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Eso no pega.
¿Que no me pega el que hay en la corbata?
¿Dónde está la camisa que te regalé por Reyes? Me la puse para la entrevista con
los de Reyes House. ¡Ay, perdón! ¡No la he planchado!
¿Ha llamado alguien cuando estaba en la ducha?
No. Mejor.
¿Por? No, por nada. Igual los demás. ¿Quién suspendió la cita? Nadie va a
suspender nada, cariño.
O si no te cambian la fecha. No sería la primera vez. Anoche ya no estaba.
Han vendido el piso.
¿Ya? ¿Si lo pusieron a la venta hace un mes?
Parece ser que para que se vendiera más rápido lo han rebajado a mitad de
precio. Luisa, nuestros hijos han nacido en esta casa.
¿Dónde viviríamos, si se puede saber? Bueno, podríamos irnos a vivir a México
con mis padres.
¿Con tus padres?
¿Quieres que me marche a México a vivir a casa de tus padres?
Con tu currículum tendrías muy buenas oportunidades. ¿Y los niños?
Los niños pueden ir allá a la universidad.
La universidad.
Esa es otra.
A ver cómo la pagamos. Con el paro no nos llega.
Soy un fracasado.
Tú no eres un fracasado.
¿Por qué?
Porque mira el pedazo de mujer que tienes.
¿Te acuerdas del hotelito de nuestra luna de miel?
El hotel paraíso.
Entonces seguiremos felices. Y ahora también lo somos. Solo es una mala
Pero mira.
Te vas a poner esta camisa que te queda maravillosa, que te regalé con tanto
amor, y vas a alegrar la cara, ¿vale?
No puedo hacerlo.
¿Pero qué te pasa? ¿Por qué estás tan depre hoy?
Yo no estoy depre, Luisa.
Dime una cosa original que yo haya hecho en mi vida.
Coca -Cola.
La chispa de la vida.
Eso no estuvo mal. ¿Qué no estuvo mal? Si todavía la cantan en los anuncios.
¿Sabes el tiempo que hace de eso?
Mira, mi amor, yo sé que estás pasando por un momento difícil.
Pero hay gente que está mucho peor que nosotros.
Tú vas a conseguir este trabajo.
Y con el dinero nos vamos a hacer un viajecito. Que el 14 es nuestro
aniversario. Es verdad.
¿Nuestro aniversario?
Sí. Pero todavía faltan 15 días, ¿no?
Nos podemos ir al océano tú.
Ay, y nos quedamos en la misma habitación de la luna de miel. ¿Y si no
ya? Oye, que no somos tan viejos. ¿Cómo no va a existir? ¿Qué tal estoy?
Está guapísimo.
Tom Cruise está acabado. Como te vean los de Hollywood, alucinan contigo.
Suerte. ¿Lo llevas todo?
¿Cartera, teléfono, llave?
Creo que sí.
¡Hey!
¿Quieres que te acompañe? Ya tengo una edad, ¿eh?
Gracias.
Un momento.
Marqués Simerson, España. ¿Con fin de hablar?
Sí, le paso.
Hola, buenos días. Buenos días. He quedado con el presidente Javier
Y yo somos amigos.
Creo que ha llegado un poco pronto.
¿Cómo se llama?
Javier Gandara. No, usted.
Roberto Gómez.
Roberto Gómez está aquí.
Dice que ha llegado pronto.
¿Qué quieres que haga con él?
Terry dice que el señor Gandara no puede recibirle. Si quiere, puede esperar
aquí.
Sí, abajo, al fondo a la derecha.
Coño, David.
¿A dónde va? Es que soy amiga de David. Un momento, por favor.
¿Sabes lo que pasa? Que he venido a ver al presidente.
Llego un poco pronto y al pasar... Ya, pero el señor Solar está muy ocupado.
le podéis molestar a él.
Espere ahí.
¡Ey! ¿Qué pasa, Soler? ¡Hola, Martín!
Voy a tomar un café.
Gracias.
Hombre, por fin.
¿Roberto Gómez?
Vaya, lo siento.
No, no se preocupe, no pasa nada.
El presidente está esperándole.
Todo fuera.
¿Qué tal todo, Roberto?
¿Qué te ha pasado?
Bueno, arriba en la cafetería un desastre. No te quiero ni contar.
¿Qué tal tú, Javier?
No puedo estar mejor.
Oye, qué despacio, ¿no? Bueno,
¿y qué tal Luis y los niños?
Pues muy bien, Luis es su pena. Los niños de aquí para allá que no paran,
correteando y bueno, pues todo bien, la verdad. ¿Sigue dando clases?
Ahora concretamente no. Está haciendo, hace sustituciones. Mi hija está en
York. En la NYU, 50 .000 euros al año. Y otros 50 .000 por el apartamento de
Tribeca, ¿cómo lo ves?
Son cantidades, ¿no? ¿Sabes qué te digo?
Que no me importa.
Merece la pena gastarse el dinero en el futuro de tus hijos, ¿no te parece?
Ah, bueno, no hay dinero mejor gastado, eso por supuesto.
¿Y qué puedo hacer por ti?
Pues nada, Javier, mira...
Contarte un poquito, últimamente he estado de freelance estos años y no
estar atado a nada, ¿sabes? Aquello que necesitas tomarte tu tiempo, volver con
las pilas cargadas y ahora pues lo que me apetece es sentar la cabeza, ¿sabes?
ahí me he acordado de ti, digo, yo creo que le encajo a Javier perfectamente en
su nuevo proyecto y nada, pues aquí estoy.
Javier, la verdad es que estoy pasando por un mal momento.
Necesito trabajo.
Trabajo, trabajo, trabajo.
Lo que se dice trabajo yo no puedo ofrecerte, Roberto.
Las cosas no son tan sencillas si tú lo sabes.
Yo lo creo que lo sé.
Llevo casi dos años cobrando el paro, mi casa hipotecada y Luisa... Bueno, Luisa
no lo sabe, pero nos queda dinero para un par de meses, no creo que más.
Javier, no te estoy pidiendo jornada completa, ¿vale?
¿Una colaboración o venir un par de días por semana? ¿Qué me dices?
Imposible.
Sería sencillísimo para mí, pero comprende que no puedo hacer ninguna
solo porque seas mi amigo.
Pero yo soy bueno.
Javier, soy bueno.
Vale, de acuerdo. Puede que no tanto como antes. Pero recuerda que a mí se me
ocurrió la campaña de Coca -Cola. ¡La chispa de la vida!
Sois millonarios gracias a eso, joder. Un momento, un momento.
Eso fue un esfuerzo colectivo. ¿Colectivo?
Estás de broma, ¿no?
Porque sabes que ese eslogan es mío y lo sabes igual que yo. Eran las dos de la
mañana, tenía 17 años y entré en la oficina a poner unos cafés, estabais
matados. Y os dije, ¿pero qué os pasa? ¿Dónde está esa chispa?
La chispa de la vida.
Te encantó, Javier.
Javier, te encantó. Y si no te acuerdas, por favor, baja abajo y habla con
David.
Te juro por mis hijos que eso es mío.
Quizá podríamos conseguir una beca para tu hijo.
Claro.
Perdona, ¿tienes algo para un bocadillo? Lo siento, pero no llevo nada.
¿Cómo que nada?
¿Tienes coche?
¡Y gartera! ¡Y gata!
Todos los que lleváis corbatas sois unos hijos de puta.
¿Qué? ¿Qué estás mirando?
¿Qué?
¿Qué? ¿Qué pasa contigo, payaso?
¿Qué? Quédate aquí y te reviento.
A ti y a ti y a ti. A los tres.
Pelotas de mierda.
¿Qué?
¿Quieres que te lo diga en inglés? Te lo digo en inglés.
Payaso.
Hola, buenas tardes. ¿Me puede poner con el hotel para ir a Cartagena?
¿Dale figura?
No, no, no, no.
No quiero otro hotel. Tiene que ser él.
Bueno, déjelo. No importa.
Gracias de todas formas.
¿Sabe qué pasó con el hotel que había aquí? El hotel ya no está aquí.
No existe.
Hizo que la historia de esta ciudad diera un giro de 360 grados.
180, si giras 350, irás mirando al mismo sitio.
Bueno, bueno, pero una imagen vale más que mil palabras.
Iniciemos la visita guiada.
