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¡Escriben un cuaderno! Aquel hombre no era un loco.
Trabajaba con la metralla silbando a su alrededor porque no podía esperar.
El contenido de ese cuaderno era demasiado importante.
Debía escribir cuando su mente se lo dictaba. No podía demorarse ni un
¿Qué era tan importante como para jugarse la vida?
¿Qué estaba escribiendo que le impedía levantarse y correr como hubiera hecho
cualquier otro?
El Tractatus Logico -Philosophicus.
La obra filosófica más influyente del siglo XX.
Aquel soldado se llamaba Ludwig Wittgenstein y puso los límites a
pensamiento. El enigma que intentaba descifrar era el siguiente.
¿Podemos conocer la verdad?
Todos los grandes pensadores de la historia han buscado una sola certeza,
que nadie pudiera negar, como dos y dos son cuatro.
Para encontrar esa verdad, Wittgenstein usó la lógica matemática, que mejor
medio, para obtener una certeza que un lenguaje inmutable, libre de las
de los hombres.
Avanzó lentamente añadiendo ecuación tras ecuación con un método implacable
hasta llegar a una aterradora conclusión.
No existe ninguna verdad fuera del mundo de las matemáticas.
No hay forma de encontrar ni una sola certeza absoluta, ningún argumento
irrebatible que nos ayude a dar respuesta a las preguntas de la
La filosofía, por lo tanto, ha muerto.
Porque de lo que no se puede hablar, mucho mejor es callarse.
No la toques, por favor.
¿Es una máquina enigma? Solo una copia. El original está en el Museo de la
Guerra de Londres.
Siento haber entrado así. La puerta estaba abierta. Claro que estaba
Supongo que no pretendería que fuera a abrirle con estas piernas, ¿verdad?
Soy... ¿Martin?
Nuestro nuevo inquilino americano, me imagino.
El hombre que está con usted es... Sí, es Turing. Alan Turing.
Descifró el código enigma.
Gracias a él ganamos la guerra.
El pobre murió de una forma muy extraña.
Una manzana envenenada, como Blancanieves.
¿Y el de la izquierda?
Es mi marido, Harry.
Harry Higgleton.
Desarrolló el concepto de dimensiones fractales. Se merecía el maldito Nobel,
pero no le gustaba hacer la pelota a los políticos. Bueno, ni a ellos, ni a
nadie. No tuvo muchos amigos.
Al menos tuvo uno.
Arthur Sheldon.
Pobre muchacho.
Pasaba todo el día en casa ordenando los papeles de Harry.
Apenas comía.
Solo copiaba ecuaciones.
Higgleton dirigió su tesis doctoral sobre las series lógicas.
En el 60, ¿no?
Veo que se ha informado bien.
Lo sé todo sobre Arthur Sheldon.
De hecho, mire, Higgleton, estoy aquí solo por él.
En Oxford, quiero decir.
Tranquilo, Martin.
Sheldon es único.
Cada premio, cada reconocimiento que ha recibido estos años ha sido una
auténtica alegría para mí.
Cuidado, madre, o descubrirán tu secreto. ¿Qué secreto? Después de morir
intentaste casarte con él.
¿Cómo te atreves?
No es cierto. Ha sido como un hermano para mí. Sí, claro. ¿Por qué no te
otro remedio? ¿Ves?
No hay duda de que Saldom es un genio, pero hay algo en lo que no se diferencia
de los otros hombres.
Le van las jovencitas.
¿Ves, cariño? Podrías guardar tu veneno.
¿Solo un segundo?
Perdona, madre.
No lo tenga en cuenta. Somos dos solteronas amargas.
Gracias, madre.
Tanto cariño me abruma.
Lo siento. ¿Y usted es...? Mandé un fax hace unas semanas por la habitación. Ah,
el estudiante americano. ¿Por qué no le enseña su habitación?
Si lo hubiera sabido, habría alquilado un smoking.
Estaría impresionante.
Tiene un concierto esta noche. Solo eso.
¿Un concierto? Toco el cello en el Sheldonian.
Es una simple orquesta de aficionados.
Sí, no somos la Sinfónica de Londres. A mí me encanta el cello.
¿Y a mí?
Quizás sea porque es lo único que puedo abrazar últimamente. Ve, por favor,
escandalizarás a este joven. Madre, sus pretendientes no suelen durar demasiado.
Un carácter difícil, ¿sabes?
Una anciana mirando desde el quicio de la puerta tampoco ayuda mucho.
¿Acaso me estás llamando introvertida?
No, madre.
Solo quieres protegerme, ¿verdad?
Claro. Mi madre tiene la teoría de que un hombre que no haya vivido la Segunda
Guerra Mundial no es digno de confianza. Mi hija me considera una vieja
estúpida. Pero sabe que tengo razón.
Los nazis cambiaban las ruedas de esa condenada máquina cada maldito día,
variando el código, y teníamos que descifrarlo de nuevo.
Entonces no había ordenadores.
Los cálculos se hacían a mano.
Debía de ser usted muy joven. Bueno, tengo que irme.
¿Quiere jugar al Scrabble?
Bien, este es su despacho.
Confío en que esté cómodo.
Es perfecto.
Debería ir pensando en quién dirigirá a su vez.
Lo tengo pensado hace mucho tiempo.
Arthur Sheldon.
¿Sus padres?
Sí.
Muy americano.
¿Está cerca de la playa?
No, que va. Es el desierto. En Arizona.
Y se supone que es mi casa.
Oh, ¿así?
Peculiar.
En fin, todos los despachos son compartidos. Su compañero también es un
estudiante extranjero.
Nos llevaremos bien.
Por cierto, ¿debería saber que el profesor Sheldon se dedica solo a la
investigación? Lo sé, pero me dijeron que podría supervisar mi doctorado.
¿Quién se lo dijo?
Aquí tengo el fax.
Miren.
Ya veo.
Lamento decirle que Mrs.
Kimman se dejó llevar por su optimismo. Además, ya no trabaja. aquí. Pero tiene
que haber alguna forma, tal vez hablando con él. Es usted libre de hablar con
quien desee, es evidente, pero debo advertirle que el profesor Sheldon no es
amigo de ese tipo de espontaneidad. Si me permite un consejo, le sugeriría que
buscase un enfoque más realista.
Encontrará excelentes profesores entre nuestro cuerpo docente capaces de
entender la naturaleza de su trabajo.
No lo pagues con las paredes.
¿Paredes?
No me hables de paredes. Es lo único que encuentro en esta jodida ciudad.
Perdona, solo me estaba desahogando. Bueno, al menos estas te sirven para
los deberes.
Ah, esto.
Intento ahorrarme 15 años de práctica.
Pretendo calcular a dónde correr dependiendo de dónde rebote la pelota y
altura impacte con mi raqueta.
Así es más fácil.
Mira.
Funciona. Ya.
¿Y qué pasaría si jugaras contra una persona?
Que habría más variables, pero también se podría calcular la trayectoria.
Por favor.
¿Vale?
Voy a tener que rehacer mis cálculos.
Vale.
Bueno, gracias por la paliza.
¿Quieres seguir desahogándote solo o prefieres compañía?
¿El miércoles? ¿A la misma hora?
Bien, pero trae una raqueta después.
Eso lo hará mal.
Veo que te has adaptado enseguida a las costumbres locales.
Hago lo que puedo.
A lo mejor ella puede ayudarte con tu tesis, ya que el tío Arthur está
totalmente descartado. ¿No se puede hacer nada?
No. Y si estás insinuando que mi madre hable con él, olvídalo.
Yo no he insinuado nada.
¿De verdad pretendes que me crea que elegiste esta casa por casualidad?
No, por casualidad no. Nada ocurre por casualidad.
Quería conocer a tu madre, eso es cierto, pero no pretendía utilizarla.
No, no te disculpes.
Me gusta la gente que sabe lo que quiere.
Ojalá fuera como tú.
No te pierdes mucho, en serio.
¿Ah, no?
Has venido de otro país, tú solo.
Y has conseguido hacer amistad con una chica.
Espero que con dos.
Al menos eso creía hasta hace un momento.
Y no solo es eso.
Eres feliz.
Solo hay que mirarte a la cara para verlo.
