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(Música dramática)
(Gritos de guerra)
(Gritos de guerra)
(Música cabecera)
(Música)
"Después de la Guerra Civil, los ojos de la nación
se volvieron hacia el noroeste, donde puestos avanzados
actuaban de punta de lanza en el trazado de la nueva frontera".
(Música)
Miles Archer quiere ver al coronel.
No creo que lo consiga, a no ser que le haya llamado.
Eso hizo.
Johnsie. A la orden.
Llévate ese caballo. Sí, señor.
¿A dónde?
¿Ves aquel edificio alargado? Sí, señor.
Tiene aspecto de cuadra, ¿no? Sí, señor.
Y los caballos deben ir a las cuadras, ¿verdad?
Sí, señor. ¿Y bien?
Ah, sí, señor. "Sí, señor, sí, señor",
recluta tenía que ser, no falla.
Y los mandan a miles desde el fin de la guerra, qué pena.
Archer, ¿llevó al coronel a cazar búfalos?
Sí. ¿Por qué?
No se lo perdonaré nunca, comeremos búfalo todo el mes.
(CANTURREA)
Oye, tú. Oye, jilguerito. ¿Qué hay?
Sí, mi sargento.
Si puedes perder un momento, este señor quiere ver al coronel.
Sí, señor, pero está muy ocupado ahora.
No importa, asoma la cabecita para que vea lo guapo que eres, anda.
¿Ahora?
El mensaje que le traigo es urgente. Muévase.
¡Muévase! Sí, señor.
No sé qué ocurrirá. -Pase.
-Mi coronel, un señor desea verlo.
-¿Archer? Sí, coronel.
Adelante, adelante.
Hombre, me alegro de verlo. Lo mismo digo.
Coronel, jamás lo he visto en mejor situación.
(RÍEN)
Todo lo que usted ve es secreto de Estado.
Le presento a Grover Johnson. -¿Cómo está usted?
Mucho gusto. Los altos jefes le enviaron
a tomar apuntes de soldados y escenas bélicas.
Está muy bien. Gracias.
-Yo me resistí cuanto pude. -Se está metiendo
en plena batalla india. Un poco más atrás, por favor.
Perdone. Y el rancho, qué tal va?
No me habrá llamado usted para hablar del rancho.
No, tiene razón.
Johnson, me acaban de herir.
Concédanme unos minutos para curarme.
Miles, ¿cree que los cheyennes
se opondrán a la construcción del ferrocarril?
Seguro. Me apuesto diez contra uno.
Pues aún no lo han hecho.
No, porque la mayoría de los indios de aquí no saben lo que es eso,
pero en cuanto se aproximen a su territorio
verá usted la que se arma.
¿Por qué lo pregunta?
Porque dentro de una semana, aproximadamente,
llegarán las vías a territorio Cheyenne.
Sí, señor...
Tenemos dos semanas, a lo sumo. ¿Dos semanas para qué?
Verá, cuando luchábamos contra los confederados,
los indios cometieron muchas fechorías.
Una familia de blancos de Río Azul fue exterminada.
Solo respetaron la vida a dos niñas de muy corta edad.
Hace poco he recibido informes de que han sido vistas aquí,
en un poblado Cheyenne,
al norte de la curva del río Quintaie.
Le pido que me ayude a rescatarlas.
Eso es cosa del ejército. Sí, lo sé.
Pero necesito a todos mis hombres para defender el ferrocarril.
Ya ha visto salir a la caballería.
No me queda en el fuerte ni la mitad de la guarnición.
¿Y cómo voy a mirar a la cara a los colonos
si no voy inmediatamente a rescatar a esas chicas?
Escúcheme un momento.
Pasé cinco años en el ejército, como sabe.
Al volver a casa vi que había perdido gran parte del ganado
y no estoy dispuesto a abandonarlo otra vez, ¿entiende?
Estará de vuelta en una semana.
¿Supone que volveré, coronel?
He oído decir que el jefe de los cheyennes
reunirá con urgencia a los jefes de sus tribus.
Usted sabe muy bien que es el hombre que necesito.
Se mueve como un indio y piensa como ellos.
No puedo desprenderme de ningún oficial,
pero con un puñado de hombres, usted...
Ya no soy militar. No puedo mandar soldados.
Usted fue capitán de la milicia territorial
y es suficiente para mí.
Si no lo llevamos a cabo antes de que empiece la guerra
no podremos hacerlo.
¿Y cree que es posible ahora?
¿Supone que el jefe de los cheyennes
va a tener la cortesía de esperar nuestra vuelta?
No... Se equivoca usted.
Ha sido un placer conocerlo, señor Johnson.
Es posible que se niegue usted a luchar por dos hermosas mujeres?
Ojalá pudiera encargarle a usted, Grover.
Pero ¿cómo puedo discutir con una persona que tiene razón?
Gracias, coronel.
¡Johnny!
¡Capitán!
Por fin no te cogieron los rebeldes, ¿eh?
Sí, me cogieron pero no para siempre.
Si limitaron a tenerme prisionero una temporada.
Capitán, no sé cómo agradecérselo.
Sé que están allí y que solo usted podrá salvarlas.
¿Y tú qué pintas en todo esto? ¿Pero no se lo dijo el coronel?
Son mis hermanas.
No.
No sabía que se conocieran. Algo más que eso.
En el 62 empezó como tambor de mi regimiento.
Lástima no corrieras más a prisa,
iba a nombrarte cabo cuando te capturaron.
No podrán conmigo esta vez.
¿Cuándo salimos, señor?
Pues... eso depende, Johnny.
No sé de cuántos hombres dispongo. Eso lo arreglamos enseguida.
(Música)
¿Otra vez aquí, Ryan?
Es el último día, señor.
