All language subtitles for Balada triste de trompeta (2010)1h41DrmComGrr

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Original subtitles

¿Copiamos? Vamos a entrar al traje.

tener un arma a los camiones. Acaban de ser reclutados por la undécima división

del quinto cuerpo del Ejército Popular Republicano bajo el mando del coronel

Enrique Lister.

¿Pero y esto?

Oiga, que estamos trabajando, que está esto todo lleno de niños.

Tranquilo, Manuel, tranquilo. ¿Pero cómo voy a estar tranquilo? Entra aquí sin

ningún permiso y se cree que está en su casa.

Es que esto es mi casa.

Y tú eres un payaso que se va a venir con nosotros.

Y el que no esté con nosotros, ¡Está con los rebeldes!

No estarás tú con los rebeldes, ¿verdad, payado?

Yo no estoy con nadie. Yo estoy trabajando.

Ese es un bromista.

Siempre está de broma.

Dile que es una broma, Manuel.

¿Broma? Yo te voy a explicar a ti lo que es una broma. Esta puta guerra que no

tiene ninguna gracia.

Por tu madre, Manuel.

Pídele perdón. Yo no tengo por qué pedirle perdón a nadie.

Y menos a este gilipollas que se cree a alguien porque tiene una pistola.

Me gusta tu amigo.

Tiene cojones.

Pero solo con cojones no se gana una guerra.

Hace falta un poco de disciplina.

Bueno.

A la mierda.

El que quiera, a seguirme que me siga.

Vamos por ellos.

¿Qué hacemos todos animales?

¿Qué van a hacer? Quiero ir contigo.

Espérame. En casa de la tía Angelines.

¡Venga, fuera!

¡Corre, corre, corre!

¡Corre!

¡Vamos, Dios!

¡Venga!

¿Pero esto qué es?

Es que... ¡No, no, es que es una mujer!

Tiene barba.

¡Joder! ¡Venga, compañera!

¡A ver!

¡Que viene!

¡Que sí, coño, que sí!

¡Bien! Nuestro plan es el siguiente.

Vamos a abrir esa puerta y vamos a matar a los del otro lado. Porque si no,

ellos no matarán a nosotros.

Así de fácil.

¿Con esto? ¿Qué pasa?

¿Que te parece poco o qué?

¿Eh? No, pero... A ver, tú, payaso, dale tu fusil.

Ya verás ya, cuando esos hijos de puta de los fachas te estén comiendo las

tripas. A ver lo que haces tú con tu fusil. ¡Ve que trece!

En el cuerpo a cuerpo es donde se decide la vida y la muerte.

¿Algo que objetar, payaso?

No.

Así me gusta.

Me caes bien.

Por una pregunta. Dime. ¿Me cambio de ropa?

No.

Un payaso con un machete. Vas a acojonar a esos cabrones.

Vuelve con tus padres. Eso quiero, pero no lo encuentro. Óyeme, chaval.

Es mejor que vuelvas a casa.

Quiero ver a mi padre.

¿Cómo sabes que está preso? No he hecho nada.

Trabajaba en el circo.

¿Eres el hijo de un payaso?

Me van a matar.

Mira que te dije que te fueras a casa de ti, Angelini.

Yo quiero estar contigo.

Escucha.

Tienes que estar tranquilo.

No creo que me maten. Solo quieren tenernos aquí.

¿Seguro?

Necesitan mano de obra.

Trabajadores. No pasa nada.

Dentro de un mes estaremos juntos comiéndonos un cordero en Aranda de

Ya verás.

Venga, se acabó.

¡Papá!

Qué mala cara tienes.

Qué raro.

Aunque aquí nos tratan estupendamente.

No digas eso.

Pobre hijo mío.

Qué cruel ha sido la vida contigo.

No conociste a tu madre y tu padre va a morir en la cárcel.

Algún día te sacarán. Dijiste que estabas aquí para algo.

Eso dicen.

Que vamos a construir una cruz.

Una cruz enorme.

Que hagan lo que quieran. Seguro que es mejor que esto.

¿Qué quieres ser de mayor?

¿Por qué me preguntas eso?

¿Quieres ser payaso?

Pues claro, como tú, como el abuelo, como todos.

¿Payaso tonto?

Sí, el que hace reír a los niños.

No, es mejor que seas payaso triste.

¿Por qué?

Porque has sufrido demasiado.

Hijo, tú nunca vas a tener gracia.

Nunca has sido niño.

Desde pequeño te has enfrentado con la muerte.

Tendrás que ser el payaso triste.

El que lleva la ceja grande y el saxofón pequeño.

El que acompaña a Gracioso.

El que le ríe los chistes.

Si no puedo hacer reír, nadie me querrá jamás.

No digas eso.

Espera.

Hay una manera de ser feliz.

Burlarse del destino.

¿Cómo? ¿El que pueda hacer?

Venganza.

Alivia tu dolor con la venganza.

¡Venganza!

¡Cállate! Su Excelencia, el jefe del Estado, en unión de su esposa, abandona

templo inaugurado en el 20º aniversario de la victoria.

Nuestro compatriota Ángel Cristo está considerado como uno de los mejores

tomadores del mundo.

¿Les has visto?

Son los primos de Pompófite. Son buenísimos. Y no se maquillan.

Bueno, cada uno tiene su estilo.

Pasemos una horquilla.

Mirad. Una, dos y tres.

¿Has visto?

Hace mucho que trabajas en esto.

No. Bueno, mi padre y mi abuelo eran payasos, pero profesionalmente es mi

primera vez. Bueno, hombre, la cosa es empezar.

¿Los niños se ríen contigo?

