá.
Aníbal Abreu Gómez.
¡Yo de mayor quiero ser bombero!
Mónica Cáceres Pérez.
Yo de mayor quiero ser astronauta.
Por favor, ¿cuánto va a durar esto?
Cuando salga el último, se habrá jubilado el futuro bombero.
Ana María Díaz Pérez.
Yo de mayor quiero ser futbolista.
Pablo Fernández Montesinos.
Yo de mayor quiero ser abogado del Estado.
Madre mía, qué niño. ¿Cómo serán los padres?
No. Perdón, perdón.
Cristina García Loyola.
Ahí viene Cris.
Yo quiero ser ladrona, como mi padre.
Quiere decir, como quería ser yo de pequeño, no que lo sea ahora.
A ver, que tampoco es que yo de pequeño quisiera ser
ladrón de mayor. Quería ser ladrón de pequeño.
No de mayor. Ay, vámonos.
Menos mal que vienen las vacaciones
y no vemos a esta gente en tres meses.
Vamos, vamos.
Vamos a brindar con zumo de naranja...
por la graduación de Cris,
el cumpleaños de Paulita,
y el éxito de Rocío.
Y, sobre todo, sobre todo, porque hoy despedimos a Sara,
Ocho y Nora,
que nos dejan
para empezar una nueva vida en su propio piso.
Así que, al final, todo ha salido bien.
Todo no, a mí no se me ha cumplido lo que dejé escrito.
Por lo tanto, no hay comunión.
Todo perfecto.
¿Y qué habías pedido, cariño? ¿Podemos leer la nota?
Sí, da igual.
Voy.
A ver.
"Que siempre estemos todos juntos
y que nadie de la familia se vaya de casa".
Muy bonito, Dani.
Ha sido muy emotivo, muy... inspiracional.
A ver. Perdón. ¿Sí?
¿Cómo que le ha alquilado a otra persona la casa?
Oiga, que tenía un compromiso conmigo.
Habíamos llegado a un acuerdo.
Ya está. Sí, aquí estamos mucho más a gusto
hasta que terminen las obras de casa.
Menos mal que Javier encontró este piso.
He sobornado al de la inmobiliaria para que nos lo diera.
¿Ha sido para estar más a gusto?
Sí. ¿O para fastidiar
porque al final has conseguido que el cura diga qué quería el niño?
Se iba a quedar el niño sin hacer la comunión. Venga, hombre.
Perdóname, Señor, perdóname.
Pero es que tú no sabes cómo es esa mujer.
Nada, han alquilado el piso.
¿El piso de ellos? Sí, sí.
¿No les dejaste la fianza? Pensaba que habías dejado...
¡Orden! ¡Orden!
Hay que volver a rifar los turnos del baño, ahora está aquí mi novio.
Esa es mi bata.
¿Yo también puedo participar?
Estoy harto de hacerlo en los setos del jardín.
¡Consuegro!
Si en el fondo estás contento.
Reconócelo.
Sí, contentísimo. Claro.
Suegro, al menos te alegrará saber que he entrado en razón.
Sara y yo hemos decidido esperar unos años para tener niños.
Bueno, algo es algo.
Muy bien, Ocho, estoy segura
de que dentro de mucho tiempo,
cuando llegue el momento, lo harás fenomenal.
Mira, si, por ejemplo,
ahora Rocío te quiere más a ti que a mí.
Bueno, suegro, no te celes.
Ya sabes lo que se dice: "padre no hay más que uno".
O dos. ¿Eh?
¿Ha vuelto el Covid?
Papá, estoy embarazada.
Llegaste a mi vida y te quedaste.
Luego fueron viniendo los demás.
Sin ti yo ya no quiero imaginarme.
Sin ellos no podría respirar.
La casa llena, el corazón repleto.
Sus ruidos, un sonido celestial.
No somos demasiados ni bastantes.
Los justos y precisos para amar.
Qué suerte tenerte
cuando amanece y me dices "te quiero".
Quererte tan fuerte
que tiemble de emoción el universo.
Si el día se estropea, tú lo arreglas.
Si el día ya está bien,
lo haces mejor.
Cuando hablas y me dices lo que piensas,
cualquier palabra rima con amor.
Ser padre puede ser como un regalo.
Verles nacer, verles crecer, lo es más.
Seguro que hubo algún momento malo,
pero es que no lo puedo recordar.
Qué suerte tenerte
cuando amanece y me dices "te quiero".
Quererte tan fuerte
que tiemble de emoción el universo.
Es mediodía en la luna.
Es temporada de sal en el mar.
Por un instante a tu lado, sabes que todo puedo entregar.
Llegaste a mi vida y te quedaste.
Luego fueron viniendo los demás.
Sin ti yo ya no quiero imaginarme.
Sin ellos no podría respirar.
La casa llena, el corazón repleto.
Ser padre es un regalo celestial.
No somos demasiados ni bastantes.
Los justos y precisos para amar.
Qué suerte tenerte
cuando amanece y me dices "te quiero"
Javier. ¡Cariño!
Ha sido...
Ha sido un sueño, ¿no?
No, Javier.
Lo del sueño... era de otra película.
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