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A nadie le parecía peligroso aquel negro esmirriado que corría descalzo.
Como siempre, los ingleses eran los favoritos.
Sobre todo, ¿veis el Hitler?
Que tenía el récord mundial en 2 '13 '55.
Pero eso a él no le importaba.
Salió como siempre y mantuvo el ritmo. Su ritmo.
10, 20, 30 kilómetros.
Fue alcanzando el saco. Al frontés, a los japoneses.
Eran todos unos payasos.
Ya solo le quedaba acabar con el inglés.
Porque cuando filó en la recta final...
Vio que el tipo se le venía encima como una locomotora.
Se dio cuenta de que su intención era alcanzarlo dentro del estadio.
Deitarlo y humillarlo delante de todo el mundo.
Pero él no se asustó.
Mantuvo su zancada, su carrera.
El inglés se apretó en los últimos metros.
La gente creía que iba a conseguirlo.
Pero ya era tarde.
La masa de público puesta en pie.
No tuvo más remedio que clamar al cochambroso negro.
A ver de mi vida, levantó los brazos.
Fue en Tokio.
En 1964.
Y nadie olvidó jamás aquella carrera.
nada más
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No, tía.
Que mañana corremos en Estocolmo.
¿Tú
has
cogido mil pelas que tenía yo en el cajón?
Ni caso, Martín. Te alucinas.
No, ¿verdad?
Mira, yo ya no sé qué voy a hacer contigo.
No, ni conmigo ni con nada.
Anda, vete a la mierda.
Berta, no me toques las pelotas.
Déjame en paz.
No tienes nada que hacer.
Yo sí.
¿Dónde vas?
Por la gordita.
Martín.
Trae un paquete de tabaco.
¿Qué soy?
No te muevas.
Quiero un paquete de tabaco.
Pues vuelve luego.
¿Es para tu padre?
Sí. Pues anda, entra.
Espera.
Si es por mí, no pasa.
Tú me estás matando, ya no puedo más Yo me voy contigo
donde tú me quieras llevar
¡Que tu madre sea muerta!
¡Berta! ¡Arturo!
¡Berta! ¡Arturo!
¡Berta, coño!
¡Arturo!
¿Has ganado ya alguna carrera?
No. Yo no quiero ganar nada.
Solo corro.
Es lo que hacías cuando... cuando ocurrió.
¿No es eso?
Sí.
Tu padre cargaba la caldera.
¿Lo hace siempre?
A veces.
La portera es mi madre.
¿Y él?
Ahora está en paro. Antes no.
Hace chapuzas y cosas.
¿Por qué te subiste al balcón?
Tu padre dice que haces cosas de loco.
¿Quieres tomar algo?
¿Te gustaría llevarte estos conejos?
No. Haces bien.
No hacen más que follar.
¿Tenían broncas?
¿Se peleaban?
¿Tus padres?
No.
Pocas veces.
Bien, ya hemos terminado.
Pueden irse.
Gracias y acompañan el sentimiento.
gracias, muchas gracias ¿estás bien?
Martín, ¿no tenés un cuchillo que corte mejor?
Es el más grande.
Tome, es pequeño pero tiene mucho filo. Mucho mejor, mucho mejor. Rosa, ven aquí
y vete tú cortando el queso.
¿Habéis traído los vasos?
Eso es, venga, vete poniéndonos por ahí.
Tome usted.
Me voy tú abriendo el vino, ¿eh?
Oye, Martín, ven tú.
Pase por aquí, señores, vayan probando, ¿eh?
Sírvanse de todo.
Todo casero, ¿eh? Sin química.
Y el cerdo también es de la familia, ¿eh?
Mira,
tu padre y yo... Bueno, ya va para dos años que no nos hablamos.
Díos de hermanos, chorradas, ya sabes, pero es que tu padre es un cabezota.
Bueno, la cosa es que tu tía... Bueno, yo y tu tía habíamos pensado que ahora,
con esta desgracia, ¿no? Pues que sería bueno que te vinieras a pasar una
temporada con nosotros.
¿Qué te parece?
¿Por qué no le dices algo?
Venga, dígelo de mi parte.
Mejor ahora que después del entierro.
¿Eh? Anda.
Vamos para la jueza esta misma tarde.
¡Sole!
¡Sole!
Panta negra, ¿eh?
Ya vuelve.
A ver.
Hay un huequecito por aquí, por favor.
Rosa. Todos los niños, anda.
Mamá.
Padre.
Llevaos lo que sobre, ¿eh?
Esto en la residencia no lo pilláis. Está poco curado. Niño, ¿ya has hablado
tu hermano? Pues claro, mamá, claro. En un momento así estamos para algo, ¿no?
¡Eh! Pero anímense, hombre, anímense.
¿Pero qué pasa? ¿Es que han venido almorzados o qué? ¿Me oyes? ¡Quieta,
quieta!
Escúchame bien, cabrón.
Yo ya soy mayorcito para solucionar mis propios asuntos.
¿Entiendes? Si quieres hacer tus mangoneos como siempre los haces con tus
gallinas, ¡aquí en tu casa!
¡Esta es mi casa!
Y aquí se hace lo que yo diga.
¿Te has enterado, cara de culo? ¿Esta es tu casa?
Sí. ¿Esta? Sí.
Mira, anda, déjalo, ¿eh? Ni tienes cabeza ni la has tenido nunca.
Así es que allá tú con tus cosas, pero no arrastres a los demás.
¡Hombre!
