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Señoras y señores, el partido está prácticamente seguro.
Un
enfrentamiento
cuyas apuestas han salido seis.
... ...
...
... ... ... ... ...
Loqui ha pasado por encima de la cabeza al viejo campeón. 15 -21 en el marcador.
Fantástica dejada, Choco, imposible de restar, corre a pesar de todo, no, al
segundo goce. 18 -21, el público puesto en pie en este increíble 21 iguales. Y
atención que el que saca es el joven aspirante.
El silencio es impresionante.
Atención, saque difícil, difícil, bota.
Buenas noches.
Perdona, que se me ha hecho un poquito tarde, joder.
Soy Serafín.
Ya creíamos que no venía.
¿Trae el dinero?
Sí, hombre.
¿Cómo no?
Vaya, vaya con todo. No se preocupe y siéntese, por favor. Muy bien, chao.
Muy bien, señores, las cantidades son correctas.
Cada uno aporta 15 millones y hay un porcentaje para la casa. Es decir, el
ganador se lleva 60 millones.
¿Conoce las reglas?
¿Quién no conoce la tortilla rosa?
Alén, por favor.
Bien. En el plato de la derecha tenemos un ejemplar de la deliciosa zeta amanita
cesárea o yema de huevo. Y a la izquierda tenemos cuatro ejemplares de
amanita phalloides o cicuta verde, mortal de necesidad.
Ahora voy a elaborar cinco tortillas, una con la cesárea y cuatro con la
faloides. Y ustedes van a degustar voluntariamente.
Buen apetito.
Bien, el juego es bien sencillo. El jugador que permanezca entre nosotros se
llevará los 60 millones.
Suerte, señores, y buen provecho.
Les recuerdo que son libres de abandonar.
Solo pierden su dinero.
Yo... Uy, no tengo apetito. Gracias.
Bien, solo cuatro tortillas.
Y piensen que solo una es inofensiva.
Y voilà.
Puede empezar.
Siempre me ha gustado ser el primero en todo.
Esto lo hago por vicio. Estoy podrido de dinero.
No es nada peor.
Es que soy alérgico.
Salud, señores.
Bien, caballeros, deben decidirse.
¿Qué gallego, 50 %?
Venga, come si tienes huevos. Come, cabrón, que las posibilidades son las
mismas.
¿Dónde se ha visto a comer sin pan y vino?
¿Dónde eres tú?
De los dueños, señor. Padre de Gibraltar.
¡Joder! ¡Ya está!
¡Qué suerte he tenido!
Lo siento, doctor Serafín, pero aún puede abandonar.
¿Abandonar yo? ¿Con este vino abandonar?
Tú estás loco.
Yo he venido a jugar porque necesito la tela.
Lo comprendo, pero no tiene posibilidades. Parece que el caballero
Me da igual.
Soy jugador, ¿entiendes? Tengo palabra y no abandono.
Bueno, pues ahora si todo está en su sitio, uno de los dos debería cascarlo.
supuesto que todo está en su sitio.
Ay, me parece que me encuentro mal.
Estoy muy mal, muy mal.
No sé si voy a morir.
¡Maldita seta!
¡Maldito cocinero!
¡Qué mala suerte, hombre!
¡Muero!
¡Muero!
Ya lo siento, señores. No tengo tiempo para quedarme a tomar café.
Me está esperando el chofer en segunda fila.
Voy café.
Queridos amigos, amigas, padre Buruchaga, muchas gracias por
acompañarnos esta noche. Bien, parece ser que las circunstancias me obligan a
que sea yo la que os transmita la feliz noticia del enlace matrimonial de mi
hija.
Araceli, nena.
Y Juancho Ortiz de Zárate.
Ortiz de Zárate.
Este próximo sábado, día 6.
Al parecer, su padre, don Serafín, no ha podido acompañarnos esta noche.
Qué pena, ¿verdad, Begoña?
Qué lástima.
No hay nada más importante para una madre...
Madre de un alpanillo.
Adiós, Ángela.
Hostia, qué sorpresas, me decís.
¿Qué tal? Siéntate con nosotros.
Hola, ¿qué tal?
Muy bien. Muy bien, Ángela.
Mamá, voy a irme con Raim.
No, les estaba comentando a las niñas que en verdad Jesús es el patrón de los
proxenetas. Bueno, o tuvo o no tuvo erección cuando vio a Magdalena en la
Y hoy creo que está demostrado.
No lo ponen los escritos por la censura de la...
Como decía, no hay nada más importante para una madre que el matrimonio de su
hija. Por eso una nunca ha reparado en gastos ni en sacrificios. Ay, Ángela.
Tú sabes que en Donostia hay unos 20 .000 tíos de nuestra edad.
¿Cómo es posible entonces que mi hermana lleve 10 años fijándose en el mismo
capullo? Es curioso.
Lo leí esta mañana en el Guinness, pero no pensaba que pudiera hacerse.
Este sea un día único.
Si no te importa, impelele un poquito. Voy a ordenar dos maravillosas alianzas
de diamantes con esmeraldas de Colombia y dos rubíes de la India engarzados en
oro blanco de Sudáfrica a nuestro gran artista y diseñador vasco,
Omar Urreta Vizcaya. Ahora sí.
Te recuerdo, Xavi.
Han salido poquito quedas.
Treinta millones cada una.
Pero el gasto es lo menos.
Juancho.
Te llevas dos joyas.
Cuídala. Y respeta.
Juancho, creo que todos estamos ansiosos por oírte.
Que hable, que hable.
Que hable.
Mi tía.
Señora Marquesa, demás señoras y señores del jurado en
general.
El concepto.
Realmente, hoy es un día...
Muy importante para mí.
No tengo más que palabras de agradecimiento para... Sin pecado
todo para la señora Marquesa, que es la culpable de... Bueno, la responsable de
todo este... De todo esto.
Y también, como no, también para con el señor Marquesa. Ambos inclusive. Gracias
a ambos. Pero el mismo sexo... Pero de pensamiento o de obra?
Mi dulce Araceli.
Una mujer a la que, perdón, intentaré hacer feliz.
Gracias también a mis padres que me lo han dado todo.
que me han dado educación, posición, un buffet que abriré... Mira, tres
ademarías y luego es que ahora estoy ocupado. Vale, vale, vale.
El concepto es que, básicamente, creo que se podría decir que
soy un chico con suerte.
Permitidme que levante mi copa para brindar. Eso, eso, brindar, brindar.
Ponerme una copita, hombre, que llego seco.
Muy bien, hijo, has hablado como un abogado.
Ahora descansa un poquito.
Perdonad la tardanza, que había un atasco joder.
¿Qué, habéis empezado sin mí?
Bien hecho, bien hecho.
Marquesa, ¿qué copa estás?
¿Y ese hábito de obispo qué?
Para poco tiempo, ¿no?
¿Y el vino?
Bien, papá.
Veronia del 87.
Hombre, ¿eh?
Coño, excelente.
Excelente vino.
Yo no soy bueno para estas hóspedas, pero es gran día para mí, ¿eh? Se casa
chiquilla, la hija de José Mari y Aurori, bueno, la marquesa, con mi
mayor, abogado, recién sacada la carrera, con 30 años.
Chale, huevo.
Y ahora lo mejor.
Venga.
30 kilitos, así, en crudo, que es como mejor sale.
No es incisivo, está bien así. Venga.
Venga, venga, venga.
Carlos, venga, saca chapa para todos.
Pues sí, lo que te comentaba, lo que me dijiste, cojones, lo que falta son...
Porque los hombres de hoy, así, en los catapines.
No se ha visto por el frontón. Un partidazo emocionante.
Emocionante. Bueno, ¿qué vamos a tener mañana?
¿Mañana quién juega, pues?
Nosotros contra los portugueses.
