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Original subtitles

Que sí, que te escucho. Empiezas hoy a trabajar en una discoteca. Oye, ¿qué vas

a hacer tú en una discoteca? ¿La contabilidad?

¿Cómo que en la puerta?

De gorila.

Pero tú estás loco, ¿no ves que te pueden matar?

Bueno, mira.

Mira, luego me lo cuentas todo.

Hombre, no te enfades. Pero es que desde que tengo el móvil no paras de

llamarme, ¿eh?

Perdona. Sí.

Que sí, hombre, que te quiero mucho.

Si es que estoy un poco nerviosa con lo del piso. ¿Cómo que por qué? Pues porque

no he vendido ni uno.

Sí, al principio empecé bien, pero la primera semana nada más.

Sí, bueno, es que además están esperando desde hace media hora en el portal unos

clientes. Y además hace un frío que pela.

Y está lloviendo a cantas. Y con este trajecito que tengo.

Sí, bueno, eso tiene suerte, ¿eh?

Por lo menos puede decir.

¿Quién se anda?

¿Cómo queda el tipo de traje?

¿Es el señor de aquel año? ¿Es Mopi?

¿Es tonto o qué?

¿No te das cuenta que el traje lo tiene que poner ellos?

¿En el sur qué te crees? ¿Que los bomberos se compran el casco?

Mira. Bueno, vale, luego hablamos de todo.

Vale. Un súper beso.

Yo te quiero mogollón, hombre.

¿Eh? ¿Qué?

Un besito.

¿Luis la Justicia?

Julia García, de la agencia. Ya podéis perdonar, pero precisamente estaba

hablando con un cliente que está súper interesado en este piso.

Es una auténtica maravilla, no sé si os lo he dicho. Venid, vamos. Sí, nos lo ha

dicho, sí. Por teléfono.

Bueno, bueno, bueno.

Atención a las superventajas. Uno metro a dos manzanas.

Dos, supercéntrico.

Tres, colegios para que estudien los niños. Y cuatro, zonas verdes para que

jueguen. Completísimo.

No tenemos hijos. No tienen.

Pues mejor.

Si le digo la verdad, yo tampoco.

Así se puede ir al cine.

O al bingo si le apetece a una. Eso no quiere decir que yo me pase la vida en

bingo, claro. Era solo un ejemplo.

Es lo que tiene esta casa. Que se puede ir a todas partes a pie. O sea que no

tiene garaje.

No, no tiene.

Garaje, lo que se dice garaje, no tiene.

Vamos a ver... Esta, debe ser.

Ah, una cosita más que quería comentarles. Es que estos pisos

se sabe.

Suelen tener muebles así tipo... tipo viejos.

Y ese papel pintado tan gracioso de los setenta.

Luis, vamos, me lo estoy imaginando.

A eso iba precisamente, que hay que echarle un poco de imaginación.

Porque estos casos suelen pertenecer, pues, a ancianos, a gente descuidada.

A veces está sucio o huele mal.

Pero este no es el caso. Mira tú por dónde.

Este es el caso del típico piso alucinante, sin más.

Lo que se dice para entrar a vivir.

Y está súper equipado, ¿eh? Con cuadro, lámparas, televisión, radio, sofá.

Que es un sofá cama, creo.

No, no.

Un sofá sofá. De que es bueno.

Y esto parece que es cuero.

Cuerazo.

No como lo que tengo en casa, que parece una colchoneta de playa.

Fíjense. Siempre que los niños me pasa lo mismo.

Me dan ganas de quedármelo yo.

Y eso que en gustos no hay nada escrito.

Y yo no salí a golear.

¿Pero el dueño vive aquí ahora? ¿El dueño? ¿Qué dueño? No, no creo. Me lo

habrían dicho en la agencia. No, aquí pone que está libre.

Vamos, que si quieren echamos unas firmitas y le vienen a vivir mañana

¿Qué? ¿Cómo lo ven?

¿Podemos ver el resto de las habitaciones?

Mujer, faltaría más por mi encantar.

¡Vamos al dormitorio!

Pero antes los armarios.

Hay sitio para todos hasta para las escuelas.

El dormitorio creo... A ver.

¡Qué maravilla de cama!

Esta cama es de dos por dos como poco.

Pero si es de agua, como en Las Vegas.

¿Y el precio?

Que ya está en Las Vegas, Dios me libre.

Pero vamos, no es precisamente una cama de tensión.

Y para el noche que no vayas a pedir copias para ir con Maremoto, ¿ya me

entiendes? Pues aquí está el punto, estará previsto, imagino.

Algún botón habrá por aquí, digo yo.

Le decía que cuál es el precio.

Ah, ¿que no se lo han dicho?

Bueno, pues entonces os lo pensáis, ¿eh? De todas maneras, os voy a dar mi

tarjeta.

Qué elegante. Pareces el muñeco de un buen trílogo.

Eso. Fíjate, fíjate.

Que llevo un día saliendo de la discoteca, cojo un taxi y a que no sabes

me encuentro. ¿A quién?

Antonio Pesadas. Ah.

Sí, mujer, Pesadas. El que trabajaba conmigo en la bota. No sé si te

Sí, el Pesadillas. Era insoportable. Bueno, pues sigue tan pesado como

pero de taxista. Ya. Se conoce que a él también le echaron. Por lo mismo que a

ti. No hice nada para que me echaran, Julia. Te lo he dicho mil veces.

Fue un reajuste de plantilla. A eso me refería.

Él también sobraba, como tú.

Mira, yo no sé si sobraba o no sobraba, pero si lo que quieres es decirme que yo

era el que sobraba... Ay, hijo, qué pesadito te pones, ¿eh? Han pasado

años, olvídalo ya, ¿no? Pero si eres tú la que me lo está recordando. Me estás

diciendo que me echaron de mi trabajo después de siete años porque sobraba.

Te voy a decir una cosa.

Pesadas puede que sobrase, pero yo no sobraba. Yo era fundamental.

Es una escena romántica.

Pero vamos a ver.

¿Esta casa de quién es?

De nadie, por eso.

Como soy la única que tiene la llave, pues se me ocurrió que... Espera,

espérame, no entiendo.

Este es uno de los pisos que estás vendiendo para la inmobiliaria. ¿Y te

puesto a cocinar?

No te pongas padre responsable que me sacas de... No me pongo padre

Es que haces lo que te da la puta gana sin consultar con nadie.

Y eso es por ese padre, pues. Ricardo, por favor, el piso está vacío. Cuando

terminemos, limpiamos todo y punto.

No tiene por qué enterarse nadie.

Pues se van a enterar.

Y te van a echar. ¿Y qué? ¿Qué me echen?

Es un trabajo temporal. En quince días estoy en la calle.

Además me hace la pena.

¿Tiene ya cuál?

¿Qué?

Hidromasaje, Ricardo.

¿Y sauna?

¿Sauna finlandesa?

Finlandesa. Seguro.

Pero eso no es lo mejor.

¡Ven!

¡No se mueve! ¡Es que es de agua!

y se puede controlar las temperaturas y se pueden hacer olas.

Oye, oye.

¿Y si quieres que se pare? Ay, no sé, habrá algún botón o algo así.

Oye, oye, oye.

Ya

sabes

que necesito estar relajado para esto.

Llevamos seis meses esperando este momento mítico de relajo.

¿Tanto?

¿Qué? Compréndeme, mujer. Me pone nervioso pensar que alguien pueda

Estamos solos. Ya verás cómo te relajas.

Tú déjame.

¿Y ese ruido?

Son las tuberías. Es la calefacción.

No, no, no. Es la tele del vecino. Se oye como si estuviera aquí mismo.

La pared parece muy fina. Ay, no olvídate de eso, cariño. Y céntrate un

Es que si nosotros les oímos a ellos, seguro que ellos nos oirán a nosotros.

