All language subtitles for Las brujas de Zugarramurdi (2013)1h48ComTrr

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Original subtitles

¿Qué tarde viene?

Un oso. Un oso y un árbol.

¿Una esponja amarilla?

Un ratón. Y una estrella.

Un hombre desnudo.

Con barba.

Un soldado verde.

Un niño.

Es el año.

¿Una esponja amarilla? ¡Calle, madre!

El cuarto hombre va montado en un caballo blanco. Con una luz verde en la

cabeza.

Aún uno, aún dos.

¿Eso es un taxi?

Sí.

Rol. Mucho rol.

La gran obra.

Pintan oros.

El oro es la clave.

Oro. Oro.

Oro.

Oro.

siete cabezas aquí entre nosotros y trata de engañarnos con sus mentiras.

lo único que quiere es devorar nuestras almas.

No os dejéis engañar por esa ramera. Lo

único que quiere de verdad es instaurar el poder pagano.

ante el power of fire

Ya están aquí.

Buenos días.

¿Qué tal, guapa? ¿Cómo estamos?

Esos ojos azules.

Nati.

¿Qué? ¿Nos vamos para el cuartito que yo? ¿Eh?

Dime algo.

¿Cómo estás tan buena, Nati? 20 gramos, 400 euros. Pero es que era de mi madre.

Que yo pienso en ti siempre que me voy a ir. Y te lo juro.

Te advierto.

También.

Sergio, mételo todo. ¿Y el reloj también?

No, eso no vale nada. Coge los anillos, que son de oro de verdad.

Sergio, las pipas.

Vamos. Pero luego mira que hay que tener poca vergüenza, macho, para meter a un

niño en medio de esto.

Una palabra más y te mato. Tienes razón.

Ese niño tendría que estar en el colegio. ¡Eres hija puta!

¡Llévate la cabeza!

¿Te has traído al chaval? ¿Tú estás loco?

Yo tengo los martes y los fines de semana alternativos, ¿vale? No pienso

un día con él, ni por un atraco ni por nada. ¿No ves que le puede pasar

cualquier cosa? Que esto no es tan fácil.

Entrar, coger el dinero y ya está, ¿vale? Además, si estoy haciendo esta

mierda es precisamente por él.

Para que podamos estar juntos. ¡Sergio! ¡Sergio, ven aquí!

Sergio, tú sabes que yo estoy teniendo esto por ti, ¿verdad? Que sí, papá, que

sí. ¿Con quién quieres estar?

¿Con tu madre o conmigo?

Contigo, papá.

¿Ves? Quiero estar conmigo. Y yo por mi hijo o por lo que sea.

Y si tengo que ir a la cárcel, voy a la cárcel. ¡Que estoy hasta los cojones de

la pensión compensatoria, de los jueces y de la bruja de su madre!

Listo, tiene razón.

Los jueces siempre se ponen de parte de ella. Entre la pensión alimenticia y lo

que tengo que pagar de colegio y del seguro, no me llega ni para el alquiler.

Haberlo pensado antes, seguro que te has liado con alguna. ¿Pero cómo me voy a

liar con alguna si estoy durmiendo en el coche? ¡Vete!

Durmiendo, supongo.

¿Esto qué le dijiste?

Los comeros con sal.

Claro.

Oye,

te tengo que dejar.

¿Qué no te lo he dicho?

¿Con qué estoy conduciendo?

¡La calote!

¡Dios, mi novia!

¡Que se lleve al coche!

¡Ale! ¡Hijo de puta!

A la 9 .30, cagando hostias.

¿Por dónde quiere que vaya? ¿Por Méndez Cálvaro o cojo los túneles? Por donde te

salga de las pelotas. ¡Cállate!

Por donde usted crea conveniente.

¿Tú eres gilipollas? ¿Yo? ¿Cómo le dices a tu novia dónde estaba el coche? Yo no

le he dicho nada, joder, que es ella que lo sabe todo. No sé cómo lo hace, lo

adivina, como el otro día en la discoteca.

Salgo y estaba ahí, en la puerta, esperándome.

Aquí están ustedes, no, tranquilos.

¡No, Pablo!

¡No, Pablo!

¡Quieto, quieto!

¡Listo, listo!

¿Que el taxi estaba ocupado? Sí, claro, tendríamos que haber esperado a coger

uno libre, ¿no? Yo creo, si no les parece mal, que es mejor ir por el

Calderón. Lo digo porque a esta hora hay menos tráfico.

¡Joder!

¡Hijos de puta!

Tu madre.

¿Mamá? ¿Qué tal, cariño? Muy bien.

¿Has merendado? No, no, no he merendado.

¿Cómo que no? Tampoco he hecho los deberes. ¿Y eso?

Estoy en un taxi, con papá.

¿Pero a dónde vais? Es que nos está persiguiendo la policía. ¿Cómo?

Dame el teléfono. Sergio.

Hemos atracado una tienda. Sergio, dame el teléfono, por favor, te lo pido. Y

tenemos una bolsa llena de oro.

¿Qué teléfono, joder?

Silvia, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Sí, no, jugando con unos niños en el parque. Sí, sí.

Hacemos los deberes y la merienda y todo.

Perdona este monito, ¿eh? Que te tengo que dejar. Perdona, perdona. ¡José!

¡José! ¿Qué pasa?

Yo me bajo aquí.

¿Esto no tiene algo para bloquear las puertas? Sí, el seguro infantil.

José, por el amor de Dios, ¿qué está pasando?

Silvia, perdona.

¿Me oyes? Sí.

¿Qué le vas a dar de comer al niño? Pues a ver, unos sándwiches y unos paracaos.

A ver, ¿te pregunto yo lo que le das de merendar al niño?

Borde. No, no me pongo borde. Lo que pasa es que me saca de quicio. Que me

preguntando lo que hago con el chaval, ¿vale? ¿Pero qué dices? Porque no te

tengo por qué dar explicaciones.

Está perfectamente... Oye, que te tengo que dejar, ¿eh? Venga, hasta luego.

¡Apodera!

¡Apodera!

¡Apodera! ¡Apodera! ¡Apodera!

¡Apodera! ¡Apodera!

¡Apodera! ¡Apodera! ¡Apodera!

¡Apodera!

¿Al sur por qué?

Porque siempre se escapa al sur, a México.

Pero eso son las películas. ¿Y Portugal?

Vamos a Francia. ¿Pero por qué Francia? Porque vamos a vivir en Disneylandia,

que está en París.

Yo le he dicho que vayamos a vivir allí exactamente, Sergio.

He dicho que vamos a ir a verlo y luego ya veremos, ¿vale?

¿Pero tú no eres a mí en Disneylandia? Tú vas donde te dé la gana. Ya, pero que

esto no se hace así, no se hace así. Te llevas al niño al atraco y ahora es él

el que decide por dónde vamos a escapar. Que no puedes darle todos los

caprichos. A que al niño no le va a querer más porque le sigue todo el rato

corriente. ¡Díselo!

¡Díselo! Perdone.

Si vamos a ir a Francia, ¿le importa que llame a mi mujer para avisarle que no

voy a ir a cenar?

No hay móvil.

Se va a enfadar.

Se va a enfadar.

¡Meta las manos, hombre, que ya te lo he dicho! ¡Meta las manos!

No me coges. Mira que sabe que me revienta que no coja el teléfono.

Igual no tiene cobertura.

Cobertura. Lo que no tiene es vergüenza.

¿Sabe cuánto tiempo hace que no me pasa la pensión?

Tres meses.

Tres meses sin soltar un duro para su hijo. Que va el chaval con el uniforme

año pasado y parece que le queda por la rodilla.

¿No han pensado en la custodia compartida?

¿Cómo? Lo que he pensado es meterlo en la cárcel como no me pague lo que le

Y a usted le voy a poner un sedante que le veo muy nervioso.

Pero, si yo estoy bien.

Custodia compartida.

Le he puesto una demanda en el juzgado de familia.

La próxima vez que vea al niño va a ser en Soto del Real con un cristal de por

medio. A ver si... ¡Gracias, pavida!

¡No me gusta muy grave! ...de 25 .000 anillos de oro robados en uno de los

establecimientos de compraventa de la madrileña Puerta del Sol.

Todo fue idea de Cristo.

¿Quién es Cristo?

No lo sé.

¿Qué ha dicho?

No lo sé. ¿Cómo que no lo sabe? Se supone que es usted traductora. Ha

lo sé.

Ninguno conocíamos nuestros verdaderos nombres.

Quédense las máscaras, hagan el favor.

