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He visto a bosquimanos escondidos en los matorrales,
andaos con ojo.
No se ve la goma, ¿no?
Dime.
Despejado.
Ahí viene.
(RADIO) Tranquilo todo el mundo, ¿vale?
Que no salga nadie hasta que yo lo diga, ¿vale?
-Recibido.
Vamos a aguantar un poquito.
(RADIO) Aguantamos.
Aguantamos tranquilos, concentrados ahí.
¡Ahora!
Venga, vamos rápido.
Vamos rapidito, vamos.
El contacto dice que es la hora.
(Sirenas)
Rafa.
Vamos, vamos.
¡Rafa!
Venga, vamos, sabemos hacerlo.
Rafa, suelta eso.
¿Qué coño haces? Te digo que sueltes eso.
¿Qué coño haces?
(Helicóptero)
(ALTAVOZ) "Les habla la Guardia Civil."
Su puta madre.
"Quieto todo el mundo.
Les habla la Guardia Civil."
¡Vamos, vamos!
"Paren inmediatamente la embarcación.
Les habla la Guardia Civil.
Detengan los motores inmediatamente."
Guardia Civil, alto, suelta el fardo.
Suelta el fardo, de rodillas. Se está confundiendo.
¡De rodillas! De rodillas he dicho.
Manos arriba. Arriba.
"Detengan los motores.
Les habla la Guardia Civil."
Agente, mire, lo tengo todo grabado.
-Vale, luego te lo devuelvo.
Cierra ya, que vienen los niños.
El DNI. Un segundito.
Lucía Medina Varo.
Natural de Barbate, nacida el 26 de abril de 1976.
Profesión. Religiosa.
¿Qué?
Monja.
Que es usted monja.
Sí.
Sí. Llegué de Roma hace unos días.
Creo que aún tengo los billetes de avión
en la residencia.
Si quiere, se los traigo, está aquí al lado.
¿Y qué hacía en la playa?
Pues como llevaba tiempo sin venir por aquí
pues echaba de menos tumbarme a este sol.
Pero eso no es ningún delito, ¿verdad?
Acarrear fardos de hachís sí que lo es.
Contra la salud pública.
¿Cree que formo parte de una banda?
Dígamelo usted.
Es que me cogió por sorpresa y reaccioné sin pensar.
Si no me cree, llame al padre Verdaguer,
el párroco de San Paulino, él me conoce bien.
Sí, eso haré. ¿Quiere su teléfono?
Por favor.
Un segundo. Démelo, gracias.
Buenas tardes, señores. -Buenas tardes, mi teniente.
-Eulalio, ¿qué estabas haciendo esta mañana?
-Aquí llevo todo el día, no hay manera
de ganarle a Miguel al dominó. Que le diga él.
-Cuando yo he llegado ya estaba aquí.
-Qué raro.
Porque o tienes un hermano gemelo y tengo aquí una película
donde se te ve en la playa.
(TELÉFONO) Su puta madre.
-Ese no soy yo, mi teniente. -Este no eres tú.
-Eso seguro que alguien ha hecho un montaje.
-Eulalio, ahora me lo cuentas en el puesto.
-Que yo no soy... -Eulalio,
por las buenas o por las malas. Tú verás.
-Lo hago porque me lo pide usted, mi teniente,
pero esto es una confusión de alguien que me tiene ganas.
Que le diga Miguel, llego aquí todo el día.
-A este también te lo llevas. -Si yo no salgo.
-Por listo. -Vamos, Miguel.
-De verdad se lo digo, mi teniente, voy por usted,
esto es un malentendido que se va a aclarar.
Ahí viene el Perla.
-Al Rojo lo han trincado.
¡Su puta madre!
Oye, córtate un poquito, ¿no?
-Si luego no me como un colín. -Ya.
Llama a la Paca y dile que se quite de en medio.
Si lo han trincado a él, ahora irán a por ella seguro. ¡Va!
¿Cómo coño sabían...? (CHISTA)
¿Cómo sabían que la goma iba a rendir
si habíamos cambiado la hora? Ni puta idea,
pero nos hemos caído con todo el equipo.
Me cago en la puta, menos mal que os encuentro.
¿Qué ha pasado? Algún hijo de puta
me ha pegado un porrazo y me ha dejado tirado
en medio del pinar sin móvil ni nada.
-Nos la han jugado.
Vaya tela. ¿Ahora qué hacemos?
-La Paca no me responde.
Esto tiene muy mala pinta.
Tenemos que cambiar el alijo de sitio pero ya.
¿A quién coño tenemos, Rafa?
Con los que llamó el Rojo no podemos contar.
Alguien se ha ido de la lengua.
-¿A mí qué me miráis?
Además del golpe en la cabeza, no te jode.
-¿Nos pones dos cervezas? -Eh.
-Pide otra. -Eh. ¡Eo!
Johnny, ponle las dos cervezas a las chavalas, cojones.
Gracias.
-La verdad que tiene un polvazo. -Sí.
Mira, esto se nos va a ir de las manos.
Pero que me quedo con el amigo y tan tranquila. Madre mía.
-A mí el otro me encanta. -Pero bueno,
si tú decías que pasabas de novios. -Bueno, de novios sí,
pero a nadie le amarga un dulce. -Ya.
Muchas gracias.
-¿Estas dos chicas tan guapas por aquí?
-Aquí estamos, tomando algo. -¿No tomas nada?
-Me cago en la puta.
-¿Qué pasa? -Nos vemos, eh.
-No me digas que están aquí por vosotros.
-¿Qué habrán hecho? -Nada bueno seguro.
Niño, trae más material.
Esto lo van a cerrar, lo dice todo el mundo.
-¿Cómo va a cerrase? Nos deben cuatro nóminas.
-¿Por qué te crees que no nos pagan?
Porque se lo están comiendo los dueños
para justificar el cierre.
Si cierra la conservera, apaga y vámonos, eh.
