All language subtitles for Año cero (2015)1h20Drm

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Original subtitles

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Buenas. Hijo, ¿cómo estás?

Bien.

Ay, sin parar de currar, ya sabes.

Ya. Ay, mira, después anda mi esposa.

Pues ya sabes que me encanta el currulco.

Ya. Y a tu padre.

Buenas.

¿Cómo estás? Bien.

Te estás echando las muestras.

Coño, ¿cuáles?

Dos y medio.

Sí, pero la comida está casi hecha. O sea que vete a misar.

Aviso, ¿eh? No te preocupes, te dejo a ti un par de cosas.

¡Hombre! ¿Qué pasa?

Hola, Miguel.

¿Qué tal, tío?

Muy bien.

Ahí estamos.

¿No ves las motos con papá?

Solo las veo de reojo.

Además, ya sabes, no me deja tranquilo cuando estoy cerca de él.

Y si el pelo, que la universidad... Sí, igual.

Sí, macho.

Pensé que estaba más tranquilo.

Cuando estás tú se corta un poco, pero si yo igual.

Oye.

El Conan tiene unas bellotas buenísimas. ¿Quieres pillar una? Espera.

Dices que conmigo se corta. Sí, se corta. ¿Y qué dices?

Puede ser media.

¿Media?

¿Te estás quitando?

No, me han despedido.

¿Qué? No quiero que se entre en papel nada, ¿vale? No quiero que se preocupen.

¿Pero cómo?

Pues... me han despedido.

Joder, Miguel.

¡Qué putada!

¿Qué vas a hacer?

Pues mira, por lo pronto me voy a tomar unas vacaciones, que me las he ganado.

Y después ya veré.

¡Qué putada, macho! ¿Justo ahora?

Eh... Pues tú me habéis preocupado.

Ok.

Después de comer me paso por donde el Conan y pillo la galleta. Sí, sí, no hay

prisa, ¿eh? Yo voy a estar viendo las motos con papá y... Unas seis y media o

así me piro.

Vale. Pues anda, venga. Vamos a comer.

Anda, dame un pitillito.

¿Qué me querías comentar?

¿Con cuántos años dejé de ir a casa de la abuela Berta?

Seis, siete...

No, es que el otro día sabía que estaba allí.

Y digo, ¿cómo me puedo acordar yo de esa casa si era tan pequeño?

Porque te encantaba ir.

Tenía un patio enorme y te pasaba seguir jugando.

Ya, no sé, pero... Es que la recordaba nítidamente, ¿sabes? Era como si hubiera

estado ayer.

Bueno, ¿y qué pasaba?

Nada, era todo muy raro.

Yo me despertaba porque había un ruido en la cocina, bajaba y en el patio

una chica que me llamaba.

Yo intentaba... ¿Una chica?

Joder, sí, mamá, una chica.

Yo intentaba ir detrás de ella pero la puerta se cerraba y no podía seguirla.

Eso es que se te ha quedado de cuando eras pequeño.

Cuando hacías de las tardes te cerrábamos todas las puertas y no podías

Pues igual es eso, porque no podía salir por ninguna puerta.

¿Cuántas puertas había?

Tres. Te acuerdas muy bien de esa casa.

¿Será que sí?

¿Y la chica?

Mamá, la chica es una chica de un sueño, no es nadie.

¿Sabes que no pienso darte nietos, eh?

¿Qué pasa?

¿Cómo ha ido?

Mejor si te cuento.

¿Y? Nada, nada.

No, no y no. Es lo único que me dicen. Hostia, está el moño, de verdad.

Seguro que sale algo, ya verás.

A ver si dicen algo de Alemania.

Oye, Alemania está muy lejos, tía.

¿Y qué clica aquí?

Pues aguantar un poquito.

Si es que es cuestión de tiempo. Tiene que haber algún curro para ti. Mira, es

imposible que alguien que tiene dos carreras... ¿Y hablas 75 idiomas? ¿No

hacer un trabajo?

