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Gracias.
Oigan, ¿dónde van?
Oigan. Necesito su DNI.
Ya están aquí. Los dos juntos.
Se dirigen al maquillaje.
Ya están aquí.
Dios mío. No empecemos. A ver, ¿quién está aquí? ¿Quién va a ser? ¿Tú eres
idiota? Ellos.
¿Ellos? ¿Ellos de verdad?
Y tan de verdad. Ellos, los únicos, los auténticos, los genuinos, los mejores.
Dino y Bruno.
Están en maquillaje.
¿Qué hacemos?
Nada, no hay que hacer nada. ¿Qué problema hay? ¿Cómo que qué problema
les ha seguido hasta aquí la policía, ¿te parece poco?
Mira, tranquilo, ¿eh? Yo hablo con ellos.
¡Ahora no, ahora no! ¡Fuera, fuera!
¿Qué coño hace esta gente aquí?
Bien, aquí estamos otra vez juntas.
Los míticos Nino y Bruno. Ríos para salir a escena.
Porque si estáis aquí es para actuar, ¿verdad? No vais a darme un disgusto
ahora.
Venga, Ricky, que no ha sido para tanto. Venga, déjanos un momento. Pero ¿y el
pelo? Déjate del pelo. Olvídate del pelo. No hay pelo, coño.
Venga, por favor. Vete, María, fuera de aquí.
Chicos, chicos, chicos.
¿No sabéis las veces que he soñado con este momento?
Después de todo lo que ha pasado, veros aquí otra vez juntos... Me estoy
emocionando, de verdad.
Mira, mira cómo tengo la carne de gallina.
Bien, valía de mariconadas.
Vamos a salir por esa puerta y vamos a grabar el mejor programa de Nochevieja
todos los tiempos.
Vamos a matarlo de ruta.
¿Estás listo?
Cuando quieras.
No, no, no, no, no. Ahora fotos.
Ahora, tranquilo.
Luego, luego.
¡Oye, todo preparado ahí! ¡Venga!
¡Eh, eh, eh!
¡Vamos, vamos! ¡Ven, ven!
¡Ven! ¡Ven!
¡Ven! ¡Ven!
¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven!
¡Ven! ¡Ven!
¡Ven!
¡Ven!
Paran la puerta.
No, no se puede. ¿Ven esa luz roja? Eso quiere decir que están grabando.
Nadie puede entrar ni salir, lo siento.
Déjese de hostias que esto es obstrucción a la justicia.
Obstrucción. No me corrijas delante de la gente. ¿Lo ves?
¿Lo ves, Julián? Ya somos cómplices.
Abre esa puerta, haz el favor. Aquí no se abre nada, cojones. ¿Pero qué más les
da detenerles ahora que dentro de media hora?
Además, ¿dónde está la orden de registro? Aquí sin orden de registro no
Dios.
¿Qué? Un disparo, eso ha sido un disparo, macho.
Tranquilos, está todo controlado.
Debe ser parte del show.
¿Lo ven? Se trata de un programa de humor.
Pero sin este show no hay disparos. Es verdad, en el show no hay disparos.
coño. Son geniales.
La gente no para de reírse.
Gordo cabrón.
Prefiero ser gordo que echar el paraliento.
Son tus pies.
¿Cómo se puede confiar en alguien que no se lava jamás los pies?
Bien, este es el final.
Odio la gente que dice que sabía que esto iba a pasar.
Pero tengo que reconocer que yo lo sabía.
Incluso podía haberlo evitado.
Dios.
Fue idea mía.
Hasta el nombre.
Nino y Bruno.
Bueno, ellos se conocieron antes.
O por lo menos eso me dijeron.
Todo empezó en una pequeña discoteca de pueblo, allá por el 72.
Nino era cantante.
Uno de esos que hacen versiones de los temas de moda.
Aunque su debilidad era Nino Bravo.
Hijo puta, con lo de irte.
Pero ¿cómo se me va a olvidar que te debo dinero?
Oye, cuidadito, que yo no soy de esos, ¿eh?
Pues claro que me enfado, joder. Si te he dicho que te pago, te pago y se
Oye, ¿y cuánto dices que era?
¿Tanto?
No, no, no, lo que tú digas, es que yo por las cuentas soy fatal.
Ya sabes, no soy de esos que andan mirando la peseta.
¡Eh, tú!
¿Qué pasa, gilipollas?
No, no es nada, nada.
Porque si quieres te ayudo a llevarlas a la mesa, así que para eso estamos.
¿Eh? ¿Por qué cosita, un aperitivo?
¡Ale, viva la muerte!
Y ahora, otro tema del maestro.
Del más grande, del número uno.
Nino Bravo.
Con todos ustedes, Noelia.
Hay una chica que es igual, pero distinta a las demás.
Tranquilo, hombre, déjame terminar.
Sí, sí, ya sé que te he dicho que tenía el dinero, pero es casi como si lo
tuviera, porque lo que me falta, pues... ¿Me lo va a dejar un amigo?
Sí, sí, segurísimo, le tengo delante, además le pagan hoy.
Sí, mañana a las dos.
Vale, ahí está.
¿Cómo va la cosa?
Ya ve, aquí capeando el temporal.
De momento ya nos hemos quedado sin Pacharán. Bueno, pues tú ponen lo que
quieran y buena cara hasta que se vayan. No quiero saber nada de esa gentuza.
Parece que me va a llamar y luego huye
sin hablar.
Hace tiempo que sueño en ella y no sé qué
llama Noelia.
Hace tiempo...
que vivo por ella.
Y solo sé que se llama Noel.
Ya has cargado a la mascota de la bandera. Me cago en mis muertos.
¡Nos has jodido la maniobra!
¡Hijo de puta!
¡Fodiche la cabriña!
A mí me encantan los animales.
Encima cachonteo.
Cabrón. Venga, un poco de calma. ¿Seguro que está muerta?
Igual vas a tener que hacerle el boca a boca, hijo de puta.
¿Pero tú qué has hecho a la pobre?
¿Quién le ha tocado? Le habrá dado el infarto. Será una cabra muy sensible.
Venga, chicos, no pongáis así que solo ha sido un accidente.
Nos tomamos una copa y nos tranquilizamos, ¿eh? Que invite a la
¿Qué me decís a eso?
Bueno,
yo
me voy por aquí.
No se preocupe, don Antonio, que todo esto lo paga el seguro.
¿El seguro?
¿Qué seguro?
También es verdad.
El chaval no te alegra, hombre.
No pongas cácara, que tampoco es para tanto, porque te obligaron a bailar como
la cabra.
Aunque fue peor lo de hacerte comer las flores, ¿eh? Sobre todo ahora es
plástico.
Joder, cuando me dijiste lo de hacer otros topos hasta tu pueblo no pensaba
era esto. Faltan siete kilómetros.
Pero es cuesta abajo.
Y por eso con todo el lío no me han dicho cómo te llamas.
Joaquín, Joaquín Molina. Aunque me llaman Nino por lo de... Por lo de Nino,
bravo, ya lo imagino. Yo soy José Luis.
¿Por lo de tu padre? No, porque sí. Yo soy huérfano de nacimiento.
Lo siento.
No pasa nada.
Yo era muy pequeño y casi ni me acuerdo.
Y decías que vives solo con tu madre.
No exactamente.
¿Qué? Se llama Vicir. Es como si viviera solo. El bicho me había... Bueno, mi
madre también.
¿Qué es esto?
Esto no es nada, es de la mercería de mi madre.
Es que son resto de temporada y los tengo aquí arriba porque abajo no caben.
No, tranquilo.
También no tienes que darme explicaciones.
Cada uno se lo monta como quiere.
Mira, José Luis, yo creo que vamos a tener que marcharnos, ¿eh?
¿Qué? ¿Se acabamos de llegar?
Ya, pero es que a mi madre no le gusta que traiga gente a casa. Y ahora, con lo
vengativa que es, me querrá quitar los calcetines. Que no la primera vez.
¿Tus calcetines?
Sí, mis calcetines de la suerte.
No puedo vivir sin ellos. Son mi amuleto. Los llevo desde que empecé a
¿Y eso fue? Esto fue hace dos años y nueve meses.
Desde entonces no me dirige la palabra.
Vamos a ver. ¿Me estás intentando decir que desde hace tres años no te quitas
eso? Nunca, nunca. Como la cruz del cuello.
La llevo siempre.
Me trae muy buena suerte.
Claro, como hasta ahora todo te ha ido tan bien, pues... Te parecerá ridículo.
Pero me los quito, los lavo y seguro que pierden sus poderes esotéricos.
Vamos a hacer una cosa, a ver qué te parece.
Esta noche dormimos aquí y mañana te vienes conmigo a Madrid.
¿Madrid para qué? ¿Para qué va a ser?
Para que te dé el aire.
Si te quedas aquí mucho tiempo te veo muy mal.
Además, no sé si te habrás dado cuenta, pero la discoteca va a estar cerrada una
temporada.
Pero ahí no conocemos a nadie.
¿Qué vamos a hacer en Madrid?
Tú eres cantante, ¿no?
Sí, hombre, pero... Mira.
El otro día estuve en la discoteca con un coleguita del colegio, de San
Ildefonso. ¿Tú estudiabas en San Ildefonso? Sí, canté el gordo dos veces.
Bueno, pues resulta que este pavo se presentó a un casting en televisión.
Podríamos probar suerte. ¿Un casting?
Casting. Es una prueba en inglés.
Sí, pero si hay que hacerla en inglés, yo de inglés lo básico. Hello, good
morning, arrivederci y poco más.
No, no, no.
Es una prueba para artistas. Para un concurso.
Hay que dejar sola a mi madre.
Mira, mira.
Llega un momento que la gente crece.
Y tiene que vivir su vida, ¿eh?
Oye, que yo estoy aquí porque quiero, ¿eh?
Que me podría haber ido un millón de veces. No me he ido porque no me daba la
gana. No necesito que venga aquí un listillo con sus castris a decirme lo
tengo que hacer.
Yo cuido de mi madre porque la quiero.
La quiero muchísimo.
Aunque no me hable.
Además, desde que murió mi padre yo soy su único sustento.
¿Entonces vienes o no?
Por supuesto que voy.
Que no me quiero cabrear, me cago en el copón. A ver si nos damos un poquito de
prisa, por favor.
Los ventílocos se pueden ir yendo, ¿eh? Queremos cómicos, cómicos e imitadores.