Pues hay que hacer algo.
Porque yo soy la que mantengo a mi familia.
Y yo y esta y esa. ¿Tú qué te crees?
-Bueno, mujer, pero tú tienes a tu Rafa,
que quiera que no, lo tiene que ganar bien.
-¿Está metido en el ajo?
Lo que pasa que no encuentra trabajo
de lo suyo, y ya está.
Coño, pues como todos.
Por eso todos se dedican a lo mismo.
Bueno, ya está. Antonia.
Ha llamado el Tino, que los Civiles
se han llevado a Miguel para el cuartelillo.
¿Otra vez?
Virgen María del amor hermoso.
Niña, corre, yo te firmo la salida. ¿Sí?
Que sí, mujer, corre. Gracias, niña.
Este, sala de interrogatorios y a este tomadle declaración.
Miguel.
Te espera el comandante en tu despacho,
está hablando con el delegado del gobierno.
-Estará poniéndose medallitas.
¿Qué has hecho? Yo nada.
¿Y tú?
-Te he hecho unas ampliaciones de los rostros
que estaban en la playa. A muchos no se les reconocen.
-¿Y la detenida?
-Hemos confirmado su historia y es monja.
Por lo visto solo se estaba bronceando.
-Perdone, ¿me podrían quitar...? -Ahora voy.
-Buenas tardes, hermana. Buenas.
Soy el teniente Menéndez, de Policía Judicial.
-Lamentamos mucho la confusión.
La verdad es que la culpa ha sido mía.
Cuando vi a esos chicos descargando la droga
se me subió la sangre a la cabeza.
Esos chicos son traficantes.
Pues a mí me parecieron gente normal.
Pobres, sí, pero seguramente honrados.
Se habrán visto abocados a trabajar para los narcos,
que son a ellos a los que deberían detener.
Esto no es una discusión sobre la lucha contra la droga.
-Claro que no, es...
-¿Reconoce a alguien en estas fotos?
Mire, es que me fui hace 20 años,
la mitad de ellos ni habrían nacido.
Disculpe, no le puedo ayudar.
Está bien. Puede marcharse.
-Yo... Yo soy su hermano.
Es pescador y tampoco se mete con nadie.
Este hombre está aquí por hacer el tonto
y encubrir a un delincuente.
-Verá, usted, señor guardia. -Teniente.
-Señor teniente, esta gente te cortan el pescuezo
por nada y menos.
-Miguel, te tomamos declaración y te vas a casa.
-Bien. Te espero fuera.
No le digas nada a Antonia.
Disculpe, señorita.
A ver, tres conmigo.
Señora, no puede pasar. ¿Cómo que no puedo pasar?
Vengo a ver a mi marido. Haga el favor.
¿Haga el favor de qué?
¿Por qué no metéis mano a los corruptos
y a la gentuza que nos deja en el paro
en vez de detener a los pobres desgraciados?
Antonia. Antonia. Disculpe.
Tranquila, hija. Que está bien. ¿Te han dejado verlo?
Sí, está bien, le están tomando declaración
y está a punto de salir.
Que no ha pasado nada, ya está. ¿Tú qué haces así?
¿De dónde vienes? Ah, bueno.
Escucha, ¿sabes que Rafa es un delincuente?
¿Rafa? No. Sí.
Le he visto en la playa descargando fardos.
Mujer, que no sería él. Claro que era él.
Tu hermano.
¿En qué lío te has vuelto a meter? En nada, cariño.
Se han equivocado, ¿no ves que me han soltado?
Se han equivocado... Me vais a matar a disgustos.
Anda, vete para casa ya
que los niños han tenido que llegar.
¿Y tú dónde vas? Al Tino,
que me he dejado una partida a medias. Dame un besito.
Besito ni besito. Saboría eres.
¿Saboría? No llegues tarde.
¿Te puedes creer la pachorra que tiene tu hermano?
Desde luego que yo sí que me estoy ganando el cielo.
Al Tino, ¿te crees?
¿El señor Sakram?
-Mustafá. -Mustafá.
¿Me acompaña, por favor?
Bienvenido al Oasis.
Mi nombre es Claudia, relaciones públicas.
¿Desea tomar algo?
Me alegro de verte.
-He venido a ver al Francés. -Lo sé.
A don Bruno Lachambre no le gustan que le llamen así.
Nos está esperando arriba.
¿No le apetece que nos tomemos algo usted y yo antes?
-Lo agradezco, pero he venido a hacer negocios.
-Lo entiendo.
-Lo tenéis bien montado aquí, eh.
Seguro que le van bien los negocios al Francés.
-En el Oasis estamos a su entera disposición.
Si después de la reunión precisa de compañía femenina,
no tienes más que decirlo. -Ya conozco el local,
no he venido de putas.
-Tenemos las mejores chicas de la zona.
-Ya veo.
(HABLA EN ÁRABE)
(ACENTO ÁRABE) Mustafá, mi amigo.
Chicas.
Bienvenido al Oasis. "Shukram".
Siéntate. Mustafá, bienvenido.
Gracias, Lario.
¿Cómo se encuentra tu padre?
A mi padre no le ha gustado nada que jodierais el envío.
Me gusta la gente directa.
Pero Joseph se ocupa de su negocio, yo del mío.
Hemos perdido mucho dinero en el envío
que le habéis jodido al Rojo. Muchas cosas.
No tuve tiempo de avisaros.
Pero pensaba compensaros.
Fonseca.
Está bien. (HABLA EN ÁRABE)
Con una condición.
A partir de ahora no quiero que vendáis
ni un gramo de allí que no sea a mí.
En la familia siempre hemos creído en el comercio libre.
-Esas plantaciones arden fácilmente.
Joseph sabe bien lo que le conviene.
Salúdale de mi parte.
Lo haré.
-Dile a tu padre que se cuide.
Eso sobraba.
Esta gente no entiende de buenas palabras.
