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¡No pitas nada!
¡Pero pítalo!
¡Pita, cabrón! ¡Que lo tienen hasta aquí en mi casa!
¡Pítalo!
¡No!
¡Bien, bien, bien!
¡Bien!
¿Cómo lo has señalado?
¿Qué?
¿Lo ves?
Vale.
Si es que estás igualita.
¿Tú crees que ja?
Pero te parece un poquito exagerado. ¿Qué va?
Si es que mola un huevo.
Te voy a quemar la lengua con la plancha.
¿Para qué te pones a regatear?
¡Chilipollas!
¡Házsela! ¡Házsela!
Pásala, pásala.
¿Qué pasa?
¿Eh? Mal, mal, mal.
Domina el barça.
¡Métale! ¡Hazle falta! ¡Haz algo!
¡Cereza!
¡Penalti!
¡Pero penalti, clarísimo!
¡Papá!
¡Papá! ¡Pero papá! ¡Que no vamos a llegar, Carlos! ¡Hombre, que tenemos
de sobra!
Yo, Fernando, te quiero a ti, Isabel, como esposa.
Y me entrego a ti y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas.
En salud y en la enfermedad.
Todo el día de tu vida, hasta que la muerte nos separe.
Yo, Isabel, te quiero a ti.
Fernando como esposo y me entrego a ti y
prometo hacerte fiel en la salud y en la enfermedad.
Todos los días de mi vida, hasta que no muera.
Y bien, si alguno de los presentes tiene algo que concretar, que hable ahora
o calle para siempre.
En el nombre de Dios, Dios declaro marido y mujer.
Puedes dar un signo de amor.
No se le ocurre ni al caso de la manteca.
Ponerte la fecha de una boda al mismo día y a la misma hora que la final de la
Copa del Rey, hombre. Pero si mi sobrino puso la fecha hace un año, ¿qué iba a
saber el pobre? Ah, las tres saben.
Pero, ¿qué?
¿Cómo ha quedado? 0 -1 el final.
¿Cuándo quién? El enano.
Pesadillas, cojones, cojones. ¡Dios!
¿Y el arroz?
¿Qué arroz? ¡El arroz!
Pero se ha hablado con tu marido esta tarde por teléfono para que os
vosotros de tres euros.
Dime que no es verdad.
¿Carlos?
Oiganme, pero escuchadme.
Prima.
Prima.
Hola. Estás guapísima, te lo juro. Te pareces a Madonna.
¿Qué dice de Maradona, gilipollas?
¿No vas a tocar los huevos cuando nos barcas? Carlos, Carlos. Carlos,
no me pongas en esto. A mí no me provoquen más.
Por favor, venga la foto.
Todo el mundo vamos a decir...
Vamos a bailar.
¿Por qué está la niña? La cola tan corta que lleva, coño, que se le ve todo el
culo. Carmen, por Dios.
Es la edad.
Señoras, señores.
Esta noche tengo el gusto de presentarle un espectáculo de hipnosis
único en el mundo, que les abrirá una puerta al más allá,
a la cuarta dimensión.
Con ustedes, el único, el inigualable,
¡Peter Strauss!
¿Se puede ser más tonto que este?
Buenas noches, bienvenidos y mi más sentida felicitación a los novios,
Uribe.
Gracias.
Para este mi primer número de hipnosis que voy a hacerles esta noche me
contar con la colaboración de algún voluntario.
¿Algún voluntario?
¿Entre el público?
Uno.
No hace falta que te levanten todos a la vez, ¿eh?
No, mamá, tú no, que van a pensar que está preparado.
Está bien.
¿Algún otro voluntario aparte del señor...? Un aplauso para el voluntario,
¿Puede decir su nombre, por favor?
Cortarrollos, Peter Strauss.
Muy bien, señor Cortarrollos. Le voy a pedir, por favor, que se siente.
Quiero que mires fijamente mi mano y no pierdas de vista mi dedo.
Poco a poco empezarás a notar que tus párpados pesan.
Tienes sueño, mucho sueño.
Uno, dos, tres, duerme.
