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Esta es la planta de la casa al día de hoy.
Pero este plano es viejo. Claro que es viejo, mamá, si la casa tiene más de 50
años. Pero falta el cuarto que hizo tu papá en el fondo.
Porque papá nunca lo regularizó, mamá.
¿Sigue sin atenderte?
¿Dónde se metió?
No sería en el evuelto, yo no la tengo.
Por favor, este plano, ¿sirve o no sirve? En realidad, regularizar a esta
altura, Alba, y esta es la planta...
...de desarrollo del proyecto inmobiliario que Carletti... Julio te
...que Julio construirá una vez consumada la venta y la demolición de la
Buenas noches.
¿Ya empezaron?
¿Sabes atender el teléfono? O no.
¿Qué? Si no sabes atender el teléfono. Me quedé sin batería.
Nena, sacá estas carpetas y arrímate la silla.
Vale. No sé por qué pensé que a esta hora le habías pedido a vos.
No encontraba la carta, perdón. No, sí, me imagino. La quinta vez que nos
juntamos acá. Bueno, dos o tres veces me voy a traer a Ernesto, ¿está? Yo no te
dije que te iba a buscar.
Estela,
¿podré enchufar el celular de algún lado que me quede sin batería? Sí, ahí abajo
tenés una zapatilla.
¿Podemos, ahora que estamos todos, seguir? Sí, sí, adelante.
Volviendo, venta y demolición.
Recibiendo la parte que vende.
Ustedes. El pago acordado de la siguiente forma.
134 mil dólares americanos al contado, más una de las unidades a construir con
entrega supeditada a la finalización de la obra.
¿Todo correcto? ¿Cuál es la unidad?
La 3, mamá.
¿La 3?
Pero si son todas iguales. ¿Cómo vamos a saber?
Por eso, mamá, ¿qué importa?
Si son todas iguales. Va a ser la más linda, señora.
Usted cuando la vea se va a enamorar.
¿Podemos pasar a la lectura de compromiso? Por favor.
Por una parte, Alba Sosa de Mazotti, viuda de Alfredo Mazotti, dueña del 50 %
la propiedad. Y la señora Liliana Alba Mazotti Sosa, casada con Eduardo
Fagundes, dueña de... Pará. Eduardo, ¿qué tiene que ver?
¿Es una herencia esto?
Ay, gordo, tranquilo.
Es del Estado Civil nomás. Yo voy a aparecer en nombre de Cristina también.
Eh, casada con el señor Eduardo Fagundes, dueña del 16 ,66%.
El señor Ernesto Alfredo Mazzotti Sosa, casado con la señora Cristina Romanelli,
dueño del 16 ,66%, y la señora Silvana Elena Mazzotti Sosa, soltera, soltera,
¿no? Soltera, sí.
Se comprometen a vender el mismo al señor Julio María Carletti por el monto
130... ¡Tamadre, apagón!
Y no solo acá, ¿eh? Es en toda la cuadra. Igual creo que con esta de uno
alcanza para firmar, ¿eh? ¡Y no!
El documento no está impreso, ni siquiera terminamos con la lectura.
Bueno, no se puede, no se puede. Nos veremos otro día. Yo me vine de
para la firma Mazotti y llegué puntual.
Casi todos llegamos puntual.
A ver, Carletti, a dormir acá no nos vamos a quedar.
Mamá, nos vamos. Agarra los lentes. A ver, Esteban, a que te llevo. Yo estoy
bici. ¿No podemos esperar un minuto? Capaz que vuelve.
Tiene lindo el pelo.
¿Fuiste a la peluquería?
Ay, esto... Sigue trancado esto acá. No lo trates de estar tirando.
No, mami. Si está hace diez años en el mismo casete y no sale, está roto.
media hora sentada en el hall. Edison me ofreció dos veces llamar un taquímetro.
Bueno, me hubieras esperado arriba tranquilamente.
¿Para qué bajaste?
Si dijiste que venía hasta las nueve, yo no llegué. Estaba pronto y bajé.
¿Qué querías que hiciera en casa? ¿Que me aburriera?
Silvana, ¿por qué vos nunca atendés el teléfono?
Yo ya sé.
El día que me pase algo, la única que no voy a poder llamar es a vos. Está,
mamá, tenés razón.
Llegué tarde, perdoname, te pido disculpas. Sí, sí, claro, sí, perdoname,
razón.
Algún día vos y yo vamos a tener que tener una conversación definitiva.
¿Qué haces ahora?
Dale, te escucho. ¿Qué es eso?
Si va a ser definitiva, te voy a grabar. ¿Esto graba?
¿Esto graba?
No, no, no, déjate de pavadas.
Déjate de pavadas, sacame eso de la cara, por favor.
Otro día, lo tenemos entonces. Sí, por otro día, sí, sí.
Yo no soy eterno.
Vos y tus hermanos se van a arrepentir el día que salga.
Hola. ¿Para?
¿Para cómo?
Silvana. ¿Dónde vas, Silvana? Silvana.
¿Qué pasó?
Mamá, abrí.
¿Te lastimaste?
¿Te lastimaste? ¿Puedes abrir la puerta?
Estaban en la emergencia, Ernesto. Yo le escuché la voz muy nerviosa.
¿Me podés decir qué te dijo, mamá?
No lo que te pareció que se le sentía en la voz.
Cuando me dijiste que ya estaba todo arreglado, pensé que ibas vos, no que
a mandar a Silvana.
Bueno, pero fue ella.
A ver, Lilian, ¿vos te ofreciste?
Respondeme la pregunta.
No se trata de eso, Ernesto.
¡Aquero! ¿No ves el cartel?
¿Qué haces, Lilian?
¿Te podés callar un minuto?
Me estuviste nerviosa y se choquea de adelante.
¿Qué hacemos? ¿Vamos contra tu seguro o contra el mío?
Bueno, Eduardo me mata.
¿Ena?
Hijo, ¿qué te pasó?
¿Vos cómo estás? ¿Qué te dijo el médico?
Mamá, ¿te hicieron una placa?
¿Qué médico te dio? Por favor, me aturden, hablen de a uno, me pueden
La real de urgencias, estamos esperando que venga el traumatólogo. ¿Pero cómo
vos estabas cuando vino el médico?
Sí, yo estoy desde la mañana con mamá. ¿Y entonces por qué quiso matar el auto
ella? ¿No estaba sola? ¿Te tomaste algo, mamá?
Después lo que le dieron... ¿Me puede dejar el brazo quieto, por favor? ¿Pero
por qué te duele el brazo, hijo?