Y aquí está nuestra maravillosa Mercedes San Román, que sabe mucho más que yo de
todo esto y de casi todo.
Los primeros hallazgos se producen en la excavación del solar de la Plaza de la
Condesa de Peralta para la construcción del Centro Regional de Artesanía. ¿La
moneda? Eso se lo ha inventado el alcalde.
Las primeras excavaciones proporcionan una compleja superposición de
y ricos elementos arquitectónicos que ya preludian el asombroso hallazgo
arqueológico que se iba a producir poco después.
Bien, síganme, por favor.
Disfrutar de los esfuerzos de estos últimos años.
Descubrimiento arqueológico de talla mundial.
¿Qué pasa ahora?
No podemos salir.
¿Cómo? Que ha habido un accidente.
Señor.
Señor.
¿Está usted bien?
Yo no sé. Creo que sí.
Puede levantarse.
¿Te quedó la chamba?
No. No puedo mover la cabeza.
No puedo.
¿Qué pasa?
Tranquilo, ¿eh?
¿Se puede saber qué estáis haciendo?
Este hombre necesita una ambulancia.
¡Ya, joder!
No saben cómo nos está costando encontrarla. Porque al principio
era uno de los vecinos. Perdón.
¿Podríamos salir fuera de una vez? Tiene que enviar el artículo al periódico
antes de que cierre.
¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo mover la cabeza?
No se mueva.
Tranquilo. ¿Qué ocurre?
¿Ves esas barras de ahí?
Tiene una metida en su cabeza.
¿Qué?
Tranquilo, que la ambulancia está a punto de llegar.
Tengo que llamar a mi mujer.
¿Dónde vas? ¿Dónde vas?
Escúchenme un instante.
Hemos tardado siglos en descubrir esta maravilla de la antigüedad.
Quiero ser yo mismo quien encienda las luces.
Estoy pidiendo demasiado, Carlos.
¿A qué hospital me van a llevar?
Al perpetuo socorro. Está a cinco minutos de aquí.
Hola,
cariño. ¿Por qué no me has llamado?
¿Qué tal la reunión?
Bien. ¿Qué te iba a decir? Es que me ha ocurrido algo muy absurdo.
Te vas a reír.
He tenido un pequeño accidente y tengo una barra de hierro clavada en la
¿Que tienes qué?
Que he tenido un pequeño accidente.
Bueno, Roberto.
Ay, no se oye nada.
¿Qué digo?
Que tengo una barra de hierro clavada en la cabeza.
¿Que te has resbalado con una barra de hielo? Joder, no me entiendes. Bueno,
Roberto.
Roberto.
Escúchame, ¿estás bien?
Sí, sí, estoy bien. Estoy esperando a la ambulancia. ¿La ambulancia?
Sí, me van a llevar al perpetuo socorro. Es que estoy en Cartagena. Vale.
Socorro, Cartagena.
Ambulancia.
Salgo ahora mismo.
¿Y por qué en Cartagena? Déjalo, voy para allá.
¿Está más tranquilo, amigo?
Estoy mejor.
¿Sangro mucho?
No veo nada de sangre.
¡Cuidado! ¡Joder!
¿Y la ambulancia? Está llegando.
Pero tranquilo, ¿eh? La ambulancia está a punto de llegar.
¿Y este qué está haciendo con el móvil?
¡Mitacho!
¿Mejor? Sí.
Tranquilo.
Por cierto, me llamo Roberto.
Claudio.
¡Ey! Perdón.
Siento que nos hayamos conocido así, Roberto.
Joder.
Si yo solo quería saber si todavía existía el Hotel Paraíso. Lo cerraron
par de años para construir el Museo del Teatro.
¿Qué te atro?
Grandioso, Merche.
Grandioso.
¡Ay, hay un hombre en el suelo!
¿Es verdad?
Parece un accidente.
José, José,
escúchame, no cierres, aún no ha habido un accidente. No, no, no, se enfoca.
Todavía no se puede decir que ha habido un accidente.
Esto es una ruina.
No es momento para bromear, alcalde.
Es una noche horrible, Dios mío.
Después de lo grandioso que era todo. Ahí están los fotógrafos.
¡Vamos, fuera! ¡Fuera de aquí!
Hola, ¿qué tal?
Soy Carlos, Tony y Paco, ¿vale?
Encantado, Roberto.
Hoy va a comprobar sus signos vitales. Yo voy a echar un vistazo de qué está
pasando aquí abajo.
De acuerdo.
Roberto, ¿tiene algún problema para respirar? ¿Le duele el pecho?
No, el pecho no, pero la cabeza bastante.
Bueno, eso es normal.
No se preocupe. Puede intentar mover los brazos y las piernas, ¿sabes? Claro que
puede moverlas. Acaba de hacerlo ahora mismo. Pero deja que lo diga él.
Sí, creo que sí.
¿Presiones? Trece ocho.
¿No es un poco alta?
Se quiere callar, por el amor de Dios.
Roberto, trece ocho es perfecto, ¿vale? ¿Qué ha pasado en la cara?
Una pelea con un borracho, nada.
¿Quién manda aquí?
Soy la directora del museo. ¿Puedo hablar un minuto con usted? Sí, venga,
acompáñame. Hagan el favor de apartarse.
Hagan el favor de apartarse.
Yo no puedo sacar a este hombre de aquí, ¿eh? Te va a sacar inmediatamente de
aquí a ese hombre en una ambulancia. Se hace responsable usted porque yo no.
Desde luego no es un trabajador del museo.
¿Qué hacía usted aquí, canalla?
¿Por qué no puede moverse? Vamos a ver, este hombre tiene un hierro clavado en
la cabeza y posiblemente le llegue hasta el cerebro. Y puede que se desangre
antes de llegar al hospital. Y por eso no se lo voy a sacar.
¿Usted es médico?
No, ¿verdad? Bueno, pues esas conclusiones las deja para la parra del
Y ahora inmediatamente coge su ambulancia.
Y saque de aquí a ese hombre. Que yo no lo toco, que no lo toco. Te dije que era
demasiado pronto para abrir al público.
Vi una vez una cosa muy parecida a esta. Tuvimos que llevar a un pavo a
urgencias con un cuchillo clavado en la cabeza.
Tú eres tonto, chaval.
¿Y?
Nada.
Murió. La madre que te parió.
¿Pero cómo ha podido ocurrir?
Echó a correr, se agarró a la estatua y se movió a la grúa. Yo intenté
impedirlo, pero... ¿Qué coño le pagamos?
Él no tiene la culpa.
Yo no debería estar aquí.
Ha sido el suelo. El suelo falló, ¿verdad? No.
Yo solo quería volver al hotel donde pasé la luna de miel.
Roberto, los bomberos estarán aquí en un minuto. Quizás ellos puedan volver.
radial vibrará un montón. Habría que hacer un agujero para poder sacarla.
a dejar una cosa clara. El suelo que está usted pisando es patrimonio de la
humanidad. ¿Entiende lo que eso significa o se lo tengo que explicar?
Para excavar ahí se necesita la supervisión de un experto. Ahora la
salvar a este hombre, ¿sí o no? Esa es su prioridad. La mía es el museo. Si no
me dejan trabajar... Vamos a calmarnos un poco, es que estamos tontos aquí.
Vamos a ver, no podemos levantarlo en el aire aunque sea un palo. Me da miedo
moverlo. Habrá que avisar a los médicos. A ver, Roberto, mano derecha.
Mano izquierda.
Vale, Roberto.
Le voy a poner una vía, ¿de acuerdo? Va a notar un pinchacito.
No llore, hombre, que no duele. No se lo va a querer. Me ha dolido más esta que
esta.
Déjame pasar, por favor.
Roberto, hemos llamado a un médico para que venga a examinarlo. No queremos
moverlo hasta saber cuál es la situación con la barra. Vamos a ver, yo me
encuentro perfectamente. No sé por qué no me puedo ir con ustedes.
No es tan sencillo. Tenemos que esperar a un médico, de verdad, Roberto.
Necesito llamar a mi mujer.
Le he dicho que me iban a llevar al hospital y si no me encuentra...
Sí. Hola, cariño. Ya voy llegando. ¿Qué pasa?
Ya no me llevan al hospital.
¿A dónde te llevan? A ninguna parte.
¿Pero por qué? ¿Qué ocurre? No me quiero mover hasta que llegue el médico.