¡Mira lo que has hecho!
Yo no he sido.
Eres la única que tengo.
¿Así me ayudas? No te preocupes, hombre, que yo te la pago.
Toma. ¡Vete a la mierda! ¡Vete a la mierda! ¡Toma otro hombre!
¡Solo está
descosido! Con dos puntadas y ya está. ¡Déjalo!
¿Qué pensarán estos señores?
Sí, venga. Mejor vamos a esperar fuera.
¡Venga, niños! ¡Vamos! ¡Vamos!
Que no lo cojas.
¿Está acordado?
Si
necesitas
algo.
¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya!
¡Ya!
¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!
¡Ya! ¡Ya!
¡Ya!
¡Ya El inventor de la fórmula y yo.
Lo patentamos. Ponemos un nombre, o sea, una marca y ya está. Mi socio se
encarga de elaborar el pan y yo de la comercialización.
Yo ya tengo hecha mi estrategia.
Primero las panificadoras y luego los supermercados.
Bueno, pues va el domingo la María José a bailar con ese guarro del videoclub
que no veas el sobo que la metió.
O sea que, como les dije luego, mira, ricas. Si en el barrio se piensan que
estás cachonda, pues allá tú.
Y si no te comes una rosca es tu problema.
Pero Martita y yo, o conocemos, gente nueva y maja, o escuchamos la música y
tranquila. Y va la tía tonta y se me pone a yo el izquierdo.
¿Qué haces con eso?
Nada, una broma.
¿Ya le has dado el biberón?
Cuando se despierte.
O sea, que después de una semana con tu invento este, el pan sigue blando.
Sí, señor, como si estuviera recién hecho.
Anda, ¿no se lo cree?
¿Entonces dónde está la gracia?
¿Qué pasa, que crees que no puedo con los dos?
¡Señor, señor!
Bajillo, sobre sombra, coñac... Jamás las pude guardar.
¿A qué parte dispensas?
Ahora está el lunes.
Bueno, el domingo por la noche.
Quieto.
Anda, toma.
Pásalo.
Tocarlo.
Tocarlo.
¿Qué te parece?
Muy tierno.
Pero que muy tierno.
Nuestro secreto está en la levadura.
El pan se hace igual y sabe lo mismo.
Pruébalo.
¿No es acojonante?
Sí es lo que yo siempre digo. En el mundo hay dos clases de personas.
Los que ven y los ciegos.
Y el mundo está lleno de ciegos, colegas.
¿Qué hay?
Que dice la señora del quinto que ya se le ha secado la gotera y que cuándo se
subirá a pintar.
Joder, qué pesado.
Ya le dije que mañana.
Para ya y siéntate.
¿Has comido algo?
Un bocadillo.
Toma esta manzana.
¿Te acuerdas de mí?
Hacía con tu padre la ruta de Vicálvaro.
Nos echaron a la vez, pero luego yo gané el juicio.
Claro que ahora tu padre se va a forrar.
Si hubierais hecho lo que yo os dije. Ah, sí.
Este quería joder los motores de los autobuses.
¿Qué ves?
Es que si no presionas de verdad a la empresa, al que te joden es a ti. ¿Qué
lo que pasó?
¿Me puedes dar un limón?
¿Un limón?
Sí, un limón.
Esto no es una frutería. Pero si te lo voy a pagar, hostia, un limón.
Yo... Yo lo tengo muy claro.
Metí a todos estos en una plaza gigante junto al mar con dos puertas.
Una blanca que diera la calle y otra negra que diera un barranco muy alto.
Se les pone así en fila y se les pregunta, a ver tú, ¿vas a dejar el
Sí, pues por la puerta blanca.
Tú, gilipollas, ¿vas a dejar el vicio? No, pues por la puerta negra. Y asunto
acaba. Tomad por el culo.
Eso ya lo hacían los romanos en Roma. No creáis que me lo he inventado yo.
La última vez, ¿eh?
Vale, la última vez.
Está atascada.
Que está atascada.
Oye, tú.
¿No has oído que está atascada?
¿Cuántas veces te lo van a tener que repetir? ¡Venga, aire!
Vete a la mierda. ¡A la mierda!
Isa.
¿Tienes un destornillador?
¿Y eso qué es?
Un destornillador.
Eso se está liado.
¿Quién está liado?
Tu padre y mi madre, ¿no te das cuenta?
Anda ya.
¿Tú estás pirada?
¿Sí? Ven.
Hace mucho que no sabes.
Varios meses.
Seguro, seguro hace menos.
¿Te jode mucho?
Mi madre acaba de morir.
Hace solo ocho días.
Ya lo sé.
¿La querías?
Sí.
No sé.
Bebía demasiado.
¿Te llamas África de verdad?
Sí. Nací en Melilla.
Mi padre era legionario. Isabel es argelina. ¿Oyes pumas? No.
No quiero.
Ah, por el deporte.
No importa un huevo el deporte.
Yo solo corro.
Oye, ¿y si no fue un accidente?
¿Dónde estaba tu padre?
A lo mejor lo empujaron.
No jodas.
¿Nunca lo has pensado?
¿Y ahora tampoco?
Lo mato.
Que lo voy a matar.
Anda, no digas tonterías.
Lo más sería anunciarme, pero hay que tener pruebas.
No soy un chivato.
Y en la policía son unos payasos. Solo van al suyo.
Mira, olvídate.
No dice nada.
Además, no serías capaz.
¿Y tú qué sabes?
