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Perdón, ¿qué desea?
Nada, estoy mirando.
Estos trajes están muy rebajados, aunque son de última moda. No quiero trajes.
Pero digo, ¿cómo los está mirando?
Los miro porque me da la gana.
¿Algún problema?
¿Y un jersey? ¿Quiere usted un jersey? Pero si aquí no hay jerseys, aquí solo
hay trajes.
Bueno, pero en el alma... ¡Cállate!
A ver, este, ¿qué vale?
Es esta de oferta.
Eso ya lo ha dicho.
Es que es una ganga. ¿Una ganga?
Sí, esto es pocarísimo.
Esto está a mitad de precio en la tienda de al lado.
Bueno, pero serán peores, vamos. Mal, mal, muy mal. No te agaches a recogerlo,
por Dios. Y nunca dudes. Si hay otros a mitad de precio, son peores. Tú lo
sabes, él lo sabe y todo el mundo lo sabe.
Claro, es que... Es que lo que pasa es que el cliente te acojona. No, no me
acojones. ¡Te acojona, coño!
Nunca debes de perder la iniciativa. Te has equivocado en todo.
A ver, ¿quién sabe cuáles son los errores?
¿Llevas la ropa mal planchada?
Asusta al cliente al preguntarle qué quiere.
Exacto. Jamás preguntéis qué quiere. Preguntad, ¿puedo ayudarle en algo? ¿O
usted atendido? Pero, por Dios, ¿qué quiere? Es estúpido.
Además, ha discutido con el cliente. Le ha llevado la contraria. Es la regla
número uno. El cliente siempre tiene la razón. Lo saben hasta los niños. Por no
hablar de ponerse de rodillas, perdiendo toda la autoridad y, sobre todo,
utilizar la horrorosa palabra ganga.
Total.
Cero sobre cien.
Muchachos. Vuestra máxima puntuación es de 12. Tenemos mucho trabajo por
delante. ¿Hay alguien que haya sacado los 100 puntos alguna vez?
Sí.
Una vez.
Era perfecto.
Consiguió convencernos de que compráramos realmente la ropa.
Yo me llevé a casa una camiseta de baloncesto y odio el baloncesto.
La tengo enmarcada en mi cuarto.
Era una máquina.
Te leía la mente.
Un mago, una bestia, un animal nacido para vender.
Nunca he visto nada igual.
Por favor, no me juzguen por lo que ven.
Todo esto es provisional.
Un simple espacio en el que dormir.
No es mi verdadero hogar.
Yo soy un hombre elegante que solo pretende vivir en un mundo elegante.
¿Es pedir demasiado?
Mientras tanto prefiero no tener nada a vivir rodeado de objetos vulgares.
Algún día saldré de aquí y tendré la vida que merezco.
¿Saben cuál es el problema de la gente?
El problema de la gente es que no tienen gusto.
Miren cómo viste.
Es espantoso.
Y no traten de justificarlo diciendo que son pobres.
¿Qué tiene que ver eso con llevar esta chaqueta?
Personalmente prefiero morir a tener una vida mediocre, como la mayoría de la
gente. Sé la casa que quiero, sé el coche que quiero.
Incluso podría decirles dónde está y cuánto cuesta.
40 .000 euros masiva.
Tapicería de cuero, salpicadero de madera, GPS incorporado.
Las cosas no se piensan, se hacen.
Si esperas sentado a que te ocurran, estás perdido.
La suerte no existe.
Hay que ganársela a pulso, todos los días.
Las oportunidades están ahí, esperándote.
Solo hay que tener el valor de ir a por ellas.
Yo no me corto.
Si veo que algo me gusta, lo cojo.
Por eso la gente es desgraciada.
Viven rodeados de cosas que les gustan, pero no se atreven a ir a por ellas.
Sin un objetivo en la vida no se consigue nada.
Yo tengo un objetivo, una meta, y estoy a punto de conseguirla.
Bienvenidos a mi mundo, donde todo es perfecto.
La música, los colores, el aroma.
¿Qué haces, dota?
Para que no me olvide.
¿Qué tal?
Merveja.
¿Te voy a enfriar esta noche?
Para ti es una espada.
Amo a las mujeres.
A todas.
Bueno, a casi todas.
¿Hay algo más atractivo para una mujer que un hombre soltero?
Ellas lo huelen.
Lo vi en un documental de la 2. Es algo genético que les obliga a llevarte al
matrimonio. La hembra quiere controlarte, quiere dominarte y sobre
procrear. Tienen que mantener el ciclo vital y todo eso.
De modo que seleccionan al macho, exhiben sus plumas y para cuando te das
has pagado una hipoteca.
Tienes una manada de monstruos salvajes a los que alimentar y se acabó.
Solo de pensarlo me dan escalofríos.
¿Es ese mi destino?
No.
Aquí he encontrado mi sitio, mi refugio. Soy el sacerdote de un templo pagano y
vivo rodeado de mis fieles.
Roxanne, salvaje y apasionada. Le encanta hacer el amor en los probadores.
Sus más bajos instintos salen a flote en los lugares más insospechados.
El bueno de Alonso.
Me admira tanto que haría cualquier cosa por complacerme.
Es un pelota de mierda, pero le tengo cariño. ¿Estamos trabajando? Sí, sí.
Susana, casada, con dos hijos.
Arrebatadora, fascinante.
Años de aburrimiento familiar le han convertido en una bomba sexual.
Jaime, pobre hombre.
No pudo terminar derecho porque se casó de penalti con su novia de toda la vida.
Habla constantemente de sus hijos para autoafirmarse, pero es un buen chico.
Elena, inocente y rústica, pero con un cuerpo perfecto.
Capacho, Dios mío.
Y Kevin cocina.
Hace unos muñuelos.
Esta es la frontera.
Aquí termina la sección de señoras. Mi reino.
Al otro lado del pasillo comienza el lado oscuro. La temida sección de
caballeros.
¿Qué hay?
Buenos días.
Don Antonio, un profesional.
Más de 20 años en la casa.
Le gusta su trabajo.
Vestir a los hombres.
A pesar de su repugnante peluquín, don Antonio es el único que puede quitarme
puesto de jefe de planta.
¿Jefe de planta?
¿Sabes lo que eso significa?
Será el rey, el dueño de un trocito de este paraíso.
Acciones de la empresa, comisiones sobre las ventas de todos los vendedores y
con el tiempo la posibilidad de acceder al consejo de dirección.
Antes... Bueno, antes estaba el señor Emilio. Le recuerdo como un dios
Caminando entre nosotros, sabiendo que su sangre era diferente a la nuestra.
Y así fue.
Murió de leucemia estas navidades.
Ahora el puesto está vacante.
Los de arriba quieren que les sustituya uno de nosotros dos. Y han pensado que
sería muy divertido ver cómo nos despellejamos.
Todo depende de la caja que hagamos este mes.
O él, o yo.
No hay más posibilidades.
¿Qué, campeón?
¿Preparado? Hoy es el último día. Vas a arrasar, que no, lo veo.
Lo estoy viendo.
¿Has traído las cifras totales?
Con lo de ayer, 90 .000 euros.
¿Y del Antonio?
Eh... 95 .000 euros.
Mierda. No sé cómo lo hace, no para de vender corbatas y calcetines.
Tengo ocho horas a partir de ya, ¿no?
Ocho horas a partir de... A partir de...
Ay, ay, ay, un momentito, un momentito, un momentito.
¡Ahora!
¿Qué tal? ¿Cómo estamos?
Están ustedes guapísimas las dos, ¿eh?
Un placer.
¡Qué agradable!
Eva, cariño, envuélveme esto para llevarlo. Hasta pronto, señora Asunción.
estar usted preciosa.
Esto no es un vino incorregible. Lo tiene todo.
