All language subtitles for A pesar de todo (2019)1h15Com

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Original subtitles

Tienes toda la razón del mundo en el que haberte lo dicho en persona, pero sabes

perfectamente que no tengo tiempo para absolutamente nada.

Esto es muy triste.

Sí, pero ya verás como dentro de unos días lo ves todo de otra manera.

Por favor, déjame las llaves donde estaban. Gracias.

Chao.

OK, let's see what changes you have made.

Thank you, Sarah.

We've been working on the autumn couture collection following your guidelines.

And we hope you like it as much as we do.

You have to go.

Will I see you again?

I don't even know your name.

My name is Ron.

Come on.

I'm Salvo.

Can you both just leave?

How about a hug?

Venga, ya está. A tomar por culo.

Venga.

Cariño, me hubiera gustado mucho poder acompañarte.

Marta, voy a un entierro, a una fiesta. Ya.

¿Pero qué va a pensar tu familia si después de un año juntas no te acompaña

un momento así?

Mis hermanas no saben nada de ti.

¿Qué?

Eh... Me le creo que es una cosa de la situación con mi marido.

A mis hermanas ni mu.

Sí, señora.

Vamos a decir que está de viaje y ya está.

Pero yo pensé que su marido estaba de viaje.

Está de viaje.

Te he dicho que él está de viaje.

Sí, señora.

Pertinente.

El que faltaba.

¿Quién le ha avisado?

Es de la familia.

O sea, casi como de la familia, normal.

esta gente?

Pues serán tíos segundos de mamá o algo así.

Madre en algo así.

¿Cómo? Que mamá no tenía tíos segundos, Claudia, sino de qué tantos tangas.

¿Qué dices de tangas? Pues la colección de tangas que tenía tu madre.

Anda, anda, anda. Venga, Claudia, por favor.

¿Quién se va a poner un tanga con 70 años?

Sofía Loren y mamá.

¿Basta ya?

¿Basta? Eso mismo estoy diciendo, basta.

Me ha puesto 20 pavos.

La que está rubia de ahí también lleva tangao.

Buena, ¿no?

A mí me ha sentido pésame.

Era una mujer maravillosa.

Maravillosa.

Gracias. Gracias por venir.

¿Era amiga de mamá?

Algo así.

Caramba.

Su cara me suena.

¿Por qué?

¿Eh?

Fuera. Usted no puede estar aquí.

En el entierro de mi mujer. Vaya.

Cuidarlo mucho.

Lo va a necesitar.

Era el mejor hombre que vuestra madre pudo tener.

Yo ya me voy.

Gracias.

Gracias.

¿Y si quieres?

Totalmente ha gustado, ¿no?

Yo no conozco a ninguno de estos amigos de mamá.

¿Tú sí? No, yo no.

Bueno, tú vives en Madrid, yo no.

Sí, vivo en Madrid, pero yo también tengo una vida social muy activa.

Clases de cursos que me matriculo, ¿sabes? O sea, ¿de qué decir? No sé.

¿Y tu marido?

Volando.

Volando.

¿No se lo has dicho?

Sabía cómo mal disgustarle, ¿sabes? ¿Cómo que disgustarle, Claudia?

Porque tu madre está muerta.

¿Y a cuándo esperas exactamente para disgustarle? Bueno, ya veré yo. A ver si

ahora vais a venir dos horitas a Madrid a organizarme la vida.

Es que es muy fuerte.

Puerte, ¿eh?

¿Puede ser la espirana?

¿La cubana?

Lesbiana, ¿qué?

La lesbiana.

Ana, hola, ¿qué tal?

¿No soportas estas viejas tismosas?

No, no déjalas, da igual.

¡Cabrones! ¡Son todos unos cabrones!

¡Son todos! ¡Cuidado!

¡Cuidado!

¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado!

¡Cuidado!

¡Cuidado!

Perdón. Perdón.

Perdón.

Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdón.

Perdón. Perdón. Perdón.

Perdón.

Un ratito. Una siesta. Un poquito. Un pacto. ¿Eh? Cinco minutos.

Una cabezadita.

Y seguimos.

¿Qué pasa con Alejandro, papá? Su serie.

La ponen en la tele.

Hazme el favor de ponérmela.

Lástima que se case con Manuelita.

Y no con otra.

Bien, bien.

¿Todo bien?

¿Cuánto tiempo?

¿Me han dicho que sigues en Nueva York?

Sí, sí, sí.

¿Y no echaba de menos todo esto?

No. Venga ya, que esto es sin una buena copa de vino o sin un jamón rico.

¿Qué? Sí, sin la paella de casarrita o las ramas de los palomos. Alejandro,

esto está lleno de gente.

No voy a hacer ahora mismo una ruta gastronómica.

Ya, es que llevo cinco años sin verte, no sé, no vas a decir nada.

Es que no tengo nada que hablar contigo.

Sara, fuiste tú quien se marchó.

¿Verdad quieres que hablemos ahora mismo de lo que pasó?

¿Es que tú te fuiste? Te estuve esperando meses.

Ni una llamada, ni una visita, ni un correo.

Nada.

Sara. Márchate, por favor.

Sara, déjame que... Vete, por favor.

Falta de respeto.

A ver, ya estamos. Qué estrés. Bueno, a buenas horas.

¿Qué os ha pasado?

Que me he liado. Nos estábamos arreglando. Ya está. Pues te levantas un

antes y te arreglas con calma. Vale, estamos llegando diez minutos tarde. No

podemos dejar de discutir. ¿Se puede ser más exagerada que tú? Claudia, he

empezado la mañana de puta madre. Así que no me la juegas. Vamos a abrir el

testamento de nuestra madre. ¿Os importaría por una vez en nuestra vida

discutir como si tuviéramos quince años? Por favor.