Natalia, nadie habla 75 idiomas.

Bueno, siempre puedes currar conmigo en el bar. Algo temporal.

Ni de coña, soy incapaz de aguantar a gilipollas. ¿Cómo? Eso no es cierto. A

Héctor lo aguantas muy bien.

¡Qué graciosa! Me río ahora, tío.

¿Y tú qué?

Yo qué sé, lo he hecho y ya está. He salido contenta, la verdad.

Me han dicho que ya llamarían. Digo, pero para avisar. Sí, tío, si no, sí,

No, es que ya no tengo objetividad.

Me gustaría que me llamaran porque necesito pagar unas clases. Hasta

estoy cociendo brócoli. Brócoli.

Muy verde y muy sano.

En ensaladita. ¡Qué rico! ¿Te apetece?

Escucha, sé mi derecho. No puedes venir aquí y decirme quién eres.

¡Nup!

Yo también no prefiero el curro de hamburgo.

¿Te llevas a la mesa?

Te voy a contar una cosa, pero no te rías, ¿vale?

Vale, vale. Macho, empezamos bien.

Venga.

El otro día, tío, tuve un sueño muy raro.

Para que tengas una idea.

Cuando vivía por aquí, me encontraba todos los días por la calle con una

A mí me gustaba.

Y creo que yo a ella también, ¿sabes? Nos mirábamos de una manera especial

cuando nos cruzábamos en la calle.

Qué mariconada me estás contando. No, tío, que tú lo sabes.

Cuando miras dices, coño, me apetece conocer a esta persona. Que sí, que sí,

todo muy bonito, vale.

Bueno, pues una noche me la encontré en el taque.

¿Sabes? ¿O te digo? De la calle Lavapiés, al lado de la escalera de

Bueno, le eché huevos y me puse a hablar con ella.

¿Sabes? Pero no en plan de ligar, ¿sabes? Solamente para hablar.

Vamos, que estaba mamado y no quería cagarla.

¿Sabes? Digo, como la encuentre al día siguiente me muero de vergüenza, ¿sabes?

Nada más, coño, que... No sé, que era bien no ir en plan desesperado.

Bueno, pero estaba desesperado. Como siempre, tío.

Estaba buena.

Estaba buena como bien. Estaba buena como... Estaba buena como Ana.

No, coño, no.

Joder, no buena en plan... Ana.

Nada más, se supone que ella también quería ligar conmigo.

Se suponía, o sea, que esa noche nada de nada.

Qué bueno, tío.

Me hizo interesante.

Como un profesional, sí, señor. Sí.

Es profesional de cojones.

Acabo un par de semanas en empresa saliendo con un tío. Mientras te

brillo en los cojones hacia el punto.

Y me encabroné.

Y me dije, mira, a ella le interesa un tío como este, a mí no me interesa ella.

Y nada, ya luego al poco tiempo me mudé y dejé de verla, pero... Pues la verdad

es que cada vez se me viene a la mente y... Bueno, a lo mejor ya no está con el

Pintas, la has buscado en Facebook o algo.

Es que no sé el nombre, tío.

Bueno, pero hablasteis o presentasteis.

Ya, pero estaba mamado, tío. Yo no me acuerdo de los nombres.

Joder, Miguel.

Espera, porque aquí viene lo jodido, lo del sueño. Ah, es verdad que esto era un

sueño.

Sí, y todo esto para que te enterases de qué va la vaina.

Pues soñé que estaba en una casa que tenemos en Galicia, la que yo iba de

pequeño para ver allá, ¿sabes? Y me ponía a abrir puertas que eran para

habitaciones que estaban todas vacías.

Hasta que de pronto abro una y sentado a la mesa está el gilipollas del novio de

la tía esta.

Y entonces me doy cuenta de que estoy soñando y también de que le puedo sacar

nombre de la tía. Y al mismo tiempo me empiezo a poner nervioso porque pienso

que él se va a dar cuenta de que lo que busco es el nombre de la tía. O sea, que

me rayé y empecé a hablarle de tonterías.

