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Amén. Amén.
Amén. Amén.
A porta inferi. A porta inferi.
¿Se siente mejor?
No ha sido nada. Un simple desmayo, agotamiento.
Seguramente por mala alimentación.
A ver, que aquí está la sopa.
Vamos.
A ver, la sopa.
Ha caminado mucho, ¿eh?
¿De dónde viene?
Inglés. ¿Qué ha dicho? No sé, pero me parece que inglés, ¿eh?
Es más que inglés.
Inglés eres.
Inglés. Que Clara y yo hemos conocido inglés en Granada.
¿Verdad, Clara, cuando éramos estudiantes?
Uy, uy, uy.
¿Te gusta?
Quedas topa de más si me recogiste a un muerto.
Qué dura es la vida.
Qué dura es la muerte.
Por favor.
¿Quieres una minita más?
La letrita.
¿Qué?
Retreta.
Retreta.
Ah, el retrete. Venga, yo la compro.
Eso es dicentería. Que no coma nada en cuatro días. Solo agua con limón.
Así que inglés.
Pues entonces usted será protestante.
Americano, ¿no? Pues permítame que le dé un golpeo.
No se lo diga a nadie.
Porque aquí en el pueblo no lo entenderían.
Que venga algún domingo a misa, que eso no le hace daño a nadie.
Ya está.
Ese agujero da las cuadras.
¿Donde las bestias y las gallinas?
A las gallinas les encanta la mierda. Venga, pase, pase.
Venga, cuando acabe lo tira al cubo ese.
Yo estoy aquí por si necesita algo.
Oiga, ¿qué es lo que ha venido buscando por aquí?
Una casa.
157, 158, 59 y 160.
Eso es.
Un año por adelantado. ¿Se lleva este plato, señora?
Es la mejor casa del pueblo.
También.
Lo suyo es cuestión de suerte.
Llegar y besar el fanto. A nosotros ya nada nos retiene en el pueblo.
Nos vamos a Granada.
Esta casa nos trae demasiados recuerdos.
Yo me quedo con la habitación del fondo, como le dije. O si algún día me vengo a
echar unos tiritos.
¿Ha visto mi escopeta?
Seis hijos que hemos tenido, seis hijos que se nos han muerto. Mire usted.
Y esta era la pequeña.
En fin, sea la voluntad del señor.
Si necesita algo, no tiene más que pedirse la máxima. Que ellos viven al
lado del patio.
Aunque le tiene más cuenta coger una criada. Pero no se le ocurra... ¿A usted
gusta la casa?
Don Fernando, ¿qué es mejor que no se nos haga tarde?
Que a ver si se va a echar la noche antes de llegar a Caria.
Sí, ya salimos.
Caballero, se queda usted al mando de esta casa.
Espero que la disfrute.
Y que la cuide.
Clara, vámonos.
Y sobre todo coma.
Pero coma de todo.
Que no tanto yo no sé lo que va a pasar.
Ya le senté el corriente, don Fernando. Cualquier cosa que pase, no se preocupe
que yo... No sé, no sé qué va a pasar.
O sea, adiós, Emiliano.
Vámonos. ¡Arrec!
¡Policías! ¡Policías, adiós!
¿Qué pasa, moñete?
No digas eso, que yo no le he faltado.
¿Qué? ¿Te deja tu jefe al mando del partido, moñete?
Déjalo, Emiliano, déjalo.
No te pierdas por eso, hombre.
Sí, hombre, sí.
En las próximas lecciones os vamos a hablar a otro rebosco.
Ya se han acabado aquí los puchelados.
Venga, tira para abajo. Tira para abajo, hombre.
Tira para abajo, hombre. ¿Qué es? Un chorazo.
Ah, lo de los papeles, eso. La próxima vez que me llame Moñete, le llamo culo
negro. Eso ni se te ocurra. ¿Es que no te acuerdas lo que le pasó a la orejita
comía? ¿Que no la mató de milagro? Venga para adentro, hombre.
A Moñeta... Ah, esos son motes. A este le llaman Moñete. Porque su abuelo se
ponía así el pelo, como un moño. Y orejita comía es uno que a su padre de
le comió las orejas a un cebo. ¿Eh?
¿Y culo negro?
Venga para adentro ya, hombre.
No, no, no, no, por favor.
No es costumbre aquí que los hombres vayan por agua.
Ella es la que limpiaba aquí también con don Fernando.
Y es buena.
Buena criada para usted.
Ah, no, no, no. Yo no... Pero es que María hace de todo.
Limpiar, barrer, fregar... ¡Pero bueno!
Que no ha tenido otra cosa que hacer que estar aquí en chorro.
Venga, toma aliento.
Cada uno para su casa.
¡Vamos!
Y es barata.
Muy barata.
Solo una peseta al día.
¿Una peseta?
Muy barata.
Los labradores, cuando clarean, siempre cantando yo le van
a la vega, van a la vega cantando amores.
Mi primer día en el Posado, las hojas estaban llenas del último hombre que nos
acercaba.
Pero esa habitación caliente, llena de mentiras, llorando, gritando,
representando algo divino y hermoso. La humanidad.
Sé que voy a poder escribir poesía aquí.
Estoy haciendo un gran progreso con mi español, gracias a la clase de mi tía
María, que también se vuelve una cocina reasonable. ¡Uuuh!
¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh!
¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh!
¡Uuuh! ¡Uuuh!
¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh! ¡Uuuh!
¡Uuuh
Mi principal preocupación es el dinero.
Dile a Rafe que siga con mi tía.
Todavía no hay signos de mis libros, y más al punto, todavía no hay signos de
ti. ¿Cuándo me visitarás?
¡Gerardo!
¡Gerardico! Mira, es que han traído todo esto que dicen que es para ti.
Pero a mí me da que no porque es todo lo mismo.
¡Qué jote! Muy bueno.
Está en español.
Puedes tener.
Gracias.
¿Y qué vas a hacer tú con tanto libro?
Pues leerlos, claro.
¿Todos? Pues de luego tienes tarea.
La guerra me impidió ir a la universidad.
Sí, pero es que aquí tienes todo.
Mi viaje por Asia Central.
Amo viajar.
Nací en Malta.
Malta. Mi padre militar.
Antes de guerra hice viaje por Francia, Italia, hasta Yugoslavia.
Y ahora quiero cruzar Sahara, vivir con Tuareg, subir Atlas.
Sí, a mí también me gustaría mucho viajar.
Pero es que para eso hace falta perra.
No, no perra.
Solo andar.
¿Andando?
No me digas que a todos esos sitios estáis andando.
Sí, al final compramos un burro, sí.
Ah, claro, un burro.
Pero es que antes yo quiero ir, no se puede ni en burro ni andando.
¿Dónde?
A la Argentina, que es una maravilla.
Ah, sí, la pampa.
No, no, no, qué pampa.
Buenos Aires, que es la ciudad más bonita del mundo.
Dicen que en Buenos Aires las calles huelen a colonia.
Y que las mujeres se perfuman todos los días.
Bueno, y tienen un grifo para el agua caliente y otro para el agua fría. Eso
que es vicio.
¿No te importa?
¿Que la he hecho?
No.
Precisamente mañana tengo que ir para un día.
Dora, Dora, Dora.
Carrín.