Nos quitamos esto de encima y cada una a su casita ya. Efectivamente.

Testamento. y cada uno a su casa por aquí.

Anotarías el segundo, sexto, ¿verdad?

Y quede claro que su madre reflexionó largo y tendido acerca de este

Pasamos tantas horas juntos.

¿Tantas horas?

¿Cuántas horas?

En primer lugar, deben saber que su madre quería que una mitad de su

fuera para el cuidado y necesidades de su padre.

Bueno, en eso creo que estamos todas conformes, así que fenomenal.

Entonces, ¿la otra mitad cómo quedaría?

Pues la otra mitad... Yo creo que lo mejor es que... Lo cuente ella.

¿Cómo?

¿De verdad nos va a poner un vídeo ahora?

Yo entiendo que todo esto pueda resultar confuso.

Tranquila.

Por eso les ruego que me presten un minuto de atención.

Verán cómo todo es mucho más sencillo de entender. Muy bien.

¿Listas?

Sí.

Queridísimas hijas, si estáis viendo este vídeo es porque ya no estoy a

lado.

Y precisamente por eso quiero deciros que sois lo mejor que me ha pasado en la

vida.

Me habéis llenado de felicidad, me habéis llenado de recuerdos, me habéis

llenado de orgullo.

Posiblemente no haya sido la mejor madre del mundo, yo, yo, pero me siento

plena.

Solo hay algo que he arrastrado siempre conmigo, que nunca

me atreví a confesar, pero no quiero llevármelo a la tumba, porque es algo

que tiene que ver con vosotras.

Llevo ocultando toda la vida vuestras verdaderas raíces. Y hoy ha llegado el

de confesaros que papá, Pedro, no es vuestro padre biológico.

¿He dicho padre biológico? Pero si seguís mis instrucciones, pronto

vuestra verdadera identidad.

Esto es una broma.

Es una broma, un poquito de mal gusto también, ¿no? Qué puta maravilla es,

señora. ¿Podría, por favor, explicarnos qué es esto de que nuestro padre en

realidad no es nuestro padre? Lo que quería decir su madre es que su padre no

el hombre que las concibió.

Joder, mamá.

Alucinante. Su madre era una mujer única.

Arrebatadora. ¿Y papá?

Su papá es estéril.

Bueno, la broma es fuertecita, ¿eh? La broma viene fuerte.

Siéntate. Sí, me voy a salir. Siéntate, por favor.

Sus padres llegaron a un acuerdo cuando supieron que no podían tener hijos. No,

si está claro que mi madre follaría como un tigre y mi padre en casa

esperándola, ¿no?

Lucia, ¿te importaría hablar de otra manera? De mamá, no sé, es que está ahí

una pantalla delante. Bueno, ¿qué quieres que diga ahora? Por favor,

queréis dejar de dar la nota.

Podéis calmaros, por favor. Lo que está claro es que toda esta fiestecita...

La ha montado nuestra difunta madre. Tienes razón, Sofía. Sí.

Hemos dicho, un minuto, arreglamos lo de la herencia, cada uno a su casa y ya

está. Genial.

¿Y por qué no recurrieron a la inseminación artificial?

Entonces eran otros tiempos. No era tan habitual como es hoy en día.

Lo intentaron dos veces, pero no funcionó.

Bueno, entonces, ¿quién es nuestro padre?

Nuestro padre biológico, quiero decir.

Pues ese es el temita.

Que...

¿Qué puede que no compartan el mismo padre biológico?

Un segundo, si lo que usted está intentando decir es que nuestra madre

poquito ligera de cascos, eso que sepa que nos está quedando clarísimo,

Yo sé que nada de esto resulta agradable, pero lo que su madre quería

ustedes mismas descubrieran quién era el padre de cada una. Vale, muy bien.

Divertidísimo el tema de la paternidad. Pero una cosa, ¿de la herencia qué decía

mi madre?

Solo podré decirles la parte que les corresponde a cada una cuando resuelvan

tema de la paternidad.

Como un concurso o algo así, ¿no? Es acojonante, de verdad.

Manejando los hilos hasta después de muerta.

Acojonante. A ver si me estoy enterando bien.

Entonces tenemos que hacer una yencana para poder conocer a nuestro padre.

Efectivamente, sí.

Y yo las entiendo. Su madre quería estar segura que, a pesar de tanto tiempo

estando separadas, por fin compartirían.

Tiempo juntas.

De puta madre.

Muy bien. No, divino.

Divino. La... Nazo.

Me toques, por favor, ¿eh? ¿Podría decirnos por dónde tenemos que empezar?

Aquí dice que tenemos que empezar por un tal Pablo.

Pablo. ¿Tú sabes ahora quién es ese Pablo?

Yo no voy a participar de esta mierda. Mamá dijo claramente que... Mamá no me

tuvo en cuenta nunca.

Te aseguro que no le va a importar si voy o no voy con vosotras.

¿Sabes lo que pasa, Lucía? Que si tú no vienes, nos quedamos todas sin herencia.

Dinero mueve montañas, ¿eh?

¿Y papá?

¿Alguien ha pensado en lo que le vamos a contar a papá? ¿Todo esto de la

Yincano? No, no, no. A papá no se le va a decir absolutamente nada de esto

porque bastante alterado está ya.

Hola, chicas.

¿Habéis visto a vuestra madre?

¿Papá? Es que no encuentro mis pantalones príncipe de Gales y los

Espero que los esté planchando, porque si no...

Los buscamos y te los llevamos. ¿Ah, sí? Pues te voy a pedir un favor. Por

favor, por favor, por favor.

Alejandro empieza hoy su programa.

Y me gustaría estar elegante, payestático.

Te los llevamos ahora.