Que sea la última vez que metes baza
cuando estoy hablando.
(Móvil)
¿Me permites?
Sí.
Comandante.
-¿Cómo vamos, teniente?
-Acabamos de capturar a Eulalio Gómez, alías el Rojo,
y a unos cuantos de sus compinches. -¿Y el alijo?
-Consiguieron burlarnos, pero creo que nos dirá
dónde tiene la guardería.
-He asegurado al subdelegado del gobierno
el éxito de la operación, no les falle.
Hemos gastado mucho dinero en vigilancias, rastreos
y horas de personal.
-Antes de llevarlo ante el juez lo tendremos todo bien atado.
-El Francés es nuestro verdadero objetivo.
-Con el Rojo en la cárcel
sabemos que va a controlar todo el tráfico de Barbate.
Pero va a ser difícil demostrarlo,
ese hombre no es de los que se exponen.
-Estos empresarios respetables son los peores.
Apriétele bien las clavijas a ese tal Rojo.
Si sabe lo que le conviene, cantará "La Traviata".
-A sus órdenes.
Buenos días. Buenos días.
Ahora me puedes decir la verdad. ¿De qué?
Rafa está muy liado con la mafia.
Mafia. Por favor, desde luego.
Eso, para que tú lo sepas, es el pan de cada día.
¿Y lo dices tan tranquila?
¿Y quién eres tú para pedirnos cuentas
a estas alturas?
Esa es la educación que le habéis dado.
Rafa desde que cumplió los 18 años hace lo que le sale del alma.
Sí, tengo que hablar con él muy seriamente.
De camino habla con tu hermano, a ver si os ponéis de acuerdo
y vendéis la casa de vuestros padres,
que falta nos hace. Rafa vive allí,
¿quieres que le eche? Tú verás.
Nos debes mucho, eh. Mucho.
Si os lo he pagado con mi sangre.
Hasta pedí una dispensa para mandaros dinero.
¿Qué dinero?
¿Cómo que qué dinero? El que os he estado mandando
todos estos años.
Yo aquí no he visto ni un duro, eh.
Me voy a cagar...
De verdad.
Perfecto.
Gracias.
-¿Querías verme?
-¿Qué tal con el Rojo? -Ahora iba a interrogarle.
Seguiré presionándole.
-Creo que tenemos a un topo en tu equipo.
-¿Estás segura? -Si no, no se explican.
-Sospechas de alguien.
-Tengo un posible candidato. -Ya sé por dónde vas.
-Pero voy a necesitar tu ayuda.
¿No es un poco pronto para empezar con el vino?
Es que el café me sienta como el culo.
¿Quieres venir a darte una vueltecita?
Si no arranco, el motor se me oxida.
Miguel, ¿cómo has podido ocultarle a Antonia
el dinero que os he estado enviando
todo este tiempo?
Porque si se hubiese enterado,
lo mismo no puedo llevar al niño a Cádiz a estudiar Buzo soldador.
O sea, que la culpa es de Antonia.
¿Qué quieres que te diga?
Cuando ella tuvo sus hijos, como este ya era mayor,
pues le dio un poco de lado.
Te lo has gastado en vino.
Por eso Rafael está hecho un delincuente.
¿Qué querías que hiciera? Prestarle más atención
como hubiese hecho cualquier padre.
Si me pasaba los meses enteros en los caladeros de Marruecos.
El niño se ha criado asalvajado, ¿qué quieres que te diga?
Además, hace como todos los de aquí,
buscarse la vida.
Con el puñetero paro de los cojones.
Entre todos habéis dejado que el pueblo se vaya a la mierda.
Si tanto te importaba, no haberte largado.
Bruno te manda saludos,
pero no quiere volver a verte por aquí.
-Tranquilo, he entrado por detrás y no me ha visto nadie.
¿Qué hay de lo mío?
-Yo no te prometí nada.
-No me jodas, Lario.
Yo he cumplido con mi parte.
Te dije que el Rojo tenía movida y que íbamos a por él.
-Os lo hemos puesto en bandeja.
Así que lo tuyo no ha sido para tirar cohetes.
Si quieres algo más que un caramelito,
tendrás que colaborar a fondo. ¿Entendido?
Ya te llamaremos.
Cariño. -¿Qué?
-Rapidito. -Vale.
Vamos, Ramón, que solo tienes media hora.
Quiero a mi abogado,
no sé por qué tengo todavía los grillos puestos.
-Está viniendo ya.
¿Qué?
Te lo cuento otra vez.
Yo le juro por lo más sagrado
que no tengo nada que ver con ese desembarco,
yo estaba con mi mujer y mi niña en la playa.
Y un tío se ha puesto a grabarme
y casualmente me ha pillado por allí...
-¿Has terminado?
¿Ya?
¿Sabes la putada?
Que hemos encontrado unos gramitos de coca en tu casa.
¿Sabes quién se va a comer el marrón? Tu mujer.
-Sabe que la Paca no prueba ni el café.
-Ya, pero cuando la encontremos tendrá que declarar.
De ti depende si lo hace en calidad de testigo
o de investigada.
Y si la meten en el talego,
ya sabes que tendremos que entregar a la niña
a Asuntos Sociales.
-¿Qué es lo que quiere, teniente? -Muy fácil.
Dónde está la guardería donde habéis escondido el alijo,
los nombres de los que han participado
en el desembarco y todo lo que sepas
sobre Bruno Lachambre.
-¿Usted quiere que él me mate?
Ese tema es muy gordo para mí. -No seas capullo, Eulalio.
Piensa. ¿A quién le beneficia que estés detenido?
A él. Piensa en el juicio.
Tú eres un pringado, Eulalio.
A nosotros nos interesan los peces gordos.
-¿Usted cree que puede protegerme?
Usted no puede protegerme y lo sabe.
Yo le cuento la guardería, lo que quiera,
pero no le puedo contar nada más
porque tengo que pensar en mi familia.
-Guardia.
