All language subtitles for Animales sin collar (2018)1h35Thr

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Original subtitles

No le hagas un poco de ángel a los delante y tú te pones detrás.

Y háblale.

Háblale, que te cuente cualquier cosa, que te cuente lo que sea, pero que te

cuente. ¿Qué quiere? ¿Qué le digo?

Yo no sé qué decirle.

Ni todo. ¡Lo que quiera!

Joder, es un crío.

Es un crío.

Joder, coño.

Y una, no, no, no, no te duermas tú también.

No, no, no. No va a pasar nada. Eso lo cuento.

No, no, no, no, no, no.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¡Maldito!

¿A él?

En mi casa.

Pero está...

Va

a ayudarme, Víctor.

No puedo hacer nada.

Ojalá pudiera.

Sí, sí que puede.

¡Buenos días!

¡Buenos días!

del ex gobierno de la Junta de Andalucía, Gonzalo Alarcón, en prisión

condenado por corrupción, tráfico de influencias y desvío de fondos públicos

una caja B.

Todo hace pensar que no habrá sorpresas y que se cumplirá el guión previsto que

nombrará a Abel Ruiz, nuevo presidente de Andalucía, en cuatro días, rompiendo

así con el tradicional bipartidismo.

Pese al masivo apoyo en las urnas, la oposición está en pie de guerra por el

polémico pasado de Ruiz.

El candidato de Pueblo Unido... ha mantenido una sinceridad sorprendente

nuestra clase política y no esconde su lucha contra los fantasmas de su pasado.

Abel Ruiz muestra una vez más su predisposición a cambiar la política tan

viciada de nuestro país.

Trabajando por el bien de todos los andantes... Señora, no puedo estar

aquí conmigo.

¿Nos vamos o se queda?

Su partido se compromete a ser transparente y mostrar con acciones su

con los ciudadanos.

A ver, solo digo que ese reportaje no es ninguna tontería. Es la primera vez que

un medio tan importante, y más ese puto dominical que Loreto Dios, reconoce que

se ha hecho historia y no nos trata como el hermano tonto de los de siempre. Y

en portada, a ver.

Solo digo que no estaría mal que este fin de semana, en vuestra casa, hubiera

alguien de confianza con el fotógrafo ese, por si acaso. ¿Por si acaso?

¿Por si acaso qué?

Pues por si acaso las cosas dejan de ir sobre el partido y se centran en cosas

que nada tienen que ver con lo que hemos conseguido.

Y que no le importa un carajo a nadie. Es importante.

Esas cosas las sabe ya todo el mundo, Martín.

A ver, tiene mejor valoración que el secretario general. Ya hace tres años ni

existíamos. Se dejaba el pelleco en las facultades enseñando a niñatos cómo

hacer las cosas y ahora las cosas las estás haciendo tú. Yo sé que esto es

el principio, pero hay que hacerlo bien. Y este reportaje es una oportunidad de

la hostia.

Hombre, Martín, la verdad es que hoy se lo han trabajado bien. Eso no se lo

podemos negar.

Sí, he visto la foto esta mañana.

No sé dónde la habrán sacado, lo muy desgraciado.

Es miedo, que les hace escarbar la basura.

¿Y esto?

Estaba haciendo mi trabajo.

A ver si así entendía por qué tienes tanto interés que la foto la saca él.

¿Y qué te parece?

¿El que la foto o el interés?

Feli es un viejo amigo mío.

Y de Nora.

¿De cuándo?

Buena época para los malos amigos.

No, Félix diferente.

De lo poquito que se puede respetar de aquellos años.

Las fotos están bien.

Son demasiado buenas para mí, creo, pero están bien. Es bueno.

Mira, lo que Félix quiere solo va a salir si estamos a solas.

Además fue el trato con el periódico también.

Dos chuchos que compartieron perrera por los que nadie daba un duro y que al

final consiguen salir de ahí y hacer que pase algo en el mundo.

Cada uno a su manera.

Y vuelven a verse para contárselo.

Los dos solos.

Toma. No, quédatelo tú. Yo solo quería echar un vistazo.

Y no estaría mal que empezaseis a buscar un piso por el centro. Para

facilitarnos la vida a todos.

Sí. Bueno, de todas formas siempre me puedo quedar dormido en tu sofá, ¿no?

Hombre, si a ti no te deja, por mí encantado. Tú vas a tu hijo de puta. Sí

lo es.

Me odia. Te odia.

Pero mejor, así te vas preparando para lo que te viene el lunes. Qué cabrón.

De la mierda.

Venga, nos vemos luego.

Rubia.

Hola.

¿Sabes de qué?

El café.

Anda, ayúdame.

Le preparaba a Félix la antigua habitación de mi padre.

Menos mal que lo que hace allí no debe ser hasta la tarde. Va a estar mejor.

Tengo ganas de verla. Ya, y yo, tanto tiempo.

Ah, te he dejado los planos de las obras de los dormitorios en tu mesa. Me

tienes que decir ya si quieres parqué o dejamos las lozas que están puestas. Eso

tú, Nora. Lo que tú digas está bien.

