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El adverbio modifica el verbo diciéndonos
cómo se hace algo,
dónde se hace algo o...
Cuándo. ..cuándo se hace algo.
¿Lucy?
La música sonaba bajita.
¿Y el adverbio es...?
Bajita. Bajita. ¿Sylvie?
¿El cachorro corrió por la casa?
¿Eso es porque...?
Explica dónde corría el cachorro. Es correcto,
pero, si quisieras decir cómo corrió el cachorro...
Veloz. - ¿Veloz?
Veloz, muy bien, chicas.
¡Rosalie, niñas!
Ahí vienen. ¡Oh, Dios santo!
Mami, ¿qué pasa?
Vienen por los caballos, cielo.
Lucy, coge a Jacob. Recuerda el plan.
¡Cielo, sal de la puerta!
El osito de Jacob.
Nos vemos en la cima. Acompáñanos.
Si no lo hago,
se lo llevan todo
o lo queman. Déjalos, por favor, ven.
Papi, por favor, ven.
Niñas, corred a la puerta, corred. Rose, vete.
¡Corred, niñas!
¡Venga! Corred, niñas.
¡Corred! ¡Huid!
Lucy, dame a Jacob.
¡Ah!
¡Papi! ¡Vamos, niñas!
¡Wesley!
¡Papi!
¡Ah!
¡No! ¡No!
¡Venid, niñas!
¡Lucy!
¡Ah! ¡No!
Ah...
¡Eh, ven aquí! ¡Ven aquí!
¡Eh, eh!
¡Ah, venga!
¡Ven aquí!
¡Venga,
piel roja!
¡No!
¡Ah, venga!
¡Eh, vamos! ¡Así!
Ya lo tenemos. - Te tenemos, indio.
Venga, ya.
Levántalo.
Vamos, indio. - Venga, arriba.
Que te muevas. - Arriba, indio.
¡Ah, ah!
Venga. - Vamos.
Parece que lo has logrado, Joe.
Si.
¿Adónde llegaron?
Al Cañón Diablo.
Apaches, ¿eh? Ajá.
Esto debe ser ya su fin, ¿no? Sí.
Pero son como hormigas, no paran de llegar.
Esto pasa por escaparos.
A la próxima, no volveremos a traeros.
No debería ser así, Joe.
¿- Hay un modo mejor, Tolan? - De acuerdo.
Será posible...
Me estoy cansando.
Creo que estoy harto de ser soldado.
Dicen que no soy apto...,
que tengo...
melancolía.
No...
No, eso no existe.
Consagré 20 años a la Unión.
Me han quitado las armas, Joe.
Pues venga, fuera.
¿Cuánto llevas, 20, 25?
Ya no cuento.
¿Te acuerdas de...
cuando... Kiowa te insertó la lanza en la barriga?
Si.
¿Recuerdas?
Estabas sentado en el agua...,
intentando que las tripas no salieran.
Y me acerqué y me miraste
y tenías esa mirada en la cara.
Eras tan joven...
Como si te hubieran arrebatado algo,
como si te hubieran...
quitado el regalo navideño.
Te... Te quitó el puto caballo, sí.
Nos fuimos cagando leches y dijiste:
"He visto su rostro y lo voy a matar algún día".
Y lo hiciste, lo hiciste.
Lo acorralaste en un paso sin salida.
Y lo rajaste con el cuchillo de arriba abajo.
Si, cierto.
Qué buenos tiempos.
Sí, Señor.
Fue...
Fueron buenos tiempos.
Los mejores, Metz.
Buenos días, señor. Cabo Molinor a la orden.
El coronel desea verlo.
Espere un momento. ¿Sí?
El capitán Blocker,
señor.
Buenos días, capitán.
Coronel. A Jeremiah Wilks,
del semanario "Harper",
ya lo conoce. Siéntese, Joe.
Tengo entendido que logró apresar al grupo
de apaches huidos.
Señor. Muy bien.
