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Original subtitles

-Perdona, necesito una ducha. -Tranquila.

¿Entrenando para algo?

Hay que estar en forma, por si hay que echar a correr.

No pareces de esas.

-¿De las que corren? -No, de las que huyen.

Aunque quizás tengas que hacerlo.

Molestarás a mucha gente con ese reportaje.

Habré hecho bien mi trabajo.

Tú trabajo.

¿Sabes lo primero que aprendí cuando empecé a trabajar?

Que es imposible ganar todas las batallas.

Por eso me centro en esta.

Te admiro. Admiro tu determinación.

-Pero que no estropee investigación. -No quiero que estropees tu carrera.

Muy considerada, gracias. Creo que correré el riesgo.

Puede que no sea lo único.

Eres lista. Sabes que te has ganado enemigos.

Si no quiere nada más, tengo trabajo.

Yo no soy uno de ellos, no soy tu enemigo.

Sara.

Sigue entrenando.

Quiero una fecha exacta, Ivanka.

Mírame. ¿Febrero o marzo?

-Marzo. -¿Por qué me dijiste

que llegaste en mayo del 2010?

Concéntrate y mírame, por favor. ¿Quién te trajo a España?

-Tachenko. -Tachenko. ¿Qué más?

Eh, Tachenko.

Muy bien. ¿Lo reconocerías si lo vieras?

¿Ah, sí?

O sea es mucho más difícil reconocer una cara

que recordar una fecha. ¿Le reconocerías?

-¿Por qué? -Lo recuerdo bien.

¿Por qué? ¿Qué te hizo?

Mírame, ¿qué te hizo?

-Me obligaba a trabajar. -¿Qué hacías?

-Ya lo sabes. -No sé nada.

Dímelo. ¿Qué te hacía hacer?

Vamos, dímelo. ¿Qué te hacía hacer?

Me acostaba con... Venían...

Venían hombres a la habitación.

A veces media hora,

a veces una hora.

¿Y? ¿Disfrutabas con esos hombres?

¿Disfrutabas? Sí, ¿no?

Era un infierno.

No sería tan complicado ni duro si te escapaste, ¿verdad?

Tenía que drogarme.

¿Te drogaban? Ah, muy bien.

¿Cómo puedo creer lo que has dicho si te drogabas?

¿Cómo creo a una yonqui?

Si los yonquis mentís constantemente.

-Yo no soy una yonqui. -¿No?

Ahora ya te entiendo. Claro. Lo que hacías ahí.

Prostituirte para pagarte la droga. Como todos los yonquis.

-No. -¿Ah, no? ¿Qué era entonces?

¿Vas a culpar a Tachenko? ¿Tachenko tiene la culpa de todo?

Esa es una acusación muy grave. Tu palabra contra la suya.

¿Lo sabes?

-Había otras chicas. -¿Dónde están? No las he visto.

¿Cómo se llaman? ¿Dónde están?

¿Dónde están? Ivanka, mírame. ¿Dónde están?

-¿Dónde están, Ivanka? -Tienen miedo.

¿Estás bien?

Está bien, Ivanka. Eh.

Yo también tengo miedo.

Ivanka, en el juicio van a ser mucho más duros que yo.

No sé si puedo hacerlo.

Sí puedes.

No sé si quiero hacerlo.

Estaré contigo.

¿Siempre?

Cuando todo esto acabe,

¿estarás a mi lado?

No quiero estar sola.

¿Sabes una cosa?

Hace mucho, mucho tiempo.

Yo también estuve aquí.

Aquí mismo, en esta misma habitación. Como tú.

¿Sabes lo que hacía cuando me sentía solo o tenía miedo?

¿Te lo cuento?

Cogía migas de pan.

Las ponía ahí. En la ventana.

Y al cabo de un rato venían dos o tres gorriones

que se posaban en la ventana.

Y ya tenía compañía.

-¿Era necesario todo eso? -Era el testigo para encerrarlo.

-Tenía que ser precavido. -Un poquito paranoico.

Cuando tienes miedo,

no te fías ni de ti mismo.

Esta mañana pensaba que me seguían.

No sé si era real o me lo imaginaba.

¿Aún tienes miedo?

Es normal. Tu reportaje asustaría a cualquiera.

Creo que Lola ha intentado convencerme de que no lo emita.

Ella también tiene miedo. Tiene miedo por ella y por ti.

Por ella, dirás.

Aún estás a tiempo de cambiar de idea, si quieres.

