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San, San, San, Domine Deus Abba, plenitum felieterra gloria
tua, hos ane in excelsis, benedictus hi venit in homine Domine, hos ane in
excelsis.
Dime bien, San Paco.
¡Domini nostri Jesucristo!
¡Jesucristo!
¡Oh, que enim corpus meum! ¡Cuad probobis tradecum!
Pato, tengo un recado para ti.
¿Qué pasa?
Que te vengas con Trini y nosotros a la bicicleta.
¿Otra vez?
¿Ahora? Descansa, hombre, descansa.
Buenos días, Paco. Buenos días, señora.
Mañana debes presentarte un poco antes. Vas a acompañar a mi esposa a la
estación. Llegan unos amigos.
A sus órdenes, mi comandante.
¿Qué es eso de ir a las bicicletas?
Se lo había prometido a los niños.
Ya, el asistente y la asistente.
Ya estamos... Estudia libre, ¿no? Y media y salida.
Va, no te enfurruyes.
Paco, Paquito, si te portas bien, te compraré un pirulí.
¿Y tú qué hacías en el pueblo?
Se me daba bien el grano.
Las ovejas.
Había un buey que solo quería salir conmigo.
¿Y a dónde os ibais el buey y tú?
¿A pastar?
¿Dónde están los niños?
Por ahí.
Si vas a quedarte en Madrid, algo tendrás que hacer.
Hay muchos que sí quieren rengansar.
Uy, no, quita, quita.
Yo tampoco lo comprendo.
Renunciar a todo por la sopa boba me parece cosa aragane.
El que es trabajador sale adelante.
Ya, pero metes en una fábrica a tragar humos... Por muy trabajador que seas.
Mira, yo llevo sirviendo desde los 14 años y no me va tan mal.
Tengo ahorradas 19 .000 pesetas.
Yo ahorraré por los dos.
Trabajaré donde sea, haré las horas que hagan falta.
Pero yo ahorraré por los dos.
Vas a ver si salimos adelante.
Eh, novios, pensad un poco en nosotros.
Que ya es hora de merendar.
Comprarnos cacahuetes, por lo menos.
Cacahuetes y algo más. Venga, Paco.
Que un día es un día.
Y pilongas.
Lo estoy, siempre.
Comida como otro cualquiera.
No tiene mis familias, son dos monos.
¿Dónde vas a comer?
No sé, ya me arreglaré.
Bien, dice la tienda que alquila en un hábitat.
¿Con tal de que esté en el barrio?
Sí, sí lo está.
Mira que sea limpia. La ropa me la traes una vez a la semana que yo me ocupo,
¿eh?
¿Vendrás esta tarde?
Claro, mujer.
Bueno.
Pues hasta luego.
Adiós.
Me habían dicho que alquilaban una habitación.
¿Es allí?
¿Le gusta?
No sé si esto es para mí.
¿Por qué?
¿Cuánto pide por ella?
Sesenta pesetas a la semana.
¿Quiere que le pague por adelantado? Ah, pues sí.
Es la costumbre.
Está incluido el desayuno.
Aunque se lo tendrá que preparar usted porque yo nunca como en casa.
¿Va a quedarse mucho tiempo?
Todavía no lo sé.
Me dice que algo no tiene más. Gracias.
¿Y tiene hijos?
Si los tiene, no los ha visto.
Me he pasado la tarde durmiendo.
¿Eso es lo que ha hecho?
¿Dormir?
También he pensado en ti.
¿Y qué has pensado, si puede saberse?
Pues... Pues que ya no te acuerdas, ¿no?
Menuda trampa le estás tú hecho.
Ya está bien, ¿vale? Deja de hacer el tonto.
¿No queréis que te cuente lo que pensé sobre ti esta tarde?
Alguna guarrería, seguro.
¿No queréis que te lo diga al oído?
No.
Venga, que te lo diga. ¿Por qué no?
A sus órdenes, mi comandante.
Tranquilo, Paco, tranquilo.
Que la milia ha terminado ya para ti.
Buenas noches, mi comandante.
¿Tienes por ahí un sacacochos?
Sí, señor, ahora mismo se lo doy.
¿Qué, pelando la pava?
¿Has encontrado trabajo?
No, todavía no, mi comandante. ¿Y a qué esperas?
Están construyendo un barrio ahí abajo.
Necesitan peones.
Lo dice un cartel bien grande.
Mi cuñado le suministra material.
Tiene una fábrica de ladrillos. Se llama Vázquez, Arturo Vázquez.
Ve a verlo de mi parte.
Y dile que me llame.
Lo haré, mi comandante.
Recuerda lo que siempre te dije.
El porvenir solo tiene una puerta. La del trabajo.
Sí, mi comandante.
