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Ay, las relaciones humanas.
El origen de todo. El origen del problema y la clave de la tragedia.
Tal vez los hombres no estamos hechos para relacionarnos.
Por mucho que lo necesitemos, o que creamos necesitarlo.
Ni los hombres con los hombres, ni las mujeres con las mujeres.
Ni mucho menos los hombres con las mujeres.
¿Cuántos buenos hombres han arruinado su vida por empeñarse en conquistar a las
mujeres equivocadas?
Y viceversa.
Mujeres fantásticas jodidas por capullos.
Y ahora sí, no aprendemos.
Seguimos igual.
Nos encanta hacernos daño.
Saltar al abismo con los ojos vendados y llenarlos de mierda.
Me llamo Tony.
No es necesario que sepáis muchas más cosas sobre mí. Tan solo que tengo 25
y me gustan las mujeres.
Me gustaría pensar que soy un coleccionista de mujeres, pero no.
Más bien colecciono citas. Citas terribles.
Intentos de citas.
Intentos fallidos de intimidad.
Rara vez son otra cosa.
¿Qué crees que debería hacer? ¿Sigo con el aquapark, limpiando toboganes, que me
divierte muchísimo, o no sé, o realmente me voy y cojo una mochila y me lanzo
a las calles?
Es que fue muy divertido porque estaba ahí como cortando y de golpe se
el hombre.
Y esta es mi cita de hoy, mi próximo intento frustrado de intimidad.
Una cita cualquiera, he escogido a Rafael.
Es enfermera, me gusta Simles.
Los sudocos y las películas de Raúl Areva.
Podría ser peor, ya lo sé.
Pero la cosa no va bien.
Acabamos de empezar y sé que no va bien.
Ya le doy cinco minutos.
Diez, como mucho.
Pero bueno, al final salí bien.
Sí. Pero fue un poquillo un fallo vuestro. No, bueno, estas cosas pasan
normalmente. Sí, la gente no lo sabe, pero pasa.
Normal. O sea, no lo cuentes.
Mira.
Mis compañeros.
Mis colegas.
A ver si te van a necesitar ahora y tú estás aquí.
No estoy de servicio.
Estoy contigo.
Pues... ¿A ti te gustan los bonsais?
Sí.
Son bonitos, ¿verdad?
Son caros, ¿no?
Y... ¿Vas a comprarte uno?
Vale.
¿Estás bien?
He dicho algo que no... No, no eres tú. Es que... No sé qué
me pasa. De pronto me he puesto como muy triste.
No tendría que haber venido, lo siento, lo estoy haciendo... La relación
es humana.
Algunos simplemente no estamos preparados.
Si únicamente fuéramos capaces de reconocerlo y renunciar, todo sería más
Nos encerraríamos en casa, masturbarnos, a ver series, a hacer crucigramas, a
leer cómics, a ver el pasapalabra... No nos veríamos, no nos relacionaríamos.
Desde en cuando nos mandaríamos un mail a ver qué tal nos va y a ver si todavía
no nos hemos muerto.
El mundo sería un lugar mucho más feliz. Y desde luego mucho más tranquilo.
No todas las citas acaban mal.
A mi edad dicen que apoyar es relativamente fácil.
Pero no tanto si no eres especialmente guapo, no tocas ningún instrumento y
pierdes la elección con facilidad.
Es verdad que Internet ha facilitado mucho las cosas.
Pero tienes que dedicarle tu tiempo.
Es verdad que a veces el tiempo sobra. Y algo que hace con él.
En el fondo, quedar con una chica no significa nada.
Solo una de cada 20 citas termina en polvo.
Solo uno de los 20 polvos es satisfactorio. El resto degenera en
Nada grave, pero sí molesto.
Uretritis, clamidias, hongos, virus, bacterias, inflamaciones, tífilis...
no, será el riesgo de embarazo con el mal rollo vacarreado.
Cuando no, gatillazo, insatisfacción o impotencia.
malentendidos, decepciones, desencuentros o lo que es peor,
hartazgo, rutina, aburrimiento. Casi más grave que una supercarnilla.
Si nos paramos a pensar, pese a Internet, tenemos muy pocas
felices o de encontrar a la persona adecuada.
No podemos ganar la partida. Yo nunca he ganado.
Pero sigo intentándolo. Y gracias a eso, ahora tengo una historia que contar.
Tía, perdona, ¿eh? Nada, nada, lo que sea. Es que iba a decir que estaba
saliendo, tenía prisa. ¿Tony?
Sí.
Sí, soy Tony. ¿Tú quién eres?
Sí, Araceli.
¿Araceli? Sí.
Araceli...
Siento, tengo una enfermedad en la cabeza que me olvido de los nombres de
gente.
Araceli, Araceli, ¿no?
Araceli, sí, Araceli.
Que sí, Araceli.
Es que no, te juro que por mi vida que no sé quién eres.
¿Eh? Que no sé quién eres.
¿Vale? O sea, está bien esto, tal, pero no te conozco de nada.
¿Cómo que no? ¿Qué haces? ¿Cómo que no?
Aquí estoy otra vez. Voy a intentarlo de nuevo.
No estoy especialmente ilusionado.
Unas décimas de febre y un extraño salpullido en las ingles.
Quería llegar 10 o 15 minutos tarde.
He leído algunos libros de técnicas de seducción y recomiendan llegar siempre
poco tarde.
Es obvio, si llegas puntual a una cita, demuestras demasiado interés.
Lo malo es que yo siempre acabo llegando puntual, incluso unos minutos antes.
Uno de los momentos emocionantes de quedar con una chica es cuando ella aún
ha llegado y van desfilando entre tus ojos mujeres de todas las edades y
fisonomías.
Curiosamente, cuando ella llega...
La chica con la que has quedado, en cierto modo, te coge por sorpresa.
Como si no la esperaras.
Tony, ¿no?
¿Llevas mucho tiempo esperando?
Dijo que llevaría un sombrero de colgada. Y ahí está el sombrero.
La colgada es ella.
La chica bajo el sombrero. Mi cita de esta noche.
Sí, tú tienes que ser Irene, ¿verdad?
Encantado. Te he preguntado algo muy concreto, ¿vale? Que si llevas esperando
mucho tiempo...
No, un par de minutos, no sé. Te estaba observando desde ahí.
No sé, estabas como pensativo, ¿sabes? Como meditando profundamente.
¿Pensabas en mí?
Bueno, pensaba ver en qué modelito habrías escogido para una canción como
Así que ya me has examinado las tetas, ¿no?
Luego dicen que no, que somos unas nazis y unas locas.
Oye, ¿te gustan las mujeres nazis, Toni?
Las mujeres... Pensé que tendrías más sentido del humor, tío.
En fin.
Bueno.
¿Qué tal la entrevista? ¿Cómo ha ido?
Ahora no quiero hablar de eso, ¿vale?
Durante el primer cuarto de hora las preguntas las haré yo.
¿Conforme?
Sí, perfecto, perfecto. Muy bien.
¿Te puedo dar dos besos por lo menos?
¿Ya quieres besarme?
Pues por supuesto que no, cuando yo quiera.
Venga, vámonos que tengo ganas de nacer.
Perdona si he sonado bordeante, ¿vale? O sea, lo hacía por desconceptarte, por
cortarte un poco el rollo este de mil hombres.
Lo hago siempre.
Bueno, que la entrevista ha ido bien, ¿vale? Me han cogido.
Simplemente ahora no quiero perder.
Perfecto.
Bien.
Creo que podíamos continuar con la conversación, ¿no?
¿Ya hemos estado algo?
No, no, no.
No, si ya habías dicho que no querías hablar del tema, yo lo entiendo. Vale,
oye, ¿te puedo trazar al borde?
No.
Bueno, lo mismo, un poquito.
¿Lo he sido yo ahora?
Vale, lo siento.
Es que no suelo hacer este tipo de cosas.
¿El qué?
Pues quedarte con chicos, así a lo loco.
Estamos quedando a lo loco.
Supongo.
Pues, eh... Enhorabuena.
¿No? ¿Por qué?
Por la entrevista.
Ah, sí.
¿Qué quieres tú?
Un zumo. De piña, por favor.
Cortado con leche de soja, por favor.
Una tarta de zanahorias.
Ok, perfecto.
¿Qué?
Nada, que... Nada, perdón.
Que te pidas una tarta canaria, que está muy bien.
Iba a hacer un chiste, pero no.
Estoy un poco nervioso y me vuelvo un poco gilipollas, ¿verdad?
Tony.
¿Acabas de tirarte un pedo?
¿Qué me quieres decir, por favor?
Sí. ¿Lo has hecho para animarme? ¿O para romper el hielo?
A ver... Vamos a ver, voy a intentar no tirarme muchos más. O sea, o ninguno. Yo
no quiero tirarme pedos. Pero a veces me vienen y necesito aguantar y... Y hay
días que no puedo.
Es una cuestión hormonal.
Y me pasa siempre que estoy muy nervioso o muy excitado.
Todo el colón se desfile y tengo que ir muchísimas veces al baño.
Esta noche he ido como dos o tres veces.
Te estoy aburriendo con el... No, no, no, no, para nada.
O sea, en absoluto. No, no, no.
A ver, hasta ahora sí.
La cita perpetua ha sido un coñazo.
Pero ahora me ha despertado algo.
¿Algo bueno?
Algo entre lástima, ternura y asco.
Podría ser bueno, o sea, ¿por qué no?
Me follaría a alguien que fuera tierno y asqueroso.
¿Por qué no?
¿Estamos bien?
Oye, pues dices que te pasa cuando estás muy excitado o muy nervioso.
¿Y ahora?
¿Cuál de las dos cosas haces?
Pues... mitad y mitad, supongo, no lo sé.
Me pasa siempre esto con las citas, que es una extraña mezcla de sensaciones.
¿Se te pone dura al mismo tiempo?
Pues no me he parado a comprobarlo ahora que lo dices, la verdad.
No. No esté a postura.
Qué pena.
O llegará, ¿eh?
Sí.
¿Sabes? El confío de los hombres a los que se les pone dura demasiado rápido.
Aunque digan que es hormonal.
O sea, no.
No me gustan.
A mí me gusta más ir poco a poco.
Y nosotros tenemos para la noche por delante, ¿no?
Sí.
Yo creo que sí.
Oye, ¿te ha gustado que te tocara el paquete o me lo he limitado? No, no, no.
Está muy bien. ¿Sí?
Vale. Un buen comienzo. Claro. Claro que sí.
