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Venga, oye, por favor, vamos.
Oye, ¿y mi cinturón?
Está en el cajón.
¿En cuál?
De siempre.
¿Cuál dices?
¿Dónde está mi cargador?
¿Has mirado en el enchufe del baño?
Ahí no está.
Había de coger mi cargador. Compré 80 cargadores, me salen más caros que el
móvil.
Ahora has dejado en el estudio.
Pregúntale a tu madre.
Recoger todo esto.
Javi, a las once en la cama. Aunque la abuela te deje tú a la cama. Sin
En esto.
¿Le has dado el beso de buenas noches a Rosa?
Sí. ¿Se lo has dado?
Ahora voy.
Me he dejado el móvil.
Desprisa que no llegamos.
Sí, sí, pero un segundo, tranquilícese. Mire, en el prospecto pone la dosis.
Sí, es el papelito que hay en la caja.
Depende de la talla, ¿sí?
Claro, porque Cookie es de talla mediana.
Para, estate quieto.
Ah, no, no se lo decía usted, señora. Es a mi pastor alemán.
Sí, no para quieto.
Se agarra y no para de frotarse.
Sí, bueno, están todos los animales igual, por lo del eclipse.
Les... Y es que la sangre... Ya, mañana la llamo, ¿vale?
Vale, ya.
Para, para, para, que llegamos tarde.
Eres muy idiota.
No sabes, ¿no?
Te lo he dicho ya, te voy a casa de Susana.
Sofía, por favor.
Pues no te lo creas si no quieres.
Vas a casa de nadie. Que no.
Mira que mintiendo no me haces daño a mí, te haces daño a ti misma.
Que no me des el coñazo, mamá, te lo he dicho mil veces, voy a casa de Susana.
Luego saldremos por ahí y puede que esto no, pero solo eso.
¿Y esto?
¿Para qué es?
No son míos.
Estaban en tu bolso, son tuyos.
Son de Susana, me ha pedido que se los guarde.
¿Tú te crees que soy tonta?
¿Sabes qué te digo?
Que rebuscando entre mis cosas.
No me haces daño a mí, te lo haces a ti misma.
¿Te sacas de quicio?
Sí, seguro.
Tu hija no para de mentirme.
¿Esos pendientes? ¿Qué pasa?
Que son nuevos.
Sí, gracias por cambiar de tema. ¿Has oído lo que te he dicho?
Que son nuevos.
No, lo de tu hija. ¿Qué le pasó?
Que me miente.
Claro, no vas a decir nada. ¿Qué quieres que diga? Tiene 17 años. Estaría
preocupado si hiciera lo contrario.
Sigue saliendo con ella.
¿Y qué?
Que no me gusta.
Pues parece que hay así.
Joder, Alfonso, a ti tampoco te gusta.
Reconócelo, por favor.
¿Tú te acuerdas de cuando tus padres hacían todo lo posible para que no
saliéramos juntos?
¿Sirvió de algo?
Es más...
Si no hubieran estado tan a la contra, a lo mejor ni siquiera estábamos juntos.
Sí, a los padres habría que hacerles un poquito más de caso.
¿Por qué no pruebas a hablar con ellas en discutir?
No, no, no empieces otra vez.
¿Cuántas adolescentes han hecho terapia contigo?
Muchas. Y todas están súper agradecidas. Escriben cartas, te mandan flores. No
exageres, ¿vale?
¿Por qué no lo intentas con ella?
Ni de coña. ¿Por qué?
Porque no, que es mi hija, que no es una paciente, que viene a la consulta, por
favor. No paras de meter...
Tenía una caja de condones en el bolso.
¿Qué?
Los encontré.
¿Has hurgado en sus cosas?
No.
Estaba buscando un mechero.
¿Se puede saber por qué te has sentado atrás?
Amor, he ido a dejar las botellas, me has puesto el taxímetro y has arrancado.
La costumbre, perdona. Oye, si quieres me cambio, ¿eh? Para un momento, venga.
No, no, da igual.
Déjalo.
Oye, amor, aquí pone que es un vino biodinámico. ¿Esto qué es? No tengo ni
idea de qué es biodinámico.
Estará bien. Por la pasta que vale seguro que está bueno, no te preocupes.
pues para.
Para un momento y compramos otro.
Oye, Ranka, tranquila, por favor. Es una cena, no es un examen, ¿vale?
Es que Eva siempre tiene que decir algo y no me apetece aguantarla.
Eva es... Eva. Está claro que yo no le quedo bien.
Que no es eso.
Que ella es así.
¿No? Con Ana no.
Ana la trata distinto. Bueno, Ana la conoce de toda la vida. Es que ese es el
tema. Que vosotros os conocéis de siempre y yo soy la nueva.
Pero qué nueva.
Si llevamos un año casados.
Da igual, amor.
¿El lunes puedes llevar a Rosa al dentista?
¿El lunes?
Sí, sí, el lunes.
Pues intentaré salir antes, a ver.
Es a las cuatro.
Si no vas a poder ir, dímelo ya, si me organizo.
Pues si lo supiera te lo diría, pero como no lo sé, pues me tendré que
antes, ¿no?
Nunca sabes lo que tienes que hacer.
Sí sé, sí sé lo que tengo que hacer. No, no, nunca lo sabes.
No lo sabes nunca. Sí sé lo que tengo que hacer, mi amor. Mira, en realidad si
es por poder no puedo ir. Ah, no puedo. Y te lo digo ya. Pues no vayas, no
vayas. Ya, déjalo. Voy a hacer todo lo posible por llevar a la niña al
Déjalo. ¿Te vale con eso?
Esta noche hay una de sangre.
¿La qué?
Se llama así.
De alguna se vuelve roja.
Ah, el eclipse.
Ya lo sé.
Dicen que vuelve loca la gente.
No necesitamos ningún eclipse para eso.
A mí no me aceptan en el grupo.
¿Qué grupo?
El de WhatsApp.
Los de la cena.
Te han añadido a ti, pero a mí no.
Claro, como ya estoy yo, ¿para qué nos van a añadir a los dos?
No, eso es solo para quedar. Luego la gente se sale.
Pues tú estás todo el día recibiendo mensajitos.
Mira, vamos a hacer una cosa.
El biodinámico lo llevo yo.
Así si Eva se mete con alguien, que se meta conmigo.
Puedes dejar de matar.
A ver, prueba.
Ya está de aquí.
Le falta sal.
Ya, pero es que si te pasas no tiene remedio.
No podíamos haber ido a cenar a un restaurante.
Si quieres cojo esta mierda, la tiro por el fregadero y pedimos unas pizzas.
¿Qué pasa, quieres discutir?
Para nada.
Ya llegó Pete.
Hola, Eva.
¿Qué es esto?
Alfonso.
No cierres que están subiendo Edu y Blanca.
¿Sofía ha salido? Está en su habitación.
Voy a saludarla.
No. No te he dicho nada.
No, Ana, Ana. Espera, espera.
Espera. Para, para, para. ¿Renvio de guerra?
Terrorismo psicológico.
Ah, vale, no es el momento.
Tenía una caja de condones en el bolso. ¿Qué dices?
Si te pasa, no tiene nada.
¿Cómo va? ¿Cómo va? ¿Cómo va?
Hola.
Hola.
Eva.
Edu.
Hola.
Blanca. Es biodinámico.
Biodinámico. Vosotros también habéis caído en la trampa, ¿no?
¿Uva exprimida con los pies que os venden a precio de oro? Pues a mí me
Voy a meterlo en la nevera. Igual si está muy frío.
Hola. Hola.
Hola. ¿Y Pepe?
Están a punto de llegar.
Qué fuerte lo de Pepe, ¿no? Está confirmado que está saliendo con la tía
tía esa se llama Lucía.
Y no empecéis a hacer el idiota, ¿vale?
Nada de idioteces.
Oye, si por qué se ha decidido, debe ser algo impresionante, ¿no?
Hombre, impresionante para salir con Pepe, precisamente, no tiene por qué
Con Pepe, lo importante son las tetas.
Tú siempre pensando en las tetas, las tetas. ¿Hay algo más importante en el
mundo que las tetas? Buena pregunta.
¿Ves? Es que siempre pensando en lo mismo.
Entiéndalo, doctora. Aquí mi amigo defiende su curro. Esta casa no se paga
con Botox. Gracias, Antonio.
¿Has oído?
No es obsesión, es profesión.
A ver, Alfonso, yo lo que quería decir es que es fácil enamorarse de alguien
como Pepe. Pues sí, porque es protector, cariñoso. Exacto. Pero no nos pasemos,
¿eh? Y eso de es fácil enamorarse de alguien como Pepe, relaja un poco, ¿no?
celoso se me pone.
Amor.
Oye, ¿os imagináis que llega con un pibón?
¿Pero cómo de pibón?
Pibón.
No, no, no, Richard. Lo fuerte sería que apareciera con una mil, pero pasadita
ya. ¿La qué?
Tú ves poco porno, ¿no? Mom, I like to fuck.
Una madre a la que te follarías.
Ah, muy bonito. Eso es en lo que pensáis, en follaros a las madres de los
Muy fuerte.
¿Un poco de biodinámico? Un culín.
Oye, eso de las mil fans es una coña de Internet. Son chorradas que te mandan al
WhatsApp. Tengo el móvil lleno.
Esto es como lo del eclipse. ¿Has visto lo pesada que hace la gente con esto?
¿Cómo? Que me ha mandado tres mensajes de WhatsApp en los que dice que hoy es
fin del mundo.
¿Y os ha llegado este?
A ver.
Sí.
A mí también.
Te lo he reenviado yo. Es verdad.
Hay que pedir un deseo y reenviar el mensaje.
Uy, el eclipse también concede deseos. Claro.
Como la luna llena.
¿Y qué pasa con la luna llena? A ver.
A ver, esto puede sonar un poco raro, ¿vale? Pero...
Gente que le enseñó a escolar a la luna para que le dé dinero.
No me lo puedo creer. Te lo juro. Mi abuela la hacía.
Salía al jardín y se levantaba la palma.