A las tres en mi concesionario.
Joder, si es un... No sé, pero seguro que es algo malo.
¿Idea de Paco II?
Es para Juan. Dárselo, por favor.
¿Y para Contrado?
La reunión venía y no ha sentido para nada.
Será fin, coño, que no es broma. Le pagamos el repuesto al tabaco. Hombre de
poca fe.
Esta la pago yo.
Autospondrado, dígame.
¿Qué? ¿Colocando un airbag, eh, capullo?
¿A qué no le has pedido todavía el coche a tu viejo pardo de esta noche?
¡Ahí está!
¿Me dejas un...? ¡No!
¿Lo ves? ¡Qué padre!
Con el mío nos van a conocer, coño.
Tranquilo, de noche todos los gatos son pardos.
Agur.
Muy tomo.
Te vas a poner morado. Ahí dentro hay unas mulatitas que te mueren. No amigos.
He decidido que os voy a esperar fuera. Ah, no seas mojigato. ¿Qué es tu
despedida? Claro.
Ya, pero es que a mí hoy no me apetece mucho.
Oye, chicos, estas manchas que me han aflorado en la base... A veces el pH
del flujo vaginal puede irritar las mucosas. ¿Tú qué sabrás de mucosas?
Aristócrata. ¿No has traído la pasta?
Sí, que traigo el dinero, caray, que traigo el dinero.
Ah, y algo más importante.
Esto. A ver las instrucciones.
Me da coño.
¿Qué os parece?
El harén.
No me digas que ya habías estado aquí.
Claro. Hola, buenas noches. Vamos a mojarnos. Vengo a hablaros del amor
gratuito, queridas profesionales del amor.
Y del único profesional de ese amor.
Jesús.
Os miro y veo que vosotros también lo sabéis.
Él también lo fue. Y yo también quiero serlo.
Viva el amor gratuito.
Hola. Buenas noches, señorita.
Pues aquí os traigo a este, para que le saquéis la pasta.
Que se nos casa el sábado.
¿Eh, Marqués?
A este le vamos a dar tres de café con dos de azúcar. ¿Verdad que sí, Marley?
Suavecito, ¿eh? Porque lo que tú quieres es hacer el amor. ¿A que sí?
Suavecito. Pobrecito, ¿y cómo es que te salió este mandado tan grande, papi? Ven
con tu negra y verás.
Sí, señora.
Se la está poniendo bien dura.
un efectivo, mi rey.
Con vista a un efectivo.
Ah,
ahora.
Un efectivo.
Bueno, luego lo arreglamos. Pero que no sirva de precedente.
Venga, desnúdate y lávatelo en este video.
Sí.
¿El qué?
¿Estás fría?
Ay, perdona, mi amor.
Este grifo es una mierda que te las caldo, ¿no?
Es que nunca consigo piarle tranquilo.
Ahora verás qué bien con el jaboncito.
No me gusta que me besen, ¿eh?
No, no, no, para, para.
Ya te toco yo a ti.
A ver, ¿tienes limpias las manos?
Papito, esto parece chicle.
Mejor. Ven,
sécate.
Bueno, ¿me das el dinero?
¿Caracel Idealda? ¿Es tu mujer?
Sí, sí. Bueno, todavía no, pero...
En estos sitios debería de haber perchas.
¿Qué tal?
¿Te ha gustado?
Sí, bárbaro.
Muy bien.
Tenés muy buena cama.
Y bueno, un poquito corto.
De tiempo, digo.
Bonita, lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Ah, sos sabio, mi amor.
Y estás re fuerte.
Hombre, se hace lo que se puede.
¿Y de verdad estás sabido a poco?
Mira, pide, sos un romántico.
Oh, divino.
¿Querés? ¿Probar otra vez?
A mí se me está haciendo un poco tarde. ¿Qué decides? Siempre te mando luego, mi
amor.
También está bien hablar, ¿eh?
A mí me encanta como hablas tú.
No todo es follar.
Hacer el amor.
¿Qué hablas de amor?
Sorre loco, me encantas.
Y bueno, pregunta, pregunta que yo te cuento.
A ver, ¿qué quieres saber?
¿Sabes una cosa?
Yo vi ómnibus en la Patagonia.
Ómnibus.
Bueno, me hice puta y ahora me va Reggio.
¿Te aburro con mis historias?
No, ¿qué pasa?
Ya sé, ya te calé.
Hago lo que te gusta en la acción.
¿Haces una aerobics? Yo soy monitora.
¿Aquí? Sí.
Y ahora vos y yo.
Con polenta, y un, y dos, y tres, y cuatro. Y si son de ventricular,
ya son de auricular.
Ventricular, auricular, dale, dale.
O la vomita se te afloja, ¿no?
Dame ese dedito, mi amor.
Chúpame este dedito, mi amor.
¿Vas a hacerlo por mí?
Venga, gafita, chúpame este dedito.
¿Por qué?
Salud. Y por todos los polvos. Y por los ovnis. Y porque follando no hay que
darle respiro. ¡A muerte!
No he parado.
Qué chudada, tío.
La he dejado muerta.
Y estaba como un tren, ¿eh, Conrad?
Sí, estaba muera.
Menudo bombón.
No dice ni Pamplona.
¿Qué? ¿Has triunfado o qué?
Bueno, no exactamente.
La verdad, sí.
A ver.
Juancho, ¿qué te pasa?
¿Te pasa algo?
La alianza.
Amor, siento mucho lo del anillo.
¿Por qué?
Porque fue idea mía.
Quiero decir, ¿quién te ha pegado?
Hay hombres que si no pegan no son hombres. Hay muchos que les gusta.
¿Y a ti te gusta?
Dime.
Es mi jefe.
Me ha pegado por no cobrarle un cliente.
Mira, lo del anillo, tú sabes... No, no, no te estoy preguntando por el puñetero
anillo. ¿Te gusta tu jefe?
Espera.
Me gustas tú.
Mucho.
Pensaba que eras cubana.
Tú también me gustas a mí.
Eres fantástica.
De verdad.
No sé si es una disculpa, pero es que antes, no sé.
Era la primera vez. Fue precioso y lo hiciste muy bien.
Eres un cielo, pero no tengo tu anillo.
¿Qué ponía?
¿Qué ponía? Es peligroso.
Alguien aquí le gusta pegar.
¿Tu jefe?
¿Cómo se llama? Dile que venga. ¿Para qué? Porque yo también sé pegar.
El señor Villambrosa no está aquí.
¿Seguro que sabes pegar?
Seguro. Cinturón negro de karate.
Fíjate.
Club La Cococha.
Ahora estará ahí.
¿A ti te gusta pegar?
Pena.
Merecería que me pegaras.
La madre de Dios. ¿Qué vicio tienes, criatura?
Yo me voy.
Adiós y cuídate mucho, Karateka.
Vale, adiós, payolita.
¡Torquemos!
Se matan, tíos, se matan.
La culpa es vuestra, concho.
En mala hora se os ocurrió ir allá. Tranquilo. ¿Ya verás cómo lo
Besos, seis lejos.
Pósculo.
¿Y ella también te metió el dedo?
Eso a ti te da igual.
Hombre, ¿cómo me va a dar igual?
Si te gusta que te metan... Paco, vete a tomar por el culo. De eso estoy
hablando, que no es normal.
No es normal.
No es normal.
Pues no es normal.
Bueno, tíos, tranquilos, no empecéis.
Se me ocurre que dejemos que el pato no destino haga su trabajo.
Con razón. No, no, no. Mira, según la teoría del caos, todo lo que... Ahí voy.
Sí, señor.
¿Ves, Juancho, cómo a veces te desesperas por nada?
Claro, somos un caos.
Tú relájate.
Oye, musiquita. Sí, relájate.