Pues yo prefiero las lozas. Y pegarle un buen repaso con agua fuerte, así no voy

a la casa tan rara.

Pues eso mismo está muy bien.

Ah, ¿sabes quién ha venido esta mañana preguntando por ti? Justo te había ido.

Virginia Illesca, ¿no se llamaba? Una morenita que te acompañaba siempre a

generar. Que era actriz, ¿no?

¿Y qué quería?

Nada, que estaba de viaje por Sevilla y te quería saludar.

Pues la llamo luego, a ver si te haya la pillo por aquí.

¿Está bien?

Sí.

Estoy un poco revuelta de lo hecho, ¿no es cierto?

Oye, si no la quieres ver, no la llames.

Haz lo que te apetezca.

No, no, eso ya... medio lo que hago da igual.

Me ha dicho que seguiría a pasar por el general a echar un vistazo.

¿No le ha avisado de que había cerrado?

Sí, claro. Le he dicho que desde que abrieron la autovía nueva no hay nada

ahí.

Luego me ha dado la enhorabuena y se ha ido.

Más rara que un perro verde.

Bueno, yo me voy a tumbar un rato arriba.

Come tú y me avisas cuando venga Feli, ¿vale? Yo te aviso.

Vale.

Me paso esta mañana por donde Rosa.

Y le compré una flor a tu hermano.

Te la dejo en el despacho.

Si puedo, se la llevo.

Por favor.

Si puedo, se la llevo.

Le he dicho a Feli que le iba a dedicar todo el fin de semana a ella y a sus

reportajes. No es una tontería, ¿no? Bueno, voy a llamar al menos a tus

les dices que no me he acordado de comprársela.

Que tu madre siempre está diciendo que nunca tiene flor en el nicho, que se la

roban. Esta tarde lo hago.

Te lo prometo.

Es suerte. ¿Os acordáis de la foto del presidente con el bigotito nazi?

La cosa es que cuando yo le hice la fotografía yo no me di cuenta que justo

ese momento había algo que le estaba haciendo sombra aquí en el bigotillo.

Yo estaba fascinado con las boqueras de nuestro presidente.

Estaban pastosas. Yo me estaba acordando...

Del padre del sapo.

Me fascinaba. Pues hice clic y bueno, me dieron 50 .000 euros de premio por una

sombra nazi accidental en la bocaza del presidente.

Sí, señor. 50 .000 eurazos. Esa foto arrasó por todos lados. Tienen hasta

camisetas con esa foto.

Y eso es tocar techo en mi profesión, ¿eh? Manda huevos. Que tiene una flor en

el culo, siempre lo he dicho.

Sí.

A ver, ¿estás en la mesa o no?

Voy.

A ver.

Perdón.

Era Martín.

Que invitemos a Alberto Gómez y a su mujer a la fiesta.

Invítalos tú si quieres, yo no los conozco de nada. Además, es una cosa

amigos, no es trabajo.

Ahora tienes amigos en esa alcantarilla.

Bueno, alguno queda entre tanta rata acostumbrada a las tuberías.

Deberías de empezar con esa perlita el discurso de investidora del lunes.

A los medios les va a encantar. A los medios les va a encantar lo que tú

A ver, a ver.

Además, ahora va a trabajar para vosotros, ¿no?

¿Quién? ¿Tu amigo?

¿Víctor Alarcón?

No sé, no contesto.

Hombre, nos sigue dirigiendo el Aquelarre.

¿Quién es el Aquelarre?

Feliz que es.

Es el coto privado de caza de la familia Larcón.

Bueno... Es el consejo de administración de la televisión pública y de la radio.

Total, que Víctor va a seguir ahí donde lo puso su papá, ¿no? Pero ahora, al

servicio de los buenos. Y no sé, no contesto.

Bueno...

¿Por qué decidiste dedicarte a la política?

Mira, mi madre sirvió en casa de la familia Larcón más de 30 años.

Que justo el último año Gonzalo Larcón fue asesor de gobierno de la Junta.

Pues ella no me lo contaba, pero veía la tele que estaba en el salón desde una

silla de mimbre que tenía en la cocina.

Cuando estaba en casa de la familia Larcón, digo, nosotros no teníamos ni

Acercaba la silla a la puerta y veía la tela en lo lejos mientras

hacía lo que tuviera que hacer.

Que así fue como vio a Maciel ganar Eurovisión.

Sentado en una silla de mimbre doblando ropa.

Le encantaba a Maciel, ya ves.

Yo la vi así una vez nada más.

Una noche que me tuve que quedar a dormir con ella, que ya ni me miraba.

Imagino que por vergüenza o por dignidad.

Mira, mi padre siempre me lo ha dicho.

La vergüenza y la dignidad son dos problemas de las casas sin dinero.

Aquella noche, mi madre me sentó en su rodilla.

Y ahí nos quedamos los dos.

En la cocina, en silencio, viendo la tele a metro de distancia.

El 123 de Mayra, me acuerdo que ponían.

Por eso me dedico a la política.

Por la gente que se tiene que sentar en esa silla.