Comienzas a bajar una interminable escalera mecánica que te va a llevar a
profundo de tu mente.
Diez.
a la palabra abracadabra, abrirás los ojos y harás todo lo que yo te ordene.
Yo soy tu amo.
Abracadabra.
Abracadabra.
da dos pasos.
Cómete esta deliciosa manzana.
¡Cómeme tú la polla!
¿Qué te ha pasado, me oyes?
No, no importa, está bien.
Desafortunadamente hay cerebros diminutos, como el señor Cortalroyo, que
permiten ser hipnotizados. No pasa nada.
El espectáculo debe continuar esta noche.
Para ello necesito otra voluntad.
¿Un voluntario?
¿Nadie se atreve?
¿Voluntarios?
¿Quiere dejar de hacer el punto, Carlos? Me gustaría contar con la colaboración
de otro voluntario.
¿Sí? ¿Otro voluntario?
Mamá, ¿te gustaría subir ahora?
¿Dónde vas, Carlos? ¿Dónde vas?
¿Recibimos otra vez al señor Cortalbroyo?
Carlos Carlos suéltalo te digo ya
Yo lo que digo es que no es para que te pongas así, porque era una broma.
Alguien tiene que dar una lección al farsante de tu primo.
Que no veas cómo te mira.
Que te desnuda, coño.
¿Y tú me miras alguna vez?
¿Eh?
¿Alguna vez me miras, Carlos?
Claro que te miro.
¿Pero cómo no me has llamado?
Quería que descansases.
¿Qué es eso?
Tu desayuno.
Que sepas que sigo muy enfadada contigo, ¿eh?
¿Dónde quieres desayunar?
Aquella cama o en el salón.
Pepe, Pepe, tenemos que ver, nos hay un problema.
Carlos, que estoy diciendo unas cosas muy raras.
Si te lo cuento, no te lo cuentes.
Alfalfa, Renata, golead.
Alfalfa, Renata, golead. Sospechosa, complexión normal, pelirrojas, lección
congelados. Mandar refuerzos ya.
Alfalfa, Renata, golead. Mayday.
Alfalfa. Joder, prima, la madre que parió. Vaya susto me has dado. Estoy
trabajando.
Una pregunta y quiero que me digas la verdad.
¿Tú sabías lo que le estabas haciendo a mi Carlos?
Tenemos que ir a hablar con mi maestro, el doctor Fumetti.
Tres, dos, uno, ¡despierten!
Ustedes lo han visto.
El dolor no existe.
Es solo una percepción mental.
Un aplauso para esta pareja de novios que ha participado gentilmente en este
extraordinario experimento.
Su caso me interesa por dos razones.
Pepe es uno de mis alumnos más aventajados. Bueno.
¿Y por qué Rasputin Lomax, mi maestro y amigo, hubiera hecho lo mismo por mí?
Mañana venga con su marido a mi consulta.
Y es muy importante que no le diga nada de la razón de la visita.
Claro.
No os importa pagar esto, ¿verdad? He dejado la cartera arriba.
Claro. La llevarás tú ahí suelto.
¿Habría que venir justo hoy?
Algún día tendría que ser, digo yo.
¿Carlos López?
El doctor les espera.
¿A dónde vas, Carmen?
Ha dicho que se espera.
Abra la boca.
¡Más!
Vamos a ver esas caries.
Inferior derecha, nueve, seis.
Inferior izquierda, ocho, seis, cinco.
Superior derecha, nueve, siete, seis, cinco.
Oiga, ¿pero cuándo fue la última vez que fuiste al dentista?
Desde que nos casamos.
Hace 21 años.
Pero yo no noto mucha cosa, ¿eh? Si acaso una muela aquí, pero... Rosario,
que vamos a utilizar el potro.
¿Usted sabe qué es la anestesia mental?
La anestesia mental es un estado telequinético y sensorial que
permite realizar intervenciones sin ayuda de la anestesia farmacéutica.
Es para su protección.
Ahora, por favor, míresalo.
No se relaja.
Le va a doler un poquito.
Ahora, sienta mi mano.
Los párpados le pesan.
Su cuerpo le pesa.
Y un sueño muy agradable le invade.