No.

¿No?

No. Vaya, hombre.

Bueno, tampoco tienen por qué reírse a carcajadas.

Igual tu humor es más intelectual. No, no, no es eso.

Es que yo soy el payaso triste. Yo no hago gracia.

También es verdad.

Pues entonces lo estás haciendo estupendamente.

¿Tú crees?

Triste. No puede ser más triste.

David, el trapecista. Hola. Hola, ¿qué tal? Carolo, el hombre por tú.

Bienvenido.

Esta es la cebra. Bueno, es un muro pintado.

Estas son las equilibristas.

Estas son mis bestias. Hola. Estos son los chicos del circo. Y aquí luego

podremos tomar algo. Cuando cobremos. ¡Sanino!

¿Qué tal me queda?

¡Fenomenal!

Motorista fantasma. Le han cambiado la moto y no se ve.

¿Seguro? ¿No llama demasiado la atención?

Fantasma es fantasma. Un poco lo tuyo. ¿Has probado el turbo?

Hay que ajustarlo.

¿Ese quién es? ¿El nuevo?

Hola, Javier.

¿De qué haces?

Payaso triste.

¿Ves? Él tiene un traje elegante.

A mí no me dejan lentejuelas. No sé por qué.

Porque eres un tipo duro. Eres el motorista fantasma. Y vas de cuero.

Como Marlon Brando, como Charlon Heston.

¡Carlo Heston iba de cuero! ¡Va, va, va!

¡Va aquí, pagarita! ¿Ya le has acabado de comer?

Son tus perros. ¿Cómo que mis perros? Yo quería una poca. No teníamos pa' pocas.

No tiene falta comprar veinte con una valía. No le hagas caso.

¿Qué es que haces? Una poca, unas pelotas y listo.

Pelotas tampoco tienes.

No es mi caso, ¿eh?

Siempre ladrando.

¿Quién, yo? No, los perros. Y duerme con nosotros.

¿Por qué le tienes que contar nuestra vida a este señor y menos la de nuestros

perros? Porque es verdad. Duerme en nuestra cama.

Y eso muy normal no es, con soles. Venga, va, chico, venga, va.

¡Turbo! ¡Hay que ajustarlo!

¿Has visto mi elefante? No, no lo he visto. No he tenido tiempo, como estaba

preparando... Esta es princesa. Es más buena.

Es muy celosa, ¿sabes? No le gusta verme con mujeres.

Y así vestido, ha debido pensar que...

Cuidado que tiene dueño. Y además es tu jefe.

Coño, con esas patas arqueadas y esa cabeza enorme, joder. Hombre, en todos

circos hay enano. Pues en el mío no. Este no es tu circo, es el mío.

¿Estás seguro?

Sergio, no tienes ningún derecho a tratarme así.

Échame.

¿A qué esperas para echarme?

Luego hablamos.

Cuando quiera.

Luego iremos ajustando las cosas.

Lo he dicho mil veces.

No sé por qué en el circo tiene cabello de enano.

En caso.

¿Qué queréis?

Te quería presentar a Javier.

Él es el que va a hacer de payaso triste a partir de mañana.

¿Te gustan los niños?

¿Perdón?

No me refiero al porno infantil.

Digo si te gusta trabajar con ellos.

Digo si tienes paciencia, ternura.

Yo haré lo que usted me pida. ¡No basta!

Los niños hay que cuidarlos.

Hay que entenderlos.

Tienes que ser como uno de ellos. Bueno, eres como un niño.

¿A qué eres como un niño? Mírale.

Mírale qué moflete tienes.

Vamos a ver.

¿Tú por qué quieres ser payaso?

Pero... ¡Contesta, coño!

¿Qué te he preguntado?

¿Por qué quieres ser payaso?

¿Alguna razón habrá?

Nadie es payaso así porque sí.

A ver.

¿Por qué te da miedo la vida?

¿Por qué lo eran tus padres?

¿Por qué quieres humillarte?

¿Y usted?

Porque si no fuera payaso sería un asesino.

Pues yo también.

No tenemos otro.

Entonces dame lleno.

Bienvenido al circo, chaval.

¿Cómo están ustedes?

A gustito.

Aquí viene Trista, ¿la llamas tú?

Sí, es que no conoce a nadie. Los perros la adoran.

Los perros se lo quieren follar.

Ah, mira, esto me recuerda al chiste del padre que va a la sala de natalidad.

¿Lo sabéis? No.

Buenísimo. Cállate.

El padre que va a la sala de natalidad. Está ahí el hombre y un montón de bebés.

Claro, no sabe cuál es el suyo. La enfermera le señala uno de ellos y

llorar de emoción. Ay, ay, mi niño. La enfermera le coge el bebé y se lo

bien. Con su sabanita se lo enseña. Y el padre todo cambiado. Ay, Dios mío, mi

niño, qué bonito.

Chicos, la enfermera ya...

¡Bum! ¡Bum! En la misma cara del padre. Y el padre... ¡Ay! ¿Pero qué ha hecho?

¡De gracia que me han matado al niño! ¡Que me lo han matado! Y la otra le

dice... ¡Que no! ¡Que no! ¡Que ya nació muerto!

¡Nació muerto!

¡Nació muerto!

¡Nació muerto!

¿Qué pasa? ¿No te hace gracia?

Sí, creo que no lo he entendido bien. ¿Dónde estaba la madre?

¿Qué madre?

La madre.

¿Quién ha dicho que hay una madre aquí?

Salta como la madre, ¿no?

Está padre, pero no...

Ya me ha amargado la cena, coño.

Es que no se puede traer un gilipollas a cenar. Hay que darle de comer aparte.

