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Zulu
¡Gracias!
Cuantas más muertes serán necesarias, señor.
¿Y qué podemos hacer contra tal determinación?
Lucifer le sella los labios con tanta fuerza que podríamos esperanzarlas
lentamente y seguirían sin revelarnos los secretos del Shabbat.
¿Y si el Shabbat no existiese? Si solo fuese un sueño.
Si solo fuese un sueño, ¿cómo tantas mujeres podían tener el mismo sueño?
Contando las tres de anteanoche hemos alcanzado un total de 77 ejecuciones,
señor.
A partir de ahora solo nos quedan los pueblos de marineros.
Marineros. No hemos visto un marinero en Leguas.
Solo mujeres.
Bienvenido, señoría. Soy el padre Cristóbal de Azpilicueta. A su servicio.
El señor de Urtubi me ha encomendado...
Señoría, soy el padre Cristóbal de
Azpilicueta. A su servicio.
Disculpe.
Señoría, soy el padre Cristóbal de Azpilicueta. A su servicio. El señor de
Urtubi me ha encomendado que me ponga a su servicio. Gracias.
Su señoría está cansada.
Espero que estén preparados sus aposentos.
Vaya.
Hoy nartes, ¿cubico, ah?
Sí. Ahorita quiera maranzar tu ternura.
Sin dúo. O sea, el dúo va a ver a Karim, ¿sí?
¿La quiso en la cumbia que el cinderela y chasoratu?
Es, va.
Él chasorata da ucagúnezca. Su que está aquí su sercheres.
¿Tú chasoratu le charada?
Pues, ni es, pero María, ¿vay?
¿Chasoratu le chara? Sí.
Ni es.
María Gureispa es bestia María.
¿María Illeria?
Eres lagunada, contate que os catucó Dios.
María y Chastro bien.
Alas, yo le he dicho en su yoten, que te viste en su lago, con rica y chastro.
Con rica y chastro. No la viste en su eno, la hija.
Ana,
no la molestes ahora, que un héroe en vez de chora quería estar aquí.
¿Qué pasa con la mujer? ¿Qué pasa con la mujer?
¿Qué pasa con la mujer?
¿Qué pasa con la mujer?
¡Goro!
Ana, María, gira.
Buscamos a Ana Ibarguren, María Ibarguren, Maider Aguirre y Olalla Isas.
¿Para qué las pideis?
¿Estás gritando, mona? ¿Tú? ¿Cómo te llamas?
¡Vamos! ¡Ven tras ella!
¡Escapad! ¡Hacia allí!
No hemos hecho nada malo. ¡Bajad los ojos!
Lo hago yo, lo hago yo, lo hago yo.
No me mires.
Tranquilo, tranquilo, ya está, ya está.
¿Qué pasa, Catalina?
Me he confundido.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Mayber Aguirre.
¡Déjala!
¡Déjala! ¡Déjala!
¡Déjala!
¡Déjala!
¿Alderac? ¿Alderac? ¿Alderac?
¿Alderac? ¿Alderac? ¿Alderac?
¿Alderac? Deberían de darme la que haría con el reto de no la he dicho.
El reto lo he puesto y lo he puesto en el chilo.
¿Va a haber un reto de no la he dicho?
¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Señor,
se han confundido.
Yo no he hecho nada malo. Me llamo Olaya Isasi. Soy una tejedera... Olaya Isasi.
No, no, no.
¿Quién? Y después la cabra, la cabra la devolvimos.
Espera, espera. ¿Qué está pasando? Nosotras no hemos... ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡
Imagínate, imagínate que Catalina se va a ir a la guerra.
Se va a ir a la guerra.
Y ahora que te has ido, ¿qué vas a hacer?
¿Qué vas a hacer?
¿Qué vas a hacer?
¿Qué vas a hacer?
Esa es su madre.
¿Quién es ella?
¿Quién es ella?
Ana y Barburen. Esa es su madre.
