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A mí yo.
Yo me voy.
La levanta. No puedo.
Otro día.
Vale, adiós.
¿Cómo te vuelves tan tarde?
No,
ni es que ni nada.
¿Quiere otra?
¿Y vamos a casa?
Aún no.
¿Has hecho los deberes?
No. Pues andando.
Mamá, en el colegio hemos hecho esto.
Ahora no puedo.
Es que no entiendo nada.
Pues deberías entenderlo.
Ya te lo he dicho.
Pero yo no puedo.
Ya sabes que yo no puedo.
No te lo voy a repetir más.
¿Y a dónde?
A Berlín.
¿Y qué voy a hacer?
Mírame.
Mírame.
Antes todo estaba bien.
Funcionaba.
No me pidas más.
Tú sabes lo que yo quiero.
Tú verás lo que quieres.
No, siéntate bien.
¿A dónde vamos?
Ahí tienes una manta, tápate si tienes frío.
No, Marce, ya estamos.
Gracias.
¿Hola?
¿Hola?
¿Quién es?
¿Quién es?
Niño.
Hola.
¿Cómo estás?
Bien.
¿Y tú?
¿Cómo estás?
Bien, bien.
Marcelo, saluda a tu abuelo Pascual.
No te preocupes, no te preocupes.
¿Cómo te va en el trabajo?
Bastante bien.
¿Necesitas dinero?
Tranquilo, ya me las apaño.
Ya veo.
¿Y tú?
¿Cuántos años tienes?
Cuatro.
¿Cuántos años tienes?
Cuatro.
Marcel, ¿te lo quieres comer de una vez? Va.
No quiero, quiero irme a casa.
Vamos, Marcel, cómetelo.
¡Gracias!
¿Mamá? ¿Mamá?
¿Mamá, estás ahí?
¿A dónde?
A la ciudad, a trabajar.
¿Y cuándo volverá?
Pronto, pronto.
¿Esta noche?
Yo no lo sé, no lo sé.
Un posadero invitó a cuatro reyes, cada uno con su caballo.
Marcel,
venga, sal, que te he traído una cosita.
¿Quieres salir, por favor?
Ha dicho que mi madre volvería pronto y yo la espero aquí.
¡Sal de una vez, anda!
Estás muy equivocado si crees que te vas a quedar ahí.
Lo que es muy equivocado.
¿Por qué se quitó?
Estamos dibujando. ¿Te gusta dibujar?
Anda, que no pasa nada.
Por favor, silencio.
Silencio.
Silencio, por favor.
Niños, os presento a nuestro nuevo compañero Marcel.
Niños, silencio.
Saludad a Marcel.
¿Qué hora es?
Las seis.
Venga, niños, vamos.
¿No lo sé?
¿Qué haces ahí?
¿Tú sabes el susto que me ha dado?
¡Te he buscado por todo el pueblo!
Venga, ven.
Vamos a trabajar.
¡Vamos!
No pasa nada, Marcel.
Vamos, dame la mano, dame la mano.
Venga.
¡Venga! ¡Marcel!
No me quiere mi madre.
¿Qué dices? Tu madre te quiere mucho.
Ha tenido que irse a la ciudad.
Vea, cuando venga a retener a ti, me sació.
¡Marcel! ¡Marcel!
¡Venga, venga! ¡Venga!
¡Vamos!
¡Marcel! ¡A ti!
¡Vamos!
Mira, Marcelo, he pensado una cosa.
Dentro de un momento llegará la señora Amparo, que es una clienta mía bastante
exigente.
Y yo no sé si podría atenderla solo.
¿Tú no me querrías ayudar?
Mira, luego podríamos ir a jugar al fútbol.
¿Qué te parece?
Bueno.
Marcel, ven aquí.
Date la vuelta.
Mira, tenemos que empaquetar unos gramos de esta especie que
vale mucho dinero.
Hay que hacerlo bien.
Porque si no, se pueden caer y se perderán, por ejemplo.
Uno.
Y dos.
¿Durga? La otra, la otra.
Muy bien. Ahora, esta aquí. ¿Lo sellas?
Buenas tardes.
Buenas tardes, señor Amparo. Ya tenemos listo su encargo. Espero que te
contenta. Nunca querríamos defraudarla.
Pero, Pascual, ¿con qué pie te has levantado hoy? Le tengo que decir una
cosa. Que sin la ayuda de mi nuevo compañero aquí, yo nunca lo hubiera
conseguido. Él solo ha sellado el paquete.
¿Es así o no?
Sí. Pues bien, espero no quedar defraudada.
A ver, ¿quién tiene mi encargo?
Aquí tiene, señora.
¡Uy, qué mayor!