Nada de muñecos, joder.
¡Eugenio! Te he dicho que ese tiburón no va a ir, me cago en la hostia.
¿Y esto qué cojones es esto?
Tú fuera.
Es lo que está pasando. Solo quieren imitadores y cómicos, nada de cantantes.
Pero bueno, ¿y qué? Tú eres un imitador, ¿no?
¿Pero cuándo me has visto tú a mí hacer imitaciones? Todos los días. Imitas a
Naino Bravo.
Yo no imito a nadie.
Simplemente utilizo su repertorio de canciones, que no es lo mismo. Bueno, ¿y
qué? Si pones la misma voz, utilizas sus canciones y te vistes igual, eso es
imitarle, ¿no?
No.
Eso es un homenaje.
Bueno, vale, pues eres un homenajeador.
¿A ellos les da igual lo que seamos con tal de que les hagamos reír?
Es que es lo que no entiendo. ¿Por qué tenemos que hacerles reír?
Yo soy cantante y tú... ¿Tú a qué vienes?
Hombre, pues si necesitan a alguien con buena planta para presentar el programa
o algún actor de carácter. ¿Que tú eres actor?
Por supuesto, yo he trabajado con los americanos en cinco días en Pekín. ¿De
actor? De chino.
Éramos cinco mil y a mí me pusieron de los primeros. Bueno, la verdad es que
que verla varias veces, pero si te fijas, se me distingue.
¿Los romanos? ¿Dónde coño están los romanos?
O sea, que a ti te da igual cualquier cosa, como si te cogen de calabaza. Por
algo hay que empezar.
Lo importante es entrar en el mundillo. Luego ya tendremos tiempo. No lo veo, no
lo veo.
Relájate, mira qué piernas.
¿Cuándo habías visto tú unas piernas tan largas?
Nunca. ¿En tu puta vida ni en la tienda de tu madre?
Solo por esto merece la pena haber venido. No perdimos nada por intentarlo.
Así de natural parece más grande.
Y tienen una pelusilla suave por encima.
Claro, porque son de carne y no de plástico. Y están ahí a un paso.
Dios, se están moviendo. Sí, solo con estirar la mano podrías acariciar esos
muslos. No digas muslos.
Muslos, muslos, muslos.
Joder, pídeme lo que quieras.
Pero, humorista. ¿Qué pasa si a las chicas les encantan los humoristas? Las
se aburren muchísimo.
Imagínate que no se ríe nadie.
Qué vergüenza.
¿Y qué quieres? ¿Ir por la vida con el culo encogido por si te dan una patada?
Vale.
¿Entramos? Hacemos el ridículo y nos vamos.
¿Contento? ¿Contento?
Bueno, bueno, vamos.
Yo no he dicho que fuera seguro.
Yo solo he dicho que había muchas posibilidades de que os eligieran. Pero
no puedo hacer es milagros.
Un milagro vas a necesitar tú para salir de esta. Para empezar, que nos
devuelvan las 5 .000 pesetas que nos quitó cada uno.
Esos son los gastos de la gestión. Pero no os dais cuenta que hay que convencer
a mucha gente.
Porque vosotros pensáis que esto es llegar y besar el santo. Pero que nos
dicho que no, que no actuamos, que nos tenemos que ir a casa.
¿Nos han dicho eso?
Claro.
En ese caso, pues... Mira, no os lo puedo ocultar más. No habéis gustado.
No, no, no habéis gustado.
No sé, serán los trajes regionales que son poco vistosos.
¿Qué? Son los de la región.
Ya, serán los de la región, pero hace falta un retoque, unas lentejuelas, unos
brillos, algo que... Lentejuelas es lo que te voy a dar yo a ti. Calma, calma,
calma, calma, calma, calma. Que aquí no vamos a ninguna parte.
Mira, tal como están las cosas, lo único que puede hacer es entrar ahí dentro,
hablar con Chicho...
Quedad a casualidad que es amigo mío y, no sé, vosotros cruzad los dedos para
ver si hay una repesca o algo.
Más te vale, no te vas a llevar un buen recuerdo de esta región.
Vale, vale, vale, no se emocione, guapo.
¿No podemos cantar ninguna más? Si, por ejemplo, se ha ido el player.
Muchísimas gracias, pero vaya.
Los ventrílogos, por allí está la puerta.
A ver, los siguientes.
Joaquín Molina y José Luis Espósito.
Vamos, que nos toca.
Bueno, acuérdate.
Primero contamos el chiste de Cristo en el desierto y después cántala de libre,
¿eh? Que se la abordas.
Esa vez hay otra salida por aquí.
El jefe está haciendo la prueba de los humoristas.
¿Esos son humoristas?
Eso dicen.
Son malísimos.
El gordito con cara de susto. Este es un amor.
Y el otro es muy sexy.
A mí me hace mucha gracia.
Se han dicho que no querían mentirlo, cojo muñeco. Porque este es un ser
A veces no se nota mucho, pero en general, según las circunstancias que
pues a veces lo parece, ¿verdad?
Incluso estudia.
Dame las cosas.
Porque esta persona hace nada.
¿Por qué digo esto?
Porque me sale.
¿Qué ha pasado?
¿Qué ha pasado? Que te has cagado.
Joder, has sido el chiste. No me acordaba que hacía Cristo por el
Olvídalo, con un poco de azote todavía te puedo dejar en el autobús de las
¿Pero cómo dejarme?
¿Tú no vienes o qué? No, no, yo me quedo.
¿Pero qué vas a hacer?
¿Qué sé?
¿Buscarme la vida?
¿Vas a trabajar otra vez de camarero? No, eso se acabó.
¿Entonces? Esperar que llegue una oportunidad, yo que sé.
Pero, mira, reconócelo.
Yo no tengo gracia.
Me río por compromiso, no entiendo la mayoría de los chistes, pero tú eres el
típico chulín que va detrás de las tías. No es gracioso, es patético, en todo
caso. Qué buenas vibraciones me estás dando, chaval.
Pero si no es en plan negativo.
Mira a esta gente. Son gente normal, sus vidas son grises, aburridas, y
nosotros, aunque cueste reconocerlo, somos iguales que ellos, no somos
diferentes. Ahora comprendo por qué tu madre no te habla.
Deja a mi madre en paz.
Lo que te quiero decir es que no va a venir una damadrina a darte esa gran
oportunidad, joder.
Perdón. ¿Puedo hablar un segundito con vosotros? ¿No ve que estamos muy
ocupados? ¿Qué quieres?
Soy vuestra hada Madrid.
Hernán Cortés.
Conquistó un imperio a base de echarle huevos al asunto.
¿Y de dónde era?
De un pueblecito de Extremadura.
Cuando llegó a Madrid nadie daba un duro por él.
¿Qué dice?
No lo sé. ¿Qué hacemos aquí?
Sí, todo esto es precioso, pero nosotros no queremos conquistar América.
Nosotros queremos triunfar en el mundo del espectáculo. Por eso os he traído
aquí. Para que veáis a los más grandes.
Ojo.
Quiere convertirnos en payasos.
Mira, chaval, te perdono esa impertinencia porque se nota que eres un
Esta gente es el top del espectáculo, la aristocracia, la crem de la crem.
Ese hombre sale por la televisión como están ustedes y toda España grita,
¿Te parece poco?
Ya, pero esta gente habrá tenido una preparación, unos estudios, un maestro,
digo yo.
Yo, yo soy el maestro, de todos.
De los mejores.
Estos, por ejemplo.
¿Te crees que se les ocurría a ellos lo del frac y lo del sombrero? No, fue a
mí. ¿Y el nombre?
Ellos querían llamarse la pareja chistosa.
Y yo les dije, no, no, no, de eso nada.
Tip y col, así como suena. Tip y col. ¿Es verdad? ¿Tip y col suena bien?
pues claro que suena bien.
Imagínate Ortega y Gasset.
Fracaso total.
El nombre es fundamental para una pareja cómica. Entonces usted es el
representante de Típico. Eh, un momento, yo no he dicho eso. Al principio éramos
como hermanos.
Hasta que empezaron las galas y todo eso. Bueno, pero eso es otra historia.
Nosotros a lo nuestro.
¿Lo queréis intentar sí o no?
¿Usted cree que podríamos triunfar como humoristas?
En el momento no tenía ni puta gracia, la verdad sea dicha.
Pero, no sé, es que tenéis algo, un feeling, un algo, sí.
Eso quiere decir que ya tenemos representante, como los famosos.
Eh, para el carro, muchacho. Solo unos pocos llegan al tío vivo de la fama. Y
para eso hay que trabajar como cabrones, desde abajo haciendo tablas, currándose
los chistes como si fueran diamantes, puliéndolos hasta que quedan perfectos.
Vais a sudar tinta.
Os voy a destrozar. ¿Y cuándo empezamos?
Ya hemos empezado.
Bueno, venga, nada, repaso de los chistes. Va Cristo en los 600 y ¿qué
Va Cristo en los 600 por el desierto y se encuentra con Mahoma que le dice, ¿ha
visto usted pasar una montaña? Y Cristo le dice... A ver, pero es que por si lo
cuentas, con tan pocas ganas es que van a crucificar ese atín, joder, un poco de
salero, como si te hiciera gracia, ¿eh?
Va Cristo por el desierto y ve a Mahoma y le dice... ¿Ha visto usted pasar una
montaña? ¡Pero es que tú eres tonto!
Pero no te ríes de tus propios chistes, que eso es lo peor. Eso es lo peor de
todo. Lo peor que pasa es que... Lo hemos ensayado cien veces.
Ya lo sé, pero...
Sí, claro. ¿Entonces qué cojones te pasa?
Pues que no lo entiendo. Que no entiendo el chiste.
Es que no me entra en la cabeza que hace Cristo en un 600.
¿Por qué en un 600?
Porque lo decís vosotros. Porque sí.
En un 600.
600. Está claro, ¿no?
Bueno, es igual. No te preocupes. Olvídalo.
Decís solo de los gangos de mariquita, ¿vale?
Los gangos de mariquita y tu padre y luego se cuenta con las monjas y todo lo
demás. Pero si lo entiende todo el mundo.
Que se van a reír.
No tengas miedo. Que se van a reír.
La última vez más que me muera de hambre.
Nada, nada, este ni caso, que siempre está igual. Ahora venga, os toca a
vosotros. Venga, fuerte, fuerte, fuerte.
Yo soy Bruno.
Buenas noches, distinguido público.