Espéreme, por favor, no tarda nada.

El cacharro sigue funcionando, usted verá. No importa, pero espéreme.

Gracias.

Hola. Víctor, ¿podemos dejarlo para otro momento?

Imposible, lo siento.

Por favor.

¿Qué pasa?

Nada.

¿Ha venido con alguien?

No, está así como siempre.

¿Ese coche?

¿Es uno de algo?

Está abandonado como tú aquí.

Toma.

Gracias.

¿Te importaría...? ¿Qué recibo?

Tengo que pedirte algo, Nora.

Es importante.

Me tengo que ir visto ya, dámelo, por favor.

Es solo un momento, ¿eh?

Entramos en el coche si quieres.

Solo necesito decirte algo, que me escuche y luego te vas y te llevas tu

¿No tenía mucho tiempo últimamente para lavarlo?

Da igual.

No.

¿No te da igual?

Ni poner la espalda contra el asiento.

¿Qué te piensas que hay?

¿Chinche?

¿Sabes quién fue Abel?

El que me trajo aquí por primera vez.

Ah.

No vamos a un coño a este sitio, ya verás, me dijo.

Me trajo a arrastrar.

Estoy más despierto que hace dos días.

Sin salir del bar, sin saber ni qué hora era.

Lo bien que lo pasábamos aquí, qué pena que la fiesta siempre se acabe.

¿Pero tú eras amigo del hijo de la familia?

A ver, yo éramos críos cuando mi madre se vivía en casa de su familia.

Supongo que hacernos amigos fue una necesidad.

Te podías sentir muy solo en aquella casa.

Seguimos un ratito, ¿vale?

¿Estás bien?

Sí, sí.

Pasa que tantas fotos seguidas no me acostumbro.

Eso, fuera.

¿Estás seguro?

¿No te vas a volver a enganchar y joder tu imagen de Jesucristo? La mierda.

Pues lo he echado de menos, ¿eh?

Bueno, lo he echado de menos hasta una buena resaca.

Pues sigue donde las dejaste.

¿No te da, no sé, miedo que todo ese asunto acabe pasando de factura de

manera?

No.

Fato, gracias.

Dame el recibo, por favor. Está Altasi esperando y me va a salir por una ruina.

No te preocupes.

Altasi te invito yo.

Por la molestia de venir aquí durante tantos años.

¿Qué pasa?

¿No es suficiente?

No quiero tu dinero.

Eso sí que es nuevo.

Es el mismo dinero que salvó a Abel.

Cógelo, mujer.

Es bonito.

¿Querés hacer lo que ha faltado para pagar un taxi?

Guárdalo para vosotros qué falta os hace.

Dame el recibo.

Se me ha acabado de ocurrir que deberías de mandarle algún regalo a mi padre.

A la cárcel.

Algo que le anime, que le ponga contento, de buen humor.

Le estás pasando muy puta ahí dentro, ¿sabes?

Eso es lo que tienes que hacer.

Y poner un punto final en condición a vuestra deuda.

Hay que ser agradecida y buena persona con la gente que te ayuda, ¿no?

Yo ya estoy en paz contigo y con él.

Dame el recibo, es lo justo y...

Lo

siento.

Lo siento.

Mentiroso hijo de puta.

No me hagas esto, Víctor.

¿Qué?

No me dejes en ridículo de antes de Abel.

No va a pasar nada si me ayudas.

Y lo vas a hacer.

¿Qué quieres?

Si Abel me echa, tiro de la manta.

Y adiós a su carrera.

Lo siento, Nora.

Cállate ya. Tú no eras capaz de sentir nada. Ese dinero te lo pedí yo. Él no lo

sabía. Yo fui la que... ¿Qué?

Tú preferiste no preguntar mucho por si te dabas una noche con la verdad, ¿no?

Yo no lo sabía, joder. ¡No lo sabía!

¡Esa sí que es la verdad! A esa verdad no le va a importar una puta mierda a

nadie.

Llámame cuando lo haga.

O escríbeme si no quieres hablar, lo entenderé.

Pero si el domingo por la mañana no cena, dale por hecho que a él siga

con su decisión.

Entonces yo tomaré la mía.

Depende de ti y de él.

Lo siento.

¿Estás bien?

¿Estás bien?

¿Qué

haces

aquí? Es que iba para mi casa y de repente he visto desde la carretera tu

y lo he reconocido al momento y le he pedido al taxista que parara.

Estoy por la zona, de paso.

Te llamé ayer para avisarte.

Lo sé, lo sé, lo sé.

Por eso he parado en cuanto he visto tu coche.

Llévame a casa y me cuentas.

Claro.

Mira, eso me lo regaló Nora cuando volvimos de Barcelona.

Con lo poco que le sobró de la herencia del viejo.

Por el resto se lo gastó todo pagando cada uno de los días que pasé yo en

aquella clínica.

Lo pagó todo ella.

Todo.

Pues cada una de las figuritas que vive ahí simboliza un año lejos de la mierda.

De las mentiras.

La gente se cura.

Y después puede curar a los demás.

Hasta en mi mierda de profesión.