Muchas gracias.
Pascual, me han dicho que han visto a la Mónica.
¿No será este su hijo?
Mi nieto, sí, mi nieto.
¿Es que la Mónica vuelve al pueblo?
No.
Tiene que trabajar.
Pero me ha dejado a Marcelo una temporada para que conozca el pueblo de
abuelos.
Pues eso está muy bien.
Apúntamelo, Pascual. Yo ya me tengo que ir.
Me alegro mucho de verte con este ánimo.
Adiós, pequeño.
Cuando yo jugaba al fútbol, no vayas a creer que los balones eran como estos.
Los hacíamos de trap.
Si tú quieres que el balón vaya para aquella parte,
le golpeas con la parte interior, con esta parte.
Ahora, si quieres que el balón vaya hacia allá, le golpeas así. Fíjate
bien.
Mira ahí, mira ahí. Bueno, ahora presta atención, porque no es tan fácil como tú
crees, ¿eh?
Mira.
Ven aquí, ven aquí.
¿Pero qué haces?
¡Eh!
¡Marcés!
Suelta, suelta.
Abuelo. Dime, dime.
¿Dónde está la ciudad?
Pues... Muy lejos.
Demasiado lejos para nosotros.
Algún día iremos.
¿Abuelo? ¿Abuelo?
¿Quién te da un permiso para tocar lo que no es tuyo?
Eso no se toca.
Vete a tu cuarto, anda.
Abuelo, ¿me dejarías algún día solo?
¿De qué tontería dices?
¿De qué son esos zapatos?
El amor a Rosario.
¿La abuela está en un lugar mejor?
Así es.
Así es.
Oye.
¿Qué tal te ha ido en el cole?
He aprendido una cosa nueva.
¿Qué?
tricotricotra, como es tan fino, leiro, leiro, leiro, leiro, leiro. Se pintan
los colores, no hay nada, con gasolina, tricotricotra, con gasolina, leiro,
leiro, leiro, leiro.
¡Ven, Marcel!
¡No te pares, que ya llegamos!
¡Está ahí enfrente, mira!
¡Mira!
¡Es muy pequeña!
¡Es muy pequeña!
Está bien.
Esta huella.
Tanto tiempo.
Estaba Nora.
Su madre y su abuela charlando y charlando.
Para ellos era el mejor lugar del mundo.
Algo mágico.
¿Sabes, Marcelo?
Quería decirte algo.
Mira, yo sé que es difícil llegar a entender por qué
la gente que uno quiere se va.
A vos no estás con nosotros.
Así ahora.
Sin seguir adelante.
Sin seguir adelante.
Pero eso sí, ¿eh?
Hay que llevarlo aquí.
Y quedarlo.
Quedarlo para siempre.
Aunque no sea el corazón.
No puede ser.
Aquí es bonita.
Puede quedar muy bien.
Mira, aquí estaría la recepción.
Y allí, pues, el comedor junta una barra de la cocina.
Y mira, ven.
Mira, aquí estarían las habitaciones.
Nos saldrían cinco más o menos.
¿Y la nuestra?
Ahí, en la torre.
Es muy bonita.
Sí.
Además, es una ocasión que no podemos perder, Marcel.
De todas formas, te voy a hablar con mi abuelo.
Yo no sé cómo se lo va a tomar.
Pues cómo se lo va a tomar.
Estará contento por ti.
Vaya verás, te va a quedar estupendo.
Pensé que ya no venías.
No sé cómo te gusta comer eso, abuelo.
Es de antes de ayer.
A mí no me gusta tirar la comida.
Además, así, no hace falta que hagas la cena.
No creo que seamos tan pobres.
No te puedes esperar un momento, abuelo. No te lo comas, hombre, que ya está
malo.
Hemos ido a ver la ermita.
Y es muy bonita.
Pero hay que hacer obras.
Bueno, primero vamos a pedir un presupuesto.
Tú, ven con cuidado con esos constructores, ¿eh? Ya lo sé, abuelo, ya
Venden duros a cuatro pesetas.
Hemos hecho números.
Y hace falta bastante dinero.
Hemos pensado en poner un anuncio en el periódico para traspasar la tienda.
Espero que... A los pienses más.
¿Puede vender?
Véndela. Ya está.
No puedo poner ni una caña.
A ver si espabila.
No debes espabilar, cabrón.
¿Qué?
Funciona.
¿Para la anuncia?
Sí.
No tengo una cita.
¿En serio?
Estas paredes están muy mal, ¿eh?
Hombre, son viejas.
Pero nada que no le arregle una manita de pintura.
¿Cuántos años tiene la casa?
Pues esta casa la construyeron mis padres en 1895.