Pues, caballeros, no sé qué vamos a hacer
con estos malditos salvajes.
Tengo una sugerencia.
¿Por qué no dejarlos ir?
A mi entender, eso sería lo más humanitario.
¿Verdad? Veo que el capitán disiente.
No me corresponde disentir. Seguro que, si por usted fuera,
estarían encadenados, ¿a que sí, Blocker?
A mí no me importa qué hagan con ellos.
Ahora que estoy en su estimada compañía, capitán...,
debo preguntarle...
¿Es cierto
que ha cobrado más cabelleras que el mismísimo Toro Sentado?
Según tengo entendido.
Me da igual lo que oyera.
Caballeros, ya basta.
Capitán, conocerá al jefe Halcón Amarillo.
Sabe que sí.
El jefe y su familia llevan prisioneros
cerca de siete años.
Yo diría que es bastante castigo, ¿no cree?
No hay bastante castigo para su raza.
¿Conque no? Ya le digo yo que no.
Una pregunta, coronel.
¿Se acuerda de Billy Dixon?
Probablemente no. Billy era un buen amigo.
Lo conocía bien, como a todos los hombres de aquí.
Y pude ver a Halcón Amarillo
sacar un cuchillo
y rajar a Billy de parte a parte
y volverse
- a mi amigo Tully McClain... - Ya, bueno, capitán...,
usted tampoco es que sea un ángel.
Sabe que le consume el cáncer.
Pues el jefe ha pedido su liberación,
quiere regresar a Montana,
a un lugar, el Valle de los Osos.
¿Lo conoce? Así es.
Territorio sagrado cheyene.
Tras algunas deliberaciones y consultar a Washington,
he decidido concedérsela.
Dejaré que se vaya con su gente.
Su liberación
parece que se ha convertido en lo que podríamos llamar
una causa célebre,
en el este.
El Departamento del Ejército quiere procurar que el jefe
llegue a salvo, sin incidentes.
¿Y por qué me lo cuenta a mí?
Habla el dialecto nativo mejor que nadie, conoce el territorio
de aquí a Montana
mejor que nadie. ¿No es así?
He andado por allí. Le asignaré una escolta
para acompañar al jefe y a los suyos y, francamente,
es el único con quien puedo contar
para cumplir esta misión,
conque dirigirá la partida hacia Montana.
Llevará al jefe a su tierra natal.
Organice a los indios de la reserva
y desde allí se irá al este,
al fuerte Mason, para licenciarse.
Con respeto, señor, no pienso llevar a ese asesino
y a su atajo de putas y cabrones a ningún lado.
Me temo que es una orden. No la obedeceré..., señor.
¿Se va a retirar o no?
Seguro que no querrá ensuciar su expediente a estas alturas
con una corte marcial.
A decir verdad, no me importa.
Pero su pensión sí le importará, ¿no?
Permita que le diga, capitán,
aparte de perder la chaveta, hay muy poco que hacer
para un capitán viejo, solamente sentarse a silbar
y a esperar a que el cartero le lleve el cheque de la pensión.
Sería una puñetera lástima que un hombre como usted,
que ha cumplido bien siempre...,
nos defraude al final.
¿Tiene idea de lo que es...
ese hijo de puta y de lo que ha hecho?
Sé que se le consideraba un durísimo adversario en su día
y que ahora es un viejo moribundo.
Es un carnicero... Se llevarán ustedes de perlas.
Cállese, coño,
puto gilipollas que no tiene ni puta idea
de lo que es la guerra. No tiene ni idea...,
No.
...Ni idea de lo que llega a hacer.
He matado salvajes, he matado a muchos
porque es mi puto trabajo.
Y por lo que sé, capitán,
nadie ha gozado tanto jamás con su trabajo.
Mire...,
vi lo que le pasó al Cuarto cuando Halcón Amarillo y todos sus perros
fueron a por ellos.
Y aquello fue...
No se atreva a reír.
No quedó de aquellos pobres hombres...
ni para un cesto.