Es para nosotros un placer estar aquí con todos ustedes disfrutando de estas
entrañables fiestas patronales.
Vaya, veo que hay más de un humorista en la sala.
Pero creo que esta noche con nosotros dos será aquí suficiente.
¿No es así, Nino?
Hola, Virgen, te lo pido. Di algo, lo que sea.
Eva... Venga, venga, venga, di lo que sea, di lo que sea.
Y no se crean que no dice nada porque no tiene nada que decir. ¡No!
Aquí donde le ven es una auténtica máquina de contar chistes. Se lo sabe
Lo que pasa es que, claro, al público inteligente le ponen nervioso. Es el
auténtico humorista autista.
¡Gilipollas!
Bueno, ven ustedes, por ejemplo, ahora esta cara de imbécil.
Ya normal total.
Pues es posible que en este instante esté pasando por su cerebro el chiste
gangoso mariquita.
¿Es así, Nino?
Vas a contarnos ese chiste que a todos nos encanta, ¿eh?
¡Dale una hostia a ver si espabila!
Bien, normalmente no hacemos caso de las peticiones del público, pero esta noche
creo que vamos a hacer una excepción.
¿Qué está? ¿Se sienta? ¿Qué está?
Como la criatura no reacciona, vamos a hacerle un ejercicio de reanimación.
Nino, vas a contarnos ese chiste.
¿Sí o no?
Vamos, ¿no?
¿Qué pasa con el mosquito?
Dame otra. ¿Qué?
¿Qué se están viendo? Dame otra.
En aquel momento lo comprendí todo.
Lo bueno eran las bofetadas.
Así de sencillo y brutal.
Así de absurdo.
Una bofetada tras otra y a la gente se le salían las tripas de la risa.
Aquella bofetada era un acto de anarquía total.
Una liberación absoluta de cualquier compromiso ético, como dijo no sé quién
un periódico.
Bruno hacía en el escenario lo que todos hemos deseado hacer alguna vez,
abofetear a alguien con total impunidad, sin darle la menor importancia, sin
recibir castigo alguno.
Haba igual donde fuera, Villalpando, Toledo, Málaga o Torremolinos, el efecto
siempre era el mismo, como apretar un botón.
Abofetear a nuestro jefe, a nuestra suegra, al presidente del gobierno, al
Sí. Había algo de amoral en todo aquello, algo siniestro, pero no es así
todos los placeres de la vida.
Gila, te estoy diciendo Gila, coño, Gila, ostras.
Te voy a decir una cosa, pero que no salga de aquí.
Gila sin mí no es nadie.
Ya puedo decirte que lo del teléfono. Joder, lo del teléfono, coño, lo del
teléfono. Lo del teléfono. Eso se me ocurrió a mí. Tiene que ir aquí, aquí.
¿Y este qué, de Ibiza o...? ¿Cómo está el medio?
Podríamos ir al coche un ratillo, ¿no?
Un poquito, que es muy rebostosa. Perdona, antes de que te emborraches,
comentarte una cosa a solas.
¿Te pone la rubia esa tirolga?
¿Había tonto?
Sí, pero no, es sobre el número.
Ya bruita el número, hombre, disfruta de la vida.
No, sí, sí, es lo que quiero, disfrutar de la vida.
Por eso quiero saber cuándo va a cambiar esta historia.
¿Qué historia?
La nuestra.
¿Cuándo voy a dejar de recibir bofetadas?
Nunca.
Es la base de nuestro éxito, todo el mundo lo sabe.
Ya, sí, ya lo sé. Es cambiar alguna cosilla, por no estar haciendo siempre
mismo. Por ejemplo.
Pues no sé, por ejemplo, te podría dar yo a ti de vez en cuando.
Eso no tiene ninguna gracia, hombre.
¿No tiene gracia? Lo gracioso es que el guapo pega al feo.
Es lo que nadie espera, ¿verdad?
¿Quién te ha dicho a ti que tú eres el guapo?
No, sé un poquito objetivo, por favor.
Perdona, te quería pedir un favor. Es que mi amiga no se atreve.
A ver si al final vas a tener razón.
Dime, lo que quieras.
Que me gustaría hacértelo yo.
Hacértelo yo, pero chico, si la tienes en el bote.
¿Hacerme el qué?
Te ha hecho daño, ¿no? Es que el de que te ha visto le ha entrado unas ganas. A
ver si es que te he nacido para esto, chaval.
Es como una atracción animal.
Cuanto le ves, te apetece darle, ¿verdad, chicas?
Perdón, creo que me he confundido.
¿Anda? Si tú eres Bruno, el de las tortas. No, yo soy Nino.
Bruno es el otro, el gracioso.
Hola, ¿qué tal? Yo soy Laura. Y no es por nada, pero tú me has resultado más
gracioso que Bruno, ¿eh? Lo tuyo sí que tiene mérito.
¿Tú crees? Sí.
Lo gracioso es ver la cara que pones cuando te tocan la bofetada.
Y, oye, ¿cómo lo haces?
No sé.
Me sale natural.
Hoy su nombre es conocido en todo el mundo. He's known all of the world.
Yes, more or less.
Porque tiene unos poderes muy, muy especiales. Y hoy va a hacer aquí algo
concreto. ¿Qué es lo que va a hacer esta noche?
para la audiencia de España.
Dice que va a tratar de
mostrarnos lo que a él le ha hecho famoso en todo el mundo.
Dice que sobre la mesa hay un montón de cucharas que no son suyas, evidentemente
son nuestras.
Estaba yo en aquel programa concurso.
Llevabas esas mismas gafas y unas piernas... Vamos, unos pantaloncitos
Estuve allí cuando hiciste la prueba. Estuviste genial.
Es que yo no jugué a nada. Ya, pero tenías tan claro lo que querías hacer
Sí, la idea del germen ya estaba.
La verdad es que luego lo hemos pulido, porque el humor es como un diamante. Hay
que pulirlo, ¿sabes? Admiro muchísimo a la gente que sabe lo que quiere.
Yo al principio quería ser misionera.
Luego actriz y ahora, pues, no sé, de momento estudio de Derecho en la
Universidad. ¿Quieres ser abogado?
No, quiero hacer colega.
No se lo digas a nadie, pero soy de la CBT.
Anarquista. Pero es que eso es ilegal, te puedes meter en la cárcel.
Ojalá. Tal y como van las cosas en este país, sería el único sitio donde se
podría estar.
Impresionante.
Misionera, revolucionaria.
Y estás... Vamos, que no te pareces nada a la pasionaria.
Oye, ¿puedo hacer una cosa?
Depende de qué.
Tranquilo, no te voy a hacer daño.
¿Y eso?
Pues no sé, porque me gustan los hombres que me hacen reír.
Sí, pues yo me sé muchos chistes.
Es el mariquita gangoso y uno muy bueno de Cristo, que va en un 600 por el
desierto y se encuentra con Mahoma.
¡Mira, mira,
mira!
¡Colega, colega, colega, colega! ¡Muerte mía, eh!
¡Mira, mira, mira!
¡Con pala, joder, pala tú!
¡Esto con la mente, joder, con la mente! ¡Es que es una hiparachipología, joder!
¡Mira, mira, mira!
Está fría, absolutamente fría.
Ha doblao la cuchara.
Este tío tiene poderes.
¿Pero quién?
Laura.
¿Qué Laura?
¿Se llama Laura?
Claro que se llama Laura, cabrón. Estoy al derecho.
¿Pero la conoces?
¿Qué tú?
Si no quiera, ¿eh?
¿Cómo me podéis haber hecho esta putada? ¿Qué putada? Si ni siquiera te hemos
despertado. ¿Qué pasa, era tu novia al colegio o algo así?
¿Sabes cómo se llama?
¿Qué pasa?
Tú con las personas no hablas, solo te las follas.
Bueno, vamos a ver.
Con las mujeres hay dos opciones.
Espera, espera.
¿Me vas a soltar otra vez tu rollo barato de ligón de verbena del pueblo?
lo voy a soltar porque lo necesitas.
Con las mujeres hay dos caminos.
Uno, ir de amiguete simpaticón, de osito de pelucha, hablador, que no se come
nada. Y dos, ir directamente al grano, sin enrollarse, a pelo.
Ese aura que te envuelve.
Ese magnetismo que dice... Yo quiero follar.
Yo quiero follar.
Eso es lo que las tías entienden. Y ya está.
Bueno, luego siempre puedes invitarla a tomar algo o llevarla al cine o... Tú no
sabes lo que es el amor.
Tú sí. Yo tampoco.
Pero lo intuyo. Aunque sea en el cuarto de baño con una revista y un poquito de
imaginación. Tú, en cambio, eres un corcho. Por eso cuelas un par de días,
enseguida te dejan.
Cuidadito que a mí no me dejan ni Dios, ¿eh? Ya, claro.
¿Cómo que claro?
Está tía mismo. No te va a aguantar ni una semana.
Nadie te aguanta. Solo yo te aguanto. Y todavía no sé por qué.
¿Apostamos algo? Lo que quieras.
Si antes de una semana está tía María. Cambiamos el nombre.
Te gustaría ser Bruno, ¿verdad? No, imbécil. Me refiero de orden. En vez de
Bruno y Nino, Nino y Bruno. Que suena infinitamente bajo. Así que era eso,
Estás comido por la envidia. Sí, sí, disimula. Pero bien que te las
para que tu nombre fuera el primero. Está bien, gorda envidiosa. Si pierdo,
cambiamos los nombres de sitio. Pero si pierdes tú, esos calcetines van a la
puta basura.
¿Mis calcetines?
Sí, tus calcetines de la suerte, que están apestando la habitación.
Los quemamos y bailamos alrededor del fuego, ¿eh? ¿Qué te parece?
Muy bien, una semana.
El 28 de diciembre se te habrá acabado la chulería. No, no, por mí perfecto.
Dentro de una semana tendré que andar explicando a la gente que no tengo una
oveja por ir aquí debajo de la cama.
Curso de mierda.
Prefiero ser cursi que no una hortera.
Perdonad, no sabía que estáis estallando.
El
macho
tiene un fuerte olor al miscle que hace a la hembra sonreír de gusto.
O sea que nos quedamos tres días más aquí en Salamanca y acabamos en Toledo.
Genial, ¿no?
Estupendo, Julián, estupendo. Y así os presento a unos primos míos.
Os he dicho que trabajan con el bombero Torero.
Varias veces.
