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¡Es hijo de Dios Señor!
¡El séptimo de que de diablo va a parar!
¡Y que nacerá novizo!
Con un chiste de punta de... Con la tripa y de punta de... A peinte,
a peinte, la tripa caliente de mi...
La tripa se puso a 20, a 20, a 20, tripas calientes, mujer.
La
tripa
se puso a 20, a 20, a 20, tripas calientes, mujer.
con un cuchillito de punta de, con las tripas de
punta
de, a veinte, a veinte, tripas cayendo.
Con un cuchillito de punta, con las tripas de punta,
de a 20 a 20.
De
a
20 a 20, tripas calientes.
¡Madre mía!
¡No decís pa' mí a tu mujer!
Y así fue que se empezó esta historia, la más real que en
todo el mundo ha sido.
Así fue que se empezó este cuento, que el diablo contó a mi
abuelo, y como él me lo contó, yo se lo
cuento.
el padre y los seis hijos se alejaron cortando montes y
cruzando aguadas olvidando los presagios de la bruja
que no era mujer mala más bien era una sabia
de los tejes y manejes del demonio o del señor
según la circunstancia fuera dada.
La madre buena se quedó en el rancho a la espera de su hombre y los seis hijos,
que nunca volverían.
Y para su mala suerte, embarazada.
Varias lunas sucedieron a la tragedia y una noche
sintió Damiana los dolores del parto.
Y el sabio coro de las viejas del pueblo aconsejó enlutar el
rancho para que el Señor se apiade y mande luz.
La que espera turno en el vientre de esta prójima para venir a padecer con
mortales. Bueno, y ahora vamos a rezar un poquitito al señor para que a la
pobrecita le nazca una niñita que le ayude en los enseres y que sea buena y
diligenciosa.
La pobrecita que ya no tiene marido es buena vecina.
Y los seis hijos deben estar desde el cielo mirando ahora.
Rogamos entonces para que le nazca hembra. Que sepa macerar la ropa, que
bien las pujas, que sea barredora y buena.
Que no vaya a ser que le nazca un niño, porque el pobrecito es siete.
Y quien pare siete, pare el obispo.
Lo he visto entera.
Che, nieta.
Te me vas y le decís que Nazareno y Cruja te llamaron.
Tareno y Cruz ha de llamarlo para aliviarlo en algo al pobrecito.
Más que puertas y ventanas, mucho más les valiera cerrar sus bocas.
Cada sucia palabra que de ella sale es un escalón hacia el infierno.
Se asustan de mi pequeño ángel cuando deberían huir de sus pensamientos y
espantarse de cada acción que a diario cometen.
Se saludan sonrientes y se odian.
Felicitan al vecino cuando pare la cabra, que en el fondo de sus corazones
desean que la peste llegue al corral ajeno.
Miran en la iglesia con veneración y respeto al que da la limosna más grande,
cuando saben que aquel que más pecados tiene que pagar, más da.
¡Ay, de ustedes y mi marido y mis hijos vivieran!
¿Cuándo será lobo, Lechiguana?
Cuando tu hija sea oveja.
¿Dónde llevaré mis cabras, Lechiguana, en las noches de luna llena?
Al mismo sitio donde tu pobre mujer se oculta cuando vos te emborrachás y
golpeas a tus pobres animales y a tus hijos.
¿A qué has bajado, Lechiguana? Pa' madrinarte el hijo, mujer.
Pa' madrinarte el hijo.
Lechón y cabra nos esperan en mi rancho pa' petejo.
¿Y es justo Lechihuana?
¿Por qué a mí, Lechihuana?
¿Por qué a mí?
Zapos y ranas serán los musiqueros.
Ranas y zapos.
Esos sí que son cantores y nunca paran.
¿Y cómo ha de llamarlo?
Nazareno.
Nazareno y cruz, como vos me dijiste.
Bautizo Nazareno Cruz en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo.
Amén. Y Nazareno fue creciendo,
burlando sortilegios y presagios
ante el asombro de toda la comarca que esperó en
vano verlo en luna llena.
rondando las praderas, hecho lobo.
Y poco a poco, Nazareno se ganó el respeto y el cariño del
poblado, la admiración de sus iguales y la de los viejos.
Era un placer verlo sobre la rastra, manejar la mansera.
Verlo domar un potro era una fiesta.
Nadie como él para marcar ganado o pialar una yegua
puerta afuera.
Y cuando al pueblecito se allegaba, jugaba a que era un lobo
y que aullaba por la luna llena.
Y al ver reír a todos, él gozaba.
¡Nazareno! ¡Esta noche es luna llena!
¡Nazareno! ¡Nazareno! ¿No querés un fuego para saltar esta noche?
