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Original subtitles

¿Cuánto tiempo queda para el impacto, Sargento? Cuatro minutos y cincuenta y

cinco segundos, Capitán. Y todo habrá terminado. No para nosotros.

Somos soldados, Sargento. Los dos mejores soldados que ningún ejército

tenido jamás.

Estamos a punto de consumir dos, sí. De desaparecer para siempre en medio del

laberinto del tiempo.

Pero debemos alegrarnos, porque eso significa que nos habremos convertido en

eternos. No vamos a morir, Sargento. Estamos a punto de entrar en un espacio

reservado solo para unos pocos. Un espacio.

Al que algunos llaman leyenda.

Así que ahora coja mi mano.

Dirija la mirada hacia nuestro maravilloso planeta azul.

Y sonría.

Ha sido precioso. Muy bonito, capitán. Bueno, es que no he terminado. Ah,

disculpe. Y sonría.

Sonría porque ha llegado el momento de morar para siempre. En el único lugar

donde los sabios buscan consuelo.

¿No tienen nada que decir? Sí, sí, es que no sabía que terminaba. Es precioso,

¿eh? Bien hablado.

Vale, gracias.

¿Tiempo estimado para el impacto?

Tres minutos y cuarenta y cinco segundos, aproximadamente.

¿Cuánto queda ahora? Tres minutos y medio.

Vamos a pasar el tiempo.

Bueno, es que es relativo, claro.

¿Sabe dónde vamos a morar? Sí, en Las Estrellas. Muy bonito.

Muy bonito.

En ese espacio que algunos llaman... Leyenda, sí, sí, sí, la he escuchado. Ha

sido precioso, capitán. Me ha molido.

¿Y no quiere decir usted algo? ¿Unas últimas palabras?

No, no, estoy bien.

Ya. Bueno, pues, pues...

Sargento.

Sargento.

Descanse en paz, sargento.

Descanse en ese espacio reservado solo para unos pocos... No, no, no, estiro,

estiro. Ah, perdón, como no me contestaba. Es que estaba pensando en

No pasa nada.

¿De dónde te cuentas, sargento?

¿De qué? De que en cuanto impacte el meteorito en la Tierra... Usted y yo

a ser los dos únicos seres humanos vivos de todo el universo.

No sé si es consciente de la trascendencia de este hecho.

Es un privilegio estar ahora mismo aquí, sargento, en este observatorio

extraordinario para dar fe en directo de un espectáculo irrepetible llamado Fin

del Mundo.

Estamos a menos de dos minutos de convertirnos en testigos únicos del

capítulo de la historia del hombre. Usted y yo, sargento.

Mírala bien.

Un minuto veintiséis. Un minuto veintiséis. Un minuto veintiséis

la eternidad. Para hacer historia.

Usted y yo, Sargento. Dos privilegiados.

Los dos últimos hombres en morir.

Protagonistas absolutos.

Testigos únicos. Ya sabe, un acontecimiento irrepetible en el

¿Cuánto queda ahora?

Un minutito.

Es mucho tiempo.

¿Te importaría soltarme la mano para hacer la foto? Sí, claro. Disculpe.

Sé nunca cómo se pone el flash.

Está roto de broma, ¿no?

¿No querrás sacar una foto con flash desde aquí?

Qué tontería palabra.

Tiene usted toda razón.

El flash es solo para objetos cercanos.

Capitán. ¿Sí? ¿Qué tamaño tiene el meteorito, más o menos? Tres veces. La

provincia de Zaragoza.

¿Y no deberíamos estar viéndolo ya?

Estaba yo pensando lo mismo, se lo juro.

Sargento. Dígame.

En estas circunstancias, desde aquí solo podemos

recomendar que pasen estos momentos con la familia,

con amigos, con la

gente querida.

Tanto trabajo.

Así no puede acabar.

¡No, no, no!

¡No! ¡No!

Todos nuestros agentes se encuentran ocupados.

Siente la demora en este momento.

Gracias.

Todos nuestros agentes se encuentran ocupados.

Inténtalo de nuevo en otro momento.

Gracias.

Venga Marcos, vámonos de una puta vez.

¿Pero qué coño haces con el puto perro?

¡Quietos! ¡Silencio!

¡Quietos! ¡Los hijas!

¡Es usted una gallego! ¡Sonia Levas! ¡Eh!

¡A Lidia Ruiz!

¡No ven la tele!

La policía no tiene nada.

Están jovencitas y desaparecieron así.

Como por arte de magia.

He ganado el odio de todas esas familias. ¡El odio de todos!

Me lo he ganado.

Pero todo tiene sus consecuencias.

Ya se acaba.

Porque me lo he ganado.

Porque me lo merezco.

Que se extinga el ser humano.

Todo lo que he hecho para

despegarme de vosotros.

Y ahora...

¡Socorro!

¡Ayuda! ¡Estoy aquí!

¡Socorro!

No hay nadie

Reparando hasta el más mínimo detalle.

Todo meticulosamente milimetrado.

Lo único bueno de esto es

que todo dejará de repetirse.

¿Por qué me cuentas esto?

Muérete.

Y que eres la única.

Lo de antes.

¿Qué sentido tenía ese último llanto que has hecho?

Que se va a acabar el mundo, pero tú no vas a sufrirlo.

¿Alguna vez has sentido algo?

Lo más mínimo.

Por alguien.

Mamá.

Mis padres.

Mis hermanos. Mis sobrinos.

Estos últimos días.

Si pudiera estar con ellos.

Así no.

Así no.

Así no.

Vale.

Has hecho una obra de arte o como lo quieras llamar.

Pero... Todo esto...

Por un reconocimiento que tú y yo sabemos que nunca vas a tener.

Perdón, perdón, lo siento.

Diez años invertidos en esto.

Lo que quería decir es que... Para que ahora...

¿Por qué no me sueltas?

Ya nadie va a ver todo lo que has hecho.

Lo digo en serio.

Me lo has contado a mí antes de poner la televisión porque soy tu único

espectador.

¿Y a qué te sirve ya matarme?

¿Te olvidas que soy un psicópata?

¡No! ¡Que me gusta hacerte sufrir!

¿Qué quieres?