Lo que no nos has dicho es cuándo vamos a ir a Madrid.
¿Madrid a qué?
¿Qué vamos a ir? De putas. A que nos conozcan un poquito en la capital,
¿Estás mal aquí?
¿Te tratan mal?
No, me tratan de maravilla.
Todos los locales en los que hemos actuado son de algún familiar tuyo. La
discoteca de tu primo, la sala de fiesta de tu cuñado... O sea que eso es poco
para el señorito, ¿no? No, simplemente me gustaría saber si también tienes
parientes en Madrid.
Porque si no, veo que no vamos a ir nunca.
O sea que lo que tú quieres decir a Madrid, ¿no? ¿Es eso?
Pues muy bien, ahora mismo cojo, hago un par de llamadas y mañana por la mañana
estáis en Madrid.
Ahora, eso sí, conmigo no contéis, ¿eh? Como si no existiera. ¿Pero qué dices,
Julián?
Bueno, ¿soy o no soy vuestro manager? Pues claro que eres nuestro manager,
hombre. A ti no somos nadie, como Gila, como Típico, como todos.
Entonces a Madrid se va cuando yo lo diga, ¿entendido?
El número es bueno, pero hay que pulirlo.
Como un diamante.
Exactamente. No puede haber una puta fisura. Ya no tenéis un culo o unas
para taparlo. Vamos a pelo.
Y si el chiste no tiene gracia, se acabó a la puta calle. Así dice el negocio.
¿Me estoy hablando claro?
Clarísimo, Julián.
Pues entonces se acabaron las tonterías. Esta tarde, a ensayar. Ah, yo esta
tarde no puedo.
¿Cómo que no puedes?
No, tengo una reunión con un agente. ¿Con quién?
¿Y por qué tengo que explicarlo todo? Con un agente y punto.
Hola.
La manifestación es a las seis. La escancarta la recogemos a la Facultad de
Medicina. No, ¿vas a una manifestación a hacer el indio?
¿Y quieres que nos acabemos todos en comisaría?
Hombre, tampoco para tanto. Solo vamos a pegar unos gritos.
No podemos quedarnos con los brazos cruzados. Este país está cada vez peor.
¿Desde cuándo te interesa a ti la política?
¿A mí?
Desde siempre.
¿Ah, sí?
¿Cómo se llama el actual ministro de Gobernación?
¿De Gobernación?
Bueno, paso de tu rollo infantil. Además, ¿qué coño importa cómo se llame?
todos unos fachas y punto.
Oye, ¿quieres hacer el favor de callarte?
Bueno, mañana por la mañana estallamos. ¿Vale? Sin falta. Eso está hecho.
De todas formas...
Oye, ojo, unos panfletos. Por si os interesa.
Hasta luego, fielas.
Anda, tapa esto.
Que al final nos van a detener a todos.
Parece que no, pero es que la calle está llena de secretas.
Últimamente es que andan de los nervios.
Porque dicen que el generalísimo está muy enfermo.
Llevan cinco años diciendo que se va a morir.
Mira, para mí que es un actor.
Se ha cogido uno pequeñito y calvo que se le parezca y lo sacan al balcón a
saludar.
Un actor.
Tú no sabrás nada de una imprenta, ¿verdad?
Imprenta. ¡Ay!
Pobrecito mi anarquista, que le han pegado los grises. Es que también tu
manifestación pacífica. Llegamos allí, quemamos un coche y nos ponemos a tirar
piedras. Yo creí que iba a ser una sentada.
Algo más hippie.
Pues la semana que viene hacemos rueda de hambre. Ah, pues conmigo lo contéis,
¿eh? Ya, esta vez me toca a otro salvar.
España.
Buenas noches. ¿Es usted José Luis Espósito, alias Bruno? No soy un alias,
nombre artístico. Lo que sea.
Usted es señorita Vistas. ¡Pero ya!
¿Se puede saber qué hemos hecho? Sabe perfectamente lo que ha hecho.
¿Lo dice por la manifestación? No le digas nada.
Anda, llévatela que todavía se va a comer una hostia.
No se lo tenga en cuenta. Está nervioso.
¿Puede hacer el favor de callarse y ponerse los pantalones?
Hostia.
¿Y esto? ¿Qué es esto?
¿Esto? No me irá a decir que no sabe lo que es.
Le juro que es la primera vez que lo veo.
Esto es una multicopista.
Y sirve para hacer panfletos como estos.
¿Tampoco los había visto nunca?
Eso no estaba ahí, no entiendo nada.
¿Qué quieres decir, que lo he puesto yo? No, no, por Dios, yo no he dicho eso.
La dejo a la carga de familia.
Coño, parece que hemos dado con los cabecillas.
¿Pero cabecilla de qué?
Yo no sé nada de esto.
Esto tenía que ser. ¿Quién, la chica?
Sí, ella es la que está metida hasta el cuello en estos rollos.
Yo solo quería seguirle la corriente, caerla bien.
Es que ¿quién nos ha tomado por gilipollas?
Oiga, perdona, que yo no quería fortalecer el reto. A ti te voy a
quién tienes que respetar.
O ella, se lo juro.
Si yo solo soy un humorista, lo mío se hace reír. Pues a nosotros no nos hace
gracia.
¿Y esto qué es? ¿Otro chiste?
Yo no he hecho esto.
¿Qué día es hoy?
Contesta, mamón. ¿Tampoco sabes esto?
28 de diciembre.
¡Inocente!
¡Inocente!
¡Inocente!
Pero ¿cómo te has podido tragar estos impresentables?
Son el mango y el faquís.
Tío, no pensábamos que te ibas a tomar la broma tan en serio.
Sí, sí, sí, sois unos cerdos. La verdad es que casi me muero del susto. Se lo ha
tragado. Sí, la verdad es que ha estado muy bien. Yo también casi me lo trago.
Bueno, al final un poquito exagerado, ¿eh?
Sí, me gustó mucho la parte en que me echabas la culpa de todo, Bruno.
De no he sido, no sé nada, fue ella. Estuvo muy bien.
¿Estabais ahí oyendo detrás de la puerta?
Sí, sí. Estábamos ahí intentando que no se lloraran las carcajadas, claro.
Joder, Laura, no te lo habrás creído.
Estaba fingiendo, solo le seguía la corriente. Pues te salía muy bien.
Si llegáis a ver la cara que puso cuando hoy saca la pistola... Lo de la pistola
ha sido un puntazo, ¿eh? Eso ha estado cojonudo, cojonudo ha estado. Venga,
venga, a esto hay que mojarlo. Invita a Bruno.
Sí, venga, sí, venga. Que invito yo, venga.
Alegría, alegría.
Bueno, Bruno, amistad.
El rencor, coño.
Venga, chicos, de Cuchipanda.
Laura,
espera. Yo os acompaño, recojo mis cosas y me voy.
Pero ¿por qué? ¿No será por la tontería que hay ahí, no?
Bruno, ¿sabes lo que me apetece muchísimo ahora?
Lo que tú quieras.
Ah, y dile a Nino que lo suyo sí que tiene mérito, aunque solamente sea por
aguantar un capullo como tú.
Vale, me he pasado.
Perdóname. ¿Lo vas a echar en cara el resto de mi vida?
Pero te he dicho yo algo.
Se me fue la mano.
Salió demasiado bien.
Pero debes reconocer que me lo pusiste muy fácil.
Fui yo quien la cagó con Laura.
Tú no tienes la culpa.
Solo quería que Laura se mosqueara un poco, no que te dejara para siempre.
Además, no pensaba que te iba a importar tanto.
¿Qué? ¿Importarme a mí?
Hay mil tías como esa esperando a mí. Venga, si llevas toda la semana a punto
echarte a llorar.
¿De verdad piensas que esto me ha afectado?
Hago como que me duele, para que te sientas satisfecho con tu pequeña
mierda. ¿Ah, sí?
Pues mira, la verdad es que yo no me arrepiento lo más mínimo. Estoy
porque me das pena. No quiero restregarte mi triunfo en la cara.
De hecho, tengo que hacer un gran esfuerzo para no descojonarme de ti cada
que te veo.
Ya me lo imaginaba.
Venga, me tengo que poner de rodillas.
¿Me vas a perdonar o no?
Pues claro que te perdono, anormal.
Gracias, me tenía preocupado.
Ya me has hecho una putada, ¿eh?
¿Amistad? Sí, no me voy a mascar por una tía.
Quiero decir, se me nota tanto que soy un miserable.
No, bueno, la verdad es que... Quiero decir, ¿sabías que la iba a traicionar?
No lo tenía tan claro, ¿eh?
Bueno, de hecho lo hiciste, pero yo tenía mis dudas, ¿no?
Ya, vamos a dejar.
Venga, hombre, no te sientas mal.
Yo la había traicionado también, no soy un cobarde. Bueno, como tú.
No le de más vueltas, ¿vale?
Quizá hubiera tardado un poquito más, porque, macho, vaya manera de alargar.
quieres callar de una puta vez?
34 millones de personas.
¿Qué? Mañana, 34 millones de personas se van a cagar por las patas flipando con
Nino y Bruno.
¿Sí o no? ¡Sí, sí!
¡Más alto, coño!
¡Sí, sí, sí, sí!
¡Sí!
Muy buenas noches desde el Estudio 1 de Prado del Rey. Vamos a compartir con
todos ustedes dos horas de música, entrevistas y mucho humor. Y
hablando de humor, nuestros invitados de esta noche saben muy bien lo que es
ganarse la vida haciendo reír, aunque sea a base de bofetadas. Buenas noches,
Nino Ibrum.
Buenas noches, es un placer estar en tu programa, José María.
Oye, ¿y cómo es esto de ganarse la vida a tortazos?
Bueno, es un poco como todo. Lo importante es ver las cosas con sentido
humor, ¿verdad?
¿Y a usted, Nino, cómo le sienta levantarse cada mañana sabiendo lo que
espera?
No le preguntes nada, es inútil.
Con los ojos, las cámaras y toda España pendiente de él, se queda como
paralizado, pero no pasa nada.
Es tímido. No, es idiota. Pero nos queremos mucho. Somos como hermanos.
¿Y qué pasaría si yo intentara darle una bofetada?
Ah, sin ningún problema.
Venga, anímese, si él no siente nada. ¿Seguro que no siente nada? Nada, nada.
como si fuera un muñeco, como si fuera de goma.
El secreto está en la relajación. Ah.
