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El dinero es como el sangre, da la vida si circula.
El dinero es como el Cristo,
te bendice si lo comparte.
El dinero es como el Buda, si no trabajas, no lo obtienes.
El dinero da la luz a quien lo emplea para abrir la flor del mundo y
aniquila a quien se endiosa confundiendo la riqueza.
con el alma.
No hay diferencia entre el dinero y la confianza.
No hay diferencia
entre la conciencia y la muerte.
No hay diferencia entre la muerte y la riqueza.
¿Por qué diablos eres tan tímido?
Sentir al niño encerrado en nuestro pecho, con los ojos llenos de una
eterna ausencia.
sintiéndonos extranjeros para siempre.
¡Te digo que venga!
¡Hola, Jaime!
¡Hola, Jaime! ¡Tantos años sin verte!
¿Todo va bien en la tienda? ¡La gran caza Ucrania! ¿No te echaste menos?
¡Seguro que sí!
Y aún conserva tus fuerzas.
¿Qué crees?
¿Sabe tu hijo que en este circo trepabas por la cuerda?
Uy, ¿y aún puede?
Claro que puedo.
Veamos, dijo el ciego. Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos.
Vamos a ver.
La felicidad, la felicidad.
A ver, ¿qué tanto, qué tanto, tanto, tanto dice este niño?
Pero la fuerza de tus puños lo dudo.
¿Recuerdas que retabas a la gente del público para que boxeara contigo? Claro
que me acuerdo.
Y tu padre ofrecía cien pesos al que le ganara.
Pero con dos golpes los dejaba tendiditos en el suelo.
¿Puedo hacerlo todavía?
Claro que puedo.
¡Pongámosnos los guantes!
¿Qué guantes ni qué guantes?
¡A mano limpia!
¡Como hombres!
¡No pelees con ellos, papá! ¡Te van a matar!
¡Cálmate, cobarde! ¡Van a decir que tengo un hijo, maricón!
este temblor, este perfume de piedras, esta queja de aldea despellejada
por el sol, estas pacientes calles esperando siglos una gota de agua.
¡Suéltame, vieja borracha!
¡Bájate, hijo!
Una sola piedra puede matar todos los peces del mar.
Te lo digo yo, la reina de copas.
¡Asesino! Por martirizar al mar, los mataste a todos.
me sentí desconcertado.
O sufría por la angustia de las sardinas, o me alegraba por la euforia
gaviotas.
La balanza se inclinó hacia la angustia cuando vi a las gaviotas privadas de su
banquete.
En esa realidad, en la que yo me sentía extranjero.
Todo estaba comunicado con todo por una trama de sufrimiento y placer.
Helado de canela y de bocado.
Helado de canela y de bocado.
afirma que la hacienda pública jamás ha estado en mejor pie que en este momento.
Pronto habrá trabajo para todos.
¡Hílico mentiroso!
Con su permiso, señorito, voy a rascarme de espalda.
¿Quiere que yo te rasque?
Bueno, si no le doy asco.
Termina a mi lado, si yo no te doy asco.
¿Qué dices, señorita? Será un placer.
¿Te hago daño?
Desde que en la mina perdí las manos y los gringos me expulsaron, sin un quinto
nadie me ha tocado.
Pobrecito.
¡Rostro degenerado!
¡Si vuelves por acá o que te metan preso! Papá, yo le propuse rascarle la
espalda. Él no puede, no tiene mano. ¡Cállate!
¡No dejes que se te acerquen estos mugrosos! ¡Están llenos de piojos!
¿Qué te sirve disfrazarte de Stalin?
¡Dice que eres comunista!
¡Y solo respeta a los burgueses! ¡Si yo tuviese dinero, me descargarían los
muñones! ¡Judio de mierda, hijo de puta concierto madre!
¡Cállate!
¡Vuelve para aquí y te corto las piernas!
¡Atrévete!
Pideme perdón.
¡Hasta cuándo!
¡Hasta cuándo!