¿Te importa tanto lo que piense que me lo tienes que estar preguntando cada dos
por tres?
¿Te importa tanto que te lo pregunte?
No, no es eso, me hace gracia.
A ver, me gusta saber la reacción que causan las otras personas.
No es que me importe, me interesa, es todo.
Es raro.
Pensaba que serías una de esas chicas que se pide una caña, una cervecita, una
tarta de zanahoria con un zumo de... Bueno, pues no soy del tipo de chica que
piensas.
Y tengo hambre.
Y la tarta en este sitio está jodidamente buena.
O sea, no, no me parece raro, ¿vale?
A mí me parece perfecto.
De verdad.
Bueno.
Ya vamos mal, Toni.
Era más divertido cuando hablabas de tus caquitas.
Mira, es que ahora ya no me causas ni asco, ni lástima, ni nada.
Sino aburrimiento, despedida, ganas de robar. Estoy por levantarme e irme.
¿Tú nada te limpies?
No, tengo hambre.
Y quiero tarta.
Es que se te nota mucho.
¿Qué? Porque quieres ponerme a cuatro patas.
A ver, quiero gustarte. Quiero que estés cómoda. Quieres que sea feliz y que
tenga hijos pelirrojos. No quieres que me trague toda esa mierda. Para poder
follarme. Para poder metérmela hasta el fondo.
No engañas a nadie.
A lo mejor... No, a lo mejor no.
Seguro que sí.
Sí. ¿Eh? No ha costado tanto decirlo.
Pues no, no ha costado. No ha costado mucho.
Me gustan las cintas sinceras.
Y las cosas de la cara.
¿Qué? ¿Ha visto esos dos?
¿La pareja de ahí?
Creo que ella tiene el mismo problema que tú de color sensible.
O sea, hace cada cara dos por tres.
Ahora también nos está notando que hace fuerza para contraer las cintas.
Pero también tiene otro problema.
A ver, que puede ser una fantasía fetiche para algunos depravados.
Y es que nuestra amiga ha sido bendecida con dos ojetes más.
Uno debajo de cada tabaco.
A ver, eso puede ser muy útil en las orgías.
Eso de que te penetren por cuatro ojitos a la vez, ¿sabes?
Bueno, hay a tres, ¿no? Porque tiene que salir tanta ventana.
¿Y él qué?
¿Qué le dijiste?
Un señor gris, ¿no?
¿Tú crees?
Sí.
Bueno, él... Pues es mazón.
Es ecologista.
Es doctor de Poloster.
Es pederasta.
Y... Es el proceso de las investigas por detrás.
O sea, le encanta el personal.
Y por eso está con ella. O sea, por eso está intentando cambiársela.
Sorpresa que tiene un objeto flexible por el que poder desnudarse.
Está confundiendo cantidad con calidad.
Pues vaya casco.
O sea, vaya casco cuando se entere que tú cuentas con las distintas. No puede
darle con furia por detrás, porque la pobre puede romperse en pedacitos como
jarrón.
¿Y de qué le vale el penetrar la punta?
Bueno, ¿de qué le vale a nadie, no? Es el antivorbo.
Pobrecita.
La molera, hostias.
Escupirá sangre.
Pero luego, cuando él duermo, le coserá el ojete con el dental y agujero rojo.
Para que sepa lo que me siente.
Mira, es un final feliz como el de Cuento de Príncipes.
¿Y ella y qué?
La pareja esa. Parecen felices, ¿no?
Bueno, le decía Borges.
Felices los amados, los amantes y los que pueden prescindir del amor.
Felices los felices.
¿Qué significa eso exactamente?
Bueno, pues significa lo que tú quieres que signifique. A ver, para mí es algo
muy simple y a la vez muy complejo. O sea, significa que solo los simples
el privilegio de ser felices.
Y al mismo tiempo que solo los simples y los pobres de espíritu, pues tienen el
derecho a ser felices.
Y a ellos, pues no les veo ni muy simples ni muy felices.
Un poco como a ti y a mí.
¿Nosotros no somos felices o no podríamos serlo?
Mira, tienes que dar cuenta, son los reyes del porturío.
O sea, él se compra la ropa en el Príncipe y fija que se la compra en la
cara del corte inglés, a ver, como si tuviera elegancia o algo, ¿no?
Y ella, ella es la reina del mercadillo.
Que ver, la ropa bien tal.
Pues quedan muy bien los selfies, ¿no? Pero es que no deja de apestar a
mendicidad y a minorismo.
No tiene el trabajo.
Ni siquiera saben lo que es el amor, ¿eh?
De hecho, ni siquiera son jóvenes.
O sea, son dos viejos disfrazados de jóvenes.
Dos viejecitos que se conocieron en un asilo maloriente y apestos de Torre la
Vega.
Él tiene cáncer de ingles.
Y ella...
Efectiva pulmonar. Y claro, mal aliento.
No. No pueden ser felices.
Tienen menos posibilidades que tú y yo.
Tengo que reconocer que eres muy ingeniosa.
Bueno, eso es cuando me aburro.
A ver, tú no te mereces mis perlas. Pero bueno, te las regalo.
¿Cómo era aquello de margaritas a los cerdos?
¿Queréis otro tenedor?
¿Queréis más tenedores y tenedores? ¿Qué coño dices?
¿No ves que estás interrumpiendo un momento especial?
Para la tarta, digo.
Ah.
No quiero tarta. No quiero esta tarta. Se sabe como el reglote de Rihanna.
Quiero que la parten de mi vista.
Bueno, entonces la retiramos, ¿no?
Ahora quiero la cuarta.
Vale, quiero un ron con cola para mí y otro para él.
Vale, pero te voy a cobrar la tarta de todos modos, ¿eh?
Bueno, paga él, que será interesado en follarme.
Yo tendré que beber mucho para hacerlo.
A mí me da igual quien la pague.
Con tal de que la paguéis.
¿Me la llevo?
Oiga, que ya me está tocando los cojones. O sea, haga lo que quiera con
tarta, ¿vale?
Cómasela o tírela.
Métasela por el culo. Está blandito.
¿Sabes qué, amiguito?
Que he pensado que es que quiero tarta.
Quiero las dos cosas.
Quiero cubata y tarta.
Que creo que podrían combinar súper bien.
Puede ser algo verte lío y echarle la culpa a mi cabecita de niña loca
malcriada. Por fin.
¡Ah, por Dios!
¿Qué pasa ahora?
Nada.
Ahí tiene la tarta.
Aproveche.
¿Y los cubatas?
Pues ahora vendrán.
Igual se te ha olvidado, pero es que no trabajo aquí yo.
Ay, tío, qué agonía.
No sabía que fueras a cubatas tan pronto.
Bueno, yo tampoco, pero es que...
He pensado que con el nuevo curro voy a tener la hostia de dinero.
Y... Mierda.
He dicho que no quería hablar en el trabajo.
Bueno, en fin, que voy a tener la hostia de dinero, ¿vale? Y que quiero beber
10, 20, 30, 40 cubatas y gastármelo todo y luego tener el estómago suficiente
como para poder cuidarte.
Vale.
Te sigo. Te sigo. Guay.
No me parece bien. Yo también tengo estómago. Y aguante.
Si quieres que nos emborrachemos, que soltemos burradas por la boca, hagamos
colguitas por el suelo, nos demos de hostias y después ponemos a la bestia,
me apunto al plan.
No, es que no lo has entendido, ¿vale?
No quiero que bebas tú.
O sea, en algún momento de la noche voy a necesitar una polla firme y dura para
poder aferrar mi cuerpo.
Y no un gusanito cicloso en papadral.
A ver, que las noches de borraceras solo son guays cuando somos nosotras las que
bebemos.
Y yo no soy de las que se duermen.
O potan.
Yo voy a por todas.
Y hago tanto como dejo hacer.
Me estás tomando el pelo, ¿no?
¿Yo? Sí.
Estoy siendo de la más sincera y buena contigo, tonto.
No, no, no.
Me refiero a lo de follar. Me estás tomando el pelo.
¿A que sí?
¿Me vas a tener aquí toda la noche contando tus mierdas y luego me voy a
levantar y me vas a enviar a casa con un sello en el culo y lo de follar?
Pues como que no.
Ya te digo, la verdad, eres una tía divertida, podemos emborracharnos, nos
pasamos bien, jiji, jaja, pero te agradecería que si en algún momento te
levantar y te vas a pirar, que me lo digas.
Para hacerme una idea, simplemente.
¿Y por qué? O sea, ¿por qué tendría que decidir ahora?
Básicamente porque no estoy como para perder el tiempo, sí, claro que te lo
digo. Ah, claro, claro, que el chico ocupado pues tiene muchas cosas que
o sea, la Playstation espera calentito a casa, ¿no?
Ahora sí que me la hago.
Ey, ey, va, va, espera, siéntate, va.
Oye, pues eso me ha gustado, o sea, que me exija sinceridad.
Y que te tomes esto como algo más que un jueguecito, o sea, en serio, me halaga.
No puedo negar que he considerado la posibilidad de tener sexo contigo.
También he considerado la opción contraria.
Y ahora mismo estoy considerando ambas opciones a la vez.
¿Ah?
¿Te sigo?
¿Va?
Me gusta el sexo.
Incluso muchas veces en mi vida el sexo me ha salvado.
Me ha salvado de cosas horribles. Me ha salvado de caer en la locura.
De cortarme las venas.
No estoy exagerando. Muchas veces en mi vida, Toni, incluso me he follado a
gente solo por huir. Por escapar de cosas de mi vida. De etapas de mi vida.
mí misma.
Y me ha funcionado.
Y no tengo prejuicios porque sé que el sexo, igual como la comida basura, o el
cine, o la literatura, pues pueden joderte el cerebro.
Pero también pueden salvarte.
O sea, depende de cómo lo utilices. Depende de lo inteligente que seas.
Tú me despertabas curiosidad.
Y eso se mantiene.
Como espero que se mantenga tu erección bajo esos pantaloncillos tristes y mal
planteados del piso de tu llanta espallera.
Y esta noche tengo ganas de sexo.
Esto es oficial.
Sí.
Supongo que con eso me puedo conformar.
Pero no te voy a dar más.
O sea, tienes suficiente.
No tienes más que suficiente.
Oye, antes me has llamado loca del coño. ¿Por qué?
¿Yo? No, tú no. Kiran Kulkin.
¿De verdad crees que estoy loca?
No.
O sí, no lo sé. Ahora no te decides.
Mira, no sabes con quién estás jugando, ¿eh? Me das miedo. Me desconciertas.
Irene.