¡Nos vamos a matar, joder! ¡No, coño!
Tranquilo. Este carro es un seguro de vida.
Tiene airbag de conductor y airbag de compañero.
Eso. Y a mí aquí atrás que me den por culo.
No quiero volver a oír esa palabra.
Yo no he dicho culo. ¡No has dicho! ¡No he dicho culo! ¡No lo he dicho! ¡No lo
he dicho! ¡No lo he dicho! ¡No lo he dicho! ¡Osculo!
He dicho osculo.
Conra.
Besos, seis letras.
Osculo. Bien dicho.
Choque, colisión.
¿Cuántas letras?
¡Para! ¡Mierda!
¡Mierda! Hoy tenemos la negra.
Dios, me he cargado el coche. ¡Me cago en mi padre!
¡Cago en...!
Menos mal que por lo menos ha saltado el herba.
Hostia, es verdad, ¿por qué no ha saltado el herba? De conductor,
seguro de vida... ¡Quédate, coño!
Todo esto es por tu puto anillo. ¿Cómo que mi anillo? ¿A quién se le ocurrió la
idea de...? ¿De qué?
¿Eh? ¿De meterle el dedito a ella o de metértelo a ti?
De metérselo a tu padre.
Todavía no, pero... Oiga.
¿Usted es Villambrosa?
¿Me conocen? No, no tengo el gusto.
Pero esa alianza es mía, ¿sabes?
Hasta ver dónde ha metido el dedo. ¿No le da vergüenza?
Pero bueno, tranquilo, Juancho. Espera, ya le cuento yo. Espere.
Espere, que ya le cuenta él.
No lo digo bien.
Que ya le cuenta él.
¿Y? Bueno, pues el caso es que a Paco se le ocurrió hacer una despedida de
soltero.
Bueno, perdón, yo soy Conrado.
Y este, el conductor, se llama Paco. ¡Bolrado, párrafo corto, hostia!
Bueno, pues expónlo tú, si lo ves tan fácil, Paco, si interesa.
A ver, ¿por dónde iba?
Ah, sí, bueno, el caso es que cuando a Juacho le metió el... La marquesa de
se le dio un concepto de dote. Sí, es alianza.
Vamos, que el anillo es de este chico.
Sí, por favor, devuélvomelo.
Tiene un gran valor sentimental para mí.
¿Que tiene un gran valor de qué?
Yo que sé, millones, del orden de... ¿Cuánto era, Juancho?
¡Sinvergüenza! ¡Hostia larga! ¡A buenas horas, mangas verdes!
Paco, haz el favor de parar esto.
¡Paco! ¿Qué?
¡Joder!
¡Parad esto, joder!
¡Parad esto, leches!
¡Me has dicho, coño!
¡Puedes respirar!
¡Puedes respirar! ¡Respiras que tiene un volumen determinado! ¡Joder!
¡Y tiene un sistema antiexplosión!
¿Conchavería? ¿Conra,
dónde vas?
Existen enormes posibilidades de que esto explote. ¿Eh? ¿Explotar de qué va a
explotar? A ver, ¿por qué va a explotar?
Como en Starkey Hatch.
Ah, bueno.
Pues dilo.
¡Vaya, va!
¡Corred! ¡Corred, coño, corred!
¡Ratas!
¡Chantajistas de mierda!
Es que la gente no tiene escrupulos, Palomeque.
Treinta millones por unas fotos de mierda.
Están desenfocadas.
Joder, qué buena estaba.
Yo digo, Palomeque.
Increíble. ¿Sí? ¿Diga?
Sí, sí, sí.
Señor Villambrosa. Palomeque, cuida el charco.
Villambrosa, ¿qué pasa con el maletín?
Los 30 millones tenían que estar aquí hoy.
Hoy. Today.
Mire, candidato.
Mi futuro incluye mis negocios en Portugal.
Y las cosas no están tan bien como debieran con Sousa.
Cada vez que hablo con él, se me abre la úlcera.
Señor, creo que deberíamos de dejarlo, ¿eh? El tiempo no es muy... ¿Que este
juego lo dominó yo antes de las elecciones, Palomeque?
Todavía queda una semana de campaña. Hoy conseguiré el dinero y mañana lo tendrá
ahí. Su dinero y el regalito que me encargó.
Sin abrir.
Bueno, me alegro de que comprenda que yo soy una inversión en su futuro,
Villambrosa. No lo olvide.
Hasta pronto, presidente.
Perdone, señor.
Estamos en el hoyo...
Creo que no me encuentro muy bien.
Turillo, dame a Sousa.
No quiero más fallos.
Hombre, lo de la tortilla rusa. ¡Dame al portugués!
En eso tienes razón. Espera.
Oye, lo que dice Pango tampoco merece sentido. No puedes volver sin el anillo,
Francisco.
Llevo 20 horas fuera de casa.
Sí, sí, es verdad. Espera.
Paco, su prometida no sabe nada de él y lleva 20 horas fuera de casa. No me
jodas.
Espera un segundo, ¿eh?
Juancho, mira, me estoy mareando los dos. A casa, paso de vosotros.
¡Eh, nenes!
Tú, Conra, necesitamos un coche. Y tú, Juanchín, necesitamos dinero.
¡Ni hablar!
Mirad, la raya me ha quedado calcada, pero lo bueno era cuando se ponían las
gafas.
Chicos.
No sé, no sé.
¿Sí? Sí. Gracias.
Señor Sousa. Señor Villambrosa.
¡Chao, Villambrosa!
Mi amigo, ¿cómo estás?
Bien, aunque seguro que peor que tú.
Vamos, Joao, vamos.
¿Cómo vas de tu úlcera?
Mejor, gracias.
Ya hace semanas que no me duele.
Precisamente... ¡Ay!
Desde que hablé contigo la última vez.
Debes de calmar ese mal humor.
El viernes en el casino te daré un remedio casero.
Medicina brasileña. No te molestes.
El viernes olvidaré mis dolores en cuanto vea al ganado.
Te llevo las mejores chicas que has tenido nunca. Ya las verás. Y no es solo
respeto, es porque te aprecio. Y porque no decirlo por interés, es muy
importante que cooperemos.
Claro, amigo.
En La Rosa no solo vamos a firmar nuestra alianza, también vamos a sellar
nuestra amistad.
A propósito, creo que sería buena idea... adelantar el intercambio y
hoy.
Bueno, si lo crees necesario.
No, hombre, no.
Lo que tengas que hacer hoy no lo dejes para mañana.
Bueno, a mí, Villambrosa, vísteme despacio que tengo prisa.
Hombre, yo pensé que... No, no.
Que no.
No, no tengo ningún problema en hacerte ese favor. Me debes una.
Se lo diré a Fátima, lo Espíritu Santo.
Espero el viernes en mi casino.
Ahora piensa en tu salud. Gracias.
Señor,
estoy peor.
Ahora, ahora, ahora le siento mejor, Tauriño.
Es que dentro del local no recibo la microondas, hombre. ¿Eh?
Como no tenemos parabólica.
Escuche, Pazos, hoy no pasaremos por ahí. Así que preste atención.
¿Tiene los centollos?
¿Centollos? No, centollos en este tiempo no, Tauriño.
Eso tiene que ser en los meses con R, en enero, en febrero.
Pazos, he dicho centollos. ¡Diez kilos de centollos! Anda, caray, un perico.
hombre, a ver lo dicho.
Sí, llegó un pedido.
A ti hay que colocárselo.
Los portugueses pasarán hoy a la feira.
Recuerde, el material vale 30 millones.
Coja el dinero y venga a Arosa.
¿Cree que podrá hacerlo?
Hombre, jefe, la duda ofende.
Anda un hecho de ser rapaz.
Son profesionales, así que intente serlo. Tranquilo, Tauriño. Es más fácil
pelar un plátano.
