All language subtitles for Alejandro Jodorowsky - Poesía sin fin (2016)2h04FtscDrm

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Original subtitles

Este temblor, este aturdimiento, este rodar hacia el

abismo de allá lejos y nunca.

Perdí mis montañas con su perfume ácido, perdí mi océano con sus

nubes de gaviotas. De Tocopilla a Santiago, dos mil kilómetros de

sintiendo caer mis sueños en trozos.

Aterrizé en la calle Matucana, hoy en decadencia, pero hace algunos

años la arteria principal de un barrio obrero.

¡No,

no, no!

¡No, no, no!

¡No, no, no! ¡No, no, no! ¡No, no, no!

¡No, no, no!

¡No, no, no!

¡Guerra! ¡Guerra!

¡Guerra!

¡El combate castiga a los frutos altos!

¡Guerra! ¡Guerra!

¡Guerra!

¡Llegas tarde!

Perdóname, papá.

Acuchillaron a un borracho. Le salieron las tripas.

¿Y a ti te acuchillaron las piernas?

¿Qué día es hoy?

Sábado. Cuando nos llenamos de clientes.

Debiste llegar a la hora.

Mira, estos piojentos ponen cara de pobrecitos, pero son ladrones.

Y hazme una seña si roban algo.

¿Qué negocio no se debe tener que dar para hacer?

Estoy harto de esta vida.

¡Bravo! El combate no castiga solamente a los ladrones.

También a los precios altos.

Esto huele a hollín y excremento.

¿Cómo puedes tú vivir así?

Es el aniversario de tu hermano.

Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas, el barco sobre la mar y

el caballo en montaña.

Con la sombra en la cintura ellas sueñan tu baranda.

Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.

Verde que te quiero, verde.

Mirá.

García Lorca.

Él te habla de amor, pero es maricón.

Como todos los poetas, todos los pintores, los bailarines, los actores.

Si sigues leyendo esta porquería, te vas a hacer marica.

Mierda.

Mejor lee tus libros de biología.

Yo quiero que mi hijo sea un gran médico.

Sí, papá. Solo leeré el libro de biología y seré un gran médico.

Los hombres no lloran.

Alejandrito, te traigo este precioso regalo.

Mi abuelita me ha entregado el violín de su hijo José.

Pero... Parece un ataúd.

No te preocupes muchacho, una virgen desnuda

alumbrará tu camino con una mariposa que arde.

Ese borracho convertido en profeta por el vino con una sola frase

me sacó del abismo.

Una virgen desnuda alumbrará tu camino.

Con una mariposa que arde.

¿Qué te importa? Se matan por nada. Tú, cuida el dinero.

Yo no puedo.

En marcha.

La flor canta y desaparece.

¿Cómo podemos quejarnos?

¡Maricón! Dejo de ver el mundo por tus ojos.

Lluvia nocturna, casa vacía.

¡Maricón! Mis huellas en el camino se van disolviendo.

La flor canta y desaparece.

¡Maricón! ¿Cómo podemos quejarnos?

lluvia nocturna casa vacía y huellas en el camino se van

disolviendo

poesía

alumbrará mi camino como una mariposa que arde

Buenas noches, papá.

Buenas noches, mamá.

Buenas noches, Alejandrito.

Veo que hiciste tus tareas.

Mañana vamos a pasar el domingo con mi madre y le prometí llevar un pastel.

A desinfectar esta peste.

Ya deja esto y ven.

Papá.

Tengo... algo importante que decirte.

¿Algo importante tú?

¡Papá! ¡Papá, sálvame!

¡Papá! ¡Papá va a morir! ¡Papá! ¡Papá!

¡Cóbate!

¡Cóbate! ¡Cóbate!

¡Papá!

¡No le hagas el miedo que domine!

¡Es todo un temblor!

¡Ven! ¡Ven!

¡Ven para acá!

¡Ten miedo como tus perros!

¡El miedo aumenta los daños!

¡Tu mente es más potente que cualquier terremoto!

¡Anda!

¡Se valiente!

¡Rígame, amigo!

¿Ves?

No pasó nada.

Vamos a contar el dinero.

¿Qué me dijiste justo antes del temblor?

Debe de haber sido algo sin importancia.

¡Aleluya! ¡Dios bendito sea!

¡Salvo el pastel de mi santa madre!

¡Aleluya!

Hola, Sara.

Hola, Jaime.

Hola, nene.

¿Cuerdas de mí? Sí, tú eres mi tío Isidoro.

¿Cuánto has crecido, ah? Yo te vi chiquitito, así.

Sí, tú eras grande, así.

Y me perseguías con una bomba insecticida amenazando metérmela en el

Alejandrito, qué falta de respeto. Está bien, no se preocupen.

Amigo.

Creció tu cuerpo, pero no tu cerebro. Sigues tan tonto como antes.

Ya, entre. Los viejos lo están esperando.

¿Qué es esto, Sara?