Entiéndalo.
Cuando mantenemos la cabeza gacha aquí,
somos prisioneros.
Los odio.
Tengo un cementerio de razones para ello.
Figler el Flaco,
- Edwin Tate... - Capitán, me importa
un pimiento el concepto que tenga de Halcón Amarillo.
De verdad.
Lo que me interesa es esto,
una orden directa firmada por el presidente Harrison.
Y tiene 24 horas para escoger
y aprovisionar a su escolta.
Si decide desobedecer la orden, se verá confinado
en los barracones, pendiente de una corte marcial. ¡Alto!
Esto se hará...
y lo va a hacer usted.
Ya puede marcharse.
Lo procuraré, capitán. El resto está en mi baúl.
Puede quedarse el arco apache si lo quiere.
Buenos días, doctor.
Buenos días, capitán.
Buenos días, sargento.
¿Cabo? Listo para partir, señor.
Descanse.
Teniente. Capitán.
¿West Point? Sí, señor.
Quiero decirle que es un honor que me escoja, señor.
Le brindaré cuanto tengo.
Duerma tranquilo. Eso espero.
No envían muchos como usted de West Point tan lejos.
A ver qué le enseñaron.
¿Provisiones? Sí, señor, para un mes.
Carne, pasas,
azúcar y encurtidos. ¿Plomo?
Para defender el fuerte Apache
si hace falta, señor. Lo hará.
¡Soldado!
"Pardon, Monsieur...".
Capitán, tengo una duda antes de emprender el viaje.
¿Uh?
Soy nuevo en el fuerte Berringer
y tengo mucha menos experiencia de lo deseable.
No sé bien por qué..., por qué me eligió a mí.
Yo no lo elegí, fue él.
Le espera una buena jornada.
Dios mediante, el tiempo será bueno y evitará los monzones.
Jefe.
Se los he dejado bien puliditos, como nuevos.
Sé que no es la mejor misión que ha acometido, pero, bueno...,
al menos se va de esta mierda de sitio.
Si el presidente ordena,
siempre debe hacerse.
Si alguien le causa problemas,
muéstrele esto, le garantizará el salvoconducto.
Adiós, coronel. Adiós, Blocker.
Joe...
Sí, tiene que ponerlo así.
Ha sido un buen soldado.
Aún lo soy.
Coronel.
Compañía, de frente,
¡marchen!
Se acabó el puto desfile.
Woodsen. ¿Sí, señor?
Quíteles esa mierda y...
encadénemelos.
Si, señor.
Y deshágale las trenzas a esa puta.
♪ Guíame... ♪
♪ Oh gran Jehová. ♪
♪ Peregrina sobre ♪
♪ esta tierra estéril. ♪
♪ Guíame... ♪
♪ Yo ♪
♪ Soy débil, ♪
♪ pero tu eres poderoso. ♪
♪ Tómame con tu poderosa mano. ♪
Iremos a ver.
Kidder. - Si, señor.
DeJardin. - Sí, señor.
Acampen. - Sí, señor.
Volvemos ahora.
Ojo con los indios.
Comanches.
Capitán.
Chist...
Chist.
Duermen.
Oiga.
Puedo llevarla con sus niños a un lugar seguro,
un sitio caliente.
Chicos.
Sus niños duermen.
No los despierten.
Señora...
Los calentaremos, les daremos agua.
No le haré nada, se lo prometo.
¿Me acompaña?
Muy bien.
Sean buenos con ellos.
Dios de mi vida.
¡DeJardin!
Capitán, pero ¿qué...?
¿Qué ha pasado? Comanches.
Creía que estaban asentados en las reservas.
Algunos nunca se han asentado. Teniente.
¿Los ha visto, señor? No, pero andan cerca.
Empiecen a cavar en lo alto de la cresta.
Si, señor.
DeJardin, deles palas y que vayan.
Y picos. Señora...
Sí, señor. ¿La ayudo?
¿Eh? ¿La ayudo?