¡Se está esperando Julio, desgraciado! ¡Te dije que no volvieras, cabrón! ¡No,
papá!
Pareces una puta.
Si no te calmas, yo te los arranco a tirones.
Ya, proceda.
¿Qué te pasa, enano?
Duele mucho.
No sufras por lo que no es tuyo.
Esos cabellos son de tu abuelo.
¡Ya quítenle esa ilusión!
evocado
Ya saldrá de ahí cuando venga un cliente.
¡Toma! ¡Toma!
¡Toma!
Quédate quieto.
Un hombre se domina.
Te voy a hacer cosquillas.
Si eres capaz de no reír, mereces ser mi hijo.
Las axilas.
¡Aguanta!
A ver el cuello.
Resiste.
La nariz.
¡Bien!
Comienzas a merecer mi admiración.
No te alegres tanto.
Y que solo comienzas.
Para que esté realmente orgulloso de ti, debes demostrarme que eres capaz de
resistir al dolor.
Te voy a dar de bofetadas.
Si tú me lo pides, aumentaré la intensidad del golpe.
Y mientras más me lo pidas, más aumentaré.
Quiero ver hasta dónde resistes.
Más fuerte.
Más fuerte.
Más fuerte.
Más fuerte.
Más fuerte.
Más fuerte.
Me quebraste un diente.
Pero si me quieres, no importa.
¿Cómo que no importa?
Vamos al dentista.
Abra la boquita.
El aire en contacto con la saliva te debe hacer doler mucho.
Un hombre debe ser valiente.
¿Te haces lo que ahora te voy a pedir?
Ahí sí que merecerás mi admiración.
Sí.
Deja que te cure sin anestesia.
Mira.
El dolor se domina con la voluntad.
A ver si eres como yo.
Vamos a abrir la boquita y vamos a poner un calmante.
Sin inyección, don Julio.
Pero le va a doler mucho.
Le mando de regalo un par de botellas de vino.
¿Y el niño qué dice?
No necesita inyecciones, señor.
Bueno, si es así...
Ya, mi niño.
Listo.
Hemos terminado.
Eres todo un héroe.
Resististe.
Sin un gemido.
Sin un temblor.
Sin una lágrima.
Eres un jodorowsky.
Venga para acá.
¿Qué es esto?
No te desmayes como una mujercita.
Eres mi hijo. ¡Despierta, carajo!
Me droguesé, papá. Estoy bien.
Eso, muchacho.
La voluntad lo puede todo.
Nos vemos, don Julio. Gracias.
Ahí le mando las botellas. Que sea vino francés.
Vaya.
Helado, helado, helado.
De agua, aire, tierra y fuego.
Un gran esfuerzo, hijo mío.
Sí, papá.
Necesitas respirar un poco de aire marino. Te sentirás mejor.
Yo debo atender a mis clientes.
Tú quédate aquí, mirando al mar.
Oye, niño.
¿Eres valiente?
Sí, soy valiente.
Entonces espérate ahí.
¿Por qué? Porque soy un hombre, te lo supo.
¿Conoces mi nombre?
Sí. ¿Quién te lo dijo?
Mi papá.
Mira,
te voy a enseñar a meditar.
Repite.
Gato. Gato.
Gato. Gato.
Para gato.
¡Bodisfá! ¡Bodisfá!
¡Gati en el intelecto!
¡Gati en el corazón!
¡Gati en el sexo! ¡Para Gati, más
profundo! ¡Para San Gati, corazón!
¡Bodisfá, felicidad!
¡Bodisfá, felicidad!
¡Un poco de fama!
Miles y miles y miles de años.
Vaya, no sabes de dónde vienen estos carros ni a dónde van, pero eres capaz
tomar una de sus piedras y querer guardarla como un tesoro.
Ven, esos carros...
Son como los cuerpos que transportan nuestra alma.
El alma es un tesoro, nuestro Dios interior.
Mira, te voy a regalar algo.
¿Ves estas tres medallas?
¿Creen que están separadas?
Sí.