¿Cuántas veces te han arrestado? ¿Cuatro?
Nueve con esta.
No puedo comprender
cómo no has aborrecido ya este maldito lugar.
Este es capaz de divertirse en un desierto.
¿Qué significa esa combinación?
Pues es que, cuando me emborracho, olvido lo que hago y robo.
Y luego, cuando robo, olvido lo que hago y me emborracho.
-Solo por beber.
¿Y quiere endosarme estos elementos?
Ya sabe que estoy falto de hombres.
Estos están dispuestos a todo con tal de verse en libertad.
Querrán ir todos voluntarios.
Le doy el mejor de mis sargentos.
Pero coronel. Lo siento, sargento.
Es una orden.
¿Qué opina de estos hombres?
Pues...
Creo que son seres humanos.
Todos llevarán fusiles de repetición.
Los únicos de que dispongo.
Serán los hombres mejor armados del regimiento.
Es usted muy amable, coronel.
¿Cómo se llama este hombre?
Poinsett.
Poinsett. A la orden.
¿Conoces a un tal Zebulon Poinsett? Ese es mi nombre.
Hombre, comandabas la brigada de caballería de Stuart.
Sí, señor.
Yo fui prisionero tuyo unas 20 horas, ¿recuerdas?
Lo recuerdo, señor. ¿Y qué haces aquí con ese cartel?
Una simple discusión, capitán.
Bueno, al menos uno de ellos vale la pena.
Los llevaré.
¿Vais a consentir que nos mande un paisano?
-Te dije que no fueras nunca voluntario.
-¿A esto le llamas ir voluntario? -No nos queda otra solución.
Pero de no ser por ese cochino rebelde,
no nos hubieran aceptado.
Lamento de veras no haberle pillado en la guerra.
-Alegraos, muchachos. -¿A qué viene esa estupidez?
-Porque yo no voy con vosotros. Mi arresto ha terminado.
No creáis que soy carne de presidio.
¿Sabéis lo que haré mientras os pudrís allí?
-Me lo figuro, camarada. -Es tan bonita mi novia.
-A la orden.
-Que vayan inmediatamente al campo de instrucción,
táctica india. -Sí, mi sargento.
Vamos, muchachos, a formar enseguida. Vosotros, desmontad.
Vamos, a formar.
-¿Ha dicho táctica india?
-Sí...
-Voy a inventar un caballo de algodón en rama...
Bueno, adiós, viejo amigo. Has dejado en mí una profunda huella.
(Música)
Vamos, vamos, vamos, los he visto más rápidos.
-Mi sargento, tengo frío. -No me digas. Ya te lo quitarán.
-Aquí tienes.
-Esta camisa no es de mi talla.
¿De dónde habrá sacado el ejército esta porquería?
-Eran de los colonos que mataron los indios.
Al dueño de esta camisa le ataron junto a un hormiguero.
Tardó en morir seis días. -Todavía tiene hormigas.
-¿Sí? ¿Dónde?
-No te apures. Así dormirás acompañado.
-Aquí tienes. -Oye, ¿esto es de repetición?
-¿De repetición?
-Puedes cargarlo el lunes y disparar toda la semana.
-Vaya, si nos dan estos fusiles no está mal la cosa, después de todo.
-Sí, es posible.
-Cuando te hacen un favor en este fuerte es que te queda poco de vida.
-Sí. Sí...
Está bien. Escuchadme todos.
No vamos a ir vestidos de uniforme,
porque eso es lo que quisieran los indios.
Ahora están preocupados por el ferrocarril
y no les llamará la atención lo que será en apariencia
un grupo de cazadores de búfalos.
Eso me gusta.
Prefiero engañarlos a enfrentarme a ellos.
Pero no pienses que vamos a ir a una fiesta.
No vais a llevar botones de metal,
pero os aseguro que habrá más disciplina que en el mismo cuartel.
Entraremos deprisa y saldremos deprisa.
O no saldremos.
Capitán. Di.
No me gusta eso de... "O no saldremos".
Pienso igual que tú, chico.
Creo que usted está casado, Baker.
Vaya a ver a su esposa, yo le remplazaré.
Gracias.
Vamos a ver. Necesitamos provisiones para ocho días.
Un equipo completo de paisano para Johnny McKeever.
-Sí, señor.
-¿Qué le parece si vamos dos paisanos?
¿Usted?
Al fin y al cabo ellos son soldados y para eso les pagan.
Usted no cobra por esto. Yo vivo aquí. Mi caso es diferente.
¿Y el mío?
Sepa que además de hacer dibujos escribo artículos sobre ellos.
La gente del este se interesa mucho por nuestras cosas.
Sí, están interesados por las cosas de importancia.
Como la construcción y defensa del ferrocarril,
no por misiones rutinarias como esta.
¿Hay algo más importante que vida o muerte?
Esa es la trascendencia de nuestra misión.
(RÍEN)
¿No ha vuelto demasiado pronto?
(Música acción)
¡Basta ya! ¡Quietos todos!
¡He dicho que basta! ¡Vamos!
Está bien.
Ryan, ¿qué hace aquí?
¿No sabe que esto está reservado a los casados?
-Solo he venido a pedir una cosa prestada.
-Debe gustarle el calabozo. Vamos.
-Adiós.
Charlie, por favor, escucha. Voy a dormir al cuartel.
Mañana hablaremos.
Revisad los equipos,
las ordenanzas no importan ahora.
Sujetadlo todo bien, no vayáis a perder nada, ¿entendido?
Bueno, quisiera saber si volveremos a ver esto.
Yo no pienso volver aquí,
a caballo, con armas y vestido de paisano.
¿Crees que voy a perder la oportunidad?
¿Vas a desertar? Sí, cazando búfalos ganaré más.