¡Ya!

Nos conocimos en la tienda. No tenía dinero. Tuve que vender lo poco que me

quedaba.

San Judas Tadeo.

Patrón de las causas perdidas.

Parecía muy sencillo.

Mucho oro, poca seguridad. Solo necesitamos una forma de entrar en la

llamar la atención.

Entiendo. Pero vamos a ver que yo me aclare. ¿Ustedes trabajan de muñecos en

plaza? Sí o no.

No. Que no.

Que no.

No me jodas.

¿No te vistes con esto?

Es la ropa del trabajo.

¿Qué pasa?

¿Qué viene esto?

Estamos juntos en esto, ¿no?

Lo queríamos, ¿no? Que tiene 10 años, por el amor de Dios. Que le has hecho

pasar por una situación de shock. Estará traumatizado el niño.

¿Tú tienes hijos?

Que yo sepa, ¿no? Pues entonces cállate la boca. Que no tienes ni idea. Pero si

esto es de libro que lo va a arrastrar toda la vida. Pero que hay libro, por

favor. Si tú no te has leído un libro en tu puta vida.

Oiga, oiga, por favor. Cuidado con el arma. Que aquí adentro es muy peligroso,

¿vale?

Perdón. No quiero molestar bastante. Tienen ya con lo suyo.

Pero es que yo tengo que ir a Badajoz.

Sí o sí.

¿Me han llamado por un trabajo allí? ¿Y ahora por qué no ha hecho los deberes?

Bueno, pues lo haremos luego, cuando lleguemos, ¿vale?

Es que mamá me ha dicho que los deberes los tengo que hacer primero.

A ver, que quede una cosita clara, ¿vale, Sergio?

Aquí no mando mamá, aquí mando yo.

Cuando esté con mamá, haz lo que tú quieras. Pero ahora haz lo que yo digo.

Vamos a hacer los deberes.

Pero ahora no.

Luego.

¿Vale?

A ver, Sergio, ¿qué pasa ahora? A ver, ¿qué pasa ahora?

Es que me he dejado la mochila de la tienda.

Con los deberes dentro, encima del mostrador de la tienda del oro.

¿Te ha dicho?

¿Qué hacemos?

¿Damos la vuelta? A ver, un momentito, un momentito, un momentito.

Sergio, ¿tú te acuerdas al principio del curso, cuando estábamos formando los

libros, de lo que te dije?

Sí.

¿Qué te dije?

Que pusiera mi nombre y la dirección de casa y tu número en la primera página

para que no se perdiera.

¿Lo hiciste?

No.

¡Bien!

Sí, soy yo.

Sí, es mi hijo.

No, ahora está con su padre. ¿Qué pasa?

¿Pero dónde dice?

No, no, no, no puede ser. Tiene que haber algún error. Seguro que son suyos.

Ya.

Ya, claro, claro.

Te entiendo.

Esto no vale, señora. ¿Qué ha hecho? Esto está francamente deteriorado.

Esta es de cuando nos casamos. Ya, pero no se le ve bien la cara. Y bueno, pues

de la boda es la única que tengo y porque sale mi padre. A ver, Silvia,

necesitamos una en la que esté de frente para identificarle. Pues esto es lo que

hay. Esta es de cuando abrimos el videoclub.

Y esta es cuando inauguramos la tienda de consumibles.

¿De alimentación?

No, rellenábamos cartuchos de tinta usados para impresoras.

Desde el principio le dije que era mala idea, pero como él nunca escucha... Esta

es de cuando abrimos el restaurante chino.

Nos lo quemaron los chinos.

Y esta es la del funeral de mi padre.

El pobre no pudo aguantar más. Como siempre le andábamos pidiendo dinero.

Pues ahora, ¿qué hace un retratologo? ¿A mi padre?

No, a su marido. Tenga en cuenta que acaba de atacar un establecimiento

con la ayuda de su hijo. ¿Cómo?

¿Con mi hijo?

¿Por qué se lo dices? Ay, perdón, ¿no se lo habías dicho tú? No, no.

Estas cosas no se dicen así. Hay que esperar a que vengan los psicólogos.

¡Gente!

¡Gente! ¡Gente!

¡Gente!

¡Gente! ¡Gente!

¡Gente! ¡Gente! ¡Gente!

¿Pero él va de nudo?

Bueno, no. Va vestido de Jesucristo, pintado de plateado, como los artistas

callejeros de Sol. Lo tenía muy pensado.

¡Sergio! ¡Silvia! ¡Silvia, tranquila! ¡Silvia!

¡Silvia, por favor, tranquilícese!

¡Silvia, le aseguro que estamos haciendo todo lo posible para encontrar a su

hijo! ¡Silvia!

¡Dile algo!

Y encima le sueltes la imagen del niño.

Sé que me estoy limitando, le he dicho demasiado, pero yo no quería molestarla.

Necesitamos estar en contacto con usted. Si él la llama, nos avisa

inmediatamente, ¿de acuerdo?

Escuche, que está muy nerviosa para conducir.

Bueno, pues que la sigan. Que manden un operativo a su casa y que la vigilen 24

horas. ¿Qué operativo? Ni qué operativo. Jaime, vamos nosotros.

Vete por las llaves del coche, anda.

Hazlo, cariño, coge el teléfono, por favor. Ya no me acuerdo de vuestra cara,

lo juro.

Además, ¿qué habéis hecho?

¿Robar? ¿Pero quién nos roba hoy en día?

Por favor, os lo pido, dejadme en la cuneta, que yo voy a Badajoz. Si yo no

voy a decir nada a nadie. Papá, tengo hambre. No podemos parar hasta que

crucemos la frontera, Sergio.

Mamá dice que hay que comer cinco veces al día. Mamá, que diga lo que quiera.

Listo. El niño tiene razón. No vamos a llegar a Francia del tirón. En algún

momento tendremos que parar, digo yo. Eso, eso, por favor. Paren ustedes a

comer. Y lo hablamos. ¿Me estáis escuchando? Le damos la cara pintada a

No creo que el de Badajoz nos vaya a reconocer. Es ilógico. A ver, esto no es

una excursión. Nos está siguiendo la policía. Y nadie me ha escrito.

¿Y cómo quieres que te llame, Mahoma? ¿Te llamo yo a ti, soldadito de

Bueno. Me llamo José.

José Fernández Cuesta. Y está divorciado. Quiere la custodia

mamá no se la da porque dice que soy irresponsable.

¿Sabes lo que te digo?

Que tu madre tiene razón.

Lo siento, José, pero esto no se hace así.

Yo soy Tony, tío.

Que te pides, que no me interesa.

Yo me llamo Manuel.

Encantado, Manuel.

Manuel Sánchez García.

Tengo tres hijos y vivo en Aluche. Me da igual.

¿Dónde? Este se llama Marquito.

Cuando salgo de casa llora.

Este es Alejandro, el mayor.

Y la niña, Laura.

Me quiere tanto que ha puesto mi foto al lado de la de Justin Bieber en su

cuarto. ¿Pero por qué me cuenta todo esto? Es guapísima, ¿eh?

Porque no quiero ser el tipo al que se le puede matar porque no se le conoce.

Como el señor de Badajoz. Pero aquí quién ha hablado de matar a nadie, a

Además, José, usted y yo tenemos cosas en común.

Las mujeres también han destrozado mi vida.

Mi madre, mis hermanos y mi mujer eran amigas, ¿sabe?

Y quedaban en la cafetería del corte inglés para ponerme a parir. En el

es igual.

Se lo cuentan todo de una hasta otra.

Son como una secta.

Comparten información.

A ver, a ver, a ver, a ver. No empecemos con el rollito machista, por favor,

¿eh? Además, es que yo adoro a las mujeres.

Las adoro. ¿Y yo?

Por ejemplo, Sonia, con la que estoy ahora.

¿La que nos acabó de robar el coche? Ella no lo sabía. No le puedo andar

contando que necesito su coche para un atraco, ¿no? ¿El coche es suyo?

Sí, sí.

Bueno, el coche es la casa del perro. Hostia, pero es que tiene un boxer

cojonudo. Se llama Chuski.

Chuski.

¿Tú qué te dedicas cuando no das palos? ¿Yo?

Sí, tú, tú.

Relaciones públicas en el esperma.

Ahora no porque lo cerraron. Parece que murió un tío en el baño.

Es el esperma.