Bueno, saludos al señor Villambrosa, ¿eh? Y otro... Perdón.
Hija de mi vida.
Todo está en orden, señor.
Tauriño debe un alma.
Anda muy ocupado.
Buenas tardes.
¿El señor Villambrosa?
Claro. Casualmente acabo de hablar yo con él.
Pero yo no sé por qué pensé que tendrían acento.
Buenas tardes.
Disculpe, caballero, pero creemos que... Que tiene algo que nos pertenece.
Sí, hombre, sí. Enseguida vemos eso.
Pero antes tomen algo, ¿no?
Estarán agotados.
Sí, de dar vueltas. Nos hemos perdido tres veces.
No se preocupen.
Hay aquí unas chicas que les van a encantar.
Paga la carga, como quiera, claro.
Es usted muy
hospitalario.
Muy amable, señor.
Está muy festito.
A propósito, ¿y qué hay del señor Villamorosa?
Bien, gracias, bien. Ya le comentaré su interés.
Ahora dígame, ¿su coche tiene airbag?
De piloto, de copiloto y airbag lateral recién instalado. Joder, muy
profesional.
Como anillo al dedo.
Hombre, el señor Villamorosa podría ser más discreto.
De cualquier modo...
¿Ya le ha dicho si vendrá? Sí, sí, sí, sí.
Él ya le ha dicho bien claro que si va a venir, que si no va a venir, vamos, lo
dejó muy claro.
Capaz que yo no le sentí muy bien porque aquí tenemos problemas con el teléfono
y móvil.
Escuchen, el señor Villambrosa me hizo encargado personal a mí de su asunto.
Así que tranquilos, todo va a salir bien.
Y digo yo, ahora un concepto.
¿Por qué no se relajan un poco, coño? Y echan unos cohetes ahí dentro, ¿eh?
Tenemos tiempo de sobra.
Mientras tanto voy yo a arreglar lo suyo, ¿eh?
¡Eps! ¡Arquitos! ¡Doñín!
¡Venga, joder, que se los voy a tener que meter! ¿En qué andamos, coño?
¡Venga, que hay prisa!
¡Y darle de comer a estas putas gallinas!
¡Eps!
Esto lo pinté yo en mi época.
Sorprendente. ¿Qué le parece, eh?
Exquisito. Colorista. Yo soy un artista.
Y de todo.
Anduve en la mar, en el sueldo, algo de escultura.
No me valora.
Lección uno.
No se llega.
¡Allá! ¡A la tirada!
Gallina en las noches.
¿Dónde está el fuego?
Vaya, vaya.
Tres nenitas. Qué bien.
Perdón, señorita. Pero es que yo he venido aquí... Tranquilo. Tranquilo.
Usted y yo nos vamos a tomar ahora unas capitas, ¿eh? Mis colegas tienen que
conocerse.
¡Chicas! ¡Hacedle unas disposiciones!
Usted me entiende, ¿no?
Hombre, ¿cómo no? Dios.
No tienen nervio, coño.
Pues mira, a ver esa botellita de agua ardiente que tengo ya ahí guardada.
¿Agua ardiente?
Esta la tenía yo reservada para un día especial.
Veo que tiene buen ojo, amigo.
Esta no es la mini UCI estándar.
Esta es la micro UCI FMG.
Toma, chigún.
Una máquina de matar.
Dios, una joya.
Lo había notado, ¿eh, perro?
Toque. No, hombre. Toque, toque. No, por favor.
Toque. No, por Dios, no. Toque, coño.
La
madre
que lo... Y yo explicando... Joder, cómo vienen de preparados los de fuera.
Pues mira, otra botella.
Muy profesional.
Esto ya está.
Vaya mona.
Monísima.
No te hagas ilusiones. Esas ni miran.
¿Qué te apuestan?
Hola.
Huele a pólvora.
Me gusta.
Me esperaba.
Toda la vida.
Me han dicho que entienden de airbag.
Oh, qué manía. Nadie entiende más. Mi socio se pasa la vida colocándolos.
Fantástico.
Gosto de ir de presa.
Y creo que iría más segura con uno de esos aparatos.
¿Le importaría revisar los airbags del coche?
No, ¿qué va? No le importa nada, ¿verdad, Conrad?
¿Por dónde íbamos?
Dice que me gusta ir de prisa y vivir lentamente.
Hola. Hombre, ¿venía a revisar los esbats?
Por supuesto.
Vamos por fuera.
Cuando dejes este trabajo, I want it for you.
¿Me estará esperando?
No necesito explicarle a usted lo que es este trabajo, ¿verdad?
Entiendo el concepto.
¿A las señoritas le dan problemas?
¿Qué dice la policía? No, señoritas no. Hay mano dura y asunto arriba.
La policía, ahí ya entra el concepto del que hablaba usted.
Ahí hay que contar.
Quiere decir pagar a la policía. Amigo, hay dos opciones elementales.
El dinero que gastas en balas, se lo das a ellos.
Y eliminas el patrocinio que te llegan los niños últimas.
Pero no me saques el tema.
Mire, después de 15 años de matrimonio, los
hijos estudiando la carrera en los mejores colegios de campo, con
aprovechamiento, nunca les faltó de nada.
Me encuentro solo.
Solísimo.
Ay, Carmiña.
Estos gambados.
Yo en el País Vasco.
Perdón, amigo, hombre.
Perdón, me emocioné.
Está bien, hombre.
¿Te ahogas, eh?
Usted lo dijo.
Estoy ahogado, hombre.
Usted me entiende, ¿no?
No tenías mucha razón, no te hice caso,
hoy he de reconocer
delante un vaso y
me pesa la cabeza.
Todo está en orden, señora.
Y ahora, vocabulario cotidiano de gran utilidad.
Y ahora, vocabulario cotidiano de gran utilidad.
Así, dámela toda.
Corra, te presento a ti. Te encantó.
¿Ahora? Te tengo un baile.
Con mi padre.
¿Y el anillo?
Hija de puta.
Amigo, ¿qué de Villambrosa?
Uy, Villambrosa, cuidado con él, ¿eh?
Villambrosa es un cabrón.
No tiene mucha pasta, nada en la ambulancia.
Ahora seguro que está en el Big Club, el mejor local que tenemos.
Big Club, todo lujo. Lo tenéis que ver.
Cogéis la carretera de circuncisión todos seguidos, no tiene pérdida.
Bueno, viejo Pazos, ¿qué queda de aquí?
Aquí la casa invita. Bueno, pues entonces nos vamos. Venga. ¿Qué pasa,
dinero no vale o qué? Venga.
¡Idiota!
¡Cago en la hostia!
¡Os limpio el forro a todos, cabrones!
Con respeto, cago en la leche.
Tranquilos, muchachos, que este Pazos es un tío guay. Ya está bien de cachondeo.
Venga, el puto maletín.
¿Qué maletín?
Será cabrón y lo tiene en la mano.
Es que es un macilón.
Y ahora vamos a comprobar el material.
Pero primero querrá probar unos tiritos.
No, no, amigo Pazos, por favor.
¿Más tiros o no?
Entiendo. Hay confianza.
Ya sé que entre el señor Villambrosa y ustedes hay una importante alianza.
Joder, una alianza de 30 millones.
Claro, amiguete. Pues estamos aquí.
60 millones.
¿Verdad? No dudo frente.
Profesional.
Muy profesional.
¿Cómo está
usted, señor
Tauriño?
Van a tener que decirle al presidente que se apriete el cinturón, ¿eh? Hicimos
el cambio con los portugueses, pero el maletín estaba como... Como... Vacío.
Como vacío.
No, hombre, no, eso no lo sabía.
Es muy bueno saber que había ganas de verdad.
Ir con tus colegas.