Intento serlo.
¿Cómo lo haces?
Es fácil.
Solo hay que dejarse llevar.
¿Y qué pasa si sale mal?
Es mejor equivocarse que no hacer nada.
Prefiero meter la pata, perdérmelo todo.
A mí me funciona.
Inténtalo.
Un momento.
Creo que esto te interesará. Stanton dará una conferencia sobre su libro en
Merton College el día 24.
Es tu oportunidad.
No hay forma de encontrar ni una sola certeza absoluta, ningún argumento
irrefutable que nos ayude a dar respuesta a las preguntas de la
La filosofía, por lo tanto, ha muerto.
Porque de lo que no se puede hablar, mucho mejor es callarse.
¡Oh, vaya!
Parece que alguien sí quiere hablar.
Por lo visto no está de acuerdo con Wittgenstein.
Así que, o bien ha encontrado una contradicción en los argumentos del
o tiene usted una certeza absoluta que compartir con nosotros.
Yo creo en el número pi.
Lo siento, no le he entendido.
¿En qué ha dicho usted que cree? En el número pi, en la proporción aurea, en la
serie de Fibonacci.
La esencia de la naturaleza es matemática.
Hay un sentido oculto bajo la realidad.
Las cosas se organizan siguiendo un modelo, un esquema, una serie lógica.
Incluso un copo de nieve incluye en su estructura una base numérica. Por lo
tanto, si conseguimos descubrir el sentido secreto de los números,
el sentido secreto de la realidad.
Impresionante.
Si prescindimos en su texto de la poesía barata...
Nos encontramos ante una emocionante y fresca apología de las matemáticas, como
si los números fueran ideas preexistentes en la realidad.
Todo esto no es nuevo.
El hombre, al ser incapaz de adecuar mente y materia, tiende a conferir
entidad a las ideas, porque no soporta la idea de que lo puramente abstracto
solo exista en nuestro cerebro.
La belleza y la armonía de un copo de nieve.
¡Qué bonito!
La mariposa que agita sus alas y causa un huracán en el otro lado del mundo.
Llevan hablando de esa mariposa décadas, pero ¿quién ha sido capaz de predecir
un solo huracán?
Dígame una cosa.
¿Dónde están esa belleza y esa armonía en el cáncer?
¿Qué hace que una célula decida transformarse en una metástasis asesina
destruya el resto de células de un cuerpo sano?
¿Alguien lo sabe?
No.
Preferimos pensar en copos de nieve o en mariposas que en el dolor.
En la guerra.
O en ese libro.
¿Por qué?
Porque necesitamos creer que la vida tiene sentido.
Que todo se rige por la lógica, no por el mero azar.
Si yo escribo 2 y 4 y 6, nos sentimos bien porque sabemos que vendrá el 8.
Podemos preverlo.
No estamos en manos del destino.
Por desgracia, sin embargo, esto no tiene nada que ver con la verdad.
¿No les parece?
Esto es solo un miedo.
Triste.
Tú debes ser Martin.
Por fin nos conocemos.
Pero no... no entiendo. ¿Te vas? Sí, me voy.
Me equivoqué. Todo esto ha sido un error.
Las cosas no son como esperabas, ¿verdad?
No lo son.
No, no lo son.
Espero que esta decisión no tenga nada que ver con el profesor Sheldon.
Vaya, las noticias vuelan.
Somos un pequeño pueblo de cotillas.
Aunque creo que te equivocas con el gran sabio.
Sí, fue el mejor, pero... Ahora solo quiere vender libros.
Como estos gilipollas.
Veo que le aprecias mucho.
Tengo su foto enmarcada en mi cuarto.
¿También te dijo que no?
Prefiero tirarme por la ventana antes que pedirle ayuda.
No quiero saber nada de ese hombre, ni de sus libros.
Me quedo con el Reader Digest.
Hola. Ah, tengo un libro que quería.
¿Qué coño...? ¿Qué hace usted aquí?
Yo vivo aquí. ¿Y usted?
Visitar a una vieja amiga.
Siento lo de esta mañana.
No se disculpe, me excedí. Cuando tengo público, tiendo a sobreactuar.
Tan solo quería llamar su atención.
¿Lo consiguió?
24 de septiembre de 1993, Inspector Peterson, Comisaría de Oxford.
Investigación, el asesinato de Mrs. Julia Eagleton.
Según el informe, usted y el profesor Arthur Sheldon descubrieron el cuerpo al
mismo tiempo.
Sí, entramos allí juntos.
¿Es usted alumno del profesor Sheldon?
No.
¿Trabaja para él? No.
¿Y puede explicar por qué estaban allí juntos?
No.
La verdad es que no puedo.
A mí también me sorprendió verle.
Entonces fue pura coincidencia.
Todo parece indicar que ha sido así.
¿Era la primera vez que había visto usted al profesor Sheldon?
No exactamente.
Fui a su conferencia esta mañana.
Le hice algunas preguntas.
¿Qué clase de preguntas?
Matemáticas.
No fui a casa de Mrs. Eagleton por casualidad.
Fui allí porque el asesino me lo pidió.
¿El asesino le avisó?
Sí.
Recibí una nota en la conferencia.
¿Y qué ponía?
Solo una frase.
El primero de la serie.
Escrito en mayúsculas.
Y debajo, la dirección de la casa.
Y la hora.
¿Conserva esa nota?
No.
¿Por qué?
Bueno, la tiré.
¿Así que hizo desaparecer una prueba vital?
Sí, verá.
Deje que se lo explique.
Después de la conferencia firmé algunos ejemplares y al acabar me dirigí a mi
casa.
Entonces caí en la cuenta de que la dirección de la nota me era familiar.
Sinceramente, yo en ningún momento pensé que pudiera ocurrir algo así.
Cuando llegué, era demasiado tarde.
Hay que llamar a la policía. Tiene razón.
Llámeles.
Será lo mejor.
Oiga, llamo para informar de una muerte.
El test de Canleaf Close.
Es una anciana.
Gracias.
¿Qué habrá ocurrido?
No lo sé.
Deberíamos salir.
Y no tocar nada. No debería haber usado el teléfono.
Intente grabar en su memoria todo lo que ve.
Este momento es esencial.
Estaba jugando al Scrabble cuando pasó.
¿Estaría jugando sola?
Sí, tiene todas las fichas a su lado.
¿Cree que la han matado?
No se le ocurre otra alternativa.
El que lo hizo intentó asfixiarla con el cojín mientras dormía, pero se despertó
o trató de resistirse.
Él la apretó con más fuerza, quizá con ambas manos, y le rompió la nariz, de
la sangre.
Pudo ser una mujer usando la rodilla para ejercer más presión.
Cuando el asesino retiró el cojín, vio la sangre y lo dejó caer sobre la
alfombra sin recomponer nada.
Se asustó probablemente.
En el libro sobre el que paso mis conferencias, yo, por desgracia, comparo
series lógicas con los crímenes en serie.
Desde su publicación he recibido docenas de cartas absurdas. Por eso no le di
mayor importancia a esta.
¿Seguro que destruyó la nota?
Pues... No, la tiré en la calle.
¿Dónde?
Pues... En algún lugar cerca del Sheldonian.
Scott, ve a buscarla. Puede que siga allí. No creo.
Ya habrán pasado los barranderos. No importa. Pararemos a los camiones de la
basura si es necesario.
¿Había algo más?
¿Alguna cosa que llamase su atención?
Sí. Debajo del texto había dibujado un círculo.
Un círculo perfecto.
También en negro.
De este tamaño.
Aproximadamente. Un círculo.
¿Es como una firma? No, supongo que se trata de un símbolo, el primer elemento
de una serie lógica.
Bueno, disculpe mi ignorancia, pero debí faltar a clase el día que explicaron
las series lógicas.
Es un grupo de elementos que se suceden unos a otros siguiendo una regla. Puede
ser 1, 2, 3, 4, o números cuales 2, 4, 6, 8...
¿Cómo no? La serie de Fibonacci.
¿Fibonacci? Un matemático del siglo XII. Cada término es la suma de los dos
anteriores. Uno, uno, dos, tres, cinco, ocho, trece.