No es codeca. Es como el pachá, pero más cerdo. Por eso me metí lo del atraco,

es que no me atrevo a contarle a Sonia que estoy en el paro. Es abogada,

Lleva casos muy tochos, tiene mogollón de curro y cuando llega a casa lo que

quiere... Lo que quiere es follar y que no le cuente yo mis movidas, ¿me

entendéis? O sea que la tiene miedo.

Miedo y... Pues no.

Pues sí, la tengo miedo.

Sergio.

¿Quién me acoge el teléfono, por favor?

Es que es una tía muy fuerte, súper lista.

Joder, y que yo no he acabado ni la ESO. No soy lo suficientemente bueno para

ella. Todo lo hago mal. En el curro, en la casa, en la cama.

Está buenísima, me acojona. Sí, la cama, ¿qué problema hay? Me dice que está

buenísima. Sí, no sé, demasiada presión. Mira, llega del juzgado y me dice,

Dani, ¿qué hay de qué?

Y yo no he hecho nada, no he hecho nada, porque no entiendo el horno que tiene,

que está lleno de botones y pongo la sartén y no se calienta. O sea, la

calienta, pero la sartén está fría.

¿Tú eso lo entiendes?

El caso es que nos metemos en la cama, ella se me tira al cuello como una fiera

que no me deja ni respirar, ¿vale?

Y yo con todo el mogollón en la cabeza... Empiezo a darle vueltas y más

Matillazo. Sergio. El 52 % de los hombres no consigue completar el acto

partir de los 30.

¿Eso es lo que te enseñan en la escuela?

No, es que lo he leído en el cosmopolitan de mamá. Bueno, Sergio,

mentira.

Maneja las estadísticas como quiere. Además, yo tengo 26.

A mí me pasa una vez.

Cuente, cuente, cuente.

Pues era una mujer perfecta.

Unos pechos, unas caderas, una cosa... Tremenda.

Y hablaba como en las películas porno. Decía unas burradas.

Y claro, a ese no se puede trabajar.

Me intimidaba.

Al final pude hacerlo porque la tapé con unas mantas.

¿Y si me deja?

¿Y se encuentra alguien mejor?

Son como una maldición. Son demonios.

Te vuelves loco porque te dejan. ¿Por qué no te dejan? Porque te expliquen.

Porque no te expliquen. O sea, este... Tío, que te colocan en una parte... Como

la parte orcipital o una zona que no... Te matas por uno de estos. Y cuando te

atrapa...

Quisiera cortarte el dedo.

Tomar por culo.

Tenía que haber hecho esto hace mucho tiempo.

Estoy con ustedes.

Si hasta ahora no he atracado un banco es porque nunca he tenido los huevos que

se necesitan para ello.

Muchas gracias.

Yo aún diría más.

No es necesario que me apunte con esa escopeta.

Tony, José, pueden considerarme parte de la banda.

¿Qué pasa, que ya quieres una parte, no?

No, a ver, lo que quiero decir es... A ver, ¿por qué tenemos que fiarnos de ti?

Papá, nos pensaron un coche de la Guardia Civil.

No, espera.

Yo me encargo yo.

Ponernos los cinturones.

Despacio, despacio. Ahí, que eso no se engancha. Sergio, ayúdale.

Vamos a echarle una vuelta a esto.

Agarraos.

Ya estamos a salvo.

¡Otra vez, otra vez! ¿Está bien?

¡Otra vez!

¡No!

Apenas una hora después de que el portavoz del Políburo haya anunciado que

abría la frontera con Berlín, todo el mundo recoge los visados y prácticamente

sin rellenarlos, incluso sin rellenarlos, están...

¿Pero qué haces, desgraciado?

Sal de aquí.

Mosto, mosto.

¿Cuántas veces te he dicho que no toques las cosas del cajón? Siempre igual.

Mosto, mosto, mosto, mosto.

Mosto, mosto, mosto.

Dame esta botella.

Y sal de aquí de la barra.

Se ha parado la tele.

Pues ponte una cinta, que ya no puedo.

Marico.

Esto ya está seco, ¿eh?

Es que además, aunque usted no me hace ni pizca de gracia, ¿verdad?

El programita le da la excusa de reírme de usted infundemente.

¿De qué te quejas? Si te va a hacer más joven y más guapa.

Lo voy a poner caoba.

Caoba rejuvenece.

Es rubio ya.

No sé, ya va a estar muy listo.

Caprichosa. Eres muy caprichosa.

Hola. No me puse a caoba.

Marichu.

Marichu de campeón.

¿Tienen caldo?

Sí.

Tres caldos.

El servicio, por favor.

Al fondo, a la izquierda. Gracias.

Papá, ¿puedo salir a jugar?

No. Gracias.

¿Se ha quedado?

¿Se ha quedado? ¿Se ha quedado?

¿Se ha quedado muerto?

¿Se ha quedado muerto? ¿Se ha quedado muerto?

¿Se ha quedado muerto?

amargado como de costumbre.

No creo.

Pero esto de cuándo es, está muy joven. Un día la televisión se apagó. La que

viene por el aire.

Son cintas, pero esto les da lo mismo. No se enteran de nada, menos que les

pongan. Yo me las doy de memoria.

Noche de fiesta, una noche especial.

Chicos y chicas, qué felicidad.

¿Y la tele te lo han puesto?

Sí, bueno, una vez vino un señor para decir algo de eso, no sé qué.

Pero a mí no me engaña.

Esto es a lo que vienen esas chupas de la sangre.

Una vez en el pueblo, pues, cogéis el monte y ahí detrás está la frontera.

¿Cómo se llama?

¿El qué?

El pueblo.

Suarramundi.

¿Es de las brujas?

¿Qué brujas?

No sé, hubo un aquelarre o algo, ¿no? Y luego las quemaron.

A mí las brujas no me dan miedo.

A mí lo que me dan miedo son los hijos de puta.

Y de eso hay mucho y en todas partes.

Qué bueno el caldo, ¿no?

Sí, sí, está buenísimo.

¡Te pillé!

Entras por la boca y sales por el culo. ¡Culo!

He dicho culo.

Al principio te da miedo, pero luego te gusta. Y cuando sale ya no eres el

mismo. ¿Por qué?

Yo no estoy de acuerdo.

¿Por qué le habrá dado usted alguna diputación, macho?

Lleva jerez, jamón... ¿Y qué es ese saborcillo?

El caldo es caldo.

¿Qué pasa?

¿Está bien?

El demonio no tiene rabo, pero tiene un coño como una cueva. Un consejo.

Y no piense que es una tontería que le digo sin pensar.

No le lleven nunca la contraria. ¿A quién? Digan siempre que sí a todo. Es

mejor. El que avisa no es traidor. ¿Qué andas diciendo?

¡Cállate! Te hablas mucho.

Venga para adentro.

¡Que no te coman los estornudos!

Bueno, pues nada, ¿eh?

Hasta luego.

¡Pero un momento!

¡Holy puta madre!

¡Hijos de puta!

¿Qué está pasando?

Hola, ¿qué tal? Mira, te quería comentar.

Bueno, gracias.

¡Oye, por favor!

Amigos, ¿pueden ir con vosotros?

¿Queréis ser mis amigos?

¡Adiós!

Noche de fiesta, una noche especial.

Chicos y chicas, ¡qué felicidad!

Está claro que están compinchados.

Él se hace con el oro, ella se hace la mosquita muerta, luego se juntan en

y a vivir la vida.

¿Tú crees? Yo creo que ella le sigue para recuperar a su hijo nada más. Es

madre preocupada.

De eso parece, pero ellas nunca piensan lo que parece que piensan. ¿Y en qué

piensan? No lo sé, pero piensan otra cosa.

Son como arañas.

Dejen su tela a tu alrededor, una tela confortable, estás a gusto, confiado, de

puta madre en la tela y de pronto, pum, te sueltan su veneno.

¿Problemas con Raquel? ¿Con Raquel?

Ninguno. Ha cambiado las claves de las tarjetas.

A ver, Alfonso, no será que te has quedado sin dinero.

Podría comprobarlo con los extractos del banco.

Pero como no puedo entrar en mi casa... ¿Te cambió la cerradura?

Y me ha tirado la ropa a la basura.

¿Tú no tenías novia? ¿Yo?

Bueno, novia, novia... Algo hay por ahí.

Pues déjala antes de que te deje ella a ti. Porque como se entere de que te

tiene cogido por los huevos, te los arranca. Te cuaco.

Yo no sigo.

¿Qué pasa?

Yo no entro ahí.

No me jodas, ¿eh? No me falles ahora.

José, este pueblo está maldito. Aquí se cerraban aclarres, ¿sabes? ¿Qué es un

aclarre?