Siempre que había luna llena la hacía. No es que terminase forrada la señora,
pero una risa es esa, chaval.
Bueno, esto es un poco más moderno. Piensas tu deseo y reenvías el mensaje a
Dios contacto.
¿No quieres que te pase justo lo contrario de lo que has pedido? Como las
cadenas de mensajes de cuando éramos pequeños.
Oye, aquello me daba muchísimo miedo.
Pasaba tardes enteras escribiendo las cartas a mano. ¿Por eso me lo has
reenviado? No sabía yo que eras tan supersticiosa. No, no lo soy, pero por
acaso. Pues sí, es verdad, por si acaso. ¿Tú qué haces? No te lo habrás creído,
¿no? No, pero se lo voy a enviar a los de la consulta, que esto les encanta.
¿Y qué has pedido, Eva?
No te lo puedo contar, si no, no se cumple.
Eso no lo dice el mensaje.
Pues he pedido que esta noche no sea un coñazo. ¿Te parece bien?
Joder.
¿Tan aburridos somos?
¿No os gustaría que esta noche pasase algo?
¿No? ¿Algo diferente?
Uy, ¿y si pasa algo mal?
Peor que el aburrimiento no hay nada, te lo aseguro.
Muchas gracias, cariño. Yo también te quiero.
¿Qué pasa?
¿Lucía?
Ah, Lucía, que os pide perdón a todos, pero no ha podido venir. Ha cogido un
virus de esos que te deja tirar un par de días. Un virus intestinal, un
desastre.
He traído vino.
¿Biodinámico? No, Marqués de Vargas Reserva. Esta sí.
O sea, que Lucía al final no viene.
Pero tú eres tonto, ¿no te he dicho que está fatal?
Vaya, con las ganas que teníamos de conocerla. Sí, también tenía muchas
conoceros a vosotros, pero no es plan de ir contagiando a todo el mundo.
¿Puedo entrar o me tengo que ir? Pasa, anda, pasa.
Qué pena lo de Lucía. Pues sí.
Qué bonitas pendientes, ¿eh? Tú sí que eres bonita.
¿Qué ha pasado, Pepe?
¿Qué ha pasado? ¿De qué?
No lo habéis dejado, ¿no?
Pues no, no lo hemos dejado. ¿Lo habéis discutido? ¿Tú eres gilipollas o qué?
¿No lo hemos discutido?
Pepe, Pepe, ¿y qué edad has dicho que tenía?
No, no he dicho la edad que tenía, Antoñito. ¿No lo has dicho? No, no lo he
dicho. Tiene nuestra edad.
Ah, bueno.
¿A qué?
No, no, nada.
Habíamos quedado en no hacer comentarios de mal gusto sobre Lucía.
Pues no ha venido.
Pero yo sí que he venido.
Lucía es un hombre precioso.
Pepe y Lucía. Suena tan bien.
Ostras, yo tenía una perrita que se llamaba Lucía.
Cuenta, cuenta.
¿Estás enamorado?
Pues no sé.
¿Cómo se sabe cuando uno está enamorado?
¿Me lo dices a mí? Sí, claro. Tú eres la experta, ¿no? La que sabe de estos
temas. Eres psicóloga. Si hablas con ella 30 minutos al día es que estás
enamorado. Ya.
¿Y si hablas sesenta?
Estás muy enamorado. Y si no hablas nunca, es que estás casado.
Perdona, cariño, me lo has puesto a huevo.
Qué bien huele, ¿qué es eso?
Trufa negra. Oye, a propósito de trufa, ¿tenemos ya casa en Teruel? Me muero por
ir. No, aún no.
Está buenísimo.
Este invierno deberíamos subir y traernos toneladas de esto.
Convendría, pues en la tienda de aquí abajo las venden a 250 los 100 gramos. Y
son unas trufas así.
2 .500 el kilo.
Pues más o menos, ¿eh? Eso es una pasta.
Ya te digo.
¿Y por qué no cultivamos trufas en la pedriza?
¿Trufas? Sí, en la pedriza.
Sí, donde tenemos la casa.
Vamos a ver, Munger, que las trufas no son como las cebollas. Las trufas crecen
en condiciones muy jodidas. Y la pedriza no es precisamente un terreno fértil,
que digamos. En invierno es muy verde. Sí, es Irlanda aquello, en invierno.
Pero sí, que está a mil metros.
Pues sí, no hay más que piedras. A ver.
¿Os habéis dado cuenta de que van a ser nuestras primeras vacaciones sin Clara y
Diego? Se me hace tan raro, ¿no?
Sí, a mí también. El otro día hablé con Clara.
Os manda recuerdos.
¿Cómo está?
Imagínate, ¿ha vuelto a casa de sus padres en Zaragoza?
¿Y los niños?
¿Quién se ha quedado con los niños? Los niños con ella. ¿Con quién van a estar?
¿Con Diego?
La pobre está deshecha. Hombre, enterarte de que tu marido se está
chica que puede tener la edad de tu hija, eso destroza a cualquiera. A mí
me da pena. La pobre va a necesitar tiempo para superarlo. Con 50 años y la
menopausia, que tu marido te la pegue con una mucho más joven. Oye, una cosa,
¿vosotros lo sabíais?
Venga, que lo sabían.
No, no nos había dicho nada. Venga ya. Claro que lo sabían.
Aunque nos lo hubiera contado.
¿Qué tendríamos que haber hecho?
¿Decírselo? Hombre, pues si tienes una relación de amistad con alguien, sí se
cuentas. O sea que según tú, de haberlo sabido, ¿no? Tendríamos que haberle
dicho a Clara, oye, mira que Diego se está follando un pibón de 23 años.
Así que este sí que era un pibón de 23 años.
A ver, a ver, lo estoy diciendo por decir, es un ejemplo.
Vamos a ver, ¿no somos amigos de los dos?
Si me hubieran hablado, hubiéramos metido la gamba sí o sí. Es que esas
son muy delicadas. Porque si dices algo y destruyes una familia, ¿de quién es la
culpa? De ellos, ¿no? La culpa es del que les ha ido con el cuento. Ah, no,
mejor dejarlo claro desde ya. Si este me engaña, me lo deciré.
Sí, seguro que te lo iban a decir.
De esto se cubren todas las espaldas. No te lo dirían nunca.
Son todos iguales.
Esta es una guerra perdida. Somos demasiado diferentes.
¿Cómo, Mac? ¿Quién pese?
¿Y qué se supone que somos nosotros?
Los peces. El espectro.
Pues tampoco, pillan todos los virus y pueden hacer como mucho una cosa a la
vez. Antonio, por ejemplo, en la ducha, o canta o se enjabona, si no se agobia.
Y los Macs son como las mujeres, intuitivos, rápidos y elegantes. Y
hacer mil cosas a la vez.
Están un ojo de la cara y solo son compatibles entre sí.
¿Y qué es de Diego?
Pues nada, está con esta tía de 23 años.
Pobrecillo, ¿no?
Un infierno es eso.
Que lo digo en serio. Imagínate a Diego yendo a concierto de Justin Bieber o de
Botellón en una plaza el pobre día en un banco con la bolsa al supermercado. No
me jodas.
Lo más seguro es que se lo quiten todo.
La casa, el dinero, el coche... Tampoco te pase.
Bueno, pregunta solo este.
Tú cuando te divorciaste, te desplumarían también, ¿no? ¿A mí?
¿A mí me iban a quitar?
¿Me habían puesto el dinero?
¿Pero qué dinero? Si no soy más que un profesor de gimnasia y gordo.
¿Y en el paro ahora, Pepe?
Además.
Poco más y es ella la que me tiene que pasar la pasta a mí.
Claro, sin hijos, esto es mucho más fácil. De todas formas, ya es mala
Una familia destrozada por un mensaje. No, no, no. Una familia destrozada por
putón de 23 años.
Bueno, él también tendría algo que ver, ¿eh? Por supuesto. Si Clara no hubiera
leído el mensaje.
Ahora va a resultar que la culpa es de Clara por haber leído el mensaje. Que no
es eso. Lo que pasa es que hay que tener cuidado y borrar los mensajes. O sea,
es lo primero que haces cuando estás engañando a tu mujer.
Vamos, digo yo.
Perdona.
Es que es solo un ejemplo, joder. No nos tomemos todo al pie de la letra, de
verdad. No, no, no.
Con qué hay que tener cuidado exactamente.
¿Con los mensajes de texto o con el hecho de que eres un asco de persona?
Perdona, Blanca.
Yo lo único que digo es que esto tiene la culpa.
Cuando no había de esto, no había tantos problemas.
No, el problema siempre ha estado ahí.
Y que los hombres sois todos unos cerdos. El móvil no tiene la culpa de
Vale, nosotros somos unos cerdos y vosotras que sois monjitas de la
único que está seguro es lo que tenemos aquí. Aquí no hay contraseñas, es como
una caja fuerte.
Claro, y es verdad que esto lo ha cambiado todo.
Porque ahora lo entero es la cabeza, aquí.
Y lo dejamos encima de la mesa a mano de cualquiera.
Antonio no me dejaría su móvil jamás. ¿Qué dices?
Lo que oyes.
Es que... Cógelo.
Aquí lo tienes.
¿Qué problema hay? Mira que lo cojo en serio.
Vale ya, Antonio.
Pues lo voy a coger, ¿eh? Cógelo, 7 -2, 7 -2.
Mira cómo le tiembla la mano.
Estás poniendo blanco.
Que no, que no, que no.
Ahora quiero que lo cojas.
¿Cojo? Que lo cojas, te digo. ¿Lo voy a coger? Sí, pero me das el tuyo.
Ya te digo lo que vas a encontrar.
Mensajes de la pediatra, de tu hermana quejándose porque no la llamas nunca.
¿Quieres que continúe?
Vamos a dejarlo ahí.
Mejor dejémoslo ahí. Por ejemplo, ¿tú le dejarías tu teléfono a Eduardo?
Yo, claro.
No tengo ni contraseña. A mí déjame de historias. Yo no quiero ver tus cosas.
no soy celoso.