Sí, bueno, es una técnica de relajación oriental que descubrieron los lamas del
Nepal. Al no pensar en nada, porque Nino nunca piensa en nada, pues se crea como
un campo de energía negativo que repele el tortazo.
Comprendo. Si pudiéramos ver un tortazo a cámara lenta, advertiríamos cómo la
mano en realidad nunca llega a tocar la cara.
El ojo humano, lógicamente, no puede advertirlo.
Y la sensación que da es que le hemos dado un tortazo.
Pero es un efecto visual.
O sea que yo mismo o cualquiera podría intentarlo sin ninguna preparación
previa. Sí, sí, por supuesto. Además, esto no estaba previsto, pero voy a
aprovechar que tenemos todo este público aquí para invitarle a que se una a
nosotros.
¿Qué os parece si le damos entre todos un poquito a Nino? ¿Qué te parece, Nino?
¿Te ha encantado?
Pues por mí tampoco hay ningún inconveniente. Así que si alguno de
público quiere bajar y dar un tortazo a Nino, mejor que mejor.
Ya veo manos que se levantan.
Bueno, esto parece que se anima.
Perdone, ¿es usted el manager de los cómicos? Ajá. Tiene una llamada. ¿Me
acompaña, por favor?
Vamos,
Chabalote. Venga, joven.
Vamos.
Muy bien, chica.
Esto es. Vamos, Chabalote.
Señora, con confianza, con confianza.
Que hay confianza, ¿eh?
¿Sí? 50 .000 por noche. ¿Cómo dice?
Hombre, sí, bueno, tenemos varias ofertas. Lo doblamos.
Disculpe, tiene otra llamada. Sí, un momento.
Bueno, de puta madre, ¿no? ¿Quién es? Ibañez Herrador. Hola, encargado. ¿Quién
mira la semana? ¿Quién mira la semana?
Bueno, quiero decir, para empezar a hablar, claro.
Oye, mira, mejor te dejo y dejamos este edificio para otro momento. Es que estoy
reunido, ¿sabes? Sí, sí, un momentito.
Antes te llamo.
Tranquilos.
Tranquilos, tranquilos.
Oye, tranquilos, chicos. ¿Pero qué haces? ¡Te has vuelto loco! Así que me
perdonado, ¿eh?
Rata rancorosa.
Si tú has nacido para recibir este. Una hostia todo el mundo. Hasta la cámara.
Y algunos llevaban anillo.
¿Qué? Ha sido espontáneo. Yo no tengo la culpa.
No tienes la culpa.
¡Quítame esta cosa de encima!
Teníamos que estar celebrándolo.
Lo van a sacar hasta en el telediario de la noche.
Sí, en sucesos.
¡Quítamelo!
¡Quítame esta cosa de encima!
Estamos en directo.
Bien, bien. Vosotros, mataros. Ahora, mataros.
Ya veo que nos interesan las últimas noticias.
Acaban de llamarlos del mejor programa de la televisión de todos los tiempos.
¿Ha llamado uno de los tres?
Chicho. Chicho personalmente.
Quiere veros mañana por la mañana sin falta.
Y entonces estalló la bomba.
Alcanzamos la cima.
Estuvimos allí arriba, en lo más alto.
Hicimos historia de la televisión. Anuncios de champán, programas de noche
vieja, actuaciones estelares, cualquier cosa que se pueda imaginar y más.
Lo tenían todo, fama, dinero.
Te hicieron unos pastelitos con sus nombres.
¡Pastelitos!
Para el público, era la pareja perfecta.
Siempre amigos, siempre sonrientes.
Nadie podía ser más feliz, más limpio, más inocente.
¿Acaso alguien se hubiera atrevido a sospechar lo que se ocultaba en el
de aquellos bizcochos?
Cuando lo cuento, la gente dice que exagero.
Pero les aseguro que todo aquello ocurrió realmente.
Hasta se compraron dos chalés exactamente iguales.
Pegados pared con pared.
Para estar más cerca.
Para vigilarse día y noche.
¿Estás ahí?
¿Qué pasa?
¿Cuánto tiempo llevas aquí?
Tres días.
Pero por el amor de Dios, ¿por qué?
Oye, llevas ahí tres días de fiesta sin parar un solo minuto. Y solo para
joderme. ¿Por qué no le has dicho que quite la música?
¿Estás loco?
¿Quieres que vaya a su casa para que vea a todos sus amiguitos pasándoselo de
maravilla? Y una mierda.
Quiere arrastrarme por la cara que a él le quieren más que a mí, ¿entiendes? No,
no, eso no es cierto.
La gente también te quiere, el público te adora.
Sois exactamente iguales, la pareja perfecta. No me mientas, Julián, no me
mientas. No te miento. El gordo y el flaco, por ejemplo.
¿La gente cree que quiere más al gordo que al flaco? No, los quiere por igual.
Caput y Costello, Tony Jerry, Nino y el hijo puta, esa que le da de hostias. Ese
soy yo, mira.
Mira esto. ¿Me lo he inventado yo?
La carta de una admiradora, sí.
Le llegan por docenas todos los días y a mí ni una, ni una puta carta.
Ve, ve.
Tú me haces reír y gracias a ti la vida tiene sentido.
Tómame y libérame del pudor.
Esta tía está loca.
¿Loca por él?
De mí no dice nada, ni una línea, como si no existiera. Y tengo por aquí una de
unas gemelas que quieren tener un hijo suyo, ¿te imaginas?
Ya, ya, ya.
¿De dónde he sacado todo esto?
¿De la basura? ¿De tu basura? No, coño, de la suya.
De cerdo a las tiras. Las tiras que en abril nos amolecan leerlas.
¿Escarbas en su basura? Claro.
A través de la basura puedes averiguar muchas cosas.
La basura te define, lo dice todo de ti. ¿No sabías?
No, no, no.
Mira, yo creo que es mejor que dejes de dar vueltas al tema este de la basura.
Lo que tienes que hacer es salir de aquí y airearte un poco.
Tú antes no eras así, ¿eh?
Eres un tío alegre, extrovertido.
¿Te gustaba la juerga, las mujeres?
Sí.
Debería haberme casado.
Eso sí que le habría hecho daño.
Y tener hijos.
Pequeños brunos correteando por el jardín riendo felices en frente de su
para joderle todos los días.
¡No lo cojas!
¿Por qué?
¿Es él?
¿Me han colgado? Claro, es él.
Llama para ver si estoy en casa.
Y ahora estás seguro de que puedo oír su música y cómo follas sin parar.
Sí que estás mal, de verdad.
Tengo que vigilarle de cerca.
Estoy seguro de que planea algo contra mí.
Ahora mismo voy a su casa y hablo con él.
Buena idea.
Entra en su guarida.
Tienes que averiguar qué es lo que está tramando antes de que empiece el nuevo
programa. Él confía en ti y te lo contará todo.
¿Qué pasa?
Ahora la cuestión es, ¿puedo confiar en ti?
¿Pero qué dices?
¿No te habrá dicho él que vengas a espiarme?
Mira, si he venido hasta aquí es porque me preocupas. Bueno, me preocupáis los
dos. Y haz el favor de no volver a meterte en ese armario. Te lo prometo,
juro por Dios. Voy a su casa y le digo que baje la música. No se te ocurra
decirle que me molesta, ¿eh?
Tranquilo, como si fuera cosa mía, ¿eh?
Hola, señora Julia.
¿Qué tal en la casa nueva?
¿No echa de menos el pueblo?
Perdón, no he visto a Nino. Pues no sé.
Está arriba en su cuarto.
¡Nino! ¡Nino!
¡Nino!
Ah, eres tú.
Lino, tienes que dejar de hacer esto.
¿El qué?
Mira, no me lo pongas más difícil, por favor.
¿Qué quieres, que se vuelva loco?
¿Loco? ¿Quién?
El vecino.
Hace mucho que no lo veo.
Debe estar de viaje.
Sabes perfectamente que está aquí.
Mira, Julián.
Deja ese tonillo paternal de curita baboso que vive de mi 10%. Del tuyo y
Bruno. Eso ya lo veremos.
Pero bueno, ¿qué he hecho yo?
Estoy en mi casa.
Es que no puede uno divertirse en su casa.
Perdón. ¿Podemos irnos ya?
Es que Mari Carmen se ha caído.
Lleva cinco horas bailando y...
¡Nada! ¡A bailar! Y hasta que no venga el siguiente turno, aquí no deja de
bailar ni Dios.
Vale, vale, perdón.
Y dile a Lola que se tire a la piscina, que hace mucho que no se tira ninguna a
la piscina.
Es que está helada, Nino.
¿Y para qué coño os pago?
¡Hala, a la piscina! ¡Y en pelotas!
Y quiero oír risas, joder, risas. Que más que una fiesta parece un funeral
joder.
¿De qué estamos hablando?
De divertirse.
Bien. Aunque todo esto te parezca extraño, es necesario.
Tengo que defenderme.
¿Vas a volver a quejarte de las bofetadas? Llevas diez años diciendo lo
Eso ni me importa ya. Es algo peor. Es algo demoníaco.
Bruno, intenta hundirme psicológicamente.
¿Cómo? ¿Qué dices? Que Bruno intenta... Da igual, déjalo. Si no sé para qué te
digo nada.
Sabía que no lo entenderías.
Pastelitos. Nene, Bruno.
Solo me como una mitad.
La otra me da asco.
¿Vas a contármelo o no?
Es su indiferencia. Su maldita indiferencia. Tenías razón.
No lo entiendo.
Sí, es muy sutil.
Cuando me pega, no me mira.
Me trata como si fuera un objeto o un mueble.
Mi niño, eso no es cierto.
No sabes lo mucho que piensa en ti. Uno no piensa en nadie.
Yo, en cambio, he traído a mi madre para que no esté sola, para que disfrute del
dinero. Él es huérfano.
Bueno, por algo será.
Te quiero decir que yo lo intento. Yo le invito a todas mis fiestas y lo único
que recibo de él es rechazo.
Escúchame, esto no es una fiesta. Esto es un disparate. Eso solo parece una
fiesta si lo miras desde fuera.
Pero eso no lo sabe.
Si hubiera venido alguna vez, si me llamara por teléfono.
Pero yo le llamo todos los días. Pero no dices nada y cuelgas al segundo.
Hombre, yo le llamo. Que hable él. No voy a hacer yo todo el esfuerzo. Es él
me tiene que pedir perdón.
Mira, Lino, no sé...
No sé nada, me duele mucho la cabeza.