De chica te he enseñado a no llegar tarde.

Aquí tienes el pastel prometido.

Ah, no, hermanita.

Prohibido. Sabes perfectamente que mamá tiene un principio de diabetes.

Déjame probar.

¿Pero cómo es posible?

Esta crema tiene más azúcar que chocolate.

Fanny, a la basura.

¿Y tú, niñita?

Cálmate, ¿ya?

Tú no sabes jugar a los naipes.

Mira, en ese sillón que está allí está la bufanda que me habías empezado.

Siéntate y termínalo.

¿Y tú qué vas a estudiar?

Yo... Medicina.

Mi hijo va a estudiar medicina.

Muy bien.

Yo no voy a estudiar medicina.

Voy a ser poeta.

Te vas a morir de hambre.

Nadie te va a morir de hambre, Nahum.

Alejandrito, como a Isidoro le gusta bromear.

Bromeabas, ¿verdad?

Sí, papá.

Bromeaba.

Bueno, para que no te aburras, anda al patio y dale de comer a las palomas.

¿Qué te parece?

¿Es bastante?

Para comenzar.

Dame tres.

Servida. Ninguna.

Paso.

Veo.

Cuatro reyes.

Cuatro haces.

Parece que volvió a perder, Jaime.

¡Familia de mierda!

Sin decir nada, lo dijiste todo.

En fin, Alejandro.

¿Te atreves a dormir en tu casa esta noche?

No. Mi mamá me arañaría la cara.

Vaya, no te preocupes. Te voy a llevar donde las hermanas Cerecedas.

¿Vamos?

¡Vamos!

Aquí viven mis amigas.

Carmen y Verónica Cerecedas.

Ven.

Nunca he visto a sus padres. No sé si son huérfanas, no sé si son millonarias.

Solo usted que ama el arte por sobre todas las cosas del arte.

Carmen, traigo un nuevo amigo.

Hola, Ricardo.

No quiero molestar. No molestas, querido. Aquí si eres artista puedes

cualquier hora del día o de la noche.

¡Verónica!

Ricardo. ¿A qué nos traes, Ricardo?

A Alejandro.

Un alma sublime.

Un futuro gran artista.

Bien, tienes un buen esqueleto.

Servirías de modelo.

¿Qué arte cultivas, Alejandro?

Escribo poemas. ¿Te sabes alguno de memoria?

No. Pero eres poeta, improvisa.

Tú cortaste el árbol, tú puedes.

El ser que me habita se consume, echando llamas desde el sueño.

¡Bravo!

Ven, Alejandro.

Mira.

¿Te gusta?

Sí. Es un lugar hermoso.

Yo amo este lugar.

Mira estos libros.

Todos grandes poetas.

Seguro que pasaron por lo mismo que tú.

Dímelo.

Como un héroe mitológico cortó su árbol genealógico.

Es un niño maravilloso.

¿Un niño o una niña? Es un ser único.

Es bellísimo.

Sí, pero ese ser bello es un hombre, Ricardo.

Un hombre.

¿Estoy equivocada o lo que pienso es cierto?

Es cierto.

¿Cierto?

¿Cierto? Es cierto.

Pero ese niño es inocente aún.

No lo engañes confundiendo con amistad lo que es amor.

Me gustaría vivir sin máscara.

Pero soy hijo de Nahum.

Debo ser arquitecto, debo casarme, tener dos hijos. Atrévete, Ricardo.

Me moriría, el escándalo lo mataría.

Sácate la máscara.

Atrévete.

Atrévete.

Atrévete, Ricardo.

Atrévete. Atrévete, Ricardo.

Sí.

Sí.

Gracias.

Punto. Hola.

Entra, Ricardo.

No molestas.

¿Estás contento aquí?

Gracias a ti. Esto es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida.

He podido escribir tranquilo.

Escucha.

No me asusto de mi sombra.

Mi meta es regresar a lo que siempre he sido.

Qué bello.

Regresar a lo que siempre he sido.

Dime, ¿has tenido relaciones sexuales con otra persona?

No, nunca.

¿Y te masturbas?

Sí.

¿Y cuando lo haces piensas en hombres o en mujeres?

En mujeres, por supuesto.

Yo pienso en hombres.

Pero en hombres bellos como tú.

¿Te confieso algo?

Me gustas.

Además, te amo.

Lo siento, Ricardo.

Yo... No, no soy así.

Lo temía.

Pero, ¿podemos ser amigos?

Es posible.

Tendría que andar ocultándote mis erecciones.

Entonces, no hay nada que hacer.

Adiós, Alejandro. Ya no nos volveremos a ver.

Lo siento.

¿Dejarías que me lleve un beso tuyo como recuerdo?

Te debo tanto.

Hazlo.

¿Sentiste algo?

Nada. No.

No.

No. No

sentí

nada. No soy maricón. Te lo dije, papá.

Me sentí libre.

Crecí. ¡Levántate, poeta!

¡Levántate!

