All language subtitles for Ante el cadáver de un líder (1974)1h21ComDrmThr

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Original subtitles

¡Gracias!

Señor.

Señor.

Oiga.

Oiga.

Óigame, óigame.

Sí, soy yo, soy yo.

Ahora escucha.

¡Escucha!

Vete aquí a la vuelta a la casa del doctor y le dices que se venga

que es urgente.

¿Qué te importa lo que te digo?

¿Qué pasa? Bueno, doctor.

¿Y tú qué? ¿Tú o lo tuyo?

Es que aquí el doctor no sabía que... Nadie que no sabía sabe más que tú.

el comutador.

Vaya, suélteme, ¿no?

Háganme el favor.

Y luego allá andan pidiendo aumento de sueldo. Sí, sí, pero ¿para qué me quería

a mí?

Ah, sí, el tipo este, ¿quién sabe lo que le pasó? Vero, por favor, doctor.

esta vez se equivocó.

Hay quien debe llamar a las autoridades.

Pero, mi querido doctor, usted es a mí y él no me da el certificado. No, no, a

mí no me meta averiguar qué pasó aquí.

Pero, doctor, ¿comprende usted mi situación?

Usted me conoce, conmigo lo que quiera, pero de estos líos, nada.

Esto está frío desde hace rato y vaya usted a saber cómo estuvo la cosa. No,

no, si no ha habido nada de muerte grande ni cosa que se parezca. Casi vino

solo.

Seguramente lo que pasó es que le dio un ataque de vasco cardio de...

Bueno, como se diga, hombre, mire usted qué cara tiene.

No, no, no.

¿Cuentas con gente de uniforme y placa de aguilita?

Conmigo no.

Vengan mis 50 pesos.

¿50 pesos de qué?

Mis honorarios.

Toda consulta causa honorarios.

Es de ley, usted lo sabe.

Mire, doctor.

Mire, un 100 si me da el certificado. Ni mil que sean.

Esto me huele a averiguación. ¿Entonces qué habla usted?

¿O hablo yo? No, no, no. No lleve usted las cosas a tales extremos. No le

conviene meterse porque lo pueden enredar.

Dijo usted que 30 pesos.

50.

50.

Gracias.

¿Ahí me contará después?

Aquí del hotel Las Flores Verdes.

Las Flores Verdes en Soquiapan y Norte 22.

Bueno, pues a ver a quién mandan.

Pues nada, que aquí me encontré un cristiano que se me atorzonó y no sé qué

lo que ha pasado.

Está más frío que una tumba de mármol.

No, no, no, nadie ha tocado nada, nada.

Yo entré, vi que aquí estaba y yo aquí estoy también.

Sí, bueno, está bien.

Bueno, pues a la fuerza.

¡Ay, imbécil!

¿Dónde está la luz? Acuérdame las cortinas.

A ver tu vaina. ¡Ordene, jefe!

Toma una foto de esas cortinas y córrelas después.

¿Nadie ha tocado nada?

No, licenciado, nada.

¡Ah, hijo!

¡Ya sé, chiquiota!

¡Fue la silla, jefe!

¿Y a qué hora lo descubre usted?

En el preciso momento en que entré al cuarto, licenciado.

¿Nadie ha tocado algo?

No, licenciado, nadie. Ya se lo dije.

Donde hay licenciado se lo juro por la mujer que me trajo al mundo.

¡Riberón! ¿Qué va a hacer usted?

¿Qué cosa?

Que no toque a este hombre hasta que venga el forense. Y quítese de ahí.

Bueno, yo decía, para ir adelantando. No se comprometa.

Nadie debe tocar a este hombre hasta que venga el forense.

¿Y la compañía dónde está? ¿La compañía? ¿Cuál compañía?

Pues la vieja, la compañera.

Pero licenciado, si vino solo.

Bueno, muchachos, a trabajar.

Licenciado, por favor, déjese.

Licenciado.

Esperaba a alguien.

Bueno, eso sí no me lo dijo el ingeniero. ¿Qué pasó, Vicente?

Un momentito, un momentito. Un momentito, vamos a trabajar.

Aquí, por favor, bueno. Por favor, déjenos pasar, hombre. Ya, bueno. Ya,

Pueden pasar, pero no toquen nada. Ya, sabemos que no toquen nada.

Somos profesionales. Estamos de aficionados, ¿o qué?

Vamos a trabajar, hombre.

¡Mangos!

Sí, barrientos.

¿Barrientos? ¿Por qué no lo ves? Con razón no lo dejaban pasar.

Mire, ya está identificado.

¿Dónde está el teléfono? Ahí, en el buro.

Pero oiga, ¿quién va a pagar la llamada? Oiga, hijo de la llamada. No toque ese

del león. Hay que checar huellas.

Bueno, si hay huellas, han de ser las mías. Yo lo agarré primero, licenciado.

No, que no había tocado nada.

Bueno, ¿y dónde quería usted que lo llamara, licenciado?

Úselo. Ya le tomé tres.

¿Qué tres?

¿Sí? Una línea, por favor.

Rápido. Lo del teléfono.

Son siete, licenciado.

Siete.

Y esto.

Aquí dice Ataulfo Barrientos.

Y aquí dice Austreberto Jiménez B.

¡Cañón! ¡Háblale al cabecero!

¡Rápido!

A ver, trae acá.

Oye esto, hermano.

Líder asesinado misteriosamente en un hotelucho de mala muerte.

¿Qué es eso de hotelucho de mala muerte?

Si tenemos 15 cuartos con baño y todo alfombrado. No se enoje, ahorita nos

arreglamos.

Apúntale ahí. Se trata de Ataulfo J.

Barrientos, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la

CIN y Conexo.

Zona central.

La policía consternada. El hombre fue encontrado solo en un... Párele, párele,

párele, párele.

Todavía no sabemos si fue asesinato o qué.

Y además no estamos...

Bueno, se trata de meterle un poquito de suspense, licenciado.

Además, mañana que se aclare la situación, le echamos mucho wiri -wiri y

policía se apuntó a otro triunfo.

Lo entiendo, pero hay ciertas cosas... Licenciado, además, ¿a quién le hago

daño? Muerto ya está. Y así uno se ayuda, señor.

¿Apuntaste? ¡Jefe! ¡Jefe!

Oiga, jefe.

¿Ya vio? Este hombre recibió golpes.

Sí, sí, luego te mando las fotos.