Fíjate de paranoia, Ricardo.

Si nos oyen, que nos oigan.

A lo mejor se animan y les hacemos un favor.

¿Ves cómo no teníamos que estar aquí? Te lo dije.

No empieces con tu complejo de culpa de colectio de jesuitas, Ricardo, por

favor. Pero si es que somos culpables.

Vale, somos culpables.

Somos unos canallas que estamos aquí fornicando como bestias degeneradas.

Pero eso las cucarachas no lo saben.

Así que no busques relaciones extrañas entre una cosa y la otra que me estás

volviendo loca.

Tienes razón.

Perdóname, pero es que me dan un asco terrible.

No, si a mí también, no creas.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Cerramos la puerta.

Nos vamos al salón. Te cogemos todo y nos vamos a casa, Julia. Te lo pido, por

favor. ¡No!

Nos quedamos aquí.

¿Por qué?

Porque me da la gana.

En nuestra casa hace un tío que pela y no se puede dormir.

Y aquí hay calefacción.

Y esta en una noche especial.

La noche de Valpurgis, no te digo.

Julia. No me lo digas, ya lo sé. Que no te apetece. No te importa, ¿no?

No, para nada.

Casi mejor.

Como los lamas, mañana nos vamos a pedir pelas al retiro.

Igual no sería mejor.

En la discoteca. Un chaval de 12 años.

Uno de esos que se le caen los pantalones.

Me ha dicho que me va a matar.

Y todo porque le he pedido el carnet.

A este a quién se le ocurre, ¿eh?

Tú de gorila en una discoteca.

Bueno, los del trabajo temporal les dije que me llamasen para cualquier cosa.

¿Qué? ¿Pongo la tele?

¿Para qué?

¿No te va a estar una del vecino?

Anda, que menuda celita romántica.

se une a ellos.

El sombrío festín continúa hasta que ya no queda más.

¿Eh?

Richard, despierta.

Dios, dos de las nueve.

Richard, despierta.

Déjame un ratito más.

Ahora te pones mimoso, ¿eh?

Ojo, como soy los míos. Oye, entre un poco más tarde. Tenemos tiempo de hacer

algo rápido.

Sí, debe irnos.

¿Por qué llama?

Porque quieren entrar. ¿Quién? Una pareja que busca piso. Hay que

todo.

No eres jubilación. La agencia Paz y Paz les estaba esperando.

Bueno, primero la zona.

Atención a las superventajas. Uno metro a dos manzanas. Dos, súper céntrico.

Tres, colegios para que estudien los niños. Y cuatro, zonas verdes para que

jueguen. Ideal.

¡Cuero! Buenísimo. Este zapato dura toda la vida.

¿Y esto? Bueno, fíjate, no se mancha ni con las patatas ni con nada.

Pero déjeme que le enseñe el dormitorio.

Mejor no.

Mejor le enseño la cocina. Está súper equipada. Tiene hasta tostador.

Ya le dije que era mejor ver la cocina. ¿Qué es esto? Es un problema de

humedades.

¿Usted qué hace?

Llamar a los bomberos. ¿Pero para qué? Si no hace falta.

Esto lo arreglamos nosotros en un periquete. Lo mejor es atajar cuanto

vecino de arriba se habrá dejado el grifo abierto.

Seguro. Vámonos.

Como se enteren los de la agencia, me separo.

Hoy es el día, señora Encarna, hoy es el día.

Ay, viejo, no me lo puedo creer. Se ha debido ocurrir alguna desgracia.

Dios mío, con las de veces que yo he rezado para que llegase este momento.

Esperemos que no se nos hace largo.

Pues no lo quiera.

Parece que se han dejado un grifo abierto. Deben estar de viaje o algo.

Vamos. A ver. Oiga, que está en mi casa. No, no, disculpe, disculpe. Es esta

puerta, ¿eh? A ver, a ver, señora, por favor.

Atrás, necesitamos... Señora, por favor.

¿Crees que no tienes otra cosa que hacer?

¿Qué hacéis?

Te he dicho a mis veces que no salgas con esto. ¡Tú pareces un travesti!

Oye, ¿por qué no llamáis primero?

Tú a lo tuyo, no te metas.

Es verdad, deberían llamar primero.

¿Qué cojones? ¿No oí de que no hay nadie aquí?

¿Para qué nos han llamado? ¿Para tocar el timbre?

Oiga, precisamente llamar yo no le hice llamar. No haga caso de que te eche la

puerta abajo.

¿Y si solo se ha dormido? ¿Qué coño va a estar dormido?

Además de estar dormido despierto. Deja ese dedo en el timbre y no abre la

puerta a nadie.

Este hombre está loco. Es un peligro.

Cualquier día de estos se deja el gas abierto y saltamos todos por los aires.

Eso, dele.

Señora, no me toque el hacha. No jodamos.

Que luego pasa lo que pasa.

Esto va a estar atrancado.

Tiene una barra de hierro.

Y cadenas.

¿Pero qué pasa?

¿Todavía no han entrado? Están en ello. Hay que avisar a María y a la de sala.

Bueno, señora, que esto no es el circo.

Vamos a ver, ¿quién coño es aquí el administrador?

Da la casualidad de que hoy no está. Se ha ido a Disneylandia con los chavales.

Pero a la de París.

No a la del Walt Disney.

También es mala suerte que haya tenido que pasar justamente hoy.

Pero no es usted el administrador.

No, no, no.

¿Esta?

¿Y esta quién es?

Pues yo no la conocemos de nada.

Es la nueva vecina. Han comprado la casa del ingeniero.

Bueno, comprar precisamente con quién. Julián Chuelta, del videoclub de abajo.

Encantado. Mire, justo ahora...

Nos acabamos de encontrar con su marido ahí, en el portal.

Muy elegante.

Es que trabaja en un casino.

Es croupier.

Ah, sí. Qué curioso.

Él nos ha dicho que se iba a la discoteca.

Bueno, es que es una discoteca -casino.

Bueno, ¿qué, José? ¿Cómo lo ves?

Rotaflex.

Todo el mundo para abajo. Mi chico tiene razón.

¿Por qué no podemos quedarnos vivos ahí?

Porque lo digo yo, señora. ¿Le parece tu cliente? No hace falta que se ponga el

julito. Para abajo.

¡Que se quede esta!

¡Qué pestaza!

¡Qué p...

¡Qué asco!

¿De dónde hostias sales tú?

Yo de mi casa.

Como he visto la puerta abierta... Bueno, pues a estarse quietecitos.

Esto no es ninguna broma.

Aquí está la avería.

Una cañería rota, seguro.

Es bien que tener un hombre en la carreta para venir a un sitio como este.

le conocía. Acabo de llegar.

¿Oyen algo?

Aquí está nuestro amigo, viendo la televisión.

Qué horror.

¿Qué hacen ustedes aquí?

Está muerto.

Pues claro que está muerto.

¿No ven que todos los meses nos encontramos con la misma historia?

Llevará semanas muerto.

Es un hombre solo.

Sin familia ni hijos que cuiden de él.

¿Y este olor?

Este olor es el olor de la carne podrida.

Lo más probable es que el gato se haya estado alimentando de su cuerpo para

sobrevivir. Y les aseguro, amigos, que no es un espectáculo agradable.

¡Paco, joder!

¡Corta el rollo!

Oiga, ¿está usted ahí?

Fíjate.

¿Qué está buscando?

¡Levanta un poco!

¿Qué haces?

¡Joder, tío, que no libras! ¡Tienes que doblarlo, coño! ¿Cómo vamos a doblarlo?

¡Levanta un poco! ¡Verás cómo pasa!

¡Eh, tío, venga!

¡A ver! ¡Pilla, Juanillo! ¡Pilla, Juanillo!

¡Ay, Dios!