Hace rato que estoy levantado.

Ven, vamos a conocer a tus hermanos. ¿Qué hermanos? ¡Ven! ¡Sígueme!

Vas a conocer a Cana y Gordo, bailarines simbióticos.

Alberto Rubio, su bratenor.

Gustavo Guterres, ultra pianista.

Su hermano Hugo Marín, polifintor.

Este es el milagro que llamamos

azar. Nos ha enviado a este poeta.

Alejandro Jodorowsky. Démosle la bienvenida.

No te soltaremos hasta que nos digas un poema.

No ser ni esto ni lo otro.

Perder una y mil pieles.

Consumir lo superfluo en una fiesta de llamas.

Ser llevado por el viento en un enjambre de pétalos.

Bueno, Alejandro, ¿qué te estás haciendo?

Más hecho leer las odas de Pablo Neruda y los antipoemas de Nicanor Parra.

Yo prefiero a Parra.

No es un dios supremo como Neruda, es un ser humano con sublimes debilidades.

Tengo el honor de presentarles a un gran poeta, Nicanor Parra.

Durante largos años estuve condenado a adorar a una

mujer despreciable. Trabajar día y noche para alimentarla y

vestirla. Llevar a cabo algunos delitos a la luz de la luna.

Realizar pequeños robos. Su pena de caer en desrédito ante

sus ojos.

Estuvo muy entretenido.

Ten este dinero.

¿Para qué necesito este dinero? Aquí tengo todo.

Lo que pasa es que aquí no encontrarás una musa igual a la víbora de Nitaror

Parra. Ve al Café Iris.

Ahí cada noche se juntan poetas y musas. Puede que encuentres una para ti.

Una cerveza, por favor.

¿Usted conoce a esa mujer?

Es Estela Díaz, una poetiza.

Cuidado, joven.

Gracias. Sí.

La estoy siguiendo.

Pégueme.

Abre tus ojos.

Me han dicho que usted escribe poemas.

Yo también escribo.

¿Podría tener el honor de leerlos?

¿Sólo te interesan mis poemas?

Y mi culo y mis tetas. ¿Qué? No, a mí no me interesa ver... ¡Ah! Muéstrame tu

sexo. ¿Mi sexo? Tu sexo.

¿Aquí en la calle?

Ahora.

Eres virgen.

Eres puro, como un pierrot romántico.

Ven. Este eres tú. Tu retrato.

Te amo.

Te necesito.

Soy tuya.

Tú alumbrarás mi camino con una mariposa que arde.

Gracias.

La mujer llamaba a las palomas en éxtasis de virgen.

Y amamantaba lirios por la noche con su pezón dormido.

Soñaba abozada a la pared y todo parecía bello sin serlo. ¡Es genial!

¡Sí! ¡Todo parece bello!

¡Este lugar es mágico!

¡Es mágico!

¡Despierte! ¡Despierte, señor!

¡Este lugar es mágico! ¡Despierte!

¡Despierte! ¡Despierte, señor!

¡Despierte que este lugar es mágico! ¡Despierte!

¡Despierte! ¡Señorita! ¡Un baile!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Adiós!

Esta es la pensión donde vivo.

Te voy a morder.

¡Ah!

¿Tú quieres ver si soy capaz de sacrificar un pedazo de oreja para

Me sacrifico.

Tienes talento, muchacho.

Nos vamos a entender bien.

Ahora vete a dormir.

¡Vete!

¡Vete, te espero mañana!

A medianoche en el Café Iris.

¡Vete! A medianoche en el Café Iris.

Adiós.

Una cerveza, por favor.

Una más.

Otra cerveza.

¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja,

ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja, ja, encontrarás tu retrato.

Adiós para siempre.

¿Quieres romperme la cara?

¡Me la rompo a mí mismo!

Soy mucho más que esto.

Soy Nicanor Parra.

Y quien inspiró mi poema.

La víbora.

Seguro que tienes un cuchillo.

Dámelo.

Es para sacarle la punta a la pluma con que escribo mis poemas. Cállate.

Los poetas no dan explicaciones.

¿Cómo te llamas?

Alejandro.

nos vamos a separar más.

Dormiremos de día y viviremos de noche.

Escribiré rasguñando la piel de tu espalda. Por el dolor comprenderás mis

palabras.

Aún soy virgen.

Haremos de todo menos la penetración.

Mi himen lo guardo para un hombre con frente de Dios que bajará de las

Tú me darás de comer.

Yo permitiré que bebas mi saliva.

Y ahora, cada vez que caminemos juntos,

llevaré empuñadas tus partes secretas.

Quítate los zapatos.

Esta es una atención para jubilados.

Duermen hasta tarde.

Cuando un ruido los despierta, protestan.

Orfeo en el mundo de la muerte no debe ver desnuda a su

amada.

Tu abrigo.

Tu falda

Tu

blusa Tu

camisa

¡Gracias!

Sara.