Y te pongo más.
Eso también.
Ani, relájate.
Tranquilo.
Va, cuéntame algo de ti.
¿Te estoy asustando?
No. ¿Estás jugando demasiado fuerte?
No, si es algo.
¿Entonces?
Toni, Toni, que no estoy loca, ¿vale? Que no estoy loca, que me han hecho un
montón de pruebas y que no salió nada.
Bueno, a ver, un ligero trastorno excesivo compulsivo, pero poco más.
¿En serio?
Va, relájate. Venga.
O sea, cuéntame cositas.
Bueno, no sé.
Quizás soy una de esas personas que piensa mucho, que le da demasiadas
la cabeza.
Es punto a la cocina o no de mis grandes traumas.
Que me gustaría poder estar en los sitios, mirar a las cosas y estar
vueltas constantemente a la cabeza.
El caso es que desde hace un tiempo, pues, me pregunto que en cuantos de los
encuentros que he tenido con chicas he llegado a hablar de verdad.
A tener una conversación de tú a tú.
De igual a igual.
Ah, interesante.
O sea, que te gustan las conversaciones profundas.
No te rías de mí.
No te ni bueno es que parece que te has caído de un guindo. A ver, hay rituales,
hay código.
Claves por las que hay que pasar.
A nosotras nos gustan los rituales. Ya sé que a vosotros no, que vosotros sois
más de aquí te pillo, aquí te mato.
Me ha hecho gracia eso que has dicho antes de la entrevista.
Eso de que no querías hablar de ello.
Es eso que a menudo te sientas delante de una persona y le preguntas que a qué
se dedica, que dónde vive, que qué hace cuando no trabaja.
O sea, habláis de alguna película, os contáis un par de chistes y ya está.
Bueno, es lo que tú llamas un ritual, ¿no? Un código.
Así entonces más o menos lo que dice el otro, le dan la razón, también más o
menos. El otro hace exactamente lo mismo contigo, os levantáis y os decís que ya
os llamaréis.
Bueno, a ver, ¿no siempre es así?
No, no, no siempre es así. O sea, hay excepciones.
Joder, y benditas excepciones. Pero son raras de cojones.
Joder, quiero pensar que no siempre es así. Que siempre hay... Te estoy
aburriendo, te estoy hablando demasiado. No, no, no, para nada.
O sea, me interesa. A ver, no me interesa tanto lo que dices, sino... No
¿cómo te esfuerzas en expresarlo?
A ver, Toni, por si te sirve de consuelo, yo también he pasado por
He pasado por todo eso, entre bostezos, y me he acabado follando a la otra
persona.
Me ha gustado, más o menos, y la mayoría de veces no he vuelto a ver al tío.
O si lo he vuelto a ver ha sido para repetir exactamente lo que sería un
apareamiento inane.
O para repetir una serie completa de apareamientos nanes. Que a ver, para mí
eran vitales en ese momento.
Bueno, pues supongo que eso sí que es un consuelo, ¿no?
Mira, la próxima vez que tenga una de estas que no pasa nada, cuando nos
despidamos ahí directamente le digo que sí quiere follar. Pues sí, claro, claro.
O sea, prueba.
A mí, a mí me encanta que me pillen desprevenida.
Eso sí,
una cosa es tener cojones y la otra es joder en ritual.
Joder. ¿Tan importante es el ritual?
Pues sí, para nosotras sí.
Es una parte importante del juego.
Yo nunca me tiraría a un tío que pierda los papeles o que se dé por vencido.
Por mi instinto de cazadora.
Quiero ganar siempre.
Pero antes del sexo, lo siento.
Quiero que me ganen. O sea, me tienen que aplastar.
¿Cómo va esta partida?
Pues te está haciendo una paliza.
Pero en tu contra.
Aunque bueno, ya te digo, que lo del pedo ha estado bien, o sea... Sí, ha
un punto, o sea, un gol entre los 20 que te colaba yo.
Bueno... No sé.
Últimamente hay un montón de artículos sobre este tema en Internet.
Yo creo que tenemos toneladas y toneladas de teoría. Es como si fuera
guía práctica de cómo ser digno, de cómo ser honesto, de cómo...
De cómo ser una gran persona.
No sé, de cómo preocuparse por las cosas, de cómo preocuparse por los
cómo hacer las cosas bien.
Pero eso en verdad es mentira.
Es mentira, todo falso. Es una gran fachada. Es como si fuera una gran
credencial que tú enseñas a la gente para decir, eh, mira, soy buen tío.
Pero una vez que traspasamos ese umbral, ya todo da igual.
Da igual.
Puedes seguir teniendo las mismas relaciones de mierda con la gente.
seguir siendo un egoísta total. Ya le has dado un me gusta al último
de turno.
Da igual todo.
No, por eso a mí me aburren los que fingen. O sea, los calo enseguida.
Además, lo que sois los tíos, todos fingís igual.
No, claro, claro, claro. Las tías fingís cada una de una manera diferente.
Bueno, pues sí.
Es lo que dicen de las familias felices y las desgraciadas.
O sea, todas tenemos nuestras armas.
El problema es que os cuesta aceptar que las cosas han cambiado.
¿Lo crees?
Pues yo creo que sois vosotras las que seguís eligiendo.
Y no me amargo por ello, ¿eh?
Bueno, me amargo un poquito cuando nos decís lo mal que elegís. Ahí sí.
Como si nosotros los amigos confesores pudiéramos decir algo al respecto.
Vale, sí. Eso es muy noventa.
Y ahora elegimos de verdad.
O sea, date cuenta que la cosa ha cambiado.
Ahora no hay trabajo.
Y el trabajo que hay es una mierda.
Y pues a nadie mantiene a nadie. Y las mujeres ya no tenemos la obligación de
pescar a un tío para sobrevivir. Eso no es lo que dicen exactamente las comedias
románticas. Pues claro que los productos del sistema vienen empaquetados así,
¿vale? Porque es lo que interesa.
Tu sistema de antes interesaba, pero no es lo que pasa aquí, ahora, en los
bares. Me vas a decir que tú ahora eres una feminista, ¿no?
No, no, feminista no.
Realista.
Las mujeres elegimos porque vosotros no tenéis nada que ofrecer.
Ni trabajo, ni estabilidad, ni fuerza.
O sea, la situación se ha vuelto al revés. Hay tías que tienen novio fijo en
casa y con cinco amantes en la calle porque necesitan movimiento.
Sí, todos los amantes los que son utilizados y manconeados.
Y el novio tiene que dar las gracias de que la señora vuelva cada día a su cama
a dormir a su lado. Y que pueda presentarla como su novia en las
familiares, claro.
Eso es exactamente eso. Será por algo que la mayoría de las tías no se atreven
reconocer. A vosotras os gusta más el sexo que a nosotras.
Y cuesta mucho encontrar a un tío que te lo reconozca.
O sea, para nosotras antes el sexo pues era un alivio.
Y luego pasó a ser una diversión más.
Una de nuestras preferidas.
¿Y una forma de poder?
Pues sí, pues una forma de poder también.
Oye, a ver si va a resultar que eres interesante y todo.
¿No?
Mira, me ocurre que podríamos salir... Es que...
Es que hablas...
Como un adolescente de 13 años.
O como un funcionario virgen.
Sí. O sea, me parece muy encantador. ¿Qué? ¿Ahora me ves, capullo? ¿Qué pasa,
gilipollas? ¿Qué pasa?
¿Sabes qué me apetece ahora?
Un piti.
Bueno, o algo de María. Lleva.
¿Te acuerdas cuando se podía fumar en los bares?
Parece que hace un montón de tiempo, ¿no?
Bueno, continúa, va.
Yo creo que te han interrumpido, ¿no?
Perdona.
No me esperes pasar todos los días, ¿vale? Lo siento, te lo puse.
Qué lindo.
Ya, oye, no tienes que explicarme nada, ¿vale? A mí sí me pasan el tipo de cosas
cada vez.
A ti te parece normalísimo, ¿no? Te parece normal que te vengan, te
y te peguen unas buenas suertes. Te parece normal.
¿Eh?
Vale. Mira, mira.
Creo que debería ser normal.
Creo que deberías mirarte a la espeja a ver si tienes algo.
Si quieres puedo acompañarte al médico.
Y claro, también me preocupa tu colon porque no quiero que te cagues aquí y
dejes esto...
Llena de mierda, vamos.
Va.
Venga, ve. Ahora.
Vale, pero quiero decirte que si voy al baño es porque yo quiero. ¿Vale? No
porque tú me digas.
¿De acuerdo?
Muy bien.
Muy bien.
Muy bien. Sí. Sí.
Sí.
Va.
Oye, Tony.
Sí.
No tardes mucho.
Que me duermo.
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¿Está todo bien, chico?
¿Puedo ayudarte en algo?
Eh... Sí, todo bien. El secador de manos, que no va.
No tenemos secador de manos.
Mira, ya que estamos... Dímelo, ¿te lo has follado? ¿Te has follado a esa loca?
¿Pero tú de qué coño vas, tío?
¿Acaso no es evidente? Mira, el tiempo que tarda en llegar a mi casa, meterme
la cama y conciliar el sueño, me voy a estar cagando en tu puta madre porque tú
te la habrás follado.
Y yo no. Tú de qué espantoso agujero has salido, pedazo de mierda. ¿De qué puta
teleserie? Anda, venga, vente a trabajar que la gente está esperando.
¿Esto qué pasa? ¿Qué pasa con esto?
Es para que no te disfuncione, para que no te desanimes.
Que no lo estás haciendo tan mal. O sea, me lo estoy pasando moderadamente bien,
en serio.
Va, yo me tengo que ir a hacer una coquita.
Mira, déjame, coño.
¿Me has
quedado
de menos?
Pues es que no me ha dado tiempo.
Si le echaron una caquita o a lavarte las manos y meterte una raya de coca.
Bueno, es que necesitaba reírme un rato a solas.
Casualidad. Yo también.
Sí, he hecho más o menos lo mismo.
Tú no querías ir a fumar, por cierto.
Bueno, sí, he dicho que quería fumar.
Pero no era una posibilidad.
Ya. Además, no llevo nada encima.
Hombre, vamos a ver. Si no llevarás nada encima, significaría que estás desnuda.
Eso supongo que estaría muy bien.
Supongo que no podría evitar sentir sobre mis mejillas las babas de alguien
asqueroso y tierno como tú.
Y tu peso.
Y tu pene.
¿Solo sobre tus mejillas?
Pues sí.
Porque sé que eres del tipo de chico que solo besa la cara y la boca.