Pero si tú las metes en un hornillo y las fundes harán una sola gota.
Toma. Te la regalo.
Haz con ellas un collar y llévalo siempre para recordar que un solo Dios
las une a las tres.
Gracias, Che.
Deja de beber esa bombilla.
Tengo ganas.
Yo sí.
¿Qué manda aquí?
Ven.
¿Quién te las dio?
El teósofo.
¡Te prohibí verlo!
Ya, muéstrame estas porquerías.
¡Loco desgraciado!
¡Mitigando sus angustias de morir con ilusiones!
Arrodíllate.
Dios no existe.
Dios no existe.
Dios no existe.
Te mueres y te pudres. Después no hay nada.
Papá, nunca mientes.
¿A quién le crees, a mí o a ese tarado?
¿A quién de los dos iba a elegir yo?
Te creo a ti, papá.
Este mendigo está loco.
Dios no existe.
Te mueres y te pudres. Después no hay nada.
Bravo.
Levántate.
Un guerrero vence sus ilusiones.
Vete a acostar.
Pienso en la vida eterna.
Ven,
Rosita.
Estamos en Tocopilla.
Hay que hacer algo por ella.
Me espera una cita secreta muy importante.
¿Otra vez será?
Jaime, tú sabes que me gustas.
Y a ti nunca te he cobrado.
Salud, compañeros.
Salud, compañeros.
Las noticias no son buenas, compañero. Estamos en peligro.
Ibañez va a que vuela una dictadura fascista. No le han bastado las matanzas
los obreros y a los estudiantes.
Especulaciones con los banqueros gringos. Ahora quiere meter en campos de
concentración a todos los comunistas.
Momento, compañeros.
Mi amiga Ambrosia me ha mandado esta carta.
Amada Toña, te voy a contar algo horroroso. Los carabineros, por orden de
Ibañez, están fondeando a los homosexuales. Mi amante, un paco
hace pasar por mujer, amarró a diez de ellos a una apestada cadena. Los
a un avión y los lanzaron al mar. Tú y nuestras hermanas están amenazadas.
Cuídate, cariños Ambrosia. Primero los comunistas, luego los homosexuales.
Después los estudiantes, los marineros en huelga, los mineros. ¿Hasta cuándo
aguantamos, compañeros?
¿Podemos organizar una huelga general?
Mediante volantes, cartas, conferencias clandestinas.
¿Pero cómo vamos a financiar todo eso? Ni siquiera tenemos un par de pesos para
tomarnos un trago.
Compañera Tonia.
Dígame, compañero. Traiga unas cervezas.
Claro. ¡Bravo, compañero Jodorowsky! ¿Qué Jodorowsky? ¿Ni qué Jodorowsky?
Compañero, usted sabe bien.
Que mi verdadero nombre está aquí, en mi carnet de comunista.
Juan Araucano.
Disculpe, compañero Juan.
A partir de ahora debemos navegar con bandera de castrados.
Destruir los documentos comprometedores.
Y cerrar el hocico hasta que lleguen tiempos mejores.
Del dicho al hecho, no debe haber ningún trecho.
Compañeros, ¡salud!
¡Salud!
Proletarios de todos los países, ¡unidos!
¡Unidos!
Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan.
Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan.
Tengo un 10 % de descuento de compra.
Cállate. Quítate esa nariz.
Tengo una sorpresa para ti. ¿Qué, papá?
¿De veras?
Párate tú.
Descansen.
Compañero Kazan, nunca te olvidaremos.
¡Nunca te olvidaremos!
Nuestra mascota murió justo ahora cuando en tres días tenemos el ejercicio
público anual.
Pero le hemos encontrado un reemplazante.
Tengo el orgullo de anunciarte que todos han aceptado.
Eres la mascota de la Brigada de Bomberos de Tocopil.
¡Casa Ucrania! ¡Casa Ucrania! ¡Casa Ucrania! ¡Casa Ucrania! No quiero ser
mascota, no soy un perro. Es un gran honor, compañerito.