-Tienen derecho a saber la verdad. -Ellos, la gente.

Por eso me cuentas esto, ¿no?

Es tu vida la que peligra, no la de la gente.

Yago, no me tomes por una imbécil.

Eres el primero que quiere que esto salga.

-Yo no importo. ¿Qué quieres tú? -Que me lo sigas contando.

Muy bien.

Hice mi trabajo y me puse a esperar.

La gente cree que ser policía son

persecuciones y disparos, pero la mayor parte es esperar.

Lancé el sedal.

Y me puse a esperar. A esperar a que algo picara.

-Eso es una mierda. Lo que... -Hablemos.

Yago, un minuto.

Sé por qué hemos dado palos de ciego. Acompáñame, ven.

Si me disculpáis un momento...

No vuelvas a hacerlo. No puedes interrumpir.

Puedo hacerlo si me escuchas.

-No se dedica a la trata. -¿De qué hablas?

Estoy hablando de Tachenko.

Sabe que le dio problemas y ha cambiado de negocio.

Tenemos mucho trabajo.

¿Te acuerdas del retrato robot que le hice?

Lo han reconocido unos camellos.

Él se lo pasa. Nunca menos de un kilo.

Lo tenemos, Luis. Podemos cazarlo.

-¿Sabes qué es esto? -Ni puta idea.

Esto son los casos que tienes pendientes.

Dos chavales robaron y mataron a un cliente.

Hay un testigo esperando a que le preguntes.

Hace dos semanas, un asesinato en plena calle.

Este martes, una viuda muerta con la puerta sin forzar.

-¿Has acabado? -¿Cuándo vas a acabar tú?

Esto es importante.

Espabila. Estás desatendiendo tu trabajo.

Yo detengo criminales.

No lo haces y cuando no lo haces, yo doy la cara por ti.

Entonces coges y me echas.

Yago, soy tu amigo. No voy a despedirte.

Pues déjame investigar tranquilo y le das esta mierda a otro.

Me la sudan estos casos.

Me importas tú.

No te preocupaba tanto cuando me comí ese expediente de Asuntos Internos.

No te preocupaba tanto.

Sí, ya sé que te debo una.

Me faltan dedos para contar las que me debes.

Si sigues así, no podré defenderte más.

Te queda bien la corbatita.

Déjame trabajar.

Con eso me bastaría, Luis. Como antes.

Aparta de en medio.

¿Qué haces aquí?

Todavía comes, ¿no?

Lola, ven.

Quiero enseñarte algo.

Me lo tomaré como un sí.

-He encontrado a Tachenko. -He traído vino, ¿me lo abres?

Se dedica al tráfico de drogas en grandes cantidades.

Sé dónde la vende.

-No tienes buena cara. -¿Has escuchado?

-¿Y tú lo que te he dicho yo? -Eres igual que Luis.

-¿Porque me preocupo por ti? -Hago mi trabajo.

Esto no es solo trabajo.

Lo sé.

Pero pensé que tú lo entenderías. Sobre todo tú.

Quizás no soy como piensas, Yago.

Te he traído pollo. Espero que te guste.

No, no te vayas. Por favor, Lola, no te vayas.

-Mejor te dejo solo. -No quiero que te vayas.

¿Por qué no me ayudas?

Si damos con Tachenko será bueno para el caso, para los dos.

¿Cómo llevas la investigación contra Villanueva?

Indicios, nada más.

¿Por qué no lo hacemos juntos?

Mírame.

Mírame, Lola.

Podemos hacerlo.

Seguimos el rastro del dinero.

Juntamos las pruebas.

Podemos hacerlo.

Creo que confías demasiado en nosotros.

¿Qué te pasa?

No puedo seguir con esto, Yago.

¿Con qué?

Contigo.

Ni siquiera supe qué decir.

No hubiera podido decir nada.

Y qué tal un "no te vayas", "quédate".

Eso hubiera sido llenar el silencio.

Ni lo intentaste.

Nuestra relación no estaba rota.

No, era ella.

Pero yo eso todavía no lo sabía.

Sabía que tenía que dar con Tachenko.

Me di cuenta de que tenía que dar un paso adelante.

-¿Cambiando de aspecto? -Exacto.

Decidí hacerme pasar por un vendedor de coca.

A veces tienes que estar dispuesto a jugarte la vida si quieres avanzar.

A los pocos días, me encontré un intermediario

que me habló de un tipo de aspecto eslavo, grande como un oso.

-Y que quería conocer mi producto. -Tachenko.