Tom, tú eres Carrington.
¿Y esta quién es?
¿Tu novia?
No exactamente.
Mi enorme energía para leer es una forma de maldición que se combina solo con mi
pasión por caminar.
He encontrado una casa aquí y me encanta la gente alrededor de mí.
Pero confieso, a veces me encuentro tan solito con ellos como con el río y las
montañas.
No, cantavía no se ha acostado.
Pero no va a comer, ¿eh?
No, gracias.
Buenos días.
Ten, Paco.
Pero echa en un jija.
Solo voy a caminar un poco.
Muy bien, adiós.
Otra cartita para la novia.
Ay, que ve.
Que no para de leer y escribir. Y a luego ala, par monte como las cabras.
¿Y eso por qué?
Pues porque no tiene nada que hacer.
Eso será.
Buenas tardes.
Aquí le traigo el vainón, madre.
Ay, gracias.
Mire, que quería presentarle.
Que es mi hija Ángeles.
No conocerte, una hija. Sí, y mire qué bonita es.
Fíjese, si es blanca, de piel digo.
Que mire cómo se pone de colorada.
Ya, me voy, que se me hace tarde, ¿eh? Con Dios.
Adiós.
Ay, es que me recuerda tanto a su padre.
¿Su padre? Sí. ¿Murió?
No, ¿qué dice?
No me diga que no sabe quién es su padre.
¿Quién es?
Don Fernando, a ver. ¿Quién va a ser si no? Don Fernando, es que Don Fernando.
¡Claro! El amo, el cacique.
Ahora está Don Gravier, que le ganó con lo de los votos, eso.
¿Con lo negro?
Que ya se lo sabe todo.
Bueno, pues eso. Pero antes que mandaba era mi Don Fernando.
Nada, que ya se han acabado las habichuelas. Y el prigo. Y aquí no hay
Nada. Y tocino tampoco.
¿Y ahora cómo la hago yo el potaje de hinojo? ¿Eh? ¿Cómo hace ya mucho?
¿Que no me da de nada?
Sí, sí. Es por envío a Inglaterra.
Retraso. Ay, bueno.
Usted tampoco se ahogue. Que ya sabe lo que vamos a hacer.
Venga usted para acá.
Venga conmigo.
¿Qué, eh?
¿Qué le parece?
¿Todo esto es pino?
Vino, aceite, trigo, cebá.
En esta casa nunca ha faltado de nada.
Yo tengo la llave por lo que le dije.
Sí, que sabe que cuando don Fernando... Que él se levantaba muy pronto con el
caballo para ir a ver a los peones.
Pero luego se gordía y se metía en la cama conmigo, vaya.
¿Doña Clara?
No, doña Clara no estaba, claro.
Ella se iba por la mañana a misa, a ver cura, donde fuera.
¿Y qué pasa cuando hija?
Pues que se lo tomó como se lo tenía que tomar.
Que esas cosas pasan. Y que no pasa nada, mire usted.
Además, si ella misma llevó en su brazo a la niña al bautizo.
¿Sí? ¿Dónde es Clara?
La verdad que con todo el mundo es una santa. Ahora que conmigo es una bruja.
¡Ferardo! ¡Shh!
Dígale usted que se cae.
¡Ferardo! Sí.
¡Ferardo!
¡Ferardo, mira!
Es que ha llegado esta cartica de... A ver qué es lo que pasa.
¿Qué gritos son esos?
Aquí ya no se respetan ni las horas.
Es que le ha llegado una cartita a la novia, hombre.
¿Tú qué haces ahí dentro?
No. ¿Es que has cogido la llave? A ver, que estaba abierto y se lo estaba
enseñando al inglés.
A ver si tienes más cuidado.
Yo la voy a dejar cerrada.
Buena noticia.
Sí, ellos vienen.
¿Ellos? ¿Tu novia?
Sí, y mejor amigo, Red Partridge, y Little Strachan.
Ah.
¿Y ese quién es?
Famoso escritor.
Biógrafo de Irene Victoria.
Pero es algo enfermo. ¿Un enfermo?
¿Mujer qué qué?
¿Familia de la reina? Sí, gente de mucho pochín. Y yo ya sé lo que va a pasar.
¿Que toman aquel agua caliente?
Tenemos que arreglar casa, ¿eh?
Dejado.
Ventana.
Es que son... Son metes en arbañiles.
Son perras. Eso digo yo. Que vaya que si meto yo aquí a mi ángeles.
Porque como comprenderá yo sola, quien todavía me debe a mí lo de un mes. Sí,
sé, pero... Ellos traen dinero.
¿Puedes hablar con Arbañil y pagar después?
Yo puedo hablar con Arbañil y procurar que... Gracias, Paco.
¿Qué ha pasado?
Pensé que vendrías para comer.
Sí, lo sé. Hemos confundido.
Estos esperando en Granada.
Un poco de emergencia. ¿Dónde está el laberinto?
¿Dónde está el laberinto?
Paco, yo voy a llevar el laberinto.
Acompaña al retrato, por favor. Sí, sí.
Ven para acá, ven para acá. Muy bien.
¿Pero qué le ha pasado?
¿Por qué tiene una cara de probetico?
Dios mío, no sé cómo decirlo.
Tiene pilas de hemorroides.
Allí. ¿Al Morana?
Al Morana, sí.
Aquí está, el retrate.
¿Puedo pedir perdón? ¿Eh?
El retrate.
¿Qué es ese ruido?
Pocos.
¿Pocos?
Sí, sí, sí, pocos.
¿Estoy fuera de alcance?
Oh, espero que sí.
¿Estás seguro?
No quiero ser el Prometheus de las pilas.
Prometheus. No, no, Paco, Paco.
¿Estás bien?
Sí.
Estoy preocupada por Lytton.
No es algo más.
Rafe quiere que... Ya estamos aquí.
Venga. Bueno.
¿Está donde van, eh?
Pues, déjame que le eche una manita.
Esta es la de la señorita, ¿sí?
¿Lo ves? Qué listo soy.
Bueno,
¿qué?
¿Me va a presentar?
El primo de la reina, ¿eh?
Bueno, yo solo quiero decir, ¿eh? Que estamos muy honrados de tener a
gente tan importante aquí.
Y... Pues eso, venga. Y ahora a sentarse, a sentarse, ¿eh? Y a
comer, que tendrán mucha hambre, ¿eh?
Venga, a sentarse.
Ángeles, vete a por más vino.
A sentarse.
Bueno, esto es una tortilla de papa, ¿eh?
Esto no lo tienen ahí, ¿eh?
¿A que no?
¿Alguna noticia de Hoban? No tengo ni idea.
La misma edad, la misma edad.
Vaya, hazme alguna broma por Dios.
De hecho, finalmente le pedí a Carrington que me casara.
Se ha aceptado.
Felicidades. Gracias, tuve un sueño de convencerla.
Creo que es lo correcto.
De ahora en adelante, Ralph Partridge es un hombre, una mujer.
¿Dónde vivirás? Estoy buscando un lugar en Londres, pero en el momento, estaré
viviendo en Hamsbury.
¿Qué tal tú?
¿Qué tal yo?
¿Estás jodiendo a alguien?
Solo estoy jodiendo a los de la clase.
Eso será todo privado.
Ah, mira, los de Carrington.