Los otros niños te envidiarán.
No, se van a burlar de mí. Por envidia te digo.
¡Cállate!
Anda, ponte el traje.
Te verás como un héroe.
¡No! Me lo pondré si me regalan los zapatos del negro.
Qué negro.
¿De qué zapatos?
Los zapatos rojos, del muñeco de la vitrina.
Ese autómata me costó muchos pesos.
Tiene que estar elegante.
¿Qué va a decir la clientela si lo ve a pata pelada?
¿Dónde están zapatos míos?
Están feos.
Pero tú los compraste. Yo no te compro cosas feas.
¿Entonces?
Ya, ya. Me convenciste.
Ya, tómalos.
Gracias.
¡Carlitos!
Mira, tengo zapatos nuevos.
Son los zapatos más lindos que vi en mi vida.
Es verdad.
Nunca podré correr con zapatos así.
Toma, te la regalo. ¿Para mí?
¿Qué es eso?
La caja de Carlitos. ¿Qué hiciste con tus zapatos?
Se los regalé a Carlitos. ¿O sea que estás loco?
Es que me dio mucha pena. Es pobre.
Ve y quítaselos.
No puedo, se fue a la playa.
Este mocoso va a venir a buscar su cajón.
Vas a la plaza, lo esperas el tiempo que sea y se los quitas aunque sea a
golpes. ¡Mi papá!
¿Qué le pasó a ese niño, profesor? Fue a jugarte las rocas mojadas.
Las suelas de goma lo hicieron resbalar, cayó al mar y el imprudente se ahogó.
Nuestro compañero de curso se había convertido en animita.
Preso para siempre en esa capilla, dedicado a otorgar milagros.
Vayan. Sufrimiento, consuelo, consuelo, sufrimiento.
La cadena no tiene fin.
Tiene una hora de recreo.
¡Hey, Pinoso!
¡Ven!
¿Quieres venir con nosotros?
¿A dónde?
Ahí nomás, entre las rocas. Vamos a corrernos la paja.
¿Corrernos la paja? ¿Qué es eso?
Ven y los abraza.
Vamos, Pinocho, hazte la baja como nosotros.
Te va a gustar.
Tiene la pichura diferente.
Nosotros lo tenemos como un plátano y él como un hongo.
Le falta el cuero. Está mocho.
La diferencia nos distrae, Pinocho. Lárgate.
Judío feo.
No saltes.
No estás solo.
Estás conmigo.
Todo lo que vas a hacer ya lo eres.
Lo que buscas ya está en ti.
Alégrate de tus sufrimientos.
Gracias a ellos llegarás a mí.
¿Y yo quién seré en 20 años más?
¿En 100?
¿En 10 .000?
Todavía mi conciencia necesitará un cuerpo.
Para ti no existo aún.
Para mí ya no existes. Al fin del tiempo, cuando la materia emprende el
de regreso al punto de origen, tú y yo solo habremos sido recuerdos,
nunca realidad.
Algo nos está soñando.
Entrégate a la ilusión.
¡Caso Kenia! ¡Caso Kenia! ¡Se comen los precios altos! ¡Caso Kenia!
Si no llegamos a tiempo, morirán todos.
Toma este silbato.
Estos cesantes son unos ladrones.
Apenas te acerquen más de lo debido, hazlo dar el silbato y yo vendré a
partirles el culo a patadas.
¿Entendiste? ¡Firme!
Lo entendí, papá.
te voy a felicitar. ¡Apunta bien!
Hiciste tu deber. Esto es todo.
¡Alto! Dios no existe.
No eres.
¡Qué pudre!
¡Después no hay nada!
¡Papá!
¡Me morí, papá!
¡Sálmate la niña!
¡No me dejes en vergüenza!
¡Mierda mascota!
malestar pasajero.
Amaneció con fiebre.
Lo llevo a casa y luego vuelvo.
¡Iran! ¡Iran!
Papá, ¿por qué no me despertaron? Ya es muy tarde. No fui al colegio.