¿Y le sacaste el nombre?

No lo sé.

Yo me desperté y tenía un nombre en la cabeza, pero cuando me desperté del todo

ya se me había pasado.

Amigo, ¿qué me estás contando?

¿Pero tú crees que si me dijo el nombre podía ser algo de la tía?

Yo qué sé, Miguel. ¿Qué quieres que te diga? Esto es muy raro. ¿Qué quieres que

te diga?

Pues coño, que me animes, que eres mi colega. Vale, yo te animo porque soy tu

colega. ¿Sabes lo que tienes que hacer?

Sales por lavapiés, buscas a la tía y dejas de soñar tonterías. Y cuando la

encuentres, coges la cerveza, la dejas a un lado para no estar mamado, le pides

el nombre y te la apuntas en el nombre.

Lo de dejar la cerveza ya sabes que se me da muy mal.

Pero si la he visto una vez, Miguel.

No, hablé con ella una vez, pero la veía todos los días. ¿Cómo no hablaste con

ella una vez?

Bueno, tío, ¿tú cuántas veces viste a Lucía?

No es lo mismo.

Porque yo tenía el móvil, la llamé por el móvil, quedé con ella y follamos.

No es lo mismo. Pero yo no hablo de la mala gestión del asunto, yo hablo de la

sensación que tuve con ella.

Pues coño, como tú con Lucía, joder.

Si luego ya se me da mal ligar, pues creo que voy a hacer el tío, lo admito.

es verdad que se te da mal ligar. Yo te he visto hablar con gente que no conoces

de nada y se te da de puta madre.

Me lo he hecho para vender.

Bueno, es lo mismo, pero aquí el productor es tú.

Si el producto soy yo, me dan por saco, tío.

Venga.

No, coño, no, en serio.

¿Tú crees que si me dijo el nombre es el suyo?

¿El de la chica?

Yo qué sé, amigo. Pues puede ser, es difícil, pero puede ser.

Si hablaste y ella te lo dio esa noche, pues a lo mejor se te ha quedado en la

memoria y el sueño es una forma de sacarlo. Yo qué sé, Miguel.

Me dieron el trabajo de Hamburgo.

Qué bien.

Qué bien. ¿No me felicitas?

Lo siento, claro que sí.

¿Te vienes conmigo a Hamburgo?

No lo sé.

Un poco he precipitado, ¿no?

Pero si ya te lo había dicho varias veces.

Es que yo llevo un año sin que me haga trabajo aquí.

¿Tú puedes hacer las páginas web allí mientras te sale algo? No sé.

No sé, María.

¿Qué no sabes?

Pues no sé qué me lo tengo que pensar, ¿no?

Es que no entiendo qué tienes que pensar, Héctor. Páginas web se pueden

cualquier lado.

Sí, ya lo sé, pero tampoco es solo por el trabajo.

¿Y por qué? Si aquí no tienes familia.

Pero mi vida es aquí y me lo tengo que pensar.

Pero es que no sé qué te tienes que pensar, Héctor.

Yo me voy a Alemania.

Sí, vale.

No, si vale no.

Me voy a Alemania.

No tengo nada aquí.

No estoy haciendo nada, no tengo trabajo.

Tú puedes hacer las páginas web en Alemania, pero es que yo no me puedo

fábrica de papel a Madrid, ¿sabes?

Pero yo tampoco puedo dejar todo lo que tengo aquí así.

¿Pero qué aquí así?

Si no tienes nada, Héctor. Lo único que tienes es un trabajo que puedes hacer en

cualquier lado.

Venga, se va a enfriar el pescado además.

¿Te preocupa el pescado?

No, solo digo que se va a enfriar. Te he puesto una mierda el puto pescado,

Héctor. Toma, cómetelo.

¿Te importaría irte?

Que quiero estar sola, por favor.

¿Tenéis piolatas?

Pues unos paquis que haya por ahí.