¿Qué? ¿Qué tal voy? Bien, bastante bien.
¿Qué pasa?
¿Qué va a pasar, Rafa? Ha vendido algo grande.
Ni te lo imaginas.
Un smoking.
¿Los de Nochevieja? No, no, de lo bueno, de marca.
Un pastón que... Estaba muchísimo mejor antes.
Un smoking, hijo de puta.
¿Qué hora es?
Es las nueve y media.
¿Te queda media hora? No, que no. Eso es imposible, que tendría que vender siete
vestidos o cuatro abrigos.
Cosas caras, qué caro. Pues no sé, como no sea un televisor de plasma de esos
planos, valen dos kilos.
¿Qué plasma?
¿Qué plasma? El otro, pues.
Plasma, algo que le echan ahí al televisor.
Pero no sirve, no es de estas plantas.
Tengo que encontrar algo rápido.
Y entonces la vi.
Era ella.
Quietos, bajadme solo.
Cállate que la vas a asustar.
Ahí estaba, delante de mí, paseando entre la ropa interior de señora como un
cervatillo entre la maleza.
Este tipo de señoras son escasas en este clima.
Solo ha venido a pasar la tarde.
Su manera de llevar el bolso.
¿Ven? Lo está moviendo.
Se ha prometido a sí misma no comprar nada.
Solo mirar. Pero en el fondo de su alma está deseando comprar.
Comprar cualquier cosa.
Comprar hasta olvidar sus penas. La angustia que la come por dentro porque
diez kilos de más y ya no la mira nadie.
Y estás sola.
No. ¿Qué? No le conviene.
¿Por qué?
Es para mujeres de más edad.
Te he diseñado para tapar en lugar de realzar su figura.
Usted necesitaría algo diferente.
¿Usted cree?
No lo creo.
Lo sé.
Debería ser algo así como el envoltorio de un regalo maravilloso.
O como esos bombones a los que estamos deseando quitarles el papel dorado para
comernos lo que hay dentro.
Un regalo maravilloso.
Yo lo sé.
Lo tengo.
¿Qué hace ahí con la...? Cállate.
Es un monstruo.
Mira cómo la lleva. La tiene en el bote. Pero no es que no le va a dar tiempo.
Faltan diez minutos. Es imposible.
¿Qué es?
No.
No puedo mostrárselo. Lo siento. No, no puedo.
¿Pero por qué?
Mis jefes me matarían.
Se supone que lo hemos vendido ya, ¿eh?
Tienen que venir a recogerlo.
Claro, qué pena, ¿no?
Es una clienta muy famosa. Viene todas las semanas y... ¿Quién es?
No puedo.
No puedo decirle nada más.
Ay, pero por favor, dígamelo.
¿Quién es?
Pero si es mucho más joven que yo.
En la vida real se sorprendería si la viera.
El secreto está en el envoltorio.
Se lo digo yo.
Como los bombones.
Exacto.
Pero a usted le quedará muchísimo mejor.
Me está tomando el pelo.
¿Sabe lo que le digo?
Voy a arriesgar mi empleo solo por verse lo opuesto.
Pero si ya estaba vendido.
Bueno, se acabó.
Otro día más. Ya está todo el pescado vendido.
¿Cuánto ha hecho?
Bueno, espérate.
Si todavía quedan cuatro minutos.
Oye, oye, guapa, a mí ese tonito me lo bajas. Un momento.
Vamos, ¿qué ha esperado Rafael?
No cerréis la caja.
Me dais pena, de verdad os lo digo.
Siempre esperando a que suene la flauta. Pero bueno, ¿qué creéis? ¿Esto es un
partido de fútbol?
¿Esperáis que venga Ronaldo a meter un gol en el último minuto? No, esto es un
trabajo.
No un concurso de esos de la tele. Aquí se viene a trabajar.
Para hacer el tonto ya está en las discotecas.
Sonia, cariño, mete esto en una funda de las especiales. Es para esta señora.
Qué locura, ¿verdad?
Bueno, ya está hecho. No lo piense más.
Ahora lo importante es disfrutarlo.
¿Y cuándo sentiré a mi marido?
Bueno, piense que el que es feliz hace felices a los demás.
Lo había deseado siempre, pero nunca lo había atrevido.
¿Quién me iba a decir a mí que era tarde?
Muchas gracias. Buenas tardes.
Bueno, muchachos, siento haber dado este triste espectáculo de triunfo total.
Mira que intento ser humilde, pero me cuesta muchísimo.
Muchísimo.
¡12 .000 euros!
Dos kilos.
¡Caja cerrada!
¡Perochita!
Sí, yo no iba a estar quietecita.
¡Venga, coño, que me haces cosquillas!
¿Qué andáis?
¿Lo ves?
Te lo dije de esta tal despida, seguro.
¿Qué? No lo digas en serio.
Pues te recuerdo que esto fue idea tuya.
¡Venga, a la pared!
¿Puedo explicarlo, somos trabajadores? ¡A callar!
Oye, no te pases. ¡Silencio!
Sigue jugando a los médicos en los probadores, ¿eh?
Te voy a matar.
¡Matías!
Tenía que haber visto el careto que ha puesto.
Te ha pasado a mi pueblo.
Eres un capullo. Oye, soy muy graciosa con los dos, ¿eh? Bueno, espérate
a que me vaya y luego tenéis que sordas hasta la segunda ronda.
Entre esas horas hay tiempo de dar de comer al pajarito, ¿no?
Te debo una, maestro.
¿Una? Será una docena, ¿no?
Dame un beso. ¡Que te amo!
cachondo con ese pistolón. ¡Permítame!
Oye, ¿son tres horas?
¿Te parece poco?
Vas a ver todo lo que puedo.
¿Ah, sí?
¿Qué tal?
Por el nuevo grupo de plantas. Por esta noche inolvidable.
Salud. Salud.
¿Qué pasa?
Me he clavado una etiqueta.
¿Cuánto tiempo nos queda?
Una hora.
Y tenemos que recogerlo todo. No, yo no me voy de aquí.
No me importa que nos cojan.
No estaría mal.
Para mi primer día como jefe de planta. Es verdad.
Ahora que eres el jefe, puedes hacer lo que quieras.
Seré tu esclava.
Vamos a incrementar las ventas en un 50%. Ya lo verás.
Hay un rápido para esto.
¿Sabes qué yo haría aquí?
¿Aquí en esa cama?
En el centro comercial.
¿No puede ser?
Sí. Mi madre se puso de parto en la sección de complementos con...
No había tiempo ni a llamar a una ambulancia.
¿Sabes quién le ayudó?
¿Quién? ¿Sabes quién le ayudó?
la atención al público es de 10 de la mañana a 10 de la noche. Mírala, qué
de felicidad.
Seguro que le he hecho todo el numerito.
¿Tú cómo lo sabes?
¿Yo? ¿El qué?
Todo el numerito.
El champán, los vestidos, la cena... ¿Por qué me lo han contado?
Ya, como a mí.
Y es un día especial.
Hombre, ¿qué pasa, perdedores?
Estoy destrozado.
Toda la noche trabajando.
Un poco revisando la mercancía, ya sabéis.
¿Qué pasa?
¿Se ha muerto alguien?
Le han dado el puesto.
¿Qué dices? ¿Qué puesto?
¿A quién?
Ya sabes a quién. ¿Tendrá algún enchufe o...? Es un enchufe, que esas cosas
siempre son por enchufe.
No, no puede ser. Yo le gané.
Hasta arriba con los jefes.
Qué mala suerte.
El chico no tenía fondo.
Es que ya no puede uno fiarse de nadie.
Qué pena, ¿verdad?
Don Antonio, hágame un favor.
Váyase a tomar por culo.