Aquí está Cristóbal. Aquí se habla en cristiano.
Padre Cristóbal, por favor. Usted sabe bien que no somos brujas.
No soy bruja. Baja los ojos.
No soy bruja.
Si no lo eres, ¿cómo sabías que te iba a preguntar si lo eras?
Es lo que han dicho las demás.
¿Y qué te hace suponer que si ellas lo son, tú también lo eres?
No he dicho que lo sea.
¿Por qué no lo has dicho?
Porque no lo soy.
¿Y qué es una bruja?
¿No lo sabe usted?
Lo estoy preguntando.
¿Cómo podías saber que no lo eres si no sabes lo que es?
Una bruja es una persona que hace mal a otras.
¿Y tú nunca haces mal a otras personas?
No de esa manera.
¿De qué manera haces mal a otras personas?
Nunca he embrujado a nadie.
¿De qué manera te he preguntado?
Porque dice que soy una bruja.
¿Y ha dicho que lo seas?
¿Quién ha dicho que lo fuera?
¿Yo lo dije?
No, señoría.
Tú lo has dicho.
Una de tus compañeras, Olaya Isazi, ya ha confesado.
¿Quieres leerlo?
Segundo párrafo.
¿No? Bueno, pues te lo leo yo.
Ana nos embrujó, obligándonos a invocar a Belzebú, Satanás, Astarot, Abadón.
Melial. Sonrisa perversa.
Ha notado su señoría.
Me da risa que intente hacernos creer a todos la misma historia. Posición
obscena en las piernas.
Ha notado su señoría.
Puede ser que sea lo contrario.
Que tú seas la víctima y ellas te hayan embrujado.
Nunca me han embrujado y yo tampoco.
¿Nunca lo has hecho?
¿Entonces qué has hecho?
Hago... nada.
Te pasas día y noche sin hacer nada.
Hago otras cosas. ¿Qué cosas?
Nos gusta mucho pasear. Sí.
Como a todo el mundo. ¿Qué más?
También nos gusta mucho el bosque y el acantilado.
A veces nos hace de noche y volvemos bajo la luz de la luna. Es fácil si
el camino.
¿Y danzáis?
A veces.
¿Con quién?
Entre nosotras. ¿No hay hombres?
Están todos en el mar. Entonces, ¿para quién danzáis? ¿Para él?
¿Para quién?
Vamos a volver desde el principio.
Me has contado los hechos, pero no me has contado la verdad.
Se lo he dicho.
No,
lo he deducido yo, de lo que tú callas.
Se lo he deducido.
Ahora vas a contarme detalladamente el rito del sábado.
No sé lo que es el sábado. Claro que lo sabes, si lo acabas de confesar.
¿Se refiere al rito de los judíos?
El sábado de las brujas. ¿De quién invocáis?
¿Qué? ¿De quién invocáis?
¿Cantáis loas a Dios?
Sí.
¿Es a Dios a quien queréis calentar con el fuego de vuestros besos?
Es una vieja canción.
Tiene de malo. Cántala.
Cántala en vocación.
¿Quiere que la cante aquí? Por favor.
¿Podrías explicarme qué es exactamente el sábado de las frujas?
No.
Porque nadie lo ha visto.
Te crees muy lista, ¿no?
Canta la invocación.
La verdadera.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Mañanorda Lucifer.
Ya, brúa.
Se va a torreta en gaza sobre la garra y el visera se desquita sobre la sandita.
Se guiada.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué sensación es?
¿Qué sensación?
Hasta luego.
Chinchoy San.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Esta comida es una mierda.
Qué mal sabe.
La señora de Lara le está escuchando.
Tanto mejor.
Así se esmera.
Cuatro meses llevamos.
Y parece que fueran años.
¿Acabará esto algún día?
¿Sabe qué pasa, padre? Estamos hartos.
Algunos pueblos hemos tenido que confiscar graneros y molinos porque no
lugar en las prisiones.