Luego, luego mando el boletín al radio, hombre.

Todavía alcanzas el noticiero de las diez.

Bueno, tú ahí le inflas.

Esto no es sangre.

Cochinos. Esa publicidad me va a perjudicar.

¿Cómo que perjudicar?

No hay ninguna publicidad que le perjudique. Y además todo lo que le

gratis no le va a costar un clavo. Esa publicidad es mala. Espanta a los

clientes. Ninguna publicidad es mala, amigo.

Que hablen bien o mal de ti, pero que hablen. Ya lo dijo William Shakespeare.

Y William Shakespeare no era cualquier cosa. Mire, yo no sé quién sea el

Shakespeare ese. Lo que sí le puedo decir es que el del negocio de hoteles

sabe una triste palabra.

Venga, lo de la llamada. Y mire, licenciado.

¿También tiene moretones en esta pierna? Hay que averiguar si tiene más. Sí, sí,

sí, sí, pero no lo toque hasta que venga el forense.

Claro, claro.

Si yo nomás se lo hacía ver porque a lo mejor alguien estuvo aquí con él y...

Déjeme ver.

Óigame, administrador.

Por debilidad, licenciado.

Vamos a poner esto en orden.

¿Usted dirá, licenciado?

¿Usted dice que este hombre llegó solo aquí?

Sí, eso dije, licenciado. ¿La verdad?

Hombre, licenciado.

Cuando llegó no le notó algo raro.

¿Cómo qué, licenciado?

Ya, déjate de licenciados. Con uno basta.

Contesta. Sí, licenciado. Digo, sí, milik.

¿Y? Bueno, raro como que hubiera estado en Copa. Como si se quejara o algo.

No, francamente no, licenciado. ¿Y no le dijo si esperaba a alguien? No,

licenciado. Digo, no, doctor.

Bueno, pues eso me parece muy raro venir aquí solo.

Bueno, ya había venido en otras ocasiones, ya lo había visto, ya lo

licenciado. A veces venía con algún voladito aquí de la variedad de la

Azul. Pero si no, no lo hubiera alquilado el cuarto. Ya ve usted que un

solo luego se suicida y vienen los ríos gordos.

Cancino,

ordene que se llame a la delegación a ver si llegó el forense y que se venga

volado. Sí, señor.

Tiene que pedir línea.

Esa usted, licenciado, es que tenemos conmutador. Ah, y que le dejen puesta,

¿eh? Ustedes han hallado algo.

Nada de importancia, jefe.

¿Y eso?

¿Ya llamaron a su casa?

Pues entonces vayan a buscar el café.

Díganle que urge. Que dice el jefe que se venga volado.

Sí, directamente al hotel.

Ah, caray.

La de las medias verdes, enséñaselas.

Pero... Hacela... Bueno, ¿y esto?

¿La traía en el saco? Era un cochino. Este, seguramente la has usado para

inspirarse. Así como vitaminas. A mí todo esto me huele muy mal, licenciado.

Oiga, Riverolo, trate de ver al diablo hasta detrás de una bicicleta. Ya vio,

mandé llamar al forense otra vez. Bueno, licenciado, yo lo decía porque ya ve

usted que luego... Sí, sí, sí, sí, sí.

Usted espere al forense.

Si el tío se estuvo aquí, serían los momentos y no tocó nada.

Hágame el favor. Mire, señor, nosotros tenemos que hacer un trabajo allá

adentro. Y el hecho de que usted nos impida la entrada me parece una terrible

falta de respeto. No le estoy faltando al respeto, señor. Mis órdenes son de

nadie puede pasar.

Hágame el favor. No venimos a quitar el tiempo. Nada más son cuatro de cinco

minutos. Queremos ver al señor agente del Ministerio Público. Hágame el favor.

No puede pasar. Hágame el favor.

Hágame el favor.

¿Qué pasa ahí, 1120?

Somos de la compañía de seguros.

Déjenlos pasar.

Supongo que usted es el agente del ministerio público, encargado de la

investigación. ¿Para servirles?

Ah, pues mucho gusto, licenciado. Mire, le voy a presentar. El señor es el

licenciado Tabárez Castrejón, actuario de la compañía de seguros Paz y Amor

Sociedad Anónima y jefe del departamento de comprobación de siniestros. Para

servirle.

¿Y? Y yo soy Mata Topete, abogado y representante de la compañía. Perdón,

licenciado. Un momento, estoy aquí atendiendo a los señores. Ah, mil

Bueno, ¿y tú qué?

Patrón, mire usted. Estoy atendiendo aquí a los señores. Vamos, al comutador.

luego? Pues sabe que oímos por radio lo ocurrido al señor Barrientos y nos

apresuramos a venir.

Sí, sí, sí. ¿Y el asunto?

Que el señor Barrientos tenía una póliza con la compañía.

750 mil pesos, ordinario de vida.

Pero explíquele aquí al licenciado que la compañía tomó sus providencias.

Hizo algunas reservas. Desde luego que autorizadas por la ley. La ley es muy

precisa. Sí, sí, entiendo. Mire, jefe, un cortaúñas.

¿Qué pasa con el forense? Ya le llamé otra vez, jefe.

Hasta le dejé recados también en el café.

Explíquele, licenciado. Esto hay que ponerlo en claro cuanto antes. Claro,

claro. Está bien, está bien.

Mételo en un sobre y que lo manden al laboratorio. Bien.

Y tú observa si esos golpes cambian de apariencia.

Es muy importante, pero no lo vayas a mover.

¿Pues qué muestra señales de golpe?

Así parece, pero no podremos precisarlo hasta que llegue el forense. ¿Pues qué

no ha venido?

¿Por qué cree que estamos aquí todavía?

Eso quiere decir que llegamos muy a tiempo.

¿A tiempo de qué?

¿Sabe? Es lo que quería yo explicarle.

Miren, aquí está.

La compañía no pagará un solo centavo del seguro... ...en caso de que el

asegurado muera por arma blanca o de fuego.

Tampoco de ocurrir suicidio. Sí, sí, claro, claro.

Son las reservas de que le hablaba el señor Tavares.

La ley concede ese derecho a la compañía. Usted comprende, licenciado.

Toda compañía toma sus providencias cuando se trata de profesiones que ponen

peligro la vida.

Bueno, bueno, bueno.

Eso ya se verá llegado el momento.

Además, creo que es su esposa de los tribunales civiles.