La Trinidad se pasa,

mi amor no vuelve más.

Su madre que lo espera,

se pone a suyo.

Quería tanto tener un hijo médico.

Cálmate, Jaime.

Mi corazón me dice que Alejandro regresará.

Esto es todo lo que nos queda para comer.

Ahora tendrás que alimentarme.

¿Puedes?

Puedo.

Como dice Nicanor Parra, realizaré un pequeño robo a la luz de la luna.

¿Eres tú?

Sí, papá. ¡Qué bueno!

Te estábamos esperando.

Alejandrito, acuéstate.

Duerme bien.

Sí, mamá.

Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas, so pena de caer en

descrédito ante tus ojos fascinantes.

¿Me traes el Nirvana? Aquí tenemos tres mesas de empanadas y cervezas. ¡Una

eternidad!

Espérate. Dime, ¿qué es para ti la poesía?

Es el excremento luminoso de un sapo que se tragó una luciérnaga.

Mi querido sapito, yo soy una luciérnaga demasiado grande para tu boca.

No necesito tragarte.

Eres mi alma.

Un alma muerta de sed.

Medianoche. El iris ya debe estar abierto. Vamos.

Hoy día no hay servicio.

Uno de los nuestros ha muerto.

Mierda, mierda.

Doy mi reino por una cerveza.

Me han dicho que hay un bar en la calle San Diego, el Loro Mudo, que no cierra

hasta el alba.

¡Ven! Estela, ¿estás loca?

Es un lugar siniestro donde va la peor gente.

Hay peleas a cuchillazos cada noche.

Si Orfeo pudo seducir a las fieras.

¡Nosotros podremos hacer cantar misa ese loro mudo!

¡Corramos!

Espera. No muestres tus pechos las que cierras de ladrillo.

¡No tengas miedo!

¡Y ustedes de mí!

Señorita. Salud.

Pero no ejerzo la prostitución. Qué lástima.

Tienes la piel tan blanca.

Soy artista, soy poeta.

Ah, poeta.

Con el guataneruda.

¿Por qué no me recitas algo?

Bueno.

Voy a improvisar unos versos, pero por favor me dejan tranquilo después.

Donde hay orejas, pero no hay un canto.

En este mundo que se desvanece y el ser se otorga a quien no lo merece, soy

mucho más mis huellas que mis pasos.

Gracias.

Vamos.

Eso ya no espera.

Ricardo. ¿Qué? ¿Lo conocías?

Era mi primo.

Pero qué idea suicidarte frente a la Universidad de Chile.

Él no quería estudiar para ser arquitecto.

Como pájaro.

Como víscera de árbol.

Terminaste la búsqueda.

Vencido y condenado por no dejar hablar al alma que escondía.

Alejandro, ya no puedes hacer nada por él. Pero necesito hacer algo por mí.

Estela, ya no sé quién soy.

Me he convertido en un espejo que solo refleja tu imagen.

No quiero seguir viviendo en el caos que fabricas, ¿me entiendes?

Te lo ruego.

Permite que me recupere.

Dame algunos días de soledad.

Veremos en el café iris.

A las doce en punto de la noche.

Centro de cuarenta días.

Come, Alejandro.

Llevas 40 días encerrado acá, fabricando títeres, sin salir a la calle.

¿Por qué?

Me siento vacío.

Esculpo caras porque perdí la mía.

No me he encontrado a mí mismo.

Quizás esta noche se vea otra vez el espejo de esa mujer terrible.

¿Qué has hecho con tu cabello?

El dios que estaba esperando ha bajado de las montañas.

Ya no soy virgen.

Llevo en el vientre el niño perfecto que el destino me había prometido.

Soy una paloma mensajera.

Déjame ir.

No se preocupen Un inofensivo ataque de tristeza

La primera mirada que te di quedó en mis ojos para siempre,

ahora hacia dónde regresará mi canción.

Pero ese es igual a mí.

A ver.

Es cierto.

Te lo compro.

No, te lo regalo.

No, te lo compro.

Pero ese es igual a un amigo.

Bueno, hay milagros.

Te lo tengo que presentar. Es un gran artista.

¿Qué pasa, André?

¿Vienes sin decirme nada?

Voy a ir a Francia, Luz.

Necesito distanciarme de ti.

No puedo seguirte a un viejo.

No tienes edad.

No es por eso que me vas.

¿Has aprendido que he conocido a alguien?

Es verdad, André. Me voy a casar.

Quiero tener hijos.

¿Es él tu fiancé?

No.

Alejandro es un amigo.

Hace marionetas y ha traído algunas para mostrarte. No tengo tiempo. Tengo que

ir al aeropuerto.

No te preocupes, André.

Mira esto.

¿Quién es?

Es tú.

André, te vas.

Te enseñaste tantas cosas.

Te aclaraste mi vida.

Te amaba.

Nunca te dije que quería besarte.

No lo haré.

¿Puedo hacerlo ahora?

No.