Cuando cuente tres, dos, uno, si hay alguien dentro de usted, por favor,
manifiestese y conteste a mis preguntas.
Tres, dos, uno, abra los ojos.
¿Cómo se llama?
Gita.
Oh, por favor, disculpe.
¿Cuántos años tiene?
Veintiocho. ¿En qué año estamos?
En 1983.
¿Dónde vive?
En Carabanchel.
En la calle Colón 7, tercero D.
¿Por qué me pregunta tanto?
Su esposo es una persona ultrasensorial.
Es como una antena parabólica para atraer espíritus en pena.
En este momento, uno de nombre Alberto ha encontrado cobijo en él.
Tenemos que desalojarlo enseguida. De lo contrario, poco a poco, irá
apoderándose de su marido hasta la totalidad.
¿Y qué es lo que podemos hacer?
Bueno, yo podría expulsar al intruso.
Necesito algo íntimo de ese espectro.
Consígamelo.
Y hasta entonces, no le diga nada a su marido. Podría ser fatal.
¿Pero yo cómo sé si el que está conmigo es mi marido o es el otro?
Oye, pues sí que es verdad que el tío es hermano de santo, ¿eh?
No me ha dolido un carajo.
Me acostumbré a tus besos y a tu piel, color
de miel.
Es igualito a Camilo.
¿Quién? ¿Quién va a ser Camilo, es cierto?
Qué maravilla.
¿Tenía un hombre?
La tortilla estaba buena.
¿Y a ti la única tortilla que te gusta es la de la abuela?
No.
Yo lo que te puedo.
Papá está raro.
Muy raro.
¿Qué le pasa?
Nada, hija.
Que le habrá dado mal.
¿Sabes que tu marido esta mañana me ha invitado a un café y me ha dado un
abrazo?
Bueno.
¿Ya estás dándole al tarro, a que sí?
Pero vamos a ver, te hace la colada, los platos, te pasa una aspiradora, no
ronca, es considerado.
Le tendrías que estar dando las gracias, digo yo, ¿no?
Cualquiera te entiende, hijo.
Vamos, Carlos. que te estamos esperando.
Venga, coño, que es pa' hoy.
Vamos.
¿Ese tío se ha dormido o qué le pasa?
Nada, venga.
Venga, coño.
¿Por qué cojones haces con estas maravillas?
Que no está lloviendo, coño.
¿Dónde vas?
¿Pero a dónde la llevas?
¡Es aquí!
¡Para, para, para, para, para, coño, para!
¡Esperate más ahora!
Venga, vamos.
Pero despacito.
¡Vale!
¡Para, despacito!
¡Despacito, pero... ¡Pero para, me cago en la puta!
¿Qué haces, joder?
¡Carro! ¡Para!
¿Tú eres gilipollas o qué? ¿Qué estás haciendo? ¿Qué quieres, matarlos?
Joder.
¿Llevas la dirección del espíritu?
Colón 7.
¿O es ese?
Por allí.
Aquí. A ver.
Hola.
Carmen, que esto es allanamiento de morada, joder.
Perdón, hola.
Pasen, pasen. Hola.
Pero pasen, por favor, que están en su casa.
Bonita casa.
Muchas gracias.
La decoración nos encanta.
Bueno, nos gusta lo moderno.
¿Un poco de música?
Skinny Jean.
Lo último, ¿eh?
Disculpen las molestias. Nada de molestias, nada.
Nos gustaría hablar con ustedes. También a nosotros nos gustaría hablar con
ustedes. Saber quiénes son.
¿Por qué han venido?
Bueno... ¿De Francisco de Aranda, no? No.
Tenemos prisa.
¿Prisa? Ay, por favor. Te voy a enseñar algo.
Venga, sigue.
Nosotros estamos buscando... Sí, luego me lo cuentas. Venga. Que luego me lo
cuentas. Estamos buscando a una persona que vivía aquí. Te voy a enseñar algo,
por favor. Hazme caso. Pepe.
Pepe.
Adiós, cariño.
¿La sosicheta?
Sí.
¡Tachán!
Nuestra hora mayor.