¿Y dónde estás?
En el hotel.
¿En nuestro hotel?
Bueno, ahora es un museo.
Es muy fuerte.
Han encontrado un teatro romano debajo.
¿Pero qué haces ahí?
Yo qué sé, estaba agobiado, quería salir de Madrid cuanto antes. Puse la música
a tope y quería darte una sorpresa, ¿sabes?
Hubiera sido tan bonito pasar nuestro aniversario aquí juntos.
Ya voy para allá, mi amor.
Despacito, por favor, ¿vale? No vayamos a tener un accidente.
Ya llego, ya llego.
Es maestra, ¿sabes?
Le encanta trabajar con niños. Por eso creo que me aguanta.
Yo tuve una novia que me dejó porque se lo encaba.
Y nunca me la pude llevar a la cama.
¿Y entonces cómo sabía que roncabas?
Es verdad.
Se lo chivaría alguna amiga.
¡Roberto! ¡Roberto!
Sí,
sí, estoy bien.
La noticia va a equivocar en internet.
Me va a destrozar el teatro.
Años numerando cada piedra una por una para que ahora en un rato me lo jodan
todo. Vienen a por mí. Quieren hundir mi carrera política. Ni se le ocurra
dejarlos pasar.
Perdón. No puedo atenderte. No puedo.
Por aquí,
doctor. Por aquí.
Hagan el favor.
Hola, buenas noches.
Buenas noches.
Soy el doctor Andrés Velasco.
Parece que no hemos tenido un buen día, ¿no, Roberto?
Ha sido horrible.
¿Ha estado conciente todo el tiempo?
Sí, en todo momento.
Presión 13 -8.
¿Podemos poner una mampara o algo, por favor? Ahora mismo la traen, está en
camino. Gracias, doctor.
Roberto, voy a hacerle un examen neurológico. De acuerdo.
¿Qué le iba a decir? Esto lo cubre la seguridad social, ¿no? No piense en eso
ahora. Relájese que no le va a doler. Si yo me encuentro perfectamente, si no
fuera por lo del hierro.
Bueno, Roberto.
¿Nota mi mano?
Sí. Muy bien. ¿Puede apretar?
Claro. ¿Un poquito más?
Muy bien.
¿Puede sacar la lengua, por favor?
Muy bien, Roberto.
Vamos a ver.
¿Puede seguir la lucecita con los ojos?
¿Un poquito más?
Muy bien.
Pues todo está muy bien.
Gracias, Dios mío.
He quedado más tranquilo, doctor.
Por favor.
Vamos a ver, el paciente se encuentra estable, pero no se le puede mover hasta
que las radiografías no determinen la extensión del daño. Doctor, disculpe,
¿usted diría que el accidente se ha producido debido a las malas condiciones
las instalaciones? Pues no puede decirles nada más, no lo sabe.
Gracias.
Claudio. Dime, Roberto.
¿Crees que me pondré bien?
Claro que sí, hombre.
He visto casos mucho peores. Mi abuelo tenía un aval en la cabeza de la guerra.
Y murió de viejo, tan contento.
Necesito que aguante un poco la respiración. A ver, un momento.
Ya está, gracias.
Qué curioso.
Esta mañana nadie quería hablar conmigo y ahora de repente... En la tele no
paran de dar la noticia.
Te vas a convertir en una estrella mediática.
¿Qué hago? ¿Me tengo que amar a mi marido? ¿Parece ser que tengo un
Soy la directora del museo. Acompáñeme, por favor. Pasa.
Siento muchísimo lo ocurrido. Lo digo con el corazón en la mano, pero le
que su marido se encuentra perfectamente atendido.
Su esposo entró indebidamente en una zona prohibida al público.
No pensará que nos hagamos responsables de lo sucedido. Y si pretende
demandarnos, lo tiene todo en su contra.
¿Por qué
están
todos ahí parados mirando?
¿Por qué está el tonto?
Ya te lo has pecado, cariño. No pueden moverme. ¿Por qué?
Porque tengo una barra de hierro clavada en la cabeza.
Tranquila, Luisa.
¡Una barra de hierro!
¡Ah, ya está!
¡Luisa! ¡Luisa! ¡Luisa!
¡Luisa! Hombre, por favor, ¿puedo dejar de llamarme?
Estoy reunido y no puedo atenderle.
Alfonso.
Presidente. ¿Tienes un minuto para explicarte?
Sí. Ante todo, quiero que sepas que ha sido...
Un indocumentado que ha entrado aquí de forma ilegal. Tengo una rueda de prensa
ahora mismo para contar todo lo que ha pasado.
Bueno, pues debo decirte que estas instalaciones cumplen estrictamente la
legislación vigente y debe quedar muy claro. Yo lo que tengo claro es una
O lo sacas de ahí inmediatamente o mañana no vengas a trabajar.
Luisa, ¿estás bien?
Estoy bien. Estoy bien, cariño.
Está bueno, sé que mira cómo está.
¿Te duele? ¿Qué va?
Si ni siquiera lo noto, cariño. Ay, bendito sea Dios.
¿Te han dado medicamento?
Sí. No te preocupes, me pondré bien, ¿vale?
Esa mancha de sangre.
Es todo.
Es café.
Sería tan amable de dejarme un momento a solas con mi marido, por favor.
Sí, cómo no. ¿Han oído la señora? Vamos.
Arrojen, vamos, por favor.
Ay, perdón.
Perdón, perdón.
Luisa, lo siento mucho.
Al final no me dieron el trabajo.
No te preocupes ahorita por eso.
Ya encontraremos, qué sé yo, cualquier cosa.
Lo importante ahora es ver cómo te vamos a sacar de aquí.
¿Y por qué no hay un médico ahorita contigo?
Cariño, acabas de decirle que se vaya.
Ah, bueno.
¿Y qué ha dicho?
Escucha, cariño.
Tengo una idea.
Voy a hablar con Kiko Segura.
¿Kiko Segura?
¿Qué sabe Kiko Segura de esto?
No.
No.
Roberto Gómez por Línea 2. Dile que me llame otro día. Es urgente.
Roberto. Hola, Kiko. ¿Qué tal? Dime.
Pon la tele.
¿En qué canal?
Cualquiera.
Hay unas ruinas romanas ahí, ¿no? ¿Qué es eso? ¿Un concierto heavy? ¿Una ópera
qué? No.
A ver, veo una ambulancia. ¿Qué ha habido? ¿Un accidente?
¿Ves a un tipo atrapado ahí?
Sí.
Soy yo.
La barra ha bisectado la línea media del cerebro, de modo que no ha dañado
ningún nervio crucial.
El problema es que justo esta barra está presionando el seno sagital interior.
¿Qué es el seno sagital interior?
Es un canal venoso que está situado justo en la parte posterior de la dura
que drena toda la sangre que va desde el cerebro a la yugularidad. El cristiano,
doctor.
Pues que si le extraemos la barra, no sabemos si vamos a ser capaces de
controlar la hemorragia antes de llevarlo al quirófano.
¿Y entonces qué piensa hacer?
¿A por ello?
cortar la barra y solucionarlo. Bueno, un momento, porque esto no es tan fácil,
porque la vibración podría dañar su cerebro.
¿Dañar su cerebro? Bueno, en ese caso, lo que habría es que desenterrarla.
Mercedes estuvo en la reconstrucción del teatro, conoce las piedras una a una,
¿no es así?
Ella sabe perfectamente cómo solucionar. Yo no sé perfectamente nada.
Miren, sé que puedo resultar cruel, pero hay que pensar en todo y nadie lo hace.
Podríamos estropear las piezas que hay debajo.
Las piedras.
¿Pero aquí qué es más importante?
¿Unas piedras o mi marido?
Tiene toda la razón esta mujer. Pensar en tus piedras ahora... Merche, por el
amor de Dios.
Se trata de la vida de un hombre.
¿Sí?
Está bien, podemos intentarlo.
Si tenemos éxito, llevamos a Roberto al hospital y le extraemos la barra.
No pertenece a la institución encargada de la conservación de las ruinas. Según
otras fuentes, podría tratarse de un intento de suicidio provocado por la
pérdida de su puesto de trabajo.
¿De qué conoces a este tipo? De toda la vida.
¿Quién quiere verle? Iré yo, Kiko.
Tranquilo, Johnny.
Lo primero que quiero decir y que todos debemos recordar es que estamos hablando
de la vida de un hombre, ¿vale?