-¿Quiere saber sobre Bruno?
Pues mire en su casa, mire a su equipo,
a lo mejor tiene alguna chivata que le está haciendo la cama.
¿No es usted tan listo? Mire quién le traiciona.
-Te lo dije.
Hijo de puta.
Todos fuera.
Bueno, ¿qué tenemos aquí?
Un empleado desagradecido
que muerde la mano que le da de comer.
¿No tienes nada que decir en tu defensa?
Lo siento, señor Bruno. Lo siento.
Lo siento.
¿Lo sientes de verdad?
Bueno, inténtalo de nuevo, seguro que puedes mejorarlo.
Necesitaba el dinero. Necesitabas el dinero.
¿No se te ocurrió preguntarme? Te lo hubiera prestado.
Pero no, preferiste cogerlo a mis espaldas,
como un vulgar ladrón. Bruno, señor Bruno.
Ahora me obligas a castigarte.
Si pudiera, te denunciaría a la Policía.
Pero tengo que hacer justicia yo mismo.
No, le juro que no lo volveré a hacer.
Por favor, se lo juro.
No hace falta que lo jures.
La mano.
Señor Bruno, no. Por favor.
¿Hermana Lucía? Un momento.
El padre Verdaguer al teléfono.
Estoy en la ducha.
No se puede poner, padre.
Sí. De acuerdo, ahora se lo digo.
Hermana Lucía, soy Elisa.
Acabo de llegar de Tánger. Qué alegría conocerte.
Lo mismo digo, sor Elisa. ¿El padre ha dejado algún recado?
Sí, que le llame. Muy bien.
Estaba preocupado por tu pequeño percance.
Se habrá hecho una idea pésima de mí.
Es un poco chapado a la antigua, pero con olor de santidad.
Le conozco desde niña.
Todas pensábamos que ibas para superiora de la orden.
Dios no lo tenía en sus planes.
Voy a cambiarme.
¿Has hablado con Eulalio?
El abogado me ha dado un mensaje de su parte.
Que cuides de mí y de la niña.
Y si lo haces, te pagará con creces.
También quiere que te ocupes de la banda
hasta que salga a espera de un juicio.
Al menos seis meses.
Ahora lo importante es que Bruno no nos coma el terreno.
Rafa,
esta vez no lo van a soltar tan fácilmente.
Ahora estamos en tus manos.
¿Dinero tienes?
En la cartilla, para ir tirando.
Le iba de puta madre.
Hasta que lo han trincado.
La pasta de verdad no sé dónde la tiene.
Me dijo que si le pillaban, que te diera esta mochila.
La tenía guardada en el colegio de la niña,
en la taquilla.
Ahora tú estás al mando.
Voy a cuidar de ti y de la niña.
Pero ya.
Era un tío legal.
Lo conozco desde que era "chinorri".
Se lo debo.
Cuídate.
Buenos días. -Te has quedado dormido, ¿no?
-Anoche terminamos los interrogatorios a las tantas.
-Pero ¿solo o con la teniente?
-No, con tres mulatas brasileñas despampanantes
que nos ha enviado la Policía de Sao Paulo.
-Anda, menos lobos, Caperucita.
No bebas a morro. Qué asco.
-Ahora te abres una para ti. Escrupulosa.
-La verdad es que me cae bien. Encima está buena.
-¿Quién? -¿Quién va a ser? La teniente.
No te hagas el loco, en el fondo sé que te mueres...
-Paula. -¿Qué?
Iba a decir por que viniese a cenar un día,
mal pensado. -¿Tenemos que hablar de esto ahora?
-Pues sí.
Papá, los hombres necesitáis a una mujer en vuestra vida.
-¿Me estás echando? -¿Yo?
-¿Qué me quieres decir?
"Mira, papá, ha sido maravilloso vivir contigo,
pero ya eres mayorcito, búscate una mujer
y déjame a mí tranquilita".
-¿Cómo tergiversas todo?
-Entonces, ¿para qué necesitamos una persona más?
-Pues...
Yo ya no soy una niña y en algún momento
me haré mayor, me iré de casa y no quiero que te quede solo.
¿Te vienes? -Sí, voy.
Chao, padre. -Suerte.
-Gracias. -¿Todo en orden?
-Sin novedad. El Rojo va camino del juzgado
con el resto de los detenidos.
-Quería agradecerte todo tu apoyo.
El comandante me ha pedido que felicite a todo tu equipo.
-Para esto estamos.
-Hasta luego. -Despacio.
Tu hija cada día está más guapa.
Si necesitas que le hable de mujer a mujer,
no tienes más que decírmelo.
-De momento ya me apaño yo.
Te veo luego.
¿Qué pasa?
¿No te han dado de comer los guardias?
Puto batido con galletas.
Tengo más hambre que el perro de un ciego.
¿Os han soltado a todos?
A todos menos al Rojo, lo han llevado a Puerto Uno.
Oye, hay que hablar con la Paca.
Tranquilo, ya se ha pirado con la niña.
Me ha dejado la mochila esta que dice que es de parte del Rojo.
¿Qué tiene?
Una agenda, las llaves del refugio.
Las del 4x4.
No jodas, ese buga es la polla.
La polla, pero dinero no nos ha dejado.
Creo que habría que abrirse una temporada.
Ni de coña. ¿Quién va a hablar de nosotros?
¿El rojo? Por si acaso.
Que no, cojones, tenemos que estar unidos
hasta que salga. ¿Y si no sale?
Álvaro, ¿cómo no va a salir? Igual que todo el mundo.
Le echan cuatro años por narcotráfico,
se porta bien y a los años para fuera.
¿Cuando salga quién va a estar ahí?
Sus colegas. Ya, claro.
Lo que tú digas.
¿Estás conmigo o no?
Claro que estoy contigo. Vamos, coño.
Avisa a Dani y al Perla.
Voy por los avíos de buceo y nos vemos en la Yerbabuena.