Usted perdone, licenciado, pero es deber de la compañía seguir paso a paso la

investigación para cuidar los intereses tanto de los accionistas de la compañía

como del propio beneficiario.

Óigame, mi amigo, aquí no hay nada chueco.

Yo he cuidado que no se toque el cadáver hasta que llegue el forense, ya lo yo.

Desde luego, licenciado. Y es por eso que el señor actuario Tavares dijo que

habíamos llegado a tiempo.

¿Y eso a mí qué? No, no, si no es cosa suya.

Fue tan solo un comentario.

Perdón, jefe.

Ahí están dos señoras y una de ellas dice ser la mujer del cadáver.

Del oxicio.

Eso, jefe.

Buenos días, señoras. ¿En qué puedo servirle? Señor, oí por radio que yo

en la cocina cuando... Pase, señora, pase.

O yo les recóganlo.

Sí, jefe.

Me decía, señora.

Entonces... Clara.

Hija mía. Es su mamá.

Narices. Esta es mi abuela. Ella es mi tía. Yo la tengo acompañada.

Cálmense, por favor.

Señora.

Es que, ¿sabía usted?

Era su marido, su esposo.

Sí, sí, comprendo, pero debemos hacer un esfuerzo.

Quiero verlo.

Quiero ver a mi marido.

¡Agárrenla, quiero verlo! No, era mi marido.

Señora, ¿qué pasa? ¿Qué pasa?

Es mi marido. No,

no, no, no.

Es el suelo, pobre. Es el suelo.

Eterna luz.

Contento. Y descúbrete, miserable.

Amén. Nada de amén. Del poder de los infiernos.

Libra, Señor, sus almas. Que descansen en paz las almas del purgatorio.

Amén. Señora, por favor, ya, está bien.

Pues hay que hablar con la Dios cuanto antes.

Señora, por favor, ya después en su casa cuando... ¡Déjeme!

No he terminado. Me faltan las glorias y un trisagio.

Con permiso.

Señora. Perdone, señora.

La acompaño.

Créame que a nombre de la compañía compartimos.

Gracias.

Era tan bueno. Sí, sí, comprendo.

Era mi marido.

¿Y ahora qué va a hacer de mí?

Precisamente sobre eso queríamos hablarle. La viudita no está mal, viejo.

de las que cargan siempre con la mamá.

Santo, santo, santo.

Disculpe, señora.

¿Podría informarnos cuándo se casó usted con Barrientos? Un momento.

La señora tiene que tratar sobre lo del seguro de su esposo. Ah, así que el

seguro que deja el marido a la señora es efectivo. Y asciende a la... Eso es

cosa que concierne únicamente a la señora. Oiga, el público tiene derecho a

saberlo. Seguro es una lección para los maridos. Obligado que... Claro, claro.

Ahí le duele, ahí le duele, ahí le duele. Señores, van a mover la cama.

Háganse para la pared, por favor. Y todo lo tuyo, Riverol, también, por favor.

¿Qué tú no piensas venir a rezarle a tu marido ni siquiera un responso? Es que

los señores me quieren hablar del seguro de Ataulfo. Él me dejó un seguro.

¿Seguro?

¡Ah, caray!

No te vayan a enredar estos hombres.

Señora, la compañía Paz y Amor Sociedad Anónima no anda con enredos.

Jamás ha dejado de pagar un siniestro.

Y sobre todo, aquí está el señor agente del Ministerio Público y él mismo podrá

comprobar... Un momento, esto no es cosa mía, esto será cuestión de los

tribunales civiles y eso será otro día.

¿Y usted qué?

Pues cuídalo aquí. No, hombre, nada, nada. No,

no, licenciado. Usted perdone, pero este es el momento.

De lo que se trata es de dejar sentado, aclarar de una vez. ¿Es cierto? La

señora es la beneficiaria de la póliza. El asegurado así lo especificó. Sí, sí,

sí, yo no lo dudo.

Pero eso es cosa civil. Pero también el señor Tabárez ya lo dijo antes.

La póliza queda sin efecto en caso de que el asegurado... En este caso, el

Barrientos. ...haya sido muerto por arma blanca o de fuego.

O suicidio.

Eso no fue suicidio. No hay indicios. ¿Quién sabe?

Luego se dan casos.

Pudo haber tomado nembutales.

No, no.

Él nunca... Nunca fue drogadicto, ¿verdad, Clara?

No, no.

Él era un ángel.

Despechaba sus copas, es cierto, pero pues como cualquiera. Señores, por

Para eso venimos nosotros aquí, licenciado. Para averiguar las

de la muerte del asegurado. Basta de alegatos.

Eso no se podrá saber hasta que no le hagan la autopsia.

¿Autopsia?

¿Autopsia? ¿Qué le van a hacer la autopsia? No, eso nunca.

Es de ley, así tiene que ser. Pero si él no murió en la vía pública. Lo siento,

señora. La compañía exigiría el certificado de autopsia. De lo

estaría obligada al pago de la póliza.

Bueno, entonces... Pero no va a ser muy grande, ¿verdad? Por favor, señor.

Una autopsia chiquita era tan bueno.

La ley no entiende de tamaño, señor. Es esposa del forense.

¡No ha llegado el forense!

¿A cuán? ¿Qué no ves que estoy ocupado?

Es que ahí está una pareja. ¿Y qué quiere?

Pues un cuarto.

¿Un cuarto?

Cabeza de chorlito. ¿Y qué es lo que rentamos nosotros?

Pues cuartos. ¿Pues cuartos? ¡Pues dátelo!

Pero es que quieren este. El muchacho dijo que la suite de los embajadores.

Bueno, ¿y qué no ves cómo está la situación? Dile que está ocupado, que

otro. Anda.

Espera un momento.

Sí, señor.

Dijeron que querían este cuarto.

Sí, señor, este cuarto.

Dile a esa parejita que venga. Ok, señor.

Ustedes no deben sentir la menor alarma. Una vez expedido el certificado de

defunción, la compañía cubrirá la política. Siempre y cuando la causa de

muerte no haya sido por arma blanca o de fuego o suicidio. Claro, claro.

Eso se sobreentiende.

Bueno, Dios dirá. No.

El certificado.

Aquí los tiene, señor licenciado.

¿Ustedes venían a ver a Barrientos?

No, señor.

Queremos un cuarto.

Dijo que quería este, el de los embajadores.

Usted cállese, estoy hablando con la joven.