Lo que digo lo hago.
Pues será que estás loco. Eso es lo que se piensa.
¿Quién? Él.
Pero bueno, ¿lo estás o no?
¿Tú qué crees?
Que sí.
¿Qué te pasa?
No sabes que ese vice nos ha traído
a la ruina esta casa.
¿O es que no te das cuenta, Martín?
¡Coño, Martín!
¿Estás loco o qué?
Anda, trae.
Deja eso, ya la voy yo.
Venga, vete a la cama.
La jodimos.
Esta vez nos pasó el inglés.
Nunca te he dicho por qué hago esto siempre, ¿verdad?
Es por algo que me dijo mi padre.
Ya ves, no se me olvida.
Me dijo... ¿Tú sabes en qué se distingue un hombre de verdad?
¿Un hombre serio, digno, respetable?
Dos cosas.
Primero, que te mira siempre a los ojos.
Y segundo, que cuida sus manos.
¿No te falta ser un pijo o un señorito para esto?
El hombre que trabaja con sus manos cuida sus herramientas.
Presume de ellas.
Las mima porque es de lo único de lo que depende sin darle cuentas a nadie.
Son su orgullo.
Hola, Martín.
¿Qué hay?
¿Venís de...? ¿Tú también? No te he visto.
Claro, con tanto follón.
Yo ya me iba para casa, ya. ¿Vas para allá?
¡Eh, chochis! ¿Os hacéis una fiesta en el camping?
Es muy tarde, tíos. Hoy tarda un montón.
¿Qué te crees? Que es fácil pillar a estas horas. Que toda la baja ha
bonita.
Y en el buga llevamos cantidad de botellas. Y para picar de todo, un
supermercado. Yo no voy.
Nos dan las tantas y siempre acabamos igual, con el mismo rollo. Ya estamos,
tía.
¿Qué hacemos, a frío?
Venga, tía, enróllate. O todas o nada.
¿Vienes tú también?
¿Y ese quién es? Un amigo.
Es vecino mío. No jodas, tía.
Va con Manoli. Si no, culo vígaro se mosquea y se larga. ¿Vale?
¡Venga, vamos!
¡Venga, subid ya, eh!
¡Vamos,
entra!
¡Vente, hijo puta!
¡Que te deje y no paras!
¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡No me tienes un dedo hasta el codo!
¡No te pases!
¡Venga! ¡A ver!
¡Bájate esa música, leche!
¿Qué le va a pasar con el cuento al jefe? ¡Que es a mí el que me la alma!
¡Johnny! ¡¿Estás ahí, Johnny?!
¿Te has traído esto?
Defina, espera un poco.
Venga, venga, dame lo que me quiere ir a dormir.
A la vida.
Carmen, ¿qué te pasa?
Voy a con culo bien a la colega.
Le cago en la mierda loca.
¿Qué está cayendo?
Ven a dormir un rato.
Ya está. El resto te lo doy la semana que viene.
Johnny.
La semana que viene.
Mira, tía, vale ya, ¿eh?
Lo que más me jode es una calienta polla. ¡Yo no soy nada tuyo!
¿Enteras? ¿Cómo que no eres nada mío?
¡Quita de ahí, chaval!
Tranqui, ¿vale?
Vamos a entrar y hablamos, ¿eh?
¡Tío, mierda!
¡Payaso!
¿Tú qué dices, eh?
¿Qué coño se te ha perdido? ¡Chulo!
¡Solo sabéis hacer el chulo!
Pero este quiere caña.
¡Hazle, Jody!
¡Colonudinho! ¡Colonudinho!
¿Qué vas a hacer?
¡Mirarme! ¡Joderme!
¡Me importa un huevo lo que me hagas!
¡Eres un payaso!
¿Qué? ¿Te gusta?
¿Quieres más?
¿Qué quieres ahora?
¿Que me saque un ojo?
¿Eh? ¿Me lo saco?
¡Joder, qué pirao!
¿Pero tú de dónde has salido? Martín, vas a venir.
Quieta ahí, culo vígaro.
Te voy a dar un homenaje.
No haya jamaco que te ha dado, tío.
¿Qué va?
Echar un número.
Pues te queda de miedo, ¿eh?
Anda, trae la mano.
¿Estás tentando?
Es la mierda esa que me han dado.
Ahí hay un grifo.
¿Tienes camiseta?
Déjame. ¿Vale?
¿Tranquilo ya?
¿Por qué no lo hacemos?
¿Aquí? Anda, no seas crío.
Hay que tener un sitio.
Además, si te fijas que voy con cualquiera vas listo.
No sé si me gustas todavía.
¿Cuántos años tienes?
¿Y eso qué más da?
Yo por lo menos pienso.
Ya, chorradas como las de ayer.
Oye, te lo dije en serio.
¿El qué?
¿Que matara a tu viejo?
Claro.
Joder, es increíble.
¡Joder! ¿Afrid, dónde te metes?
¿Qué haces aquí?
Íbamos a tomar... Bueno.
Arturo... Bueno, los dos. Tenemos una idea.
¿Hacen un caperro?
¿Qué idea?
Hemos pensado que... hasta que le salga otra cosa nos eche una mano en el bar.
¿Pero no dijiste que el bar no daba para tener más gente?
Sí. Por un tiempo solo.
Hasta que arreglé lo del piso.
¿Cómo la portera era su mujer? Ahora los quieren echar.
Claro. La cosa es meter el morro dentro y luego ya veremos.