Por eso no tengo miedo.

Leí en la prensa que el padre de Víctor vive en la cárcel como si fuera un dios

el tío.

Bueno. Este tiene una pantalla de plasma en la celda.

No soy inocente que no te pega.

No creo yo que en un sitio así le hagan la vida fácil a nadie.

Y menos a alguien como él.

De hecho, me consta que le han dado algún sustito.

Funciona como quieren.

No pasa nada.

Pues mejor.

Sí, ha sido solo un mareo.

No sabe la boca a rayos. Tiene pistolines o algo así. Siempre tenía a

Este coche está lleno de bastura.

Perdona, ¿eh?

Perdona por no haberte devuelto la llamada.

Es que últimamente estás llamando a mucha gente que hacía tiempo que no lo

hacía.

Tranquila, supuse que no sabías quién era cuando te llamé.

Cortaron, cambié el número de teléfono y... Claro.

Te veo muy bien.

Estoy horrible.

Estoy hecha una puta mierda, ¿no?

Tú sí que estás bien.

Pareces otra.

Las dos.

Las dos estamos muy bien.

¿Ves? Un golpe y funciona, como las cosas viejas.

¿Tienes dónde quedarte mientras estás por aquí, de paso?

vengo no

¿Se ha instalado ya tu amiga Virginia?

Está en ello.

Menos mal que no querías verla.

No era eso. Me daba vergüenza no haberme acordado de su existencia durante todo

este tiempo.

Entonces tú la recoges como si fuera un animalillo atropellado, ¿no?

Solo van a ser un par de días. Además me vendrá bien alguien que me ayude con lo

del domingo. Mucho jalo para mí sola.

La comida, las flores... Pero ha venido para quedarse.

No sé, a lo mejor.

Cuidado a su madre, pero creo que se ha muerto, aunque ya no dice nada.

Es rara.

No, me gusta hablar poco, solo esto.

Es rara.

Sí que es rara.

¿Yo?

Hoy me he encontrado con Víctor.

¿Dónde?

Iba andando por la calle. Yo iba en el taxi y no me ha visto.

No me gusta que vayas cada día en taxi como si fueras más millonario.

Te has quedado con la imagen, sobre todo ahora.

Y además la parada de autobús que la tienes a 15 minutos caminando.

Estábamos tropeados. Parecía otro tan delgado.

¿Eh?

¿Es verdad lo que dijo Feli?

¿Ahora va a estar a vuestro servicio o lo va a destituir? No quiero hablar

contigo de eso.

Pues dicen que es muy bueno en su trabajo, que es muy bueno, ¿eh? Ya está,

¿vale?

A ver, tú eres diferente a los demás, tú crees las personas.

Ese tipo de personas no.

Pues a lo mejor te muestras más dejándolo y dándole una oportunidad para

que echándolo a la calle para atrás. ¿Para qué viene esto ahora?

Pues nada, que lo he visto tan mal que no sé, a lo mejor está arrepentido y te

necesita. ¿A mí me necesita?

O necesita tu ayuda, no sé.

Claro, como ayudó él a mi hermano, ¿no?

¿Qué pasa, que ha estado aquí?

¿Eh?

¿Ha estado aquí y te ha pedido que hables conmigo? ¿Se atrevió a eso, hijo

No digas tonterías, por favor. No, no digo tonterías.

Contéstame.

Mírame.

Mírame tú a mí. No ha estado aquí ni me ha pedido nada.

Me da pena solo esto. ¿Te da pena?

Sí. Como esta amiga tuya, ¿no?

¿Te da pena y la metes en casa?

¿Y con Víctor qué hacemos?

¿Encalamos en blanco todo lo que ha hecho él y su familia?

También por la puta pena y la vergüenza. Fue su padre. Fue su padre el que le

puso ahí haciendo lo que le salía de los huevos.

Claro que ahora es bueno, claro.

A hostia, he aprendido. Si Víctor está en la ruina pagando la deuda de lo que

robó su papá, no va a ser con el dinero de la gente.

O sea, no sea ingenua.

Víctor no está arrepentido. Lo que está es rabioso porque saben que le van a

quitar su hueso.

Tú no tienes nada que ver.

Se murió hace tres días.

Mi madre cree que se ha acabado, que volverá cuando tenga hambre.

Así lo lleva mejor.

Creo que lo tiré a la basura y se me ha olvidado sacarla.

¿No huele raro?

No sé.

Normal.

Espera ahí.

Buenos días.

¿Quién haría más?

Nadie.

Pues me gustaba más antes.

¿Qué? ¿Tu pelo?

Cuando lo tenías corto y la gente pensaba que era el de bien.

Mierda. Se me olvidaba que tú odiabas el café.

¿Quieres té?

Creo que tengo algo por ahí.

O manzanilla.

Lo que tú quieras da igual.

Te estoy preguntando, ¿té o manzanilla?

Que lo que te dé la gana, Víctor.

Unas nueve y cuarto.

¿Ya?

¿Esto es lo que me da la gana?

Algo que no controlo.

No me vas a dejar así a solas, ¿no?

