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Nuestros actos, nos definen.
Y no vas a conocer a un hombre por sus palabras,
ni por lo que leas en sus ojos.
Son nuestras manos
las que hablan de nuestros actos.
Como un diario de carne, huesos y piel.
¿Vas a juzgarme por lo que hice?
Yo no juzgo, ya lo sabes.
¿Ni siquiera ahora? ¿Después de todo lo que ha pasado?
Siempre has tenido todas las preguntas,
pero nunca las respuestas, ¿verdad?
¿Ha valido la pena?
¿Lo ves?
Dime, ¿crees que ha valido la pena llegar hasta aquí?
Quieres que sea yo el que juzgue mis propios actos.
No, quiero que te enfrentes a ellos.
Para eso hace falta algo que no tengo.
Valor.
Tiempo.
Corta la camiseta, venga, rápido. Está sangrando mucho.
¿Quieres que le mire yo? La herida limpia, cerca del bazo.
Por favor, apósitos. Venga, vamos.
Déjamelo ahí. Necesito sutura ya.
Bueno, solo es por precaución.
Yago, no pareces peligroso.
No puedo decir lo mismo de ti.
Veo que has sabido llegar hasta aquí.
Me oriento.
Muy bien, o sea que no eres el problema.
Creo que no has estado solo por aquí.
No, tenía que encontrar la manera de entretenerme.
Yago, sabes que no es buena idea.
-¿Ah, no? -No. Puedes meterte en líos.
Y a ella también.
No te preocupes por ella. Estará bien.
Es lista y fuerte. Me recuerda a ti.
A ti antes.
Si has venido para que la convenza de que no publique
el reportaje, ya sabes dónde está la puerta.
Yago, escúchame.
-¡Epifanio! -¡Por favor!
¡Escúchame!
Qué pronto, inspector. Con la señorita te tomabas tu tiempo.
Puedes aflojarme esto un poco, por favor.
Costa, ándate con ojo.
¿Entonces a qué has venido?
¿A recordar viejos tiempos?
Ya se han quedado muy viejos.
Yo todavía pienso en ellos.
¿Por qué no funcionó, Lola?
No sé.
Buscábamos cosas distintas, supongo.
Sí, yo atrapar a Tachenko y tú la manera de traicionarme.
Si traicioné a alguien fue a mí misma.
No te ha ido mal.
A ti las canas te sientan bien.
Tendrías que haberte quedado con Luis.
Vete a la mierda. No tienes ni idea.
No estoy orgullosa de muchas cosas que he hecho.
Pero de lo nuestro, de haberlo intentado,
no me arrepiento de nada.
No recordaba lo imbécil que eras.
Ni lo que te he echado de menos.
Tigre, espabila. Turno de trabajo.
-¿Qué lees? -La Biblia.
¿La Biblia? Falta te hace.
¿Por qué? Voy a ir al infierno igualmente.
La trama Vulcano se extendía más allá.
Eran un entramado criminal,
-gente rica, influyente, educada. -Pero criminales.
-No sabes por qué maté a Luis. -¿Por qué le mataste?
Las promos llevan un par de días emitiéndose.
-Y decides cancelarlo. -Yo no lo he hecho.
-Has aceptado que lo hagan. -Son los que ponen el dinero.
Lo ibas a emitir en dos días.
Dicen que no quieren convertirlo en un juicio paralelo.
Ahora eres tú el que me toma por idiota.
Sabemos que el problema no son los juicios paralelos.
El problema es la verdad, que molesta.
-Y por eso... -Nos van a cancelar el programa.
¿Qué?
Si lo emitimos, nos vamos a la calle. Tú, yo y el resto del equipo.
Pues quizá sea lo mejor.
Mejor eso que hacer nuestro trabajo de esta manera.
Una visión muy romántica, ¿los mandarías al paro por orgullo?
No, porque antes dimito yo.
Te dejas algo.
Es el montaje definitivo, el que aprobaste tú.
Es propiedad de la cadena.
Firma aquí y es tuyo.
Sin trampas.
¿Por qué me lo das?
Porque tienes razón, la verdad molesta y nosotros molestamos.
Sigo creyendo que eres un cobarde.
¡Sara, espera!
Debo hacerte unas preguntas sobre la cancelación.
¿No te enseñan que las periodistas no somos noticia?
Cascajosa quiere la exclusiva.
-Nada es gratis, ¿eh? -¿El qué?
No se moja, me echa a los perros y quiere la exclusiva. Siempre gana.
No sé, solo hago mi trabajo.
Ya.
Y yo el mío, pregunta.