Usted se tragaría su teléfono antes de dejármelo.
Como es psicóloga, sabe perfectamente lo que pienso.
Es buenísimo.
Nos enfadamos directamente, sin tener que discutir.
Toma, cariño. Ahí lo tienes, todo tuyo.
Aunque claro, ahora pensará que lo hago para llevarle la contraria y no tiene
ningún valor.
Lo que haces últimamente tiene mucho valor, cariño.
Bueno, resumiendo, ¿qué?
Es que ninguno tiene ningún secreto, ¿no?
No.
Pues sí que somos aburridos, ¿eh?
¿Qué secretos quieres que tengamos?
Si nos conocemos de memoria todos, ya.
Espera, me está ocurriendo una cosa.
Vamos a jugar a un juego.
Dejad todos los móviles en el centro de la mesa.
¿Y? Pues, mientras dure la cena, mensajes, whatsapps, llamadas,
lo que nos llegue, lo leemos y lo escuchamos todos juntos.
Como no tenemos secretos, ¿no?
Yo no tengo problema.
Ahí va el mío.
Hombre, claro, Pepe, qué valiente. Tú como tienes a tu chica en casa con
cagalera... Lo habría hecho igual.
Vamos a ver, Blanca, de qué va todo esto.
Pues ha de pasárnoslo bien.
Yo no le veo la gracia.
¿Será que tienes algo que esconder?
Yo no.
Entonces empieza tú.
¿Qué te crees, que no me atrevo?
A mí lo que me jode es que haciendo el tonto pueden traerme de cualquier cosa
que no me apetece. ¿Me entiendes?
Si tienes algún lío, es cosa tuya.
Si tuviera algún lío, no sería tan torpe de dejarlo escrito.
Por mí, no hay problema.
A ver, ¿esto te parece al juego de la verdad?
¿Os acordáis que lo jugábamos cuando éramos pequeños?
Cuando éramos pequeños también nos matábamos a pajas.
Venga, amor, no seas mormo, que va a ser muy divertido.
¿O qué?
¿Debería preocuparme?
Para nada.
A ver, chavales, esto va en serio.
Es que hasta me parece de mal gusto dejar los móviles encima de la mesa.
Antonio siempre lo deja boca abajo.
¿Cómo?
Hacia así.
¿O creéis que no me había dado cuenta? Esos son manías que se hacen sin pensar.
¿No te pones a pensar que la pantalla se raya y que cambiarla cuesta 150 euros?
Es de Titania. Bueno, en los chinos cuesta 50, ¿eh? Ah, pues hala, a rayar
las pantallas. Vale, vale, mira, mira.
¿Contenta?
¿Bueno?
¿Ya no hay más chachas?
Soy yo o parece que todo el mundo se ha vuelto loco a la vez.
Si llama
a
mi madre ya os digo que no pienso cogerlo.
A mí todo esto me parece una chorrada. ¿Lo del eclipse?
No, del juego.
No sé por qué nos prestamos a esto. Parecemos críos.
¿Quién ha puesto esto así?
Yo, cielo.
Queda más mono, ¿no?
Joder, Blanca, qué susto me has dado. Coño, parecía un poltergeist.
Pero a ver que yo me entere.
¿Puedo coger el móvil de quien me apetezca? No, no, no. Solo de lo que
llegando. Mensajes, whatsapp, llamadas... O sea, que al que le toque,
Exacto. Como en la ruleta rusa, ¿no?
¿Facebook? Hombre, Facebook no. ¿Facebook por qué? ¿Por qué no?
Pues porque son muchas notificaciones, muchas cosas. No puedo pasar la noche
los móviles en la mano.
Y no vale tenerla en moda bien.
Y tampoco vale que ninguno de vosotros tenga otro teléfono. Pero ya, qué
venenosa está.
Bueno, hasta luego, ¿vale?
Ay, Sofía.
A ver qué quiere.
Qué guapa estás, Sofi.
No es mal que ha salido a su madre.
Papá, papá, pues en un momento.
Corto.
Oye, podrías saludar, ¿no?
¿Por qué no saludas?
¿Me sirves un poquito?
¿Pero cuántos años tiene ya Sophie? Va a cumplir 17 años. 17.
Todavía me acuerdo de cuando cumplió 10 en vuestra casa en Cádiz.
¿Por qué fue ayer?
Sí. Me acuerdo que le regalamos un bikini, claro, como venía así, pues...
caía todo el tiempo.
Vale. Te pillaste un cabreo. Siempre tienes que acordarte de lo peor.
Bueno, bueno.
Ese es tuyo, Edu.
Deseo tu cuerpo.
Pues empezamos bien. La madre que nos parió.
¿Quién es?
No lo sé.
No lo sé. Eduardo.
No lo sé.
Amor. No, amor, no. No, amor, no. No tengo ni idea de quién... Que no lo sé.
yo no tengo ni idea de quién coño me ha mandado este mensaje.
Dímelo. Oye.
Mira, te llamo. Tienes que cogerlo. Es el mismo número. Es el mismo número.
Lo tienes que coger, Edu. Lo tienes que coger.
Cógelo, cógelo. Tienes que coger.
Diga.
¿Qué dice? No hay nadie. No, ¿cómo que...? Pregunta otra vez.
¿Quién es?
¿Quién es?
¿Quién es?
Diga.
Dilo, dilo. Un capullo. Es un bobo. Un bobo, un bobo.
Me voy patando, ¿no?
Papá, que me tengo que ir.
Dios mío.
Cariño, por lo menos tírete, ¿no?
Hola. Y adiós. Adiós, Sofi. Pásalo bien.
Adiós, Sofi.
No siempre es así, ¿eh?
A veces es peor.
A mí me parece encantador. Es maravilloso. Es normal que quieras
¿Tú qué sabrás si no tienes hijos?
Si no haces locuras cuando eres joven, al final, lo quieras o no, terminas
haciendo el tonto pero con 40 años. Lo dices por ti, ¿no, Pepe? Yo no sé si
sería una buena madre.
Ya me da terror.
¿Por qué?
¿Lo estáis intentando?
Parece que sí.
Mira qué bien.
Venga, vamos a brindar por estos dos. A ver, a ver, a ver.
Es que todavía no hay nada por lo que brindar, no me jodas. Bueno, y al hecho
que alguien folle es como para celebrar. Eso sí.
Qué poca clase, qué poca categoría, Ana, de verdad.
¿Qué pasa? ¿No tendría que haber dicho eso? No, no, aquí que cada uno diga lo
que le dé la gana, ¿no? Y pobre, te he dejado mal delante de tus amigos.
Mejor vamos a fingir que después de 15 años seguimos follando todos los días.
importa que a nadie si follamos los lunes, los miércoles o el día de la
El nuestro no va por días.
Va por horas, ¿verdad?
Amor.
Por los hijos y por el sentido que dan a nuestras vidas. No, no, no.
¿Y los que no tenemos hijos, qué?
A mí la historia esa de que sin hijos la vida no tiene sentido, perdonadme, pero
no me da. Bueno, pues brindemos por el eclipse.
A ver, que no lo digo por vosotros, pero que muchas veces lo de tener hijos es
la típica salida de las parejas que se aburren, como una huida hacia adelante.
¿Un hijo es una huida hacia adelante?
Puede ser.
Buscar algo que solucione una situación que ya nada más desea.
Muy bien, Pepe. Muy bien.
Pues mira, en mi caso no quiero un hijo para seguir adelante, desde luego.
¿Y para qué lo quieres tú?
Bueno, pues para completar una vida en pareja, para realizarme como mujer.
Ya, ¿y qué pasa? ¿Que una pareja normal, sin hijos, así no puede ser feliz? ¿O
qué? ¿Sabéis que la realidad es que de media las parejas que no tienen hijos
mucho más felices?
Estupendo, cariño.
Claro, si tienes hijos ya eso es una tenaza que te hace así.
Digo, son las cuantas, ¿eh? Pues voy a decir una cosa.
Lo mejor que he hecho en mi vida es tener a mi hija, con diferencia.
Es más, si por mí hubiera sido, hubiéramos tenido más.
Mira, cuando meto a Rosa en la cama y con esa carita me mire, me dice, eres la
mamá más bonita del mundo. En ese momento soy la mujer más feliz de la
Brindemos por eso. Espera, espera, espera que cumpla 17 años y que cambie
acera para que sus amigos no te conozcan. Entonces, lo mejor que te ha
tu vida te hará la mujer más feliz de la Tierra.
Primera llamada.
Es el mío.
Es mi hermana más saqueado. Lo coge, lo coge.
Ponlo en altavoz, el altavoz, el altavoz.
Hola Marta.
Hola. Oye, ten cuidado con lo que dices, que estás en altavoz, ¿eh? Eso, eso no
vale. Que no van a avisar.
Pues eso, que estás en altavoz.
Quítalo. No, no, no puedo.
¿Por qué no puedes? Luego te lo explico, tú habla.
Hola a todos.
Hola Marta. Hola.
Hola Martita. Eh, bueno, te llamo luego. No, no, no, no, no, habla ahora, Marta,
habla. Pero, ¿por qué?
Es como una especie de juego, luego te lo explico, tú habla.
No lo sé, chica. Por algo me llamarías, ¿no?
Por trabajo, temas personales.
Bueno, no pasa nada. Mañana hablamos. Oye, si es por lo del puesto en
que sepas que no lo voy a aceptar, ¿eh?
Vale, vale. Te llamo mañana.
Venga. Hasta luego.
No vale, Pepe. No le puedes decir que estamos escuchando porque si no, no
ningún sentido.
Lo siento, lo siento. No me ha pillado preparado. Lo siento.
¿Qué es eso del puesto en Valencia?
Mi hermana, que me había encontrado un trabajo en un colegio privado.
Y no lo vas a aceptar.
No, está muy lejos.
¿Valencia, lejos? En realidad son dos horas.
Vete tú de Madrid a Valencia, de Valencia a Madrid tres veces por semana
me lo cuentas. Pepe, no creo que te puedas hacer el difícil estando como
las cosas.