Nada, vos no te metas, no me pasa nada.
Quédate tranquila que voy a ver.
Tranquilízate. Pero no me voy a tranquilizar, Silvanita.
Mirá en el estado que vinieron estos dos.
¿Te duele?
Nada, preguntá a tu hermano.
¿Pero qué te duele, mijo? ¿Por qué no me lo dicen?
¿Cómo las dejas manejar?
¿Para qué carajo te pensás que estabas ahí?
Ya está, ¿no?
Ahí duele.
¿El auto dónde quedó?
En el garage, lo iba a sacar él.
¿Te hizo en la vía?
Sí.
Silvanita, andá a cambiarte vos.
¿Por qué a cambiarme? Si ya estoy cambiada.
Ya se va.
Que vaya Silvana a cambiarte, que yo estoy bien.
Sí, Silvana, andá a cambiarte, que nos quedamos nosotros.
¿Qué pasa?
¿Estoy mal? Ya se va, mamá, ya se va. ¿Está mal mi ropa?
No, lo más jodido son los faroles, que esos plásticos son carísimos.
¿Por qué esto?
¿Para golpe este?
Ahí viene Edison, yo me ocupo.
Gracias. Ah, antes que se vaya, pede.
Sírvase.
Tome.
Uf, lo peor fue el susto que pasamos todos.
Pero esta materia es arregla.
Escuchame una cosa, ¿vos estás loca?
¿Qué te dijeron?
Mírame. ¿Qué te dijeron? Que no podemos manejar más. Cuando no se puede, no se
puede. Dile que no me rompa más las pelotas.
Dame.
Tienes que ver al revés, mamá.
Y de esto habíamos hablado también, ¿no?
Lo único que me faltaba.
¿Que piensan que tengo que pedir permiso para todo ahora?
Dale, mamá, cambiate que nos vamos.
Comete un buñuelo.
No quiero buñuelos, quiero que te apures. Come los que son de acelga, los
para vos.
Lilian te quiere hablar de Alelí.
Le parece que es mejor hacer los papeles con la mamá de Sandra.
¿Ahora qué mierda, Chandra?
¿No quieren rifar a la casa también?
Y vamos a hacer ese mamarracho, por lo menos que sea con estera, que dé
confianza.
¿Y todos estos repastadores que vas a poner en una tienda?
Son para Lilian.
¿Papel higiénico no querés llevarle también?
Siempre me tenés que hablar así.
Es mi hija. No tengo derecho a ayudarla, la pobre. Tienes 56 años, mamá. ¿Te
parece que precisara que vos le compres repasadores?
Bueno, olvidaba que prácticamente tenés una sola hija.
No, iba a comprarte a vos también, pero con Cristina nunca se sabe.
Yo llave de tu casa no tengo, ni la quiero tener.
No, no me pasó nada. ¿Cómo te enteraste?
Me contó Caro, pero dijo Silvana. Nene, vení a ayudarme. Que con esto que me
pusieron no puedo... Por favor, mamá, estoy hablando con Cristina. Bájate en
minutos que tengo que venir. No, no viniste a cambiarte vos. Yo me tengo que
bañar todavía.
¿Todavía, Cristina?
¿Habrá algún día en la vida que lleguemos a ir a algún lugar?
Bueno, Ernesto, me pasé toda la mañana haciendo panqueque.
¿O esperás a que me bañe o va yendo solo?
¿Qué panqueque?
Lo que me pidió Lilian quisiera.
Habla con tu hermana.
Ernesto, vení, por favor.
Ya voy.
A ver, mamá, ¿dónde está el incendio? No, dejá, Ernesto, no vengas, yo ya
Seguí hablando con tu mujer.
A ver qué pudiste, vení.
Cuidado con esta tela, es muy linda, pero se arruga fácil.
Ernesto.
Los zapatos también.
¿Y esto?
Tu hermana.
La psicóloga le dijo que se buscara un hobby.
Me regaló tanto que los tengo metidos en el ropero.
No, no, no, no, no. Ya no los grises.
¿Esto? Sí.
Muy bien.
Muchas gracias, hijo.
¿Qué haces, mamá? Cristina, déjame. Cristina, vení acá, querida, que no
separar el matrimonio. No, no, no, déjala, que estamos llegando tarde.
Abuela. Hola, querida.
Ay, misita. ¿Cómo estás?
Déjame, Ernesto. ¿No tenías nada con manguitas para ponerte? Después acá
tranquila, mamá. Yo puedo.
Con este calor.
Pero sí, mi amor, pero con esa piel tan divina.
Pensar que tu abuelo siempre... Claro, ¿le mostraste el último tatuaje que le
hiciste a la abuela?
Me va a encantar.
Mostráselo.
Si fuera uno de nosotros el que le preguntara a Jesús, ¿quién es mi propio?
¿Quién nos respondería?
Nos recordaría que la respuesta más importante que tenemos que buscar es
Ahora, aquí, ¿para quién puedo ser yo el buen jamaritano?
Esto es algo que pocos entendían tan bien como nuestro querido vecino
Alfredo Marzotti.
Por eso, los invito a que tomemos un instante en la homilía de hoy para
alguna de sus palabras.
Llamando, me dijo un día, ¿ves ese edificio que están construyendo?
Claro que lo veo, le digo.
Me parece que ya no venía.
Me parece que no hay lugar.
¿Cómo íbamos a venir?
Bueno. Mamá, ¿quién la traía?
La fe es como los cimientos de ese edificio.
Si los cimientos son fuertes, el edificio es alto.
Y ese, mi amigo, va a tener 14 pies.
Lamentablemente, no vivió para ver la obra terminada.
Pero lo importante es que los cimientos que él dejó, su familia que está aquí
entre nosotros hoy, son fuertes y firmes.
Estamos hablando de un hombre de valores intachados, de una gran,
profunda, inquebrantable visión cristiana.
Hola, soy Silvana, dejame un mensaje.
Si yo no se puede, la abuela se va a enojar.
Maru, dame mi celular.
No, basta con el celular. Todo el tiempo con el celular.
Dámelo.
Compártanlo.
Prestáselo a tu hermana.
Bueno, anda, anda para allá.
Póngalo.
¿Qué dijimos en la mesa?
¿Cerrar los suyos o los de la abuela?
¡Mamá, los tuyos o los de la abuela!
¡Los de la abuela!
¿Qué hace el hijo de la abuela acá?
Yo qué sé, tío, pregúntale.
Abuelo, ¿viste lo que dice?
Sí, mi amor, muy lindo.
Muy lindo, ¿eh?
Tío, tío, ¿viste lo que dice?