Mira, voy a ir a ver a Lytton y te veré más tarde, ¿vale?
Sí, maestro.
Es muy hermosa.
La vi pintar y no pude resistirla.
Espera. Espera.
Gracias.
Gracias.
Gracias. Adiós.
La primera noche fue la tortilla de papa.
Al día siguiente, el arroz con bacalao. ¿Qué tan poco?
Oye, las migas. Eso, las migas. Que también le hicieron asco.
¿Y ahora qué pasa ahí con la gacha? Como no le gusten estas gachas, si es que le
estamos dando gloria bendita.
Y bueno, menos mal que mañana se van.
Oye, si es que a esta gente el aceite de oliva pues no le gusta, ya está.
¿Y qué tiene el aceite de malo?
Pues tiene aquellos pa' freír, utiliza la mantequilla.
Que es mucho más refinado, un poco para hombre.
Cada uno tiene sus costumbres, ya está.
Pero la de estos es muy rara.
No me digas tú, Paco, que tantas cartitas a la novia. Ya luego la novia
con otro.
Pues que ese otro es su mejor amigo. Pues peor me lo pone, vaya. ¿Y el de
qué es? Eso. ¿Qué pinta el barba en todo esto?
Que además, ¿qué más proyecta?
Luego es el amo, o es de las perras.
Y un poco... Eso.
Entonces está con el amigo del señor.
Pero si el amigo del señor es...
¿Cómo es que se acuesta con la novia del señor?
Tú puedes calentar agua.
Ah, sí, ya. Para la almorraña. Muy bien.
Gerard de Coperaca había pensado que como esta gente se va mañana,
una fiesta rica de baile con tocaores y... Sí, sí, pero no tengo muchas
Tú olvídate de las perras. Solo me tienes que dar una botella de
un paquetico de tabaco para los tocaores. Y ya está.
Esta que ves.
La hija de la bruja.
¿Fuleana? Pues no.
¿Hija de la bruja?
La Martina.
Tenga usted mucho cuidado. No le vaya a echar un mar de ojos.
¿Qué otra opción hay?
Estoy muy malica.
Es que no tengo ganas de nada.
María.
Ay, don Gravier.
Que ya no me acordaba.
¿Conoce usted a Gerardo del inglés?
Hombre, algunas veces lo hemos visto.
A ver, como el pueblo es tan chiquitico, ¿verdad?
Bueno, pues que voy a darle una cosa a don Gravier.
Bueno, cara vengo, ¿eh?
Nada, hasta luego.
Adiós. Encantado.
¿Qué es eso?
Ah, supersticiones.
¿Moscas? Sí, que dicen que es un flodisiaco.
¿Sí? Sí, es que varía un poco bruja. Y así se saca una perrica.
Pero, ¿se come?
No, no, no, no se come, se junta.
Se juntan las partes.
En fin, una maraná.
Suspeticiones, cosas de los pueblos.
Por eso es que yo me quiero ir a Buenos Aires.
Yo no sé cómo te gusta vivir aquí.
Y sin mujeres, además.
Sí.
Eso es lo peor.
Porque a ti... Yo sé que te gusta a ti.
A ti te gusta la juliana.
Pero es que es un poco mocica.
¿Mocica?
Mocica, sí, que es virgen.
Debe tener 15, 16 años.
Pero bueno, tú no te preocupes por nada. Tú ya sabes lo que tienes que hacer.
No, no lo sé.
Intento acercarme, pero me evita.
Bueno, pues todo lo tienes fácil.
Contrátala. ¿Qué?
Contrátala como criada.
Así la tendrás cerca y no te podrás huir.
¿Y María?
María es contenta.
Menos tareas.
Acostaría en la cuna.
Los pies de cinco al sol.
La cabecita en la luna.
Este día más feliz... ¿Antaveta, sí?
Estoy haciendo la sopa.
Pues vaya, una ayuda.
¡Café con esta hierba, eh!
¿Con la sopa?
Llévate ahora mismo eso de aquí. ¡Quítalo de mi vista!
Porque no quiero brujería en esta casa.
Ay, qué malica estoy, señor.
¿Qué pasa, Mariana?
Nada, nada.
¿Qué hayan traído aquí?
Hierbajo de eso.
¿Pero qué hierbajo? Si esto es albaca normal.
No me fío ni un pelo.
Esta es una bruja como su madre.
Tranquila, María.
Esto es albaca.
Es una planta india que trae en árboles.
Es muy bueno para el condimento con ajo y aceite.
Bueno, bueno, bueno.
Usted irá a misa que ya sé que hemos leído.
Pero si luego le pasa algo, a mí no me diga nada.
Ay, señor, si yo tuviera fuerza.
Aquí dice Sweet Puzzle.
La alpaca en Grecia tiene poderes mágicos.
Puede transformar en piedra si tú la miras.
Y en Moldavia, si un hombre toma un ramito de uno joven,
Puede caer fulminantemente enamorado de ella.
Esto es mejor no decir a María, ¿no?
Es que antes y antes son libros, ¿no?
Puedo enseñar a leerte si te gusta.
Ya me aprendieron un poco, pero luego se me ha olvidado.
Total, ¿para qué me sirves aquí? No hay nada que leer.
Sí, bueno, pero tú puedes coger libros aquí.
Tengo en español, ¿eh? Bueno, es que no tengo mucho tiempo.
Yo con permiso me voy a acostar, es que estoy muy cansada.
Sí, claro.
Con Dios.
Buenas noches.
Bueno, pues ya está.
Vamos para allá.
Así que mis consejos son un desastre, ¿no?
Sí.
Ahora tengo dos mujeres en casa.
Bien fatal.
Martínez. ¿Puedes dejarme?
¿Verdad? Sí.
Bueno, ¿y qué pasa con Julián?
Nada, no pasa nada. No permite explicarme nada.
Creo que ahora es peor.
Me mira como ladrón, no como igual.
No es mi culpa.
Tú estás más.
Yo era el soldado.
Ya.
Pues tú me contarás qué es lo que vamos a comer ahora.
¿El señuelo?
No, hombre, no.
Eso sería pan para hoy, hambre para mañana, Gerardico.
Ya lo sé.
Hay que darle celo.
¿Al perdiz?
No, hombre, no. ¿A Juliana?
Ella hasta ahora es muy tranquilica, ¿no? Tú lo que tienes que hacer es darle
celo con otra mujer y que la gente lo vea.
¿Entiendes?
Sí.
Vamos, señoras. Se empieza la misa. Buenos días.
Buenos días.
¿Dónde se mete usted, alma de Dios?
Trabajo, estudio, leer.
Mucho leer.
¿Qué lee?
Poeta, pues, poesía, básicamente.
Poeta, poesía, francés, inglés.
¿Y poetas españoles?
Sí, sí, el Góngora, el Quevedo, el Cacilazo.
¿Santa Teresa de Venezuela, y usted?
No, no, esa no.
Venga, que vamos a empezar para adentro.
Le voy a dejar llevar a usted, que ya verá.
Gracias.
Don General, me alegro mucho que me haya hecho caso y venga a nuestra iglesia.
Y ya veo que viene muy bien acompañado.
Venga, vamos para adentro.
A ver si le gusta mi homilía.
Gerardo, perdón.
Venga conmigo.