Sergio, anda, cariño, no te pongas así. ¿Te pongo como me da la gana? No, si lo

has bebido mucho, estás cansado. ¡Déjame que me sale de la punta de la polla!

Sergio, oye... ¡Que te calles!

No, cariño, no empieces. ¿Que no empieces?

¿Eh?

Empiezo si me da la gana.

Pues a mí no me gusta el chiste, Sergio. ¿No te gusta?

¿Eh?

¿No te gusta? ¿Es desagradable?

Pues ¿a mí quién me hace gracia?

¡Yo digo lo que tiene gracia aquí!

¡Yo soy el payaso!

¡Los niños vienen por mí!

¡Yo soy de comer gilipollas!

¡Yo! ¡Yo digo quién me hace gracia!

¡Me cago en Dios!

Estamos aquí tranquilamente.

¿Verdad o no, Andrés?

Tamiro, ¿eh? Estamos aquí charlando.

¿Eh, son sueles?

Una armonía, un relax, una conversación y todo se va a la mierda porque un

idiota no entiende el chiste.

Y no hay madre.

Te enteras.

¿Van ustedes a tomar postre o pasamos directamente con el café?

¿Qué hay de postre?

Macedonia de frutas, arroz con leche, flan casero y tarta al whisky.

¿Arroz con leche?

Café solo.

¿Arroz con leche? Un cafelito solo. Yo uno con leche, pero corto de café.

¿Y tú con leche?

Pues a mí me va a traer, si eres tan amable, el flan ese tan rico que tenéis

casero con nata y un café con leche corto de café, con sacarina, ¿vale?

¿Y tú qué vas a tomar?

Para mí un cortado, por favor.

Amigo.

¿Sabes cuál es el colmo del pesimista?

No tengo ni idea.

¿Y si nos quitan los bailaos?

¿Y si nos quitan los bailaos?

¡Ey, este es buenísimo!

Va un inglés, un francés y un español.

Pero este es diferente.

Natalia, ¿estás bien?

Estoy bien, no te preocupes.

¿Es siempre así?

Solo cuando bebe.

¿Y bebe a menudo?

Todas las noches.

Oye, perdona.

Si no sé qué se va a enfadar de verdad.

¿Tú quién eres?

El payaso triste. Empiezo mañana.

¿Y cómo te llamas?

Javier.

Más que triste.

¿Tú crees?

¿Sabes lo que le pasó al anterior pedazo triste?

No.

No quiero.

Sí. Estoy recogiendo.

¿Está bien?

Gracias.

Jefe, jefe, una cosa.

¿Y a ti qué te pasa?

Nada, que no hemos ensayado. Y si no ensayamos, no lo hago. Venga, hombre, no

exageres. A ver, el turbo de la moto es nuevo. Y no está ajustado para mi peso.

Y la rampa es enorme. Anda, anda, anda.

Va a salir fenomenal.

¿Cómo va esto, pequeño niño?

Bien, muy bien. De momento sigue en pie. Y cuando le da con el piano, que lo

tiene que hacer.

¡Funciona!

Está un poco verde, pero vale.

Me gusta.

Este es entre serio y me miré con miedo.

La gente aplaude.

Éxito, éxito total.

Enhorabuena. Si aguantas, te pago el doble. Voy a concentrarte.

Ey, yo no lo hago. Cállate. Venga, entra, entra.

¿Qué tal está?

Espectacular. Qué estilo aguantando la mirada cuando él te tira las tantas. Y

cuando tú hablabas con los novios y él por detrás te prendía fuego al culo. Tú

ardiendo y sin emotarte.

Esa pasividad estudiada me recuerda más cerquito.

Fíjate lo que te digo. ¿Ya he visto a Natalia? Todo estupendo, fantástico,

espectacular. Oye, ¿por qué no esta noche me llevas a cenar a Madrid y

un poquito?

¿Hablar de qué?

Dijo, no sé, hablar, conocernos.

No, es que me parezca mal, pero no sé si es conveniente porque... Pues claro que

te lleva.

¿A las ocho?

Perfecto, a las ocho.

A las ocho, ¿eh? No te olvides.

Barbazul. Pues no tiene la Barbazul. No tiene la... No tiene la... No tiene la

Barbazul.

Natalia.

Tienes que dejarle.

¿Te sabes el cuento?

¿El cuento o no? Barbazul se casó con muchas mujeres.

Y a todas les daba un manojo de llaves.

Y les decía.

Podéis entrar donde queráis.

Pero esta llave pequeñita abre una puerta que no quiero que abráis.

Ya.

Y tal mejor, pues, la puerta sí que la has abierto.

Sí.

Y me encanta lo que hay dentro.

¿No eres como el resto de los hombres que conozco?

No. ¿No quieres aprovecharte de mí?

Por supuesto que no, Natalia.

Pero si no te atreves ni a tocarme.

Está haciendo tardísimo, igual tenemos que irnos yendo, ¿eh?

Ya.

Bueno.

Será mejor que no nos vayan a llegar juntos.

Bueno, eso mismo te iba a comentar yo. Lo digo por ti más que nada, ¿eh?

Claro, bueno.

Chao.

Hasta mañana.

Esa tía me engaña con alguien, lo sé.

No digas tonterías. ¿Qué pasa? ¿Que me invento las cosas? ¿Que me invento? ¿Que

me invento las cosas?

Voy a buscarla.

Como no esté, la mato.

Sergio, no son horas. Es hasta mañana.

Estaba dormida.

¿Tú sabes algo?

¿Qué pasa? ¿Pasa algo?