¡Siempre tengo lo que yo soy! ¡Mírale ahora!

¡Vamos a la putada! ¡Hasta todavía nos vamos a dar una! ¡Oye, tranquilos, eh!

Es esa.

¿La del traje de chaqueta?

¿Cómo ha conseguido entrar?

Por lo visto fue ella la que llamó a los bomberos.

Qué hijada.

¿Sí?

Hola, cariño.

No.

Estoy en una cafetería.

Sí, sí, han venido los bomberos.

Era una tubería o algo así.

Oye, ¿tú por qué les has dicho a los vecinos que el piso era nuestro?

Ahora todos piensan que vivimos aquí.

O sea, allí.

Pues no, no es ninguna tontería.

Porque si ahora ven que no estamos, pueden enterarse los de la inmobiliaria.

Yo creo que lo mejor va a ser que pase ahí la noche para disimular.

¿Tú qué haces? ¿Te vas a casa?

Vale, pues nos vemos mañana.

Y cuidado con los chavales de pantalones caídos.

Un beso.

Es Don Limpio.

Fácil. Está tirado.

Fantástico, creo que has flotado todo.

Solo te falta mi espalda.

Don Limpio hace el trabajo duro por ti. El secreto es Don Limpio.

¿Cómo se lo cuento? Ricardo me mata.

Quince hombres van en el cofre del muerto.

Ron, Ron, Ron.

¡Gracias!

¿Un cuchillo?

¿No estás loco?

¡Castro, dale!

¡Ese cuchillo que nos busca a la ruina!

Cállese. Tengo nada.

Déjeme ver.

Gasto. Papá, ¿qué?

Que tengamos la fiesta en paz.

¿Qué?

¿Verdad?

¿Va a sacar la basura?

Sí, esa vez sí va a sacar la basura. Porque con la mudanza tenemos un lío.

¡Espera un momento!

No se mueva de ahí.

Ah, sí. No se preocupe, yo se lo bajo. No, por Dios.

Yo lo acompaño. Pero mujer, ¿por qué se va a molestar si a mí no me importa?

Pero a mí sí.

¿Y su marido?

En la cama, agotado.

Las mudanzas ya sabe usted lo que son.

Pues no, no tengo ni idea.

Nací en esta casa y en esta casa piso por ir.

Aunque la verdad, no les he visto traer muchas cosas.

Es que el piso estaba impecable, para entrar a vivir.

¿Conoció usted al ingeniero? ¿A quién?

Al antiguo dueño. No, no, yo compré el piso por una inmobiliaria.

Jamás vendería mi casa por una inmobiliaria. ¿Por qué?

Porque son todos unos ladrones.

Te roban el dinero sin hacer nada.

¿Tenimos? No, yo voy a comprar tabaco porque me he quedado sin nada.

Tabaco.

¡No, no, no!

¡Espera! ¿Pero qué pasa?

Es que solo papel, ¿sabes?

Un momentito, para hoy. Y a mi marido le va mucho lo del reciclaje.

Reciclaje, reciclaje.

Soy una mujer madura.

Debes decir algo que ha ocurrido y ya está.

Hay que tomarlo con naturalidad.

No voy a perder el control por esto.

Soy multimillonaria.

Nada más.

Soy totalmente riqui.

Puedo no gastarme un duro y vivir el resto de mi vida de los intereses.

Sin trabajar un solo día.

Puedo dar la vuelta al mundo todas las veces que quiera hasta marearme.

¿Me va a afectar esto a estas alturas de mi vida?

No.

Sigo siendo la misma.

Millonaria, pero la misma.

¿Qué haces aquí?

¿Qué pasa? ¿No quieres verme? No.

Quiero decirte...

¿Pero cómo me habías dicho que te ibas a pasar? Bueno, pues si quieres me voy.

No digas tonterías. ¿Qué te ha pasado?

Nada. Se acabó la discoteca.

¿Te ha hecho? No, joder, me he ido yo.

¿Qué siempre tienes que pensar que me echas de los sitios? ¿Y eso?

¿Quién ha sido?

¿El chaval de los doce años?

Y está.

Peor. El dueño.

Aconsejado por el padre del chaval.

He durado dos días.

Soy el rey de los gorilas de discoteca.

Soy King Kong.

Gran gorila gilipollas.

¿Quieres una cerveza?

Vaya, tenemos cervezas y todo. ¿Qué pasa?

¿Que nos hemos instalado aquí definitivamente?

Oye, Ricardo, escúchame.

Tengo algo muy importante que decirte. No, no, no. Esta noche no. No quiero

saberlo. Si es un disgusto, mañana.

No es un disgusto.

Es todo lo contrario.

Imagínate que de pronto ocurre algo que lo cambia todo.

Pero todo.

O sea, todo.

Un golpe de suerte.

Julia, mírame.

Estoy yo para golpe.

Me han humillado.

Me siento ridículo.

Así que prefiero no imaginarme nada.

Vale. Si no quieres saberlo, lo dejamos.

¿A ti qué te gusta más?

¿El Roller o el Mercedes?

Yo creo que el Mercedes, ¿no?

Tiene como clase.

Es elegante.

Sí, es cojonudo.

Espero morirme y reencarnarme en un hijo de puta y tener un... En esta vida tú y

yo no vamos a poner el culo en un asiento de esos ni de coña.

A menos que cojamos el taxi de pesadas.

El mamón de triunfadas.

Lo que me preocupa es que todo esto te está odiando el carácter.

Yo no tengo carácter. Tú lo dices siempre.

Lo que no tenías antes era esa amargura.

Ahora resulta que soy un amargao.

Porque eso es lo que me estás llamando.

Amargao. De puta madre.

¿Y tú qué?

Todo el día mirándome por encima del hombro.

¿Cómo? Sí, no te hagas a la ofendida.

Reprochándome siempre lo poco que me aguanta la gente.

¿Qué pasa?

¿Te han echado?

¿Qué estás diciendo?

Lo que oye.

Mira, Ricardo.

Estás cansado, las cosas no te van bien y lo ves todo negro.

Pero eso no te da derecho a ponerte borde.

Durante años, aquí, al borde, ha sido el que ha sacado nuestra historia a flote.

No sé si lo sabes.

¿Pero qué historia?

Lo nuestro.

Nuestra relación.

Las facturas.

El alquiler.

Todo.

Bueno, mira.

Vámonos a la cama y mañana hablamos de todo eso, ¿eh?

Antes vivíamos de mi sueldo y no había problema.

Pero ahora que yo la he cagado, tú te pones a trabajar en la inmobiliaria y

aprovechas cualquier oportunidad para restregarme la mierda. Para que quede

claro que tú eres la que manda ahora. ¿Qué crees, que no me di cuenta?

Cenita romántica, velita... Bueno, pues a mí me va mal.

Me va como el culo.

Yo no puedo comprarme ni un Audi ni un Mercedes.

¡No puedo, vale!

Te iba a dar una buena noticia.

Pero se me están quitando las ganas, te lo juro por Dios, Ricardo.

A mí también se me están quitando las ganas. Pero de estar aquí.

¿A dónde vas?

A casa.

¿Sabes por qué no quiero quedarme en este piso? Porque es exactamente lo que

vamos a tener nunca.

Y tú no te das cuenta.

Yo no puedo ni soñar con una casa como esta, ni con un coche como ese, ni con

una tía como la del anuncio.

Claro.

¿Y te tienes que conformar con alguien como yo?

Yo no he dicho eso.

Acabas de decirlo.

Y te ha salido del alma.

Bueno, pues sí.

Yo me tengo que conformar contigo y tú conmigo.

Por lo menos reconozco mis límites. No me paso la vida esperando un golpe de

suerte como tú.

Ricardo.

¿Qué?

¿Hasta qué punto acabas de meter la puta?

Chile, por favor, atiende a la señora.

¿Todo bien?