La corrupción moral llega a tales límites que hemos tenido que ejecutar a
párrocos.
Celebraban la misa.
Cristiana de día y la negra de noche.
No me explico por qué en este país de los vascos hay más brujería que en
cualquier otro lugar del mundo.
La gente de aquí es inconstante como el mar.
El mar, ese camino sin camino donde se pierden los hombres.
Mi padre era marinero.
De él.
Se lo llevó a la mar. Por eso en casa somos más de carne que de pescado.
No más.
Ahora me pegaba, ¿eh?
Los correctivos son buenos para aplacar los vídeos.
El mar, ese camino sin camino, ¿dónde? ¿Qué vicios?
Los de la carne.
Los suyos, los míos.
Poquitos.
Y por necesidad. Las mujeres pasan la mitad del año solas, vulnerables a
cualquier influencia. Estamos en una zona fronteriza entre tres reinos, la
montaña, el mar.
Sufrimos la invasión de los musulmanes, de los judíos marranos.
Todas esas falsas religiones se aprovechan de la miseria y la ignorancia
Venir a corromper al pueblo.
Y eso no es lo peor.
Los demonios paganos que los evangelizadores han expulsado de las
escondidos en los balleneros a invadir las tierras cristianas y entran por aquí
mismo. Por eso consagro tanto esfuerzo a bendecir cada barca que parte o que
llega.
Padre, pide usted un poco de pan a ver si mejora esto.
¿Cuánto tiempo necesita para buscar las pruebas materiales?
Son seis o siete.
¿Diez? Muy infieles.
Y muy peludas.
Deme dos días.
¿Dos días?
Habrá que redactar la sentencia.
Como usted diga.
Dos días para buscar las pruebas.
Al día siguiente anuncio el veredicto y al otro ejecución.
Y que preparen el carruaje para esa misma tarde.
Buscas más caras.
Se ha cuestionado sus métodos, señoría, pero aún no las ha interrogado sobre los
maleficios.
No los he visto con mis propios ojos, pero esos hechos que la pobre gente del
pueblo ha denunciado. Las ovejas que dejan de dar leche de pronto.
Las cosechas del señor de Urtubi. Los embarazos voluntariamente malogrados.
Su majestad no nos ha enviado aquí para resolver problemas vecinales.
Padre, estamos combatiendo una secta satánica.
¿Conoce usted la historia de Frautrofea?
Pues en el año de nuestro señor 1518, en la ciudad de Estrasburgo,
Frautrofea se puso a bailar.
Dios maldijo esa ciudad por haberse entregado a la herejía de Lutero.
La gente apenas sobrevivía sumida en la miseria.
Y aquella mañana,
Frautrofea se fue al rin con su hijo y lo ahogó con sus propias manos para
evitarle morir lentamente, malnutrido, corroído por las gangrenas.
Y luego por la tarde se puso a bailar.
Bailar, bailar, bailar.
Día y noche.
Hasta morir.
Y la gente, ávida de espectáculos espeluznantes, Se reunió a su alrededor.
Aunque la gente no sabía que a veces los espectadores se convierten en
protagonistas, protagonistas del horror.
Y pronto eran 153 personas que estaban danzando día y noche en esa plaza. Y los
soldados no podían pararlos porque ellos también se habían puesto a bailar. Las
autoridades no podían decretar medidas porque también se habían puesto a
Y los exorcistas no podían celebrar sus ritos porque se habían puesto a bailar
como mujeres de mala vida.
Y esa epidemia de danza de Estrasburgo se cobró 359 vidas.
No hay nada más peligroso que una mujer que baila.
Pero las danzas más macabras, las más obscenas, son aquellas que se celebran
los bosques. Porque son secretas. Porque solo Lucifer y sus servientas las
conocen. Porque solo ellos han celebrado los ritos del sábado.
Si no las detenemos a tiempo, esas brujas perversas van a invertir el orden
universo.
Baja los ojos.