¿Nos vamos de pesca submarina o qué?
Sí, pero no de peces.
(Timbre)
Antes había pesca por los contratos con Marruecos,
pero desde que el nuevo rey moro acabó con el tema,
la flota está amarrada y todo el mundo parado.
O sea, que tu padre es pescador. Y mis tíos y mi abuelo.
Y el mío.
Y mi hermano.
Yo también nací en Barbate.
Pero vosotros sois su futuro,
no podéis resignaros si queréis hacer algo
con vuestra vida.
Lo único quiero es largarme de aquí.
-Y yo.
¿Y tú, Marcos, qué quieres hacer?
Se quiere enganchar al móvil. -¿Qué?
Estamos viviendo las consecuencias de una larga crisis.
Pero no hay que rendirse.
Y no hablo de pedirle ayuda a Dios,
porque Dios ayuda a quien se ayuda.
Sino del esfuerzo de cada uno.
De lo que podemos hacer los unos por los otros
para salir adelante.
¿Cuánto gana un profesor de instituto?
Unos 1.200 euros al mes.
Yo gano más en una noche en la playa.
-Pero eso no es un trabajo. -Ya habló la hija del picoleto.
(RÍEN)
(CHISTA)
Comprendo la tentación del dinero fácil.
Pero traficar es delito.
Y no creo yo que ninguno de vosotros
quiera acabar en la cárcel, ¿no?
(Timbre)
El próximo día hablaremos de Kant y de los imperativos categóricos.
Repasad, eh.
Está loco, tío.
Esos fardos están más perdidos que el barco del arroz.
Que no, he calculado las corrientes.
Según donde los moros tiraron los fardos
tienen que estar entre aquí y Zahora, no hay otra.
No te olvides que son 15 kilómetros de costa.
Pero no hay formaciones rocosas en los 15 kilómetros.
Además, si los cálculos están bien,
tienen que estar hasta a poca profundidad.
Esto es verdad. -Venga, tira.
¿Y papá dónde está?
Creía que no te hablabas con él.
Que no me hablara no significa que no le rece.
Entonces, ¿ya le has perdonado?
A él sí.
Lo que no me perdonaré es no haber criado a mi hijo.
¿A eso has venido?
¿A encargarte de él?
A veces una no sabe para qué va a un sitio
hasta que llega.
¿Habéis visto algo?
-Pulpos.
Vamos, que como no encontremos un fardo
me pesco alguno para que no sea en balde.
-Bueno, eso estaría muy bien. ¿Dónde está Rafa?
-Ahí sigue buscando.
El hijo puta tiene la misma botella que yo
y no sé cómo le queda oxígeno.
-Habrá echado branquias con el tiempo.
-Yo me subo ya. Ayúdame.
Colaboramos con mujeres con problemas
de los dos lados del estrecho.
Las marroquís manufacturan lámparas,
alfombras... Y todo lo que ves.
Las españolas lo venden y repartimos beneficios.
Me parece una labor encomiable.
¿Por qué no me acompañas a traer la mercancía?
Yo voy todos los meses. -Disculpen.
Sor Elisa, ya ha llegado la transferencia.
-Ah. ¿Me disculpa? Sí.
Está hecho a mano, viene de Marruecos.
-Ah, ¿sí? -Sí.
-Pues es muy bueno, ¿cuánto cuesta?
-Sobre unos 150 euros. ¿Lorena?
Sí. Lorena Velarde.
Sí.
Soy Lucía. Lucía Medina.
¿Lucía? Si casi no te reconozco con el hábito.
Tú en cambio estás igual.
Sí, vamos, ya me gustaría.
¿Qué haces aquí, en Barbate?
Me dijeron que tenías un cargo importante en Roma.
¿Estás de vacaciones?
No sé muy bien exactamente qué voy a hacer todavía,
pero echaba de menos el pueblo y vine a pasar una temporada.
De visita, ¿no? Bueno, no exactamente.
Estoy dando clase de Filosofía en el instituto.
Hay que ver.
La verdad es que para toda la pandilla
fue una sorpresa que te metieras a monja.
Sí, me imagino.
Pero es que la vocación llega de repente.
¿Y tú? ¿Qué fue de tu vida? Cuéntame, ¿te casaste?
Sí, me casé, con Bruno.
¿No lo sabías?
Bueno, ahora es uno de los empresarios
más importantes de la provincia.
Tiene una inmobiliaria, una constructora
y un montón de negocios de telefonía móvil por la costa.
Así que tal y como están las cosas, no me puedo quejar.
¿Y tenéis hijos?
No, pero estuve pensando en adoptarlo
y al final no me decidí.
Así que estamos las dos igual, ¿no?
Sí. Sí, claro.
Bueno, me tengo que ir, es que he quedado con Bruno.
Me alegro mucho de verte, que te vaya todo bien.
Ya nos veremos.
Qué pesado es Rafa, siempre igual.
Como se le meta algo en la cabeza no hay quien se lo saque.
-Yo estoy muerto de frío, a ver si sale ya y nos vamos.
¡Quillo! Mira lo que he encontrado.
No me jodas. Me cago en mi puta madre.
-¿Cuántos hay?
He visto media docena por lo menos.
200 kilos. -Genial.
-Ya estoy llamando al Perla y vamos a por él.
-Bajo y te ayudo. -Pásame el fardo.
-Pásame la bombona.
Gracias.
-Barea, ¿tienes la transcripción de los interrogatorios?
Me gustaría enviárselos al juez. -Lo acabo de terminar.
¿Te lo envío? -Sí, por favor.
Se lo mando todo esta noche. -Ok.
-Menéndez.
Acabo de hablar con el confidente,
me confirma que la banda del Francés
prepara algo gordo.
Mañana he quedado con él en los eucaliptos del río.
-¿Crees que podría hablar con él? Me gustaría hacerle unas preguntas.
-Complicado, se la juega bastante. Le llamo y te cuento.
