All language subtitles for Anacleto, agente secreto (2015)1h30ComPol

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Original subtitles

demasiado viejo para esto.

Puto desierto.

¿Nombre en clave?

Anacleto.

Aquí no se puede fumar.

Maldita ley antitabaco.

Hace tiempo que no ven nadie por aquí.

A veces uno tiene que venir personalmente al culo del mundo para

mierda.

¡Aracleto! ¡Ya voy a estar encerrado aquí por tu culpa!

¡Te voy ya! ¡Te voy ya!

¡Mierda, no se me ocurre nada ahora! ¡Aquí tampoco!

¡Qué río una buenísima!

Parece que eres un hombre muy popular por aquí.

Mi club de fans. Voy a echarle de menos cuando me jubile. Yo sí, yo sí que me la

he apuntado.

Pero ahora sí, Leila, tienes toda la fuerza.

Ya han pasado 30 años.

Se te nota.

Tú, sin embargo, estás mucho mejor con ese pelazo.

Veo que has pensado mucho en mí.

Cuando uno tiene un único objetivo en esta vida, tiene que dedicarle un

No te preocupes.

Vengo a trasladarte a otra prisión más pequeña y más sucia. Tendrás los

20 años para decorar tu nueva celda con tus dibujitos.

¿Sabes lo que es una pena?

Que vayan a cerrar el jefe.

Parece que ya no sois necesarios.

Tantos años luchando contra criminales como yo y al final acaban contigo los

recortes. Te veo muy irritable conmigo. Anacleto llevó 30 años en la cárcel por

tu culpa.

Créeme, irritable no es la palabra.

Ahora podrás pasar más tiempo con tu hijo.

Porque tienes un hijo, ¿verdad?

Es increíble de lo que se entera uno en una celda de aislamiento.

¡No vuelvas a hablar!

¡Rápido! ¿Qué me ha olvidado?

¿Qué coño dices? ¿Cómo hablas de cosas?

¡Joder! ¡La máscara de los huevos!

Es que con lo del bazooka se nos ha pasado ese tema. El carnicero y el

Veo que te sigues rodeando de los mejores.

¿Cómo era esa frase que sabías decir?

¿Anacleto nunca falla?

Bueno, ahora mismo no parece muy acertado, ¿verdad? Tampoco se puede

tu plan haya salido redondo, que digamos.

Tú aún no sabes en qué consiste mi plan.

Voy a acabar contigo y con tu hijo. ¡No!

Esto solo acaba de empezar.

Ya te vale, córtate un poco con el peta, ¿no?

Pero si no es de nadie.

Pero coño, un respeto, que soy tu jefe y te lo estás hincando a cada perro, tú

solo. No más, jefe.

Vaya, jefe.

Otra dura noche de curro. Ya ves, si lo hubiera hecho caso a mi padre, le

estaría limpiando mierda de vaca en la vacía.

Anda, ponte otro capítulo.

Ahí va.

¿Qué hacemos?

No lo sé, jefe, eres tú. Sí, pero no soy un dictador, te pido tu opinión. Pues

yo no me veo bajando ahí a partirme la cara con esos bicharracos, ¿eh? ¿Ya

a la policía?

Cuando lleguen esos televisores están en Ucrania ya. Lo hay que hacer denunciar,

va a pelear mucho lío. Además la empresa ya cuenta con esto, ¿no? En el precio

se incluye algún robo. ¿Más que somos vigilantes? Pues vigilamos, pero no nos

peleamos tampoco.

Bueno, pues vigilado está.

Ponemos una peli.

por la música, por favor.

Tú duerme tranquilo.

Hemos tenido una noche dura hoy, sí.

Nos han medio robado, bueno.

En el hospital, en cambio, hemos tenido una noche muy tranquila. Hemos estado

todo el tiempo tocándonos las narices, total, como los viernes. Por la noche la

gente no hace loco, ni tiene coma cetílico, ni accidentes.

Y mira que podría llevar una hora en la cama, pero no, no sé, prefería venir a

buscarte aquí, al culo del mundo.

Bueno, a lo mejor solo como idea, ¿eh?

Te podía sacar el carnet de conducir, de una vez.

Ojo, García, lo sé, pero es que no tengo tiempo.

Como trabajo de noche... ¿Por qué

paras el coche si no hemos llegado?

Tenemos que hablar.

Pero yo estoy cansada de discutir siempre lo mismo.

Pues nos callamos. Mira, García, estoy callado. No, no, no, ese es el problema,

que nunca, nunca dices nada.

ni haces nada. Te pasas el día tirado en el sofá.

Sofá, película, manta. Parece que eso es lo único que quieres en la vida. ¿Y a

ti también te gusta?

¿Y cuando vemos las temporadas de series que nos ponemos ahí con las mantas, con

las pizzas?

Está bien.

Pero yo no quiero vivir en un sofá. No.

Y lo sabes.

Ya me he sacado mi billete para la India.

Hostia.

Ha salido otra plaza en Médicos del Mundo y esta vez, lo siento, pero no voy

esperar a que tú te decidas.

Es que yo te iba a acompañar. ¿Sí? Sí, pero no ha surgido el momento.

¿No? No.

En seis años.

¿Qué ha pasado?

Pero si no tienes ni el pasaporte.

Yo lo siento mucho, de verdad.

Te quiero.

Joder, yo... No, espera.

Pero sé que tú nunca te vas a mover de aquí.

Y yo necesito otras cosas.

Necesito aventuras y emociones.

Y sé que contigo nunca las tendré.

¿Qué me estás diciendo con todo esto?

¿Que me estás dejando?

Me estás decidido. Me voy en una semana.

Desde entonces estaré en casa de mi madre.

¿Pero yo qué?

¿Qué me dejas aquí, en medio de la nada? No, no, no, perdónate. Te acerco donde

quieras.

Pero lo nuestro se acabó.

Papá, ¿me vas a contestar por una vez en tu puta vida?

No, no quiero alfombras, gracias.

¿Podemos pedir rescate a España?

Ah, ¿habláis español?

Bueno, entonces propongo un trato. A ver. Por favor, me dejáis el jeep, las

armas y todo el dinero que tenéis encima y os quedáis aquí en medio de este puto

desierto sin agua ni provisiones. Y aquí viene la parte buena. Yo me comprometo

a que antes de abandonar el país visitaré a vuestras mujeres.

Ojo, no me malinterpretéis, estoy hablando de algo muy sutil.

Darles una cena romántica con champán, velas y todas esas cosas.

Ellas lo disfrutan y lo agradecen tanto que terminarán poniendo a vuestros

futuros hijos mi nombre.

Anacleto. ¿Qué os parece el trato?

¿Anacleto y alcalde agender?

¿Y alcalde?

Argelito, ya era hora. ¿Por qué has tardado tanto en contactar? Ya sabes que

partida es sagrada.

He tenido que hacer pareja con el rentero, que es incapaz de apoyarme

de falor a la grande. Parece mi tía que es una espía. Jefe, conocían la ruta,

nos estaban esperando.

No puede ser, igual que... Han reventado el furgón y ha escapado.

Sabe que tengo un hijo, jefe. Hay que proteger a Dulce.