Eso es lo que le pasa a uno cuando se dedica a engañar a la gente. Que al
todo se descubre.
Pero bueno, lo mejor es que nos pongamos a trabajar de una vez. Mira, aquí
afuera hay un montón de maniquíes esperándote.
¿Qué maniquíes?
Si los maniquíes viejos hay que llevarlos al sótano.
Esas cosas nuevas.
Me parece que todavía no las he entendido. Ahora yo soy tu jefe, así que
quieres ir a la puta calle, saca tu curo del probador y baja todos los maniquíes
viejos al sótano.
Espera, hombre, espera, que no todo van a ser malas noticias.
Cuando subas no vuelvas a la sección de señoras.
Es demasiado estresante para ti.
Desde ahora trabajas en talles grandes.
Ana, que lo disfrutes.
Casanova.
¿Qué haces tú aquí?
¿No te nombraban a ese hombre de planta? No.
Cambio de planes, ¿eh?
A mí también me dijeron que esto era previsional y llevo ya años. Así que no
quejes. Yo no me quejo.
Solo quiero matarlo.
¿A quién?
A don Antonio.
Me gustaría meterlo en esta caldera y ver cómo arde en el infierno.
Mira.
Mira cómo arde.
En cinco minutos no queda nada. Pero nada, ¿eh?
El fuego purifica el alma.
Lo siento mucho, ¿eh?
Sabía que no tenía que hacerlo, pero claro, como usted insistió tanto.
Tiene usted toda la razón. La culpa es mía.
Pensé que estaba hablando con una persona adulta.
Capaz de tomar sus propias decisiones. Y resulta que estaba hablando con una
estúpida que no sabe ni el dinero que tiene su marido en el banco. Oiga, oiga,
oiga. Sin insultar, ¿eh? Que yo he venido en cuanto me han llamado. Usted
tiene que hacer es no salir de casa.
A lo mejor váyase al bingo o a gastarse lo que le sobra de la compra.
Pero no venga aquí a jodernos la vida a los demás.
No le consiento ese tono conmigo.
Yo le hablo como me da la gana, vieja chocha.
Le di la oportunidad de ser diferente, de ser persona. Y usted lo jode todo
porque no tiene dinero.
Discúlpeme.
Rafael, por favor, acompáñame.
10. Lo siento, sé que no le voy a decir eso.
Tranquilo, no te disculpes. Son cosas que pasan.
¿Figabito?
Gracias. Se me fue la cabeza. Al darle al galante se me fue la cabeza.
Dios, qué ganas tenía de que llegase este momento.
Pero no lo entiendo.
Pues es muy sencillo, Rafael.
Estás despedido.
No, no. Usted no puede hacer eso.
Sí que puedo, ahora sí.
Acabas de insultar a una cliente delante de todo el mundo.
Se acabó.
Recoge tus cosas y vete. No quiero verte más por aquí.
Usted no puede echarme esta, es mi casa.
¿Tu casa?
¿Pero tú quién coño te crees que eres?
Tú no eres más que un puto empleado de mierda, como todos los demás.
Como todos, no.
Yo no me tengo que pegar el pelo con pegamento todas las mañanas.
Hombre, encima chulito, ¿eh?
Te vas a reír de tu puta madre, cabrón.
No me toques la chaqueta. Te toco lo que me da la gana. Esta chaqueta no es
tuya, es del almacén. Tú no tienes nada.
Te vas a ir con las manos vacías. Y me voy a encargar de que no encuentres
trabajo ni en una charcutería.
¡No me toques!
Tranquilo, ya me voy.
Eso que quería, ¿verdad?
Así no tendrá problemas para meterle mano a los jovencitos de deportes.
Debería tener más cuidado al elegir sus amistades.
Algunos se van de la lengua.
Sí, es verdad.
Ha sido un accidente. Yo no quería.
Ni yo.
Nadie quería, pero ha ocurrido.
Sí, ha ocurrido.
Pero podemos olvidarlo, ¿verdad? Por una vez.
Exactamente. Eso es lo que vamos a hacer. Lo vamos a olvidar.
Yo le doy a usted la fraga y no hablamos más del asunto.
¿Qué dice? ¿Qué bragas?
No sé por qué las he cogido.
Ni siquiera son de mi talla.
Igual por el color.
Entonces, ¿puedo irme ya?
Sí, sí, váyase, váyase.
Oiga, ¿vamos a cerrar ahí a alguien?
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Sí. ¿Te has creído tonto o algo?
Córtale.
¿Hay
alguien
ahí? Te he dicho que no, por eso le he llamado.
Tienes que preguntar, ¿no?
Creo que esta llave es...
No, voy a por otro y ahora voy.
Anda, quite.
Déjeme ver.
¿Qué haces? Buscando el pestillo.
¿Qué pestillo?
Pues el de la puerta, coño. Yo lo he hecho varias veces. Y dile al puto perro
que se calle. Tú a mi perro déjalo tranquilo, ¿eh?
Joder, con el mangueve.
¿Y esto?
Perro, seguro.
No entiendo cómo ha podido atrancarse desde dentro.
Prioridades. Primero, no ponerse nervioso. Lo único que tengo que hacer
librarme de esto cuando todos hayan ido. Y luego encontrar esas zapatillas.
Espera. ¿Por qué estoy haciendo esto? Pero si yo no lo he matado. Ha sido un
accidente. Yo quería matarlo, pero no matarlo, matarlo. Lo que se dice
Quería... No sé. No sé lo que quería.
Algo. Que se muriera de repente.
Combustión espontánea. Eso dicen que pasa de verdad. Lo vi en un documental.
Mierda.
El caso es que no lo he matado. Se mató él solo al darse con el gancho. No, no,
no, eso es absurdo. ¿Y qué? A veces la verdad es absurda, ¿no? No, le he
Quería hacerlo, todo el mundo lo sabe y lo he hecho. Además, acabo de esconder
el cadáver. Estoy más culpable que Judas.
Y me han visto unas zapatillas.
Las zorras de las zapatillas.
Esa perra va a empezar a rajar en cualquier momento.
Igual vienen hacia aquí, la policía, todos.
¿Y si me están esperando ahí fuera?
Muy bien, salgo con la voz en alto.
Joder, Matías, qué susto me has dado.
Oye, ¿cómo te has pasado? Habías trozado hasta el espejo.
Sí.
Es la hostia, ¿eh?
La próxima vez te avisa mediante, maricón. No me llevo a hacer el tonto
llaves, pillamos en pelotas.
Oye, ¿por qué no me la presentas?
Ya la conoces.
Es tu mujer.
¡Qué jodido!
Bueno, ya sabes, tres horitas, ¿eh?
A ver cuándo me invitas a mí también y nos hacemos un menazatrual.
¿Qué pasa, Mari? ¿Qué haces?
Nada, que me aclarecí y digo, voy a llamarla de que tal anda.
¿Dónde está?
¿Dónde está?
Bienvenidos a las rebajas de Jellos.
Les recordamos que nuestro horario de atención al público es de 10 de la
a 10 de la noche.
¿Dónde va?
¿Quién, yo? Sí, tú. ¿Se puede saber dónde te habías metido? He ido a comprar
tabaco. ¿Tienes tabaco? Mira, los maderos. ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Que ha desaparecido Don Antonio.
¿Desapartido? ¿Estás seguro?
¿Qué sí?
Pues aquí no está.
¿Nadie lo ha visto?
Nadie, se ha pirado. Ha llamado a sus mujeres asustadas y seguro que nos
interrogan, ¿que no?
Hijo... ¿Pero dónde vas?
Es lo más emocionante que ha pasado aquí en años y tú te lo ibas a perder.
¡Ay, cabecita loca!
Con usted quiero hablar.
¿Ah, sí?