¿Y por qué pidió precisamente este cuarto?

Bueno, es que es el mejorcito que tienen aquí.

¿Y cómo explica el venir a un hotel a estas horas de la mañana?

Bueno, me parece que cada quien es muy libre. Es que en la noche no puedo.

Entro a vierte a las cinco y salgo hasta las doce muy cansada.

Y yo quiero mucho a Efraín.

Anaya, miserable.

Sí, sí, él debe haber sido.

Ustedes esperan aquí. Pero oiga, licenciado. Le tenía envidia. Señora,

favor, guarde con postura. O me veré en la necesidad de enviarlos a todos a la

delegación en tanto se aclara esto.

Perdone, licenciado.

Es que le pregunté a la señora si sabía de alguien que pudiera tener deseos de

matar al señor Barrientos.

Alguien que pudiera tener motivos. Y es que aquí los señores... Ya, ya, ya, ya.

Con permiso. Usted, licenciado, no puede dejar su asunto para más tarde.

Perdón, licenciado, pero yo tengo que ver por los intereses de la compañía. Y

aquí sale a la luz un punto que a usted debe interesarle.

Aquí la señora declara que un tal Palomares Blanco era enemigo de

¿Y ese Palomares Blanco qué? ¿Quién es? ¿Qué tiene que ver aquí?

Es que pretendía el puesto de secretario general del sindicato.

Venía atacando a mi yerno.

¿Y ese Palomares Blanco ocupaba algún puesto en el sindicato? Sí. Es el

secretario de Asuntos Culturales. Va.

Ni siquiera sabe leer, el muy canijo. Yo creo que bien vale la pena saber de ese

señor. Claro.

Vale más prevenir que remediar.

Escoto. A sus órdenes, jefe. Píntate y trae al... ¿Cómo se llamaba el tío ese?

Palomares Blanco.

Ahorita debe de estar en el sindicato.

Bien, al tal Palomares Blanco, tráemelo a como dé lugar. Muy bien, jefe.

Tú espera aquí.

Dame línea.

Perdone, licenciado. Un momento.

Robles. Sí, jefe. Abre ese balcón que se está cargando mucho la atmósfera.

Sí, jefe. Sí, la suegra ha señalado a Palomares Blanco como posible

de la muerte de Barrientos. Lo siento, joven, pero aquí hay un hombre muerto y

tenemos que aclarar qué fue lo que pasó. Así es que ustedes esperan. Oiga, pero

nosotros, ¿qué?

Nosotros veníamos nada más por un rato.

Lo siento, joven.

Lo siento.

¿Cómo se llama la vieja? ¿Qué cómo se llama la vieja? ¿Cómo se llama la vieja?

Ya van 16 llamadas. Ándale, después, hombre, dámelo.

Sí, jefe.

Mira, ahí está el taquero.

Va a entrar con los tacos. No tuve tiempo de almorzar.

Ni hablar, jefe. Ni yo ni los muchachos tampoco.

Seguro y Samuel tienen hambre. Pues pregúntales y jálate lo que haga falta.

Está bien.

¡Jefe! Señor licenciado, perdone.

Esta es una señora que dice la esposa del oxígeno Barrientos.

Mucho gusto, licenciado.

Me llamo Gloria Olvera de Barrientos y estos son mis hijos.

Me enteré por el radio que mi esposo estaba aquí, que había ocurrido algo.

Sí, señora.

Ahí está quien en vida llevó el nombre de Barrientos.

¿Puede usted identificarlo?

Claro que sí.

Creo que es mi deber.

Venga por acá.

Ustedes me esperan allá.

Ahí lo tiene.

¿Es él?

Sí, es él.

Mi marido.

Se necesita descaro.

¿Sabe usted quién es esta?

No entiendo.

La señora dice ser la esposa del oxizo, aquí de Barrientos. No dice, lo es.

Señora, deje hablar a la interesada. Usted no tiene nada que ver.

¿Cómo que no tengo nada que ver? Soy su madre, no más.

Apúntate, estoy rápido, mano.

Ya le salió el segundo frente a Barrientos.

Yo soy su mujer, su esposa legítima.

Esto puede complicar las cosas.

Vivillo para la extra, ¿eh? Luego te llamo.

Voy yo, voy yo.

Creo que esto lo aclara todo.

Aquí están mi acta matrimonial y las actas de nacimiento de mis hijos,

Ramiro.

Las traje porque luego las piden.

No, pues sí.

Estos documentos acreditan aquí a la señora.

¿Usted tiene manera de... Claro.

Claro que puedo comprobar mi matrimonio, pero los papeles no los traje conmigo.

No creí que me fueran a salir con esto.

Mi hija no tiene por qué andar cargando con papeles.

Ella es una mujer decente.

Salió de su casa vestida de blanco.

Perdone, licenciado.

¿Me permite?

Licenciado, con la llegada de esta segunda señora, no sé cómo le vayamos a

hacer. Por eso cuando venía el forense...

¿Usted sabe?

Barrientos nombró como único beneficiario a su esposa. Sí, sí, por

dije que es asunto civil.

Y eso lo saben ustedes muy bien. Pero es que Barrientos dice que a su esposa,

pero no dice el nombre. Mire, ahora, ¿quién es quién?

Acá. ¡Eso!

¡Un cobra! ¿A quién se le paga?

No esperas que sí.

El jefe, ahí está ya, el correo. No, el taquero, usted me mandó.

Con permiso, voy aquí.

¿De qué son, paisa?

Mole verde, chicharrón, picadillo, papa, queso y frijolitos.

Dame dos de mole verde.

Sale. Momentito, de los de abajo, de los calientitos.

Usted sí sabe, patrón.

A ver, bueno, mírame dos de picadillo.

Oye, pero que se haga para allá, porque aquí está en el patio. Sí, jálate para

allá. Ya le dije que usted se espere.

Ponte aquí, aquí no escorra.

Pues yo no sé cómo le haría con usted.

Porque lo que es a mí siempre me cumplió.

¿Y cómo?

Habría que verlo. Yo no voy a manchar la memoria de mi marido hablando de sus

intimidades.

¿Qué hubo?

Están ya los tacos. ¿Qué no quieres?

Juega, vamos.

¿Y los hijos que yo le di qué? ¿Cayeron del cielo?

No necesita gritarlo. Se ve.

Ustedes son las que andan encueradas todo el día por la sala.

Ya basta con eso, no arregla nada.