¿Que te deje irte así?

Sí, no hay más.

Déjame ir con mi familia.

De acuerdo, de acuerdo.

Vamos a hacer un juego. Y vas a ser tú la que me sorprenda.

Yo estoy prácticamente seguro de que vas a hacer una cosa.

Si me sorprendes, te libero.

Es algo muy sencillo.

Voy a acertar lentamente mi lengua a tu ojo.

Cuando llegue, cierra los párpados.

¿Tienes abiertos?

Puedes irte. ¿Vale?

Sencillo.

Voy.

voy 3,

2, 1

Era casi imposible. No puedes controlar tus instintos igual que yo no puedo

controlarlos.

Ahí tienes la puerta.

Gracias por

ver

el video

Gracias por

ver

el video

Gracias por

ver el video

¡Qué previsible!

¿Cuál es el plan?

Supongo que lo único que me queda es vivir juntos.

Ha salido en los informativos.

Dicen que todos van por ahí confesando sus verdaderos sentimientos.

Que es como un virus.

La peña se ha vuelto loca con lo del fin del mundo.

Y es como si mucha gente tuviera la necesidad desesperada de gritar lo que

siente.

Y ahí están.

Rompiendo con sus parejas a las que nunca han querido.

Y confesando su verdadero amor a quienes siempre han deseado en secreto.

La cuestión es buscar cómo sea el amor de tu vida antes de que todo esto se

termine.

Ansiosamente.

Lanzándote al abismo si hace falta.

Es que si lo piensas tiene sentido.

¿Por qué te impide ahora confesarle a tu mejor amiga que siempre has estado

enamorado de ella y nunca te has atrevido a decírselo?

¿Y qué más da si ella te dice que le das asco?

No hay nada que perder.

Así que esto es una invasión.

Pero en vez de zombies, estamos rodeados de gente que aparece y te cuenta lo que

siente de verdad.

Es demencial.

Leí en internet que se les conoce como los románticos del fin del mundo.

Y que están por todas partes.

Te quiero.

¿Qué has dicho?

Lo he llevado en secreto.

Bueno, hasta ahora.

Desde que te conozco esto que siento por ti me está... como oprimiendo el pecho.

¿En serio?

Del todo.

¿Sabes lo que es sentir 150 .000 mariposas revoloteando en el estómago?

¿Todas a la vez?

150 .000.

¿Cómo sabes que son tantas? ¿Las has contado?

Es muy angustioso, ¿sabes?

Estoy vacío y solo me lleno pensando en ti.

Eh... Perdona, ¿cómo has dicho que te llamas?

Necesito... estar contigo.

Antes de que esto se acabe.

¿Por qué estaba esperando este durante los 25 años que tengo?

¿Pero qué les pasa a todos?

Pues lo mismo de siempre.

Que quieren mojar, pero solo que ahora con más urgencia.

Pues vaya intensidad.

Pamplinas, yo no me creo nada.

Lo de los románticos del fin del mundo es una cosa que se inventa en Internet y

ahora todos estos aprovechan.

A mí hoy se me han declarado como cuatro o cinco.

Además te hablan como si te estuvieran invitando al baile de fin de curso.

Bueno, es un poco eso, ¿no?

Tú estás a punto de caer.

Como si lo hubiera.

Le dirás que sí al próximo que te cuente ese rollo.

Solo si me gusta.

Que se me declare ese.

¿Ese?

Pero si es de sentido rarísimo. Además, la gente le habla y ni siquiera

contesta.

¿Por qué seguimos viniendo aquí?

Bueno, el fin del mundo es la excusa perfecta para hacer el vago.

¿Y ahora ya no nos cobran ni la entrada?

¡Diana!

Anda, vuelve con él.

Total, para lo que queda... Yo como dice mi madre.

Si es verdad que esto se acaba, mejor sola que mal acompañada.

¿Tú eres Cris la Falla Vírgenes?

¿A qué se puede fumar?

Yo esto lo he ido dejando.

Pensaba que se trataba de encontrar a la mujer de tu vida y no de tirarte a la

primera pilingue que pasara.

Perdón, no es que te esté llamando pilingue a ti, ¿eh?

Tranquilo, puedes llamarme como quieras.

Yo tenía una novia.

Rebeca.

Desde hace cuatro años.

Ella siempre me hizo creer que teníamos que esperar a la noche de bodas.

Porque íbamos a casarnos.

Hacíamos planes de futuro juntos.

¿Y qué pasó con Rebeca?

Me dejó en taller.

Me dijo que estaba agollada y que... que necesitaba vivir otras experiencias

antes del fin.

Que se ha ido a follar con otro, vamos.

Chicos, no tenéis que darme explicaciones.

¿Y tú?

¿Tú por qué haces esto? Yo tampoco tengo que dar las explicaciones.

¿Y cómo sabes que es verdad?

Que somos vírgenes y no te estamos engañando.

No lo hice.

¿Quién va a ser el primero?

¿Hay que ponerse el condón?

No sé, pregunto, como ya da igual todo, ¿no?

Te quiero.

Ya.

Gracias, yo a ti no.

¿Me puedes dejar sola?

¿Qué te ha dicho?

Que me quiere.

También se me ha declarado a mí.

No le hace ascos a nada, ya ves.

¿Por qué llevas el uniforme?

A mí nadie me ha despedido.

Nadie me ha finiquitado el contrato. Se supone que hay un trabajo aquí.

¿Y a quién coño le importa ahora tu contrato?

¿Has pensado...

Lo nuestro.

¿El qué?

Lo que te propuse.

Lo de pasar la última noche juntos.

Lo dejamos hace dos meses.

Hace dos meses era distinto.

Había... futuro.

¿Futuro?

A lo mejor puedo encontrar al hombre de mi vida en estos días que quedan. Venga

ya.

Yo solo quiero estar contigo y abrazarte cuando todo esto se vaya a la mierda.

Eres la única persona con la que quiero estar.

Y ahora mismo soy lo más parecido al amor de tu vida.

¿O no? Estáis todos de un año que es insoportable.

No, no, no, no. No te puedes tirar ahí de cabeza, que no cubre lo suficiente.

Pero déjale que se abra la cabeza. ¿A ti qué te importa ya?