¿Sí? Grabamos.
Sara, ¿cómo llevas la cancelación del reportaje?
De maravilla.
¿Algo más?
-¿A qué crees que se debe? -No sé, dímelo tú.
Imagino que Yago Costa tendrá algo que decir, ¿qué opina?
Sara.
¿Sí?
Voy a publicarlo por mi cuenta.
Todo lo que tengo.
-¿Cuándo? ¿Dónde? -En internet. Pronto.
Lo que acabamos de oír son las palabras de Sara Sibilio.
¿Y qué ganamos con esto?
Supongo que nada.
Me has cogido con las defensas bajas.
Buena estrategia. Apelar a lo sentimental.
¿Qué dices, Yago?
Lola, me ganaba la vida haciendo esto, lo conozco.
-No me lo puedo creer. -Me das la mano, te la doy,
recordamos los tiempos bonitos, me emociono y estoy donde querías.
¿Ah, sí? ¿Y dónde es eso?
Lejos de la operación Vulcano. Lejos de la verdad.
-La verdad. -Sí.
Hubo un tiempo en que te importaba.
¿Por eso la escogiste a ella? ¿Porque le importa la verdad?
No, me recordaba a ti.
¿Le dijiste a la periodista que de la verdad no se vive?
¿Le has dicho dónde te lleva la verdad, Yago?
Yo también quería eso. Verdad, justicia.
Pero aprendí que a veces son incompatibles.
Que tenemos que mentir.
Traicionarnos a nosotros mismos. ¿Sabes por qué?
No, no lo sé.
Porque a ellos, a los asesinos,
no les importan nuestras normas.
Eso nos diferencia.
¡Por eso van ganando! ¡Por eso, Yago!
Da igual a cuántos encerremos.
Solo rascamos la superficie.
Por eso firmé órdenes que no tenía que haber firmado.
Y por eso miré hacia otro lado muchas veces con Villanueva.
Porque quería hacer justicia.
Pero no la hiciste, Lola.
Porque tuve miedo.
Te parece una excusa horrible, ¿verdad?
Pero lo tuve.
Era un miedo paralizante.
Y no era miedo a que me mataran.
Era miedo a desaparecer.
A perderlo todo.
Quise jugar a su juego. Me ganaron.
Si esa chica te importa, no dejes que siga con esto.
Lo que amenazaron con hacerme a mí...
Algunos...
...todavía creemos en que hay que hacer lo que es justo.
Supongo que yo perdí la fe.
Por suerte para todos...
...Sara no la ha perdido.
No hagas lo que es correcto, haz lo que es justo.
¿Quién te lo digo? ¿Ella?
Tú.
Lo dijiste tú.
Buenos días.
¡Ayuda! ¡Socorro!
¡Ayuda! ¡Socorro!
Calla, cállate.
Tranquila.
¿Está aquí todo?
¿Aquí lo tienes todo? ¿O tienes alguna copia?
Te he hecho una pregunta, ¿me oyes?
-Venga. -¿Y tú quién coño eres?
Vamos a recoger lo que necesites, no te puedes quedar aquí.
Te veo muy tranquilo, ¿no?
¿No tendría por qué estarlo?
¿Cómo sabes que alguno de esos amigos no está aquí dentro?
Bueno...
Han tenido casi dos años para matarme.
-No habías abierto la boca antes. -Menos charla.
Escucha bien.
Si vienes a por mí habrá consecuencias, lo sabes, ¿no?
Estoy en la cárcel. Qué más da un año arriba, un año abajo.
Visto así... Si lo tienes claro...
A veces dudo.
Pero entonces recuerdo a mi hermano y se me quitan las dudas.
Muy bien, pues aquí estaré. Esperándote.
Puedes ventilar esto, pero no salgas a la terraza.
Voy a buscar sábanas y toallas limpias. Cierra, por favor.
Al lado vive una señora mayor, está sorda.
Pero intenta no hacer mucho ruido, que piensen que esto está vacío.
¿Estás bien?
Sí.
Aquí vas a estar bien.
No te van a encontrar.
Es fácil decirlo cuando no han intentado matarte.
Más de una vez lo han intentado.
Al final te acostumbras.
¿Por qué debería fiarme de ti?
Porque no te queda otra y porque llevo semanas protegiéndote.
¿Eres mi ángel de la guarda? A petición de Yago, supongo.
Creía que te haría falta y no se equivocaba.
Muy considerado, aunque llegas un poquito tarde.
Llevan semanas amenazándome por correo.
Y entraron en mi casa cuando yo no estaba.