Es como un botellón, pero la edad media. Cállate.

Oye, esto no es un rollo de la media a las cinco de la mañana, ¿vale?

Esto va en serio.

A ver, no os he dicho nada porque ni yo mismo puedo entenderlo.

Pero en el baño había un tío.

¿Y? Hombre, si fuese una tía... Había un tío, pero en el agujero del váter.

¿Dónde?

Joder, es bastante difícil de explicar.

En el agujero.

Unos ojos.

Mirándome.

A ver, eh... Manuel.

Manuel. Manuel te llamaban, ¿no?

Lo primero, relájate.

¿Vale? Hemos pasado por un momento de mucha tensión. Y no es fácil, no es

¿de acuerdo? De acuerdo. Estamos muy cansados.

Ahora vamos a cruzar el pueblo tranquilamente.

Y en media hora vamos a estar en Francia.

Y no va a pasar nada más.

Nada más.

¿No va a pasar nada más? No, José. Es que no lo entiendes.

La brujería, el concepto, nació aquí.

Aquí mismo, en una cueva.

El demonio, los sacrificios humanos, todo.

De verdad. No me lo estoy inventando. Es histórico.

Eso de donde te lo has sacado es muy interesante.

No, de grandes enigmas.

Me paso horas leyendo en el aeropuerto, en la parada. Es una manía.

Y encima con el mal karma que llevamos.

¿El oro? ¿Qué le pasa al oro? No es el oro. Son los anillos.

Anillos de boda.

Tú lo has dicho.

Ahí dentro hay miles de promesas rotas, ilusiones perdidas, parejas que se

odian, fracasos, infidelidades, engaños, mentiras. Joder, qué mal rollo me estás

dando, Manuel. O sea, ¿qué estás diciendo?

¿Que esto es Mordor y que nosotros llevamos los anillos?

En la carretera había desbrujas.

Mira lo que has hecho.

Acojonadme al chaval.

Arranca.

Tranquilo.

Tranquilo, ¿vale?

Vamos a ir a un pueblo precioso, con gente encantadora y con tradiciones muy

antiguas. Y no va a pasar nada más.

¿Has visto eso? ¿Lo has visto?

¡Joder!

Se ha caído el coche.

¿Pero papá? El coche ha dicho.

Niño. ¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

20 años en el taxi y nunca había tenido ni un roce. Si esto ha sido un roce,

guapo.

Pero guapo, guapo, ¿eh? Me mandaría a salir de casa, joder.

¡Dejadme salir, cabrones!

Tenemos que llamar a una ambulancia. Sí, claro.

Y al seguro y a la policía. No te jode.

¡No la toques! ¡Oye, que se te va a pegar, joder!

¿Por qué?

Oye, que esto ha sido un accidente. Estamos ayudando, ¿vale? Pero hay que

si está viva o muerta, ¿no? Si está viva, pues, no sé.

Y si está muerta, pues...

Tampoco. No sé lo que vamos a hacer. Pero esto no se hace así. Te lo dije.

Te lo dije.

Mira, lo mejor es que nos vayamos antes de que venga alguien.

¿Es nadie igual?

¿Qué pasa aquí?

No respiras, ¿eh? Dios mío, le he matado.

Le he matado, le he matado, le he matado.

¿Qué coño es eso, José?

¡No, no! ¡Dije que ocurra abrirlo! ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Pero no lo ves?

¡Es una bruja!

Si no, ¿cómo llegaba antes que nosotros?

¡Hostia! ¡Es verdad que nosotros vamos en coche, tío!

¡Joder! ¡José, deja eso!

¿Qué coño? Quiero saber lo que hay dentro. ¡Joder! ¡José, deja eso!

¡Que no, coño! ¡Que quiero ver lo que hay dentro! ¡Que lo sueltes, coño!

¡Suelta eso! ¡Que parecéis críos! ¡Que parecéis críos!

¡Suelta eso, coño! ¡Que lo dejes! ¡Me cago en la puta!

¿Qué había ahí dentro?

Se me ha metido en la boca.

No está.

¿Qué? ¡La vieja no está!

Voy a volver loco, coño. Sergio, Sergio.

Sergio, ¿te ha visto algo?

Se fue volando.

¡Qué cachón de niño!

No, en serio, ¿qué has visto?

Puede que fuera un amuleto para proteger. O una poción, un veneno.

No sabemos los efectos secundarios o si... Cállate la puta boca ya, ¿vale? No

quieres más gilipolleces. ¡Que este tío me está acojonando, José!

Ya, gilipolleces. ¿Pero dónde está la vieja? Ha sido como una tienza que

desaparece en las curvas de las carreteras peligrosas y te dice que

cuidado porque ahí se mató ella.

Pero usted ni siquiera ha hablado. Porque la hemos atropellado nosotros.

Pero luego ya con el tiempo se aparecen a los demás.

Claro, y dirá que vino un taxi de Madrid y la atropelló. Eso es.

Mira, cuando lleguemos a Francia paramos en cualquier sitio, repartimos los

anillos y cada uno por su lado. No os quiero volver a ver jamás.

Esto es tu garra, Murray.

Bueno, ya está, ¿no?

Tampoco ha sido para tanto.

¿Qué es eso?

¡Hostia puta!

¡Tira, tira, tira! ¿Qué hago, la atropello? ¡Tira!

¡Para, para, puto taxi, joder!

Buenas noches. Buenas noches.

Disculpe que les moleste a estas horas, pero ¿no habrán visto a una mujer mayor

vestida de negro con el pelo largo, suelto?

No, no, no.

Es mi madre.

Tiene falta de riego, ¿sabe?

Vaya, señora, es que no somos de aquí. Vamos a Francia. Estamos solo de paso.

Normalmente están bien.

Fíjese que su edad sigue trabajando.

Pero a veces se olvida de tomar la medicación y... Ya, bueno, lo sentimos,

señora. No podemos ayudarla. Muy bien.

Pues seguiremos buscando.

Y perdonen, ¿eh? No, faltaría más.

Hay que mucho pedir, pero... Serían tan amables de acompañarme hasta mi casa.

¿Seguro que está allí?

Sí, que vamos con mucha prisa, señora.

Sí, no sabe la prisa que tenemos. ¿Y el taxímetro corre?

No se preocupe.

Puedo ir sola.

Me operaron de la cadera.

Pero el médico ha dicho que un poco de ejercicio no me vendría mal.

Y perdóneme.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Y tú qué? ¿No dices nada?

Se te ha comido la lengua el gato.

¿Cómo te llamas, guapo?

Sergio. Yo Graci.

Bueno, Graciana Barrenechea.

Como mi madre, mi abuela y mi bisabuela.

¿Eso qué es? ¿Euskera, no?

¿Barrenechea? ¿Barre en la casa?

Es que tuve una novia de basauri y se me quedó un poquito, ¿sabes?

Es ahí.

A mi marido. no le gustaba mucho venir por aquí.

Al final nos separamos.

Anuló el matrimonio y se hizo cura. ¿Se lo puede creer?

Eva.

Nada.

No está ni en el bar ni en ninguna parte. Igual está adentro.

La puerta está abierta. Ya se ha vuelto a dejar las aves.

Bueno, nosotros nos tenemos que ir.

Tampoco hay tanta prisa, ¿no?

Quiero decir que a una mujer tan mayor sola puede ocurrirle cualquier cosa. Que

le atropelle un coche, yo qué sé.

¿Un coche por qué?

Puede haber sido un tractor.

Bueno, nos tenemos que ir. Se ha hecho muy tarde y el niño se tiene que

¡Sergio!

¡Sergio! Yo soy Tony, princesa.

¡Sergio! ¡Sergio!

¡Sergio!

Me vais a perdonar este desarreglo, pero no esperábamos sus citas.

Está todo manga por hombro.

Los niños son así.

Mi hermano y yo corríamos como locos por esta casa cuando éramos pequeños.

Nos parecía un laberinto. ¿Tienes un hermano?

Sí, el pequeño.

Mi madre lo tenía encerrado y encadenado.

Joder, pues eso está muy bien.

Es que es la única manera, ¿eh?

Encerrarse con ellos en sacado a los libres.

Vamos, yo puedo hacer todo eso.

No se ve la tele, nada de internet, y fuera muy, claro.

Ese Francisco, mi bisabuelo, era pastor.