Seguro. Lo importante para las señoras es comparar fechas, las de sus actas. La

primera es la que cuenta.

¡Sale tres picadillos calientitos y a la hoja!

¿Qué es el de moronga? No hay moronga, pero hay carne deshebrada rica.

¿Los de queso son de Oaxaca?

¡Claro, del que se estira!

Ya llegó el de los tacos, vamos.

No, yo no.

Gracias. Pues yo sí me voy a aventar unos porque ya me han... Permíteme otro

papa. ¿Otro de papa? Permiso, permiso, le paso el permiso.

A ver, permiso.

¿Dos? ¿De qué quieren? Lo que sea, dos.

¿Qué pasó, bien? ¿Me pena o gusta? Dos de chicharrón. Claro que sí, está

eso. Licenciado, perdón. Ya le dije que después, joven, después.

Deme tres de paella.

¿Paella? No hay paella, es puro chicharrón.

No, eso engorda.

¿Usted de qué lo quiere?

De chicharrón, dos. ¿Salen dos de chicharrón?

Salen.

Bueno,

¿y ustedes qué? ¿Les ha gustado el espectáculo?

¡Vamos! ¡A sus quehaceres!

¡Vamos! ¿Qué pasó, Milik? ¿No, usted no le entra el taco?

Muchas gracias.

Esa vianda popular, además de ser en extremo vulgar, constituye una amenaza

la enorme variedad de bacterias de que exportadora.

Mire, usted que es tan buen periodista, ¿podía usted ayudarme ahora que está

escribiendo un asunto este? Ya se lo dije, vamos a hablar de su hotel,

Sí, sí, sí.

En este país mueren cada año 11 .418 personas.

...a causa de ingerir tacos manufacturados... ...con ingredientes en

próximo a la descomposición.

¡Tacos, tacos!

¡Acá están sus ricos tacos!

¿Podría usted decir que no está bien que la gente tome un... ...pues un

establecimiento honorable... ...como es el Hotel Las Flores Verdes... ...para

armar todos estos jaleos? Ya, ya, ya, ya lo entiendo. Dame otros dos de mechada.

¡Salen dos de mechada para el joven!

Eso le va a costar algo de dinero.

Oye, pues todo ha subido de precio, ¿no? El papel, la tinta. Y además la línea

Ágata está muy cara. Bueno, bueno, claro, claro. Pero como se dice

pues... Hoy por ti y mañana por mí. Y ahí voy yo.

Un día podrá usted venir aquí... Pues como una amiguita... O con su novia... Y

pasarse toda la noche si quiere... Sin que le cueste un rolo centavo.

¿Eh? Salen dos nacionales y uno de picadillo. Ya está, hermano.

Otros dos, ¿no?

¿De qué los quieren?

Papa y chicharrón. Señor licenciado. Salen dos de papa y chicharrón.

Órale, ¿no se animan?

No, gracias.

Nosotros ya habíamos almorzado.

A ver, niños, les traje unos tacos. Ten, ten, Ricardo.

Ten, Ricardo.

Cuidadito, se me vayan a limpiar. En su ropa, ¿eh?

Órale. Vétanse al baño, hombre.

Esto va para largo.

Salen siete.

Dos tacos.

Dos de picadillo, salen. Está usted corriendo graves riesgos.

Yo sé lo que les digo, hombre. Averiguar de aquí a que venga el forense.

Pero si nosotros qué tenemos que ver.

Pues por eso.

Vétanse al baño.

Tres de mole.

Es tarde.

Yo no había almorzado.

Tía. Abuela.

Abuela.

Hija.

Hija, por favor, si quiere un taquito.

Gracias, hijo.

Amparanos, gran señor.

Niño, mejor vengase para acá.

Aquí estamos mejor.

Jefe, ahí le traigo el tal Palomares Blanco.

El señor licenciado es el agente del Ministerio Público.

Buenos días, señor licenciado.

A sus órdenes.

¡Es muy hipócrita!

¡Él fue!

¡Él fue! ¡Él es muy canalla!

Señora, compórtese.

¡Quieta, señora!

Señora, hágame el favor de volver a su lugar. Explíquese, señora.

Sí,

sí, todo se va a aclarar. Pero conténgase, se puede comprometer. ¡Yo!

Ángale, vuelva a su casa. ¡Déjeme!

Y

mire,

licenciado, voy a tener el honor de presentarle aquí a los compañeros.

El compañero Campos Flores, de organización y propaganda.

El compañero Aguado, de conflictos. ¡Mucho gusto!

Y aquí el licenciado Alegre.

Asesor jurídico de nuestra organización.

Asordo, licenciado.

Y estimo mi deber informarle que aquí mi representado, el señor Palomares

Blanco, es portador de un amparo concedido por el juez del distrito

autoridad... No, no, no es necesario ampararse. No hay orden de aprehensión.

Solamente se trata de aclarar unos puntos. A sus órdenes, licenciado. Yo

sus órdenes. Bien.

¿Conoció usted a Barbientos?

Hombre, nuestro secretario general.

¿Cómo no lo he de conocer?

¿Quiere identificarlo? Sí, con mucho gusto.

Digo, desde luego.

Pues ahí lo tiene.

¿Qué no ves que allá hay un muerto?

Sí, en el panteón hay muchos que ni quien se pinge.

Este aquí, Ataulfo J.

Barrientos.

Hombre íntegro, hombre de lucha, hombre incorruptible

que supo conquistar la confianza y el corazón de los trabajadores.

14 años de lucha.

14 largos años de infatigable, tenaz, ardua lucha de ayuda y para beneficio de

tus compañeros de la industria del zinc.

Zona central.

¡Tacos, joven, tacos! ¡Acá están sus tacos!

Tenemos semoles verdes, picadillo, queso, papa, frijolitos y chicharrones.

Efren. Aquí no. Aquí no, Efren.

Nena, ¿es que no me quieres?

No, si no es eso.

Sí te quiero.

Los caídos en el campo de batalla,

los que como tu compañero mueren en el cumplimiento del deber,

merecen la gratitud y el recuerdo de la patria.

El movimiento obrero, nacido del pueblo, hará el

pueblo, será hoy.

El abrazo de despedida. Sí, Palomares Blanco está diciendo ahorita la oración

fúnebre.

Esta fecha será para siempre recordada por tus compañeros de lucha.

Como recordamos a todos nuestros compañeros muertos en el cumplimiento

deber, como tú, Ataulfo J.