Acompáñame.
Usted se merece un sitio especial.
Aquí.
No se preocupe de arrodillarse.
Súbame. Es el mejor sitio para caer la vida.
El sitio preferido del señor obispo.
En nombre de Patriz, Espíritu Santo y Espíritu Santo, le doy la palabra.
Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa, mea máxima culpa.
Ahí está la comida.
¿Te ha dicho eso?
Me encanta.
A ver, te quito.
Sí, no tiene engañija ni tienda, pero tú no te preocupes que eso lo arreglo yo
ahora mismo.
Y... Y es una porquería, ¿a que sí? ¿Pero qué quieres que yo le haga? A mí
toca todo. Porque esa está sordía en la cama.
El otro.
Si quieres comer te lo pones tú, ¿eh? Ahí lo tienes.
Tus planes funcionan.
Ya está celosa. Muy bien, muy bien. Felicitadas.
Perfecto, ¿eh? I'm in the presence of a genius.
Bueno, bueno, hombre, no se lo tengas cuenta.
Está pasando por un mal momento.
Pero malo, malo, ¿eh?
Mira, tú lo que tienes que hacer es irle ganando poco a poco.
¿Ahora es cuando no hay que embararse?
Pasico a pasico.
Un roce, una caricia.
Un besico.
¿Puedo bailar?
Venía a echarle una mano a mi madre. Sí, sí.
Ella no está bien.
Ella está en la habitación.
Bueno, ya no me necesita, ¿no?
Buenas noches.
Sí, yo. Claro, claro.
Me pone más respagado.
Ángeles, ven para acá. Ah, tira con eso.
Ángeles, ven para acá. Ay, tira.
Ay, tira.
Ay, tira.
Había buscado un tío.
Ángeles, ven para acá.
Ángeles, ven para acá.
Y usted aquí. ¿Dónde? Aquí, arriba de la calle.
Muy bien. Fuerte, ¿no? Bien fuerte.
Ahí, ahora corte.
Venga, corte. Sin miedo.
¿Quién es el padre, María?
Pues don Fernando.
A ver quién va a ser si no.
Ayuda. Felicidades.
Estoy muy sorprendido. Me sabía. ¿Me sabía que mi madre es bruja?
Ella me enseñó.
¿Y tú también, bruja?
Mi madre dice que me escuchó llorar cuando estaba en su vientre.
Eso es señal.
¿Qué pasa?
Esta noche, don Fernando.
¿Qué? Que se ha muerto un granado.
¿A qué hora?
No sé, desde hace pronto.
Esta mañana.
Han venido a avisar, tío Emiliano. Mi padre, que ya muriendo, se pidió que lo
enterraran aquí en Yes.
A ver si vienen ya por él.
¿No tengo ya la llave? No.
Ah, ya está. Aquí está. Venga, vámonos.
¿Me importa?
¿Serás un ratillo?
¿Un cuidadito?
No, pero... ¿Dónde van?
Pues a ramblar con lo que puedan.
Antes que aparezca doña Clara.
Ah, ya ve, veíte y trigo que va, sí.
Los caciques siempre se han aprovechado del hambre.
Traiga, por Dios.
Si parece que en su vida ha visto una criaturita.
Gracias, sí.
Pasó lo mismico con el padre de don Fernando y la tía Máxima.
¿Quieres decir que...?
Escucha, ¿y usted de quién se cree que es su hija?
Pero Emiliano... Emiliano se casó con ella para taparlo.
El padre de don Fernando le regaló la casa y una tierra y le hizo su hombre de
confianza. Ah, ya, ya.
Pues no hay que tener cuidado con los señoritos.
Aporta inferi.
Aporta inferi.
Aporta inferi.
Primero mis hijos y ahora mi marido.
Me casé con él para salir de mi madre y me encerré aquí.
En fin.
Oiga, no le estaré aburriendo, ¿verdad?
No, no, no.
Muy interesante.
No sabe usted la alegría que es para mí poder hablar con alguien como usted, tan
culto, tan sensible.
En cambio, fíjese en esta pobreciedad, sin educación ni nada.
Ya, pobre ratín, ha tenido la suerte que le espera, ¿eh?
Sí, sí, claro.
Oiga, ¿podríamos ser los padrinos?
¿Sí? ¿Usted y yo los padrinos?
A ver, habrá que botejar al niño, ¿no?
Además, usted y yo no hacemos mala pareja, ¿eh?
Yo creo que no sería buena idea.
Sí, claro.
Lo comprende usted, ¿verdad?
Ellos y la madrina pensarían que el niño ese me difunde.
Además que, si nos vende pareja en el pueblo, enseguida empezarían los
comentarios.
No puede ser.
Pero usted sí que puede. ¿Yo qué?
Ser el padrino. Y Ángel le puede ser la madrina al fin y al cabo. Son hermanos,
¿no?
Por cierto, en el pueblo la costumbre es que el padrino corre con todos los
gastos del convite.
Pero eso para usted no es ningún inconveniente, ¿verdad?
Gerardo,
¿crees que hay un padre no potente creador en Chile y Terra?
Creo.
¿Crees que en Jesucristo un Filio es único, un dominio nuestro, un arte en el
paso?
¿Crees en el Espíritu Santo, en la remisión del pecado, en la carne y en la
resurrección, en la vida eterna?
Creo.
¿Gerardo Bisbaptizari? Creo.
Vuelvo.
Sigamos, doctor.
Coloca la línea.
Yo creo
que
nos hemos pasado con tanto guñuelo.
Así no hay manera de ahorrar para mi viaje a la Argentina.
Estoy muy preocupado por tu dinero, Paco, pero te devolveré.
No, a ti quien te tiene que preocupar ahora es culo negro.
¿Por qué? ¿Fue un accidente? Bueno, pero a lo mejor él piensa que lo hiciste a
caso hecho. Tengo yo que felicitar a mi inglés.
Dame dos besos.
¿Es verdad que lo mereces?
Porque gracias a él, hoy la verdad resplandeció.
No, no, yo solo... Sí, sí, porque tú has sido, a lo mejor tú no te das cuenta,
pero tú has sido un instrumento divino.
Santa Teresa lo dice muy claramente.
De los torpes es el reino de los cielos.
Felicidad, felicidad.
Eso debe ser, serían las bienaventuradas.
Bueno, a mí me van a permitir ustedes que yo me lleve un momento a nuestro
héroe. Claro que sí. Aquí se quedan.
Pero cuando ella habla de una inocencia... Eso no puede ser nunca
puede ser de Santa Teresa, nunca.
Lo que le voy a decir quizá le parezca a usted un atrevimiento por mi parte,
especialmente siendo yo una mujer, pero hay momentos en que las mujeres debemos
tomar la iniciativa.
Por decirlo claramente, esto es una proposición de matrimonio.
¿Qué? Sorprendido, ¿eh?
Mire, Gerard, yo aparte de esta casa tengo el cortijo de la sierra y unas
cuantas tierras más. Esto en Yeje, en Granada mucho más.
Pues bien, todo eso puede ser suyo si se casa usted con Ángeles.
Siempre me ha preocupado el futuro de esa muchacha.
Al fin y al cabo es la única hija que vive de mi difunto marido.
Pero hay un problema.
María, su madre.
No la soporto. Es una persona egoísta y mezquina.