Una maravilla. El mejor desayuno de Mati.

Oye, ¿no tendrás un periódico por ahí?

¿Y si no lo tengo en el invento?

Oiga, perdone.

En Napoleón estuvo prisionero en la isla de Elba, en las Islas Canarias o en la

isla del Tesoro.

¿Cómo? Este es trivial. Me faltan 10 .000 puntos para el récord.

Con las canarias no me suena, así que debe ser elba. Vale, vale.

Charlie, ¿qué?

Ligando. Ten mucho cuidado con este que aún salió, ¿eh?

Pero, ¿a qué confías que somos?

Estaba preguntando a la señorita por Napoleón. Aquí le tenemos historiada a

que te pego con la maquinita. Y luego, la bronca de su madre me la llevo yo

porque se gasta el dinero de los recaos. Pero bueno, ¿qué está diciendo este

hombre? ¿Por qué falta de respeto?

Charlie, Charlie.

No le haga caso, ¿eh?

Mi madre no tiene nada que ver con todo esto. Tú eres desde el quinto, ¿verdad?

Sí, desde la nueva.

Hola, Charlie, soy Julia.

Matado, pues.

Ya sabe, para cualquier cosa... Bueno, ahora me tengo que ir, que pierdo el

número de la cabecera.

35.

Hace 10 minutos se van por el 25.

Son 1 .525.

Vamos, baratito para lo que es Madrid, digo yo.

Uy, uy, uy.

Me parece a mí que no va a poder ser, ¿eh?

¿Qué pasa? ¿No vale?

No, que sí, mujer, que sí que vale.

Y ahora con el rollo del mercado común valen todos. Tú lo llevas al Banco de

España y te lo cambian. Pero no te hace falta porque estás invitada. ¿Ah, sí?

¿Por qué?

Chao.

Por Osvaldo, el cubano este que se acaba de... El tío profesor de baile, ¿sabes?

Controla mogollón.

Yo bailaba merengue, salsa, el rollo de Estelsón, así, la lambada, eso de los

cruces y tal.

Vamos, que es un monstruo.

Vale, pues cuando le vea hígado le traje a mi parte.

Vale.

¿Pero qué hace?

Ah, ¿está usted ahí?

Ya se lo he quitado, mire.

Silicona. Algún hijo de puta que se haya ahí cagado de la cerradura en el torre

vecindario. Imagínese.

Bueno, pues la dejo y tendrá usted cosas a hacer.

Si me necesita estoy en el tercero. Y tenga cuidado, que hay mucho mancante

suelto.

¿Sí? Ah, hola, ¿qué tal?

No. Estoy en el hospital con mi marido.

Ha tenido un accidente.

Pues le han pegado una paliza en una discoteca.

Unos 20 combates de acero.

Sí, de esos del fútbol.

No sé por qué se han enseñado con él.

Por eso no he podido ir a la agencia.

¿Enseñar un piso?

Ahora.

Pues la verdad es que me viene un poco mal.

¿Cuál?

Otros compradores.

Ya.

El de entrar a vivir.

¿Y cuándo dices que vienen?

¿Ahora?

Sí, sí.

Voy yo ahora mismo, ¿eh?

Estoy allí en cinco minutos.

No, no, no te preocupes. No mandes a nadie que allí llego en un segundo.

No, si no es grave. Salgo de cabeza o de columna, no sé, creo. Pero no me he

enterado muy bien. Nadie lo sabe.

Vale. Oye, perdona, que se me va la cobertura.

Julia García, de la agencia. Veníamos a ver el piso, pero si es mal momento...

Que no, mujer, pasen, pasen.

Atención a las superventajas. Uno, metro a dos manzana.

Claro que vosotras pasáis de metro, ¿verdad? Dos,

supercéntrico. ¿Tenéis un bingo aquí al lado? Copazo de Marip Design y a cantar

línea, que eso siempre tiene su punto.

Y tres, colegios, bla, bla, bla, los niños, etc.

Ah, pero vosotras no tenéis niños.

¿Cómo dice?

A vosotras lo que os va es la tijera.

Perdón. ¿Qué creerá que tenemos una ferretería? La tijera.

Lo dice en vuestra ficha.

Pareja de momias lesbianas buscan piso para hacer la tijera.

Por favor.

¿Pero qué dice? A ver, venga. Entonces vosotras os lo pensáis, ¿eh?

Y seguimos en contacto, ¿eh? Venga. Vaya, cállate. Pero es que no entiende.

Parece que llegó un mal momento.

¿Se van ustedes de viaje?

Estoy que no paro. Para arriba, para abajo.

Y ahora encima lo del accidente de mi marido.

Prácticamente le llevaba esta maleta con ropa al hospital.

¿Qué le ha pasado?

Nada, que le ha atropellado un camión.

¿Cuánto lo siento?

Ha sido espantoso.

Lo peor es que el camión llevaba productos químicos y le ha desfigurado

Bueno, aparte... ¡Qué horror!

Ah, ahora sí que no pinto nada aquí. No, no se preocupe. Si usted no tiene la

culpa.

El caso es que venía a invitarles a ustedes a una fiesta.

¿Ah, sí? Sí. ¿Y cuándo es la fiesta?

Esta noche, en mi apartamento.

Todos los años celebro el día en que llegué a Madrid.

Nada, un sentimentalismo mío. Yo también lo celebraría.

Claro. Vamos, que no puedo faltar.

Pero, ¿y su marido?

A mi marido le parece bien todo lo que yo haga. Además, cada vez que voy al

hospital no hago más que estorbar.

Todo lleno de tubos, que si el escáner, que si la sonda.

¿Me comprende? Claro, claro.

Que necesita desconectar.

Eso es.

Claro. Entonces cuento contigo esta noche.

¿Hacia las nueve?

Genial.

Y gracias por el café.

Señor,

hemos avistado el objetivo.

Esperamos instrucciones.

Debemos llevarla al revés oscuro.

Es el momento de sacar nuestra espada a base.

La fuerza.

Ya siento la fuerza.

Ya viene.

La fuerza.

Ya. Ya.

La fuerza.

La fuerza.

La fuerza. La fuerza.

Charlie.

Abre la puerta, lo mismo cochino. Que ya sé lo que haces cuando te encierras.

¡Indefente! La fuerza. Ya viene. Ya, ya. La fuerza. La fuerza. La fuerza.

¡Que lo dejes!

Julia, ¿te acuerdas de mí?

Sí, eso es.

¿Cuánto tiempo, verdad?

Es una tontería, pero como tú trabajas en un banco... Si te vas a reír cuando

lo cuente.

Mira, resulta que una amiga mía ha heredado de sus padres una cantidad de

en metálico.

Ay, chica, no sé, pero tendrían en casa, debajo del colchón.

El caso es que mi amiga quiere llevarlo al banco y se pregunta si tendrá que

justificarlo. ¿Cómo?

No, hija, Lucía, ¿cómo se te ocurre? No me he metido en ningún lío. ¿Y cuánto

dinero? ¿La cantidad exacta? Pues no la sé.

Ponle... ¿300 millones?

Sí,

300 millones debajo del colchón. Tampoco es tan raro.

Bueno, lo que sea.

Imagínate que una persona, llámale X, se presenta en la sucursal con una maleta

y ese dinero. ¿Tú qué harías?

Ya.

Así, sin pensarlo.

Vale, pues nada, yo se lo digo a mi amiga y que ella haga lo que quiera.

Vale. Un super beso.

Y a ver cuándo nos vemos y me cuentas tu vida.

Dios.

Llamaría a la policía.

Un beso.

Estella.

Atención.

Preparados.

Quiero presentarte a una persona que tiene interés en conocerte. ¿A ti?

Hola, Fuea.

Soy Emilio.

¿El administrador?

Encantada. ¿Qué tal por Eurodisney?