Pero vamos, que vuelve el pijo, ¿eh? No,

gracias, si eso ya... Ya pillo, llevo los paquis.

¡Venga ahí, coño!

Invito yo al siguiente.

Un culo de hijo puta que me ha dejado tirado.

¿Qué haces tú solo por ahí?

Podría ser peor. Podría haberme quedado sin follar.

¡No te abuelo!

Pero tú ya lo sabías, ¿no?

Sí.

En mí fuera interno, sí.

Pero... esperaba que reaccionara de otra manera.

Que... no sé, que... se quisiera venir conmigo.

¿Qué fue lo que te dijo?

Que tenía que pensarlo.

Bueno, pero entonces lo va a pensar, ¿no?

Nati. Lo que pasa es que es incapaz de decir que no a la primera.

Te conozco.

Lo peor de todo es que lo entiendo.

¿Lo entiendes?

No se quiere ir a vivir contigo, ¿lo entiendes?

Trabaja desde casa, no que le impide irse a Alemania contigo. Mar, es que lo

tuyo de verdad es de otro planeta.

Lo justificas todo el tiempo.

A ver, ¿cuántas veces ha dormido contigo en tu cama?

¿Me dejas hablar?

Ninguna. Creo que esto te puede decir algo.

Porque mi cama es muy pequeña.

¿Por qué lo justificas?

Porque me quiere, lo sé.

Siempre he estado sola.

Es la primera vez que estoy con alguien tanto tiempo.

Cuando quedábamos y todos estabais en pareja, ¿cómo te crees que me sentía yo?

O cuando te levantabas los domingos a las mil con tu chico de turno, ¿qué te

crees que estaba haciendo yo?

¿Estar sola?

Yo sé que para ti es muy difícil de entender porque tú eres actriz y

con sentimientos.

Pero es que él es informático y trabaja con ordenadores y es distinto.

¿De qué?

¿Del curro? ¿De Hamburgo?

De todo.

De no volver.

De irme y que... Y que no me dé cuenta y que pase el tiempo y esto cambie. Tú.

Todo esto. Este momento.

Esta vida que me he creado y que me gusta.

Pero, Mar, pequeña, ¿entonces qué haces? No, no.

Me tengo que ir.

Es lo correcto y es lo mejor.

Si me quedo aquí, ¿cuánto tiempo voy a estar sin trabajar de lo mío? Es que

pueden pasar años.

Me tengo que ir.

No es porque esté mal, de verdad, estoy muy bien, muy a gusto.

Pero si yo siempre voy a estar aquí, guarrilla.

Ya lo sé.

Pero no va a ser igual.

Porque el tiempo cambia y... No es que cambie para bien o para mal, pero cambia

y no voy a estar aquí para verlo.

No voy a estar aquí cuando te hagan tu primer contrato de actriz.

Ojo, no te pongas así, Mar, que me pongo mala, ¿eh?

Pero si ayer estabas con un subidón de la hostia. Ya.

Venga, otro chupito.

¡Uff!

Gracias.

¡Gracias!

Oye, ¿quieres desayunar?

No sé.

Creo que me tengo que ir.

Bueno, en algún momento tendrás que desayunar, ¿no?

Buenos días.

Oye, que... que bueno.

No sé, si quieres cualquier otra cosa me dices, ¿eh? Estás en tu casa.

Muy bien.

Así está bien, gracias.

Bueno, ¿y a qué te dedicas?

Pues ahora mismo estoy en el paro.

¿Hace mucho?

No, no, no mucho.

¿Y antes de estar en el paro qué hacías?

Comercial.

¿Comercial?

Hice historia del arte, ¿vale?

Ah, me sigues vacilando, ¿no?

¿En serio? ¿Por qué no me crees?

¿Por qué no tienes pinta de historia del arte?

Bueno, tampoco tenía pinta de comercial por la cara que me has puesto antes.

No, de comercial tampoco.

No, lo que pasó es que nada más terminada la carrera me hicieron una

no pude rechazar.