Dicho esto, este hombre nos ha pedido que le representemos y eso es una
responsabilidad. Podríamos enviar a un negro para unas memorias. No, los libros
ya no interesan a nadie.
¿Algo más?
A mí se me ocurre que podemos enviar un equipo para hacer un documental.
Perdona, para decir chorradas ya estamos los demás, ¿vale? Gracias. Tengo
algunas ideas cojonudas para Produce Premium.
Está lo odio, tipo Swebs, Fanta, Colacao, Actimel, pero yo puedo
cosas.
Tiene que ir alguien para allá.
Ahora mismo.
Quizá. Me pondré bien, vale. Todo va a salir bien, de verdad.
Allá hay un tipo que dice que es su representante.
¿Eso qué es? Ah, sí, sí, sí.
Déjenle pasar, por favor.
¿Cómo está usted, señor Gómez?
No, no, no se preocupe.
Estoy bien. Soy Juan Gutiérrez, Johnny para los amigos de Famosos en Acción.
Señor Gómez, esta es una gran oportunidad, ¿eh? Ojalá todo el mundo
cerebro como el suyo para los negocios.
Pero mi cerebro... Lo pasa por su mejor momento, la verdad.
Pero trabajo en publicidad, así que sé de lo que hablo, ¿vale?
¿Ah, sí? Pues el otro día le hice yo un chequeo a Imarol Salas. ¿Lo llevan
ustedes?
Ojalá. Pues es una pena, es un tío majísimo. Me contó que ha firmado un
de muchísimo dinero. Vamos, ¿qué? ¿Se va a comprar una casa en Ibiza?
¿Cuánto cobra?
Un millón por episodio. Coño, ojalá cobrara yo eso por operación. Ya, pero
no sale por la tele. No, yo salvo vidas.
No hay derecho a que se cobre ese dineral solo por salir en la tele.
Usted lo que quiere es una casa en Ibiza.
¿Se puede saber quién es usted y de qué están hablando?
Doctor, doctor, por favor. Roberto, vuelvo enseguida, ¿eh? De acuerdo.
Usted debe estar la señora... ¡Ay! Ay, perdón.
Perdón, Roberto, perdón.
¿Estás bien?
Toma esto.
¿Qué es esto?
Oiga, yo no tomo. No, no, no. Sí, no hace falta, ¿eh?
Cójalo así de forma que se ve suficiente. Es product placement.
Profesional a profesional, ¿cómo está el paciente? ¿La va a palmar? Pues de
profesional a profesional, espero que no.
¿Y cuánto tiempo podría estar así?
Con una herida abierta en el cerebro, la infección puede aparecer en 24 horas.
Entonces, en el peor de los casos, tiene 24 horas, ¿no? En el peor de los casos,
la barra podría rasgar el seno sacital y moriría en segundos.
Ya leí.
No le haría daño hacer una entrevista para televisión, ¿no?
Doctor, serían solo unas preguntas.
Hemos entrado en la zona restringida.
Soy el representante del accidentado.
¿Representante? ¿Tan rápido?
¿Y qué no corre bola, eh? Lo siento, pero en este momento no podemos hacer
declaraciones. No, si ya me imagino que se puede salir.
Yo estoy aquí para protegerle a él y a su familia.
¿Y usted cree que yo podría hacerle una entrevista? Francamente no. Bueno, pues
déjame por lo menos porque lo he hecho. ¿Quién sabe por qué una persona hace
algo así? Este mundo es frío y cruel. La gente es capaz de todo.
Por eso me necesita.
No puedes contratar a un representante y convertir esto en una feria. Luisa, es
una gran oportunidad, por favor.
Escúchame, Roberto, por lo que más quieras.
Vamos a enfocarnos en lo tuyo.
Que ya es bastante.
Me pondré bien. No me va a pasar nada.
¿Qué no te va a pasar nada?
No te quiero adaptar.
Pero el doctor está hablando de un posible daño cerebral.
Por favor, mira la expectación que estoy generando. Podemos convertir este
accidente en el negocio de nuestra vida.
Oye, pero tú te estás escuchando.
¿Cómo puedes pensar así?
Estamos hablando de tu salud, de tu vida, no de ganar dinero.
Luisa, perdona, pero la vida se trata de ganar dinero. Y durante estos últimos
años mi tiempo no ha valido ni para pagar el colegio de los niños, ¿sabes?
tiempo?
¿De qué demonios ha valido mi tiempo si la vida se trata de ganar dinero?
¿Eh?
¿Qué somos para ti, tus hijos y yo?
Esta mañana me han humillado como un gilipollas. No me he puesto de rodillas
milagro. No son tiempos difíciles para todos.
¿Es que no te das cuenta?
No es que no vaya a encontrar trabajo ahora, es que no lo voy a encontrar
Luisa, nunca.
Pues aunque no lo encuentres nunca, yo no voy a permitir que te utilicen como
muñeco. ¿Y qué más da?
¿Y qué no te importa tu dignidad?
¿Dignidad, Luisa, dignidad? ¿Qué dignidad? ¿De qué dignidad me estás
¿De la que he tenido estos últimos años?
¿Que he ido con mis currículum debajo del brazo de aquí para allá haciendo el
gilipollas?
¿Dónde está la dignidad?
¿Dónde la encuentro, Luisa?
Dímelo.
Luisa. Luisa, ¿dónde vas?
Roberto. Johnny. Tengo un contrato para que firme.
Así no habrá malentendidos. Os lleváis el 10%. Eso es. Kiko seguro haya
conseguido 10 .000 por los mojitos.
Claro, si las bodegas aparecen en televisión. ¿10 .000? ¿He conseguido ya
.000 euros?
Cuando se lo cuente a Luisa, si es que lo sabía.
Sabía que Kiko era bueno para esto.
No puedo marcharme hasta que esto no acabe, joder.
Que sigue, pues aquí perdiendo el tiempo. ¿Qué quieres que te diga?
Señora, ¿me puedo ayudar? A ver, que se ha cargado el cajón. A ver, a ver.
Ya está bien.
¿Me puedo ayudar yo, señora?
Un consejo gratis, Roberto, ¿eh? Y por esto no espero llevarme ninguna
Pero tiene usted que demandar al museo.
Estos hijos de puta no saben en el lío que se han metido. Todo esto que ha
ocurrido ha sido por culpa suya.
La culpa fue mía, ¿eh? No, no, no, no, no. Esto está sin acabar.
Las instalaciones son defectuosas.
Y la pasta que hay aquí, ¿se imagina? Lo que habrá costado expropiar a todos los
vecinos y construir toda esta historia.
Solo le digo una cosa, ¿eh? Que a partir de ahora me deje a mí ocuparme de todos
los medios.
Empieza el espectáculo.
¿Eres de Tramasco?
Vale.
Mucho mejor, cariño.
Despacito, despacito.
Despacito.
Luisa, Luisa, ¿a quién llamas?
A Bárbara.
Bárbara tiene exámenes la semana próxima y puede visitarme en el hospital.
La niña tiene que venir.
La vas a asustar. Déjame a mí, Roberto. Sé tranquilo, mi amor.
Claudio.
Claudio, por favor, puede mover la pantalla a un lado.
Allí afuera hay cientos de fotógrafos. Lo sé.
Voy a ser una estrella de la televisión. Le diré a amigo Roberto que ha elegido
una dura manera de ganarse la vida.
¿Cómo se encuentra, señor Gómez? Bueno, sé qué le parece.
No demasiado mal, dada su situación.
¿Le gustó?
¿Siente la barra dentro de la cabeza?
La verdad es que no mucho.
suicidarse. Eh, un momento. Yo no he intentado suicidarme. ¿Quién le ha hecho
hacerlo? Que no he intentado suicidarme.
¿Es su mujer?
Ah, sí.
Es mi Luisa.
¿Cómo se conocieron? Ven para acá, chamaquita.
Es que es de DF. La conocí en Cancún.
Bueno, tendrán el resto de la historia luego.
Claudio.
Oye, ¿qué te pasa?
¿Qué hiciste, chamaquita?
¿Eh?
No estás muy raro. No hablas así.
Hago mi papel.
Ay, yo con estos pelos.
¿Y por qué no aclaraste bien lo del suicidio? ¿Que no ves que esto lo están
viendo tus padres, los míos, los niños?