Joder, hija, ¿cómo eres?
A lo mejor tan gilipollas como tú, mamá. Pero por el momento me ganas. ¿Y tú qué
sabes? A veces una mujer necesita recordar... Ya, necesita que le quiten
calentura, que es lo que a ti te pasa.
Pues háztelo por ahí con tu pandilla, como hacías antes.
¡Rica! ¡Gilipollas! Bueno, vale ya.
¡Niña, al fuego!
Esa no es forma de hablar a tu madre, ¿vale?
Es mejor dejarla.
Son prontos que tiene.
Te he contado lo de mi primo.
Se tira una tía, pero está jodido porque se corre enseguida.
O sea, no es lo simple.
Lo que pasa es que hay tíos que tienen mucha lefa, se les llena enseguida el
depósito y la echan a la mínima.
Lo que tiene que hacer tu primo es pelarse antes de quilar, es lo mejor.
Yo una vez conocí a un tío que se trataba una goma alrededor de los huevos
día se alargó demasiado la faena y se le pusieron morados.
Martín. Y es que van y te dicen, es que con lo que me cuesta, con lo que me he
sacrificado, se creen que son la leche.
Y lo único es que están jodidos porque solo piensan en lo mal que lo pasan.
No sé, la verdad.
Yo no entiendo por qué lo hacen.
Si es para ponerse un altar o para darte la paliza.
Porque mira, a mí a veces es que me caen las tripas por la boca y me dan en las
piernas unos calambres que te mueres.
Pero yo es que ni lo pienso.
Las piernas son mías, ¿no?
Pues hago con ellas lo que me da la gana.
Y si me caigo, pues me levanto.
O si no quiero caerme más, pues no sigo.
Pero si yo quiero correr, si es lo mío, pues sigo.
No sé, no creo que sea tan complicado.
Ni para jamás el coco.
Si vas a hacer una cosa, lo único que hay que hacer es... Pues hacerla.
¿No te parece?
Sí. Por eso quería hablar contigo.
¿Tú no has vuelto a pensar?
¿Lo de mi padre?
Ya te lo he dicho. Lo voy a hacer.
A lo mejor esta misma noche.
¿Pero cómo?
Con veneno.
Es lo más fácil.
¿Y cuando la encuentren, qué?
Es un suicidio, ¿no?
A mí no me van a sacar nada.
Ni por las buenas ni por las malas.
Ya.
¿Y si escribe algo?
¿No tendría que dejar una carta de despedida o algo así?
Mira, si lo vamos a hacer, que no sea una chapuza, ¿eh?
Sí, no está mal.
Puedo imitarle la letra.
A mí se me da eso.
Oye, ¿de verdad quieres ayudarme?
¿De verdad te pones piedras en las zapatillas?
¿Martín?
¿Aquí? ¿Martín?
¿Es tuyo esto?
No, pero tengo la llave. Está desocupado.
Mira.
¿Qué te parece?
Muy bien. Has parado.
No, ¿qué va?
Solo un millón de horas.
Pero tendré que repetirla. La de este está un poco chunga.
¿La has copiado de aquí?
¿Es de tu padre?
Sí. Compara.
Son cartas de amor. ¿A tu madre?
No me he fijado.
Son viejas.
Si la próxima semana tampoco puedo verte, voy a morirme de tristeza como un
pajarito encerado en una gaula.
¿Encerado en una gaula?
Deja. Son tonterías.
Espera. Con esto flipas.
Si ya no voy, ya no puedo ponerte las manos sobre las rodillas y luego subir
poquito a poquito hasta donde tú ya sabes.
¿Te acuerdas, querido mío? Trae.
¿Te da vergüenza?
No, dámela.
¿Ves lo que has hecho?
¡Empezaste tú!
Además, se te ha puesto dura.
¿A mí?
Sí, sí, se te ve.
Bueno, vale, estoy salido.
¿Qué pasa? ¿Es eso lo que querías? ¿Quieres que lo hagamos?
¿Te gustaría hacerlo?
No sé.
Bueno, sí.
¿Nos desnudamos?
Claro.
Oye. Tú no eres virgen, ¿a que no?
¿Y a ti qué te importa?
No, nada.
Solo que lo pensé antes.
O sea, si habías tenido más ligues y eso.
Pues solo una y estaba casado.
¿Y habéis roto?
El año pasado.
Oye, tendrás un condón, ¿eh? No voy a caer como mi madre.
Sí, sí, claro, claro. Ya me lo pongo.
Ya no puedes, se te ha arrugado.
Ahora me la levanto.
Bésame.
¿Quieres? ¿Quieres ya?
No.
Espera.
Tócame un poco más.
Méteme los dedos, que si no lo tengo muy mojado me duele.
¿Sabes una cosa?
Yo me las había imaginado así.
Tus tetas.
Igual de redondas y con la punta de ese color.
¿Quieres chuparlas?
¿Qué le va a decir?
Póntelo.
Póntelo allá.
En la punta.
Tira para atrás, hasta el final.
¿Se viene esa chicha?
Idiota, venga.
No, por ahí no.
Ahí. No seas bruto, espera.
Más arriba.
Más. Más.
Ahí.
Hostia, tus ojos.
¿Qué pasa con mis ojos?
Que los tienes de distinto color.
¿No te habías fijado?
Pues antes no.
Y me he quedado flipada con tu grano. ¿Qué grano?
En el culo tienes un grano.
No lo he visto, pero te lo he tocado.
Oye, lo he acertado.