Arriba, arriba, símbolo.
Ay, tío, no le hagas eso que después arroja. Tío, viste lo que hice.
Viste lo que hice. Viste lo que hice. Viste lo que hice. Viste lo que hice.
Viste lo que
hice.
¿Qué le pasó? Le traspasó la chinela.
¿Ves el sangre que perdió a esta mujer?
Dame una pasa de uva, nena. Mamá, ¿ya te doy la provisión de rematadores? Podés
esperar a que termine.
Pero, ¿la beba quién es? ¿La perra o la dueña? Ay, nena, no. La beba es la dueña
de las perras, querida.
Pues, ¿sabés qué? Estas perras, cuando está la beba, se ponen locas. Pero
no está, viven en paz. Paso, Joaquín.
Y lo que pasa es que a veces los perros luchan por el amor del dueño.
Y sí.
Si le pasa a la gente, ¿cómo no le va a pasar a los perros?
Ah, mamá.
Lo que pasa es que Beba ya está vieja para tener esas perras. Pero Lilian,
vieja? La Beba es la Beba.
¡Mamá! ¿Qué más te imponemos?
El que quieran.
¿Con este día vamos a comer adentro?
Vamos, sacando los platos.
¡Mamá! ¡Que hagas lo que quieras!
Dale, ¿qué mirás a tu padre? A ver si se mueve esta hernia.
Sálvate la tapa.
No, a vos no. No, a mí no me quieren esas cosas.
No me gustan.
¿Sabes si una amiga como le gustó esto?
¿Cómo es el nombre?
Ernesto, no sale la mesa, por favor. Dale, dale.
Dale, dale.
Bueno,
querido, con cuidado.
Abuela, ¿está bien vos? Sí, cariño, sí, estoy bien.
Sale, sale.
Bien, toca la mesa afuera, toca la mesa afuera.
Acá, tío.
Dale, vejiga, abajo de la sombra.
¿Y?
¿Y qué?
¿Te atendió?
Podés llamar a vos también, ¿no?
No le pongo plato, entonces.
Chiquilinas, saquen el plato de la tía Silvana.
Mamá, yo a vos te admiro.
Porque la verdad es que yo no sé dónde está una de mis chicas, no sé qué hago.
¿Y vos?
¿Queso rallado de bolsita?
Perdón, en esta casa no somos tan finos.
¿Qué, es por la plata?
Me hubieras avisado y la compraba yo.
Ernesto.
¿Ernesto qué?
¿Qué te pensás, que no es por la plata?
Si este de arriba es un rayo igual.
¿Te ayudo a preparar los canelones, Lilian?
Ay, qué cantidad que dispara.
¿Esto qué hace acá?
Me lo traje.
¿Para qué vamos a dejar cosas allá?
¿Podemos hablar un minuto?
¿Ahora?
¿Y el que regalaste a mamá?
De tu cara.
Muy imaginativo, ¿no?
Era eso lo que no podía esperar.
No te hagas la tarada.
Ahí está Lely sola. No era lo que habíamos quedado.
¿Y lo que has quedado qué? ¿Con quién?
Lo hablamos con Eduardo de... ¿Eduardo es machote ahora?
¿Es de ir a la casa?
Ya está pensando qué va a hacer con la plata, ¿no?
A mí también me duele vender a Lely.
Pero la casa no tiene sentimientos, Ernesto.
Sí, ni las casas, ni las personas.
La realidad es esta.
Y con eso no se puede negociar.
Mamá está vieja y ser viejo sale caro.
¿Y ahora hablás por mamá también?
¿Por qué no le preguntamos a ella?
¿Se amala?
¡Mamá! ¿Podemos hablar como gente grande?
Sentate.
Sentate, Ernesto.
Dale, ¿qué?
Viste lo que pasó hoy, ¿no?
Sí, que me chocaste con el auto.
Que yo tengo razón.
Mamá ya no puede vivir sola.
No empieces lo que no vas a poder terminar.
¿Por qué no vamos juntos a ver el residencial?
Tiene habitación privada.
Tiene televisión. No sé tu madre, pero la mía no se vaya a pudrir sola en un
cuarto como si no tuviera familia.
¿Qué preferís? ¿Que se reviente con el auto?
¿O te la vas a llevar a vivir contigo?
¿Vos viste las bombillas?
Las de papá. Había dos y no las pude encontrar.
Dale, chui.
Te doy 100 pesos, te vas mañana a la feria y te compras un par.
¿Qué hablamos de la
salida? No sé, no te escuché. Bueno, ya estás. Mañana tenés recital de danza.
¿Qué va a estar en las olímpicas?
Bueno, vos también ya estás, ¿no?
Mamá sufre en adulta.
¿Y sabés lo que cuesta bajar a tu edad?
¿Ya saben dónde están este año?
No, todavía no. Estamos buscando ofertas de aéreo. ¿Vieron que les mandé una
nueva del grupo de WhatsApp?
Sí, nena, la vi, pero otra vez Río no. A mí me gusta Río.
Joaquín, ¿podés dejar el celular?
Mi papá puede.
Edu.
¿También podés opinar sobre el viaje?
Sí, igual siempre terminamos yendo a ver iglesias.
Bueno, es mi viaje anual con mis hijos. Y hasta donde yo sé, sos mi hijo, ¿no?
¿Puedo hablar de tu hemasterio?
¿Cuándo vas a jugar en un cuadro de verdad?
Juro que no se pollera.
Así el tío te creerá.
¿Qué querés, que vaya a jugar a guada para que se junte con esos delincuentes?
Era el cuadro de papá, ¿no?
Era. Ah, sí, no sabés lo que iba tu abuelo a ver a guada.
Mirá, ahora cualquiera opina de mi padre. Ernesto.
¿Qué? Dice que Miri se cortó el pelo.
Le quedó lindo.
Sí, pero se lo cortó ella sola en el baño y sin permiso de mamá.
Sí, pero la próxima vez va a llamar a la abuela para que la lleve a la
peluquería, ¿verdad?
Mirá, le queda lindo.
Caro se corta el pelo ella sola todo el tiempo y le queda bien.
Pero también hay gente que se automedica y no quiere decir que esté bien.
¿Vos me ves más gorda?
Ahora entramos y te miro.
Vayan pasando.
Pero mirá qué coquito quedó el abuelo.
Qué lástima, se aplastó con el trabajo que le dio a Miriam. ¡Sí, viva Miriam!
¿Por ahora?
Estará un momento bien, lo sé.
Toma, papá.
¿Todas tienen torta ahí?
¡Sí!
¡Sintamos por el abuelo!