Bueno, sumo en los pezones.
Y que se olvida que hay más cosas en el cielo y en la tierra.
Shakespeare.
Ah. Mira, me alegra saber que lees algo más que las carácteras de Natumia de
Grey.
Me gusta.
Muchas gracias.
También me parece muy interesante.
Oye, no me hagas la pelota.
¿Vale? Seguimos 20 a 1, amiguito.
No es tan previsible, o sea, pero claro, si estuviera diciéndote esto cada
momento, pues esto no avanzaría.
¿Avanzaría hacia dónde?
Pues hacia ese sexo innane que tanto te aterra y que responde. Pero que al mismo
tiempo anhelas e idolatras porque lo desconoces.
Y sigues pensando que es la solución a tus problemas con el mundo.
Y eso me convierte en un ser tan despreciable, ¿no?
Mucho más que incluso los que están ahí dentro girando con la rueda.
¿De dónde sales a hacer miología, Toni?
Ahora lo desde dentro y la realidad.
Bueno, había un pequeño apartado en el programa electoral de Podemos que
sobre esto.
Luego cuando las cosas se pusieron interesantes para ellos, lo quitaron.
¿En serio?
No espero que lo entiendas ahora, pero lo entenderás.
Venga, hombre, va.
O sea, me estás diciendo que el sexo no puede ser inane, no puede ser
humillante, aburrido... ¿Te cuento mis experiencias?
¿Qué te pasa?
Ahora iba a eliminar el espacio que nos separa, cogiéndote la mano. O sea, lo
que me estás diciendo es que no existe el polvo de mierda, ¿no? Aquello donde
las personas y el mundo en general te importan a mierda. No existe.
¿Hablas por ti?
O sea, ¿es alguna especie de experiencia vivida? No, estoy hablando en general.
Bueno, y también hablo por mí.
Joder, quiero pensar que todo el mundo lo ha pasado por lo menos una vez, ¿no?
Una vez me cagaron encima.
Me gustó.
Más o menos.
Ya, supongo que podríamos decir que aquel fue un polvo de mierda.
Me interesa el tema en serio.
No, no, no, no. Tú no te me vas a cagar encima, ¿eh?
Tienes que hablar de caquitas y ver cómo se te pone dura. Irene, vamos a ver. No
quiero cagarte encima, ¿vale? No me vas a la coprofagia.
Invito siempre a esas páginas en Internet.
Es como el subgénero de los enemas. ¿Tú te has puesto alguna vez un enema?
Estamos intercambiando experiencias escatológicas. ¿En serio?
¿Ha dado un paso en falso, señor mierda? ¿Su guión se desdibuja?
¿Se encuentra usted al filo del abismo?
Venga, va, cuéntame eso. Que aún no me he acabado el cuata.
¿No me dejes aquí?
No, no sé.
Por momentos me imaginaba a la típica mujer redneck de la América Profunda.
Así cubierta con tatuajes de empásticas, motivos carcelarios, frases lapidarias.
Una de esas rubias demacradísimas.
Pero imponentes. ¿Tú has visto alguna de las series Justify?
Tony, me estás diciendo que te gustan los tatuajes y toda esta parafernalia
hortera. Sí, vamos, los tatuajes, los piercings, las raptas... O sea, un poco
las mujeres hippies, las punkies... Las mujeres lo que hacen en general, ¿sabes?
Bueno, las que hacen yoga también.
Las que sueñan con mear de pie. Me encantan.
Incluso las que dicen que así como tal cosa te les han cagado del cielo. Me
encantan también.
Pero en realidad eso...
Es un poquito vergonzoso, ¿no? Porque podríamos decir que me interesa ser
feminista. Eso podría ser... Tony, eso es una sarta de gilipolleces. Y lo
O sea, ser feminista no tiene nada que ver con ser gilipolleces. Bueno, y si no
lo sabes es que eres imbécil sin remedio. Lo sé, lo sé.
Sé que son todos puros fetichismos. Pero las fantasías de cada uno no tendría
por qué meterse nadie.
Perdona por lo que te he dicho.
¿Por qué?
No, no, por lo que es loca del coño. Ha estado bien.
Bueno, bueno, es que ahora me estás diciendo que las locas te la ponen dura.
Supongo que una cosa compensará a otra, vamos.
No sabes lo que dicen de las locas, ¿eh?
Las locas son las únicas que aman con locura. Las cuerdas atan.
Eso suena a mi meme de internet. Es un meme de internet.
Tony, ¿haces algo más que esto que te he tratado de decir?
Escribo notas manuscritas a las camareras de algunos locales.
Les pregunto ahora a algunas chicas simplemente por interactuar con ellas.
Les pregunto si han estudiado periodismo.
O si son actrices de microteatro.
Ah, qué mal.
Me gusta soñar.
Incluso con mujeres como tú.
Eso está bien.
Pero no.
O sea, tus fantasías están intoxicadas, Toni.
Bueno, vale, vale, bueno, tú sigue pensando eso. Que las feministas vienen
casa, se ocupan. O, bueno, o en la sección de espiritualidad y salud de las
bibliotecas. Buscando ahí algún tomo gordo que llevarse a casa mientras a ti
te pone como un canto mirando sus sandalias.
Pero es cierto.
Dale, dale, dale.
Termínate el cubote y vamos a follar.
Esta conversación solo puede acabar contigo a cuatro patas.
Bueno.
Eso me ha gustado, señor Grey.
Acabátelo. ¿Hablas en serio?
¿Estás hablando de verdad o estás fingiendo ser un tipo valiente y
sabe lo que quieres? Estoy hablando completamente en serio. Cada minuto que
me pones más de cachondo.
No voy a permitir que sigas jugando conmigo.
Pero no sabrías ni por dónde empezar.
¿Y qué de esa conversación profunda que querías tener hace poquito?
Caca sin tatuaje.
La porno de man con six -eyed girls.
Después de follar se habrá mucho mejor.
A veces.
Aunque creo que después de follar me vestiría y me iría.
¿Te parecería bien?
Te parecería perfecto.
¿Qué me haces hacer?
No, te odio por lo que me haces decir.
He dicho de hacer o decir que no quise. Pues responde a preguntas como esas,
¿vale? Porque no tendrían por qué hacerse y mucho menos por qué
Pero no, no, tú eres así, ¿no? Y no cuela, no cuela que ahora quieras irte a
apoyar porque te harías caquitas y tú mismo lo decías. Eso era un juego,
Que te gustaba. En teoría aquí estamos... No, nunca es un juego. O al
un juego peligroso.
Me voy al baño, ¿vale? Que debo tener un aspecto horrible.
La noche, amigo.
¿Sigues queriendo partirme la cara?
No.
No, eso ya se me ha pasado. Lo siento. Aquel no era yo. Perdón.
Un consejo.
Aléjate de esa chica.
Pierdes el tiempo y además está como una puta cabra.
Ya.
Muchas gracias, pero no.
Soy menorcito para saber lo que me hago.
Que no quiero nada boya.
¿Has tenido tu escobeta?
No.
Mira, voy a apagar.
Voy a pagar por usted hasta los cojones. Ve que pases del cielo al infierno en
cuestiones de segundos. Y me arrastres contigo.
Antonio, espera, espera.
Va, siéntate.
Que tengo que contarte una cosa.
Cuando hemos entrado aquí y he pedido la tarta, supongo que solo esperaba que me
entretuvieras. A ver, no confiaba mucho en tu sentido del entretenimiento. Ni en
que fueras suficientemente interesante o bastante entretenido.
Y por eso pedí la tarta.
Pero después empezaste a sorprenderme. O sea, a darme,
a enterrarme.
Y por eso decidí que no quería tanto.
A ver, sé que igual es una repelente.
Que es como si te supeditara mis deseos.
Pero es así.
Bueno, pues supongo que yo también buscaba algo parecido.
Me pasaba lo mismo, no sé.
Al principio no sabía qué pensar de ti.
Pero después, por momentos, pues supongo que... Empezaste a parecerme
interesante.
Atractiva.
Luego también, en otro momento, me has sacado completamente de mis casillas.
¡Calla! ¿Vale? ¡Calla! Que necesito contarte mi historia, ¿vale? Mi punto de
vista. No, luego escucharé el tuyo. ¿Vale?
Vale, pues luego... Bueno, por alguna... Por alguna razón que no tengo clara.
Pues... Bueno, pues sentí que quería conocerte.
O sea, tener una de esas conversaciones profundas que dices.
Y sentir, pues, que volveríamos a vernos.
Fue como si me olvidara del sexo durante diez minutos.
Fue raro. Ya, un montón de momentos. ¡Calla, joder!
Espera, ¿vale?
Vale, pues ahora, ahora me debato entre...
Salir pitando e ir a follar hasta que se me pase esta tontería. Y luego
desaparecer de tu triste vida. ¿Qué triste vida?
Ya veo que no vas a dejar de interrumpirme.
Mi vida también es triste, Toni.
Igual me he pasado de lista.
¿Vale?
Bueno, pues digo que me debato entre eso y lo otro.
Entre tu amigo al sexo y nane y tu amiga a la conversación.
El conocerte y todo eso.
Y que... Voy a dejar que tú decidas qué quieres hacer.
Mira, yo quiero conocerte.
Eso es lo que hay ahora.
Pero a ver, claro, bueno, tu conversación de fantasías, de
hizo sacar mis garras, ¿sabes? Ponerme en guardia.
Porque entiendo que los locos, o sea, los tíos locos, son un coñazo.
Para encerrarlos y tirar la llave.
Pero bueno, las tiras locas, pues... Bueno, tenemos nuestro modo.
O sea, contamos como buenas muescas en el revólver.
Luego... El bebé te lo mejora.
Así que quiero que tomes una decisión.
O sea, aquí donde me ves, pues puedo ayudarte.
Puedo ayudarte, pues... Pues encerrándome en la habitación.
Ayudarte a meter tu polla en mi coño y follar durante horas.
Incluso diez.
Y luego... Pues este visto no me acuerdo.
¡Guau! Se me están disparando las hormonas hablando así, ¿eh?
Pues bueno, que... Que está en tus manos, ¿vale? Que decides.
A ver, cualquier cosa que digas estará bien.
¿Cualquier cosa?
Cualquiera.
Vale.
Pues no me fío de ti.
Tony, ¿te fías de todas las tías con las que follas?
Supongo que te habrás dado cuenta que no follo mucho. O no lo que me gustaría.
Una mujer lo nota esto.
Pero creo que eres bastante inteligente como para saber que el sexo no tiene
nada que ver con la confianza.