-Ah, pero eso fui yo. -¿Cómo?
Yago pensó que te haría falta un empujoncito.
-Un empujoncito. -Para motivarte.
Cierra por dentro y no salgas hasta que yo vuelva. ¿De acuerdo?
No, no.
Haz lo que te digo y todo irá bien. No le abras a nadie.
Yago me dijo que no publicaras el reportaje todavía.
-Aún no. -¿Por?
Dice que si esperas un poco tendrás un final a la altura.
¿Por qué me estás ayudando?
No te ayudo a ti, niña. Lo ayudo a él.
Te está cobrando favores.
Me equivoqué y solo intento arreglarlo.
Tu dimisión.
Si no hubiera accedido a las presiones quizá estaría libre.
Y Luis paseando por ahí.
Ahora ya no tengo nada que perder.
Yo tampoco.
No seas ingenua, niña.
Tú lo tienes todo por perder. ¿Por qué te crees que estás aquí?
¿Y dónde estoy exactamente?
¿No la reconoces? Es la casa de Yago Costa.
Primera parada.
¿Qué? ¿Cómo lo llevas con las Sagradas Escrituras?
Bien, llego a la parte del Apocalipsis.
¡Epifanio! ¿Puedes venir un momento?
Joder. Celia no me puede ver así. Me ha echado de casa.
¿Dejarás de comportarte como un imbécil? ¿Sí o no?
Yago, en serio. Déjame entrar, por favor.
¿Por qué no me ayudas, Ivanka?
Dime bares, locales, clubs donde puedo encontrar a Tachenko.
¿Y luego qué? ¿Me mandas a servicios sociales?
No, puedes confiar en mí.
-¿Qué es esto, Yago? -Toda la investigación está ahí.
Tachenko y Miranda estaban conectados. Tengo una testigo
-que corrobora... -Sin pruebas, no tienes nada.
-Está en curso. -Es una obsesión.
¿Eso crees?
Sara, la jueza Solozábal ha prohibido la emisión de tu reportaje.
-Lo siento, de verdad. -Mierda.
No me jodáis, que acabo en una hora.
-Costa, prepárate. -¿Cómo?
Tienes turno de lavandería, te lo han cambiado.
¿Y quién lo cambió?
Costa, no me jodas. Venga, arrea. La Biblia lees...
Soy más de ciencias que de dogmas.
¿Podrías devolvérselo al médico? Se lo tomé prestado.
Claro, ¿alguna cosa más desea el señorito?
Bueno, pues ya que lo dices,
hay una nota dentro para Sara. ¿Podrías dársela, Epifanio?
¿Este uniforme es de funcionario de correos?
Por favor.
Venga.
Lo que tienes entre las manos es una despedida.
Breve, como deberían ser todas las despedidas.
Si las cosas salen como parece que van a salir,
dudo mucho que nos volvamos a ver.
Así que solo te pido una cosa.
Dale buen uso a mi memoria.
Y por favor, Sara, no cambies nunca.
¿Por qué lo ha hecho?
-Gracias, Ana. Puede salir. -¿Por qué lo ha hecho?
No me has dejado otra alternativa.
Y una mierda. Se supone que estamos en el mismo bando.
Los jueces y los periodistas nunca estamos en el mismo bando.
¿Va a prohibir la emisión de La Sala?
-¿Sabe qué? Lo haré igualmente. -Adelante, la multa son 60 000 euros.
-Puedo hipotecarme. -Y pena de cárcel.
-¿Se ha estado riendo de mí? -No, te hago un favor.
Me estás vacilando.
No, ya lo entenderás.
-Ahora si te calmas... -Lo sabía, eres miserable y corrupta.
Este es su trabajo, ¿no?
Tapar la mierda de los demás. Que no se sepa la verdad.
Me das asco.
-¿Has terminado ya? -Sí.
¿Tienes una cámara? Eres periodista, ¿no?
Muy bien, cuando quieras.
Soy la jueza Dolores Solozábal y esta es mi dimisión.
Abandono mi puesto en la Audiencia Nacional
y con él los procesos que tengo abiertos.
Mi decisión no es fruto de coacción o de chantaje alguno.
Lo hago por compromiso con mi cargo y por honor a la justicia.
¿Quiere que paremos?
No.
¿Seguro?
Es lo mejor para mí, para ti y para todos.
Por eso querías prohibir mi reportaje.
Para protegerme antes de hacer todo esto.
Parece que sí estamos en el mismo bando.
Llevo mucho tiempo ocupando el lugar equivocado en el estrado.
Gran parte de mi carrera ha sido una gran mentira.