Barrientos.

De quien estamos impecablemente orgullosos.

¿Entonces?

Es que... No sé.

Aquí, en este lugar, date cuenta.

Oye, mano.

Yo voy a tenerme que pintar. Cúbrame la nota esta, ¿no? Ya.

Sí, mano, tengo un voladazo, ¿sabes? Y su marido llega en la tarde. Sí, a mí

pienso.

Por el legado que nos dejas reflejado en tu limpio, patriota y

generoso proceder, en este momento solemne hago pública mi

decisión de solicitar en nuestra más próxima asamblea que se apruebe la

de un...

busto de tu efigie fundido en bron...

fundido en zinc

y sea colocado como justo homenaje a tu memoria en

el vestíbulo de nuestro domicilio social.

¿No juraste que me querías? ¿Que irías conmigo al fin del mundo? Sí, sí,

No, aquí de frente.

El cariño no sabe ni exige cojines de seda, mi amor.

Otro de chicharrón, por favor.

¡Sale otro!

¿Pero de chicharrón?

Adiós.

Oye, mano, no seas así.

¿Dónde está la solidaridad? ¿Qué?

¿Ya se te olvidó lo que me hicieron el otro día?

Sí, pero yo jalo parejo. Mira, yo te curo en el crimen de esta noche, ¿sí?

tienes alguno?

No, pero ya lo habrá. Mira, el agente número 94 me lo avisa.

No. Esto está muy frío. No le hace. Mira, nena, ya verás, se nos pasa

Pero, ¿qué no te das cuenta?

Mira, espera, yo lo arreglo.

Bueno, ok.

Pero quiero un asesinato, ocho cuartillas y dos pots cuando menos, ¿de

Sí, señor.

Me cae. Pero negra si no, ¿eh? Gracias, mamá. Nos vemos.

Y ahora, compañero Campos Flores, y usted, Aguado.

Debemos trasladar el cuerpo del compañero Barrientos a nuestro domicilio

para su velación.

Muy bien pensado, compañero. Nada más justo. ¡Un momento!

¿Cómo que al sindicato? ¿Y yo estoy pintada o qué?

¿Cómo de que llevarse el cadáver? Con permiso.

¿Se olvida usted, señor Palomares Blanco, que aquí se ventila la muerte de

hombre ocurrido en circunstancias que afecta a una variedad de intereses? Los

una compañía de seguros.

Los de estos niños.

Los de estas dos señoras. No, señor.

Nadie puede tocar ese cadáver hasta que no venga el forense. Es de ley. Claro.

Mi esposo será velado en su casa.

Seguro. Ella se casó por la iglesia.

Fataulfo debe ser velado en la casa de sus hijos.

Está bien, está bien, ya.

Aunque en junta extraordinaria del comité se resolvió ordenar a los

hacer un paro en señal de luto, Con orden de concentrarse en el sindicato

hacer las guardias al compañero Ataulfo J.

Barrientos.

Así es que... Compañero.

Dígame, compañero. A ver, al sindicato, que el duelo se recibe aquí. Digamos que

por imperativos legales y circunstanciales. Sí, compañero. Voy a

cine a hablar por teléfono. Más vale, porque de aquí ya son muchos. Sí,

compañero. ¿Qué pasa con el forense?

¿Quién sabe? Ha llegado el señor.

Señor licenciado, reclamo mi derecho para que mi esposa sea velado en su

¿Su casa?

La casa de él en la que bendijo el señor cura, seguro. Un momento, señora. Ya ha

cubierto los requisitos de ley. ¿Podrán disponer del cadáver? Sí.

¿Pero quién?

Eso ya se verá en la delegación.

Bueno, ¿qué pasó con el forense?

Señora, si ustedes me permiten. Usted ni nos hable.

Debería caérsele la cara de vergüenza.

Perdone, señora, pero yo creo que las diferencias que yo y el compañero

J. Barrientos podamos haber tenido no tienen nada que ver con momentos tan

dolorosos como estos.

¡Pues búsquelo en el café!

Yo creo que deberíamos... ¡A mí no me venga con cuentos! ¿Qué es lo que usted

iba a decir?

Que después de todo...

Doña Gloria.

Doña Gloria.

Bueno, Doña Clara, perdóneme, pero yo a la señora la respeto igual que a usted.

Compañero, si me permite sugerirle. Claro, claro, adelante.

Para evitar dimes y diretes, ¿debemos velar al compañero Barrientos en un

terreno neutral?

¿Qué mejor que el sindicato? Eso es exactamente lo que yo les iba a

Pues si no la encuentran, ¡mándenme otro forense!

¡No!

Espérate, con permiso.

Señor licenciado, eso no puede ser, no conviene.

Con el debido respeto, pero me siento en la obligación de recordarle a usted que

la intervención o comparecencia de un forense que no sea el de turno podría

nulificar toda acción judicial.

Se lo ruego, licenciado.

Usted sabe, dadas las circunstancias, el pago de la póliza podría ser motivo de

un juicio, sea por parte de la señora o de la propia compañía.

Y la intervención de un forense que no sea el de turno podría anulificar toda

acción judicial, ya que la parte interesada podría reclamar y recusar el

procedimiento seguido en esta investigación.

Muy justificadamente, el juez podría retrotraer el procedimiento para

por qué el forense legalmente autorizado no fungió. ¿Qué circunstancias...

¡Párele, párele, párele!

Localicen al forense.

¡A Olivares!

¡Y me lo traen a como dé lugar!

Bueno, señores, ¿y las cheves quién?

¡Claro!

¡Órale! ¡Señores!

¡Señoras!

Señor licenciado, con su permiso.

Compañeros todos, para que nunca se llegue a decir que en

los pre -funerales del compañero Ataulfo, Jota Barrientos,

Sus compañeros no supieron hacer honor a su categoría.

El Sindicato de Trabajadores de la Industria del SINC.

Zona Central.

Paga e invita a la cerveza.

A ver, compañero Aguado. Ordenme, compañero. Mire, váyase usted a la

cercana y tráigase dos, tres o cuatro cartones de cerveza.

Inmediatamente, compañero. Que sean claras, ¿eh? Y unas de bote, pero bien

frías, por favor. Tráete de cualquiera, de cualquiera. A ver, señor licenciado,

¿usted de cuál prefiere?

No, no, no, gracias. Luego a mí la cerveza me da gruras.