¿Pasa algo, Ramiro? Yo no sé nada.

Como pase algo y no me lo diga, te corto los huevos.

Sergio, los dos hemos medido mucho.

Mañana me has despejado las llamas.

¿Qué haces?

No entiendo.

¿Tienes barbazo?

Eso da igual.

¿Pero fuiste a su blog?

Sí, bueno, pero... ¿De qué te quejas?

Pues que ella solo quiere jugar conmigo. Que sea su amigo, como mucho.

Sal de ahí, muchacho.

Si una mujer te dice que quiere que sea su amigo, no te la follas jamás.

Ya, sabrás tú mucho de mujeres.

Yo me casé, Javier.

¿Y te dejó? No.

La mató princesa.

Se sentó encima de ella y la reventó por dentro.

Que te dije que no le gustaba verme con mujeres.

A ver, chaval, que te digo una cosa.

Lo estás haciendo muy bien, ¿eh?

¿Usted cree? Sí, sí, eres bueno, muy bueno.

Se te ve que lo llevas en la sangre.

¿Han arreglado el turbo de la moto?

Que sí, coño, no se ha perdido. ¿Seguro?

Mira que como vuelvo a pasar. Vamos, mi padre... Yo conocí a tus padres cuando

era niño.

Qué bueno era, ¿eh? Muy bueno. ¿Te acuerdas el número de la puerta? Sí,

el número de la puerta.

¿Estuviste anoche con mi mujer?

¿Qué?

Es cuando llegué, no estaba en la cama.

Me dijeron que había estado con ella. Igual sabía dónde estaba.

No la vi.

No la vi.

No sé dónde es.

Yo estaba haciendo unas cosas.

A lo mejor me crucé con ella, pero no me acuerdo.

Javier. Javier te llama, ¿no?

Natalia es la mujer de mi vida, ¿entiendes?

Yo por ella estaré dispuesto a todo.

A todo, Javier.

Javier.

¿Quieres?

Yo a veces pierdo el control porque bebo demasiado.

Bueno. Yo no soy una mala persona, Javier.

Y a Natalia la quiero de verdad.

Amor verdadero.

Amor verdadero, Javier.

Toca. Adelante.

Hacen buena pareja. Ahora vamos a hacer el numerito del elefante. ¿Cómo hace el

elefante?

¿Cómo el señor elefante?

Cuando las cosas van bien, se le cambia el carácter.

Quieres decir que te pega menos palizas.

No diga eso.

A veces le quiero más de lo que me gustaría.

Sí, tienes que creerle muchísimo porque cualquiera en tu situación saldría

corriendo. Mira, Natalia, no es nada malo.

Nunca se ha sentido atrapado por un amor que sabe que va a acabar con usted y no

puede evitarlo.

Sí, todos los días.

Este circo terminará matándome.

¿Lo ves?

Somos iguales.

Si no lo hubiera conocido.

Si desapareciera. Eso no lo digas ni en broma.

Nos hundiríamos sin él.

Es el mejor payaso que tengo en años. Mírale, mírale.

Los niños me adoran.

¿Quién quiere subir conmigo?

Esto es un éxito. Vamos a salir hasta en el periódico.

Nos quedamos una semana más.

Buen trabajo, buen trabajo. ¿Puedo subir con mi niño?

Claro que sí, señora. Sube, súbalo. Y a continuación... El payaso triste se va a

subir con el niño para hacer el show del elefante. ¡Un aplauso!

¡Un aplauso para el payaso triste que se anime! ¡Sí, pásamelo!

¡Es que le da miedo, le da mucho miedo subirse el elefante al payaso! ¡Me va a

pasar al niño, pásame al niño!

¡Al payaso triste le da miedo!

Venga, todos, vamos todos, ¡súbete!

¿Qué es que no llego? Se tiene que acercar.

¡Que me acerque el niño, gilipollas!

¡Cállame el niño!

Perdóneme, señora, perdóneme de verdad, ¿eh?

Discúlpeme, señora, en el...

Como le pase a algún niño, te mato. ¿Te enteras?

Los niños son nuestra vida.

¿Cómo estás?

Mejor ya... Ya pasó el susto.

¿Voy a ir a ver por qué atracciones?

¿A dónde?

La Noria, los caballitos, algo donde azúcar.

París. Podríamos ir a cenar por ahí y pasárnoslo genial, como el otro día.

¿Tú estás loca? ¿Y Sergio?

Sergio la ha cogido parda.

Está en la cama desde las cinco y hasta mañana no se levanta. ¿Seguro?

Hombre, seguro, seguro no.

Puede que se despierte, nos busque, nos encuentre, nos

mate a los dos.

En la vida hay que correr riesgos.

Ya, ya.

A mí correr estos riesgos, no sé.

¿Oí? ¿Qué tiene miedo?

¿Qué haces esto, Natalia?

¿Por qué conmigo? ¿Te estás riendo de mí?

No.

¿Entonces?

No sé.

Contigo es diferente.

Gracias. Oye, una cosa.

Dime.

Bueno, yo ya sé que para ti esto es como quedar con tu sobrino o algo parecido,

pero quiero que sepas que a mí estas cosas me afectan mucho.

¿A qué te refieres?

Pues que podría llegar a quererte.

¿A quererme?

¿Cuánto?

Mucho. Muchísimo.

Eso sí que no. Prefiero no volver a verte a que me trates así.

Pero no te das cuenta.

Eres el único que le has plantado cara.

¿No te has reído de eso? ¿Existe?

Para mí eso es ser un niño.

Muy valiente, ¿no? Muy seguro de ti mismo.

Oye, Sergio, en realidad ha sido culpa mía. Yo lo obligué a venir y...