He estado implicada en la operación Vulcano.
La trama corrupta que debía juzgar.
Mi cobardía ha manchado una institución sagrada para mí.
Por eso, quiero pedir perdón y ponerme en manos de la justicia.
La misma justicia a la que yo no he sabido servir.
La jueza Solozábal ha admitido encubrir a Villanueva
y su red de corrupción,
antes de tomar una última decisión.
Levantar la prohibición que había sobre el reportaje La Sala.
La publicación de este reportaje está en manos de Sara Sibilio,
quien al parecer piensa hacerlo público.
Pasamos a deportes, pero antes informamos de una noticia reciente.
Otra noticia sobre el caso Vulcano, Yago Costa ha sido apuñalado
hace escasas horas. El pronóstico de momento es reservado.
-¿Eso qué es? -Morfina.
-¿Le vais a poner morfina? -No es para él.
Vaya, no sabía que ponías tan bien las inyecciones.
Si me necesitas, ya sabes. Estoy jubilada.
Apenas duele.
Eso no es una buena señal.
Pero hemos salido de cosas peores, ¿verdad?
Sí, pero entonces era diferente. No estabas solo, era distinto.
Estaba Luis, Lola.
Y ahora mírate. Mírate.
Los has apartado a todos.
¿Qué propones?
Que nos dejemos ir.
Estaría bien.
Muy bien.
Venga, vamos.
Pero ya hemos llegado hasta aquí.
Cierto. ¿Y entonces?
Ahora, Yago.
Es el momento.
Ahora o nunca.
Yago.
Yago Costa.
¿No saben en qué hospital puede estar?
Vale, gracias.
¿Delacruz, te has enterado de lo de Yago? ¿Sabes si está bien?
Tengo entendido que sí.
-Yago. -Hola, señorita Sibilio.
Yago...
¿Vas a gastar mi nombre?
Que por cierto, no te lo había dicho, pero es hebreo, como el tuyo.
¿Te estás escapando?
Sí, lo dices como si fuera una mala noticia.
Lo tenías todo planeado. Ha sido un plan para escapar de ahí.
Cuando quieras.
¿Estás seguro?
Justo donde te dije.
-Espero que no te equivoques. -No te preocupes.
Llevo un tiempo estudiando anatomía.
A la de tres.
-Una... -Una...
Bien hecho.
Veo que has tomado buena nota de mis historias.
¿Y por qué ahora? Has tenido dos años para fugarte.
Tenía que esperar a que aparecieras tú.
Necesitaba contarlo todo antes.
-Se lo hubieras contado a cualquiera. -No.
No todo el mundo está dispuesto a jugarse la vida.
¿Por eso me escogiste a mí? ¿Tengo pinta de mártir?
Tengo entendido que fue por otra razón.
Que te recuerdo a alguien.
Puede ser, sí. Pero tú eres mucho mejor.
Lola cree en la justicia, sí, es verdad.
Pero tú además crees en la verdad.
-No me sobreestimes. -No, los dos sabemos
que tu reportaje va a ser un éxito viral.
¿Lo vas a ver?
Bueno, no lo sé, depende. ¿Salgo guapo?
¿Y ahora qué?
Ahora...
Bueno... a seguir buscando la verdad.
¿Ya sabes a dónde vas a ir?
Sí, claro, siempre tengo un plan alternativo.
Pero no puedo contártelo.
¡Yago!
¿Y si te cogen?
Pues entonces supongo que podremos...
...seguir con la segunda parte de La Sala. ¿Qué te parece?
¡Guapa!
¡Preciosa! ¡Preciosidad!
Epifanio, por favor.
Qué raro se me hace verla aquí.
Supongo que ya no impongo tanto, ¿no?
Lo siento mucho. Siento que todo haya acabado así.
Creo que ha valido la pena.
-Tienes tu programa. Enhorabuena. -Gracias.
¿Le importa si empezamos?
Sara, puedes tutearme.
Quizás... Cuando coja confianza.
El juicio está visto para sentencia, demuestra que lo que dijo Yago
y lo que os he mostrado era cierto.
Sobre todo demuestra que la justicia todavía tiene quién la defienda.
Y no me cabe la menor duda,
al final todo el mundo paga. Nadie se libra.
¿CUÁNDO TE VEO? ¿MAÑANA?
ES QUE ESTÁN MIS PADRES
¿NO ME QUIERES VER? CLARO QUE SÍ PERO DÓNDE
EN EL PARQUE DEL SUR, EN LA FUENTE ALLÍ NOS VEMOS
ALLÍ NOS VEMOS
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