Discutí con don Antonio ayer por la tarde, ¿no es cierto?
Hombre, discutir, discutir... Era un tipo amargado, discutía con todo el
Además que sí, siempre por cualquier cosa.
Don Antonio Ferragos Hernández, ¿es su visa? La han encontrado la de la
limpieza. Está bien.
¿Y cuál fue el motivo de la discusión?
Este... Perdón, es que tengo un dolor de cabeza, me está...
La verdad es que ni me acuerdo. Fue una tontería de unas corbatas, unos
calcetines... Sí, siempre estaba cambiándolo todo el sitio. Sobre todo
corbatas, una cosa... Sí, las corbatas, no podía con... ¿Y después?
Y después, pues nada, él se marchó, como todos los días, y yo tras él.
Yo después de él, que no tras él.
Quiero decir que no es que le siguiera ni nada por el estilo.
¿Debería haber visto eso?
¿Había visto eso?
Oiga, que yo fuera el último en verle. No le da ningún derecho a pensar que le
haya matado.
¿Cómo dices?
No sé lo que digo, perdóname.
Aquí nadie ha dicho que la hayan matado.
¿Ah, no?
¿No lo han dicho?
No, yo no.
Bueno, es verdad que no lo han dicho. La verdad es que estoy un poco nervioso.
Y tampoco he dicho que fuera usted el último en verla.
Ah, vaya.
De hecho, hay otra persona que la vio después.
¿Otra persona?
Bueno, esto es un dato, ¿verdad? Dato interesante. Para mí quiero decir que...
Si no, usted igual podría pensar que yo... ¡Ay! ¿Y quién fue?
No sé si se puede saber.
No es asunto suyo. De todos modos, quédese por aquí cerca.
Puede que lo necesitemos.
Sí.
¿Qué pasa?
¿Quién ha sido?
Alguien ha dicho que vio después de que yo me hubiera ido. Y eso es imposible.
A no ser que me esté volviendo loco. ¿No estaría hablando muy alta?
No. Un momento.
¿Y si alguien se llevó el cadáver? Claro.
Es eso. ¿Pero quién?
¿Por qué? ¿Por qué?
Tiene que ser uno de ellos.
¿Roxanne? La verdad es que anoche me porté como nunca. Pero no tanto como
mentirle a la policía. ¿Y qué pasa con el cadáver? ¿Por qué llevárselo?
¡Alonso! Sé que me odia. Y me ha traído de los pelos hasta aquí el muy cabrón.
Haría lo que fuera por verme arder en la hoguera. Pero es un cobarde y no se
atrevería a robarme el cadáver. Además se me olvidaban las zapatillas. Tiene
ser una mujer.
¡Joder! No entiendo nada.
Y Elena.
Qué buena está. Qué puñuelos.
Y no la llamo desde hace meses.
¡Es ella!
Sabe lo de Roxana y me quiere hundir. Pero entonces, ¿por qué ha escondido el
muerto? Oiga, por favor.
¿Qué hace? No me toque.
Llevo media hora esperando que me atienda. ¿Qué quiere? Quiero esta blusa.
Bueno, pues llévesela.
Llévese lo que quiera.
Invita a la casa.
Vamos, ¿dónde estás, maldita?
Sal de una vez.
Deja de jugar conmigo.
Ya estoy aquí.
¿A qué esperas?
¿Quieres volverme loco, verdad?
Pues lo estás consiguiendo.
¿Puedo sentarme?
No, es que estoy esperando a alguien.
¿Y me perdona?
¿Y yo?
¿No eres el de la guarda?
Tenía que ayudarte, por eso mentí, para protegerte.
¿Lo entiendes, verdad?
Claro, claro.
Perdona, estoy un poco nerviosa.
Es que nunca había hablado contigo así, tan de cerca.
¿Cómo te llamabas tú, perdona?
Lourdes.
Nos conocemos hace diez años.
Lourdes, sí, Lourdes, de toda la vida.
Y dime, perdona que te trutee, pero...
¿Tú qué sabes exactamente de...? Todo.
¿Todo, todo?
Te he herido sin que me veas desde que discutiste con don Antonio.
Verás, Lourdes, quiero que sepas, aunque te suene muy, muy extraño, que yo no lo
maté.
Te lo juro por lo que más quiero.
No hace falta que lo jures. Sé que todo fue un accidente.
Él me atacó. Lo vi, lo vi. Te tenía envidia por tu éxito con las chicas.
Bueno, no creo que fuera exactamente por eso. Tú le dabas cien mil vueltas en
todo.
Verás, Lourdes, yo no sé qué es lo que quieres, si es que quieres algo porque a
lo mejor tampoco quieres nada. Solo quiero ayudarte.
Genial. ¿Ves?
Maravilloso.
Y si me has seguido, más tarde cuando cerraron, ¿tú me viste llevar el...?
¿Que la verdad, Zóteno?
Ajá. Sí.
O sea que a lo mejor tú sabes dónde... ¿Lo tengo yo?
¿Lo tienes tú?
Muy bien.
Perfecto.
Esto es perfecto. Aclara mucho las cosas.
¿Y por qué?
¿Por qué te lo llevaste? Si podías, no sé, dejarlo ahí donde estaba.
Rafa era peligroso.
El de mantenimiento entra a las siete. Si lo hubiera dejado allí, te hubieran
descubierto. Claro.
¿Y qué te iba a decir? ¿Dónde?
¿Dónde lo escondiste?
No te preocupes.
No van a encontrarlo. En algún lugar, pero en secreto.
Ya, pero ¿dónde?
No te lo puedo decir.
Ah, no.
¿Y por qué?
Porque creo que todavía no confías en mí.
Que no confío en ti.
Pero ¿cómo puedes decir eso después de todo lo que has hecho por mí? Yo confío
en ti plenamente.
Lo que pasa es que no sé por qué me ayudas tanto.
Tú y yo no hemos tenido una relación muy íntima. Ha sido una cosa más de... No
sé, de saludarnos así de lejos en la escalera.
Para mí has sido muy importante.
Y para mí.
Para mí también, te lo juro. No mientas.
Perdón. Es cierto que podríamos haber tenido más contacto.
del que hemos tenido. Pero yo qué sé, a veces las cosas están ahí delante y no
nos fijamos en lo que realmente importa y nos quedamos en lo superficial. Es
terrible. Eso es verdad.
De todas maneras, a mí ahora lo que me preocupa es que tú te veas implicada.
Tú no tienes nada que ver en esto.
Lo decías por algo que he dicho. Perdóname, por favor, te lo suplico.
¡Has vuelto a hacerlo!
¿Pero el qué, Dios mío, el qué?
¡Alejarme de tu vida!
Siempre he notado por tu parte una especie de... ¡Hechazo!
Es como si me invitaras.
Por los pasillos, por las escaleras.
Ni me mirabas.
¡Es como si no existiera!
Que no, mujer. ¿Por qué no sales un poquito y hablamos?
No hago más que ayudarte. Lo único que haces es intentar deshacerte de mí. Lo
que deberías hacer es hablar con la policía y contárselo todo. ¿A dónde vas?
dónde vas? ¿A dónde vas?
Cálmate, por favor, te lo pido. Vamos a hablar las cosas tranquilamente.
No creo que ir a la policía sea una buena idea, Lourdes.
Tienes razón.
Entre nosotros ha habido siempre una barrera, algo invisible que nos
¿Y sabes qué era?
No.
¿Timidez? Sí, sí, soy tímido.
Soy tímido. Si veo que una persona es especial, me aparto. Es algo instintivo.
No soporto las relaciones profundas y contigo supe que iba a ser así desde la
primera vez que te vi.
¿Lo dices de verdad?
Que se abra el cielo y me parta un rayo ahora mismo si miento.