Si yo hiciese heredera a Ángeles, se lo acabaría quitando todo.
Sin embargo, si se casa con usted, eso no ocurriría.
Yo sé que a usted la muchacha le gusta.
¿A mí?
Se les ha visto junto y hace muy buena pareja.
Piénselo. Estas cosas necesitan su tiempo.
Yo mañana le vuelvo a ganar. Pero doña Kelly, la hermana del médico, me tendrá
al corriente de todo.
Cuando lo decida, dígaselo a ella.
Muy bien.
Eres un hombre con suerte, Gerardico.
Lo que se dice es haber nacido con un lucero en el culo, vaya.
Tú me pégame como el quesito.
Supremamente.
Mira, aquí ya no va a pasar por aquí el autocarujillo.
Yo no quiero estudiante y casta y piedra.
Buenas tardes, Gerardo.
¿Te he cogido la escopeta? Sí, señor.
Muchas gracias, con Geraldo.
Tienes más.
Yo no soy estresperado para más hermanos.
Ni tú ni nadie, Gerardico. ¿O tú conoces a alguien que le guste?
Ángeles, bonita.
Ya, ya, ya. Ya sé lo que dices.
A ti quién te gusta es la Juliana, ¿no?
Pero es que esa niña es más pobre que la gallina. Hombre, eso me gusta.
Qué jodido.
Bueno, tú haz lo que quieras, ¿eh? Tú que puedes, que para eso eres de familia
rica. Pero te voy a dar un consejo. Yo no soy rico.
Mi padre no me hace hetero, ni una libra.
No, por más a mi favor.
Claro, un consejo te voy a dar, Gerardo.
Sí, sí.
Piénsatelo, leche.
Los consejos no son buena ayuda, culo negro.
Pero tiene alma, sigue.
Buenas tardes a usted, don Gerardo.
Que usted con Dios, don Gabriel.
Don Gerardo.
No, ahora te respeto.
Eres su contrario.
Al otro cacique, ¿sabes?
¡Guarda usted, don Gerardo!
Buenas tardes, don Gerardo.
Buenas tardes, don Gerardo.
¿Qué? ¿Te da un paseíco, no?
Hola.
Buenas, don Gerardo.
Tengo que ir a hablar contigo. ¿Y qué me vas a decir?
¿Que no sabías que esto iba a pasar?
Yo no he hecho nada.
No, si te pareces una mosquita muerta, pero yo ya le tengo calado. Estás
equivocada. Cuénteme.
Yo sé lo que quieres.
Casarse con esa, quedarse con la casa y con todo, y a mí, tenerme para eso.
Mire, ¿qué he pensado? Que le voy a hacer un remojón para adelante a la
Buenas noches.
Esto no me gusta nada.
Esta lagarta le está haciendo la cama.
Pero yo voy a casa, que nada antes.
Tranquilo, que ya voy yo.
¿Qué haces aquí?
¿Cómo nos vamos a casa?
¿Qué más antes que después?
Tenemos que hablar.
Creo que hay un malentendido.
Creo que eres muy guapa y muy inteligente, pero yo no...
Enamorado. ¿Enamorado?
Sí, yo no enamorado.
Sorry.
Por algo lo habrá hecho.
A ver, mi angelita no se va así como así. Y ya ve.
¿Y ahora qué hago yo con esta criaturita?
¿Y con esa floja?
Vamos a aclarar esto.
Yo no voy a casarme con ella.
Ahora me sale con eso, ¿eh?
Después de haberla paseado por todo el pueblo.
Pero vamos a ver, hombre de Dios. ¿Es que usted no se ha enterado? ¿De qué?
De lo de doña Clara.
Que se lo deja a usted dos y se casa con mi ángel, ¿eh?
Pero... ¿Pero qué le ha dado?
Este hombre se ha vuelto loco.
Espere, ¿a dónde va?
Voy a hablar a doña Clara.
Espere, si doña Clara no está. Si ya se ha vuelto a granar.
Pues con doña felicidad.
Si tampoco está, si se han ido juntas. Yo la he visto entrando a la iglesia.
Gracias.
¿A alguien?
¿Don Virgilio?
Sí,
Gerardo. Qué sorpresa, ¿qué le trae por aquí?
Perdón, ¿has visto a la doña Felicidad?
Sí, precisamente la acabo de conversar.
Felicidad.
¿Felicidad? Sí.
Está aquí Gerald.
Hola, ¿qué era?
Escúchame, yo solo quería dar un mensaje para don Etrada.
Sí. El mensaje es... El mensaje es gracias por ofertar matrimonio,
pero digo no.
Muy bien.
Pues yo esta noche la escribo y así ya mañana puede salir la carta pagrana.
Sí.
Muy bien.
Gracias.
Toma tu hijo y vete.
Y esta es la línea del dinero.
A ver.
Tú vas a ser rico.
Y mucha gente va a hablar de ti.
Oye, a ver, si vas a ser famoso y todo.
Ahora es mi turno.
Esta línea larga es línea de amor.
Veo gran historia de amor con caballero inglés.
Es rico.
Ay, que vuelve.
¿Qué? María.
No, no, no.
Ay, por Dios, hombre.
Gerardo, no.
No, no, no. Cuidado, cuidado.
Perdón, creo... No, no, si la culpa es mía por venir de noche con un ladrón.
¿Pasa algo?
Sí, pasa que quería hablar con usted.
¿A la hora?
Bueno, pues yo les dejo y me voy a dormir.
Qué incondio, ¿eh?
Buenas noches. Buenas noches.
Con permiso, ¿puedo?
Sí, sí.
Por favor.
Fueron intereses políticos. Carlos V, en la dieta de Osburgo, tuvo que mostrarse
duro porque tenía a los turcos a las puertas de Viena y al rey francés
acechando. Entonces, en vez de hacer el Congreso de Unificación en Alemania, que
es donde tenía que haberlo hecho, se lo llevó a Trento. Ahí machacaron a Lutero.
Y se jeringó todo.
Sí, sí.
Es que si no hubiese pasado eso, pues no hubiese habido firma.
Uno nobile, uno pastor.
Usted hubiese sido aceptado y se hubiese permitido el matrimonio a los
eclesiásticos.
Sí. Y usted podría casar con doña Felicidad.
Exacto. Y la felicidad hubiese sido para todos.
Muy interesante conversación, ¿eh? Sí.
Espero no haberle aburrido.
Ah, no.
No sabe lo bien que me ha hecho desahogarme con usted, porque en este
perdido, ¿con quién puedo hablar?
No es motivo.
Ah.
No hemos hablado de librar de Driel la predestinación.
Otro día.
Otro día, sí, sí.
Buenas noches. Buenas noches, buenas noches.
Ay, Dios mío.
Ay, Dios mío. ¿Qué pasa?
No entiendo.
Soy yo.
¿Roma, ah?
No, no es broma. ¿Por qué le pones así?
Dime, ¿qué pasa?
¿Era tan malo?
Ay, normal.
Ten en cuenta que acabo de perder el virgo.
Sí, sí, pero no paro de llorar.
Yo no he hecho nada.
Y yo llevo iniciativa.
Con ojos parados, eso sí, pero... Bueno, se la echa un poco de cuento. Ya sabe,
el honor, la honra, todo eso.