(Música)
¡Eh, Wilhelm! -Fíjate en esto.
Invento mío. A prueba de balas.
-Qué maravilla.
-Oye, ¿pero libra la cabellera?
-Gracias, Miles. Estará de vuelta dentro de ocho días.
-Eso creo...
(Música)
¿Qué hace tú aquí?
Volví al calabozo y el coronel ordenó que fuera con la expedición.
¿Se alegra de verme?
Ríe mientras puedas.
No haré que me ahorquen por ti,
pero te prometo que no volverás de este viaje.
He luchado contra todo el ejército confederado.
¿Cree que va a asustarme un marido? A caballo.
Deben parecer cazadores, no soldados.
Recuerden que esto no es un desfile.
Y no se rezaguen.
Ya puede despedirse de la cabellera el que se separe del grupo
y se duerma.
Vamos, adelante.
(Música)
¡Agua!
-Bueno, ¿dónde está?
-Lo he estado guardando para ti. -Gracias.
-¿Es que no vas a darme un poco?
-No.
-Seguiré robándotela.
Huellas.
Los indios llevan travois. ¿Qué son travois?
¿Ve aquellas marcas?
Son como remolques de un vagón de dos caballos, pero sin vagón.
Así llevan los víveres y a veces a las mujeres.
Si llevan consigo a las mujeres no creo que estén en son de guerra.
Si alguien dice que conoce a los indios miente.
(Alaridos)
Aquí está.
Es un arapahoe.
¿Está herido?
No, es un viejo enfermo.
Lo han abandonado aquí. Eso hacen con todos cuando van a morir.
No me extraña que los llamen salvajes.
Nada podemos hacer por él.
Es extraño.
Los arapahoes no vendrían con sus familias a territorio Cheyenne
si no pensaran aliarse con ellos.
Los indios no se alían entre sí
más que para atacar a un enemigo común.
No creo que este anciano pueda decirnos nada.
Vamos a intentarlo.
Saque el cuchillo, Baker.
Es tarde... Cómo nos deben de odiar.
Antes de morir, todavía mató a un blanco.
(Música)
(Aullidos)
¿Usted nunca duerme? ¿Y usted?
¿Qué está haciendo ahora? Solamente terminando un apunte.
(Música)
No está mal.
¿Qué hace un hombre de carrera como usted enterrado en estos parajes?
Yo no lo llamo estar enterrado, esta es una tierra magnífica.
Vine aquí poco antes de estallar la guerra
con un equipo de medición.
Conocía el país y ya entonces apostaba
a que un día valdría mucho esta región.
Ahora, con el ferrocarril, no cabe duda de que ganaré la apuesta
si los indios me dejan.
¿Declarará la guerra? Estoy seguro.
Lo que no sé es cuándo. ¿Por?
Espero que tarden mucho.
Estos hombres que solo han venido por verse en libertad
¿cree que lucharán? Eso depende.
Muchas veces el soldado lucha por espíritu de equipo,
es orgullo y no quiere verlo fracasar.
Pero estos hombres ya han olvidado el ejército.
Ahora, he de sustituir su antiguo orgullo por otro nuevo.
¿Por cual?
Por el de los que son, la brigada del calabozo.
(Música)
(Disparo)
(GRITA)
¿Un ataque?
Si lo fuera, no hubiera empezado así.
Es extraño, los indios no atacan de noche.
¿Por qué?
Porque si mueren en la oscuridad tendrán tinieblas perpetuas
en la otra niebla.
Morgan, sígueme.
Baker, si tardo más de diez minutos, márchense.
(Música)
(SUSURRA) Ocúltense.
(Música)
(Aullidos)
Cinco minutos.
(Música suspense)
(Aullido)
Ocho minutos.
(Aullidos)
(Música)
¿Qué tiempo ha pasado? 13 minutos.
(Música)
No podemos dejarlos aquí. Ya oyó lo que dijo, muévase.
(Música)
A caballo.
(Música)
(Música suspense)
Hudkins, Adams, a vuestros puestos.
(Música)
¿Alguno sabe lo que pensaba hacer este?
¿Qué ha pasado, Connors?
Estuvo presumiendo de que se iba a hacer rico
cazando búfalos.
Así que pensaría desertar.
Ahora tiene su caballo y un magnífico rifle.
Deben de estar esperándonos afuera, este es su territorio
y nos estarán vigilando.
Cómo, ¿ya están en guerra? No es seguro,
pero no debemos provocarlos como este hombre ha hecho.
Si hubiera venido una partida en son de guerra,
ya le habrían cortado la cabellera.
Quiero creer que no se dio cuenta de que nos hundía.
Comprenderán ahora lo que cada hombre supone en esta expedición.
Si no vamos unidos, acabaremos peor que este desgraciado.
Creo que de todos modos acabaremos mal.
Usted mismo dijo que nunca había visto tantas huellas de indios.
Si fuese un buen oficial, nos mandaría ahora mismo al fuerte.
-¿Dejando a mis hermanas con esos salvajes?
No te preocupes, Johnny, no creo que los indios
estén en pie de guerra todavía, pero si alguno quiere volverse,
aún está a tiempo.
¿Qué dice usted, Ryan? Sí, hable claro.
¿Es de los indios de quienes tiene miedo?
Me quedo. Nos vamos después de enterrarlo.
(Música)
Estamos a menos de una milla del poblado.
Ya casi lo creo imposible.
Después de tantos años, no reconoceré a mis hermanas.
Continuaremos a pie, desmonten.
A pie, si de todos modos vamos a caer en manos esas bestias feroces,
al menos, que nos dejen ir con comodidad.
-Todavía no sabes que en caballería cuidan más de los caballos
que de los hombres?
-Si fueses un buen inventor, inventarías algo para quedarte.