Voy a quitar la música.
¡Ni de coña!
¿Te crees que me gusta a mí esta mierda? Luego, ¿para qué se joda?
Oye, le estás defendiendo todo el rato.
Dato cierto favoritismo.
¿Te has vuelto loco? No, no, no. Has venido a espiarme.
Has venido a ver todo lo que estoy haciendo para ir corriendo a contárselo.
Fuera de mi casa.
Julián, fuera de mi casa.
No, mira, no, no.
Vamos a ver.
Domingo. Esto no es como pegar a tu novia. Tiene que tener gracia. Tienes
darle con gracia.
Dale.
Ahora.
Ahora, vete, vete a tu casa.
Arcadio, por favor.
Tú no has hecho nunca nada de esto, ¿no, Arcadio?
Hay que darle con gracia.
No pienso contarle nada. Esto lo tenéis que arreglar entre vosotros y lo antes
posible. Julián, no te estires. Mírate, te va a dar un infarto.
Sí, gracias a mí. Nos estamos forrando.
¿Qué más quieres?
Julián. Julián.
Julián. Por favor, Julián.
Venga, hombre, vamos.
Si cuando Bruno se recupere de este ridículo ataque de celos, todo volverá a
como siempre.
Venga. No me toques.
Vuelve cuando quieras.
¡Y gracias por los regalos!
¿Los regalos? Yo no te he tenido ningún regalo.
Parece mentira, Nino. Parece mentira.
Ya sabes lo que le he sentido.
Gracias, Chicho.
Nino. Andrés.
Lo que quieras, ¿eh?
Vale. Gracias.
Lo siento mucho. Cuenta conmigo, ¿eh? Para que te haga falta.
Gracias, Moncho.
Muy amable.
Cosas de la vida, hijo. Lo siento.
No sabes cuánto lo siento.
Y cómo te comprendo.
Sí que es verdad, Josema.
Gracias.
Gracias, Víctor. Lo siento mucho.
Mira.
La vieja, la vieja.
No se los pegote, gracias.
No somos nadie.
No, y tú menos, Codesito.
Señor Lalia, gracias.
Gracias, don Lulio, gracias.
Pobre madre.
Ni siquiera pude oír sus últimas palabras.
Creía que no os hablabais.
Últimamente habíamos roto el hielo. El otro día me dijo, tú, a ver si fliegas.
Sí, parecía un avance.
Me eché a llorar.
Por cierto, he hablado con los de televisión.
Los 10 millones que nos ingresaron como adelanto se los devolveré el miércoles.
Pero, perdona, no te estaba escuchando.
No, te decía que los de la tele no han puesto pegas para anular el contrato del
nuevo programa.
Pero, ¿te has vuelto loco?
¿Anularlo por qué?
Hombre, tal y como están las cosas.
Las cosas están perfectamente.
Se graba el 23 de febrero y punto.
Pero Vino, acabas de declarar en el juzgado que Bruno mató a tu madre. No
pretenderás ahora volver a trabajar con él. Yo soy un profesional.
Puedo dejarme sin madre. Pero ese cabrón no me va a dejar tan bien sin trabajo.
¿Y si él no quiere? Si él no quiere, pues le metemos un puro por
de contrato que se va a cagar.
Quizás no pueda probarlo de mi madre.
Pero lo que sí que está claro es que Bruno tiene que venir a partirme la cara
cuando yo le diga.
Que no cojones, que así no puedo hacerlo. Sin ensayos yo no puedo colocar
cámaras. Pero vamos a ver, ¿a ti qué te pasa?
Cuando grabas un partido de fútbol le pides a los jugadores que ensayen que
favor te repitan el gol que no lo has cogido bien. Pues no me jodas ahora y
tus cámaras donde te quepan.
Eh, que ya están aquí.
Señor Bruno, en plató.
¡Luz! Buenas noches, Paquito. ¿Qué tal tu mujer?
Poniéndome los cuernos, como siempre.
Comprendo. Dale un beso de mi parte.
¿Dónde está Nino?
En cuanto Nino esté listo, empezamos.
El señor Nino en plató.
Buenas noches, Nino.
Al parecer hoy nos vamos a ensayar, así que todo el mundo listo para grabar.
Antes de nada, quería decirte que siento mucho lo de tu madre y...
Que fue un accidente, yo... ¡Control! ¿Se me oye?
Sí te oímos, Nino. ¿Puede alguien decirle a este individuo que no se
mí? Solo puede hacerlo con las frases del guión.
Estaba en el puto contrato, joder.
Sí, sí.
Me lo han dicho. Lo siento.
Va a volver a ocurrir.
Muy bien, vamos allá.
Cinco y acción.
Pásamelo aquí.
¿Qué ha dicho?
Saludo a todo el mundo, creo.
Adelante.
Usted viene por el trabajo de conejo, supongo.
¿Cuáles son sus referencias?
No hace falta que lo diga, ya me lo imagino.
Usted es el típico conejo pijo de familia rica, ¿verdad? Animal de
llevar a los niños al colegio, jugar con ellos.
Este es un trabajo duro, ¿sabe?
Aquí el asunto va de entrar y salir del sombrero.
¿Cómo lo ve?
Te voy a matar, cabrón.
Coño.
¡El conejo habla!
¡Es el conejito aulador!
¡Esto sí que es nuevo!
¡Qué sorpresa, señor conejo! ¡Puta madre, perro!
¿De qué coño haces?
Esto no era así, ¿eh?
¡Paquito!
A partir de hoy las cosas van a cambiar.
¡Paquito!
¿Qué le hiciste a Visir, eh? ¿Qué le hiciste?
¿No te gustan los animalitos, verdad?
Esto no está en el guión.
¿Qué hacemos?
¿Qué es eso? ¿Una película?
No, no, es el Congreso. Hay un poder estar en directo.
No me faltaba.
Si no fuera porque es imposible, yo diría que eso es un golpe de Estado.
¡Mira lo que le has hecho al besudito!
¿No te gustan los animalitos?
Sí, ponme con informativos.
Oye, Mari Carmen, ¿qué te iba a decir?
Esto del Congreso va en serio.
Pero es que no se da cuenta que esto no tiene sentido.
Y es que no podemos ir en contra de la historia.
No podemos volver atrás.
Oiga, perdone, pero yo de política no entiendo.
A nosotros nos ha pillado de rebote.
Estábamos haciendo la mini y de pronto nos han dicho ala, venga.
Gutiérrez, cállese, que no le ha dado nadie vela en este entierro.
A mí lo único que me han dicho es que venga aquí y que pare lo que están
haciendo hasta nueva orden. Y eso es lo que voy a hacer.
A ver, ¿dónde está el enchufe?
¡Fue un accidente! ¡Fue un accidente! ¿Me oyes? Sí, que lees, sí que lees. Va,
va, va, va. ¿Qué pasa, que si ahora le llaman y le dicen que nos tiene que
a todos, usted lo haría?
Cállate, coño, no le des ideas.
Eso, cállese.
No hablaba aquí de matar a nadie.
Ustedes esténse tranquilitos y ya verán que no hay ningún problema.
¡Ahí va!
¡Ahí va!
¡Eso son Lino y Bruno!
Habrá que decirles que paren, ¿no? No, no, no, dígelos, a mí me encantan.
Me parece que Lino es el que le cierra el otro.
¿Es que seguimos grabando o qué? Deben estar pinchadas la uno y la tres.
Ay, qué bueno.
Ya era hora de que le diera una buena paliza al listo ese. Es un listo.
Perdón.
Un momentito. ¿No tendrán ustedes una cervecita por ahí?
Hay una máquina en el pasillo.
Pues venga.
Vamos a hacer un escote y a lo que se hacemos.
A ver, sacad la pasta.
Venga.
Ay, que llevo un día desde las cuatro de la mañana dando vueltas con el tanque
para arriba y para abajo.
Dios mío, Dios mío.
La vida es una tómbola, como decía Marisol.
Y a veces las cosas se tuercen, pero para bien.
El golpe de estado no fue para tanto, y en cambio, el nuevo número de Nino y
Bruno acabó siendo un programa de culto. No me pregunten cómo, pero ganamos
hasta concursos internacionales.
Era el momento de dejarlo.
Durante diez años, sus mejores programas se repitieron una y otra vez en todas
las televisiones del mundo.
Junto a él, Nino, le echábamos de menos. ¿En qué modalidad participa Matías? En
prácticamente todas, mientras la emoción no puede ser reprimida. La antorcha
entra en el estadio de Montjuic, conducida por este hombre, por Epi,
prenderá el pebetero.
Ahí le tienen, es Nino, ese baluarte, ese auténtico símbolo de alegría y
humanidad que representa a nuestro país más allá de nuestras fronteras. Silencio
en el estadio, atención.
¿Lo conseguirá? Ahí va la flecha.
Fueron diez años de tregua en los que no volvieron a verse.
Parecía que el volcán del odio se había apagado definitivamente, pero como
siempre, yo estaba equivocado.
He pedido ostras, una mariscada y un poquito de jamón para picar.
Porque hay otro plato.
Ah, el otro plato. Es que estoy esperando a otra gente.
Siéntate, por favor.
Es más dinero de lo que te puedes imaginar.
Yo puedo imaginarme mucho dinero.
Déjame que te lo explique.
¿Eso es verdad?
Sí, es él, pero no te pongas a la contra.
No sabe nada.
Bueno, se lo he tenido que explicar para que viniera.
¿De qué se trata?
¿Qué es eso?
¿Un número de teléfono? Es lo que nos pagan si volvemos a la tele.
¿Al año?
Por programa.
¿Para los dos?
A cada uno.
Y yo ya he descuentado mi porcentaje.
Este Bruno tan impuntual como siempre, ¿eh?
¡Jurán!
Ahí viene.
¿Qué te pasa?
Te ha hecho una mierda.
Ya te contaré. Es que tuvo complicaciones con lo de la pierna. ¿Qué
¿No te acuerdas? Le aserraste un tobillo. ¿Yo?
Me metiste en la caja del mago.
Como no eres mago, pues... Bueno, pero eso ya pasó. Ahora lo que nos importa es
el especial Nochevieja 92.
¡Eh, eh, eh! Un momento, ¿dónde vas?
¡Eh, un momento!
Hola.
Perdona el retraso, Julián. Ha sido el autobús que se ha metido una tasca en la
diagonal.
Tranquilo, tranquilo.
Acabamos de llegar. Vale, come algo.