¿Te dolieron mucho?
Sí, duele un poquito, sí.
Este está de más.
¿Está? Sí, está de más.
Yo me quiero hacer.
Mirá, Joaquín, que si te haces un tatuaje no podés donar sangre. Si a mamá
pasa algo... Creo que es por un año nada más. Después ya podés.
Es un año, tío.
Bueno, trataría de que no me pase nada por un año, entonces.
¿Para qué carasco me pediste los panquetes si no los ibas a usar?
Ay, con fe de pasada para ahorrar tiempo.
¿Qué tienen de malo los pisos, Cristina?
Contéstame, Lilia, me encantaría saber.
No pasa nada, Ernesto, se pueden congelar.
Les ponés un film y te lo llevas.
Sos una ordinaria, ¿eh?
Siempre contás las formas de hacerme sentir como una mierda.
Tío. Habrá con tu madre.
Nene, ¿a dónde vas?
¿Dónde fue tu hermano?
Dejalo mamá, dejalo que haga lo que quiera, que él siempre sabe más que los
demás.
Pero somos tan distintos.
Seguro le llegaron. Muchas gracias, Esterlina.
A veces sobrevivir al marido es una maldición.
Bueno, pero mi madre está bien, no se preocupe.
¿A ustedes llegó la plata que se les giró para el jardinero?
Porque estoy acá en la casa. Esto parece una jungla.
Pero yo no me ocupo más de eso, mijo.
¿Cómo que no? Desde que tu hermana Lilian me dijo que no me iban a
más, ella no te contó.
Sí, no, estoy al tanto, pero se me va a dar pasado.
No, metelina.
Pase por acá de tarde y se le liquida lo que corresponda.
Silvana. ¿Qué haces acá?
¿Me estás siguiendo?
¿Por qué rompiste la ventana? ¿No tenés tu llave?
Me la olvidé.
¿Puedes no hablarme mal?
Bueno, a ver, ¿qué te pasa ahora, Silvana? Vení.
¿Te parece que es para llorar, Bubba?
Vení.
Igual lo sé que puede ser tan importante que no fuiste a la misa de papá.
Silvana.
Lolo y yo nos separamos.
¿Cómo que se separaron?
¿Otra vez?
No podés fumar.
¿Para qué fumás si no podés fumar? ¡Está cortada!
Yo fui a lo de Telvín a buscar la llave, pero no encontré la casa.
Pero al lado de la panadería. No sé, igual no tiene más la llave.
¿Por? Yo qué sé por qué.
Preguntale a tu hermana.
¿Me podés decir para qué se ponen a reformar una casa si se van a separar?
Si me decís por la plata que me diste. Ah, no jodas, Silvana.
¿A vos te parece que te lo digo por la plata?
Igual a vos nunca te cayó bien, Lolo. No sé qué te haces el angustiado ahora.
¿A mí?
¿Yo qué tengo que ver?
Lo decís, Lelo.
Eso es un tema de la cara.
Igual te tiene que gustar a vos, no a mí, ¿no?
¿Qué? ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo qué? Calla.
Sos injusta conmigo, ¿eh?
Rompí el cuadrito de mamá.
Celia, no pasa nada.
Se arregla.
¿Por qué no vas al baño y te lavas un poco la cara?
¿Qué te pasó en el ojo?
Nada, una pavada.
¿Qué nada?
Si me voy le arranco la cabeza.
¿A quién?
¿A Lolo? ¿A Ernesto? ¿A Ernesto qué?
¿Qué vas a decir, que te pegaste con el marco de la puerta?
Se me cayó un roller encima.
¿Un qué?
Un patín.
Abrí la puerta del ropero para sacar la mochila y se me vino un patín encima,
¿está? Sí. ¿De quién eran los patines?
Míos. ¿Querés que te los preste?
Papá. ¿Vos sabés si tu tía patina?
No, pero le pregunto.
¡Tía! ¿Vos patinás? No, esa tía no. Tu tía Silvana, te digo. ¿Papá? Ah, no. Yo
qué sé.
Llamále a ella.
¿Pero sabes dónde está? Ya le pregunto. Va a ocupar algo. ¿Pero esto?
Dice la abuela que dónde estás.
Chao, mi amor. Después te explico.
Nancy, anota una dirección que te va a pasar. Es los de Silvana.
Decide a Freddy que vaya con el camión y se lleve todos los muebles.
Se están mudando.
Silvana.
Silvana.
¿Qué?
Queda linda la camisa de papá.
¿No pensás que yo me voy a morir sola, no?
Mejor solo que con Eduardo.
Mira.
¿Viste?
Qué bueno que estés acá.
Va a estar todo bien, vas a ver.
Ablandala primero.
Sí, mi lady.
¿Puedo ir a encontrar algo?
¿Dónde carajo están las cosas de esta casa?
¿Qué buscas?
La cuchilla.
¿Y ahora la vas a buscar?
¿Qué?
¿Esto? Esto fue la rabia de Guillermo. La concha de la lora.
Correte. Dame a mí.
La hermana se piensa que es mejor que los demás y es una berretri.
Mirá.
Un envase vacío bajo llave.
¿Te das cuenta, no?
¿Ilvana? Sí, me doy. Mirá, este es el criterio de tu hermana.
Esto se lo regalé a mi papá con mi primer sueldo.
Guardó los cubiertos Coca -Cola y ya se lo dejó por ahí.
Mirá qué bien.
Escucha, escucha. ¿Dónde está el chocolate?
¿Está acá? ¿Qué? Escucha.
¿Acá? ¿O está acá?
Chocolate Bradbury, 451 grados Fahrenheit, de puro placer.
Sí, qué tuerte.
¿Es esa voz?
Obvio. ¿No te diste cuenta?
A ver, decime algo con esa voz.
Ay, no sé, ¿qué querés que te diga?
Pásamela en mayonesa.
Papá estaba muy orgulloso de vos.
¿En serio o qué?
¿Te vas a acercar?
Perdona que te moleste, Ernesto.
Pero solamente quería decirte que Mario y yo sentimos mucho lo de tu papá. A
pesar de todas las cosas que pasaron, claro, ¿no?
Hay que ver que somos vecinos desde hace 50 años.
No tiene que...
Aprender a dejar pasar muchas cosas en la vida. Está bien, Mirta, muchas
gracias. Vos sabés que Ernesto, no te vayas. Vos sabés que estaba muy
yo, ¿no? Porque el pasto crecía y crecía y yo diría, esto no viene más.
Abandonaron la casa.
Esto parecía un terreno baldío. Con decirte que casi me pongo yo con la
pobadora.