¿Vale, papá? Sí, ya, pero me siento muy mal.

Pues para mí ese, ese es nuestro padre.

Por mucho que ahora queramos encontrar un esperma nuevo.

Evidentemente, pero a lo mejor ese esperma nuevo nos puede hacer entender

qué somos todas tan diferentes aquí.

Ojalá yo pudiera entender por qué no pintaba nada en esta puta casa.

Entonces, ¿qué hacemos?

¿Buscamos o no buscamos?

¿Aquí?

Era el 3, ¿no?

Vamos. Artista.

En fin.

¿Hola?

Joder.

¿Hay alguien?

¿Hola?

Sí, sí, sí. Ya voy.

Un momento, por favor.

Oye, pues yo me lo follaba. O sea que puede ser tu padre, por favor. Bueno,

más da? Se podría hacer hijo de mamá. ¿Este tío estaba en el entierro?

Disculpadme, es que estaba extraído cuando me llega la inspiración.

Estaba pintando mi propio cuerpo. Es que qué mejor que el cuerpo de uno para

investigar la materia, ¿no? De eso va la pintura.

Hola, hola, hola.

Hola, ¿la?

Yo soy Pablo.

Hola. Lucía.

Lucía.

Pablo. Sara.

Es que te vas a manchar.

Pablo.

Clau. Claudia.

Encantada. Bueno, pues ante todo pediros perdón por no haberme presentado en el

entierro.

Pero es que la muerte y yo no nos llevamos.

Me bloquea.

¿Sabes quiénes somos?

Por supuesto.

Cuatro bellezas así solo podéis ser las hijas de Carmen.

Y me hace muy feliz, muy feliz de verdad que os hayáis decidido a venir.

Muy feliz.

Porque vuestra madre siempre se negó a que yo os conociera. Y había que

la voluntad de vuestro padre, claro.

Y ahora ya no.

¿Podrías ofrecerme una copa de vino, si tuvieras?

Du bon, bien sûr.

El vino es vida.

Seguidme.

Habla francés.

Bueno,

bueno, bueno.

Es un chichi con grande, ¿no?

Es un coño, chicas. Un coño.

Ya, pero creo que es como un grande.

Chichis azules, ¿no?

Ya veo.

A ver.

Me encanta este caos.

Buah.

Et voilà.

Du bon.

Ah.

Merci.

¿Y usted no...? Yo me voy a la botella.

¿Salud? Salud.

Bueno, vuestra madre, sí, sí, sí, vuestra madre. Yo la conocí en un museo.

Era estudiante de arte y me quedé fascinado por ella. La perseguí por

salas, pidiéndole que me dejara hacerle un retrato.

Pero, perdón, un retrato como de su género este que hace, ¿verdad?

Sí, por supuesto.

Me lo imaginaba.

Ah, Carmen, Carmen Mascheri.

Vuestra madre era un ser de luz, un alma pura.

Aún puedo vernos a los dos ahí, desnudos, hablando durante horas del

mal, del arte.

Es cierto que yo era mucho más joven, pero siempre pensé que el amor en brazos

de una mujer madura es parte de la formación de un artista.

El desnudo que hay en casa es mi madre pintada por ti.

Efectivamente.

Tienes muy buen ojo. Siempre me gustó.

Las mujeres, desnudas.

Bueno, vestidas también le gustan a mi hermana. O sea, quiero decir, ella es...

Claudia, ¿esto qué tiene que ver?

Sí, ¿no? Bueno, solo las personas verdaderamente interesantes son capaces

más allá de estas nimiedades. Saben que el amor es más importante que el sexo.

Hombres, mujeres, ¿qué más da?

Lo importante es la piel.

Conectar con la piel, ¿no?

Sin noción de pecado. Vírgenes, como llegamos al mundo.

Es que mi hermana cree que nos hicieron de barro.

No, por Dios, eso sería ganada.

Yo, por ejemplo, yo investigo el cosmos a través de la forma humana,

especialmente del cuerpo de la mujer, ¿no? Su obra más perfecta.

Yo en las curvas de la mujer encuentro equilibrio.

A mí me pasa lo mismo, pero con el cuerpo del hombre. A ver, a ver.

Perdonad que interrumpa este momento, que es muy interesante, ¿no? El arte, el

universo, la... Sí.

Es que estamos aquí porque estamos buscando a nuestro padre.

A uno de ellos.

A ver, es que con todo esto que ha pasado con mamá y...

Las pistas que nos ha ido dejando y demás creemos que podría ser tú uno de

nuestros padres.

¿No? Que de alguna manera engendraste con nuestra madre.

Follando.

Quiero decir que todos engendramos follando, ¿no? Bueno, yo es que no creo

ciencia. Creo en el ser.

Y yo sé que estoy en el mundo para compartir mi arte, mi persona. Tengo

pero mucho, mucho.

Divino. Qué profundo.

¿Tú también pintas? No, no, no. Yo no. Ella.

Ah.

Yo. Yo también soy artista.

Ah, bueno. Entonces entenderás perfectamente de qué te estoy hablando.

Y sabiendo que tiene una hija, ¿no has pensado nunca hacerte cargo de ella?

Saber... Padritud. No, no. No, verás, yo nunca me vi criando niños.

A lo mejor podría decirnos ya a cuál de las cuatro engendró y ya está.

¿Es que no lo sabéis vosotros? No, no, no.

Estamos aquí por eso.

Ah, Carmen, Dulicia.

Me hace reír desde el más... Ya, pues a nosotras no nos hace ni puta gracia todo

esto.

Ah, ya, claro, sí, lo entiendo.

Si te decimos las fechas de nacimiento y echamos unas cuentas, a lo mejor

podemos saber un poco la... No, no, no es tan sencillo, porque yo estuve muchos

años con vuestra mamá y todas nacisteis en ese periodo, eso quiere decir...

que yo podría ser el padre de todas, ¿o no?