-Te equivocas, inventaría algo mucho mejor.
La patente daría millones, serviría a los maridos bondadosos.
-Tiras con bala.
(RÍEN)
¡Silencio!
Quitaos todo lo que haga ruido, es necesario entrar y salir
sin que nos vean ni nos oigan.
Carver, tú quédate aquí y cuida de los caballos.
Capitán, por si casualidad no vuelven, ¿qué hago con ellos?
Los vendes.
(Música)
(Rebuzno)
Parecen muy pacíficos. Es cierto.
Hasta aquí todo va bien. Tal vez.
Pero llevan pintura de guerra.
(Tambores indios)
Miren ahí arriba, hacen uso del espejo.
¿Qué significará?
Puede tratarse de nosotros o del ferrocarril.
Ojalá sea el ferrocarril.
(Tambores indios)
Johnny, fíjate en esa chica.
Sí, es Annie.
Atención, fijaos todos en esa tienda para que demos con ella
cuando oscurezca. Hay que esperar la noche.
(Aullidos)
(Tambores indios)
Una danza guerrera.
-¿Contra el ferrocarril o contra nosotros?
Lo sabremos cuando lleguemos allí.
Baker. Sí, señor.
Quédese con Johnson, Morgan, Hudkins y Poinsett para cubrirnos.
Los demás vengan conmigo.
Adiós, sargento.
Yo me cuidaré la espalda y usted líbrese de las balas perdidas.
¿Creéis que esas chicas serán bonitas?
-Ryan debe creerlo si está deseando llegar al poblado.
(Música)
Johnny, tú y Wilhelm encargaros de él,
llevadlo a la montaña.
(Música)
No os asustéis, somos amigos. ¡Morgan!
¿Pero qué le pasa a usted? ¿No me oye?
Connors.
(Música)
Johnny. Annie.
Oh, Johnny. Annie.
Johnny, Johnny, no debiste venir aquí.
No sabes lo que has hecho. Pero Annie.
¿No lo entiendes?
Yo no puedo volver y ella ha cambiado tanto...
Jennie, Jennie, ¿qué está diciendo Annie?
No debe preocuparte, pronto moriréis.
Tantas cosas han pasado en cinco años.
Desearía que las ignorases siempre.
¿Pero qué ha pasado? ¿Qué han hecho con vosotras?
Tengo que saberlo.
A mí no me han hecho nada, ¡déjeme!
¿No ves la ropa que lleva? El modo de vestir es igual
que sus pensamientos y sus actos, es una cheyenne.
¿Y por qué te asombra? Voy a casarme con el jefe de la tribu.
¿Halcón Rojo?
-Eso la convierte en princesa, ¿verdad?
Escuchen.
Han callado.
¿Nos perseguirán?
No vamos a quedarnos para averiguarlo.
Y si la dejamos aquí, nos descubrirán.
Ryan, móntela en su caballo y no se confíe.
Habiendo por ahí tantas mujeres tenemos que ir a robar
la novia del jefe de los cheyenne. Tiene gracia.
No está mal, cinco minutos para que descansen los caballos.
Nadie esperaba que las mujeres se portaran de ese modo, ¿eh?
Puede que ya se hayan calmado un poco.
No se deje engañar por Jennie,
tengo la impresión de que es una verdadera mujer cheyenne.
Siento mucho haberlas tratado así.
¿Está dispuesta a decir algo?
¿Tiene la bondad de esperar un poco?
¿Me va a dejar con esto sin terminar?
Buenos días.
Ya sabe que si nos atacan, usted y Jennie
correrán el mismo peligro que nosotros.
De modo que si les gustan los indios...
¿Gustarme?
Los odio. ¿Eso es verdad?
Dígame, ¿estaba Halcón Rojo en el campamento?
No.
¿Dónde estaba? ¿Dónde iban a celebrar esa asamblea?
No lo sé, nunca me decía nada, no se fiaba de mí.
¿Cuándo iba a casarse con su hermana?
Al menos esto lo sabrá. Enseguida.
Iba a reunirse esta mañana con sus mejores guerreros
para llevársela.
Pensaba casarse antes de atacar el ferrocarril.
No irá a decirme que Jennie ha olvidado
lo que hicieron con sus padres.
¿No sabe que el culpable fue Halcón Rojo?
Era muy niña entonces. Halcón Rojo no estuvo allí
y ella afirma que él no tuvo nada que ver.
¿Por qué he de creerlo? ¿Sabe por qué habla así ella?
Está celosa.
En cuanto me vio Halcón Rojo dijo que se casaría conmigo
cuando fuese mayor. Pero de ella nunca quiso saber nada.
¿Verdad que nunca quiso saber nada de ti?
Explícale por qué. Anda, díselo.
(Disparos)
Sabía que él vendría.
Archer, dos indios nos han visto. ¿Cheyennes?
Sí, pero los hemos capturado a los dos.
-Sí, y ya no podrán hablar más.
Johnny. Johnny.
Baker. Sí, dígame.
Traiga enseguida el botiquín. Sí, señor.
(Música)
No saque la flecha.
¿No quiere ayudarla? Es su hermano.
Ningún blanco es mi hermano.
(Música)
Espero que los cheyennes no sepan lo agotados que estamos todos.
(TOSE)
Ahora ya sé por qué no fue usted a la guerra.
Claro. Engañaría a cualquiera si no fuera por la tos.
¿Le enviaron aquí los médicos? Pues esa es la verdad.
Muchas veces al pensar en mi aspecto físico
me comparo con un escenario, solo tengo apariencia.
Por eso ya que no pude ir a la guerra,
quiero ayudarles ahora.
No le faltará la oportunidad, esto va a ser peor que la guerra.
Oye, ¿tú no querías ser inventor?
¿Por qué no inventas una silla de montar almohadillada?