¿Qué van a pensar de nosotros?
Nosotros somos una familia feliz.
Luisa, por favor, esto no se lo va a creer nadie, ¿vale? Te diré lo que va a
pasar. Mañana por la mañana me van a sacar de aquí y el mes que viene se
olvidado todo.
Así que, por favor, relájate un poco y deja que la historia crezca.
Sí, sí, sí, sí, sí, sí. Os estáis borrando.
Tenéis 20 minutos de publicidad por hora. Ganáis millones si queréis pagar
150 .000. ¿Para eso me despiertas? ¿Para decirte lo que gano?
Yo no te he despertado.
Estás enganchado a la tele y no la puedes apagar.
¿Por qué? Porque hay un tipo que se muere en directo y quieres verlo. Porque
eres un morboso hijo de la gran puta como todos nosotros.
¿Sabes qué te pone cachondo, Álvaro?
El sufrimiento y la muerte.
Pero eso, Álvaro, vale pasta.
Mucha pasta.
Oye, capullo, ¿quién te ha dado permiso para tutearme?
Voy a ofrecer esto a todas las cadenas si no me das 350 .000. Mira, chaval,
de ser imbécil y pásame con lo que te quieres.
Mi jefe tiene el teléfono apagado porque su mujer acaba de tener trillizos.
Yo represento a este cliente y te estoy ofreciendo una entrevista en exclusiva.
Bajaré el precio hasta 300 .000. ¿300 .000? ¿Por qué un gilipollas ha clavado
hierro en la cabeza? ¿Pero tú de qué vas?
Mira, porque me pidas con una visita que si no, te aseguro que te... Te doy 150.
Tengo que hablar con mi cliente. ¿Sí? Pues date prisa, porque en cualquier
momento un idiota va a clavarse un hierro en el culo y va a sentarse en
rumor antes que tú, gilipollas.
¿Qué viene el material?
¿Qué hace este tío con el móvil?
Está grabado con un móvil.
No, no, no, se ve bien.
No, desde luego nadie le ha hecho cronos más cortos.
¿Lo viste caer? No.
Ya se había caído cuando llegamos.
Vale.
600 euros.
En vídeos de primera pagan mil.
Pues llévalo a vídeos de primera.
Si le interesa, también tengo grabada una palita a un pobre.
¿Cómo? No la he grabado yo, entiéndame.
Pasaba por allí y cuando salían corriendo se les cayó el móvil y... Por
Muchas gracias, ¿eh?
Oye, cariño, ¿qué te iba a decir? ¿Me has visto?
¿Cómo salgo?
Ah, pues no te preocupes, hombre, que esto seguro que lo dan después otra vez.
Hombre, claro, esto lo dan en el telediario de la noche seguro.
Perdona, te tengo que dejar. A ver, deja en paso, por favor.
Paso.
¿Cómo se encuentra?
Voy a sacarlo de ahí.
Estoy bien.
Merche, cariño, ¿cuál es el plan?
Esto. Es lo que utilizamos para taladrar el mármol. Tiene que servir.
¿Pero no es algo muy pesado? Sería conveniente que lo usara alguien más...
qué? No he dicho nada.
Yo no creo que tengamos otra oportunidad.
Llevo meses ahí abajo.
Nadie conoce ese sitio mejor que yo. ¿Cuánto le llevará?
Pues si la punta no se rompe en cinco minutos, está fuera. ¿Dónde está mi
representante? ¿Qué dice? No me haga caso, no sabe lo que dice.
Me ha llamado chamaquita.
Bueno, bueno, saquémoslo, por favor. Sí, por favor, empecemos cuanto antes. Cada
segundo... ¿Bueno?
Bueno.
¡Es bárbara!
Acabo de colgar con Antena 5.
Nos ofrecen 150 .000 euros por una entrevista para Rumores Rumores. Pero sé
puedo conseguir más pasta. Me gustaría ofrecerte a todas las cadenas.
Jenny, me van a liberar. ¡No!
¿Cuándo? Ahora.
Pero no pueden hacer eso. Tenemos un contrato en firme. Mi amor, es bárbara.
Espera, Luisa, espera un momento.
¿Y si hacemos la entrevista en el hospital?
Roberto, en los hospitales tienen plantas y plantas de pacientes. A nadie
interesa. ¡Que tu hija quiera hablar contigo!
Escucha, cariño, no quiero que te muevas de casa, ¿vale? Quédate ahí estudiando.
Tienes que pensar en tu futuro, ¿de acuerdo?
No cuelgues.
Lo sé, lo sé, pero ya vendrás después al hospital.
Y yo también, mi vida.
Te quiero mucho, Cilo.
¿Cómo le dices eso a tu hija?
Mira, no me enfado contigo porque estás mal de la cabeza.
Pues paso.
Paso, por favor.
Soy Johnny, Juan Mulvierre, de famosa asignación.
Eso es, el tipo con la barra de hierro en la cabeza.
Está
bien.
Dígale que estoy dispuesto a aceptar los 150 .000 euros por la entrevista con
Roberto Gómez. Muy bien, espero su llamada urgente.
Madre de Dios, cariño. 150 .000 euros por una entrevista de 20 minutos. Es lo
mismo que 450 .000 euros a la hora. Eran 150 .000 cuando todavía estabas
atrapado ahí.
Esto no se puede saber.
Roberto.
Sí. Imposible desenterrar el hierro.
Tengo que cortar la barra.
No está en una posición fácil, pero lo voy a intentar.
Acompáñeme un momento, por favor.
Eso es. Yo solamente quiero hablar un momento con usted.
Tranquila.
Esa mujer no sabe lo que hace.
Está loca.
Roberto, no te pueden sacar todavía de ahí.
Necesitamos tiempo.
Cuando se corta un hierro con ese tipo de radial, se produce una fricción que
calienta hasta ponerlo incandescente. ¿Cómo?
¿Se imagina tener un hierro al rojo vivo clavado en el cerebro?
Que no quiero agobiarla, entiéndame.
No me parece buena idea y tenía que decírselo.
Tenga cuidado de no moverle la cabeza, por favor.
Doctor, ¿y no habría alguna manera de retrasar esto, aunque solo sea un par de
horas? No, mi amor, no habrá manera.
Hagan lo que tengan que hacer de la maldita del portón.
Siempre y cuando esté usted seguro.
Vamos a intentarlo.
Pero no hay peligro, ¿verdad, doctor?
Vamos a intentarlo. Bueno, vamos a hacerlo de una vez. A ver, Roberto.
Si algo va mal, avíseme inmediatamente, ¿entendido? De acuerdo.
Vamos allá.
Mira, Roberto, esto es un desastre total.
Si rebajamos el precio, diles que lo haré por la mitad.
Está bien.
Déjame hacer una llamada.
Merche, cariño, estás actuando muy bien. Estás ganando el sueldo. ¿Por qué no
deja de agobiarme? Y aparte, que me está quitando la luz.
Vámonos, por favor.
Vamos allá.
Claro que vibra. Es hierro. ¿Qué pretende? Bien.
Continúa, Merche, continúa. Se va a calentar la barra. ¿Por qué no hacen
algo? ¿Por qué no intentamos levantarlo?
Pero esto se puede.
Bueno, con cuidado, por favor. Vamos a ver.
Intenten levantarlo despacito, de forma que el cuerpo no toque con la malla.
Espacio, por favor.
Un soplete, ¿no? ¡No, ya!
¡Basta, ya!
¿Qué me rango, señora?
¿Cómo pensaba? Quiero cortar una barra de hierro. Se puede intentar con una
sierra de arco. Tenemos una en el cambio.
Podemos hacerlo a mano, pero tardaremos mínimo una hora. ¡Que no!
¡Que así no puede ser!
¿Y qué vamos a hacer ahora, doctor?
Pues no lo sé, señora.
No lo sé. Si pudiera pensar por un segundo, pero como no...
Me gustaría una segunda opinión. ¿Qué pasa, que no se fíe de mí?
Mire, doctor Velázquez Velasco, como se llame, no quiero que hagan sufrir más a
mi marido. Así es que el próximo paso que demos tenemos que estar
seguros. ¡No soy estúpida! Se los acabo diciendo.
Luisa, Luisa.
Quizás deberías llamar a los niños.
Ya los he llamado, no tardan en llegar.
Una barra de hierro en la cabeza.