Si te quedas ahí esperando que te caiga algo del cielo, mal vamos.
No estoy esperando que me caiga algo del cielo.
Estoy mandando currículums a todos lados.
¿Hace cuánto que no trabajas, Pepe?
Cuatro meses.
Cuatro meses.
¿Y en cuatro meses de cuántos colegios te han respondido? ¿Esto que es un puto
juicio ahora? Es que no tenían derecho a despedirte así, Pepe.
Les metes una demanda, ganas seguro.
A ver, Antonieto, no me despidieron, ¿eh? Dejaron de renovarme el contrato.
igual, está igual.
Son diez años con un contrato a tiempo parcial. Es ilegal. Eso no lo pueden
hacer. A megas solo machacarían.
No, llevo toda la vida trabajando allí.
Pues por eso, Pepe. Te esperas tres meses, luego te transmiten. Te lo hago
el bufete. Muchas gracias, pero no.
Además, también me viene bien cambiar de aire. Seguro que con un poco de calma
me sale algo bueno. Con un poco de calma, dice. Pero, tronco, tienes que
las pilas, ¿eh? Pero ya está bien. Esa puta mierda de juego este.
Oye.
Yo, por ejemplo.
Me sigo moviendo. Hombre, claro que te mueves con el taxi de un lado para otro.
Ya he puesto en venta la licencia.
¿Cómo que la has puesto en venta?
Tanteando. Para ver cuánto me ofrecen.
¿Y no empezaba a decirme no?
Sí, te lo iba a decir.
¿Cuándo?
Amor, es solo una idea.
A ver, Uber, Car2Go, Cabify, ¿os suena?
De aquí a un año el taxi ha desaparecido, máximo dos.
Hay que mirar hacia adelante, Pepe, tío, hacia el futuro.
Yo como negocio sé que he montado unos cigarrillos electrónicos.
No, eso no tiene nada que ver.
Ahí tenía enfrente a los lobbies del tabaco. Eso no es tan de coña, ¿eh? Eso
te cruje. Eso es te cruje.
Pero si financiaron la contra nicaragüense.
O como el negocio de los Yorkshire también.
Eso sí que no fue culpa mía. No, no, y encima todos clientes míos.
O sea, una vergüenza, vamos.
Y todavía sigues con este.
Pues sí, increíble, ¿verdad?
Ya te digo.
¿Con quién vas a estar tú?
¿Llamada?
¡Uy, mi padre!
¿A que sí? Por favor, todos callados, ¿eh?
Pon el altavoz.
Sí.
Hola, papá.
Hola, cariño. ¿Cómo estás?
Muy bien.
Velando con unos amigos.
Entonces no te quito mucho tiempo.
He hablado con la extremera. Dice que la operación la puede hacer también en
Barcelona. Él va dos veces al mes y se queda en el Majestic.
Te mando su número y así puedes hablar directamente con él.
Vale, gracias.
Dale un beso a mamá. Vale, un beso. Chao.
¿Qué es eso de la operación?
Una mastoplastia de aumento.
¿Te haces un aumento de pecho? Sí, yo opero las tetas.
No habrá sido idea de este. No, yo no tengo nada que ver.
No me habías dicho nada.
Pero si tú eres psicóloga.
¿Y? Las psicólogas no se aumentan los pechos.
Dicho así sí que suena un poco raro. A ver, no es que no me gusten, las quiero
mejorar y punto.
En teoría deberías hacer que te gusten. ¿Por?
Bueno, porque eres psicóloga, se supone que debes aceptarte como eres, ¿no? ¿Y
me acepto?
Pues parece que no.
¿De qué vas? ¿Una que se operan las tetas? ¿No se acepta?
Pues no. Yo me acepto toda, menos mis tetas. A mí una psicóloga así potente me
pondría nervioso. Me pongo tetas, no dos melones, Antonio.
A ver, a ver que yo me entere. ¿Te vas a hacer un aumento de pecho? ¿Tu marido
se dedica a eso y te buscas a otro médico? No, no. ¿De verdad? ¿Por qué no
las pones tú?
Porque a su señor padre, esa prestigiosa eminencia, no le parece bien que lo
haga yo. Tiene que ser extremera. Un médico tan acojonante que opera en
pero vive en Nueva York. No uno cualquiera como yo.
Uno que pone tetas y culos a peluqueras en una clínica de Arturo Soria.
¿Has terminado?
Es así o no es así.
Claro que no.
¿Cómo es entonces?
Un marido no le puede poner las tetas a su mujer.
Es una cuestión de sentido común, por favor.
Claro, es que eso le quita todo el morbo.
Es como el que se pasa todo el día cocinando que luego se le quita la...
que pasa es que su padre se cree que yo soy un gilipollas. Él hubiera preferido
un cardiólogo o un cirujano serio. Alguien como él. Todo padre quiere lo
para sus hijos.
Yo también quería lo mejor para mí, no te jodes. Lo que pasa es que mi padre
ponía falsos techos y alicataba cuartos de baño y no tenía muchas opciones que
digamos. Yo estudié.
Me sacé de la carrera.
Especializado en cirugía plástica y no me avergonzo. Es más, me gusta.
Claro que sí, cariño.
Claro, pues haz una cosa que una teta te la ponga extremera y otra alfón.
Y vemos cuál es mejor de las dos, comparamos.
Vosotros estáis muy sueltitos esta noche.
Tanto que no estáis sueltitos. Tienes toda la razón.
Es como si tu mujer fuera tu psicóloga.
Sería incómodo, ¿no?
Tranquila. Este prefiere pegarse un tiro antes que ir al psicólogo. A mí también
me impone mucho respeto los psicólogos que queréis que os diga. Sí, yo no le
contaría mis cosas en desconocido, ¿no? Para eso están los amigos. Yo a vosotros
os cuento todo.
Él piensa que no sirven para nada.
¿Verdad? Mi trabajo para ti no sirve para nada. Pero puedes decirlo, ¿eh?
Ya no me ofende. ¿Por qué dices eso?
Sabes perfectamente que no es verdad.
Pero lo piensas.
Yo lo que pienso es que tú y yo nos dedicamos a lo mismo.
Intentamos que la gente sea más feliz.
A ti te llevan un par de años y a mí un par de horas. Pero es lo mismo.
El redondo.
Voy yo.
Perdona, chicos.
A mí este jueguecito me está poniendo de los nervios. Me vais a perdonar, pero
voy a fumar.
¿Has vuelto a fumar, Pepe? Sí, sí, sí. Desde que lo dejé engordado 10 kilos.
Tengo que perderlos. ¿Sí? Pues no se te nota nada.
Ja, ja.
Espérate que te acompaño.
Joder.
Fíjate, ¿eh?
Se está poniendo rojo de verdad.
Es increíblemente extraño que coincida el eclipse lunar con el perigeo,
¿Con qué?
Pero, hijo, Pepe, cuando la luna está más cerca de la Tierra, dicen que no va
volver a pasar hasta el 2033.
Los mayas creían que era el signo de algo terrible.
¿Cómo de terrible?
Destruye el tiempo.
Mientras toca, pasan cosas que no deberían pasar, Pepe.
¿Sabes que desaparecieron todos de pronto?
Los mayas.
Durante un eclipse de sangre como este.
Algunos creen que siguen existiendo, pero en una realidad paralela.
¿Y tú cómo sabes tanto del tema?
Porque lo he leído en Internet. Lo estamos estudiando en ciencias.
¿En tu empresa?
No, en segundo de la ESO. Dijo Javi que tiene que presentar un trabajo el lunes.
Llevo toda la tarde con el eclipse.
Escúchame, tienes que traer una mano, tío. ¿Con el trabajo de Javi?
Eso es otra cosa.
¿Sabes cómo no te lo explicaría?
Tengo una amiga.
Amiga. Es una tontería, Pepe. ¿Una amiga qué amiga?
Amiga, qué pollás.
Una amiga.
El caso es que toda la noche es eso, de las diez.
Ella me manda... Un mensajito de buenas noches. Una foto.
¿Una foto qué foto? Te va a tomar por culo una foto suya.
Joder, Antoñito, qué movida.
No sé, Pepe, pues... Joder.
¿Y yo qué quieres que haga?
A ver, Pepe, los dos tenemos el mismo móvil.
Estamos sentados el uno al lado del otro.
Nos cambiamos los teléfonos.
Tú coges el mío.
¿Quién se va a dar cuenta?
Ya. Solo para cuando llegue la foto, luego te la devuelvo y ya está.
Y ya está. O sea que la foto me llega a mí.
¿A ti que más te da? ¿Tú estás soltero? No, no, Antoñito, ya no.
A ver, imbécil, ¿podés decir que es ella? ¿Que es Lucía? Aquí nadie la
Cuando la traiga, la presentaré. Pues eso, Pepe.
Pues eso ya se irá viendo.
No me jodas, Pepe. No me jodas.
¿Alguna cosa que te pido?
Una cosa que te pido. No lo podías haber pensado antes de ponerte a jugar al
jolecito este de mierda. Pero que dije que no mil veces.
¿Qué más podía hacer? Ana se hubiera mosqueado si empiezo a poner más... A mí
me metas en tus líos que no me apetece. Que esto son cosas vuestras.
Pepe, Pepe, Pepe, Pepe.
Te estoy diciendo que Ana me dejaría.
¿Qué me dejaría?
Es que no lo entiendes. Y a ti no te apetece.
No me apetece.
Entonces que destruimos una familia.
¿Qué quieres, que me quiten a los niños como a Diego?
¿De qué foto estamos hablando? Nada, es una foto suya.
Como suya en bolas, enseñándolo todo en plan cerdo. ¿Qué? No, que son fotos de
ella, sin más.
Pero raras. ¿Cómo raras?
Pues no lo sé, Antoñito, no sé qué es lo que te gusta. Raras, atada con un traje
de goma.
¿Sensado más o no? No, no, son selfies.
Selfies. ¿Selfies?
Selfies, sí, sin más.
Esto me está dando un chuchu de la hostia. No, no, no.
Pepe, Pepe, Pepe, mira. Ayer, por ejemplo, me mandó una foto suya en
En pijama con Pluto. ¿Eso te parece raro?