Baja los ojos.
Baja los ojos.
Baja los ojos.
Bruja.
Hola, ¿y a qué hora has ido?
¿Qué quieres decir?
¿Qué quieres decir?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Ella es tan persona o a cara esa que no te sientas bien.
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Verdad que no me gustan las cosas que hacen?
Sí, me gustan las cosas que hacen.
Pero no me gustan las cosas que hacen.
Y me gustan las cosas que hacen.
¿Te gustan? Sí, me gustan las cosas que hacen.
Ana.
Ana, ¿qué estás haciendo?
¿Qué estás contando?
Estoy contando la historia de María Itzártula.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
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Juan San Juan y Ismael Sábate y tira Juan San
¿Estás triste?
Ay, Amaro, te vengo, ¿no?
Armiar Mazaria Azcar.
¡María Ibarguren!
Soy yo la bruja.
¡Yo también!
de sufrimientos innecesarios.
Padre,
como vuelva a usar esa lengua demoníaca va a pasar usted del lado de los
acusados.
Son lenguas rústicas para hablar con las bestias.
¿Dialectos? Los dialectos son lenguajes de ocultación.
Lo anoto, su señoría.
Aquí.
¿Dónde? Aquí.
Aquí me ha marcado.
Falsa esperanza.
Perdón. Perdón, me he equivocado. Perdón, perdón.
Siempre es igual, padre.
Al maligno le encanta esconder la marca.
Si no es bajo los pelos, es en las partes vergonzosas.
Incluso dentro de la nariz o aquí, por ejemplo.
Es el brazo.
Pues ahí está sufriendo.
No, no está sufriendo.
Se retuerce de placer.
¿Jura renegar de tu amo?
Sí, señor.
A partir de ahora vas a decir toda la verdad.
Siéntate.
Soy yo la bruja.
Soy la única bruja.
Yo las embrujé a todas, sola.
Ellas ni siquiera saben lo que les ha pasado.
¿Cómo es posible?
¿No me crees?
Para creerte tengo que saber cómo acontecieron los hechos, con todos los
detalles. ¡Baja los ojos!
Mírame.
Era una noche profunda.
Estaba bañándome en una bañera de cobre.
Una vieja horrible apareció entre las llamas.
Nunca antes la había visto.
¿Y te aplicó un ungüento?
Sí.
Entonces... sentí algo en mi cuerpo.
Una fuerza.
Era el llamado del sabat.
Como mi hermana no quería venir conmigo,
¿Y de qué te convirtieron?
Cordero.
¿Un cordero del diablo?
¿Tu hermana un cordero? Es extraño.
Sin duda pretendía satisfacer al maligno, encarnando el símbolo mismo de
inocencia.
Continúa.
A Maider la convertí en burro. ¡Tatalín!
Vestida de cura.
Blasfemia. Madre.
A Oneka la tuve que transformar en cabra.
Vestida como el señor de Urtubi.
Y a Catalin la transformé en cerdo.
Y tú eras la única con forma humana.
¿Ibas desnuda? No.
Llevaba un vestido.
Un hermoso vestido amarillo.
Porque solo yo soy la elegida de Lucifer. ¿Y dónde está ese vestido?
Después del sabat se lo regalé a Izaro. Que me lo traigan.
Ninguna de ellas quería venir.
¡Holaya! ¡Holaya!
¡Holaya! ¡Holaya!
¡Kaisho! ¡Kaisho!
Fui a buscarlas una por una y las embrujé.
Hace un bruje tocando una flauta.
En el bosque, junto al acantilado,
hice una gran comilona.
Hice aparecer jamones tan grandes como troncos de árboles.
Decenas de quesos.
Jarras y jarras de sidra.
Y vino.
Mucho vino.
Y tragábamos hostias negras hechas con ese hongo negro que crece bajo los
robles.
¿Celebrasteis una misa negra?
Ellas no, solo yo.
Pero me acabas de decir que ellas también estaban allí.