Bueno, os dejo.
Seguid con lo vuestro.
Buenas noches, mi comandante.
Pues suena que él habrá llegado a comandante trabajando.
Lo que predica es lo que vale.
Uy, en vez de pasarte la tarde pensando tonterías, ya sabes lo que tienes que
hacer.
No eran tonterías.
No se desharizca, mujer.
Venga, te lo cuento yo.
Porquerías.
Que no te voy a comer.
Oye. Ponte un rato, anda.
No.
¿Qué? ¿Cómo va?
Ya ves.
¿Qué hacías tú en tu pueblo?
Con mis padres.
Me ayudaban en el campo.
Yo creo que esto...
No es para ti.
No, ¿verdad?
¿Cuánto me deben? La barraca, allí está el administrador.
Madrid, informaciones, informaciones, Madrid, pueblo.
Madrid,
informaciones, informaciones, Madrid, pueblo.
Hola, María. Hola, Paco.
¿Pregunta usted por doña Luisa? Pues diré la llave.
¿Suele regresar a esta hora?
Habrá que esperar.
Buenas tardes.
¿Trini? Trini no, Luisa.
Me llamo Luisa.
¿Y no es más cómodo dormir en la propia cama, digo yo?
Olvida la llave.
Pues cuando le vuelva a pasar eso, hay otra en el bar.
No volverá a pasar.
Buenas noches.
¿Le apetece una copita?
Por mí no se moleste. No es molestia, yo la voy a tomar igual.
Siéntese.
Las últimas.
¿Perdone, cómo dicen?
Las copas. Había seis, pero ya solo me quedan esas dos.
Ni copas, ni coñac, ni nada de nada de nada.
Bueno.
Pues a mí.
A mí el dulce.
Y a mí.
Pero no hay otra cosa.
Soy yo.
¿Me reconoce ya?
Mi novia se llama Trini.
¿Lo dice por eso?
No digo porque parece que esté en la luna.
No tenía buen día.
Pues sí, yo le cuento.
¿Le apetece un dulce?
No, no.
Gracias. Sospecho que está sin cenar.
Ni falta ya.
Anímese, hombre.
Mire, yo ya tengo alguna experiencia en esto y los días malos.
Acaban siendo buenos si no quiere.
¿Sí?
Sí. ¿Cómo?
Yo acabo haciendo siempre alguna locura que normalmente no haría.
¿Y qué locura se le ocurre que pueda hacer yo?
Podemos hacer algo.
¿Qué hay para comer hoy, Trini?
Cocido, señora.
Como todos los jueves.
Jueves. ¿Cómo pasan los días?
¿Y un día se le ocurre cambiar los menús? No sabré ni en qué día estamos.
Esta cabeza mía.
Dos aspirinas llevo ya tomadas.
Doña Elvira.
¿Puedo pedirle un consejo?
Hace una semana que no tengo noticias de Paco.
¿Qué debo hacer?
¿Habéis tenido alguna riña? Bueno, sí, pero una cosa de muy poca importancia.
Mira, si fuera tu hermana, te diría que es cosa de buscarla por los hospitales.
Pero es un hombre.
Un hombre joven y guapo.
Ya amanecerá.
Richard.
Richard.
¿Pero qué haces?
¿No te habías metido?
He tenido que salir para un asunto.
No vuelvas a dejarme solo.
Pero has ido a la charcutería. Algo hay que comer, ¿o no?
Hoy no.
Júrame que no volverás a dejarme solo.
Júrame.
Te lo juro.
A ver si no lo hacemos.
Deberá aprender.
No puede ser ahora.
No podemos.
¿Quién te espera?
Nos ha salido un negocio. Un buen negocio.
¿Nos ha salido?
¿A mí también?
¿Qué no?
Hay mucho dinero que ganar.
Y tú vas a ayudarme.
¿Yo?
Sí, tú.
Tú no te preocupes, ya me caso.
Venga, te voy a poder presentarlo.
A ver, di cuál te gusta.
¿Qué piensan estos trajes?
Eran de mi marido.
¿Cuál te gusta?
El verde.
No.
A ti te sienta mejor el azul.
¿Sabiste cuánto le pongo?
Cinco pesos.
¿No tienes suerte?
¿Me pones el sello?
¿Cómo sigue doña Eulalia?
Mejor mañana le quita las pantallas. Dígale que Francisca se interesó por
que se mejore de su par.
Adiós. Adiós.
Luisa.
Son las dos. Ya puedes cerrar.
¿Conforme? Cinco.
Hay algunas palabras que no entiendo.
Debe ser por culpa mía.
¿Cómo qué?
Por ejemplo, ¿qué quiere decir avintestat?
Eso es latín.
Quiere decir que el negocio lo heredó de su difunta tía, la actual propietaria.