Te desmayaste en el entierro.
El doctor dijo que te dejáramos dormir.
Dormiste dos días seguidos.
¿Ahora te sientes bien?
Sí, papá. Me siento muy bien.
Pues yo me siento muy mal.
Todos se dieron cuenta de tu cobardía y ahora no cesan de burlarse de mí.
Y si el hijo es un cobarde, el padre también.
Aunque los judíos se vistan de bomberos, judíos se quedan.
Lo siento mucho, papá. ¡Ya cállate!
Ya vienen bajando.
¿Cuántos? Trescientos. ¿Qué?
Teniente Cueva.
Rabio, hombre, de la larva.
¡De acá se quedan! ¡Al que ponga un pie fuera de este lugar, se le fusilará!
¡Ustedes han puesto en peligro a toda su copilla!
¡Son portadores de la peste!
¿Y el agua?
¿Dónde está el agua?
¡Pidele a Dios agua!
¡Agua, carajo!
¡Agua!
¡Agua! ¡Agua!
¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua!
¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua!
¡Agua! ¡Agua!
¡Agua!
Señora, no sacan nada con encerrarse así.
Si no se entregan, morirán todos aquí adentro. Y la casa Ucrania se convertirá
en un foco de infección.
Tengo raíz.
Este país no es mío.
Sufrida Sara, perdóname.
Me has devuelto la fuerza.
Ya sé cómo salvar a todos los pobres.
Chile no puede permanecer bajo la mentira de un tirano.
Debo ir a Santiago para matarlo.
Le daré un tiro en la cabeza.
Ya basta.
No los vamos a esperar más.
Si nos salen ahora, quemaremos el edificio.
¡Me brindan!
Estamos vivos, compañeros.
¡Aquí lo tengo, compañero!
¡Aleluya! ¡Lo encontré!
¡Yo lo encontré!
¡Cállese, compañero!
¡Cállese, compañero!
No me callo.
Individualista.
Me callo.
Encontré su punto débil.
Lo que más ama en el mundo es a su caballo.
Aquí ningún milico me vendrá a palpar.
Fracaso.
Esta separación puede ser para siempre.
Usted viaja para asesinar a Ibañez. Eres de la policía secreta.
¿Me estás arrestando?
Nada que ver con eso.
Voy a impedir que usted lo mate porque yo tengo que matarlo.
Por tres razones.
Primero, usted es judío y un chileno tiene que matarlo.
Segundo, usted es viejo, yo soy joven.
Y tercero, el que va a asesinar a Ibañez va a pasar a la historia y yo tengo que
pasar a la historia.
¿De dónde sacaste esta pistola?
Era de mi padre.
El periodista que criticó a Ibañez.
Lo metieron preso y lo mataron.
Ahora entiendo.
No quieres matar al tirano para pasar a la historia, sino para vengar a tu
padre. Quiero sacrificar mi vida para arrancarle la suya.
Ya. Tú lo borrarás de este mundo.
Y yo te ayudaré.
De acuerdo, compañero.
Amas y amos de estos queridos canes.
Ha llegado el momento de impartir nuestros dos premios.
El primer premio, el hueso de oro, es para el perro.
¡Bravo!
que don Carlos Merenche.
Muerte hay una sola.
Ya no quiero
vivir en un mundo de perros disfrazados.
Me da asco.
A este pobre hombre llévenlo a la fosa común, junto a ese perro canguro.
¡Y que el acto continúe!
¡Por salvar al presidente, ese hombre puso en peligro su vida!
Si el arma nos atasca, ese demente me hubiera volado los dedos.
Usted merece una recompensa.
No le pido dinero, señor.
Solo un favor.
Como me encantan los sequinos, mi sueño es convertirme en caballerista para
servirle a usted.
Ah.
Su pedido es oportuno.
Don Aquiles, el viejo cuidador de mi caballo, quiere jubilarse.
Haré que lo manden de inmediato al fondo para que lo preparen. En un par de
meses iré a ver cómo usted se desempeña.