¡No! ¡Sergio!

¡No! ¡No!

¡Sergio! ¡Suelta!

¡Suelta!

Tranquilo. ¡Suelta!

Tranquilo, que la dejo en el coche y ahora me ocupo de ti. No seas

¡Sergio! ¡Sergio!

¡Sergio! No voy a dejar que te la lleves.

Ah, mira, hombre, esto está muy bien. Lo podemos hacer en el espectáculo.

Tú te plantas así muy serio delante mío y yo te cruzo a hostias.

No te entiendo. Dices que la quieres pero un día la vas a matar.

Qué poco sabes del amor.

Es usted familiar de Javier Granado.

¿Su novia? No.

Compañera de trabajo. Tiene una fuerte hemorragia interna y varias costillas.

Acaba de abrir los ojos. ¿Puedo verle? Sí, pero solo cinco minutos.

Está muy débil.

Guapa, no te vayas, guapa.

¿Papá? No.

Soy Natalia.

La cromata de las telas.

Natalia.

Estaba soñando con mi padre.

Me quería contar algo, pero no me acuerdo.

Javier, perdóname.

No debería haber salido contigo. Ni siquiera te tendría que haber hablado.

Cuando regrese tengo que estar con él.

Calmarle.

¿Cómo calmarle? ¿Es que vas a volver con él?

Javier, tengo miedo.

Si no me ve y te encuentra... ¿Entonces lo haces solo por mí?

Descansa.

¡Contéstame, Natalia!

¿Lo haces solo por mí?

El médico ha dicho que estás muy débil.

¡Voy a matarle!

¿Y eso?

¿Lo haces por mí o por ti?

¿Estás loco?

¿No te das cuenta que he estado a punto de matarte?

Se acabó, Javier.

No podemos volver a vernos.

A esta altura ya le debe de haber soltado a la policía.

No es como tú.

Es una bestia. Una bestia.

¿Qué haces aquí?

¿Estás loco?

¿Dónde vas?

¿Dónde quieres que vaya? Esta es su casa. No lo entiendes, Sonsoles.

Mírale, por el amor de Dios. ¡Suelta!

Aquí está con él.

Lo mejor que puedes hacer es alejarte del circo lo máximo posible.

Si quieres, te pagamos un autobús o lo que sea.

Déjale. Sabe lo que hace.

¿Que sabe lo que hace? Es un cobarde.

¿Un cobarde yo?

Manda cojones.

Javier, no lo hagas.

Marta, por mi vida. No, no puedes impedirlo. ¡Sabe!

Ya no tendrás que preocuparte por él.

¿Qué te pasa?

El libre está liberado del monstruo.

¿A dónde vas? ¿Qué has hecho?

¿Qué has hecho?

¡Joder!

Hay que avisar a la Guardia Civil.

Está vivo.

Pero no por mucho tiempo.

Gracias.

a ver qué pasa.

Está muy grave.

¿Pero quiénes son ustedes?

¿Saben qué hora es?

Son las del 5.

Yo solo me ocupo de caernos de animales de granja. Yo no sé nada de elefantes.

¿Pero qué dice por los clavos de Cristo? ¿Es que no lo ve?

Si hacemos algo rápido puede morir.

Por la voz de Dios, ¿qué le ha pasado?

Me ha atacado una fiera.

Pero si tiene la cara destrozada.

Este hombre tiene que ir a un hospital. No hay tiempo, está perdiendo demasiada

sangre. Te metas en esto, que te trae la ruina.

Haga usted lo que pueda, se lo suplico.

¿Y si no aguanta?

¿Y si se nos muere aquí?

Bueno, yo podría coserle, cauterizar las heridas, pero no prometo nada porque

aquí no hay instrumental adecuado. Esto es una locura. Pero si es que no

deberíamos atender a nadie por la noche, ni siquiera abrir la puerta.

Échalos de aquí, pero no lo ves.

¿Qué te lo digo yo que soy bruja? Pero cállate, mujer.

No me dejas pensar.

No sé, de verdad, yo... Yo no quiero hacerme responsable de esto, ¿eh?

Natalia, tú decides.

¿Es su marido?

No, soy... Soy... ¿Se hace responsable? Sí.

A lo que pueda.

A lo que espera.

Cuidado, hierve agua.

Tráeme el cloroformo y prepáralo todo.

¿Pero qué te voy a traer si solo ayudamos a parir a los cerdos?

¿Pero qué haces?

Mete los dientes dentro, tira.

¿Qué locura es esta? Estoy loco.

¡Váis a ir al infierno!

¡Todos! Y tú, ¿tú la quemás? Porque tú, tú eres el culpable de todo.

Que a mí, a mí no me engañas, guapa.

Sí, sí, no se hace así.

Pero tira más.

Cállate.

No sé nada de Javier.

No sé nada de Sergio.

¿Nada? Nada.

Han cancelado la guía.

No puedo hacer frente a los pagos.

Tengo que cerrar.

Camarero, deme un cortado, por favor.

Leche fría, caliente.

Templada.

Bueno, habrá que dedicarse a otra cosa.

¿Tienes alguna idea?

¿Por qué no vendes a los animales?

Porque no son míos. Yo no tengo nada, solo deudas.

Pues habrá que hacer camas o fregar escaleras. No te preocupes, mujer.

Seguro que se nos ocurre algo mejor.

No puede ser. Parece un animal.

¿Verdad, mi coronel?

Mételo en el arrober.

Adentro, que es gerundio. ¡Vamos, cabrón!

¡Vente adentro, adentro!

Hoy hemos tenido suerte, Anselmo.