En la empresa de mi padre. Me ofrecieron un puesto, era una pasta y dije que sí.

Y sin comerlo ni beberlo, pues, me tiraba de cinco años.

¿Cinco años?

Ya sé que el tiempo pasa volando, ¿eh?

Por eso no tengo pinta de historiador del arte.

Porque nunca he trabajado de eso.

Ya. ¿No te gustaría?

¿Qué?

Currar en arte.

No sé.

¿Cómo que no sabes?

Pues que he mirado un poquillo cómo está el tema y... Y estoy muy desconectado.

Ya no tengo contactos ni...

Si es que en serio es que no lo sé.

No puedo esperar a encontrar curro en el arte. Si yo sí que la tengo curro de

comercial, pues... Ya, eso es verdad.

Bueno, ¿y tú qué haces?

Yo soy profesora infantil.

Qué bien, ¿no?

Bueno, interina.

¿Qué tal lo ves?

Fatal.

Yo ya me veo en el paro también.

Lo veo fatal, la verdad.

Joder.

¿Estás en el bar de aquí hace seis años?

El ambiente está cargado.

Hace mucho calor.

¿Cuánta gente hay en el bar?

Mucha.

¿Cómo es la luz del bar?

La chica que te gusta está al final de la barra.

Está acompañada con gente.

¿La ves?

Sí.

¿De qué color es la ropa que lleva puesta?

Verde.

No, es azul y roja.

Te abres paso entre la gente.

Llegas hasta ella, la saludas.

¿Sabes qué le dices?

No words said during the travel Out there the sky is flashing And

it's time To find a place to hide

You take the front feet, I'll take the back feet

And God, I hope that somehow Through the night

You'll open up your eyes

¡Gracias!

Sí, hola.

¡Guau!

¿Qué vas a hacer con todo esto?

Pues no sé, llevarlo a casa de mis padres.

Y solamente esos libros, ¿eh? Que falta todo lo demás, la ropa.

La de mierda que uno acumula, ¿eh?

¿Tú te imaginabas que todo esto entraba aquí? ¡Uy, ni de coña! Y lo tienes todo

catalogado, perrilla.

Fuerte eres.

Toma, pa' ti.

Qué linda.

Gracias.

¿Seguro que no te va a hacer falta?

¿Estás en Alemania?

Lo creo.

¿De qué?

Empezas como mamá, ¿eh?

Es que me da penita.

¿Pero pena de qué? No me vas a ir a ver a menudo.

No es lo mismo.

¿No te alegras por mí?

Sí, si te alegro me alegro.

Pero justo ahora empezamos a salir juntas, a cotillear... Me

hablabas de Héctor.

¿Estás empezando igual que mamá?

Igual que papá.

Parece que no sentís pena por nada.

Claro, como él tiene aquí a todos sus hermanos, le da igual.

Pero si en dos horas van a estar conmigo. Si Alemania está allá arriba.

mismo. Allá arriba está León.

¿Y qué quieres? ¿Que me quede aquí cerca de ti?

Poniendo copas y no hablar con Natalia.

A ella le hiciste el trabajo porque es lo único que tiene y porque no puede

hacer lo que le gusta en otro sitio.

Pero yo no.

Yo no tengo nada que hacer aquí ahora, Susana. Nada.

Tienes que cuidarte, que eres la única guapa de la familia.

Yo me cuido, María.

Ya lo sabes.

Bueno, ya puedes darte con un canto en los dientes. Un gramo de mierda y

Venga, tío, que no pasa nada.

Si soy cliente VIP.

Sí, sí que pasa que yo no vendo esta mierda de cantidades. Y menos pesado.

Conan, no jodas, ¿eh? ¿Cuánto hace que vengo aquí?

Tienes que apoyar a tu gente, las vacas flacas.

Bueno, vale, pero que este rollo se te va a cortar, ¿vale?

Además, el otro día me viniste a las siete de la mañana.

Venga, tío, coño, si estabas despierto.

Mira, que sea la última vez.