Eso es porque yo les hacía creer que era una verdadera misa y que recibían
verdaderas hostias.
De la mano del culo.
Pero todo era una ilusión.
¿Y cómo lograste crear esa ilusión?
Con humo.
¿Quién hace humo?
Aparecían demonios.
Andy, Andy, a ver.
Verdea y taranzas, vetea.
Los tragábamos, los escupíamos y los tragábamos de nuevo.
¿Os tragabais los demonios por la boca?
Por el culo.
Hice aparecer...
Un tambor enorme, una rabita, un cráneo de macho cabrío y cascables para todas.
¿Quiere que le cante la invocación?
Transcriba esa melodía.
¡Gracias!
¿Señoría?
Es una escala cromática.
¿Una escala cromática?
Debe seguir al infinito.
¿Y Lucifer?
Descríbeme su apariencia física.
Vestido de negro.
Barba. Ojos claros.
Hermoso.
¿Tenía cola?
Sí.
¿Delante o detrás?
Delante.
Intentó introducirla en ti.
Lucifer me arrancó el corsé y... ¿Y?
Y... No se puede describir.
Dilo en tu propia lengua. De verdad, no se puede.
demasiado, no se puede.
Estoy... Estoy muy cansada.
No puedo pensar.
¿Podemos seguir mañana?
¿Conoce usted las transverberaciones, los éxtasis de Santa Teresa?
Claro que sí, su señoría.
Dice que veía un ángel.
Y tenía un dardo largo de oro.
Y al fin, un poco de fuego.
Y se me metía por el corazón y me llegaba hasta las entrañas.
Y al sacarle, parecía se la llevaba consigo.
Y tan excesiva la suavidad.
Y me sentía abrazada en amor de Dios.
En un amor de Dios muy grande.
Y era tan grande el dolor.
Era un dolor tan grande que me hacía dar esos quejidos.
No era.
No era un dolor corporal.
Era espiritual.
Aunque el cuerpo participaba un poco.
Claro. Sí. Sí, sí, sí. Era... Era justo así, pero era...
Era... Era... Era mucho más. Era muchísimo más. Era como...
Como... Ay, era...
Disculpadme. Pero esta ramera, con sus ojos, estaba tratando de embrujar.
¡Quítechelo! ¡Fuera!
Continúa.
Volamos.
Volamos. Como gaviotas.
¿Se encuentra usted bien en su señoría? Sí, claro.
Debo hacerle firmar la confesión.
Se ha hecho de noche.
¡No he terminado!
Tienes que firmar, niña.
Ya
está.
Ya se terminó.
Me van a matar.
Se ha revertido toda, ¿no? ¿La has ahí?
De nada.
Esto ha tenido angustia. Iré encendiendo.
¿Cree usted que las brujas siempre mienten?
Mienten como respiran, ¿no lo sabe usted?
Esa joven ha confesado ser una bruja.
Si como usted dice, las brujas siempre mienten, entonces ella no lo es.
Salazar, ¿no se cansa usted de inventar silogismos?
Lo que quiero decir es que hemos escuchado confesiones inéditas y
Pero solo palabras.
Palabras de bruja.
Mientras no hayamos visto el sábado con nuestros propios ojos, nunca sabremos si
es una realidad o solo un sueño.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Ni he besado con esa niñona.
Castiga, lucha, gabea.
Buruga, gabea.
Venga, os agarra este urdán.
Oye, ¿qué haces, niña?
Correa, urdán.
Está el quince de un día. Ay, es que tan siguto me da la... Vaya.
De ahí que está cuando un zaqui le agarra el doyadela.
Vuelva a su posición, señora.
¿Piensa usted exponer estos dibujos ante su majestad?
Mandaré a hacer un grabado con las diferentes etapas del sábado. La gente
necesita ver para creer.
Este primer grabado representa a la bruja que está aplicando el ungüento a
joven iniciada.