¿Cuánto has aguantado?

Si quieres, puedo cronometrarte yo.

¿Me has dicho algo?

Que si quieres, puedo cronometrarte yo.

Necesito que me mires a los ojos cuando me hablas.

¿Qué?

No puedo escuchar, tengo que leer tus labios

¿Ya? ¿Y cuál es el récord de aguantar sin respirar bajo el agua?

Se llama apnea estática.

Eso.

¿Dices aquí o internacionalmente?

No sé, el que sea más difícil de superar.

Hay un suizo que aguantó casi 20 minutos.

Eso es imposible.

¿Y cuál es tu marca?

Cinco. ¿Es muchísimo?

Bueno, 4 y 22 segundos para ser más exactos.

Quería llegar a cinco antes de...

¿Seguro que lo consigues?

¿O no?

¿Has oído hablar de los románticos del fin del mundo?

No. ¿Qué es eso?

Que si no se te ha declarado nadie en estos últimos días.

Un tipo.

Creo que me dijo que me quería así de pronto.

Te quiero.

Pero no sé si leí bien sus labios.

Quizá me dijo te espero o cualquier otra palabra acabada enero.

A veces las terminaciones de las palabras me confunden e intento

sentido de las frases con el contexto, pero no siempre acierto.

Claro.

O te podía haber dicho bombonero, azucarero, cocinero,

chocolatero... Sí.

Eso.

Por ejemplo, una vez en un bar, creí que una chica me había dicho te quiero.

En realidad solo había llamado al camarero.

Fue patético.

Oye, si hablo demasiado alto avísame, ¿vale?

Estás hablando perfectamente.

¿Sabes? Yo también te puedo contar un par de historias patéticas sobre mí.

Ya será menos.

Es que yo hasta hace nada era obesa.

¿Obsesa? No.

Obesa.

Gorda. Muy gorda. Casi... casi mórbida.

Por problemas con la ansiedad y la... y la bollería industrial.

Anda ya.

Que sí, que te lo prometo que llevo un año a dieta estricta, con un

nutricionista y todo.

Pues estás muy bien ahora.

Qué gracia, ¿no?

Es el colmo de las gordas.

Conseguir adelgazar y que luego se acabe el mundo.

Te toca.

Me ha felicitado.

Me ha dicho que lo he hecho muy bien.

Vale.

Podemos dejarlo si quieres.

¿Estás cansada?

No, no te preocupes.

La llaman la follavírgenes.

Es asquerosa.

Ni siquiera cobra.

Nadie sabe por qué lo hace, pero estos días se le están acumulando los

pardillos.

Igual es una enferma vengativa.

¿Qué?

¿Puedo besarte o prefieres que no?

Piénsalo.

A lo mejor lo único que quiere es contagiar al mayor número de víctimas

en estos días que quedan.

Eres retorcida.

Creo que simplemente ha decidido encontrar sentido a sus últimos días.

¿Follándose a vírgenes?

Da igual el cómo.

Ya sé que esto no es como imaginaste que sería.

A lo mejor lo importante es sentir que sigues para algo.

Para lo que sea.

Que puedes cambiar la vida de alguien.

¿Como una buena acción?

Algo así.

¿Cuál será tu buena acción?

Pues follarme a un virgen, ¿no?

No, a mí se me ocurre algo mejor.

Perdonarme.

Me gustas mucho.

No quiero separarme de ti.

¿Preparada?

Chasquea los dedos en el agua cerca de mí cuando pase cada minuto, ¿vale?

De acuerdo.

A por los cinco minutos.

Y si no, no pasa nada.

¿Sabes?

Me alegro mucho de haberte conocido hoy.

Me habría gustado conocerte antes, de hecho.

A mí también.

Pero... A vivir que son dos días, ¿no?

Bueno, unos cuantos más.

Si quieres... ¿Sí?

Podemos quedar mañana para cenar.

Vale, pero por favor que sea algo muy grasiento. Lo necesito. Podemos saquear

supermercado o lo que sea.

Me parece buena idea.

Te quiero.

Así que esto es una invasión.

No envíe zombies.

Estamos rodeados de gente que aparece y te cuenta lo que siente de verdad.

Te quiero.

Te quiero.

Hay en internet que se les conoce como los románticos del fin del mundo.

Están por todas partes.

Te quiero.

¿Qué?

Que me llamo Vero.

Yo ya no lo considero un negocio, Pablo.

¿Entonces qué? A ver, esto ya es como una especie de servicio que yo le presto

la sociedad.

Me estás diciendo que pasar drogas ahora es un servicio social.

Es verdad,

Dani, yo creo que hay formas más, no sé, más románticas de pasar tus últimos

días, ¿no?

Bueno, vamos a ver.

Si la gente quiere estar colocada cuando les llegue el momento...

¿Quién soy yo para negárselo?

Alex.

¿Cómo van las cosas en el hospital?

¿La gente sigue yendo a trabajar o...? Alex.

¿Qué? ¿Piensas que los médicos siguen yendo a trabajar al hospital o...?

sí, pero es voluntario.

De hecho, la mayoría ha encerrado.

Supongo que ya no tiene mucho sentido, ¿no?

¿Qué ha sido eso?

Nada, esos son los niños de la casa del final de la carretera.

Eran unos cabroncetes pirómanos con los petardos, tío.

Hace unos años, cuando mis padres estaban aquí todavía, se tiraron un mes

todas las noches pim pam pim pam con los petardos. Mi padre estaba hasta los

cojones.

¿Qué haces fumando? No te voy a fumar desde que teníamos 19 años.

De algo hay que morir.

¿Qué pasa? ¿Te aburre la fiesta?

Esta no es una fiesta.

Las fiestas se hacen para celebrar cosas felices. Esto es como un velatorio.

Estamos que celebrando nuestra propia muerte.

Celebrando nuestra vida.

Dios.

¿No se da una trampa?

Es que la última vez que me viste fumando me obligaste a dejarlo.

Pero hemos descubierto que la cura para el cáncer va a llegar a la Tierra en

muchos días.

Pero bueno, tenía que tener todo esto.

¿Qué tal está Diego?

¿No ha podido venir?