Pues habrá que hacer una prueba de ADN. Claro, es que con eso... No, no, no. Ya

os he dicho que yo no creo en la ciencia.

Hasta ahí podríamos llegar. Vamos a ver. Yo no voy a reducir mi ser, mi

individualidad, a una muestra de laboratorio. Mi cuerpo es una obra de

un templo. No perdería mi mojo, mi fluido... Bueno, pues entonces nos

explicar cómo podemos resolver esto, porque...

No, ya está.

A ver.

Dejadme que os mire.

¿Qué?

¿Que nos mides cómo?

A ver, yo soy pintor.

Dejadme que os vea. Yo veo cosas que otra gente no ve.

Déjame que te haga... Ahora.

No, no, no.

Tú.

Esto no es un concurso de belleza.

Quédate quieta.

Tú tienes la misma luz que tenía tu madre.

Te sale de adentro. Es como un faro.

¿En serio?

En serio, en serio. Yo a través de esto puedo ver más de ti que cualquier

maldito análisis de ADN.

Mira, a cualquier otro se lo hubieras colado, pero precisamente a mí.

Espérate, espérate. Dime a tu puto padre.

Déjame que te pinte.

Que te den.

Espera. Por favor, valiente papanata.

Te estoy ofreciendo la inmortalidad.

¿Hace cuánto tiempo que bebes así?

¿Qué?

Siempre que te veo tienes una copa nueva de vino en la mano.

No puede ser, no sé.

No está el patio como para menos, te quiero decir.

Por cierto, ¿y tu marido?

¿Qué?

Nada, que si Raúl sabe lo de mamá. ¿Se lo has dicho?

Obvio, claro.

Se lo he contado, claro.

¿Y?

Pues imagínate, se ha quedado...

Shock, porque, o sea, con lo que él quería mamá, claro, mal, o sea,

devastado. Ya.

Oye, chicas, lo he estado pensando y que la vida sexual que tuviera mamá me la

trae al pairo.

Ya está. Pero ya has escuchado a don Luis. Lo que quiere mamá es que nos

encontremos acá. Mira, perdonadme una cosa. A mí me da igual lo que quisiera

mamá. Lo que tampoco podemos hacer es ir mendigando una paternidad por la calle

como si fuésemos, es que no sé.

Bueno, pues llamamos a este hombre y le decimos que renunciamos a la herencia y

a... No, no, no.

Yo no he dicho eso. ¿He dicho yo eso?

Bueno, sabes perfectamente que si no hay padre, no hay herencia. Llama al

notario y dile que ya está, que renunciamos.

Fenomenal. Pues venga, hacedlo.

Oye, no, llamad a mí, vamos.

No voy a ser yo quien te impida eso. Bueno, pues igual yo sí.

¿Cómo que tú sí?

Ahora sí.

O sea, primero dices que es una gilipollez y ahora de repente quieres

Bueno, y me parece una gilipollez.

Y creo que mamá se está riendo de nosotros hasta muerta.

Pero yo ya quiero saber quién es mi padre, ya está. Y así acabamos con esto

cuanto antes.

Bueno.

Vamos a someter esto a una votación, que es lo más justo.

Fenomenal. ¿Quién quiere continuar con esto?

Pues ya está.

Empate. A ver, yo opino como tú, ¿vale?

Pero creo que deberíamos acercarnos a lo que mamá nos está pidiendo.

Pues ya está, son tres, mayoría absoluta, lo siento.

Genial, venga, vamos a ver a qué padre hay que conocer mañana entonces.

¿Están llamando?

Sí, iba a abrir ahora.

Moregalán.

Pasa, pasa.

Sí.

Hola. Pues yo me voy, que he quedado.

Hasta mañana.

Alejandro, yo no sé si esto es lo correcto.

No, no, si son para tu padre.

Y este también.

Vale.

Hay que ponerlas en agua.

Procedamos a la carta del plan.

Muy bien.

Sarita. No, no. ¿Cada cuánto vienes aquí?

Exactamente, pues... Cuando quiera, en su casa.

Papá, ahora ya que estamos nosotras, igual no tiene mucho sentido que venga

tanto. ¿Cómo no va a tener sentido?

Si son los flanes más ricos que he tomado en toda mi vida.

Sí, pero podemos preguntarle dónde lo compra.

Bueno, es que los hace mi madre.

Ah.

Oye, tu madre tiene que venir una tarde aquí y nos tiene que hacer una

degustación del flan.

Sara, ¿qué te parece?

Papá,

Alejandro y yo ya no estamos juntos, tienes que saberlo.

Quizá podríamos preguntarle a su madre la receta, ¿no? Sí, sí. Ahora ya sé que

abandonaste a tu amor para irte a los Estados Unidos, después abandonaste

también a la familia y encima te vas a vivir a un sitio donde hay nada más que

hamburguesas y socorristas en valladores rojos, horrorosos.

Yo no abandoné a nadie, papá.

Me fui a Estados Unidos a perseguir un sueño, nada más.

¿Un sueño?

¿Qué haces con los sueños?

Cuando estás solo, pregunta a tu madre.

Mamá nunca te abandonó.

Nuestra madre me dejó.

Me dejó hace mucho tiempo.

Me dejó tirado.

Como una zapatilla vieja.

Somos dos.

Te voy a dar un consejo, Sarita.

Aprende de los errores de tu madre.

Y no dejes escapar a la gente que te quiere.

Y ahora procedamos al auténtico plan, plan, plan.

Plan, plan.

¿Cómo está eso?

Mmm.

Hola. Hola.

Eres la pequeña de las hijas de Carmen, ¿verdad?

Sí.