Lo debes.

¿Qué te debo yo a ti?

Un brindis.

Por el reencuentro.

¿Por qué no la tiras?

¿El qué?

Luego lo riego.

No te molestes, está muerta.

Da mal fario tenerla así.

Si da mal fario seguro que es la culpable de todo.

¿Has venido a desayunar, Virginia?

Solo quería saber cómo estás.

Vale. O sea que has venido a lavar conciencia.

Pues eso me resulta muy complicado de tragar porque ni tú ni yo somos así,

¿verdad?

¿Qué estáis haciendo, Nora y tú?

¿Ves?

Que es fácil decir la verdad y te sientes mucho mejor.

De eso me sonaba ese coche en general.

¿Qué haces allí?

¿Qué quieres, Virginia?

No lo sé. ¿Sabes no era que ha venido aquí? No, pero tiene miedo y eso sí lo

Ya tienes que estar tú desesperada para oler el miedo de alguien. ¿Qué viste?

Dímelo tú. No, dímelo tú porque estás sentada ahí delante cinco años después

desaparecer sin decir nada.

Y dime qué coño quieres.

¿Está engañando a ver?

Quiero dinero.

Por eso pide ser honorado a mí.

Que ella es mucho más lista.

Sabe muy bien callarse las cosas.

Busca el dinero en casa, lo bueno aquí no.

Aquí solo hay cosas que no sirven para nada.

Que no le importan a nadie.

Solo un poquito, ¿eh?

Que te caliente el estómago y no vuelvas a salir corriendo, que es lo que estás

deseando hacer.

Víctor.

Joder, mamá.

He soñado con tu padre.

Déjame a mí.

¿Qué haces?

Si eres tú.

Nadie.

Que si nunca hace algo así. Lo siento.

Deja, ya lo hago yo. Lo he hecho bastante.

Estoy acostumbrada.

Esto es trabajo de hijas.

Lo que esas hijas dejen atrás no le importa a nadie una puta mierda.

¿Verdad?

¿Tienes un cigarro?

Quédatelo.

Virginia.

¿Qué hacías allí, en general?

Conduje hasta ahí sin pensar.

Fue el último sitio donde tenía buenos recuerdos de algo.

¡Venga, venga, hombre! Me va a encantar ver cómo tú le caes bueno a estos

oportunistas. Ahí está Víctor Alarcón, atornilladito a un puesto dado a dedo en

el Consejo de Administración de la Televisión Pública. Y eso después de que

padre se llevara 6 millones de dinero público destinados a servicios sociales.

¡Vaya sinvergüenza! ¿Y tu hijo? ¿Cobrando por aparecer en un escuadro en

consejo de Chichorrada? Esto no tiene.

Sí.

Lo he encontrado.

Porque son este domingo en la fiesta.

Ha revuelto toda la casa hasta dar con eso. ¿Qué es lo que es?

173 canciones en coche desde la clínica de Barcelona hasta aquí.

¿Te acuerdas?

¿Eh?

Eres mortera.

No, no, no.

Deja ya la puta cámara, que no hace todo el reportaje, esto es la vida real.

No, no, aquí no.

¿Qué te pasó?

No, no, no.

A ver.

Estoy embarazada.

¿Qué?

No quería decirte nada. Tú no estás segura de que todo saldría bien.

¿De verdad que estoy embarazada?

Esto es más importante que cualquier cosa ahora, Ben.

Más que nada. Claro.

Si te pidiera una cosa, por favor, no quiero revolverme cada vez que te suene

teléfono pensando que te puede pasar algo malo.

No quiero pasar por eso ahora, no con esto dentro.

No voy a dejar que pase nada.

Puede pasar cualquier cosa. ¿Qué quieres que haga?

No dejes que Víctor pierda el trabajo, por favor, no lo sustituyas. Confía en

mí. ¿Qué mierda te pasa con Víctor?

Nada, sí, lo estoy haciendo por ti.

Echarlo no va a hacer que te olvides de lo que pasó aquella noche.

Al revés, te va a quedar ahí, a fuego.

Tú no tienes ni idea de lo que pasó aquella noche.

No lo sabes.

Sé que ni siquiera eras capaz de mirar a tus padres a la cara.

Ni de ir a un nicho a poner unas flores que te doy yo en la mano.

Y no quiero que evites eso para hacerte daño.

¿Crees que le quiero echar por eso?

Porque me siento culpable.

No, solo... Quiero hacerlo para tener algo de lo que sentí no orgulloso.

¿Orgulloso de qué?

Orgulloso de no tenerle miedo a esa gentuza que cree que lo puede comprar

con dinero.

¿Te queda bien?

El pelo.

Hace calor, mejor así.

¿Me dejarás hacerte fotos?

¿A mí?

Sí.

¿Qué pinto yo en tu reportaje?

No, no, no, no sería para el reportaje, sería para mí.

Me gusta mirar caras que dicen cosas.

No, la mía no dice nada.

Sí que dice, sí.

Tienes tu historia ahí. ¿Sí?

¿Y qué historia es esa?