No, es que le caes todo el mal y pasa.

Nada, que tenía una cena familiar.

Pobre tío.

Gloria. Me cae bien, pero es como una niña pequeña.

¿Sabes que iba a dejar a Pablo?

¿Qué dices?

Que lo dijo él hace, no sé, hace un tiempo.

Yo creo que ya le habría dado puerta si no fuera por... No lo puedo creer.

Ya, no sé.

Supongo que a veces la jodemos intentando hacer lo correcto.

Voy. ¿Falta alguien?

Será un cliente de Dani, ¿no? Que dijo que iba a venir.

Pues que se una a la fiesta.

¿Tú qué tal estás?

No sé.

Después de casi dos semanas en coma me despierto justo el día que anuncian que

el mundo se va a la mierda.

Estoy hasta el culo de pastillas.

Tengo un dolor que me atraviesa el cerebro, pero...

Pero hoy aquí estoy, celebrando mi vida.

Así que supongo que lo llevo bien.

¿Y del otro qué tal?

Mal.

Del otro mal.

¿Ves?

Cuando estaba en el suelo, después del accidente... Intenté

decirle...

Y un segundo

después me desperté en el hospital y ella ya no estaba.

Me dijeron que... Que aguantó tres días, que no pudo despertar y que...

Que no fue mi culpa, que fue el coche o la carroza.

Sinceramente, con todo lo que va a pasar es mejor que no se despertase.

¿Y yo?

¿Por qué coño tuve que despertarme yo?

¿Qué? No sé, no lo he visto en la puta vida.

¿Has dicho algo? ¿Qué vas a decir? Espera, porque estás desmayado.

Dani, necesito vendas y gasas o compresas. ¿Tienes? Sí. Y tallas

Claro. Ayúdame, Malia.

Nada. Ayúdame a romper las medias.

Dice de vuelta. Has salido sin hacer mucho daño. Ayúdame.

Levántale la pierna, sosténla así. ¿No deberíamos hacerle un torniquete o algo

así? No, es peligroso, puede perderla.

¿Qué haces?

Intento averiguar.

¿Qué es eso?

Son entradas.

Presentes en la dirección indicada en el dorso hasta 72 horas antes de la hora

estimada del impacto del meteorito.

Recibirá instrucciones para llegar al refugio más cercano a su localidad.

Bueno, aquí hay de todo, ¿eh?

Menos mal que mi padre es cazador y mi madre es una de las... ¿Qué?

¿Se ha muerto?

Hay refugios.

Pablo ha encontrado entradas para ir a un refugio. Es imposible. A lo mejor es

hija de algún político.

¿Qué crees, que esa gente no iba a salvarse? Nadie va a salvarse, lo sabéis

sobra. O sea, que no sabemos cómo son esos refugios, Alex. Igual son como

búnkeres o naves. Sí, naves espaciales. Y nos vamos a ir todos a vivir a la

luna, ¿no? Al menos es una posibilidad.

Bueno, Alex... ¿Es mejor tener algo a lo que aferrarse que dejarse morir?

Son 50 horas.

No conocemos a esa chica de nada.

Ha perdido mucha sangre y seguramente vaya a morir. No voy a dejarla morir.

Dani, deja eso encima de la cama y salid todos, por favor.

Dani.

¿Estás bien?

¿Cómo estás?

Bien.

He conseguido parar la hemorragia y no hay riesgo de infección, así que

sobrevivirá.

Pablo, dame las entradas.

¿No estás pensando con claridad?

Nunca he pensado con tanta claridad.

Alex, estas entradas... Estas entradas no son nuestras.

No podemos dejarla morir para intentar salvarnos nosotros.

Pablo no ha querido decir eso, Alex.

Estas entradas nos pueden salvar la vida a todos. Ni siquiera sabemos si son

reales. Seguro que solo es una broma de mal gusto, como si... ¿Por qué te crees

que le han pegado un tiro?

A ver, lo que te estoy diciendo es que... Lo que me estás diciendo es que

dejemos morir.

Y si no muere, ¿qué hacemos?

¿Eh?

¿La matamos?

¿La vas a matar tú?

Yo soy un gilipollas, no soy el que está hablando de matar a una persona.

Alex, ¿por qué nos haces esto?

¿Qué pasa que esa chica tiene mucho más derecho a vivir que nosotros?

¿Tú te estás escuchando, tío?

¿Quién eres tú para decidir si vive o no?

¿Y quién tiene que decidirlo?

Estamos actuando como que no pasa nada, pero sí que pasa.

Si hay una mínima posibilidad de vivir, no lo voy a dejar escapar.

Cógelo. Se va a despertar dentro de un par de horas, pero no podemos dejar que

eso pase, ¿verdad?

Tenemos que matarla cuanto antes. Y a mí también, por intentar impedirlo. Alex,

¿qué pasa?

Queremos vivir, ¿no?

Pues venga, mátala. ¿Qué te importa, matar a una persona o a dos?

Yo no quiero matar a nadie.

Solamente estoy diciendo lo que todos estamos pensando.

¿Es que ahora somos todos unos santos o qué?

Nadie ha pensado en quedarse con las entradas.

¿A ti te da igual morir?

¿Te da igual vivir?

Lo siento.

Pablo no quiere hacer daño a nadie.

Solo está asustado.

Pero no sabes a cuánta gente ha visto morir porque otorges todos.

Si necesitas que alguien se quede despierto cuidando de la chica, yo me

quedar.

Deberías descansar un poco.

Te has quedado callada todo el rato.

A veces es mejor guardar silencio.

Pero hay silencias que dicen mucho más que las palabras.

No todos queremos morir.

¿Se te está quemando algo en la cocina?

No.

Es agua con sal y azúcar para la chica.

Ahora la pongo.

O sea que se va a poner bien.

No lo sé, habrá que esperar, pero supongo que sí.

Me alegro.

Alex, me alegro, ¿eh? Ya lo sé.

A ver, tampoco te voy a engañar. Es verdad que antes se me ha pasado por la

cabeza, joder.

Se me ha pasado por la cabeza.

Pero tampoco nos vamos a convertir ahora en unos animales por unos trozos de

papel, ¿no?

Justo ahora.

Exactamente.