Vamos, vamos, vamos. Quiero un dispositivo especial. Cerrar la

Polita, llena una lista de los pasajeros de todos los vuelos que vayan a

despegar.

Jefe, hace años que no tenemos presupuesto para agentes en la frontera.

Deberían haberlo.

Necesito que me mande un helicóptero.

Claro, un helicóptero con jacuzzi incorporado.

No tenemos presupuesto para helicóptero. Deberías saberlo.

Tendrás que salir de ahí tú solo. Ya sabes cómo están las cosas.

Jefe, no me fastidies. Mande por lo menos a alguien a vigilar a Adolfo.

mandaré a un par de agentes. Pero sus horas extras van a salir de tu

Me has quedado viejo para esto.

Tío. Hazme caso. Es una zorra. Si no la necesitas. Estamos bien aquí con los

copazos, los colegas, mujeres sexualmente abordables.

Cacahuetes gratis. Estoy alérgico. Me como un cacahuete y se me para el

Me muero.

Pero me da igual.

Pues a mí no. Ya no hay cacahuetes.

Mira a tu alrededor.

Mira al mujerío.

¿También te dan alergia a las mujeres? Ninguna me gusta.

Ninguna es como Katia.

Súperalo, tío.

Súperalo ya. No, Katia, que está ahí, que acaba de pasar.

Vámonos.

Esa zorra me va a oír.

No, Martín, no, no, espera.

Martín.

¿Tú qué?

Que te vas a la India, ¿no? A salvar el mundo, como Gandhi.

¿Y Adolfo qué?

¿Eh? Gandhi hubiera dejado a su novio tirado en la carretera. ¿Pero a ti qué

será? ¿Cómo rompemos o dejamos de romper? Pues me da, me da, porque

el chaval es mi amigo.

Y es mi subordinado. Y si hay cosas que no se atreve a decírtelas, pues te las

digo yo. Pues fíjate que yo creo que el chaval es mayorcito. Y no necesita que

nadie le defienda y mucho menos tú. Ahí vas razón. ¿Nos vamos? ¿Nos vamos,

Martín? ¿Nos vamos?

Mira, te escapas, te escapas porque están aquí tus amigas. Que si no... ¿Que

no qué?

¿Me ibas a pegar? Pues a lo mejor sí. ¿Y luego cuando te hiciese daño? ¿Qué ibas

a hacer?

¿Eh? ¿Ibas a ir corriendo a mamá como has hecho siempre?

Si no me has ganado una pelea en tu vida. ¿Ah, no? ¡No!

¿Qué pasa aquí?

Nada, no te preocupes. Es una pelea de hermanos. Se sabe cómo son estas cosas.

No.

Los huevos, ¿eh?

Siempre hace lo mismo. Va al pelo o al huevo.

Tía, tú estás muy loca. Que nos podía haber matado. No, no, no. Como lo

necesitaba.

Vaya, que usted se ha llevado la que me tocaba a mí, ¿no?

Os la estabais rifando entre mi hermano y tú.

Con lo que hemos ido, y ahora aquí, haciendo de niñeras.

Ya te digo.

¿Te acuerdas de aquella misión en la Antártida?

¿Y cuando nos dispararon con misiles de uranio?

¿Y la que lió el doble del rey en aquella misión en Bulgaria? ¿Y la momia

Paconia? ¿Y la operación Heliotropo?

¿Y la misión Tormenta en la Luna?

La verdad es que hemos sido grandes.

Lo que pasa es que no tenemos ninguna foto.

No, es verdad. Pero no importa.

Está todo aquí.

Adolfo. ¿Qué haces?

Pues no sé.

¿Abrazarte?

Que ya sé lo que ha pasado, que te lo has pensado mejor.

Que este es el clásico polvo de reconciliación, ¿no? Uy, no, no, Adolfo,

es.

Es el clásico polvo de despedida.

Pero si me voy en una semana.

¿Cómo? Perdóname si te he confundido. La despedida en el coche fue tan sosa

que... He pensado que mejor así.

Pues me voy.

¿Dónde? Si esto también es tu casa.

¿Qué quieres? ¿Quieres robar, no? Pues coge la tele. La tele grande la quieres

tú a para ti.

¿Quieres mis tarjetas? El número es muy fácil. Un, dos, tres, cuatro.

Toma. En el cajero de la esquina no te cobran comisión.

¡Hostia, hostia!

Oiga,

¿está usted bien?

Vale, róbeme, pero no me caigas.

¡Hostia, lo que ha hecho!

Un momento, hablemos.

No.

Katia. Katia.

Katia, coño, que creo que he matado a un chino.

A lo mejor habría que ir a la policía.

A ver qué piensan. Vocaciones sin querer.

Pero...

El chino.

Espera aquí.

Bueno, pues ya no está, pero aquí había un chino.

Entró por la puerta y empezó a pegarme. Que yo pillé cacho. Allí volé.

Y de repente yo empecé a devolverse das y aquí le tiré.

Pero muy bien. Que esto es por los videojuegos, porque nunca me he pegado.

Adolfo, ¿por qué te has hecho eso en la cara?

Es para darme pena autolesionándote. Katia.

Te juro que no he sido yo, que había un chino muerto aquí, que estaba todo esto

lleno de sangre, que me agarró de aquí y me vi con tu vibrador en la boca.

¿Cuánto hace que tienes esto?

No me cambies de tema.

Vale.

¿Qué te has hecho en la cara?

Pero que te juro que... Mira, mira, cómo me he hecho yo esto. Cuando te di giro

de aventuras y emoción, ¿pensabas que era esto a lo que me refería? Pero que

juro que es verdad.

Por favor, no hagas esto más raro y más difícil de lo que ya es.

Pero... No, Adolfo.

No vamos a volver.

Adolfo.

¿Papá? ¿Qué haces aquí? He pensado que hace mucho tiempo que no pasamos un día

juntos.

Así que he decidido llevarte a casa, prepararte tu comida favorita y charlar

nuestras cosas.

¿En serio? ¿Tú qué crees?

Vengo a entregar un pedido en la charcutería, pero ya que estoy aquí...

bolsas? Nada.

Me voy del piso temporalmente porque... O sea, Katia y yo hemos pensado que

ahora es lo mejor.

¿Te ha echado?

Bueno, nos hemos separado. ¿Y te ha pegado?

Si es que no sé para qué te lo cuento.

Espera. Ya te llevo yo. Pues vale.

Pero no te voy a contar nada.

Porque no estoy a brador y luego te burlas. Muy bien.

Déjame las bolsas, que tengo la parte de atrás llena de embutido y me las vas a

machacar. Pues dale, la dejas tú.

A la India, ni más ni menos.

No se puede ser médico aquí, no. Se tiene que ir a la otra punta del mundo.

Y se queja de que no tengo carne de conducir. Dice que soy soso, que quiere

aventuras. Que ya tampoco es que sea una fiesta, que cuando le digo de jugar a

la play me dice, no, es que estoy cansada del hospital.

Pues ¿quién es la aburrida entonces? ¿Quién es la aburrida?

¿Por qué no te sacaste el carnet de conducir? ¿Y tú por qué no ibas a

como prometiste? Porque eso fue cuando tenías 18 años, has tenido tiempo de

sobra. Joder, papá, ¿por qué nunca me dices cosas positivas cuando estoy mal y

siempre me metes caña?