¿Aquiles? ¿Para servirme, caballero?
No me hable con tanto respeto, don Aquiles.
Tráteme como lo que soy, su alumno.
Venga, acompáñenme para acá.
Las únicas construcciones de este campo son estas pesebreras de lujo.
Construidas especialmente para el bucéfalo, mi rey.
Venga, les voy a mostrar los favoritos.
Que tengan re alto cuidado porque es muy recontra desconocido.
Aquí va a dormir usted, apegadito al lado mío acá, porque todos los días
tener que levantarnos bien de madrugada para preocuparnos por la salud y el
bienestar de acá del crucéfalo.
¿Papá?
Muy bien, mi rey.
Muy bien, ¿qué pasó? Me da un beso acá.
Vamos a limpiar acá.
Ahora háblele.
Que la voz le entre por su oreja y le penetre hasta el mismísimo corazón.
Lucéfalo.
Esa voz viene de tu cerebro, hombre. No puede venir de adentro de tu cabeza.
Entiéndelo.
Tiene que ser una voz que venga de adentro de su pecho.
Una voz así de puro corazón.
Lucéfalo.
Tú lo tienes todo.
Yo crecí en la calle, en el desprecio.
Entre seres crueles, aullando como un perro para obtener un poco de cariño, me
encerraron en una fortaleza.
Y ahí sigo, sediento de un poco de ternura.
Y nadie me dio lo que tuvieras ahora.
Muy bien, Jaime.
Te estás ganando ya al bucéfalo, ¿eh?
Muy recontra bien.
Bueno, ¿ahora ya podéis sacarlo a pasear ya?
Sí, vamos.
¡Tépalo! ¡Lindo eso!
¿Sí, patrón?
Para servirlo, nomad un caldo.
El bucéfalo está muy recontra bien.
Sí, sí, señor.
Sí, se lo tendré ensillado.
¿Qué pasa?
A cualquier hora se le ocurre al coronel preguntar por la salud de su mejor
amigo.
Mañana va a venir.
Pero yo esta misma noche, mi amigo, voy a regresar a mi origen.
¿Cómo?
Aquí tienes tu posa, don Aquiles.
Sáquese su ropa, Jaimito.
Y póngase la mía.
Jamás se saque este sombrero, mi amigo.
Así el bucéfalo nunca sabrá que yo me fui.
Seguro que le va a querer lo mismo que a mí.
Voy a entregar mi alma.
Ella quiere regresar a su hogar.
Conmigo andudo de paso por aquí nomás.
Que se me harta tierra, amigo.
Déjeme tapadito nomás.
Y mañana no le cuente nada de esto al presidente.
Total, no se dejarán ni cuenta que yo me fui.
Total, los poderosos tienen mil cosas en la cabeza para recordarte, pobre viejo.
Gracias, amigo Jaime.
¿Qué tal, don Aquiles?
¿Cómo está Bucéfalo?
Bucéfalo está muy bien, señor. Pero yo no soy Aquiles.
El concurso de perros.
Sí, sí.
Sí, verdad, como te digo, olvidar.
Está todo en orden.
Esperen aquí.
Bucéfalo.
Mi amor, Bucéfalo.
Qué hermoso estás, mi príncipe, lindo.
Deja que te examino.
Lindo, lindo, lindo. Qué bello estás.
Lo felicito, don Aquiles.
Nunca mi caballo había estado mejor.
Tome.
No le pido dinero, señor.
Trabajo por cariño. Me gusta tu actitud.
Me gusta.
Haré que te manden provisiones dos veces por semana.
Pero levántate, Aquiles, levántate. No estamos en la iglesia.
Voy a trotar, voy a galopar durante una hora.
Y cuando yo vuelva, te entregaré el animal.
Te darás de beber y lo alimentarás.
Porque mi caballo es sagrado.
Vamos, ahora por fin son los míos.
Los crímenes no son el resultado de un alma mala, sino de una más intensa
bondad.
¡Basta! ¡Fuera de mi cabeza, ideas traidoras!