Exactamente.

¿Para qué son?

Si no las tomo me duele todo.

Levantarse de un coma no es como despertarse de la siesta, precisamente.

Son nuevas.

¿Eh?

Fliparías con la cantidad de mierda nueva que están sacando desde que se

lo del... Parece que le dices a la gente que la va a palmar y se ponen todos a

drogarse como burras.

Festival. ¿Y qué hacen?

Con media se te quitan todos los dolores que tengas, hasta los del alma.

Hasta los de aquí.

Te pon coser a tiros y tú seguirías caminando como... como Alpachino en

Scarface.

Con una la fliparías.

Y con dos... Hasta luego.

Me las está pidiendo mucha gente esas pastillas últimamente.

Supongo que será para... Para aliviar el dolor cuando... Cuando toque.

¿Cómo es estar en coma, Alex?

No sé, nada emocionante.

Como estar dormido.

De hecho, cuando me desperté pensé que seguía soñando.

Que no era más que una pesadilla todo.

Pero luego, al ver que... Pues que pasaban los días y que todo se veía

llegué a pensar otra cosa.

Que me había muerto en el accidente.

No sé, no... No lo entendía. Todo esto no podía ser real.

Pero sí.

Pues debiste de ser un pedazo de hijo de la gran puta en la otra vida si estás

muerto, amigo.

Porque no creo que el infierno sea peor que toda esta putada.

¿Quién es?

Soy yo.

Jorge Lías.

El de la tienda de cómics.

Vengo... a por lo mío.

Voy.

¿Qué pasa, tío? Hola. ¿Qué tal?

¿Te ha costado mucho llegar?

No. Bueno, sí.

He venido con el coche y me he perdido un poco, pero bueno. Ya.

Bueno, toma, esto es lo tuyo.

¿Seguro que no quieres más?

No, si es que... no sé si quiero más. No, coño, es también oferta.

No vas a tener muchas más oportunidades.

¿Quieres, no?

¿Vienes? No, no, prefiero esperar aquí. ¿Sí? Vale, espérame. Ahora vengo.

Vale.

Lárgate de aquí.

No te

pases con la dosis.

Podemos hacerlo de dos maneras.

Me dices dónde está la chica. Entro, la cojo y me largo.

¿O no me lo dices?

Entro, la cojo.

Y me cargo a todo el que me encuentre.

Tu licencia.

¿Qué ha sido eso?

No lo sé, pero no parecían petardos.

Bueno, pues a tu manera.

Parada, baja al sótano.

Damos la vuelta.

Vamos.

¿Dónde está la chica?

Vamos a ver si nos entendemos. Si no me dais problemas, la cojo. Me voy y todos

ganamos.

Si empezáis a marear, Os pego un tiro a cada uno ahora mismo.

¿Vale? Así que vamos a intentarlo otra vez.

¿Dónde está la chica?

¿Dónde estás?

Una preguntita más. ¿Hay alguien más en la casa?

Perdóname si no confío en ti, ¿vale?

Vale.

¿No decías que estábamos solos?

Gracias por la mano.

¡Joder, joder!

¡Os voy a arrancar los ojos! ¡Abrir!

¡Joder!

¡Abrir!

¡Joder! ¡Abrir, hijos de puta!

¡Os voy a sacar los ojos, cabrones!

Vamos a ver, os propongo un trato.

Llevo un día de mierda y lo único que quiero son mis entradas.

¿Ok? Sin sorpresas. Sin que me echéis agua hirviendo en la puta tierra.

Me largo y no me volvéis a ver.

Fijaos que estoy siendo bueno con vosotros.

Y si no, echaré la puerta abajo como sea y os reviento la puta cabeza.

Os doy tres minutos para pensarlo.

¿Dónde tienes las entradas?

No podemos verlas.

¿Qué estás diciendo?

¿Crees que va a cogerlas y marcharse sin más? Pues no lo sé, pero es nuestra

única posibilidad. Dame las entradas.

No, no, no.

No pienso darle las putas entradas.

He matado a Dani, y a Pablo y a Claudia.

Si le doy las entradas habrá muerto para nada.

Es por ella.

Es por ella.

Alex, salvar a esta chica no te la va a traer de vuelta.

En este agujero, dame las putas entradas.

Soy mala persona.

en un trozo de queso

¡Qué previsible!

Bien. Chimpón.

Colorín colorado.

San se acabó. Se baja el telón. Fin. Hoy terminan todas las historias que

existen. Hoy los continuará son mentira podrida. Porque hoy mueren todos los

escritores que pueden imaginar nuevas historias. Los dibujantes que podrían

ilustrarlas. Los directores que podrían filmarlas. Y los actores que podrían

interpretarlas. Hoy desaparece hasta el concepto de historia.

Si la imaginación reside en la mente humana, morirá hoy con nosotros.

Y mientras, la gente llora porque va a palmarla. Manda cojones. Qué importancia

tienen sus vidas.

Deberían llorar porque mañana no existirán Harry Potter, Luke Skywalker y

Jesucristo. Deberían llorar porque perdemos a Seiya, a Frodo, a Neo, a

Batman y a Buda.

Deberían llorar por cualquier historia imaginaria desde Prometeo hasta Pocoyo.

Las personas mueren y la cultura prevalece. Pero esta vez no será así. No

legado cuando no hay nadie. No hay historias en la nada. Así que si nacen y

mueren con nosotros...

¿No somos nosotros mismos las historias?

Yo creo que sí.

Y hoy terminamos todas.

Con un enorme punto y final caído del cielo.

Hecho.

Siguiente.

Dejé la puerta abierta para que los saqueadores no me rompieran los

Además, ¿qué cojones? La gente tiene derecho a leer con mis ratis antes de

morir.

Será duro.

No habrán dejado nada tras los saqueos.

Pero resistiré.

Porque soy un hombre fuerte.

A ver, para que lo entiendas.

Alan Moore es para los lectores de cómics lo que para vosotros el

perros. Nuestro dios.

Venga.

Ahí está.

He colocado la alarma. A la hora exacta en que los científicos han calculado que

el meteorito sostiene contra la Tierra.

Sobre este punto hay que tomar una decisión importante, tigre.

¿Manara o Entai?