Los médicos están trabajando febrilmente para salvarle.
Todavía desconocemos las circunstancias de este inusual sucesor. Pero lo que sí
sabemos es que el accidentado se llama Roberto Gómez y se trata de un ejecutivo
de publicidad en paro.
Las portadas de la prensa llegan con la imagen de Roberto Gómez, un ciudadano
que podría haber intentado suicidarse por falta de trabajo.
Yo estoy más feo. Buenos días. Una historia de crisis terrible.
Sí, estupor y consternación en toda la prensa. Domina este tema la portada de
los periódicos. Comenzamos con el diario El País, que titula Acidente mortal en
el Teatro Romano de Cartagena. Y vemos aquí una fotografía de Roberto Gómez. La
vanguardia también con una foto. Roberto Gómez sufre un grave accidente en el
Teatro Romano de Cartagena. Gran foto en el ABC.
Acidente o suicidio. la pregunta, y también la prensa extranjera, como no,
Monde... Hasta de aquí esta mañana.
Lo sé, fue a mi oficina. Lo que pasa es que ya sabes que yo estoy con la cuenta
de gastos... El muy cabrón ha intentado suicidarse, manda al cojón. Bueno, no se
le puede culpar.
¿Qué te dijo?
Javier, ya sabes que yo estoy hasta arriba con lo de la campaña de Citroën.
puede causarnos un daño irreparable.
La noticia ha dado la vuelta al mundo. Como se enteren en la central con lo
políticamente correctos que son, no los follan vivos.
No entiendo qué tiene que ver esto con nosotros.
¿Pero tú eres idiota o te lo haces?
¿Qué crees que dirán cuando cuente lo que pasó?
No, es que fui a visitar a mis amigos de McKenzie y luego, pues mira, que decidí
quitarme la vida.
No pueden culparnos a nosotros porque haya intentado suicidarse. Si no podemos
controlar nuestra imagen en los medios, ¿qué pensarán los clientes? Vete allí
ahora mismo y dale un trabajo. No tenemos ningún trabajo que ofrecerle.
Sí, hay uno.
El suyo.
Vale. Voy para allá.
Lo siento.
Si querías cerrar el trato, deberías haberte puesto el teléfono y haber
conmigo. Mira, chaval, me dejaste un mensaje diciendo que aceptabas la
¿no? Álvaro, existe una obligación moral con mi cliente. Si quieres cerrar el
trato, dame 300 .000 o se lo ofrezco a los demás.
Ya te he dicho que no vale ese dinero.
¿Ah, no?
¿Y si muere?
¿A qué te refieres? Piénsalo.
¿Por qué nadie se acuerda ya de los mineros de Chile?
Porque se salvaron.
Si este hombre muere, será eterno.
Será como Bruce Lee, como James Dean, como John Lennon.
Será un mito, una leyenda.
Sus últimas palabras serán el Nuevo Testamento.
¿Tú crees?
Mañana todas las televisiones del mundo matarán por esta entrevista.
Está bien.
Si se muere te doy dos millones.
Hombre, me temo que eso no te lo puedo prometer.
Entonces no tienes nada, chaval.
Tú mismo lo has dicho.
Si vive no vale nada.
Tómatelo como una inversión. ¿Qué inversión?
Estamos hablando de negocios, mamarracho.
Álvaro.
¡Álvaro!
Roberto, cariño, ¿estás bien?
¿Dónde está Johnny? ¿Cuándo viene el equipo de televisión?
Otra vez con lo de Johnny. Es que no puedes dejar de pensar en eso un
Johnny, Johnny, todo el día.
Chaval, ¿qué tal los detalles?
Estaba tocando con el grupo.
¿Papá? ¿Se ha pasado?
Nada.
No tanto como parece.
¿Qué estabas haciendo aquí?
Quería traer a tu madre para verlo.
¿No te parece alucinante lo bien conservado que está?
Oye, esta noche salgo en rumores, rumores.
No lo sé qué dicen los médicos, pero ¿qué haces aquí todavía tumbado?
Los médicos dicen que me voy a poner bien. No tenías que haber venido, hijo.
¿Qué no tenía que haber venido?
Lorenzo, tu padre está muy grave.
No le han sacado de aquí porque no saben cómo sacarlo. ¿Por qué no te llevas a
tu madre a tomar algo?
¿Barbara lo sabe? Sí, ya viene para acá.
¿Qué tal todo, Roberto?
Está bien.
Debe ser, doctor.
Yo soy Luisa Gómez, vos eres Roberto.
Señora Gómez, haremos todo lo que esté en nuestras manos para sacar a su marido
de aquí.
¿Su hijo?
Andrés Velasco, cirujano que trae.
Lorenzo, gótico siniestro.
¿Por qué no os vais a tomar algo? Se ocurre cualquier cosa. Claudio irá a
buscaros. Hay una pequeña cafetería al lado del museo. Suelo comer ahí.
Mi marido también estuvo en paro un año y medio.
Seguirían por vivir escenas como estas en televisión. Un hombre agonizando.
¿Crees que papá se pondrá bien?
Claro que se pondrá bien.
Mira tú lo que es tu padre.
Que se ha caído de una grúa y no se ha roto ni un hueso. Se ha enterrado una
barra en el cerebro y ahí está tan tranquilo haciendo sus negocios como si
Tu padre es muy fuerte.
Ya, ya.
Escúchame, Lorenzo.
Tu padre saldrá de...
Y todo ver bien.
Disculpen. Aquí no se puede fumar.
Perdone que insista.
Aquí no se puede fumar.
Mamá.
La cuenta, por favor.
Te quiero ofrecer en exclusiva a todas las cadenas de televisión. O sea que ya
no hay rumores, rumores. Está jodido.
Ya, pero tú me dijiste que nos habían ofrecido 150 .000. Sí, pero no es el
momento de aceptar cualquier cosa.
La noticia ha dado la vuelta al mundo. Como los mineros de Chile se salvaron y
están todos forrados.
Johnny, yo solo pienso en mi familia.
No quiero que bajes el precio.
No te preocupes, he fijado un mínimo.
Ah, y han llamado de la Warner para preguntar por los derechos de la
Ah, sí. Y el videojuego.
Es que no sé cómo coño harán un videojuego de todo esto, pero en ello
¿Cuánto pagan?
Les preguntaré.
Johnny, el aparato.
Hola, Tico.
Sí.
Una película.
Eso estaría bien, ¿eh? Ya lo creo, Claudio.
Me pregunto cuánto pagarán por algo así.
Oye, ¿y quién podría hacer de mí?
Brad Pitt.
Y no sería mejor George Clooney.
Muy mayor, ¿no?
Sí, presidente.
Antes de una hora ese hombre estará fuera. Te lo garantizo. No me entiendes.
Ahora no queremos que se vaya. No hay prisa. Hace un momento tú me decías
Olvídate de lo que te dije. Nuestro teatro está abriendo las noticias en
los canales internacionales. ¿Te das cuenta de los beneficios que eso puede
reportar en el plano turístico?
Yo no puedo retenerlo.
Tú no eres idiota. Podrás arreglarlo.
¿Qué tal?
¿Cómo estás? Muy bien, David. ¿Qué te trae por aquí?
Oye, lo siento no haberte recibido esta mañana, pero Gandara nos tiene a todos
trabajando en el proyecto de Citron y ya sabes cómo es eso. No te preocupes, lo
comprendo perfectamente.
La culpa fue de mi secretaria. Si quieres la despido. No, no, no.
Por favor.
Escucha, estamos muy pillados.
Y Javier se pregunta si querría volver a trabajar con nosotros. Cuando salga de
aquí, vamos.
Es muy curioso porque esta misma mañana me ha dicho todo lo contrario.
Esto ha sido una cosa de la tarde.
Este Martín, el que vino a buscarme para comer, se marcha. ¿Ah, sí?
¿A dónde?
No sé. Ya te digo, ha sido una decisión repentina.
Oye, ¿y entonces cuál sería el plan? ¿Que yo ocuparía el puesto y el tipo que
va lo trabajaría para ti?
No, hombre, no.
Tú irías por tu cuenta.
Tú fuiste el creador de la chispa de la vida. Qué va, si es un esfuerzo
colectivo. Claro, colectivo, pero... Roberto.
Roberto, ¿qué te pasa?
¡Oigan! ¡Oigan!
¡Doctor! ¡Doctor!