Vale,

Conan, no te enfades.

¿Quieres meterte un kilo?

No lo dejan mucho.

Se quedan con un colega y luego lo hacen una mierda.

Hasta luego.

Miguel.

Sí.

Ah, que el otro día vino tu hermano. Sí, ya, el otro día.

Me pilló algo de coca.

Bueno, vale, ya.

Ya hablo yo con él.

Ah, y recuerda, no vuelvas a venir a esas horas. Conan, yo también te quiero,

¿vale?

Estoy hasta los cojones de los inútiles en el trabajo. Le he dicho 20 veces a

ese tipo que me mande los mails con copia. No les sale de robo. Me pone muy

nervioso. No te rías. Estoy muy enfadado.

No te rías, coño.

Si trabajas mal, si no trabajas, también mal.

¿Y tú qué? ¿Cómo me la habías parado?

Pues bueno, ahí voy.

No es como estar de vacaciones, así que... No, no es como estar de

Nada, pues tirando.

Sobre todo, tío, le doy muchas vueltas a la cabeza.

Estoy todo el rato ahí haciendo números y pensando... No sé, las facturas, tío,

la hipoteca, el coche, el seguro del coche... El coche, el seguro del coche.

Miguel, necesitas el coche.

Ya no trabajas a tomar por culo, no lo necesitas. Véndelo.

Sí he pensado en venderlo, tío, pero es que todavía quiero esperar un poquillo a

ver si me sale algo.

Pero vamos, que no tiene mucha pinta. No sale nada.

No, no sale nada porque parece que está hecho una mierda y no te va a salir nada

de comercial.

A lo mejor vengas a buscarlo donde no es.

¿Dónde voy a buscar?

A lo mejor deberías retomar la tesis esa del pintor chileno que vive en

Marruecos. No tengo ni puta idea ya, tío.

Además, coño, que yo me metí en la carrera porque estaba lleno de pibas y

que iba a estar follando todo el rato.

Pero luego ya ves.

Pues, que no hay algunos que no follan y pagando.

No,

de verdad, te gustaba mucho. Estabas todo el día hablando de eso.

Retómalo, sí, si me gustaba, pero... Pero, tío, es que fue hace como siete

tío. Y además, meterme en una tesis es un quilombo de la hostia. Son otros

cuatro o cinco años.

¿Y qué hago durante ese tiempo, eh?

¿Con qué pago la hipoteca?

Tienes paro.

¿Dos años?

Bueno, dos años de paro. Lo que te han dado el despido y el dinero que tengas

ahorrado. ¿Eh? ¿Lo que me han dado de qué?

Me suelta un puto duro.

No has ahorrado nada.

Prácticamente nada.

Bueno, tienes dos años de paro.

Ya, macho, pero con eso no mantengo todo lo que tengo, tío.

Que yo sé que suena pijo, pero tengo un nivel de vida, tío. No suena pijo, suena

cómodo. Bueno, lo que sea, a mí me gusta.

No se ha jodido, a mí me gustaría vivir mejor de lo que vivo.

Ya, coño, pero al menos tú trabajas en lo que te da la gana, ¿no?

Coño, que te ha venido todo rodado.

No me jodas, a mí no me ha venido todo rodado.

Yo trabajo todos los días por hacer lo que quiero.

Y claro que me gustaría vivir en el centro, en un piso de 150 metros y no en

mierda de apartamento que vivo. Así que no me jodas con el tema.

vivir con mis padres o... O me pongo a... Lo alquilo, me pongo a compartir. Y

me pongo a compartir, ¿con quién?

Yo paso de compartir ahora con un desconocido, tío.

O sea... Me voy al extranjero.

Directamente.

¿Del extranjero?

Pues tío, si aquí no me sale trabajo, si no encuentro nada, algo tendré que

hacer, ¿no? Pues me piro. Para eso sí tienes cojones, para lo de la tesis, no.

Mira. Dejamos el tema mejor, ¿vale?

¿Sabes lo que dice un amigo argentino?