Pero eso era antes.
Lourdes, ahora la situación es diferente para bien o para mal. Estamos juntos en
esto.
Como en la peli aquella en la que la chica ayuda al chico a limpiar la sangre
luego hacen el amor en la parte de atrás del coche.
Sí, sí.
No la he visto. Esta no la he visto, pero supongo que sí queda algo parecido.
Lo haremos esta noche.
Te dije que nadie lo iba a encontrar.
Como pesas, cabrón.
Siempre he deseado tener una sauna. Es tan... ¿Saludable?
Mántico. Bueno, si esto sale bien, te comprojo a ti.
¿Has traído el machete?
Apártate.
Y tápate los ojos.
Esto puede ser desagradable.
Tienes que darle más fuerte.
Ya sé que tengo que darle más fuerte.
Estaba probando.
¡Mierda, mira qué desastre, joven!
¿Qué te ha pasado? ¿Te has hecho daño? ¡No!
Esto no sirve, es una mierda.
¿Me dejas que lo intente yo?
No. Y no deberías estar aquí, ya te lo he dicho.
Déjame pensar.
Tiene que haber alguna manera. Algo sencillo.
Algo limpio.
Profesional.
Trabajé cuatro años.
En la Gestapo.
En una carnicería.
Se te ve...
Suelta con el... con el machete.
El secreto está en darle los tendones.
Para separar bien los huesos.
Por favor, dame un segundo.
¿Te encuentras mal?
No.
Es que me emociona verte... verte trabajar, nada más.
Primera regla del manual del asesino elegante.
Si no hay cuerpo, no hay crimen. El primer problema está solucionado. Ahora
queda el segundo.
Y una persona que ha visto demasiado.
Solo hay que alargar el brazo y dejarlo caer.
¿Qué te pasa?
La gente muere a millones por todas partes.
¿Crees que los presidentes de las naciones lloran de noche por tus
horribles? No, duermen tranquilos. Les da todo por culo.
Solo el fracaso quita el sueño. Así que hazlo de una vez y dormirás como un
niño. Bueno, el primer problema ya está resuelto.
Ahora solo nos queda el segundo.
¿Qué queda, Dios mío? ¿Qué queda?
Me da amor.
Lourdes, no me digas esas cosas.
Tenemos que irnos.
No va a venir nadie, tú lo sabes. Tenemos tres horas. Ya, pero hay que
las cosas.
Sé todo lo que ha ocurrido en estas casas.
Podría decirte hasta lo que habéis cenado cada noche.
Lourdes, por favor, no tengo cuerpo.
Compréndelo. Acabamos de descuartizar un cadáver hace un minuto, joe.
¿Qué pasa?
¿Ya no te gustó? Pero si es que lo nuestro no es un rollito de tarde de
Es un asesinato.
¿Recuerdas?
Nos estamos jugando la vida. Deberíamos tener un poquito de cuidado.
Ya.
Esto no es para mí, ¿verdad?
Es para las guapas.
Es eso.
Las chicas que les gustan a los hombres.
Las tías buenas.
¿No es así?
Hay mucho machista suelto por ahí que piensa eso.
Pero algunos hombres sensibles valoramos la belleza interior.
Y tú de eso tienes mucho.
Pero mucho, mucho, mucho.
Muchísimo.
Entonces demuéstrame.
La vida es absurda, o peor, es absurda y estúpida. E incluso absurda, estúpida y
muy desagradable. Pero es lo que hay. Y como decía Aristóteles, al mal tiempo,
buena cara.
Tres meses después, tras un duro proceso de selección, me dieron el puesto de
jefe de planta.
¿Y la policía?
Nada. Un día se cansaron de hacer preguntas y...
Desaparecieron. Como don Antonio.
Ella es leyenda.
Ricky, el de deportes. Va dos veces al año a ligar a Cuba y dice que le ha
en la playa rodeado de mulatas.
Es alucinante.
Otros dicen que está con Elvis en Las Vegas.
Pero tampoco hay que hacerles mucho caso.
Lo importante es que a mí me dejaron en paz.
Sí, ese era yo.
Había triunfado, por fin.
El sueño se había convertido en realidad.
Era el elegido.
Había vuelta del infierno para reinar sobre la tierra. Y todos me adoraban.
Perdona, no te había visto.
¿Puedo hablar contigo? Claro, dime.
Échala. ¿Eh?
¿Que la eches?
¿A quién?
A esa.
¿A Elena?
¿Pero por qué si no ha hecho nada?
Por eso.
Porque no hace nada.
No para de cotorrear. Y fuma.
Me pone nerviosa.
Pero si es muy eficiente y muy agradable, ¿no?
Ah, es agradable, ¿eh?
¿Te gusta?
No, no, yo no he dicho que me guste.
No mientas.
Te la tiraste igual que a las otras.
Bueno, eso fue antes de conocernos.
¿Es agua pasada?
Entonces échala.
Las especies superiores nos adaptamos al medio, por muy hostil que sea.
Al sobrevivir nos volvemos más fuertes y terminamos por imponer nuestra ley.
Aunque a primera vista pueda parecer lo contrario.
Algunos de ustedes pensarán que ella me utilizaba como un kleenex para aliviar
su congestión sexual.
Puede que tengan razón.
Lourdes extendió su imperio por toda la sección de señoras.
Destrozó caballeros y complementos y consiguió apoderarse de perfumes.
Lo más increíble del asunto es que las ventas aumentaron un 20%.
Uy, perfecto, vamos, perfecto.
Las clientas se sentían mejor.
Al lado de aquellos engendros cualquiera parecía Grace Kelly.
¿Soy un cobarde?
Sí, pero estoy vivo.
Sigo siendo el jefe de planta y lo más importante de todo, nadie sabe lo mío
Lourdes.
Tenemos que hablar.
Ahora no, mi amor.
Acaban de llegar las camisas de Amito Truch y tengo que ir a... Esta noche
quedamos en casa de mis padres. Y ponte guapo, ¿eh? ¿Cómo en casa de tus padres?
¿Les has contado lo nuestro?
Solo he dicho que somos amigos.
Joder, pero es que no lo entiendes.
Si la policía se entera de que tenemos algo que ver, adiós cuartada.
No te pongas dramático. Hace meses que ya no pasan por aquí. Bueno, no conviene
bajar la guardia.
Además, no deberíamos estar aquí hablando tú y yo. A las once en mi casa.
una botellita de vino. Espera, espera, espera.
¿No sería mejor en un terreno neutral?
¿Qué hicieron? ¿Un restaurante?
No seas tonto. Pero si les he hablado tanto a mis padres de ti, que es como si
te conocieran de toda la vida.
Es más, ellos ya te consideran de la familia.
Un bobín.
¿Quieres más garbanzos? No, no, gracias.
Estoy lleno.
Me he tomado dos platos ya, ¿eh?
No le hagas decir feo a mi madre, que le va todo el día metido en la cola.
¿Qué tomaría yo otro plato de estos garbanzos tan deliciosos, señora Concha?
No será por compromiso, ¿verdad?
Que estás en tu casa.
No, no, no, que va, que va. ¿Te apetece?
Son los garbanzos más ricos que he probado en mi vida.
Ni en los restaurantes de lujo se comen tan bien.
Lo digo en serio, ¿eh?
Tienen un regustito final... ¿Qué es, ajo?
Perjil.
No seas falso.
Si no te gusta, me lo dices y punto.
Mira lo que has hecho.
Tampoco era necesario exagerarnos. Que mi madre no es tonta.
¿Y tu padre no cena?
Está dormido, ¿no lo ves?
No. ¿Está tomando alguna medicación?
No. ¿Por qué?
No puedo comer, estoy embarazada.
Pero si tiene ocho años.