Vaya, parece que las noticias duelen.

Bueno, llevo aquí un par de días.

Y ya me parece que conozco a todo el mundo.

Ha sido maravilloso. Aquello es como un sueño, un paraíso para los niños.

¿Y su familia está por aquí? No, siguen allí.

Ellos no tienen la culpa de que yo sea el administrador.

Así que aquí estoy, de Rodríguez.

Por cierto, todos los de la fiesta son vecinos, ¿no? Esta es una comunidad muy

unida. Es como una piña.

Siempre nos ha interesado mucho el bien común, el interés que todos tenemos por

el edificio.

Algunos hemos vivido aquí desde siempre.

¿Cómo Ramona, que nació aquí?

Sí, efectivamente.

La conozco desde que era un niño.

¿Quién sigue?

Estoy segura de que no ha salido de la casa.

Desde que subió el cubano. No se han movido.

No soporto este escenario.

La verdad es que a mí me se me ocurren unas cosas.

Eso lo he dicho yo mil veces, pero no me hace ni puto caso. La tiene comido el

coco. ¿Qué?

¿Este qué dice?

Ya lo hemos traído hasta aquí, ¿no?

Cosa que esperamos.

Si me dejara a mí esto, lo arreglaba yo en un segundo.

¿Quieres entender, Emilio?

Que no se mueve nadie y usted lo sabe.

¡Cuki, Kuki!

¡Esta es nuestra canción!

¡Ánimo, mi Kuki!

¡Pero qué cojones de canción!

¡Yo no tengo ninguna canción!

¡No sea gilipollas!

Baila con el club normal.

No se lo tenga en cuenta.

Es un hombre muy apasionado.

¿Apasionado? ¿Qué quiere decir?

Pues eso.

Que se apasiona por lo que hace.

Que no le gusta dejar las cosas a medias. Ya, ya. ¿Y yo le contara todo lo

deja a medias?

Hoy pasamos las noches viendo películas de vídeo.

Digo, que a mí no me importa la vida íntima de nadie, ¿eh? Que a mí ni me va

me viene. Sí, sí, pero como últimamente les veo tan amigos, charla que te

charla. Pues eso.

Pero a mí me da mosquita muerta esta.

Anda y vete a bailar, que no sabes por dónde viene el aire.

Anda, luego quemándola.

¿Por qué no te quitas la chaqueta? Que te vas a estar de calor. Es que me la

quito. Ya, no te la quitas porque eres un coqueto. No quieres que las chicas

vean lo gordo que estás.

Y no me he dado cuenta que te has comido todos los canapés de choque.

Desde luego que desgracia para tu primer día en casa.

Sí, la muerte de ese pobre anciano ha sido horrible.

Una mujer, se lo decíamos por lo de su marido.

Ah, el accidente.

Espantoso.

¿Accidente, eh? ¿No le dieron una paliza a los espinges?

Sí, es cierto, le dieron una paliza. Pero digo que fue un accidente porque

debían de confundirle con otros, si no, no se explica.

Ya.

¿Conocían a ustedes al señor del quinto?

¿Al muerto?

Aquí nos conocemos todos, cielo.

Ese hombre era muy raro.

Siempre solo, cerrado a cal y canto.

No salía para nada. Se le fue la cabeza con lo de la quiniela.

¿Le tocó la quiniela?

Una de catorce.

Ah, este que está grande. Además, eso fue hace mucho tiempo.

No salía nunca de casa porque nos tenía miedo.

¿Tú eres de usted?

¡Qué tontería! Miedo a nosotras.

Emilio ha dicho que esta es cosa de todos y hay que estar.

Yo no soy afirmante, no le gasto.

¿Qué quieres?

¿Acabar con un ingeniero?

Y déjame ver.

¿Cómo va la cosa?

No lo sé, es muy lista la cabrona.

Pero tiene el dinero.

Eso no lo sabemos todavía.

Ramona me ha dicho que la ha visto con unas bolsas.

Ramona ve lo que quiere ver.

¿Por qué no aprovechamos ahora para entrar y registrar el piso?

¿Cómo quieres entrar?

Cálmate.

Estas cosas hay que hacerlas bien, poco a poco.

Tendríamos que haberlo hecho bien desde el principio, Emilio.

Eurodisney.

Eurodisney nos ha jodido bien, pero que bien jodidos.

Por una vez que como...

De todas formas, los pillos sí que tienen mérito, ¿eh? Porque entrar en la

así, con los bomberos... Aquello sería como una cueva, ¿no?

Pues más o menos, sí.

¿Y cuando entraste, qué fue lo primero que viste?

Cucarachas, bolsas de basura sin recoger, mucha porquería.

¿Y nada más?

Pasa a pensar que somos unas bombosas, como insistimos tanto.

Es que como llevábamos tantos años imaginándonos cómo sería...

Si quiere saber algo más, pregúntele a él. Entró conmigo.

¿Qué?

¿Qué fallado se lo tenía?

Entra en el piso y el maricón no te dice nada.

Perdona que te haya dejado sola tanto tiempo.

Han sido muy pesadas. Son encantadoras. Bueno, todo el mundo parece encantador.

Para mí son como una segunda familia.

Yo he tenido mucha suerte de venir a vivir a este viejo edificio.

Lo malo es que no hay mucha gente joven. Bueno, quiero decir, como nosotros.

Yo la llamo mi fiesta del incerso.

Pero ahí como la ves, le encanta bailar. Lo único que necesita es que alguien le

marque el paso.

¿Te animas? No, no, yo no, que me da muchísima vergüenza. Yo solo bailo en

bodas. Que no, que no.

Tú para mi casa y tú para la tuya. Que no, maldito, que tú ya estabas en tu

casa. Tú no tenías que irte a ninguna casa.

¡Perea, qué borrachera!

Ay, estarás pensando lo peor de su cuerpo, ¿eh?

Entonces, no podemos decepcionarle. Mira, visto así, si van a pensar más de

que hacía por algo, ¿no?

Lo único.

¿Y tu marido?

Mi marido, mi marido.

Qué pesadez lo de mi marido. Mira, no te lo quería decir antes, pero me acaban

de llamar del hospital y ha muerto. ¿De verdad?

Como lo oyes.

La anestesia ha estado en mal estado y le da un infarto.

Pero yo no quiero pensar en eso ahora, ni quiero hablar de eso y quiero estar

pensando en otra cosa. Quiero, necesito yo... Necesitas de con...

¿Le conociste?

No, pero como si le conociera.

Porque todos me habláis de él.

¿Y en el techo qué te ha pasado?

¿En el techo? El dedo de Dios, que me castigó el otro día. ¿Dios?

Pues sabe lo que te digo.

Vamos a darle motivo, pero de verdad.

Vamos a profanar esta cama de agua bendita y vamos a hacer algo salvaje.

Espera, espera, espera un momento.

Tengo helado en la cocina. Me encanta el helado, pero no te demores, ¿eh?

¿Estaban escuchando? No, me ha parecido que estaban pegando a Domínguez. Ese

debe ser Castro, el del tercero. Siempre terminan igual.

Hay gente que no sabe beber.

¿Qué ha sido eso?

¿Qué cosa, mi amor?

En el salón.

Hay alguien en el salón.

Julia.

Julia, Julia, vuelve.

¿Es este?

¿Qué están haciendo aquí?

¡Vengan inmediatamente de mi casa!

¿Tu casa?

Vale, venga, vámonos.

Voy a llamar a la policía.

¿Seguro? Armandito, deja eso.

¿Qué quiere decir?

Que eso habrá que verlo.

Ramona, déjalo. No vayamos a meter la pata. A mí esta no me la da.

Ordinaria.

Perdón, lo siento mucho.

Suéltalo. Suéltalo, que no es tuyo.

Ya te compraré yo.