¡No es un buen padre!
¡Es un cerdo asqueroso! ¡Es una bestia!
Flores amarillas, Jaime.
Estos caballos se vuelven locos de placer por comerlos.
Es un veneno terrible.
Mortal.
Te gustan, ¿verdad?
Come.
¡Ay, patrón! ¡Ay, patrón! ¿Qué te pasó?
¿Qué te pasó?
¡Contesta, Quiles! ¿Qué fue lo que le pasó?
¿Pero cómo es posible que Dios permita algo así?
¿Cómo es posible tan nula y mal?
Tranquilo.
Tranquilo.
Tranquilo.
Te voy a poner esto y te vas a sentir mejor.
Te vas a sentir mejor. Ahí.
Te vas a sentir mejor.
Muchacho, te voy a mandar a fusilar. ¡Dios de mierda!
No te mueras, por favor.
No te mueras, por favor.
¿O no va a encender todo?
¿O no va a encender todo?
Siempre ha sido usted y yo los buenos pies, Aquiles.
Pero que tal vez si aceptes mi dinero, ¿eh?
Guárdatelo y lárgate.
Nada, nada,
nada.
Nada, nada,
nada.
¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!
¿Qué te pasó, Alejandro?
Estar en una cuna de cemento, envuelto por una gigantesca
sombra, amarrado a mi vacío, vivir en una isla de
carne, buscarme en la memoria sin encontrar a nadie.
Como Dios ha creado.
Y ya nunca más le tuve miedo a la noche.
¿Carlito? No puede ser.
¿Eres tu fantasma?
Idiota, soy Lucho, tu hermano gemelo.
Lo quería mucho.
No me toques, Pinocho. Pero... Tú mataste a mi hermano. No quiero verte
más. Déjame trabajar.
Esta crueldad...
Este morenito es nuestro campeón. A ver si el cara pálida sabe defenderse.
Apuesten, el rico o el pobre.
¡El pobre!
¡Abre el cancha!
Tengan los puñetazos. El primero en llorar pierde.
Pero es mi amigo.
No soy tu amigo, judío de mierda.
¡Prepararse! ¡Uno!
Me trataron de judío y me pegaron. Si quieres sobrevivir, tienes
que pasar desapercibido.
vacío.
Gracias por su atención.
Hasta mi papá hace el mismo.
Entonces, la muerte puede verlo.
Quizás ya se lo llevó.
No nos olvides.
No me llamo Cuco.
Soy Jaime Jodorowsky.
¿Qué estoy haciendo aquí?
¿No has recuperado la memoria?
Se acabó el sueño.
¿Qué?
Maradona, levántate.
Hace varios meses te encontré vagando por las calles medio muerto de hambre.
El cruel Dios por fin me enviaba un compañero al que yo no le daba asco.
Te traje a vivir conmigo, sospechando que algún día volverías a ser tú mismo.
Te escribí una carta.
Nadie escapa a su destino.
Te la leeré para que comprendas.
Encontrarte aquí fue como encontrar un tesoro.
Yo vivía como un perro callejero comiendo lo que encontraba en los tarros
basura.
Nadie me daba limosna.
Pero cuando a ti te pinté las manos con la bandera nacional, tus extremidades
paralizadas pasaron a simbolizar la miseria del pueblo chileno.
En el día fuiste mi sustento y en las noches fuiste mi gloria.
Aunque tú no pudieras acariciarme, acostado, de espalda, yo te
cabalgaba.
Sabiendo que un día te despertarías, viví entre el goce de nuestra unión y el
dolor de saber la efímera.
Al recuperar la memoria, desapareces de mi vida.
Y por lo mismo, mi vida desaparece.
Amor mío, que el cruel Dios te cure estas manos.
Han sido las joyas de mi pobre existencia.
Al recuperar la memoria, desapareces de mi vida. Y por lo mismo, mi vida
desaparece.
Necesito ayuda.
Pecador.
Juro de mierda.
Tengo hambre. Venme.