Una réplica exacta.
El colchón.
100 % en viscoelásticos.
¿Quieres probarlo?
No, gracias.
Siéntate. Sabe que es sencillo.
Vera, yo quisiera saber... A ver, ¿qué quieres saber? La edad que tengo...
¿Cuántos años me echas?
¿24? ¿32?
Estás ahí dudando.
No te preocupes, les pasa a todo el mundo.
Pues no, tengo 50 años.
Ya sé que no los aparento.
Pero a mí, te lo pone aquí.
Pepe, ¿qué ahí pone con los nueve?
Pepe, que nos hemos equivocado, que no está aquí.
¿Pepe?
Han renumerado los portales. El antiguo siete ahora es el cinco. ¿Te lo puedes
creer?
¿Qué? No me mires así. Me dio pena.
Efe.
Tenemos que llamar.
Joder, papá, qué susto me has dado.
Anda, no seas pesado y déjame estudiar. La mañana tengo examen.
¿Te puedo ayudar?
Papá, si tú no sabes hacer lado con un canuto, ¿qué me estás contando?
No necesitas aquí calcular.
que la hipotenusa es igual a la raíz cuadrada de la suma de los dos catetos
cuadrado. Lo que tienes que hacer es aplicar la geometría a las matemáticas,
de simple.
Sabemos que el área de un hexágono es exactamente igual a la suma del área de
los seis triángulos. Y tenemos la base del triángulo y tenemos el apotema. Lo
aplicas y lo multiplicas por seis.
Ahora sí.
Ya lo entiendo todo.
Si es que lo explicas mucho mejor que el profesor.
¡Hala a cenar!
Sí.
Que digo yo que te pondrás algo encima, ¿no?
Para que no cojas frío, más que nada.
Está riquísima la pescadilla.
Toño, tienes que comer.
No tengo hambre, mamá.
Te vas a quedar un héroe chico perdido, como tu prima Sandra, no te digo más.
¿Y tienes muchos exámenes esta semana?
El viernes tengo uno de formulación química.
¿Orgánica o inorgánica?
¿Podemos respirar juntos?
Claro. ¿Para qué comer?
Un putido, mi amor.
Cuidado que arde.
¿Dónde estuviste anoche, Carlos?
¿Cómo?
¿Dónde?
¿Dónde voy a estar, Carmen?
Aquí, ¿qué pregunta es esa?
¿Qué haces? ¿Qué haces?
¿Desde cuándo tomo yo cola cava por las mañanas?
Desde ayer, ¿no te acuerdas? Este día es de mí, ¿eh?
No te rías de mí.
Me levanto, ¿eh?
Papá, ¿en qué se diferencian las propiedades aritméticas y las series
¿Estáis tomando el pelo las dos? ¡Os habéis vuelto locas!
¿Dónde está mi bocadillo?
¡Mi bocata!
Y tú un café con leche y una de porras.
Esta fiesta por la última de porras se la he dado al caballero este.
Hombre, primo, ¿estás aquí?
Ni te había visto, te lo juro.
¿Quieres un colacao?
Ponle un colacao.
Te invito yo.
¿Tú me tomas a mí por gilifollas?
¿Estás esperando a mi mujer?
Yo no estoy esperando a nadie.
¿Estás esperando a mi mujer?
No te estoy mintiendo, yo no estoy esperando a nadie.
No me mientas.
Te reviento, ¿eh?
Mira.
Mira fijamente mi dedo.
Y no lo pierdas de vista porque... Poco a poco vas a... O te vuelvas a acercar a
mi mujer o te vuelvas a acercar por el barrio o te corto los huevos.
Tu marido es un animal.
Bestia. Tú lo sabes. Lo sabes mejor que nadie.
¡Basta ya!
¿Me vas a mosquear conmigo ahora?
Buenas tardes.
Soy Pedro Luis Vivangos, de Tecnopisos.
Carmen. Y me imagino que usted será su marido. Sí, señor.
¿Vamos? Claro.
Hace mucho que no enseñamos este piso.
El
piso
tiene 124 metros cuadrados construidos y unos 92 útiles.