Pues no lo sé. Déjame que te fotografie y te averiguamos.

Oye, podría estar muy bien, ¿eh?

A este lo conoce mucha gente.

Igual te ve a alguien, ¿no?

¿Le has echado un vistazo a su libro?

Está por ahí, ¿no?

Sí, luego lo busco.

Porque tú eras actriz, ¿no?

Sí.

Puede ser una buena oportunidad.

No.

Seguro que lo serían.

Muchas gracias por dármela.

Además, no te cuesta nada.

Este te hace el favor encantado, ¿verdad?

Claro. Pues me haces esas fotos cuando tú quieras.

Gracias. No, gracias a ti.

Por darme esta oportunidad, de verdad, gracias a ti.

De hecho, brindemos por los hombres que dan oportunidades a las mujeres.

Venga. No, no, no, no, no. Con agua no. Que da mala suerte y aquí ninguno de

nosotros queremos eso.

¿Dónde tenéis algo que sea bueno para brindar?

Tu padre antes siempre guardaba el vino caro en la cena, ¿no, Nora? Bueno, me

avisa, perdona.

Es que yo nunca he entendido de vinos.

Solo sé que las cosas caras son buenas.

Virginia, siéntate.

¿Por qué?

Que te siente.

Lo siento, soy una burra.

Yo solo quería que brindáramos por los hombres maravillosos que dan

oportunidades a las mujeres.

Vamos a hacerlo.

Con agua.

Y con dos cojones.

La suerte no existe, Virginia.

Además, nosotros ya no la necesitamos, ¿verdad?

Salud.

¿Qué? Lo siento.

No quería molestar a nadie.

¿Entonces qué querías?

No, dime lo que coño querías.

Desde la carretera tú no podías ver mi coche en general.

Imposible.

Yo misma me aseguré de que así fuera.

Joder, no quería que nadie me viera durmiendo allí. Me daba vergüenza.

¿Entonces qué haces aquí?

Si nos viste ya prefirió callarte.

Estoy aquí porque tú me pediste que me quedara.

Porque querías que te ayudara o porque querías tenerme cerca para saber que

había visto, eso no lo sé. Pero fuiste tú quien me pidió que me quedara.

Toma.

Sal fuera, ahora voy yo a tener un poco el aire.

Le debía dinero a Víctor.

Esto era lo que estábamos haciendo allí.

Ayúdame con la mesanda.

Yo necesitaba ayuda y Víctor necesitaba que los remordimientos no le volvieran

locos.

¿Te acuerdas de Carlos?

Sí, ¿eh?

El hermano chico de Abel que siempre iban juntos.

Ahora mismo no le pongo cara, pero sí, claro, me acuerdo de verle en el

Que siempre estaba... ¿Borracho?

Dilo, borracho, puesto hasta el culo como Víctor y Abel.

Siguiendo el ejemplo de los mayores.

Aprendía rápido el niño, ¿eh?

Los muy animales que había noche que casi no podían ni hablar.

¿Qué le pasó?

Sobredosis, ¿no?

Bueno, eso es lo que me dijeron, que murió en el hospital.

Depende de cómo se mire, pero sí murió en el hospital.

En la puerta de urgencia, estirado como un perro.

Víctor y Abel lo dejaron allí y se fueron sin que nadie lo viera.

No fue culpa de ellos, el niño era un bestia.

Pero estaban asustados y lo dejaron allí solo.

Víctor no quería ningún escándalo que salpicase al padre, ya ves tú la ironía.

Y Abel...

Abel iba tan puesto que no se acordaba de nada.

Pero Víctor sí.

Sí que se acordaba de todo.

Y se estaba volviendo loco.

Entonces vino a verme.

Yo usé su mala conciencia.

la usé para que se sintiera culpable y me diera el dinero suficiente para irme

de aquí y curar a Abel el tiempo que hiciera falta.

Lo ingresé en la clínica de Barcelona, esa de la que tanto hablaba como si

un viaje que se moría de ganas de hacer.

Pero que no se atrevía porque no tenía ni huevos ni dinero.

Y yo le di las dos cosas.

Y ahora Víctor lo quiere todo de vuelta.

Ya lo tiene.

Todo. Hasta el último euro, te lo juro. Como he podido, pero se lo he ido

devolviendo. Sacándolo donde podía.

Todavía me quedan unas joyas de mi madre.

Y a él nunca ha sospechado nada.

Se cree que usé para ingresarle una herencia de mi padre que no existe.

No soportaría, ¿sabes qué le deben a Víctor?

Le reventaría por dentro, le odia.

Si se quita de él su parte de culpa.

Con el odio es como ha conseguido tirar para adelante.

Cada uno hace lo que puede y Abel lo ha hecho bien.

Y ya no le debes nada que quiere Víctor.

Le van a destituir a él y a unos cuantos cargos más de

confianza.

El gabinete de Abel no quiere a nadie en cargos públicos que tenga que ver con

el anterior partido, aunque no formen parte de él. Es una promesa que hicieron

la van a cumplir.

Y Víctor está como un perro rabioso, que si le quitan eso, le quitan todo.