Venme, tengo hambre.
Vení, sátano.
¡No!
Permítame, caballero.
Aquí no hay ningún caballero.
Si Cristo Carpintero no fue orgulloso, lo habría de ser yo.
Llámeme José, así.
Permítame, José.
¿Necesita algo?
Por su aspecto, lo que necesita es un ataúd.
Se me olvida de ti, oh Jerusalén, que mi
diestra pierda su destreza.
Tu olvido ha sido demasiado grande.
¿De qué te andas castigando?
Fiejito santo, de mi trabajo.
Me ayudarás a pulir las cien sillas que tengo que entregar de urgencia.
Pule con el alma, hermano mío.
Todas las tiendas de Dios conducen a la verdad.
Pero José, ¿por qué es tan bueno conmigo?
Al corazón constrito y humillado no lo desprejarás tú.
Salmo 51.
Salmo 51.
¿Pero usted no me desprecia?
No.
En alta mar, en alta mar, en alta mar. En alta mar
había un marinero que la guitarra gustaba de tocar.
Y cuando se acordaba de su patria querida, tomaba la guitarra y
podía cantar. En alta mar, en alta mar, en alta mar.
Tenemos la centilla.
Se acabó el trabajo.
Es todo lo que tengo.
¿Te alcanzará?
Pero claro.
Con esto podré tomar el tren a Valparaíso y de ahí el barco que me
Tocopilla. Gracias.
¡Vengan, rápido!
¡Gracias!
merece un paraíso por cada silla. ¡Subámonos a estas sillas que son
¡Arriba! ¡Arriba! ¡Hermanos! ¡Bien!
¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya, hermanos!
¡Hermanos! ¡Hermanos!
¿Qué les parece que hagamos una colecta para pagar el entierro de nuestro
hermano?
don José ir a parar a la fosa común.
Hermana, sáqueme del bolsillo lo que contiene.
Déselo al pastor.
Póngalos en la humedad.
No puedo hacerlo, la tengo seca.
Está bromeando.
Extienda la mano ahora.
No, pero le digo que no puedo hacerlo.
Comunista mierda.
Extiende la mano, hijo de puta.
Pero que no puedo hacerlo ni con esta ni con esta.
Se está burlando de nuestro saludo.
Somos todos hermanos.
Propaganda comunista.
Don José.
Es tu padre.
Confiesa. ¿Quién es Don José?
Es tu hermano.
¿Quién es Don José?
Es tu hijo.
¡Sigan!
¿Quién es Don José?
Don José eres tú.
Tranquilo, tranquilo.
Estoy acá, tranquilo.
Míreme, míreme.
Míreme.
Está libre, compañero.
Está libre.
Acabó la dictadura.
Incapaz de solucionar la crisis. Ibañez renunció al poder.
Ha huido a la Argentina. Tranquilo.
Yo lo quería matar.
Usted es un héroe, compañero.
Resistió la tortura.
Tiene familia.
Sí.
Tengo familia en todos mis días.
Lo menos que podemos hacer por usted es llevarlo de regreso a su pueblo.
Mi papá no se ha olvidado. Tengo miedo de que no regrese.
¿Tienes miedo de que no regrese?
¿O deseas que no regrese?
Estoy bien, así solo contigo. Él no me quiere.
Te equivocas, con tu oreja aquí.
Lo tenía entre mis manos y se me paralizaron.
Te hice esperar.
Te sacrificé inútilmente.
No merezco tu amor.
Ya basta, Sarah.
Ni tú ni nadie podrá curarme.
Sentir el despegue del pasado, aterrizar en un cuerpo de
adulto, soportar el peso de dolorosos años, pero en el corazón
conservar al niño.
Como una hostia viva, como un canario blanco, como un diamante
digno, como una lucidez sin muros, puertas y ventanas abiertas por
donde atraviesa el viento, solo el viento, nada más que el viento.
¡Casa Ucrania! ¡Casa Ucrania!
¡Nuestros precios son un milagro!
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