-Vale.
-Mi teniente, ya la tienes. -Gracias, Barea.
Hago un servicio y vuelvo, ¿te parece?
¿No te pago lo suficiente como relaciones públicas?
Claro que sí.
Pero ya sabes que me gusta conocer gente.
Cancela la cita,
hoy no quiero compartirte con nadie.
Bruno, buenas noticias, el Rojo ya está en la cárcel.
Le van a caer tres o cuatro años como mínimo.
Un problema menos. Pasé tres años entre rejas,
nadie daba un duro por mí.
Mírame ahora.
¿Temes que lo suelten?
Hay mucho abogado listillo.
Los mexicanos están al caer,
Quiero todo limpio como la patena.
(Móvil)
Nuestro picoleto.
(TELÉFONO) ¿Qué coño quieres? -Tengo información de la buena.
Vete preparando un buen fajo de billetes
para verlo mañana. -Ah, ¿sí?
¿De qué se trata?
-Trátame con más respeto y lo sabrás. Hasta mañana.
Lo sabía. Qué hijo de puta.
¿Qué hacemos?
Quiere hablar conmigo,
dice que tiene información para vendernos.
¿Te fías de él?
Bueno, es un picoleto, pero está muy desesperado,
así que nos conviene.
Será mejor que vaya Claudia.
Fonseca te dará el dinero.
¿No prefieres que vaya Lario? -Es mi contacto, Bruno.
Tú eres mi mano derecha.
No quiero que piense que le damos tanta importancia.
Y Claudia sabe tratar a los hombres
mejor que tú.
Dale un poco más.
Ahí.
Lo tengo.
Va, dale.
Va, va, vamos.
Quillo, de aquí nos vamos a celebrarlo
a algún garito, ¿no?
-¿Qué estás diciendo? Yo estoy reventado.
De aquí no se mueve nadie hasta que yo lo diga.
Pues nos traemos unas rayitas. Álvaro, tío, controla.
Os tenéis que quedar vigilando hasta que yo vuelva.
¿Cómo que hasta que vuelvas? ¿Dónde vas?
A colocar la mercancía.
¿Dar el golpe?
¿No es mejor ir poco a poco y sacarnos una pasta?
-Viviríamos de puta madre una temporada, piénsalo.
Es mejor quitarse el alijo del tirón.
Así luego adiós problemas.
Toma. Cierra.
Escúchame, ¿a quién le vas a colocar
tanta mercancía? Eso es cosa mía.
Guapas, ¿os tomáis algo con nosotros?
-¿Y si nos tomamos una con esta gente?
-Antes me abro las venas. -Joder.
-Vaya noche que nos estás dando.
-Lo que le pasa es que no está el tío que le mola
y se quiere ir a casa. -Que estoy cansada.
-Conozco un chico que está buenísimo.
-No, de verdad, estoy cansada. ¿Por qué no os quedáis vosotras?
Venga, quedaos, de verdad, que estoy cansada.
Me voy a casa, mañana os llamo. -Vale.
-Hasta mañana. -Chao.
Hola.
He pasado por las dunas, pero no estabas.
¿Querías verme? Sí, claro.
Para invitarte a una copa.
¿Por qué huías de los guardias?
Bueno, digamos que el verde me da un poquitín de alergia.
¿Nos tomamos esa copita o qué? Tengo clase mañana.
Pero si tienes otro casco, me puedes dejar en casa.
¿Y si no lo tengo?
¿Vamos?
Aquí, aquí.
No jodas que vives en el cuartelillo.
La casa cuartel.
Venga ya, ahora eres hija del cuerpo también.
Sí, mi padre es jefe de Policía Judicial.
El que detuvo al Rojo.
¿Te cuenta tu padre todo lo que hace?
No, pero ha salido en la prensa.
¿Todavía quieres esa copa? ¿Por qué no?
Me llamo Paula. Yo Rafa.
Nos vemos.
Hola. -Hola. ¿Has cenado?
-Hace una noche brutal.
-Pero ¿has cenado?
-Me he tomado una hamburguesa enorme.
-¿Y esa sonrisilla? -¿Cuál?
-Tú has ligado.
-He conocido al tío más guapo de todo el pueblo.
-Pero no habrás bebido.
-Que es broma.
Buenas noches.
Qué mal rollo, tío.
A ver si al final con la tontería nos van a pegar dos tiros.
Teníamos que haber traído la pipa, te lo dije.
Tú déjame hablar a mí.
Así que eres el nuevo macho alfa de la manada del Rojo.
Traigo 214 kilos de esto.
A 500 euros el kilo son... 50.000 euros justos.
¿Qué pasa, no te han enseñado a multiplicar?
Rafa, quiero ser amigo tuyo.
Y hace negocios contigo,
pero merezco una rebaja por la urgencia.
Una rebaja sí, pero no un atraco.
Vamos a dejarlo en 100.000 y ni para ti ni para mí.
No he venido para negociar, lo tomas o lo dejas.
No hay trato.
Espera, espera.
Estos fardos te han caído del cielo.
Y no tienes a quién colocárselos.
Bueno, eso es lo que tú dices.
Te ofrezco...
80.000. Ni para ti ni para mí.
¿Quién coño nos está jodiendo?
En estos casos siempre te jode la competencia.
Pero yo no he dicho nada.
Muy bien.
Si me engañas,
estás muerto.
Si no, haremos negocios.
¿Lucía?
Padre. ¿Cómo estás, hija?
Después de tantos años el aviso de tu regreso
me dejó muy sorprendido.
Habías progresado mucho en la orden.
Y de repente decides regresar y lo echas todo por la borda.
Me iban a nombrar provincial de la orden en Bolivia.
Una gran misión, sin duda.
Pero me dio vértigo.
¿Por qué Dios iba a elegirme a mí para una misión tan en hora?
Porque tú y las que sois como tú
sois los verdaderos pilares de la iglesia.