Hoy hemos cobrado una pieza única.

El jabalí más grande de toda la comarca, mi coronel.

Llévatelos al establo.

A los dos, mi coronel. A los dos.

Diga.

Hola, Enrique. ¿Qué tal?

No, imposible.

Que no, que no puedes venir.

Mañana es la cacería y tiene que estar todo preparado. Me han llamado del paro.

Quiere estar solo.

Relajarse. Adiós, Enrique.

Coronel, ¿qué hago con el otro?

Déjale ahí esta noche y mañana ponle a trabajar.

Es raro.

No habla mi coronel.

Igual no sabe.

Sí que sabe.

Venga.

Querido Salcedo, qué alegría me da verte.

Está todo preparado para la cacería. Cuanto antes.

Quiero oler a pólvora.

Adelante, mi general.

¡Venga, coño, venga!

¿Qué te he dicho?

¿Qué te he dicho? ¿Qué te he dicho?

¡Con la perdiz en la boca!

¡Vamos!

Buen chico.

¿Se puede saber qué haces?

¿Qué ha hecho el pobre hombre para que le trates de esa manera?

Mi general hace tiempo que se burló de mí.

Le gusta hacer bromas.

Le viene de familia.

Nadie se merece algo así.

No es cristiano, Salcedo.

Somos amigos desde hace muchos años, pero hay cosas que no me gustan de ti.

Ya.

Parece que esta vez he acertado.

No permitas esto, hijo mío.

No debiera someterte a esta humillación.

Levántate, anda, levántate.

¡Suscríbete al canal!

Venga, entra, entra.

¿Le has mordido a Franco?

No sé, al final te voy a coger cariño. Qué pena que te vayan a matar.

Pero ahora tranquilo, descansa.

Que Salcedo quiere hacerlo él mismo.

Qué suerte tienes, Víctor.

El día de la ira ha llegado. Tú serás mi ángel de la muerte.

Sálvame del mal y cumple tu destino, amado mío.

Sirio con el arma.

Ha sido un accidente.

No podemos decir que lo ha mordido un loco.

Es como una alimaña.

Se la sacrifica y a tomar por culo. No.

Hasta que el feudalismo no abandone el castillo.

No está el horno para bollos, Salcedo. Y usted lo sabe muy bien.

Sí.

¡Bicho! ¡Bicho, bicho!

¡Eh, bicho!

¡Llegó la hora!

¿Pero tú de qué te has disfrazado?

De cura con su altarcito de señora.

Como te ve el coronel así vestido, lo vas a cabrear de verdad, ¿eh?

Mira, no sé de dónde ha salido, pero tengo que reconocer que esto no me lo

esperaba. Sencillamente estás como una cabra, ¿eh?

¿Qué te has hecho en la cara?

Todavía no lo entiendo.

¿De quién estás diciendo?

Nunca me lo perdonaré. Está bien.

Se trata de que esto no trascienda a la prensa.

¿Creía que queríamos controlar a la prensa?

Estamos perdiendo apoyos internacionales. La oposición se está

Nuestro contacto en el norte nos avisa de que hay un posible atentado contra el

almirante Carrero Blanco.

Sabemos que hay un comando en Madrid preparando algo.

No creáis todo lo que os dicen.

¿Pero qué coño es esto?

La vida es igual, ¿eh? Como la canción.

¿Dónde está tu novio? No sé de qué me hablas.

¿Te follas mejor que yo? Que la tienes con un caballo, ¿no?

Ah, claro.

Perdona. Soy tan vulgar. Vosotros no folláis.

Vosotros leéis libros. Te lo leéis en voz alta, como a los niños.

Natalia, ayúdame.

Me duele mucho, Natalia.

Ayúdame. Mira lo que me han hecho.

Ayúdame, Natalia.

Cinco bocadillos de tortilla, dos Coca -Cola y tres plantas de naranja. ¿Yo

quiero una planta de limón? Dos Coca -Cola, dos plantas de naranja y una de

limón. No quiero de tortilla, quiero de chorizo. Uno de chorizo, cuatro de

tortilla, dos plantas de naranja y una de limón. ¿Y las Coca -Cola?

Mira, a mí no me pides de tortilla que no quiero nada.

Un vasito de agua. Pero tú no dices que tenías hambre. Ya no.

Quiero hacer pis. Pues vete a hacer pis.

¿Quién es Rafael?

Es un gran cantante y una gran persona. Papá, parece una señora.

Que no es una señora.

que es un payaso, y los payasos pues se dedican a hacer reír a los niños,

¿verdad? Es que lo que quiere usted es hacerles reír, ¿verdad que sí?

¿Puedes saber qué estás haciendo?

Mira por mí. No, aquí tienes trabajo. Lo que tenemos que hacer es llamar a la

policía. Ya, y que le detengas, es como Javier. Ay, pero hoy te quedamos salva

de cántaro. No dices que te quiero callar. No puedo vivir.

¿Qué viene ahora a acordarse de Javier? Porque lo hizo todo por mí para

salvarme. Ay, que no me estás enamorando.

Era muy bueno con ella. Y a ti quita la doble en este pierro. Venga.

Lo que quiero es alguien que me haga reír, que me proteja. Ya, y que cuando

llegue la noche te destroce en la cama. Y te pongo a cuatro patas. Y te diga

cosas sucias al oído.

Estas cosas son porcelana.

O la muñeca o el balón. Nada, que no sé qué hacer con los animales.

Que sacarle de las jaulas y llevarlas a un sitio amplio. Tienes toda la razón,

Andrés. Que les dé el aire.

Lo siento, pero no puedo más. Natalia, espera.