Bueno, vámonos. Vamos a dejarlo. Vamos, vamos. Venga, venga, venga.

Vamos.

Es increíble.

Estaban ahí como si nada. ¿Lo has visto?

Fuera de mi casa.

Sal de aquí ahora mismo.

Estáis todos de acuerdo.

Todos los vecinos.

¿Has subido aquí para abrirles la puerta?

¡Dios! ¿Cómo he podido ser tan tonta y creer que tú... ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete!

Espero que sea tan inocente como

aparenta. Por tu propio bien.

¡Quieta!

¿Dónde cree que va?

¿Qué le ha pasado? ¿Qué me ha pasado?

Que me quieren matar y todo por su culpa.

No, yo no tengo nada que ver.

¡Maldita porra mentirosa!

Usted les dijo que ya tiene el dinero.

Y ahora quiere escapar como una perra. ¿Qué es lo que quiere?

¿Qué piensa? ¿Que va a poder salir de aquí como si nada?

Le están abajo esperando. Le quitarán la maleta y nos matarán. ¿Qué está loco?

¿Loco?

Ellos están locos.

¿Qué cree que le pasó al ingeniero?

No aceptó la norma de la comunidad. No quiso firmar y desapareció. No sé de qué

me está hablando. Pues escúcheme porque le va la vida a ellos.

Cuando vivía el viejo, le vigilábamos día y noche.

¿Se da cuenta?

Todos los días, durante años.

¿Por qué?

¿Cómo sabían que tenía el dinero en su casa?

Un día vinieron los del banco y le entregaron dos enormes sacos delante de

el mundo.

Los 500 millones nunca salieron de su casa.

No son 500, son 300.

Todos decían que eran 500.

Son 300, ¿os he contado?

Es igual.

Ante todo era como un sueño.

Una ilusión que nos ayudaba a vivir.

Esperar el día de su muerte y hacernos con el dinero de la quiniela.

Pero ahora el viejo ha muerto. El dinero está aquí y ellos lo saben.

Hay que buscar otra salida.

Ven, suba. Primero a mi maleta. La maleta, la maleta.

Puta avaricia nos arrastrará al infierno.

Ayúdeme.

Ayúdeme. ¿Qué?

¿Ha vuelto a quedarse parado en el ascensor?

No me hagas caso, ayúdeme.

Armandito, llama al señor Emilio, anda. Que se ha parado en el ascensor.

Que no venga nadie, ¿me oye?

¡No se mueva!

Lo único que queremos es echarle una mano. Vaya a su casa y métase en sus

asuntos.

¡Sáqueme de aquí!

¡Déjeme! ¡Sáqueme de aquí! ¡Déjeme! ¡Déjeme! ¡Déjeme! ¡Déjeme!

¡Déjeme!

Nada que ver en esto, ¿eh? Ha tenido que ser cosa de Emilio. El administrador,

¿eh? Sí, la idea fue suya.

El pobre viejo no disfrutaba del dinero, vivía en la miseria.

Nosotros solo queríamos que no se lo llevara a Hacienda una vez que hubiera

muerto. Qué buena gente.

Vamos,

seguro que está en el patio.

¡Ay!

Emilio, Emilio sabe mucho de estas cosas. Trabajan en la gestoría.

Nos reunió a todos y nos dijo que si estábamos unidos y teníamos paciencia,

podríamos repartirnos todos y no hacer daño a nadie.

Y nosotros lo creísteis, ¿verdad? Bueno, todos no. Algunos se fueron.

Y el resto firmamos un papel. Parece que no hubiera malentendidos. Todo a partes

iguales, ¿eh?

Una cosa seria.

Pero nunca pensamos hacer daño a nadie.

¡Que se muera este ahora mismo! ¡Le miento! ¡No!

¡No quiero!

¡Cállate!

le pasó a Domínguez ha sido culpa nuestra. Pero fue un accidente. Te lo

demostrar. El ascensor llevaba meses fallando. Es cierto, Julia.

Hemos avisado otras veces para arreglarlo.

Hemos hecho daño a nadie.

¿Cómo puedes pensar eso de nosotros?

Somos personas normales, como tú.

¿Normales? Me habéis matado a Domínguez y ahora me queréis matar a mí.

Hace un año viejo durante años, hasta que se murió de miedo en su propia casa.

No piensa dejar que os quedéis con su dinero.

¡Cabrones de mierda!

Ya que ya me ha venido el boomerang, ¡haced el favor, joder!

¡Venga! ¡Vamos a matar si va a quedar con todo el dinero!

¡Hemos estado esperando todos estos años para esto!

¡Muérdate, coro! ¡No me dejas pensar!

¡Venga la que pensar!

¡Os salgo de aquí! ¡O monto una carnicería que no os vais a olvidar en

puta vida!

¿Quién cojones ha llamado a la policía?

Menos mal que han llegado a tiempo.

Soy Gutiérrez, el administrador de la finca.

Aquí está el cuerpo.

Ha sido un espectáculo grandesco.

No, no, no, es mejor que no lo vean.

Chaval, ven.

Lleva muchos años de administrador.

Yo, pues sí. Ni muerta.

¿Qué quieres?

Que grites sin ver en la poli. Gritar.

¿Cómo explicas a la policía lo de la paleta?

Perdona, Julia.

Les comentaba a estos señores que tú fuiste la última persona que vio a

Domínguez con vida. Eso, bueno, sí.

Lo que pasa es que fue todo tan rápido que... Mejor será que vayamos a

comisaría. ¿A comisaría para qué? Para tomar la declaración.

Es solo una formalidad.

Uy, lo siento, no tengo tiempo de formalidades. Yo salgo de viaje y tengo

coger un avión. Ah, se va de viaje, claro. Por eso la maleta. Es una cosa de

negocio, ¿sabe? Un par de días. Y cuando vuelva, hablamos lo que quieran.

Perdón, señora, pero no puede ser.

Cuando haya hecho usted su declaración, entonces puede ir donde quiera.

Una cosa, ¿por qué no lo hacemos aquí mismo?

Perdonen que me meta, pero es que yo conozco estas cosas y sé lo que es dejar

papeleo a medias.

Son las dirigencias previas y la declaración de los testigos no se puede

nada.

Venga. ¿Qué? Si es un segundo.

Si estos señores pueden hacer su trabajo.

¿Podemos hacerlo en mi casa? No.

No hace falta.

Lo haremos en la mía.

Vamos, vamos.

Gracias, Emilio, por su ayuda.

Pero podemos arreglarnos perfectamente sin... ¡Para! ¡Para arriba, bonita!

¡Sube, sube!

Bueno, pues con esto ya está todo, ¿no?

Sí. A lo mejor le llaman luego cuando pase todo esto al juzgado. Pero de

momento...

Hay una cosa que quería decirles.

Aquí, en este edificio, está pasando algo que no es normal.

¿Qué ha pasado?

Sí. Ha pasado lo que tenía que pasar.

Te va.

Deja a tu mujer sola y casi la matan.

Pero si estaba en el videoclub ordenando las cintas. De eso nada. He ido yo a

buscarle y allí solo estaba la rubia del mostrador.

Estaría tomando un café en el bar de Quique, yo qué sé.

Ah, pues si no lo sabes tú, a ver quién lo va a saber.

Nosotros estamos aquí vigilando desde las siete.

¿Y qué hacemos cuando salga?

No lo sé, dame tiempo.

Y se lo cuenta todo.

¿Todo qué?

La cinta, la fiesta, todo.

No puede contar nada.

Tendría que hablar del dinero y no va a hacerlo. ¿No habéis visto cómo se

agarraba la maleta?

No, no, no es eso, es complicado.

Digamos que ellos llevaban años buscando algo.

Y yo, en un par de días, lo he encontrado.

¿Ellos? Los vecinos, la comunidad.

Y ahora saben que lo tengo.