Te vas, pero

siempre estaré con ti.

Te voy.

Pero siempre estaré contigo.

Te

lo

regalo.

Andrés para ti.

Luz para ti.

Así seguirán juntos.

Eres un mensajero divino, muchacho.

Tú has hecho que Luz y yo no seamos separados.

Este estudio es mío. Te lo regalo.

¿Sí?

Pero es un milagro.

Gracias.

Gracias.

Gracias.

Gracias.

Gracias. Voy a poder crear aquí. Voy a poder escribir.

Voy a poder hacer todo lo que quiero. Este es mi lugar.

Hasta voy a organizar fiestas. Voy a invitar boxeadores. Voy a invitar

políticos. Putas.

Todos mis amigos, va a ser una gran fiesta aquí.

Este lugar va a ser un paraíso.

¡Un paraíso!

Si la vida cotidiana nos parece un infierno, si todo se resume en dos

permanente, impermanencia, hay que acatar lo que dice la Biblia.

No hay cosa mejor para el hombre que coma, que beba y que su alma se

alegre.

Que el que tenga piernas baile, que el que tenga manos acaricie.

Y que el que tenga lengua confiese sus pecados en la silla de la verdad.

La he esperado toda mi vida.

Y al final la he encontrado.

Quisiera acariciarla infinitamente.

Pero las perdí cuando niño.

Me acostumbré tanto a estas manos falsas que olvidé que era manco.

Hasta el día que ella me ofrendó su cuerpo.

Y yo, acariciadora media, quisiera tener dos, cuatro, ocho,

mil manos.

Y poder acariciarla toda la vida.

¿Quién me ayuda con sus manos para cumplir mi sueño?

Suba, por favor.

La vida no es más que una locura.

¿Quién es este poeta que se oculta detrás de un espejo?

Se llama Enrique Lin. Así es mi poesía, oscuridad vidente.

Soy mi propia ausencia debajo de un espejo roto.

¿Quién anda ahí?

¡Ey!

¡El organizador de fiestas! Venga, espera un momento.

¿Qué quieres?

Quiero ser tu amigo.

¿Eres homosexual?

No.

Entonces, ¿por qué quieres ser mi amigo?

Porque admiro tu poesía.

Comprendo, yo no cuento. Lo que te interesa son mis versos.

Pues sí.

Venga, venga, entra.

Entra.

Estados Unidos cuenta con sus potentes bombarderos M -29, a los que los rusos

pueden oponer sus agresivos aviones MIG.

Qué bien, Martito.

Aunque fría, y en la guerra, sube el volumen.

Estados Unidos cuenta con sus potentes bombarderos B -29, a los que los rusos

pueden oponer sus agresivos aviones MiG.

Son mis padres.

Esa estúpida guerra les chupó la cabeza.

Hace mucho tiempo que están muertos.

Venga.

Bienvenido a Antem.

¿Puedo? Por favor.

Me

encanta.

¿Has escrito todo esto?

Todo, todo.

Por invisible te desprecian, diamante perfecto, la muerte de la que huyo,

corre sin prisa al lado mío.

Pero hay poemas hasta en el piso.

Esta obra maravillosa se va a perder. Todo se va a perder. Nuestras almas.

Estamos caminando.

No importa.

Los sueños también se pierden. Y nosotros mismos, poco a poco, nos

La poesía, como la sombra de un águila que vuela, no deja huellas en la tierra.

Un poema llega a su perfección cuando arde.

Yo no puedo soportar de ver arder esta obra de arte.

¿Te propongo algo?

Salgamos a caminar.

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Al ataque!

Alejandro, ¿estás de acuerdo conmigo?

El lenguaje nos han enseñado transporta ideas locas.

Así es, querido Enrique. En lugar de pensar correcto, pensamos torcido.

Debo aclarar que también caminamos torcido.

A mí me parece que caminamos en línea recta.

Sí, pero llegando a este camión que nos obliga a torcer...

¿Qué hacemos?

Los poetas no estamos obligados a nada.

Continuemos en línea recta.

¡Vérgile! ¡Ven a esperar el camión!

¡Váyanse de aquí, mierda!

¡Váyanse de aquí, mierda! ¡A un lado!

¿Qué se les ofrece, jóvenes?

Respetable señora, somos poetas en acción. Estamos atravesando la ciudad en

recta. ¿Puede usted permitirnos atravesar su casa?

¿Y por qué hacen eso?

Para desarrollar nuestra conciencia, señora.

Ah, bueno, eso... Pasen, pasen.

Querida señora, ¿para continuar derecho, permite que caminemos sobre este

obstáculo?

Nosotros dormimos aquí.

Espérense un poco.

Ayúdenme.

Ahora sí que sí. Pase. Gracias, hermosísima señora.

Usted ha pactado a la historia.

Adiós, inolvidables señoras.

¿Qué dice ahí?

Prohibido el paso a un perro.

Prohibido prohibir, bien dicho.