¿Te ha hecho daño?
¿Qué va?
Es que con las prisas no apuntabas.
Es que tenéis el chocho que es un lío.
Déjame que lo mire.
Así, para otra vez.
¿Te importa?
Anda, mira.
Hombre, África.
Pichoso los ojos que te ven.
Entra, anda. Entra.
Te dejaste el mechero en el bar.
Ah, muchas gracias.
Ya pensé que lo había perdido.
Estas coquetas.
Siéntete. ¿Has cenado?
No. Sí, sí.
Hoy tenemos una novedad.
Martín se ha metido a cocinero.
Ha preparado la cena él solito.
Se me han quemado un poco.
No importa.
Espera.
Primero la sopa.
¿Has visto a que comí lona?
No sé si quedarme.
Isabel está a punto de morir.
No sé si voy a comprar.
No tengas prisa, seguro que tarda.
Si quieres luego la llamamos.
Trae.
¿Y para ella?
¿No me vas a envenenar a mí solo?
Anda, sirve otro plato.
No tengo hambre.
Ponle un poco que si no se va a enfadar.
Trae otra cuchara.
¿Comen? Está quemando.
Te va.
Muy buena.
Esto tiene pimienta, seguro.
Esta salada, ¿no te gusta? Eva, es que me encanta el picante.
Déjalo ya, no te esfuerces.
Ya basta.
Que no, hombre, que no, que me está gustando.
No mientas, que estás asquerosa.
¿Ves cómo estás loco?
¿Ves cómo estás loco?
Perdona. Es que a veces tiene unos prontos que no lo entiendo.
Me tengo que ir.
Adiós.
Adiós, hija.
Es un cagao.
¿Se va a dar cuenta?
No tienes palabra.
Si no quieres hacerlo, no me vengas con rollos. Se iba a asfixiar.
Vomitaría.
Si no te morirás en una noche, ¿qué?
Solo por follar no eres un hombre.
Él tiene la polla más grande que tú.
¡Ay, mi niño, mi niño!
Todos los días, todos los días, siempre lo mismo, siempre igual, Jesús.
¡Ay, dónde vamos a parar!
Pero si usted nunca está aquí. Lo siento abandonado, manga por hombro. Estaba
fregando, señora. ¿No lo ven?
Entrando el tortijón.
Tengo diarrea. ¿Es que te la tengo que contar a todo el mundo o qué?
¡Ay! ¡Déjeme la portera!
¡Ay! Si ya lo decía yo.
Que aquí hace falta una mujer.
¡Que hace falta una mujer!
Pero como nadie me escucha...
¿Qué es lo que hace un operario?
¿Un operario?
Eso depende.
He visto un cartel pidiendo un operario.
¿Dónde lo ha visto?
¿Cómo le prepara la barrera?
Margar algo, sacar la basura, esas cosas.
Son unas cuatro horas por la tarde.
¿Cuántos años tiene? 40.
Si digo el chico, tiene por él, ¿no?
¿Hijo? Sí.
Pues no creo que... Martín.
¿Tú no quieres trabajar?
¿O sí?
Sí.
¿Aquí? Claro.
Claro.
Hay que joderse.
En este país solo hay trabajo para los niños.
¿Y para un hombre no te gusta nada?
¿Cuántos años tienes?
Cuarenta. Para cuarenta años no tengo nada.
¿Cómo lo llevas?
Hola, buenas noches.
Hola.
¿Eres el nuevo?
Sí.
Bueno, Peláez, que nos vamos.
Hasta mañana.
Ahora se la va a pelar.
Lo hace siempre antes del bocata.
Se le va a abrir el apetito.
Sí, luego.
Lo importante es que seamos buenos amigos.
Ya sé que seguramente no te caigo muy bien, pero no tienes que desconfiar de
Con tu madre voy muy en serio.
Ven, vamos cociendo una mesa.
Díselo tú.
No, eso díselo tú.
Yo le cedo a él la parte de la bodega y ampliamos el bar. O sea que vamos a
asociarnos. Casi.
Casi. ¿Qué os parece?
Lo voy a explicar mejor.
Sería como tener dos locales, pero en uno.
El de Isabel, que solo abre para los desayunos y las comidas, y el mío, este
otro que funcionaría como un bar por la tarde y por la noche. Ya sabéis,
lamparitas, música ambiental, moderna, una zona de baile.
Esas cosas, ¿cómo se llaman?
Dardos.
En el mundo hay dos clases de personas, ¿no? Los noctámbulos y los otros.
Bueno, pues así nos hacemos con toda la clientela.
Y además repartimos las ganancias.
La verdad es que tenía el bar un poco desaprovechado. Me lo decían todos.
Tú no decías eso. Tú decías que querías divertirte.
Que no aguantabas más el ambiente de Melilla.
Que te ibas a suicidar si seguías allí.
Que si veníamos a Madrid seríamos como dos buenas amigas que se lo pasan bomba.
Que no volverías a atarte a nada ni a nadie.
Eso es lo que decías.
África, cariño, esta vez es diferente. No es igual.
África. Bueno.
¿Lo has visto?
Lo tenía todo planeado.
Yo también, me largo.
No me iba por ella, pero ahora... Tomás no tiene la culpa.
No, solo es tonta como yo.
Pero no me vuelvo a fiar de un tío.
Voy a conseguir una pistola.
Venga, no se escribió, ya está bien.
Por favor, un mensaje del parque de atracciones para África y Martín. Sus
les esperan en la salida.