Pero si la cosa pasó mientras dormía, pues ya está a salvo. ¿Pero ante quién?
¿Ante ti?
¿Ante mí? Claro.
Eso es muy importante para ella.
Tiene cuenta que no quiere que la tome por una cualquiera.
Sí, sí, pero se ha ido.
Ya no está.
Volverá. ¿Cuándo? Fue dos días ya.
Esa situación es terrible.
¿Pero por qué?
Di mi dinero a María para... Sí, ya, para que se fuese, ¿no?
Sí. ¿Y ahora?
No dinero, no Juliana... Pues a mí no me pidan más, que yo también estoy...
Carta
para don Gerardo.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Gerardo Brennan, por su otra sacrificio, 7 .700 libras.
No vi.
La libra es un montón de pesetas.
Escucha qué rico está el uniforme.
¿Alguna noticia?
Sí, vienen.
¿Vienen? Ellos, los tres, con el... No, no, solo el rey.
Ha conocido a una joven librera.
Ah, o sea que ha cortado con la otra.
Bueno, no exactamente.
Ah, ya, ya.
O sea que antes eran tres, ahora son cuatro.
No, probablemente no.
¿Sabes lo que me he soñado?
¿Qué?
Que teníamos un hijo.
¿Cómo está?
Muy bien, gracias.
Este es Francis Marshall.
Este es Paco. ¿Cómo está?
¿Cómo está?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Dónde está la cantadora?
Ahí.
¿A dónde?
Eso es cromófono. La música es grabada.
¿Tiene ruedas?
You are a bloody genius.
¿Tú nunca has visto el mar?
Pero desde vieja en los días claros se veía.
Sí, pero no sabía que era tan grande.
¿Se puede beber?
No, no. Es agua salada.
¿Y no se puede lavar?
No, tampoco.
Entonces, ¿para qué sirve?
¿Qué? Ella dijo, ¿cuál es el punto de ver si no puedes beberlo o lavarlo?
¡Llegar! ¡Llegar, chica!
¿Te acuerdas que si ella era una vaca, tendría que traerla de vuelta, ¿no? ¿Qué
quieres decir?
¡Oh, Dios mío!
Ella es un poco de un tibio, ¿no?
¿Es un poco en el set?
No, soy el único que en España no tiene una fiesta.
¿Es casada así?
Bueno, la casada es un poco como la iglesia, ¿verdad? Es una vez por semana.
¿Rey?
¿Cómo?
Hablando de eso, tu santa está haciendo bastante bien. ¿En serio?
Hay más de cien biografías que se han escrito sobre ella.
No, me parece que es un gran trabajo.
Bueno, si Newton puede escribir una historia de la reina Victoria, no sé por
no puede escribir una historia de la reina Victoria. No sé por qué no.
Dios mío, R .P.
¿Qué es esto?
Blu -Bite.
Estamos muy felices de ver a Blu -Bite y parece que están muy felices de ver a
Blu -Bite.
Pero ella es afortunada, ¿no?
Carlos,
el niño dormía.
¿Qué es eso?
Hago la pregunta.
¿Yo?
¿Tendremos un hijo?
Bueno, una hija.
¿Qué queréis?
Una hija muy guapa.
¿De qué te ríe?
¿Qué se cree? ¿Qué mentira?
¿Cuánto? La voluntad.
Es verdad.
No me echas cuenta.
¿Por qué dices eso? Porque te digo que quiero un hijo tuyo y tú como sin nada.
Yo solo digo que tú eres demasiado joven ahora, pero más adelante... Mentira.
Esto es porque no te gusto. Tú te avergüenzas de mí. Yo.
Sí, tú. Estás todo el día con tus amigos, con Miraita y con Ricitas. Pero
ellos les gustas mucho.
Pues a mí ellos no me gustan ni esto.
Y ya no voy a granajear. Pero esto es todo organizado. Pues te vas sin mí y te
buscas otra para reírte de ellos. Gerardo, muy bien, muy bien.
Gerardo, mira, que es que necesito unas pocas de perras. Ya está todo
organizado, ¿eh? Tengo el aguardiente, la niña, el coñac, el tabaco, todo.
Bueno, mejor no fiestes esta noche.
Mañana levantemos pronto.
¿Qué dices, Gerardo, hombre?
Si está todo el mundo como loco por ver el parato ese que hace música.
Además, ¿no lo veis en el automóvil?
Sí. Pues ya está.
Tú no tienes que hacer nada.
Ya te lleva él.
Esto es un tango argentino.
Interesante instrumento.
A un acontecimiento como este la iglesia no puede faltar.
Aunque el baile es un poquito... ¿Es cierto que mañana parten para Granada?
Sí, ¿por qué?
Sería posible... Quiero decir... ¿Podrían llevar a dos pasajeros más?
Dos.
Yo no aguanto más.
Esto es una declaración, mi amor, en toda regla.
Si ella acepta...
Mañana estará conmigo en la cabina del pueblo.
Venga. Y yo le pido que no se entre en la mano.
¿Quiere que yo... que me deje?
Sí. Lo más rápido posible, por favor.
Este baile se está poniendo no apto para locuras.
¿Qué te pasa?
No sé.
¿Qué pasa? ¿Por qué todos están encima de ella?
Está muy bonita. ¿No la ves?
Y sobre todo, porque ya no es virgen.
¿Qué? Pues porque ella ya no tiene nada que perder.
¿Eh? Mira los masticos cómo están.
Alrededor de ella, como moscarpana.
¿Y eso qué significa?
Pues que significa que a partir de ahora va a tener que tener mucho cuidado.
¿La constituyó, por favor?
Claro, lo que sea.
Vigilarla. Hombre, eso está hecho.
Mantén a partes jóvenes.
Sí, te entiendo. Es que sí, embarazada. Es que sí, quedadico.
Ya te he entendido, ¿eh?
Tú no te enredes, ¿eh?
Ve tranquilo, que nadie la va a preñar.
Gracias, amigo.
Bueno, al menos tenemos algo para recordarla, ¿no?
Un par de días, ¿no?
¿Quieres beber?
¿Quieres beber?
A la maleta en mejor etapa.
Podemos ir.
¿Y dónde es Billy?
No viene.
¿Qué ha pasado?
No lo sé. En el último momento se ha echado atrás.
¿Por qué?
Qué pena, una mujer como ella perdida en un sitio como este.
¿Cómo podría vivir aquí?
Con esa mujer al lado sería una escándalo.
Prefiero soñar que algún día se escape y venga conmigo a Granada.
¿Qué haces tú todo el día leyendo?
Que es que se ha puesto interesante esto.
¿Qué es?
Es la historia de Don Quijote.
¿Don Quijote?
¿Y ese quién es, un cacique?
Pues que tiene que ver mucho con lo nuestro.
De tú y Gerardo y yo y eso.
¿Otro que se acuesta con la cría?
No, no, no. Es que este no se acuesta con nadie.
Este es un caballero.
¿Dónde escucha? Si los caballeros son los peores.
Pero es que en la historia no le pasa a él.
Le pasa a otro que obliga a su mejor amigo a acostarse con su mujer.
¿A qué?
Pues para probar su virtud.
¿Y qué pasa?
Pues pasa lo que tenía que pasar.
¿Y el marido se entera?