Vaya. No se preocupe. No es usted el único que no sabe latín. Son fórmulas
aparecen en todos los contratos.
¿Todo conforme?
Creo que sí.
Bien, pues no sale más.
A firmar y asunto concluido.
¿Ha traído usted el dinero?
Bien. Y ahora los testigos.
¿Qué piensan tus amigos?
Es que no está claro.
El delgado del bigote es el gordo.
Le llaman el gordo porque una vez le tocó el gordo.
Y el otro es el minuta.
Porque entiende de leyes.
Toma, lo tuyo.
¿Lo mío?
Yo no he hecho nada.
Pues como vengan los de la porra, no van a pensar lo mismo.
Ni hablar.
Oye, que el Minuta es abogado de verdad y lleva años en este negocio.
Nunca ha pasado nada.
Y sabe el tío un rato.
Yo ni sé cómo lo consigue.
Pero ya has visto.
La tanquera en el hospital y él tenía las llaves.
Me da risa pensar la cara que contaba el del pueblo.
Cuando se le ponga sana a la tanquera.
Pues a mí me da pena.
Le habrá costado años ahorrar ese dinero.
Me tienes loca, cabrón.
Vamos, vamos.
Que yo también estoy quebrada.
Que me diera de avisarte con las blancas.
Me diga de una vez por todas en brazos de quién va a pasar la noche buena.
Dime.
Como todos los años.
Pues tienes que ir con corbata.
¿Sabes qué array es este?
Claro. El baltasar, el negro.
Chicos, a por las maletas.
Hola, Paco, ¿qué tal?
Hombre, Paco, ¿cómo te va? Muy bien, mi comandante. ¿Te vas abriendo camino en
Madrid? Poco a poco.
¿Y en qué andas ahora?
¿Sabrá usted que deje la obra?
Ahora trabajo en una fábrica de pan.
Estoy ayudando en el reparto, es más entretenido.
Y menos pesado.
¿Se van de viaje?
Como todos los años.
Vamos a pasar estos días con mis padres.
¿Quién sabe si por última vez? Que están ya muy viejos.
¡Trenes! ¡Trenes!
¡Trini! ¡Trini!
¡Trini! ¡Trini!
¡Trini! ¡Trini!
¡Trini! ¡Felices Pascuas y hasta la vuelta! ¡Hasta la vuelta, Trini! ¡Hasta
vuelta, Paco! ¡Felices Pascuas! ¡Mucha suerte, Paco! Gracias, mi comandante.
¡Pórtate bien!
¡Hasta la vuelta, Paco!
¡Tú también, Paco!
¿Cómo estás?
Conténtame, Tener.
Eso quiero, tenerte contenta.
Ah, ¿sí?
Y por eso desapareces tantos días, ¿no? Para tenerme contenta.
Ya pensaba que te habías muerto.
Exagerada. Sí, sí, exagerada.
Dejé el trabajo en la obra.
No quería presentarme sin tener otra cosa.
¿Y has encontrado algo?
En una fábrica de pan.
Soy el que organiza los despachos.
12 horas tiene la jornada, todos los días.
¿Cómo es que no te hacía con ellos?
No me apetiría.
¿Quieres salir?
¿Dónde quieres que te lleve?
Tenemos la casa para nosotros.
Y es noche buena.
Aquí comen todos los días, los coman antes.
No, que va.
Ni por no ser buena.
Parecen ricos, pero no lo son.
Tenemos un menú para cada día de la semana.
Chuleta solo el sábado, pescado los viernes.
Esto lo he comprado en el mercado yo, con mi dinero.
¿Sabías que iba a venir hoy? Si en un día si no vienes, nunca más.
¿Qué está bueno?
Está de chuparse los dedos.
Pues cuando vivamos juntos hacerán las cosas.
¿Todos los días?
Casi todos los días.
Como tú traerás dinero a casa, yo podré cuidarte como a las niñas de mis ojos.
Eso es lo que quiero.
¿Y si algún día me quedo sin trabajo?
Entonces trabajaré para ti.
¿De verdad dices eso?
No hará falta.
No hará falta porque para entonces tendrá ahorrado para poner un negocio.
Tú trabajarás en él y yo te cuidaré.
Tú estás loca.
Te lo juro.
No lo jures.
¿Para qué clase de negocio crees que sirvo yo?
Una mercería si la llevo yo.
Para ti va mejor un bar o un colmado.
Lo que prefieras.
Prefiero una tienda de deportes.
Tengo mucho por venir.
Para el señor de la casa.
¡Qué barbaridad!
¿Es el comandante?
¿De quién va a ser, si no?
Pues como se entere, te fusila.
Será a ti.
Yo ya no estoy a sus órdenes.