¿Qué haces?
¿Quién es?
¡Suelta!
No hagas tonterías.
Tranquilo, espera.
Dame eso.
No seas gilipollas que te la juegas.
Dámelo.
Te voy a matar, cabrón.
jajaja
Seguro. ¿Qué vamos a hacer? ¿No vas a pegarle un tiro?
Hay que pensar un plan.
Que parezca que lo ha hecho otro.
O que ha sido un accidente.
No sé, algo así como en las películas. Sí, pero esto no es el cine. Hay que
pensar.
No se me ocurre nada.
Estate quieto, sigue pensando.
¿Es lo que hago?
Sí. Yo sé lo que tú piensas.
Espera. Tú quieto.
¿Sigue, Roque?
Mirad qué fácil.
¡Ay! No, así se sale.
Tiene que ser a la vez.
Llámame arriba y luego abajo.
Qué
tierno
estás. Te voy a comer enterito.
¿A ti no te gustan los negros?
Pues yo soy una salvaje que te comeré crudo.
Ya podías comerme lo que llames, ¿eh? Ni hablar.
A negras no gustan huerrerías.
¿No te atreves?
Me da repeluz.
No sé si te lavarás.
¿Qué haces?
En la caldera hay agua.
Bueno. Lo hago, pero no quiero que me mires, ¿eh?
Vale.
Has mirado. Si miras, no sigo.
Te lo juro.
¿Habéis visto África?
¡África!
¡África!
¿Jimmy, qué haces ahí?
A ver... Esa pistola... ¿Dónde estás? ¿Qué hacías?
Había ido un momento. ¿Estás tonta o qué?
¿De dónde has sacado esto?
¿Y usted? ¿Estaba jugando por aquí?
Desde luego no se puede vivir así.
Hay que llevarla a la policía.
Coge al niño.
Arturo está en el bar.
¡Arturo!
Todavía no ha llegado.
Cambia al niño, está mojado.
Voy poniendo esto.
¿Estás cerrada? ¿Qué? ¿Qué te citas, eh?
¡Venga, tú! ¡Ves a ganar la pasta! ¡Venga!
¡No hay!
¡La pasta! ¡Ves a cachar!
¡Venga!
¿Lo ves? Nada.
¡Dame el niño!
¡Dame el niño!
¡La función que me deja el niño!
¡Levanta esto! ¡Cállate abajo!
A ver si te quedas con el filipollas, que siempre lo ponéis ahí. ¡Venga!
¡Cállate! ¡Los botes! ¡Cállate los botes!
¡Aceleración!
¡Monedas! ¡Talillos!
¡Cupones!
¡Corchos! La máquina.
Venga, dame la llave de la máquina.
¡Está mal día!
¡Dame la llave de la máquina!
¡Toma!
¡Me cago en Dios! ¡Estáte quieta!
Los bolsillos.
Venga, venga haciendo el bolsillo.
¿Cómo se llama el niño?
Jimmy. Jimmy.
Espera.
No me llores.
No me llores. No me llores.
No llores, Javier, no me llores.
¿Y qué hace ese?
¿Y tú por qué coño no has hecho nada?
Ya te lo he dicho.
Acababa de llegar.
Casi al tiempo que tú.
Claro, si es que dos mujeres solas tenía que pasar algún día.
¿Y la pistola?
Joder, que somos la leche.
Parecemos el basurero de Madrid.
Hay que hacer algo, ¿eh? Esto no se puede quedar así.
Está claro que no hacen nada, ni la policía, ni los políticos, ni el
ayuntamiento, ni la madre que lo parió.
Siete, siete cantos a mandarle a la Junta de Vecinos y hasta hoy.
Aunque mandes treinta, si les importa un bledo, hombre.
Aquí nos defendemos nosotros mismos o nadie va a hacer nada.
Hay que hacer patrullas, como en Fuenlabrada, y salir nosotros de
Todas las semanas, por turnos, de día y de noche.
Y si es preciso, escarmentarlo.
Así que que se vayan enterando uno por uno todos esos drogadictos, los camellos
y toda esa panda de cabrones.
Que no vamos a dejarles vivir aquí como si fuera su casa.
Que entre todos vamos a echarlos.
Así que ya se pueden ir a otra parte o se van a enterar de lo que vale un
Bueno, ahora hay que hacer una lista donde se apuntan los que están de
los que no están de acuerdo también.
Ni hablar, aquí se peinga todo el mundo o nada.
Los de las calles entonces ni siquiera han bajado. Pues habrá que ir a buscar a
los hombres.
Bueno, pues que alguien hable con los de la escalera del 12. Vaya follón.
Y hay que hacer dos grupos.
Los que tengan trabajo y los que no. ¿En qué?
Pues eso.
Tírala a la gente.
Vamos a dejarlo.
Se ha fastidiado todo.
No.
¿Qué te crees? Que soy como él.
Que solo le gusta hablar.
Pero eso lo que dura con esta historia.
Enseguida se olvidará.
No tiene aguante.
Miente. Es un mentiroso.
Como todos.
Yo solo sé una cosa.
Que no quiero ser tu hermana.
¡Martín!
¡Martín!
Y si veis a un ruso gordo, no me la aviséis.
Si veis algunos sueltos por ahí, entonces sí, duro, duro.
Venga, ahí tienes a ti.
Martín, sube a poner calo que hoy hacemos la primera ronda. Anda.
Aquí si uno no empieza, a todo el mundo se hace el remolón.