No es la silla lo que yo quisiera almohadillar.
-¿Qué le ha pasado, Baker?
Nos estamos acercando al fuerte y aún estoy vivo.
Todavía quedan 24 horas.
¡Wilhelm! Estoy llenando la pipa.
(Música)
(Disparos)
¡Quietos, quietos!
Están tratando de separarnos.
Ocúltense. Que nadie desmonte.
Wilhelm, ¿puedes seguir? Sí, sí.
No saque la flecha. Connors, cuida de Wilhelm.
Sí, señor. Es preciso seguir adelante.
¿Qué dice? ¿Está loco? Nos matarán como moscas.
Solo es un grupo aislado,
¿prefiere que espere a que le lleguen refuerzos?
Hay que mantener la ventaja.
Todo el que se rezague habrá de luchar solo.
¡Vamos, adelante!
¿Por qué sabe que son pocos?
Yo no obedezco órdenes de ningún oficial de la milicia.
Entonces, obedezca las mías.
Se las daré bien claras cuando aparezcan los indios.
(Música)
Quieto, quieto ahora, Wil.
Levántele la pierna.
¿Es muy grave? No de peligro.
Te vamos a hacer una camilla, vas a ir muy cómodo.
Ryan. -Dime.
-Si algo me pasa, ¿querrás llevarte esto al fuerte?
Haz el favor de enviárselo a mi madre.
-Lo haré.
No, mejor será que lo haga yo por si Ryan no llega al fuerte.
Vosotros dos, subidlo a la camilla.
Cuidado, cuidado.
(Música suspense)
Cruzaremos el paso Freixel
y seguiremos en línea recta hasta el río Hook.
Será medianoche.
¿Cree usted que podrán llegar los heridos?
Tendrán que llegar. ¿Y nosotros?
Cabalgando estaremos expuestos a un ataque.
Sabemos que nos persiguen y que han tenido tiempo
de aumentar sus fuerzas.
No se atreverán a atacarnos por temor a herir a Jennie.
Esta es la mejor solución.
Vaya, no creí que iba usted a ser nuestro seguro de vida.
¿Y cómo sabe que no intentarán cazarnos uno por uno?
Lo harán si les damos tiempo.
Si nos mantenemos unidos, nos libraremos mejor.
Y ahora, vayamos.
Niña, no tendré más remedio que estar pegado a ti
como la pluma al pájaro.
Baker. Dígame.
Vamos a necesitar todos los hombres y aún más.
¿Quiere explicármelo mejor?
Es lo bastante buen soldado para comprenderlo.
(Música suspense)
¿Aún cree que no atacarán de noche? Romperían sus costumbres.
¿Y cree también que Jennie es nuestra defensa?
No han atacado todavía.
Entonces, ¿por qué nos hace cavar?
Tal vez le guste jugar a los soldados.
A mí no.
-Nos ha salvado hasta ahora. -¿Quién dice eso?
-Ese no es un oficial, nos hemos defendido todos.
-Entonces, ¿por qué no te marchas al fuerte tú solo?
Morgan, ya tendrá tiempo de luchar. Cabe.
(Música)
A ver si te tragas la pala. -Difícil, ¿eh?
(Música)
No puede ser verdad. Jennie es increíble.
Jennie.
(Música)
Su hermana ha estado cuidando a los heridos.
¿No quiere ayudarla? Sería perder el tiempo.
Cuando llegue Halcón Rojo, todos moriréis.
Pues viene muy despacio, hasta ahora no se han visto
más que pequeños grupos aislados.
A mí me parece que no está tan enamorado de usted como cree.
Eso es mentira, ¿cómo iba a llegar tan pronto de Tres Picos?
Con que es ahí donde celebran la asamblea, gracias.
(Música)
Tenga princesa, muerda esto.
(Música)
¿Cómo está? Lo mismo.
Su hermano es más fuerte de lo que parece.
Yo le he visto luchar todo el día con una bala en el cuerpo.
Toda la culpa es mía.
Sí, yo soy la culpable de que esté herido.
Él se prestó voluntario.
Nada he podido hacer bien en mi vida.
Tampoco pude evitar que Jennie se hiciera cheyenne.
Y ahora esto. ¿Por qué no me deja volver?
Él no sabe aún lo que me pasó, es mejor que nunca lo sepa.
No tengo más que a usted para cuidar de los heridos.
Le he dicho que todo me sale mal.
¿Cuándo va a dejar de hablar así?
¿Qué le ocurre? ¿Qué tiene contra nosotros?
Contra ustedes nada.
No quiero volver con los blancos, eso es todo.
No quiero que las mujeres blancas
me miren como si fuera un bicho raro.
¿Qué le ocurrió cuando la cogieron los cheyenne?
Dice usted que conoce a los indios ¿y me lo pregunta?
¿Y a Jennie? No, ella era una niña.
Esas mujeres blancas tan escrupulosas.
¿Cree que podré mirarlas a la cara? ¿Soportar que ellas me miren?
No me importan las mujeres escrupulosas, la estoy mirando yo.
Y me gusta lo que veo.
(Música)
En pie, vamos.
Vamos, arriba. Si apenas acabo de cerrar los ojos.
(Música)
Mira, se ha quedado dormido. Parece de plomo.
-Sí, lo que pesa es la armadura.
-Devolvedme a la cama.
(Música)
Buenas noches.
(Música)
Creo que estamos a unas 10 millas del fuerte.
Pronto nos harán falta todos los hombres.
Dijo que no lo ahorcarían por un tipo como yo.
Es posible que no. Sí, pudiera ser.
(Música acción)
Tendrá que esperar un poco más, Baker.
(Música)
Poinsett. Diga usted.
Coge un par de hombres y echa un vistazo.