Pues yo sigo sin ver la relación entre el crimen y la serie.
Perdón, en mi libro sostengo la teoría de que el crimen por motivos
intelectuales no existe en el mundo real.
En general, los patrones que siguen los asesinos en serie son burdos, monótonos
y repetitivos. Casos analizables psicológicamente, no lógicamente.
¿Cree que el asesino mata para demostrarle algo a usted?
Sí, señor.
Lamentablemente eso creo.
Quiero demostrar que estoy equivocado, que es más inteligente que yo y que
ganarme en mi propio terreno.
De algún modo conocí a mi amistad con Mrs. Hilton y decidió empezar por ahí.
¿Y lo del círculo? ¿Cómo explica eso?
Es una buena forma de empezar una serie lógica. No hay símbolo más
indeterminado. Puede significar cualquier cosa. ¿Lo que usted quiere
que después de este crimen puede haber otro?
Me temo que sí.
Y si no lo descubrimos a tiempo, habrá muchos más.
Está bien. Por favor, vamos a cambiar.
Sabíamos que moriría en cualquier momento.
Pero no de ese modo.
Los médicos le dieron seis meses de vida hace cinco años.
Gracias a los cuidados de Beth, estaba viviendo un tiempo extra, un regalo de
los dioses.
Puede que la eligiera por esa razón.
¿Qué quiere decir?
Si intenta demostrarle algo meramente intelectual, puede que las muertes en sí
no le interesen y tal vez pretenda hacer el menor daño posible.
Quizás sabía que iba a morir y que en Missisigleton estaba recibiendo
tratamiento. Iba cada semana al hospital de St. Joseph.
Allí pudo enterarse de su enfermedad y eso la convirtió en la víctima perfecta.
Siga.
Si no le hubiera roto la nariz, habría parecido una muerte natural.
Solo usted habría sabido la verdad.
La policía no hubiera intervenido.
Un desafío personal.
Un crimen que casi no es un crimen.
Eso tiene sentido.
¿Qué cree que hará ahora?
Supongo que será más cuidadoso.
Cometerá otro crimen que casi no sea un crimen.
Un crimen imperceptible.
Disculpe.
Perdonen, agentes.
Permitan que entre yo primero a darle la mala noticia a la señorita Ellington.
Gracias.
Usted tiene sol, si bemol y sol sostenido.
Disculpe, por favor, ¿me deja hablar con él?
Sí, gracias.
Tiene sol, si bemol y sol sostenido. Eso no es lo que pone en la partitura. No,
no, no. Tiene si, sol sostenido, sol natural.
Está bien, haremos un pequeño descanso.
¿Pero qué le ocurre? ¿Se encuentra bien?
La policía me ha dicho que tú encontraste el cadáver.
Perdona, Beth, lo siento mucho. Me pidieron que intentara recorrer
detalle. No importa.
Lo entiendo.
Me imagino que habrá sido muy duro para ti.
Dos horas de interrogatorio.
Aunque es lógico, soy la principal sospechosa.
¿Te han dicho eso?
No.
No hacía falta.
No hay que ser detective para saber quién va a salir beneficiado de todo
Tú la has cuidado durante años.
Me lo contó Sheldon.
Cinco años.
Cinco años esperando a que muriera.
Perdona que sea tan brutalmente sincera, pero si alguien quería que esto acabase
era yo.
¿Sabes lo que es levantarte cada mañana sin saber cuándo podrás vivir tu propia
vida?
No podía abandonarla, era mi padre.
Tenía cáncer, se suponía que era cuestión de meses.
Por un lado, deseaba desesperadamente que desapareciera de mi vida y al mismo
tiempo me sentía mal por pensar así.
Me odiaba por tener esas ideas en la cabeza.
Es como estar podrida por dentro. Beth, no te preocupes.
Sheldon recibió una nota.
Alguien le advirtió de lo que iba a pasar y amenaza con hacerlo de nuevo.
¿Quién? Nadie lo sabe.
Me obligaron a ver el cuerpo.
Tenía los ojos abiertos. No pienses en ello.
No creo que pueda dormir allí arriba sola.
¿Te importa que me quede contigo?
Lo siento.
No pasa nada. Nada, tranquila.
No sé qué pensarán de mí.
Estoy avergonzada.
Beth, por favor, no te vayas.
Enhorabuena. Sales en los periódicos y conselto.
No te cargarías a la vieja para llamar su atención.
¡Eh, eh, eh! ¡No te vayas!
Tu amigo tiene suerte.
Siempre cerca de la muerte, pero siempre se libra.
¿No lo sabías?
Hace 30 años viajaban los cuatro juntos.
¿De qué estás hablando?
El marido de Mrs. Higelton y la mujer de Sheldon murieron.
¿Sabes quién conducía?
Y ahora que la vieja...
Esta es la señorita Amapola y está en el comedor. Sabemos que el asesinato fue
en el comedor y que la mataron con un cojín. Pero como no tenemos cojín, pongo
este odioso cuchillito.
Así que me arriesgo y digo que fue la señorita Amapola en el comedor con el
cuchillo.
¿Qué opina?
El cluedo no era una asignatura de mi carrera.
Sí, es absurdo.
Pero en la academia de policía lo recomiendan.
En la prensa...
Beth ha aparecido como principal sospechosa.
Pero la policía conoce los hechos.
Olvidaba que estoy hablando con el defensor de la lógica universal.
Gracias. Usted y la policía creen que se puede demostrar la verdad.
A partir de unos axiomas y con un razonamiento válido se llega a una
válida, ¿no es cierto?
Tan cierto como que hoy es miércoles.
¿Y si yo dijera todos los británicos son mentirosos?
¿Verdadero? Falso o imposible de demostrar. De acuerdo. Hay algunos
matemáticos que no se pueden afirmar o negar a partir de sus axiomas.
Enunciados indeterminados.
Exacto. El teorema de incompletitud de Gödel.
Incluso en su mundo de pureza matemática hay cosas que jamás se podrán
demostrar. Sí, lo sé, pero este no es el caso.
Hay una grieta, ¿sabe?
Hay un abismo entre lo verdadero y lo demostrable.
Nunca sabremos si tenemos todos los datos acerca de un fenómeno y la falta
dato lo cambiaría todo.
Aunque sepamos que el crimen se cometió en el comedor con el cuchillo y que la
señorita Mabola estaba allí en el momento exacto del crimen y que sus
están en el cuchillo, no podemos afirmar con absoluta certeza que ella cometió
el crimen. Por favor, la probabilidad es de un 99%.
Oh, eso no es una certeza absoluta. Es una opinión. Podríamos tenerla si nos
fiamos de la palabra de un testigo o si lo vemos con nuestros propios ojos.
Yo me fío de mis ojos.
Sin comentarios.
Las cosas que están aquí, delante de nosotros, estas piedras, por ejemplo,
existen. O también va a negar eso. No puede.
¿Está seguro? Heisenberg no lo tenía tan claro.
¿El físico?
Sí, bueno, intentó fabricar la bomba atómica para los nazis, pero no es
por eso. ¿Qué? ¿Un examen? El principio de indeterminación de Heisenberg.
¡Premio! La señorita Vapola es un electrón, ¿de acuerdo? Y la observa a
de una cerradura o con un acelerador de partículas o como sea. Bien, pues cada
vez que mire, ella cambiará de aspecto o de posición, porque al observarla
altera su estado atómico.
Dígame qué opina de eso. No intente confundirme.
Beth no es un electrón. Y Missy Sigleton tampoco.
¿De verdad cree que la investigación criminal es más fiable que la física o
matemática? Desde luego hay hechos irreputables.
¡Por el amor de Dios!
¿Pueden apagar este trato infernal un minuto?
Por desgracia, la policía no ha podido encontrar la nota. Por consiguiente, no
disponemos de evidencia material alguna. ¡No tenemos nada!
Imagine que ese jodido psicópata se asusta y no vuelve a matar.
Beth será declarada culpable.
Me gustaría saber a quién odias tanto.
A mí mismo.
Lo leí en el periódico. Tú no tienes la culpa de nada.
Ya, lo peor es que... Me da vergüenza decirlo.
Que gracias a la muerte de esa mujer acabo de comer con Arthur Sheldon.