Pasta en el bolsillo, el depósito lleno. Y carretera, mucha carretera. A 200, mi
club. El mundo rojo.
El mundo es negro.
Yo lo veo todo muy negro.
Un aliado, un hijo de puta.
No les parezca, dicen panquis. ¿A quién?
¿Ellos que hacen autostop?
en un barril y todos los santos de tapadera.
¡Párate a la curva!
¿A usted qué le parece?
¿Es buena o mala suerte, cabo?
¿Pero qué dice usted, mi teniente?
Tres coches a punto de atropellarnos en unos segundos es mala suerte.
Pero no nos atropellan. Es buena suerte, ¿entiende?
Es un dilema.
Quiero decir que según cómo se mire... Mi teniente, el Volvo va a usted a
interrogarlos, ¿verdad? Desde luego.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Por qué no ha frenado antes?
Perdona, agente. ¿Se refiere a antes en el tiempo o antes en el espacio?
Buena pregunta.
Lo primero significaría haberles visto y, por lo tanto, haber frenado con
anterioridad. Lo segundo, que aun habiéndoles visto y frenado, el coche no
hubiera detenido a tiempo.
Interesante. Entonces su pregunta tendría como fin aclarar esta cuestión.
es el culpable?
¿Vehículo o conductor?
Culpable.
Lo comprendo.
Otro dilema.
Claro, no podemos ayudarle si no formula otra vez la pregunta correctamente.
Conra.
Parrafo corto.
Buenas tardes.
Los papeles del coche.
Conra, los papeles, tío, ¿dónde están?
Déjame ver.
Disculpe. Oiga, soy abogado, ¿no?
Papeles, papeles. Una pregunta muy genérica. Coméntale que se lo
Mirad, listillos.
¿Os sacáis los papeles del puto coche ahora mismo o os empapelo a los tres
las orejas?
¡Coño! Sí, pero no golpeéis el coche, que es nuevo.
¿Y qué?
¿Y qué? ¡Que sea nuevo, coño!
Oiga, le he dicho ya que soy abogado, payaso.
Idiota. No le haga caso, es que está borracho.
Ahora.
Sí, pero no golpee el coche, por favor.
Salgan del coche. A -o -r -a -m -i...
¿Qué coño hacen? ¡Joder! ¡Paren eso, coño!
Voy a hacer el trasillo y también llamar al central. Yo llamaré. Bueno, mejor
llamamos los dos y así no habrá ninguna duda.
Vuelo, central.
¿Cómo conduce el cabrón con esta zona?
Dale, coño, que son nuestros.
Le dije que eran terroristas, mi teniente.
A ver, que hable el abogado. Joder.
Pues eso.
Ahora ya no me acuerdo.
¿Pero yo? ¿Ahí?
No entro ni loco. Para nada. Y hablad.
Esto es del paraíso. ¿Del paraíso?
No, no, no. Esta vez no podemos ser muertos. Tenemos que venir aquí. No lo
hablemos. Solo un ratito. Lo justo para buscar. Sí, venga, venga. Buenas noches,
señores.
Buenas noches. Buenas noches.
Buenas noches. Buenas noches.
¿Mónica?
Ella les pondrá las pulseras y les explicará las normas. Hola. Hola, mamá.
Bienvenidos al bico.
Gracias. Aquí se registran sus conclusiones.
Hacen el favor de acompañarme, caballeros. Sí.
¡Gracias!
No me voy a ir aquí, no me voy.
¿Estamos? Su cliente está ahí.
Hombre, qué gusto tenerlo otra vez en la casa.
¿Pero qué cojones han sido esos tiros? ¿Eh? ¿Y esas alarmas?
¿Y esas pistolas?
Es que pensamos que una de las chicas había gritado para dar una falta larga.
Mire, Pazos, yo no voy a decirle cómo tiene que llevar los negocios de su
Pero no me gustan sus hombres.
Mírelos.
Me parecen serios.
Venga, prepárense para inspeccionar ahí abajo.
Pasitos, pasitos.
Damas y caballeros, les anunciamos que el Big Club cerrará sus cuentas en
instantes. Y les recordamos nuestras ofertas para esta Semana Santa.
Gracias por su visita.
¡Coño, qué pequeño es el mundo!
Pues al siguiente.
¿Y eso? Más pH.
¿En la guerra?
Ya. A ver, señorito, ¿nos queda pasta?
Algo queda.
Cuatro minutos.
Paso a chica.
Mami, ¿nos gusta?
Estás ya preciosa.
Igual que el del pueblo, pero vulgar.
¿Veis? Dale.
Pues yo tengo un negocio de arda. ¿No sirvieron de primera una ensaladilla
amarilla? Yo paso.
Bueno, luego hablamos.
¿Qué sé yo? Cualquier cosa.
¿Quién te dice?
Veinticinco mil. ¿Qué te parece?
Qué cargo de conciencia.
Oye, Aurélie, vosotras el tema del banquete. No, lo nuestro es otra cosa.
Sí, es otra cosa.
Además se ha incluido un pequeño menú vegetariano para los que no tomamos
¿Pica?
¿Pica sin miedo? ¿Hay de sobra?
Mamá, amor obsoleto, que ya ha empezado.
José Alberto, mi amor,
¿cuál es la verdadera razón?
Empiezas a sospechar que no te quieres casar conmigo.
hablar a ti mi secreto.
Cuando yo encuentre a mi verdadero padre, yo voy a volver aquí y me voy a
contigo. ¿Sabes por qué?
Porque te alivio.
Sí, yo me alivio.
Dos lágrimas de dolor, de una traición desesperada.
Pensé que era amor y no era nada y ahora navego en el rumor.
No, Dulce, mamá.
Hombre.
No me hagas elidad, por favor. No llores.
Me vas a contagiar de todo.
Tengamos paciencia. Seguro que es una chiquilla.
Ojo tiene la culpa, que yo lo sé, mamá.
Si esta noche no están aquí.
Se van a enterar esa lagarta y su bastardo.
Esta es la boda del año y no nos la va a estropear nadie.
Son tranquilas.
Si hubiese ocurrido algo malo, ya lo sabríamos. No están en ningún hospital y
el tanatorio no saben nada.
¿Y si los han secuestrado los terroristas?
Por Dios, criatura.
En esta casa no se llora más.
Ponchi, cierra la ventana. Coño, si no queréis más tabaco, lo decís. No se
compra y punto.
No son formas.
Es una mesa de marquetería.
Las graves acusaciones de financiación irregular y asociación con malhechores
la campaña del candidato Paíño han ensombrecido sus últimas apariciones
públicas.
Así finalizó el miting celebrado esta mañana en el País Vasco el candidato
Santiago Paín, anterior presidente de la Junta de Galicia y primer aspirante a
presidente del país según todos los condenados.
¡Paco, la ventanilla! Según las chicas, estamos cerca.
Conra, ¿cuánto queda? Hay de sobra, pero yo es la última que me meto.
¿O penúltima? No te enteres.
¿Cuánto? ¿Cuánto queda?
Espera, queda dinero. Te lo dije ayer. Queda algo. No se lo ha dicho.
Claro, claro.
Estoy solo. El hombre está solo.
¿Dónde cobró?
Pero míralo. Se está llorando como una nenita.
¡Tío!
¿Qué está pasando?
Soy un adicto.
He destrozado mi vida.
Espitula. ¿Cuánto?
Tranquilo, vamos a recuperarlo. ¿Eh?
Tranquilo. ¿Vale?
Señor, me
temo que con una guerra de bandas tenemos que terminar la campaña. Debo
que la asisten con ningún... Ya sabe, con ningún...
Paloma, es que me está usted tocando las pelotas sobremanera.
Yo le pago para buscar soluciones, no para que me esté jodiendo.
¿Quiere madera? ¿Quiere un...? Un palo. Hay que evitar el escándalo.