Lucía. Usted estaba en el entierro, ¿no? Sí.

Yo soy Inés.

¿Qué tal? Pero puedes tutearme.

Tu madre y yo éramos muy, muy buenas amigas.

¿Ah, sí?

Desde que se mudó a este barrio.

Joder, pero eso fue hace más de 30 años.

Pues sí, 30 años.

Bueno, ¿qué te pongo?

Sí, dos cortados y dos solos.

Para llevar.

Ahora mismo.

Pues qué raro que no nos hayamos visto antes, ¿no? Bueno, pero es muy pequeña.

Por cierto, siento lo de mi padre del otro día.

Es que... En fin, está perdiendo la cabeza. Está muy mal. No te preocupes.

Conozco a tu padre. Sé que es una persona maravillosa.

Tampoco habrá sido fácil para él saber que has compartido a tu madre con

¿Qué sabes tú de eso?

Bueno, yo... ¿No me vas a contestar?

Prefiero respetar la voluntad de tu madre.

Ella quería que sus hijas descubrieran por ellas mismas su identidad.

Ya. Nada, invito yo.

No, no, no, de verdad que no.

Por favor. Aquí vienes otra vez, ya pagas y nos volvemos a ver, ¿eh?

¿Quieres un jugui?

No. ¿Y un brownie?

No.

Un placer, Lucía, de verdad. Bueno.

Pues gracias.

Adiós, Lucía.

Ay, Carmen.

Oye, ¿creéis que mamá venía tan lejos solo para echar un polvo?

Eh, en serio, ¿podríamos dejar de hablar de mamá como si fuese una calentorra?

No sé. Que era una calentorra, Claudia. Por favor. Claudia, ¿qué problema tienes

con el sexo?

Absolutamente ninguno, cero problema.

¿No?

¿Hace cuánto que no echas un polvo? Bueno, bueno, bueno.

¿Qué te importará a ti cuando me acuesto y cuando hablo con mi marido?

No, no, no, que no me importa.

¿Sabes lo que pasa?

Es que como no dejas de criticar mis relaciones y las de Lucía, pues

quería... Hombre, hija, comprenderás que descubrir de repente que mamá era una

estrella erótica, impacta.

¿Una estrella erótica? Pero que mamá era una persona normal y corriente, una

mujer libre con su cuerpo. Libre sí, libre sí, normal... ¿Hace cuento que no

follas con Raúl? Cuéntame. ¿Pero tengo que responder a eso? ¡Sí!

Que no te estamos preguntando nada humillante, que Raúl es tu marido, lo

es follar, ¿no? Pues claro que es normal, pues días.

¿Cuántos días?

Pues, hija, un par de semanas.

O dos meses, igual. Ah, eso sí, eso es lo más.

Cinco meses.

¿Cinco meses?

Nada, era evidente.

Evidente que... A ver, Raúl, y tú tenéis problemas.

Que tenéis problemas está claro, pero no te preocupes, que aquí ninguno de

nosotros te va a preguntar cuándo fue la vez anterior antes de... No, no, no.

Tanto Instagram no podía ser bueno. Oye, perdonad, por eso queríais que

viniésemos solo en un coche, ¿no? Para poder ahora atacarme aquí encerrada,

respirarme, que mi vida es una mierda. Eh, eh, eh. No, no, no, no, no, no, no,

no. Perdona, pero sí, mi vida es una mierda, ¿sabes? Pero os voy a decir una

cosa. Yo, por lo menos yo...

No necesito tener que acostarme con el primero que se me cruza por la calle

porque necesito que me suba en el autoestima, ¿sabes?

Ni me lío cada noche con una diferente porque soy incapaz de asumir cualquier

tipo de compromiso.

Ni, perdona, perdona, ni me centro en mi trabajo obsesivamente porque soy

incapaz de reconocer que sigo enamorada de mí. Es porque, claro, como tengo este

orgullo, soy incapaz de perdonarle.

Así que sí, mi vida es una mierda, pero no es más mierda que la tuya, ni que la

tuya, ni que la tuya.

¡Qué hostia!

Nunca te voy a ir a hablar así, Claudia. Me encanta.

Yo no estoy enamorada de Alejandro. ¡No!

Pero yo sí que no tengo ningún problema de compromiso. Yo nunca he conocido una

novia tuya, fíjate.

No pasa nada, cariño. Aquí cada una tiene su dosis de cajita. Y no pasa

está todo bien.

Venga, tengo una propuesta.

Vamos a fumarnos la pipa de la paz.

¿Qué pipa de la paz?

No, yo no fumo.

Eso la quería mamá, ¿no?

Venga. ¿Qué es eso?

Un cohete, no te jodes.

Es marihuana.

Es marihuana.

Venga. Dale, dale, dale.

¿Quieres que me ahogue?

Hace siglos que no fumo.

¿Cómo se llamaba el tipo este?

El padre Díaz, ese soy yo.

Os agradezco mucho que hayáis venido hasta aquí para verme.

Supongo que sabéis que vuestra madre se opuso rotundamente a que me viera como

una de vosotras.

Sí, algo sabemos.

Con ustedes finalmente para mí es una bendición. He rogado a Dios para que

llegara este día.

También le he pedido para que velara por vosotras.

Bueno, yo, padre, lo que pasa es que pensaba que no podían ustedes... No, no,

no.

Darle al tema. No, lo que realmente nos ha sorprendido es que no esperábamos que

usted fuera... Monje, ¿no?

Exactamente. Monje ciego.

Monje ciego.

Los viejos también le dan al tema, ¿sabes? Pero que oye muy fino, muy bien

Aún la recuerdo.

Aquellas curvas.

Aquella sonrisa.

Aquella manera de moverse, deliciosa. Eh, padre, creo que... Creo que se está

desviando un poquito del tema. Sí.