Sí.
Por suerte no fue necesario, Mirta.
Porque a tu edad ponerte a acostar el pasto...
¿Qué haces?
Tía, me pidió la abuela que te llamara.
Le digo que no te encontré.
Igual tu padre ya le debe haber dicho que estamos acá.
¿Acá dónde?
¿Estás con papá vos?
Acá en la Lely. Le dijo que veníamos para acá.
No, ¿qué va a decir si se fue a los gritos?
¿Que como en Navidad?
Igual.
¿Vos estás bien?
Sí, pero mejor no le digas nada a la abuela. Decirle que no te ha atendido
¿vale? Bueno, cuídate.
Beso. Vale, beso.
Mirta, es simplemente para decirte lo que le acabo de decir a tu hermano, que
con Mario sentimos mucho la pérdida de tu papá.
Y decime, ¿te casaste ya con aquel muchacho? No, ¿verdad?
No, Mirta, soy sola yo. No, si sos feliz sola. Lo que importa es la felicidad.
Nosotros ya estamos por el tercero de Verónica. ¿Te das cuenta?
¿Cómo pasa el tiempo? Mira, tengo acá. Vivo sacándole fuego. Mira qué cosa más
divina. Mira, mira eso.
Bueno, chicos, los dejo.
Ustedes tienen mucho trabajo por delante, ¿no? Bien. Ah,
una cosa. Y por el juicio, no se preocupen. Ya lo paramos.
Ahora que tu papá no está, no vale la pena seguir insistiendo.
Además, mira el árbol.
Tu papá murió y el árbol renació.
Esto parece cosa de magia, ¿eh?
Si necesitan rastrillo, tengo.
Es de vieja de mierda decir que era papá, ¿no?
¿Ella qué sabe?
Su papá iba de noche.
¿Qué iba a hacer, Silvana?
Toma, saca.
¿Dónde?
¿Estás bien?
Sí.
¿Te hace algo? ¿Querés pasar?
No, no es para ver cómo estás, nada más.
¿Hola?
¿Hay vida?
¿Carletti? ¿Qué hace acá?
¡Masotti! ¿Pasamos en mal momento?
Justo vine a ver una propiedad nueva, vi el auto y pensé, casualidad, ¿no?
Le presento a nuestro arquitecto, mi hijo Eugenio.
Mire, Masotti, ahora que estamos solos, sin papel ni en escribanos, ¿por qué no
aprovechamos para repasar el proyecto?
Los planos pueden ser muy fríos. ¿Me acompañas y lo invito a hacer un
con la imaginación?
¿Ahora? ¡Entramos!
¡Eugenio!
Eugenio, si nos hacían los honores.
Todas las unidades tienen entrepiso, kitchenette, parrillero... Y uso
como un área de barbecue, digamos.
Y todos con vista a la piscina, que en este plano, no sé si se dan cuenta, pero
va donde ahora está el hibisco.
Eugenio, vamos a tratar de imaginarnos en el espacio.
Uno, dos... Eugenio, correme esta trilla.
Tres.
Imagínense acá.
La flamante primera unidad. El área de cocina, integrada, como se usa ahora. El
sofá cama, para más pasajeros. Y a esta altura, el entrepiso.
Visualicemos la piscina desde la ventana de arriba.
Linda, ¿no?
Y acá.
Por acá, papá.
Y acá.
En área de los parrilleros. En realidad es en la zona de pozos negros.
¿La zona de los parrilleros? En la cara oeste.
Y bueno, vamos a la cara oeste.
Y equipadas a nuevo.
Aero acondicionado, microondas, televisor color, wifi.
Y con los escombros de la casa, rellenamos el desnivel del fondo. ¿Te
cuenta? El proyecto se termina financiando solo.
Mazotti, sacátelo con peine fino.
Esto acá, esto es el futuro del balneario.
Vamos, Eugenio.
¡Eugenio!
Un calor.
Solo es otra cosa con este calor, ¿eh?
Pensar que papá compró este terreno pelado y de la nada una casa.
Yo ya tengo claro que no voy a hacer ni la mitad de las cosas que hizo papá. Ni
la mitad de las cosas que hizo papá.
Vos no entendés nada.
Yo no entiendo nada.
¿Vos ves la S de Silvana en ese cartel?
Ese cartel es 10 años más viejo que vos, nena.
No me importa.
Yo veo Al de Alba y Alfredo, E de Ernesto, Li de Lilian. La S, no sé, se
¿Vas a seguir llorando con esto? No, en total ya hablamos tantas veces.
Bien.
O sea, alelí también es una palabra.
Yo lo que digo es que si nos pasábamos al plural, estábamos todos. No, Silvana.
Alelí no es una palabra.
En tu caso sería alelíes.
¿Tú te llamás Estela? ¿Tú te llamás Esmeralda?
No. Bueno.
Bueno.
Capaz me gustaría tener una familia que se preocupara más por mí que por la
gramática. Ahí está, mira. Que se vaya a toda la mierda. Que se venga abajo a la
casa. Por lo tanto...
Igual no sé cómo vas a hacerlo. Porque te separás cada cinco minutos, te venís
quedar acá sin pedirle permiso a nadie.
¿Dónde vas a ir?
¿Perdón?
¿Eso?
¿Que te gusta más separarte que tomar helado?
¿Qué novedad?
¿Qué?
Tenés 38 años, Silvana.
¿Por qué te enteraste de que te separás?
Es mía también la casa.
Ernesto, es mía también la casa. Si nadie dice que no sea tuya.
Y no sabía que te molestaba que viniera.
No me molesta.
Ah, ¿y qué hablan con Lilian de que yo vengo sin pedir permiso?
¡Ernesto!
¿Por qué no la compras?
¿Lo qué? La panadería.
Alelí, Ernesto.
Vienen con Cristina y con Caro.
La plana mamá.
A Cristina nunca le gustó esta playa. ¿Le preguntaste?
O comprate otra casa en una playa que a vos te guste.
Vos no tenés que hacer todo lo mismo que hizo papá. Vos sabés eso, ¿no?
¿Qué me querés decir con eso?
Vos, Ernesto Mazzotti.
¿Alguna vez pensaste qué querías?
El taller con él.
¿Qué? ¿Vos querías el taller o fue porque papá te lo dejó? ¿Quién se hace
si no era yo?
Bien que nadie se queja cuando recibe chicas. A mí no me pongas de excusa
yo me manejo.
¿Qué?
No me mires con esa cara.
Te manejaré mal según vos, pero yo me manejo.