Ah.
Uh, uh, vale, vale.
Bueno, vamos por una...,
una manta limpia y agua para... Traiga una manta.
Vale.
No le harán nada, no le harán nada.
Mire para acá, mire para acá.
No le harán nada.
Vamos.
Señora, tenemos una manta limpia aquí.
Señora...
Oh, no, no quiero que toquen a mi niño.
¿Me han oído? Apártese.
Si, señora.
No hace falta.
¡Dejen las palas! ¡Déjenlas!
Yo enterraré a mi familia.
¿Me ha oído? Sí, señora.
Yo enterraré a mi familia.
Una pala, por favor.
¡Ah!
¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
Porque Él me guarecerá en el abrigo de su tienda...
y me pondrá sobre una peña.
Aunque ahora mi cabeza se alza alta sobre todos mis enemigos...,
yo le ofreceré en su tienda...
sacrificios con gritos de dicha.
Cantaré y entonaré alabanzas al Señor.
Amén. Amén.
Prométame que, cuando muera...,
me enterrarán en este campo.
Prométamelo.
No des un puto paso más.
Kidder. ¿Señor?
Lleve el vestido a la señora.
Ella...
quiere que se lo demos,
señora.
Ah.
Vaya a dormir a mi tienda.
¿Seguro que no quiere comer?
No.
Bueno, me traeré la silla aquí.
Si necesita algo, solo deme una voz.
La dejo en paz.
Está rota, Joe.
Ya.
¿Qué vas a hacer con ella?
Llevarla a Winslow.
No le quites ojo por si no está bien.
Capitán.
¿Todo bien, señor? Todo bien.
Cuando ella despierte, nos vamos.
Claro, señor.
¡Partimos pronto!
¿Lista, señora?
Lo estoy.
Gracias.
Reagrúpense.
¡Ah!
¡Vámonos!
Oh...
Oh...
¡Ah!
¡Ah!
Ah...
¡Kidder! Sí, señor.
Suéltelos.
¿Señor? Ya ha oído.
Si dan un mal paso, mátelos.
Si, señor.
¿Cree usted en el Señor, Joseph?
Sí que creo, señora Quaid.
Pero...
ha estado ciego ante...
lo que pasa aquí hace tiempo.
Es cierto.
Pero debo creer
que tiempos como estos fortalecen nuestro vínculo con Él.
Si no contara con la fe..., ¿qué tendría?
Con el conocimiento se llenarán las cámaras
de bienes y riquezas.
"Un sabio es fuerte.
Lo buscaré de nuevo.
No sientas envidia de los malvados.
ni desees estar con ellos...,
ya que su corazón se afana en la destrucción
y sus labios hablan con mala fe".
Puede marcharse.
Si, señor.
Nunca había matado a un hombre, sargento.
Ha sido el primero.
¿Ah, sí?
¿Cómo está?
Extraño, y...
no en el buen sentido.
¿No?
Pues no.
Quitar la vida a un hombre así...
Eh... ¿Cómo se sintió cuando mató al primero?
De eso ya hace mucho.
¿Qué edad tenía?
Catorce.
Luchaba con los Confederados.
Si te alistas para ser soldado...,
es tu trabajo.
Pero si no haces tu trabajo,... acabas
en la tumba como DeJardin.
Y recuérdelo.
He matado cuanto caminaba o se arrastraba,
hombres, mujeres,
niños de todo color...
Si lo haces bastante...,
te acostumbras.
Ya no importa.
Y eso es lo que me temo.
Pero no te acostumbras a... perder hombres.
He perdido muchos.
¿Son ellos?
Si.
Y no nos van a molestar más.
¡Vamos!
Tommy.
No me gusta
que me humillen y te lo advierto,
como te vuelvas a dormir de guardia,
acabarás colgado de un árbol.
¿Queda claro, sargento?
Todos merecen su presa, Joe.
Hasta ellos.
Vamos a Winslow.