Antes no sabía ni que yo existía. Pero ahora... Mira, siento lo que ha pasado,
pero al mismo tiempo te juro que no dejo de alegrarme.
No me había divertido tanto en toda mi vida.
Una hora con Seldom es como una vida entera con cualquier otro.
¿Ah, sí? Bueno, no hay que avergonzarse de lo que uno sienta realmente.
¿Estás segura?
No sé.
Pasarías una hora. ¿Conmigo?
Debe de ser tu marido. No.
¿Estás bien? Sí. ¿Y tú?
Sí.
¿Qué te pasa?
Nada.
Perdona.
¿De Seldon? Es curioso que también lo hayas leído. Una enfermera interesada en
las matemáticas.
No mucho.
Solo me interesaba el autor.
Él me lo regaló.
¿Conoces a Celton? Por supuesto.
Lo veo a menudo.
¿Qué?
Visita a un amigo en el hospital.
Un enfermo terminal.
Un día empezamos a hablar y... ¿Y qué?
Y me regaló un libro.
¿Nada más?
Estás celoso. Podría ser tu padre.
O tu abuelo, ahora que lo pienso.
Sí.
Me gustan. Las novelas de misterio.
Estuvo aquí un rato, nos reímos, le dejé un par de libros y él me dio este.
Era un crimen. No, claro que no.
Vale.
¿Puedes dejar de pensar en ese hombre?
Por favor.
¿Sabes? Lo que no entiendo es por qué no me lo dijiste al principio.
¿Qué quieres?
¿Una lista de todos los que han pasado por aquí?
No. Bien.
Sí,
claro. No hay ningún problema.
Todo lo que dicen los periódicos es mentira.
¿No lo sabía?
No les hago mucho caso. ¿Ha leído la Biblia?
No toda.
Jesús murió crucificado y resucitó al tercer día, pero en cuerpo y alma, al
menos eso dicen.
Comió pescado y habló con Pedro.
Así estuvo 40 días.
40 días.
Estaría podrido, apestaría como un demonio.
Espere, espere.
Jesús era un terrorista.
Y lo fue toda su vida.
Un revolucionario que echó a los mercaderes a patadas del templo.
¿Sabe por qué resucitó?
No, teóricamente es... Volvió a la vida para vingarse de los que le mataron.
Como en una película de terror.
Pero claro, eso no es bonito.
Eso no interesa.
Ya puede pasar.
Su vieja le está esperando.
Muy bien.
¿Qué haces aquí?
Tenía ganas de verte.
Nada más. ¿Te molesta?
Mientes. ¿Cómo lo sabes?
No lo sabía. Ahora sí.
Has venido por el amigo de Sheldon.
Deberías haber visto tu cara cuando le mencioné.
¿Y cómo vas a explicar tu presencia aquí?
Diré que he venido a verte.
Sin vergüenza.
Y entonces dio una vuelta en el aire y... ¿Quién es ese tipo? Está loco.
Tú también lo estarías si tu hija necesitase un trasplante y no
donante. Aparecieron dos personas compatibles, pero los familiares se
Ahora lo entiendo.
¿Sabes que pensó en suicidarse para donarle sus pulmones?
Eso es absurdo.
¿Dar la vida por alguien que amas te parece absurdo?
Su nombre es Kalman.
uno de mis alumnos más brillantes, hombre de conclusiones rápidas y
claras. Preparaba test de inteligencia. Yo la inicié en el estudio de las series
lógicas. Era tan meticuloso que rayaba la obsesión.
Repasaba los exámenes él mismo, uno por uno, y descubrió algo muy curioso. Había
exámenes perfectos, la mayoría parcialmente erróneos. Pero había un
grupo, los de respuestas absurdas, ejercicios incomprensibles con
propias de un loco.
Kalman se entrevistó con los alumnos de esa tercera categoría. Las respuestas
que él había considerado absurdas eran otra solución posible y perfectamente
válida para continuar la serie, solo que con una justificación infinitamente más
compleja. La inteligencia de estos alumnos se saltaba a la solución
y llegaba mucho más lejos.
Fue entonces cuando le di la mala noticia.
La paradoja de Wittgenstein sobre las reglas finitas.
Kalman se topó con lo que Wittgenstein descubrió hacía décadas. La serie 248
puede continuarse con el 16, pero también con el 10.
O con el 7004.
Siempre es posible encontrar una regla, una justificación que permita continuar
la serie con cualquier número.
Solo depende de lo complicada que sea la regla. Se dio cuenta de que no podía
confiar ni en la tabla de multiplicar.
Toda su vida se perdía en una vorágine de números sin sentido.
El pensamiento normal parece dirigido por unos surcos grabados en nuestro
cerebro que nos impiden salirnos del camino, saltar como esos pocos elegidos
capaces de pensar sin barreras.
Kalman tomó un extraño camino.
Comenzó a hacer sus pruebas en hospitales psiquiátricos con pacientes
lobotomizados. Había una asombrosa similitud entre esos símbolos y los
resultados de los test de los superdotados. Se encontraba ante el
puro, sin surcos.
Pero él no podía entenderlo. El problema era su propio cerebro. Lo veía todo
desde fuera. Y para entender esos símbolos, tenía que verlos desde dentro.
Solo había una solución.
Borrar los surcos.
La idea puede parecer grotesca, pero no lo es tanto si te han comunicado que
padeces un cáncer terminal.
Sus huesos se pudrían como devorados por la carcoma. Tuvo que resignarse a ver
cómo amputaban sus miembros.
Uno a uno.
Estaba eufórico, reía, nervioso, como cuando vas a descubrir algo
y no puedes contener tu alegría. Fue entonces cuando me di cuenta de que mi
amigo estaba totalmente loco.
Quería lobotomizarse a sí mismo.
Su único problema era cómo asegurarse de que el daño cerebral no fuera excesivo.
Tenía que perforar el cráneo y llegar al cerebro con una especie de arpón.
Me pidió ayuda y yo me negué.
Aunque le prometí que intentaría recoger los mensajes que dibujase desde el otro
lado, utilizó una pistola de clavos.
¿Y qué escribe?
Los signos son cada vez más ilegibles, pero no ha dibujado ni un solo símbolo
lógico ni un número.
¿Entonces qué son?
Cuatro letras que repite una y otra vez.
El nombre de una mujer.
¿Dónde estuviste anoche?
Beth, ¿qué haces aquí?
Estuve esperándote.
Lo siento, salí y... Creía que sentías algo por mí.
Algo más que pena.
Pero me equivoqué.
Claro que siento algo por ti. Somos amigos, quiero ayudarte, pero no...
amigos? ¿Quieres ayudarme?
Eso es peor que decirme, te asasco. Beth, por favor. ¡No me toques!
Intenta ser más humillada, me siento.
Beth, yo no pretendo humillarte.
Pues trátame como a una mujer.
Todos me tratáis como si fuese una niña. Mira, este no es el mejor momento. ¡Sí,
este es el puto mejor momento, Martin!
¿Qué te pasa?
¿Te avergüenza que te vean conmigo en eso?
¡No se preocupen! ¡Soy su madre! ¡Vengo a ver si hacen los mejores!
¡Beth, espera!
¿Has encontrado al asesino?
¿Eh?
St. Joseph, 2 y cuarto.
¿Diga? Lorna, soy yo, Martin.
¿Sabes algo del amigo de Sheldon? ¿De Calman?
¿Qué le pasa? Lo han matado hoy a las dos y cuarto.
No puede ser. Espera un momento.
Lo siento, Sherlock, pero está vivo.
¿Estás segura? Sí, lo tengo aquí delante.
Si no es él, ¿quién?
Hubiera parecido una muerte natural si no llegamos a descubrir este pequeño
detalle.
Es una inyección intravenosa y no recibía ese tipo de tratamiento.
¿Qué clase de veneno le han inyectado? No lo sabemos. Tendremos que esperar a
autopsia. ¿A qué hora murió?
Exactamente a la que dice la nota, a las dos y cuarto.
Lo pone en el brazalete.
¿Dónde encontraron el cadáver? En su habitación antes de traerlo aquí.
¿Toda esta gente ha muerto en las últimas horas?