Venga, está bien. Llame a Villambrosa.
Pero tú siempre llamas a él. Vaya.
Qué lujo, qué honor, qué sorpresa.
Señor Barqueza.
Por cierto, ¿me permite?
he recibido la muy generosa aportación que ha hecho al partido.
Gracias. Los intereses de un país están por encima de los pequeños sacrificios
personales. Cómo me gusta oírla hablar así. Cómo me gusta la gente positiva, la
gente con fe, la gente a favor.
Favor.
Precisamente eso quería pedirle.
Un favor.
Querida, favores no.
Yo de usted solo acepto Soy como un fosterier. Soy como un Doberman. Soy
orangután. Salvaje. Adiestrado a su servicio.
A sus órdenes, marquesa. Hasta el final.
Uy, el golf no es lo suyo, cariño. Sabrás que lo mío es el mood. Esto del
el green, el tigre... No son mariconadas. Efectivamente.
Todo el palito todavía no... Ven.
Saque un poco el culín.
¡Eh! ¡Eh!
su dinero, pero no quiere cargar las cuentas con Sousa.
Y eso no es fácil, Paíño. Villambrosa, amigo, ya sé que lo suyo no es la
lectura, pero es la segunda vez esta semana que veo su nombre escrito junto
mío. Así que su problemilla con Sousa deberá esperar.
Está bien.
No habrá guerra.
Pero eso complica las cosas para usted.
Recuerde que Sousa ya me robó una vez.
Y el dinero era para usted, Paíño. Muy bien.
Lo arreglaré con él.
A mi modo, después de las elecciones.
Va a tener mucho que agradecerme, presidente.
Me gusta como suena. Goodbye.
Turillo, llama a Sousa.
Los hombres recibieron los 30 millones, pero nosotros no hemos visto ni un solo
gramo.
A ver, son lo último que a mi edad se puede desear.
No, yo confío en Fátima.
Un solo día el sitio y la hora, y allí estarán mis hombres, sin armas.
No podemos estropear nuestra alianza.
Nos veremos el viernes en tu nuevo casino, viejo amigo.
¡Villambrosa! ¡Hijo de la gran puta!
¡Te juro por mis muertos que te voy a sacar las tripas!
¡Hijo de una furcia gallega!
Dile a Pazos que esté a las siete en el estadio. Que lo arregle con los
portugueses. Sin armas.
Eso le obligará a hablar, señor. Que dé un cursillo.
Hola, ¿cómo te llamas?
Rosana.
Roxanne.
Rosana.
¿Cuándo empiezo a trabajar?
Verna es mamá de la princesa.
¿Puedo llamar ya a mi casa?
Pronto podrás comprarte un teléfono para tu cámara.
¡Déjalos, déjalos, déjalos!
¡Dale gas, coño, dale gas!
Por aquí ganamos una hora y media, hora y cuarto o aproximadamente.
Perdónense, tío, que no tienen ni puta idea de dónde estamos.
Tranquilos, socios, que este es un atajo fantástico.
¡Inoperante, idiota!
¡Brusquedad, mucha brusquedad!
¡Cabrón!
Sí.
Un señor Sos.
¿Se me escucha?
Sí, señor.
¿Cómo, señor? ¡Las bases!
¡Las garbas!
Entendido, señor Sousa, señor.
¡Señor!
¡Señor! ¡Señor!
¡Señor!
la conduciré yo. La cocaína te crea mucha agresividad. La cocaína crea
¿No es cierto? Ansiedad.
La mala de conducir es muy brusco.
Tío, no me encuentro nada bien.
Yo no me meto más mierda de esto.
Pues ahora te dejo el coche y lo llevas tú.
Cuando salgamos del atajo.
La felicito, señora.
O señorita.
No veo aquí a todos sus hombres, pero felicítelos.
Son realmente profesionales.
Señorita, gracias.
Es muy amable, pero creo que se equivoca.
A mí también me hubiera gustado ver aquí a todos sus hombres.
Especialmente a alguno.
Felicítelo el de mi parte.
Bueno, no vamos a jugar a los jeroglíficos.
Un suponero.
Estamos aquí para aclarar un par de conceptos, señorita.
Nuestros jefes empeñan en que nos llevemos bien, así que yo haré un
Siempre que nos diga dónde está nuestro dinero.
En tanto, en cuanto nos digan lo que es nuestro, discutiremos ese concepto con
el fin de discutirlo.
Entiendo.
Se puede decir más alto, pero no más claro.
Mira, nena, aquí hay una cuestión.
El concepto es el concepto.
Esta es la cuestión.
Por ejemplo, tú eres una mujer con estudios.
Yo no objeto nada al respectivo porque soy liberal.
Y no soy de esos que anda diciendo que sois todas más putas que las gallinas.
Aunque lo piense.
Pero ¿y el concepto? ¿Eh?
¿Eh?
Amiga, a los hechos me repito.
Impresionante. Yo no he pensado tanto sobre usted, lo siento.
¿Y el concepto?
Bueno, vamos a llevarnos bien porque si no van a haber hondonadas de hostias
aquí.
El señor Souza es respetado en todo Portugal y en su país por dos motivos.
A.
Jamás engaña a sus socios.
Y B.
No le gusta que le engañen.
¿Qué hay, B?
El señor Villambrosa, que es un gentleman, me dijo que viniera a
con pacifismo.
Así que, A, lo mismo que le digo una cosa, le digo la otra.
¿Y B?
Y cuidado, igual te viene la fe.
La mía es más larga que la tuya.
¿Sí?
Te he dicho que no me llames al trabajo.
Sí, yo también a ti, mi bendito.
Bienvenido, señor Villambrosa.
Qué bien que esté usted aquí.
El señor Paño ha llamado por lo menos seis veces. Me temo que estaba algo
alterado.
Esta va a ser su gran noche, señor. Ya verá, mi alma va a sentar aquí. Como ve,
todo está listo. Bueno, todavía tenemos que retocar ligeramente alguna ruleta.
Esté lista esta noche.
El señor Paño fue muy claro, señor. Temo que necesita hablar con usted.
A respecto a la reunión con los portugueses, todo está listo. La sala de
está dispuesta para la firma de la alianza con el señor Sousa.
Y creo no olvidar nada, señora.
¿Y Patos?
¿Quién sabe de Patos? Lo siento, señor, no tengo noticias.
Vamos, doctor.
Concerrada.
¿Pidiéndome ayuda?
Yo creo que me mira a mí.
Oye, yo creo que tiene un poco de fiebre.
Lo que más me asusta es esa hemorragia. No sé, a lo mejor es la falta de sueño,
el exceso de coca.
El cuerpo es un enigma.
Tenemos que llamar a casa.
Y habíamos quedado en que no llamaríamos... A casa de Paco.
La herma lo entenderá mejor.
Dices que estamos bien y que volvemos.
Ocho, tu casa has pasado mañana y habíamos quedado en que no volveríamos a
anillo, tío.
Que le den por culo al anillo.
No digas mamonada, pijín.
Tira para el siguiente arreglo.
En la mancha de una mora con otra verde se quita.
Saca el mapa, Conradín. ¡Cabo mi padre!
La casa de la pradera.
Todo derecho.
Ok, amigos.
Pero antes necesitamos un... Reanimator.
La bebida ya con ginseng.
¡Gracias!
¿De qué banda me hablas?
Tres expertos.
¿Expertos?
Esos no van por libre.
No. Son los hombres de Villamorosa.
Los puedo leer.
Los barros.
Avisa a los chicos.
Vamos, galera.
La fiesta va a comenzar ahora.
Es una pena que sea presa mi dinero.
Fonseca le había sacado mucho más partido.
Algo salió mal, señor.
¿De qué me hablas?