No le hagas caso. Ha sido el profesor de gimnasia. Me violó.
Mamá, por favor, todos los días igual. No le sigas el juego.
Ya voy contigo. Son cosas de que no quiero llamar la atención.
Antes de que matéis a tu padre de un disgusto, te meto en un reformatorio.
A mi madre siempre se le olvida. La semana pasada tenía sida y nos perseguía
una jeringuilla para picharnos a todos.
Es verdad, pero nadie me cree.
Tengo sida y estoy embarazada de tres meses. Y no pienso abortar. Lo voy a
tener, digáis lo que digáis.
¿Y dónde vais a vivir con lo que gana un profesor? ¿En el gimnasio?
Venga, mamá, que no es para tanto.
Tú cómete los garbanzos.
Si me lleváis a un reformatorio, abro la llave del gas y saltamos todos por los
aires. A ver si es verdad.
Mátame. Mátame.
Mátame si esto es lo que pasa.
Vamos a ver si nos tranquilizamos todos un poquito.
¿Verdad?
Venga.
A ver, Desiré.
¿Qué tal las vacaciones?
¿Has hecho muchos amiguitos?
¿Este quién es? El novio de tu hermana.
Venga ya.
Me llamo Rafael.
A ti no te he preguntado, payaso.
Tú nada, nada. Como si hubiera llover. El psicólogo nos ha dicho que lo mejor
no hacer la casa.
Algún día pagaré por lo que me estáis haciendo bastardos.
Bueno, ¿tomamos un cafecito en la sala?
¡Sal, Rodolfo, sal!
¡Ya sabes!
¿Por qué estamos aquí?
Pues no, no tengo ni idea.
Hay alguien que quiere decirte algo, Rodolfo.
Pues es que ahora me pillas para atrás. ¿Quieres casarte conmigo?
Joder, pobre hombre.
Pobre hombre, ¿por qué?
Bueno, no sé.
Llegar así con las cámaras... Pero, Encarni, por favor, ¿qué me estás
A mí esto me da mucha vergüenza.
Además, tengo un follón de curro de la hostia. A mi hija le encanta ese
programa. Y a mí también.
¿Y a mí?
Sí, sí, sí. Seguro que está muy bien.
Señor, tener que casarse así, de repente, sin tiempo para pensar las
las mujeres tuviéramos que esperar a que los hombres se decidan, ¿dónde estaría
el mundo?
Yo con mi marido, por ejemplo.
Ya lo has contado muchas veces, mamá.
Porque es la verdad.
A tu padre tuve que emborracharle para que se casase.
Pero mira ahora, los felices que somos.
No he hecho mi vida sin ti. Pero esto es una cosa personal.
Si yo me voy a casar contigo, no me queda más cojona. Los hombres no saben
que quieren.
Eso es lo que pasa.
Me quiere a mí.
¿Entonces a qué estáis esperando?
A ver si os casáis.
Miniteteras.
Miniteteras de porcelana.
Sí, son de mi padre, es coleccionista.
¿De teteras? No, de cosas pequeñas.
Ven, no os alucinéis.
¿Qué pasa a las horas encerrado con los fascículos?
Las tiene todas.
Bueno, todas las que aparecen en la televisión.
Mira qué preciosa.
Máscaras venecianas en miniatura.
¿No son una morada?
No puede ser.
¿Qué te pasa? Nada.
Nada es esta colección.
Huevos decorados.
Siempre quise tenerla.
No soy más que un idiota rodeado de una tempestad de ruido y de furia.
Fíjense en él.
¿Creen que sufre?
No. No se entera de nada.
Es ajeno al horror.
Ha perdido todo.
Solo le queda el sueño.
La nada.
Y lo peor de todo no es eso.
Lo peor es que le estoy cogiendo cariño.
Lourdes no necesitó emborracharme para conseguir de mí todo lo que quería.
Aquello se convirtió en una especie de juego de mente con una sola regla.
Si yo no hacía exactamente lo que ella quería, llamaría a la policía.
Todo desaparecía poco a poco en un túnel sin salida. ¡Alto!
¿Estás bien? ¿No te diviertes? Sí, sí.
¡Rafa!
¡Rafa!
¿Quién era?
Nadie. ¡Rafa!
¿Qué te pasa?
Nada, no me pasa nada.
Escóndete ahí.
Agáchate, rápido.
¿Qué dices? Pero si no hay sitio.
Que sí, mujer, que sí. Que es un momentito.
Rafael, dime, ¿qué haces aquí?
¿Qué haces? Nada, aquí dando una vuelta un poco en el... Rampa, dime, escucha
una cosa.
Venga.
Ya, pero... ¿Pero qué ocurre?
Estás loco, casi me ahogas. Tenemos que bajar.
¿Qué? Espera que pare, ¿no? Que te calles. Salta.
¿Qué te he dicho? Salta.
Solo necesito estar aquí cinco minutos. Es tan difícil de entender.
¿Qué tal el fin de semana?
Muy bien.
Sí, ya me ha contado.
¿Qué te han contado?
No, no nada.
Que te pilló el tren de la bruja.
Sí, son cosas que pasan.
Qué casualidad que estuviese ahí en Lourdes para echarte una manita.
Había mucha gente.
También estaba Jaime.
Bueno, sí, claro. Él fue con las niñas, ¿no?
¿Y tú? ¿Tú con quién fuiste?
Solo.
¿Solo? ¿Al parque de atracciones? ¡Sí, solo!
No sé qué hacían los demás ahí.
No pueden estar controlando las tiras y venir a hacer todo el mundo. ¿Entiendes?
Vale, vale, vale. No hace falta que te pongas así. Era solo una pregunta.
Alonso, ¿dónde vas?
Alonso, estamos hablando.
También voy solo al cine. ¿No es tan raro?
Necesito salir de aquí.
¿Perdón?
Quiero un billete de avión a cualquier parte. ¿Qué ofertas tienes?
Hay un viaje a Brasil muy barato la semana que viene.
Demasiado tarde que tienes para hoy. Hoy nada.
Bueno, hay un vuelo a Puerto Rico que sale a las nueve de la noche.
¿Ves?
Perfecto. ¿Nombre?
Rafael González.
A que no sabes quién acaba de venir.
Lulis, no.
Cállate. No es lo que tú piensas.
Querías irte sin mí.
Últimamente hemos pasado tanto tiempo juntos que pensé que una pequeña
separación... Estamos unidos para siempre.
¿No lo entiendes?
Ya, ya, ya, Lulis, no sigas por ahí. No puedo más.
Lo nuestro se acabó.
Joder, lo nuestro, qué mal suena.
No vas a ir a ninguna parte.
¿Me estás amenazando?
salgo de aquí y vas a ir a contárselo a la policía.
Te recuerdo que fuiste tú la que descuartizaste el cadáver como una
psicópata carnicera.
Prefiero ir a la cárcel.
Mira bien lo que te digo, Rafa.
Antes muerta que dejar que te vayas.
¡Pues hala!
¡Fuera! ¡Fuera de aquí! ¿A qué esperas?
No lo va a hacer, no lo va a hacer. Sí, que sí, que está atrás, no, que está
atrás. No, no, no, no, no, no.
Sí, sí, sí lo hace, sí lo hace, está atrás, no me cabe.
¿Ha venido con usted?
Sí, es mi novio. Vamos a casarnos. Enhorabuena.
Pero supongo que no habrá venido aquí para contarme eso, ¿verdad?
¿Son sus hijos?
Sí, tengo siete. Todos me odian. ¿Por qué?
¿Cómo quiere que lo sepa?
Viven con su madre.
Nos separamos.
Lo siento.
No, no lo siento.
Cada mañana al levantarme doy gracias a Dios por haberme librado de esta
pesadilla.