La poesía es un acto. Sí, mil veces sí. ¡La poesía es un acto!

Tengo el orgullo y el honor de recibir en este estrado por el cual

pasaron grandes personalidades como Pablo Neruda, Vicente

Huidoro y otros tantos que descansan en el Olimpo de la Fama. Con ustedes...

Alejandro Kolodowski, Enrique Lino.

Miserables prometeos, corazones de azúcar, culos fragantes, plumas blandas,

caed del alma anémica y cintola.

¡A la intensa carne!

¡A la madre carne!

¡A la puta carne!

Atención, ciudadanos.

Luchando por cambiar esta ciudad real por una ciudad imaginaria, los hemos

citado frente a la estatua de Pablo Neruda, viscoso poeta nacional.

la estatua del hombre invisible, homenaje a los ningunos que pueblan esta

sin sueños.

Nadie ha dicho nunca nada.

Hemos sido siempre mudos. Nadie ha escuchado nunca nada.

No, no, no, no.

¿Quién eres tú?

Soy tu novia, la mujer de todas tus vidas.

Mejor sé la mujer de todas mis muertes.

¡Trado!

As life, it nourishes and it burns. Te hemos traído un regalo.

Un poeta.

I love poets.

What is your name?

Alejandro. I see a diamond hidden in your

heart. Come, I will read the tarot.

El diablo.

La inocencia perderás. Tu lado oscuro encontrarás.

Y crearás.

Y crearás.

La estrella.

De mujer en mujer irá.

Tu mujer ideal encontrará.

Yo soy el que tú serás.

O tú fuiste el que yo fui.

Te entregaste a la poesía y no lo lamento.

¿Qué lograré?

Aprenderás a morir con felicidad.

Tengo miedo de morir. Tienes miedo de vivir.

Tengo miedo de fraudar a los demás.

No eres culpable de vivir como tú eres.

¿Serías culpable?

Si vivieras como los otros quieren que tú vivas, ¿cuál es el sentido de la

La vida.

El cerebro hace preguntas.

El corazón da las respuestas.

La vida no tiene sentido.

Hay que vivirla.

Vive.

Vive.

Vive.

Si quisieras morir, no hubieras telefonado a Verónica para decir que te

suicidando. Ella me llamó.

¿Por qué no llamó a mi señor?

Porque Enrique anda borracho.

Imposible hablar con él.

Cuando se le pase la borrachera, volverá a ti.

Te ama.

No volverá.

Él decidió meterse con una mujer más alta que yo.

Por eso me abandonó.

Tú eres tú, tengas la altura que tengas.

Anita, soy tu amigo.

Te salvé la vida. ¿Tienes confianza en mí?

Sí, lo tengo.

Entonces promete que harás lo que te pido.

Está bien, lo prometo.

Quiero que cierres los ojos y como una ciega dejes que yo te guíe.

Cierra los ojos.

Cierra los ojos.

Me prometiste que no ibas a abrir los ojos hasta que yo te lo pida.

Te lo prometo.

Bien.

Levanta el pie.

Eso.

Ahora te voy a levantar.

Abre los ojos.

¡No me sueltes, Alejandro! ¡Estás loco!

¡Alejandro, no me sueltes!

¡Sácame de aquí!

¡Me puedo caer, Alejandro! ¡No me sueltes!

¡Estás loco!

¡Me podrías haber matado!

Sí, pero ¿ves que no querías morir?

Muerta no tendrías el placer de respirar. Respira conmigo.

Se me había olvidado que el aire existía.

¿Cómo te sientes?

Mejor que nunca.

Dame un abrazo.

La vida es bella.

Así es.

Dame un abrazo.

Te has portado muy bien conmigo.

Quiero darte un regalo.

Mi sexo.

Pero tengo mi arreglo.

¿Te molesta?

La sangre es sagrada.

¡Gracias! ¡Gracias!

Tenemos que abrir.

¡Tú! Cuando viví aquí, cuando estaba aquí, yo

estaba en la cima y en la cima me sentí aquí.

Quiero caer como un gusano, como un gusano ahora me tratan.

Te he escrito un poema.

Porque solo sientes que tú vives cuando insolente me traicionas.

Te amarro con la cuerda de tus límites.

Te extraigo del futuro como una musa muerta. Te encierro en el ataúd de mi

madre.

Púdrete entre esos huesos miserables.

¡A los que todavía implora una caricia!

¿Por qué lo haces, muchacha?

Trato de alcanzar el olvido.

Mientras Enrique vive en mi memoria.

Soy un cadáver.

Aprete el botón, doctor.

A ver aquí, la montaña.

No... No encontré flores.

Pero te quise atender con esto.

Gracias.

No pasó nada.

Aunque, aunque esto sea lo único que pueda obtener de ti, si es así, lo voy

a guardar.

Va a quedar para siempre conmigo.

Ya, ya has sufrido bastante.

Déjame. No, no te voy a dejar. Déjame.