Parece que hay otra banda. Tres tipos en un volvo, profesionales.
Así que otra banda de tocapelotas. No es lo más conveniente ahora, señor.
Han equivocado sus caminos, esos chicos.
¿Cómo suena eso?
¡Espera!
Estoy aquí.
Han pasado diez largos años.
Todo sigue igual, por lo que veo.
Y yo no he encontrado a mi padre.
Buenas tardes, queridos. Santa Rita os proteja.
Estamos todos, ¿no?
¿Nena?
Picad, picad sin miedo, hay de sobra. Son carísimas, me las traen de
Son una delicia.
Bueno,
yo no sé vosotros, pero yo estoy decidida y la policía debe tomar cartas
asunto cuanto antes.
Y si no, llamaremos al delegado del gobierno.
Hombre... Yo creo que... Por favor, Terry, por favor.
Está claro que no vas a denunciar la desaparición de mi hijo en la comisaría.
Como si fueron pequeños.
Lo importante es que estemos de acuerdo.
Y luego ya veremos si le vamos a la policía o al ejército.
¡Al ejército!
Bueno, era un decir. Hombre, yo pienso que... ¿Cuál presidente?
Recuerda que nos saludó el año pasado. También nos saludó el sumo pontífice.
chavales están tomándose unas copas por ahí. Ya vendrán. Claro, es lo mismo que
hicimos nosotros antes de nuestras bodas. Imbécil, la boda se celebra
16 horas.
¿Entiendes? Bueno, a lo mejor el chico es más listo que nosotros y... Calla,
estúpido. ¿Cómo te atreves delante de Begoña y este?
Calla, paz, Aurori. Paz, coño.
Creo que estáis un poco alterados, así que os voy a contar algo.
No pensaba hacerlo, pero al fin y al cabo somos una gran familia.
Ayer, preocupada por Juancho y los chicos, decidí actuar por mi cuenta.
Así que me entrevisté con el candidato Paiño.
Su servicio de seguridad está buscando a los chicos.
Esta tarde tendremos la información.
Ya sabéis cómo soy.
Cuando otros van, yo vuelvo.
Ahí va.
Mira, mira.
Demócrata en la tele.
En una decisión que puede calificarse como poco de sorprendente y al parecer
tras recibir unas fotografías comprometedoras, el juez Rueda ha
misma mañana el encarcelamiento del candidato a la presidencia, Santiago
Se le acusa, entre otras cosas, de financiación ilegal, asociación con
malhechores y pedofilia.
Tranquilos, tranquilos. Es todo mentira, todo mentira. Está claro que ha sido un
complot. Me han tenido una trampa, hombre. ¿Cómo sabía yo que esa niña
años? ¿Cómo puedo yo saberlo? La culpa es de los padres.
Si es que las visten como putas.
Venga, venga.
¿Qué vamos a hacer?
Estamos como antes.
Peor.
Ya lo ven, en este país el que la hace la paga. Toda la culpa es de ese
sinvergüenza de Paco y de su madre.
Mañana vamos a hacer un ridículo espantoso.
A mí una vez Paco me propuso una felacia.
¿Una qué? A mí también.
¿A ti de qué, guapa?
Se acabó.
Ahora mismo me voy a llamar a la policía y a buscar a esa zorra retirada de la
ERME. A ver qué cara se le pone.
Estará de pingo por ahí, como siempre.
Qué lastima de mujer.
Pues nos va a dar una explicación, quiera o no.
Cuando tú quieras, mi vida.
Lo siento, señora.
No he querido esperar.
Os diré primero que llevo ahí afuera un rato.
Es suficiente.
Están revenidas.
Qué pena de pastas. Son del súper, ¿no?
Bien, digamos que nunca había tenido una especial necesidad de hablaros a todas.
Pero ahora es un buen momento.
Pensábamos llamarte, querida.
Pero imaginamos que no querrías venir.
Venir invitada no hubiera sido tan divertido.
Todos pensamos que la culpa la tiene su Paco.
Los chicos no hubieran hecho nada malo de no estar influenciados por él. Así
Ya basta de hipocresía.
Qué exceso de sinceridad, señoras.
Ahora yo debo corresponderlas.
La verdad es que estaba preocupada por mi Paco.
Demasiadas horas con sus hijos.
Pensaba que se estaba volviendo como ellos.
Un imbécil.
¿Cómo se atreve?
Pero gracias a estos incidentes... He podido comprobar que no. Por fortuna,
tres son como sus padres.
¿No lo dirá por su marido, que la abandonó hace 15 años?
Yo hago.
A ese hijo de puta le dejé yo.
Mire, señora, mi hijo se pasa mañana y tenemos un problema bien gordo.
El problema no lo tienen ustedes, lo tienen sus hijos. Y el problema de sus
hijos son ustedes.
¿Vas a dejar que una ramera nos insulte?
Serafín no dirá nada a esta ramera, porque Serafín es un vicioso, un jugador
un putero.
¿Cómo?
Herme, cariño, dejemos las cosas estar, ¿eh?
O no, o yo qué sé.
Y José Mari, y Conrado, algo exigentes con el género, casi puntillosos, pero
pagadores extraordinarios.
Maldita golfa calumniadora.
Tiene gracia.
Durante muchos años los hombres pagaban por dormir conmigo.
Ahora pagaría yo a alguno de esos hombres por lo mismo.
Pero yo no engaño a nadie.
Tú sí.
¿No has pensado, Marquesa, que todos esos banqueros y políticos de tres al
cuarto con los que te acuestas pasan luego por mis locales y hablan?
Nada bien, por cierto. Pobre José Mari.
Usted es preciable, señora.
Váyase ahora mismo de mi casa o llamaré a... A mis mejores clientes.
Sí, ya sé.
Relájate, monada.
Lamento no poder quedarme más, pero mi masajista cobra por horas.
Por cierto, he recibido noticias de los chicos.
Están... Están bien.
No os preocupéis por la moda. Todo se arreglará.
¡Hasta luego!
O sea, que yo te quiero.
¡Señoras! José Alberto, yo soy tu verdadero padre.
Vengo. El cadena es de este computador.
Vayan, toco, le dan.
Bueno, ya estamos aquí.
Ahora no podemos fallar. Ese cabrón tiene manillo y no me lo va a dar por
buenas. No hemos contemplado la posibilidad de que tengan
Ya.
¿Y tú?
¿Cómo lo llevas?
Con conudo.
¿Todo en orden?
Lo importante es estar juntos.
Lo vamos a intentar por las buenas.
Y si no, habrá que improvisar.
Eso. Improvisar.
Como siempre.
Bueno, socio, ya veis que parece que por aquí no está.
Tendremos que buscar por otro sitio, así que separémonos, ¿ok? Ok, yo me quedaré
por aquí, ¿eh? Y vosotros, tranquilos, que yo estaré.
Vale, Conra.
¿Y tú, Paco?
¿Qué piensas?
Yo voy a ir a mirar a la barra.
Ya sabes que los barmans suelen fijarse mucho más caros.
Gracias, amigos.
Lo mientras buscaré por mi cuenta.
Mucho cuidado.
PH. Perdone, caballeros, ¿podría explicarme a grandes rasgos las normas
juego?
¿El señor Villambrosa?
Perdón.
¿Qué decía usted?
Hola, buenas noches, joven amable.
Nada, que le decía al Nobel que quería hablar con el señor Villambrosa
personalmente.
¿Qué decía?
A ver,
yo perdí mi anillo de compromiso en el culito de una mulatita preciosa.
El señor Villambrosa lo encontró, casualmente.
Y yo lo vengo siguiendo puticlub tras puticlub.
Así que supongo que me estará esperando.
Nos vimos en una ocasión.
Perdone, señor.
¿Qué pasa?
Nada grave.
Puede venir un momento, por favor.