¿Qué?

Que no le quites el culo a la jeringa.

Eso es un dicho argentino. Eso es un dicho argentino.

Pues parece un dicho yonki. Bueno, cada uno entiende lo que quiere mirar.

¿Qué se supone que significa?

Que no escurras el bulto.

Coño, que vamos de cabeza a los 40 años y que nos estamos haciendo mayores.

Oye, ¿te importa si me meto en un par de tiros?

No, venga.

Para eso sí tienes dinero.

Cojones, tío.

¿Cuánto tiempo llevas metiéndote en esa mierda?

Pues...

Desde que entré en la oficina, más o menos.

No sé, es bastante normal, tío, ahí, con todo lo de los comerciales.

¿Cómo te crees que vendía tanto?

Bueno, ya no eres comercial.

Bueno, pero me gusta.

Sí, está controlado.

Mira, me voy a meter donde no me llaman otra vez, ¿vale? ¿Por qué? Porque soy tu

amigo y porque te quiero.

¿Sabes lo que creo que deberías hacer?

Deberías decidir qué hacer con tu vida de una puta vez.

Para un sitio, para otro. Donde sea, hacer algo que quieras hacer y que te

guste. Y ese no es buen camino, Miguel. El problema es que yo no sé lo que me

gusta, ¿vale?

Yo estudié una carrera y después de estudiarla me puse a trabajar en una

que no tenía nada que ver. Después de cinco años me echan y ya no tengo

con ese mundo.

Tío, es que ni siquiera sé si me gusta, es lo que te estoy diciendo.

Tío, lo de trabajar de comercial, pues sinceramente, no es que sea el sueño de

mi vida.

¿Y a ti qué te gusta? ¿Vivir bien? Pues no sé lo que quiero.

Es que no tengo ni puta idea, eso es lo que te estoy diciendo, coño.

Creo que no es tan difícil comprender que estoy en un momento en el que no

ni puta idea de lo que hacer con mi vida. Que no sé lo que me gusta.

Y sinceramente no entiendo por qué te pones así conmigo, coño. Me parece que

bastante incomprensible, ¿no?

No, sí, es comprensible.

¿Cuánto tiempo llevas?

¿Cuánto tiempo qué?

¿Cuánto tiempo llevas sin saber qué hacer, Miguel? Porque yo puedo entender

uno en un momento de su vida no sepa qué hacer. ¿Cuánto tiempo llevas tú sin

saber qué hacer? Desde que se me ha ido toda la mierda.

No, tú estabas trabajando de comercial porque te daba dinero.

Y no porque quisieras.

Pues sí.

Pero no iba bien.

No me podía quejar.

Pero... Tío, que yo no quiero discutir contigo.

No sé, voy por un parque y veo un arbusto que me llama la atención y

un buen sitio para pasar la noche.

O lo mismo, voy por la calle y veo un rincón soleado y me apetece tirarme ahí

pasarme toda la tarde tirado.

Incluso he llegado a pensar en meterme debajo de un coche con un cartón.

Y no sé si son ataques de locura, tío.

Porque nadie que está loco piensa que lo está.

Pero me acojona, tío.

¿Por qué iba a darme cuenta yo de que me estoy volviendo loco?

No sé, tío. Pienso en si no tuviera dónde dormir. Y digo, ¿qué hago? ¿Me voy

monte con una tienda de campaña?

Bueno, pero eso no te va a pasar a ti. Pero si yo lo sé, tío. Yo lo sé.

Pero de todos modos esos pensamientos se me vienen a la cabeza, tío. No lo puedo

evitar. Y me acojona, tío.

Me acojona descubrirme pensando de esa manera.

Pensar que hay una línea tan delgada entre estar cuerdo y estar loco.

Pero ¿cómo que yo puedo pensar en meterme debajo de un coche con un

Piensas eso cuando estás drogado.

No, no, no. Si te digo lo que pienso cuando voy colgado, se te caen los

al suelo, macho.