Smiley, ve tú a los almacenes. A la orden.
Los demás pueden desmontar y ojo alerta.
(Música)
Es inútil, los cheyennes han acabado con nuestras fuerzas.
(Música)
Agua, agua.
(Música)
Apártate. (DISPARA)
Griffin. -Agua, agua.
(Música)
Destrozaron los almacenes, no queda nada.
-Creí volverme loco intentando salir.
-¿Se ha salvado alguien más? -No lo sé. Creo que no.
Estuvieron mucho tiempo los indios aullando
y golpeando la puerta, pero resistió.
¿Y las mujeres? No encuentro a mi esposa.
El coronel sabía que no íbamos a poder resistir.
Envió las mujeres a Fuerte Darvie. Entonces, ¿se han salvado?
Eso creo.
Menos la señora Kilrain, no quiso separarse del coronel.
(Música)
Esto era del coronel y esto, esto supongo que son
los pendientes de su esposa.
-Aquí tiene el informe diario de la tropa.
Gracias, Connors.
De aquí a Fuerte Darvie hay cuatro días de camino.
Baker, ¿qué opina usted?
No soy partidario de seguir el camino del río.
El pasto no es bueno y no llegarían los caballos.
Creo que este camino es mucho mejor.
Es mucho peor, ya que Halcón Rojo sabe que iremos por él.
O seguimos el del río o nos aniquilarán.
En todo caso, hay que correr como liebres.
Sí, quizás los dejemos atrás. Listos para marchar.
(Música)
Está bien, descansemos.
Cullen, Adams, Carver, Smiley, cuiden de los caballos.
Cuiden de los caballos, cuiden de los caballos.
¿No se dan cuenta de que los pobres ya están hartos de mí?
-Y de mí. -Yo tendré cuidado del tuyo.
-¿De veras? -Sí.
-Gracias.
Smiley. A la orden.
Tenga cuidado con eso. Sí, señor.
Baker, ponga dos hombres en ese sitio.
¿Cómo está? Se lo dirá él mismo.
Hola, capitán.
Ya sabía que eras más fuerte de lo que aparentabas, Johnny.
¿Quieres un trago? No, señor.
Vamos, tenemos de sobra. Sé que no es verdad,
pero estoy tan sediento que le creo.
-Sujeta esto, muchacho, estoy muerto.
(Música)
No.
-Oh, no te figures que he venido aquí para hablar de eso.
-¿Ah no? ¿Y por qué estás tan contento?
-Porque he inventado lo que necesita toda mujer,
el polisón de seguridad.
Garantizado para no pellizcar la estructura femenina.
-Colosal.
-Supongo que esto me dará el suficiente dinero
como para comprar el whisky que les haga falta a dos personas
para beber el resto de su vida. -¿En serio?
-¿Y si echamos un trago? -No.
(Disparos)
(Gritos indios)
(Disparos)
(Música suspense)
¿Hasta dónde cree que pueden llegar ahora?
Capitán, jamás pensé que pudieran haber indios por aquí.
Pues creíste mal, pero ya no tenemos tiempo para lamentaciones.
Estamos a pie, pero si seguimos en esta roca
les va a ser muy difícil encontrarnos.
¿Es que piensa ir andando a Fuerte Darvie?
O nos vamos andando o nos dejamos la piel aquí.
Nos marchamos.
Tenemos agua y un camino por delante.
¿Qué esperan? ¿Que venga mamaíta a buscarlos? ¡Muévanse!
Smiley, reúne todo esto, nos lo llevamos.
Tú, échale una mano. Sí, señor.
(Música)
Gracias.
A pesar de todo, creo que nací para ser de caballería.
Archer. ¿Qué hay, Baker?
Mire, no hay remedio.
(Música)
Está cojo. Sí, no hay solución.
Morgan, baja la camilla. Lo llevaremos en brazos turnándonos.
Sí, señor. -No, capitán, déjeme aquí.
No consentiré que carguen conmigo. Qué cosas dices.
Puede que muy pronto cargues tú con nosotros.
(Música)
Solo quedan dos tragos, ¿los repartimos?
-¿Hablas en serio? -Sí.
Tú primero. -Bueno, a tu salud.
-Háblame de tu invención. -Espera, no puedo hablar y beber.
(Música)
Dime, el polisón. -Ah, creo que no funcionaría bien.
(Música)
(Rebuzno)
Al suelo.
(Música)
Creo que no nos han descubierto.
(Música)
Tal vez pasen sin vernos, no hagan ruido.
(Música)
Halcón Rojo.
(Música suspense)
Déjenme acabar con ella, hace mucho tiempo que debimos hacerlo.
Sigue siendo nuestro mejor seguro de vida.
No opino yo así.
(Música)
Espere aquí, Baker. Connors, sígame.
Átela bien y no la pierda de vista.
(Música)
Aquí tenemos una posición bastante sólida
y no creo que nos ataquen por miedo de herir a Jennie.
Es inútil que nos engañemos, estamos perdidos.
Nos han rodeado y nos rendirá la sed.
Es preciso que alguien vaya a Fuerte Darvie
antes de que venga toda la tribu. ¿Quién se ofrece voluntario?
Yo iré.
También yo, señor. -Y un servidor.
-Y yo. -Cuente conmigo.
-Y yo también.
Baker, usted tiene experiencia y además desea comprobar
si su esposa vive. ¿Cuál de estos hombres quiere que le acompañe?
¿Puedo elegirlo? Desde luego.
Llevaré a Ry.
A no ser que tenga miedo.
Yo me ofrecí, ¿no ha oído?
No olviden que quedamos en sus manos.
Y ahora, cuanto antes salgan, mejor.
Morgan, deles esa cantimplora. No, no hace falta.
No beberemos hasta el río Feather.