¿Con Pluto?
Sí, con Pluto.
¿Pero qué edad tiene?
Es mayor de lo que parece.
¿Te
ayudo?
¿Te has cambiado el pelo?
Antonio ni te ha fijado.
Vale.
Me llevo a cortar la cabeza, tampoco se hubiera dado con... Si
no te lo digo, reviento.
Tu marido sí que va a terapia.
¿Cómo?
Con un psicólogo que tiene la consulta al lado del bufete de Antonio.
¿De quién son todos esos mensajes?
Jorge, partido de fútbol.
Es el partido.
Ahora sí, el fútbol.
¿Qué jugáis, mañana?
A mí no me llegó nada.
No está yo.
Pero ya te llamará, hombre. A veces tarda al entrar. ¿Y qué compañía tienes?
Te lo digo porque aquí hay pocas señales.
¿Me habéis sacado del grupo? No, es Jorge el que lo ha organizado. Ya sabes
es. ¿Cómo es?
Pues muy distraído, Pepe. No pasa nada, hombre. Vente igual. Tú vente.
Claro, hacemos cambios y ya está.
Claro. Sois unas mierdas.
Solo me llamáis cuando necesitáis un portero. Y qué joder si con los colegas.
Hombre, mira.
Redondo. Qué cosa más rica, ¿verdad?
Mensajito, mensajito.
A ver.
Lola.
Llámame, ser gente.
¿Quién es esa Lola que te necesita tan urgentemente?
El nombre promete.
Lo siento por vosotros, chicos, pero Lola es la chica de las centralitas del
radiotaxi. Siempre me he preguntado cómo hablarán en sus casas. Pero es igual.
En cinco minutos, en la cama, cariño. El tema de matrimonio es que una mesita de
noche próximo a la zona del baño... Oye, chicos, no sé cómo estará de sal.
Estará un poco sosete. Ya, pero es que si te pasas no tienes remedio. Tiene una
pinta buenísima. No, no, no, perdona.
Llámala. A ver qué quiere sacar Lola.
¿Llamadas de curro o no?
A ver, será un cambio de turno, una emergencia.
Uy, mira, ella como defiende a su maridito.
Como si notara que se acaban de casar, ¿eh?
Amor, defiéndete solo. Venga, llámala. No, en serio, si llamo me cae una
sustitución. No, perdona, las normas son iguales para todos, así que llámala.
¿Tú qué quieres, que nos fastidie la cena? ¿O mañana domingo?
Comemos con sus padres. ¡Qué planazo! ¡Llámala!
¡Otro,
otro!
Para Pepe.
120, go.
¿Double steps?
¿Esto qué es? Es una app de entrenamiento. Es un momento.
Se pierden de 8 a 12 kilos en 12 semanas. Funciona seguro.
¿Y tienes que hacerlo ahora mismo?
Cuando me llaman.
Pero estamos cenando.
No sé cómo quieres que encuentre trabajo de entrenador físico con esta pinta.
Tío, ven aquí, ven aquí, siéntate. No, no, no, tienes razón, que se le ocurre.
Pero no he preguntado, ¿también por la noche? Si no lo hago, me pone más
ejercicios o me putea y me llama a las dos de la mañana.
No me miréis, joder.
Y no le puse un peón.
No digo de ponerme tetas porque tetas ya vienen.
¡Mierda!
¡No, no!
Ana, o sea, Ana.
Los caras también.
Mi camisa favorita. Lo siento.
Mi camisa.
No, no, con agua fría. Vamos a la cocina.
Vino blanco encima del pinto. Se pone el blanco y desaparece. O si no, sal. Un
poquito de sal. La sal chupa, ¿eh? Lo siento.
Tranquila, tranquila.
Ana,
de verdad.
Ah, 50.
He pegado cuatro botes y estoy ahogado.
¿Qué es? Sunday 6, recordatorio. Mañana, IVA.
¿Quién es IVA?
El IVA, mi amor.
Que mañana pago el IVA. ¡Ah, concho!
¿Por qué no me lo has dicho?
¿Por qué?
Que estabas yendo a terapia.
Joder.
Porque voy hace poco.
¿Hace poco cuánto?
Seis meses.
Ah, seis meses es poco.
No te enfades.
No, no me he enfado, pero tú nunca has querido ir a terapia.
Pues ahora sí.
¿Ahora sí por qué?
Sigo pensando que no sirve de nada, pero como estoy tan mal, cualquier cosa
ayuda, aunque sea absurda.
Gracias, cariño, yo también te quiero.
Mira, Eva, tú insistías en lo de la terapia de pareja, pero yo creo que es
hacerlo por separado. Por eso no te he dicho nada. No, estas cosas se hacen
entre dos. Sí, pero entre dos especialistas y un idiota. ¿Por qué tú
tomas como un enfrentamiento?
¿Qué te crees, que es un partido de tenis? Pues invita a tus amigos y
parejas. En eso lleva razón.
Todo lo convierto en un enfrentamiento.
¿Tengo razón?
¡Guau! Estupendo.
Sí, siempre quiero ponerme por encima. Como soy una compleja, me pongo por
encima. ¿Y quieres tener la última palabra? Eso es lo que dice mi
tengo que aprender a ceder.
Dice otra cosa. Dice que las parejas que aguantan el tirón son las que uno de
los dos es capaz de hacer el esfuerzo de dar un paso atrás.
Entonces la pareja está dando un paso hacia adelante.
¿Eso dice?
Eso dice. Que para ir hacia adelante, tienes que dar marcha atrás.
No te rías, que es uno de los tuyos.
También quedé camisando.
No, me canto, me canto.
¡Y unas fotos para Pepe!
¡El único que puede estar tranquilo! ¡Isabel!
¡Al loro que no es Lucía!
¿Qué haces ya eso, Pepe?
La madre que te parió.
¿Qué es?
¿Qué es?
¿Esto qué es?
Alfonso, ven a ver esto, por favor.
Pero, Pepe. Pero, Pepe, de mi vida. Lo sé.
Cariño. ¿Esto qué es?
¿Lo quieres?
Es de Pepe.
¿Estás estudiando anatomía? Sí.
Ginecología, madre mía. ¿Qué es esto? Que esto no es para vosotras. Yo también
quiero verlo.
Está guarrado. ¿Qué es eso?
Pero como tiene las piernas.
Está boca arriba o está boca abajo.
Alucino con tus ligues. ¿Qué ligue, mi ligue? Es una chica que conozco del
gimnasio, nada más. ¿Y qué está haciendo Pilates? O algún tipo de ritual
satánico. Antonio, cállate la boca. Eso sí que recupera el tiempo perdido. O
sea, un año sin comerte una rosca y ahora no. Y al ligue contorsionista,
vez. Todo. Que no es nada, que es una chica que está medio loca. ¡Ay, que se
ha caído el lápiz! ¡Que se me ha caído el lápiz!
¿Qué es lo que tiene en el culo? A ver.
¿Qué es eso?
Así. Es un pene. ¿Pero qué pene? Esto es una serpiente. Es una serpiente con una
manzana en la boca. Es el típico tatuaje bíblico.
¿Usted qué opina, profesor? Pues opino, querido amigo, que se está rifando una
hostia y que uno que yo me sé tiene todas las papeles.
Cuidado con el móvil.
No me toques los cojones.
Asquerosa.
¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?
Es el tuyo.
¿El mío?
Sí, el tuyo, el tuyo.
¿Y ese tono?
Bueno, me lo habrán puesto los niños.
Es Borja.
¿Y qué dice?
¿Cómo estás?
¿Quién es Borja?
Uno del bufete.
No me suena.
Tú ya estabas de baja por maternidad cuando entró. Es un tío cojonudo.
¿Y no le contestas?
No. ¿Por qué dice?
¿Cómo te ha escrito?
Claro, escríbele, ponle estoy bien, estoy en casa.
Pero ¿por qué le va a decir que está en casa si no está en casa? Eso.
Dile, estoy cenando con unos amigos, te llamo mañana.
Claro, claro, vale.
No, no, no vale.
¿No?
No.
¿Por qué le tiene que decir dónde está? ¿Qué es eso? ¿Por qué le tengo que decir
dónde estoy? Es que ya no hay intimidad, ni vida privada, ni nada. Es que antes
se preguntaba cómo estás, ahora se pregunta directamente... ¿Dónde estás?
insoportable. No, no, es que es una cosa... Vale, pero él le ha preguntado
estás. Es que esto es importante.
Joder, sé por qué tengo que estar pendiente de todo el mundo, todo el
te llamaré yo cuando me dé la gana, coño. Es que antes teníamos contacto con
diez, veinte personas como mucho. Y ahora con la mierda de los móviles
que estar pendientes de cien tíos. Y si no les llamas en cinco minutos, se
mosquean. Y luego la mierda de que te tengan controlado cuando estás en línea.
Pero todo el mundo, ¿eh? Todo el rato.
Saben dónde estás. Tu madre, tu novia, el banco, todo el mundo. Sobre todo por
la noche. ¿Qué hacías conectado a las cinco de la mañana? ¿Y a ti qué cojones
importa a qué hora me conecto yo, joder?
Es que no podemos seguir así, coño. ¡Ya está bien!
Vale, vale, pues no contesto.
Muy bien, pues dentro, no contestes.
Además, este Borges fue un pesado.
Te ha llegado un mail.
¿De quién es?
Uy, mira qué cara se le ha puesto de cojono.
Léelo, léelo en voz alta.
Viajes Fénix, la agencia.
Esperad, esperad, vais a flipar con esta movida. Escuchad.
Por favor, lee el email.
No encuentro el email entre los contactos. Es de la pronunciación,
vocalizar. Mensaje para Ana.
No, no, no. ¿De quién es? Un momentito, un momentito, espérate. Primero acabamos
con Alfonso y luego vamos con Ana.
Por favor, lee el e -mail.
Ha recibido un nuevo e -mail de Viajes Fénix a las 22 .33 horas. El asunto es
reestancia en Teruel.