Estábamos aquí hablando, Nino y yo, de las condiciones del contrato. Espera un
momento. Voy al cuarto de baño. Ahora vengo.
Acaba de llegar y ya se tiene que ir al servicio.
Es que está enfermo.
Ya sabe, cosa de... ¿Se mete?
Todo. Jodida droga.
No se da cuenta que le puede matar.
Que no le queda ni un duro. Se lo ha pulido todo.
¿Todo? Pues se ha tenido que meter toneladas. Por eso lo del programa me
una buena idea.
A él le ayudaría a salir del bache y a ti, bueno, tampoco te vendría mal. ¿Pero
qué estás diciendo?
Yo ahora soy el number one.
Estoy into the top.
Soy el puto amo. ¿No has visto la tele o qué? Bueno, tendrás que reconocer que
has pagado una pasta para salir a las Olimpiadas. Eso no lo sabe nadie.
A mí me va de maravilla, grábatelo.
Yo soy el Frank Sinatra Español.
Tranquilo, tranquilo, Frank.
Entonces, ¿lo de la tele qué? ¿Lo hacemos?
Hombre, siendo por él, ¿qué quieres que te diga?
No.
¿Cómo? Que no, nunca.
Ni por todo el oro del mundo.
¿Qué?
¿Os lo habéis comido todo?
No, no, no. Te estábamos esperando.
Sin lo que te dije del programa... Espera.
Antes de nada me gustaría que le dijeras una cosa a Nino. A mí también me
gustaría que le dijeras algo a esa persona.
Que no me interesa nada de lo que me tenga que decir.
Nino ha sido siempre el núcleo de la pareja.
Es con mucha diferencia el más gracioso de los dos.
Y yo creo que no es justo que cobremos lo mismo.
Había pensado que el 30 % para mí.
Y el 70 para él sería más equitativo.
Bueno, si no puede ser, pues nada.
Y también me gustaría que le dieras esto.
Ya no os molesto mucho.
¿Qué? ¿Quién me llama? Bruno.
Venga, todavía queda algo de jamón.
Tenemos que hablar sobre el programa.
¡Nino, Nino!
Perdona, tú eres Nino, ¿verdad?
Sí, sí, sí.
¿Tienes un autógrafo?
¿Tenéis papel o algo?
¿Queréisme la cabeceta?
Vaya lata esto de los autógrafos, chico. No se puede salir de casa.
No, si a mí antes me pasaba lo mismo.
Julián. Qué chiquillas.
¿Tú también, bonita? Sí.
No te pongas nerviosa.
Gracias. Ya está.
Toma, oye, y llamadme un día a la oficina, a ver si busco algo.
Qué suerte tienes, macho. Tú ahí tranquilo, en un segundo plano, sin que
te agobie.
Es un chollo, sí.
Bravo.
¿Esta bolsa de viaje es tuya? No, la mía es esta.
¿Y esta de quién es?
Mía, ¿qué pasa?
¿Te importa que la abra?
Claro que me importa. ¿No ve que tenemos prisa?
Pecanino, que es un momento, ¿qué más da?
No tardo nada, no se preocupe.
Vamos a ver, vamos a ver.
Vamos a ver.
¿Pero qué broma es esta?
Vaya hombre.
Ustedes los de la tele siempre están de cachondeo, ¿no?
Muy bonito. Sí, señor. Muy bonito.
¿Y aquí qué tenemos?
A ver.
Lo que me imaginaba.
Oiga, yo le juro que no tengo nada que ver con eso. Ninguna duda, estoy seguro.
Voy a probarla por si acaso. Pero estoy convencido de que esto es... Zarlopa.
¿Farlopilla? Sí, señor.
Muy bien, pues va a tener usted que acompañarnos. Será solo un momentito, no
preocupe.
Guardias, por favor.
Julián, diles algo.
Pero que yo he cenado con el ministro, ¿no saben quién soy yo?
Julián, por favor, diles algo, joder.
¿Qué quieres?
Pues vaya el hijo que me trae. Aquí, el televisero este.
Vamos, un momento, vamos.
Mírame a los ojos.
¿Pero qué dices? ¿Estás loco?
Mírame a los ojos y dime que no has sido tú.
¿Pero por qué iba a hacer una cosa así?
Además, habría tardado años en juntar todo ese perico sin levantar sospechas.
Exactamente diez años, escúchame.
Voy a hablar con el abogado a ver si lo puedo sacar de aquí.
Julián, escucha. ¡Julian!
¿Hola?
¿Quieres firmarte también?
Es gratis. No, otro día, bonita. Vale, hasta luego.
Adiós, Bruno.
Adiós. Y quitaros esas camisetas, no vayan a detener.
Acabo de hablar con el abogado. ¿Y qué?
Está claro que todo era un montaje. Te lo explicaste, ¿no? Coño, pero no es
fácil alegar tu consumo. Pero un culo es mucho consumo.
Que me pongan una fianza, joder. Todo el mundo sale con fianza.
Estamos en ello. Pero como eres famoso, quieren dar ejemplo. ¿Dar ejemplo?
Esos hijos de puta de los jueces. Lo que tienen que hacer es ir a casa de ese
anticristo.
Yo estoy tan jodido como tú.
No, tan jodido no.
Yo tengo cuatro pretendientes ahí fuera que están esperando para declararse.
¿Me entiendes lo que te quiero decir?
Sí, sí, sí, ya lo entiendo, ya lo sé. Pero necesitamos tiempo.
Mira, tú piensa en lo positivo.
Por lo menos la prensa no le da mucha importancia.
Cuatro páginas y la portada dominical te parece poco.
Sí, yo no lo lee nadie.
Mira las redes de televisión.
Siguen anunciando el especial de Nochevieja.
Y el cabrón ese ha hecho que quiten mi foto.
Y está lleno de ratas. Pone Bruno y Tino.
Tino. ¿Qué es eso de Tino?
Sí, pone Tino. ¿Qué pasa?
¿A mí?
Nada, Julián.
¿Me estás ocultando algo?
No es una rata.
¿Quién?
Bruno está haciendo un casting para encontrar a Tino. Bueno, como él lo
Se llamó hasta a mis primos, los de Bombero Torero.
¿El va a sustituir por un enano? Te juro que he tratado de impedirlo.
Pero legalmente es imposible. No hay manera de registrar las bocetadas.
No sé cómo, pero ha convencido hasta a los de televisión. ¿Yo?
¿En la cárcel?
¿Y él triunfando con el bombero Torero?
Por favor, Nino, vuelve en ti.
No te dejes llevar por este mal trago.
Estoy bien, estoy bien. Es esta luz.
Esta luz, por favor, que alguien la apague.
De momento ya le he dicho que no cuente conmigo, ¿eh? Eso no, Julián. Ni hablar.
Tienes que seguir con él como si no pasara nada.
¿Tú sabes lo que me estás pidiendo? Sí.
Te estoy pidiendo que no pierdas de vista a esa limaña.
Te estoy pidiendo que te pegues a su zapato como un chicle de peseta.
Perdón, discúlpeme. ¡Basta! Lo siento, señor Nino. ¿Pero qué quieren ahora?
Es que se acabó el tiempo.
¡Julian!
A mí me han dicho por la agencia que venga. Creo que es para una sustitución.
Pues eso se va llorando.
Hay gente que no tiene aguante. Esto de ser artista, como todo.
El que vale, vale. Y el que no... Hola, mi número es el 492. Me llamo Alfonso.
Soy cantante y estoy... ¿Cantante?
A ver, a ver, a ver. ¿Cantante?
No.
Vamos.
Hola, mi número es 483.
Me llamo José Manuel y estoy en la Escuela de Arte Dramático de Cristina...
Es que no sé.
Soy el 494.
Soy actor.
He trabajado en el circo de los muchachos y como ahora he crecido... No,
no.
El 381. Me llamo Eduardo Gómez.
Estoy estudiando ahora el método de Stanislavski.
¿Stanislavski? Muy bien.
Este me gusta.
No vale, tiene cara de pena.
¿Cómo?
¿Quién da las bofetadas?
¡Yo!
Yo digo quién vale y quién no vale, hombre.
¿Veis? Este es perfecto.
Es del método, suena bien y además no tiene cara de pena. ¿Tú tienes cara de
pena?
De alegre lo que se dice alegre no estoy, pero si me dan un poco de tiempo.
Está por la labor, no hay que agobiar a la gente.
Ese es tu problema, Julián, que agobias a la gente. ¿Cómo te llamas?
Tino. Bueno, es igual, a partir de ahora te llamas Tino.
Venga, un fuerte aplauso para Tino, que parece que está dormido.
¡Vamos! ¡Muy bien, muchachos!
El éxito te está matando.
Tampoco está mal, ¿eh?
Porque te quedaba mejor en el boqui.
O sea, ¿cuántos he echado de menos?
Pues ya sabes, llamado.
O haber venido a vernos, ¿no?
No, es que no quería veros. Solo quería echaros de menos.
Al final dejé la magia. Es que el último pueblo que actuamos me tiraron del
campanario atado a una cabra.
Así que ya ves, ahora soy currante.
Eso de sacar palomar de un sombrero está pasado de moda.
Es verdad, ya eso no se lleva.
Porque ahora la gente lo que quiere son naves espaciales, extraterrestres y la
puta mierda de los efectos especiales, Nino, que va a acabar con nosotros.
Total que no las comimos.
Joder con los ecologistas.
¿Estáis aquí por comeros las palomas?
No, pero si nosotros no estamos en la cárcel, Nino.
Nosotros estamos trabajando con los del rock. Estamos montando unos andamios
para el concierto de Nochebuena.
¿Para dónde vas, hombre?
Concierto de Nochebuena. ¿Qué haces?
Suena bien.
Y tanto que suena bien.
Hemos traído unos baffles como para tirar una casa.
500 .000 vatios de potencia.
Javi Metal, Javi Metal.
¿Para qué coño quieres un saxofón pequeño?
Nunca lo hemos necesitado.
Sí, sí, lo he buscado por todas partes.
Mira, tengo una guitarra eléctrica, un pianito de colores y una trompeta, pero
el saxofón pequeño no lo he encontrado.
La Virgen, Bruno, ¿quieres que me vuelva loco?
¿Y a mí qué me importa que lo llevara Charlie River?
Mira, tú solo preocúpate de una cosa. Mañana por la mañana a las 7 tenéis que
estar en maquillaje.