Traeré a cada uno un vaso de cerveza bien fría.
Buena suerte. Traeremos, digo yo.
(Música tensión)
Vamos.
(Música tensión)
Apuesto un dólar a que llegan.
¡Un dólar!
Y un millón podrías apostar también.
(Música tensión)
Tratarán de que la sed nos rinda,
estoy seguro.
(Música tensión)
Poinsett, tú reemplazarás a Baker como segundo en el mando.
Sí. -No obedeceré a un exconfederado.
Admitiré tu insubordinación cuando demuestres
que eres mejor soldado que él.
Recoge las cantimploras. Sí, señor.
Desde este momento nadie beberá sin permiso.
(Música romántica)
Le encargo del agua, Anne.
Usted sabe lo que un cheyenne resiste sin beber.
Nosotros no seremos menos.
(Música romántica)
(Música tensión)
(Relincho)
(Música tensión)
(SISEA)
(SISEA)
(SISEA)
(Música tensión)
(Tambores de guerra)
No veo un solo indio.
-Estarán afilando las hachas a la sombra de un árbol.
-Al fin y al cabo, hacemos un bien.
Mientras Halcón Rojo se ocupa de nosotros,
no ataca el ferrocarril.
-Sí, tiene mucha razón.
Así que venimos a ser como el cebo del anzuelo, ¿no?
-Eso es.
Como gusano.
(Tambores de guerra)
No lo olviden, un solo trago.
Cada trago suyo es una laguna.
Ahí va el océano Pacífico.
-Si un hombre se ve obligado por duras circunstancias
a beber agua, debes tener la decencia de mirar a otro lado.
(Tambores de guerra)
(Música tensión)
(Música romántica)
No, gracias. Luego hará falta.
Usted lleva dos veces sin beber.
(RÍE) Claro, puesto que pretendo ser un oficial,
debo servir de ejemplo a los demás.
(RÍE) Lo dicen las ordenanzas.
Si usted no pertenece al ejército, ¿por qué ha venido?
Grover Johnson tampoco pertenece y ha venido.
Es un artista, y ya sabe que todos están medio locos.
Yo debo estar algo loco también,
creí que usted y Jennie querían ser rescatadas.
¿Sigue usted odiándome?
(RÍE) Bien sabe usted que no.
Lo que ocurre es que quisiera ser digna del rescate,
y no lo merezco.
Le agradezco que me haya encargado del agua.
¿Quiere que comparta sus trabajos? ¡Ni mucho menos!
La puse a cargo del agua porque es la única persona
en quien puedo confiar del todo.
Y dígame la verdad, ¿ha bebido ya?
Sí.
Bueno, este es el momento de que imite su ejemplo.
(Música romántica)
Ya sé que te has enamorado de él.
¿Crees que te miraría a la cara si no fuese porque estamos aquí?
(Tambores de guerra)
¿Qué hay, Baker?
Nada bueno. Hay un grupo detrás de aquella loma.
(Disparo)
¿Es grave?
No, todavía no te deshaces de mí.
(Disparo)
(Disparo)
(Disparos)
(Galope)
¿Estás bien? Sí.
Aquí terminamos los dos.
Bueno, ¿qué vamos a hacer?
Pues esperar, no hay otra solución.
A ver si podemos avanzar.
(Grillos)
(Disparo)
(Disparo)
(Disparo)
(Disparo)
¿Cuántos cartuchos te quedan?
Seis. ¿Y a ti?
Tres.
(Música tensión)
Apenas se ve.
Es nuestra oportunidad.
Vamos.
(Música tensión)
(Disparo)
¡Ah! Al fin lo conseguiste.
(Música tensión)
(Música emotiva)
Perdona por lo que te dije. ¡Ay!
Tengo que confesarte algo.
Nada tuve que ver con Joan.
Te lo juro.
(Música emotiva)
(Tambores indios)
¿Ve algo? Nada.
Esto da escalofríos.
Cuando pienso que pueden venir a salvarnos,
vuelvo a oír los tambores.
Es posible que podamos salir si Baker y Ryan los burlan.
Sí.
Quisiera que fuese cierto.
Pero tengo ante mi vista a ese diablo de Halcón Rojo
y no hay modo de que desaparezca.
¿Cree usted que le interesará la historia pictórica
de la brigada del calabozo?
-¡Capitán Archer!
Annie ha desaparecido.
-Están vacías, ¡vacías! -Nos dijo que quedaba una llena.
-Nos ha engañado acerca del agua y se ha marchado con los cheyennes.
Suponía que era igual que esta.
Johnny, ¿sabías que pensaba irse? No, capitán.
Solo sabía lo del agua.
No quiso decirles que se había acabado
por no preocuparles.
Creí que empezaba a sentir como nosotros. Ahora...
Ahora no podemos resistir un día más sin agua y usted lo sabe.
Sin embargo, intentaremos resistir. Yo no pienso intentarlo.
Halcón Rojo tiene agua y nosotros a Jennie.
Tendremos que pactar con él.
¿Pactar? ¡Sí!
Y no conseguirá que volvamos a obedecer sus órdenes.
Tenemos derecho a salvar la vida como podamos.
¿Crees que Halcón Rojo sería capaz de cumplir un pacto?
Nos pondríamos en sus manos inútilmente.
Lo que no queremos es morir aquí de sed.
(Pasos)
Guárdame la espalda. ¿Qué va usted a hacer?
Tu cúbreme.
(Tambores indios)
Estaba seguro de que la iba a encontrar.
Está solo por la mitad, no pude conseguir más.
Annie, los cheyennes no la hubiesen hecho nada si no hubiera vuelto.
¿Por qué no lo hizo? Dígame, ¿por qué ha vuelto?
Tenía que hacerlo. Yo solo pertenezco a ustedes.