Se hunde.

Y si se hunde, hará público lo del préstamo. Y que el dinero era robado,

¿verdad?

Tiene en su móvil mi voz tiradera admitiendo que me dejó dinero de su

que yo lo cogí.

Para ver.

Que me dejé grabar como una estúpida.

Él parecía reconocer tu coche. No sabía que os conocíais.

Nunca se lo conté a nadie.

Nora.

Yo puedo ayudarte.

Si tú me ayudas a mí.

Puedo intentar convencerle. Creo que sé cómo hacerlo.

Tiene que ser esta noche.

Quiere revisar contigo las líneas generales del discurso, pero lo hará

tu fiesta.

Y a ver si solucionamos el asunto del cambio de propuesta de titular para la

portada dominical.

No sé, con mí está bien.

Es contraproducente. El asalto del pueblo. ¿Asalto de qué?

¿Qué coño asalto? No hemos robado nada. Yo necesito que se transmita la

sensación de legitimidad, no de atraco a mano armada.

¿Y puede que tengamos un pequeño problema con Mateo?

Tú y yo hace tres años bromeando sobre un concejal de Jaén.

¿Por qué? ¿Qué pasa?

Nada, que es un poco bestia.

Pero lo ha borrado. Lo que pasa es que no me extrañaría que la semana que viene

aparecieran capturas de pantalla de la Inquisición pidiendo su cabeza.

¿Y tú?

¿Yo qué?

¿Aún estás a tiempo de decírmelo?

¿Decirte qué?

¿Algún tuit que se os fuera de las manos alguna de vuestras noches de la época

gloriosa?

¿Cadabres en el sótano?

Ya sabéis, esas cosas que luego dan...

Está todo bien por ahí.

¿Qué tal el reportaje?

Bien, bien, bien. Todo perfecto.

¿Ya tienes preparado el traje de comunión para el lunes?

Ahí está, para que no se me olvide.

Planchado y con la hombrera de marinerito reluciente.

Así me gusta.

Mira, te mando un mensaje para reforzar toda la frase que tienes que decir en la

entrevista. Es importante que nombres... Somos el discurso del pueblo.

Es muy importante. Es una cosa semántica, pero así va introduciendo el

de que nosotros somos el pueblo.

de mañana se vaya a Virginia.

No la quiero aquí.

Si vas a vomitar, ahí paro.

Tómate caras de todo un puto basurero.

¿Qué haces?

Mañana tendré que ir y entregamos que es mi puto coche por tu culpa.

Tengo sed.

¿Sabes que el año pasado tuve en la boca siete minutos exactos?

Siete, de reloj. ¿Os conté?

No quieres saberlo.

Me da suda que no quieras saberlo.

¿Sabes por qué no aprieto el gatillo?

Víctor, estás borracho. Déjalo ya.

Porque un amigo de mi padre hizo eso mismo.

Reventó la mandíbula contra el papel pintado en el despacho.

Pero no se mató.

Se quedó en el suelo sin saber qué hacer.

Llorando.

Intentando chillar como un cerdo, pero no podía.

Porque la lengua le he colgado de un lado.

Se cagó encima.

Me dijeron que cuando llegó la ambulancia la peste era insoportable.

seguía vivo.

Consciente.

Me dio miedo que me pasara lo mismo.

Me dio miedo no poder morirme y ver mi diente contra la pared.

Me dio miedo el dolor.

El dolor a mi propia mierda.

Al final no apreté el gatillo ni hice nada.

Como siempre.

Dilo.

¿Qué quieres que te diga?

Que nos lo merecíamos mi madre y yo toda esta mierda.

Sí.

Sí que nos lo merecíamos guardar a Benocho también los tontos para no

de lo que pasaba.

Y si ya lo sabes, ¿por qué quieres que lo diga yo?

Bueno, borracho.

Temprano. Estoy nervioso.

¿Estás bien? ¿Quieres que te haga una tira? No.

Por mañana.

No sé si sabré hacerlo.

Martín, soy Víctor Alarcón. No, no, no me cuelgues. No localizo a Abel.

Escúchame. Me voy a dar el gusto de joderle a la fiesta antes de llamar a la

prensa. Y decirles cómo es Abel de verdad.

Y de dónde salió ese dinero para currarse.

¿Tú te acuerdas de Carlos, hermano de Abel? A la prensa le va a encantar saber

cómo murió.

¿Sí? Ah, hola Martín, dime.

No, no estaba salido.

Pues no sé, habrá ido a dar un paseo, imagino.

Ya sabes que se está dejando siempre el móvil en cualquier sitio.

Sí, yo se lo digo en cuanto lo vea.

Martín, ¿pasa algo?

Sí, le digo que es muy urgente, ¿vale?

Te veo en un rato.

Adiós.

¿Qué ha pasado?

¿Estás bien?

Sí.

Nada, que estoy torpe. Ya lo recojo.

¿Te vas?

Sí, salgo ya, sí.

Vendrán del periódico a recoger mis cosas cuando os venga bien.

Dime dónde puedo dejar las que no molesten.

Pero quédate, por favor.