Dime, hijo, es una zorra, se va a arrepentir, no se merece un tío como tú,

a quedar sola toda su puta vida, dime eso.

Podría, pero no me gusta mentir.

O sea, ¿con mamá siempre has sido agradable? ¿De verdad?

Con tu madre.

Eras un niño y ya no te acuerdas, pero tu madre sí que tenía un talento natural

para meter el dedo en la llaga.

Después de este momento emotivo familiar me voy a dormir.

¿Sapristi?

¿Qué hay, Sapristi?

¿Eh? Ven, ven.

Mi perro, Sapristi.

Adolfo.

Adolfo.

Estarás muerto de hambre.

Si quieres preparamos algo para comer.

El otro día nevó un montón y fue un odiver porque hizo muñeco de nieve en el

huerto. Cuando vino papá dijo que parecía un mundongo con boca y nariz. Y

entonces le he dicho que lo que sí que era una mierda eran sus fuertes de los

cojones y que se los podía meter por el culo el muy hijo de puta.

A papá no le gusta nada que diga hijo de puta, pero yo estoy gritando ¡Hijo de

puta, hijo de puta, hijo de puta! Hasta que me he encerrado en mi cuarto el muy

cabrón. No voy a volver a hacer un muñeco de nieve nunca.

Sí. Todo limpio.

Sabemos algo del paradero de Vázquez.

Nada, hijo, estaba cogiendo unos cacharros y se me ha caído esta olla.

Qué raro eres, de verdad. No, no, no te preocupes.

Ya lo recojo yo.

No tenía ninguna intención. Me voy a por las galletas.

con nueces.

Casi me da un ataque de alergia.

No tengo mucho tiempo para explicaciones.

¿Pero por qué estás haciendo eso?

Pues no pensaba decírtelo, pero supongo que ya no importa.

Soy agente secreto.

¿Agente secreto?

¿De qué estás hablando?

Pues la verdad.

La magia es una tapadera. Llevo años trabajando para el jefe. ¿El jefe?

¿Y qué es eso? ¿Qué quiere decir eso? Pues no sé, el nombre de la agencia.

más da? Se lo inventó el jefe. ¿El jefe? ¿Y ese quién es? Es un nombre en clave.

Ah, es un nombre en clave.

¿Y el tuyo?

Anacleto.

Anacleto, agente secreto.

Venga, ya, esto te lo acabas de inventar. No te acerques, no te

acerques.

Vamos a ver, hijo.

En serio, no tenemos mucho tiempo.

Pero dime la verdad, papá, ¿qué eres?

Que eres un psicópata, ¿no?

Sabía yo que algo raro estaba pasando aquí. Todo el día solo, papá. Aquí

encerrado, solo con el perro ese de mierda. Pues has desarrollado un odio

irracional por la sociedad.

Te gusta matar.

Trituras a la gente. ¿Pero qué coño dices?

Pues es que si lo pienso irás el perfil. ¿Pero qué perfil y qué perfil? No digas

sandeces. El perfil, papá. El perfil. Un hombre solo, siempre ausente, que no da

cariño, que habla raro. ¿Quién dice sandeces hoy en día?

Me parece que estás desvariando, hijo.

Papá, mírame los ojos y dime que los embutidos con los que llevas toda la

cebando me lo traen a carne humana.

Que no sabían mejor por qué fueran caseros.

Era por la carne.

Adolfo, ¿de verdad crees que la teoría tuya es más creíble que lo de que soy

agente secreto?

¡Al suelo!

¡La reja!

¡Ya están aquí!

¡Pero qué coño está pasando!

¿Entonces qué?

¡La Aníbal, agente secreto, se va quedando claro!

¡Pues yo qué hice! ¡No quieren sopor, quieren atacar!

¡Todo se pasa y te vas, que es mi arte enemigo! ¿Tú qué?

¡Por ti, enemigo!

¿Qué dices?

¿Dónde vas ahora?

¡Chicles! ¡Guarda a Chicles ahí!

¡Toma! ¡Están entrando! ¡Y para matar!

¡Ah, tú estás loco! ¡Yo no puedo hacer eso!

Es que tú puedes.

Hazlo conmigo en los ojos.

Estás un poco desconcertado con todo esto, pero estás preparado. Papá, que

segurata del Electromarket, que no llevo ni porra.

Confía en mí, yo te entrené.

¿Que me entrenaste? ¿Cuándo me entrenaste tú a mí?

¿Toda la vida?

¿No te acuerdas?

Vamos a volar, ¿eh? Vamos a volar, ¿verdad? ¡Qué divertido!

¡Vamos!

¡Vamos! ¡Vamos!

Eres un puto psicópata. Sabía que tarde o temprano destacarías provecho. No

tenías ningún derecho.

Bueno, con el chino no te vino nada más. ¿El chino? ¡Yo lo sabía!

¡Yo sabía que no lo habías soñado!

¡Ya te dije que no me crees!

Uno menos.

¿Pero qué haces? ¿Que te comes un chicle ahora?

Es un chicle bomba.

¡Cúbrete!

La suerte del principiante.

¿Pero en qué me has convertido?

Tenemos que irnos.

Pero es que están todos muertos y los he matado yo.

Esta gente tendrá familia, tendrán conocidos.

Pongo que cada uno tiene un hijo.

¿Sabes cuánta gente triste será eso?

¿No has sentido nada? Sí.

El retroceso.

O sea, que tú eres de hielo. Si te tranquiliza, piensa que eran ellos a

nosotros.

Pero es que yo no he hecho nada. O sea, yo le caigo bien a la gente.

No es de que quieran ser mis superamigos siempre, pero en general pues no

quieren matarme. Es culpa mía.

Vienen a por ti porque quieren hacerme daño a mí.

Pues para el caso que me hagas más le vale haber ido por el perro.

¿Dónde está?

Lo que sea es tuyo.

¡Zapristi!

¡Zapristi!

¡No, no, no! ¡Quieto, quieto, quieto!

¡Al suelo!

Tenemos que irnos de aquí inmediatamente.

Y olvídate de la masía para siempre.

Yo de la masía me olvido rápido, pero no voy contigo a ningún lado. Yo me voy a

la policía. No tengo mucho tiempo para discutir. Ni yo tampoco.

Reconoce que te habías puesto un poco cabezoto.

¿Qué?

Que encima fumas.

¿Qué? Que digo que encima fumas. Te has fumado de toda la vida.

Vale.

Mamá que era ninja.

Espía.

La mejor hasta el día de su muerte.

Queríamos que estuvieras alejado de todo esto, por eso mantuvimos el secreto.

¿Esto para ti es el pan de cada día?

¿O cuántos has matado en tu vida?

¿Qué más da? No, ya que estamos, prefiero que me lo cuentes.

A ver.

¿Más de diez?

Pues hombre, sí, más de diez, pero todos se lo merecían.

¿Más de cincuenta?

Si lo piensas, sí, más de cincuenta. ¿Más de cien?

Supongo, sí.

Unos cientos. ¿Cómo que unos cientos?

¿Unos cuatrocientos? ¿Unos trescientos?

Menos de mil. ¿Te quedas más tranquilo así?

¿Pero qué dices? Que eso es un cifra de genocidio. Tampoco es para tanto.