Además, si no fuera por lo del taller, no estarías tan peleado con Lilian.
¿Lilian te dijo algo?
Eh, mírame.
¿Qué te dijo?
Lilian le dijo a mamá y mamá me dijo a mí, pero vos sabés que es así.
Sí, ¿sabés lo que sé?
La tromana, lo mejor que podés hacer es comprarla por lo que vale y venderla por
lo que ella cree que vale.
Tremendo negocio este.
Te puse en caja.
¿Qué? Por la jubilación, figurás como personal de limpieza del taller.
Jodiendo. No te va a costar nada vos, eso no es el defeito de la empresa.
Pero yo trabajo.
Ernesto, vos sabés que yo trabajo.
Sí, ya sé que tenés lo de la yoga y los jingles. Pero yo qué sé cómo aporta eso.
Estás en esta edad, Silvana Mazzotti.
Si lo viejo sale caro, enterate.
Mirá, Ernesto Mazzotti.
Vos no sabés cómo aporta mi actividad, porque no es tema tuyo.
¿Mi hermana no es tema mío?
Mirá que no me da.
¿Te puedo preguntar algo?
No sé si es mi tema, pero... Te estoy hablando, Silvana. Depende.
¿Vos qué pensás hacer ahora?
¿A dónde vas a ir a vivir?
Si querés yo puedo hablar con mamá.
A Mar le sobra casa, a vos te falta.
Y la verdad que a ella también le viene bien estar más acompañada.
¿Dónde estás?
Silvana, ¿qué pasó?
Silvana.
¿Qué te dije ahora?
¿Estamos podridos?
Sí, claro, el árbol es tuyo y la mugre es mía.
De tal palo, tal astilla, igual de ordinario que tu padre.
¿Vos hacés de cuenta que yo no estoy?
¿Qué? Ya te quiero molestar.
No me molestás, mamá.
Nena, ¿no querés que te lave los platos?
Mañana viene Dorita.
Ay, pero es tan frío que quedan los platos sucios.
¿Frio para quién, mamá? Estamos las dos solas.
Ay, nena, mirá la foto que fuiste a elegir.
Es la que papá tenía en la billetera. Pero justo era de la peor época, cuando
nos juntimos con la tienda. No tenías una mejor.
Pongo agua para el té, querés. Ahí fue cuando empecé con el colon irritable.
acordás? Que nunca me recuperé del todo. Fíjate en la carpeta que está el dibujo
de las nenas. Quizás te lo terminé.
Después le ponemos un lindo marco que se parezca a los otros.
Pero ¿por qué no te lo quedás vos, querida, con el trabajo que te dan?
Ay, pero yo te lo había prometido, mami.
Decime, Lilian, ¿la psicóloga te dijo hasta cuándo tenés que seguir con esto?
¿Con esto de qué?
Con esto del hobby.
Porque ahora con los teléfonos modernos se pueden sacar unas fotos lindísimas.
Pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Yo esto lo hago porque me
gusta. Mirá qué suerte que tienen mis hijos.
Hacen las cosas porque les gusta.
¿Sabés cómo decían en el barrio?
La gallina con los pollitos. La gallina con los pollitos.
Porque andaba todo el día con el gordo en brazos y contigo colgada de una mano.
¿Qué iba a hacer? Si tu padre no estaba nunca.
Ni siquiera vino para tu primera comunión.
¿Cómo que no?
¿Y la foto que está en el aparador?
Tuve que ponerte el vestidito al otro día para sacártela.
Porque vos con el gordo no te querías quedar.
Le dabas cada pediscones en las piernitas, pobrecito, hasta que lo
llorar. Yo era una nena, mamá.
¿Hasta cuándo vas a hacer ese cuento?
Además, papá no cuidaba.
Vos sos una exagerada.
¿Qué?
Decilo.
Si vos lo tenés así en tu memoria, mejor.
Yo no quiero arruinar tus recuerdos.
Vaso, Joaquín.
Ay, dejalo a mi nieto, pobrecito, que está creciendo y necesita vitamina.
Viste, mamá.
Al final, la abuela es la única que me despide. Espérate, mi amor.
¿Pero cómo no le voy a defender?
Yo más de lo de Belén, ¿está?
Bueno, cuídate.
Te saqué plata.
Chao. Chao, abuela. Hasta luego, mi amor. Hasta luego.
¿Sigue con la misma?
Con la del interior.
Sí.
No, pero es una etapa. Ya se le va a pasar.
No, pero yo no lo digo solamente por la chica.
¿Y entonces, pobrecito, por qué?
Liria, vos sos maestra recibida.
Tendrías que saber que los niños son esponjas. Y él en algún lugar lo sabe.
¿Qué sabe?
Y cuando quedaste embarazada, Eduardo estaba prácticamente con un pie fuera de
esta casa.
Entonces vos decís que Silvana en algún lugar lo sabe.
Que absorbió como una esponja, pobrecita.
Yo no sé qué quieren mis hijos de mí. Que les mienta.
Mira, nena.
Yo nunca hice de un muerto un santo. Y si no lo hago con mi marido, nena, menos
lo voy a hacer con el tuyo. Pero mi marido no está muerto, mamá. Está en el
living. No me has acordado. Los disgustos, la mala sangre que nos
Tu padre siempre dijo que a Eduardo le gustaba más la plata que el trabajo.
No. Papá nunca me habló de eso.
¿Por qué te crees que decidió lo que decidió con el taller?
Se te enfría el té.
No es por molestarte, Lilian, pero esta taza está mal lavada.
Que la cambie. No, dejá, yo tomo una taza sucia, debe ser una manchita de té.
Dame que te la cambie. Pero que... Decime, las
tacitas que hacen juego con la tetera, te las traje, ¿no?
¿Querés las tacitas del juego?
Yo te traigo las tacitas. Pero qué necesitas. No, yo te traigo las tacitas
juego. Vení tranquila. Yo te traigo las tacitas del juego.
¿Dormías? ¿Qué le vino?
¿Te interrumpo?
Te traje un budín.
Pasa.
Acá está lo suyo, cuéntelo.
Ay, mi hijo de confianza.
La plata se hizo para contarla. Cuéntela, dame el favor.
Seguro que no es mal momento, ¿no?
Mirá que yo espero.
Martelina, si se le debe, es suyo.
¿Traigo más agua?
No, nene, gracias.
Te quería preguntar, sin compromiso, ¿viste?
¿Ya sabes lo que van a hacer con los muebles?
Te conté la última de la del tercero, la Armenia, que viene de mi sala.
¿Cuál es la Armenia, mamá?
¿La que se quiso matar?