Tal vez.
Y que en ningún momento he querido que te fíes de mí.
Si no, lo habría hecho fatal.
Las mujeres de las que me fío no suelen ponerme.
Ese es el problema.
No, ese es tu problema.
Mira, me preocupan tus fantasías de guarra tatuada.
Tú velas mucho más de ti de lo que piensas.
¿Bueno o malo?
Malo.
No tienes ni idea de lo que es estar con una loca.
Ni de lo que supone para un hombre follar con una loca.
Me gusta nada cuando intentas asustarme, te lo juro.
Mentira.
Te encanta.
Te pones.
Muy bien. Bueno, pues nada. Voy a dejar de contradecirte como parece que lo
sabes todo sobre mí.
Pues, ¿y tanto?
Mira, es que las mujeres feministas tenemos una palabra para ti. A ver.
Machirulo. Bueno, más palabras.
Machirulo con ímpulas.
O sea, con pretensiones.
¿Te suena?
Pues no, mira, porque no suelo ir por ahí alardeando de mis conquistas. Te he
dicho ya que follo más bien poco.
No, no me lo has dicho.
Vale, te lo he sacado. Y te he humillado un poquito.
Y pienso humillarte un poquito más.
¿Por qué no hace falta estudiar todos los días para ser un matrículo de
espíritu? O sea, de corazón.
Basta con pensarlo.
Basta con tener una idea de las mujeres.
Pues yo no creo que las mujeres seáis objetos.
No, no, no, no. Yo os trato igual que a los hombres.
Creo que sois personas, ¿no? Bueno, a ver, exactamente igual no, pero casi.
Esto ya está muy pasado.
Nadie nos ve como objetos.
Tú nos ves como fantasías.
Tú solo ves lo que quieres ver.
No, es que cada vez hay esta empatía y esta sensibilidad.
En serio.
Vives feliz en tu mundo y no quieres que nadie te moleste. O sea, ni que te
pongan en un brete como decidir entre un polvo de orrago y una conversación
profunda. Porque es que te cortocircuitas. O sea, choca lo que
con lo que quieres aparentar.
Te pides en blanco.
Mira, apuesto a que te encantan las pajas. Mira, pues sí. Mira, ahí sí que
puedo olvidar. Pues es que el mundo es algo más que pajas, Toni. Que hay mucho
más allá.
Mira, las mujeres de verdad somos como yo, ¿vale? O sea, somos peligrosas,
complejas y peleonas también.
Pero también somos divertidas, fascinantes, sí, y misteriosas. ¡Joder!
Dices un alto concepto sobre ti misma, ¿eh? Pues me considero inteligente,
¿vale?
¿Acaso crees que esto es una ventaja siendo mujer?
Tampoco lo es para los tíos.
Tony, estás buscando complicidades ahora, ¿en serio?
Creo que ya es tarde, ¿eh? ¿Por qué?
Pues porque me has hecho llorar. O sea, te has pasado conmigo.
Y porque tienes que reconocer que he aceptado en todo.
¿Qué te hace pensar que soy un marichulo?
Machirulo, idiota. Eso he dicho. Pues porque eres un cobarde.
Como todos.
O sea, eres un mierda sin sentimientos que no ve más allá de su polla.
Y que encima tiene la despachate de fingir. Bueno, de aparentarse
Te estoy diciendo que no estoy fingiendo, joder. Que no sé cómo cojones
tengo que decir. Pero no sabes.
No puedes.
Que ni siquiera tienes para impostor.
¿Crees que realmente iba a follarme a un tío como tú?
¿De hecho, después del numerito que estás montando? Tú me lo has dicho hace
momento. Sí, bueno, pues estaba probando a ver si estabas completamente bajo mis
pies. Vale, vale, vale. Carecía de voluntad. Claro, esto es una prueba,
prueba. Yo tendría que haberte dicho que si querías ir a follar así, ipso facto,
para que tú luego me vinieras y me dijeras que hacía puntando con el dedo.
no, que era broma, Toni, que era broma.
Pues vaya puta mierda. Toni, que no entiendes nada.
O sea, esto no se trata de llegar o no llegar.
Mira, en este mundo hay tres tipos de personas, ¿vale?
El tipo número uno.
O sea, son los simples.
Los que no van más allá.
Serían los concursantes de mujeres y hombres.
Y a ver, no tienen cerebro, pero de alguna manera, pues son coherentes y son
auténticos.
No son ideales para follar, pero bueno, tú y yo no somos de ese tipo, Tony.
No. No, la verdad es que no te veo yo mucho motronista.
Tony, no te escudes en tu sarcasmo para esconder tu evidente mediocridad.
¿Eh?
¿Cómo está el tipo número dos?
Los impostores.
O sea, desprecian por sistema a los de tipo número uno.
Y aspiran a follar con alguien que piensan que estás a altura física o
intelectual. Bueno, sobre todo intelectual.
Son los peores, ¿vale? O sea, son basura. Son los que de verdad te hacen
Yo, ¿no? Yo.
Según el tipo dos, soy yo.
Exacto. Bueno, y luego está el tipo tres.
Son la hostia.
Son esas personas auténticas, abiertas de miras. Como tú, ¿no? Me va por ahí la
cosa. Mira, estás simplificando, pero básicamente sí.
Porque... Mira, hay gente que nos prejuzgamos, ¿sabes? Y que vemos mucho
allá de nuestros intereses y de nuestras fantasías de mierda.
Mira, que tenemos, pues, cierto sentido de la abstracción.
Mira, no sé, creo que estoy perdiendo el tiempo con la noticia. No, no, no, por
favor, no, no.
Parece maravillosa la teoría esta que te has sacado así de repente, de verdad.
Estoy aprendiendo esta noche contigo, una barbaridad. ¿Has pensado en
en algún fanzine o algo así? Ni te atrevas a reírte de mí, ¿eh? O sea, ni
atrevas. ¿O qué?
No sabes con quién estás jugando, ¿vale? O sea, no tienes ni idea del daño que
suda. ¿Sí? Sí.
¿Más?
Pues yo no me cago en el mío.
Te pido una tregua, ¿vale?
¿Te la mereces?
Pues yo creo que sí.
Yo creo que sí, no me he levantado, no te he cruzado la cara, estoy aquí
esperando, estoy escuchando.
Yo creo que sí.
Bueno, eso es que o viene acertado en todo, o viene en su mazoca,
o realmente tienes muchas ganas de follar.
Lo retiro, no creo que estés loca.
¿Ah, no?
No, solo estás jugando.
Solo juegas y de vez en cuando pruebas a asustarme un poquito.
Eres una niñata consentida.
Cambio de opinión cada dos por tres.
A la cual le encanta pisotear todo lo que tiene por delante porque es la única
manera que tiene de ocultar y en el fondo no tiene mucho que aportar.
Eso no es estar loca.
Respeto a las locas.
Las locas lo pasan mal. Las locas sufren.
Las locas se arrastran.
Reptan. Pasan por el mundo de rodillas.
Dando tumbos. ¿Y tú?
A ti le encanta jugar con la gente porque eres una egocéntrica de cojones.
A las locas les encanta la gente, les preocupa muchísimo.
Hasta tal nivel que llega a obsesionarles.
Les corta la respiración.
Y lo que tengo yo aquí ahora mismo delante es una persona que solo piensa y
habla de sí misma.
¿Qué sabes tú de mí?
¿De qué me conoces?
Exactamente lo mismo que tú de mí. Lo que pasa es que tú te has atrevido a
psicoanalizarme a la ligera. Me has dicho que soy un mierdas, que soy un
marichulo... Un machirulo. Un machirulo, me has dicho que soy un cobarde virgen
también. Está muy bien, vale, perfecto. Ahora te toca a ti escuchar lo que
pienso yo de ti.
¿Quieres que te enseñe mis muñecas?
¿No quieres ver cuántas veces he intentado suicidarme?
Me vas a enseñar también la carne del manicomio también.
Esto es mucho más serio que todo eso. O sea, ni te atrevas a decir que no sé lo
que soy.
Relájate, ¿eh? No te aceleres, no te aceleres. Relax, que has empezado tú.
Hay una cosa que a ti se te ha pasado.
Hay una cosita que se te ha pasado por alto.
Hay una parte del que tienes delante que no se ve. Y eso tú lo has obviado. Has
medido la pata hasta el fondo. Me he llamado loca.
No te ofendes porque te digo totalmente lo contrario. Porque creo que eres una
persona totalmente cuerda.
Joder. Hostia, me decepcionas, Irene.
Muchísimo. Me encantaría que estuvieras loca de verdad.
Que no fueras de loca. Eso sí que me jode.
Vale.
Muy bien.
Tú juega.
O sea, destrozame.
Pero te digo una cosa.
Si yo me hundo, tú te hundes conmigo. O sea, que yo muero matando.
Con eso podemos intuir que te gusto y que no puedes despegarte de mí.
Pues sí.
Me gustas.
Sí, eso es verdad.
Vale, por eso me afecta tanto lo que me dices.
Entonces, ¿por qué me atacas? ¿Por qué insistes en destruirme? ¿Por qué? ¿Tú no
ves que soy la parte débil de esta relación?
Una polla.
Precisamente. Pues intentaba esquivar tus ataques, ¿vale? O sea, neutralizar
trucos, ¿vale? Tus encantos, tus trucos de ligón de barbarato. Es que estaba
defendiéndome. Haciéndote pasar por loca del coño, ¿no? ¡Es que sí que estoy
loca!
Vale, con esta gilipollez ya sí que te acabas de superar, macho. Pero estás
con nada, es que... ¿Qué coño ha pasado? Que me ha tirado un puto abasto, joder.
¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?
Pues supongo que eso es de ahí.
Mira, esto no es el tema.
No, no has hecho más que darme la razón, que reafirmarte como fraude con patas.
O vas tú o le reviento yo, ¿eh?
Ya voy yo.
Tranquilo, ¿vale?
¿Y te la has traído?
También. Eso también.
¿Ah, sí?
Señores, os tengo que pedir que abandonéis el bar o si no voy a llamar a
policía. No pienso tolerar este comportamiento.
¿Tolerar? ¿De qué coño hablas de tolerar? ¿Qué dices? A ver.
O sea, a ver, él estaba pasando conmigo, ¿vale? Le he tirado algo, lo ha
esquivado y ya está. O sea, me estaba defendiendo.
Irene, vete a la mierda. Has herido a una clienta, ¿vale? No podemos permitir
animales aquí dentro.