Sí, tú y el tipo ese.
Sí, bueno, Tino, como se llame.
Bueno, tú y Tino a las siete de la mañana en maquillaje.
Sí. Yo te llevo el saxofón. Mira, te lo juro por lo más sagrado, ¿eh?
El motismo empezó al finalizar el concierto de Navidad que varios grupos
celebran cada año en la prisión de Carabanchel.
Casi todos los internos... Oye, perdona, voy a colgar, ¿eh?
Al parecer, no ha habido heridos graves, aunque se lanzaron cascotes y objetos
contundentes a las calles adyacentes.
Sin embargo, fuentes policiales nos confirman que al menos un recluso
escapar oculto en el interior de unos altavoces.
Hombre, no, joder, ¿qué te he dicho?
¡No me cierres los ojos, coño, no me cierres los ojos!
Perdona, Bruno, pero es que no puedo evitarlo.
Bueno, venga, vamos con otra.
No te preocupes, que no es culpa tuya.
Es que sin el atrezo adecuado no podemos hacer nada. Se lo he dicho a Julián mil
veces, que te traiga el falsofón. Que sin el falsofón no entras en el
Pero hasta mañana nada.
Bueno, venga, relájate.
Estás muy tenso. ¿Qué pasa, te molesta algo de aquí?
Es por todo lo tan difícil lo que te estoy diciendo.
Tampoco te estoy pidiendo que me hagas Hamlet.
Se trata precisamente de todo lo contrario.
Que no me hagas nada.
Que no pongas cara de nada.
Venga, a ver.
Pon cara de nada.
¿Ves cómo lo haces mal?
Estás poniendo cara de payaso o, no sé, de algo, de persona.
Pon cara de planta.
Es que si se te ve acojonado no tiene gracia.
¿Entiendes? La gente paga para reírse, no para sentirse culpable.
A ver, mira a Nino.
Mira cómo recibe.
Qué bueno es.
Fíjate en esa mirada ausente, de distancia total.
Fíjate en esa expresión de estar más allá del bien y el mal.
No me cierres los ojos que te rompo la cara, ¿eh?
Uy, la hostia, me está llorando este tío.
Oye, que tú a mí me conoces en tono de comedia, ¿eh? Pero como me ponga en plan
dramático, es que... Suena el teléfono, lo cojo. ¡Ni te muevas!
¿Diga?
¿Sí?
Perdona, Bruno. Por favor, una preguntita.
¡Cállate, coño!
Señor Bruno, un segundito nada más. No, no, no, no. Dicho que te calles, joder.
Un momento.
Señor Bruno, esto no me lo había explicado. Forma parte del espectáculo.
Exactamente, forma parte del espectáculo.
Señor Bruno, es que me he dejado el plumero. Olvídate del plumero. No oigas
más de aquí, ¿entiendes? Pero... Pero ni hostia.
Dios.
Dale del cuarto del baño.
¿Tribulación especial?
Sí, soy alcalito.
Que te llamaba para decirte que lo dejo.
Que sí, sí, que esto del humor no tiene ni puta gracia.
Por favor, sacándole aquí, que estoy acojonado. Lo juro por Dios.
Hola. ¿Qué tal?
Tú debes ser el pequeño Tino, ¿no?
Ven, que te voy a explicar unas cosas de rebaja.
Venga, fuera zapatones.
Y los de la agencia no me han dicho nada de mi maleta.
Improvisación, Tino. Es imprescindible para triunfar. ¿Seguro?
Claro, hombre, te lo digo yo.
Venga, no respires.
No.
Te gusta jugar, ¿verdad?
¿Eh?
¿No creerás que me has cogido por sorpresa?
Te voy a matar a Guito.
Disfrutando. Y luego me iré a grabar con el payaso ese, sí.
Que, por cierto, no te había dicho.
Es mucho mejor que tú.
Estás encerrado, Nino. Son los costes de tiempo.
¿Dónde has escondido tu cuerpo, rechoncho?
¿Bajo la cama de mi cuarto, quizá?
Nino, ¿qué está pasando?
¿Dónde me llevas?
Señor Nino.
Nino. Nino, señor Nino, voy a por ti.
A ver, que no puedo respirar.
Mil años esperando este momento, Dios mío.
Es como cantar el gordo.
Veinticuatro mil trescientos cincuenta y seis.
Doscientos millones de... Te vas
a hacer daño, Bruno.
señor juez, estaría borracho, como siempre.
Entonces se acercaría antes de la chimenea y esa bata de señorito de
se ponía para hacerse el importante pues se le prendería esas llaves. ¡Y
cállate, joder!
Aunque ahora que lo pienso, señoría, probablemente fuera un suicidio. Ya sabe
que este hombre estaba muy desequilibrado.
Era un perdedor al que se le había acabado la suerte.
Aunque realmente...
¿A quién le importa cómo ha muerto esa cucaracha, señor juez?
¿Qué vas a hacer?
Voy a caldear un poco el ambiente.
Si quemas mi casa, quemas la tuya.
No, no. ¿No te acuerdas? Yo vivo en la cárcel. No tengo casa.
Bueno, voy a sacar la basura.
¿Dónde vas, cabrón?
¡Adiós, Bruno!
¡Tienes que arruinarme la vida!
Así que querías sustituirme, ¿eh?
El pequeño tira en muchos casos.
Aquel chiste que no te sabes.
El de la tribu de...
¿No me bajo?
Entonces tendré que manchar la tapicería del coche.
¿Qué pasa? ¿Y es que se han vuelto locos? Voy a llamar a la policía. ¡Eh!
¡No me pises el césped o disparo! Esta es nuestra casa y hacemos lo que nos da
la gana.
Cuidado. No hable con él, señora, que es peligroso. Eso. No hable conmigo. No me
dirija la palabra, que me acaban de taladrar de un pie y estoy muy nervioso.
unos cerdos degenerados.
Como todos los que salen por televisión. ¡Cállese, señora!
Y póngase los dientes, que no se le entiende nada.
Sal de ahí.
¿Me vas a matar delante de toda esta gente? ¿Qué pasa, que te da vergüenza?
No, me la suda.
Estoy haciendo tiempo, porque a las siete esto va a estar plagado de
Van a ver lo loco que estás y te van a meter en la cárcel. Así volveremos a
estar juntos.
A las siete.
¿De qué hora te animas? De media hora, ¿verdad?
Media hora larga.
Cuarenta minutos.
Venga, bájate del coche. ¿Qué haces?
Cargando leches.
Si no estás bien, si estás bien, da unos golpecitos.
Tranquilo, hombre, tranquilo, que todo va de maravilla.
No sé, aprovecha para descansar, vete repasando los chistes.
Te lo he dicho mil veces, que eres muy buen chico, pero te falta disciplina.
¿Te buscabas, eh?
¡Vos aquí me tienes!
Tranquilos, que estoy bien. No es malo, creo que ya no tenía remedio.
¡Joder!
Será mejor que nos vayamos.
No tardará en llegar la policía.
¿Y ahora qué les digo yo a los de la tele?
Pero es que no me lo puedo, ¿crees?
O sea, ¿te importa un bledo lo que le haya pasado a ese pobre hombre?
Siempre estás pensando en ti mismo. Pero si fuiste tú el que le metió en esa
maleta.
Tenía que haber dejado que te mataran a los legionarios en aquella discoteca.
¡Según estás a tiempo!
Acabo de darme cuenta que he dedicado toda mi vida a putearte.
Y no puedo más.
Yo tampoco.
Hasta lo de Laura lo hice para joderte.
Sí.
Volví juntos y me dije, déjame el apoyo.
Por putear.
A mí no me interesaba en absoluto. Yo estaba enamorado de ella.
¿Es que me tienes envidia?
¿Me tienes cochina envidia? Sí, sí, te tengo envidia, sí.
¿Pero por qué?
Tú eres más ingenioso, más atractivo, más alto, más todo que yo. ¿De qué?
¿De qué me sirve a mí eso, eh?
Tú eres genial, cojones.
Tú tienes gracia innata.
Yo llevo años intentándolo. No lo consigo.
Sin ti no soy nadie.
Y eso me puto.
Yo nunca he querido ser gracioso.
Solo quiero que la gente me respete.
Igual que te respeta a ti.
Pero solo soy un payaso.
¡Un puto payaso!
Y te juro que no puedo aguantarlo ni un minuto más.
Ya están aquí.
¿Qué hacemos?
Supongo que esta situación ya no tiene remedio.
Venga, vamos a acabar con dos cojones.
¿Quién está?
¿Culetas de oses?
La verdad es que esto es patético.
Me imagino la foto en los periódicos mañana llenos de sangre, de barro, de
mierda. Además, yo es que soy público. O sea, no me atrevo.
Vamos a hacerlo a lo grande.
Con estilo.
Con clase. Que sea mítico.
Por algo somos los mejores, ¿no?
Bruno.
Y Nino.
El resto ya lo
conocen.
Nino y Bruno hicieron su última actuación y la gente se murió de risa
más.
Julián.
Julián. Ven.
Date prisa, ven.
Ustedes dirán lo que quieran, pero para mí que estos todavía respiran.
O no.
No, no, están muertos.
Bueno, un poquito de decisión, coño. Se trata de la vida de estos señores.
A mí no me aturullen, ¿eh? Eh, suave.
Que yo como mucho solo pongo tiritas. Se supone que usted es médico o enfermero.
Yo lo único que soy es objetor. ¿Cómo?
Objetor, que no quise hacer la mili y estoy aquí en urgencias. Así de claro se
lo digo. Bueno, pues ya que está aquí, pues haga algo, no sé, lo que sea.
Hago... Hombre, lo único... ¿Qué?
Pues está lo del desfibrilador. ¿Qué ha dicho?
Desfibrilador, ¿eh? Es un aparato para dar descargas eléctricas. ¡Cállate,
¡Venga!
¡Dale a tope!
Eh... Pobrecito, ¿eh? A ver si le van a hacer algo y al final nos echan la culpa
a nosotros.
Joder.
Qué pena, ¿no? Es que increíble, han pasado 20 años y siguen igual.
Bueno, peor.
¿Usted cree que se salvarán?
No lo sé.
Deberían estar muertos. Su situación es crítica.
Sin embargo, hay algo, no sé cómo llamarlo, una energía, una fuerza
que los mantiene vivos.
¿Una energía?
¿Sabe de qué se trata?
Sí, creo que sí.
Pero sería difícil de explicar.
¡Viva!
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