Piénsalo bien, es una elección de mucha responsabilidad.

Tienes razón.

Yo creo que me da tiempo de hacérmelo rápidas.

Como los faraones.

Recibiré la muerte tumbado junto a lo que más amo.

Como esto.

Watchmen. Primera edición. De fin, con dos retapados. Formato comic book. No

como ese tomaco enorme que hay ahora por todas partes.

Tamaño biblia iglesia. Creéis por dónde cogerlo.

Huele a tinta.

Qué maravilla.

Acabaré antes. Pero si suena la alarma, eso significará que el meteorito ha

impactado. Y que en cinco minutos llegará la onda expansiva.

Parece poco tiempo, ¿eh?

Pues eso fue lo que le dijo Freezer a Son Goku en Namek.

En cinco minutos el planeta va a explotar. Y al final se tiraron hablando

capítulos enteros de Bola Dragón.

No me mires así, joder.

Hoy no computa como suicidio.

Mejor morir tranquilito que no calcinado por una bola de fuego.

Mierda, sabía que se me olvidaba algo.

Bueno, da igual.

Como ves, está todo pensado y en el plan no hay perros.

Ojalá pudiera hacer algo más por ti, pero ahí dentro no hay comida. Y tampoco

voy a salir a buena compañía.

Así que, nos vemos en la otra vida.

Chocas al fico.

No me lo puedo creer.

No me lo puedo creer.

Que va reparida.

Han saqueado a los chinos.

Han saqueado a la tienda del Real Madrid.

Han saqueado hasta el Calcedonia ese.

Y mi tienda... Mi tienda es que no la han saqueado ni un poquito.

Serán hijos de puta.

¡Ay, cojones, qué vergüenza!

¡No me jodas!

No han entrado a robar, pero sí a mear.

¡Se puede ser más cabrón!

¿Esto es el pis?

¡Quédame ahí!

Mi nombre es Jorge Elías.

Soy el dueño de la tienda.

No sé si entiendes mi idioma.

Pero si has mangado algo, no pasa nada.

De hecho, puedes llevarte lo que quieras.

¿En serio, eh? ¿Me oyes?

Hay cosas muy chulas.

Muñecos.

Camisetas, lo que quieras. De verdad que no me importa.

¿Me estás oyendo?

¿Hola?

No te acerques más.

Aléjate de mí, por favor.

¿Qué clase de criatura eres?

¿Piciatura? Soy una chica normal.

Sí, seguro.

En una tienda de cómics.

Aquí las chicas normales solo entran a preguntarse si hacemos fotocopias.

Espera un momento.

Estás muy gorda.

Tal vez sí que seas una de mis clientas.

¿Eres Isabel?

Has venido por los cómics de Buffy, ¿no? Me llamo Lara y no estoy gorda,

gilipollas. Estoy embarazada. ¿Qué hace una embarazada en el suelo de mi tienda?

Esta mañana vine por un tomo de mafalda y rompí aguas.

¡Joder!

Es la historia más ridícula que he escuchado jamás.

¡Que te jodan, capullo! A ver qué me has hecho tú.

Hombre, no sé ir a un hospital.

Llevan semanas vacíos.

Nadie trabaja durante el fin del mundo, ¿sabes? Ni los médicos.

Somos todos muy listos, me parece a mí.

No, Lara, lo siento.

Lara es, ¿no? Sí.

Sal, venga, sal. Y buscaremos a alguien que te ayude en el parto. No salía de

cuentas hasta dentro de dos semanas.

No pienso tenerlo hoy. ¿Cómo?

¿Por qué te crees que no me he movido de aquí en nueve horas?

Si me levanto aumentan las posibilidades de parir. Pero, Lara, ha roto aguas.

Yo no soy un experto en el tema, pero eso significa que el niño viene ya, te

pongas como te pongas.

Pueden pasar 24 horas desde que rompe el agua hasta que pare.

Solo tengo que esperar un poco más y... ¿Tu plan es estar las tres últimas horas

del mundo cerrando las piernas con fuerza para no dar a luz?

Tía, ¿pero por qué?

No pienso traer un hijo al mundo para que muera dos minutos después.

Está mal.

¿Pero cómo va a estar mal tener un hijo, Lara? Bueno, hoy es inmoral, ¿vale? No,

no es inmoral, es una putada. Sí, una putada inmoral.

No. Que sí. Que no. Sí. Que no. Que sí. Que no. Que sí.

Yo era del grupo de debate del colegio. Y luego estudié filosofía en la

universidad. Así que te advierto que como nos pongamos a discutir sobre temas

éticos, te voy a mear en la boca.

¿Acabas de escupir?

Sí, por decir guarrada.

¿Me castigas por decir guarrada estirándome un lapo?

¿Te das cuenta del poco sentido que tiene eso?

Déjame en paz.

Yo estaba aquí sin meterme con nadie. Vale, vale.

Solo quería ayudarte.

Quédate ahí a punto de reventar, como el lobo después de comerse a la abuelita.

Espera.

No lo entiendes.

Las calles están desiertas.

Y si encontrásemos a alguien, nadie querría pasar sus últimas horas de vida

ayudando a una desconocida a parir.

Yo mismo te ayudaré a tenerlo.

Si me dejas.

Además has roto aguas en mi tienda.

En parte es mi responsabilidad.

¿Has asistido alguna vez a un parto?

No, pero he visto a alguien en el octavo pasajero un montón de veces.

No puede ser muy distinto.

Ah, y tengo la mochila con pistachos y agua.

Ay, guau. Qué rica.

Vale, voy a salir.

Pero sigo sin quererte en este niño. ¡Qué cónster!

Un momento.

¿Tú qué coño haces aquí?

¿Eh?

Ya te he dicho que he venido yo.

¿Por qué has entrado tú?

Yo trabajo aquí.

Y los médicos también trabajan en el hospital y no se han quedado allí, te lo

aseguro.

Sé sincero o no salgo.

Vale. Pues he venido a... He venido a...

Bueno, ¿qué más da?

He venido a matarme antes de que lo haga el meteorito.

He venido a suicidarte para no sufrir una muerte horrible.

Y me intentas convencer de que traiga un hijo al mundo para que lo sufra él.