Mañana mismo le compro otro.
Te has vuelto loco.
Venga, vamos a recoger esto y nos vamos.
¿Luisán?
Muy borracho.
¿Por qué?
¿Qué pasa?
Pasa que soy una estúpida.
Aquí estoy el día de noche buena pensando en un chulito al que apenas
Solo como la una.
También yo pensaba en ti.
¿Pensabas en mí mientras le tocaba las tetas a ella?
¿A quién? ¿A quién va a ser?
A una fregona.
¿Me dejas que te las toque a ti?
Te las lavas antes.
¿A dónde vas?
Me voy a acostar. ¿Has estado en la cama con ella?
¿Sí o no?
No.
Nunca me he acostado con ella.
¿Es virgen?
Supongo. Sí, es virgen.
¿Y eso a ti te trae loco?
¿Como a todos, o no?
Antes de conocerte, tal vez.
Ahora, cuando quiero pensar en ella, me doy cuenta que tu cuerpo lo ocupa todo.
Y no la deja entrar en mis pensamientos.
Oye, todavía no sacas tiempo de ir al cine. ¿Al cine otra vez?
¿Cómo que no?
¿A que no te acuerdas de la última película que hemos visto?
Los caballeros las prefieren rubi.
Ya ni está en cartel.
Con esta tarde lo que más me apetece es tomar una cerveza.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Le presento a mi novia, Trin.
Y aquí, doña Luisa.
Mi casera.
Mucho gusto.
Encantada.
¿Le apetece tomar algo con nosotros?
No, muchas gracias. Llevo prisa.
Adiós, buenas tardes.
Oye, Paco.
No me trates de usted, que hay confianza.
¿O no?
Buenas tardes.
Una cerveza.
¿Y usted, señorita?
Nada, no quiero nada.
¿Pide algo, mujer?
¿Qué pasa ahora? ¿Esa es la viuda triste y acedosa que también te trata?
La misma.
Tiene su mérito.
Es una mujer que con su marido tenía de todo.
Y ahora tiene que abrirse camino ella sola. Eso es lo que más me revienta, que
me tomes por tonta.
No has visto cómo te miraba. No has visto que no sabía qué hacer.
¿No has visto que se ha escabullido como una zorra, que es lo que es?
¿Qué te crees, que me chupo el dedo?
Está sacando las cosas de aquí, Ciotrino. Menuda jeta de pájara tiene.
Y tú, se te ha puesto la cara del color de la cera.
Llévame a casa.
Cuando me termine la cerveza.
Y cálmate de una vez.
Me calmaré si me juras que esta misma noche te buscas otra casera.
Si hago eso, se enredan de mí. Esa es la que se va a reír de ti.
Esa.
Postre no hay.
Como no sean unos polvorones.
¿Y falta qué hace?
Yo no tengo hambre.
¿Qué? ¿La criadita lo hace mejor?
Como no sea eso, así a ojo poca cosa es.
Una pinta de mosquita muerta que ni se lame.
¿Vas a empezar otra vez?
No me dirás que no es un trago verte por ahí del brazo con una fregona. No
quiero que te metas con ella. Es mi novia y se ensayabó.
Ya lo sabía. No, señor, no lo sabía. Pues ahora ya lo sabes.
Muy bien, ahora ya lo sé.
¿Cuándo te casas?
Cuando encuentre trabajo.
Y yo qué sé.
¿Te acuestas ya con ella?
Yo se la me acuesto contigo.
No te preocupes, todavía llegará.
Supongo. ¿Y a ti te gustaría eso de follarte a dos tías, a que sí?
Pues mira lo que te digo. ¡Que mires, hostia!
Voy a rezar al demonio para que te la seque el coño y que no te la puedas
el día que esa marmota se te abra de piernas.
Que no te rías.
¿Y qué?
¿Cómo quieres que me lo tome?
Cállate.
Ven a la cama.
He dicho que vengas a la cama.
Y luego le explicas a ella cómo lo tiene que hacer.
Espera. A mí me gusta así.
Mira.
Nada. ¿Qué quieres tú?
La caballina de paisano.
Está en el cuarto de plancha. Hay que forcirla.
¿Y el abrigo? El abrigo está en su sitio.
No seas niña.
Vamos a tomarlo con calma, ¿eh?
Vamos a ver.
¿Qué pasa con Paco?
Que se acuesta con esa guarra.
¿Está bien? ¿Se acuesta con esa mujer?
No sé yo de dónde vas a sacar un hombre que no se acueste con otra alguna vez.
Pues a la cuerpo. Ahora no podemos hacer nada.
Mira.
Vamos a hacer que Paco vuelva.
Y que vuelva mansito a comer en tu mano.
Yo te diré lo que hay que hacer.