Solo había una forma de comprobarlo.

-Ya me han registrado. -Tranquilo.

No es maricón.

Me suenas. ¿Hemos hecho negocios antes?

No, no lo creo.

Y espero que este sea el primero de muchos.

Los españoles sois como los chechenos.

Tenéis todos la misma cara.

Mañana puedo conseguirte siete kilos. De eso que tienes encima de la mesa.

¿Por qué has venido solo?

-¿Perdón? -Aquí. Has venido tú solo.

-Cierto, sí. -¿Por qué?

Mis socios no lo tenían muy claro.

Pero yo les dije que sí, que me fiaba de ti.

Mentira.

No me conoces.

Y si me conocieras, no confiarías en mí.

Así que o eres idiota...

-...u ocultas algo. -Veo que me mintieron.

Dijeron que te encontrabas la polla por tenerla entre las piernas.

¿Quién te dijo eso?

Si me conocieras, sabrías que no te lo diré.

-¿Y ahora qué? -¿Quieres saber por qué vine solo?

Porque sé que cuando pruebes esa mierda que te acabo de traer,

te va a gustar.

Vas a oler el negocio.

Vas a querer más. Y no me vas a matar.

-¿Y si me parece que es una mierda? -Me lo meto por el culo y mátame.

Doce kilos.

A treinta mil el kilo.

Treinta y dos. Son treinta y dos.

Quiero conocer a tus socios.

-Tráelos mañana. -Muy bien.

-¿Y le hiciste caso? -Sí, llevé a mis amigos.

Uno de ellos con muy buena puntería.

¡Alto, policía! ¡Policía! ¡Quietos!

No podía arriesgarme, Yago. Ya nos lo hizo una vez. Qué asco.

Pensé que estarías más alegre.

No me gusta el exceso de alegría, ya lo sabes.

Te vuelve confiado. Toma, póntelo.

-¿No te echas? -Te acostumbras al rato.

¿Cuánto llevas aquí?

Relájate un poco, Yago. No se va a levantar.

-Ha caído. -Está muerto, sí.

Pero hay algo que no...

-Que no encaja. -Luis me ha pedido que hable contigo.

Está muy preocupado.

Está muy preocupado con su nuevo cargo, desde luego.

Judith.

-No estoy seguro de que fuera él. -Yago...

Escúchame, este tipo no se atrevió a cortarle el cuello a ese niño.

-Por eso Luis pudo matarle. -¿Y?

Tachenko no hubiera dudado.

-Estamos todos equivocados menos tú. -No sería la primera vez.

Si sigues alejando a la gente que te quiere ayudar acabarás solo.

Sí, lo sé. Lola me ha dejado.

Lo siento.

Creí que no te caía bien.

Bueno.

Pero tú sí.

¿Sí?

¿Cuándo? ¿Cómo? No, no. Voy para allá ahora mismo.

-Tengo que dejarte. -¿Qué ha pasado?

Te lo cuento luego.

Ivanka, llámame, por favor. En cuanto escuches el mensaje.

¿Qué pasó?

Yago.

Se asustó. Se asustó y se fue.

Le fallé.

Eso es lo que pasó, le fallé.

No pude protegerla.

La encontró un vagabundo.

Le dispararon por detrás, ni se enteraría.

-No lo suavices. -No lo hago.

-Lo haces, no lo hagas. -Escucha, Yago.

El forense ha dicho que por su rostro no sufrió.

Tuvo suerte, Yago.

-¿Suerte? -No quiero decir...

Ya me entiendes.

Lo siento, Ivanka.

Lo siento.

Lo siento.

Ni un día después y ahí estaba.

En la misma camilla que ese hijo de puta.

Dicen que lo bueno de la muerte es que nos iguala a todos.

A la mierda con la muerte.

Lo siento.

Siento haberte... recordado todo esto.

Está bien.

Ojalá hubiera sido tan sencillo para mí.

-¿El qué? -Llorar.

Olvidarlo todo. Seguir adelante.

A veces las lágrimas se quedan dentro.

¿Cómo conseguiste superarlo?

Sabía lo que tenía que hacer.

Solo tuve que esperar unos días.

¿Y las flores?

Demasiada escolta para un simple camionero.

Soy un camionero muy querido.

Enhorabuena. Has conseguido engañar a todo el mundo.

Si me disculpas, me espera un chuletón del tamaño de tu ego.

Nadie sabe que eres un criminal sádico. Prostitución,

asesinato, narcotráfico.