A la fiesta.

Por Abel.

No puedo.

No quiero ver cómo Abel pierde todo por lo que ha luchado, Nora.

Lo que él ha conseguido es muy importante.

No lo estropees.

No he podido hacer nada.

Solo

te

voy a pedir una cosa, ma.

¿Qué?

Déjame tu coche.

Ahora.

Te llevo yo donde tú quieras.

Déjamelo.

Está asustado, pero ha vuelto.

Te dije que volvería cuando tuviera hambre.

¿Se va a matar si sigue haciendo eso? Déjalo.

Se ha regresado el prado.

¿De dónde lo ha sacado?

Ya te lo he dicho.

Ha vuelto solo.

¿Es otro?

Tengo que ir a buscar el coche, mamá.

¿Estará bien?

Sí.

Está aquí con nosotros.

Y eso es bueno.

Estación Urbano, tengan cuidado con producir el pie entre coche y andén.

Tren con destino Sevilla Centro, efectuamos entrada en dos minutos.

buscando.

Ella ha visto mi teléfono pero no lo encontró.

Lo habrá dejado por ahí como siempre.

¿Es verdad lo que me ha dicho Martín?

¿Es verdad o no?

Víctor siempre estaba apreciando de todo lo que tenía, no sé.

Yo creía que lo que me dejaba era una miseria para él y su padre, que era

solo... ¿Que era solo qué?

¿Solo qué? Dinero, solo dinero. ¿Solo dinero?

Sí. ¿Dinero que crece en los árboles?

El dinero de esa gentuza nunca es solo dinero.

Siempre hay algo peor.

Es que no sabía qué hacer y quería ayudarte.

Pero ya se lo he devuelto a todos, ya no le debemos nada.

No seas ridícula.

Ese dinero, esa deuda, vienen de un sitio que es para siempre.

No, no me toques.

No me toques, no quiero que me toques. No, cállate, cállate.

No tienes ningún derecho a decir nada, ninguno.

Así que te callas.

Cuando la prensa escuche esa grabación, voy a tener que renunciar a todo.

Al final me van a recordar como un mentiroso más.

igual que tu padre.

No sé comprar por cualquiera que le ponga un collar al cuello.

Tú has hecho lo mismo.

Dejas que Víctor y su padre te pongan uno a ti.

Y lo que es peor, que me pongan uno a mí.

Debe estar disfrutando el cabrón con el chiste.

La culpa es mía.

Esa es la verdad. No me importa que se sepa.

Ojalá.

Pero esa verdad no le va a importar a una puta mierda a nadie.

¿No te das cuenta?

Sí. Ahora empiezo a darme cuenta.

¿Ahora?

¿Ahora has acabado tú?

He convertido en todo lo que odio.

Me has hecho débil.

Si yo me voy, tienes opción.

No.

No, tú no te vas a ignorar.

Tienes que asumir la consecuencia de lo que has hecho.

Di que lo hiciste por desesperación.

Por ignorancia o por lo que te dé la puta gana.

¿Sabes cuándo lo digo?

A ver.

Ahora no, Martín. Dame un minuto.

Víctor está afuera.

Pregunta por vosotros.

¿Dónde está?

En el zaguán.

Solo.

Tranquilo. No quiero veros mañana en Internet en un vídeo partiendo en la

Abel. ¿Qué mierda hace aquí?

Vete. Escúchame. No, creo que me... ¡Vete!

No va a ayudar.

Ahí lo tienes.

Es con él lo que te dé la gana.

Yo no lo quiero cerca.

Se acabó.

¿Cuántas copias tienes?

Eres veneno.

Igual que tu familia.

Mírate.

Mírate cómo habla y ni siquiera está borracho con parte.

Sobrio. Encantado de estarlo.

No.

No tengo otra copia.

Vas a tener que vivir con eso.

Solo sabe Martín.

Y confía en él, ¿verdad?

¿Por qué?

¿Sabes el miedo que da que alguien quiera verte muerto?

Pensé que te lo mereces.

A lo mejor en un par de minutos tú sabes muy bien el miedo que da.

Tú y yo somos muy diferentes.

No.

Tú y yo somos exactamente lo mismo, Abel.

Solo que a ti tu mujer te dio otra oportunidad.

Se me olvidó.

Todo está bien.

No va a pasar nada.

Dale, ahora.

Tú debes haber pasado unos días de mierda, ¿no?

Ahora sé que todo lo que hiciste fue para ayudarme.

Igual que todo lo que hiciste por tu padre.

Yo te quiero.

A ver,

me voy.

¿A dónde te vas?

¿Y tú a mí?

¿Me oyes?

¿Me ves?

¿Me escuchas?

Tú quieres a la mujer que cantas de la peor que te amo como si no pasara nada.

Que no hice nada.

¿Qué quieres decir con eso?

Pues que tienes razón.

Que ya no tiene ni puta gracia tener un collar al cuello.

de pronto canto y

siento el viento que pasa

por mi mano todo es distinto

cuando me estoy mirando ya me

comprendo

Si estalla el mundo, si

estalla el mundo.

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