Esta es la cocina.
Es bastante grande.
Como ven, está bien conservada.
El mobiliario está en madera de haya.
El baño... son unos cuatro metros y medio.
El acabado es en baldosa, cerámica y mármol.
Así el vide este chorrito.
Me encantan.
Son geniales.
Este es el dormitorio principal.
Pueden mirar lo que quieran.
Este es muro de carga, no se puede tocar.
Esta es vuestra casa.
Os lo digo yo, hacedme caso, os la puedo dejar muy barata.
Lleva la tira de años en el mercado.
No porque la propiedad no esté en condiciones. El piso acaba de pasar la
tiene derramas. ¿Por qué lleva tanto tiempo sin venderse?
¿Podéis guardarme un secreto?
Y un asesinato.
Todo ocurrió en ese comedor.
Por aquí.
En esta casa vivían una madre y su hijo.
Él era esquizofrénico y por lo visto llevaba tiempo sin tomar la medicación
porque estaba saliendo con una chica.
Su madre nunca vio con buenos ojos esa relación.
Decían las malas lenguas que la madre y el hijo se acostaban juntos.
Un día, a la hora de comer,
El hijo estaba trinchando un pollo con un cuchillo eléctrico.
Cuando empezó el zipi -zap.
Que se nos sigue por aquí.
Que se nos aguanta por allá.
Por favor, niño, no me hables así.
Deja de controlarme la vida.
Por favor, tómate la medicación.
No me da la gana.
Entonces el hijo se levantó, se levantó sobre la madre.
Con una mano la agarró por el pescuezo y con la otra...
¡La sangre salía a chorros!
La cabeza nunca, nunca se encontró.
Fue un crimen muy famoso en los 80.
Por las manchas de sangre no se preocupen. Eso con un par de manitos de
plástica se soluciona.
Vosotros mirad cuanto queráis.
Carmen, por favor, coge lo que sea, rápido.
¿Pero qué es lo que cojo? Yo que sé, algo íntimo. ¿No dijo eso el doctor
Fugetti?
Digo, Carmen, por favor.
¡Que vienen! ¡Va, va, va, rápido!
¡Que vienen, rápido!
¡Ay, Pepe, no me pongas!
¡Rápido, va, va, va!
Oye, dime quién es tu ginecólogo que le chupa el dedo.
Déjalo hacerle, si no te lo vas a apoyar.
Chau.
Hay un mono en la grúa.
¿Pero qué dice?
Que sí, coño, lo que oye es que hay un mono, un chimpancé en la puta grúa.
¿Pero cómo va a haber una mona? Que el tío que está ahí se habrá escapado del
zoo, además me ha cogido el bocadillo.
¿Lo ves? ¿Lo ves, Rogelio? Está aquí en la cabina. ¿Lo ves? Está aquí el puto
mono, ¿lo ves? ¡Que no! ¡Que no veo nada!
Está aquí en la cabina el puto mono.
¡Carrón!
¡Carrón!
¡Baja de ahí ahora mismo!
¡Carlos, por Dios, que te vas a matar!
¡Dame mi bocadillo!
¡Mira! ¡Ya te vas a hacer el mono! ¡Mira! ¡Mira!
¡Aquí mando yo! ¡Me cago en tu puta madre!
¡Mira! ¡Mira! ¡Mira!
¡Mira! ¡Mira! ¡Mira! ¡Mira cómo me muevo yo aquí!
¡Mira!
¡Venga! ¡Ven para acá!
¡Dame mi puto bocadillo, cabrón!
¡Dame mi puto bocadillo, me cago en tu puta madre!
Cógete unos días de descanso y ya te avisaré.
Este vídeo lo podemos colgar en YouTube.
Venga, coño. No tienes que hacer facturas.
¿Doctor Fumetti?
Sí.
Sí, ya lo tenemos.
¿Mañana?
Ya, ¿y no puede ser hoy?
Vale,
vale.
Hasta mañana entonces.
Adiós, maestro.
Tenemos que llamar a la policía.
Cojonudo. ¿Y qué les decimos, que un espíritu asesino ha poseído a tu marido?