Pero, ¿tú tienes idea del poco sentido que tiene eso? Es lo mismo, joder. Yo he

respirado, he reído, he soñado, he dormido, he comido, he viajado. Hasta he

follado, algo.

No ha sido una gran vida, pero ha sido.

Tu hijo se merece al menos existir.

Además, la mía es una decisión personal.

La tuya no es una decisión que puedas tomar por ti sola.

¿Dónde está el padre?

A ver, no me lo digas, que lo adivino.

Miedo al compromiso, ¿no?

Leucemia.

Murió hace seis meses.

Llorando porque nunca conocería a su hijo.

Lo siento.

La verdad. Ah, es mentira.

Miedo al compromiso, sí.

Salió pitando cuando aún tenía el predictor en la mano.

Tuve los cojones de darme 20 euros para que abortara.

Me los dejó.

Córmelo, tira la nevera. Es romántico el hijo de puta. Con perdón. Ah,

tranquilo.

Eres el primero que quieres que tenga este hijo.

Todos pensaban que era muy joven.

Mis padres me pagaron una clínica carísima para que me lo extirparan como

tumor.

Cogí su parte y me fui.

De hecho, yo creo que este año he vivido de todo el dinero que me ha dado la

gente para que este niño no nado.

Cuando pensé que no podía pasar nada más, coge Dios y nos lanza un puto

Joder.

Pues si hasta Dios ha tratado de que no nazca, lo mismo tu hijo es el anticristo

o algo.

¿Ahora que lo dices?

Un cura me dijo una vez algo muy extraño.

¿Qué?

Me tocó la barriga y me dijo que cuando este niño naciera,

los libros se teñirían de rojo.

¡Hostias!

Y todos seríamos juzgados.

Joder. No me había dado cuenta hasta ahora que lo has dicho.

A ver, ¿cuál?

Ni coñas.

¡Y tú eres gilipollas!

¿Cómo va a ser mi niño el anticristo? He dicho de coña, joder. Pues yo que

estamos bien, me has dejado sordo, guapa.

¿Subnormal? Pues no juegues con estas cosas, joder, que me dan miedo.

Tú sí que me acojonas a mí, ¿no te digo?

¿No te das cuenta que si tienes este hijo ganarás? ¿Qué?

Que si tienes este hijo ganarás.

Ganarás a ese cabrón que te dejó tirada.

Ganarás a tus padres, que no te apoyaron.

E incluso ganarás a este mundo de mierdas, el futuro.

¿Cuál es el premio?

La vida.

Tan sencillo como eso.

Joder.

Yo que pensé que los del grupo de debate siempre eran unos panolis.

Venga, anda, prepárame un sitio para tomarme.

Voy a expulsar al alien.

A ver si aguanta ahí.

Ahí está.

Ha sido buena idea la de los sables láser, ¿eh?

Vale, ahora los paños. Voy a por los paños, a ver.

Jorge.

Dime.

Este es uno de los cómics que te habías traído para leer antes de morir. ¿Sí?

Pues nada.

¿Te ha gustado?

Es el mejor cómic de Superman de toda la historia. Cierra todas las tramas del

Superman pre -crisis.

Y está guionizado.

Por Alan Moore. El más grande de los grandes.

Pues no me ha gustado.

Bueno, pues a lo mejor es porque estás pariendo y se acaba el mundo. No son las

mejores condiciones de leer nada. No es por eso.

Es que hay un perro con capa que vuela. Sí, es Crypto el superperro. El perro de

Superman de toda la vida. No, Superman no tiene perro.

¡Oh!

Sí tiene. Pues en la película de Christopher Reeve no. Bueno, pues en la

película no, pero tiene perro. Ni en Smallville, ni en la de Lois y Clark.

ni en la que hace del explotor Kevin Spacey. Bueno, pues en los cómics sí

perro. Y tal se acabó, ¿vale?

Vale.

¿Cómo que tenía?

Sí, porque le borraron de la continuidad. Los muy idiotas pensaron

Superman tuviera perro resultaba estúpido para los chavales de hoy en

¿Me has dicho algo?

¿Eh?

Que sepas que sería estúpido eso, mandar a tu único hijo a otro planeta, sin

mandar también a un perro que cuidara de él.

¡Ah, cojonudo!

Pues espero que también mande un súper recogedor de súper cacas y unas súper

tijeras, ¿sabes? Para súper castrarle, para que no se súper folle a todas las

súper perras del supermercado de Metrópolis.

¿Sabes?

Eso ha sido muy cruel.

No he encontrado paños.

Tendrá que valerte con la capa de Leonidas.

¿Para qué los querías?

Yo no los quería.

Has sido tú quien has hecho que yo sea por ellos, ¿por qué sí?

Pues no sé.

Siempre se va por paños cuando hay un parto.

Pues no.

A ver, lo que sí que necesito es algo para estrujar.

¿De qué? No sé.

A ver.

Tú dirás.

¿Y ese comadre?

No, con ese no.

Prueba mejor con ese otro.

Esto es enorme.

Para estrujar es mucho mejor. ¿Dónde va a parar?

Estamos gigantes, no hay por dónde cogerlo.

Eres una mujer muy sabia.

De otras etapas se fueron juntando con otros autores de otros estilos y fue así

como Alamur revolucionó el cómic de superhéroes, demostrando que podía

más adultos y popularizó la novela gráfica.

Vale, ya está. Te prometo que no voy a arrugar el TVO, ¿vale?

Pero vamos a empezar ya, que de pronto hacemos tarde.

Que tengo que quitarte las rabas.

Coño.

Menosperemonia.

Y más actuar, que se está acabando el mundo y yo estoy pariendo. ¡Hidrota!

vale!

¡Oh, Dios santo!

¿Qué pasa?

Nada, nada, perdona.

Hace mucho tiempo que no voy a uno tan de cerca y me ha asustado.

No me hagas reír, que me cago.

¿Será que te meas?

A ver, ¿dónde estás? y no tientes a la suerte, ¿vale?

Venga, ayúdame, por favor, ayúdame, que este paso va a reventar el mundo antes

que yo. Vale, pero una cosilla que te quería preguntar, Lara.