Ah, es algo comprensible. Es la planta de enfermos terminales.
Mueren un par de pacientes cada día, es lo que ha dicho la enfermera jefe.
Conoce mis movimientos, por eso cometió aquí el crimen. Si hubiera querido
hacerme daño, habría matado a Kalman.
Le vi entrar en la planta, pero no sabía cuál era su amigo.
Un enfermo terminal a punto de morir.
Un asesinato que nadie hubiera descubierto, a no ser por la nova.
Otro crimen imperceptible.
¿Tendrían la bondad de explicarme de qué están hablando, caballero? El segundo
signo nos indica cómo debe leerse la sucesión.
Quizás sean representaciones figurativas semánticas o sintácticas como figuras
geométricas. ¿Puede traducirme eso?
El profesor quiere decir que pueden representar cosas del mundo real o no
representar nada.
Ser abstractos como formas geométricas. El segundo símbolo es muy astuto porque
al ser tan esquemático admite dos lecturas. O es un juego de simetrías o
sencillamente un pez.
Sopa, pescado, postre.
Martin, muestra más respeto al inspector, por favor. Toda posibilidad
considerada.
Dejen que les proponga un acertijo.
¿Cuál es el cuarto símbolo de esta otra serie?
Ni idea.
¿También faltó usted a clase ese día?
Solo hay que saber mirar. La solución es muy sencilla, se lo aseguro. Se llama
la serie, idiota. Quien no lo averigüe... Gracias, profesor. Captó la
No obstante, yo diría que los símbolos se relacionan con las matemáticas, no
la gastronomía.
Entonces se trata de un matemático. Es posible.
O es alguien que busca reconocimiento, o alguien que no es matemático y quiere
serlo. ¿Un alumno?
Es poco probable.
¿Puedes quitar la segunda compañía de la izquierda, Martin?
No, hace tiempo que no imparto clases. Bien, ¿puede adelantar cuál será el
tercer símbolo?
No, demasiadas posibilidades.
Nos está examinando y no me gustaría suspender.
Está bien, a ver si lo entiendo.
¿Vamos a esperar a que mate a otra persona porque no sabemos resolver este
maldito acertijo?
Una situación complicada, ¿no?
¿Me da esas?
Son 2 ,50.
Gracias. Buenas noches.
¡Eldon!
¡Martín! ¿Por qué me estás siguiendo? No estoy siguiendo a nadie, por Dios, y
menos a ti.
Entonces, ¿qué hace aquí?
Voy a ese restaurante tan extraño. ¿Te resulta que vaya a cenar? Yo también voy
allí.
Eso es absurdo.
Lo siento, debí decirte que Arthur iba a venir.
Discúlpame, Lorna, pero es a mí a quien incomoda la presencia en la mesa de este
mequetrefe. ¿Cómo que mequetrefe?
No entenderías un chiste aunque te lo dieran por escrito, Martin. Eres
serio. Me llamó al hospital y creí que sería mejor comentaros las novedades a
los dos, así que... Déjalo, no tiene importancia.
Espero no haberle hecho daño.
Aunque fuera así, no lo admitiría. Parecéis dos críos peleándose por una
¿Y tú eres la pelota? No, soy la enfermera que os dará un azote en el
os calláis.
Por favor.
He hablado con el forense del hospital.
¿Y?
Nada.
Ni rastro de sustancias tóxicas.
Lo que le inyectaron es algo desconocido.
¿Aire, tal vez?
No. Deje que lo diga ella.
Tiene razón, no es probable.
Si le hubieran inyectado aire, lo habrían detectado en la autopsia.
Sin embargo, hay otra posibilidad. Una sustancia que se extrae de una seta
venenosa. La manita musgaria.
No hay reactivos que la detecten.
Es una especie de secreto entre los forenses. ¿Cómo lo has averiguado?
Lorna tiene la habilidad de conseguir lo que quiere.
Tiene la casa llena de novelas de misterio.
Aunque imagino que eso ya lo sabes. Sí, lo sé.
Lo que me sorprende es que no te las hayas arreglado para sonsacarle toda la
información a Martín.
Martín es un buen chico y sabe que no puede contar a nadie lo que la policía
ha revelado.
Hace bien en no contarte nada. Al fin y al cabo estás en la lista de los
sospechosos. ¿Yo?
No te hagas la sorprendida. Los dos muertos tenían relación con el hospital.
Pudiste ir a la habitación e inyectarle esa sustancia que precisamente solo tú y
los forenses parecéis conocer.
Ese ridículo no tiene ningún motivo.
De todos los vastos horizontes de conocimiento a los que aún no has
Martin, este es uno de los más resbaladidos. Ten cuidado.
No vayas por ahí, Arthur.
Podríamos decir...
Que nuestra relación trascendió locuramente intelectual.
Y cuando acabó, no se lo tomó con deportividad.
Si no te callas, te mato.
¿Lo ves?
¿Tiene o no tiene motivo?
Eres un ser insoportable.
Disfrutas jugando con la gente.
Lo entiendes ahora.
Cualquier enunciado es válido en la serie, porque siempre podemos encontrar
regla que lo justifique.
El corazón sobre la raya. Ahora el ocho.
Dime, ¿cuál es el cuarto?
Muy bien, jovencito. Está claro que no eres un idiota.
Uno, dos, tres, cuatro.
Era sencillo.
La serie del asesino es infinitamente más compleja.
¿Cuál es el tercer símbolo?
¿Círculo? ¿Per?
¿Y el tercero?
Lo siento, no puedo decírtelo.
¿Por qué no? ¿No confía en mí?
Confío plenamente, no es por eso. Si te lo digo, dejarás de pensar.
Y tu idea podría ser mejor que la mía.
No, hay algo más.
Se lo hubiera dicho a la policía.
Bueno, cualquier pista es mejor que nada.
Es cierto.
Hay una buena razón.
Tengo miedo.
¿Miedo? Todo este asunto me aterroriza.
Jugamos con símbolos y acertijos, pero detrás está el mundo real.
¿Lo entiendes? Son vidas humanas. Un error en una ecuación se borra y punto.
hay problema.
Pero con la vida no se juega.
No hay marcha atrás.
En el mundo real, cualquier decisión, por pequeña que sea, tiene consecuencias
irreversibles. Al menos eso es lo que me ha enseñado la vida.
Tú eres joven.
Pero yo he pagado un precio muy alto por mis errores.
Guárdalo.
¿Qué es?
El tercer símbolo de la serie.
Tienes dos opciones, abrirlo y obtener tu respuesta, o buscar la solución por
mismo y demostrar que no eres un idiota.
Muchas gracias, señores. Hemos terminado. Gracias.
Me alegro de verte.
Ha sido espectacular.
Tendrías que verlo con los fuegos artificiales.
¿Aquí? No, ensayamos para el concierto del día de Guy Fawkes.
¿Guy Fawkes? ¿Recuerda el 5 de noviembre?
No, lo siento. No recuerdo.
Y será mi último concierto.
Seguiré tu consejo. Me voy.
Esta maravillosa ciudad resulta agobiante. Demasiado lúdico.
Quiero ir a un sitio con más luz.
A España o quizás Sudamérica.
Ver. Quiero disculparme por lo que pasó.
Fue culpa mía.
Necesitaba un poco de cariño. Tú me lo diste y yo lo estropeé todo.
No era un buen momento.
Lo entiendo.
Me alegro.
¿Entonces irás al concierto?
Allí estaré.
¡Martin!
Hay algo que debo decirte.
Estuve con Peterson y quizás hable más de lo que debía.
¿Por qué?
Empezó a hacerme preguntas sobre ti.
¿Sobre mí?
Quería saber por qué elegiste mi casa en particular.
¿Y qué le dijiste?
La verdad, que estabas obsesionado con Celo. ¿Que le dijiste qué? Pensé que era
una tontería.
Y no puedes negar que estás obsesionado con él.
¿Pero de qué hablas?
También me preguntó si había alguna relación entre nosotros.
¿Le dijiste? Le conté lo que pasó.
No pasó nada.
Exacto, eso fue lo que le dije, que no pasó nada.
Vale, vale, pero hubiera sido mejor no decírselo. Lo sé, y nada más hablar me
arrepentí, pero estaba enfadada contigo y solté lo primero que se me ocurrió.