¿Qué haces aquí tan pronto?
¿Qué te pasa, Carlos?
¿Y la Toñi?
a pasar unos días a casa de tu tía en cara, ¿me oyes? ¿Pero por qué? Porque lo
dije tu madre, punto redondo.
¡Chitón! ¡Hombre, ya!
No pude la niña que yo he visto al mundo.
Sí, yo te creo.
Yo no estoy loco.
Yo no estoy loco.
Estáis fatal.
Me dais pena.
No os iréis a divorciar, ¿no?
Paso de vosotros.
Está bien.
Déjeme que le dé un consejo, señora.
Si descubre que su marido le engaña, tómese la justicia por su mano.
Como taxi driver.
Mire.
Si quiere se la dejo.
Va a quedar el pego.
Es de todo a cien.
Señora, usted es una mujer bandera que no va a tener ningún problema en
encontrar otro macho.
¡Gracias!
¡Gracias!
¿Enfermo o asesino?
La matanza de Carabanchel abre de nuevo el debate sobre la esquizofrenia y su
tratamiento en nuestro país.
El pasado 21 de diciembre, en su domicilio del barrio de Carabanchel,
Cantero, de 28 años de edad, degolló a su madre, Encarnación Rojas de 60, con
cuchillo eléctrico, separando la cabeza del tronco.
A continuación, el homicida se trasladó al salón de bodas La Noria, donde
trabajaba de camarero.
Ahí es donde celebró el Fernando, mi sobrino, la boda. Claro.
¿Por qué te cree que te ha llamado?
Una vez allí, atacó con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones a varios
invitados del banquete que se estaba celebrando en esos momentos.
Mató a siete personas y dio a tres de gravedad.
Instantes después...
Alberto Cantero se quitó la vida.
Por su valor documental vamos a mostrar un vídeo grabado por una de las víctimas
del Salón La Noria. Queremos advertirles que las siguientes imágenes pueden
herir la sensibilidad del espectador.
Peter, te dije que me avisaras con más tiempo.
¿Sabes que me la estoy jugando? Lo sé, pero no teníamos otra opción.
¿Qué hacemos aquí?
¿El sobre?
Tres que poneros.
¿Cuál queréis?
¿Cómo que cuál?
Elegir uno.
¡Venga!
¿Cualquiera? Uno.
Pepe.
Pinto, pinto, gorgorito, saca los cabros en 25, en qué lugar, en qué calleja,
esconde la mano que viene la vieja.
Este.
Mariano Cañadas, carcinoma broncogénico.
Están las últimas.
¡Acercaos!
Ha traído algo íntimo de su marido. Que no es mi marido. ¡Me da igual! ¡Ha
traído algo íntimo!
¿Lo llevas a mí?
Ya.
Pues ya lo ves.
Ahora ponérselo a Mariano.
¿Cómo? Venga, rápido, que no tenemos tiempo.
Llevado a dotis. Pues se lo quitáis. Es muy importante que el objeto personal
del ente esté en contacto directo con el médium. Si no, no funciona.
¿Quién yo? Ni de coña. ¿Le limpias tú? ¿Es tu marido el que está poseído o no?
¿No sí?
¿Y por culpa de quién? ¿Eh? ¿Por culpa de quién?
¡Venga, rápido!
Vale.
Pero tú coges el dodotis.
Ya está.
¿Y ahora qué?
Ahora es muy fácil.
María no tiene un pie ya en el otro mundo. Es un muerto viviente.
Un superconductor.
Un altavoz del más allá.
Alberto, ¿estás ahí?
Alberto, ¿puedes oírme?
Alberto, si estás ahí, manifiéstate.
Alberto.
Alberto.
¿Puedes oírme?
Tito.
Alberto, ¿eres tú?
No.
¿Eres tú?
Sí, soy yo.
Tú eres el dentista.
Yo soy el doctor Fumetti.
¿Hasta cuándo vas a estar entre nosotros?
¿A qué te refieres?
¿Cuándo piensas dejar el cuerpo de Carlos?
Ah, eso.
Cuando me muera.
Pero si tú ya estás muerto y bien muerto.