Estimado señor Ruiz, lamentamos informarle que tras una exhaustiva
hemos logrado encontrar nada por un precio inferior a 100 euros la noche por
temporada alta.
Podríamos disponer de plazas elevando el presupuesto.
Saludos. Pero si no tenemos ni un duro.
Con este tema no puedo ayudarte.
Una pregunta.
¿Por qué hay un tope de dinero?
No sé, pero por supuesto.
¿Pero quién decidió que no nos podíamos gastar más de 100 euros por habitación?
Joder, tal y como están las cosas, no es cuestión de ir tirando el dinero a...
¿Tal y como están las cosas para quién? Ah, no sé, Eduardo, un poco para todos.
¿Para ti?
Es mucho para ti 100 pavos, no me jodas. No es eso, Eduardo. Si digo que voy es
que puedo pagar, ¿vale? Y si no, no voy y punto. Lo que pasa es que decidís las
cosas sin mí, en un grupo de esos de WhatsApp de mierda. Eso es lo que pasa.
Como lo del fútbol. ¿Cómo se llama este grupo?
Todos menos Edu.
¿Salvemos a Edu?
Edu da el coñazo, se llama este. Si quieres, llamo mañana a la agencia y le
digo, barra libre.
Switch para todos.
Piscina, jacose... Vale, vale, fui yo el que pidió que nos ajustáramos al
presupuesto, porque no sé si os acordáis, pero estoy en el paro. No, tú
que no ibas a ir. Bueno, pues he cambiado de opinión. ¿Te parece bien?
sea, que en este grupito sí que estás. Sí, en este sí. En el del fútbol no,
en este sí.
Ahora viene porque como tiene novia... Exacto. Sí, pero tráete mejor a Isabel,
la contorsionista.
Te vas a llevar una hostia, Toñito.
Vamos a mirar el mensajito que le llegó a Ana, hombre. Deja de tocar los móviles
ya, coño.
Número desconocido. A ver.
Estimada señora García, queríamos informarle de que acaba de quedar
una plaza. Si responde este mensaje en las próximas 24 horas, podrá disfrutar
un descuento del 15%. No duden en ponerse en contacto con nosotros para
información. Gracias por habernos escogido.
Residencia de la Tercera Edad, Los Álamos.
¿Qué es esto de los álamos?
¿Un asilo?
No, una residencia.
El otro día acompaña a María, chica que tiene los gemelos, a visitar a su madre.
Vimos el sitio y la verdad es que está muy bien.
Les di mi correo para que me pasaran información.
Nada más.
¿Y para quién es el asilo?
¿Para mi madre?
Que no es un asilo. No digas que es un asilo porque es un pedazo de hotel.
Alucinas con los desayunos.
Huevos, bacon, salchichas, zumo... ¿Y a ti te parece normal que no me hayas
dicho nada?
Ay, ya, ya. Fue así, sin más. Mira, ni siquiera tengo el teléfono guardado en
memoria. Mira.
No, es que es muy fuerte, ¿no?
¿La quieres echar de casa?
Ay, no, Antonio, no saques las cosas de quicio, por favor.
Yo no quiero echar a nadie.
Pobre cuta como está.
Y aún así se desvive por nosotros. Se ocupa de los niños, de la casa, de todo.
Ese es el problema. ¿Cuál es el problema?
Que me ahogo.
Desde que vive con nosotros, me ahogo.
Es que elije todo, todo, todo, todo. Lo que vemos en la tele, el café, ¡todo! Y
siempre está adelante.
A ver, ¿hace cuánto que no estamos tú y yo solos? Ahora, ahora, ahora estamos
solos gracias a que en este preciso instante mi madre se está ocupando de
niños. No, es que no voy a entrar en eso, ¿eh? No, mejor, mejor. No, no voy a
entrar.
Disculpad, ya volamos en casa.
No, en casa no, porque está tu madre.
A mí, mi suegra me queda genial, pero bien, bien, ¿eh?
Ahora, si tuviera que vivir con nosotros... ¿Con mi madre?
Sí. ¿La he hecho yo antes que tú?
¿Ves? Eso es verdad, ¿eh?
¿Qué hora es el eclipse?
Se nos ha pasado.
Vamos. Vamos.
Qué maravilla.
Luna de sangre.
Más grande que nunca.
Joder, está enorme.
Como un sueño.
O una pesadilla.
Si los mayas deben de estar flipando. Qué tontito eres, Pepe. Tú no te crees
nada, ¿verdad? ¿Qué se supone que debería creerme, Antonio? Todas las
advierten del peligro de un eclipse como este.
Pues sí, vamos a hacernos una foto. Voy a por el móvil.
Ay, qué manía con las fotos, de verdad. Tú no deberías cambiarte la camisa para
la foto.
¿Me quito la camisa?
Venga, va, selfie.
Que se vea la luna. Chao, juntos.
Te va.
Venga.
Sonreír. ¡Vamos!
Otra, otra, otra.
Venga, enreís.
Ah, ya está.
No hemos salido.
Le has dado mal al botón, amor.
No tiene foco, hazla con flash.
Que no, que no, que no hemos salido. O sea, que no estamos en la foto.
Mira, ves, está aquí la luna y nosotros... A ver, chiqui, esto es que
esta foto antes sin querer y ahora cuando nos hemos puesto no le has dado
botón. No, a ver, que no soy idiota, ¿vale? Que sé hacer una foto.
Venga, vamos a hacer otra.
¿Otra? Venga, otra.
Venga, baja.
Pepe, déjame el tono.
¿Sí? ¿Estamos?
Sí.
Mensaje de Gordi.
¿Quién es Gordi? Nada, Sergio, mi ex.
O sea, pero... ¡Que no estamos en la foto!
Déjate de fotos. ¿Y qué quiere tu ex un sábado por la noche?
¿Eso qué es, eh? ¿Qué te parece?
De todas formas, no entiendo por qué lo sigues guardando como Gordi.
Ay, amor, ¿por qué no salíamos?
Pues cámbialo.
¿Vale? ¿Tanto te cuesta?
Es que lo deberías de tener por nombre y apellido, que ya no es su gordi. No es
su ex.
Precisamente. ¿Y eso te molesta? Pues sí. No te fíes de los ex, son como los
japoneses, no se rinden nunca. ¿Tú por qué no desapareces un ratito? Como los
mayas. Seguro que es un tío de puta madre, hombre. Estará en un bar,
ya no por llamar.
¿Puedo? Claro.
¿Sabes tú?
¿Qué dice?
Follar. Igual es el autocorrector.
Vete a tomar por culo. No, no, no, amor, no es el autocorrector. ¿De qué coño te
ríes? ¿Me puedes explicar?
Sí, sí te lo explico. Pues explícamelo. Pues Sergio tiene una relación.
Una relación solo de sexo, ¿vale?
Pero es mentira. Él está enamorado como una perra. Y por eso llama a la
veterinaria. A ver, el caso es que soy la asesora sentimental de mi ex. Ya
por eso me llama.
¿Pero qué coño estás diciendo?
¿Qué pasa, no me crees? No, no te creo.
Perdona, pero suena un poquito improvisado. No, suena fatal.
Vale. Mira, vamos a hacer una cosa. Ven.
Ven, ven.
Te lo va a explicar él.
Estoy hecho mierda. ¿Qué hago?
Te ha llamado, ¿no? Sí, me ha llamado. Vale, ¿y?
Pues que me ha pedido que vaya a su casa.
¿Y tú no vas a ir? No debería ir, pero tengo muchas ganas.
Bueno, Gordi, Sergio, pues haz que se te pasen las ganas, hijo. Venga, no puedo.
¿No dejo de pensar en ella? Me está volviendo loco. No, no estoy bien. Ya,
es que si vas luego va a ser peor, como siempre. Vale, gracias.
Sí, yo lo sé, yo.
Menuda ayuda. No, oye, gracias a ti por llamarme solo cuando te apetece.
Bueno, entonces, ¿qué? ¿Lo tienes claro?
Sí, vale.
Vale, pues nada, chao. ¿Y no vais a su casa?
No, tranquila.
¿Ves?
¿Y cada cuánto habláis?
Es que ese amor, cuando tiene ganas de... Cuando entra en crisis, no sabe
hacer y me llama.
Pobre. Pobre. Dale mejor el número de Eva, que es psicóloga.
Se vaya de puta, tía.
Amor. Está frío, entremos.
¿Recogemos? Sí, sí, sí. Tiene el postre ahora.
Ahora el tiramisu.
¿Y de qué te molesta tanto el oído? Que no me llame y ya está.
Vale, dile eso.
¿Vale? Pues ya está. Pero a ver, es tu amigo, ¿no? ¿Por qué no vas a hablar con
él? Además me parece súper bonito que tengáis esa relación.
Tú tienes que confiar en ella y punto.
Pero claro que confío en ella, pero lo de las llamaditas diciendo que quiere
follarme toca los huevos. Es tan raro. Oye, ¿y este gordi no es el que tiene la
casa en Teruel? Ah, coño, por eso Blanca salía tanto a por trufas.
¿Eso es verdad? ¿Tiene casa en Teruel?
Vamos a notarlo.
¡Eh, eh, eh! ¿Qué te pasa?
Deja los teléfonos.
Joder, perdona, es que estoy acostumbrado a tenerlo en la mano.
Atención, nueva norma. No se pueden coger los teléfonos.
¿Quieres ver? Afuera.
Chaval, la puta.
Dime, pichón.
¿Es urgente?
Es que... No sé cómo decírtelo, pero los padres de Nacho al final se han ido
fuera este finde y él me ha pedido que me quede.
O sea, que duerma con él.
Vale.
¿Y tú qué quieres hacer?
Sofía, no te vas a acostar con él porque a él le vaya a sentar mal que no lo
hagas. Eso no es una razón.
Tú tienes que hacerlo cuando tú quieras.
Ya.
Mira, la primera vez es un recuerdo que te va a acompañar toda la vida.
No una cosa para contar a las amigas.
Si tú crees que cada vez que recuerdes esta noche vas a sonreír, adelante,
hazlo.