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Doctor! ¡Doctor!
¡Doctor! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan!
¡Oigan!
¡Oigan!
Ha sufrido un pequeño ataque y ha perdido algo de líquido espinal. ¿Qué?
¿Qué? ¿Solo un poco?
Luisa, Luisa, David me ha ofrecido un trabajo.
Roberto, el doctor Sanz y yo hemos estado hablando sobre esto y nos
traer una unidad de cirugía móvil.
Hemos llegado a la conclusión de que no nos podemos arriesgar a cortar esa barra
sin dañar su cerebro.
¿Que se traen un pedazo de hospital para acá?
Eso es.
¿Y eso sirve? Bueno, creemos que es la mejor opción.
Por supuesto que es la mejor. Quédense.
Sin prisas, ¿eh? Nos encontramos en el Teatro Romano de Cartagena, donde
Gómez, un publicista en paro, se ha clavado una barra de hierro en la cabeza
saltar al vacío desde una crúa. Los médicos han llamado a una unidad de
móvil y van a intentar liberar al señor Gómez de la barra de hierro y
trasladarle inmediatamente al quirófano móvil con la esperanza de poder
salvarlo.
es que cuando te devuelven un cheque y te das media vuelta te miran como si
fueras un criminal.
¿Será posible que he tenido mi cuenta en el mismo banco 18 años seguidos y
porque no pagué la hipoteca dos meses me han tratado como un chorizo de mierda
sangrándome con las comisiones, engañándome.
¡Hijos de puta!
Todo era así.
Joder.
Papá.
David dice que estará por aquí cerca, pero que no quiere molestar.
Escucha, hijo, vete y dile que firmaremos el contrato cuando todo esto
¿De acuerdo?
Mira, vete por Bárbara, que ya debe estar a punto de llegar a la estación.
Cuidado.
Esas botas, cielo.
¿Qué tal, amigos?
¿Qué traes de nuevo?
Estamos un poco atascadillos con Antena 5.
¿Qué me quieres decir?
No consigo que se ponga acá el teléfono. Quieren hablar con mi jefe y no me
devuelven las llamadas. Bueno, ¿y por qué no habla tu jefe con ellos?
Porque el trato es mío. Si les dejo pasar por encima de mí, pierdo
Nunca me tomarán en serio.
¿Y qué pasa con mi mínimo de 150 .000 euros?
Quiero más pasta.
150 .000 es una puta mierda. O sea que ya no hay rumores, rumores.
No, no, no, no. Eso es un juego que les encanta a las cadenas.
Están intentando acojonarnos.
¿Sabes lo que me ha dicho Álvaro Aguirre?
¿Quién es ese?
El director de Antena 5, cariño.
¿Y qué pasa?
Me dijo que soltaba dos kilos si le garantizaba la muerte de su marido.
¿Qué le parece?
¿Qué pasa?
Nada, mi amor.
Roberto, tú ahora lo que tienes que hacer es ponerte bueno, ¿ok? Sí, vale,
lo que tú quieras. Pero rumores, rumores, va a comenzar y yo aquí no veo
¿vale? Déjame que yo me encargue de eso, ¿de acuerdo?
No debería estar aquí.
Luisa, ¿cómo se encuentra?
Me encuentro mal.
Quiero que me digas sinceramente a qué me tengo que atener con todo esto.
Tranquila.
Roberto se va a poner bien, de verdad. Confía en nosotros. Contamos con el
equipo médico de la ciudad.
Todo va a salir bien. A mí no me salga con eso de que todo va a salir bien. Eso
es lo que yo le vengo diciendo a mi marido durante años. A veces las cosas
acaban mal.
Yo no hubiera estado todo el tiempo apoyándole, fingiendo que estaba yo
de que se iban a arreglar las cosas y planchándole las camisas como si nada.
Él hubiera venido a casa.
Pero no.
Ha venido aquí.
Porque lo único más doloroso que salir a buscar trabajo es volver a casa sin él.
Así es que a mí dígame la verdad, doctor. Lo que sea.
La verdad es que no sabemos lo que nos vamos a encontrar cuando le quitemos la
barra.
Gracias.
La gente se ha congregado aquí como muestra de solidaridad. Con nosotros se
encuentra el alcalde de Cartagena.
La directora del Museo del Teatro, Mercedes Arromal.
Alcalde, ¿qué nos puede contar sobre esta situación?
Lo primero, dejar claro que no ha sido un accidente. Él mismo no ha negado la
hipótesis de un suicidio.
Y las instalaciones están en perfecto estado.
El pueblo de Cartagena ha volcado todo su cariño sobre Roberto.
Es un gran pueblo. Intentamos sacarlo, pero era muy peligroso cortar la barra.
Yo hice lo que pude.
Ahora invitamos a la ciudadanía y a las cámaras a que pasen al teatro este
improvisado. templo de oración.
Por ahora, solo nos queda rezar.
Vale, hecho.
¿Sí?
Pues claro que lo voy a hacer.
Por supuesto.
¿Pero qué hacen?
¡Está usted loco!
Tengo que hacerlo. Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer? ¡Soy el presidente
España! ¡Rato!
que las fotos van aparte. Y tenemos que hablar del merchandising porque todavía
no hemos hablado... Que se abra el cielo y me parta un rayo si lo que le digo no
es cierto.
Yo nunca haría negocio con la muerte de su marido.
Nunca.
¿Con quién estabas hablando entonces?
Con Aguirre. Le estaba poniendo en su sitio.
Él insiste en lo de los dos millones, pero yo le he cortado de cuajo. Esa
no existe.
¡Cállese la boca!
Bueno, tiene que saber que me ha ofrecido 20 .000 si su marido sobrevive.
que decirlo todo.
Dame el teléfono. ¡No! ¡No!
¡No!
Soy la mujer de Roberto Gómez.
Sí, el hombre del hierro en la cabeza.
Aquí no va a haber ninguna entrevista. Aquí no va a haber nada.
El dolor de mi marido no está en venta.
Mire, señora, entiendo su dolor.
Pero tiene usted que comprender que la desgracia de su marido ha trascendido al
ámbito estrictamente familiar.
Y nuestra obligación moral, la suya y la mía, es darle a la gente lo que quiere.
Usted sabe lo que quiere la gente, ¿no es así?
Pues le voy a decir lo que quiero yo. ¡Que se vaya al carajo!
¡No al teléfono!
¡No!
Está usted despedido.
Y como se acerque a mi marido menos de diez metros, ¡lo mato!
¿Qué hora es?
Las once.
Rumora, rumora, tiene que estar a punto de comenzar. ¿Dónde está Johnny?
¿Y por qué me preguntas a mí?
Yo qué sé.
No lo he visto.
Estará hablando por el móvil, como siempre.
¿Y Lorenzo?
Lorenzo ha ido a la estación por Bárbara, ¿recuerdas? Sí, es verdad.
Mi amor, es importante que antes de entrar en la operación hables con tus
Lo de rumores, rumores, no. No va a salir, no.
El quirófano ya está casi listo.
Es que no sabía por qué han tenido que mandar a un novato.
Ese tío no sabe lo que hace. Joder, estamos hablando de mi vida.
150 .000 euros, lo arreglarían todo.
No me puedo girar. ¿Una señora en un balcón? ¿Quiere que le baje un pincho de
tortilla? No, gracias.
No tengo hambre.
¿Seguro? Está recién hecha. Mi hijo se lo baja en un momento.
¡Perdone! ¿Ha comenzado ya rumores, rumores?
Está en los anuncios.
Joder, ya se nos ha pasado la hora. Coño, estamos fuera de tiempo.
No podría haber conseguido al menos esto.
Luisa, siento haberte fallado.
No me has fallado.
Tú me has hecho muy feliz.
Ya has tenido éxito.
Has sido un maravilloso padre y un maravilloso esposo.
Los niños te adoran. ¿Qué coño?
Roberto. Mis hijos se avergüenzan de mí porque no he podido encontrar trabajo.
No valgo para nada, Luisa. Soy un puto insecto clavado en un alfiler.
Para echar esa cabeza.
¿Cuánto piensas que podía pedirle, Gandara?
Estoy pensando unos cien mil.
De mil es perfecto.
Se piensan que me chupo el dedo estos cabrones y lo único que les importa es
lavar la imagen y quedar bien delante de los clientes.
Me quieren engañar, pero no me van a engañar.