Vamos, anda. No me jodas.
Hola, Ross.
¿Cómo coño estás, Joe?
He estado mejor.
Ya te veo.
Apenas resiste, hay que llevarlo a enfermería.
Cabo.
Tranquilo.
Cuiden de ese hombre. Gracias, cabo.
Te has metido en líos, ¿eh?
Nos persiguen los líos desde que dejamos el fuerte Berringer.
Kidder, ocúpese del cuerpo de DeJardin.
Sí, señor. Ross, esta es
la señora Rosalie Quaid.
El coronel McCowan. Señora.
La señora Quaid lo ha perdido todo.
¿Está abierta la tienda? Ajá.
Avisaré a Minnie. No sé cuánto cuesta un vestido.
Eh, quieto.
Gracias, Ross, veré cómo van.
¿Puedo ayudarla?
Los de Asuntos Indios tendrían que venirse
a pasar unas semanas en el fuerte Winslow
o en una reserva. Las enfermedades,
el hambre, las condiciones en las que debe vivir
esa pobre gente son francamente inhumanas.
Que vengan y lo entenderán.
Ahora, mi mujer es campeona de los oprimidos.
No hagas como que no estás de acuerdo, Ross McCowan,
no se dejen engañar.
Me da rabia cómo les trata el Gobierno, nada más.
Son seres humanos y merecen que los traten como tales.
- Y ellos estaban aquí antes. - Ya vale.
Les hemos despojado
de todo y no han recibido nada. - Ya vale.
Iré a...
¿Tú crees que...
puedes cuidar de la señora Quaid...
hasta que pase la diligencia?
Claro, pero dejó de pasar hace seis meses.
No pasa. No lo tenían nada fácil.
Está el tren de suministros, pero llega en Navidad.
Bueno, señora Quaid, seguro que...
estaría cómoda hasta llegar la Navidad.
Navidad.
Supongo... Ya.
Veo que no hay más remedio.
Es más que bienvenida aquí, encontraremos algo
para que esté ocupada, seguro.
Gracias, Minnie.
¿Un cigarro?
Quiero pedirte un favor.
Tengo un prisionero que escoltaba al fuerte Pierce.
No quería decirlo cenando, pero, ya que vas en esa dirección,
no sé si quizás podrías desviarte algo y entregarlo por mí.
¿Para qué va a Pierce?
Es de donde desertó.
Vuelve para el juicio.
¿Por qué? Asesinato.
Se cargó a una familia enemiga a hachazos.
Dicen que fue horroroso.
Yo lo entregaré.
¿Seguro? Ajá.
Escucha, entenderé que no quieras
soportar esa carga.
Ross, llevo soportando esa carga mucho tiempo ya.
Buenos días, capitán.
Buenos días.
¿Cómo lo lleva?
Muy bien.
Eso si no respiro.
Pues hala, no respire.
Pudo ser peor, pude acabar como el franchute.
Como bien sabrá, la muerte nos llega a todos.
Pero la providencia velaba por usted.
No me parece bien.
No está bien no ayudarlo a acabar lo que empezamos.
Se diría que le he fallado, Joe.
Usted no me falla nunca, Henry.
Nunca me ha fallado, ni una vez.
Siempre está...
centrado, siempre.
Sin usted a mi lado,
me habría llegado mi sino hace mucho. Es así.
Lo siento, quizá no nos veamos más.
Ha sido un honor, Joe...,
servir con usted.
No muchos me habrían aceptado.
No lo olvidaré.
Es un buen hombre, Joe.
Lo aceptaría cien veces más.
No hay mejor soldado.
Y se lo digo yo, su padre estaría orgulloso.
Bueno.
Con suerte, nos veremos pronto.
Henry...
Cuídese.
Si, señor.
Ha sido muy generosa.
No sé de qué forma agradecerle su hospitalidad.
Ha sido un grandísimo placer, querida.
Y, sobre todo, cuídese usted mucho, por favor.
De acuerdo.