Pero antes te voy a hacer una pregunta.
Y tienes que decirme la verdad.
¿Lo oyes?
La pura verdad.
acostado ya con Paco?
No, señora, nunca.
¿Y con ningún otro, supongo?
No, señora, nunca.
Lo que pasa es más fácil de lo que yo creía.
Lo primero, asegurarte bien de lo que pasa.
Porque hasta ahora que yo sepa, tú no tienes más que sospechas.
Sí, sospechas.
Tenía que haberlos visto los dos el uno delante del otro.
¿Te asegura tú mirar a Gloria?
Muy bien, muy bien.
Pues vamos a atacar de frente, como diría mi comandante.
Porque esto va a ser una guerra.
¿No le importa esperar?
No, no. Si no le importa a usted...
Cubre, por favor.
¡Ya!
¿Por qué va a ser tan amable de traer un sobre?
Me he vestido de estimar, hasta con un tineo.
Muy bien.
Pues ya lo saben ustedes.
Hay 3 .000 pesetazas para el...
Puedo
pasar.
Ya sé que no está ella.
Hoy no trabajas.
Hago el turno de noche.
¿Y esto?
¿Dónde duermes tú?
Ahí.
¿Te haces tú la cama?
¿Qué si no?
No me lo creo.
Trini, yo no estoy enamorado de esa mujer.
Yo también puedo dártelo todo.
¿Tienes miedo de que vuelva?
¿Pues a qué esperas?
Por lo menos vamos a quitar la colpa.
Solo una partida, la de Kamel.
Dos. Una de Kamel y otra de Chesterfield. Cobradas por ti con 15
diferencia. ¿Es tu palabra contra la de él?
Yo solo he cobrado una partida.
Nosotros creemos en la palabra de él.
¿Por qué?
Porque sí.
Porque le conocemos a él y te conocemos a ti.
¿Qué queréis que haga?
Deducida tu parte.
Son... 15 .000 pesos.
¿A quién se los debo?
A él.
¿Por qué a él?
Yo solo tengo cuentas con vosotros dos.
A nosotros ya nos ha pagado nuestra parte. Para que no queden dudas.
Para que veas que uno sabe a quién fiar la palabra.
No tengo ese dinero.
Búscalo.
Que me denuncie.
Él sabrá lo que hace.
Aquí nadie tiene las manos limpias.
Luisa. Tú sabes que hay muchas maneras de convencerte.
¿Qué vais a hacerme? ¿Vais a darme una paliza?
¿Vais a pegar a una mujer?
Puedo hacer que tu cara se parezca a una almendra agarrapiñada.
Con tu nuevo aspecto vas a tener que buscarte otro trabajo.
Sí, en un circo.
Dame tiempo.
No mucho.
Buenas noches, don Alfonso. Buenas noches.
¿Qué tal su señora?
Estupendamente. ¿Qué le pongo, 50 céntimos? 50 céntimos.
Muy bien.
Mañana te pago María. Ana, calentita. Y dos o tres de regalo.
¿Tienes algo que decirme?
No.
Ya se lo contaré.
Déchame a mí.
¿Seguro?
¿No la habréis hecho aquí?
Luisa. Es inútil que disimule.
¿Cómo lo sabías? ¿Eres bruja?
Ella es la bruja.
Hay días que valdría más no haber nacido.
Bueno, a ver, ¿qué pasa?
A ti nadie te engañó.
Llevamos más de dos años de novios.
Ella es buena conmigo.
Ha venido... Ha venido a follarte y tú le has seguido el juego. Ha venido a
hacer las paces. Y es lo mejor que podía pasar.
Es como si se conformase en una situación.
Lo mejor que podía pasar.
Será tú.
Ya tienes lo que querías. Dos coños.
Uno para los padres y otro para los nones.
Luisa, por favor.
¿Tú qué pensabas?
¿Pensabas que iba a dejar tirada a Trini?
En este momento ya no soy capaz de pensar en nada.
Vamos a la cama, anda.
Esta noche no.
No ocurra cruzar este puente.
Luisa.
Luisa, abre.
Hubiese querido decirte lo de palabra, pero no ha podido ser.
Mañana temprano me voy de viaje por unos días. He cogido un poco de dinero de la
cajita. Sabes que te quiero.
Paco.
¿Madre?
¿Madre?
¿Madre? Sí, mi hija mía.
Madre.
Madre, mira, te presento a Paco. Es mi marido. Nos hemos casado la semana
pasada. ¿Será verdad que os habéis casado?
¡Sin avisar, sin decir nada!
¡No puede ser! A la boda vas a venir tú con tus muletas. Ni tú ni nadie. No
avisamos a nadie.
Pero unas letras dando la nueva hija.