Contactos con la policía, con la política.

Si todo eso fuera verdad,

-¿no sería peligroso saberlo? -Si lo fuera, claro.

Eres un recadero que trabaja para peces mucho más gordos.

Alguien que recibe órdenes y las ejecuta.

No recibo órdenes de nadie.

-¿Entiendes? -¿Qué pasa?

¿Quieres bailar?

¿Un poquito? ¿Bailamos?

¿Sabes qué pasa? Que estás aquí muy acompañadito.

Y si no recibes órdenes, ¿cómo funciona? Dímelo.

Te lo piden por favor, ¿es así?

"Por favor, mata a Ivanka".

Así que ojos claros ha muerto.

Qué pena. Con lo buena que era en su trabajo.

De lo mejorcito que he visto. También te la has follado, ¿no?

-Eres íntegro, no imbécil. -¿A quién se lo encargaste?

Yo no tengo nada que ver con eso.

Cuando te interrogué sabías que no estaba en el orfanato.

-Un farol. -Ten los cojones de admitirlo.

No tengo nada que ver con cada chica que amanece con el cuello cortado.

Fue un disparo.

¿Ves?

No es mi estilo.

No, tu estilo es bastante más hijo de puta que eso.

-Jefa, soy yo. -Inspector Costa.

No pareces muy contenta.

Quería llamarte, pero no sabía si era un buen momento.

Supongo que me he adelantado.

Siento mucho lo de la chica.

Quería hacerte una pregunta.

Las que quieras. Tengo todo el tiempo del mundo.

¿Por qué recomendaste a Luis?

Esa no es la pregunta, Yago.

La pregunta es quién.

Quién me recomendó a Luis.

Sufrí muchas presiones.

Me obligaron a irme.

-¿Quién? -Quien va a ser, los de arriba.

Me dieron excusas de mierda.

Ni siquiera sé de dónde partió la verdadera orden.

Alguien quería a Luis de comisario.

Muy bien. Y aceptaste sin rechistar. No es muy propio de ti.

Estaba demasiado cansada para pelear. Pero espero que tú no.

-Muchas gracias por la información. -¿Qué harás con ella?

Pelear, jefa.

Pelear.

EXPEDIENTE 320/15

ARCHIVO CORRUPTO E INSERVIBLE

ARCHIVO CORRUPTO E INSERVIBLE

Una señora con una bolsa de monedas.

Súper loco.

Y eso, tío. De repente se terminó todo.

Eh, Costa. ¿Qué tal, compañero?

-¿Qué haces? -Siéntate, Marcos, quiero hablar.

¿Cuántos años hace que nos conocemos?

Pues, no sé, más o menos ocho años.

Sí, ocho años más o menos. ¿Y en ocho años sabes cuántas veces

he cerrado con llave?

-No. -Ninguna.

Ninguna vez.

Costa, ¿qué quieres de mí?

¿Sabes por qué lo he hecho ahora?

No sale nadie hasta que me des el expediente del caso Tachenko.

Podría interrogarte sutilmente, leer entre líneas,

bla-bla-bla. Pero, ¿sabes lo que pasa?

Que estoy cansado de sutilezas.

Estoy harto de ser yo.

No hay cámaras, las he apagado.

Estamos solos, no hay nadie más. Y de aquí no va a salir nadie.

Joder.

Joder.

Joder, Costa.

No puedo. No puedo darte el expediente.

Y por eso dañaste el archivo.

Hace ocho años, cuando te conocí, pensé:

"Ese tipo...

...va a ser un buen policía.

Es un buen hombre".

¿Crees que lo has conseguido?

¿Ser un buen policía?

Pues, me gusta pensar que sí.

Pues dame la copia de seguridad.

Dámela, Marcos.

Porque si no dejarás de serlo.

Ni policía ni hombre.

Solo vas a ser un recuerdo.

A veces hay que cambiar de estrategia.

-Y era intimidar a un compañero. -Ya sabes, el fin

justifica los medios.

Ya, claro. ¿Conseguiste el expediente?

-Aunque ese no era mi fin. -¿Cuál era?

¿Me estabas buscando?

Siéntate.

¿No había otro sitio mejor para hablar?

¿No te gusta la sala?

-Solo cuando estoy de ese lado. -¿Por qué está nervioso?

No es por qué está nervioso.

La pregunta es por qué intenta disimularlo.

Bueno, tú dirás.

Voy a dejar el cuerpo.

Al menos por un tiempo.

¿Qué? ¿Qué pasa?