Alberto, tienes que irte.
Tienes que irte.
Carmen, cariño, ¿qué haces tú aquí?
Alberto, te lo suplico por el amor de Dios.
Tienes que dejar a mi marido.
Tienes que volver con los tuyos.
Pero yo quiero estar contigo.
Es que no puede ser, Alberto.
No puede ser.
Por favor, tienes que marcharte.
No.
Sí, Alberto.
No. No.
No.
No. No.
No. No.
No. No.
No.
Pues no me dejas otro remedio.
¿Qué haces?
Ayúdame. Ayúdame. Échame la mano. Ayúdame. Aprieta. Aprieta conmigo.
¡Ay, loco! ¡Ay, loco! ¡Ay, loco! ¡Ay,
loco!
¡Ay,
loco!
¡No pienso devolverte el dinero!
¡Maestro!
Pepe, por Dios, ¿dónde te has metido?
Tenemos que encontrar a Carlos.
No ha venido.
Mejor que no vuelva.
José, y más rápido, por Dios, que los he visto con más frío.
¿Puedes ser de refuerzo? Sí. Venga, dos gambas, dos croquetas, dos calamares y
dos cherrys por persona, ni uno más.
¿Cuánto tiempo sin verte, Benito? ¿Qué tal, concha?
Hace 15 años que nos preparamos.
Lo siento.
Venga, vamos a ver esto, yo no de bandejas.
¿Me permite?
Ya, perdone.
¿Con quién ha venido este mono?
Disculpe, ¿tienen gluten estas croquetas?
Ayuda. Ayuda.
Aguanta.
¿Qué haces ahí parado?
Anda, muévete que no se te paga para eso. ¡Venga, vamos, señores! ¡Vamos,
Tenemos que entrar así, pero no con estas pintas.
No lo veo
Deja
algo para mañana
Señores, esta noche a petición del novio tengo el gusto de presentarles un
espectáculo de hipnosis único en el mundo, que les abrirá una puerta a la
dimensión. Con ustedes, el único, el inigualable,
Peter Strauss.
Esta noche os quiero proponer que hagamos un viaje al más allá.
Pero para ello voy a necesitar a dos voluntarios.
Necesito dos voluntarios.
Os quiero pedir, por favor, que miréis atentamente mis manos y que no perdáis
vista mi dedo.
Que poco a poco empezaréis a notar que vuestros párpados pesan,
vuestros ojos pesan.
Tenéis sueño, mucho sueño.
Comenzáis a bajar una interminable escalera mecánica que os va a llevar a
profundo de vuestra mente.
Diez, nueve, ocho, siete, más profundo,
seis, cinco, cuatro, más y más
profundo, tres.
Enciende las luces y os encontráis en un mundo blanco donde todo,
absolutamente todo, es blanco.
¿Qué?
¡Guau!
Carmen, no te asustes.
Soy yo.
Hay tantas cosas que quiero decirte.
¿Dónde estamos?
Te voy a dar una que te voy a reventar. ¿Te enteras?
Tranquilízate, Carlos. ¡Que me tranquilice!
Y tengo que encerrarme en este infierno viendo a mi mujer como se acuesta con
otro.
¿Tú quién eres?
Yo soy Tito.
Yo soy tú cuando no eres tú.
¿Que tú eres yo?
Hijo de puta, yo a ti te mato.
Te mato, cabrón. Te mato. ¡Para, Carlos!
¡Para, por favor!
¡Para!
¡Carmen!
¡Desátame, Carmen!
¡Joder, desátame!
¡No me tortures más, Carmen! ¡Desátame, joder!
¡Desátame! ¡Suéltame ya, joder!
Me basta que te calmes, ¿me oyes?
Me da vergüenza decirte esto, pero... Lo siento mucho, perdóname.
Tienes razón.
Tengo un demonio dentro.
Y yo te he querido mucho, pero... No sé hacerlo.
Y ojalá pudieras darme una oportunidad porque te juro que voy a cambiar, mi
amor.
Perdóname.
Te prometo que ya nada va a ser igual.
Nada.
Te quiero con todo.
Gracias por ver el video.
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