Todo el mundo dice que era mala.
Nazareno, quería que echara un fuego para saltar esta noche.
Yo hago las mejores fogatas.
Venga.
Pero el más grande... ¿Verdad?
Toma.
Yo hago los fuegos quemados, Burán.
No es bueno reír los viernes.
Dicen que se llora el lunes.
Yo te conozco ahora.
Ya te recuerdo, estabas en la fiesta.
Me gusta el fuego.
¿Y qué hacías acá?
Te esperaba.
Sí.
Conocí a tus hermanos y a tu padre.
Largo tiempo los tuve en mis dominios.
Fue después de un arreo.
Y cumplir un tiempo fueron llamados a mejores campos.
Y así me interesé de tus asuntos al verte solo con tu buena madre.
Los dos solitos y con toda la desgracia encima.
Me dije, ya es hora de ir a ver a Nazareno y
así ayudarlo a escapar de su tragedia.
¿Tragedia? La de ser séptimo.
La de ser séptimo.
Mañana es luna llena, Nazareno, y rondarás los campos hecho lobo.
¿Para qué cierto?
¿Para qué cierto?
Gracias.
Estás enamorado, Nazareno, y eso en vos no es bueno,
porque el amor que en todos eres dicha,
a vos te marcará con la tragedia.
Bien clarito que habló la lechiguana hace años, cuando vos tan solo eras un
grito, un temblor suave y triste. tibio que salía de un vientre,
le aconsejó a tu madre, cuídalo del amor hacia la gente,
cuídalo del amor, que nunca se enamore.
Porque ese día en que el amor le llegue, ha de hervir en sus venas sangre nueva,
y el mismo hervor le mezclará las ansias.
Y será un lobo perseguido y fiero en esas noches en que
hay luna llena.
¿Quién sos?
Y te has enamorado, Nazareno.
Y ya no podrás escapar al maleficio.
Mañana es luna llena y rondarás los campos hecho lobo.
pero no he venido tan solo a noticiarte.
No acostumbro a ser de triste mensajero.
He venido a salvarte.
Si te seguí de mis consejos, nada te ocurrirá.
Por el contrario, si renuncias al amor, si renuncias al amor,
siete carros de oro y pedrería
A cada siete días pararán en tu puerta y serán tuyos.
Y serás setenta veces siete poderoso y rico.
¿Quién sos?
Y pa' mayor fe te traigo este anticipo.
Todo esto es tuyo, Nazareno.
Te lo podés llevar.
te lo podés llevar para tu hacienda.
Acariciando el oro olvidarás las penas y ya
nunca serás lobo en esas noches en que hay luna llena.
¿Pero quién sos?
¿Quién sos?
¿Ya te notaba yo el sonido de la víbora cuando hablás? ¿Qué, Nazareno, qué?
¡Estís!
¡Estís!
Te has enamorado.
De verdad.
Te has enamorado.
¿Por dónde andaba?
Mi hija.
Pobrecito. Mi hijita.
No descuide mi velita.
Está bien, abuelo.
Madrina.
Su bendición.
Dios le equilibre la jantilla y me lo haga manso.
Oveja o pan.
Vente, amigo.
Vente.
¿Y cómo anda mi padrino?
Déjeme a ese viejo de mierda.
Hace cuarenta años que dice que está muerto y chupa más que tierra seca.
Se le puso que ha de ser velado y no hay forma de hacerlo levantar.
Su bajo de mierda.
Estuvo el forastero.
Y me trujo regalos para las nietas.
¿Entonces?
¿Es verdad?
Qué bonita Griselda.
¿No?
Sí.
No hay limpornio ni simple aquella regla. esta merleca.
Y el mismo diablo tiene en su saber la escalandrija.
Solito has de esperar lo que acontezca.
Se has elegido ya entre el amor y el oro.
Que Dios se apiade de tu almita buena.
Adiós.
Adiós, Fidel.
Adiós.
No, pues, a mí pues...
Un hijo.
Un hijo.
Un hijo.
Un hijo.
Yo lo cuidaré.
Lo cuidaré.
Lo cuidaré.
Todavía estás a tiempo Nazareno.
Fue sutil el castigo.
Has elegido ya.
Elegiste el amor.
In nomini Patris.
Lucifer.
Et in eius fili.
Belzebú.
Fiat voluntas tua.
Nazareno cruz.
El lobo.
¡Eh, vecinos!
¡Vecinos!
Un lobo ha llegado a la comarca y ha matado un pastor.
Ovejas y perros destrozados verán cerca del río.
¡Busquemos y matemos al feroz asesino!
¡Improvisando!
Vicenda lo destruyó.
Asesino.
¡Asesino!
¡Asesino!
Griselda.