Si lo prorrateas por los treinta años que llevo trabajando, tocan como dos o

tres al mes. Ah, bueno, claro. Si lo prorrateo me quedo mucho más tranquilo,

papá. Mira tú, que llevas cuatro en dos días.

El dinero todavía no ha llegado a mi cuenta.

Antes necesito que hagas una última cosa por mí. ¿Qué más quieres?

Os dije dónde estaba la mesilla.

He traicionado a uno de mis mejores agentes, a mi amigo, mi pareja de mucho.

sé y lo valoro, pero las cosas se han complicado.

¿Qué letra es esta?

Goma 2 Eco. Es una G, está bien claro, ¿no? ¿Os podéis callar, por favor?

Esos explosivos no pueden salir al jefe.

Ya he cumplido mi parte del plan.

Venga el maletín.

¡Qué pesadito, por Dios!

A partir de ahora tendrás que buscarte la vida tú solo.

¿Pero qué se está haciendo, oye? Bueno, es que cuando estaba en la cárcel mis

secuaces decidieron invertir todo el dinero del botín en el foro filatélico.

Pero vamos, que esto se va a salvar. O sea, que de aquí a unos años vas a ser

millonario casi seguro.

En unos meses.

Déjate de excusas.

Tienes 24 horas para encontrar el dinero. Si no, utilizaré todos los

mi alcance para acabar contigo. Ya está bien. Aquí no se puede fumar, ¿no lo

sabéis? Esto es un bingo.

Ya me voy, señora.

Ya te tenías que haber ido, pero hace mucho rato. ¡Línea!

Todo es igualito que el Pentágono, ¿eh?

Ya sé que este edificio no sale en los libros de arquitectura ni en las

turísticas, pero te aseguro que es el pilar sobre el que se sustenta el país.

Pero esto es correo, ¿eh?

¿Compartís oficinas con ellos?

Los recortes.

Ya ni la seguridad nacional es prioritaria.

Papá, ¿tú cuánto cobras?

Pues hombre, hay un sueldo base y luego un porcentaje variable.

Sí, pero al final de mes, con las pagas extracitadas, ¿en cuánto se te queda?

¿En serio, brutos? Bueno, hay que sumarle los tres genios. Pero si cobran

que yo de vigilantes.

La tortilla de patata siempre es redonda. Venga ya, ¿en serio? ¿Esto es

contrajeñada? ¿Qué tiene de malo?

Muy bonito el sitio, papá. Muy moderno. ¿Dónde está la gente?

Es la hora del café.

Café, claro. Estoy funcionario.

Café.

Alguien está trancando la puerta. Esto me huele a chamusquina.

Chamusquina.

Joder, papá, por suerte que nos hemos venido.

Yo aquí me siento súper seguro.

¿Y ahora qué?

¿Tienes un plan? Hay un lugar.

Un punto de encuentro en caso de emergencia.

Si hay algún agente vivo, irá para allí.

¿Eh?

Nada, le estoy mandando a Katia un WhatsApp con la foto de los agentes

de esto.

A que te hagas ver chino, ¿verdad?

Eran mis amigos.

Al menos podrías fingir que te importa.

Pues sí, podría, sí.

Pero es que no me gusta mentir.

Papá, ¿qué han dado? Tienes un tío ahí.

Vámonos. Hombre, Anacleto, tú por aquí.

Está el paseo por el desierto.

Habéis matado a todos mis amigos.

Te juro por Dios que no voy a parar hasta que acabe con vosotros.

¡Los quiero vivos!

¡La escalera!

¡Quieto!

¡Por aquí!

¿Qué? Por aquí. ¿Qué? No, no, no.

Yo no me subo.

Vamos, no nos queda otra. Venga. Yo, ahí. No me subo.

Ni de coña yo no salto. ¿Cuánto pesas?

80 kilos.

Sobre el toldo del camión resistirá. Son 85.

El toldo no me aguanta.

Confía en mi hijo.

Anacleto nunca falla.

¡No!

No me tiras arriba.

A tu edad yo me tiraba de mucho más alto.

Ah, ya, ya.

Tenemos que ir a un hospital.

Al hospital no. Demasiado peligroso.

Huele calimesta. Me ha salido riquísima. Me vais a chupar las dedas.

Yo quiero muslo. Yo también quiero muslo. No te jodes, ya está la lista.

Pues yo también quiero muslo. Pero que es mi despedida. Pues despídete del

muslo. Pues despídete tú de tu piel.

Bueno, que ya está bien. Por favor, que hay pollo para todos.

Pues si por una vez podemos comer como una familia normal.

¿Qué hará aquí, coño, Ed?

¿Quieres? Para tu despedida.

Ya voy yo. Sí, ve.

¡Ay!

Adolfo.

La sangre no es mía, es mi padre.

Le han pegado un tiro y se está muriendo. Tienes que ayudarnos. ¿Ya

vez con tus tonterías para llamar la atención? Sí, mira, mira cómo está.

¡Dios mío, hay que llevarlo a un hospital!

Katia, baja la voz, no podemos, no podemos. ¿Cómo que no podemos? Voy a

una ambulancia. Katia, espérate, escúchame.

Han intentado matarnos.

Nos están buscando.

¡Katia, ¿qué haces?

Nada, nada, mamá. Es Adolfo. Pues dile que pase, que hay pollo de sobra.

Pero le toca a Pensuga.

A ver, esto te va a costar un poco de creer, pero es que mi padre...

Es agente secreto.

Por favor.

¿Pero qué hacéis?

¡Papá!

¡Vamos a ir al cuarto!

¡A hablar!

¡A hablar, dice!

¡A follar! ¡Van a follar! Aquí, en vuestra casa, el día de la despedida.

del postre están follando ya. ¿Y lo que te pasa? ¿Que estás celosa porque la

venía a verte?

A ver si superas ya todos los complejos que tienes con tu hermana, ¿eh? Que ya

tienes 33 años.

A lo mejor tiene algo que ver que me vistieras con su ropa hasta los 12 años.

¿El dos por uno? ¡Había que aprovecharlo!

Una locura necesitaría anestesia y un quirófano.

Tranquilo, ya está. Suéltalo, suéltalo.

Adolfo, Adolfo, no vuelvas a caer, ¿eh? Es normal que estés sensiblote porque se

va. Pero sé fuerte.

Ya sé que te la chupa increíble y todo, y lo del dedito que te hace, pero

aguanta ahí.

¿Le has contado a mi hermano lo que hacemos en la cama?

Es que pasamos mucho rato encerrados y nos acaban los temas.

Pero siempre te dejo por las nubes, ¿eh?

¿Sí?

Ya está, ya te lo está haciendo, ¿no?

¿Te has caído?

¡Martín! ¡Entra, joder! ¡Te necesitamos!

Hombre, no sé.

Que somos hermanos.

No digo yo que no haya fantaseado alguna vez con la situación.

Pero es que me parecen muy fuertes.

¡Hostias! ¿Pero qué habéis hecho?

¡Cómela la pierna!

No se te ocurra decir nada, ¿eh? Pero si yo nunca digo nada.

¿Quién se empeñó en la educación liberal, eh?

¿En hablar de sexo en casa? ¿En el país semanal?