Yo no soy nada.
A veces hasta dudo de mi fe. Pero ¿qué estás diciendo, Lucía?
Tú precisamente que has estudiado Teología
debes saber que no hay ningún santo
que no haya recibido el azote de la tentación.
Pero ¿y si nunca tuve vocación?
¿Y si solo me refugié en la iglesia
huyendo de un mundo que me había rechazado?
No sigas por ahí. ¿Y si cuando me quedé embarazada
y usted me animó a entrar en la orden
me estaba señalando un camino equivocado?
Lucía, nuestro padre no lo hubiera permitido.
¿Cómo lo sabe?
¿Acaso Dios no permite que mueran inocentes?
O que los canallas campen a sus anchas.
Vamos a ver, Lucía.
Si has vuelto porque flaquea tu fe, yo puedo ayudarte.
Pero piensa que el diablo siempre ataca a los más fuertes
porque sabe que si los derriba,
los demás caerán detrás como fichas de dominó.
El diablo está más cerca de lo que imaginaba, padre.
Está en todos nosotros.
Igual que Dios.
Encomiéndate al señor, Lucía.
Confía en tu fe.
Tienes una misión.
¿Dónde vas, Rojo?
-Cago en la puta.
¡Socorro! Socorro, funcionario.
Vamos, Rojo. ¿Sabes quién me manda recuerdos para ti?
-Tu puta madre.
-Bruno. Levántate, Rojo.
-Venga, campeón.
Arriba.
¿Dónde vas?
Gracias, Fonseca.
Mándame el documento y lo firmo en seguida.
Hasta luego.
¿Dónde vas?
¿Cómo que dónde voy?
Bruno, habíamos quedado para ir a la fiesta de Cayetana,
querías que te presentara a su marido.
No ve vayas a dejar colgada. Ahora voy.
No me hagas quedar mal. Deja de dar el coñazo,
te dije que voy.
Por cierto, ¿sabes a quién me encontré ayer
en la tienda de comercio justo?
¿Quién?
A la empollona con la que estuviste saliendo
de la pandilla. ¿Qué empollona?
Lucía, la hija del pescador, la monja.
¿Qué pasa con ella?
Nada. Dice que se queda en Barbate.
-Buenos días. Lorena, Bruno.
-Bueno, os dejo solos. No llegues tarde.
Hecho. El cabrón sigue vivo,
pero te aseguro que no volverá a molestarnos.
¡Rafa!
¡Rafa!
¡Somos los putos amos!
Deja de hacer el gilipollas que te vas a caer.
Anda ya.
Mira.
No sabéis dónde me ha metido el cabrón.
Menos mal que ha salido bien.
Anda que si no es por mí. Venga.
Bueno, chavales, 20.000 pavos por cabeza,
no digo más. Somos ricos, tío, ¿qué pasa?
¿Qué coño os pasa?
Rojo está en el hospital.
Lo han molido a palos en la cárcel.
-Seguro que ha sido el puto Francés ese.
Hijo de puta.
Bueno, vale, ya está. Vamos a verlo, ¿no?
Le tenemos que plantar cara a ese cabrón.
¿De verdad? El que no quiera venir
que coja su parte del dinero y se pire.
¿Qué dices? Yo voy contigo.
-Claro, vamos todos. ¿Tú qué haces?
Que estáis como una puta cabra, pero vamos.
Va, coño.
¿Qué coño haces? Suelta.
Vale, ok, ok. Tranquilo, por favor.
Vale, vale, por favor, para.
Dile al Francés que esto es la guerra.
Vamos, vamos.
¡Vamos!
Vámonos, coño.
¿Se puede saber dónde está Lario? -No ha podido venir.
Dime qué tienes para nosotros. -¿Tienes mi dinero?
-Eso depende de la información.
Tú me la das y yo decido si merece la pena o no.
-Ni de coña.
Eso no funciona así, bonita.
Dile a Lario que solo haré tratos con él.
-Para ser picoleto eres bastante tonto.
Tengo un sobre con 5.000 euros que si me largo,
no los volverás a ver.
-Espera, coño.
Tenéis un soplón en la banda. -¿Cómo lo sabes?
-Los tenientes hacen su trabajo y yo hago el mío.
Se lo puedes decir a Lario.
-¿Y quién es el chivato? -Eso aún no lo sé.
-Entonces, ¿qué?
-Han quedado en reunirse en los eucaliptos del río.
El soplón le ha dicho a la teniente que Bruno prepara algo gordo.
Solo tenéis que ir ahí y sabréis quién es.
-Me estás tomando el pelo, ¿no? -Qué cojones.
Te digo que la información es buena.
Se ha bajado la chica.
Dame el dinero.
-No me toques.
Esto se pone feo.
¡Hija de puta!
Deberíamos ir ya. -Espera, espera.
Deja que la chica se vaya, puedo sernos útil más tarde.
Vamos. -Vamos.
¡Dios!
(Sirena)
Pero ¿qué coño?
No me jodas. No me jodas.
Teniente, menos mal que habéis llegado.
-Barea, estás detenido.
-¿Por qué?
-Sabes muy bien por qué, te hemos puesto un micro.
-Teniente, estaba tratando de infiltrarme
y me han tendido una trampa.
-La trampa te la hemos tendido nosotros,
está todo grabado. -Mi teniente.
-Barea, dame tu arma.
-Venga, no lo pongas difícil.
Despacio, tranquilo.
-Y una mierda. Atrás.
Irene, no me hagas usarla, que lo haré. ¡Atrás!
-Por favor, Barea, suelta el arma.
-Vale, vale.
Tranquilo, coño, piensa.
Tendrás un juicio justo, no la cagues más.
-¿Un juicio?
Y pasarme el resto de mi vida señalado como el hijo de puta
que traicionó al cuerpo.
Lo siento.
-Vicente, coño, ¿qué haces? -No lo hagas. Barea, no lo hagas.