¿Dónde vas?

Lo quiero dejar ahí sola.

Primero hay que llamar a la policía. ¿Dónde?

Joder.

Joder. ¿Dónde estás?

Acaba de salir. Se ha ido por la puerta. Cállate. No le digas nada.

Javier. Javier, por favor.

Tranquila, tranquila, tranquila.

¿Qué pasa?

Ya no te gustó.

¡Vaya tela!

¡Vaya tela!

¡Natalia! ¡Sal de ahí!

¿A dónde vas con el traje ese?

Payaso.

Mira qué cara.

¿Qué te quieres, parecer a mí o qué?

¡Natalia!

¡Apártate! ¡Apártate para que pueda matarle!

Apártate, vete con él.

¡Dalia, soy yo!

¡Dalia, ¿qué te pasa?

¿Qué?

Ahora te das cuenta, ¿no?

Ella me prefiere a mí.

Natalia, dice que eso no es verdad, por favor.

Dijiste que conmigo era diferente, que te sentías segura. Me pediste que te

salvaras. ¿No te acuerdas yo de los ángeles de la muerte?

Estás haciendo el ridículo.

¿Te enteras? El ridículo.

No eres más que un llorón.

Un payaso llorón.

Por favor, tengan compasión. Está enfermo, no sabe lo que hace. Dios.

Por favor.

¡Venga! ¡Andrés, qué te caes! ¡Suéltame!

¡Corre, Javier!

¡Ella te quiere, lo sé!

¡Ella te quiere!

¡Eh, eh! ¿Dónde vais?

¡Futos maderos de mierda!

¡Chupadme la polla, pero uno a uno!

¡Hala! Ya me podéis dar por el culo si queréis.

¡No, no! ¡Por favor! ¡Por el amor de Dios! ¡Por Dios! ¡No!

¡Por el amor de Dios! ¡Suéltelo!

Por si

no

tuviéramos suficiente con el lute, ahora un loco vestido de payaso tiene en

jaque a todo el país.

Javier Granados, bautizado por la prensa como el payaso triste, consiguió

escapar de la policía con la ayuda de los trabajadores del circo. Se le

al menos tres asesinatos. La policía le busca en los alrededores de Madrid.

Y yo que hasta ayer solo fui un holgatán y hoy estoy golpeando los sueños de

amor, la quiero a morir.

Podéis destrozar todo aquello que ella de un soplo vuelve a crear, como si

como si nada, la quiero a morir.

Ella borra las horas de calor, me enseña a pintar transparente el dolor con su

sonrisa.

Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí, me cose unas alas y me ayuda a

subir, a toda prisa, a toda prisa, la quiero a morir.

¿Y qué llora?

¿Y qué rime?

Esa chica no te conviene. Es una buscona. Olvídala. Tú eres buena

Entrégate a la policía.

No puedes andar por ahí ametrallando a la gente.

Javier, hijo.

Como el que oye llorar.

Vete a por ella.

A saco. Y acaba con ese canalla que no se la merece. Ella no me quiere. No soy

gracioso. El humor es para los débiles.

Si no se ríen, acojónalos. Ya verás cómo funciona.

¿Pero cómo se atreve a hablar así a su propio hijo?

Haga usted el favor de salir de mi peligro. No me toque. ¿Pero quién es?

este tío metido en tu cabeza.

Me gusta cómo canta.

Recuerda, tienes tu padre.

Recuerda tu destino.

Solo hay una manera de ser feliz.

Oye, perdona, que no vemos nada.

Disculpa, Chato, ¿te puedes sentar? Que no vemos.

¿Este qué le pasa?

Mira, no lo sé, pero da igual. Nos movemos nosotros y ya está. Es porque

tenemos que mover nosotros, que se sienten como todo el mundo, coño. Pero,

Carlos, ¿no ves la pinta que tiene? Está mal.

¿Qué pinta? ¿Ni qué pinto?

Carlos. Cabrón, la madre que...

Oye, perdona, te estoy pidiendo que te sientes, ¿vale? Yo solo quiero ver la

película con mi novia tranquilamente.

¿Cómo están ustedes?

Me han dicho que hay un fantasma que me está persiguiendo, pero no sé dónde

está.

¿No será este el que está buscando a la policía? ¡No, no, no! ¡Que lleve a

seguridad! No, yo no soy ese, de verdad. Ese es otro.

Natalia, díselo.

Díselo que ese es otro.

Los niños ya no me quieren.

Lo único que te preocupa... No, lo que les preocupa es que te has callado con

una puta.

¿Por qué no has dicho la verdad?

¡Que vosotros me habéis dejado así!

Olvídalo, Sergio.

¡Que lo olviden! ¡Que lo olviden! ¡Que lo olviden!

¡No! ¡Basta!

¡Se acabó lo de ser payaso!

No.

Eso no.

Ella no sabe hacer otra cosa, Natalia.

Natalia, mi amor.

Por favor, Natalia.

¿Pero quién es usted?

¿No tienes huevo?

¿Vosotros de qué tipo sois?

Un cráter en la calzada de unos 8 metros de diámetro por 4 de fondo y graves

daños en los edificios colindantes provocó el potente explosivo colocado

terroristas que dieron muerte en Madrid al presidente del gobierno, almirante

don Luis Carrero Blanco.

Vamos a tratar de hablar con algunos testigos.

¿Qué ha oído usted? Una cuestión terrible, terrible.

Desde el labor de España, que ha perdido a uno de los hombres, que con más

lealtad y fidelidad la ha servido, quiero dirigirme a la ley.

¿Dónde vas, chiquitín?

Al taller.