Desde la otra Navidad yo no te vemos.
Dile, del mozo.
¡Aurora! ¡Aurora!
¡Marmen! ¡María!
Rita, hija.
y a tu tía que salgan. ¿Qué pasa?
Eugenia. ¿Qué se ha casado?
¿Qué hubo?
Mirad, mirad.
Aquí está el novio.
Aquí está el novio.
Esta noche hay festejo en la plaza y ya me supongo que nos vais a quedar aquí
con una vieja tonta.
Así que si queréis descansar un rato, ahí lo tenéis.
La cómoda Isabel es linda.
También lo sabes tú, Tini.
La casa es vuestra. Os arregláis.
Hijo.
Te puedo llamar hijo, ¿verdad?
Estoy muy contenta. Me brinda una alegría muy grande.
Que la quieras. Y que la trates bien.
Eso es lo que hace falta.
Descuide.
¿Has querido a tu madre?
No.
Pero seguro que la hay en tus ojos que pronto nos quedan.
Quiero hacerte feliz y hacerlo yo también.
Aunque solo sea en estos pocos días.
¿En qué piensas?
¿En el buey aquel con el que te ibas a postar en tu pueblo?
¿Qué es eso?
Mi madre, que debe estar trajeando por aquí.
Siempre estaba así.
¿Así cómo?
Así, coja, con muleta.
Hace tiempo que se tiró delante de un carro.
Se tiró.
¿Y por qué?
Porque mi padre se entendía con otro.
Con una enfermera que ayudaba al médico.
Ya ves, parece cosa de familia.
No te tirarás delante de un carro, ¿verdad?
¿Mi padre dónde está?
Mi padre murió poco después de Apoplegia.
Yo ya sé que soy muy tonta.
Sé contentar a un hombre en la mesa, pero no en la cama, ¿verdad?
Pero te juro que aprenderé, Paco.
Te lo juro.
¿Quieres que lo hagamos otra vez?
¿Qué te parece?
Te quiero más que mi vida.
No digas eso. Parece cosa de película. Te lo digo porque es verdad.
Paco.
Paco, quédame, por favor.
Por favor.
Vamos a dar un paseo, Ana.
Vamos a disimular, ¿no?
Como quieras.
Soy muy desgraciada, Paco.
Además de tonta, soy loca.
Yo me he entregado a ti en cuerpo y alma.
Pero tú solo piensas en esa mujer.
Solo quieres volver a verla.
Tranquilízate, Trini.
Es verdad que estoy inquieto y que quiero volver a Madrid.
Pero es para dejar de una vez esa casa y buscar otro trabajo.
¿Y eso cuesta?
Es verdad.
Mira, no te lo he dicho antes.
Pero me han echado de la fábrica de pan.
Por eso estoy así de raro.
Por nada más.
¿Sí? ¿Por eso estás triste?
Te lo juro.
Ya encontrarás trabajo.
Y si no, no importa.
Ya tengo dinero ahorrado.
Es como si fuese tuyo.
Depende de ti.
Muy mal, soy violento. Si quieres me voy, si andas poscos.
Si quisiera echarte le iba a hacer a patadas, ya ves.
Eso quiere decir que vas a ser buena conmigo.
Que no estás enfadada. Eso quiere decir mierda.
Mierda, que me ahogo en la mierda.
Supongo que no te enfadarás si te digo que te necesito más que el aire que
respiro. Que vivir sin ti es un tormento.
Eres de machín.
De alguna forma tengo que decirlo, ¿no?
¿Me crees o no?
¿Y qué me crees?
Que el remedio me quita.
¿Qué te pasa?
Traje de la oficina.
A ver.
Hay señores que en lugar de enviarte un telegrama vienen a casa y te lo dan así,
a puñetazos.
Quiero que me digas lo que te ha pasado.
No me lo cuento.
¿A quién escribes?
A un amigo.
¿15 .000 pesetas?
¿A quién le pides tú 15 .000 pesetas?
Antes que tuvo otro, chulita mía.
Le pido a un viejo amigo que me ayude con 15 .000 pelas.
O con 1 .000 o con lo que pueda.
¿Te debe dinero?
Yo antes me dedicaba al toco mucho y vivíamos los dos de maravilla.
Pero eso no es deber dinero, yo soy así.
¿Para qué crees tú ese dinero?
Para que no me envíen más telegramas.
Luego te lo explico punto por punto también.
No quiero que le pidas dinero a nadie.
¿Por qué me lo vas a dar a ti?
¿Tienes todo ese dinero? ¿Lo tienes?
No lo tengo.
Pero a ti nadie te pone la mano encima mientras estés conmigo. Puedes estar
segura. No es por falta de confianza.
Pero necesitaría dos como a tuya ser posible armados con un aranjero.