Ilustra perfectamente el arma principal de Lucifer. ¿Cuál es, según usted?
La mentira.
No.
La belleza.
Si el diablo quisiese sembrar en usted el vicio, ¿cómo lo haría?
¿Recurriría a esta mujer?
No.
Lucifer tiene otros medios.
Lucifer no elige a sus sirvientas al azar. Sabe muy bien que solo las mujeres
físico encantador y delicado, recién salidas de la infancia, Pueden
hasta el punto de convertirnos en animales voraces. En perros consagrados
placer. Vestidla.
Quiero ver la escena en la que embruja... Quiero ver la escena en la
embrujas a tus amigas.
¿Para qué hacer un falso sábado si podemos hacer el verdadero?
Ahí es el sábado para nosotros.
Por supuesto.
Mi señor.
Señoría.
Solo puedo hacerlo cuando siento la llamada de Lucifer.
Las noches de luna llena.
Señoría.
Señoría.
Náhuatl.
Entonces, ¿qué es lo que ha pasado?
¿Qué es lo que ha pasado?
¡Gracias!
¡Cider!
Tambor, rabita, vino, jamón... ¿Se lo ha dicho ya?
No.
¿Cuándo piensa hacerlo?
No puedo decirle algo así.
Tampoco lo puedo contar.
¿Le parece bien este cráneo? Es de vaca.
Lo siento, señoría.
No hemos encontrado en ningún sitio un cráneo de macho cabrío. Pues no sirve,
sigan buscando.
El burro está afuera. Estamos buscando la sotana para ponérsela.
Humos negros.
Señoría.
Dos de sus guardias han huido del pueblo.
Anoche.
Lo vi.
¿Y por qué huían?
Las madres y abuelas de las prisioneras han hecho circular el rumor de una
venganza sangrienta. ¿Una venganza de quién? Los marineros.
Hace tres años, por un conflicto mucho menos importante que este, varios
guardias del señor de Urtubi fueron apuñalados.
Me está diciendo que tiene miedo a unos tristes pescadores.
Es mi deber advertirle.
Si continúa demorando el veredicto, se expone a un peligro real. Los marineros
suelen regresar poco después de la próxima luna llena. ¿La próxima luna
Sí, por la marea.
Esa bruja está ganando tiempo.
Anunciad la ejecución.
En este glorioso día, jueves 6 de noviembre del año de gracia
1609, se concluye un juicio ejemplar que marcará la historia de la ciencia
demonológica. Gracias a los testimonios inauditos de Ana Ibarguren, bruja
arrepentida, hemos reconstituido por vez primera la cronología completa y
detallada del más atroz de los crímenes. Un crimen de lesa majestad divina, el
Shabbat de las Grupas.
La ceremonia de ejecución tendrá lugar mañana al amanecer.
Las acusadas Ana Ibargúrez, María Ibargúrez, Moneca Arbici, Olalla Isaac,
Aguirre y Catalina de Ugalde, declaradas culpables de participación al Shabbat,
serán quemadas en la hoguera, sus cenizas serán esparcidas al viento y sus
bienes... Conchistados por la corona.
Ana, ¿qué haces aquí?
¿Qué haces?
¿Qué haces? ¿Qué haces?
Describa tus enojes a la cocheada.
Esa rata veía a Riekin.
Va.
Sorriendo y hindo.
Esto es un guinceco, va, y me nique en mango.
Y a Riekin meter arte y charango, duerta, gürevilla, torrico, da.
Sin daguita.
Coño, osco, sin darcho, va. Va, va, va.
Ven, ven, ven, ven, ven.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¡Contra la pared!
¡Llamad al juez ahora mismo!
Señoría, ¿no le parece un poco ridículo?
estará cuestionado.
en un cerdo.
¿Y qué me dice ahora?
Que haga que es un sueño. Soñamos todos el mismo sueño.
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¡Peguera y esto de guía estará!
Salta de segunda.
Mar, mar, mar, mar.
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