Sí, sí, se entera, sí.
Pero no le importa.
Que Gerardo no se puede enterar de nada, ¿eh?
¿Pero por qué?
Si somos amigos.
¿Por qué inglés?
Y los ingleses son muy raros. ¿Y por qué no? Y ya está.
Toda la mañana voy y a
preguntar lo mío.
Ay, si el malo amor tiene cura.
Y ay, porque yo...
cuando viene
tristeza
Máximo es muy bueno, como siempre.
Martina, vamos a recoger.
Bueno, ¿y ahora una siesta rica?
De norajeta.
Vamos que hay que volver al trabajo.
Venga, que hay que aprovechar el viento. Sí.
Qué día de bueno.
Bueno, cuéntame, ¿qué ha pasado?
Nada, todo perfecto.
He conseguido que no se le acerque ningún mozo.
¿Sí?
¿Y cómo has conseguido?
Pues la primera noche decidí poner a prueba ese beat.
¿Qué?
Sí, que pusimos el gramófono con el tango ese y empezamos a bailar.
Y cayó.
No me duró ni un minuto.
Cayó.
Sí, que me acostamos y a partir de entonces toda la noche poníamos el
y a bailar.
¿Qué?
Que nos acostamos juntos.
Fue la única manera que encontré de mantenerla apartada de los mozos.
Proma, ¿eh?
Proma.
No me digas que está molestado.
Gerardico, era lo que tú dijiste.
Se trataba de que nadie la dejara preñar.
Y no, ¿eh? Hombre, no.
No.
Gerardico, yo domino el arte en la retirada.
Es muy buena noticia, ¿eh?
Gerardo, es que somos amigos.
Somos amigos, de hecho, los amigos comparten las cosas.
Y si no mira Ray, Carrington y el otro... Es completamente diferente, ¿eh?
no tarteles, no tarteles, no tarteles, Gerardo.
Lo siento mucho.
He cometido una equivocación. Yo no sabía que la niña te interesaba tanto.
Me volverá a pasar, ¿eh?
Desesperado. Cabrón.
¿Qué situación tengo, Gerardo?
Gerardo.
¿Lo has usado?
Conocía. Me encanta.
Lo hacéis todo.
¿El qué?
¿Qué pasaba aquí?
¿Qué te ha dicho Paco? No.
No me ha dicho Paco.
¿Entonces quién?
Al pasar por Gija, pregunté al niño dormido.
Pregunté si mi amante había sido fiel cuando yo no estaba aquí.
Y dijo...
Te engaña con tu mejor amigo cuando suena la máquina de música.
No, perdóname.
Lo siento.
Es que ni la música se me pierde y además Paco baila muy bien.
Lo siento.
Pero no me dejo preñar. No lo sabes.
Todo fue un tico ayer.
Gerardo, yo solo quiero tener un hijo tuyo.
Ya está hablado. Somos muy diferentes.
No vivir juntos.
No es tu culpa.
Tal vez soy yo. Yo no soy preparado para matrimonio.
No, tú no me entiendes.
Gerardo, yo no hablo de matrimonio.
Yo solo quiero tener un hijo tuyo, pero no te tienes que casar conmigo.
Pero ¿y qué pasará con el niño?
No te tienes que preocupar de eso. Yo sí preocupo.
Si tengo un hijo, yo quiero educar.
Vale, pues edúcalo tú.
Tú lo haces mejor.
Además, ¿sabes qué? Las mujeres del pueblo dicen
que la cama es mucho mejor cuando se va por un hijo.
Querido Carrington, ¿cómo han cambiado las cosas? No me reconocerías.
Mis temores habituales de intimidad están detrás de mí, y al fin y al cabo
libre de inhibición.
De hecho, creo que he encontrado una relación entre el placer físico y la
ecstasía que los grandes místicos deben haber sentido en su unión con Dios.
Aún estoy trabajando en la vida de St. Teresa.
En todo,
¿Sabes qué?
¿Qué?
Creo que me he quedado.
¿Qué?
¿Gerardo Breña qué va a hacer?
Seguro. Ya estoy de dos hartas.
Además, lo sé.
Bien abrazada.
Cuando me ponga gorda y horrorosa, ¿te vas a querer acostar conmigo?
Pequeña, claro.
¡Gernardo!
Qué hijo, tío.
¡Gernardico!
¡Geraldo! ¡Geraldo, mira que es que ha llegado una cartica! Para ti, yo creo
es de Inglaterra.
Gracias, Paco.
Verás, Geraldo, que... que como no nos hemos visto desde... desde lo de... Pues
yo quería que supieras que... que estoy muy dolido.
Geraldo, que... que perdones el leche, que soy un burro.
No te preocupes, hombre.
Somos amigos otra vez.
Sí.
Ay, qué alegría, mira.
Qué alegría, Gerardico.
Bueno, pues nada, espero que sean buenas noticias.
Hoy he tenido una muy buena noticia.
¿Sí? ¿Cuál? Vamos a tener un hijo.
No.
¡Ay, Gerardico!
Qué alegría, Gerardico. Esto es muy grande, ¿eh? ¿Esto es lo que tú querías?
Sí. Bueno, pues hay que celebrarlo por todo lo alto.
Bueno, que...
Vosotros dos en la intimidad. Yo no quiero molestar.
Bueno, que me voy.
Heráldico, que cualquier cosa que tú necesites, me la pides a mí.
Y ya.
Somos amigos.
Bueno, pues, con Dios, Heráldico. Adiós.
Gracias, Paco.
¿Qué pasa, Álvaro?
Técnico muy clave.
¿Quién te escribió, verdad?
Karen, yo no estoy muy afectada.
Tienen miedo. Ella va a cometer suicidio si le muere.
Ay, qué lástima.
Riff pide que vaya.
Tenemos que cuidarla entre todos.
En cualquier caso, tengo que... herencia, papeles y todo eso.
¿Qué pasa?
Que no quiero que te... Vaya.
Desde más luego ya no va a volver.
Claro que volveré. No te pongas así.
¿Cómo no puede volver?
Cumplirá el trato que hicimos.
Puede ser padre.
Es lo más importante en mi vida.
¿Qué voy a hacer yo aquí?
¿Tú puedes ir con tu madre a Motrio?
Allí parientes, no te faltará nada, yo prometo.
¿Puedo pedir una cosa?
Sí.
No sabes lo contento que estoy que vuelva a confiar en mí.
Gracias, Paco.
Ya me llegabas que pasa.
Sí, tranquilo. Yo te tengo al tanto de todo.
Si necesitas tenerlo, tú dices y yo. Era rico.
Ya está.
Adiós, amigo.
Adiós.
Adiós.
Adiós. Hasta pronto.
Espera. Espera, Ricardo.
¿Qué?
Que no hemos hablado cómo le vamos a llamar.
Ah, sí.
No sé.
Si es niño, Gerardo, claro, pero... ¿Y si es niña?
Yo creo que será niña.
¿Juliana? No, hombre.
¿Cómo se llama tu madre?
Helen.
Soy niña Helen.
Elena, en español.
Bueno, pues Elena, como sea.
¿Sabes qué? La he escuchado llorar.
Adiós, pequeñas.
¿Vamos?
La señora de don Geraldo.
Camel. Esto, Camel.
Encantado.