No, esa es de la planta baja.
Pero está mejor ahora, la medicaron.
Abuela, Milagros me sacó la tablet y puso todavía por gusto una película que
ya había ido a ver con mis amigas.
Bueno, mira, llévale esto a la agua, Alba, y después le decís a las otras que
no comparten, yo se lo voy a sacar.
Yo les digo, pero vas a ver que no me escuchan. Vos deciles que voy a ir yo
misma a sacárselo.
Hola. Hola.
¿Qué pasa, Ernesto?
¿Te acordás de la radio de transistores de papá?
La compramos juntos, ¿no?
Yo no puedo creer que me esté llamando por la radio.
¿Me podés escuchar un minuto?
Yo no la tengo, Ernesto.
Habrá quedado en Alelí.
Yo no te pregunté dónde estaba nada.
No quiero pelear. Ahora no querés pelear.
¿Quién se fue dando un portazo y haciendo berrinche? ¿Fui yo?
¿Qué berrinche? ¿No escuchaste que no quiero pelear? ¿Sos sorda?
Hay otras personas en el mundo, ¿sabés, Ernesto?
A veces hay que pensar en lo que quieren los demás.
¿Qué querés decir, Lilian?
¿Cuándo te vas a dar cuenta que mamá ya no está para que le hagas esas cosas?
Mirá, yo quería hablar con mi hermana.
Si la ve, decíle que me llame.
Hola. Abuela, Camila me sacó la tablet y puso la prueba de su lado.
Abuela, ¿me estás escuchando? Porque no es mi culpa. Cuando le vamos a ver a ver
a la tía, se iba a que cambiar porque ella la puede ver con sus amigos.
Abuela, está...
¿No te gusta?
Mamá.
Mamá. ¿Qué haces ahí?
Bájate. Mirá si te caes y todavía te rompes algo.
Me parece que a esta Dorita no le gusta mucho mojarse los dedos.
Está toda muy mal lavada. Tomá.
Pero no importa. Vos y yo esto lo hacemos en un rato. Yo te enseño a vos,
mañana le enseñás a ella.
Mamá, tu hijo me acaba de llamar.
¿Y para mí qué estaba tomando?
Las interminables dunas.
Y la imaginación. Y la alegría.
Con cinco medias.
Hicimos la pelota.
Con un gol.
Una perrita que andaba abandonada.
Pasó a ser la mascota del cuadro.
¿Estás ahí, Lilian?
Vino tu amigo Carletti.
Hicimos un recorrido todo por los bungalows. La verdad estuvo precioso.
sacame esta duda.
A nosotros nos toca...
¿Junto a la barbecue o al lado de los pozos negros?
Ernesto, ¿vos tomaste?
Mamá, no te pongas nerviosa. Yo ya te había dicho que estaba tomando. ¿Qué
a mamá en el medio? ¡No seas alcahueta!
¿Qué le pasó a mi hijo? ¿Por qué no me pasaste con él?
¿Qué soy yo, la madre o uno de tus dibujos en la pared?
Tómate una de estas, mamá. Todos tienen más suerte que yo con los hijos.
Hasta la de la planta baja.
Te lo dejó abierta la llave del gas. Bien que vinieron las hijas a verla
Dolores.
¿Sí?
Abuela.
¿Vos apagaste tu cigarro en el vaso de Milagros?
¿Qué culpa? ¿Venís siempre a salir, no?
Pila, que no nos vemos, ¿eh?
Pila, pila. Pila, pila, pila.
Salí. ¿Qué?
De mirar raro.
Nada, te veo.
No, pero tiene que ser donde va el bien.
No puedo.
¿Te acordás?
Que vos siempre decías... ¿Que teníamos que hacer cover de los Ramones en
portugués? No.
¿Cómo que no?
No. ¿Los Ramones?
No, yo no sé portugués.
¿Cómo que no? ¡No mientas! ¡Eh! ¡Oh!
¡Va embora!
¡Eh! ¡Oh! ¡Va embora!
¡Qué mentiroso! ¡No lo puedo creer! Convidame. ¡Para!
Mentiroso y ansioso.
¿Adivina qué hice?
¿Qué? Digitalicé los VHS.
¿En serio? Sí.
Convidame.
Ahora, te prohíbo que los cuelgues a ninguna red social o plataforma de
tecnología. ¿Y qué sos vos para prohibirme a mí?
Yo soy The Lead Singer, nena. Ay, The Lead Singer, nena. ¿Qué?
¿Por qué?
¿Quién te cree? ¿Vos quién te crees?
Es muy raro haberte encontrado justo hoy, ¿sabes?
¿Raro bien o raro mal?
Raro lindo.
¡Ay, ay, ay, chiquilines! ¡Juicio!
¡Cuidado con el agua!
Perdón, dije nada de arena.
Mi amor. ¿Estás acá?
Ella es Dani, mi mujer. Hola, ¿todo bien? Estos indios que pasaron son
hijos. Ah, no sabía que tenías divinas.
¿Te das cuenta quién es ella?
Silvana.
Teníamos una banda con Richos de año.
Ah, claro, la de las pecas.
Te vi en los videos.
¿Te contó que los digitalizó todo? Me estaba, justo me estaba contando ahora,
sí.
Pobrecito, él se quería ver con todo el pelo. ¿Qué me estás diciendo, pelado?
No, sería incapaz. Ay, callate, incapaz.
Ay, perdón, nosotros justo fumando porro y vos con los... Ah, todo bien.
Ah, no, yo por... ¿Te estás quedando de tus hijos?
Sí, con mi pareja.
¿Y si hacemos algo hoy de noche? Estaba pensando justo en esto. ¿En serio?
¿Vos cocinas? Dale, yo cocino. ¿Quieren? Sería re divertido. Dale, re, re, re.
Está buenísimo, mamá. Tenemos una barbacoa súper cómoda para los chilenos.
genial. ¿Tienen hijos ustedes?
No. No.
No. Lo disfrutamos los grandes igual. Ahí va, más bien.
Le voy a preguntar igual ahora después cuando lo vea que él porque andaba medio
mal de la panza. Ah, pero no te preocupes.
Cofinamos algo livianito.
Obvio. Obvio.
Perdón. Justo, es él. ¿Es él?
Ah, preguntale. Sí, ahí va, aprovecho ya. Prensa, ¿eh? Te gustó y ya.
Qué bueno que te lo hayas encontrado. Sí, qué loco.
¿Hola?
Si querías las cosas, me podrías haber avisado.
¿De qué hablas?
Acabo de llegar a casa, Silvana. Te llevaste todo.