Le recordamos que buscamos a nuestro padre.

A uno de ellos.

Sí. Ah, sí, sí, disculpadme.

El caso es que... Cuando...

Le confesé mis sentimientos.

En vez de abofetearme, Carmen me propuso acostarme con ella.

Lo dababas muy fuerte, ¿no? Yo no digo nada, pero luego decís de mí. Joder, ¿y

de mí?

Ocurrió solo una vez, pero fue suficiente para satisfacer sus deseos.

Meses después me escribió una carta dándome las gracias por mi colaboración.

Pero yo ya me había entregado al señor y no podía dar marcha atrás. Claro,

marcha atrás, ¿no?

Sabemos que ese momento fue muy, muy importante para usted. Entonces

se acuerde de la fecha, ¿no? Ah, sí, cómo olvidarlo.

Fue el 2 de abril de 1985.

Hicimos el amor de 6 .55 a 6 .60, a 7.

Claudio, no cuentes esos pies.

Padre. Hija, hija.

No, es ella, su hija.

Ah, hija, hija. Yo no, yo no. Ella, ella.

Hija, hija, hija.

Déjame que... Siempre, siempre te he imaginado así, así de hermosa.

Déjame que te dé un abrazo.

Hija. Hija. Traté de la marihuana.

Es que yo no sé si es buena idea.

¿Cómo? Tía, coño, es lo suyo.

Ella ya sabe quién es su padre, nosotras no. Ya. Sara, a mí ese hombre me ha

dado mucha grima, pero tiene que ir, lo tiene que hacer y ya está. No pasa nada.

Pues díselo tú.

Yo.

Hola. Ey.

Por fin.

Estaba empezando a pensar que ya no querías hablar conmigo.

Marta.

Oye, ya sé que estás esperando algo de mí, que a lo mejor yo no... No, no, si

culpa es mía.

¿Por qué dices eso?

Pues porque me hago ilusiones, Sofía.

Marta, no sabes lo duro que está haciendo esto.

¿Cómo estás?

Pues, no sé.

Pensaba que iba a ser de otra manera.

Ya.

Es mi Ana, atea y con un padre curado.

Para de un chiste.

Un poco, la verdad.

Pero bueno, tú al menos ya sabes quién es tu padre.

¿No?

Díselo ya.

¿Qué pasa?

Pues nada, tía, que te necesitamos.

Que nos tienes que ayudar. Que ahora tú, que ya sabes que Pablo no es tu padre,

eres la única que puede hacer algo.

Tienes que ir a su estudio y conseguirnos una muestra de su ADN.

¿Ya le escuchaste?

No quiero hacerse ninguna prueba. Ya, pero cuando estuvimos allí también vimos

como que... Sí.

Él se había encaprichado contigo. Exacto. Habíamos pensado que fueras,

hablaseis, os conocierais.

Sí, y luego ya que consiguieses una uña de él.

O un pelito pequeño, quiero decir. No, claro, un pelo también.

O sea, un chicle que él salivara de repente eso ya valdría... Genéticamente

valdría. Es de coña. Que no, tía, que es más fácil que te hagas un posado y

consigas un pelo. Y ya está.

Listo. Y así nosotras seguimos avanzando con el resto.

Y luego, o sea, imagínate, te puedes llevar un cuadro gratis. También

Es que para cuadros ya tengo los míos.

¿Habéis visto lo que dibuja ese tío?

Desnudos.

Tú eres muy liberal, a ti eso no te importa.

Sí, soy muy liberal.

¿Pero queréis que me desnude delante de uno de vuestros padres?

A mí, desde luego, no me importa que te veas desnuda. No, no, a mí tampoco.

A mí... Pero nada. No, a mí que te desnudas delante de un posible papi mío,

sea, no me importaría, me importaría cero. ¿Sabes qué?

Es que ese no es el tema.

El tema es que nada de esto tiene sentido.

¿Estáis locas?

Venga, Sofía.

Su ADN tiene respuestas.

Y luego piensa también que a ver si acabamos ya con todo esto, ¿no? No sé,

favor.

Hazlo por nosotras.

¿Veis cómo no todo era tirar por la borda?

¿Borda? ¿Sabía que hablas?

Que mamá no solo retozaba con hippies y sacerdotes. Eso espero.

Este hombre es elegante, te lo digo yo. No lo sabemos, Claudia, no lo conocemos.

Eso se huele, se huele.

Hola. Hola, buenas tardes.

Teníamos una cita con el señor Víctor... Nofal.

Víctor Nofal. Ahora mismo le aviso. Muy bien.

Pasen a la planta siete.

Gracias.

Mármol de carraca, fíjate.

Hola. ¿Es usted don Víctor? El mismo.

Hola. Encantado.

Encantada. Hola.

Por favor.

Por favor. Vamos a mi despacho.

Por cierto, qué hermosura de edificio, ¿eh? Sí, fue uno de mis primeros

proyectos como arquitecto.

Me interesaba poner en valor la influencia de las corrientes

más me impactaron como estudiante.

Divino.

Por favor, sentaos.

Gracias. ¿Os apetece tomar algo?

Sí.

Es que he visto ese cabernet Sauvignon que es mi favorito. Muy bien.

Vuestra madre era un ser de otro mundo.

Le propuse un montón de veces casarse conmigo, pero me dijo que nunca dejaría

Pedro. Nunca, nunca entendí cómo era tan apasionada conmigo en la cama y luego

regresar en brazos de otro. Ay, de verdad, los detalles se los puede

quiere. Gracias.

Bueno, el matrimonio está sobrevalorado y cada vez queda menos gente honesta en

este mundo.

Víctor, ¿se encuentra bien?

Había venido en busca de la verdad y...