Y quieren matarme.

Pero vamos a ver qué es lo que ha encontrado.

Señora, ¿qué es lo que ha encontrado?

Es de misa.

Sí, ya sé que parece una tontería, pero es único.

Amueblado, de los que dan a la calle.

Lo encontré casi por casualidad.

Ellos llevan años trabajando para conseguir lo que tienen.

A la gente le da envidia que le vayan bien las cosas a una.

Ajá.

¿Y eso qué tiene que ver con el ascensor?

Cree que quiere matarla porque tiene un piso mejor que el de ellos.

Es absurdo, ¿verdad?

Me van a perdonar, pero es que estoy un poco angustiada.

¿Qué? ¿Todo listo?

Todo en orden.

Un aperitivo.

¿Qué tal unas cervecitas?

No, gracias. Tenemos que volver a comisaría. Venga, hombre.

Encarnación, no le importa. ¿Puede traernos unas cervezas? Ahora mismo.

tomarnos unas cañitas. Se lo agradecemos mucho, de verdad, pero estando de

servicio lo tenemos prohibido. Venga, hombre.

Unas cañitas no le hacen daño a nadie.

A nadie. A mí me sienta de maravilla. Pero no han oído que no quieren nada.

Venga, vamos.

Julia, una cosa.

¿Qué le llaman?

Que te has dejado la puerta abierta.

¿Qué?

La puerta. Que se te ha olvidado cerrar la puerta.

Anda, sube.

Es igual, cierra de golpe.

Adiós, hasta la vuelta.

Julia, deberías cerrar con llaves y vas a estar un tiempo fuera. Ya sabes la de

fracos que hay en esta zona.

No es verdad, agente.

Tiene razón, señora, debería cerrar con llave.

Vaya, tranquila.

Venga, mujer, que vas a perder el avión.

Que dice el policía de abajo que bajen, que se están llevando al muerto.

Bueno, ¿qué hacemos? ¿Esperamos?

Nah, déjala, déjala bajar.

¿Seguro? Sí, pues está bajada.

A mí esto me duele más que a ti, Julia.

Nosotros queríamos que fueras uno más.

Que compartieras la suerte de vivir en esta casa.

Hasta te hicimos una fiesta de bienvenida.

¿Y cómo nos lo pagas?

Viviéndote de nosotros.

Y lo que es peor, echando balones fuera. Que es lo más sucio que se puede hacer.

Domínguez no hubiera muerto si tú no le hubieras traicionado.

¿Qué le dijiste?

Meta y mitad, ¿no? Y a esos mamones, que les den por culo.

Pobre Domínguez, no se merecía este final.

¿Sabes cuántos años llevo detrás de este proyecto?

¿Sabes el esfuerzo que he tenido que hacer para poner de acuerdo a toda esta

gente?

He rechazado trabajos, trabajos muy bien pagados, solo por no alejarme de esta

casa.

Sabía que si yo no estaba todo el mundo.

Es solo por darles un capricho a los chicos. Las únicas vacaciones que me he

permitido en 20 años. Y de pronto llegas tú y lo jodes todo.

¿Quién te has caído, quieres?

Yo te lo voy a decir.

Eres una puta mentirosa que no tiene dónde caerse muerta.

Ni siquiera eres la dueña de este piso.

¿Pero eso qué más da?

La gente como tú me da pena.

No te hagas ahora la tonta. Sabes perfectamente de qué estoy hablando.

Sois todos iguales. Solo pensáis en vosotros mismos.

Seguro que tampoco tienes familia, que también eso es mentira.

Claro, vosotros no queréis responsabilidades.

Solo vivir el presente, disfrutar de la vida a lo loco. Lo demás está por culo.

Bueno, pues aquí no.

Aquí somos una comunidad.

García tiene mal la cadera.

Y va todos los días a comer a casa de su hija, que vive en Atocha.

Necesita un coche, uno de esos coches pequeños, para conducir por la ciudad.

Paquita, la del quinto.

Tiene 40 años y sigue soltera.

¿Sabes por qué?

Porque su boca hará arco.

Nadie la ha besado.

Necesita una dentadura nueva.

Está aquí todo, en esta vista, corregida año tras año.

¿Sabes de qué te estoy hablando?

De solidaridad.

De respeto.

Nosotros queremos el respeto de los demás.

Pero claro, tú no sabes lo que quiere decir esa palabra.

Acabe de una vez.

No me digas lo que tengo que hacer.

Le mató, ¿verdad?

Mató al ingeniero.

No quería vigilar al viejo como los demás.

Solo le pedíamos dos horas al día.

Pero no, él estaba por encima de todo.

Claro, como no tenía que mantener a nadie.

Todas las noches cuelgas hasta las tantas.

Borrachos, entrando y saliendo.

No dejaba dormir a nadie.

Estaba destruyendo la comunidad.

Entonces máteme a mí también. Y no me aburra con sus historias de respeto.

Usted es un farsanto. Y un ladrón. Como yo, como todos.

No, yo no soy un ladrón. Yo no soy un ladrón. Tengo derecho. Tengo derecho.

Hicimos la querela juntos, como quien dice.

Sin mí no habría acertado un solo resultado.

Cuando no sabía qué hacer, me lo preguntaba.

Él dijo... Sporting. Real Sociedad.

Yo... Yo... dije...

X.

No sé, me salió del alma.

Nadie más en toda España.

Yo solo... Yo dije... Cuando

me enteré que le habían tocado los catorce... Me alegré.

Te juro que me alegré.

¿Y el viejo no quiso compartirlo con nadie?

Como si no existiéramos.

Éramos vecinos, ¿me entiendes? Toda una vida juntos.

cruzándonos en el ascensor, en el bar.

Para él no significaba nada.

Podía habernos dado participaciones, un buen regalo.

Pero no.

Quería todo para él.

El maldito avaro de mierda.

Todas las noches desde entonces he soñado con ese momento.

Si no hubiera hablado, si hubiera cerrado la boca, si no hubiera dicho X,

Ese cabrón no nos habría arruinado la vida.

¿Te vas a quedar con todo el dinero?

¿Cómo?

Tú no matarías por 30 millones.

No por 500.

La gente mata hasta por 15 .000 pesetas.

Necesitabas a tus vecinos.

Tú solo no podías controlar al viejo todo el día.

Lo tenías pensado desde el principio.

Eso es mentira. Ahora que no te sirven para nada, ¿cómo vas a hacer para salir

de aquí?

Dime, ¿vas a matar a todo el mundo?

Necesitarás una buena excusa para sacar la maleta de la casa.

Bueno, seguro que has pensado en ello.

Has tenido 20 años.

Lo has pensado todo.

Has tan cómodo de sentirte de tu mujer y de todos esos niños a los que tanto

quieres.

Estoy enamorado de mi mujer como el primer día en que nos conocimos.

Seguro que es una buena mujer.

Se ha aguantado tanto tiempo sin vacaciones.

Pero ahora que vas a tener dinero, ¿puedes aspirar a algo mejor?

Cállate.

Alguien que no pueda echarte en cara lo que hiciste.

Alguien que no desentone con tu chale, con tu nuevo descapotable.

Has dicho algo.

Métete en la bañera. No quiero poner el suelo perdido de sangre.

He dicho que te metas en la bañera.

100, 200, 300, 400, 500... ¿Lo haces?

Mira. ¿Para qué has comprado todo esto?

Déjame, no me distraigas. Que luego me equivoco y tengo que empezar de nuevo.

Estaba preocupada.

¿Seguro que estás bien?

Sí, mamá, que sí. Déjame en paz.

Bueno, pase lo que pase, tú no te muevas ni que tanto conmigo.

Ya verás cómo al final...

¿Y soy yo quién es?

¿Agencia? ¿Qué agencia?

Ah, la inmobiliaria.

Sí, ¿qué pasa?