Construyó el palacio encima de una antigua torre. Pues muchas ovejas tuvo

vender para construir todo esto, ¿no? Un día se despertó y estaban todas

muertas. Y como era supersticioso, se montó en un barco y se marchó a Cuba. ¿A

comprar azúcar? No, esclavos, entonces era legal.

Por ahí se van los prótanos. Hay unos túneles que comunican las cuevas con el

pueblo y llegan hasta Francia.

Tabaco, armas, ya sabe.

Claro, de agua hay que vivir, ¿no?

Begoña, bajó un día por ahí y tardó un mes de volver.

Ve tú a saber lo que estaba haciendo. No se me ocurre. Mamá, que le encantaba

meternos miedo, nos decía que era bruja y que por eso la enterraron boca abajo.

¿Cómo boca abajo?

Sí, boca abajo.

En vez de boca arriba en el ataúd como todo el mundo, boca abajo.

Y así si intentas salir arañando con las uñas, te hundes cada vez más en la

tierra.

¿Comprende?

Sí, claro.

Tiene su lógica.

Copita gratis. ¿Qué es esto? Relaciones públicas. Pásate cuando quieras, ¿vale?

Pero aquí no hemos pasado ya. Ya aparecerá. Como mi abuela. Si al final

niños y los ancianos aparecen mucho. Pues igual están juntos jugando.

Sí, seguramente. Sergio es muy cariñoso, ¿eh? Se enrolla con cualquiera.

Se nota que eres un padrazo. ¿Un padrazo?

¿Es este está divorciado?

Sí, sí. Pero Sergio lo lleva muy bien, ¿eh?

Casi no lo ve.

Pasa todo el tiempo con su madre, pobre niño.

Lo que quiero es que cuando esté conmigo que se centre, que no esté de menos la

figura de un padre. Es muy importante para su desarrollo.

A mí me encantan los niños.

Yo soy como un niño.

A mí me encanta jugar.

¿A ti? ¿Y a qué te gusta jugar?

A los médicos.

¿Y a ti?

La PSP.

FIFA.

Master Hunter.

Grand Theft Auto.

Pues a mí me gusta jugar en las comiditas.

Uy, a mí me encantan las comiditas. Si quieres te puedo preparar algo.

Ahora. A ver si no sabe ni freír un huevo.

Y si la cosa va con segundas.

Si quieres te puedo enseñar mi habitación.

Todavía conservo mis juguetes.

Me parece una idea acojonante.

Pero antes tendrás que encontrar a tu hijo, ¿no?

Hostia.

Claro.

Parece un niño muy despierto.

Sí, bueno, si lo conocieras te enamorarías. Es inteligente, pero de

emocional, de la buena.

Alegre, cariñoso, sensible.

Se habrá metido hijo de la gran puta este ahora, joder.

No saben cuánto lo siento.

Toda la culpa es mía.

No tenía que haberlos distraído con mis problemas.

Usted no tiene la culpa de nada, señora. Si es que el niño debería estar con su

madre desde el principio.

¿Qué haces, madre?

Lo que me da la gana.

¿A ti qué te importa?

Ay, ama, que te veo venir.

¡Quita de aquí!

¡No!

¡Sensio!

No, eso está mal.

Ama, eso está mal.

¿Entiendes? ¿Y estos qué hacen aquí?

Lo siento muchísimo.

Es que se le va la cabeza.

Se han tratado a un psiquiátrico con muchísima medicación. ¿Pero qué dice

Claro, cuando no se toman las pastillas, pues se descentra. ¿Se descentra?

Esta niña, ¿pero qué dice?

¡Perdonad!

Por favor, por favor, José, discúlpenos. Lo importante es que no le ha pasado

nada al niño.

A ver, a ver el niño, a ver el niño.

Arranca, Manuel.

Con usted, madre, ya hablaré más tarde.

A mí háblame con respeto, que te he dado de mamar.

Pero no se da cuenta de quiénes son. El taxista, el soldado, el Cristo.

Y el elegido.

Ha estado a punto de estropearlo todo.

Tiene usted cada ocurrencia, madre.

Menos mal que el padrero sacó del horno a tiempo.

Me gusta mucho, madre.

¿Y por qué no has hecho algo para que se quedara?

¿Qué quería que hiciera? Lo tuyo.

Lo que hace siempre.

¿Cómo es que no?

Me llama mi cuñado para una sustitución y me tiene que pasar a mí esto. ¿Por

qué? Si yo soy buena persona.

Quiero ir a Badajoz.

Pregunto. Quiero ir a Badajoz. ¿Tenemos algún plan para este? ¡Quiero ir a

Badajoz!

Gracias. Amigos, gracias.

Menos mal que tenéis humanidad.

Oye, ¿esto cómo va?

Vamos a hablarlo. Vamos a hablarlo, hombre.

Para cuando lo encuentre ya estamos con Mickey Mouse.

Tira. Papá, me pica la espalda.

No te rasques. No te rasques, Sergio. José, ¿se va a pelar? Mira, Sergio, ahí

está la frontera. En cuanto la crucemos, te compro unas aspirinas y una crema,

que en Francia son mejores. Y unas botellitas de mochandon. Bueno, no

cagar al final, ¿vale? Vale. ¿Hemos cambiado las matrículas? Sí.

¿Hemos escondido las armas? Sí.

¿Y la bolsa? ¿Qué bolsa?

La de los anillos. ¿La llevabas tú?

Mierda. ¿Qué?

Para el coche. ¿Por qué?

Para el coche, hay que volver. ¿Qué?

Me la ha dejado. ¿La bolsa? No, no, no, no.

A ver, ve a Sergio y se me fue la cabeza.

Lo siento, hay que volver. Y si entre que vamos y volvemos encuentran al señor

de Badajoz, ¿qué?

Perdonadme por los insultos.

Pero es que me he calentado.

¡Me he calentado!

Oye, un momento, otra vez. Oye, por favor, os lo pido. ¡Otra vez no!

¡Hijo de puta!

¡Joder!

¡Nazi! ¡Eva!

Espérate, José. ¿Qué, qué, qué?

Que esto no se hace así.

No se hace así. A ver, a ver.

Tony, ¿no?

Tony, desde que te conozco me estás jodiendo con esto. Esto no se hace así,

¿vale? Si no se hace así, ¿cómo coño se hace? A ver.

Pues no lo sé.

Pero así no, ¿vale?

Deja de tirar los trastos a la hija, ¿vale? Le da hasta pena. ¿Quién, yo? Sí,

tú. ¿Pero qué he hecho yo?

¿Qué tú, el padrazo? Que quiero que se centre. ¡Si lo está moviendo loco al

niño! A la puerta.

Vamos.

¿La bolsa? ¿Sí? No.

Espérate.

La bolsa no...

No sé qué decirte de verdad, José. Yo esto no me lo esperaba.

Y mira que el expert me ha visto cosas, ¿eh?

Deberíamos ir a por la bolsa, que es a por lo que hemos venido. Sí, ve tú. Yo

vigilo.

Toma, toma.

Quita el coche.

Hola,

chaval. ¿Qué hace con la escoba?

Barrer, no, desde luego.

Vamos ahí, cariño.

Vamos a centrarnos un poquito, ¿vale? Sí.

Pucha, vamos a centrarnos un poquito, ¿vale? Que no me han venido... ¡Eh!

Que no me han venido a eso. Vamos, vamos, vamos.

Me vas a estropear la tapicería. ¿Puedes estar quieto un momento?

Es que no me aguanto.

¿Tardará mucho?

Está en la calle.

Señor mío, Jesucristo, Dios mío.

¿Quién pasa?

¿Quién anda ahí?

¿Qué haces aquí? ¿Nos llevan a Francia? ¿Por qué ha vuelto? ¿Qué quiere?

Tranquila, ¿eh, señora?

Han venido a robar, ¿eh? Pues no tenemos nada.

¡A tomar por culo! ¡Los dos contra la pared!

¡Señora, contra la pared! ¿Por qué llevan pistolas?

Es por mi madre.

Pero si así no me activa.

¡Vese la vuelta!

¡Vamos! ¡Alce y ven!

¡No salgo!

Gracias.

Pero no ves que es una señora y anda a la cocina.

Parece que no hay cobertura. Aquí no hay cobertura, ni señal, ni nada.

Seguro que por aquí pasa mucha gente, pero ¿no se acordará usted de un hombre

unos 30 años, de aspecto vulgar, no muy guapo, con un niño?

Yo no he visto nada.

El niño es mi hijo.

Rubito. Se parece mucho a mí.

No.

¿No se parece a mí?

Yo no he visto nada.

En cuanto a un señor vulgar, no muy guapo... ¿Le suena?