Mira, mira, tú eres pequeña.

Sale, déjame. Yo soy pequeño.

Juntos podemos crecer.

No te voy a dejar aquí.

Vámonos.

Ven. Ven conmigo.

Eso, bien.

Suéltame. No te voy a dejar aquí.

Suéltame. Te vas a ir conmigo.

Vamos.

No soy culpable.

No soy culpable.

No soy culpable.

No soy culpable.

No soy culpable.

No soy culpable.

¿Me permite que le haga una pregunta?

¿Sí?

Dígame, ¿dónde consiguió esos zapatos?

Ah, estos me los quise fabricar.

¿Y por qué?

Porque me gusta el circo, sobre todo los payasos.

Me alegra oírlo decir eso.

Permítame que me presente.

Soy Zanahoria, el payaso de color naranja.

Pero yo lo vi actuar en tu copia cuando era niño.

Me llamo Alejandro Podorovsky.

¡Uh! Ahora lo entiendo todo, sí, sí. Somos de los nuestros.

Tu padre trabajó en el mismo circo que yo. Sí, sí.

La cabra dicen que tira para el monte.

Y estos zapatos me indican tu deseo de volver al mundo que te pertenece.

Pero no creo que pueda hacerlo.

Si tienes un niño aún en el alma, seguramente lo harás.

Damas y caballeros, tengo el honor de

anunciar al fabuloso circo Las Águilas

Humanas, el más chido y elegante circo del país.

¡Sí o no!

¿Puedo entrar?

¿Cómo? Ya estás adentro.

¿Quién es usted?

Soy extranjero. ¿De qué país?

¡De extranja!

¿Y qué quiere aquí?

Quiero trabajar, señor director.

¿Y qué sabe hacer?

Sé tirarme pedos.

Hágalo. Sepa usted, señor, que aquí solamente los chilenos pueden tirarse

¡Vayan a tirarse peos a su patria!

Pero ¿cómo?

Ya sé.

Me voy a hacer cosquillas hasta morir de risa.

me pegó la sífilis quizás la pobre cayó en fin

No soy un payaso, soy un poeta.

te he perdido. Una eternidad que viajo en busca del imposible

encuentro para decirte que eres tú quien beso a beso, tajo a tajo,

ha edificado mis sueños.

Despierta, poeta.

Mejor que estar despierto es estar dormido.

Mejor es estar muerto.

Mejor es no haber nacido.

Basta, Enrique.

Te estás destruyendo.

No permitiremos que te suicides.

La nada está en todo.

Pierden su tiempo.

La vida está en todo.

¡La vida!

No eres tú el que sufre.

Sufre la imagen que te has hecho de ti mismo.

Eres un poeta.

Percibe la realidad en otra forma.

Ni yo, ni pequeñita te hemos quitado algo.

Soy tu amigo.

Y lo seguiré siendo hasta mi muerte.

Para pequeñita eres Dios.

Sí, eres Dios.

Y este es tu hijo.

Perra mentirosa, ese feto no es mío. Lo engendré pensando en ti.

A tu corazón le hablo.

Ten piedad de mí.

Llevo tatuado tu nombre en mi alma.

Si no me amas, me mataré.

Si no me amas, haré que me ames.

Si no me amas, esperaría que me ames.

¡Este es el hijo de todos!

¡Alejandro!

¡Alejandro!

Papá, mamá, ¿qué hacen aquí?

Se quemó la casa.

¡Se quemó la casa!

¿La casa de Matucana? Sí, sí, la casa de Matucana, tu casa, con los muebles, la

ropa, las camas, mis escritos y mis libros. ¿Cómo tus escritos y tus libros?

cago en tus escritos y tus libros!

¿Cómo me puedes presentar una semejante estupidez?

¡Se quemó el dinero!

¡Mi dinero que tenía guardado en el armario y la vajilla de porcelana que tu

madre conservaba desde que se casó!

¿Pero en qué te has convertido?

¿Ya no tienes corazón?

¿Todo te da igual?

¡Ya no sé quién eres!

¡Estás aquí metido en un nido de borrachos!

¡De degenerados!

¡Ya! ¡Me das asco! ¡Nos das asco!

¡Nos vamos a un hotel!

Se quemó mi casa.

Adiós infancia.

Mi pobre madre siempre oculta dentro de esta faja un cisne

humilde entre patos orgullosos.

Amores, globos, amores, los quiero todos.

Sí, señor.

Basta, Alejandro.

No tiene razón el nido cuando las aiglas crecen.

Y tienes a las abuelas ya.

Se acabó Matucana. Se acabó el invierno.

Llega la primavera. Comienza el carnaval. ¡Huele, hombre!

¡Huele!

Y tú, ¿quién eres tú?

¿Cuál es la finalidad de tu existencia?

¿Por qué estás vivo?

Nunca he estado vivo.

Nací muerto.

Un muerto más entre los otros muertos.

Tomás entre los otros muertos.