Es que le quiero cambiar el turbo a la moto.

Claro, claro.

Quieres seguir con el espectáculo, ¿no?

Bueno, sí.

Más que nada lo echo de menos.

Te gusta volar con la moto, ¿verdad?

Hombre, lo de la moto no sé.

Pero lo de volar, eso sí te lo puedo agarrar.

¡Es que yo no sé nada!

¿Y qué sabes?

No sé nada. El que habla con él es Ramiro. Ven como si sabe algo.

¡Joder!

¡Cuéntame! Yo prefiero caer que verte la cara.

No te gustaría a ti, ¿eh? A ver, ¿a dónde ha llevado los animales el bueno

Ramiro? No lo sé. No te pienso decir nada.

Habló con Javier y pensaron en llevarlo a un sitio secreto, ¿no?

¿A dónde?

¿A un almacén escondido? ¿A un sótano?

¿A una cueva?

¿Quién te lo ha dicho? Tú, ahora mismo.

Muy bien.

Una cueva. Una cueva grande para que sepan todos, ¿no es así?

¡Dímelo! ¡Yo no he dicho eso!

¡No es una cueva!

Vale, no. No es una cueva. Es algo parecido. Algo excavado en una roca.

cueva. ¡No has dicho nada!

¿Es una iglesia?

¡No! ¡Nada es una iglesia!

Una iglesia como una cueva. ¡Una iglesia acabada de una roca!

Ya verás qué sorpresa.

¡Mira lo que tengo para ti!

Cuidado, cuidado.

¡Anda! ¡Lo que tenemos aquí!

¿Bailamos?

¿Dónde vas? ¡Ven aquí!

Me han dejado la cara que parece el mapa de la batalla del Ebro.

¿Qué pasa?

¿Le ha comido la lengua al gato o qué? Como se trata de una falsa garma, le

aseguro que va a tener que responder ante las autoridades.

Está aquí.

Lo sé.

Maderos. Más maderos. Todo este jaleo quiere decir...

Y Andrés tenía razón.

Tú no entiendes cómo la policía ve lo igual que Javier se esconde aquí. Una

porquería de guarida secreta la conoce todo el mundo. Yo solo quiero recuperar

mi moto.

Venga con la puta moto de los cojones. Y dale con la moto, ¿eh? Es que solo

sabes pensar en ti mismo.

La moto, la moto, la moto.

¿No te das cuenta que esos dos se van a matar? ¿Te das cuenta que Natalia corre

peligro?

Es muy difícil bailar con estos zapatones.

Natalia, siento, siento tanto todo esto.

Pero no es culpa mía, me lo pidieron. Yo te lo pidió.

Pues me lo pidió Rafael, el cantante. Mírale.

Me lo dijo él y mi padre.

Sé que no me quieres.

¿Y sé quién te lo ha dicho?

¿Rafael? No, pero quizá con el tiempo yo pueda aprender a fingir y a ser como

Sergio.

Pues lo estás consiguiendo.

Porque tú también me das miedo.

¡Vuelve! ¡Vuelve!

Gracias.

con la iglesia.

¡Venga! ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Me cago en mi puta vida! ¿Esto qué es? ¿Una broma?

¡Está este loco como el otro! ¡Como todos los que os ganáis la vida haciendo

gilipollas! Si trabajase un solo día como hace el resto de la gente se os

la tontería cagando hostias.

¿Lo conocías?

Aquí hay 15 cuevas llenas de cadáveres.

Uno de estos tiene que ser mi padre.

Unos fachas, otros rojos.

Y al final han acabado quitados juntos.

Es lo que tiene la muerte.

Une mucho.

Chávez, déjalo ya.

Haz lo que tú quieras.

Solo una cosa.

Que me desees, que me quieras por mi cuerpo, como a él.

Ya, por Dios.

Ha hecho reír.

No, no, Javier.

No quería hacer eso.

Perdóname, no. ¡No!

¡No se te ocurra volver a hacer eso! ¡No se te ocurra volver a tenerme compasión

nunca!

Nunca. Prefiero que me jodas.

Quisiera tiarte.

Pero no puedo.

Ya no quiero ser yo.

Estaba equivocada.

Podría vivir contigo.

Pero así... ¿Así cómo?

Loco.

Tú me has vuelto loco, Natalia.

Que estás loco por mí.

Porque te quiero, Natalia.

Con locura.

¡Qué bonito!

¿Puedo ser el padrino?

¡Huid rápido! ¡Por la salida que da la cruz!

No hay manera de impedirlo. No podemos llegar arriba sin pasar por el cerco

policial. Yo sí puedo. Puedo volar. Bueno, vamos a ver. Es que no hay uno

de nosotros que no esté completamente loco.

Bueno, él dice que le ha cambiado el turbo. Hay pidones de gasolio puro con

partes de hidrógeno y una de helio, como el reactor de un 747.

Puedo romper la barrera del sonido.

Gracias.

Vamos a escapar juntos.

No somos nosotros.

Es este país que no tiene remedio. ¿Qué?

Joder, a ver cómo te quitan a esa chica, ¿no?

Joder, ¿no?

¿Por qué te vas a dar el control?

¡Bájate!

Mira, mira te he dicho, que si no, no tiene gracia.

¿Qué te sirve ser gracioso cuando te llega la muerte, eh? ¿Te parece la

un chiste?

¡Vamos, payaso!

¡Vámonos de ahí!

Demuéstrame que tienes sentido del humor.

¡No quiero que seas como él! ¿Me oyes?

¡No quiero que seas gracioso!

¡Tienes que creerme!

¡Te quiero, vaya su triste!

No, no, no.

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