Tony, Tony, nos están llamando animales, ¿eh? ¿Vas a consentir eso? ¡Hijo de
puta!
Ya está, ya está, ¿vale? Ya está, ya está.
Te vas a enterar tú.
A ver, por favor, vamos a hablar... Y
ahora la puta calle, espantazo de mierda. Ni te atrevas a
tocarlo, ¿vale? Es mío.
Esto lo arreglamos entre nosotros, ¿vale? No, pero ahora vais, ¿eh? Que sí,
puedes llamar a la policía, que ya nos vamos, nos vamos cuando nos acabemos
nuestras copas. Nos vamos a follar toda la noche, listo.
Ya, ya veremos.
¡Eh, eh, eh!
Y tú deja ya de lloriquear, ¿vale?
Que ahora estoy yo con el chico. Es mi turno.
Venga, mírate, que te pides.
Hacia puta con la baba esta.
Ya está.
¿Eh?
¿Por eso ahora al final sí que tengo tabaco?
Aquí no se puede fumar, por favor, ya está. Después de lo que acabamos de
¿qué más da?
No me van a detener.
No, no, no. Te van a detener a ti, que soy tú la que ha tirado el vaso. Por
favor, va.
Va.
Toni.
Toni, que no pasa nada, ¿vale?
A mí me conocen aquí.
O sea, he hecho cosas peores y es que no me han tocado ni un pelo.
Y además tú y yo estamos juntos hasta la muerte, ¿eh?
Oye, entonces estábamos diciendo que... ¿Cómo era? Que tú me estabas diciendo
que yo no estoy loca, ¿no? Y yo te estaba diciendo que... Que no tienes
Algo así, ¿no? Más o menos, va a poner la cosa así.
Todavía las dos cosas están por probar.
Pero estoy empezando a pensar que...
Quien está loco eres tú. En serio.
O sea, ¿por qué no te piras?
¿Tantas ganas tienes de follarme?
No es eso.
¿Ah, no? No.
¿Entonces?
Pues que a lo mejor tengo muchos más cojones de los que tú te piensas.
Hace mucho tiempo que perdí la vergüenza.
Muchísimo. Y no te voy a dejar ganar.
Ah, que seguimos jugando.
Pues claro.
Pues que sepas que me voy a dejar ganar.
¿Cómo?
O sea, te vas a dejar ganar.
¿Te quiero decir ya? No, no, vale.
Perdón, vale. O sea, quería decir que no me voy a dejar ganar.
Oye, ¿te gustaría que me dejara?
¿Te gustaría que te dijera violame?
Piénsate bien la respuesta, ¿vale? Porque es una pregunta capciosa.
Significa que yo no estoy conforme. O sea, yo no quiero y tú me fuerzas.
Hombre, ya claro, pero si eres tú la que me lo pide... ¿No? Ya, pero eso es
porque...
Quiero, pero en realidad no quiero.
Y lo que cuenta es que no quiero.
O sea, sería una violación igualmente.
Me interesa mucho esa pregunta. O sea, ¿te obsesiona el tema?
No, pues no es que me obsesione.
¿Vale? Pero, bueno, es la última barrera que os queda por cruzar.
O sea, la de la fuerza bruta, quiero decir, que es lo único que os queda por
imponernos.
A los hombres, ¿entiendes?
A los machilunos.
Mira, no sé si te estoy siguiendo, te lo juro, no lo sé.
Pero también hay violadores enclenques que utilizan armas, ¿o no? Ya, pero, a
ver.
Nosotras no salimos con armas a la calle, ¿vale?
Estoy hablando de una desigualdad de condiciones.
Que yo soy la primera que entiende que el violador es la víctima, ¿no?
¿Puedes desarrollar ese tema, por favor, un poquito más?
Bueno, pues un violador es un hombre desesperado. O sea, es un hombre al que
mujeres de pequeñito, pues, le hemos poteado. Y que queda saliendo toda
Y que luego en la sociedad lo va a putear más a partir de su pequeño
Pobrecito.
No, en serio, yo prefiero ser violada que violado.
¿Y el trauma?
Pues es un convencionalismo, tío.
A ver, un hombre me viola y me jode, pues... La semana, ¿no?
Bueno, o el mes.
Igual el año.
Bueno, pero yo pongo una denuncia a un hombre.
por miración hacia un hombre al azar y le jodo la vida.
¿Lo ves?
Siempre ganamos nosotras. Es que tenemos la sartén por el mango.
Es curioso, ¿no?
¿Alguna vez alguna de las chicas con las que he tenido sexo me ha dicho eso? Me
ha dicho que ha tenido una fantasía con un hombre que la ha violado.
Sí, vale. Pero eso no quiere decir que nos gusten los violadores.
Una cosa son las fantasías y la otra es el mundo real.
Un violador es un hombre desesperado que comete una acción desesperada.
Un poco como los suicidas.
Claro, supongo que por eso les tengo simpatía, ¿sabes?
Más simpatía que los cobardes, que los por el anime y los peleles.
No, en serio, o sea, yo prefiero a un violador que a un cobarde.
A un violador le echa cojones.
Irene, ¿a ti te han violado alguna vez, acaso?
No. Entonces, ¿qué hablas?
No es de tu interés.
Además, no me desvíes del tema, ¿vale? O sea, va, respóndeme, sinceramente.
¿Te gustaría que te dijera bien a mí?
Eh... A ver, si entendemos que... Si entendemos que en el fondo
quieres, pero jugamos a que no quieres, pues puede estar gracioso, no sé, puede
ser divertido... Tony, no es un juego de rol, imbécil.
O sea, es un puto delito.
Es que estás cagada, tío. Es que... Mira, muy prontito va a empezar a oler
mal aquí. No, en serio.
Venga.
Sí. Pruébame.
¿Pruébame?
Aquí.
Así, sin más, ya.
Vamos. Bueno, si quieres podemos ir al baño del bar.
A ver, el baño de este sitio, pues, es lo suficientemente grande como para que
me la puedes meter y lo suficientemente pequeño como para que sea incómodo.
Y no nos verá nadie, si es lo que te preocupa.
Mira... Mira, no, da igual, no.
No porque no entraba en mis planes de hoy violar a nadie en un baño apestoso.
Pues no me apetece. Yo creo que me voy a ir. No, no, no, no te vas a ir tú.
Perdona tú, jodido espantajo. Has dicho que nuestro baño es asqueroso. Apestoso.
He dicho apestoso.
¿Estaba escuchando? ¿En serio? Sí, por supuesto que sí.
Y tienes suerte.
Irene, aquí nos caiga a todos muy bien, porque si no, entre todos ya te
habríamos partido la cara y te habríamos metido una botellita de lambrusco por
el ojete.
¿En serio?
Dani, Dani, tranquilo, ¿vale?
Está todo esto controlado, ¿vale?
Quiero oírle decir que nuestro baño no es apestoso. Quiero oírselo decir. Es
broma, ¿no? Venga.
Vale, muy bien.
Dani, vuestro baño no es apestoso.
Perfecto, que quede claro.
Bonita, un par de copas, ¿no?
Sí, ¿por qué no?
Ahora vamos.
¿Este tío es gilipollas o qué le pasa?
Toni, Toni. No, es que...
Sabes que cuando hemos llegado, ¿sabes? Y te he dicho que me quería ir.
Tú sabes que no te lo decía en serio.
Pues mira, ya no lo sé, Irene, ya no lo sé, te lo juro. Vale, vale, escúchame,
escúchame. El problema, el problema es que ahora cuando te he dicho lo de que
violabas, lo he dicho muy en serio.
Mira, no, no, no. Lo que tú quieres es ponerte a gritar como una loca cuando
estemos ahí dentro.
Y acusarme de intentar forzarte. Una trampa para un machilolo, muy lista. Sí,
ahora lo has dicho bien, muy bien.
Pero no.
O sea, no, no te equivocas, ¿vale? No soy tan hija de puta, ¿eh?
Dios.
Mira, no sé cómo vamos a acabar tú, yo te lo juro.
Pero quiero decir una cosa, me dais rabia las tías como tú, las que me
cabeza, me dais rabia.
Las locas del culo, ¿no? Las que te dicen que no son tan hijas de puta. Como
quieras.
Oye. Va, sorpréndeme con un gran legato.
Luego vamos al baño.
Pues mira, tengo la impresión, y no es la primera vez que la tengo, que solo
estás intentando venderte a ti misma por haber estado conmigo como algo guay.
Y a tus amigas.
Y si soy una persona digna de figurar en tu expediente sexual.
Y estoy a la altura.
De tu antojo de masturbarte con una polla de verdad en lugar de con el dedo.
tú? Si tú te apoyarías lo que te echaran. Mira.
¡Ah, coño! Lo que es peor.
¿Sabes qué es peor?
Que ni siquiera sabías cómo hacerlo.
Mira, para que se te ponga dura tendré que recitarte unos cuantos matos de
Mira, es que has venido a ver a ver si cuela.
Siempre he venido a ver si cuela, a ver si echas un polvo. Y luego, pues, pues
puedes reírte el viernes con tus amiguitos, ¿eh? Ahí... Busco una chica
hablar del tiempo.
¡Qué ingenio con tu amiguito! La misma mujer iba, vamos.
Bien que contestaste.
Bueno, bueno. Pues porque quería, pues, matar el tiempo.
Echar un polvo.
O quizás no.
No sé, quería... quería tentar a la suerte.
A ver si me tocaban de prueba, ¿sabes? Pero no de verdad, ¿eh? No como tú.
O sea, uno que a estas alturas me tuviera, pues, atada en la cama con una
máscara de animales encima mío, ¿no?
Y que me estuviera hablando un idioma raro.
Mientras me retorcían los pezones con las puntitas.
Tú lo que quieres, perdona, lo que quieres todas es no asestar solas.
Mira, no generalices, ¿vale? O sea, yo no lo he hecho.
Yo hablo de ti y tú de mí.
Mira, no me he salido.
No, vamos, yo hoy de verdad, ¿eh? No me apetece nada que el medieval me mire el
culo.
Y al final, ¿no te va a gustar que me vaya con el delante de la barra?
No soportas estar sola.
No, te corro por dentro y siempre necesitáis tener a alguien ahí babeando
vosotras. No, sigues generalizando.
No, una mujer como tú tiene mucho más fácil. Solo tiene que echar mano a la
agenda o bajar al bar de turno, al bar habitual, y esperar ahí al sementar en
mayúsculas, dispuesto a romperos el coño.
Eso sí.
Esto está muy bien cuando tienes 16 años, ¿eh?