No, mira, lo siento, pero es que ahora no te puedo atender.

¿Cómo?

¿Y quién os lo ha dicho?

Un vecino.

Pues sí, es verdad, estoy viviendo aquí y supongo que estoy despedida.

No te preocupes, en una hora lo limpio de todo esto y lo dejo.

Bueno, ponle hora y media.

¿Cómo?

Que van a venir a visitarlo otra vez.

Pero no hay más pisos para ver en Madrid.

Adelante.

Bueno, pues este es el pisazo.

Atención a las superventajas. Uno, metro a dos manzanas. Dos, supercéntrico.

Tres, colegios para que estudien los niños. Y cuatro, zona verde para que

jueguen.

Podemos ver la cocina si quieren. Creo que está muy bien equipada.

Garaje no tiene, ¿no?

No, es lo único que le falta.

Si tuviera garaje sería perfecto y estaría vendido.

Hola.

Soy Julia García de la agencia.

¿Qué pasa?

¿Oyes algo?

Deben ser unos amigos que han venido a visitarla.

Y con este marido de práctico no sabe nada.

¿Me perdona un momento?

Me gustaría hablar un ratito a solas contigo.

Nos falta mamá. ¿Tu nombre?

Javier, Javier Pateco.

Ricardo. Hay que avisarle.

Le ha dicho que le diga todo lo que está en el bar de Quique.

Muy bonito.

Voy a buscarle.

No, pero si no está allí. Es que no quiere que se entere su mujer.

¿Comprender qué? Su rollo con la rubia.

¿Es el videoclub?

Ah, pero que no se ha enterado.

Lo ha visto todo el día cargado de películas.

Subiendo, bajando.

Es el héroe que está la rubia en el mostrador. Ha visto más cine que avance.

No puede ser.

La verdad es que está buenísima. Hasta yo me he hecho socio.

Y no tengo video. A mí no me importa la vida de nadie.

Y menos a ese desgraciado.

Vale, no sé. Me han preguntado.

Oiga, te va a dar una hostia.

Más que te tenía que dar.

En cuanto veis un par de tetas, se acabó.

No tenéis más que mierda en la cabeza.

Escucha, Jaime o Javi, tienes que hacerme un favor.

Yo he llamado tres veces antes de entrar y como me dijeron que le iban a

avisar... Has hecho bien.

Has hecho muy bien, Jaime o Javi.

Lo único que te pido es que me enseñes el dormitorio.

Ya. ¿Qué les dijo? La verdad, Que hay una gotera horrible.

¿Por eso no quiere que lo vean?

No, tonto.

Digamos que ayer no estaba sola.

Y hoy tampoco estoy sola.

¿Y le ha hecho eso?

El amor es extraño a veces.

Pero tú eres muy joven todavía.

¿Ves cómo lo de la gotera era cierto?

Sí, sí, con esa gotera no merece la pena enseñarlo, claro.

Como eres nuevo todavía no te han puesto al tanto.

Pero esto es muy normal en nuestro trabajo.

Los jefes lo saben. Es una especie de sobresueldo, ¿entiendes?

Bueno, en cualquier caso, yo pienso esperar unos meses antes de empezar a

traerme chicas a los pisos.

Claro, primero hay que encontrar la chica, ¿no?

Entonces, ¿qué?

Hoy por ti, mañana por mí.

Tengo algo aquí en la cabeza.

Ayúdame.

Julia, ¿qué has hecho?

Ven aquí.

Julia.

Ven aquí.

Julia. Soy yo, Osvaldo.

Ábreme.

No, lo siento, Osvaldo. No voy a abrirte. ¿Dónde está Emilio? ¿Ha

hacerte daño?

La gente está esperando la llamada de Emilio. ¿Quién te manda esta vez?

¿Castro?

¿Ramona? No.

Olvídate de ellos.

Aquí no hay nadie. Yo estoy solo.

Esta es nuestra oportunidad de escapar. No tenemos tiempo.

Julia, no tardarán en volver.

Tú solo quieres la maleta.

Como todos.

Claro que quiero el dinero.

Pero quiero compartirlo contigo.

No con ellos.

Esa gente se ha vuelto loca.

Tengo miedo. Julia, ayúdame.

De aquí al aeropuerto. Hay menos de una hora.

Mañana podríamos estar muy lejos.

Juntas. ¿Y por qué no? Entre nosotros hay algo.

Y tú lo sabes, Julia.

Nos necesitamos.

Somos náufragos.

Como dos náufragos en una isla.

Una isla llena de monstruos.

Vamos, niña, no llores.

Que tú eres fuerte.

Y yo no voy a dejar que te hagan daño.

Ábreme, mi amor.

Te necesito más que nada en el mundo.

Julia, no me oyes.

Tengo el coche allá abajo esperando.

Ábreme.

No me oyes, cielo.

Ábreme.

¡Ah!

Tú también querías escapar, ¿eh, viejo loco?

Sube, rápido.

Julia.

¿Charly? Sí, sí, soy yo. Sube, rápido.

Vamos, vamos, vamos.

La maleta.

¿Dónde está la maleta? No, no, no, olvídate del dinero. No hay tiempo. Ya

de aquí, que ya está de aquí. La maleta es su primera.

El amigo mío, ¿sabe?

Empezábamos a escapar juntos.

Se ha pasado toda la vida buscando la salida de Gustavo ahora y se muere. No

justo.

Ya lo sabemos.

Está en la azotea. ¡Vamos!

¿Serás? ¡Serás borras!

¡A tu cojón!

¡Va a llevar toda la paleta!

¡Se va a llevar la paleta!

¡Va y sube!

Este es mi plan.

Tú huyes mientras yo los distraigo.

Como la estrella de la muerte. ¿Pero qué estrella?

Tan solo distrae a los soldados imperiales mientras Luke y la princesa

Vamos a ver, ¿cómo no te puedes acordar?

Por favor, esto no es la guerra de las galaxias.

La fuerza está conmigo.

¿No te das cuenta de que te pueden matar?

Tranquila, mujer.

Que no pasa nada.

Me haré el tonto como siempre. Confía en mí. ¿Vale?

Demasiado tarde. La princesa ha huido. La revolución triunfará. ¡Viva la

república!

Me dijo que me quería.

Como si íbamos a casar.

Tenía que haber hecho caso a tu padre.

Y ahogarte en la bañera nada más nacer.

¡Trae eso aquí!

Te vas a caer tú sola.

Te vas a caer tú solita.

¡Que me vaya y es tuya!

¡Te juro que no tiene nada!

¡Te lo juro por Dios!

¡Trae eso aquí, te digo!

¡Dispara, Ramona, dispara!

¡Dispara otra vez, estúpida!

¿No ves que se va a escapar?

Estúpida yo.

Dispara de una puta vez.

Tranquila, tranquila, tranquila.

Estamos puestos en esto.

Tú sales de aquí, pero con los pies por delante.

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

Como si llevaras el alma adentro.

Tú, nosotros, como todos.

No, yo no puedo ser como vosotros.

Eso no se elige.

¡Se nace con ello!

Tú lo llevas en la sangre.

Lo has llevado todos por delante.

¡Tú que eres como yo!

a la Puerta del Sol junto a los de Almadroño.

Hasta que me dijeron que era un bar.

¿Por qué no me dijiste que me habías cambiado la maleta?

Estuvieron a punto de matarme.

Si te lo digo, ellos lo hubieran notado.

Y no habías podido escapar.

¿Solo por eso?

No. Te voy a estar seguro de que no eras como mi madre.

¿Quieres un caldito?

Con un poquito de gel.

Otro, por favor.

Oye, que hoy en la otra maleta... ¡Sally!

Pero si eres un motro.

Toma, anda.

¡Hostia, Charlie, dos cojones!

¿Bailamos? Bueno.

Gracias.

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