¿Has tocado?
No, no.
Este día te quería hablar contigo.
Tú no sé, como nunca dices nada.
Y tú sabes que me gusta esa vez.
A lo mejor a ti te parece mal, por tu madre.
Como hace tan poco tiempo.
Bueno, pues eso, que quería explicártelo.
Tu madre y yo hacía tiempo que no nos entendíamos.
Cada uno lo sufría por su lado.
Eso es lo peor cuando se rompe una pareja.
Si se acaba el amor, malo.
¿Alguna vez te dijo algo?
Nunca se deja de querer del todo a alguien.
Pero la veía tan mal y me daba tanta lástima.
Cuando se murió lo pasé muy mal.
Aunque lo escondiese.
Sobre todo por ti.
¿Has pensado alguna vez si se suicidó?
No lo he dicho.
Tu madre había bebido mucho, por eso discutimos.
Se subió a la silla para coger las cortinas y estaba tan trompa que no se
sostenía.
Podía haberla sujetado o bajarla.
Me quedé quieto.
Yo no soy un cabrón.
No lo pensé. No podía moverme.
Me di cuenta de que se iba a caer y no hice nada.
Isabel me ha ayudado mucho.
Yo no sé si vamos a llegar a algo más en serio, pero...
Creo que la necesito.
Aunque por ahora ella no se atreve.
A su hija al África no le caigo bien y ella no quiere enfrentarse.
Voy a tener que ganármela.
¿Tú qué crees?
No me ha pasado de mí.
Y tú también.
¿Qué quieres que te diga? A mí me da igual.
No te equivoques.
Yo soy tu padre y no paso de ti. Ya lo comprenderás.
Mira, hay allí una fogata.
¿Eh?
Allí.
Ah, son los vagabundos.
Los borrachos no hacen nada, pero quién sabe.
No es mejor echarlos.
Toma, vete tú y dile que se vayan.
¿Yo? ¿Por qué?
¿Tienes miedo ahora o qué?
¿Pero qué les digo?
Nada, dile que eres de la Junta del Barrio.
Y que si avisas a los demás va a ser peor para ellos.
Venga, reando.
Se tienen que ir de aquí. No pueden quedarse.
Este y esos son portugueses. Yo nunca he robado a nadie.
Nunca, nunca. ¡Venga, levantaos!
Oigan, que yo no me puedo mover, que tengo una pierna herida. Lo que necesito
ir a un hospital.
¡Joder! ¡Fuera!
¡Fuera de una puta vez!
¡Venga!
¡Fuera!
¡Joder, jódelo!
¡Suéltalo! ¡Jabrones!
¡Fuera!
¡Fuera!
¡Muera! ¡Muera! ¡Muera!
¡Muera! ¡Muera! ¡Muera! ¡Muera!
¡Muera!
Ya lo tengo.
No aguanto más.
Y saber que era apuntarme a una escuela de secretariado.
Y eso no ha salido de ella.
Ha sido Arturo.
Te juro que ya está.
A ver, te lo tengo que explicar por partes.
Lo primero es convencerle para que vea allí, a la nave.
Es lo más difícil, pero yo lo tengo pensado.
Mira, mañana aún se lo va a esconder.
Hay que hacer mogollón de cosas en el sitio.
Uy, sigue.
Ni alto, ¿no?
¿Ves? Te hubieras caído adentro.
¿Seguro? ¿Y si cae de lado o de rodillas?
No, si viene corriendo.
¿Cómo sabes que va a correr?
Ven.
Quédate aquí.
Pero has corrido, ¿no?
No,
ponte aquí.
Bueno, cuando él entre, tú y yo nos estamos peleando.
Entonces yo grito y me caigo lleno de sangre.
Y tú me amenazas con la navaja.
Y él viene disparado por ti.
Venga, desháelo.
A ver cómo te sale.
Bueno, estarás mejor si te disfrazas.
No está mal.
Solo te falta esto.
Ojo, tío, ¿de dónde lo has sacado?
Tienes que ponerte un bigote.
Oye, lo que no cuela es la salsa de tomate.
Hay que conseguir otra cosa.
Sí, sangre de verdad.
Hay un peligro.
¿Cuál?
¿No dices que lleva pistola?
¿Y si me dispara?
No podrá.
Le vamos a meter cemento.
¿Cemento?
¿Seguro que es para tu padre?
Sí, claro.
¿Lo has probado?
¿Se nota?
De puta madre.
¿Te he hecho daño?
Desde luego tú, para enfermera.
Llega el rey, patapam, patapam, patapam, a caballo.
¡Oh, estáis aquí, soguarro!
¡Mentira! ¡Mentira! ¡Toma!
¡Toma!
Tiene la pistola en la mesilla.
Cuando la tapone, corre a la cortina. ¿Vale?
Date prisa.
Claro que era Marfil. Te conozco perfectamente. Me ha dicho que la
era pa' usted.
Gracias.
Adiós.
¿Estabas ahí?
¿Qué pasa? ¿No vas a trabajar?
No. Iba a decírtelo.
¿Y eso?
Me han echado.
Dicen que llego tarde.
Y ayer falté. Me dormí.
Así perdéis los trabajos.
Conocerían a alguien sin experiencia.
¿Qué has hecho hoy?
Correr. ¿Por dónde?
Por la fábrica vieja.
¿Has visto a alguien por allí?
Sí. A tres o cuatro chavales.
Ya. Habrá que echar un vistazo. Nos toca el turno. ¿Mañana?