Es su marido.

Sí, ¿cómo lo sabe?

Es que soy bruja.

¿Entonces lo ha visto?

No.

¿El baño, por favor?

Al fondo.

A la derecha.

Señora. ¿Sí?

Tiene tabaco.

¿Cómo? Si me da un cigarro, se lo digo.

¿El qué?

Que le quiero comer el higo.

¡Váyase! Déjame en paz.

Su hijo sí que está para comerse. ¿Lo ha visto?

¿Dónde han ido?

El cigarro.

Atención, aquí Inspector Alfonso Calvo, acompañado de Jaime Pacheco, realizando

labores de seguimiento.

Solicitamos unidades de refuerzo en el puesto fronterizo. Por lo menos dos

coches patrulla.

Repito, Inspector Alfonso Calvo y Jaime Pacheco, necesitamos dos coches

patrulla. Alpampa y albino... No.

Alpampa y albino... ¿Pero qué haces? ¿Pero qué haces?

Anda y coge una caja.

Venga, hombre, gandul, que eres un gandul.

Vamos,

hombre, vamos.

Esto no funciona.

Bueno, pues llama por el móvil. Ya lo he intentado, no hay cobertura. Además, lo

oficial es la emisora. Hombre, lo oficial también sería decir inspector

Pacheco. Pues eso he dicho. No, Alfonso, no. Has dicho inspector Alfonso Calvo y

Jaime Pacheco. Y yo también soy inspector. No, no, no. He dicho dos

He dicho inspector Alfonso Calvo e inspector Jaime Pacheco. Para nada. Has

inspector Alfonso Calvo y luego...

Total, seguro que ni nos han escuchado. Ya, pero es el detalle. Porque para ti

parece como que voy de acompañante o algo. No, no, no, de acompañante no.

de compañero. Que yo soy exactamente como tú. Ni más ni menos.

Lo que pasa es que no te das cuenta y me das órdenes. Me dices arranca, tira,

más rápido, más lento. A ver, que soy yo el que conduce, ¿eh? Mientras tú

duermes. Y el que pone gasolina y el que te trae los donetes y pone los cedeses.

No, yo no sé, Jaime. ¿Qué quieres que te diga, Jaime? Pues cualquier cosa.

Una palabra de agradecimiento al menos.

Un gesto.

Algo cariñoso.

¿Cómo que cariñoso?

Ay, no. A esa no la llamen, que siempre habla de mal.

Pues chica, no sé. Una suerte. El destino.

Parecía que los habíamos perdido y de repente volvieron.

Sí.

Su padre y un par de amigos.

Ya te puedes imaginar.

Sí.

Sí, sí.

Sí, mejor que sobre que no me falte.

Sí,

sí, a los urdangoitis sí. Y que traigan el pan.

Ah, y trae hielos.

José.

José, escucha.

Cállate. Primero la cena.

Te dejo al niño un segundo y lo pierdes. Por lo menos no está aquí, ¿no? Ha

conseguido escapar.

Esto no puede estar pasando.

¿Estamos soñando? No es un sueño porque estaríamos soñando los tres a la vez.

No estamos soñando, es una alucinación.

Estamos drogados.

¿Recordáis el taquito de la vieja?

Extramonio veleño, amanita muscaria, psicotrópicos naturales. ¿De verdad? ¿A

el aeropuerto te ha dado un juego, tío? Voy a Badajoz.

Badajoz.

Badajoz. O sea que, según tú, esto no es real.

No. Me está ocurriendo solo en tu cabeza.

Sonríe. Está obsesionada. Drogados o soñando. Lo que está claro es que ella

prefiere a él.

Tranquilo, Toni. Pura sugestión.

¿Para la cena o para la fiesta?

Pues para la cena no más de 30 y para la fiesta, pues imagínate, miles.

No, el niño no está, pero han ido a buscarle.

No creo que tarde.

¿Has visto eso?

¿El qué?

No lo sé. Una especie de jabalí desnutrido como sin pelo. No sé, sería

cochinillo. Qué cosa más rara. ¿Paro? No, no, no. ¿Qué coño vas a parar?

Anda, que la vamos a perder. ¿Lo ves? Ya está dando órdenes. Conduce tú. Venga,

conduce tú. ¿Quieren coger el volante, coño, Jaime?

¡Aquí!

Hay unas brujas en una casa.

Mi padre está con ellas. Me metieron en un horno.

una pelota.

Sube al coche.

Sube.

Abre. Ya, un momentito.

Un momentito.

Joder. Bueno, pues solo me quedan los testículos de cura y las lágrimas de

inocente. Que conste que yo de inocente nada, ¿eh? Yo soy un ladrón.

Pero finalmente un asesino.

¿Ah, sí?

¿Sabes quién es muy buena persona?

Es... Ademalote.

Pero tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

¡Mentira!

Bebo mucho, tengo el carne sin puntos.

De verdad, Eva, yo soy muy mala persona.

Mira, lo de las lágrimas de inocente está jodido, ¿vale? Pero lo de los

testículos... ¿Cura este no es?

Pero lo parece.

Yo ni siquiera estoy confirmado.

No me gusta que discutas.

Si no discutimos, es este que ha empezado.

¿Te callas un mes?

Venga, haced las paces.

Sí, habrá comida para todas.

Claro, como siempre.

Espera. Eva, te tengo dicho que con la comida no se juega.

Y el diente no vale porque tiene que ser de un ahorcado.

No, la niña.

Toteando, como siempre.

Hola, ¿qué tal, cariño?

Mira lo que te he traído. Ay, qué rico pasar.

Buenas. ¿Qué tal?

Oye, que igual hemos llegado más o pronto.

No, ¿qué traes? Unas cositas de nada para picar. Pues no sabéis lo bien que

viene. Miren, ¿que no te has dado cuenta de quién es?

¡Eva! ¿Cómo has crecido?

Ya nos ha dicho tu madre lo bien que te va, que estás estudiando fuera.

Sí, en Alemania.

¿Con oscuras?

Sí, en la Universidad de Tobing en Teología.

Yo te los habrás tirado todos, ¿verdad?

Bueno, se hace lo que se puede.

Tú di que sí.

Folla como una perra, miente todo lo que puedas, engaña a los hombres que estás

en la edad, ¿o no?

Oye, me encanta cómo habéis dejado la casa. ¿Te gusta?

Hola,

¿qué tal?

Ay, qué bien, qué detalle.

Para, para, para.

¿Qué pasa?

Ay, se ha parado ahí.

Joder, te has parado muy cerca.

Pues venga, no hago nada entonces.

Aquí estamos. ¿Lo que mandes? Sí.

Arranca, que se va.

¿Qué haces?

¿Lo que ves?

Jaime.

Joder, Jaime.

Joder, ¿qué haces? Pues ahí tienes el volante, que no soy tu chofer.

Jaime,

no es el momento ni el lugar. Sube al coche y arranca, por el amor de Dios.

Bueno, pues que conste que lo hago porque yo quiero, no porque tú me lo

Qué viejito me estás dando, Jaime.

Sé que me vienes pidiendo desde que salí de Madrid.

Digamos que estamos desarrollando la investigación en la misma dirección que

usted. ¡Da igual!

¿Están armados? Señora, que no es usted quien hace las preguntas.

¡Pero no lo ven!

¡Mi hijo no está con mis maridos!

¡Cindia! ¡Cindia!

¡Debería esperar aquí! ¡Puede ser peligroso! Yo aún diría más. Yo creo que

deberíamos esperar todos aquí.

Asegurar el perímetro y pedir ayuda.

De verdad, no me parece correcta la manera en que estamos enfocando este

¡Alfonso, voy!

¡Cindia, está detrás! Eva, ¿qué has hecho?

¿Cindia?

No hagas tanta fritanga, que luego la gente se llena y no puede con los

segundos.

Mamá, de verdad, siempre tienes que ponerle pegas a todo, ¿eh? Esta chica,

chica. Se están comiendo al señor de Badajoz.

Eso me parece hasta bien, fíjate lo que te digo.

A mí lo que me acojona es que la otra se pase por el techo como si nada.

Recuerda que estamos drogados.

Sí, sí, es verdad. No estoy aquí, la cabeza no me duele. A ese tío no se lo

están comiendo, estoy en mi casita, tranquilo. ¿Drogados o no? Está claro

la hija le gustas, José.

¿Estáis locos?

¿Nos quieren matar y pensáis en follar?

Tú lo que tienes que hacer es dejarte querer.