Griselda.
No tenés que llorar.
Amada mía.
Fidelia te traerá hasta mí.
Ella es mi amiga de siempre.
Mi pequeña Fidelia.
Ella sabe en qué senderos nos encontraremos.
Mi vida.
Dicen que todo esto es un castigo.
Yo en cambio pienso que es una bendición, ¿sabe?
Tan solo una mirada tuya y la promesa de tener un hijo vale el transitar todos
los infiernos.
¡Él no es el asesino!
Tan solo una sonrisa tuya y todas mis angustias se disipan.
Mi niña, trate de que nadie la vea.
Si las nubes, mis amigas, se mantienen y persiste la lluvia, ocultando la
luna, podremos estar juntos un poco más.
De lo contrario, Dios se apiade de mi dolor
por el poco tiempo que nos da el día para amarnos.
Todo el mundo dice que era mala.
Que era no mala, que era linda.
Oye, que era aburrida.
Llegábamos al día con soldado, entrábamos acá.
Yo te amo, Nazaret.
Yo te amo.
Yo quiero estar con vos entre los montes.
Y que me hagas el amor como siempre lo haces.
Y que me des un hijo cada primavera.
Que mi hijo tenga un padre lobo.
Que la gente le tema.
Y no lo hiera.
Nazareno, quiero esperar.
Yo quiero esperar con vos la luna llena.
No, no, no.
Que Dios se apiade de su almita buena.
¿De cuándo nos conocemos, Sebastián?
¿No hemos perdido juntos cien cosechas?
¿No hemos llorado juntos la sequía?
¿Y hemos festejado las cosechas buenas?
Vas a matarme al hijito.
Vas a matar al niño que tuviste en tus brazos.
Al amor de tu hija.
Nazareno sufre por amor a Griselda, su tragedia.
Decirle que fue sin querer.
¡Vamos!
¡Vamos, mi amor!
Decirle que fue sin querer.
¡No, por Dios!
¡Cuán rusa lánguida sobre las cumbres mira el amo de las
cúpulas más altas!
¿Quién es el amo?
¡Es el cóndor!
¿Dónde está mi pajarito?
Dicen que es un lobito.
¡Olvide el lobo!
¿Quién te espera?
En la unidad humana, tamborcito, calzacín.
Quechua, que es muy gaucho y a él le gusta.
Quechua, no, no sé.
Te voy a preparar un recibimiento que vas a ver.
¡Ha llegado Nazarino!
¡Ha llegado Nazarino!
¡Ayúdame! ¡Ayúdame!
¡Ayúdame!
Muy viejita mi madrina.
Es hora de licencias.
Meáis horrores, Polus. ¡Licencia! ¡A ti que piensan, Salamanca!
Fíjate.
¿Y? ¿Averiguaste eso?
¿Qué? Eso que me preguntaste junto al río.
De cómo era tener un... Hijo.
Eso, eso.
Hijo.
No es que... Me quedé pensando.
¿Y cómo es que vos no lo sabes?
Yo nunca lo tuve.
Y tampoco lo fui.
¿Entonces cómo naciste? ¡Ah, no!
Él dijo...
venir para pedirte un favor.
¿A mí?
Sí.
Mi insistencia en tentarte fue una prueba, ¿sabes?
Sí.
Y vos ganaste.
Elegiste el amor.
Eso algún día te va a llevar ante él.
Sí.
¿Vos?
¿Me le vas a decir que estuviste conmigo?
Que estoy un poco cansado.
¿Sabes?
¿Sabes?
Que a ver si podemos volver a conversar.
Que ya se viene la aurora y la salamanca amanece.
Vuelen, vuelen, palomitas, que yo también volaré, pero antes burro me
Si hay algún curiosito, yo lo desorientaré.
¡Ay, qué rico paso!
¡Qué rico patito, eh!
A mis años, mozos, yo también supe volar.
Se fueron ya.
Nazareno, ¿qué piensas ser, mi niño?
Ya saben en el pueblo que sólo una bala de plata te matará.
Ya la te están haciendo.
Tu madre está muy triste, Nazareno.
Te van a matar.
¿Por qué irnos de alejar a otros pagos allí donde no te conozcan?
Y volvé a empezar.
Era no mala, y era linda.
Nazareno.
Bailábamos con muchachas de aldea.
Comíamos pan y caína.
Era no mala, y era linda.
Nazareno.
Toda la noche buscándote.
Tengo tantas cosas para contarte.
Tantas cosas.
que hablamos.
No te olvides de mí.
No
te
olvides de mí.
No te avergüences de mí cuando estés frente a Dios, Nazareno.
Nazareno.
Yo también, si él quisiera, me repartiría como un pan de amor entre la
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