Ahora, que si tuviera un... No, gracias.

Ten eso ahí, ahorita vuelvo.

¿Y ahora tú? ¿Dónde vas?

Voy por las chaves, voy a ayudarle al gordo. ¿Cómo?

Deberías demostrar un poco de respeto para tu distinto tío.

Estos momentos son de pena, aunque sea un poquito.

Pero que la gente vea que tú lo sientes. Fue tu tío.

Déjelo que vaya.

Después de todo, el joven como pariente tiene la obligación de atender a los que

han venido a ver a su tío. Gracias, usted sí sabe.

Vas a ver.

No existe problema cuando hay voluntad.

¿Y eso?

Tú confía en el que te ama.

Y ahora, compañeros, voy a tener el honor de montar la primera guardia.

Compañero Campos Flores, usted... Desde luego, compañero. Es mi deber.

Pero con mucho cuidado. No vayan a mover la cama ni a tocar el calado. No, no,

no se preocupe, licenciado.

¿Ustedes no quieren pasar a montar una guardia? No.

Gracias, nos reservamos para después.

Pues yo sí.

Creo que es mi deber.

Como la mujer que estuvo con él.

Y a su lado.

Esto es una ofrenda para mí, Dios mío.

Dios Todopoderoso, una ofrenda para mi hija y para su esposo.

Nunca creí llegar a vivir esta vergüenza. Una verdadera ignominia.

El marido de mi hija entre bandidos y prostitutas.

La otra vida no canta tan mal. No, pero esta tiene unas piernas estupendas. Y no

es tan chillona como la otra. Y sobre todo no anda cargando con la mamá.

¡Tacos, tacos!

¿Qué? ¿Se acaban sus tacos?

Dame otros dos de quesito y dos de deshebrada, por favor. ¿Trabajan dos de

deshebrada y dos de queso para mi gordis?

¿Qué tal?

Eso no arregla nada.

Está muy frío.

¿Qué pasa aquí? ¿Qué traen, hombre?

¿Qué se han imaginado ustedes? ¿Qué es esto? Eh, perdone, licenciado. Son los

compañeros del sindicato que le traen su coronita al compañero Ataulfo J.

Barrientos.

Después de todo, usted comprenderá, ha sido su líder durante muchos años.

¿Seguro? ¿Y ahí están ya todos?

¿Cómo? ¿Seguro? ¿Asómese por el balcón? Pásele, pásele, licenciado.

Por aquí, muchachos, por aquí.

¡Déjalo, Chévere! ¡Ahora!

¡Dame una!

¡Oiga, oiga!

¡Vámonos! ¡Vámonos en el suelo! ¡A ver, una gordito!

¡Dame una!

Oye, amigo.

¿Qué significa toda esa gente allá abajo?

Son los compañeros, licenciado. Usted sabe bien al despedirse del compañero

Barrientos. Si ya se lo dijera yo a usted, licenciado.

Después de todo, la gente es agradecida. ¡Un momento, señores! ¡Un momento!

¡Señor licenciado!

¡Jefe, por favor!

¡Jefe, por favor! ¡Esta gente!

Un momentito, ¿qué pasa aquí?

Oiga, esto ya es demasiado.

¡Jefe!

Píntate al Congreso Laboral y di que necesitamos ayuda.

Ahora mismo, compañero.

Oiga, este no es el momento ni el lugar para estas ceremonias. Deje usted que

termine los trámites y entonces... Perdón, licenciado, pero ¿es atentatorio

derecho de los trabajadores?

Esto no es cuestión de derecho obrero.

Es una investigación policíaca. Los trabajadores reclamamos el derecho que

asiste para rendir un póstumo homenaje a nuestro líder hoy caído.

Sobre todo al compañero ataulfo J.

Barrientos. ¡Seguro que sí!

Que ofretó su vida a la lucha obrera.

Que obtuvo para sus compañeros un contrato colectivo de trabajo muy

prestaciones sociales y que muy pocos sindicatos en el mundo han obtenido.

¡Tiene mucha razón!

No, no, no, no, no, licenciado. Hay que darse cuenta.

No se pueden herir los sentimientos de mil setecientos trabajadores que estamos

dispuestos a ir a cualquier terreno para defender nuestros derechos. ¡Arriba!

¡Párele, párele, párele! ¡Oiga, ya está bien! No, no se moleste, licenciado. Es

sobre todo usted.

Como representante de la autoridad, pues nos debe ayudar y proteger en este acto

de homenaje a un dirigente obrero.

Con nosotros está todo el movimiento.

El que puede ir a la huelga general.

Óyame, óyame. No es para tanto.

Bueno, entonces, ¿por qué se niega el paso hasta donde reposa el compañero

Porque entorpece la buena administración de la justicia.

¿Seguro? ¿Y están acabando con mi establecimiento? No, no, no. Usted no se

preocupe. El sindicato le va a pagar todo.

Ah, bueno. Así ya es otro cantante. Y sobre todo, licenciado, con que mis

muchachos pasen un momento.

No se le va a hacer mal a nadie.

Todo se ha hecho dentro del más estricto orden.

Bueno, bueno. Está bien que pase, pero que se vayan luego.

¡Que viva el compañero por un buen tiempo!

¡Que no se metan más! Bueno, yo no más. Pueden pasar, compañeros. Pueden pasar.

Adelante.

Pásenle, compañero. Por favor.

¡Tacos, joven!

¡Tacos! ¡Acá está el sotaquero!

¡Tacos!

¡Tacos! ¡Tacos! ¡Tacos!

¡Tacos! ¡Tacos!

¡Tacos! ¡Tacos! ¡Tacos! ¡Tacos! ¡Tacos! ¡Tacos!

¡Tacos!

¡Tacos!

¿Cómo lo querían?

Con esto, como en un pulmón. No, no, esto está todo mal. No, no, lo hicieron

igual. ¡Ay, híjole! ¿Qué te pasó?

Nada, nada, pues nada.

Déjame ver.

Por eso, déjame ver.

Cuidado con la cama, compañero.

Cuidado.

Mire,

ahorita vuelvo.

Cuando él no se agüñó.

Perdón, licenciado, pero es la banda de guerra del sindicato. Y creo que no hay

ningún desorden.

Rinden un homenaje a su líder hoy caído.

Creo que no está fuera de la ley. Creo que no es ningún delito.

No te comprenda.

Aquí tiene para el calor.

Y para los angelitos traje esto.