¿Tú te crees que mola entrar en un sitio y darte cuenta de que todo el mundo, o
sea, absolutamente todo el mundo, daría lo que fuera por follarte?
Me vas a decir ahora que esto es un trauma, ¿no?
Pues al principio no.
Al principio no, pero luego tienes 16, y 17, 18, hostia, y 19,
¿no? Es que...
Bueno, cuando quieres lo que tienes, cuando quieres... Cuando quieres...
Cuando... Siempre que tienes lo que quieres cuando quieres, no lo echas de
menos. Esos son más o menos, ¿no? Yo estoy igual de sola que tú.
Aunque pueda echar un polvo cuando quiera.
A mí el sexo me salvó de la locura.
Pero porque aprendí a darle la vuelta, ¿eh? O sea, aprendí a utilizarlo.
me enseñó a defenderme. Sí. O sea, me dio poder, inteligencia.
O sea, dominio. Dominio sobre las personas que me dieron daño.
¿Entonces un sí no es nada? No. No.
Bueno.
En mi caso, sería más bien contorsionismo, ¿sabes?
Tú imagínate, tú imagínate tu vida igual, igual,
pero sin poder pollo cuando quieras.
Ese es nuestro trauma del día a día.
Ese no, no, es tu problema.
Y no me das pena, al menos no me das ese tipo de pena.
¿Por qué os cuesta tanto reconocerlo?
Porque es que no hay nada que reconocer.
El mundo funciona así, ¿vale? O sea, nosotras estamos solas.
Vosotras estáis solas.
Nosotras, pues no tenemos nada que perder.
Y vosotras, menos aún.
A lo sumo, a lo sumo, aspiráis a darnos la razón como han dicho los gritos.
Sí, y a mantenernos el rollo el tiempo suficiente como para, no sé, para sentir
que os habéis cansado de metérnoslo.
Un lechoncito.
De puta madre, un lechoncito de puta madre.
Y en el Erasmus había un restaurante... Ya, cállate. No me interesa saber qué
coño intentaste follar o qué te follaste en tu puto Erasmus, ¿vale? En serio, o
sea, mira, me voy a ir. Ya está, me voy a ir.
Yo te voy a dar un consejo.
Piénsenos un poco el respeto. O sea, atrévete a decirle a una tía...
Que no quieres pasar la noche solo. En serio, o sea, sin tantos preámbulos ni
cortadas. ¿Sabes qué es lo que ves? Lo que ves es una loca del coño con la
cabeza plena de dudas y de contradicciones.
Pero, ¿sabes qué? Tú eres algo peor. Porque tú eres una máscara.
Eres peor.
No voy a encontrar nada en esas páginas de citas, en esos anuncios, ¿no?
Pero, ¿eh? Te he encontrado a ti.
¿O no?
Tú también utilizas esas páginas.
Podríamos decir que tú también eres una falsante. Pero vengas ahora a dar
lecciones de vida a mí. Que me olvidaba.
Puedo decir de puta también.
Pero eso mejor no me lo cuentes, ¿vale? O escriba un libro. Escriba un libro
sobre tu triste vida.
Es que ya lo hago.
Dos cosas.
Eso está muy bien.
A ver, beso.
A ver...
¿Has aprendido a besar con las putas?
Bueno, es que... Irene... Irene, quiero volver a besarte.
Quiero seguir besándote toda la noche.
Vamos a parar ya de hablar de esta conversación absurda. Estoy agotado, te
juro.
Lo siento, no va a poder ser, ¿vale?
No, en serio.
No. Va.
Ve a pagar y vamos, ¿vale? O sea, cada uno a su cama. Vale, quieres decir que
dentro de dos días yo te voy a escribir un correo diciendo que nos hemos pasado
de puta madre, que me gustaría repetirlo y tú vas a pasar completamente de mí,
¿no? Si te he visto, no me acuerdo. No, no se aparta.
Irene, Irene, Irene.
Irene, Irene.
Se me ha puesto muy dura ahora.
Se me ha puesto muy dura ahora, Irene.
Pero ahora sí, de verdad, mira.
¿Quieres comprobarlo como antes?
¿Lo comprobás como antes?
Irene, muy dura, por tu culpa.
Lo has conseguido ahora.
Bueno, es que no he probado vilmente la teta.
¿Te ha gustado que lo hiciera?
Y me has apretado el culo como... Como si no hubiera mañana.
¿Te ha gustado?
Me ha encantado.
Pero ahora tengo que irme, ¿vale? En serio. O sea, ha estado muy guay
Te lo juro. O sea, ha estado muy guay conocerte. Y lo digo en serio. No lo
por quedar bien. ¿Toni?
¿Qué te pasa ahora de repente?
Nada. Nada. Es que, bueno, me quiero ir, ¿vale?
¿Estarás bien? O sea, ¿estarás bien si me voy ahora?
¿O te he dado material suficiente para pasar, no? Sí, sí, pero no te voy. No,
quiero que me digas, por favor, qué es lo que piensas. Siempre me he quedado
saber qué es lo que piensan las chicas cuando me quedo con ellas, joder. No
imbécil, ¿vale? Si te he puesto aquí por un puto beso, no quiero saber qué tipo
de muermo te podrías convertir si te dejara que me follaras.
Serio.
Me voy.
¿Vas al metro?
Mira, si quieres puedo acompañarte al puti.
Es que si fueras siempre al mismo puticlub, entonces te diría, venga, va,
acompáñame. Pero es que ni voy al mismo puti todos los días, ni voy de puta a
estar a menudo, ni tengo un sitio de referencia. Irene, me gusta ir a
particulares. Me gusta ir a pisos privados.
Ya hablaremos.
Escúchame...
¿Te ha asustado?
¿Te da grimillas?
No, no es que me haya asustado. Es que... No sé.
Me he asustado, tío. Que... O sea, tengo la sensación de que necesito terminar
esta conversación e irme por piernas. Que no, que no, que no.
Que no te vas. Que no te vas. No, no, no. En serio. O sea, es verdad.
¿Tanto te cuesta... ¿Tanto te cuesta hacer lo que te pido, por favor?
¿Tanto te cuesta decirme qué es lo que piensas? Es que es ridículo.
Es muy ridículo.
Como si esta noche no hubiera sido suficientemente ridícula ya.
Te lo digo en el buen sentido, ¿eh? Que te conozca en acta. Es que no sé, no sé
qué esperar.
No espero nada.
No espero nada. Simplemente que me digas qué es lo que piensas.
Pues pienso que eres un mazoca, tío. O sea, que quieres que te destroce. No sé.
No sé.
¡Tony! ¡Toni! ¡Qué joder!
¡Ponte en tu perrito ya! ¡Joder! ¡Te me pones nerviosa ya!
Hostia puta.
Omar, te he bajado la máscara y los pantalones. Todo a la vez.
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué hay debajo de la máscara?
Hay otra máscara.
¿Y luego qué hay?
Pues otra máscara.
Y entra, y entra.
Y después, después absolutamente nada.
O sea, vacío.
Vacío. ¿En serio? ¿En serio?
¿En serio crees que yo fijo tanto? Yo fijo tanto. Yo.
Yo. No es que fijas. Es que ni siquiera sabes cómo fingir.
No eres divertido.
No eres interesante.
Tampoco eres especial.
Eres un actor malísimo. Y un pésimo conversador.
Y que... Yo necesito ir al baño. Ahora voy.
Sí, sí.
Yo también tengo que ir al baño.
Antes me has besado dos veces, ¿no?
¿Qué pasa?
Bueno, pues... No sé, estaba jugando, ¿vale?
Creo que estás muy solo.
Pero no me das ni la más mínima lástima.
No, porque quiero que... Que te lo mereces.
O sea, te lo mereces porque te creas el número uno. O sea, te piensas que... No
sé, pues que eres el tío mal.
con más ingenio y más astucia del mundo.
Estás faltando de respeto a mí.
Y tú a mí, generalizando, ¿vale?
Que me comparas, escúchame, que me comparas con las mujeres de tu cabeza,
mi vida existen.
O sea, no, no.
Oh, mira.
No, mira.
Pobres, pobres mujeres.
Cabezas de chorlito que no saben apreciar lo bueno, no saben reconocer a
tío que les puede hacer felices, ¿sabes? Pues mira, están condenadas a ser
abusadas y violadas por sistema, ¿vale? Pero por tío.
No vomites de gilipollas. Pues escúchame.
Desde que vean los hombres sensibles. Mira, tú me pones a un mentecato.
Mentecato.
Mentecato. A un mentecato. Y ahora un hombre sensible, yo me quedo con el
mentecato, ¿eh? Pero sin pensar, o sea, además, más que especies, voy a
mejor. Entonces podemos concluir, señora jueza.
¿Qué? Que nunca tuviste intención de...
follarme en ningún momento.
¿Tú crees? ¿Tú crees que alguien como yo amaría a alguien como tú?
Pues te juro que lo pensaba, ¿eh?
Lo pensaba.
Además tú me lo dijiste.
¿Yo?
Mira, mira, te voy a decir otra cosa, mamá.
Pues ya ves que, ya ves que como un balada, ¿sabes?
Yo, yo estoy enferma. Vale, estoy enferma. porque tengo fantasías con
¿Pero qué tú?
Tú seguro que lo has probado todo. En serio.
O sea, humillación, lesbianismo, zoofilia,
claro, coprofagia.
A ver, eso sí, eso sí. En internet, en tu conita de confortito.
Eso sí, a que te manches.
Eso sí.
Que la mierda te salpique.
O que la vida pues salte sobre ti y te coma.
Claro.
Pues las mujeres como yo, las mujeres valientes,
que además que somos todo lo que tú nos atreves a ser, pues te
descolocamos. Y es porque rompemos todos los esquemas.
¿En serio?
A ver, Toni.
A ver.
Ah, claro.
Claro, eso explica... Eso explica lo de tus... Lo de tus pajas. O sea, lo de las
pajas y las putas, ¿sabes? Claro, porque... Es que es del libro, claro.
O sea... Pero la escritura no es nada fría.
O sea, no es... No es loca.
Las locas nos enamoramos de verdad.
O sea, lo pasamos mal.
Sufrimos.
Murimos matando.
Claro.
Y no somos divertidas. No. No somos nada divertidas.
De hecho, no estamos aquí.
No estamos aquí para que te lo pases bien.
Para entretenerte con nuestras angustias.
Con nuestra enfermedad.
¿Sabes lo que te pasa, Toni?
¿Sabes cuál es tu problema?