¿Qué más le dijiste, Beth?
Le dije que tenía la sensación de que yo no te interesaba y que preferías
estar conselo. ¡Joder, Beth!
Lo siento.
¿Pueden tomar en serio algo tan estúpido?
Se toman todo en serio, Beth.
Tranquilo, no creo que te perjudique.
Sería absurdo que la policía creyese que tú eres el asesino.
¿Existe el crimen perfecto?
Durante años los escritores han especulado con esa idea. Y también los
Algunos incluso consiguieron llevarlo a cabo. Como el caso de Howard Green en
Londres. Green era un sastre humilde, bien considerado.
escribió un diario que la policía encontró en su propia casa.
En ese diario analizaba con todo lujo de detalles 14 maneras de asesinar a su
mujer, con la que profesaba un odio profundo y secreto.
Algunos procedimientos eran ridículos, otros brutales, unos pocos realmente
brillantes. Pero lo que descubrió el señor Green es que el mayor peligro para
criminal no era la investigación de los hechos anteriores, sino los problemas
que surgirían en el futuro.
Cualquier cuartada contiene un elemento de falsedad que con paciencia es posible
descubrir. Su conclusión fue que el único crimen perfecto no es aquel que
sin resolver, sino el que se resuelve con un falso culpable.
¿Y al final la mató?
No, ella le mató a él.
Una noche ella descubrió el diario. Tuvieron una pelea y ella acabó
con unas tijeras.
El jurado, horrorizado por la lectura del diario, dictaminó que el homicidio
en defensa propia y la declaró inocente.
Julia Green se le declara inocente. Queda en libertad.
No lo entiendo. ¿Dónde está el crimen perfecto?
Hace poco se descubrió que la letra del diario no era de Howard Green.
¿Y de quién era?
Del amante de su mujer, un falsificador de obras de arte.
El asesino tiene entre 30 y 35 años. Proviene de una familia de clase media
-baja, de un pueblo pequeño cerca de una gran ciudad.
Posee caros rasgos de un genio precoz y probablemente algún tipo de defecto
físico, obesidad, estatura... Él sueña con que su talento triunfa y consigue
destruir a quienes le han humillado.
Entonces surge la oportunidad. Puede salir de su entorno y olvidar su vida
anterior. Y es aquí.
Cuando ocurre lo imprevisto, la rechazan.
Por alguna razón posiblemente injusta, es expulsado del lugar que considera
por derecho propio.
Y empieza a pensar que tendrá que volver a ese mundo del que creía haber
escapado. Por Dios, parece que esta mujer le conoce personalmente.
Es absurdo, no tiene ninguna base.
Pero no estamos hablando de un psicópata, no hay elementos de cruela.
De hecho, podríamos decir que es casi inocente.
Exacto. Precisamente la psicóloga hace hincapié en eso.
Así, el asesino busca venganza y admiración.
Los crímenes son una especie de cortejo hacia usted. Hay una mezcla de deseo de
venganza con otro deseo más intenso de pertenecer a su mundo. Quiere que usted
le acepte ese don.
Intenta agradarle, como si fuera una primera fase del enamoramiento.
La psicóloga cree que el asesino es un homosexual reprimido que vive solo.
Se ha cortado, debería curárselo.
No sé qué diablos... Por lo menos no has derramado una cafetera hirviendo sobre
los pantalones. Soy un experto en eso, créeme.
Si quieren, lo dejamos para otro momento.
Sí, será lo mejor.
¿No crees que estás exagerando un poco?
La policía está abierta a toda clase de hipótesis.
Ahora mismo cualquier enunciado puede ser válido. Hablas como Seldom. Es que
tiene razón, joder. Yo también soy sosperoso.
Sí, como yo.
Sí, como tú. Como todos.
No dejes que Seldom entre en tu cabeza.
Una vez que está ahí dentro, no hay quien le saque. Es lo que te pasó a ti,
Sigues enamorada de él.
Eso no tiene gracia.
Perdona.
Es como si estuviera en todas partes. Es una pesadilla.
No he hecho nada que él no haya hecho antes y al parecer mucho mejor que yo.
¿Qué quieres que te diga? ¿Que te prefiero a ti? ¿Que follas mejor que él?
miénteme y dime que soy más inteligente.
Vete a la mierda.
¿Sabes lo que me cabreó?
Enterarme en medio de una cena que no soy el único invitado que ha follado
contigo.
Fue hace mucho tiempo.
¿Cuando tenías 13 años?
Ahora te llama y vas corriendo como un perrito faldero esperando que te dé otra
patada.
Sí, así es como soy.
Igual que tú.
Mira, Martín, será mejor que te vayas, en serio.
Y hasta que esto termine, no quiero saber nada ni de ti ni de Seldo.
Tú eres una mierda como todos nosotros.
Somos mediocres.
Y a los mediocres solo nos queda...
Déjame en paz.
¡Por los mediocres del mundo!
¡Por la vulgaridad y la estupidez!
¡Kembridge ha vuelto a darnos por el culo!
¿Qué pasa?
¿Qué coño mía es?
¿Es verdad, sí o no?
Dejad las matemáticas y dedicaos a los puestos para niños. Cálmate.
Vámonos de aquí.
Algún día el sombrerero loco saldrá del armario y os dará a todos por el culo.
Basta, vamos.
¿A qué ha venido eso?
¿En qué mundo vives, estúpido? Si follaras menos y prestaras un poco de
atención, te habrías enterado.
Henry Wilkins.
¿Quién es Henry Wilkins?
El asesino de Kennedy. ¿Quién coño va a ser?
¿Ha resuelto el último teorema de Bormat?
Eso se rumorea.
Hará una demostración dentro de tres días en las conferencias matemáticas de
Cambridge. Ha resuelto el problema más jodidamente complicado de los últimos
años. ¿Y sabes quién debería dar esa demostración?
¡Yo!
Yuri Ivanovich Podorov. ¿Tienes una demostración del teorema de Bormat? No,
voy a tener?
Pero la tendría si tu amigo Sheldon no me la hubiera robado.
Ah, así que era eso.
Fui yo quien dedujo que no se podía solucionar sin el enunciado de Taniyama.
A cada forma modular le corresponde una curva elíptica y a cada curva elíptica
una forma modular. Estás borracho.
¡Claro que lo estoy!
Pero hace ocho años no lo estaba.
Acudí a Sheldon. Se lo expliqué. Le pedí que me ayudara a ingresar en el grupo
de teoría de números y... ¿Sabes qué dijo? De mi idea.
Es absurda.
¡Es absurda!
Bien, pues gracias a esa idea absurda, Henry Wilkins va a pasar a la
historia.
Por lo visto, lleva trabajando en el teorema. En secreto. Siete años.
¿Por qué en secreto?
¿Cómo que por qué?
Porque me la han robado, era idea mía. Pero te diré una cosa, no sabe nada. Hay
un error en sus planteamientos. No saben hacerlo.
Pero si aún no lo ha expuesto.
¡No me lleves la contraria!
Tú estás con ellos, ¿verdad?
Todos vais a dormir.
¡Intenta robarme las ideas!
¡No me leas la mente!
¡Socorro! ¡Me va a robar!
¡Ayúdeme! ¡Quiere matarme!
Como no te calles, te mato de verdad.
Tranquilo. Tranquilo.
¡Bastardos!
A la mierda los ingleses y su maldita educación.
Cuanto pueden, te la meten.
Bienvenido a la fiesta.
Parece que nadie te contó que era de disfraz.
El bueno de Guy Fawkes se adelantó a su tiempo.
Intentó volar el parlamento con el rey, los lores y todo el gobierno dentro.
Desde entonces, cada 5 de noviembre, en esta civilizada celebración, se quema su
imagen.
Aunque no sabría decir si se conmemora su fracaso o su genial ocurrencia.
Y hablando de conspiradores, no mires ahora, disimula.
Sentado detrás de mí, dos filas atrás, un hombre negro alto.
¿Le reconoces?
Sí. Me sigue hace días. Es un hombre de Peterson.
¿Está Peterson aquí? Allí, a nuestra derecha con su hija. Mira, querido.