Creo que ellos no vigilan muy bien aquella parte de la ladera.
Pensarán que por allí no pueden escapar.
Deben intentar huir enseguida.
Yo me quedaré con mi hermano.
Al fin y al cabo, somos los causantes de esto.
Me parece que ahora van a ser ustedes quienes nos salven.
Vamos.
Decídanse.
O seguimos aquí o intentamos salir.
En ambos casos tenemos muy pocas posibilidades
de escapar con vida.
Porque todavía no nos han atacado
gracias a que no nos hemos separado de Jennie.
La llevaremos con nosotros.
Así que correremos el albur. Es un albur muy grande.
-Y una cuerda muy fina.
-No sé todavía cómo va a poder bajar Johnny.
Le haremos un asiento con la cuerda.
Está dispuesto a intentarlo. ¿Qué os parece?
El agua del río Feather debe ser estupenda.
¿Todos estáis de acuerdo?
Bien, cuanto antes lo hagamos, mejor.
Poinsett, Connors, Smiley, Cullen, ayudadme a atar la cuerda.
Los demás, dormid un poco, que os hará falta.
(Tambores indios)
Tira de ahí, Cullen. -Sí, señor.
(Música suspense)
Átalo.
-Sabía que no podía dormir, así que he venido a ayudar.
-Bien, íbamos a probar con esta roca, pero lo haremos con usted.
Annie, si le parece, puede ayudar a Poinsett.
Morgan. Déjeme en paz.
Desea vivir, ¿verdad?
Sí.
Halcón Rojo pagará bien a quien me devuelva a él.
(Música suspense)
Jennie.
Calla, estúpido. Jennie, por favor...
Por favor...
Tú no puedes hacer esto. He dicho que te calles.
(Música suspense)
No lo hagas, por favor, te lo suplico.
¡Archer!
(GRITA)
¡Johnny, Johnny! Connors, a vuestros puestos.
-Jenny, ya sé que es algo terrible, pero...
Calma, Johnny, tranquilízate. Fue irremediable.
¿Cómo se soltó? No lo sé.
Tú la vigilabas, Morgan. Ella no pudo desatarse sola.
¿Dónde está tu pistola? Vamos, contesta.
De qué me sirve mentir.
Creí que tendría una oportunidad de escapar.
Es peor que un maldito Cheyenne.
Calma, Poinsett. Necesitamos a todo el que sepa disparar.
Cuando descubran el cuerpo de Jenny nos van a atacar como fieras.
Entonces la cuerda es lo mejor.
(Música)
Listo, Poinsett.
Si todo va bien, Johnny,
dentro de unas horas estarás en el río Feather.
Entonces podrás saciarte de agua.
¿Estás listo?
Listo, capitán.
Morgan, Cullen, sujetad la cuerda.
Ahora tú, Cullen.
Pero.... Pero yo estoy bien aquí.
Y a mí no me gusta el agua. Vamos, vamos, baja enseguida.
Sí...
Sí...
(Música)
Puede escribir sobre esto, Johnson.
Hoy se convierte en heroico batallón la brigada del calabozo.
(GRITOS)
Ya han encontrado a Jenny. ¿Saben lo que significa?
Me arrepiento de todo lo que he dicho en contra del agua.
Qué maravilla, qué maravilla.
(Música suspense)
Vosotros dispersaos, vamos a cruzar el río.
¡Johnson, Johnson!
(Continúa la música)
(Música suave)
¡Agachaos!
¿Hay algún herido? Morgan, le dieron en la cabeza.
¿Alguien más?
Johnson, en el brazo.
¡Qué brutos!
-Oiga, Archer.
Si consigue salir de aquí, prométame llevarse estos dibujos.
Es la historia de la brigada del calabozo.
Los llevará usted mismo, Johnson.
Anne, mira a ver cómo está Jonny.
He cargado con esto mucho tiempo. Espero saber cómo usarlo.
(Música suspense)
Atentos, ya vienen.
No disparéis un solo tiro hasta que yo lo ordene.
Quietos.
Quietos.
¡Fuego!
Cargad, todavía no nos han derrotado.
¿Cómo sigue? Está bien.
Creo que no debiste volver anoche.
¿Qué pensarías de mí si lo hubiera hecho?
Os hubiera visto desde allí morir por culpa mía.
Ahora han cambiado las cosas.
Mientras Halcón Rojo está persiguiéndonos,
los demás se han salvado.
Nosotros perderemos esta batalla, pero él está perdiendo la guerra.
Así lo espero.
Siempre te las arreglas para decir algo que me anime.
Oye, Anne, si podemos salvarnos...
Quiero decir que cuando volvamos con los nuestros
y vean todos los compañeros lo bonita que eres,
no olvides que estoy el primero.
El primero por méritos de guerra. No hablas en serio.
¿Has olvidado lo que pasó? No he olvidado nada, Anne.
Ni yo tampoco.
Has hecho que me sienta feliz.
Y pase lo que pase, siempre te lo agradeceré.
Venid enseguida tres de vosotros.
(Música suspense)
Es Halcón Rojo.
Atentos.
No disparen.
¡Fuego!
(Continúa la música)
¡Ahorrad municiones, vais a necesitarlas!
En cuanto elijan nuevo jefe nos atacarán.
-Que vuelvan. Ya les hemos hecho huir dos veces.
(Música triste)
Al menos ya no moriré de tos.
Voy a dejar en ridículo a los médicos.
Me hubiera gustado saber pintar.
Baker viene también.
Qué lástima que no hayan llegado antes.
Ya no piense en eso.
De soldaditos tan elegantes qué se puede esperar.
-Volvemos a casa.
(Música alegre)
Estos hombres son los que bailarán en tu boda.
(Continúa la música)
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