Pero si no estás segura, si no te sientes preparada, espérate.
Es tiempo de sobra, de verdad.
No, dímelo, cariño, dímelo.
¿Qué?
Que me dio un mogollón de vergüenza hoy cuando me diste la caja de condones.
Quería que me trajera la tierra.
Óyeme, no te los di para que los usaras hoy exactamente.
Es como si supieras qué iba a pasar.
Oye, papá, si al final voy a casa de Nacho, dile a mamá que estoy con Susana,
¿vale? Porfa. ¿Por qué no se lo dices tú?
Tienes que hablar con ella. Hace mucho tiempo que te lo vengo diciendo.
Si lo único que hace es enfadarse conmigo, papá. No me escucha nunca.
madre tienes que pillarla de buenas, ya lo sabes.
Tienes que tener paciencia.
Demasiada paciencia, papá.
Merece la pena, te lo aseguro.
Lo que pasa es que estás tan enamorado de ella que no te das cuenta de lo
petarda que es.
No te pases.
Bueno, te dejo.
Muchas gracias, papá.
Que te vaya muy bien, cariño.
Adiós, cariño.
Chao.
Felicidades. Se nota que te ha ido muy bien la terapia.
¿Qué pasa? ¿La has dicho a todo el mundo?
Nada, nada más.
Yo solo a Blanca.
A mí me lo dijo Eduardo.
Bueno, ¿qué? ¿Un poquito de tiramisú?
Menuda banda de hijos de puta.
No, no, si es que está muy bueno. Está buenísimo.
¿Quién quiere más?
¿Quieres? A ti no, que engorda.
Pues está rico.
Puedes hablar, ¿no?
¿Más? Estoy con mi madre.
Que lo sepáis.
Es que es muy pesado el pobre, ¿eh?
Entonces dale, ya está.
Sí, sí.
A ver.
Estoy cenando con unos amigos.
Hablamos mañana.
¿En el sentido de qué va?
Idiota. Mucha confianza tiene el Borja ese, ¿no? Yo qué sé.
Más tonto y no nace.
A ver qué quiere. Cógele.
Cógelo.
Cógelo.
Sí. Bueno.
¿Y esa voz de mosquita muerta?
Conmigo no cuela.
¿No era que estabas enfermo?
¿No tenías gripe?
¿Por qué has salido?
¿Por qué no me has dicho nada?
¿No contestas?
Claro. ¿Cómo no sabes qué decir?
¿Quieres que te diga lo que te pasa? ¿Que no sabes qué coño quieres de la
Eso es lo que te pasa.
La gente adulta tomamos decisiones, ¿entiendes? Pero tú no. Tú te haces el
enfermo y luego te vas con tus anigotes.
Oye,
¿me estás escuchando?
Mira, que te den...
A ver, lo voy a explicar poco a poco, que no quiero que pase lo de siempre.
Este Borja.
Se sienta a mi lado en el bufete todos los días.
Uno tras otro, uno tras otro.
Y claro, charlamos.
Esas cosas, ¿no?
Yo no le he dado pie a nada.
Pero es que él es así.
Es así.
Es gay.
Borges, ¿eh?
Y claro, entonces, pues eso, el pobrecillo está obsesionado
conmigo.
Y ya está, no hay más.
Venga, nos quedé callados como gilipollas.
Vamos, le di algo, ¿eh?
Eduardo no está raro, díselo.
Sí, sí, sí, que sí que... Sí que hay uno que trabaja con él.
¿Qué hay?
¿Qué hay, ves?
Eso es lo que es.
¿Tuvisteis una relación?
¿Estamos locos o qué?
¿Has tenido algo con él?
¿Cómo voy a tener yo algo con él?
Es uno que se ha enamorado de mí, que está loco.
Me sigue a todas partes.
Y yo no sé si vosotros os habéis dado cuenta de eso, pero los gays se creen
toman un maricón.
Claro. Tú ahora, además de poner tetas, eres científico, ¿no?
Freud, el puto Freud.
Igual no me ha explicado bien, pero bueno, se entiende la idea. Es que es
es que es así, Alfonso, tienes razón.
Yo lo que quiero saber es si habéis tenido algo.
¿Pero qué manía? Que no, estás loca.
Darío, mírame.
Llevamos 15 años juntos. Tenemos dos hijos.
Deberías conocerme.
Igual es que no te conozco lo suficiente.
Venga, no me jodas. Soy yo, ¿vale?
Soy normal.
¿Cómo voy a ser yo uno de esos?
A ver, no tendría nada de malo. Aquí cada uno sabrá lo que hace.
Sencillamente, yo tengo otros gustos. A mí me gustan las mujeres.
Y no todas las mujeres.
Solo una.
Mi mujer, concretamente.
Ana, por Dios, ¿cómo quiere que te lo diga? Entre yo y este... Borja.
Entre yo y Borja nunca ha habido nada, coño.
De Borja.
La madre que me parió.
Dicen, sí.
Claro, dicen... Concretamente.
Maricón.
Está muy bien.
Así que no pasa nada.
Claro, tú intenta ver el lado positivo.
¿Me pasas el vino?
Que me pases el vino. Vale, vale, vale. Está bien, está bien.
Me alegro. Es lo que te digo. Me alegro.
Valiente. Que pare ya. Que ya está bien la gracia.
¡Michael!
¡Coño! ¡Suéltame, hombre!
Vale.
¿Me puedes explicar cuál es el puto lado positivo de todo esto?
Primero, no te está engañando con otra.
Segundo, no ha puesto en duda su relación contigo. Eso no se ha puesto en
sí mismo.
El problema, Blanca, cariño, es que un tal Borja echa muchísimo de menos los
besos de mi marido.
¿Entiendes?
La madre que me parió.
A ver.
Esto es una gilipollez provocada por este puto... Es muy fácil de explicar.
Vamos a explicar y hay una explicación.
No tienes que explicarnos nada.
Verás, hay una cosa... ¿Tenés tonito? ¿De qué vas? De nada.
Yo estoy bien. ¿Tú estás bien?
Claro que estoy bien, chaval. Pues estamos todos bien. Déjame, déjame que
Ha abierto la boca en 20 años. Normal que le cueste ahora un poco. Hay una
explicación, por favor, escúchame. Hay una cosa que no entiendo.
¿Te jode que sea marica?
O que no te haya dicho que soy marica.
Me jode que después de 20 años descubra que no tenga ni puta idea de quién eres.
¿Cómo que no sabes quién es?
Es Antonio.
Tu colega Antonio, el de siempre.
No ha cambiado.
A él le has contado todas tus cosas, con quien lo compartes todo. Yo sí lo he
compartido todo, pero él no. Ha pasado por alto un pequeño detalle que igual me
lo tendría que haber dicho. Te lo tendría que haber dicho. ¿Y eso por qué?
¿Cómo que por qué?
Porque hemos dormido juntos, tío.
Nos hemos luchado juntos.
Porque si tengo un amigo gay, lo quiero saber.
Luego ya decidiré yo que me da igual.
Pero lo quiero saber, coño.
Decidiré yo que me da igual.
Pero tú te estás escuchando. ¿Te das cuenta de lo que has dicho? ¿Te das
de lo que no nos has dicho? Bueno, ¿se puede saber aquí cuál es el puto
problema?
Que diga lo que le dé la gana.
Y si se lo quiere guardar, que se lo guarde.
¿Les parece normal a todos?
Yo me callo.
El raro soy yo. Aquí no hay más que hablar.
¿Por qué tiene que haber alguien raro y alguien no raro?
Vamos a dejarlo.
¿Alguien quiere un gin tonic? ¿Hace cuánto estás con él? Ay, hostia puta,
no se acaba nunca.
Ana, por favor, te lo pido, no te das cuenta de que todo esto es absurdo.
Hace meses que ni me tocas.
Estaba convencida de que tenías un amante, un putón de esos como el de
ofender. Tranquila.
Por lo menos eso tendría sentido.
Explicaría tantas cosas.
¿Pero qué cosas, Ana? A ver, esto ya es demasiado... ¡Cállate!
Estoy harta de que os defendáis los unos a los otros.
Quiero que hable él.
¿Desde hace cuánto estás con Borja?
¿Me lo vas a decir o qué?
Desde hace poco.
¿Y cuántos?
¿Cuántos?
¿Cuántos de esos ha habido antes que él?
Ninguno.
Barja es el único.
¡Vete a tomar por el culo, payaso!
No, ya está bien.
Ya está bien.
Ya está bastante el efecto.
Vámonos a casa.
Lo discutimos en casa.
Sí, delante de los niños.
Ponemos uno al lado del otro y les decimos. Papá, os tiene que decir algo
didáctico. ¡Qué puta cruz!
Y eso si no le digáis a la profesora que a papá le gustan los chicos, que si no,
no podrá volver a recogeros a la salida del cole.
Joder, qué fuerte. Una cosa es ser gay, la otra pederasta. No, déjala. Gay,
pederasta, comunista, yihadista, fan de Star Trek. ¿Qué más hay que me apunto? A
ver, ¿puedo decir algo, por favor? No, ya no.
Ahora te callas.
Eduardo.
Hola, Mario.
Joder, tío, ¿no me llamas?
Perdona, es que he estado un poco liado.
¿Te gustó el anillo?
Muchísimo.
¿Le ha quedado bien?
Mira que no hay problema, ¿eh? Si quieres te vienes con ella y se lo
o lo que haga falta.
No, no, si le va como anillo al dedo.
Oye, no es un buen momento ahora, ¿eh?
Sí, sí, sí, es verdad. Oye, que te dejo, ¿eh? Venga.
Bueno, ¿y los pendientes? ¿Le gustaron?
¿Edu?
¿Dios?
Sí, sí, sí, sí, sí.
No pareces muy convencido.
Hasta luego, ¿eh?
Edu. Yo nunca llevo pendientes.
De hecho, no tengo agujeros en las orejas.
¿A quién le gustaron los pendientes?
Bueno, ya está bien de este juego de mierda, coño.
¿Veis lo que pasa?
Que las cosas se tergiversan. Se están destruyendo parejas, coño.