¿Le ha visto?
¿A quién? Es Podro.
Oculta algo bajo la capa.
¡Diablo!
¡Martín Checo!
¡Bastardos! ¡Este tipo no es más que un payaso!
¡Scott! ¡Quédate aquí! ¡Vuelva con saldo!
Este hombre está muerto.
La causa de la muerte parece haber sido artícula. ¿Cómo ha podido ocurrir
delante de todos?
Según el médico que le atendió, sufrió un paro respiratorio espontáneo.
He hablado con Beth. El estado de salud de ese hombre era delicado. Le operaron
hace años de un enfisema pulmonar. Lo lógico es que ya hubiera muerto.
Con ese problema, obstruyendo su respiración, moriría en pocos segundos.
No hay pruebas que indiquen un asesinato.
Síguenos ahí.
El tercer símbolo es un triángulo. ¿Dónde lo ha encontrado?
Estaba encima del atril del director.
El asesino recortó el tercero de la serie del programa del concierto.
El círculo, el pez... Y el triángulo. Tiene sentido.
Ya no puedo más.
Quiero que me diga ahora mismo todo lo que sabe o tendré que considerarle
cómplice. Porque está claro que me está ocultando información.
Yo solo tengo una idea aproximada de su razonamiento. ¿Y cuál es, por el amor de
Dios?
Bueno, creo que tal vez no sea el mejor momento.
Ahora lo puedo creer.
Vale, vale, ya me voy.
¿No te importa, Martin? No se preocupen. Un paseo me vendrá bien. Pero no se
aleje demasiado, ¿de acuerdo?
Bastardo.
En Gendrich se preparan para vivir uno de los momentos más brillantes de su
historia. Si los rumores son ciertos, gracias al profesor Henry Wilkins, el
famoso teorema de Bormat podría ser resuelto en las próximas horas.
Cientos de matemáticos de todo el mundo se reunirán hoy en Cambridge para
asistir en directo a la demostración pública que el profesor Wilkins
en el Congreso de Teoría de Números.
Durante siglos, los matemáticos han intentado responderlo sin éxito. ¿Se
resolverá el misterio?
Siento lo de ayer, pero sigo pensando que debería... Ya, pensar por mí mismo.
Pues de momento no he tenido mucho éxito.
Mañana publicarán un artículo sobre los asesinatos. En él explico todo lo que
sé. ¿Todo?
La policía cree que si lo hacemos público y damos la solución al cuarto
el asesino parará.
Solo le interesa que reconozca su inteligencia. Con eso bastará.
¿Y dará resultado?
No se me ocurre nada mejor.
Así que tengo 12 horas para demostrar que no soy idiota. Está complicando,
¿verdad?
No eres idiota por mucho que te empeñes.
Lo sabes, Martin, pero lo has olvidado. Sabes que perteneces a la secta.
Sé lo que estás pensando.
¿Ah, sí? Podría ser el mayor error de tu vida, créeme.
No le creo.
Está mintiendo.
Cierto. Estoy mintiendo.
Esperaba distraerte lo suficiente para que el autobús arrancase.
Muy bien, y eso nos lleva a la pregunta.
¿Puedes ver?
Si descomponemos ambos factores...
Al principio son un poco duros de roer, pero acabas cogiendoles el gusto.
¿A los espaguetis o a mis novelas? No, los espaguetis son un gran invento.
Y las novelas también.
Tienen sentido.
Hay algo que averiguar y te lo explican al final.
En la vida nadie se molesta en explicar nada. No quiero ir a hablar más de
explicaciones, ni de conjeturas, ni cosas de esas. Fuera de esta habitación
hay nada.
Solo tú, yo...
Y los espaguetis.
Sé cuánto te costó bajar de ese autobús.
Valía la pena.
No te arrepentirás.
Mira lo que has hecho. Estás loca.
Loca por ti.
Sí, mucho.
Este momento es perfecto, único.
El corazón impávido de la redonda, ¿verdad?
¿Cómo?
Este Parménides era un famoso humorista griego.
Decía que la realidad era una gran mentira y que lo único que existe es un
único e inmutable.
¿El qué? Hablar como la gente de tu secta.
Por lo visto es inevitable.
Ya, ya.
Ahora entiendo por qué las chicas se enrollan con músicos y no con
Eso es lo que él dijo.
¿Sí? ¿Dijo que las chicas prefieren a los músicos?
No, no, no.
Lo que has dicho de la secta.
Sabes que perteneces a la secta.
¿Qué? Mierda. No, no puede ser. Demasiado sencillo.
¿Qué pasa?
Tengo que descubrirlo antes de que lo publiquen. ¿El qué?
El don. Tienes que seguir con su maldito juego. Sí, lo sé, pero no puedo pensar
en otra cosa.
Vete, mierda. ¿Qué?
Estás enamorado de ese viejo. Te interesa más que yo.
Oye, Lorna, escúchame solo un segundo. Solo te pido eso.
Y en cuanto acabe esta pesadilla nos iremos de... ¿A dónde?
A donde sea. Fuera de esta ciudad. A un lugar sin libros.
Donde la gente no sepa ni las tablas de multiplicar.
Es pronto, está para los empollones.
¿Y ahora qué?
A la librería.
Al menos
dime, ¿qué estás buscando?
Aquí está.
¿La secta de los pitagóricos?
Los padres de la matemática.
Tenían prohibido revelar sus secretos.
Funcionaban como una secta. Los números eran sagrados, los dioses que
conformaban el mundo.
No, no está aquí.
Disculpe, tendrán que volver luego. La caja todavía está cerrada.
No importa, no queremos nada.
Entonces será mejor que se vayan. ¿Puede dejarnos un momentito, por favor?
Si consultan nuestro catálogo encontrarán todo lo que puedan
más completo... ¡No quiere callarse! ¡No me deja pensar!
Disculpe, pero no me deja otra alternativa que llamar a seguridad.
Bien, ya me ha asegurado, pero váyase.
Tiene que estar en alguno de estos.
Un gráfico o algo parecido.
¿Algo así?
Eso es.
Perfecto. El uno. El principio de todo. Lo perfecto. Encerrado en sí mismo.
El pez. Eso pensábamos. La vez de Kapisky. Es un símbolo cristiano, pero
anterior.
Sencillamente el 2, la intersección de dos círculos, símbolo de los opuestos,
dualidad, la guerra entre el bien y el mal. El 3, la triada, la síntesis de los
opuestos, la paz tras la guerra.
¿Y el cuarto símbolo?
La tetracte.
El cuaternario. 1 más 2 más 3 más 4.
10. La totalidad. El demiurgo.
Era su número divino.
¿Por qué no me di cuenta?
Cualquier enigma es fácil cuando sabes la solución.
¿Qué estás buscando?
Lo único que sé de esa gente es que tenía un concepto muy especial de la
medicina. Ya sabes, si la inteligencia era el valor supremo, los retrasados
mentales eran considerados pecadores y los usaban como conejillos de indias
sus experimentos.
¿Está bien? Vaya, muchas gracias. Es lo único que me faltaba.
Lordito. Gracias.
¡Eh! ¡Acheles!
¡Vuelvan aquí!
¿A dónde van?
¡Eh! ¡Vuelvan!
¡No pueden estar así!
¡Vuelvan! ¡Eh! ¿De quién es el asesino?
Ya me ocupo yo, John.
Tranquilo, chico.
Es que la cagué en el concierto.
Pero tiene que creerme. Esta vez puede ser peor. Matará a más gente.
Probablemente a diez. Cálmate.
Se ha puesto en contacto con nosotros.
Acertamos con el símbolo.
La tetractis.
Exacto. El mensaje marca un lugar concreto. Ha pedido que enviemos
¿Una carretera?
La 421, una vez pasada la rotonda.
Es la que va a Cambridge.
Justo allí hay un cruce elevado.
Peterson va en camino.
Intentará detener el autobús antes de ese punto.
¿Habéis localizado el autobús?
Está a 5 .000 metros de la posición, señor.
Me encontrarán en un minuto.
Inspector Peterson a todas las unidades. El asesino podría estar viajando con
ellos. Que no detecten nuestra presencia hasta que yo dé la señal.