¿Y usted la reformó?
Claro. Cuando me casé.
Hace 50 años.
¿Está tras tienda comunicada con la planta de arriba?
Sí.
Mire, no quiero ofenderles, pero no vale gran cosa.
Con la casa sería más interesante.
Si me la vendieran también les podría hacer una buena oferta.
La casa no está en venta.
Entiendo.
Pues no creo que nadie le vaya a ofrecer más, ¿eh?
De cualquier manera, aquí les dejo mi tarjeta.
Buenas tardes.
Bea, ¿estás bien?
Tengo como algo que me aprieta.
No sé, como un pez que no me deja dormir.
Tranquilo.
A veces tengo
miedo de que no nos salgan bien las cosas.
Tengo que estar más tiempo en mi casa.
¿No te van a ayudar?
A mi madre lo único que la haría feliz es que me quedara con ella de por vida.
No te preocupes.
Va a ser la mejor casa rural de toda la comarca.
Mira, si quieres vamos a la ciudad y compramos toda la decoración para las
habitaciones.
¿Qué? ¿Cómo estamos?
Siempre en un minuto, Ed.
Siempre en un minuto.
¿Qué quieres, que me haga rico?
¿Por qué?
Que si me quiere pagar dos veces, por mí encantado.
¿Dos veces el qué?
Dos veces el qué, dice.
Que ya te he cobrado.
¡Qué concurso!
Venga,
abuelo, vamos a casa.
Vamos a casa, por favor. Por favor.
Me parece que ese último vinito no me ha sentado nada bien.
Esa agüita.
La agüita de todos. Venga, abuelo, vámonos a casa. Por ahí ya está bien.
bien, está bien.
Pues te hacen el ridículo, abuelo.
Yo no hago el ridículo de no tener nadie, ¿eh?
¿Ah, no?
¿Y cómo le llamas a lo que acabas de hacer en el bar?
Joder, abuelo, que parecías un viejo verde.
Tú a mí no me vas a decir lo que está bien y lo que no está bien.
¿Eh? Y mucho menos ahora.
Vale, abuelo, hay que irse a casa. Vamos.
No me digas lo que tengo que hacer, joder. Yo me quedo aquí.
Aquí me quedo.
Aquí.
Abuelo, por favor, vámonos. Me molesta, ¿eh?
Me molesto, me molesto.
Soy un viejo inocente.
La vendemos. La vendemos una puñetera vez.
Vale, yo me voy.
Sí, márchate, márchate. Como todos.
Mañana cojo a los maletos y me voy a la nación.
¿Has dicho como todos?
Pues sí.
Esto es lo que vamos a hacer.
¡Joder! ¿Y así podré hacer mi vida de una puta vez? Sí, haz tu vida.
Cosa que no he podido hacer yo por cuidarte.
¡Por cuidarte!
¿Qué día es hoy?
Ya estamos otra vez.
Hoy es hoy.
Usted me quiere tomar el pelo a mí, ¿eh?
¿Pero qué día va a ser el que es?
¿Eh? ¿El que es?
¿El que es?
No sé por qué tengo caso así.
Me voy afuera.
Abuelo, ¿dónde vas?
Mierda. Podrías ser Alzheimer.
¿Hay alguien en tu familia que te pueda ayudar?
Oye, oye, mira.
No, ya me tomé lo mío.
Una rutinita.
Y marchando.
Pues claro que sí.
He pensado que podemos hacer folletos y repartirlos por todas las agencias de la
ciudad. Y así cuando vayan los clientes, verán nuestra casa.
¿Qué te parece?
Bien, bien.
Pero mi padre me ha hecho el favor y habla con él del presupuesto.
Al final nos va a salir un poco más de lo que pensamos.
Hay que confirmarlo ya.
¿Has tenido más recaídas?
Sí.
Está muy asustado.
Pero insiste que quiere ir a la residencia.
Estará mejor ahí.
Es la única persona que tengo.
¿Y yo?
Tienes razón.
Perdona.
Está quedando muy bien, ¿eh?
¿Has cogido la lista?
Sí, sí.
Se está aquí.
Un montón de dinero.
Hasta luego.
Hasta ahora.
En eso se parecía a tu madre.
Gracias por acompañarme, chicos. Ya puedo seguir.
Venga, cuídese, Pascual. Cada día le veo más joven.
Tú, con esos piropos, vas a ser muy buena hotelera.
Luego te recojo, abuelo.
Parece que estamos contentos, ¿no?
Sí, eso parece.
¿Qué te pasa?
¿No habías hablado con él?
No, todavía no.
No pude.
Marcelo, llevamos demasiado tiempo con esto.
Y ahora es el momento.