Yo sé lo que valgo, joder, yo sé lo que valgo.
¿Cuánto crees que valgo, Luisa?
Tú lo vales todo.
¿Hablarás con los chicos?
Que sí, cariño, hablaré con ellos, ¿vale?
No puedo seguir con Cándara. Esto es una farsa.
Les veo venir. Cuando lleve un mes me van a despedir otra vez.
¿Dónde está Johnny?
Luisa, por favor, te lo suplico.
Necesito salir a la tele.
Está bien.
Yo me encargo.
¿Puedo abrir paso?
Echense a un lado, por favor, echense a un lado.
¿Quieres una entrevista en exclusiva?
Por supuesto que sí.
Mira, te doy la entrevista.
Pero no la puedes emitir.
Quiero que me des la cinta.
A ver, yo no puedo hacer eso.
Trabajo para una cadena.
Pequeña, pero me da de comer.
¿Cómo te llamas?
Pilar Álvarez.
Pilar, te voy a decir una cosa de mujer a mujer.
Esa cinta puede que sea lo último que me quede de mi marido.
Yo solo quiero hacerle feliz.
Necesito una cámara y una periodista que la respete.
Que lo vea como un ser humano.
Y que sea lo mejor de él.
Buenas noticias.
¿Qué? Buenas noticias.
¿Qué?
Johnny ha cerrado el trato.
¿De verdad? Con rumores y rumores. ¿Por cuánto?
Doscientos mil.
Doscientos mil.
¿En serio?
Bueno, mi amor.
Deja que se lo contemos a los niños.
Están muy orgullosos de ti.
Sí, señor. Buen trabajo.
Johnny ha hecho buen trabajo. Es verdad que me tenía un poco preocupado al
principio, pero al final voy a tener que darle las gracias.
¿Te lo dije o no te lo dije?
Parecía la pena, ¿verdad?
Lo has obtenido.
Soy el hombre más feliz del mundo.
¿Dónde está Bárbara?
Ya está aquí, ahora viene.
¿Qué pinta tengo?
¿Tenemos algo de maquillaje?
Yo tengo.
¿Le maquillo a mamá?
Roberto, te llevaremos al quirófano en cuanto acabes. Si te sientes mal, débil,
mareado, lo que sea, avísame, ¿vale? Yo me encuentro bien, estoy listo.
Deberíamos ir empezando, ¿no?
Roberto, yo le voy a ir haciendo las preguntas, ¿de acuerdo?
Una cosa.
¿Cómo sabemos qué otras cadenas no están grabando? Lo digo por lo de la
exclusiva.
Está pactado.
Soy nuestra cámara grabadora.
Luisa, estoy nervioso.
¿Listo, Roberto?
Listo.
¿Grabas?
Grabando.
Bueno, Roberto, supongo que lo primero que todo el mundo quiere saber es cómo
encuentra.
Bueno, pues ahora ya sé lo que siente una aceituna.
La verdad es que cuento con un equipo médico estupendo, me están cuidando
Roberto, tengo que hacerte esta pregunta.
Hay mucha especulación sobre si viniste aquí para suicidarte.
No, eso es un error absoluto. No es verdad.
Yo vine aquí buscando el Hotel Paraíso, que es donde pasé la luna de miel con mi
mujer. Y cuando llegué ya no estaba. Lo habían tirado y... Me encontré con estas
ruinas, este teatro y... No debí pasar, la verdad, pero... Claudio, el guardia
me... Me echó el alto y me pilló haciendo una travesura. Igual que un
Así que en realidad usted vino aquí para recordar su luna de miel.
Eso es.
Tuve una mañana horrible, ¿sabe?
Pensé que podía ser buena idea volver a pasar la luna de miel junto a mi mujer
aquí otra vez.
¿Y aquí fue donde aterrizó?
Sí, justo aquí.
Con un pie con la grúa y caí encima de este trozo de barra de hierro.
¿Le duele mucho, Roberto?
No se lo recomendaría, Nancy.
La cabeza y el cuello, pero me están dando medicación para esto.
Usted trabaja en publicidad, ¿no es así, Roberto?
Sí.
Llevo 20 años.
Me han contado que usted fue el creador de la chispa de la vida.
Bueno... ¿Hay alguna historia ahí?
Sí, bueno, yo entonces era un crío y no habían nacido ni mis hijos.
Bárbara, cariño, es mi hija.
No va a pasar nada.
Papá.
Incorpora a ti, quítate las gafas.
Es guapísima, ¿no le parece?
Bárbara va a estudiar fuera.
Para que no tenga problemas con el inglés como lo tuvo su padre.
Y Lorenzo, mi hijo, que ahora le ha dado por vestirse igual que un personaje de
Matrix. Con esas botas de pocero un día se va a jugar.
Pero bueno, todos hemos hecho locuras, ¿no? Con esas edades. Yo llevaba una
cresta.
Hay que entenderlo, ¿no le parece?
Ya.
Bárbara, cielo.
Deja de llorar.
Que está saliendo por la tele.
Pero... Usted quiere muchísimo a su familia, ¿verdad, Roberto?
No sé qué sería de mi vida sin ellos.
Y yo estoy segura que ellos sienten lo mismo por usted.
¿Por qué no entran todos?
Bueno, Roberto.
Usted es un hombre muy afortunado por tener esta familia tan maravillosa.
Lo sé.
Y me siento muy orgulloso de ello.
Gracias por hablar con nosotros, Roberto.
Gracias a vosotros.
Laura, que no va a pasar nada, idiota.
Pilar, no lo hagas.
No es tu problema.
¿Pero qué hace?
¿Cómo se atreve? Es el sufrimiento de un hombre. ¿Qué pasa?
¿Qué te he dicho?
¿Qué tal todo? ¿Bien, no?
Yo creo que sí.
Tenías razón.
Traer a Bárbara y que estemos aquí todos juntos.
Cuando me quiten la barra, nos vamos a París. No se te olvide.
No se me olvida.
Soy Johnny.
Vas a flipar.
Han grabado la entrevista.
No sé, una televisión local.
Pero esta tía está jugando con nosotros.
Yo creo que quiere negociar. ¿La tiene uno?
Sí, sí, sí.
La entrevista la tiene ella.
Sabía, joder.
Quiero salir también.
Voy para allá.
Papá.
¿Cómo te encuentras? Estoy bien, chaval.
Oye.
Ahora tenemos dinero.
Lo único importante es que te pongas bien, ¿vale?
Te estoy hablando en serio, hijo.
Haz lo que quieras, ¿vale?
Lo importante es lo que tú piensas, no lo que piensen los demás.
¿Qué te pasa, papá?
¡Papá! ¡Me estás pisando!
Perdón.
Escucha.
Prométeme una cosa.
Si no salgo de esto... ¿Vas a salir?
Ya, pero si no salgo de esto, te quitarás de las botas, ¿verdad?
Te lo prometo.
Ese es mi chico.
Te quiero mucho, hija.
Y yo, papá.
Ahora tenemos que llevarle a Roberto.
Te hemos puesto un sedante muy suave, pero vas a permanecer despierto hasta
te llevemos al hospital de campaña. Verás a todo el mundo en un par de
¿vale? De acuerdo.
A la E3, ¿de acuerdo?
Roberto, tú relájate y déjanos hacer todo el trabajo nosotros.
Estamos.
¿Ombros listos? Sí.
¿Cadera lista?
Sí. ¿Pies listos? Sí.
¿Tablero listo? Sí.
A la E3, ¿eh?
Uno.
¡Dos, tres!
No hueles eso.
Huele a verano.
¿Vas con nosotros, eh?
Huele a ver la catarse.
Señora, ¿qué dice la compañera? Déjennos pasar arriba.
Señora.
¿Estás conmigo?
Estoy bien, gracias. No se preocupe.
Debería de comer algo.
Has trabajado todas las noches.
Anden.
Vayan por agua a acompañar a tu hermano.
Clau, ¿y si no sale bien?
Saldrá bien, saldrá bien.
Su marido necesita buena esperanza, una ilusión. Y usted se la ha dado.
¿Usted cree?
Todos necesitamos algo.
Una chispa para vivir.
La chispa de la vida.
Sé que tiene la cinta.
¿De aquel hombre de la bufanda?
Es Aguirre.
Y ha traído los dos millones de euros.
No le digo más.
Gracias.
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