-Mírame, vamos.
-Barea, por favor. -Vicente, mírame.
No hagas tonterías, coño.
Lo siento.
Me he equivocado.
¿Qué ha pasado?
Profesionales, don Bruno, profesionales.
Han arrasado con todo.
Teléfonos, tarjetas... Con todo.
Ahora, si quiere, puede pasarse por comisaría
y formalizar la denuncia. Muchas gracias, agente.
No les he dicho nada, pero ha sido la gente del Rojo.
Lario, te necesito.
Que le den por el culo. -Yo estaba cagado, eh.
-Eso por el Rojo.
Nos vemos luego. ¿Te vas a quedar aquí solo?
Os pillo luego con la moto. No tardes, eh.
¿Qué haces aquí?
Te recuerdo que la casa también es mía.
Y te recuerdo que quien vive aquí soy yo.
Oye, lo que pasó en la playa el otro día...
Es que no sé ni qué decirte.
¿Y esto?
Rafa, quiero ayudarte.
Hijo, por favor, escúchame, ¿no?
No tengo el día hoy, eh.
Entiendo que la situación está mal
y sé que tu padre ha hecho todo lo posible
por darte un porvenir.
Pero es que al final te has ido por el mal camino.
¿Cuál es el buen camino, tita? ¿Me lo vas a decir tú?
¿Me tengo que comer la cola del paro cada día?
O vender pañuelos en el semáforo.
¿Crees que dedicándote a la droga vas a labrarte un futuro?
Esto es lo que hay.
Sí, pero así acabarás preso.
¿Qué te importa a ti eso? Más de lo que crees.
Será por lo que te has preocupado por nosotros.
Si ni siquiera te conozco.
Hijo, por favor. Rafa.
¿Sabes que mi padre es alcohólico?
Que mi madre no me quiere ni ver. ¿Lo sabes?
Yo me gano la vida.
Pues yo te ayudaré a encontrar un trabajo.
Pero un trabajo decente. Tranquila, tita, ya tengo.
Hijo, sé por... Que no me llames "hijo",
que tú no eres mi madre.
Quédate aquí, eh. Quédate quieta, no te muevas.
Rafa, ¿qué pasa? Eh, eh.
Vámonos, tira, tira, tira.
¿Dónde? Nos tenemos que ir.
¿Dónde vamos? Vamos.
Al final tengo que encargarme personalmente de todo esto.
Que nos vamos. ¡Rafa!
Vete tú, yo me encargo. Anda, vete.
¡Rafa! Sal un momento, queremos hablar contigo.
Venga, que sabemos que estás ahí.
Corre, corre.
Lucía.
Lucía.
¡Ayuda!
Me voy a tener que quitar de en medio una temporada.
¿Te están siguiendo? En mi casa no me puedo quedar
y no quiero que sepan dónde estoy.
¿Tienes una casa o un refugio o algo?
Rojo me ha dado las llaves, no te preocupes.
Llámame desde este.
¿Qué? Cuidado, ¿vale?
Tranquilo, sé lo que hago.
Y llama a la tita a ver cómo está.
¿Por qué, qué pasa? Tú llámala.
Pero ¿por qué? Que la llames, cojones.
(Móvil)
Sí, dime.
Tu tía está en el hospital. ¿Le ha pasado algo?
No sé qué de una contusión, acaban de llamar de urgencias
de San Fernando. Vale, voy para allá.
Lucía.
Hola, Lucía.
¿Dónde estoy? En buenas manos.
Te he traído yo.
No me acuerdo.
Pasaba con el coche y te vi tirada en el suelo.
Delante de una casita de pescadores.
Te han hecho pruebas, no tienes nada.
¿Te duele?
Un poco.
Pero ya estoy bien, en cuanto venga el doctor
le pediré el alta.
Sigues siendo la misma chica preciosa
de la que me enamoré.
No sigas por ahí.
20 años no pasan en balde.
Y además, soy religiosa.
Para mí desgracia.
Me debes una explicación, ¿no?
Llevo 20 años intentando entender
por qué desapareciste de mi vida de repente.
Te busqué, intenté hablar contigo, pero te negaste.
¿Que yo me negué?
¿Quién te dijo eso? Me lo dijeron, ¿qué más da?
Nunca entendí por qué me dejaste.
¿Qué coño hace este aquí?
Bruno ya se iba.
¿Verdad?
Mi número.
Tienes mucha suerte de ser su sobrino.
Bruno.
Hijo de puta.
Hay que ser muy cobarde para exponer a tu tía
a que le rompan la cara.
Te juro que esto te va a costar caro.
La próxima vez te mato, hijo de puta.
¿Ha palmado el Rojo? No,
pero me he enterado que está en las últimas.
Perdone, hermana.
Si la monja se queda aquí, tendremos problemas.
Lo han tenido que rescatar del fondo del mar.
La gente del Rojo.
Si consigue reflotar la banda, estamos jodidos.
Se a joder porque la playa es nuestra.
Si no tenemos playa para desembarcar,
a tomar por culo la banda.
A la familia de Bruno no le vino muy bien
que tomara los hábitos. Deberías estarme agradecida.
¿Por hacerme creer que Bruno me había abandonado?
Ese tío es un cabrón, cuando iba a nacer Rafa
el cura se quería quedar con el niño
para dárselo a unos señoritos.
Soy Claudia. -Hola.
-¿Me esperabas? -Eres mucho más guapa al natural.
¿Nos vemos esta tarde en la playa?
Bueno.
Si es que estamos predestinados.
Quiero que dejes de ver a Rafa Medina.
¿Todavía no se ha levantado de la siesta?
A veces pienso que estaría mejor sola,
para la ayuda que me da...
Dame un abrazo, ¿no?
-Perdón. -Ah, Irene.
(ACENTO COLOMBIANO) Te digo que si me fallas,
te lo cobro con la vida.
Bruno es el mayor narco que hay en todo Barbate.
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