Y no hago más que contaros mentiras.

Joder, de verdad.

Este despacho, este traje, nada de esto es mío. Ni siquiera los zapatos que

llevo. Pero es Víctor, ¿no? Usted fue amante de nuestra madre.

Sí, eso sí, pero yo no soy el arquitecto de este edificio.

Solo soy... el consejero.

Y limpio los despachos los fines de semana.

¿Cree que ahora mismo estamos para estas cosas?

No quería que mi hija...

descubriera que soy un fracasado.

Un hombre que lo perdió todo por ludopata y por borracho.

Quiere decir que es usted un sintetzo.

¿Cree que podría encajar más o menos las fechas en las que tuvo relación con

nuestra madre?

Bueno, nuestra relación duró varios años, pero no de una forma continua.

Vale, o sea que su hija podríamos ser cualquiera de las tres, ¿no?

No, cualquiera no.

Solo aquella que lleve el nombre de mi madre.

¿Y su madre se llama?

Claudia.

Soy yo.

Soy Claudia.

Hija.

Me encanta el estudio.

Es maravilloso.

Sí.

Y a mí me encanta no ser tu padre.

¿Por qué no te recuestas?

Así, longilínea.

Es más elegante.

Claro, es que no estoy acostumbrada a estar a este lado.

Siempre soy yo la que pinta, ¿no? Claro.

Y además posar es muy difícil.

¿Te podrías quitar la gorra? Es que te hace... Está de sombra. Ay, perdón.

Perdón, que... Mira.

Anda.

¿Sabes? Es que no estoy muy segura de cómo ponerme. ¿Podrías ayudarme?

Sí, claro.

A ver, una cosa que suele funcionar, aunque es un poco incómodo. Adelanta

cadera y estira más la pierna.

No sé si esto te ayuda.

Estos almohadones a lo mejor no te ayudan demasiado, ¿no?

Los pies.

Ahí. Vamos a ponerlos.

Sí.

¿Mejor?

Uy, perdóname, que es que al estar aquí me... Pues estoy teniendo como una

conexión con mi madre, un recuerdo de ella que me... Ay,

qué tonta.

¿Te importaría darme un abrazo?

Si no te molesta.

¿Quieres que te dé un abrazo?

Bueno, no, déjalo, da igual, perdóname, perdón. No, no, no, claro, te lo doy.

Yo lo que quiero es que estés a gusto.

Ay, perdón.

Perdón. ¿Qué ha pasado?

Ay, el anillo.

No te preocupes.

Mucho mejor.

Me encuentro mucho mejor, más relajada. De verdad, gracias.

Te entiendo.

Yo también estoy emocionado.

Me emociona haber pintado a tu madre y pintarte a ti ahora.

Claudia.

¿Eh? ¿Te vas a quedar a dormir?

Sí, creo que sí.

No tienes nada de lo que avergonzarte.

Es que están pasando muchas cosas en muy poco tiempo.

Le he mentido a mi padre, no... Bueno, técnicamente he sido yo, no has sido tú.

Ya, pero no he sido capaz de... No sé.

Bueno, ya estarás preparada.

¿No?

Buenas noches. Buenas noches. Y suerte mañana.

¿Te quieres relajar?

De verdad, no sé cómo puedes estar tan tranquila. En serio, es o tu padre o mi

padre. Bueno, pues ya lo dirá la prueba.

Hola.

Venimos a recoger estos resultados.

¿Hola? Perdón.

¿Sofía? ¿Sara?

¿Qué haces aquí?

¿Te acabas de acostar con mi padre?

¡Hija!

Sara.

Sara. Ven pa'. Escucha, tranquila. Tranquila.

Esto no ha significado nada.

Me da igual con quién te lo montes, Sofía.

Me da igual lo liberal que seas.

Mira esa punta igual. Sara, escúchame.

Escúchame que esto solo ha sido una experiencia.

Pues espero que hayas disfrutado esta experiencia.

Porque para mí esto ha significado muchísimo.

Mucho. Mira, Sara, no te enfades.

Sabías perfectamente que ese era el padre de una de nosotras. Te ha dado

No todo vale en la vida.

No todo vale.

¿Se puede?

¿Qué estás haciendo aquí, Alejandro?

Podría mentirte y decirte que vengo aquí a sacar al perro. O que compro la

prensa siempre en el kiosco ese de allí.

Pero en realidad vengo porque me recuerda a ti.

Sara, sé por lo que estás pasando.

No, no lo sabes.

No tienes ni idea.

No lo sabes.

Quiero decirte algo.

Me marcho mañana.

Sara, tengo que irme lejos, empezar algo nuevo y... Y si no, no hay manera de

olvidarte.

Porque me equivoqué.

Porque tenía que haberme montado contigo en ese avión y no lo hice.

Y ya no hay marcha atrás.

Sara.

Sara, para mí siempre vas a ser la mujer de mi vida.

Siento haberte fallado.

Hola.

Venía a ver al señor Víctor.

¿Al conserje?

Al señor conserje, sí. En la planta 7.

Hola. Qué sorpresa.

¿Cómo tú por aquí? ¿Y tus hermanas?

No, he venido yo sola.

¿Estás bien?

¿Puedo hacer algo por ti?

A ver, eh... Ayer... Ayer, ayer, fue un día inolvidable.

Cumplí uno de mis sueños.

Conocer a mi hija, a Claudia.

Uy, uy, perdón.

Perdón, justo de eso quería hablar.

La Claudia de ayer no es Claudia.

Es Sara, mi hermana.

Yo soy Claudia.

¿Cómo?

Es que llegamos al edificio este que es maravilloso y el despacho es súper

elegante.

Pero luego te derrumbaste.

Y yo a veces soy muy estúpida.

Y me quedé en shock.