Capitán...,
ya sé que soy un incordio,
pero prefiero estar con usted a cualquier otro ahora mismo.
¡Kidder! Sí, señor.
Un caballo para la señora Quaid.
A la orden, señor.
Buenos días, Joe.
Buenos días.
¿Has dormido bien? Nunca mejor.
El sargento Malloy.
Capitán. Sargento.
De los mejores. Llevará a su prisionero al fuerte Pierce.
Es todo. Gracias por esto.
Has sido muy amable.
Nos honras por llevar...
Mujer Ciervo.
- ¿Este es Narcos? - ¿Y Thomas?
Recogiendo a Wills, señor.
Coronel. - Cabo.
Capitán Blocker.
Es un honor, señor.
Suerte.
Cuando supe que me escoltaba usted, me dije: "Me cago en Phil.
Por fin tu suerte cambia".
Ha cambiado, ¿verdad, Joe?
Se acuerda de Wounded Knee, ¿no?
Cuando matamos a tantos pieles rojas.
Sí, me acuerdo.
Ya sabía yo.
¿Cómo se le va a olvidar?
Estuve a su lado durante todo el día.
Le llevé un despacho del coronel Reno.
La verdad, no pensaba que saldríamos vivos de aquella.
Pero, tal como se encaraba con los lakotas y los demás enemigos,
menudo espectáculo... Custer tuvo que hacerlo igual.
No, Custer no lo hizo.
Halló su fin... como bien sabrá.
Ya.
Aun así...
Ese viejo jefe de ahí
estaba aquel día.
Qué gracia que acompañe a esos salvajes.
Se ve que las cosas han cambiado.
En nada les devolveremos sus tierras.
¿Qué mosca le picó?
Nunca he puesto la mano encima a quien no lo mereciera.
No sé cómo ha aguantado tantos años.
Lo que ha visto,
lo que ha hecho, al cabo del tiempo...
Te sientes inhumano después de eso.
Hay que hacerse responsable.
Supongo que sí.
Pero, si de eso se trata,
ambos sabemos que muy bien podría ser usted
quien estuviera aquí encadenado.
Pero yo solo he hecho mi trabajo.
¿Qué va a pasar con él?
Lo ahorcarán.
Lo ayudaré a lavarse. Lo hacen ellas.
Yo también puedo.
♪ Oh, cómo volará un gorrión... ♪
♪ o dejará su corazón cantar. ♪
♪ Si todo lo que puede hacer ♪
♪ es llorar ♪
♪ sobre ♪
♪ sus alas rotas. ♪
♪ Si todo lo que puede hacer es llorar... ♪
♪ sobre sus alas rotas. ♪
Thomas, quédese con Wills. Kidder,
vigile.
Arriba.
Levántate, hostias, he oído algo.
¿Eres tú quien hace tanto ruido?
¿Eh?
¿Y nos despiertas, eh?
¡Ah, ah!
¡Ah, uh!
Oh...
No es nada.
Metz..., Malloy.
Malloy ha muerto.
Tuvieron suerte de que no las raptaran los comanches.
Las habrían rajado del todo.
Una vez vi a una mujer en Texas a quien le quemaron la nariz
hasta el hueso.
Adiós carne. Las fosas..., abiertas.
Y le cortaron el escroto a su novio
y luego le metieron los testículos
en la boca mientras se retorcía.
Basta, Wills.
Sí, digo la verdad.
Después de hacer lo que hiciste, eso no ayuda.
¿Por qué, teniente?
Ya lo sabe.
Usted y ese jefe de ojos amarillos han hecho cosas peores que yo
y lo sabe. Han masacrado mujeres y niños.
No está bien que me juzguen.
Nadie.
Soy un hombre honrado y decente,
y más que capaz. Si quiere, me ocupo de esos demonios.
Joder que sí lo hago.
Luché a su lado. Todos somos culpables de algo.
Pido tan solo clemencia.
Clemencia.
¿Cómo se ha vuelto, Joe?