Entonces, la masía, los fuertes, el look este así como de payés, todo esto era

una tapadera.

Eso parece.

¿Toda tu vida, entonces, ha sido una mentira?

Básicamente, sí. Joder, tu padre es muy crack.

¿Qué haces?

Podrían estar rastreando. ¿Y si alguien de la agencia que pueda ayudarnos? ¿Por

eso mismo?

¿Por eso mismo qué? ¿Quién persigue a Jason Bourne?

Los de la agencia. ¿Y en Misión Imposible?

No lo sé, no los he visto.

No, claro que no los has visto.

Esto pasa siempre.

Te acusan de ser un traidor y luego te están tendiendo una trampa. Aquí lo que

hay que hacer es buscar una manera de demostrar la inocencia de tu padre. Pero

si no podemos demostrar nada. ¿Qué hemos estado ahí? ¿Tantos muertos? Ahí lo

tienes. Todos muertos, menos tu padre. Van a pensar que el asesino es él. Esto

es de manual, cojones.

Papá.

Te vas a tener que ir a un hospital sí o sí.

Ya lo sé, no es la primera vez.

Me das una calada.

No sabía que fumaras.

Bueno, porque no nos conocemos tanto, ¿no?

No.

¿Cómo has podido engañarlo así?

¿Y qué iba a hacer?

Solo quería protegerlo.

No sé, yo no sé hacer de padre, dar abrazos y esas cosas.

Lo mío es ser agente secreto.

Pues si no hubiese sido tan secreto, a lo mejor Adolfo no sería tan aburrido.

Ya, y tú no habrías tenido que dejarle.

Es una pena.

Está claro que sois una familia de quejicas.

¡Estoy rodeado de inactos!

Una cosa os pido y fracasáis.

Está claro que si quieres que algo salga bien, tienes que hacerlo tú mismo.

Ya, ya voy a hablar.

Vamos a ver. Y digo yo, no se podría comprar el mueble ya hecho.

¿Ah, sí?

¿Y con qué dinero?

¿Dónde está mi botín?

¿A quién se le ocurre que un sello, un puto sello, pueda bastar mil euros?

Vamos.

Además, no es tan complicado.

Hasta conseguir estas sencillas instrucciones... Sencillas para cojones.

Ojalá hubiera existido esto hace 30 años.

Y hubiera ahorrado mucho dinero decorando la vida.

¿Sí?

Ah.

Muy bien.

¡Los tenemos!

Estaba en casa de su novia. ¡Rápido, a por ellos!

¿Pero acabamos el mueble y vamos a por ellos?

¿O vamos a por ellos y ya acabaremos el mueble?

Porque esto aún le queda.

¿Dónde está mi padre?

No, no, no lo sé.

Cuando me dormí estaba ahí, fumando.

Buenos días. Buenos días. Hola, buenos días.

Papá, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Pues mucho mejor.

Me he levantado esta mañana muy temprano y he decidido preparar el desayuno para

compensar un poco las molestias.

Es riquísimo.

Tomaros un zumo.

A ver, Martín, de un trago.

Pero, ¿les has contado lo que ha pasado?

Ay, sí, qué horror.

Antes te atracaban sin más, pero ahora han abajado y todo.

Y a un señor tan mayor.

El mundo se ha convertido en un sitio muy peligroso.

Muy bien.

Pues ya está.

¿Hasta qué? El ácido pentotálico que se ha puesto en los zumos debe haber hecho

su efecto.

¿Pentotálico? ¿Nos has envenenado? No, solo drogado. Nos has metido un suero de

la verdad.

Pero, ¿y nuestra conversación de anoche? Muy agradable, Katia.

Pero eso no significa que pueda fiarme de ti.

Ahora podré hacerlo. Papá, son amigos.

Es que estás descontrolado. Pero bueno.

¿Qué pasa?

No lo entiendo.

Pero no vemos más hombres. ¿No te han dicho que tiene suero?

¿Pertenece o ha pertenecido a usted a alguna organización?

Fui socio del círculo de lectores, pero solo porque la chica que vino a

ofrecerlo a casa estaba de muy buen ver. ¡Ah!

¿Te parece bonito?

¿Y tú, Katia?

Cuando comenzaste a salir con mi hijo, ¿te gustaba de verdad o tenías algún

motivo oculto? Eso es personal. No se lo digas.

Empecé a salir con él para putear a mi hermano. ¡Lo sabía! ¡La celosa es ella!

¿Lo ves, mamá?

Ya veo, ya. Pero luego empezaste a gustarme de verdad. Bueno, no es momento

terapia de pareja, ¿sí? Bueno, sí, un poco sí. Yo tengo preguntas que hacerle.

¿Todavía me quieres?

Pues claro que te quiero.

Claro que te quiero, pero yo quiero ser tu novia, Adolfo, no tu madre.

Me hubiera encantado que te vinieses conmigo, poder viajar juntos y hacer mil

cosas. Ya, ya, ya. Que seas un hombre, como tu padre.

¡Huala! Bueno, ¿huala qué? Huala nada, que esto va a cambiar, te lo prometo.

Siempre estás igual, otra vez con eso. No, pero esta vez es verdad, porque me

tomado el suero. No puedo mentir, ¿lo ves?

¿Tu zumo no tiene suero?

¿Para qué lo dices? Es que tú siempre ayudando, de verdad. Gracias, papá. No

a drogar a mi propio hijo. Además ya te he dicho que era momento para terapias

de pareja, que estamos en otra cosa.

Martín.

¿Alguna cosa que ocultar?

Bueno, hay... Hay una cosa.

Hace dos años atropellé a una señora mayor con la Vespa.

Y me di a la fuga.

Siempre pienso que no es para tanto porque ella era muy vieja y seguramente

quedaba poco.

Pero no pasa un día sin que sepa que esa señora está muerta por mi culpa.

Hijo mío.

No te preocupes, hijo.

Esa señora no murió.

¿Cómo lo sabes?

Porque yo la maté.

Ella quería denunciarte.

Iba a destrozar a nuestra familia y no podía consentirlo.

Así que fui a su casa para intentar convencerla.

Discutimos y una cosa llevó a la otra y...

Y al final, pues, se cayó por la ventana.

Desde entonces no he vuelto a ser el mismo.

En realidad, llegó viva al hospital.

En cuanto describió a su atacante, comprendí que eras tú y supe lo que

hacer. Una dosis un poquito más alta de morfina y... Al enfermero lo acusaron de

negligencia, pero lo hice por nuestra familia.

Luego te quejabas de mis secretos.

Joder, ya ves. ¿Y tú, mamá?

Yo hace dos años que trabajo para Vázquez, pasando la información.

¿Qué? Me dijo que si veía a Anacleto, que la avisara.

Y así lo he hecho.

Ya vienen para aquí. Vamos, que están al caer. ¿Pero mamá?

Hija, me contactó desde la cárcel y pagaba muy bien. ¿En serio, mamá? ¿Pero

es posible?

Pues es posible mejor eso que ser una asesina gilipollas como vosotros que ha

vencido tres veces para matar a la misma vieja. Tenéis mucho por qué callar.

Ya estará aquí. Claro.

¿Qué hacemos?

¡Pero tío, dale más para arriba! ¡Qué torpe eres, coño!