Sí.
Sí. ¿Oigan?
¿Oigan?
¿Quién es?
¿Qué estás buscando?
Mi cronómetro.
Ahí no va a estar.
Además, ¿qué falta te hace para correr tú solo?
Por fin te has apuntado en una carrera de verdad.
No. No, claro, demasiado peligroso.
A ti te asusta competir.
Quedarte atrás, perder.
Por eso no te apuntas a nada. No quieres tener rivales.
Pero en esta vida hay que pelear con los demás.
Con las tentaciones y sin miedo.
Tú no sabes luchar, chaval.
Eres débil como tu madre.
He intentado comprenderte, pero tú no me dejas.
Mira, yo tiro la toalla.
No sé lo que quieres. A lo mejor es este puto barrio.
Pero aquí ni estudias ni haces nada útil.
Te veo por mal camino.
Te voy a mandar donde tu tío.
Como sigas aquí te vas a hundir con tanta mierda.
Dios, hijo de puta.
¿Has pensado alguna vez lo que quieres hacer en la vida?
En el mundo hay dos clases de personas. Los que buscan y los que siempre están
esperando.
Los jóvenes tenéis que buscar vuestro sitio.
¿No será mejor que pruebes en otro lado?
¿Me escuchas o qué?
¿Que si te importa lo que te digo?
¿Que todavía sigo siendo tu padre, joder?
No voy a dejar que te pierdas.
Diga. ¿Lo has hecho?
No. Espera.
Martín, ¿estás ahí?
¿Entonces lo dejamos?
No, no.
Mañana.
Esta noche cuando se duerma cojo la pistola.
Hay que hacerlo mañana.
Estarás ahí, ¿verdad?
¿Quién es?
Nadie. Te han equivocado.
Pues cuelga que ya es la segunda vez.
¿Dónde estabas?
¿Por qué?
¿Por qué?
No, no,
no.
Cogemos un barco y luego un camión hasta Tandamita.
Me ha escrito mi amiga. Dice que nos espera allí para enseñarnos la religión
presentarnos a la gente.
Hay varias tribus.
Algunas son negras, pero otras son nómadas.
En la vida siempre tocan inglés.
Yo les llamo así aunque no lo sean.
Son esos que no te dejan en paz.
Que te amargan la vida y no sabes por qué.
Pero los tienes ahí detrás y no se despegan.
Como un chico en el zapato.
A esos ingleses tienes que vigilarlos y tener mucho cuidado.
Sí, corre.
Vamos a pasar lo que pasa.
¡Mamá!
Ayuda a la madre, coño, que no puede subir.
Venga, vamos para allá.
Rosario, no me bebas, ¿eh? No me bebas que te conozco, ¿eh?
Vamos, que ya sabemos lo que pasa.
¡Vaya novia! ¡Vaya novia, mi señor!
¡Coñadita, quiero un presente!
¡Ven acá para acá!
No vas ahora mismo a
darle un abrazo a tu padre. No te quiero en mi boda, ni en nuestra casa, ni en
nuestro bar.
Me alegro que hayas venido.
¿Cómo se nota que curras?
¿Ya te las cuidas?
Chinín.
Chinín, estate quieto.
¿Cuánto tiempo, hijo?
¿Cómo has mejorado?
¡Qué guapo estás!
Oye, chavaco. No hay problema.
No hay problema.
No sabía si vendrías.
Ya ves.
Oye, ¿recibiste mi carta?
No.
Vale, pues creo que puse la dirección también de tu padre.
Señores, un poquito de atención, un poquito de silencio.
No sé si ustedes sabrán que aquí el novio tiene un hermano poeta.
No lo saben, ¿verdad?
Pues ahí va la demostración.
Arturito era un chico malo y a veces recibió más de un palo.
Su hermano siempre le aconsejó, aunque él apenas le creyó.
¿No está envuelto de la lata de los maderos?
No. Se han tragado todas las bolas que él les metió. Quien acaba, quien
empezó a tirar la cabeza.
Fue olvidando las tristezas, sacando fuerzas.
Por fin, eligió a una mujer con buen tino que le llevará por buen camino.
En la carta te decía algunas cosas, pero ya... Bueno, oye, cuéntame, ¿cómo te va
por ahora?
Hombre, las gallinas tienen su rollo, pero lo que es mi tío... Solo quería
contarte una cosa antes de que... Bueno, es de Chinín.
Para que lo sepas, es hijo mío.
No de mi madre.
Ya.
¿De quién? ¿Del casado aquel?
Pero no lo sabe nadie.
Solo tú y nosotras.
Se va a quedar con Isabel, con ella y Arturo.
A ellos no les importa.
¿Te ha encontrado que vivo con uno?
¿Es de por aquí?
Sí, pero no le conoce.
Es camionero.
De esos que hacen las rutas largas por toda Europa.
¿Sigues corriendo?
No.
Tengo poco tiempo.
Toma, te lo he guardado. Se quedó en tu cuarto.
Oye, ¿no vienes con nosotros?
No, yo no voy.
Bueno, volverás, ¿no? Nos veremos.
Claro.
Gracias.
¿Ya has visto este lado?
¡Martín, sube al coche, coño!
¡Sube, hijo, no seas tonto!
Ahí te quedas, mamón.
¡Eh, Martín, a que no nos adelantas!
¡Juro, chaval, que tú puedes!
¡Que me encanta tu nombre!
¡Gracias!
¡Gracias por ver el video!
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