¿Cuál? Yo creo, no, no, estoy segura de que no has tocado una teta en
tu vida.
O sea, no, no, no, no, no, hasta ahora.
Estoy segura de que no has comido nunca un coño que no fuera de una puta.
Claro,
claro. Es que tú tienes que jugarte mucho la cabecita, ¿no?
¿Qué?
¿Y si te equivocas qué pasa?
Ah, no, no. ¿Sabes por qué? ¿Por qué?
Porque yo pude reconocer a un hombre virgen a kilómetros. ¿A kilómetros? Sí.
Vale.
A ti te he olido, ¿eh? Te he olido. Te he olido desde, vamos, desde el
principio. Lo que pasa es que, bueno, he pensado que...
Que igual sería divertido, ¿sabes? Sí, por darme de ti. Un rato.
¿Eh? ¿Qué dices?
Que no estás loca.
¿Ah, no?
No. No estoy loca.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque no tienes corazón.
Ah, claro.
Claro.
Mira, pues ¿sabes qué?
No te voy a volver a permitir que me digas lo que soy.
¿Vale?
¿Otra vez? A ver. No.
¿Vale?
Y ahora te voy a poner...
Las puntitas, los pelitos de los huevitos de puntita.
¿Sabes qué?
¿Sabes qué? Que te voy a matar.
No sé cómo lo vais a ver.
Para que te duela. Te duela mucho, ¿vale?
Pero yo te voy a matar. En serio, sí.
Vale, vale, vale.
¿Vale? Bueno, pues vamos a comprobar si era verdad eso de que en realidad no
tengo cojones.
Nada, ¿no?
Ya. El sexo está sobrevalorado.
Me han dicho eso unas cuantas veces.
Curiosamente, siempre te lo dice gente que o bien tiene o ha tenido mucho sexo
que tiene sexo de vez en cuando.
Supongo que es lógico. Lo que mucho se repite acaba cansando.
Pasa lo mismo con las chuches o la comida mexicana.
Una vez, una chica que se jactaba de llevar un machete en el bolso me dijo
el sexo estaba sobrevalorado. Y justo a continuación, no sé qué le dije yo,
añadió algún plan así como...
Ya, es que es muy jodido cuando quieres tener sexo y no puedes.
Y puede que no sea para tanto, pero está ahí, en todas partes. En la publicidad,
en las películas, en las presentaciones de los libros se puede oler el sexo.
Incluso en la ESO.
Recuerdo sentirme desgraciado cuando me enteré de que un profesor a quien se le
había muerto la mujer de cáncer se había ligado a cierta profesora de inglés
rubia y resplandeciente.
Supongo que Irene tiene razón.
Soy un mierda.
Ya lo sé.
¿No lo habéis preguntado alguna vez?
Todo empieza por el sexo.
Siempre ocupa algún lugar en la vida de las personas.
A menudo quienes escriben libros o hacen películas que ganan premios dicen que
sin tal persona no la habrían podido conseguir.
Y puede que mientras tanto se estén follando a otra.
El mundo sigue.
Las películas juveniles son aquellas en las que alguien quiere conquistar a
alguien. Siempre existe una cierta redención. Aunque venga en forma de sexo
trágico, pero hay sexo.
El pringado de turnos suele ganar algo, ni que sea un beso de mierda. En la vida
real no siempre es así.
La vida real te parece mucho más a esto, a lo que habéis visto, a este similión,
a este disparate.
No, violame tú.
Está muy bien atracar bancos y rodear el parlamento, evitar los que ostentan el
poder y tienen el dinero, pero el sexo es más poderoso todavía.
Tanto que si no sabes bailar y no follas, hoy ya te consideran un
Los que se la sacan en la calle y se la menean para reírse un rato. Los que
siempre fantasean con las camareras. Los que se sientan junto a las chicas en el
tren. Los que se masturban con pelirrojas y líderes asamblearias.
Los que hunden la polla en la tierra de los cementerios. Los destruidos por
Mític, Baduk o Adopta un tío. Los que nacieron gordos y no lograron dejar de
serlo. Los que nacieron espuchinizados pero ahora están gordos. Los que siguen
el tenis femenino y la gimnasia rítmica. Los que van de putas. Los que no se
atreven a ir de putas. Los que sueñan o fantasean con ir de putas. Los que
sueñan con niñas, adolescentes o treintañeras estresadas. A la hoguera
ellos. Que la chica del machete, que sueña con un mundo mejor, no se
la posibilidad de hacerles alguna vez una mamada. Hay cosas que una chica no
debería hacer y ayudar a los desposeídos del sexo es una de ellas.
Y es que los tipejos como yo no somos nada.
Nadie quiere apoyarnos.
Nadie quiere nuestra polla ni nuestras caricias. Con ella de hablar, ¿no?
Nadie quiere escuchar nuestras mierdas. A nadie le va a importar si nos pegamos
un tiro.
¿Estaba hablando en voz alta?
Sí. Y ya hace un rato.
Joder.
Mierda, quiero que te quiero.
Oye, ¿nos podemos volver a ver?
Estoy agotada después de este polvo.
Bueno, no que haya sido esto porque no tengo muy claro que haya sido un polvo.
Lo bueno es que supongo que todo se resume otra vez a tu ego.
A tu ego y a tu triste condición porque piensas que todo el mundo tiene que
descubrirte.
Que tienen que hacerte mártir o una Dalí de la masculinidad frustrada.
Y lo que a mí me parece es un cobarde.
Y un pelele.
Pero te pongo un poco, ¿no?
Pero ya sabes que yo estoy loca.
Esta noche vas a estar de puta madre.
Porque, bueno, mal que bien, pues ahora has conseguido tu objetivo.
Pero mañana, si tú quieres, empieza el horror.
Ya sabes que no estoy bien.
Ya sabes que yo soy más fuerte que tú.
Ya sabes que puedo destrozarte la vida y que es justo eso lo que voy a hacer.
Ni tú ni yo estamos preparados para tener una relación adulta.
O sea, yo voy a jugar a juegos que tú ni siquiera sabrás.
Te voy a traer de culo.
Y una parte de mí, o sea, en serio, se sentirá orgullosa de ser la comandante
este infierno, ¿sabes? Pero otra parte de mí...
Me sentiría como una criminal de guerra, ¿sabes?
Sí.
O sea, como una desgraciada, ¿sabes? Que cierra cortarse las venas en cada bar.
Bueno, en cada baño de cada bar.
En cada baño.
Tendrás menos tiempo para perder tiempo.
Y eso...
Te jodea mucho, ¿vale?
Pero bueno, te harás creer que es mejor torturarte con otra persona y echar un
polvo de vez en cuando.
Es que hay una posibilidad entre un millón que esto vaya bien.
A ver, a lo mejor si nos hubiéramos conocido en otro momento de nuestras
siendo otras personas, igual encajaríamos y todo, ¿eh?
Sí. Pero bueno, claro, igual también encajaríamos porque estaríamos muertos.
Y claro, cuando se está muerto, pues tampoco es muy difícil encajar. O sea,
hace falta poner los dos cuerpos juntos y dejar que la descomposición haga el
resto.
Y que nos invadan la caca y los gusanos.
Irene. ¿Qué?
Irene. ¿Qué pasa?
Me da igual que me jodas la vida.
Ya no sé cómo te lo tengo que decir.
Joder.
Es lo más bonito que me han dicho en la vida.
Ya da igual, total.
Llegados a este punto, creo que me estoy colando por ti.
Mira, yo también.
Las relaciones humanas.
No sé quién dijo aquello de que el amor es la forma más bella de autoestrucción.
Porque sí.
Ahora de pronto ya no hablamos de sexo, hablamos de amor.
O algo así.
En ese sentido, las relaciones tóxicas y destructivas son las que deberían ser
más puras y sanas.
Bueno, no sé si sana es la palabra más adecuada.
Pero más coherente y auténtica, seguro.
Y aquí estoy yo.
Con esta loca que me ha dicho que me va a destrozar la vida.
Y yo lo estoy diciendo.
Y esta loca está conmigo. Que soy otro puto loco.
Y que tampoco se lo voy a tener fácil.
Tony.
Creo que te quiero.
¿Qué?
¿Qué?
Supongo que...
Que te destroce la vida de la persona a la que amas cuando no te importa es lo
más parecido a la felicidad.
Como ha dicho ella, puede que esto salga bien o puede que esto salga mal.
Y que eso signifique que sale bien.
Puede que se la presenta mi familia algún día, puede que tengamos hijos.
O simplemente lo más seguro es que acabemos tirándonos de los pelos dentro
dos semanas. O prendiéndonos fuego.
O clavándonos los dedos en los ojos, no sé.
Dime que me quieres.
Dime que me quieres.
Dime que me quieres. Dime que me quieres. Dime que me quieres. Te quiero.
Te quiero. Dime la verdad.
Te quiero.
A ver.
Pero tengo la impresión de que todo lo que ha pasado ha merecido la pena.
Creo que ha sido una noche mágica.
Y me cago en la puta. No tengo ni idea de por qué, pero me siento jodidamente
feliz.
Pongo que es bueno.
Sí,
sí, tiene que ser bueno.
¿Me das la cucharita?
No.
Tengo hambre.
Chicas jóvenes y monas con grandes vidas interiores
cantan sus tentaciones y tocan en los festivales.
¡Aquí voy!
¡Y aquí van!
¡Aquí voy! ¡Y aquí van! ¡Aquí yendo la ciudad!
¡Las conozco en eles! ¡Ya no lo aguanto más!
Los jóvenes barbudos, con aspecto inofensivo,
cantan sus sentimientos y tocan en los festivales.
¡Aquí voy!
Y aquí van.
¡Aquí voy! Y aquí van, patrullando la ciudad.
Chicos con mandolinas, ya no lo aguanto más.
Chicos jóvenes airados, con ganas de partir caras,
cantan lo que pasa ahí fuera y no tocan en festivales,
no. ¡Aquí voy!
¡Y aquí van!
¡Aquí voy, aquí van, patrullando la ciudad!
Chicos con distorsiones, es lo que quiero ya.
¡Aquí voy!
¡Y aquí va!
¡Aquí voy! ¡Aquí van! ¡Patrullando la ciudad!
¡Chicos con distorsiones! ¡No!
¡Qué quiero!
¡Ya!
¡Ponga muerte! ¡Ponga muerte!
El punk no ha muerto, el punk ha vuelto.
¡El punk ha muerto, el punk ha muerto!
¡El punk ha muerto, el punk ha muerto!
¡El punk ha muerto, el punk ha muerto!
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