¡Joder, me he dado mal!

¿Dónde están? Se han escapado por la ventana. Me han pedido que se

que os diga que han avisado a la policía y que han rodeado el edificio. Pero es

mentira. Están desesperados. Casi no les quedan balas. Es que habéis tardado

mucho.

Díganme también a mí un poco, cariño.

Yo me encargo de estos mequetrefecidos al punto de encuentro.

¿Dónde está eso?

En la estación del norte a las dos.

¡Papá está seguido! ¡Y un poco viejo! ¡Ido!

¡Vale, vale, vale!

Por ahí.

Vete, Katia. ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?

Voy a acabar con ellos.

Y me voy a apuntar a la autoescuela.

Sí, pero vete, vete.

Estoy preparado.

Perdona, don Mío.

Se lo quedo todo. Muchas gracias.

¿Todos a la vez?

Pues todos a la vez.

Los he perdido. Corren mucho.

Nunca he podido con mi hermana. Joder, me ganan todo.

Espero que hayan ido a la estación.

Ah, sí.

El punto de encuentro.

Bueno, bueno, bueno.

Nos ha costado lo nuestro, pero al final lo hemos conseguido.

Estoy muy orgulloso de vosotros, muchachos.

Y ahora, por fin, la venganza que llevo 30 años planteando.

¿Quién coño es esta gente? Soy el malvado Basker.

Y estos dos son mis secuaces.

Me duele un poco que no sepáis con quién estáis hablando, la verdad.

Yo sé de quién eres, Basker, y sé las cosas que has hecho.

Y si ahora queréis hacerme daño, luego probablemente matarme por aputear a mi

padre, que es tu archienemigo y esas cosas. Pero yo es que creo que no me va

importar. Porque siempre hemos tenido una relación más bien distante, no ha

habido mucho cariño. Cuando no estaba haciendo agentes secretos, se dedicaba a

los fuets.

A mí no me hacía mucho caso. A lo que sí le tiene mucho aprecio es al perro, a

Sapristi. Es un perro muy tonto. Pero ya lo has matado. Así que un poco la

venganza consumada ya está.

Que si os queréis ir a vuestra casa tranquilos, que nosotros nos adaptamos.

¿Y tú eres el hijo de Anacleto?

Esperaba, no sé, algo más.

De aguante, de valentía. ¿Qué va? Ha sido muy patético, Adolfo.

Casi me da rabia haber planeado todo esto para alguien tan cobarde. Pues si

es por cobardía, es por ayudar.

¿Dónde está Anacleto?

Es que no lo sé. ¿De verdad me vas a obligar a coger unas penazas y

la lengua?

Uy, que vengo de blanco. No, no, Adolfo, aguanta, no te lo digas.

Sí, bueno, es fácil decirlo desde ahí. No sé a quién van a torturar.

¿De verdad vas a vender a tu padre a la primera de cambio?

Hombre, a la primera no, pero admitámoslo. Si me tortura, es muy

cante. Estoy valorando si me salto el sufrimiento extremo. A nosotros nos

trabajo, esa es la verdad. Es la leche, de verdad. No, es que es la leche.

Todo lo que le cuesta un poco ya no lo hace. Todo lo que le suponga tener que

apechugar con algo o enfrentarse... A ver, nos estamos yendo un poco aquí del

tema. Una cosa es que me hayas dejado porque no tengo el carnet de conducir.

Pero aguantar una tortura, no sé, a mí me parece que es lo mismo. No, que no es

el carnet, Adolfo, que es todo.

¿Tú sabes dónde está el padre de tu novio? Exnovio, ya, me dejó ayer. No, no

hagas la víctima ahora. No, si me hago la víctima, sí. Este señor me va a

torturar. Eso, aprovechará la tortura para escaquearte. Pero que no me

que estoy atado. ¡Qué bien te viene, eh! ¡Qué bien te viene!

¡Aaah! ¡Mi ojo! ¿Qué ha pasado?

¡Yo tengo en el ojo!

¡Yo tengo en el ojo, joder!

¡Adolfo, quítamelo!

¡Quítamelo! Joder, qué exagerada, ¿eh?

Ahora que tengo tu atención, dos cosas.

Una, no voy regalando abrazos por la calle, ¿verdad? Por eso no me llaman el

encantador Vázquez.

Me llaman el malvado Vázquez.

Porque soy un auténtico cabrón hijo de puta. Claro, tiene sentido.

Y dos, creo que ya ha quedado claro que quiero saber dónde está tu padre.

Así que o me lo dices o le saco el otro ojo. Sí, sí, está en el punto de

encuentro. Está haciendo el norte a las dos y me quedo. Muy bien, porque tengo

una sorpresita para todos vosotros.

Por supuesto, el punto de encuentro es la estación.

Mantenemos un perfil bajo, nos confundimos entre la gente, los

seguridad son menos estrictos y accedemos a toda la red viaria europea.

Brillante. Sí, claro.

Vamos por aquí.

La mítica taquilla donde guardas armas, pasaportes y divisas de todos los

países.

En realidad es una muda.

¿Una muda?

¿Una muda?

¿No has venido hasta aquí para que te cambies de ropa? Hemos venido aquí

siguiendo el protocolo de emergencia, pero de paso me cambio que para eso

una muda.

¿En serio?

¿Hay una para mí?

La verdad es que hacía mucho tiempo que no he probado una prenda tan suave.

Cuanto más estiras, menos planchas.

Un euro.

Dame un euro, por favor.

¿Qué es eso? Un deurillo, Jimeno.

Tranquilo, hombre, viene con nosotros.

¿Anacleto? No coincidíamos desde aquella misión en el Cairo. ¿Cómo está?

Bien. Qué buena caracterización. Nunca hubiera dicho que fuera un agente. Sí,

bueno, son muchos dueños perfeccionando el personaje.

En realidad, a día de hoy, casi gano más pidiendo que con el sueldo del jefe.

¡Jefe!

Le daba por muerto.

¿Por los pelos?

Ha sido una masacre, jefe. ¿Y este?

Es un amigo de mi hijo.

Habíamos quedado también aquí.

Pero no ha aparecido.

Tranquilo, tu hijo está bien.

Le tengo el lugar seguro.

Jimeno, tenemos que hacer una averiguación. No es posible que haya

¡Quieto!

Aquí no se mueve nadie.

Anacleto, suelta la pistola. Ha estado compensado con Vázquez desde el

principio. Por eso conocían la ruta del convoy.

Por eso descubrieron la masía, la casa de Katia y el trabajo de mi hijo. Claro,

es el traidor, es el típico traidor. Lo vengo diciendo yo desde hace rato.

Si menos fue Anacleto, él liberó a Vázquez. Si no, ¿cómo te explicas que

con vida del desierto?

Llevamos toda la vida siendo pareja de Moose, jefe. Y ha puesto la misma cara

que cuando en vida grande con medias de pitos.

Está mintiendo.

¿Por qué va a hacer una cosa así?

¿Tú has visto lo que ha ocurrido?

¡Ha acabado con el jefe! Porque Vázquez es impredecible.

¡He perdido a todos mis agentes!

Se le ha ido de las manos, jefe.

Anacleto, no seas inconsciente.

Somos dos contra uno. No tienes ninguna posibilidad.