Dime. ¿Yo qué hago?

A ver, tú tranquilo, tú tienes que estar ahí y darme palique, ¿vale?

Yo sé todo lo que tengo que hacer. Vale.

Y no sería mejor que fueras tú la que me des palique a mí. No. Para que así no

pienses que tienes que intentar sacar un melón por el hueco de un kiwi. Que no,

tú estate ahí y me cuentes cualquier cosa.

Vale. Vale, tú hables y yo empujo.

de cómics, ahora es mago.

Como Tamariz.

¿Qué diferencia hay?

Yo qué sé, joder, estoy pareando, yo qué sé.

Bueno, más bien como Merlino, Dumbledore.

Ya sé, ya sé.

Pide que le quiten de los créditos de las adaptaciones que hacen en el cine de

sus cómics.

¿Alguna que me pueda sonar? A ver, sí, seguro.

A ver, luego, por supuesto, Watchmen, V de Vendetta, de donde sacan los

Anonymous las máscaras, y... ¡Ah! Y La Liga de los Caballeros Extraordinarios.

¡Mi puta idea!

¡Esa es la edición con él!

¡La misma!

¡La misma!

¡Es armadísima!

Es un montón de mierda, pero te aseguro que el cómic era una broma esta.

¡Ah!

¡Sé una historia! ¡Sé una historia de esa película! ¡La cuento!

los guachos que querían que hiciera el papel de Morfeo. Total, el hombre, el

señor es mayor, lo lee y con tanta realidad virtual, tanta pastilla roja y

pastilla azul, pues dice, joder, yo esta cosa tan rara yo no la hago.

Luego, ¿va bien?

Luego Peter Jackson le ofrece el papel de Gandalf en El Señor de los Anillos. Y

también, con tanta tierra media y con tanto hobby, tampoco le vio sentido.

Han basado un éxito, eso sí lo sabes, ¿no?

¿No? Bueno... Al año siguiente le van a dar el guión de La Liga de los

Caballeros Extraordinarios. Total, que lo leyó y pensó, esto es más malo que un

tumor. Pero también pensó, a veces coges, no solamente el dolor a tres

seguidas. Esto lo hago y me forro. Y casi se forra, pero hostia. Pobre

¿no? Bueno, sí.

Bueno, ha sido James Bond, el padre de Indiana Jones. Cualquiera con eso se

podría morir tranquilo.

Ha dejado huella en el mundo.

Y es el único hombre capaz de infundir respeto llevando faldas.

A ti te hubiera gustado eso. No, porque me sale enrojadura. en los muslos. Yo no

me tengo que echar alibú, prefiero llevar pantalones.

¡Lógico, ya!

Y te hubiera gustado dejar huella en el mundo.

Me imagino que sí.

Me imagino que sí, me hubiera gustado hacer algo importante, como guionizar la

patrulla X, ¿sabes? O la legión de superhéroes. ¿Y qué es importante para

Sí, hacer algo por lo que alguien te recuerde.

Siento haberte hecho pasar todo esto para nada.

No, para nada no.

Este niño tiene que nacer, ¿me oyes?

Este niño no puede morir en mi vientre.

Tú mismo me has dicho que no me quería creer en ti.

Pero es que no sé qué hacer.

No te des.

Te dará fuerza.

¿Cómo te encuentras?

En un volcán de oro.

Vaya pedo, Alfredo.

Lara, escúchame.

¿Me escuchas?

Esta es nuestra última oportunidad, ¿vale?

Quiero que empujes como si fueras Hulk, echando impulso con la cosa. ¿Me

entiendes?

Bueno, da igual. Quiero que empujes como una bestia.

Como una bestia.

Cuando te diga ahora, ¿vale?

Muerte.

Los magos, los magos son muy de ir a ver a los recién nacidos.

Como la sada de madrina, la bella dormiente. O los reyes magos, al niño

Me gustan mucho los reyes magos. Me gustan mucho.

No llores, Lara. No llores.

Ha salido todo bien.

¿Eh? Sí.

Has ganado. Hemos ganado.

Hemos ganado. Hemos ganado.

Y lo dice el señor de los pelos, ¿vale?

va a salir bien.

Rande caso al señor de los perros, ¿vale?

Vale.

Tengo mucho frío.

Escúchame.

Escúchame, Jorge.

Hoy has hecho algo muy importante.

Mucho más que guionizar la patrulla de aquí, ¿sabes?

Esto sí que va a ser un hola y adiós, ¿eh, amigo?

Espero que haya merecido la pena venir a esta fiesta.

Has conocido a tu madre, tío Jorge.

Y has estado en una tienda de cómics.

Brindo por tu vida.

Cosita, tienes los mismos ojos que tu madre.

¿Lo sabías?

¿Sabes? Creo que mi vida ha tenido sentido solo porque estuve aquí para

la que naciera.

¿Tú qué opinas?

Yo muero con ella.

El niño vive.

Tú le llevas a salvo.

Los finales son los que también sirven como comienzos.

¿Dónde lo llevarás?

Al espacio de la idea.

El tiempo funciona de una manera diferente allí.

Y tal vez yo lo lleve hasta los 30.

La idea de un bebé huyendo de un planeta moribundo.

Ah,

y una cosa.

¿Puedes llevarse también a un perro?

Reconócelo, tigre. Te acaba de tocar la lotería.

Y no lo son todas.

¿Cuánto tiempo queda para el impacto?

25 minutos, capitán. Pues prepare la cámara. ¿Pero para qué vamos a querer

foto de esto?

Prepare la cámara, sargento.

Que la he dejado cargando en la estadía. Pues vaya por ella.

A ver si ahora, o sea, por ir a por la cámara me voy a perder.

Tiene usted tiempo de sobra.

Vaya a por ella, sargento.

25 minutos para convertirnos en leyenda.

Usted y yo, sargento, dos privilegiados. Los dos últimos hombres en morir.

No, sí, me lo voy a perder.

Menuda suerte estar ahora mismo aquí, sargento, en este observatorio

extraordinario para ver en directo un espectáculo irrepetible llamado Fin del

Mundo. A que me lo pierdo.

Sargento. Sí, capitán. Es un poquito de prisa, de todas maneras.

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