¿Dónde están? No consigo verlos.
¿Con quién han quedado antes?
Los tenemos.
Manos sobre el volante.
¿Qué pasa?
Han llegado a tiempo.
Lo han detenido.
Sheldon y los matemáticos están a salvo. ¿Sheldon?
¿Pero qué han hecho? Se han equivocado de autobús.
Diga. Zelda, tiene que hablar con Peterson.
Hay otro autobús. ¿De qué estás hablando?
Es el padre de la niña. ¿De qué niña?
¿Martin?
¿Martin, me oyes? La niña del hospital.
Necesita un trasplante.
Quiere matar a esos pobres chicos para salvarla.
Señor, disculpe, señor. Tiene que salir, por favor.
¡Deténganle ese autobús! ¡Cálmese, por favor! ¡Va a matarlos! ¿Dónde está
Peterson?
Señor, uno de los profesores insiste en hablar con usted. Está totalmente fuera
de control.
¿Usted?
¿Usted lo sabía?
¡Joder! ¿Sabía lo que iba a pasar? ¡Ustedes, malditas ecuaciones!
Cinco de las víctimas son posibles donantes.
Cinco órganos son una buena oportunidad.
Los llevarán a St. Joseph de inmediato. Por eso pidió las ambulancias.
Así es.
El depósito estaba en reserva. Quería causar el menor daño posible, aunque
vez no ha sido precisamente imperceptible.
¿Por qué todo esto? ¿Y por qué los símbolos?
No planeaba morir en el accidente. Su idea era saltar a tiempo y evitar
cualquier sospecha.
¿Cómo lo sabe?
Cuando se estrelló ya tenía las puertas abiertas.
¿Y qué pasa con las otras muertes?
Si solo hubiera matado a los niños sería el principal sospechoso. Pero al
hacernos pensar en un asesino en serie, nadie se fijaría en él. Aunque calculó
mal y no saltó a tiempo.
¿Entonces no quería matar a los demás? ¿Solo lo hizo por la cuartada?
Exacto.
Lástima no haberlo descubierto antes.
Demasiado para la lógica.
Usted solo fue una pieza en su juego.
No debe sentirse culpable.
No sabes lo que dices.
No te hace falta coger un avión.
¿Qué? Que no te hace falta coger un avión.
Ya estás muy lejos de aquí.
Estaba pensando.
¿Ah, sí?
Vale. A partir de ahora, solo somos dos turistas en el aeropuerto con la mochila
más pesada que se pueda llevar.
¿Qué has metido aquí dentro?
Solo lo imprescindible. Una cama grande, una olla para hacer espaguetis... Y un
par de cosas más.
Espero que no hayas metido ninguna de tus novelas de misterio. Claro que no.
Nada de misterios, ni símbolos, ni Oxford.
Hicimos un trato, ¿recuerdas?
¿Crees que podrás vivir así?
Sí.
Solo tú y yo.
Claro.
Vamos.
¿Su tarjeta de embarque?
¿Me da la tarjeta de embarque, por favor?
No lo sabía. ¿Martín?
Ese cabrón me engañó.
No sabía cuál era el tercer símbolo.
Dios mío.
Pero si te llevas las fotos.
¿Qué es esto?
¿Qué significa todo esto?
Ella estuvo tres años descifrando los códigos alemanes. Disculpe, señora,
no puede hacer eso?
Por supuesto, que era ese círculo en alemán.
¡Se lo inventó en ese momento!
¿Habías visto este lugar?
Hasta ahora no.
Hubiera sido una lástima irte del país sin conocerlo.
Es la mayor colección de falsificaciones del mundo.
Ni el propio Miguel Ángel habría distinguido este David del original.
Creemos que la columna de Trajano está en Roma.
Pero podemos asegurar que esta...
Es una vulgar copia de Scallola.
Aquí me siento a gusto.
Nadie intenta engañarme.
En efecto, Martin, este es el lugar que contiene más verdad de todo el planeta.
Aquí hay una certeza absoluta.
Todo es falso.
Fuera de estas paredes, nadie está seguro de nada.
Arriesgó demasiado dándome un papel en blanco.
Eso no importaba.
Tenía que convencerte de que conocía el signo y en ese momento no lo tenía nada
claro.
Confiaba en tu vanidad, Martin.
Tu orgullo te impediría abrir ese papel antes de tener la solución. Y eso,
perdóname, te iba a llevar cierto tiempo.
No había ningún asesino en serie.
Fue un invento, tal como dijo Peter.
Pero no del conductor del autobús, sino de usted.
Lo inventó todo para ocultar el único crimen real.
La muerte de Mrs. Eagleton.
Beth la mató, como la policía sospechó desde el principio.
Beth odiaba su vida.
No podía seguir soportando a esa mujer y la mató.
Entonces le envió una nota pidiéndole ayuda.
No podía mirarla a la cara.
Su padre murió por mi culpa hace 30 años.
No podía fallarle otra vez.
Entonces nos encontramos.
Usted iba a deshacerse de las pruebas, pero yo estaba allí, en medio, y lo
estropeé todo.
Tuvo que idear un plan en aquel momento, antes de que llegara la policía.
Leyó la palabra círculo en alemán en el tablero de Scrabble y eso le dio la
idea. Una serie con infinitas posibilidades.
Pero necesitaba otra muerte para convencer a la policía de que el asesino
él. Y sin saberlo, le ayudé.
Le di la idea de cómo hacerlo sin darme cuenta.
Un crimen imperceptible. Un asesino que solo mata a quien está a punto de morir.
Solo tuvo que esperar y pinchar el cadáver con una jeringuilla.
Entonces envió el segundo mensaje, el B.
Aún no sabía dónde le llevaría eso.
Las posibilidades de la serie seguían siendo infinitas.
Había que esperar la ocasión propicia.
Y podían pasar semanas, meses.
No había briga.
Planeaba algo diferente para la tercera muerte.
Pero aquel hombre del triángulo se presentó como un regalo de los dioses.
solución a sus problemas.
Al principio lo rechacé. Demasiada gente, demasiado eucarístico.
No mienta.
No podía desperdiciar esa oportunidad.
Además estaba el triángulo.
Todo cobraba sentido.
Era hermoso. Como si los malditos pitagóricos estuvieran de su lado.
Todo era perfecto. Y lo más importante, totalmente inofensiva.
Hasta que apareció ese loco.
Cualquier acción puede tener consecuencias inesperadas.
Eso era lo que temía.
¿Cómo imaginar que ese desgraciado leería la noticia del periódico?
Buscaba una solución al problema de su hija.
Mientras llevaba al colegio a aquellos niños sanos, con pulmones perfectos,
un cerebro dañado.
¿Por qué ellos merecían vivir y ella no?
No todos los que conocen a los griegos son matemáticos, profesor.
Usted le facilitó la solución al publicar la serie.
Él también quería ocultar su crimen. Tan solo tenía que hacer una llamada y la
hizo.
Entonces, ¿tú crees que soy el asesino?
No.
Usted no ha matado a nadie.
Pero es culpable por provocar la muerte de esos niños inocentes.
Es culpable por su soberbia, por utilizarnos a todos como pieza sobre el
tablero.
¿Quién diablo se cree que es?
Espero que mi fracaso haya servido para enseñarte algo.
Sí, una cosa.
Algo muy doloroso.
Que los números también mienten.
La verdad no es matemática, como yo pensaba.
Es absurda, confusa, casual, desordenada y muy desagradable.
Me alegra que al final estemos de acuerdo en algo, querido amigo.
Solo has olvidado un detalle.
El verdadero culpable.
El origen de esta cadena de crímenes.
¿Quién?
Tú, Martin.
No me agarre, por favor. Si no me crees, habla con vez.
Estaba enamorada de ti.
¿O no te habías dado cuenta?
¿Recordaba tus palabras con exactitud?
Inténtalo.
Inténtalo. No dejaba de sonar en su cabeza como un martillo.
Deberías ser libre como yo.
Eso fue lo que entendió.
con lo que le impedía ser libre.
Su propia madre, la mariposa que bate sus
alas y causa un huracán al otro lado del mundo.
¿Te resulta familiar?
¿Eres tú esa mariposa, Martin?
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