Como una guardia civil.
Ya se verá.
Luisa, abre.
Solo quiero que me lo expliques todo. Quiero saber qué te pasa.
Luisa, por favor, me dejas en el desconsuelo.
¡Abre!
Pasa, Paco, está abierto.
No te lo dará.
Ya sé que no lo va a hacer por ti.
Pero sí por mí.
Lleva la vida guardando el dinerito peseta a peseta.
Y te lo va a dar a ti por las buenas.
Si no hay más que verla.
Que no conozco el barcal.
¿Te inventaré algo?
Que eres una criada de pueblo, Paco.
¿Y si le digo que soy yo el que necesita el dinero?
Que me encarcelan si no lo consigo.
Si tanto tiras de la cuerda, puede que te manden a la puerta.
¿Qué va?
No voy a ver lo caliente que la tengo.
Mira, Paco, mejor déjate un cama en paz.
Hasta puede que la cárcel no sea el peor sitio.
Tiro el carro por la cuesta, lo siñordo a todos y que sea lo que Dios quiera.
Ya estoy harta.
No te enfades, Luisa.
Está claro que quiero ayudarte.
Tiene que haber alguna forma de conseguirlo.
Solo una.
¿Cuál?
¿De verdad estás dispuesto a hacerlo?
¿Quieres de veras que tu criadita suelte sus ojos?
Quiero que no te pase nada.
Pues atiende.
Mira tú por dónde voy a saber muy pronto si tu machito mío merece a tía Luisa o
eres solo una ilusión que se me ha metido a mí en el seso.
Escúchalo. ¿Qué te voy a decir? Porque en esta clase de negocios vale la luisa
lo que pesa.
Veamos por dónde se puede agarrar esa cocinera.
Aunque a mí lo que me gustaría es verla muerta.
¿Por qué no la matas?
¿Y por qué la voy a matar?
Por mí.
Y el día que me metas en la cárcel te habré perdido para siempre.
No es por eso que vayas a parar a la cárcel.
¿Ah, no? No.
¿Y cómo?
Porque yo maté a mi marido.
¿Tú qué haces aquí a estas horas?
Tenía ganas de verte.
¿Quieres un café?
Bueno.
Trini.
Yo quiero cumplir mi palabra, pero...
Que esa mujer tira mucho, ¿verdad?
No, no es eso.
¿Hacen contraocupación?
¿La estás buscando?
Por ahí van los tiros.
Yo no sirvo para trabajar de peón en una obra ni en una fábrica de pan.
Bueno, ahí no se acaba el mundo.
Eleni, tengo que decírtelo.
Se me ha ocurrido una idea que lo resuelve todo de una vez.
Mi ocupación y lo de esa mujer.
No he estado buscando trabajo, sino otra cosa.
Y lo he conseguido.
Dime lo que has conseguido.
Me han ofrecido el traspaso a un bar en Arana de Duro.
Es una ganga, pero es un traspaso muy fuerte.
Así matamos dos pájaros de un tiro.
Nos vamos de Madrid y tú tienes ese negocio que siempre has querido.
Pero es tu dinero, Trini.
Yo no sé si puedo pedirte... ¿Cuánto piden?
Mucho. ¿Dime cuánto?
20 .000.
Yo tengo 30 .000 en la cartilla.
Pues vamos a vivir como reyes.
Y tú te pasas a una pensión.
O al Hotel Ritz, si hace falta.
Pero hoy mismo.
¿Hoy? Venga, más nieve, más.
Niños.
Uno cada uno.
Ya está bien, ya está bien.
Está en la calle principal.
Se llama Esmeralda.
El dueño murió el marzo pasado y su viuda, que es extremeña, quiere volver
pueblo.
Aquí traigo el compromiso que hemos firmado.
Pero falta lo fundamental.
O sea, pagar el traspaso.
¿Y tiene vivienda?
Sí, claro.
Una sala y dos habitaciones en el piso de arriba.
¿Tú ya lo has visto, Trini?
No, lo ha visto Paco. Yo lo veré mañana.
Pero si Paco dice que vale, es que vale.
¿Y ya habéis decidido dónde vais a casaros?
Casi seguro que en el pueblo de Paco, porque él tiene más familia.
¿Están invitados?
Yo estuve destinado a la heranda de Duero un par de meses.
En el 42.
Un lugar frío en invierno.
Pero a vosotros os vendrá de perlas.
Ojalá os hagáis de oro vendiendo coñac.
Y ahora, si os parece bien, un brindis por los novios.
Que seáis felices.
¿Te llevas aquí dentro?
¿El trecillo del comandante?
¿Quieres que te ayude?
No, deja, tú agárrate bien el bolso.
Ya queda poco.
La señora me ha regalado un juego de sabanas bordado.