Estaba un poco cansado del viaje.
¿La señora no se encuentra bien?
Venga, venga conmigo.
Siéntese aquí.
Siéntese en la lumbre. Y a ver usted como en un momentito al rancar.
¿Dónde te habías metido?
Anda, vete a tirar unos tiros a las perrices.
Si no, ya me dirás que vamos a comer esta noche.
Con permiso de don Geraldo.
¿No le importa que coja la escopeta?
Sí, sí, claro.
Que parece que no está bien, ¿no?
Tiene algo de pulmón, tiene que cuidar.
Yo le voy a preparar un caldito.
Don Gerardo, que los papeles están así es porque no sabemos qué hacer con
No, está bien, está bien.
Que digo yo que... que no ha elegido un buen momento para venir.
¿Qué pasa?
Que no tiene que sentirse obligado.
¿Dónde está, dónde está don Gerardo el perdido?
¿Dónde habrá estado tú metido?
¿Cómo estás?
Muy bien, ¿cómo estás?
Es Camille, mi mujer.
Muy encantado, muy encantado. Sí, sí.
Bueno, ya era hora que vinieras, ¿eh?
Tres años o más.
Sí, bueno, ha sido complicado.
Bueno, y cuéntame, ¿cómo están tus amigos? ¿Cómo está Lytton y Raz? ¿Cómo
Raz?
Lytton murió.
Carrington intentó suicidio. La salvamos.
Hombre, menos mal.
Pero no sé si después intentó otra vez y... Ay, no sabía nada.
Vaya. ¿Y aquí?
¿Cómo va todo, eh? ¿El pueblo?
Bueno, pues... Tengo muchas cosas que contarte.
¿Sí? Sí.
¿Estás embarazada?
¿Y quién?
Pues volví hace más de un año de motrín. Tuve un novio, ahora tiene otro.
A ver, teniendo toda la tica, la mantiene.
A mí tampoco me hablan de aquello.
Mira quién viene por ahí.
O lo negro hace ahora lo que le viene en gana en el pueblo.
Sin nadie de que se le oponga.
Bienvenido, don Gerardo.
Buenos días, don Gabriel.
Se te hubiera rechazado la oferta, doña Clara.
¿Y la niña? ¿Cómo está?
El Enrique está bien.
Bueno, dentro de lo bien que se puede estar viviendo en esta mierda, pueblo.
Es una cría muy bonica.
¿Y tú crees que es judiana?
Igualica, igualica, clavaica, vamos.
Buen día, don Edelmiro.
Buenos días, buenos días.
¿Quién es?
Es el sustituto don Virgilio.
Bueno, mento, al sustituto lo corrieron a perder a la mujer en cuanto apareció
por el pueblo.
Este tiene un año aquí ya con nosotros.
Y como ves, se ha traído el amo.
Pero la niña, dice el dúo, está bien, ¿no? Que sí.
Escúchame una cosa.
Escúchame una cosa, ¿eh?
¿Tú no tienes ninguna obligación? Ya he hecho bastante.
Pero es mi hija. Bueno, ya lo sé.
Un trato. Un trato. También lo sé.
Ella es la que no ha cumplido lo hablado.
Ya está.
Estoy dando ya los cohetes.
Me llamó Moñete.
Yo le llamé culo negro.
Echó mano a la escópeta.
Disparamos los dos.
¡Ay, Dios mío!
¡Ay, Dios mío!
¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío! ¡Que la desamiga a pie!
¡Ay, que la desamiga a pie!
¡Adrié, dime algo!
¡Adrié! ¡Ay, Señor!
Por favor.
¡Ay, ay, ay!
¡Quítate, padre, por favor!
¿No hay nada que hacer ya?
Está muerto.
¡Ay, otro que se me muere! Ahora sí, padre.
Adelante.
¡Ay, qué lastimica! ¿Qué voy a hacer yo con esa pobre criaturita? ¡Ay, señor!
¡Lleva a mami también!
¡Ay!
No se preocupe, Emiliano. Que yo le buscaré un abogado o lo que haga falta.
Y le sacaremos.
Es difícil la prueba, Emiliano.
Hubiera sido al revés.
La familia Culo Negro tiene mucha mano en Ujijas y en Granada.
Mal asunto.
Ya lo tengo todo decidido.
Voy a vender un par de terrenos que heredé y me voy de aquí.
¿Dónde? ¿A dónde vas a ir? ¿A Argentina?
¿A Buenos Aires?
Yo no aguanto tanto sufrimiento. No quiero que me entieran aquí.
Parece más como una vida.
¿Y qué vamos a hacer sobre Elena?
No estoy seguro.
Quizás sea mejor para la madre.
No lo había visto antes, pero ahora... Bueno.
¿Qué piensas?
No lo sé.
Lo que sé es que tengo que hablar con Juliana.
Gracias.
Buenas noches. Perdón por la interrupción.
No, no, por favor.
¿Puedo hacerte una pregunta?
Sí, sí, claro.
Es que he oído que ya no te quedas mucho más tiempo en el pueblo.
Si eso es así, ¿a ti te importaría subirme a grana?
No, claro que no, por supuesto.
Es que he tomado una decisión.
Sabes, mi sobrino ya está mayor, está encriado. Y mi hermano, bueno, no lo
entiende, pero lo hará.
Y yo voy a rehacer mi vida.
Él me espera en grana.
Don Virgilio.
Claro, por Dios.
Así que, ¿eso es?
Gracias. Buenas noches.
Adiós.
¿Estás jugando?
¿Quieres que lo arregle?
¿Cuántos años tienes?
No.
¿Tienes tres?
¿Cómo te llamas? Se llama Elena.
Ya lo sabe.
Hola, Juliana. Hola, Geraldo.
Estás muy guapa.
¿A qué has venido?
Quería verte y... Conocerla a la niña.
Ha tardado un poco, ¿no crees?
La he parido sola.
La he criado sola.
Y todo el mundo en el pueblo me preguntaba, ¿entonces Gerardo cuándo
Lo siento.
Las cosas no salieron como yo pensaba.
Te he esperado todos los días.
¿Y ahora que vienes aquí, con tu mujer, a llevarnos a la niña?
No.
No tengo ningún derecho a apartarlo de ti.
¿O seguiré ayudando como Hazor?
Si se queda aquí va a ser una muerta de hambre como nosotros.
Va a pasar necesidad de siempre.
Pero es tu hija.
Llévatela, Gerardo.
Tú le puedes dar una vida mejor.
Así cuando la mires te acordarás de mí.
He conocido a una mujer.
Gracias.
¿Geraldo? Elena.
Quiero presentarte a... Hace un programa de llaves que estuve con tu padre en
Yejen. Hace muchos años que no le veía.
Bueno, que está usted muy bien. Que me alegro de haberle visto.
Vaya que tiene una hija muy guapa.
Vale, adiós.
Adiós. Adiós.
Adiós, don Geraldo.
Pena de amor,
estrella errante, no apagues tu luz, aunque el
destino te guarde rencor.
Lleno tu corazón de dolor,
es tu sonrisa de canela en flor.
El sol se durmió y entre sollozos el
mar susurró.
Duerme mi cielo, duerme mi amor,
dame calor, calma mi llanto con tu
resplandor. Las olas lloran su fe.
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