Gracias, es usted un encanto.

Y oiga, ¿usted dónde vive? Para llevarle una copia del acta.

que ya se fueron todos.

Vamos. No.

Mejor espera.

Señores, señores.

Su atención, por favor.

Compañero.

Por favor.

Señor, le suplico.

Por favor, cómpenos.

Déjame arreglar un poco.

Abue, una cervecita.

Gracias, hijo.

Señora, mi pésame.

Bueno, usted también.

Señora, la acompaño en el dolor.

Gracias.

La acompaño en el dolor.

Gracias. Mi pésame, señora.

Sí, gracias.

¿Sabe? Pues yo este año termino la carrera.

¿Ah, sí?

Yo siempre he estado con el obrero. Es el que crea la

riqueza.

¿Qué pasó?

No se sabe nada del forense. No, no, jefe.

Adiós, compañero Barrientos.

¿Qué hora?

Espera.

Compañero, fue usted a toda madre, ¿verdad de Dios?

¿Qué vas a hacer?

¿Qué vas a hacer?

Yo no le digo adiós, compañero, sino salud.

¡Esta es la canción del líder a quien yo le canto!

¡Y sin pretender la gloria! ¡Y sin pretender la gloria!

¡Y sin pretender la gloria! ¡Y sin pretender la gloria! ¡Y sin pretender la

gloria!

¡Y sin pretender la gloria! ¡Y sin

pretender la gloria!

supo encarar

de sus compañeros, de sus semejantes.

Porque aquellos que piensan en triunfos y satisfacciones

personales, esos oportunistas, esos

acomodatistas,

del respeto de los hombres honrados. Compañero, por lo menos... Los

que integran el Congreso Laboral me encargaron el informe a usted que cuente

su apoyo total e incondicional.

Muchas gracias, compañero.

Me informa el compañero Malacara.

profundamente conmovido por otorgarme su confianza.

¡La gente se ha echado a la calle!

¿Se da usted cuenta?

Pues entreguen el cadáver a Palomares Blanco y su gente y quitémonos de mi

toteste.

compañía de seguros. El tal Barrientos tenía una póliza ahí fuerte.

¡Pero ya!

Jefe, ahí están ya los de la televisión.

Todo se ha hecho apegado a la ley.

Y en absoluto orden.

En cuanto llegue el forense, el cadáver será trasladado al anfibiatro para que

se le haga la autopsia.

¿Y entonces los del sindicato o las dos señoras podrán disponer de él?

Ya le expliqué a usted antes que los señores del seguro están en espera de

trámite. Muchas gracias, señor licenciado.

¿Podría yo hablar con la primera esposa?

Digo, con la que llegó primero.

No creo que exista impedimento legal alguno.

Muchas gracias. Por aquí, por aquí, pase.

Ella es la señora.

Perdón, señora.

Como esposa del señor Barrientos, ¿podría decirle a nuestro teleauditorio

tuvo noticia del deceso de su esposo?

Como legítima esposa del señor Barrientos, puedo decirle que yo estaba

cocina cuando... ¿Cómo que legítima esposa? Yo puedo mostrar mi acta

matrimonial, mire. Yo ya expliqué al señor agente del Ministerio Público que

también tengo mi acta. Y que si no la ando cargando es porque soy una mujer

decente.

Señor Palomar El Blanco, en el reguro de grupo podemos hacer un buen descuento

porque no hay necesidad de que figuren los documentos oficiales. Es muy

conveniente. Sí, sí, sí, me interesa. Pero mire, en cuanto quede registrada mi

elección, hablaremos de eso del seguro de grupo.

Mi hija salió de su casa vestida de blanco. Y como yo soy un... Perdonen por

interrupción, pero considero justo aclarar al público algo muy importante.

Su nombre, por favor.

Perdón, por ahí debía haber empezado. Mi nombre es... Paldomero Palomares

Blanco. Y hablo en mi carácter de nuevo secretario general, recién electo del

Sindicato de Trabajadores de la Industria, el SINC, zona central.

¡Es un sinvergüenza!

Perdón, señora.

Pide que siga, va a dar una información.

Está bien, por mí que hable.

Dado el lamentable deceso de nuestro líder muy amado, el compañero ataulfo J.

Barrientos, me he hecho cargo de la situación para llevar acá... ¡Ahora sí!

acabaron los tacos!

¡Nos vamos, señores!

¡El forense, que ya llegó el forense!

Pásenle, pásenle, ahí lo tiene. ¡Uh, no se imagina! Pase, pase.

Señoras, por favor, un ladito. Con permiso.

Con permiso.

Pues como le decía, ¡uh, no se imagina!

Hola, Riverol.

Me avisaron, pero no podía llegar.

Han desviado el tránsito.

Todo anda de cabeza.

Aquí mismo no me dejaban pasar.

¿Cómo? Bueno, es que no se podía.

Bueno, mire, ahí lo tiene, doctor. No se le ha tocado para nada.

¿Ya tomaron las fotos? Sí, doctor.

Apacia reserva de confirmarlo en el anfiteatro.

De un simple paro cardíaco.

Bloqueo de coronarias con seguridad.

Las pupilas, el color.

Esos pies.

Perdone, maestro, pero yo le descubrí golpes contusos.

Sí, sí, ni pensar que pudieran ser mortales de necesidad.

¿Quiere usted decir que no le pueden haber causado la muerte?

¡Claro que no! Esos golpes se los di yo con el zapato.

Ya decía yo. ¡Claro, es mujer! ¡Un momento, señora! Deje que hable ella.

A ver, a ver, ¿cómo estuvo eso?

Pues que anoche llegó tarde.

Y había quedado de llevarme a cenar.

Como quien dice, me dejó vestida y alborotada.

Me desvestí. Y va llegando. Y sabe, yo soy así como... Como muy temperamental.

Soy toda corazón.

Eso sí que caray. Más una tiene su dignidad.

Pues le soné con el tacón y lo corrí.

Y todavía me habló por teléfono. Me dijo que estaba aquí, en el hotel.

Sí, sí, se ve luego.

Eso no tiene importancia.

Bueno, señores, se suspende todo.

El cadáver debe de ser trasladado a la delegación.

Agentes.

El líder ha sido puesto sobre la camilla para ser conducido a la delegación, por

lo que esta situación se da por concluida.

Informó Emma Carlota Mondragón para sucesos de 22 horas de

Jacobo Velasco.

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