Sonríelo un poco, José. Hazte el favor. Manuel, tienes razón.

Has estado súper seco y ya te ha entrado a saco y tú como si nada a borde. Pero

que acaba de estrangular a ese.

Esto no se hace aquí, joder. Se sigue un protocolo. Claro.

Primero se asegura el perímetro y luego se organiza el operativo. No así a lo

loco. ¡Ay, cuidado!

¡Se me ha aparecido! ¡Ven a alguien!

¡Eh! ¡Que se me está matando Alfonso!

Ya voy yo delante.

Señorita, por favor, ¿qué van a hacer?

¡Sergio! ¡Sergio, ¿estás bien?

Traí la comida congelada, pero son brazos y piernas, papá. ¡Suéltalo!

¿Pero qué cosas dice este niño?

¿Qué daño hace la televisión?

Aquí nos comemos a la gente, pero a besos.

Somos un poco secotas, pero luego ya... Uy, cuando nos conocemos, es que nos

damos todo.

Nos gusta comer bien, pero no a niños chiquitinos como tú.

Llevadlo a la cocina.

Silencio, por favor. A ver tú, ¿eh?

A ver, cuidado, por favor, ahí.

Chicas, un poco de silencio, por favor.

Las anchas de suave, ¿entiendes?

Como todos los años, volvemos a reunirnos para celebrar el fin de esta

civilización ridícula y estresante que nos agobia con su vulgaridad.

Demos gracias a la grandiosa madre por estos dones que nos ha concedido en su

infinita maldad.

La envidia

nos corroe.

Mentimos, engañamos, insultamos al prójimo.

El vicio y la lujuria son el pan nuestro de cada día. Pero todo esto, hijas

mías, no es suficiente.

El falso profeta aún gobierna en la superficie. Y ella, a pesar de nuestros

esfuerzos, permanece oculta bajo tierra.

Durante siglos esperamos a nuestro Mesías, ese que morirá y resucitará del

vientre de la diosa para conducirnos a la victoria final.

No es la primera vez que lo intentamos.

Antes teníamos 30 niños, Graciana.

No uno ni dos, 30.

Gorditos, preciosos.

Lo que no entiendo es cómo pudo salir mal. A lo mejor, madre, no era una

cuestión de cantidad, sino de calidad.

Que esto no es como comprar cartones en el bingo. Desde luego tu madre hizo todo

lo que pudo. No, y que más no se podía hacer.

Hasta lo pasado es muy fácil criticar. Es claro y casco. Eso es regatito.

Bueno, lo pasado, pasado está.

Lo cierto es que necesitábamos un milagro.

Oigo voces. Está muy abajo.

Aquí,

aquí, aquí.

Todo es perfecto. Los astros están con nosotros.

El dolor y la miseria que se esconden estos anillos nos dará la

fuerza suficiente para que la invocación de este año sea un éxito.

Y surja de las profundidades aquella que reinó en un principio.

Pues en el Instituto Foral de Bienestar de Navarra está. ¿Qué me dices? ¿No

sabes cuánto me alegra? Pues esa chica vale muchísimo.

Sí, con lo mal que lo pasó con la enfermedad de su madre y todo.

Felicitad mía, felicidad mía. ¿Cómo te encuentras, cielo?

¿Ha comido algo?

Mira que os tengo dicho que esto se sienta fatal con el estómago vacío. Yo

que tengo un alman.

No, pero eso mejor algo caliente, una tila, un poliomento.

Se la ve desganada.

Normal, con el estrés del viaje y la cabeza llena de preocupaciones.

Qué si los hombres, qué si la familia... Pero todo esto ya se acabó, cariño.

No te preocupes, si aquí te vamos a tratar como una reina. Claro, si estás

tu amiga, ya lo verás.

para la izquierda. Cuando llegues a la bodega, baja y encuentra una puerta a la

derecha. Vale.

Espérame junto al río. Vale.

¡Oye!

¿Y los demás?

¿Los demás qué?

No sé. Viene con nosotros, ¿no?

¿No soy bastante para ti o qué? No, pero dejarlos así. No sé, no sé.

¿Prefieres estar... Con tus amigos, antes que conmigo.

No, no, no.

Lo que yo quiero es que todo vaya bien. Que todos estemos bien.

Un momento.

Dime que no estás diciendo lo que creo que estás diciendo.

No, bueno.

No sé muy bien lo que debería estar diciendo.

Pero yo digo lo que hay que decir, ¿eh?

Pero tú me quieres.

¿Qué? Acabo de traicionar a toda mi familia por ti.

¡Lo estoy dando todo!

Mira, me gustas mucho.

Muchísimo. Ya.

Si quieres, me olvido de mis amigos.

Ahora comprenderás que pasar de mi hijo es muy fuerte.

Estás buscando una excusa para romper.

¿Romper yo? Pero por nada del mundo. Pero si estoy loco por ti.

Ya, pero no soy lo más importante de tu vida.

Pues mira, si lo pienso, sí.

Sí eres lo más importante de mi vida.

Pero... Yo creo que una cosa no quita a la otra, ¿no?

Vamos, yo creo que se puede compaginar perfectamente.

¿Qué hace? ¿Qué hacemos?

¡Corre!

¡Corre, corre, corre, por tu madre!

¡Manuel, la bolsa! ¡Déjame la bolsa! ¡No puedo más, Toni! ¿Qué haces? Tiene que

estar aquí, lo recuerdo perfectamente. El patrón de la casa perdida. ¿Quién?

Aquí, aquí está.

¿Pensas un poco de quicio?

Ha

sido

increíble. ¿Y yo qué pasaba de los santos?

Has estado muy bien, Tony.

Las cosas como son. Le he echado huevos, ¿no? Con dos cojones. ¡Qué subidón!

Así sí.

Así sí que se hacen las cosas.

Yo ahora mismo me comí al mundo, joder.

Me siento vivo.

Me siento... No sé, joder. Me siento hombre. Cuando le cuente todo esto a

va a flipar, Manuel.

Te vas a contar también que estás en el paro, ¿verdad? Bueno.

Sí, sí, sale la conversación, se lo suelto y te diga lo que quiera, pero voy

coger el toro por los cuernos. Voy a montar mi propia discoteca, tendré mi

coche, mi casa y mi perro. Y te juro que no se llama Nachuski. A mí ya no me

para ni Dios.

Me he leído la colección completa de novelas de Marcial Lafuente Estefanía.

¿Qué? La Catedral de Burgos, la chanterita opuesto a Serrana, 16 .000.

Te habrá llevado mucho tiempo, ¿no? Bueno, pues 15 años.

Ya. ¿Y sueles estar por aquí?

Sí, sí, pues aquí estoy, sí me gusta mucho. Cuando te acostumbras está

Eso, bueno, y que la puerta está cerrada.

Vamos por ahí, ¿vale?

Espera.

No notas el aire, ¿eh? ¿De verdad?

Que tú tienes que estar cerca de una salida.

Y lo vi por aquí.

¿Has visto eso?

No, no sé, no sé lo que he visto.

¿Y si volvemos atrás?

¿Y lo viene otra vez a ver?

No nos hagas nada, por favor.

Mi hermana es la única que me cuida. Es la que me trae las novelas, pero ahora

es más difícil porque ya no se publican. Tu hermana es encantadora, ¿eh?

Tiene mucho genio, pero es encantadora.

Me llamo Luis Miguel.

Yo soy José.

José Fernández.

Se me cae la piel por la humedad.

Ya. No pasa nada, no pasa nada.

No.

nada. Nosotros somos gente de mal de toda la vida. Qué vergüenza.

Esto no se va a quedar así, guapa.

Ya hablaremos después del ritual.

Mamá, por favor.

¿Te das cuenta del disgusto que le has dado a la abuela?

Menos mal que está medio loca y no se acuerda de nada.

En esta casa no se ha visto nunca una cosa así.

Nunca. Una chica de tu edad lo que tiene que hacer es drogarse y dejar de perder

el tiempo con estas tonterías.

Y a tus años iba puesta hasta el culo todo el día. Como debe ser.

Los hombres solo sirven para sacarse el dinero. ¿Por qué no practicas sexo sucio

como hacen tus amigas?

Sadomaso. Incesto.

Coprofagia. Fetichismo.

Zofilia. Lluvia dorada.

Fistfucking. Bondaje.

¿Bondaje qué es? ¿Qué es bondaje? Por favor, Conchi, pero que sos aires.

Con los sacrificios que hemos hecho para mandarte a los peores colegios. Que me

vengas ahora con que te gusta ese chico porque es buena persona.