Me deja morir en la horca y que ese salvaje viva...
No es quien yo creía que era.
Habría muerto por usted
y mis hermanos de armas murieron por usted, ¿y qué hizo?
Los envió a la muerte.
Está en deuda.
Les debe su vida.
Escupe a las tumbas de sus hombres salvando a ese salvaje.
Y si no los venga, ¿por qué murieron, eh?
Kidder, llévale otra vez al árbol. Sí, señor.
Arriba.
Venga...
No es quien creía que era.
Buenos días.
Me temo que hay que levantar el campamento y...
Ah..., no sé
si se verá capaz de montar o...
Prepararía una camilla para llevarla.
Ya montaré.
Gracias.
Si, señora.
¡Me estoy ahogando, capitán!
Calle, Wills, usted y todos.
Me tratan peor que a sus putos animales.
Kidder,
dele café cuando escampe.
Si, señor.
¿Señora Quaid?
¿Está... bien aquí?
¿Necesita alguna manta o lo que sea?
No me hace falta nada.
Gracias.
¿Usted dónde duerme?
Ah...
Diré a algún chico que me prepare
un sitio.
Qué tontería.
Entre aquí, no se moje.
¿Seguro?
Claro que sí. Joe...
¿Qué haces, Tommy?
Tengo que irme ya.
¿De qué me hablas?
Regresa ya a la tienda, te vas a helar.
No, ya no siento nada.
Has sido un buen amigo, Joe.
Tenga.
El capitán no quiere que se congele.
¡Eh!
¿Está bien?
Espere.
Espere.
La cabeza, atrás.
Ah...
¡Ah!
¡Ah! ¡Ah!
¡No, no dispare!
¡Oh, Dios!
¡Capitán! ¡Capitán!
Ah, hostias... ¡Kidder!
Qué cabrón, lo ha matado.
Vamos a por él. No, no, no, déjalo.
Se desangrará en un día.
No arriesgaré más hombres por ese hijo puta.
¡Tommy!
¡Vuelve, Tommy!
¡Tommy!
Dios, mi capitán.
Se lo cargó, señor...,
con saña.
¿Lo entierro?
Denme un momento.
Y, Thomas, acampamos aquí hoy. Sí, señor.
"A veces envidio lo conclusivo de la muerte".
La certeza.
Y debo ahuyentar tales pensamientos cuando estoy débil.
Nunca nos haremos a los extraños caminos del Señor.
Gracias... por atención.
Su espíritu...
está...
dentro de mi.
El... mío, en usted.
Gracias.
¿Montana? Sí.
¿Llegará?
Ya está en las últimas.
Thomas.
Soy Cyrus Lounde.
Y mis chicos.
Esta es mi tierra
y quiero que se larguen ya.
Lo he visto por mis campos con esos indios asquerosos
y no me gusta ni un pelo. Señor Lounde,
este es su lugar legítimo de entierro.
En mi pueblo, los nativos no tienen derechos.
Órdenes del presidente.
No hay escrito ni papel
de un presidente o no
que me diga qué puedo hacer o no en mi propiedad.
Eh, no pienso volver a repetírselo.
Coja su mierda,
su cheyene muerto y váyase a tomar por culo.
Esta es mi tierra.
¡Ya, me cago en...!
No me está haciendo caso.
No me hace caso usted a mi.
No voy a volver a repetírselo.
Como el salvaje se quede aquí,
mejor haga hueco para varios más a su lado.
Pues no se moverá.
Me da a mí
que no tiene agallas para disparar,
mujer.
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Oh!
Ah...
Ah...
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Tren de las 16:30 para Chicago!
El de las 16:30, última llamada, Chicago.
¡Viajeros al tren!
Bueno...
Supongo que se acabó.
Antes de lo que creía.
Es un buen hombre, Joe Blocker.
No sé cómo darle las gracias.
Venga lo que venga...,
le deseo lo mejor.
Yo...
Vamos.
Gracias.
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