Bueno, nos vamos, ¿no?
Ya es mitad de que horas.
¿Por qué no coges?
Es Lola.
Entonces cógele a Lola. Pero que me llama por lo del turno. Que lo cojas.
Blanca.
Blanca.
¿Qué haces, Blanca?
Blanca, por favor.
Dame el teléfono.
Dame el puto teléfono, por favor.
Blanca.
¿Qué haces?
Dame el teléfono. Eduardo.
Lo siento, es que estoy histérica. He comprado el test en la farmacia y no lo
entiendo. Una raya roja, ¿qué quiere decir?
¿Positivo? ¿Pero positivo para qué? No lo entiendo.
¡No! ¡Branca!
Abre la puerta, ¡Branca!
¡Escúchame!
¡Branca, por favor, déjame... ¡Ven!
No significa nada. Por favor.
¡Blanca! ¡Blanquita!
¡Blanca, coño! ¡Cállate!
¡Chao! Es una noche, lo puedo explicar. Es una tontería de nada. Estábamos
borrachos. Te juro por Dios que... ¿Qué haces?
Hay algún momento del día en el que no tengas la polla.
Me quita en algún sitio.
¿Por qué?
Follamos todos los días, incluso varias veces.
Y somos muy felices. ¿Por qué?
Por todo.
Acabamos de casarnos.
Te lo siento.
Blanca. Blanca, sal de ahí.
No montes un drama de todo esto.
Intenta ver el lado positivo.
Cerdo.
No seas melodramática.
¡Ay, cabrón, hijo de puta!
¿Vas a montar el espectáculo ahora?
¡Pues tan grave!
¡Ay!
No es algo que le firme.
Aquí hay un tío que quiere saber si te has quitado las barajas.
¿No las llevas puestas o qué?
Las barajas.
¿Qué si te las has puesto?
¿Quién coño es Hugo?
Nadie.
¿Ah, no?
Aquí pone Hugo.
Es un juego, una tontería.
¿Y desde hace cuánto que se está jugando esta tontería? Que no es nada.
No lo conozco.
No lo conozco.
Nunca lo he visto. Solo nos escribimos.
Ana, no me jodas.
Te lo juro, es solo virtual.
Virtual tu puta madre. Empezó a lo tonto chateando.
Así pues, así a lo tonto lo vamos a llamar. A ver qué dice. No, no.
Nos vamos a casa.
¿Qué casa?
¿Qué casa?
Pero si es que nunca he escuchado su voz.
Él también está casado. ¿Qué quieres que le diga?
No, no, no, por favor. No, no, no.
Dígame.
¿Ana?
Hola, Hugo.
Hola, Ana. Qué sorpresa.
Quería hablar contigo.
Y me gustaría verte.
Pero si me habías dicho que no.
Pues he cambiado de opinión.
Vale, podemos quedar. A mí también me gustaría, ya lo sabes.
Bueno, ahora tengo que irme.
¿Anna? ¿Anna?
Dime. Tienes una voz bonita.
Diferente de como me la había imaginado. Adiós, Hugo.
Pero es bonita. Me gusta.
Me gusta mucho.
¿Y esta voz te gusta?
¡Gilipollas!
Listo. Este no me lo voy a llamar.
Y esto cambia las cosas.
¿Qué diferencia hay si te lo follas por teléfono o en vivo y en directo? Perdona
que te diga, pero tú no eres la persona más adecuada para dar lecciones.
Además, yo no me he tirado a nadie.
Qué cerdita que eres, Ana.
Qué cerdita y qué cobarde.
Follando por teléfono.
El único problema que hay es que se te vaya la cobertura antes de corrértelo.
próximo me la tiro en un hotel. En plan valiente, como tú.
Sí, por lo menos la braga se la quitaría alguien.
Me voy.
Sí, vete, vete, vete.
Cuéntale esto también a los niños, que le va a parecer chupi.
Vete a tomar por culo.
Ay, no, perdona, que eso a ti te encanta.
Espera un momento.
Suéltala. La llevas. ¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Eh? Cuéntame.
¿No decías que era todo visual?
¿Te bastará?
Antonio, ¿eh? No. Antonio, para. Déjame ver.
No. Déjame ver. No. No,
Antonio. ¡Deja la cara! ¡Deja la cara!
Quiero saber si lleva o no lleva bragas. Creo que estoy en mi derecho, ¿no?
¡Antonio, por favor!
¡Déjame ver! ¿Dónde vas? ¡Ya está bien, Antonio!
¡Déjame verla!
¡Es tan cerda de que no tiene bragas! ¡Machacuetas!
¡Machacuetas!
¿Qué te pasa? ¿Te has vuelto loco o qué?
Antonio, vuelves a tocar a tu mujer.
Y te arranco la cabeza.
¿Contento?
Una cosita.
Que sepáis que el maricón soy yo.
Coge tu puto móvil, máquina.
¿Qué?
No lo has oído.
Tú eres gilipollas.
No, gilipollas no.
Maricón. Sí, sí.
¿Lo he hecho bien?
Maricón. Porque parece que cuando lo decís vosotros no os dejáis ni una
¿eh? ¿Os habéis cambiado los teléfonos? ¿Para qué?
Un TDS.
¿La contorsionista?
No te rías, ¿eh?
Miraréis si do que hay este rato nada más, pero con eso me basta.
¡Las he pasado putas!
Me habéis sacado de quicio, cabrones.
Todos ahí, maricón, maricón, lo de la cucharita.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Que si soy gay te tengo que dar por culo necesariamente?
No eres mi tipo, chaval.
Anda, que tú también.
Yo no soy gay. Soy normal, soy normal. Y yo no soy normal.
A ver, Pepe.
Oye, lo siento.
Esta conversación es una mierda.
Antigua irrancia.
Que hay matrimonio gay, hasta se puede adoptar. No me jodáis. Todo el puto día
llorando.
¿Por qué creéis que me echaron del colegio?
¿Para engordar diez kilos?
Cabrones.
Porque piensan como tú, Eduardo.
Que si eres maricón no puedes entrar en un gimnasio sin tocarle el culo a
alguien.
Pues si es así, Pepe, ahí sí que les podemos llevar a juicio.
A juicio, a juicio.
He tenido cojones de contarlo delante de mis amigos.
Y voy a ir a un juzgado a decirlo, para que vaya mi madre a verme.
Ahora nos podrás presentar al tal Bálvaro.
No, ni de coña.
Tampoco somos tan malos, ¿no?
No, no. No, no sois malos, no.
Sois gilipollas, pero no sois malos.
Mirad, a mí vuestras bromitas me la pelan.
Pero a él pueden hacerle mucho daño.
Y no quiero que lo pase mal.
¿Y sabéis por qué?
Porque estoy enamorado de él.
Joder, qué fuerte suena.
¿Hay whisky por ahí?
Nada.
Se ha ido en un taxi. He intentado hablar con ella, pero no hay manera.
¿No hay manera?
No quería, no ha habido manera.
La mierda de noche.
Ojalá pudiéramos dar marcha atrás.
Igual tenías tu razón, cariño.
Digo que igual tendríamos que haber ido a cenar fuera.
Está muy bien lo del juego, ¿eh?
No, oye, de verdad, ha dejado las cosas muy claras.
De todas formas, una cosa, muchas gracias a todos por quedaros ahí
pensando ¡Ay, pobrecita esta chica que no se entera de nada!
¡Total, nos importa una puta mierda como nuestro amigo es él!
¡Que os den mucho por el culo a todos!
Igual deberías irte tú también, ¿no te parece?
Buenas noches.
¿Qué os habíais ido?
¿Qué no estabais aquí? No entiendo nada.
Oye, si quieres nos vamos.
Es que no puede ser.
Bueno, venga, vamos a jugar al juego este de los móviles. Sí, antes de que
arrepintamos.
Hay que dar marcha atrás.
Para poder ir hacia adelante, claro.
Si alguien quiere más redondo, que se sirva. No, no, que el redondo se pone
aquí. Yo sí, está buenísimo, ¿eh? ¿Sabes cuántas calorías tiene solo la salsa?
Para quemar eso y el biodinámico vas a tener que correr tres horas como poco.
Tres horas de tu vida tiradas a la basura. Como si no hubiera una existida.
verdad, merece la pena.
Oye, oye, falta un móvil.
Eva, Eva, pon el tuyo, ponlo.
Pon.
No puedo.
¿Cómo que no? Ahora no puede.
La que estaba metiendo más caña con esto ahora dice que no puede.
¿Qué pasa? ¿Te estás echando atraso? Te has acordado de alguna cosilla fea que
tienes por ahí, ¿eh?
Es que se me ha caído la terraza.
¿Se te ha caído?
A la calle.
Ay, pobre, lo siento.
Madre mía. Sin contacto, sin agenda.
¿No tienes una poca de seguridad?
¿Qué va a tener?
Cuando pasan estas cosas nunca tienes nada.
Tanta nubitante rollo y luego nada. Yo pierdo los contactos y es que me hago el
harakiri. No pasa nada.
Te compras otro con los puntos acumulados y ya está.
Ya, bueno, pero ahora, ¿cómo jugamos?
Uy, que se ha acabado el juego.
Pues nada, no jugamos. Esto era o todos o ninguno. Pues nada, nada, no se juega.
Qué pena.
Pues sí. Pues sí. Si queréis, mi hija tiene el escatárgolis.
¿Aceptamos pulpo como animal de compañía? Si aceptamos a Pepe.
Oye, no te enfades y no pegues. No pegues.
Un momento.
Que lo cojo. Que lo cojo.
No, no, que lo cojo. No, no, no lo cojas. A partir de ahora todo el mundo
los móviles en modo avión. Se acabaron los móviles. Vamos a tener una cena
tranquila. Me parece bien.
Número desconocido.
Oye.
No, es que me ha hecho gracia eso del polvo.
Estás muy rara.
¿De verdad que sabes?
Mejor que nunca.
Estoy bien numerada.
¿Será la eclipsa?
Sí, sí.
Será la eclipsa.
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias por ver el video!
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