Discúlpeme unos instantes, por favor.
¿Y qué coño significa eso?
No tengo ni puta idea, jefe.
Perdón, un concepto.
Aquí se juega con comodines, supongo.
Por supuesto que no.
El concepto.
Esa es la cuestión.
Coño, falta de... Es lo peor.
Señor. Es un peor profesional.
El peor. Muy peligroso.
Aupa deportiva.
Bien, señores.
Siento decirles que posponemos la partida.
Vamos a ver, señor Villambrosa.
Tengo que alegar que ese anillo, que como usted bien sabe, no es suyo.
Es mío.
Ahora entiendo.
Tú estabas en el coche accidentado.
Sí, y antes con María.
Tenemos los mismos gustos, rapaceño.
¿Tasi?
No jodas.
Un inciso.
¿Cómo se llama tu padre?
Serafín. ¿Por qué?
El padre se lleva nuestro dinero y el hijo la cocaína.
Malditos vascos, filhos de... A ver, cuidado.
¿Qué dinero?
Lamento contradecirle, pero nosotros no hemos robado a nadie.
Ese anillo es mío.
¿A qué juegan?
Bien, Sancho.
Como habrás visto, este es un lugar de juego.
De modo que si quieres el anillo y no tienes mi dinero para comprarlo, nos lo
jugaré.
Parece ser que a tu padre le gusta jugar y que además es un tipo de dos cojones.
Veamos si tú eres hijo del butanero.
Es tu turno.
Es cojón.
Qué profesional, la madre que lo parió.
Tienes huevos.
Los tienes.
¿Pero de qué te sirven si estás como una chota?
Además, no eres muy inteligente. Solo queda una bala. Y yo, que soy muy
generoso, te pido que la aceptes.
Lo siento.
No podía dejarte ahí.
Adiós.
Coño. Una mujer.
Hostia, Ángela.
Mi hija.
Vamos, Angelita. Cariño.
Soy tu padre.
Es el padre de ella.
Toma un regalito, papá.
Tienes ahí una cuestión.
Yo no sé por qué dicen que le anduvo encima.
Eso. Cuando pasa alguna familia, malo. Ya.
No, esto no.
Así que tú tenías mi dinero.
¿Quién robó a un ladrón?
100 años de perdón.
Se levanta la sesión. Vamos.
Ya.
Tranquilo.
Señores, perdonen que no nos podamos quedar al café.
Cinco millones y cien por cincuenta.
Al mismo número, al trece.
Es impresionante, joven. Hace mucho que solo es este.
Casi una hora.
Eh, ya estoy. Vámonos.
Es el capre, Juancín.
Mira qué espectáculo.
¿Pero tú estás loco si yo no he sido para jugar a esta máquina?
¿Qué está pasando aquí? ¿Qué coño hace bestia así, Ángela?
Venga, vámonos de aquí aunque tenga que sacaros a hostias.
¡Atención! ¡Seguridad!
¿Qué te habéis hecho, tíos?
¡Moledas! ¡Son pistolas! ¡Decenas!
¿Qué es algo, Conrad?
Por donde menos se lo esperen, por la puerta principal.
¿Cómo? No, hijo. Te quiero, Conrad. No, lo viene a estar quejado, chico. ¡Son
ladrones! ¡Se llevan la caja!
No les deje el anillo. Ni loco.
Creo que ya no lo quieren.
Cuatro ladrones muertos por los eficientes servicios de seguridad del
Arosa.
Hay docenas de testigos, señor.
Ciudadanos. Y la ciudad es mía.
Y por cierto, los jueces también.
Y también pueden ser de vosotros.
Hijos míos.
¿Hijo tuyo? ¿De qué?
Paco, te presento a papá.
Sí, José Francisco.
Tú no te acuerdas porque estabas estudiando fuera.
Con dineros míos.
No puede ser.
¡Hija puta!
Escucha, José Francisco.
Me cago en mi padre.
Todo fue una... Un montaje. Eso, un montaje.
Una calumnia.
Vuestra madre no pudo probar nada.
Es cierto.
Entonces fui incapaz de hablar ante el juez.
Lo haré ahora.
¡Basta de charlas!
Os he dado la última oportunidad.
Estas tijas, ¿eh, Gonzalo?
¿Está cerrado? ¡Para la puerta!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
Estoy bien, coño. Vale, pues vamos.
¡Vete tú y arranca el coche, hostia!
Joder, no entiendo nada.
¡Confía en mí y arranca el coche, coño!
Me debes un baile.
Lo siento, guapa.
Has tardado demasiado.
Qué pena.
Hasta luego, cariño.
Adiós.
Eso es mío.
Tienen el dinero y la cocaína. No pueden huir.
Odio tener que darte la rata.
Señores, están vinciados. ¡Al norte!
¡Hay sitio para usted, estúpido!
Hombre, yo creo que si no se hace en YouTube, quito.
¡Vamos, que se escapan!
No se escapan.
Fátima, siempre me sorprendes.
Carmiña. Oye, dejo esto, ¿eh?
Es muy estresante.
Interesante no, mujer.
Estresante.
Oye, Carmiña.
Tú tenías mucha razón.
No te hice caso.
Hoy he de reconocer delante un vaso.
Me pesa la cabeza, me pesa, es
puro que necesito.
Lenda Cari, es un auténtico honor. Gracias por venir.
Cari Casco.
Qué maravilla celebrar la boda aquí afuera.
Es como una película americana.
Sí, como el amor obsoleto.
Qué tragedia. Es una tragedia.
Lo he hecho.
No lo crees.
Mi propio hijo.
Hay que avisarlo.
No se puede esperar más.
Qué vergüenza, por favor.
Me quiero morir.
Silencio, por favor, silencio.
¡Silencio!
¡Silencio!
Señoras, señores, como habrán podido comprobar, son las doce y media y todo
preparado.
Pero lamento tener que decirles que la boda no se va a
celebrar.
No se va a celebrar.
En punto.
Perdón por este pequeño retraso.
Gracias, queridos.
Son formas, son alarmas. ¿Está bien? ¿Está bien?
Hola, coche.
Está de imbécil.
Macho tonto.
¿Qué es a Dios pasa aquí? Calla.
Hostia, mamá.
¿Qué palabras me das?
Cago en ti.
Bien, queridos hermanos y hermanas, estamos aquí reunidos para unir en santo
matrimonio. A Juancho, Juan José Ortiz de Zárate y a Araceli de Alda.
Bien.
Señor, dales el descanso eterno. ¿Por qué has tardado tanto?
Y brille sobre ellos la luz eterna.
Con tu ex. Y el oído en la radio.
Esto es el capítulo de las exequias.
Bien,
queridos hermanos y hermanas.
Juan José Ortiz de Zárate.
¿Qué?
Que si quiere recibir a Araceli de Alda como legítima esposa y promete serle
fiel en la salud y en la enfermedad, en las penas y en las alegrías hasta que la
muerte se pare...
¿Sí?
Quiero.
Bien. Los anillos.
El otro.
Un momentito.
Lo que re Dios ha unido, que no lo sepa el hombre.
Atención, esto es una revelación.
Ahí va un pecado de regalo.
Cuatro. Y cinco.
Y seis.
Y siete. Y ocho.
Inspirar.
Respirar. Inspirar.
Inspirar. Inspirar. Inspirar. Inspirar.
Inspirar.
los malos te rompen la nariz.
Pasa del pavo y de los dineros que no hacen falta para ser feliz. Hoy este
bendito sea.
Siempre hay un poco para ser feliz. Cuida mucho que es buena chica que es un
regalo genio de Dios. Santa criatura que poco tiene.
Tranquila, mi amor.
No se pierde nada.
Ese es mi hijo.
¿O no?
¿O sí? ¿O qué sería?
¡Gracias!
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