Vamos, por favor.

No sé, mira con unos ojos.

¿Pero qué ojos?

Sácaselos. Tú lo que tienes que hacer es utilizarle como si fuera un juguete

sexual. ¿Y a qué quieres jugar con él? ¿Al escatergoriz?

¿Y cuando se corre se echa a llorar?

No, en serio.

Pues si pareció un chicarrón.

Para nada.

Hace tiempo, en un cosmopolitan, leí que los hombres estaban cada vez más

flojos. Lo sé.

Sí, sí, tenéis razón.

Pero no sé qué me pasa, perdóname, madre.

Pero cada vez que pienso en él, siento mariposas en el estómago.

¿Qué dice que siente?

Mariposas. Ay, por favor.

Yo creo que me he enamorado.

¿Que te has qué?

Mi abuela está gritando. ¿La oyes?

No. Yo puedo oír todo lo que ocurre en la casa.

¿Puedes oír a mi hijo?

Sí.

Está llorando.

Pero normal, porque se lo han traído para el sacrificio.

¿Sacrificio? ¿Dónde está la cueva? ¿Dónde está la cueva?

Si no quieres que te vean, hay un túnel que pasa por debajo del cementerio.

El capítulo 10.

Punto. La actitud del estúpido Sherry es lo que ha estado destropeando todo.

Dijo el inspector.

Vengo.

Dicen que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.

¿Pero quién diablos se creen que son?

Dios creó a la mujer a su imagen y semejanza.

¿Alguna de vosotras se traga esa estúpida historia de Adán y la costilla?

¿Dónde está el paraíso?

Los hombres nos tienen miedo porque sabemos la verdad.

Dios es una mujer y ellos no pueden soportarlo.

Basta ya de buenos y malos, de cielo y infierno, de virtud y pecado.

Solo hay una verdad en todo el universo, una gran diosa omnipotente, madre

cruel, hija despiadada y espíritu puro.

Ellos nos arrancaron los instintos.

Ensuciaron con la culpa nuestras almas. Y escupieron sobre nuestro sexo. Ha

llegado el momento de la venganza.

Ella va a volver.

¡Y se hará justicia!

¡Justicia!

¡Justicia!

¡Justicia! ¿Pero qué dices? ¡Tú eres idiota!

No sé.

¿Que me dejo llevar?

Ella se lo va a comer.

Esa es la idea.

¿Pero ella quién?

El niño sobrevive.

Será un hombre nuevo, como yo.

¿Pero cómo va a sobrevivir si se lo va a comer?

Mírame a mí. Yo lo hice.

Prefiero no pensar en ello, ¿sabes?

¡Oh! ¿Lo oyes?

¿El qué?

¡Inspiración agitada!

¡Huyas a la tienda madera!

Poco aire. No me vaciles, ¿vale?

¡Joder!

¡Ayúdame! ¡Corre, corre, corre!

¡Vamos, vamos!

Ha sido mamá, ¿verdad?

Como si lo viese.

¿Qué haces aquí?

¿Cómo te enteré, mamá, que has salido de tu cuarto?

Estabas castigado. Hice algo mal.

Desátame.

Ni de coña.

Te pareces mucho a tu madre.

No digas eso.

Yo creía que entre nosotros había algo.

¿Por qué te ha encadenado tu madre?

No te lo puedo decir.

Está enamorada de ti.

¿Luis Bill?

Se lo ha dicho mamá y por eso la ha enterrado.

Luis Bill, esta tela guardo.

Cuando me quite las cadenas, los mato a los dos.

¿Tú qué?

No vas a decir nada.

¿Di algo?

Yo... Lo siento, Eva.

Acabo de salir de una relación, lo siento.

¿Cómo te atreves?

Que yo no puedo meterme en historias con tías que me vuelvan loco.

Es que todas las desequilibradas me tocan a mí.

Yo quiero algo normal.

Quiero ir al cine, quiero cenar.

Pero yo soy una persona muy normal.

Luismi, vámonos.

Ey, ey, no, no, no. ¿A dónde vais?

A impedir que tu madre destruya la civilización occidental.

¿Te parece bien?

José, no me dejes con la palabra en la boca.

Luismi, Luismi, cariño, dile que vuelva.

Luismi, pasa. Luismi.

¿Quién te quiere más que yo?

¿Es mí?

¿Es mí que te meto en tu cuarto?

¡No es mí!

¿Es mí?

Yo creo que azufre. No, son los pelos de las piernas que se nos están

chamuscando. ¿Cuánto tiempo tarda uno en quemarse?

No lo sé, es la primera vez que me queman. Pero calculo que una hora. ¿Una

¿Tanto? Con suerte nos asfixiaremos primero por el humo. Bueno, pues menos

Nos quedan 20 minutos, como mucho.

¡Alfonso!

¡Alfonso! ¿Qué?

Antes de morir.

Quería decirte que ha sido para mí un honor trabajar contigo todos estos años.

A mí también, Jaime.

Ya, pero es que todavía hay más.

Dime. Me da mucha vergüenza.

Venga, hombre, Jaime, que nos conocemos de toda la vida.

Ya, pero aquí delante de todo el mundo. Oye, que a nosotros ni nos va ni nos

viene. ¿No te has dado cuenta?

¿Me he cuenta de qué?

Ni siquiera el otro día, cuando me caí encima tuyo en el karaoke.

Venga, dilo, por favor, que nos tienes en ascuas. Me gustas. ¿Qué?

¿Cómo, hombre, quiero decir?

Oye, ya deberíamos estar ardiendo, ¿no? Mira, Jaime, yo me aprecio mucho, ¿eh?

Pero no me parece ni el momento ni el lugar para hablar de estas cosas, coño,

que me estoy muriendo de vergüenza.

Ya, entiendo.

¡Arriba ese ánimo, hombre, que tampoco es el fin del mundo!

Igual sí.

¿Qué te consta haberle dicho algo bonito para 20 minutos que nos quedan? No, no,

me agobia y...

No me siento cómodo, necesito pensar.

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la gran madre, el andrógino, el hombre que traicionará al hombre, el vengador,

nuestro caballo de Troya.

Necesito que confíes.

¿Sabes que Eva va a cuidar de tu hijo?

¿Qué te ha prometido?

¿Que cambiará?

No quiero que cambie. Me gusta como es, con carácter.

¡Atrás!

¡Atrás!

¡Fuera!

Cuando menos te lo esperes te sacará el corazón.

Eso ya lo veremos.

Sergio, Sergio, díselo tú.

¿Con quién quieres estar?

¿Con tu padre o con las señoras estas?

Con las señoras.

¡Venga, tiramos a casa!

la razón, no soy un buen padre. Ya voy a meter un paquete que lo vas a pintar.

Vale, vale, vale.

He metido a mi hijo en un atraco y ahora se lo ha comido un monstruo. De

acuerdo, quizás no sea lo mejor para el niño.

¿Pero qué quieres que te diga?

Necesitaba verlo.

¡Se me ha ayudado!

¡Te estás quemando las manos! ¡Por supuesto!

Tenemos que llegar a entendernos, por él nos necesita a los dos.

¿Qué pretendes?

¡Oye! ¡Eso que te dije antes!

¿Qué?

¡Nada! ¡Que no me lo tengas en cuenta!

¿Qué me ha parecido? ¿Bien? ¿En serio?

¡Corre!

No hace daño a nadie.

Además, ya sabes lo que dijo el psicólogo. Estar todo el tiempo encima

puede ser contraproducente.

Lo que tú digas, cariño.

Si tú dile que ponga la demanda, que la ponga. Que la contrademanda la llevo yo.

Díselo. Oye, perdona.

Que no estamos en horario de oficina, ¿vale? Esta mujer está muy cansada y

necesita tiempo libre.

Este desmayor va a ser alguien importante, te lo digo yo, Manuel.

Banquero.

¿Verdad? Sí, tiene pinta.

Oye, Cari, vamos esta tarde a ver el Rey León. A por mi genial, que me encantan

los musicales. No, mejor vamos a Disneylandia.

Que yo no he ido nunca. Sí, pero vamos en un vuelo charter, ¿eh?

Ay, es verdad, que se me olvidaba que somos millonarios.

Somos millonarios.

Es que no soporto los finales felices.

Pues que me emocione.

Más tonta.

Míralos. La familia feliz.

Tienen dinero, coche adosado, perro, jardín.

Y todo eso las destruirá.

Poco.

Y cuando la felicidad no les deje ni respirar, volverán con nosotras.

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