Quería pedirte perdón.

Es... es tú, Claudia.

Mi hija.

No hay nada que perdonar.

Te entiendo perfectamente.

No soy el padre que esperabas.

No. A lo mejor es...

Es verdad que esperaba encontrarme otro tipo de hombre, pero te aseguro que eres

el padre que necesito en este momento de mi vida.

Lucía. ¿Estás bien?

¿Estás helada?

Anda, entra, que te preparo un café.

¿Qué haces aquí tan temprano?

Claro que te quería, Lucía, y mucho.

No me quería.

Nunca me quiso, nunca me tuvo en cuenta.

Ni siquiera me ha tenido en cuenta a la hora de despedirse.

Nunca. No hables así, nena.

Es la verdad.

¿No te das cuenta? Todos mis hermanos han sabido quién es su padre biológico.

¿Y qué pasa conmigo?

Es que no lo entiendo. ¿Qué pasa?

No sé.

No tengo padre.

Soy adoptada. No sé. ¿Qué pasa?

No desesperes. Ya estás muy cerca.

La vida a veces es muy complicada. Mira yo. No lo he tenido nada fácil, ¿eh?

He llorado mucho.

Mucho. Mares de lágrimas.

Pero he luchado por ser feliz.

Ahora lo importante es volver al notario.

¿Cómo?

Llama a tus hermanas porque hay algo que tu madre no os ha comunicado. Lo más

importante para ti.

¿De qué hablas?

Déjame acompañarte.

Lucía, ya verás, confía.

Buenos días.

¿Pueden sentarse, por favor? Sí, mejor no sentamos que con mami nunca se sabe.

Me alegra ver que por fin ha conseguido todo lo que buscaba. Si puede ir al

grano, se lo agradecemos, la verdad. Bueno, ya veo que no todo ha salido

¿Puede poner el puñetero vídeo de una vez o lo que sea que no esté la

Sí, voy, voy, voy.

Tranquila.

Qué alegría que estéis viendo este vídeo.

Eso significa que ya habéis descubierto quiénes son vuestros padres biológicos.

Bueno, por lo menos tres.

Sara. Mi querida hija, eres fuerte, independiente, la que más se parece a

Espero que este viaje te haya unido a tus hermanas más que nunca y que te

dado cuenta de que lo verdaderamente importante en la vida no es ser el

uno, sino estar rodeada de todas aquellas personas que te necesitan y te

quieren.

Mi preciosa Claudia, sé que tienes un auténtico corazón de oro.

Ya lo tenías de pequeña.

Estoy convencida de que después de todo lo vivido serás capaz de rescatar ese

tierno corazón y también aceptarás a cada una de tus hermanas tal y como son.

Incluso te aceptarás a ti misma sin necesidad de estar siempre pendiente de

que opinan los demás o esperando al marido que no te

merece.

Fía, mía, siempre tan rebelde, tan valiente, tan libre, aunque debes

que no vives en un mundo que entiende la libertad tal y como tú lo haces.

Va llegando el momento de que te cinceles contigo misma y si alguien te

de verdad, apuesta por ello. No solo es valiente estar sola, también lo es

saber comprometerse.

Por último, mi pequeña Lucía, mi niña adorada.

¿No sabes lo especial, lo única que eres para mí?

¿Nunca te ha dado miedo ser tú misma?

Incluso siendo consciente de mi misalia.

Sé que te ha dolido a mí. Lo siento.

Lo siento, lo siento.

Perdóname.

Tú eres hija de mi gran amor.

Mi amor verdadero.

Os quiero muchísimo a las cuatro.

Espero que seáis tan felices como yo lo fui.

Adiós, mis amores.

Estaré siempre en vuestro corazón.

Está vacilando.

¿Cómo va a terminar así?

¿Y mi padre? ¿Quién cojones es mi padre? ¿Qué pasa?

¿Eres tú? Yo.

No.

Soy yo.

¿Qué?

Yo soy tu padre.

Tu madre y yo nos conocimos hace 25 años.

Y nos enamoramos perdidamente.

Nos queríamos de verdad.

Tanto es así que...

Seguimos juntas después de... de mi operación. La operación lo

hice por amor.

Pero, hombre, mujer, la quiero hacer para ti, hija mía.

Papá.

Mamá.

¿Sí? Alejandro ha venido a despedirse y como no lo detengas ahora en casa de su

madre, lo perderás para siempre.

Corre y recupéralo. Él te quiere de verdad, porrona.

¿Qué pasa?

Clara.

Clara, está todo bien.

¿Clara?

Mira, ahí está el coche.

No te olvides de llamarme cuando aprendes. Sí, mamá.

Te amo desde el aeropuerto, ¿vale?

Yo solo quería que apostaras por mí, que hicieras una de esas cosas que hacen

las películas románticas, de darlo todo por amor, pero... Pero me he dado cuenta

que la vida no es así.

Es otra cosa.

Perdóname.

¿Qué?

Estoy enamorada de ti.

Y quiero volver a intentarlo. No te puedes marchar. Te quiero, te quiero.

Oye, angelita, estoy encantado de encontrarte.

Porque has inculcado mi existencia durante tantos años. Con tus planes, no

puedes creer. Pues los planes no es lo que mejor me sale.

Caramba.

Eh, eh, eh, galante, las manos en el pan.

¿Cómo estás de guapa?

Creo que te debo una disculpa.

Gracias por venir a mi boda.

No, es que no me podía negar a ser tu dama de honor con lo bien que me traje.

¿Has venido por eso?

Chicas, perdón.

Es que yo no sé cómo no me quedaba soltera antes. ¿Por qué?

Bueno, hay dos.

Precisamente ahora que yo me he lanzado al abismo. ¿Qué?

Pero disimula un poco.

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