Pero a mí me da igual. Yo sé que estoy colgado. Sé que es un chiste.

A mí lo que me acojona es lo que pienso cuando estoy sobrio.

Sergio, la encontré.

La encontré, coño, que la estoy siguiendo.

La chica de la que te hablé, la chica del sueño, joder.

Sergio, Sergio, te llamo luego.

Chao, chao.

Sí, espera un momento.

Sí, abre, pasa.

¿Estás bien?

Sí, sí, sí. Es el libro este que me pone mala.

Qué mora. Se emociona con un libro ella.

Venga, guarrilla, ¿qué quieres?

¿Todo bien?

Sí.

¿Me das luego una vuelta en la moto, por favor, Madrid? Que me quiero despedir

de mi ciudad.

Claro que sí.

Por supuesto, sin problema.

¿Tipo 5 te parece bien?

Perfecto. Genial.

Te dejo leer, ¿vale?

A ver, 5 entonces, ¿vale? Ok.

¿Te llevo aquí? Sí, por favor.

¿Podemos hablar un momento?

Mañana me voy a Alemania. Estoy un poquito liada.

Ya, por eso he venido.

Muy bien. ¿Qué quieres? Dime.

No me lo pones nada fácil, María.

Quiero hablar contigo un rato.

No sé cómo has estado estos días.

Liada.

¿Has tenido tiempo para venir?

Ahora, de repente, apareces unas horas antes de irme como si nada.

Pero sabes que no me resulta fácil.

Pero lo estoy intentando.

Pero es que a nadie le resulta fácil, Héctor.

Pero cuando alguien quiere algo lo hace y ya está. Y tú no has hecho nada.

Bueno, pues si no vas a decir nada voy a seguir con lo mío.

Héctor, ¿vas a decir algo?

No sé, se suele decir buen viaje.

Ya, ya, ya lo sé, Natalia, lo sé.

¿María?

¿María?

¿Sí?

Hola, suena.

¿Soy Miguel?

Lo siento, pues que no sé quién eres.

Nos conocimos hace unos años por Lavapiés.

¿Por aquí?

Sí, estuvimos una noche hablando en el taquet.

Lo siento, pero es que no me acuerdo.

Pero da igual, dime.

Bueno, es que... Nada, es que... Es que estaba visitando a un amigo que vive

aquí al lado y te he visto y... Y nada, pues... ¿Te apetecía tomar algo?

¿Para qué?

Mejor no.

Gracias.

¡Cuidado, cuidado! ¡Voy tarde! ¡Voy tarde! Tienes mucha prisa. ¿Sí? ¿Por?

No, ¿qué me ha pasado? Da igual. ¿Qué ha pasado?

No, no, que es que me ha... Da igual. Vete. No, venga, cuéntame rápido, si no

llego tan tarde. No sé. ¿Tú te acuerdas de alguien, Miguel?

De muchos.

¡Buah! Anda, no, venga, va, va.

Pues es que me ha parado un chico aquí abajo y se llamaba Miguel y me ha

invitado unas cañas. ¿Y estaba bueno?

¿Fuiste? No, no he ido. ¿Dónde estaba bueno?

Vamos a ver.

Natalia, mañana me voy a Alemania. ¿Le he dado el móvil o algo?

¿Eh? Si no le conozco de nada. Lo que pasa es que no sé si sabía mi nombre.

Sabía tu nombre. Deja el huella, Mar. Qué perrilla.

Anda, vete que no llega. Bueno, vale. Cuando vuelva te despierto aunque esté

sudando, ¿eh? Vale.

¿Dónde vas?

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¡Gracias!

Déjame entrar. ¿Qué quieres?

Solo quiero hablar contigo. ¿Para qué?

Héctor, mañana me voy a Alemania.

Será solo un momento.

¡Va, guarrilla! ¡Ya estoy en casa!

¡Gracias!

¿Qué pasa?

¡Gracias!

Gracias.

¡Gracias!

¡Gracias!

¡Gracias!

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