Te voy a proponer un trato. Usted me dice todo lo que sabe de Vázquez y yo

matarle.

¿Qué clase de trato es ese?

Uno justo.

¡Joder, Anacleto! ¿Cómo sabías que no iba...? No sabía si ibas a apretar el

gatillo.

Pero sabía que no ibas a disparar.

¿Cómo? El abrazo.

¿Qué hijo de... ¿Por qué, jefe?

Después de todos estos años.

Solo quería salvar al jefe.

Quería jubilarnos a todos.

El mundo nos ha sobrepasado. Nos hemos quedado obsoletos.

Necesitábamos una amenaza que solo pudiéramos resolver nosotros.

Con Vázquez en la calle, el jefe volvería a ser imprescindible. Y pensaba

podía fiar del malo. Como plan es un poco una mierda, ¿no? Una mierda,

Oiga, que yo vengo aquí a aportar, ¿eh?

No lo sé, Anacleto, no lo sé. Te juro que si lo supiera, te lo diría.

Está diciendo la verdad.

Jimeno, llévatelo.

No te preocupes. Me encargaré de él.

Ha cagado, Anacleto.

Esto es cosa de básquet. Acaba con él. Como en los viejos tiempos. Ya nada es

como en los viejos tiempos.

Pero bueno.

Una vereta.

Como la de Bruce Willis, el jungla de cristal.

Típica Jay, hijo de puta.

¡Avanza! ¡Papá! ¡Papá, aquí me han puesto una bomba! ¡Quieto, quieto,

¡Vale, quieto! ¡Quieta! ¡Chiste!

Perdone, ¿eso es tan acreto, agente secreto?

Sí. Ese es para usted.

Va, ¿qué? ¡Premio!

¿Qué le has hecho a mi hijo? Yo, nada de nada.

Vas a ser tú.

Sí, eso es una bomba.

De plutonio líquido y gomados, para ser exactos. Qué hijo de puta me han nacido.

Si intentas separarlos, explota. Si intentas desactivarla, explota. Si

soltar los cierres del chaleco, explota. Y si pasa una hora, explota.

Solo hay una forma de evitar que arrase con todo en un radio de 500 metros.

Matando a Adolfo.

Exacto. El mecanismo está sincronizado con su corazón. De modo que si este deja

de latir, la bomba se desactiva.

Un souvenir que me traje de mi última visita al jefe.

Tranquilos, todo va a salir bien.

Créeme que me encantaría quedarme para ver si aprietas el gatillo.

Lamentablemente estoy a punto de llegar al aeropuerto. Tú decides.

Puedes venir a por mí o pasar sus últimos minutos con tu hijo.

En cualquier caso, tenme siempre presente.

¡Basquet! ¡Basquet!

Lo siento.

Se me han quedado las manos a mí esto. Por mi culpa te has quedado tuerta.

Te van a poner un parche.

Los niños te van a llamar pirata por la calle. Te van a quitar el carnet de

conducir. Por favor, cállate, por favor. Todo eso ya da igual.

Vamos a estallar.

Lo siento, es imposible.

Nunca había visto nada igual.

La única manera de que no explote... Ya es la manera.

Estas paredes aguantarán la explosión. Hemos evacuado la zona, no hay nadie a

los alrededores. Bueno, todo el mundo fuera.

¿De dónde vais?

¡Pero que es mi hermana!

¡Es mi mejor amigo!

¡Ya debería estar ahí!

Oiga, que no se puede rendir.

Pero las saques, guardar hasta luego.

Me vas a disparar, ¿no?

Bueno, puede que sea lo mejor. Así al menos se salva Katia.

Puedas coger tu avión a la India.

Si es que manda huevos. Es que tengo 30 años, no me ha dado tiempo a hacer nada.

Claro, todo el día en el sofá.

Es que no he viajado, no he hecho locuras.

Ahora no piensas. Viajar está sobrevalorado. Pues para no gustarte, en

has estado.

Te la vida por ahí, salvando al mundo. Y a mí, ni puto caso.

Y mira, ya que me voy a morir, te lo suelto y me quedo tranquilo. Los agentes

secretos no tienen hijos.

James Bond no tiene hijos. Jason Bourne tampoco los tiene.

Pues por algo será. ¿A que no lo pensaste eso?

La verdad es que no. Pues a él lo he pensado.

Sucedía así sin más.

Antes no planeábamos nada de nada.

Y de repente ahí estabas tú, cogiéndome la pajarita con tus dedos.

Buah, súper tierno, papá.

¿Pero que sabes lo que me ha pasado en los últimos dos días? Que me han cerrado

por todos lados. Que me han disparado. Que le han sacado un ojo a mi novia y le

van a quitarle el carnet de conducir. Y ahora para terminar tengo una bomba

conectada a mi corazón.

La hostia, vamos.

Así que perdona que no me emocione, que a lo mejor los agentes secretos como

sois súper valientes y eso no tenéis miedo.

Y ahora mismo estoy que me cago.

Pues claro que conozco lo que es el miedo, lo sé de sobra.

He sido agente toda mi vida y he hecho cosas que asustarían a cualquiera.

¿Y sabes qué?

¿Qué?

¿Sabes cuál fue el día que más miedo pasé?

A ver.

Pues no fue el día que me dispararon en el estómago o cuando se murió tu madre.

Fue cuando te comiste aquellos cacahuetes.

Me acuerdo como si fuera ayer.

Ya habías cumplido cuatro años y tenías los dientes separados.

De repente te hinchaste como un globo.

No podías respirar. Yo no sabía que eras alérgico.

Ese miedo.

El miedo que pasé cuando creí que no llegarías viva al hospital fue el peor.

Hasta hoy.

Joder, eso ha sido muy bonito.

¿Qué pasa?

Hombre, ¿te vas ya?

Que no digo que te moleste aquí conmigo, pero, joder, quédate un rato más, ¿no?

Vuelvo enseguida, tranquilo.

¿Pero a dónde va?

¡Ayuda!

¡Necesito ayuda!

¿Pero qué coño hacías? ¡Que faltan cuatro minutos!

Toma, tenemos que provocarte una parada cardíaca para que se desactive la bomba,

¿no? Tómate los cacahuetes y la reacción alérgica hará el resto.

Cuando te quiten la bomba, te inyecto el antihistamínico y listo. ¿Tiene sentido

o no, Katia? Sí, sí, sí.

No, no, no. No es mi especialidad.

A ver, si se olvida una cosa, la parte en que mi corazón se para y me muero.

Bueno, puedo reanimarte con un masaje cardíaco.

A ver, papá, ¿qué dices? Tú no sabes. Katia, tú eres médico. No hace falta un

desfibrilador. Maquinaria pesada.

No, no, no. Tenemos otra opción.

Tendré que confiar en mí.

A tomar por culo.

Papá, me muero.

Tranquilo.

¿Qué? Joder.

¿Qué? ¿Qué pasa?

A lo mejor no ha sido buena idea comerte toda la bolsa, hijo.

Hombre, tarde.

Tarde. ¿Tú crees que es momento de pudiarme ahora o qué?

Perdona.

Joder.

¡Hostia!

Hostia, no dejes que me entierren con este objeto, ¿eh? No te vas a morir, no

preocupes, no te vas a morir. Sí, pero a mí me da igual. Que me incineren.