-¿Qué estás diciendo? -Voy a retirarme.

Unos meses, no sé, quizá...

....algo más, no lo sé, ya veremos después.

-¿Estás seguro? -Tenías razón.

Lo de Tachenko...

Lo de Tachenko me ha consumido.

Y necesito alejarme de todo.

Si no perderé la cabeza y a la gente que quiero.

Qué gilipollez.

-A mí no me vas a perder nunca. -Quería darte las gracias.

Por no haberme enviado a la mierda antes.

Si te digo la verdad,

creo que es una buena idea. Al menos por un tiempo.

¿Eso crees?

¿Era en serio?

¿Pensabas dejar el trabajo?

No, solo quería ponerlo a prueba.

Yo creo que se lo ha tomado bien.

Demasiado bien.

Voy a echarte de menos.

Yo no, idiota.

¿Podrías hacerme un favor?

¿Podrías llevarle flores a Marga?

Estaré un tiempo que no voy a poder ir a visitarla.

-Espero que no te moleste. -No, no.

Seguro. Sé lo que significaba para ti.

¿Lo sabes?

Creo que nunca llegué a presentaros formalmente, ¿verdad?

Judith me habló de ella.

Me dijo que la conociste cuando eras un chaval.

Todavía tengo pesadillas.

Con su última llamada. No contesté. Estaba contigo en el bar sin batería.

Sueño que contesto.

Pero no es ella la que responde.

Es duro, Yago.

Es duro no poder despedirse de alguien a quien queremos.

Como estoy haciendo contigo.

¿Qué es eso?

Un extracto del expediente 320/15.

El registro de llamadas de Marga.

El penúltimo es el mío.

El de abajo de todos, el último,

es el de Luis Corbalán.

Marga le llamó después de que me saltara el contestador.

Discúlpame un momento, anda.

Hablaron aproximadamente dos minutos.

-¿A Luis? -Sí.

¿Y de qué hablaron?

No lo sé.

Pero fuese lo que fuese...

...eso fue lo que la mató.

¿Judith te contó algo más de mí?

-¿Algo más? -De mi pasado.

No sé a qué viene esto ahora.

Siento que...

Joder, después de todo lo que hemos pasado.

Y es como si no nos conociéramos.

Aún nos queda tiempo, ¿no?

Nunca te hablé del orfanato donde me crié, ¿no?

Donde tenía escondida a Ivanka.

No, nunca.

Claro que lo conoce.

Había hablado con Judith sobre él.

Y sabía lo especial que es para ti.

Como mínimo, le dispararon por la espalda.

-Vaya, no es muy valiente, pero... -Fue lo mejor.

Tuvo suerte, ¿verdad?

¿Por qué crees que

no le cortaron el cuello como a Marga?

-Compasión. -Extraña respuesta.

Esa es una extraña respuesta.

¿A qué te refieres?

Los asesinos...

...no tienen compasión.

Fue él.

Si quieres puedo llevarle flores también a Ivanka.

¿Perdón?

Que puedo llevarle flores a Ivanka, si quieres.

Me...

¿Me esperas un minuto? Ahora vuelvo.

Nunca creí en la venganza. De ser así,

no me hubiese hecho policía.

-¿Dónde está Yago? -Viene ahora.

Me dijo que te trajera aquí.

El orfanato ya no es un sitio seguro.

Mira, creo que por ahí viene.

La venganza

suele ser desproporcionada e inútil.

Yo no quería vengarme.

Y sé que Ivanka tampoco.

Ella hubiera querido hacer justicia.

Por eso,

le di a Luis una muerte rápida,

la misma que tuvo ella.

Mírame.

¿Qué vas a hacer ahora?

Lo siento mucho.

Si te echas atrás, lo entenderé.

Si decides seguir adelante...

...estaré ahí contigo.

Hagas lo que hagas...

...tú decides.

Ahora compartimos un secreto.

Y quiero que se lo cuentes al mundo entero.

No me has dicho por qué yo.

Esa no es la pregunta correcta.

¿Y cuál es?

¿Me equivoqué haciéndolo?

Supongo que pronto lo sabrás.

Se nos acabó el tiempo.

Por cierto, ¿has pensado el título para tu documental?

La Sala. Próximo jueves, estreno del reportaje

que nos contará toda la verdad sobre Yago Costa.

Por primera vez, conoceremos por su protagonista

cuáles fueron los motivos que le llevaron a...

Inspector, tienes visita.

Hola, Yago.

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