Yo voy a envejecer.

Morir.

Odrirme.

A mi memoria se la va a tragar la nada.

Mis palabras.

Mi conciencia.

Todo mío al fondo negro del olvido.

También van a desaparecer estas calles.

Mis amigos.

La ciudad.

El planeta.

La luna. El sol.

Las estrellas.

El universo entero.

Reflejo maldito.

¿Ahora qué hago con esta angustia que me has inyectado?

La vejez no es una humillación.

Te desprendes de todo.

Del sexo, de la fortuna, de la

fama.

Te desprendes de ti mismo.

Te conviertes En una mariposa

resplandeciente, un ser de pura luz.

Señor Parra.

Alejandro. Hola. ¿Qué tal? Muy bien.

Bueno, como ves, tu poeta preferido es profesor de matemáticas en esta escuela

de ingeniería.

¿Qué te trae por acá?

Bueno, como no tengo relaciones con mi padre, quisiera que usted me aconseje,

don Nicanor.

¿Y qué puedo hacer?

Quiero dedicarme en cuerpo y alma a la poesía. Pero tú estás loco.

Ya nadie paga por los libros, ni mucho menos por la poesía.

Lo que tú tienes que hacer es estudiar, sacar un título, trabajar como profesor,

como yo.

No tienes que quemar todas tus naves, Alejandro.

Ni las mariposas deben convertirse en moscas, ni los poetas en profesores.

Yo soy un profesor.

Y no me estoy transformando en un amo.

Además, el mundo es como es. ¿Tú no lo vas a cambiar?

No puedo cambiar el mundo.

Pero puedo empezar a cambiarlo.

¿Sí? ¿Y cómo?

Cambiándome a mí mismo.

Quemaré mis naves, don Nicanor.

Adiós.

Comparte con nosotros la triste alegría de vivir.

Estamos en el Edén.

¿Qué Edén? ¿Qué Edén?

Este país es una isla.

Me despido. Voy a París.

¿Qué vas a hacer ahí? Todas las ciudades son iguales. Solo gentes y calles.

Entraré al grupo de André Breton. Salvaré al surrealismo.

Allá no te conocen.

En cambio estamos acá nosotros.

Tus amigos. Son pocos.

Los demás eligieron a Ibañez.

Adiós. Alejandro,

déjenme.

Mi padre tenía razón.

¡Muere Ibañez!

¡Muere Ibañez!

¡Lo van a matar!

Acás perdiendo tu tiempo.

Yo ya me voy al puerto

donde se halla la

barca de oro que viene

a conducirme.

Adiós.

¿Pero qué es esto?

¿Te quieres ir sin despedirte de tu padre?

¿Qué haces aquí?

¿Cómo me encontraste?

Tu amiga Verónica me vino a decir que te ibas de Chile.

Que andabas con los bolsillos vacíos y yo te tenía que ayudar.

Pero yo no puedo, ni quiero darte dinero para semejante tontería.

Si ni hablas una palabra de francés.

¿De qué vas a vivir?

¿De tus poemitas?

¡Ya basta ya!

¡Ya!

¡Regresa conmigo al negocio!

Necesito un ayudante. Lo que necesitas es un esclavo.

De padre no tienes nada.

Nunca me abrazaste.

Nunca me hablaste con dulzura. Los hombres no se tocan.

Y tiene por qué decirse cosas tiernas.

Cuando vomité un llanto amargo, pidiendo un poco de ternura, un poco de

atención, me dejaste derramar lágrimas durante horas.

Ya, pero yo no cuento con nadie. Te has puesto muy maricón.

¡No soy maricón!

No soy como tú. Yo sí tengo un corazón de poeta. Un corazón capaz de amar al

mundo entero.

El barco me llama.

¡Escúchame! Te vas a morir de hambre tirado en una calle. Y tú te vas a morir

con tus calzones, con tus medias, con tus chalecos manchados con sangre de

obrero. Insolente. Te voy a romper la cara.

Así.

Si te atreves, te rompo los huesos. ¡No soy un niño!

Nunca más nos veremos.

No,

no así.

Te fuiste a Francia y no lo volviste a ver. Cuando murió, no derramaste una

lágrima. Pero bajo tu indiferencia, tu corazón le decía... Padre mío,

no dándome nada, me lo diste todo.

No amándome, me enseñaste la absoluta necesidad del amor.

Negando a Dios, me enseñaste a valorar la vida.

Yo te perdono, Jaime.

Le diste la fuerza de soportar este mundo donde ya no existe la

policía.

Reconoce a tu padre.

Quítale la máscara.

No es un parecer, es un ser.

Adiós, Padre mío.

Gracias.

Adiós, hijo mío.

Te bendigo.

He aprendido a hacer.

He aprendido a amar.

He aprendido a crear.

He aprendido a vivir.

Todos los caminos son mi camino.

Abriendo mi corazón, escucho el llanto del mundo.

Un ser de pura luz.

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