Es mi última voluntad.

Ya

está

separado.

Katia, vete.

No, no me voy, no me voy.

Me quedo, puedo ayudar. Ahora viene lo más difícil.

¡Aspira, joder!

¡Vamos!

¡Aspira!

¡Vamos!

¡Vamos, papá, joder, que ya está!

Adolfo, hijo.

Ya, que creo que me ha roto una costilla.

Al final no te vas a librar de la autoescuela.

Pero otra vez empiezas con los reproches que has estado a punto de morir.

¿Qué clase de zorra insensible se comporta?

Esto no ha terminado.

Paz que sigue suelto.

Ya, será malvado, pero no entiendo lo que hace.

Organiza todo esto y qué, no se queda a ver cómo acaba.

¿Y qué queréis que hiciera, que se quedara aquí a verlo con nosotros?

Aún está en el edificio. Voy a por él.

Espera, espera. ¿Dónde vas?

No puedo dejarle solo.

Está herido. Está mayor.

Es mi padre.

Me necesita.

Ten mucho cuidado.

Por favor.

¿Y a mí qué? ¿A mí no me vas a dar ni un abrazo?

¡Joder, papá, que soy yo! Joder, ¿qué pasa aquí?

Pues nada, que he pensado... Oye, baja al parking y róbate un coche, ¿no?

¿Qué voy a hacer? Estás herido, venid a ayudarte.

Estoy preparado.

Pues vamos.

Estoy preparado.

Ahí es donde le ves que este poca cosa era un hijo de puta.

Cuidado.

El carnicero ha vuelto.

Vale, ¿y ahora qué hacemos?

No lo sé.

Hombre, pues si nos quedamos aquí el carnicero nos fríe.

Necesitamos un coche para salir.

Ahí están las llaves.

¿Se te ocurre algo mejor?

Papá, tú así no puedes conducir. Pues ya me contarás por qué. Tú no sabes.

Déjame a mí. No, no, no, no, no.

No.

Y ahora enséñame.

Pisa el pedal izquierdo. Mete la primera y levanta el pie despacio. Vamos.

Yo ahora de repente no lo veo claro. Has hecho cosas increíbles, Adolfo.

Te has peleado, has disparado, te has tirado de un edificio, has sobrevivido a

una bomba, me has aguantado a mí toda la vida.

¿Estás preparado para esto? Puedes, venga, pisa el embrague y mete la

¿Pero a dónde vas?

¡Pésate al otro lado!

¡Hostia! ¿Qué hago?

¡Más atrás!

¡Pisa al fondo! ¡Vamos a por él!

Hacer la primera clase no está nada mal.

El próximo día te enseño a aparcar en batería.

Bueno, pero no te preocupes, te vas a poner bien.

¿De acuerdo?

Claro que sé quién eres, quiero contarlo a todo el mundo que mi padre es un

agente secreto.

Entonces dejaría de ser secreto.

Vale, pues no se lo digo.

Perdona.

Por todas las mentiras.

Da igual, papá, no importa.

Sí importa.

Solo quería protegerte de todo esto.

Por eso me inventé que eras charcutero.

Bueno, a mí los embutidos siempre me han gustado.

O sea, cayón especialmente.

A tu madre le salían mejor.

Pues lo de mamá me habría gustado saberlo antes también.

Cuando murió no supe llevarlo bien.

Por eso cuando me metía contigo o te insultaba o me reía de ti,

era para hacerte más fuerte.

Pues yo no lo pillaba.

Estoy muy orgulloso de ti.

Anacleto nunca falla.

Hijo de puta.

El truco del reguero de sangre.

A tu padre le hubiera dado vergüenza.

No te atrevas a hablar de mi padre.

¡No te atrevas tú a hablar de tu padre!

Él era un digno adversario, pero es una broma.

Todos los hijos al final sois una decepción.

Por eso yo no te tengo ninguno.

Y los tendrás.

Adiós, Vázquez.

Ya no estás entre nosotros, querido amigo.

Pero siempre nos quedará el recuerdo de aquellas pequeñas cosas que te gustaba

hacer. Ir a la estación, ponerte camisas limpias, el mus, echarnos drogas en el

zumo... Pero Martín, que lo conocías de un día.

Bueno, vale, pero...

A mí nunca me engañó. Conmigo siempre fue de cara.

Papá, descansa por fin aquí.

En secreto, tal como viviste.

Joder, qué grande.

Tatia, tenemos que hablar.

Cuando quieras.

Ahora mismo, en el coche.

¿Me puedes llevar?

A mí todo esto me ha abierto los ojos, ¿no? Y veo claro que tengo que dar el

paso.

¿Sabes lo que te he dicho esta mañana? Vas a flipar.

Me he apuntado a la autoescuela.

¿Qué te parece? Ah, y me voy contigo a la India. Bueno, a la India o donde

quieras. Es que me da igual. Que quieras viajar, viajamos.

Que quieres que nos tiremos en paracaídas, nos tiramos.

Vamos a vivir aventuras, a lo grande. Es que soy un hombre nuevo. Estoy que...

No me reconozco. Adolfo, perdóname, pero... Me he dado cuenta de que estaba

totalmente equivocada.

¿En qué?

Pues en todo.

Entiéndelo, tantas peleas.

Me han secuestrado, me han atado una bomba, me han jodido el ojo.

Y bueno, todavía estoy intentando asimilar lo de mi madre la chivata.

En fin, no sé, me he dado cuenta de que no voy bien por aquí.

Yo lo que necesito es paz, tranquilidad y reposo.

Vale.

Entonces a la India ya no vamos, como te hacía tanta ilusión. Ya, no, y me sabes

fatal. Pero he tenido que aplazarlo, necesito quedarme un tiempo en casa.

Vale. ¿Y nosotros?

Nosotros nada, Adolfo.

Yo ahora mismo necesito un novio normal, sin sobresaltos.

Poder cenar tranquilamente los sábados en el sofá con la manta y el DVD.

Y veo que contigo eso ya no va a ser posible.

Lo siento.

Espero que ahora por fin te convenzas de que es una zorra.

¿Y ahora qué hacemos?

El objetivo está a 100 metros.

Calculo 15 hombres armados protegiendo la mira. Mantén tu posición. El

helicóptero llegará en 20 minutos.

Que empiece la fiesta.

Repito, mantén posición. Los refuerzos llegarán en 20 minutos.

Confirma recepción del mensaje.

Confírmame respuesta, por favor.

¿Me oyes tú a mí?

¿Me oyes?

No, no estoy recibiendo confirmación de la respuesta.

¿Nombre en clave?

Anacleto. ¿Anacleto?

¡Anacleto! ¡Yo acabo de agendir!

Os propongo un trato.

Chicos, creo que no me está oyendo, ¿eh?

No está recibiendo mis indicaciones. Por favor, dejad lo que estáis haciendo y

venid a arreglar esto.

No hay red, no hay señal. La red está saturada. Podéis parar de descargaros

mierdas, por favor. Lo hacéis en casa, que no tenéis wifi en casa.

La vida de un héroe está en juego.

Está en el puto oriente medio.

Puede morir.

Hay chacales.

Amigo, amigo.

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