Yo no quería tener hijos, ¿sabe?
Pero ella por la noche cuando me lavaba los dientes...
Hacía agujeritos en la punta de los condones.
Pero dígame, ¿a qué ha venido?
Quería hablarle del bolso. ¿Qué bolso?
¿Ese bolso?
Este no.
De otro. De otro que me han robado.
Como usted me dijo que no dudase en venir por aquí.
Si pasase algo... Tendría que hacer una descripción.
¿De quién?
Del bolso.
Tamaño, color, marca.
Y una lista de su contenido.
Lo único, la tarjeta y el móvil.
¿Eso es todo?
Sí, qué tontería, ¿verdad?
Pues nada.
Adiós. Y perdónme que le haya molestado.
No faltaba más.
Ah, y no dude en venir por aquí si tiene algo que contarme. Por ridículo que
parezca.
Tranquilo. No he dicho nada.
Gracias.
Dime que me quieres.
¿Eh? Dilo ahora.
Te quiero.
En ese momento descubrí que el infierno existe.
Y el demonio también.
Lleva falda, faja y sujetador color crema.
Llega un momento en que la cordura desaparece y da paso a la depresión.
La depresión también se agota y comienza la neurosis.
Por último, solo en casos gravísimos como en la guerra o en los campos de
exterminio, el sujeto cae en un estado próximo a la locura, su mente se
y ya no es capaz de diferenciar lo que es real de lo que no lo es.
¿Qué te pasa?
Nada, nada, estoy bien.
Necesito tranquilizarme. Estoy bien. Estoy bien. Un poco cansado nada más.
bien. Lo que tienes que hacer es matarla de una vez. No seas cobarde.
Don Antonio, esto no está bien.
Usted está muerto. No puede hablarme, ¿comprende?
Estoy así gracias a ti, canalla. Que eres un canalla. Usted no existe.
Está solo en mi cerebro. Así que, por favor, vuelva a mi cerebro. Mátala.
Tienes que matarla.
Tenías que haberlo hecho hace meses. Sin presionar.
Que no es tan fácil matar.
Gracias a Dios, así que buena.
No creo que sea necesario que te recuerde. Lo suyo fue un accidente, yo
quería matarlo.
No, pero lo hiciste.
Y no te vino nada mal.
Ya eres jefe de planta, ¿no?
Eso era lo que querías.
Lo suyo solo fue un accidente, nada más... Estás enfermo, Rafael.
Tienes que matarla antes de que sea demasiado tarde.
Deja de imaginarlo ya, pensando en el delito que yo sepa.
¿Eras tú el que decía que no había que pensar las cosas? ¿Que había que
hacerlas?
Oye, oye, tú no me dejes con la palabra en la boca, ¿eh?
Sinvergüenza. Eres un sinvergüenza.
Recoge esas camisas y baja a la sala.
¡Deja de reírte!
¿Quién, yo?
Y tú.
Y todos.
¿Creéis que no me doy cuenta?
¡Os reís a mis espaldas!
¡Estáis todos compinchados!
¡Ayuda, por Dios mío!
¡Ayuda!
¿Qué haces?
Quítate eso.
Rafael González, hondo.
¿Qué está pasando?
Esto no es real.
Rafael, estamos acostumbrados a este tipo de reacciones, así que relájate,
respira hondo y responde a esta pregunta.
¿Quieres casarte conmigo?
Rafael, tómate tu tiempo, pero no demasiado.
Seis millones de personas nos están viendo en estos momentos y no queremos
cambien de canal.
Julián.
Julián, la niña que se nos casa.
Bueno, yo...
La verdad es que entre tú y yo ha surgido una relación muy especial.
No lo digas, no lo digas, no lo digas.
Yo te... Yo te... Te...
La quieres matar.
Por favor, delante de la tele no déjeme tranquilo.
Perdona, Rafael, pero son cosas del directo. Me estás diciendo con esto...
¿Que no aceptas a Lourdes como esposa?
No, no, no, no, no.
Yo no he dicho eso.
Eso es lo que lo había imaginado de otra forma.
Está todo lazo. Se tiene cogido por los huevos y se está apretando.
Vas a empezar con la suya.
Mírala. Está a punto de echarse a llorar. No te rindas.
Ahora no.
Después de la publicidad. Soy Campoy.
¿Te acuerdas del atestigo del caso Fraguas?
Sí, la fea.
Acaba de casarse en la tele.
¿A que no sabes con quién?
Acojonante, ¿verdad?
Parecía una mosquita muerta.
¿Sospechosos? No me jodas. Son culpables.
Tengo que hacerlo.
Necesitamos un plan.
Un plan perfecto.
Algo matemático.
Una ecuación con dos incógnitas.
Espacio y tiempo.
¿Dónde y cuándo?
Cariño. ¿Qué haces? Ven a la cama.
Ya voy, amor.
Niños y niñas. Ya va siendo hora de pensar en los regalos para el día del
No olvidéis visitar nuestra plaza de caballeros.
Es perfecto con P y ahí pone perfecto con F.
Bueno, pero el precio está bien, ¿no?
Pone perfecto, ¿por qué?
¿Será un error?
No puede haber fisuras.
Es perfecto.
Perfecto.
Crimen perfecto.
Cari, cierra los ojos.
¿Qué parece?
¡Payasos tristes!
Las chicas nos encantan. Podemos ponerlos de moda. La moda payaso.
¿Entiendes el concepto? Colores vivos, pantalones anchos, pajaritas,
zapatones... Original, es original.
Mañana mismo escribes un informe y lo presentas a los de dirección.
Van a alucinar.
Eso seguro.
¿Vienes a la cama?
Es que estaba viendo la tele.
Bueno, pero no tardes, ¿eh?
Me tienes que hacer los masajes de los pies.
Que los tengo recalentados de tanto andar para arriba y para abajo. En un
segundito estoy contigo.
Y luego tenemos que hacer el amor.
Que ya sabes que no me duermo si no me haces el amor.
Claro, cariño.
Dime.
Es el pecho. Es el pecho.
No sé
qué
le pasa, estás raro.
¿Quién yo? ¿Tú crees?
Has cambiado mucho.
Antes no querías ir a ninguna parte. Y ahora te encanta salir los domingos. Me
encantan los domingos.
Barracas, los coches de choque.
Ahí va la Nuria.
No, estoy cansada.
Que sí, mujer, que hay unas vistas preciosas. Vamos.
Vámonos, no me encuentro bien.
¿De qué tienes miedo, mujer?
Asómate.
Venga, no seas tonta.
Que te dé el aire.
No me gustan las alturas, Rafa. ¿Por qué me has traído aquí?
Para comprobar algo.
¿Qué? Nada.
Eso, que somos una pareja como las demás, que podemos disfrutar y
como el resto de la gente.
¿Estás intentando deshacerte de mí?
¿Deshacerme de ti?
¿Deshacerme yo de ti?
¿Pero cómo puedes pensar una cosa así?
Yo creo que te agobio.
No, no, no.
Que eres demasiado posesiva. Que no, que no, que no.
Lo que pasa es que tienes un carácter fuerte.
¿La boda fue tan repentina?
Espontánea. Fuego natural.
Una locura maravillosa.
¿Cuándo vamos a tener un niño?
¿Un niño para qué?
O sea que... ¿Por qué vamos a tener uno?
Ya de tener... Tener tres...
O cuatro.
Los hijos únicos sufren un montón. Yo lo pasé fatal.
Me regalaron un futbolín y nunca lo pude usar.
Sin embargo, fíjate en aquella familia.
Qué felices.
Me dan una envidia.
¿Dónde? Ahí.
Mira, esa madre.
¿Buscaba a alguien?
Sí. Al hombre al que se sienta ahí. ¿Campoy?