No sé qué me estás hablando, Lolo.
Menos mal que te querías tomar un tiempo.
No dejaste ni los apliques de la luz, ni la alfombra de mi abuela.
Para, ¿podés no hablarme mal?
En serio, no sé qué está pasando.
Lo que está pasando es que mandaste a unos tipos a desarmar el apartamento
cuando yo no estaba y el imbécil del portero los ayudó.
¿Qué tipo? Yo no mandé a nadie.
¿Ah, no mandaste a nadie?
No.
Del taller. ¿Qué camión?
Mirá, quedate con todo. No me importan las cosas.
Está, ¿ves? No sabés ni qué decirme.
Suerte, Ciroana.
Soy yo.
Ivana.
¿Sí? Quieto.
Es un disparate. ¿Cómo va a entrar el baño de una persona así?
¡Ey! ¿Usted está de acuerdo con esto?
Señor, tranquilícese. ¿Qué tranquilícese? Tenés un revólver ahí.
Bueno, señor.
¿Esto cómo lo explica?
¿Qué?
Se rompió un vidrio en mi casa. ¿Qué tengo que explicar?
A su casa.
Mire, nosotros recibimos una denuncia por traspaso a la propiedad privada de
tal... Mazotti y Lilian.
Te puedo creer, chica de puta.
Bronson dice que la alarma sonó dos veces.
Miren, oficiales.
Ustedes han sido involucrados en un asunto familiar que va mucho más allá de
comprensión. Ernesto.
¿Qué pasó?
Cuidao, chica. Por acá no puede pasar. ¿Cómo?
¿Qué pasa?
Señora, deténgase. No puede ingresar. Hermana, por... Ernesto, ¿qué pasa? La
hermana, para variar.
¿Te puedes identificar?
La hermana, ¿no escuchó?
¿La hermana de quién?
¿De la denunciante o del detenido?
¿Detenido de qué?
De los dos. ¿A qué vas a llevar vos?
¿Qué te pasó en el ojo?
No, eso es un asunto familiar. Bueno,
vista a ese señor porque nos va a tener que acompañar.
¿Por qué?
Vista a ese señor.
No.
Yo de acá no me muevo.
Abrí la puerta del ropero y se me vino encima.
¿El qué?
El patín, no le digo. Se me cayó un patín en el ojo.
Bueno, vamos a terminar con esto.
Lea el acta y fírmela.
Es necesario que esté esposado.
¿Y a usted qué le parece?
Bueno, dime una lapicera.
¿Querés? ¿Para?
No lo puedo.
¿Sabés cómo es?
¿Mejor? No, no puedo respirar, me duele acá.
¿Dónde era que lo haría, papá?
Del otro lado.
Es muscular, Ernesto. ¿Cuánto hace que no hacías tanto ejercicio? No, estoy
seguro que es el mismo dolor que el vino. No, es el mismo dolor.
Tranquilizate.
Trata de respirar desde la boca. Pero, ¿podés respirar?
Vamos a respirar como yo te enseño.
Vení.
Acostate, apoyate acá.
Dale.
Inhalamos por la nariz y exhalamos por la boca despacio. ¿Dale?
Vamos. Inhalamos.
Exhalamos en tres tiempos.
Una.
Dos.
Tres.
Muy bien. Dale. Otra vez.
Inhalamos.
¿O pensás que Cristina aceptaría vivir con mamá?
¿Cómo?
Estoy pensando en llevarme a mamá para casa.
No, Ernesto.
Pero no por Cristina.
Por vos.
¿Vos te imaginás viviendo con mamá?
Es difícil.
Ya ves que es difícil, por eso te digo.
Vamos a ponerte viejo, señora.
Escuchá. Tenemos que hablar una cosa.
No es culpa de Lolo que nos hacemos separada.
Yo... ¿Y ese ojo qué?
¿Otra vez con el ojo?
Se me cayó un patín en el ojo. No, no estás mal, Silvana.
¿Desde cuándo patinas vos?
Patino. Tengo patines. Patino.
Ernesto, ¿vos no te podés meter así en la vida de la gente?
Llama a Freddy para que vayan y devuelvan todas las cosas.
¿Tú dices que lo hice por las cosas?
No sé por qué lo hiciste.
Mira, yo entiendo que vos querés ayudar y todo.
Pero vos no sabés todo de todo. Vos no podés mandar un camión a desabrijar la
casa de una persona sin preguntar.
¿Está?
¿Por dónde patinas?
¿Casco tenés?
Bueno.
Levantaron la denuncia. Se pueden ir.
Nena, ¿qué haces vos acá?
Vete, cae en la redada, mamá. Ay, te lo voy a decir una chanchada.
No me has usado de baño, ¿no? Pero a ver si tengo pañito, chúmedo.
Dame, dame, dame la mano.
Ernesto.
Ernesto, no seas chiquilín.
Mijo, esperame. Vamos que están nerviosos, vamos al lado.
Por favor, vos también me vas a dar orden.
Vamos al auto de una vez, que no hace 24 horas que estuviste hospitalizada. Si
no me van a dejar hacer nada, ¿por qué no me entierran? Así no los molesto más.
¡Basta!
Vení, mamá.
Pasas increíble.
¿Qué, se pusieron de acuerdo para venir juntos?
¿Qué te pasa en el ojo, Silvanita?
¿Te hicieron algo acá adentro? ¿Qué le van a hacer, mamá? ¿No la conocés de
todavía?
¿Qué hiciste? ¿Te caíste de la bicicleta?
¿Sabés vos lo que me pasó a mí? ¿Podés no hablarme mal? Mamá, ¿podés decirle
no me hable mal? ¿Puedo decirle a las dos que no se hablen mal?
Ernesto.
Ernesto, ¿podemos calmarnos?
Vos tenés que entender que las acciones tienen consecuencias.
Mirá si hubiera habido un accidente.
Con mamá lo hicimos todo por tu bien.
Y si hubiera pasado una desgracia, una no sabe del otro lado del teléfono.
¿Qué me van a abrir, eh? ¿Para pagarlo con ustedes tres?
Podés dejarse el cinturón, mamá.
Me separé, mamá.
¿Otra vez?
Igual te digo, a mí ese niño no me gustaba nada.
Compramos una caja cerca del mar
con muelle y todo para buscar.
Compramos un auto nuevo cerca del mar.
Cuando de noche las paredes se despiertan, las rigas del techo que se
mover, se despegan las baldosas y saltan las tablas del parque.
El mar, melones en el agua.
Dentro del mar,
la gente nunca mira hacia el mar.
La casa está debajo del mar.
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