Casi nuevo.
Mira que si nos lo robas.
Para eso estoy aquí.
Muy guapo tendría que ser lo que lo intentara.
¿Qué le dijiste al despedirte?
¿A quién?
A quien va a ser a tu carrera.
Nada, que me voy.
¿Y ella qué dijo?
Allá.
Está llorando.
A veces pienso que ella no tiene ninguna culpa.
En la vida pasan estas cosas y a quien le toca, le toca, ¿no?
No, Cedri. No quiero hablar de eso ahora.
Prométeme que lo olvidarás.
Ya está olvidada.
¿A dónde vas?
A fumar un cigarro y te juro.
¿Qué te pasa?
Nada, tengo frío.
Algo que me habrá sentado mal.
Tenías que traerte eso también.
Esto antes que nada nos tiene que ayudar a salir adelante.
¿Todavía tienes frío?
No, ya no.
¿No estás caliente?
Ya estoy bien, no te preocupes.
¿Vamos a salir?
Tú no.
Yo he quedado con el primo de la viuda, a ver si tiene cita con el notario.
Buenas tardes.
Ponte aquí, levanta la pierna.
¿Lo ves?
Dos veces.
Todo bien.
Mañana las 11 en Aranda.
Todo consiste en que ella suelte allí mismo el dinero, sin más trámite.
El bar le gustará el seguro.
Es una venga.
Se traspasa por el triple de lo que ella va a pagar.
El minuto hará de notario.
No hace falta.
¿Qué es lo que no hace falta?
Luisa, tengo el dinero aquí conmigo.
¿Te lo ha dado ella?
No.
Lo he cogido.
Estaba dormida y lo he cogido.
Pero tú estás loco.
Estamos seguros que habrá una denuncia en la policía.
En lugar de figurar como el estafado, vas a ser tú el estafador.
Lo que tenga que ser, será.
Ahí tienes lo que necesitas. Más de lo que necesitas. Hay 30 .000 pesetas.
Te vuelves a Madrid y resuelves tus asuntos. Yo ya me arreglaré.
Tú no te arreglarás.
Tú irás a parar a la cárcel y yo también.
Ya está.
Y no va a pasar nada.
Con lo que sobra puedes desaparecer una temporada.
Será lo mejor.
¿Desaparece?
¿Será lo mejor?
¿Cuándo volveré a verte?
No lo sé.
No puedo abandonar a Trini en esta situación.
Ni conviene ni soy capaz de hacerlo.
Es mejor que te diga la verdad, Trini.
Ella lo ocupa todo en mí.
Quiero olvidarla y no puedo.
No puedo pasar sin Luisa.
Salvo eso, todo es mentira.
El bar es mentira.
Solo queríamos sacarte el dinero porque lo necesitaba para seguir teniéndola
ella.
Yo solo te he querido a ti.
Solo tienes tu mundo.
Y ahora descubro que la persona que más quiero y que más necesito solo busca mi
ruina. Tienes el dinero ahí, Trini.
Rene, dime algo, Rene.
Vete, por favor.
No puedo más.
No quiero volver a verte.
Estoy muy cansada.
No quiero vivir.
No quiero vivir.
Abre para que pueda decirte que me perdones.
Todo te he dicho la verdad porque quiero que todo te regrese.
Abre el trino.
No era yo.
Estaba loco.
No sabía lo que me hacías.
Todo será diferente a partir de ahora.
Abre el trino.
Trini, haré lo que tú digas.
Nunca te abandonaré.
Te lo juro.
No pasará nada, Trini.
No pasará nada.
Todo volverá a ser como antes.
Sácame de aquí.
Peor.
¿Vamos a otro sitio?
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos conocimos?
Dos años.
Yo a ti te conozco de toda la vida.
Lo he soñado.
Mira.
Dame un beso.
¿No me quieres?
Yo te abandonaré.
Me romperé las piernas.
Me sacaré los ojos.
Me cortaré las manos y los pechos.
Hasta que no sea más que una ruina a tus pies.
Para que tengas lástima de Trini y eso no te deje vivir.
Para que recuerdes toda la vida que no supiste querer a Trini.
A Trini.
Que solo quería ofrecerte su cariño.
Darte hijos.
Cuidarte.
Solo eso quedará entre nosotros a partir de ahora.
¿Lo quieres así?
Dime, ¿lo quieres así?
Quisiera matar a esa mujer, pero sé que Dios no me dará fuerzas.
Desde lo más profundo de mi alma siento la necesidad de acabar de una vez.
Quiero morir, Paco.
Y sé que tú quieres que muera.
Hazlo, Paco.
Mátame.
Líbrame de este suplicio, por favor.
Buenas noches.
Gracias.
Gracias.
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