No, no ha venido.
¿Sabe cuándo volverá?
No.
Aquí no explica nada.
Además es un desastre. Al final a todos les pilla la policía.
Claro, porque todo eso son películas, cretino.
Están hechas para desilusionar a la gente.
La vida real gana a los malos. Lo que tenemos que hacer es darle la vuelta a
tortilla.
Escucha esto que es fundamental.
Tiene que parecer que es una cosa y luego ser otra totalmente diferente.
Darle la vuelta a la tortilla.
Ese es el secreto.
Cuidado, que te puedes matar, jefe de planta. Sí.
¿Y qué?
¿Problemas con el ascensor?
No, va como la seda. Estos duran toda la vida. Les gusta que les mimen. Nada
más. Como a todos.
¿Qué haces?
Nada, amor, es que...
Hay que cambiar estos carteles que son de la temporada pasada.
No llego a comprender qué ocurre.
Ella le va siguiendo a él.
Está claro que quieren confundirnos.
¿Me podría hacer un favor? ¿Podría usted acompañarme? Es que me da miedo ir
sola. Es que tengo que ir a luchar.
Le daré lo que usted pida.
Es que yo ya me iba a casa a cenar a Luche.
Veinte euros y me acompaña cinco minutos.
Bueno, pero rapidito.
Bueno, ya está. ¿Me voy ya? Es que tengo que volver a... A Luche.
Ya lo sé.
¿Pero qué está haciendo?
Parece que está saltando en el trampolín de una piscina.
Está vacía.
Por lo menos no le está engañando con otra.
Escúchame bien.
Los tengo delante ahora mismo.
Él está saltando, repito, saltando en un trampolín. Y ella lo observa escondida
desde lejos.
Joder.
Esto es mucho más complejo de lo que esperábamos.
Todo encaja.
Este puente era de Antonio Fraguas.
No hay duda alguna.
¿Lo tienes?
Eres un crack.
Cállese. ¿Y qué haces así, bastido? Yo qué sé.
Intento saber lo que tendrás en la cabeza.
Cuéntamelo, genio.
Barbazul sátiro. ¿Qué eres, un sátiro? No pienso decirle nada.
O sea que con secretitos, ¿eh? Si lo supiera, lo estropearía todo.
Con lo que yo he hecho por ti.
El plan es demasiado sutil.
¿Sutil? A mí me parece un poco enrevesado.
No sabe lo que pienso.
Y no quiero volver a discutir con usted.
Ese es mi chico. Que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. No hay
que fiarse ni de uno mismo.
Me gusta, es paranoico, pero me gusta.
Ya tenemos el crimen perfecto.
¡Te pillé!
Ven, quiere enseñar.
¿Qué te parece?
La compuesta voy a llevar.
de haberte costado una fortuna, ¿no? Bueno, eso ahora es lo de menos.
Tengo que reconocer que no he sido la pareja perfecta.
Y que al principio me costó aceptar lo nuestro, pero bueno, aquí estamos, ¿no?
Perdona, soy una tonta.
No sé qué me pasa.
Había deseado tanto esto, que pensaras en mí.
Cada hora.
Cada segundo que pasa, pienso en ti.
Bueno, nos estamos poniendo muy románticos.
Aquí hay demasiada gente.
Venga, pásame.
¿Ahora? ¿Por qué no?
¿Y si nos oyen?
Imposible. Está totalmente insonorizado.
¿28 horas?
Dile que no puede ser.
No sé, habla con el juez.
Un momentito de interrogante.
Semana del mueble africano. Los más exóticos artículos para vestir su casa
en Yeyos. Y recuerdo, al mejor precio.
A mí me dio gracia.
Qué familia numerosa, ¿eh?
Tú no puedes hacerme daño, Lourdes. ¿No?
¿Por qué? Porque estás enamorado de mí.
Nos estamos poniendo románticos.
Bésame. Pero antes prefiero que me cortes en pedazos como a don Antonio.
¿A que soy mala persona?
¿A que soy un cabrón mentiroso?
Me has convertido en una persona normal.
Un idiota entre millones de idiotas. Un amigo mediocre.
¡Pilloñas! ¡Rodeado de niños en supermercados!
¡Yo no quería ser así!
¡Yo quería ser elegante!
¡Mátame! ¡Estoy dentro de tu cabeza!
¿No te das cuenta?
¡Puedes matarme! ¡Pero seguiré en tu cabeza!
¡Eres fea, Lourdes! ¡Muy fea!
¡Tú no tienes la culpa, pero yo tampoco!
Es este mundo en el que vivimos el que me hace odiarte.
La gente, las revistas, la televisión.
¿Cuándo has visto a alguien como tú presentando un concurso a esos de la
¿Cuándo has visto una fea montada en un Ferrari?
¿O besando a un ciclista? ¿Cuándo?
¿Qué piensas lo que dices?
Que no lo pienso.
Lo pensamos todos, amor.
El mundo entero.
Estamos educados así.
Nos gusta o no.
¡No! ¡Tiene que haber alguien que no sea así!
¡Quieto! ¡Policía!
es que te lo demuestre.
Quieres ver cómo este hombre me da la razón.
¡No dispare!
Está muy nerviosa.
¡La mano bien arriba!
No paraba de decir que el fuego purifica el alma.
Que lo decía San Agustín.
¡Es mentira!
¡Mentira! ¡Mentira!
¡Junte las manos!
¡Los dos!
¿Por qué a mí primero?
¿Qué más?
Bueno, alguien tengo que empezar.
en esos grandes almacenes al parecer el siniestro fue provocado por una de las
presentes víctimas Rafael González cuyos restos aún no han podido ser
localizados entre los escombros según fuentes policiales consultadas por esta
cadena las altas temperaturas provocadas por la combustión de los materiales
podrían hacer desaparecer cualquier rastro orgánico esto es lo que ha pasado
bueno de las grandes ciudades es que a nadie le importa si estás vivo o muerto
solo fue necesario un pequeño cambio de look para empezar una nueva vida Los
comienzos no fueron fáciles, no voy a negarlo.
Pero después de dos años de duro trabajo, por fin soy dueño de mi propio
negocio. He intentado crear un espacio íntimo y con mucho estilo en el que dar
un trato personalizado al cliente. Si todo va bien, el año que viene abriré mi
segunda tienda de corbatas en un centro comercial de Aluche. ¿Y después?
¿Quién sabe?
No he vuelto a verla.
No tuve valor para matarla, lo reconozco.
Pero el resultado es lo que cuenta.
Había que dar la vuelta a la tortilla y lo hice.
No existo.
He muerto delante de sus ojos y de los de la policía. Soy libre, por fin.
Ese es el secreto, conocerse a uno mismo, como dijo Descartes o Sócrates o
alguien.
Algunos buscan un mundo mejor.
A mí este me vale.
Tengo lo que quería.
Miren a mi alrededor.
Todo va bien, mejor que bien.
Todo es perfecto.
Esto no puede durar.
Es más que una moda pasajera.
¿Seguro? Bueno, le doy dos meses.
Tres como mucho.
Con los pantalones con pinzas y las sombreras.
Al final la gente se cansa.
Corbata.
Corbatas para soñar.
¿Qué dices?
Eso va a pegar. Ya lo veas.
Padilla está en anillo. Me lo dijo Versace.
Versace está muerto. Ya, pues por eso.
Es muy amiguete de Valenciaga. Era de mi pueblo y nos vemos mucho.
¿Y de los calcetines?
¿Te ha dicho algo a Versace de los calcetines?
Ese tema no lo hemos tocado, pero si quieres cuando me lo encuentre yo se lo
dejo caer por si acaso. A ver qué dice.
Vale.
Oh yeah.
Oh yeah.
Oh yeah.
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