No vamos a tener una mejor oferta nunca.
Por cierto, pasa por delante la tienda.
Sí, la estoy arreglando.
¿Para qué?
Quiero ver si la vendemos mejor. Y él se puede quedar en la casa.
No, no, no entiendo. ¿No ibas a llevarla al centro? Pues no, no voy a dejarla en
la calle.
No, Marcelo, necesita atención médica. Está muy enfermo.
¿Qué pasa, que te lo ha dicho él?
Joder, ¿qué prisa tienes con que me deshaga de él?
Y no, no me lo ha dicho él. Ni él ni nadie.
Y tú deberías de saber por qué no puedo hacerlo.
Está muy asustado.
¿Y no es para casa, qué?
Pues tendré que esperar.
No sé, podemos sacar dinero de otra parte. No, ni te lo planteé.
No hay otra manera de sacar dinero.
Ni creo que ya sea el momento de que hagamos algo por ti y por mí, ¿no? Si es
que en algún momento piensas en nosotros, no sé.
¿Y tú?
¿Tú has pensado en mí en algún momento?
Porque yo iba a venderlo todo. A darlo todo. ¿Y tú qué?
¿Te atreves a preguntarme eso?
Tú sabes que yo no tengo nada.
Nada. Y que a mí no me ponen las cosas tan fáciles como a ti.
No sabes ni lo que dices.
Lo sabía.
Si es que lo sabía.
Siempre me salen las cosas mal.
¿Y sabes lo que creo?
Que me has estado mintiendo.
Que tú no quieres vender ni la casa, ni la tienda, ni nada.
Que no eres capaz de mirar hacia adelante.
Lo único que quieres es quedarte ahí en tu mundo y con tu abuela.
Yo no puedo vibrar.
Pues entonces no tiene mucho sentido que sigas conmigo.
Porque yo me quedo aquí mientras él viva.
Tienes razón.
Entonces no tiene sentido.
Entonces, este sinvergüenza hizo lo imposible
para que mis padres no abrieran la tienda.
Bueno, pero igual salieron adelante.
Así que, agradecida, llegaron todos a comprar aquí.
Pero se hace.
Abuelo, ya no hay hotel.
¿Qué hace?
El que iba a montar con Bea.
Sí que lo es.
Abuelo, desayunamos aquí, ¿vale?
café con leche y unas tostadas.
¿Y para usted?
¿Para usted?
No, no.
Lo mismo para él.
Sí, sí.
Abuelo, voy a ir a comprar lo que falta.
¿Te quedas cuidando el carro un momentito?
¿Qué le pasó?
Estaba jugando.
Mi nieto. ¿No ha visto mi nieto? No, no.
¿Pero qué hace, hombre?
Suéltame. Suéltame. Déjame en paz.
Venga, ya está, ya está.
Tranquilo, tranquilo.
Vamos allí, vamos a sentarle.
Venga, ya está.
Abuelo, ¿quieres un poco de agua?
Ya va.
Abuelo, dame esa foto. Dame esa foto.
Dame la, abuelo, dame la.
Abuelo.
Mírame.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué me hace jodos?
No, Sash.
Sash.
Tranquila, Sash.
Sash.
Te voy a armar.
Te voy a armar.
A por...
Tranquilo, tranquilo, tranquilo.
Abuelo, tranquilo, tranquilo.
Tranquilo, ya paso, ya paso, ya paso. Ya paso, tranquilo, abuelo.
Marcel.
Compañero.
Ahora como antes.
Solo es tú y yo.
Ahora como antes, ¿vale?
Voy a estar contigo siempre.
Me oyes siempre.
Gracias.
Está acompañando un sentimiento.
Te doy mi más.
Estoy buscando a Mónica García.
Yo no entiendo.
¿Puedes repetir, por favor?
Deberías venir dos años atrás.
Ella no vive más aquí.
Hola, y gracias.
Tengo que encontrar a Mónica García.
Tengo este adres.
¿Sabes algo sobre ella?
Por favor.
¡Te he dicho que no está aquí!
¡Así que adiós de nuevo!
¿Estás buscando a Mónica, Mónica García?
Sí, sí.
Quizás te pueda ayudar.
Tres años atrás, no estoy seguro, pero tres años atrás, cuando ella vivía aquí,
ella trabajaba en una barra llamada Chess Cantina, ¿sabes? Chess Cantina.
Cantina, ella trabajaba allí, ¿sabes?
Lo escribo para ti. Tengo un pen.
Un momento.
Voy a llegar.
Gracias.
Tienes miedo, es estúpido.
Eres un bello niño.
Pequeño, ¿no?
Con permiso, papá.
¿No te ves así?
¡Fuu!
Gracias.
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